Sesión de fotografia erótica

Todo empezó una noche en la que un grupo de amigos salimos de fiesta por las calles de Madrid.

Nos habíamos juntado unos cinco, pero el grupo se fue disgregando más temprano que otros días. Al final solo nos quedamos Sonia y yo, los dos solos, disfrutando de un mojito, y charlando como buenos amigos.

Sonia es una chica atractiva, de unos 21 años, pelirroja y con una boca en la que cualquier hombre le gustaría perderse. Sus senos son grandes y duros, casi siempre lleva unos amplios escotes y no puedes evitar imaginarte comiéndoselos y lamiendo sus pezones.

Yo soy José, un chico moreno, alto, de 26 años y de cuerpo normal. Tengo una mente muy morbosa y a veces pienso que en momentos de excitación sería capaz de hacer cualquier cosa…

Sonia y yo seguíamos hablando de aficiones que tenemos en común, y le contaba que hacía unos días me había comprado una preciosa Nikon D90 con un objetivo 60 mm f2,8. Yo la explicaba que es un objetivo muy polivalente, y que es perfecto para una sesión de fotos.

Ella puso cara de vicio y me conto que la encantaría hacer un reportaje de fotos, pero no uno normal, sino uno reportaje erótico. Yo no pude evitar excitarme mientras me lo contaba y la respondí que en cuanto ella quisiera nos poníamos a ello.

Pero en ese momento sonó su móvil, era tarde, pero se ve que un amigo suyo se acordó de ella. Escuche su nombre, Mario, no le conocía de nada. Estaba por la misma zona de copas que nosotros y le invito a pasarse por donde estábamos nosotros.

Llego Mario, un chico delgado, más o menos igual de alto que yo rubio y de nuestra misma edad. Nos presento y nos pedimos otra ronda de mojitos los tres.

Después de un rato hablando, Sonia le conto que me gustaba la fotografía y que habíamos quedado en hacer una sesión de fotografía algo sugerente. El dijo que le parecía una idea muy buena y que quería ver el resultado de las fotos en cuanto estuviera.

Sonia se quedo pensando un momento y le dijo que porque no se animaba y los dos hacían de modelo, ella dijo: “no hay nada mejor que un reportaje de un chico y una chica, va a quedar súper bien”. A él le falto tiempo para decir que si, y a mí no me hacia ni pizca de gracia que él se uniera a nosotros. Yo quería algo mas intimo con ella y mucho menos que estuviera otro hombre ligero de ropa.

Para rematar la jugada dijo que estaba solo en casa, y si nos parecía bien ir ahora mismo a empezar con el reportaje. Yo intente poner alguna que otra escusa, pero ella estaba demasiado excitada con la idea.

Asique cogimos un taxi, fui a casa, agarre todos los bártulos fotográficos nos fuimos a su casa.

Estábamos los tres con el puntillo de los mojitos y no fue nada difícil romper el hielo, ella se quito el vestido y se quedo con un pequeño tanga que no llegaba a cubrir su precio coño y un bonito sujetador que le moldeaba unas tetas casi perfectas.

Mario se quedo en calzoncillos, la verdad es que no pude evitar mirar su paquete, parecía que tenía una buena poya. En momentos de excitación alguna vez he fantaseado con ver y tocar la poya de otro chico, pero sin pasar de ahí, puro morbo y una fantasía que siempre ha sido eso, fantasía.

Yo les iba indicando las posturas que tenían que poner, donde tenían que tener las manos y donde debían mirar. Sonia tenía una cara de viciosa y de puta que no podía con ella y el cada vez estaba más cachondo, lo mismo que yo.

De repente ella se quito el sujetador, y en las siguientes tomas yo aprovechaba para indicarle a Mario en que parte del cuerpo de Sonia debía poner sus manos. Yo me la sobaba todo lo que podía, tenía las tetas riquísimas y los pezones súper duros, y se la notaba que estaba chorreando.

De vez en cuando miraba el paquete Mario, y la verdad es que se notaba que la tenia morzillona pero la cosa no pasaba de una pequeña erección, hasta el instante que en una de las escenas, yo quería que Sonia tocara a Mario de una forma lasciva, que demostrara a la cámara lo puta que podía llegar a ser, pero ella no atinaba a darme la pose que me convencía. Me acerque a ellos y la dige: “Sonia, tienes que poner la mano así!” Entonces agarre el paquete de Mario y pude notar como en ese momento su poya se ponía muy dura, casi tanto como lo estaba ya la mía.

Sonia al ver esa imagen soltó un gemido y dijo: “ummm esto cada vez se parece más a mis sueños más húmedos”

Yo seguía con la mano en la poya de Mario y cada estaba más gorda y más dura, sin decir nada, y de repente Sonia dijo: “me encantaría ver como os empezáis a comer la poya”. Yo me agache, le quite el calzoncillo, y pude ver su poya completamente erecta, depilada, ese olor tan característico, sus huevos……

Empecé a comerle la poya como siempre lo había imaginado en mis fantasías, que rica, también aprovechaba a tocarle los huevos y pasar la mano por su culo.

Mientras tanto Sonia se había desnudando completamente y se estaba haciendo un dedo increíble, hasta puedo asegurar que se corrió viendo esa escena, no paraba de chorrearle liquido su precioso coño depilado.

Me desnude completamente y Sonia empezó a comerme la poya a mí, mientras yo seguía comiéndole la poya a Mario.

Una poya de unos 19 centímetros que no paraba de babear un delicioso liquido salado….

Entonces Sonia me pidió que la follara, que era una zorra y que necesitaba una poya en el coño y otra en la boca, asique mientras yo la penetraba, Sonia le mamaba la poya a Mario.

Si pudierais dibujar esa escena en la cabeza… ella con el coño abierto, súper mojada, temblándole las tetas y mamando una poya deliciosa… follar

Después de eso ella volvió a correrse y le pido a Mario que la follara el ahora, y que mientras tanto el me chupara la poya.

Era increíble notar como otro tío te come la poya mientras que una tía no para de correrse y de pedir que la follen más duro.

Cuando estaba a punto de correrme, le pidió a Mario que parara de comérmela y me dijo que quería sentir dos poyas, una por el coño y otra por el culo, estoy seguro que la hubiera encantado una poya mas metida en la boca…

Nos corrimos los dos casi al tiempo, Mario en su coño y yo en su culo. Yo saque mi poya, pero Mario seguí follandosela y me acerque al coño de Sonia para comérselo mientras Mario seguía penetrándola.

Sonia se volvió a correr y Mario saco la poya, y me la metí de nuevo en la boca, estaba riquísima la mezcla de su semen con los flujos de Sonia. Tan ricos estaban que ella se acerco a degustarlos. Ella y yo comiendo la poya babeante de semen y flujos vaginales de Mario.

Al final terminamos exhaustos marreándonos encima de la cama…..

Si os ha gustado escribidme a shed84@gmail.com y me contáis, gracias…..

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Pertiguista viciosa y saltadora virgen

Mi novia (Rosa) y yo somos atletas casi profesionales (entrenamos a diario, acudimos a las competiciones pero tenemos que trabajar cada uno en lo nuestro para ganarnos la vida).
Ella es pertiguista y yo velocista. Cuando acudimos a una competición vamos todos los del club juntos en el autobús y nos alojamos en habitaciones dobles. Siempre ha sido un puterio aunque desde que tengo novia formal ya ni me entero de las cosas que pasan.
Ultimamente estábamos coincidiendo en la sala de musculación (que hacemos 2 veces por semana) con una nueva atleta, saltadora de longitud, muy joven, apenas 18 años, que tenía un entrenador personal muy mayor. Siempre se nos quedaba mirando como entrenábamos juntos y supongo que le debamos envidia por tener que entrenar ella siempre con su entrenador y nosotros dos hacerlo juntos. Pero como no era de nuestras disciplinas no la conocíamos.
Un día por fin, nos enteramos que era saltadora de longitud porque la vimos entrenando en el estadio, y aunque estaba a mucha distancia se nos quedó mirando y sonrió sin llegar a saludar pensando que la distancia impediría que viéramos su gesto.
Rosa y ella tienen el mismo tipo. Son de estatura media, muy delgadas, la tetitas chiquititas, y el culo chiquitito y duro, aunque ella rubia platino, parecía como nórdica (sueca o finlandesa), y la piel totalmente clara y Rosa el muy morena de pelo y piel.
Verlas entrenar es un espectáculo, debe ser porque me encantan las mujeres deportistas, porque el hecho de ver a las mujeres sudando no es una cosa que le guste a todos los hombres, pero a mí me encanta.
Por fin, un fin de semana que teníamos competición coincidimos todos. Estábamos esperando el autobús (nosotros lo cogemos en la última parada) y cuando nos tocó subir, estaba ella en el primer asiento del autobús acompañada, como no, por su entrenador. Y esta vez hizo un gesto más evidente cuando pasamos junto a ella.
Llegamos al hotel ya de noche. Las habitaciones ya las teníamos repartidas de antemano por lo que todos recogimos las llaves, subimos las cosas y bajamos para cenar todos juntos, como siempre.
En la cena, los entrenadores siempre se ponen en una mesa aparte y los atletas en otra. Entonces se sentó justo al lado de Rosa y le preguntó con acento extranjero: ¿me pudo poner con vosotros?. Naturalmente, le dijimos con aparente serenidad, pero yo me quedé pensando en las palabras exactas que había utilizado. Podría haber preguntado si la silla estaba libre…, o si me puedo poner aquí,…. O si el sitio estaba libre, pero al preguntar si se podía poner con nosotros es porque ya sabía que nosotros íbamos juntos.
Efectivamente era Finesa (siempre había pensado que el gentilicio de Finlandia era Finlandes), se llama Nina (no sé si se escribe así) de apenas 18 años y solo llevaba en España 4 meses y hablaba casi perfecto. Durante la cena estuvimos hablando de tópicos españoles y fineses, y de las cosas que había conocido de España. Entre las cosas que nos contó que más nos sorprendió fue que no había hecho todavía ninguna amistad, que solamente entrenaba, que su entrenador era muy muy estricto y que su compañera de habitación no le caía bien (era más una adversaria que compañera).
Yo ya estaba algo cansado después de la paliza del viaje en autobús y la cena y a la hora de subir a la habitación, Rosa le preguntó directamente si quería venirse un rato con nosotros (por estar menos tiempo con su compañera de habitación supongo), pero sonó como la típica frase de “¿te tomas la última copa en mi habitación?”). Nina dijo que si, que se cambiaba y nos buscaba. Aquí ya se me pasó el cansancio y me entraron los nervios y las dudas. ¿le estaría tirando los tejos Rosa a Nina?, ¿terminara la cosa con un trio mejor que el que cualquier hombre haya soñado?, ¿terminaré haciéndome una paja en el cuarto de baño cuando juguemos a las cartas y se vaya?…..

Rosa y yo nos duchamos, por separado, como si lo que estuviera pasando fuera lo más normal del mundo. Después apareció Nina….
La ropa que llevaba era como un camisón blanco de las películas de miedo de los años 70,… (un poco antiguo, la verdad), pero sin nada debajo y se le transparentaba todo. Yo me había puesto tan ligerito y cómodo que no pude evitar la erección al verla entrar. Rosa, como estaba en su habitación, estaba en bragas y sujetador y con el pelo recogido. Las dos se sonrieron, se agarraron de las manos, echaron un paso hacia atrás para verse mutuamente.

Después de tumbarnos los tres en la cama (solamente había una cama doble y una silla) y claro, la silla era muy incómoda y teníamos una competición al día siguiente (sentarse en una silla en esas condiciones era una temeridad) estuvimos hablando unos 15 minutos. Yo rozaba las manos de ellas y los pies con mis pies y manos, y siempre lo hacía alternativamente (eso es como un trio sin sexo). De pronto soltó sin venir mucho a cuento, que era virgen. Se calló hasta Buenafuente que estaba en la tele. Yo, por supuesto puse cara de indiferencia, como si nada y pensé lo típico “eso tiene remedio”. A Rosa se le dilataron las pupilas y le pregunto “¿y nunca te han comido el coño?” (llegamos a la práctica sexual favorita de mi chica). Nina solo dijo “No”. “Pues no sabes lo que te estás perdiendo”, le dijo Rosa. Otros tres segundos de silencio total y se abalanzaron a besarse las dos.
Yo lo estaba flipando, la polla me iba a estallar, empecé a tocar culos y tetas por donde podía. Entonces Rosa fue bajando lentamente hacia su coño que me imagino que estaría chorreando ya y empezó a lamer despacito aquel coño chiquitito y rubio que tenía delante. Que yo supiera era la primera vez que Rosa estaba con una mujer. Era increible ver como se retorcía Nina de placer y como Rosa se masturbaba con una mano mientras le lamia el clítoris.
Yo me saque la polla y aprovechando lo excitada que estaba Nina se la metí en la boca. Se la metió hasta el fondo de la boca y la sacaba y lamia mis pelotas. Rosa y yo siempre estamos totalmente depilados y eso a Nina le excitaba muchísimo. El contraste de los colores de piel entre Nina y Rosa era como el de un helado de vainilla con chocolate. Yo creo que Nina ya se había corrido una vez pero no quería que Rosa dejara de comerle el coño. De pronto Nina dijo: “fóllame” (hay que ver que rápido aprenden el idioma). Me dispuse a metérsela cuando Rosa me dijo: “No. Mañana tiene una competición y no creo que sea el mejor momento para que la desvirgues”. Todos lo pensamos un par de segundos y seguimos a lo nuestro.
“Ahora te toca a ti” dijo Nina, y Rosa se tumbo boca arriba con las piernas muy abiertas. Nina empezó a comerle el coño de forma muy dulce, a juzgar por los gemidos de mi novia. Entonces apoyo una pierna en la cama y levantó la otra y me dijo “A mi me puedes follar”. Entonces se la metí despacio. Nina en lugar de apartarse seguía lamiendo el clítoris mientras yo la penetraba. Rosa se corrió dos o tres veces pero también trataba de disimularlo para que no cambiaramos de turno. Cuando ya no pude mas, la saque y me corrí en la boca de Nina. Con la boca llena de semen dijo: “mañana quiero esto yo”.
Nina se fue al baño un momento y cuando volvió a entrar dijo. “¿Quién quiere repetir?”. Estaba claro que era la primera vez, tenía unas ganas de sexo infinito. Me fijé en Rosa y puso cara de “a esta la apunto al club de las que nos gusta más que nos coman el coño que follar”.

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