Dora, flor de mujer

La cogí un rato más, pero la verdad no aguanté más, me salí, ella se agachó, me la agarró y me la empezó a chupar, yo con las manos en la cintura la miraba, el espectáculo era increíble, una mujer madura, bastante buena, con una cara viciosa terrible me la chupaba y me la frotaba para hacerme acabar, no aguantaba.

Era jueves, había salido tarde de la oficina y pensé, ¿qué puedo cenar esta noche?, la plata en la billetera no era mucha, pero tenía la tarjeta sin gastos y decidí agasajarme con una buena cena. Caminé unas cuadras, me tomé el colectivo, bajé en Santa Fe y Godoy Cruz y caminé hasta el Jumbo.

Agarré un chango y empecé a caminar entre las góndolas, miré que comer y pensaba como lo iba a comer, al horno, a la parrilla, la noche estaba buena, temperatura media, poco viento y lindo para prender un poco de fuego y comerme algo. Mientras caminaba pensaba que también podía alquilar una película para ver. Había algunas que tenía ganas de ver nuevamente. Pero no me decía.

Pasé por la góndola de pastas y cuando levanté la vista, una señora, bien arreglada me miró, y sentí que cuando lo hizo me dolían los ojos. Castaña, de unos 45 años, tacos altos, engañoso, pero tenía lindas piernas, bien vestida aunque se notaba que tenía unos kilos de más, muy linda de cara, pero cara de viciosa, buenas tetas, y culo algo grande, pero que te hacía mirar inevitablemente, bajé la mirada porque la verdad es que no pude sostenerla y cuando me pasó, me di vuelta, la miré y pensé, ¡qué actitud tiene esta mujer!…

Seguí mi camino, mirando y pensando que cenar y a los 10 minutos me la volví a encontrar en otro pasillo, nos miramos nuevamente, le sonreí y ella me devolvió la sonrisa y ahí sí, le sostuve la mirada y con descaro le miré las tetas… seguí mi camino. Cuando había decidido qué comer y estaba buscando la salsa para la pasta, me hablan de atrás diciéndome:

-Sorentinos… mmmmm te sugiero salsa rosa… quedan muy bien.

Me asusté porque estaba muy concentrado y giré sobre mismo rápidamente para identificar quien era. Era ella que con una sonrisa me dijo:

-Discúlpame, no te quise asustar… era una sugerencia. -Nooooo, ¡todo bien! es que no te vi y estaba concentrado viendo que hacía. ¿Así que rosa? Si la verdad es una buena idea, voy a ir a comprar la crema. Si no tenés algo mejor que hacer te invito a cenar…- La verdad que, aunque soy bastante caradura, no sé cómo me animé a encararla así. –Jajaja. Que atrevido… pero bueno,  ¡dale! acepto, me gusta la idea. Pero si no tenés problemas vamos a mi casa. –Bueno, pero antes pasamos por la mía porque tengo que dejar algunas cosas, a menos que vos me traigas, yo no tengo auto. -Sí, no hay drama.

Compramos las otras cosas, mientras hablábamos y nos poníamos al corriente de nuestras vidas. Ella, 45 años, se llamaba Dora, separada en segundas nupcias, Abogada, trabajaba en el departamento de legales de una empresa importante. 3 hijos. Buena onda, muy linda sonrisa, culta y bastante actualizada, muy, muy piola. Caminamos, llegamos a la caja, pagamos y fuimos al estacionamiento a buscar su auto. Guardamos las cosas, entramos.

-¿Donde vivís vos?  -Acá cerca…toma por Cabildo y yo te aviso cuando doblás…

Mientras manejaba, la miraba, hablábamos y le miraba las tetas, eran grandes, muy lindas. Cuando levanté la vista, mi mirada se encontró con la de ella y me sonrió.

-¿Son nuevas? -¿Si, se notan? Tienen 1 año, me las hice antes de separarme, me decidí porque las tenía bastante caídas y me las quise operar, la verdad me gusta cómo me quedaron, ¿vos que pensás? -¡La verdad están muy bien! -¿Si? gracias y tienen poco uso…

Uffff decirme eso y que se me parara la pija fue una sola cosa, me tomó 1 segundo imaginarme todo. Al rato me dijo que mejor fuéramos a su casa, si había algo perecedero lo poníamos en la heladera y después lo sacábamos cuando me traía. Después un rato llegamos a su casa, ella vivía en zona norte, muy linda casa, muy lindo barrio, entramos. Dejamos las cosas y me puse a cocinar, empecé a sacar las cosas y a colocarlas sobre la mesada.

-Tenés agua, tengo sed. -Si sacá de la heladera, ahí arriba tenés vasos.

Saqué el vaso, abrí la heladera me agaché para sacar la botella y cuando me levanté ella estaba con unas bolsas atrás de mí y entonces al girar me la llevé puesta levemente, la miré y ahí nomas le estampé un beso a media lengua. Ella apoyó las bolsas en el piso, y con las dos manos me agarró de la nuca y casi literalmente me comió la boca a besos, su lengua ancha, me la pasaba por toda la boca, me metía la lengua hasta al fondo, me recorría toda la boca, me daba besos profundos babosos. Yo seguía con la botella de agua en una mano y el vaso en la otra. Se despegó de mí y me miró.

-Huuyyy que lindo, no te podés mover… todo para mí… – ¿Ehhh? ¿Qué?

Se agachó… sin mediar tiempo a nada y yo sin entrar en razón, bajó el cierre, me desabrochó el pantalón, bajó el calzoncillo y me agarró la pija que ya me dolía de lo parada que estaba.

-Veo que no tenés drama, vas al grano directamente, sos mujer de armas tomar. -Lindo, a mi edad, jugar al romanticismo es para otra cosa, yo tengo ganas de coger y de cogerte, hace rato que no me como una pija y esta me la voy devorar.

Sin medias tintas… me la empezó a chupar, le pasaba la lengua por la cabeza, me la mordía un poquito, me chupaba la cabecita, me la escupía, me la frotaba y se la metía en la boca, cuando subía me frotaba la cabeza de la pija toda mojada, y eso me ponía a mil… imposible describir la sensación. Dejé la botella y el vaso sobre la mesada, ella seguía agachada, me miraba con cara de puta, me pasaba la lengua y me miraba, sabía muy bien lo que hacía, lo tenía aprendido a la perfección. Me la volvía a escupir. Yo relajado disfrutaba, si hay algo que me gusta en el sexo y que disfruto mucho es una buena chupada de pija, no todas las mujeres lo saben hacer bien, bien y cuando un hombre se encuentra con una que lo sabe hacer hay que disfrutarlo.

-Si seguís así me vas hacer acabar y la verdad, te quiero coger… -Bueno… dale… vení…

Nos pusimos en bolas, nos sacamos la ropa y esas tetas increíbles, grandes, firmes, nuevas, la aureola del pezón oscuro medio, pezón grande, duro, se las chupé a morir, le pasé la lengua, la mordisquee, apreté, escupí y estuve ahí durante un rato largo, la senté en la mesa, yo agarré una silla y me acomodé, le corrí la tanga y me empecé a comer esa concha. Debo decir que no soy bueno chupando conchas, pero le pongo mucha garra y mucho empeño y entonces reemplazo talento por ganas y a las mujeres les gusta…

-Acabo… acabo hijo de puta… dale, dale, dale que te acabo todo en la boca… ay, hijo de puta como me las estás chupando… con que ganas… dale, dale pásame la lengua ahí… si, si méteme un dedo, ayyyy, si el otro en el orto que me encantaaaa. Dale, dale no pares… ¡por favor!

¡Acabó y como!… eso me dio tiempo a mí a relajarme un poco, porque su chupada me había dejado muy caliente… me incorporé, nos besamos… me agarró la pija, me la frotó un rato… se me puso durísima nuevamente, me senté en la silla y ella se trepó, se empezó a mover y cabalgar, no me había dado cuenta, pero seguía con los tacos puestos…

-¿Qué haces con los tacos puestos? ¡Sos una putita!-Siiii me encanta…una mujer debe ser bien, bien puta…

Me cogía con alma y vida, en cada embestida, se la metía toda adentro, se balanceaba atrás y adelante, me agarraba la nuca y me besaba, me metía toda la lengua, yo le agarraba las tetas, las masajeaba, las mordía, se la chupaba.

-Dale… puto… dame pija que quiero mucho… ¡me encanta coger!-¿Si?  ¿Y qué pasa? ¿Nadie te coge? -No, nadie hace mucho que no cojo, ¡ese consolador ya no lo aguantaba más! Dale, dale que te cojo todo…

Nos incorporamos, se puso contra la mesada de espaldas y subió una pierna a la silla, tenía toda la concha para mí, me agaché, se la chupé un rato más y se la volví a meter, todo al fondo de un tirón…

-Aaahhhgggg que hijo de puta. -Ayyyy estás empapada conchuda, no podés estar tan mojada.-Siiii te dije que estaba muy caliente y quería pija…

La empecé a coger, lento, profundo para que sintiera ella y yo también, se la sacaba toda y se la volvía a meter. La agarré del pelo…

-¿Te gusta putita? – a esa altura estaba… sacado… estaba fuera de mí… -Ayyyy si… ¡qué lindo que es coger!

La cogía con alma y vida, sin parar, fuerte que sintiera como mis bolas pegaban contra su concha… fuerte… tironeaba del pelo…

-Ayyyyy sí… aaahhhhhhggg, como me estás dando…! Aaahhhhggg. -Uuuuuffff ¿Te gusta? ¿Querés pija? Toma pija. -Ahhh… ooohhhhh, uuuhhhhhh.-¿Qué hago con todo esto que tengo aquí dentro… te lo puedo tirar en la boquita? – Ayyyyyy sii… dale… me gusta… ¡Me la das en la boquita!

La cogí un rato más… pero la verdad… no aguanté más… me salí… ella se agachó… me la agarró y me la empezó a chupar… yo con las manos en la cintura la miraba… el espectáculo era increíble… una mujer madura, bastante buena, con una cara viciosa terrible… me la chupaba y me la frotaba para hacerme acabar… no aguantaba…

-Ayyyyy acabo… acabo todo…-Mmmmm, ashhhhfg, seee, dale, mmmmm, si dale… acábame toda. Aaahhh,  chup, chup… chahha dale…

Y acabé… disparé leche para todos lados… ella muy puta, abrió la boca lo suficiente para ver cómo salía la leche de mi verga, pero lo suficiente también para no dejar que se escapara nada… ella se la comió toda, me la chupó toda, me la dejó impecable… se tragó todo…

Cocinamos, comimos y miramos tele y volvimos a coger… al final me quedé a dormir, no me fui… esa noche cogimos en el sillón, en el baño, en la cama… después de pedir y tocar y chupar me entregó el orto…

Pero eso será para otro momento.

Autor: Connor

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