La Venganza del Empleado II – nuevas ordenes….

Continuación de la la historia del pasante con su Jefe que le pide que lo hipnotice para mejorar su conducta…..

Cosa que hizo con mucho empeño, limpiar mi pene, se  fue al baño se limpio y volvio a vestirse y me dijo:

José: ¿Algo mas amo?

Yo:” no  quiero que no recuerdes nada lo que acabamos de hacer…..”

José: “si amo….”

Yo:”Algo más…. cuando yo te diga y solo cuando yo diga, Respira, relajate, dejate llevar, entraras en este estado de relajacion y obediencia absoluta a partir de mañana hará que mi trabajo sea mas fácil, me daras una excelente recomendacion y calificación al instituto sobre mí, y me ayudaras en todo para que trabajo de grado e informe de pasantias sean lo mejor posible…y al finalizar las pasantias me ofrecerás un puesto fijo con todos los beneficio de ley y solo me darás trabajo sencillo de hacer, la otra semana tendrás el extraño deseo cada vez mas creciente por  probar cosa relativas al sexo conmigo, masturbarme, de haceme sexo oral, tragar mi semen, cuando lo consigas desearas  que te penetre, eso solo lo sentiras por mi y solo por  mí, ¿entendido?

José: “Cuando me diga y solo cuando usted  me diga, Respira, relajate, dejate llevar, entrare en este estado de relajacion y obediencia absoluta a partir de mañana hare que su trabajo sea mas fácil, le dares una excelente recomendacion y calificacion al instituto sobre usted , y le ayudare en todo para que trabajo de grado e informe de pasantias sean el mejor posible…y al finalizar las pasantias le ofrecere un puesto fijo con todos los beneficio de ley y solo le dare  trabajo sencillo de hacer, la otra semana tendre el extraño deseo cada vez mas creciente por  probar cosa relativas al sexo con usted, masturbarle, de hacele sexo oral, tragar su semen, cuando lo consiga deseare  que te penetre, eso solo lo sentires por usted y solo por  usted amo, lo he entendido

Yo: “cuando despiertes te sentiras relajado, en clama y que puedes vencer tus vicios ¿entendido?”

José: “si amo,  me sentire relajado, en clama y puedo vencer mis vicios”

Yo:” Voy a  contar desde uno hasta tres, cuando diga tres despertará”

José: “contará desde uno hasta tres, cuando diga tres despertare”

Yo: “1, 2, 3”

José: “Wow que bien me siento, me sentiento relajado, en clama y puedo vencer mis vicios, creo que lo lograré vencer…. gracias Angel”

Yo: ” de Nada ingeniero” a mis adentros sentia miedo de que recordará algo de lo que el habia hecho…  me hice el willy como decimos en Venezuela y lo deje correr…..

al dia siguiente comenze a ver lo resultados de la hipnosis….. llegue se puso muy amable y me dijo que habia revisado los capitulos de mi tesis y los habia corregido y que por ese día solo ateniera el telefono que  lo mas dificil lo habia adelantado el en  la noche que no tenia sueño por sentirse en deuda conmigo yo .. de lo mas happy esperé  a ver que pasaba el siguiente fin de semana…. me vi con micha el viernes en la noche pense en pasa una noche de sexo salvaje con ella el sábado pues mis suegro se iban a viajar el fin de semana  y la iban en casa solo, pero el sabado cuando fui a buscalar se la habian llevado… me quede con las ganas de hacer algo en pareja……..

bien llego el lunes….. y veriamos los resultados de la juega del Ingeniero, llegue temprano como de costumbre…. ya sabia que el se iba de farra esa su costumbre y ademas ese fin de semana cobramos la quincena

Yo: ” Buenos Días ingeniero ¿cómo esta como estuvo su fin de semana?”

José: “Hola Angel.. me siento bien y mal, bien porque sali con los amigos a beber, pero  no en borrache esta fin de semana y me fume 2 cajas de cigarrillo en todo el fin de semana….”

Yo: ” ¿y Mal por…..?” le intrrumpi yo….

José: ” mis amigos me preguntaron que  que pasaba y le dije que nada… y se burlaron de mí cuando dije que te  pedi a ti que me hipnotisaras para dejar los vicios…, ¿me ayudas a resolver esto?”

Yo: “¿resolver que?, tiene que hablarlo con ellos o ignorar lo que el diga…. es desicion suya”

José: “quiero ignoralo pero la pena no me deja en paz… me atormenta… quisiera tener caracter par a eso.. ¿me ayudas con hipnosis.. ? si me hizo dejar de emborracharme y de fumar menos….. ¿me ayudara con esto?”

casi que hace pucheros y se  pone a llorar, o por lo menos se le aguaron los ojos , algo increible en su hombre se su apariencia física y por lo general dominate……. o por lo menos en el trabajo…..

Yo: “Ok…. Ingeniero….vere que puedo hacer…. ¿cuando lo intentamos?”

José: “Ya mismo… no tengo compromisos hoy….”

Yo:”Seguro que no tiene compromiso?.. ¿ni siquiera de sus muchas chicas que lo visitan?”

José:” tranquilo que si alguna viene vendra en la tarde noche y no  tomaras el todo el día en eso…, la otra vez fue como en 5 min, esto será mas rápido”

Yo: “ok Ingeniero sientese en el sofá mientras yo descuelgo el telefono para que no lo llamen y pague su celular, por si acaso”(un bloque motora de esos de los primero que acaban de salir

José: “No en el sofa no, porque pasan muchos carros y ese ruido no me deja relajarme y concetrame…. mejor en mi cuarto (así le decimos a la habitaciones por aqui), alli estare mas comodo ¿no te parece?”

Yo: ” me parece razonable, vaya para alla y pongase lo mas  cómodo que pueda” se fue…. yo descolgue el telefono y luego entre a su cuarto se quito los zapatos y se desabrocho el cuello de la camisa y esta acostado en su cama.

Yo:” Ok.. Ingeniero así esta bien, Respira, relajate, dejate llevar”… dicho esto cayó en estado de obediencia….  y comence por  lo que  mas me interesaba….

Yo:”Ok….. cuando despiertes siempre que yo te pregunte algo me dirás la verdad por mas dura, ofensiva o desagradable…. cuando no lo hagas te dará un terrible dolor de cabeza y sabras que no  me has dicho la verdad y hasta que no me la digas se hara mas y mas agudo, ¿entendido?”

José: ” si Amo”

Yo:” De aqui en adelante tendras caracter antes tus amigos, no te haran sentir mal las cosas que te digan, por el contrario les responderas con algo mas fuerte para hacerte respetar ¿entendido? ¿que entendiste?”

José: “Amo que de aqui en adelante tendré caracter antes mis amigos, no me haran sentir mal las cosas que me digan, por el contrario les respondere con algo mas fuerte para hacerme respetar”

Yo: “cuando despiertes te sentiras relajado, en clama ¿entendido?”   José: “si amo,  me sentire relajado, en clama ”

Yo:” Voy a  contar desde uno hasta tres, cuando diga tres despertarás”  José: “contará desde uno hasta tres, cuando diga tres despertare”

Yo: “1, 2, 3”

José: “Wow que bien me siento, me sentiento relajado, en clama, gracias Angel….. ”  Salí del cuarto  trabaje como si nada, paso el lunes, le martes el miércoles el me dijo que no fuera a trabajar por que tenía una cita con una “clienta” (excusa para esta a solas con una de sus muy alardeadas conquistas) y así que sali con mi chica y tuvimos un rapidin… sexorapido por que suegros salieron y volvieron rápido… casi nos pillan…. me quedo con unas ganas enorme de que lo mamen…. me quedo con las ganas y me voy a casa el Jueves… no recordaba que comenzaba el proceso de ordenes para hacer de manera conciente a mi jefe mi esclavo sexual personal. En la  mañana salió, y  volvio en la tarde como a las 4:00 y me dice:

José: ” hola Angel… buenas tardes….” se sienta en el sofá enfrente de mi escritorio y me mira así como no queriendo mirar…” como estuvo tu tarde”

Yo:” bien.. todo normal, no tielle llamadas y un poquito estresado” él se levantó y se pone de tras de mí y me inicia un masaje en el cuello

José:”por que mejor no nos tomanos un cervezas y te desestresas un poco”   Yo:”¿que quiere usted? , José:”nada….” y le comienza el dolor de cabeza   Yo: “¿en serio? ¿no quiere nada?”

José: “aaaayyyyyyy…. si quiero algo” se le quito el dolor de cabeza…   Yo:”¿que? no tenga pena”

José:”tomar algo, … que ver una película…. juntos” y baja la mirada con pena.

Yo:”¿ver una película?, ¿de que tipo?”  José:”Una Porno que me prestaron di que quieres por favor…..” casi haciendo pucheros…  Yo:”wow, y yo aceptaría verla  por?” José: ” te daría 2 dias libres ¿aceptas?”, Yo:” hhhummmmm no sé, no me convence”

José:” y no echamos unos traquitos….. es mas no vengas ni mañana viernes ni el Lunes… pero di que si por fa” ante esa oferta no puede decir que no, trago pelicula y días libres……

Yo:” ok…. esta bien…. pero me voy temprano”

José: “ok Gracias… Cierra la oficina y descuelga le telefono y yo apagaré el Celular, yo saco la botella de whisky de 12 años que tengo aqui y la vemos en el cuarto donde tengo el VHS” (si…. VHS….. era principios de los 90 no existian los DVD)

Yo:”Ok Ingeniero como usted diga…” José: “Dime José hoy no somos jefe y pasante sino compañeros que vana divertirse” Yo: “Bien  José como Diga….”

Fui.. guarde lo que estaba haciedo apague la computadora, deslcolgue tranque puertas y ventanas y me dirigi al cuarto el estaba en franelilla,sin zapatos ni calcetines, puso la película unos tomanos los 2 primro tragos….. como a los 10 min.. vemos que la chica de la pelí le hace una tremenda mamada al hombre nosotros sobándonos por cada quien su aparto por encima de la ropa y yo digo: “que se sentirá que te hagan una mamada así”, y me dice José:”debe ser alucinate tener un pene en la boca, hagámoslo dime que si”, Yo: “¿hacer que José?” José: ” Tu quieres que lo mamen y yo quiero marmar, así me evaluas si lo hago bien…. ¿qué dices?, ¿lo intentamos?.

Yo: ” Pero yo no soy marico y no me gustan los hombres…….”

José:”a mi tampoco y no soy maricon pero quiero experimentar algo nuevo ¿que dices?, vamos a darle solo se vive una vez ¿verdad?”

Yo:”bueno pero que da entre nosotros nada de estar contado esto a nadie…” José:”Claro eso es lo ultimo que quiero que se sepa de mí” Él puso en pausa la película y comenzó a sobar por encima de mi ropa como por 5 minutos luego abrió mi pantalon y sacó mí aparto de su prision y empezo a dar golpes con su labios y repetir cada uno de los moviementos de la pelicula, besos, toques, con los labios y la lengua , hasta que se lo metio completo. me tocaba las tetilla se besaba el vientre yo esta fuera de mí con el trabajo que taba haciendo y yo con la tensión de no haberlo hecho con mi chica el día anterior mo podia ser me jor, y en cada mamda yo gemía mas y mas,…. Comenzó a besar mi pubis,  mi vientre subio a mi pecho y  me lamio las tetillas, subio por mi cuello me besó apasionadamente  en la boca, él en todo este proceso de acciones conciente de lo que estaba haciendo y me dice al oido.

José:”quiero sentirlo en mi culo, poseeme soy tu esclavo, te deseo”

Y yo cachondo como estaba le dije que sí, no me imagine que la orden que le habia dado sería tan efectiva, se volvió a mi aparato y tomo vaselina y se la unto en culo y luego el mismo se lo inserto y me cabalgo como y era incleibe y me decia que deseaba experiementar esto con alguien y no le tenia confianza a nadie….. yo me corrí dentro de el 4 lechazos…. y cayo sobre mí y me dijo.

José:”hace poco días me sentia con la necidad de hacer esto… y quiero intentar otra posicienes ¿me ayuda?” Yo:”¿posiciones?, ¿en plural?, ¿cuales?” José: “todas la que hace la Chica” se paro de inmediato José:” y tú tienes gamas” y se pego a mamar de nuevo y con mas ganas como si me lo fuera hacer mas largo y la intentamos todas como por  2 Horas cuando ya no podía mas con el dolor de tanto mete y saca, me fui al baño a asearme y el quedó rendido con el culo chorreando toda la leche que me sacó, al volver del baño esta descpiesto  le dije.

Yo:” José me Voy…. nos vemos el Martes….” José: “¿por que?, yo distrute lo que hicimos, ¿no te gustó?….”se comenzó a deseperar como una mujer que dejan.

Yo:”Ok.. Respira, relajate, dejate llevar”… dicho esto cayó en estado de obediencia, automático….

Yo:”Ok….. cuando despiertes, te sentirás tanquilo, y no le contarás a nadie lo hicimos hoy solo será un buen recuerdo que ocacionalmente querrás repetir solo conmigo y cuando yo te diga la palabra Pija ¿entendido?”

José: ” si Amo”

Yo:” te levantarás te asearás y seguiras con lo que tenía planeado el resto de la semana y nos veremos el martes ¿entendido? ¿que entendiste?”

José: “Amo cuando despierte, me sentire tanquilo, y no le contare a nadie lo hicimos hoy, solo será un buen recuerdo que ocacionalmente querre repetir solo con usted  y cuando usted me  diga la palabra Pija, me levantare te aseare y seguire con lo que tenía planeado el resto de la semana y nos veremos el martes ”

Yo: “cuando despiertes te sentiras relajado, en clama ¿entendido?”   José: “si amo,  me sentire relajado, en clama ”

Yo:” Voy a  contar desde uno hasta tres, cuando diga tres despertarás”  José: “contará desde uno hasta tres, cuando diga tres despertare”

Yo: “1, 2, 3”

José: “ok….  nos vemos el martes”

El Fin de semana lo pase relajado terminado mi tesis y proyecto de pasantias y me entraron una gana de montarme un trio con….

eso se los cuento en el próximo relato… comenten y voten

 

 

 

 

 

 

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La Venganza del empleado.

La Venganza del empleado.

Como un pasante logra una buena calificación en su tesis y el control de sobre su jefe, el cual convierte en su esclavo

Hola soy Ángel esto me paso cuando estudiaba informática en el tecnológico y estaba en pasantías para graduarme, por allá a finales de los 90.  Era y soy un chico normal delgado trigueño de ojos café, me gustan las chicas y he tenido  varias novias, que  esta atormentado por el trabajo de grado, la pasantía, las exigencias de mi jefe el cual me complicaba todo, estaba en una pequeña sucursal de una empresa, tanto que la oficina de trabajo era la sala de casa de mi jefe, quien  burlaba de mí  por sus múltiples amoríos y borracheras no dejaba entrar en oficina  o no me dejaba trabajar, su nombre Era José y era “ingeniero en sistemas”…

Un día en medio de una de sus borracheras, además en ocasiones llegaba muy tomado en ple odia de trabajo y le daba por hablar y querer mucho a le gente y llorar,  me dijo que quería encontrar la manera de dejar de beber tanto así como de fumar, que quería usar la hipnosis para quitarse esos vicios pero que no encontraba en quien confiar que yo era su amigo, bla bla  bla…. típico de borracho llorón

Por seguirle la corriente y para que se fuera a dormir le dije que si quería yo lo haría en lo que estuviera bueno y sano, aunque yo no sabía nada de eso, le dije eso pensado que cuando estuviera sobrio lo olvidaría, se fue a dormir y yo poder terminar mi jornada de ese lunes, y me fui a mi casa esa noche y di por sentado y olvidado……

El martes trabaje tranquilo él se fue temprano de viaje y llegaría a la noche de ese mismo día yo me fui a casa temprano, adelante bastante el escrito de mi tesis y el producto final, algunas cartas y otros encargos que me dejo…

El miércoles llegue temprano ya no estaba, se fue temprano y me deja una nota sobre unos libros indicándome que capítulos leer en cada uno todos relativos a la hipnosis, lo cual me dejo mosqueado…. Mas la nota “por favor no hagas más nada sino lee lo señalado cancela las citas pautadas para la tarde”  me dije Rayos… en que  Me he metido……. Seguí sus instrucciones total era mis jefe y tutor de pasantías de eso dependía mi nota, mi trabajo…. Por suerte para mí leo rápido y comprendo la mayoría de lo leo

Al mediodía almorcé y había terminado de leer los capitulo indicado y unas cuantas páginas mas por algunas cositas que no me habían quedado del todo claro…. El llega me saluda y dice:

José:-  “Hola Ángel, buenas tardes, ¿leíste lo que te dije y cancelaste las citas para la tarde?”

Yo: “si Ingeniero, ¡no entiendo para que me pidió que leyera estos libros? Esto es psicología avanzada”

José: “Lo que te dije el lunes en medio de mi pea es cierto, me has demostrado que eres alguien de confiar, un buen empleado y eres paciente, y no recriminas mis malos trato contigo en mis borrachera, y recuerdo que me dijiste que ayudarías cuando viaje ayer investigue y con ellos me podrás ayudar… ¿verdad que lo harás?

En este punto trague grueso…. Y le dije:

Yo: “Claro ingeniero no tiene que preocuparse de nada yo lo ayudaré, pero si usted tiene tantos amigos y colegas ¿Por qué no les dice a ellos?”

José: “si son amigos míos pero de los que mas de emborracha o saben secretos abusan y chantajean, no son de fiar y sacan en cara las ayudas que dan, además no sé si me harán algo malo, por lo que he visto en ti si puedo confiar eres trabajado y buena persona y no te aprovecharas de mi ¿me ayudaras?”

En este punto volví a tragar grueso… pensando en cómo me negaba, pensé: “me aprecia como persona, trabajador, además mi tesis, y trabajo dependía de ello así que le dije:

Yo: “ok no he hecho esto nunca  ¿qué es lo que quiere que  ayude a evitar?”

José: “Quisiera dejar de fumar, porque me fumo hasta 3 cajas al día y cuando estoy presionado fumo más y de emborracharme tan seguido, quiero tener fuerza de voluntad y valor de parar de beber  cuando sienta que me voy a exceder, no dejarme converse por los amigos de tragos… ¿me ayudaras?

Yo: “ok Ingeniero lo intentaré… recuerde yo estudio es informática no psicología de esto no se mucho”

José: “no hay problema por lo menos lo intentaremos, si no funciona no te voy a despedir llámame José para que sea mas fácil ¿nos tenemos confianza cierto Ángel?

Yo: “ok Inge… perdón José… necesitare que se ponga cómodo quítate el saco y la corbata, mientras descuelgo el teléfono para que no suene vamos a su habitación que esta mas lejos de la calle y nada nos distraiga, por lo que leí es necesario una ambiente tranquilo”

El dejó su saco y corbata en la sala-oficina, yo descolgué el teléfono (no eran muy populares los celulares y El Ingeniero no tenía así que solo descolgué el teléfono local) y fuimos a su habitación una vez allí le dije que se sentara en la cama y yo en una silla próxima y le indique que se relajara que mirara mi dedo índice con atención y no perdiera de vista de un lado a otro, luego le dije que a medida que los viera acercarse hacia su frente se sintiera cansado con mas sueño y mas relajado, que al tocar mi dedo su frente se dormiría, y fui acercando mi dedo a su frente poco a poco vi como iba cerrando los ojos poco a poco y al tocarle la frente cerró los ojos. Para profundizar el trance le dije que se imaginara en lo alto de una escalera de 10 escalones y que mentalmente los bajara cada vez que le indicará mientras contaba de 10 a 0 se sentiría mas relajado y mas a gusto se sentiría, y mas dispuesto a obedecer lo que le dijera. 10,9,8,7,6,5,4,3,2,1,0 le pregunte:

Yo: “José ¿cómo te sientes?”

José: “muy  relajado y a gusto (me respondió con una voz sin emoción alguna)”

Yo: “José ¿Quién soy, quién eres y qué estoy haciendo?”

José: “Eres Ángel, mi asistente, el pasante, yo soy el Ingeniero José Antonio Castillo Sánchez Tu Jefe y me estas ayudando a no beber de mas y dejar de fumar”

Había leído que para aplicar cambios en la personalidad debía rebajar mas la voluntad debía profundizar el estado de trance así que le dije:

Yo: “bien José ahora hay otra escalera que va a un sótano, debes bajarla ¿la vez?

José: “Si. Pero me da miedo”

Yo: “cuando tome tu mano me sentirás cerca de ti  perderás el miedo y bajarás” tome su mano

José: “Bajemos”

Yo: “Contaremos de 0 a -10 mientras mas nos acerquemos a -10 y mas te concentrarás mas y mas  en mi voz y solo oirás mi voz, y mas dispuesto estarás a obedecer lo que te ordene, no me podrás negar nada, harás lo que te pida sin protestar, sin dudar, ni cuestionar, no importara lo que tú quieras, y ¿de acuerdo?”

le dije esto pues sino había funcionado se reiría o algo parecido si lo había hecho bien estaría a mis ordenes

José: “de acuerdo, Ángel”

Yo: “0,-1,-2,-3,-4,-5, al llegar a menos 10 me dirás Amo y serás mi esclavo -6, al llegar a menos 10 me dirás Amo y serás mi esclavo -7,al llegar a menos 10 me dirás Amo y serás mi esclavo -8, al llegar a menos 10 me dirás Amo y serás mi esclavo -9,-10, ¿Quién soy José y qué eres para mí?”

José: “Eres Amo y yo soy tu esclavo”

No me podía creer lo había hecho lo había  logrado a la primera…. Lo primero fue cumplir mi promesa como buena persona y empleado, asi que con voz de mando le dije….

Yo: “Bien José cuando despiertes y estés con tus amigos y te inviten a beber iras con ellos pero al sentir el primer mareo por exceso de alcohol dejaras de beber y tendrás el valor y la fuerza de carácter para no beber mas y nada de lo que te digan o hagan te podrá convencer de consumir ni un trago mas, de ser necesario te iras a tu casa a dormir… y a partir de ahora cada día fumar menos cigarrillos cuando llegues a  fumar 1 al día no fumaras más ni cuando estés estresado, ni presionado a partir de media caja al día empezaras a sentir asco hacia fumar, no vas a saber ni recordar porque empezaste a fumar ¿entendido’”

José: “Si Amo no beberé mas alcohol después del  primer mareo por exceso del alcohol y me iré a casa a dormir, y fumare menos y al llegar a uno no fumare mas ¿algo mas que desees que haga mí Amo?

Esas palabras despertaron mi morbo, él un hombre corpulento, dominante, soberbio y estaba a mi total disposición con absoluta obediencia, nunca me había pasado por la mente ningún deseo sexual con un hombre, lo mío son las chicas y la mayoría no me habían hecho sexo oral y las que me lo hacían no era muy satisfactorio, en frente de  mi estaba una colección de películas porno, por lo visto las veía mucho,  el internet no era lo de ahora,  así que urge en su mente su vida sexual y le dije:

Yo: “José háblame de tu orientación sexual, ¿desde cuándo eres sexualmente activo, como y con quien tuviste relaciones sexuales por primera vez, desde cuándo no tienes relaciones sexuales, lo has hecho con un hombre, si es así te gusto, lo has vuelto a repetir?

José: Me Gustan las Mujeres, desde los 13 años cuando mi prima que tenia 16 me manoseo el pene, desde ayer que viaje a verme a trabajar y tener relaciones con una clienta y una colega, una vez un amigo afeminado del liceo me quiso chupar el pene a los 16 años  si  el perdía una apuesta y no me gustó me dan asco los homosexuales, no lo volvería a repetir”

No lo podía creer me esta contando lo que yo le preguntará, lo cual de repente me puso cachondo entonces le ordene:

Yo: “esclavo abre los ojos y has un striptease para mí de lo más sexy,  como lo hacen en las películas que has visto, hasta quedarte desnudo por completo para mí, mientras más ropa te quites más deseo te tener relaciones sexuales tendrás y te pararas de bailar cuando te lo diga”

José: “si Amo como ordenes”

Automáticamente abrió los ojos y comenzó a desvestirse como las películas de aquel entonces mientras ms se desvestía se veía como crecia su pene, algo largo para mi que solo había visto el mío, hasta que estuvo el pene bien erecto como roca, el mío había empezado a crecer en mis pantalones,  le dije: “Alto deja de Bailar” se congelo en el acto, y le ordene “acércate a mi abre mi pantalón y chupa mi pene como has visto a las prostitutas en las películas que has visto imita a las más puta de todas” se arrodillo frente a mí  me abrió el pantalón saco mi pene y se lo metió en la boca lo hacia como las chicas que me habían dejado incomodo pero con un par de ordenes como: “no uses los dientes y hazlo cómo quieres que te lo hagan bastó” me puso a mil… mi morbo creció mas, él un hombre corpulento, dominante, soberbio y estaba a mi total disposición con absoluta obediencia, me estaba dando el mejor sexo oral que me habían hecho en mi vida, le ordene chupar mis bolas, lo hizo.. y me hizo volar…… le ordene que se detuviera y le pregunte, que si le había gustado lo que había hecho qué opinaba de chuparme el pene, me respondió:

José: “es una experiencia nueva para mí, no me desagradó tanto como pensaba, no importa lo que yo quiera estoy para complacerlo Amo”

Eso me puso mas a mil…. le pregunte…

Yo: “¿te han cogido por el culo alguna vez? ¿Tienes vaselina o algún lubricante?

José: “no nunca, si tengo un tarro de vaselina en el baño…”

Yo:  “tráelo esclavo y cuando estés aquí me untaras una porción en el culo, mientras mas te untes mas desearas mi pene en tu culo”

Automáticamente fue al baño desnudo como estaba  y volvió y empezó a untarse mas y mas mientras mas se untaba mas jadeaba y gemía y me decía que lo cogiera con mas y mas ganas… en un momento dado le quiete a la mano la vaselina, lo detuve para que no se untar mas lo puse en cuatro en la cama y me lo cogí, cuanto mas metía el pene mas le pedía que lo hiciera tanto que termine dentro de él y vi cómo le salían chorros de mi semen de su culo y bajaba por sus piernas…. Acto seguido le ordene limpiar mi pene con su boca  y le mande a lavarse y vestirse….

y Luego………..

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El poder 1

Mi nombre es Gabriel, cuando era pequeño no sabía que era diferente, nací en una familia acomodada, pero tuve una familia como todos, con mamá y papá, tal vez por ser hijo único era un poco más consentido que otros de mis amigos a esa edad, pero nada fuera de lo normal, no fue sino que hasta que crecí y comencé a interesarme en el otro sexo que fue que supe que era diferente.
Tendría yo aproximadamente 12 años, eran vacaciones de verano y yo estaba en mi casa del árbol, leyendo unos comics, cuando al mirar por la ventana vi a mi vecina nadando en su piscina, nada del otro mundo, una chica de unos 16 años, no fea pero tampoco una belleza, estaba usando un traje de baño de una pieza, un poco conservador, lo curioso es que cuando la vi no puede apartar la mirada de ella, la había visto miles de veces a lo largo de los años y nunca me había llamado en lo más mínimo la atención pero en esta ocasión no pude evitar quedármele viendo como un idiota por más de una hora, sin perderme ninguno de sus movimientos, para cuando me di cuenta ya tenía una erección de campeonato y a mi padre sentado en un rincón, observándome, ¡ni siquiera lo había oído acercarse! Ahí estaba yo, totalmente avergonzado y sin ninguna forma de bajarme la calentura, pero lo que pude notar en medio de mi estupor es que mi padre me observaba muy complacido, como si hubiera hecho algo que lo enorgulleciera enormemente.
– ¿Disfrutaste el espectáculo?
– ¿Eh?
– Ya sabes el de la vecina.
– No, yo… pues estaba…
– Tranquilo, es normal – me corto mi padre completamente calmado – ya sabía yo que era cuestión de tiempo para que esto pasara
– ¿No me vas a dar una clase de sexo verdad? Te aseguro que ya se me lo básico, lo vi todo en la escuela y no necesito un repaso – la verdad es que no sabía mucho de sexo, pero lo que menos quería era hablar de eso con mi padre, además de que la erección que aún continuaba dentro de mi pantalón no había disminuido y comenzaba a dolerme.
– No te preocupes que lo que te voy a enseñar estoy seguro que en la escuela no lo viste.
No entendí a que se refería, y menos entendí cuando le hacía señas a alguien atrás de él, y para cuando esa persona acabo de trepar la escalera que servía para entrar a la casa del árbol, no podía creer quien era, ¡era una de mis primas! Mi prima Alicia, era una de mis primas más grandes, tenía 15 años y era por mucho de las que mejor me caía, cuando podía me consentía y no me regañaba por cualquier tontería como cualquiera de las otras, pero a pesar de que me sorprendió verla ahí, pude notar que no lucía como siempre, no podía decir cual era la diferencia, pero sabía que mi prima no estaba igual que siempre.
– He pensado que tu primera vez debería ser con alguien que te caiga bien, Alicia, encárgate de tu primo.
Volteé a ver a mi padre, totalmente espantado por sus palabras, pero me espante aún más cuando mi prima, prácticamente salto sobre mi, yo que no había besado a nadie, de repente tenía a una chica, bajándome los pantalones, y más aún ¡mi prima!
Al principio quise protestar y quitármela de encima, pero toda protesta murió en mis labios en el momento en que su boca toco mi polla, sus labios se cerraron alrededor de ella, y su lengua comenzó a jugar con mi punta, podía sentir como sus manos, me acariciaban los huevos mientras su boca se dedicaba a succionarme mi miembro lenta y deliciosamente mientras poco a poco se lo iba comiendo más y más. Al ser mi primera experiencia sus atenciones me estaban llevando al éxtasis, y solo me dejaba hacer, hasta que un fuego se encendió dentro de mí, era algo que nunca había sentido, pero que de alguna manera siempre estuvo ahí dormido, esperando el momento oportuno para despertar.
-Métetelo hasta dentro perra – en ese momento no me importo insultar a mi prima, al contrario, se sintió bien decirle la verdad, ella era mucho mayor y más fuerte que yo, pero fácilmente tome el control de la situación, yo era el amo y ella la perra, que estaba para complacerme.
Apoye mis manos en su cabeza, para controlar el movimiento de su cabeza, comenzando a follarla por la boca, en cada embestida, mi verga entraba en su totalidad dentro de su boca, follándola sin piedad, cada vez más rápido hasta que inunde su boca, con mi leche caliente.
-Tragatélo todo y no desprecies ni una gota – no fue sino hasta que vi a mi prima comerse mi leche y limpiarme el pene sin ninguna protesta, que me di cuenta de lo que había hecho, ¡me había corrido en la boca de mi prima!
-Muy bien Alicia, ya puedes regresar a casa, y si tus padres te preguntan donde estabas, ¿qué es lo que dirás?
-Que estaba jugando con mi primo
-Muy bien, regresa a casa.
Decir que estaba mirando boca abierto a mi padre, es quedarse corto, el se rió de mi expresión y comenzó a explicarme las cosas. Resulta que la familia de mi padre, desciende de un poderoso hechicero, que para tener más poder, hizo un pacto con un demonio, todos su descendientes varones, al llegar a la pubertad, tendrían el don de manipular la mente de los demás a voluntad, es por eso que mi padre me explico, que nuestra empresa es una de las mejores del país, ninguno de sus rivales, es realmente libre, desde hace mucho, él los manipula a todos, para que sus empresas no resalten más que la nuestra.
-¿Y que hay de mi mamá?
-Ella no sabe nada de esto, la quiero y sirve para tener la imagen de la familia feliz pero cualquier perra esta a mi disposición cuando se me antoje
Si alguien me hubiera dicho hace una semana que mi papá engañaba a mi mamá hubiera hecho que me pusiera a llorar pero después de lo que se había despertado en mí, no pude más que admirar a mi padre y pensar que tenía la razón.
-¿Me enseñas como controlarlo?
-Claro hijo, estaba esperando por hacerlo – me explico que desde que yo había cumplido 12 años, había estado esperando mi “despertar” cuando el fuego sexual que arde en cada uno de los miembros de mi familia se enciende por primera vez, a partir de ahí la cosa es fácil, solo es cuestión de enfocarse y canalizar nuestra energía, nada de esa charlatanería de usar un péndulo, o algo por el estilo, solo con la fuerza de nuestra mente, podemos hacer que alguien haga nuestra voluntad, sin que siquiera sé de cuenta de que esta siendo manipulado, la persona en cuestión pensará que lo que esta pensando viene de ella misma, así no tenemos ningún riesgo de que se descubra nuestro secreto, así mismo también podemos modificar los recuerdos de los demás y un claro ejemplo era mi prima, en lugar de recordar estar chupándome la polla, ella recordaría claramente que estuvimos jugando toda la tarde.
Sobra decir que en un par de meses ya era un experto en el uso de mi poder, si en algún momento llegue a tener alguna carencia, jamás volví a tenerla, podía fácilmente dominar a cualquiera, no solo mi poder, sino también mi calentura habían despertado ese día, pero yo era un amo y conquistador y tenía todo un mundo de perras para satisfacerme…

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El poder 1

Mi nombre es Gabriel, cuando era pequeño no sabía que era diferente, nací en una familia acomodada, pero tuve una familia como todos, con mamá y papá, tal vez por ser hijo único era un poco más consentido que otros de mis amigos a esa edad, pero nada fuera de lo normal, no fue sino que hasta que crecí y comencé a interesarme en el otro sexo que fue que supe que era diferente.

Eran vacaciones de verano y yo estaba en mi casa del árbol, leyendo unos comics, cuando al mirar por la ventana vi a mi vecina nadando en su piscina, nada del otro mundo, una chica de  no fea pero tampoco una belleza, estaba usando un traje de baño de una pieza, un poco conservador, lo curioso es que cuando la vi no puede apartar la mirada de ella, la había visto miles de veces a lo largo de los años y nunca me había llamado en lo más mínimo la atención pero en esta ocasión no pude evitar quedármele viendo como un idiota por más de una hora, sin perderme ninguno de sus movimientos, para cuando me di cuenta ya tenía una erección de campeonato y a mi padre sentado en un rincón, observándome, ¡ni siquiera lo había oído acercarse! Ahí estaba yo, totalmente avergonzado y sin ninguna forma de bajarme la calentura, pero lo que pude notar en medio de mi estupor es que mi padre me observaba muy complacido, como si hubiera hecho algo que lo enorgulleciera enormemente.
– ¿Disfrutaste el espectáculo?
– ¿Eh?
– Ya sabes el de la vecina.
– No, yo… pues estaba…
– Tranquilo, es normal – me corto mi padre completamente calmado – ya sabía yo que era cuestión de tiempo para que esto pasara
– ¿No me vas a dar una clase de sexo verdad? Te aseguro que ya se me lo básico, lo vi todo en la escuela y no necesito un repaso – la verdad es que no sabía mucho de sexo, pero lo que menos quería era hablar de eso con mi padre, además de que la erección que aún continuaba dentro de mi pantalón no había disminuido y comenzaba a dolerme.
– No te preocupes que lo que te voy a enseñar estoy seguro que en la escuela no lo viste.
No entendí a que se refería, y menos entendí cuando le hacía señas a alguien atrás de él, y para cuando esa persona acabo de trepar la escalera que servía para entrar a la casa del árbol, no podía creer quien era, ¡era una de mis primas! Mi prima Alicia, era una de mis primas más grandes, y era por mucho de las que mejor me caía, cuando podía me consentía y no me regañaba por cualquier tontería como cualquiera de las otras, pero a pesar de que me sorprendió verla ahí, pude notar que no lucía como siempre, no podía decir cual era la diferencia, pero sabía que mi prima no estaba igual que siempre.
– He pensado que tu primera vez debería ser con alguien que te caiga bien, Alicia, encárgate de tu primo.
Volteé a ver a mi padre, totalmente espantado por sus palabras, pero me espante aún más cuando mi prima, prácticamente salto sobre mi, yo que no había besado a nadie, de repente tenía a una chica, bajándome los pantalones, y más aún ¡mi prima!
Al principio quise protestar y quitármela de encima, pero toda protesta murió en mis labios en el momento en que su boca toco mi polla, sus labios se cerraron alrededor de ella, y su lengua comenzó a jugar con mi punta, podía sentir como sus manos, me acariciaban los huevos mientras su boca se dedicaba a succionarme mi miembro lenta y deliciosamente mientras poco a poco se lo iba comiendo más y más. Al ser mi primera experiencia sus atenciones me estaban llevando al éxtasis, y solo me dejaba hacer, hasta que un fuego se encendió dentro de mí, era algo que nunca había sentido, pero que de alguna manera siempre estuvo ahí dormido, esperando el momento oportuno para despertar.
-Métetelo hasta dentro perra – en ese momento no me importo insultar a mi prima, al contrario, se sintió bien decirle la verdad, fácilmente tome el control de la situación, yo era el amo y ella la perra, que estaba para complacerme.
Apoye mis manos en su cabeza, para controlar el movimiento de su cabeza, comenzando a follarla por la boca, en cada embestida, mi verga entraba en su totalidad dentro de su boca, follándola sin piedad, cada vez más rápido hasta que inunde su boca, con mi leche caliente.
-Tragatélo todo y no desprecies ni una gota – no fue sino hasta que vi a mi prima comerse mi leche y limpiarme el pene sin ninguna protesta, que me di cuenta de lo que había hecho, ¡me había corrido en la boca de mi prima!
-Muy bien Alicia, ya puedes regresar a casa, y si tus padres te preguntan donde estabas, ¿qué es lo que dirás?
-Que estaba jugando con mi primo
-Muy bien, regresa a casa.
Decir que estaba mirando boca abierto a mi padre, es quedarse corto, el se rió de mi expresión y comenzó a explicarme las cosas. Resulta que la familia de mi padre, desciende de un poderoso hechicero, que para tener más poder, hizo un pacto con un demonio, todos su descendientes varones, al llegar a la pubertad, tendrían el don de manipular la mente de los demás a voluntad, es por eso que mi padre me explico, que nuestra empresa es una de las mejores del país, ninguno de sus rivales, es realmente libre, desde hace mucho, él los manipula a todos, para que sus empresas no resalten más que la nuestra.
-¿Y que hay de mi mamá?
-Ella no sabe nada de esto, la quiero y sirve para tener la imagen de la familia feliz pero cualquier perra esta a mi disposición cuando se me antoje
Si alguien me hubiera dicho hace una semana que mi papá engañaba a mi mamá hubiera hecho que me pusiera a llorar pero después de lo que se había despertado en mí, no pude más que admirar a mi padre y pensar que tenía la razón.
-¿Me enseñas como controlarlo?
-Claro hijo, estaba esperando por hacerlo – me explico que desde había nacido, había estado esperando mi “despertar” cuando el fuego sexual que arde en cada uno de los miembros de mi familia se enciende por primera vez, a partir de ahí la cosa es fácil, solo es cuestión de enfocarse y canalizar nuestra energía, nada de esa charlatanería de usar un péndulo, o algo por el estilo, solo con la fuerza de nuestra mente, podemos hacer que alguien haga nuestra voluntad, sin que siquiera sé de cuenta de que esta siendo manipulado, la persona en cuestión pensará que lo que esta pensando viene de ella misma, así no tenemos ningún riesgo de que se descubra nuestro secreto, así mismo también podemos modificar los recuerdos de los demás y un claro ejemplo era mi prima, en lugar de recordar estar chupándome la polla, ella recordaría claramente que estuvimos jugando toda la tarde.
Sobra decir que en un par de meses ya era un experto en el uso de mi poder, si en algún momento llegue a tener alguna carencia, jamás volví a tenerla, podía fácilmente dominar a cualquiera, no solo mi poder, sino también mi calentura habían despertado ese día, pero yo era un amo y conquistador y tenía todo un mundo de perras para satisfacerme…

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Eres Mía… y yo decido que hacer (I)

La llamada de Maura, -esperada-, llego 2 días después, en ese ínterin yo había estado recopilando información de Pili, ella parecía la más inocente del grupo – líbrame del agua mansa…. -, así que comencé a buscar a sus amigos para saber de ella, si yo estaba equivocado y no era una caratula, la dejaría en paz, no me había hecho nada – eso es lo yo pensaba -.

Joan era una de sus más allegadas, y poder acercarme a ella fue un problema, era bastante reservada y llevaba cursos que más que materias parecían castigos, por lo complicadas y tediosas que eran. Finalmente, pude empatar en el coro de la iglesia – ya se fue bajo -, pero sinceramente no pensaba llevar filosofía “el conocimiento oculto”, francamente prefería que se quedara en esa condición -, al acercarme a ella, congeniamos – no hice nada -, conversamos y la invite a tomar algo y charlar – ahí si hice algo-, en este tiempo aproveche para explorar su mente, – bastante retorcida, era un tanto masoquista y era una esclava sexual , no todo es lo que parece -, y a que no adivinan quien era el ama, sus tendencias no eran de mi incumbencia, pero me entere que la broma del gimnasio había sido idea suya, y eso lo detono todo.

Maura, quería verme, no entendía lo que había pasado, pero necesitaba hablar conmigo. No me hice de rogar y la invite a mi casa – mis padres llegarían tarde porque estaban en una reunión -, espere pacientemente y ella arribo.

Maura: Hola, que tal estamos. – Realmente estaba tratando de ser natural, pero no sabía cómo hacerlo.

Yo: Hola, bien y dime qué es eso tan importante que deseas decirme?

Maura: Quiero saber cómo …has hecho … eso..

Yo: Podrías ser más específica no te entiendo.

Maura: Ya sabes, ayer tú y yo.. en el gimnasio.. y lo hicimos…mejor dicho me lo hiciste, porque yo no quería ..bueno al comienzo.. Pero no pienses…

Yo: Sinceramente, habla claro, no tengo tiempo para balbuceos. O quizá quieras que yo lo exprese mejor, y comencé a estimular su sexo con órdenes mentales y elevar progresivamente su libido.

Maura: Exclamo un ah…y se le quebraron las piernas, No espera no lo hagas….ahí ahí…

Yo: Detuve en seco su deseo – Puedes hablar claro?

Maura: No, no me dejes así , sigue por favor..

Yo: Que sabes de Pili?, cuéntamelo todo.

Maura: Nada, solo es una amiga.

Yo: Tu esclava dirás, empezamos con las mentiras – y le di un orden para que tuviera el inicio de un orgasmo increíble y la detuve nuevamente.

Maura: Me duele, por favor déjame llegar, déjame…- lloraba desconsolada.

Yo: Responde mi pregunta.

Maura: Estaa bien que quieres saber?

Yo: todo

Me conto que Pili,  venia de una familia de clase media, que siempre había estado sola y que ella la convirtió en su esclava, porque un día la vio probándose unos vestidos en casa de una amiga, desde ahí la había obligado a hacer más cosas y tomado fotos, con lo cual su control sobre ella se había vuelto absoluto. Posteriormente se volvió la estratega del grupo y era tratada como una igual, aunque en la intimidad ella siempre estaba bajo su control.

Yo: Le di una orden a Maura, llámala para que venga a aquí.

Maura: No lo hará supondrá que algo está mal, no es tonta.

Yo : Veremos.

Pili:Alo

Maura:  Pili, vine a buscar a Alberto y necesito que vengas.

Pili: Y yo que puedo hacer?

Maura: Ven a buscarme, como si hubiéramos coordinado ir a otro lado. Ven pronto.

Pili: Ok, pero me deberás una. Y te la cobrare – Supe luego que pensó ella -.

No se tomo mucho tiempo y se apersono en mi casa.

Pili: Buenas noches, estoy buscando a Maura.

Alberto: Pasa por favor, ella está arriba, le avisare, aunque no me dijo que vendrías a buscarla.

Pili: Si, quedamos en ir a cenar  juntas, disculpa que te moleste.

Alberto: No es molestia, pasa por favor.

Tomo asiento en la sala, mientras me sentaba con ella y le decía que nunca había conversado con ella, y que esta oportunidad casual, quizá podría ser oportunidad para generar una amistad ya que eran compañeros de estudios.

Pili, pude observar se puso inmediatamente a la defensiva, pero era tarde ya estaba en mis dominios y yo estaba controlando sus acciones y modificando sus recuerdos, mientras conversábamos. Le invite a tomar algo, le dije que tenía whisky, ron, y jugo de naranja, este último en un plan de broma, y me acepto justamente esa bebida, la cual ya estaba preparada y le había agregado unas gotas de un relajante muscular – ya sé que pensaran porque lo hice así, si podía obligarla?, fácil quería que se sintiera desvalida , vulnerable.

En pocos segundos se desplomo, con la ayuda de Maura la llevamos al sótano, el cual había acondicionado para su llegada, tenía un viejo columbio de niño, al cual adapte una silla un tanto más larga, la parte donde se sienta estaba abierta así que, previa eliminación de toda la ropa sobrante, la sentamos ahí, desde abajo tenía una vista impresionante de su vagina. Esta silla tenía un mecanismo que me permitía replegarla hacia atrás o hacia adelante y dejarla en una posición horizontal, muy conveniente por cierto.

Lo siguiente fue tapar sus ojos y sellar sus oídos, mi intención era hacerla sentir desorientación y que percibiera con sus otros sentidos lo que tenía pensado probar con ella. Con unas sales no fue difícil sacarla de su desvanecimiento, en unos segundos estaba forcejeando para soltarse y soltando una serie de adjetivos no validos para una dama, pero no era el caso.

Para este evento había conseguido un estimulante que se podía aplicar en los labios mayores, pero quería hacerlo en su clítoris directamente, como una película de anime, quería probar y ver lo que causaba en ella. Finalmente me decidí aplicarlo en su clítoris y aplicar una crema en su vagina quería verla sentir.

Parece ser que la situación había sido suficiente para estimularla ya que de solo pincharle el clítoris, ella comenzó a humedecer su vagina y luego era un pequeño lago bajo ella. Se comenzó a mover pero se contorneaba, indicador claro que no era dolor sino una sensación que no podía calmar porque estaba atada. Quería saber hasta dónde podía llevarla, así que con un armazón que adapte a la silla, pudo colocarte un vibrador cerca a su clítoris, pero que no la penetraba. Se notaba por la fuerza que hacía que el deseo estaba en aumento y se desesperaba por no poder satisfacer lo que deseaba, solo insultaba, jadeaba,. Estuvo así por casi 15 minutos –no esperaba que tuviera tanta resistencia, cuando ya estaba por soltarla, dijo la palabra mágica. “Por Favor hazme tuya seré tu esclava, ya no soporto mas, no me opondré a nada, por favor…”.

Libere sus oídos solamente, y le dije: Dime un secreto de Maura que pueda utilizar para doblegarla a mí. – Ella ya lo estaba, pero quería saber que tan cierto era lo que decía -. Soy su esclava sexual, ella tiene fotos mías, pero yo tengo fotos de ella, puedes amenazarla, no lo negara y hará lo que le pidas.

Maura, no salía de su asombro, no se esperaba esto. Se ponía interesante esta situación. Bueno verla me había puesto caliente, y finalmente mi deseo era hacerla mía, al saber que tenia tanto que pagar como sus amigas.

Desate su vista, y me miro, luego de golpe introduje 2 dedos en su vagina, y comencé a frotar su clítoris, se le subieron los colores al rostro y comenzó a jadear, no decía nada, solo sentía. Como dije la silla la modifique así que sacando un seguro podía abrir la silla en 2 partes y con la ayuda de Maura y un seguro podía fijarlo para separar sus piernas casi a 180 grados.  Pili estaba en gimnasia así que esta postura a ella le era posible realizarla, podía ver sus labios mayores en toda su expresión y se visualizaba su clítoris inflamado y con un punto de sangre donde ingreso la jeringa. Tome el piercing que había comprado para la ocasión, con ayuda de un especialista, – que no recordara nada por cierto-  y tomando en consideración el tamaño de su clítoris, se lo hice colocar, pero a diferencia de otros este tiene un seguro que solo otro especialista puede retirar, ella no podría hacerlo.

No espere mas, baje mis pantalones y de un solo golpe la penetre totalmente, ella exhalo un gemido y empecé mi vaivén, mientras hacía esto coloque una pinza en la base de su clítoris muy delgada por cierto pero conectada a una pequeña batería concentrada, así que en el momento que sentí que estaba por llegar, le puse corriente, la sensación causo su efecto, ella vibro su vagina comenzó a generar tanto liquido que parecía que se estaba orinando, no podía controlar sus funciones. Seguí penetrándola y ahora le tocaba a sus pezones, igualmente había practicado así que mientras la penetraba, Maura se encargo de perforar sus pezones, y pude ver que lo hizo con real placer y propio, ya que yo no la estaba controlando.

Retire el seguro y nuevamente la silla se cerro, ahora la moví hacia adelante, su derrier quedo expuesto a mí. Volví a penetrarla desde atrás, ella seguía gimiendo y sentía los esténtores de un orgasmo, nuevamente aplique energía y nuevamente su vibrar acabo en un charco de su deseo. Ella jadeaba, estaba exhausta.

Ahora venia lo bueno, la solté de la silla, se vino al suelo no tenía fuerza para levantarse, y le dije que limpiara mi pene, con su boca. Esperaba su negativa y no me defraudo, le ordene que sin perder su conciencia, lo hiciera, su mirada lo decía todo cuando hizo lo que le ordene y no podía evitarlo, finalmente le dije que luego de lavarlo con su boca lo secara con su pelo. Ella no daba crédito a lo que estaba haciendo.  Luego le puse un dildo el cual asegure y puse un vibrador en su vagina, el cual también asegure, era inalámbrico y tenia deseos de hacer con ella, algo para quebrar – si aún quedaba algo -, su voluntad.

Así que le hice que se vistiera y nos fuimos a un lugar para comer algo los 3, a ambas le había colocado su respectivo equipo adicional. La noche estaba empezando.

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El don de Silvia (Parte 1)

Silvia no era guapa, no tenia el mejor cuerpo, y tampoco era popular, pero todos la temian. Podria ser su pelo negro, podria ser su piel clara, podria ser su nariz respingona llena de pecas, pero no era nada de eso. Eran sus hipnoticos ojos azules los que hacian que la temiesen.

Laura era su mejor amiga, y conocia su secreto. Sabia que nada ni nadie podia resistirse a sus ojos, pero jamas habia usado su don, hasta ese dia.

Entro en la clase de matematicas y lo vio. Era guapo, casi irresistible. Tenia el ppelo negro y los ojos oscuros, y su piel era morena. En otras condiciones lo habria ignorado, pero estaba sentado en su sitio, al fondo de la clase, pegado a la ventana. Se acerco a el.

-Perdona. Debes de ser nuevo. No quiero empezar con mal pie, pero te has sentado en mi sitio.

El la miro, dispuesto a replicar. A decirle que se buscase otro sitio, pero no pudo, porque se encontro nadando en sus ojos.

-Lo siento. Ahora me voy.

Silvia lo cogio de la muñeca.

-No es necesario- le tendio un trozo de papel doblado-. Solo ven a mi casa esta tarde. Por cierto, ¿como te llamas?

-Me llamo Oscar. No te preocupes, ire por la tarde.

Todas las demas alumnas la miraron sorprendidas. Silvia, la paliducha, la de los ojos raros, acababa de ligarse en cuestion de segundos al chico mas guapo que habian visto en mucho tiempo. Silvia sonrio satisfecha.

En efecto, a las seis de la tarde, Oscar se presento en casa de Silvia.

-¿Vives sola?

-Algo parecido.

Silvia se nego a dar mas detalles, y condujo a su nuevo amigo a su cuarto.

-Desnudate.

Oscar iba a negarse, pero recordo sus ojos, sus hermosos ojos, y no lo dudo. Se sorprendio a si mismo al ver como una ereccion comenzaba a formarse. Cuando miro de nuevo a Silvia, estaba solamente vestida con un kimono. Su ereccion aumento.

-Ahora mirame- Oscar obedecio, y se perdio en sus ojos-. A partir de ahora haras todo lo que yo te diga. Mañana iras a clase como cada dia, pero vendras conmigo siempre que puedas. Ademas, si alguien te pregunta que hay entre nosotros, diras que soy tu novia. ¿Me has entendido?

-Si, mi señora.

-En agradecimiento te ayudare con eso.

Silvia señalo su sexo, y Oscar observo como su pene estaba tan erecto que incluso dolia. Ella se acerco y comenzo a lamerle el capullo, para mas tarde pasar al frenillo y acabar por metersela entera en la boca. Se corrio dentro de su boca, y ella se trago su semen, y sonrio con una mezcla siniestra de satisfaccion y victoria.

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Eres mía…y yo decido que hacer

internet  e hice algunos test, no tenía mucha esperanza y decían que tenia poderes pero que estaban dormidos, ja, realmente era una respuesta democrática.

Pasaron los años, estando en la prepa, un día pasó algo que no me esperaba. Un compañero de estudios me aviso que mi grupo se estaba reuniendo en el gimnasio a las 7 pm, la idea era juntar apuntes para el trabajo dejado. Por alguna razón tuve un presentimiento de que algo no estaba bien, hice un gesto con la mano “adiós ideas”, y me dirigí al gimnasio.

Llegue y todo estaba apagado, no me llamo la atención ya que tengo por política ser puntual y faltaban aun 10 para las 7. Ingrese y quise encender la luz y el interruptor no funciono, la puerta se cerro y una luz direccionada de la parte superior me cegó. Detrás de mí alguien se acerco y me golpeo con una vara de bambú, el dolor fue intenso, luego fueron otros varios. Estaba muy adolorido y no sabía qué pasaba. Luego un golpe en conjunto, me desplome, mi temor inicial se volvió odio a quien me hacia esto y trate de coger a alguien en la oscuridad, recibí un nuevo golpe esta vez en el rostro, mi nariz comenzó a sangrar y me ira se volvió máximo, mire con odio la luz y la lámpara exploto, eso dejo a mis atacantes y a mí en las mismas condiciones, eso era lo que pensaban ellos, por alguna razón sentía donde estaban podía percibir su presencia. Soy algo misántropo, pero estudie artes marciales como disciplina no como arma. Pero mi cólera era tanta que solo pensaba en cobrarme la factura y comencé a disparar golpes sin pensar si podía ser una mujer hasta que todos estuvieron en el suelo. Luego reaccione Salí asustado del lugar y me fui a mi casa.

Sé que lo he les he contado no tiene mucha lógica sino les digo los antecedentes, como réferi no soy muy comunicativo, pero suelo destacar en las materias,  hay más de uno que son los que pasan “por agua tibia los cursos”, lo cual condeno pero no me hago el ciego de saber que existe. En anterior oportunidad un profesor me sugirió ayudar a un compañero para dar un examen,  le respondí indignado que no y lo acuse en rectoría, fue expulsado y el alumno suspendido, cabe mencionar que era un alumno muy conocido y el dinero de su padre lo hacía muy reconocido. La peor persona para tenerla de enemigo.

Ya habían hecho alarde de su poder, rompiendo mis cuadernos en el docker, se perdían mis trabajos y otros. Ya no había vuelto a quejarme y trataba de salir lo mejor posible, faltaban solo 1 año para terminar y acabaría esta locura, eso pensaba yo, pero era claro que sus ataques se habían vuelto más fuertes y de más riesgo para mí.

Pero en ese momento caí en la cuenta, de la capacidad que tuve para ver a mis atacantes en plena oscuridad. Sería que …No era una locura.  Por efectos de los golpes – que atribuí a una caída me dieron una semana de descanso -, decidí recuperar mis viejos libros de capacidades paranormales como jugando. Encontré información sobre esa percepción sensorial, así que comencé a documentarme sobre hipnosis, telepatía, telequinesis.

Me tomo toda la semana poder darme cuenta que podía generar cierta inducción en las personas de mis deseos, y que cuando estaban cansadas las personas tenía acceso parcial a sus ideas, eran fragmentos pero podía armar lo que pensaban. El tiempo se acaba y en una revista sugerían cierta droga experimental que podía elevar las condiciones del individuo en esta materia o acabar con sus poderes totalmente, si no se usaba con propiedad.

Pensé que era una charlatanería, pero igual hice el pedido por internet. Llego la mañana del lunes, día en que retornaba a clases, el día fue tranquilo y seguramente como no sabían la fecha de mi retorno fue que no tuve noticias de mis agresores. Al salir recogí mi encomienda y me fui a casa.

Abrí el paquete el envase era pequeño – para lo que me costo -, venia una simple nota. Tomar máximo 1 al día, no exceder esta medicación bajo su riesgo. La primera vez, tomar solo ½ pastilla. No estaba para esperar así que me tome una pastilla y me eche a dormir. Tuve una noche terrible sueño, tras sueño que no entendía, en mi casa están mis padres, mi hermana mayor y una prima que por estudios se ha mudado. Parecía como si mi sueño fuera la suma de los suyos. Me vi en una piscina, con mi prima bañándose, luego pasaba al cobertizo de la casa, para pintarlo con mi padre, continúe con mi hermana a la que estaba ayudando a arreglar el techo y le jalaba la escalera y se caía en la piscina.

Me desperté súper cansado como si no hubiera descansado nada. Y creo que así fue. Baje para tomar el desayuno y empezó todo. Todos refirieron un sueño en el que yo estaba y justamente haciendo lo que yo había estado soñando. Había estado en sus sueños…!!!

Me concentre en mi hermana, que siempre toma su jugo de naranja en la mañana, y me concentre pensando “no quiero tomar el jugo”. Ella termino su café y dejo su jugo, cuando mama le pregunto por qué no lo había tomado, simplemente le respondió “No sé, solo sé que no quiero tomarlo ahora” y se fue. Era increíble podía sugestionar a las personas para que hicieran lo que yo quería.

Con esta habilidad, decidí hacer algo con mi “amistoso compañero”. Siguiendo el adagio “divide y vencerás”,  influencie a sus amigos para que me vieran con otros ojos, hice que el cometiera errores y que quedara como un tonto, nadie sigue a un tonto. Esto hizo que mi estancia mejorara, pero como dicen “uno siempre quiera más”, volví mi mirada a aquellas chicas que me habían despreciado, porque el niño lindo así lo decía y decidí que era tiempo de cobrar deudas.

En un mes más, mis facultades ya me permitían tener el control de la persona y poder brindarle ordenes sin decírselas solo por telepatía y poder borrar ese recuerdo de su memoria, es mas podía modificar sus recuerdos e implantar hechos que no habían pasado. Al inicio terminaba muy agotado y con un fuerte dolor de cabeza, pero luego pasaba. Ahora ya podía hacerlo por largos periodos de tiempo sin problemas.

Tenía varias objetivos: Laura (ex novia), Pili (amiga y con un rostro angelical), Maura ( Un rostro y cuerpo espectacular, pero solo miraba a los que su billetera los hacía visible) y finalmente Zaira (Le gustaba despreciar a los que no tenían dinero, y según decían era un volcán en la cama).

Decidí empezar por hacer más humilde a Maura.  Cambie mi horario para coincidir con ella y poder tener tiempo de mejorar sus “valores”. El primer día de clase se sentó delante de mí, era perfecto. Ingrese en su mente, – la clase era particularmente aburrida -, lo cual permitió que ella estuviera más dispuesta para tomar el control de su voluntad, ahora podía leer su mente como un si fuera un libro, tenía dinero, diosa de cuna, era hora de cambiar. Comencé por administrar su libido, hacer que se elevara cuando me viera y decayera cuando no. Hice crecer su deseo de tenerme cerca, pero también incremente su rechazo a mi persona, coloque un recuerdo de un encuentro accidental en el cual tropecé caí sobre ella y toque sus seños voluptuosos y que a ella este contacto le gusto y la calentó. Todo esto lo fui implantando en su memoria y lo condicione a que se gatillara el día de la verbena (2 días después) – es una fiesta local- .

Llego el gran día de la fiesta, a ella le gustaba vestirse bien, provocativa pero sin llegar a la vulgaridad, la sugestione para que usara el sostén que le sugerí, pero que su trusa, se olvidara de ponerse, su vestido era alto así que si se agachaba la vista seria hermosa.

Primero propicie una coincidencia con ella en la entrada.

Maura: – Ella tropezó tal cual yo lo deseaba y se entrego a mis brazos que accidentalmente tuvieron contacto con sus hermosos senos para evitar su caída -. Disculpa. Fue su respuesta y se ruborizo al momento. Se había gatillado mi orden con tiempo implantada en ella.

Yo: No te preocupes, me alegro de haber evitado que cayeras. Estas hermosa como una flor, quien fuera tu jardinero para cuidarte más.

Maura: – Se ruborizo mas -, no te conocía talento de poeta. – trato de burlarse pero no se lo permití -.

Yo: Solo cuando la oportunidad lo amerita. Te dejo porque estoy buscando a un amigo. Nos vemos…!!

Maura: Ok, – envié una orden y ella sintió el dolor de que me estuviera yendo de su lado,  y pude leer que se mordió los labios para pedirme que me quedara, acelere su calentura, el color subió más a su rostro y se dirigió a los servicios.

Había salones que habían sido clausurados para la fiesta, ya sea por el decorado o por seguridad. Me cruce con ella por lo menos en 3 oportunidades y en cada vez me vio con una acompañante diferente y bailando, – si yo también estaba cambiando, pero no me había dado cuenta -, en cada oportunidad active su deseo y se subían los colores. En la tercera hizo tripas corazón – se trago su orgullo – y bajo a buscarme a la pista.

Maura: Te gustaría bailar conmigo. Pude sentir el conflicto interno que supero para decirlo.

Yo: No se molestara tu amigo?

Maura: Yo decido lo que quiero hacer, no pido permiso.

Yo: No soy un objeto que tomar, y si dijera que no en este momento?

Maura: – Presione su deseo para asegurarme que su orgullo no la hiciera irse y función- . Porque lo harías?, no te gusta lo que ves?. Se estaba rebajando y sentía su conflicto. Me ofreció su mano, la cual no desprecie, esto dejaba por zanjado la discusión -. La tome en mis brazos y suavemente la acerque a mí, hice que mi proximidad la pusiera nerviosa, su falta de control origino que me pisara en 2 oportunidades,

Se disculpo diciéndome que esto no le había pasado antes. Yo le decía que no importaba y comencé a conversar con ella y la induje a que me contara su vida, quería hacerla más vulnerable a mí. Lo demás fue fácil, se dejo llevar por lo que sentía, le dije para tomar aire por el campus, a lo cual respondió que sí, no tuve que hacer uso de mi poder.

La conduje a los salones superiores, los que habían sido clausurados, y con mi poder hice que no se diera cuenta de esto hasta que ya estábamos ahí.

Maura: Que hacemos aquí?, estamos fuera de la fiesta. Dijo haciendo ademan de regresarse.

Yo: Porque no miras por la ventana antes, te gustara?

Maura: – Regreso por curiosidad, que yo manipule -, Que veo?

Yo: A todas las personas que están abajo bailando divirtiéndose y que no observaran lo que hacemos aquí?

Maura: Y que se supone que hacemos?,. Dijo sarcástica..

Yo: Por lo pronto te quitaras la ropa, no elevaras la voz y lo harás al ritmo de la música que estoy poniendo desde mi celular – sentencie.

Maura: Estas soñando- pude hacer que todo pasara sin que se diera cuenta, pero quería hacer que sintiera lo que me hizo sentir -, No puede ser no controlo mi cuerpo estoy bailando y me estoy desvistiendo que me has hecho?

Yo: Nada, tú lo estás haciendo, y deberías calmarte, podrían verte si te acercas a la ventana, – y le di la orden que lo hiciera -.

Ya estaba en ropa interior solamente cuando se acerco a la ventana, le ordene que se retirara el sostén y que apoyara sus seños en la luna. Ahí se dio cuenta que estaba sin trusa, su confusión me permitió controlarla con mayor facilidad.

Le dije entonces, si lo que deseas es que te haga mía, levanta tu trasero y muéstrame tus partes intimas que deben estar chorreando. No podía negarse y lo hizo abrió sus labios mayores y pude ver su vagina y lo húmeda –chorreante -, que estaba, denotando su deseo y libido en éxtasis.

Hice que su clítoris se pusiera duro, hasta doler y que su deseo creciera, luego de un momento comenzó a gritar, métemela…maldito, hazlo de una vez…ya no puedo mas..No sé qué me pasa, pero la necesito adentro…hazlo…perro…!

Yo: Esa no es forma de pedir las cosas, zorra, si quieres que lo haga pedirás por favor y primero me darás una mamada increíble, logrando que eyacule, te tomaras todo, me limpiaras el pene y luego te penetraras tu misma con mi pene, pero no llegaras al orgasmo si no te doy permiso.

Maura: Ella estaba loca, se puso de rodillas y empezó una mamada de campeonato, – definitivamente la mujer tenía experiencia -, no le tomo mucho tiempo lograr que yo llegara. Succionaba mi pene, luego chupaba uno a unos mis testículos y volvía al pene, lo liberaba de su cubierta y succionaba la cabeza y se la metía hasta la garganta y yo sentía sus amígdalas, explote como no lo había hecho antes. Por un momento perdí el control sobre ella y trato de huir, me recompuse y la puse en vereda, por esa desobediencia, le cobraría adicional.

Ella se levanto y apoyo sus seños en la luna y levanto su cola, la penetre sin consideración, escuche desde su garganta un ahhh!!!!, impresionante, me quede un momento ahí, luego lo retire totalmente, pude sentir como su vagina trataba de evitar que saliera contrayéndose. Y volví a penetrarla de golpe, nuevamente su gemido, luego inicie un bombeo y ella estaba gimiendo y con su mano libre estaba que le daba guerra a su clítoris, me había olvidado que no podía llegar al orgasmo si no lo permitía yo, y eso la estaba poniendo como loca.

Retire mi pene, y la hice girar, puse su pierna izquierda en mi hombro, y la apoye en la ventana, lo cual me dejaba una vista impresionante de sus pechos, y no me hice esperar la volví a penetrar, en esta posición acaricie su clítoris y su seños , a ambos dedique buena parte de mi atención, ella decía, no aquí..Me pueden ver…no..No… Pero no podía retirarse ya que no se lo permitía, estaba gozando, tenía miedo, pero su deseo era mayor.

Ahora tu castigo, – saque un condón que tenía en mi bolsillo-, la hice apoyar sus seños nuevamente en la luna, separe su nalgas y escupí sobre su esfínter. No por ahí no, por favor, me va a doler, no podre sentarme, no lo hagas. Le ordene guardar silencio y su voz se apago. Saque mi pene, escupí sobre él y sin más intervalo, se lo clave en una en su esfínter, pude ver su rostro compungirse comencé a estimular su clítoris y le ordene que estuvieran súper sensibles, al poco tiempo estaba nuevamente jadeante, el solo tocar su clítoris generaba un gemido intenso. Empecé a bombear sobre su año, lo apretado que estaba fue una sensación increíble, y como alternaba eso con su clítoris y con sus pezones, la tenía casi sin fuerzas, ya no peleaba se dejaba penetrar libremente. Introduje 2 dedos por su vagina y su agitación se incremento, pero igual no reaccionaba, solo se dejaba hacer todo.

Estábamos en el gimnasio así que la lleve a la altura del taburete el cual había jalado a la altura de las argollas de gimnasia, le ordene que se echara de espaldas en ella, su pie derecho lo amarre con una cuerda y esta la pase por la argolla lo cual tense, su flexibilidad era increíble, sus piernas hacían un casi perfecto 180 grados, y su vagina estaba a mi alcance, pude olerla y era increíble, pude besarla, succionarla, ella estaba como loca , gemía, mientras succionaba su clítoris introduce 4 dedos en su vagina, se tenso y solo movía su cabeza de lado a lado.

Ya estaba listo nuevamente y decidí que dejaría toda mi carga en ella. Pase una cuerda más delgada que encontré por las argollas y amarre cada una de ellas en sus pezones, y comencé a penetrarla, cuando su gemido se hacía más continuo tiraba de uno u otro de ellos, ella emitía un ay…y luego volvía, era una forma de controlar su deseo. Hice esto por buen tiempo, luego lo hice jalando ambas cuerdas de un solo golpe. Su gemido fue mayor, no era dolor, era por libido se había acostumbrado al dolor junto con la penetración.

Estaba bastante cansado, así que venía el recuerdo que quedaría y lo saque del bolsillo, había conseguido un piercing, que era como un imperdible, la diferencia era que al final tenía dos argollas que eran aseguradas por un pequeño candado. El segundo era como un imperdible, pero tenía un cable unido a una batería que tenía un sistema que emitía pulsos eléctricos en un espacio de tiempo.

Le envié un mensaje a su subconsciente para que no sintiera nada y calculando con calma, procedí a perforar su seno derecho, salió algo de sangre, muy poca y lo coloque con su respectivo candado. Al otro seno, le quite la posibilidad de que evitara que se lo pusiera, pero la deje sentir todo, claro con un volumen controlado para que no me dejara sordo.

Ya con ambos instrumentos en sus seños la desate y la aproxime a la ventana, pegue en ella unas ventosas que amarre a su imperdibles colocados en su senos, en otras palabras tendría que tirar de ellas para poder salir de la ventana que la exponía al campus. Solté mi control y trato de retroceder el dolor la hizo regresar a la ventana. Luego desconecte los mismos de los chupones  y les coloque unos pesos en su extremo, luego las solté, el dolor la hizo doblarse hacia adelante dejando nuevamente su vagina a mi vista y mi deseo.

No la hice esperar y la penetre, ella intento enderezarse, pero no podía por mucho tiempo así que me dejaba libre de penetrarla a mi voluntad, al final se rindió y me dejaba hacer ya no se quejaba solo se dejaba hacer, le envié una orden y eleve su libido al máximo, comenzó a gemir, recorría su cuerpo con mis manos y esto le generaba un placer que iba hasta su cerebro, estaba en el clima. Así que decidí que ya era hora y comencé a penetrarla y permitirle que pudiera gozarlo y llegar al orgasmo, y así fue; su respiración y su voz..se entrecortaba y finalmente llego a su orgamos y yo también llegue y la llene completamente y le ordene que ella me mantuviera dentro de ella hasta que mi pene se relajara, cuando esto ocurrió, le ordene que lo limpiara y me dijera como sabia mis jugos con sus jugos mezclados, un acido agradable fue su respuesta.

La solté de mi control y se derrumbo como una muñeca rota, estaba destrozada por los orgasmos que había tenido, por la posición, por la confusión, por todo. Era un mar de dudas su cabeza, lo único claro era que me deseaba, que había disfrutado nuestro encuentro y que ella lo había provocado. – Pequeño adicional mío para evitar problemas-,

Le deje una nota con mi numero, si deseaba repetirlo que me llamara..

Su llamada llegaría con una sorpresa…..continuara.

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¿A que sabe la sumisión?

Eran las siete de la mañana y a los pies de la cama trataba de complacer el sueño de mi ama. Llevaba dormida dos horas y tenía miedo que volviera a despertarse. En los últimos días le había costado dormirse, mi labor era sencilla masajes en los pies y en especial en los callos que tenía al final de sus perfectos dedos. Lo había conseguido y no estaba dispuesto a que mi sueño provocara el despertar de mi divina ama. No dormí en toda la noche pero con mis atenciones había logrado que mi dueña consiguiera encadenar tres horas de sueño.

Divina despertó y un giro brusco de sus pies daba a entender que pronto querría bañarse y desayunar. Preparé el baño a la temperatura que más le gusta y prepare sus tostadas ligeramente rayadas. Cuando todo estuvo dispuesto me acerque a cuatro patas al borde de la cama y elle subió dulcemente a mi lomo que no a horcajadas. Me dirigió al baño y me dijo:

Supongo que esta el baño en condiciones. Quédate en la puerta no quiero perros molestando

Esperé. Oía como el agua tropezaba con su piel y salpicaba, como descalza pisoteaba la alfombra del baño. También Oí un chasquido y entendí su significado. Recogí su bata y se la preparé, de nuevo me puse a cuatro patas y la lleve a la cocina. Al llegar me dio una bofetada, creo que algún vaso no estaba del todo limpio o tal vez el agua de la bañera no estaba en condiciones. Debo estudiarlo detenidamente, más tarde me lo preguntará y si no acierto tendré el castigo oportuno. Para los castigos mi ama es muy concienzuda sabe darme o no darme lo que realmente vaya a molestarme sin que mi condición sumisa me permita beneficiarme del castigo.

Permanecía agachado a su lado a la espera de sus ordenes, de vez en cuando se derramaban algunas sobras al suelo unas veces por atención a su esclavo y otras porque caían de su boca, todas debía recogerlas del suelo con la boca. Este fue un día de suerte ya que mi ama no se termino su tazón y puede tomar algo de leche revuelto con migas de pan, mi señora gusta de hacer gachas en la leche.

Fregué los platos, recogí la cocina. Mientras mi ama leía. Fui a por el periódico y alguna revista. Divina se enoja cuando no tiene lectura y la novela que leía estaba a punto de terminar. Me vestí y tapé mi collar con un pañuelo. Mis vecinos sonríen al verme con el pañuelo, les sonrío. Compré también lo que mi ama sugirió le gustaría comer. Lo hace durante el día anterior en forma de clave debo estar atento y saber descifrar sus apetencias. Ayer durante una película de Ganster, dijo:

-Que bien comen estos Italianos, verdad perro.

-Guau.

Creo que en la escena la comida eran spaguetti a la boloñesa, no lo pude ver bien ya que estaba de espaldas a la tele, me encontraba masageando sus cayos. Esta tarde lo sabré, cuando después de comer me acaricie el lomo o tire de mi correa y me sacuda un bofetón. Es una estupenda adiestradora y sabe despertar mi atención. Todo lo que se se lo debo a mi Diosa.

Llegue a casa y bese los pies de mi Ama, ella no dijo nada. Empecé mis tareas. El Baño, la cocina y la comida. Cuando terminé me acurruqué a los pies de mi ama, ella siguió leyendo algunos cotilleos. Sus acertados comentarios me acercaban a la prensa rosa, una Duquesa de avanzada edad se acababa de casar y este acto colmaban las páginas de las revistas del corazón.

Estaba a punto de empezar el sueño del borrego cuando note un suave tirón. Mi ama estaba vestida y me dijo:

Perro holgazán hoy no has hecho ejercicio ni tus necesidades. Levanta el culo que nos vamos.

Si mi ama

y zas guantazo. No recordé que cuando el tratamiento de mi ama hacia mi es de perro debo ladrar.

Guau.

Cogimos el coche y nos fuimos a un descampado algo solitario. Mi ama no le gusta que nuestros juegos sean públicos y por eso al salir tratamos de ser discretos. Al llegar jugueteo conmigo lanzándome una pelota. Después de jugar un rato y de mear y cagar bajo un árbol volvemos a casa.

Le sirvo la comida a mi dulce Ama y parece que no le desagrada. Creo que acerté en el menú. Mi Diosa se dispone a comer:

Perro no molestes, fuera de aquí .

y me da un puntapiés. A cuatro patas desaparezco y salgo a la terraza. Desde allí puedo oír su chasquido para cambiar los platos. Al terminar mi Justa Diosa cogiéndome de la barbilla, me dice:

Perrito cocinero veo que ayer estuviste atento. Si, para hoy quería Spaguetti a la boloñesa, lo ves cuando te esmeras sabes complacerme. Esta noche tendrás tu premio, ahora come los restos,recoge, limpia y te espero en el salón. Así fue.

En el salón mi Dueña estaba recostada viendo la tele. Señaló sus manos y comencé a estirar sus dedos. Alterné ambas manos, pasaron mas de 20 minutos. La dueña de mis sueños me dijo:

También tengo espalda.

Empecé un masaje a lo largo de hombros y espalda. Rascaba, acariciaba y besaba. A mi hermosa Ama le entró sueño y el sofá no le era suficientemente cómodo, me dispuse como un caballo y monto hasta el dormitorio. Allí señalo los cayos de sus pies y comencé su masaje. Vi como al cabo de una hora estaba dormida, de su boca salía un precioso y suave sonido. Aproveché y dormí también. Despertó y no me vio chupando sus pies, acto que tanto le relaja. Con sus dos pies me dio una fuerte patada, caí al suelo rodé y desperté.

¡Inútil, vago y estudido perro!. Hogazan no te mereces mi protección, hoy mismo te abandono desnudo en una gasolinera.

No era una amenaza fue un hecho, minutos después aparcó el coche en una gasolinera que estaba a dos kilometros de casa y me dijo.

¡Fuera Perro bobo! No quiero verte más.

En la gasolinera sólo y desnudo sabia lo que me esperaba. Busque las calles menos transitadas y conseguí llegar a casa sin toparme con autoridad alguna. Una vecina mayor se quedó mirándome.

Traté de saludarla como si la situación fuera de lo más normal:

Hola vecina

No contestó, frunció el ceño y me siguió con la mirad, no se si exactamente me miraba el culo o la espalda. Subí por el ascensor y entré en la casa me arrastré a sus pies, le supliqué como lo hacen los perros sumisos, besé sus pies y le juraba que no volvería a comportarme como un holgazán.

Mi Ama en principio me apartaba con su pié aunque por fin permitió que le besara sus pies. Me llenó de satisfacción su perdón. Y no sería la única buena noticia de la noche. Puso una película y se dispuso a verla mientras indicaba sutilmente lo que quería. Un masaje a veces en los pies otras en las manos o espalda, un vaso de agua, algunos caramelos. Me lo decía con una mirada un sonido o una indicación. Eran muchos años y conocía sus apetencias con solo mirarla.

Al terminar la película. Me cogió por la barbilla y me dijo:

Perrito, ¿recuerdas que esta mañana te prometí un premio?

Guau.

Se quitó el pantalón del pijama, la lencería y se recostó plácidamente. Me sorpresa fue enorme cuando descubrí que esa noche me iba a permitir acariciar su santuario. Así lo hice siguiendo sus indicaciones, mi lengua se movía como ella disponía unas veces se movía de arriba a bajo otras chupaba y la mayoría de las veces se movía rápidamente. Así estuvimos mas de una hora. Yo estaba muy excitado. Me miro de arriba abajo y me permitió correrme con sus pies. Me restregué como un perro en celo mientras ella movía su pie para facilitarme el Orgasmo. Me derramé y agradecido besé sus pies.

La noche había terminado como hacía mas de un mes no terminaba, con mi sexo flácido. Le llevé al baño y luego al cuarto. Allí me miro y me dijo.

perrito esta noche quiero dormir sola vete al salón y puedes dormir en el sofá.

Le besé el pié y dormí plácidamente en el salón.

Esclavo de sus sueños.

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Monica. Duodecima parte

Tras todo lo que había sucedido la noche anterior me desperté casi a la hora de comer. Tenia muchas horas de sueño pendientes y el saber que todo estaba nuevamente bajo control me permitió dormir tranquilo. No tenia ninguna prisa por levantarme ya que sabia que lo primero que iba a escuchar era un nuevo sermón acerca de la responsabilidad por parte de mis padres y después de eso tenia por delante varios días de intenso estudio, así que, a pesar de no tener mas ganas de dormir, me quede en la cama esperando a que la comida estuviese en la mesa.

Mi madre no tardo en venir a avisarme. Cuando la oí entrar me hice el dormido para que al menos no me viese tumbado sin hacer nada pero sus primeras palabras ya fueron con la voz en grito recriminándome la hora de mi llegada. Lentamente y simulando que me desperezaba me levante de la cama mientras oía toda su bronca, no había excusa posible. Por un momento pensé en decir que había estado estudiando en una biblioteca nocturna pero en el fondo sabia que no se lo iban a creer así que preferí limitarme a agachar la cabeza y asentir a todo lo que me decía. Cuando llegue a la mesa mi padre esperaba sentado, continuo con la bronca que había iniciado al verme llegar por la mañana y no paro durante toda la comida. Comí todo lo rápido que pude para poder salir de aquella situación pero no pude. Cada gesto que hacia era un motivo para gritar mas fuerte o sacar conclusiones absurdas; que si quería irme rápido porque no quería estar con ellos, que si bebía agua porque tenia resaca y así sucesivamente. Poco a poco me echaron en cara todo lo que hacia mal, aunque no tuviese que ver con lo del día anterior. Como tantas otras veces me dijeron que tenía que ayudar en casa, buscar un trabajo en verano para ganar mi propio dinero, dejar de salir tanto… Hasta que mi padre no tuvo que irse de nuevo a trabajar estuve soportando todos sus gritos estoicamente, y aguantando el enorme dolor cabeza que me producían sin poder tomarme una aspirina por miedo a que pensasen que me dolía la cabeza por haber bebido alcohol.

Cuando por fin pude irme a mi habitación me senté en el escritorio sin ganas de hacer nada. Si ya de por si me costaba mucho ponerme a estudiar el hacerlo con jaqueca hacia que me costase mucho mas, pero no tenia otro remedio. Encendí el ordenador, mientras lo hacia pensaba en la que me esperaba cuando les dijese a mis padres que mi coche se lo había llevado la grúa y aun no había ido a rescatarlo porque no tenia dinero. Iba a ser la gota que colmase el vaso después de la bronca que acababa de tener. Cuando por fin se encendió el ordenador me deleite durante un rato viendo las fotos de Mónica. En las primeras fotos no parecía más que un maniquí, ya que estaba fría e inexpresiva, sin embargo en las fotos que tome tras lograr que fuese consciente de lo que la estaba sucediendo, había un contraste radical entre su cuerpo modelando como una profesional para mi cámara, y su cara de enfado y temor. Era un contraste extraño, pero muy sensual. Según iba mirando las fotos recordaba punto por punto la noche pasada. A cada foto que pasaba Mónica aparecía con menos ropa, hasta finalmente estar posando completamente desnuda, en todas y cada una de las poses que la pedí que pusiese para mi. Al principio las fotos eran eróticas y muy sensuales, pero las últimas que saque antes de que mi móvil se quedase sin batería eran totalmente porno. Lo cierto es que a mi me gustaban mucho mas las primeras, y la única razón por la que la hice posar de manera demasiado picante era para verla humillada, para darla una lección. Fue una lastima que no pudiese sacar mas fotos, ya que el tener alguna en la que apareciese su cara deseosa de hacerme una felación no hubiese estado nada mal.

De repente recordé una sugestión que la había dado durante la sesión y que con todo lo sucedido después yo mismo había olvidado: la de darme 400 € hoy mismo para retirar el coche del deposito. Sin embargo justo al final de la noche la había dicho que no tendría ninguna necesidad de verme hasta que hiciese su último examen por lo que no sabia si me los daría hasta entonces.

Entre lo caliente que me había puesto viendo las fotos y las ganas que tenia por comprobar si iba a darme los 400 €, me entraron unos deseos enormes de estar con ella, mas que los que nunca había tenido hasta ahora, pero mucho me temía que tendría que esperar varios días para verla de nuevo.

Mientras me arrepentía de aquella sugestión que me iba a hacer estar alejado de Mónica al menos una semana, saque todos los apuntes para comenzar a preparar el último de los exámenes que me quedaba por hacer. Fue una tarde provechosa, pude concentrarme al máximo en estudiar a pesar de que creía que solo iba a poder pensar en Mónica. Tras pasar toda la tarde entre libros, sin apenas descansar hice una breve pausa para cenar. Mis padres parecían más calmados aunque sabia que si no pasaba muchos días estudiando y colaborando en casa los reproches volverían en cualquier momento. Nada mas cenar volví a mi habitación a continuar estudiando, sin embargo al percatarme de que ya había memorizado lo que me había propuesto para aquel día decidí dejarlo. Seguro que si fuese capaz de aprovechar esos ratos muertos para adelantar trabajo me iría mucho mejor en la universidad, pero tenia la mala costumbre de dejar todo para el ultimo momento.

Como no quería salir al salón para que mis padres siguiesen pensando que estaba empollando, me quede en la habitación leyendo de nuevo todas aquellas páginas que consulte hace días para aprender todo lo que sabía ahora acerca de la hipnosis. Cuanto mas las releía mas extraño me parecía todo, ya que si en algo todas ellas estaban de acuerdo era en que era imposible forzar a alguien en estado de hipnosis a que hiciese algo que no haría estando despierta. Por un lado podía pensar que era cierto, ya que a lo mejor Mónica en lo mas profundo de su mente deseaba ser mas popular, aunque siempre lo negase rotundamente; pero por otro lado era evidente que no seria capaz de practicar sexo oral de la forma que lo hizo la noche anterior de no ser por una fuerza incontrolable que la obligase a hacerlo.

En un afán por recuperar el buen royo en casa, y ya que no tenia nada mejor que hacer, fui a la cocina a recoger todo. No me dieron ni las gracias por hacerlo, sino más bien se enfadaron porque no seguía estudiando. Cada día tenía más ganas de acabar la carrera y poder independizarme para no tener que soportar los cada vez más frecuentes enfrentamientos que tenia con mis padres. Volví al ordenador y me metí al MSN con la esperanza de que Mónica estuviese conectada, aunque sabía que no iba a ser así ya que debía estar estudiando más que nunca para resarcirse del suspenso del anterior examen. Tal y como pensaba no lo estaba, volví a ver las fotos para tratar de paliar los deseos que tenia de verla pero de nuevo volvieron a mi los remordimientos recordando lo sucedido la noche anterior. Vale que ella se había portado mal intentando delatarme pero la cara de sufrimiento que tenia en alguna de las fotos hacia que el corazón se me encogiese. Casi tenia ganas de pedirla perdón pero ella ni siquiera sabia lo que la había hecho pasar. Las dudas sobre lo que estaba haciendo se hacían cada vez mas intensas y solo se acallaban cuando la excitación o los deseos de venganza nublaban mi juicio.
Como no paraba de darle vueltas a todo sin llegar a ninguna conclusión, me metí en la cama pronto para continuar al día siguiente con los estudios desde primera hora. No fue fácil dormirme, pues una ligera duda de que Mónica pudiese recordar algo apareció entre mis pensamientos, era una duda irracional ya que sabía que todo estaba controlado pero en un intento de disiparla decidí llamarla por teléfono. Encendí mi móvil, ya apagado para evitar llamadas que pudiesen despertarme, y tras marcar su número espere la respuesta. No contesto. Lo intente otra vez y de nuevo fue en balde. Esa pequeña y absurda duda se hizo más grande al no poder hablar con ella. Sabia que probablemente seria la sugestión temporal que yo mismo la di la que la permitía ignorarme, pero ya estaba intranquilo.

Escuche un ruido que me hizo despertar de repente, “ahora que me había quedado dormido” pensé. Era el despertador, ya eran las ocho de la mañana y tenia que comenzar mi jornada de estudio. No sabía a que hora había conseguido conciliar el sueño, pero con la sensación de cansancio que tenía no debía haber sido hacia muchas horas. Fui al baño y me di una ducha de agua fría para despejarme, me di cuenta de que aun llevaba las uñas de Mónica marcadas en mis brazos. Tras secarme me senté a desayunar con mi padre. Tuvimos al fin una conversación normal, estaba alucinando de que por una vez madrugase para estudiar. Lo cierto es que yo mismo estaba sorprendido ya que normalmente apagaba el despertador y me quedaba en la cama más tiempo. En cuanto el se fue a trabajar yo comencé a estudiar. Pensé por un segundo en tratar de hablar de nuevo con Mónica, pero por miedo a preocuparme aun mas si no me contestaba decidí no hacerlo. Mi madre ni siquiera se había levantado de la cama así que la calma era total en casa, por lo que pase unas cuantas horas estudiando sin ninguna distracción.

Me encontraba totalmente concentrado en mis apuntes cuando sonó el timbre de la puerta. Mire el reloj, era la una del mediodía. Me sorprendió no haber escuchado a mi madre en toda la mañana así que pensé que estaba solo en casa. Corrí a ponerme una camiseta para salir a abrir pero de repente escuche a mi madre llamándome a voces. Mientras salía me la cruce por el pasillo.

– Pensaba que no estabas, no has hecho ni un ruido – La dije
– Para una vez que estudias no voy a molestarte – Contesto algo seria
– Ya estamos… – Dije en voz baja viendo que una nueva discusión se avecinaba
– Si, ya estamos – Replico ella mas enfadada aun – Mira a ver que has hecho que tienes al cartero con una carta certificada para ti en la puerta

“Y ahí esta la denuncia por mal aparcamiento” pensé. Mientras firmaba el recibí intentaba inventar una buena excusa que dar a mis padres, ya no solo por la retirada del vehiculo, sino por habérselo ocultado durante dos días; pero si en esos dos días no se me había ocurrido nada necesitaría un milagro para que se me ocurriese justo ahora. Cuando el cartero se fue pude escuchar a mi madre de nuevo desde la cocina:

– ¿Que has hecho para que te lo notifiquen con una carta certificada?
– Aun no la he abierto – Conteste mientras me dirigía hacia mi habitación tratando de ganar tiempo
– ¿Y a que esperas? – Dijo ella metiendo prisa

Ni siquiera la conteste. No había salvación posible. Desde que tengo memoria siempre que en mi casa ha entrado una carta certificada ha sido para notificar denuncias. Solo tenia que comprobar por cuanto dinero me iba a salir el haber tenido que llevar a Mónica hasta su tienda en coche.

Abrí el sobre sacando todo su contenido, me sorprendió que dentro de el hubiese también otro sobre cerrado. Lo deje sobre mi escritorio y comencé a mirar la carta buscando el importe que me iba a tocar pagar. Sorprendido me di cuenta de que el formato no era el de una sanción, ni siquiera estaba escrito a ordenador, así que empecé a leer por el principio:

“Hola:

Te escribo para decirte que no me he olvidado de ti, pero no puedo distraerme ni un minuto porque no llevo muy bien el examen que queda y quiero prepararlo lo mejor posible para que no me pase lo mismo que con el del lunes.

No se si estarás enfadado porque no he dado señales de vida durante un día entero, espero que no sea así y que tu también estés aprovechando para estudiar todo lo posible. ¿Qué tal van las marcas de tu brazo? Ojala se te hayan curado ya porque me da mucha vergüenza haberte hecho eso y no quiero que se te quede marca. Lo siento mucho de verdad.

En cuanto a lo que paso antes de que te hiciese eso me gustaría decirte que para mi fue fantástico, a pesar de cómo acabo. Nunca me había besado con un hombre de esa forma y quizás aun no este preparada para dar el siguiente paso. Supongo que pensaras que soy poco atrevida, pero es que no tengo experiencia a pesar de mi edad y me da mucho respeto el tener relaciones. Si crees que no merece la pena estar conmigo porque no soy mas decidida me gustaría que me lo dijeras, así me quitaría de la cabeza ese beso y seguiríamos siendo amigos. Lo ultimo que quiero es perder nuestra amistad por hacerte sentir incomodo.

Que sepas que tengo unas ganas enormes de acabar el maldito examen para tener mas tiempo que compartir contigo, en cuanto salga el lunes de la clase te llamo por si podemos quedar, ya que estoy deseando que nos veamos.

Bueno, me voy a ir despidiendo que tengo que seguir estudiando. Nos vemos pronto que ya no queda nada para el verano.

Un beso enorme.

Mónica

PD.: Espero no haberte asustado por haberte enviado esta carta certificada urgente, pero es que quería que la recibieses pronto para decirte cuanto antes lo que en ella te escribo y hacerte llegar lo que te envío en el otro sobre.”

Una sensación de alivio recorrió todo mi cuerpo. Pensándolo fríamente me di cuenta de que era imposible que hubiesen tenido tiempo de tramitar la denuncia en tan solo dos días, pero lo ultimo que esperaba era que todavía quedase gente que en lugar de enviar correos electrónicos enviase cartas ordinarias. Me llamo la atención el que Mónica dijese que nunca había tenido relaciones ya que aunque ella no lo recordase, me había confesado como había sido su accidentada primera vez.

Cogí el otro sobre que había dejado sobre el escritorio y lo abrí con cuidado. Contemple emocionado que dentro de él había cuatro billetes de 100 €, tal y como la había pedido, junto con otra carta

“Hola otra vez:

Espero que te haya gustado el contenido de este sobre. El lunes me dijiste que no tenias coche porque se lo había llevado la grúa, así que te doy este dinero para que lo rescates, ya que se que nunca tienes dinero ahorrado.

Te conozco bien y se que jamás lo aceptarías pero piensa que no lo hago por ti, sino por mi, ya que teniendo el coche vendrás mas a verme, así que no hace falta que me lo devuelvas. Quiero que te lo tomes como un regalo, puesto que nunca te he regalado nada y te lo mereces todo.

Un beso

Mónica”

De repente la carta que pensaba que iba a ocasionarme muchos problemas, se había convertido en la solución de todos ellos. Ya tenia el dinero para retirar el coche del deposito así que rápidamente me prepare para ir a por el. Guarde las cartas como recuerdo en uno de mis cajones y cogí el sobre fijándome en el remitente. Ponía claramente que era Mónica pero antes con los nervios no me había dado cuenta.

Según salí de mi habitación fui a la cocina y la enseñe el sobre a mi madre haciéndola ver que no había hecho nada malo. Quizás por el alivio que ella también sintió no me dijo nada por irme dejando los libros aparcados por unas horas. Cogí el autobús con una sonrisa en la boca. No solo me había librado de tener que pedir el dinero a mis padres sino que ni siquiera se enterarían de la denuncia, por si esto fuera poco ya no tenia ninguna duda de que Mónica estaba deseando verme.

Tras pagar 210 € por retirar el coche, me dirigí a una comisaría de policía para pagar la multa. Por la cara que pusieron debía ser la primera persona que quería pagar antes de que la multa fuese enviada pero pude hacerlo, así que tras abonar otros 200 € de sanción ya no tenia nada por lo que preocuparme. Volví algo desilusionado a casa pues pensaba que me sobraría algo del dinero que tan generosamente me había regalado Mónica, pero no fue así.

El resto del día, así como de la semana, fue pura monotonía. Apenas salía de casa más que para despejarme del estudio y poder fumar sin escuchar a mi madre diciéndome que tenía que dejarlo. Un par de veces llame a Mónica para intentar ver que tal la iba pero ni contestaba el teléfono ni me devolvía las llamadas. No debí ser tan tajante con la sugestión que la di ya que aunque no iba a quedar con ella para poder estudiar, al menos me hubiese gustado poder escucharla por teléfono. Lo cierto es que la echaba bastante en falta.

Los días pasaron rápidamente, siempre me sucede igual cuando tengo un examen: Cuanto mas tiempo necesito para estudiar mas rápido se me pasan las horas. Así que cuando quise darme cuenta estaba sentado frente al último control que me quedaba por hacer. Tome aire y pensando que daba igual que tal me fuese, porque aun en el peor de los casos no tendría que volver a ese aula en tres meses, comencé a escribir tan rápido como las lecciones venían a mi cabeza. Un par de horas mas tarde salía de la clase mas contento que triste dirigiéndome hacia la cafetería con el resto de mis amigos, todos nosotros habíamos acabado el curso por lo que nos disponíamos a celebrarlo como se merece.

Antes de llegar a la cafetería me desvié por un momento hacia el tablón de anuncios para enterarme de a que hora era el examen de “Física de la Naturaleza”, el ultimo que Mónica tenia que hacer y que creía recordar también era ese lunes. Por desgracia no era por la mañana, sino por la tarde y aunque tenia muchas ganas de estar con ella preferí irme a comer con mis amigos y comenzar la fiesta desde bien temprano. Al fin y al cabo tenia todo el verano para estar con Mónica.

La fiesta fue increíble, a final de curso siempre lo son. Todos estábamos eufóricos por las vacaciones y aun mas por el alcohol que llevábamos bebiendo desde por la mañana. Todo era perfecto pero como era frecuente desde su cambio de look acabo saliendo el tema de Mónica. No tardaron mucho tiempo en empezar a quedarse conmigo después del plantón de la discoteca y aunque sabia que no debía haber dicho nada, defendí mi relación con ella contando que nos habíamos besado. Nadie me creyó y las burlas fueron a más. Fue en ese momento cuando mi móvil sonó y puede escuchar por fin la voz de Mónica después de tanto tiempo. Hice un gesto a mis amigos haciéndoles ver que era ella y me aleje del grupo para hablar tranquilo, sin embargo ellos no hicieron otra cosa que gritar más alto para que siguiese escuchándoles

– Hola – Dije cuando por fin me separe lo suficiente para escucharla
– Hola, ¿Qué tal? ¿Qué tal tu examen? – Pregunto ella
– Bueno…, ¿a ti que tal te ha ido? – Pregunte yo
– Muy bien, ha merecido la pena el esfuerzo – Respondió

Los dos nos quedamos callados. Yo sabía que Mónica tendría unas ganas enormes de estar conmigo, y no sabia como decirla que me iba a ir con mis amigos dejándola de lado. Por su parte ella estaría esperando alguna respuesta a la carta que me escribió pero la daría vergüenza preguntarme acerca de eso, mas aun cuando seguro que pensaba que me arrepentía de ese beso por como acabó.

Varios de mis amigos se levantaron para comprobar si realmente era Mónica con la que hablaba. Casi me vino hasta bien para romper ese momento difícil de la conversación, así que la dije que la llamaría en un momento porque estaba ocupado. Parecía que no me iban a dejar en paz, no se creían que fuese ella y comenzaron a incitarme para que se uniese a nuestra fiesta. Me negué rotundamente ya que me exponía a que la poca capacidad de Mónica para relacionarse acabase haciendo que me quedase solo con ella y no pudiese disfrutar de la fiesta, pero mi negativa hizo que las burlas fuesen a más. Quizás fue la falta de lucidez que produce el alcohol, o quizás fue mi orgullo lo que hizo que tras varios comentarios me dejase convencer y accediese a llamarla para que viniese con nosotros, pero en el fondo sabia que me estaba equivocando, que Mónica no se adaptaría a mis amigos y muchos menos siendo ella la única de todos que no había probado ni una copa en todo el día, o en toda su vida…

Me aleje de nuevo del grupo y marque el número de Mónica. Me costaría convencerla para que viniese con mis amigos pues no eran de su agrado, pero no tendría mas remedio que aceptar para compensarme por la vez que me dejo tirado, así que no me preocupaba el que se negase, sino el como actuaría delante de toda la gente que durante toda la carrera la había tratado tan mal.

– Hola otra vez Mónica – Salude de nuevo
– Hola – Contesto ella esperando respuesta por mi parte
– Veras, ya se que tenias muchas ganas de verme y que querrás hablar conmigo a solas, pero es que estoy con mis amigos celebrando el fin de curso y…
– No te preocupes, no pasa nada – Dijo notablemente desilusionada – ya nos veremos otro día… si quieres – Continuó temerosa de que estuviese enfadado con ella por lo de su arañazo
– Si quiero verte hoy, solo quería saber si te venias con nosotros.
– Bueno, es que… no se, no conozco a nadie y ya sabes como soy, que no me van esas cosas…
– Bueno Mónica a mi si que me conoces, así que ya conoces a alguien.
– Ya, pero salir a celebrar el fin de curso cuando he suspendido una no me parece bien…
– Esa excusa no me vale – La interrumpí – Yo se que suspendo dos porque no me he presentado y del resto vete a saber y aun así estoy aquí.
– Además, no me negaras que estáis bebiendo y yo odio el alcohol. Va a parecer que os estoy cuidando
– ¿Tanto se me nota que he bebido? – Reí tratando de evitar esa excusa, pues yo también pensaba lo que Mónica acababa de decir.
– Bueno un poco – Rió ella también
– Si que es verdad que hemos bebido y seguiremos bebiendo, no te voy a engañar, pero me haría mucha ilusión que vinieses para conocer a mis amigos. Además me debes una noche de fiesta recuérdalo – Se lo dije entre risas, pero por mucho que traté de evitarlo sonó a chantaje. De todas formas tenia que convencerla pues no podía quedar otra vez mal delante de todo mi grupo, me jugaba muchas horas de vacile.
– Joer – Protesto ella – Me pones entre la espada y la pared. ¿Seguro que no te importa que vaya?
– Seguro, sino no te lo diría
– ¿No lo haces por cumplir? – Insistió ella. Después de tantos años ocultando su amistad a mis amigos la debía parecer raro que quisiese presentárselos. Además en su día la di una sugestión para que no se acercase cuando estuviese con ellos, por lo que estaría extrañada por mi cambio de actitud. Aun no era consciente de que ya no era el patito feo sino una mujer que cualquiera querría tener a su lado.
– No lo hago por cumplir Mónica, en serio. Iremos a cenar ahora al centro, al restaurante del parque y luego nos quedaremos por allí bebiendo. Llámame cuando llegues al restaurante. ¿Vale?
– Es que estoy en la facultad, pensaba que estabas aquí he visto tu coche – Dijo ella como pensando que trataba de mentirla
– No Mónica. He dejado el coche allí porque llevo desde que salí del examen bebiendo y no quería conducir.
– Ah vale, perdona. De todas formas pasare por casa y cenare allí, nos vemos después en el parque si no te importa
– Vale. Me parece bien, llámame cuando llegues por si no sabes en que parte del parque estamos. Y muchas gracias por lo de la multa
– No tiene importancia, no ha sido nada – Dijo quitándose merito
– Ponte guapa – Conteste riendo, pues solo la idea de que apareciese hecha un adefesio me espantaba
– Si – Rió ella nerviosa – Nos vemos luego
– Nos vemos luego – Respondí aliviado porque por fin me iba a librar de las burlas de mis amigos

Me dirigí de nuevo con mis amigos y anuncie que Mónica vendría después de cenar, lejos de callar las bocas de todos ellos las especulaciones porque de nuevo me dejaría tirado fueron el tema de conversación. Lo cierto es que ya no me importaba, me preocupaba más como seria la noche con Mónica al lado.

Seguimos de bar en bar toda la tarde hasta que llegamos al restaurante, allí regamos la cena con otra buena dosis de alcohol por lo que no hace falta decir que estábamos realmente borrachos. Mi intención había sido dejar de beber para dar una buena imagen delante de Mónica y poder reaccionar si se metían con ella pero después de tantas copas ya casi ni me acordaba de que habíamos quedado.

Una vez terminada la cena salimos al parque y como siempre nos sentamos a beber. El tiempo iba pasando y me extrañaba que Mónica no llamase, había pasado ya la media noche y el transporte publico iba a dejar de funcionar por lo que no tendría manera de llegar donde estábamos si no se daba prisa. No hacia más que mirar el reloj y mis amigos debieron darse cuenta de ello porque empezaron a preguntar por mi “amiga”.

Al menos esa vez no tuvieron tiempo de recriminarme nada porque al instante, una de mis amigas, anuncio que estaba viendo a Mónica andando por el parque. Sin duda nos estaba buscando por lo que, mientras miraba a mis amigos para ver su cara al descubrir que no les había mentido, me levante y fui a encontrarme con ella. Torpemente camine por el parque siguiéndola. No nos había visto y se estaba alejando de donde estábamos. Se podía decir que me estaba costando tanto andar en línea recta como mirar al frente para buscarla. Finalmente opte por llamarla a voces

– ¡¡¡MONICA!!! – Grite
– ¡¡ Hola!! – Dijo ella a lo lejos dándose la vuelta y acercándose
A pesar de que estaba lejos y mi visión no estaba en su mejor momento me di cuenta de que se había tomado al pie de la letra el “ponte guapa” que horas antes la había dicho. Estaba claro que después de unos días sin vernos, y tras lo accidentado de nuestra última quedada quería causar la mejor impresión posible. Me alegró descubrir que mi sugestión aun funcionaba y que gracias a ella, Mónica estaba más impresionante que nunca y lista para conocer a mis amigos sin miedo a que se riesen de ella por su vestuario. Ya solo faltaba por ver si seria capaz de entablar amistad con ellos…

Según Mónica se acercaba observe su caminar, cada vez lo hacia de forma mas sensual, mas espectacular. Los tacones parecían ya una extensión de sus pies pues los lucia con una naturalidad y elegancia propias de una modelo. Me encantaba como movía sus caderas al caminar, como avanzaba con sus largas y bien torneadas piernas con paso firme. Estaba claro que estaba cambiando, que a pesar de su timidez poco a poco iba estando más segura de si misma.

En cuanto pude ver su cara me di cuenta de que venia sonriendo, pero era una media sonrisa, no estaba feliz del todo. El plan que la había propuesto para aquella noche difería mucho de lo que ella tenía pensado y aunque sonriese por volver a verme después de nuestro beso, estaba nerviosa por lo que la esperaba cuando nos uniésemos al resto del grupo. No pude evitar que me recorriese un sentimiento de arrepentimiento por lo que la había hecho pasar la ultima vez que la vi. Esa carita tan angelical, que sin apenas estar maquillada la dejaba tan hermosa y con ese aspecto de niña buena, hacia que me sintiese como un monstruo. Era increíble que con esa inocencia fuese capaz de hacerme lo que hizo.

Estaba tan absorto en esos pensamientos de culpabilidad que mi gesto debió volverse serio provocando que Mónica dejase de sonreír y se mostrase preocupada. Aunque el realmente preocupado era yo. Si en un primer momento temía que Mónica apareciese mal vestida ahora mi temor era todo lo contario. Mónica estaba tan elegante que desentonaba con el lugar donde estábamos: Un simple parque. Además aunque mis amigos no tendrían ninguna pega por esto, mis amigas, muchísimo más informales que la nueva Mónica, iban a sentir envidia de tanta elegancia y la iban a atacar a la minima de cambio.

Según Mónica se acercaba observe su vestuario más detenidamente. Lucia un vestido sin mangas, con un escote en forma de pico que llegaba justo hasta el comienzo de sus pechos. El escote junto a los tirantes, dejaba al aire toda la parte superior de su busto que lucia un bonito collar de pedrería. Su vestimenta, de color azul, casi negro, estaba decorada con dibujos en colores más claros que le daban aun más elegancia. Quizás fuese porque el vestido se asemejaba un poco a un kimono el que la diese un aire de asiática. La tela, muy ligera y vaporosa para contrarrestar el calor que hacia en esa época del año, se ceñía a su piel perfectamente, como un guante, acariciando todo su cuerpo hasta sus caderas donde comenzaba a ensancharse ligeramente hasta llegar a medio muslo. En uno de los laterales había un corte en la tela que hacia que al caminar dejase toda su pierna al aire haciéndola estar aun más sexy. Al final de sus largas piernas calzaba unas sandalias con tacón y unos cordones en color azul que rodeaban varias veces su gemelo antes de acabar atadas con unos broches que parecían de joyería.

Parecía increíble que con tanta sencillez pudiese estar tan elegante y guapa pero así era. Cuando estaba a punto de llegar donde yo estaba me fije en que, a pesar de que no llevaba casi maquillaje, se había acordado de usar el pintalabios rojo que la regale hace ya tiempo y eso me hizo sonreír de nuevo. La verdad es que estaba muy cambiada, debía haber ido a la peluquería porque si bien llevaba el pelo largo, liso y suelto como otras veces, en esta ocasión el flequillo lo llevaba todo hacia delante tapando su frente. La quedaba realmente bien.

– ¿Hola? – Dijo ella reclamando mi atención, pues me había quedado con la mirada perdida
– Hola – Dije y me acerque para saludarla

Mientras lo hacia pose mi mano en su espalda para darla dos besos y me di cuenta de que gran parte estaba al aire. Estaba impresionante.

– ¿No nos veías?
– No – Dijo tímidamente mirando al grupo a lo lejos – Pero te iba a llamar ahora para ver donde estabas
– Ya pensaba que no ibas a venir, como es tan tarde
– Si, me entretuve cenando en casa, pero ya estoy aquí. Veo que no me mentías cuando decías que habías bebido – Comento en tono acusador
– Bueno, es uno de los mejores momentos del año, es normal – Me defendí – He comprado algo de bebida para ti
– Ya sabes que yo no bebo alcohol – Se justificó
– Nunca es tarde para empezar – Conteste riendo
– No insistas que no voy a beber – Por mirada que me lanzo me di cuenta que debía estar aun mas bebido de lo que yo mismo me pensaba
– Vale Mónica, no te insisto más. Oye, muchas gracias por lo del dinero, no tenias que haberte molestado
– No es nada, ya te dije en la carta que lo hago por mí – Dijo sonriendo y esperando contestación a lo que realmente la importaba de esa carta: que pensaba yo del beso.
– Prometo que te devolveré hasta el ultimo euro – Replique eludiendo ese tema ya que en el estado en el que me encontraba seria incapaz de hablar sobre ello coherentemente
– No hace falta que me devuelvas nada, sino no seria un regalo. Por cierto – Dijo mientras me agarraba de la mano para ver mi brazo – ¿Sigues teniendo marca del arañazo? – Pregunto volviendo a recordar ese momento del que prefería no tratar ahora
– Si, ya se me ha curado, no te preocupes. Ven que te voy a presentar a todos – Dije cambiando de tema para que no pudiese seguir hablando de lo mismo

Mónica se quedo clavada en el sitio. Sabía que tendría que venir conmigo pero estaba aterrada. No me di cuenta de que no me seguía hasta que di varios pasos por lo que me detuve y volví donde estaba ella.

– Venga Mónica, que son buenos chicos – Era absurdo tratar de convencerla con eso cuando la habían estado criticando desde que comenzamos en la universidad
– Es que no se si ha sido buena idea venir…
– No digas tonterías. Lo pasaremos bien, tu estate conmigo y no te preocupes por los demás – Dije mientras la agarraba por la cintura empujándola suavemente para que me siguiese

No pude resistirme a echar una mirada hacia su espalda al agarrarla. Como había sentido antes la llevaba casi descubierta. Además el vestido marcaba su trasero de forma que lo hacia mas bonito que nunca. Pude notar al tocar su cintura que estaba temblando, aquella noche se iba a enfrentar cara a cara con lo que siempre había temido: las reuniones de amigos.

Mónica caminaba temerosa, andando despacio. La seguridad en sus pasos había desaparecido y caminaba a pasos cortos para tratar de no enseñar su pierna. A medida que nos acercábamos se iba poniendo más seria y casi tenía que impedirla con mi brazo que se volviese atrás. Cuando estábamos a punto de llegar la dije al oído:

– Estate tranquila, siempre tratan bien a las princesas

Me miro y saco la mejor de sus sonrisas. Eso me permitió presentar a todos a una Mónica sonriente, en lugar de una Mónica temerosa que hubiese causado mala impresión desde el principio. Los primeros minutos fueron muy tensos. Todos la miraban. Tal y como me imaginaba, a mis amigos se les caía la baba y eso a Mónica la encantaba, pero mis amigas la miraban por encima del hombro. La estuvieron preguntando por la carrera, los exámenes y la tienda, pero ella contestaba prácticamente con monosílabos, por lo que parecía más un interrogatorio que una conversación. Sin embargo en cuanto las chicas se dieron cuenta de que ya no eran el centro de atención empezaron a hablar de la “antigua” Mónica y del cambio que había sufrido. Entre ese ataque y las pocas ganas de charlar que tenía ella en menos de media hora ya parecía que ni estaba con nosotros. Se limito a escuchar y a sonreír si alguien hacia un comentario gracioso pero nada más. De vez en cuando algún amigo trataba de arrancarla algunas palabras pero viendo que era imposible hasta ellos comenzaron a ignorarla.

La verdad es que estaba muy desilusionado. Sabia que era muy complicado pero mantenía una pequeña esperanza de que pudiese integrarse con todos mis amigos y formar parte del mismo grupo. Nada más lejos de la realidad. No hacia mas que mirar la hora y se la notaba mucho que quería irse de ahí cuanto antes. Ni siquiera hablaba conmigo porque parecía darla vergüenza que nos escuchasen. Después de un par de horas en los que yo había dejado de beber para estar al mismo nivel que Mónica empecé a arrepentirme de haberla dicho que fuese. En ese momento no estaba disfrutando ni de la fiesta, ya que estaba pendiente de Mónica, ni de Mónica, ya que parecía otra estatua del parque. La ofrecí de nuevo bebida para tratar de animarla pero volvió a negarse rotundamente, ni siquiera los intentos por convencerla de mis amigos lo hicieron así que decidí empezar a pasar yo también de ella y disfrutar la noche. Por la hora que era sabia que no tardaríamos en ir a la discoteca y casi tenia una botella entera, por lo que pensé ahogar mis preocupaciones por que Mónica estuviese a gusto en alcohol.

Bebí todo lo rápido que pude, quizás demasiado rápido porque una hora después cuando nos levantamos para ir a la discoteca la botella estaba prácticamente vacía. Lo cierto es que me vino bien hacerlo porque pude olvidarme de Mónica y ser uno más en la fiesta, sin ninguna preocupación. No tardamos mucho en llegar al sitio que habíamos elegido para continuar la noche, una bonita discoteca en el centro de la ciudad, de las que hay que poner cara de seriedad para entrar. El alcohol me había subido tanto que tenia miedo de que no me dejasen entrar pero finalmente no me pusieron ninguna pega. Una vez dentro el ambiente era muy bueno, excelente para ser lunes teniendo en cuenta que para algunas facultades todavía quedaban exámenes por hacer. Fuimos a recoger la copa que regalaban con la entrada y nos pusimos a bailar durante un buen rato.

Cuando mejor me lo estaba pasando uno de mis amigos me pregunto por mi acompañante. Ni siquiera sabia donde se había quedado pero lo que estaba claro es que no estaba con nosotros bailando. Mire por toda la sala hasta que la encontré apoyada en una pared leyendo algo en su teléfono móvil. Estuve un rato observándola, intentaba pasar desapercibida aunque su belleza se lo impedía. De vez en cuando algún tío se la acercaba pero en menos de un suspiro se los quitaba de encima. Le hice una seña a mi amigo y al darse cuenta de que llevaba todo el rato apoyada en la pared empezaron a comentar entre todos lo aburrida que era. Fui donde ella decidido a sacarla a bailar, a pesar de que no soy un gran bailarín, pero de nuevo fue imposible animarla. Me quede un rato con ella, aunque no recuerdo de que hablamos, solo se que como no quería hacer nada volví con mis amigos a tomar otra ronda.

Creo recordar, ya que después de tantas copas no recuerdo todo con claridad, que a esas alturas de la noche empecé a sentirme algo enfadado por la actitud de Mónica. Parecía que no quería divertirse, que no quería conocer a mis amigos, así que no me dio ninguna lastima que se quedase totalmente sola y aburrida. Nada mas acabar la copa que habíamos pedido fuimos de nuevo a bailar, el calor allí dentro entre toda la gente se hacia insoportable y mi cabeza no soportaba tanto alcohol. El equilibrio comenzó a fallarme y el estomago parecía que me iba a salir por la boca. Estaba totalmente borracho. Discretamente y procurando no empujar a nadie salí del centro de la discoteca buscando un lugar mas tranquilo. A pesar de que no quería que nadie me viese tan mal Mónica debió darse cuenta de que me alejaba de entre todas mis amistades y fue a preguntarme donde iba. Tras explicarla lo que me sucedía me acompaño al servicio para vomitar y luego fuimos al último piso de la discoteca, donde la música era mucho mas tranquila y había unas camas con cortinas que daban una cierta intimidad. Allí podría reponerme un poco antes de bajar de nuevo para rematar lo que quedaba de noche.

El sonido de mi teléfono móvil me despertó. La cabeza me retumbaba y estaba totalmente desorientado. Parecía que un tren me había pasado por encima. Ni siquiera hice intención de descolgar, me puse boca abajo con la intención de seguir durmiendo pues ya no tenia ganas de más fiesta. Todo estaba oscuro y la música no sonaba, deben estar cerrando pensé. Sin embargo algo no cuadraba, no recordaba que la cama donde me acosté fuese así. Me senté extrañado en la cama y busque mi teléfono ¡Era casi la hora de comer del martes! Con la luz del móvil ilumine la habitación donde me encontraba hasta dar con el interruptor. No había duda, esa era la habitación de Mónica.

No recordaba absolutamente nada de lo que había sucedido desde que me tumbe en la cama de la discoteca hasta que llegue a casa de Mónica. Supuse que estaba tan mal que me habría llevado ella hasta allí para que no me viesen mis padres en ese estado. Pero, ¿Dónde estaba Mónica? ¿Qué la habrían dicho sus padres al verme llegar así? Levante la persiana de la habitación y me percate de que me había dejado una nota:

“Hola:

Si te despiertas antes de que llegue no te preocupes, estoy trabajando en la tienda. Llegare sobre las 14:30. Entretente con lo que quieras, estas solo en casa.

Un beso”

Nada mas leerlo me dirigí a la cocina a beber agua, estaba deshidratado. La resaca era monumental y aun me costaba caminar. Cogí mi teléfono móvil y ví la llamada perdida, era un amigo. Le llame esperando que el pudiese aclararme algo de lo que sucedió por la noche. Nada mas descolgar le oí reírse a carcajada limpia. Le hice saber que no recordaba nada de lo que había pasado y me dijo que con todo lo que había bebido no le extrañaba nada. Me contó que después de desaparecer para “aliviar” mí estomago, seguimos bailando, pero que prefería que me lo contase Mónica. Se despidió preguntándome por la resaca de Mónica lo cual me extraño mucho porque no la había visto beber nada en toda la noche. Después de hablar con el tenia aun mas dudas que antes.

Mónica tardaría una media hora en llegar así que aproveche para darme una ducha y despejarme. Llame a mi casa para que estuviesen tranquilos, aunque ya eran conscientes de que la fiesta de fin de curso siempre se alargaba hasta el día siguiente por lo que no les extraño. Estaba despidiéndome de mis padres cuando escuche la puerta abrirse. Ví llegar por el pasillo a Mónica que aun estaba vestida con la ropa de la noche anterior y traía una cara de sueño que se mezclaba con una sonrisa de oreja a oreja.

– ¿Cómo he llegado hasta aquí? – Pregunte riéndome yo también
– Tampoco te creas que lo recuerdo yo muy bien – Contesto Mónica acompañando mi carcajada
– Yo lo ultimo que recuerdo es que me encontraba fatal en la discoteca y subiste conmigo a la planta de arriba para que se me pasase – Dije para ir recordando la noche
– Si, después de que devolvieses en el baño – Apunto ella riendo
– ¿Y luego?

El teléfono fijo de Mónica sonó y fue a contestar. Por lo que pude escuchar eran sus padres. No quería encontrármelos así que la pregunte por ellos disimuladamente

– ¿Cómo así estas sola en casa?
– Pues es que mi tío lleva ingresado desde el viernes, ha vuelto a ponerse enfermo
– Vaya Mónica lo siento, me lo tenias que haber dicho – Dije amistosamente
– Es que como he estado tan liada con el ultimo examen no he tenido tiempo ni de llamarte y ayer no quise decírtelo para no fastidiarte la noche – Se excusó ella
– Deberías habérmelo dicho, para esas cosas importantes están los amigos ¿no?
– Si – Respondió mirándome a los ojos agradecida
– ¿Y tú hermana? – Pregunte para saber si teníamos la casa para nosotros
– Mi hermana fue conmigo al pueblo para estar con mi tío el fin de semana, y me acaban de decir mis padres que ha vuelto, pero se va a quedar en casa de su novio
– No sabia que te habías ido al pueblo
– Si, he vuelto para hacer el examen y atender la tienda, sino habría vuelto allí – Explicó – Bueno, y por que tenia también muchas ganas de verte – Dijo sincerándose
– Muchas gracias Mónica. Yo también tenia ganas de estar contigo – Respondí- ¿Y cuando volverás al pueblo? – temía que no pudiese pasar el verano con ella porque no estuviese siquiera en la ciudad
– No lo se. Otros veranos pasaba todo el verano allí pero como esta la tienda recién abierta y mis padres tienen que estar con mi tío me quedare yo atendiéndola hasta que mejore – Explico
– Vaya, ¿Te vas a pasar todo el verano trabajando? – Pregunte
– Al principio si, porque además hay muchísimo trabajo. Pero estamos pensando en contratar a alguien para que me ayude. así podré estudiar también para la asignatura que voy a suspender.
– Carolina también podrá ayudarte con la tienda – Comente sabiendo que su hermana jamás la ayudaría
– Ya sabes como es Carolina, no va a aparecer por la tienda en todo el verano. Además como la tienda va tan bien a mis padres no les importa contratar alguna dependienta. Prefieren hacerlo que discutir con mi hermana. Pero hasta que la contraten me tocara a mi trabajar mañana y tarde – Dijo con cara de pena porque no la iba a quedar apenas tiempo para ella
– Bueno, al menos os va bien, es buena señal que tengáis que trabajar mucho
– Si. La verdad es que nos va fenomenal, en pocos días ha cogido algo de fama la ropa y viene gente de muchos sitios de la ciudad a comprar, y suele ser gente que deja mucho dinero – Dijo alegrando la cara, pues la tienda estaba muy mal hasta que la modernizaron
– Ya me alegro. Y no te preocupes por tener que pasar muchas horas allí, iré a verte muchos días
– ¿En serio? Muchas gracias – Dijo agradecida
– ¿A que hora abres a la tarde?
– A las 18:00. Venga vamos a comer que traigo muchísima hambre – Dijo dirigiéndose a la cocina para preparar algo para los dos

Mientras cocinaba me estuvo hablando de la enfermedad de su tío. Parecía que iba a ir para largo por lo que no iba a poder pasar mucho tiempo en verano con ella fuera de la tienda. Entre el tiempo que iba a pasar estudiando para mis recuperaciones y el horario que iba a tener Mónica nos íbamos a ver más bien poco.

Nos pasamos toda la comida hablando sobre los problemas que tenían para atender la tienda al no estar sus padres. Yo aun tenía muchas preguntas sobre lo que había pasado la noche anterior pero no quería desviar el tema de conversación porque la vi realmente preocupada y se estaba desahogando conmigo. No fue hasta después de recoger la mesa cuando Mónica me dijo riendo:

– Me voy a duchar otra vez para ver si así se me quita el sueño, aun no he dormido nada
– ¿Qué aun no has dormido? – Pregunte extrañado – ¿Hasta tan tarde estuvimos de fiesta?
– Si, creo que nos pasamos bebiendo – Reflexiono ella
– Pero si yo no te vi beber nada – Dije
– Será que no te acuerdas – Río Mónica
– ¿Qué paso después de subir a las camas? – Pregunte intentando enterarme por fin de lo sucedido
– Pues estabas fatal – Relató Mónica – así que subimos arriba y para que se te pasase el dolor de estomago te tumbaste en una de las camas. Pero debías estar tan cansado que te quedaste dormido.
– No fastidies. Joer Mónica, ya lo siento. Mira que quedarme dormido… – Dije disculpándome
– No te preocupes. Si yo estaba también muy aburrida, no hace falta ser un lince para darse cuenta de que no había conectado con tus amigos, asíque prefería estar allí que ningún ligón me molestaba, que estar abajo…
– Bueno, ya iras conociendo a mis amigos, seguro que os acabáis llevando bien… – La corte defendiendo a mis amigos
– Déjame acabar – Río ella dando a entender que tenia algo importante que contar – El caso es que como te habías quedado dormido y no tenia nada que hacer me tumbe a tu lado y también me quede dormida
– Vaya dos fiesteros estamos hechos – Reí – ¿Y como nos despertamos?
– Pues después de estar dormida casi una hora, me desperté y vi que seguías allí sin moverte ni nada y me asuste. Cuando subimos estabas tan mal que pensaba que te había pasado algo así que te desperté para ver como estabas, y estabas mucho mejor. Te levantaste y me dijiste que te encontrabas bien y que querías seguir de fiesta…
– Encima de que me cuidas voy y te digo eso cuando tú no querías…
– Pero me vas a dejar acabar – Me corto Mónica de nuevo – El caso es que según despertaste bajaste de nuevo con tus amigos y yo volví a mi pared a leer…
– ¿Estabas leyendo? – Pregunte extrañado
– Si, llevo libros en el móvil. Al rato me dio por miraros, estuve un buen rato haciéndolo y no te vi entre tus amigos por lo que me di una vuelta por la discoteca para encontrarte. Te vi en la barra con algunos de ellos, estabas otra vez bebiendo y fui a decirte que pararas. Aunque ya no te dolía el estomago seguías muy borracho y no había manera de quitarte la bebida por lo que te dije que quería probarla y me la bebí entera para que tu no lo hicieras.
– O sea que bebiste tu también, que pena de no acordarme – Reí vacilándola un poco
– La verdad es que llevabas toda la noche bebiendo y sentía algo de curiosidad por conocer el sabor. Lo que no sabia es que me iba a poner así por beber medio vaso
– La falta de costumbre – La explique – La solución es beber mas a menudo – Dije riendo de nuevo
– El caso es que al beberme eso me entraron ganas de beber mas e imagínate – Dijo dando a entender siguió bebiendo bastante mas
– Vamos que acabaste como yo – Dije a carcajadas
– No tanto como tu, pero acabe mal – Sentencio
– Bueno, acabarías mal pero al final te lo pasaste bien ¿no?
– Si, tus amigos son geniales y al final se portaron muy bien conmigo. Te sigo contando. Después de beber varias copas fuimos los amigos con los que estabas en la barra, tú y yo a unas mesas que había al fondo de la sala y estuvimos hablando un buen rato. Seria por el alcohol pero se sinceraron mucho conmigo y reconocieron que se había portado fatal desde que me vieron por primera vez. Me pidieron disculpas y quedamos todos como amigos. Bueno, con todos no, porque ya me dijeron que tus amigas no me aguantaban…
– Eso es que te tienen envidia porque te llevaste a todos los chicos – La comente
– Eso me dijeron tus amigos, pero me da igual, porque tampoco necesito llevarme bien con todo el mundo – Dijo ella a sabiendas de que nunca haría amistad con mis amigas, pues eran muy distintas entre ellas – El caso es que después de echarnos unas risas me empecé a fijar en tus amigas que parecían estar pasándoselo muy bien bailando así que propuse que fuésemos a bailar
– ¿En serio? ¿Seguro que lo dijiste tú, o lo dijo alguno de mis amigos para presumir de pareja de baile? Porque no tuviste ganas de moverte en toda la noche…
– Seguro que lo dije yo – Contesto riendo al notar que me puse algo celoso – A esas horas todavía recuerdo casi todo , aunque esta claro que lo de bailar fue fruto de alcohol porque me daba mucha vergüenza hacerlo hasta que bebí. Y eso…, estuvimos el resto de la noche bailando y bebiendo. ¡Ah! y solo baile contigo no te pongas celoso – Dijo mostrando una sonrisa – Después más o menos sobre las 9:00 comenzaron a cerrar la discoteca así que tus amigos se fueron al metro y yo cogí un taxi para que nos llevase a casa. Imagine que no querías ir a la tuya en este estado.
– Hiciste bien porque si me llegan a ver así me matan – Conteste agradeciéndola el gesto
– Al llegar a casa te acosté en mi cama y yo me pegue una ducha para quitarme el olor a alcohol. No iba a tener tiempo de acostarme porque tenia que abrir la tienda así que hice algo de tiempo en el ordenador mientras desayunaba y me fui a trabajar. Bueno, antes de irme te deje una nota para que no te asustases al despertar – Dijo riendo – Y en resumen esa fue nuestra noche.
– Ojala me acordase de algo – Recé
– Pues si, porque al principio me aburrí mucho pero acabo siendo genial – Dijo ella – Lo dicho, voy a ducharme para quitarme el sueño, ponte en el salón si quieres

Mientras ella se duchaba me puse a ver la televisión. Era el primer día de vacaciones y no tenia nada que hacer por lo que no me iría a casa hasta que Mónica tuviese que entrar a trabajar. Me encantaba esa sensación de tener todo el verano por delante, aunque fuese un verano de estudio, al menos no tendría que madrugar hasta varios meses después. Llame a mi amigo para decirle que ya me había enterado de cómo había trascurrido la noche y me contó que se lo pasaron genial con Mónica. Punto por punto fue repitiendo la historia que ella me había contado y me confirmo que hizo migas con todos menos con las mujeres. Solo hubo una cosa que no me entere de boca de Mónica: su formal de bailar. Me contaron que bailaba muy bien a pesar de su aparente timidez, que lo hacia de manera muy sensual y desenfadada. Debí pasarme más de la mitad del tiempo agarrándola desde atrás por la cintura mientras ella movía su trasero contra mí. Según me dijeron bailaba igual que la mas provocativa de mis amigas, con la diferencia que ella bailaba con todos y Mónica solo lo hacia conmigo. Lastima de no acordarme… Me despedí de mi amigo con la certeza de que podría llevar a Mónica con ellos todas las veces que quisiese a partir de ahora, porque tanto ella como ellos, se lo acabaron pasando en grande.

Resultaba curioso que, el alcohol en diez minutos, hubiese sacado a la Mónica mas divertida, mientras que yo con la hipnosis, no lo había logrado en las casi cuatro semanas que habían pasado desde esa primera sesión en la que trate que mi amiga se sintiese mas relajada.

Mire la hora. Aun no habían dado las 16:00 y estaba realmente somnoliento. Me daba vergüenza echarme la siesta por lo que hice un esfuerzo para esperar despierto a Mónica. Llevaba más de doce horas con ella pero todavía teníamos una conversación pendiente: La de nuestro beso. Sospechaba que ella no iba a sacarla de nuevo después de mis intentos por evitarla así que tendría que ser yo el que lo hiciese.

Cuando Mónica termino vino al salón y se sentó a ver la televisión conmigo. La ducha no parecía haberla servido para mucho pues seguía con cara de tener mucho sueño. Me encanto comprobar como a pesar de acabar de salir del baño y estar en su propia casa seguía llevando sus sandalias de tacón y el vestido.

– He estado hablando con un amigo y me ha dicho que se lo pasaron genial contigo – Dije para sacar tema de conversación antes de que se quedase dormida en el sofá
– ¿No me creías o que? – Pregunto ella irónica
– Si, pero siempre viene bien otro punto de vista – Reí – Y así me he enterado de que bailas muy bien, que no me habías dicho nada
– Lo dicen por cumplir, es la primera vez que bailo, así que es imposible que lo haga bien – Argumento ella
– Me han dicho que lo hacías muy bien en serio – Insistí
– Pues te han mentido – Contesto riendo
– No sabes las ganas que tengo de volver a salir de fiesta contigo, pero sin beber para acordarme de todo

A pesar de mis intentos de seguir hablando para que no quedase dormida la conversación no era nada interesante por lo que poco a poco sus ojos se iban cerrando. Por mucho apuro que me diese tenia que dejar de dar vueltas e ir directo al tema de conversación que quería abordar.

– Mónica, antes de que te duermas me gustaría hablar sobre… – Yo mismo me notaba nervioso, no sabia que la iba a decir ya que por un lado la veía como una niña inocente que apenas sabia besar, mientras que por el otro sabia que era capaz de hacer cosas tremendamente atrevidas, aunque ni siquiera fuese consciente de ello.
– De que querías hablarme – Respondió Mónica sabedora del tema que iba a tratar, mientras se sentaba apoyada sobre su pierna para girarse y mirarme a la cara.
– Pues ayer cuando nos vimos… cuando te agradecí lo del dinero…
– Si – Dijo animándome a seguir
– Creo que… supongo que… querrías hablar del resto de la carta, de nuestro beso y todo eso

Pensaba que se sentiría incomoda hablando sobre aquello ya que nunca antes se había visto en esa situación, sin embargo de manera muy decidida y con una sonrisa en la boca me miro a los ojos y dijo:

– No te preocupes, no volverá a pasar, no quiero volver a hacerte daño

No entendía nada. No lo decía ni triste ni apenada sino mas bien todo lo contrario. En ese momento estaba yo más nervioso que ella. Mientras yo intentaba estar serio ella parecía tomárselo a broma.

– No me hiciste daño, y tampoco es que no quiera que vuelva a pasar, es que a lo mejor fui demasiado deprisa y tu no querías eso y bueno, que no se que decir porque…

Me tenía desconcertado, tanto que no era capaz de decir nada que tuviese sentido. Ella me miraba, se sonreía y ni siquiera contestaba. Solo me miraba a los ojos como riéndose de mi falta de acierto al intentar explicar lo que sentía. Fue entonces cuando de la misma manera que sucedió hace unos días, pero con mucha más decisión, se acerco lentamente hacia mí y junto sus labios con los míos.

Estaba tan nervioso que no percibí que ni me estaba escuchando, es mas no me di cuenta de que se estaba acercando hasta que me calló con su boca. Nada mas hacerlo se retiro aun riéndose.

– Mo…, Mónica, ¿Pero no decías que esto no iba a volver a pasar? ¿Qué no querías hacerme daño?- Dije sin salir de mi asombro
– Bueno, he dicho que no quería hacerte daño otra vez – Comento mientras agarraba mi brazo para ver la escasa marca que quedaba de sus uñas, dando a entender que ese era el daño al que se refería – No que “esto” no volviese a pasar

De nuevo y rápidamente se lanzo a mi boca y repitió el beso que me había dado antes, apartándose de nuevo sin quitar ese rostro sonriente y decidido tan poco corriente en ella. El corazón me palpitaba a mil por hora, ¿acaso me estaba dando a entender que ya estaba preparada? Pero ¿Cómo podía ser así si no habíamos tenido ni una sola cita más a solas desde aquel día? No entendía nada. La anterior vez que nos besábamos fue algo incomodo, inocente y ahora Mónica desprendía una picardía que se escapaba a mi entendimiento. Ya no sabia ni que decir ni como actuar, no quería presionarla a hacer nada pero tampoco quería que se sintiese rechazada.

Me encontraba perdido entre esos pensamientos cuando Mónica se acerco más a mí y apoyándose en mi hombro me beso por tercera vez. Esta vez fue distinto, ya no buscaba un beso furtivo, robado, como los de antes, sino que se quedo esperando ser correspondida. Casi por instinto la devolví el beso, no quería propasarme con ella lo mas mínimo, ni siquiera estaba a gusto con la situación pero estaba siendo ella la que llevaba toda la iniciativa así que simplemente me deje llevar.

En cuanto Mónica se percato de que estaba reaccionando a su acercamiento comenzó a abrir ligeramente su boca esperando que hiciese lo propio. No tardamos mucho tiempo en estar jugando lengua con lengua. Mónica me besaba apasionadamente, lo hacia de forma sincera, sin ningún tipo de pudor o vergüenza. Sin apenas separarse de mi boca fue acercándose mas aun, paso su brazo por mi espalda para dejar de besarme de lado y colgándose prácticamente de mi cuello lo empezó a hacer de frente.

Sus besos cada vez eran más excitantes, me besaba con mucha fuerza, tanta que mi cabeza se echaba hacia atrás y tenía que esforzarme para recuperar mi posición. No daba crédito a lo que estaba sucediendo. No quería seguir mas pero Mónica casi me obligaba, su lengua se metía en mi boca una y otra vez lamiéndola y recorriéndola toda ella. Tan solo me daba un respiro cuando deseaba evitar mi nariz para besarme ladeando su cabeza desde otro ángulo, o cuando se paraba para mordisquear mis labios.

La intensidad de ese interminable beso ya había superado con creces la del anterior y sin embargo seguía manteniéndome frío, pensaba que por muy atrevida que estuviese siendo Mónica, acabaría yéndome a casa con nuevos arañazos si conseguía encenderme. Así que para evitarlo mis manos estaban quietas, y no hacia más que resistir los ataques que me lanzaba con su boca.

A pesar de mi pasividad Mónica seguía abrazándome sin darme siquiera un respiro. Después de un tiempo se dio cuenta de que no la respondía con la misma pasión por lo que sin dejar de abrazarme separo su cabeza de la mía ligeramente para mirarme a la cara y decir algo ofendida:

– ¿Qué te pasa?
– No me pasa nada, es solo que después de lo del otro día no quiero que te sientas obligada a…
– No me siento obligada a nada – Dijo recuperando la misma mirada lasciva que tenia antes de preguntarme – Lo hago porque quiero

De nuevo volvió a lanzarse a por mí en un segundo intento de continuar con lo que había empezado. Pero de nuevo se encontró con mi firme intención de no seguir con aquello. Estaba convencido que en el fondo no quería hacerlo por lo que tenia que acabar cuanto antes. Sus brazos me abrazaban fuertemente e hice un intento por soltarme que la sentó mal. De nuevo se puso seria y soltándome pregunto de nuevo

– En serio, dime que te pasa
– Que creo que haces esto a disgusto solo por…

No me dejo terminar la frase. No tenia ninguna gana de hablar de lo que estaba pasando por lo que paso su brazo de nuevo por mi cuello y apoyando la otra en mi rodilla empezó a besarme por el cuello.

– Mónica en serio para – Dije sin obtener respuesta mientras ella subía lamiendo mi cuello en dirección a mi oreja.

La pedí en varias ocasiones que se detuviese pero estaba decidida a que la besase de la misma manera que ella lo hacia. Cuando llego a mi oreja empezó a mordisquearme, la escuchaba una ligera sonrisa que me tenía desconcertado. ¿Cómo podía estar tan decidida? De repente y para mi total sorpresa comenzó a acariciar mi muslo con la mano que tenia apoyada en mi rodilla y me dijo suavemente al oído:

– Voy a demostrarte que lo hago porque quiero

Separo su boca de mi oreja y me miro de nuevo a los ojos, al tiempo que con la mano que tocaba mi pierna subió muy lentamente para comenzar a acariciarme el falo por encima del pantalón. Por un segundo me quede helado. Hasta ese momento había conseguido mantener el control de la situación pero ese movimiento me sobrepaso. En cuanto paso ese primer instante de sorpresa y según me iba acariciando, mi pene se fue hinchando poco a poco. Mónica se dio cuenta de que estaba encontrando lo que buscaba y su ligera sonrisa se transformo en un gesto de total felicidad.

Todos los miedos que rondaban mi cabeza y que me impedían disfrutar de esa nueva faceta de Mónica desaparecieron a medida que mi miembro crecía. Ya totalmente decidido a llegar hasta donde ella quisiese llevarme, la sujete la cara con mis manos y comencé a besarla con la misma lujuria que ella lo hacia. El gesto sonriente que tenia se convirtió en uno serio, pero no un rostro serio de miedo hacia lo que sucedía sino un rostro serio de pura excitación, de estar disfrutando enormemente con lo que estaba pasando.

Las caricias que me estaban encendiendo fueron pasando de tímidos contactos a auténticos masajes. Comenzaba metiendo su mano entre mis piernas e iba siguiendo el recorrido de mi pene con la palma hasta el final, para volver de nuevo donde empezó. Lo hacia una y otra vez, sabia que lo estaba haciendo perfectamente bien porque mi respiración se aceleraba por momentos. En cuanto se dio cuenta que el objeto de sus caricias no crecía mas, ni podía estar mas duro, empezó a rodearlo con sus finos dedos hasta donde mi pantalón la dejaba y lo apretó con decisión, para acto seguido empezar a mover su muñeca en una especie de intento por masturbarme sin ni siquiera quitarme la ropa.

Estaba mas que sorprendido con lo que sucedía aunque ya ni pensaba en ello. Solo quería disfrutar. Mónica me siguió acariciando durante largo rato al tiempo que nos besábamos, parecía no cansarse de hacerlo pero a mi ya me podía la excitación y quería avanzar mas. Solté su cara para llevar mis manos hacia sus muslos haciendo intención de acomodarla encima de mí. Ella se dio cuenta rápidamente de que era lo que quería y paso una de sus piernas sobre las mías mientras se giraba para quedar cara a cara de nuevo. En un instante Mónica estaba arrodillada encima de mí, con sus pechos a la altura de mi cara. Me estaba volviendo loco con esa visión pero me agarro la barbilla para que mirase hacia arriba, me lancé a su boca y ella juguetonamente se aparto, al tiempo que sus rodillas se doblaban para permitirla sentarse encima de mi más que abultada entrepierna. Según iba acomodándose no apartaba su mirada de la mía, la lancé una sonrisa que me devolvió al instante hasta que recupero el rostro de seria excitación cuando al apoyarse por completo sobre mi sintió mi falo rozar su cuerpo.

Mónica ya se había acomodado encima mío sin embargo al hacerlo había doblado mi verga y me estaba haciendo daño. No quería echárselo en cara, pues era normal que la pasase siendo novata en esas circunstancias, así que mientras la distraía con un nuevo beso lleve disimuladamente mi mano a mi entrepierna para colocar recto mí pene. No quería que se diese cuenta pero se percato de que me estaba tocando el paquete y me miro extrañada. Echó su espalda hacia atrás separándose de mis labios y algo enfadada dijo:

– ¿Qué haces?
– Nada Mónica, me estabas haciendo daño – Dije con la mejor cara que pude poner
– Perdona, no me había dado cuenta – Dijo separando mi mano de ese lugar y llevando de nuevo la suya – Pero si algo te molesta prefiero que me lo digas

Asentí con la cabeza dejando que Mónica volviese a tomar el control de la situación. La rodee con mis brazos y volví a meter la lengua en su boca abrazándola fuerte para sentir sus pechos contra mi. Estábamos tan juntos que su mano apenas podía acariciar mi miembro entre nuestros cuerpos por lo que la llevo a mi nuca para agarrarme del pelo. Dando un leve empujón con su cadera apretó su vientre contra el mío y comenzó a moverse rítmicamente, haciendo que su bajo vientre pudiese mover mi pene de manera mas efectiva que lo que su mano lo estaba haciendo antes. Mónica no se cansaba, a pesar del esfuerzo que estaba haciendo por mover su cadera arriba y abajo no me daba ni un segundo de descanso.

Tras un rato frotándose contra mi creía que iba a correrme, me separe de sus labios para tratar de calmarme y empecé a chuparla el cuello. Aparte su pelo para hacerlo mejor y vi desde encima de sus hombros el final de sus piernas con esas preciosas sandalias de tacón. No pude resistirme a acariciar sus gemelos con los cordones de las sandalias rodeándolos. Mónica se dio cuenta de que me gustaba su calzado y susurrando me pregunto:

– ¿Te gustan?
– Me encantan – La conteste sin parar de acariciarla
– Me lo imaginaba, por eso me las he puesto – Respondió susurrando de nuevo – Es que me encanta que me mires – Sentencio mirándome de nuevo a los ojos con esa mirada encendida que tenia
– Gracias – Acerté a decir
– También tengo otra cosa para ti que creo que te va a gustar – Dijo separando su cuerpo del mío ligeramente – Y también la hago porque quiero
Esta vez fueron sus dos manos las que descendieron desde mi cabeza acariciando mi torso para llegar a mis piernas y con dos rápidos gestos desabrochar primero el botón de mi pantalón y bajar después la cremallera del mismo. Sentí un alivio instantáneo pues el pantalón no tenia espacio suficiente para guardar mi verga, pero un momento después Mónica incremento esa sensación de placer al bajar mi boxer lo suficiente para que mi miembro se liberase por completo y permitirla rodearle con su mano para comenzar a masturbarme.

En ese momento creía que iba a explotar. Estaba mas caliente que nunca y por si fuera poco, recordé que en ese mismo sofá Carolina me había llevado al orgasmo unos días antes. El morbo de que ahora fuese su hermana la que me estuviese haciendo una paja hacia mas intensa la situación.

Hasta entonces había sido Mónica la que había llevado la iniciativa por completo y aunque no quería abusar de su aparentemente perdida inocencia, creí que podía dar un paso más. Con mis manos seguí el recorrido de sus piernas, que se encontraban totalmente al descubierto debido a que en la posición en la que se encontraba, el vestido estaba plegado hasta la altura de la cintura. Metí mis manos bajo su trasero y con mucho tacto empecé a palpar sus pronunciadas y tersas nalgas. No pareció importarla que lo hiciese por lo que cada vez la apretaba con más fuerza, disfrutando de ese culo esplendido que tenia a mi entera disposición.

A esas alturas tenia que conseguir como fuese un descanso, un momento para recuperar el aliento si no quería acabar la fiesta antes de tiempo. Decidí, aprovechando donde estaban colocadas mis manos, ir metiéndolas lentamente por debajo del vestido de Mónica. Temía que no me dejase hacerlo pero en cuanto adivinó cual iba a ser mi próximo paso alzó su trasero para que pudiese introducirlas sin ninguna molestia.

De nuevo me sonrió, como presumiendo de la ausencia de timidez en sus actos, mientras que soltaba mi pene para seguir masturbándolo con la otra mano. No tenia la habilidad de su hermana al hacerlo, más bien era algo torpe pero nunca una paja me puso tan cachondo. Supongo que el hecho de que fuese una niña tan tímida la que lo hiciese lo convertía en algo especial.

Poco a poco fui deslizando mis manos por dentro de su vestido acariciando con ellas su espalda. A medida que mis brazos se elevaban el vestido de Mónica lo hacia con ellos dejando al aire la parte baja de su dorso, la única que el vestido la cubría. Volví a bajar hasta su trasero y lo sentí de nuevo contra mis manos, pero esta vez piel con piel, ya que tan solo la tapaba esa parte del cuerpo el fino hilo del tanguita que vestía. Metí mi mano todo lo abajo que pude del trasero de Mónica y recorrí ese hilo con uno de mis dedos. Fue en ese momento cuando la note algo nerviosa por primera vez aquel día, temiendo quizás que mis intenciones fuesen introducírselo por el ano, pero no quería lastimarla. Continué colocando mis manos en sus caderas y de nuevo subí recorriendo su cintura por los lados de su cuerpo, no sin antes pararme a jugar introduciendo mis pulgares en su ombligo. Me encantaba jugar con su ombligo, me recordaba a esas primeras sesiones donde la relajaba acariciándoselo y a ella también la gustaba que lo hiciese, pues la cara de excitación denotaba una expresión extra de placer cuando lo hacia. La acaricie todo su vientre con ambas manos y comencé a subir recorriendo todas sus curvas, recorriendo sus delicadas formas con mis manos, marcando su torso hasta que mientras mis palmas se acercaban a sus omoplatos mis pulgares tenían un primer contacto con sus pechos.

A pesar de que sabía que no debía hacerlo para no excitarme mas aun, lentamente fui deslizando mis manos desde la espalda de Mónica hacia delante y la mire a los ojos buscando una señal que me permitiese continuar. Otra vez mirándome a la cara aun con mi verga en su mano me hizo un gesto de asentimiento. Despacio fui llevando las mías hasta sus tetas, recorriendo primero con mis dedos todo su contorno. Debía llevar un sujetador de media copa ya que gran parte de sus pechos salían por encima de la tela. La respiración de Mónica se aceleraba poco a poco y según lo hacia me agarraba mas fuerte el falo agitándolo con mas viveza. Mis dedos fueron rodeando sus pechos y los sobaron despacio primero y con más decisión después. En ese momento se produjo una especie de circulo vicioso, cuanto mas acariciaba a Mónica sus pechos mas caliente se ponía, lo que se manifestaba en unas sacudidas mas vigorosas a mi pene, esto hacia que yo me excitase mas aun y la magrease aun con mas ganas.

Mónica estaba mas cachonda a cada momento, mis manos ya recorrían todo su busto sin ningún tipo de pudor y nuestras respiraciones se aceleraban mas y mas comenzando a trasformarse en leves gemidos. La mirada de Mónica, cada vez era más provocativa y ya ni siquiera me besaba para poder masturbarme con total eficacia. Estábamos desatados.

Decidí tomar un segundo de relax y saque mis manos por el escote de Mónica para tratar de agarrar su cara y besarla de nuevo. Entonces me di cuenta de que si seguía subiendo mis brazos la sacaría por completo el vestido dejándola en ropa interior. Me dio cierto apuro hacerlo por si ella no quería así que baje mis brazos colocando el vestido de nuevo en su sitio. Ella se percato de mi marcha atrás y soltando por fin mi falo dándome un descanso, agarro la parte inferior de su vestido y lo fue levantando despacio dejando al descubierto primero su tanga, luego su vientre y finalmente el sujetador. Cuando finalmente se saco el vestido lo lanzo encima de la mesa del salón y rió nerviosa. Nos quedamos en silencio, retomando fuerzas por un instante hasta que soltamos una pequeña carcajada y nos volvimos a abrazar para besarnos.

Por fin pude relajarme un poco, aunque a pesar de que Mónica hubiese dejado de masajearme el pene, el verla en ropa interior me hacia estar enormemente cachondo. Tenía un tanga muy sexy, de color azul claro de encaje. Su sujetador, también era azul, de media copa como sospechaba, con un aro uniendo ambas copas.

Al mismo tiempo que me besaba paso sus manos hacia mi pecho y sin sacar su lengua de mi boca me desabrocho el primero de los bonotes de la camisa. Con un tono de voz aun acelerado por la excitación me dijo:

– Si yo me quito ropa tu también te la quitas – Dijo soltando el segundo botón
– Me parece justo – Dije comenzando a soltarme los botones desde abajo

En un momento mi camisa estaba al lado del vestido de Mónica y era ahora ella quien recorría con sus manos mis pectorales. Avanzando con sus rodillas volvió a pegarse totalmente a mí, con suma delicadeza esta vez para no doblar mi erecto pene. De nuevo empezó a mover sus caderas, pero ya no buscaba el roce con su vientre, si no que intentaba que fuese su sexo el que se rozase con el mío por encima de nuestra ropa interior. Parecía desesperada por sentir ese roce, estaba aun más encendida que yo y ya no era solo su boca la que me empujaba con firmeza sino que lo hacían también sus caderas.

Cuanto más sentía ese roce mas excitada se ponía, tan solo respiraba ya por la boca y parecía tratar de evitar el emitir gemidos, pero de vez en cuando se le escapaba alguno. Yo la besaba por todo el cuello, con mis manos enredadas en su aun mojado pelo y esporádicamente la arrancaba un grito de placer haciendo fuerza también con mi sexo. Cuando esto ocurría me agarraba fuerte del pelo, llegando en ocasiones a hacerme daño, pero me gustaba verla así de encendida.

Cuando considere que la excitación de Mónica ya había vencido por completo a su timidez, busque perdido entre su larga melena el cierre del sujetador y lo solté. Tal y como imaginaba no callo solo, dándola así la oportunidad de ser ella quien decidiese si quería mostrarme sus pechos desnudos. Al instante y soltando mi pelo saco los tirantes por los brazos y separando su cara medio metro de la mía para ver mi reacción lanzo el sujetador sobre el vestido. Me quede más sorprendido de lo que ya lo estaba. No había dudado ni un segundo en deshacerse de él, era como si comprendiese que en cuanto yo soltase el cierre ella tenía que mostrarme sus tetas.

Mi cara debía denotar mi sorpresa porque Mónica comenzó a reírse. Me quede mirando fijamente sus pechos durante largo rato. Ya los había visto en otra ocasión pero aquello era diferente, no tenían la apariencia fría de una estatua sino todo lo contrario. Para acabar con ese momento de quietud Mónica agarro mis manos, que aun estaban entre su pelo, y en un intento por volver a disfrutar de la situación que tanto placer la había aportada antes las guío colocándolas sobre su pecho desnudo.

– ¿Te gusta? – Pregunto con la seguridad de la que sabe la respuesta
– Si
– ¿Y así no estas mejor? – volvió a preguntarme mientras liberaba otra vez mi falo del boxer y lo acariciaba
– Mucho mejor – Respondí

Mónica se lanzo a mi boca aprisionando su mano entre su sexo y el mío, solté sus tetas y comencé de nuevo a deleitarme con el tacto de su trasero. Podía sentir como sus pechos se acomodaban en mi torso y sus erectos pezones se clavaban en mis pectorales. Buscando más placer aún empezó a frotarse con ellos contra mí. Su mano aprisionada entre nuestros cuerpos ya no solo acariciaba mi pene, sino que de vez en cuando buscaba dar placer a su sexo también.

Trate de ponerme mas cómodo aun y empujando con uno de mis pies saque el zapato del otro y viceversa. Solté el culo de mi compañera para poder quitarme los calcetines pero tan solo pude quitarme uno, ya que fue Mónica quien, bajándose de encima mío y agachándose a los pies del tresillo me quito el otro.

– Déjame ayudarte para que estés mas a gusto – Se ofreció Mónica amablemente
– De acuerdo – Respondí yo pensando en que tan solo me iba a quitar el otro calcetín

Sin embargo tras hacerlo agarro los bajos del pantalón y fue tirando poco a poco hasta quitármelos del todo. No contenta con aquello se incorporo para llegar hasta mi boxer y sacármelo dejándome totalmente desnudo. Allí estaba Mónica, a mis pies con mi ropa interior en la mano. Lentamente comenzó a lamerme subiendo por los gemelos, alcanzando la rodilla y los muslos en un momento. Yo estaba temblando de placer porque creía saber que seria lo próximo, pero sin embargo tan solo me beso levemente la verga y continúo lamiendo todo mi cuerpo, para llegar a la boca y volver a besarme mientras se arrodillaba de nuevo en el sofá encima de mi.

Nada mas sentir el contacto de su tanga contra mi falo me di cuenta de que Mónica estaba más que caliente, estaba ardiendo. Su sexo desprendía un calor como nunca antes había visto. Notaba que su ropa interior estaba muy húmeda a costa de esta excitación. Esa humedad, junto con el pensamiento de que tan solo me separaba de poder penetrarla una fina capa de tela, estaba incrementando al máximo mis ganas de hacerla el amor. Mónica debía estar sintiendo exactamente lo mismo porque su sexo buscaba la punta del mío, intentando introducírselo sin ni siquiera acabar de desnudarse.

Ya no había ninguna duda, los dos buscábamos exactamente lo mismo. Mónica había superado todos sus miedos así que la agarre por la espalda y fundidos en un abrazo la tumbe boca arriba en el tresillo quedando yo encima de ella. Separándome de sus labios fui descendiendo con mi lengua por su cuello, haciendo una parada en sus pechos. Los recorrí todos ellos con mi boca, besándoles, lamiéndoles, chupando sus erectos pezones. Quería seguir bajando pero ella me agarro la cabeza con su mano haciéndome saber que quería que me quedase allí. La gustaba tanto que creía que no me iba a dejar continuar. Delicadamente me baje de encima de su cuerpo tumbándome de lado en su costado para al mismo tiempo que seguía lamiendo sus tetas poder bajar con mi mano despacio hasta su vientre. Hasta ese momento había sido algo egoísta, mientras ella se había esforzado por darme placer con sus manos yo apenas me había limitado a sobarla, pero estaba decidido a devolverla el esfuerzo realizado.

Haciéndome desear fui recorriendo con mi mano su calido vientre. Su piel se estremecía a mi paso a medida que me acercaba a sus piernas. Me imaginaba su cara deseosa de que llegase a mi destino, ya que no podía verla por tener mi cabeza en sus senos. Primero con un dedo recorrí su entrepierna tocando levemente su tanguita, ella buscaba mas contacto levantando su cadera pero yo quería ir despacio. Más adelante fui incorporando más dedos a mi juego, pero tan solo eran mis yemas las que acariciaban sus piernas y su sexo y lo hacían de manera casi imperceptible. Mónica sufría de deseo, la mano con la que agarraba mi cabeza lo hacia cada vez con mas fuerza, con mas ansia y su respiración era tan fuerte que ya la escuchaba cada vez que exhalaba.

Intente seguir estremeciéndola con delicadeza pero no pude. Mónica me soltó la cabeza y agarro mi mano para dirigirla directamente a su sexo, por debajo de su ropa interior. Poco a poco fui dando satisfacción a sus deseos e introduje mis dedos entre sus piernas. Fue ella la que me marco el ritmo, la que con su mano por encima de la mía me hacia agarrar su húmeda concha mas fuerte, la que me hacia introducir mis dedos cada vez mas rápido. Estaba a punto de correrse. La situación se había invertido por completo, ahora era ella quien iba a llegar al orgasmo mientras que yo había conseguido calmarme un poco.

Una vez liberada mi cabeza de la mano de Mónica y mientras introducía otro dedo en su sexo, continué con mi recorrido pasando la lengua por su cintura y sus caderas hasta llegar a las piernas. Interrumpí por un instante la masturbación que tanto la estaba gustando, agarre el tanga por los lados y lo fui retirando hasta las rodillas, siendo Mónica la que acabo de quitárselo empujándolo con el tacón hasta los pies del sofá. Desde esa posición comencé a besarla las rodillas, subiendo por la parte interior de la pierna acercándome peligrosamente a su sexo. Mónica imagino que es lo que la iba a hacer y retiro la mano de entre las piernas, pues había continuado masturbándose en cuanto me detuve para sacarla el tanguita. Podía notar como la palpitaban los labios. Coloque saliva en la punta de mi lengua y empecé a extenderla por las ingles. Mire hacia arriba, las manos de Mónica se habían detenido en sus pechos y los estaban acariciando generosamente.

De nuevo me centre en el totalmente depilado sexo de mi compañera. Mónica separo sus largas piernas apoyando una en el suelo y la otra en el respaldo del tresillo, dándome más facilidad para que pudiese entrar a su concha con mi boca. Antes de hacerlo me di cuenta de que estaba intentando soltar los cordones de uno de sus zapatos y me detuve para impedir que lo hiciera. No existía una imagen más excitante que la de Mónica vestida únicamente con tacones.

Lentamente recorrí varias veces la rajita de mi compañera con la punta de mi lengua. Mónica no pudo resistirse más y comenzó a jadear sin hacer nada por evitarlo ya. Continué besándola antes de introducir mi lengua en su concha y empezar a hacerla el amor con ella. La sacaba y la metía cada vez mas rápido sintiendo como tras cada vez que lo hacia Mónica se acercaba mas al orgasmo. Su cadera se apretaba fuerte contra mi cara y su cuerpo se arqueaba en espasmos de placer. De nuevo introduje mis dedos en el coño de Mónica al tiempo que me centraba con la boca en lamer su clítoris. Estaba disfrutando como nunca lo había hecho. Finalmente llego al primero de los orgasmos entre gemidos de placer.

Casi sin haber terminado de disfrutar de aquel orgasmo Mónica estiro su brazo para coger su bolso de la mesa. No sabia que es lo que buscaba pero no tarde en descubrirlo. Tras mirar dentro de él saco un preservativo y me lo ofreció con un gesto de deseo. Lo abrí con cuidado y sentándome en el tresillo me lo coloque dispuesto a seguir disfrutando.

Me tumbe de nuevo encima de Mónica, con las manos a los lados de su cara para no dejar caer todo mi peso encima de ella. La bese cariñosamente pues se estaba poniendo algo nerviosa. Sabia que tendría que tener cuidado, aunque Mónica no fuese virgen tan solo había practicado sexo en una ocasión y había sido algo traumático por lo que tendría que ser especialmente delicado con ella.

– ¿En serio quieres…? – La intente preguntar
– Ya te he dicho que si, no preguntes mas y hazlo – Dijo cortándome con la voz temblorosa
– Mónica si crees que no estas preparada me lo puedes decir, lo de hoy ha sido increíble y no estropearías nada – La dije de nuevo
– No insistas mas y házmelo – Respondió ella abrazándome

Estaba claro que estaba nerviosa, la notaba hasta temblar. Pero por otra parte considere que era normal así que decidí seguir adelante. Con sumo cuidado lleve mi mano hacia mi falo colocándolo en las puertas del sexo de Mónica. La mire de nuevo y la bese comenzando a empujar lentamente introduciéndome en ese cuerpo que tanto había deseado. Lo hice todo lo despacio que pude y fue mas fácil de lo que pensé. Mónica estaba tan excitada que a pesar de los nervios seguía totalmente húmeda facilitando que pudiese penetrarla.

Cuando se la clavé por completo me separe de su boca para verla la cara. Tras ese primer contacto los nervios se la habían pasado ligeramente y estaba recuperando el gesto de excitación. Aguante un rato así, sin moverme pero dentro de ella, simplemente esperando a que mi compañera cogiese mas confianza antes de seguir.

– ¿Estas bien Mónica? – Pregunte
– Sii – Respondió con un leve gemido
– ¿Quieres que siga? – Pregunte paciente
– No te quedes quieto por favor – Suplico pues de nuevo estaba tan cachonda como antes de llegar al orgasmo

Lentamente comencé a retirar mi verga echando la cadera hacia atrás, para justo antes de que saliese volver a empujar metiéndosela a Mónica hasta el fondo. Repetí la operación varias veces muy despacio. En cada una de las veces Mónica gemía más alto, podía sentir su calido aliento en mi cara dándome más confianza para hacérselo más deprisa. Tras un buen rato haciéndola el amor con todo el cuidado que podía fue Mónica la que se dejo llevar por la excitación y me envolvió con sus piernas comenzando a besarme mas apasionadamente.

Lo hacia con tantas ganas que no pude aguantar sujetándome con mis brazos y deje caer todo mi cuerpo encima de ella, sintiendo de nuevo sus tetas en mi. Mónica estaba disfrutando muchísimo. Siempre pensé que mi primera vez con ella iba a ser distinta por su timidez pero estaba siendo increíble. Me besaba lascivamente y con sus piernas no me dejaba que saliese ni un segundo.

En poco tiempo los dos estábamos jadeando, dándonos todo el placer que podíamos. Mónica se abrazaba a mi con mas fuerza según iba llegando al clímax y comenzaba a clavarme las uñas en un gesto de excitación. En ese momento me susurro algo al oído que no comprendí:

– ¿Que dices pequeña? – Pregunte excitado
– No pares – Gimió ella en mi oído
– No paro, tranquila

Estaba totalmente cachonda, no sabia ni lo que decía. Se estaba dejando llevar por el placer sin ningún tipo de prejuicio y eso facilitaba mucho las cosas. En poco tiempo Mónica estaba de nuevo a punto de conseguir un nuevo orgasmo y me pedía que fuese más rápido. Yo tenia también unas ganas enormes de correrme y me movía todo lo deprisa que podía sin embargo tras un buen rato en esa posición ya estaba algo cansado.

Mónica debió darse cuenta de ello y a pesar de estar a punto de correrse me pidió entre gemidos que me sentase de nuevo. Tal y como había hecho cuando comenzó a besarme pero ya desnuda, paso una pierna por encima de mi y se arrodillo en el sofá conmigo debajo. Agarro mi falo con la mano y fue bajando hasta introducírselo por completo. Poco a poco empezó a subir y a bajar haciendo aparecer y desaparecer mi verga entre sus piernas cada vez más rápido. Yo apenas hacia nada más que abrazar y observar a esa diosa que me estaba llevando al orgasmo de esa forma tan excitante. De vez en cuando alguna oleada de placer la invadía y empezaba a acariciar sus pechos o me agarraba de la cabeza para que fuese yo quien lo hiciese con mi lengua.

Mi pene estaba a punto de explotar. Sentía cada centímetro del sexo húmedo de Mónica en mí y solo deseaba correrme. Ella estaba igual que yo, a punto de llegar de nuevo al orgasmo. Ya cabalgaba sobre mi tan deprisa como sus caderas la permitían y empecé a ayudarla empujando con las mías hacia arriba. Ambos estábamos sudando totalmente cachondos, mirándonos a los ojos, besándonos. Mónica llego a su segundo orgasmo que se alargo durante un buen rato al tiempo que me dijo al oído:

– Sigue follándome, córrete conmigo por favor

Ese vocabulario nada corriente en Mónica hizo que no aguantase ni un segundo más y en un momento de placer total me corrí mirando la cara de gusto que Mónica tenia. Ella no paraba de mover su pelvis contra mí al tiempo que gritaba de satisfacción, de forma algo escandalosa. Sentí de nuevo sus uñas clavarse en mi espalda y no pararon de hacerlo hasta que una vez pasado el orgasmo nuestros cuerpos volvieron a calmarse.

La pedí a Mónica que se levantase por un momento y me quite el preservativo. Pensaba que ya nada mas podría sorprenderme aquella tarde pero tras tirarlo Mónica me dijo:

– Te prometo que será la única vez que tendrás que usarlo

Yo ya no sabia que contestar. De nuevo estaba dándole vueltas al coco pensando en todo lo que acababa de suceder y cada vez me parecía mas extraño. No solo nada había ido mal sino que había sido espectacular. Parecía que los papeles se habían invertido siendo Mónica la mas decidida y yo el chico tímido que quería ir mas despacio.

Volví a sentarme en uno de los extremos del sofá al lado de Mónica. Ambos teníamos todavía la respiración y el corazón muy acelerados. Pase mi brazo por encima de su hombro y ella se acurruco apoyando la cabeza en mis pectorales. Ninguno abrimos la boca, nos limitamos a sentirnos el uno al otro sabiendo que lo que acababa de ocurrir había sido algo especial. Con mi mano comencé a acariciar su pelo al tiempo que mi mirada se dirigía al reloj del salón descubriendo que apenas quedaba media hora para que Mónica tuviese que ir a abrir la tienda. Era una pena porque me encontraba muy a gusto con ella. Me disponía a hacérselo saber cuando de nuevo la mano de Mónica se dirigió a mi falo buscando ponerlo duro para un segundo asalto. Como supuse que Mónica era consciente de la hora y que prefería quedarse antes que abrir la tienda, no la dije nada para evitar que pensase que quería marcharme, así que de nuevo me deje hacer.

En poco tiempo mi verga estaba dura como una piedra y Mónica me observaba de nuevo con mirada provocativa. Se zafo de mi abrazo y se retiro al otro extremo del sofá. Me miro desde la distancia mordiéndose el labio inferior enseñando ligeramente sus dientes. No entendía que pretendía así que reí con cara de extrañado. Mónica rió también y comenzó a tumbarse boca abajo al tiempo que doblaba sus rodillas levantando sus tacones al aire. Fue avanzando como si de una serpiente se tratase hasta que su cabeza se apoyo en mi muslo. Una vez tomo la postura me miro de nuevo y dijo:

– Espero que te guste, aunque no se si lo haré bien
– ¿A que te refieres? – Pregunte como si no estuviese claro que se proponía

No respondió con palabras. Se limito a agarrar mi falo de nuevo y comenzar a masturbarlo mientras que con la lengua empezaba a dar tímidas lamidas a mi capullo. Se la notaba nerviosa, como si se sintiese obligada a darme otro orgasmo para que quedásemos empatados. Sin embargo se fue animando y el nerviosismo inicial se paso. En poco tiempo los lametones eran mas intensos y la felación comenzaba a excitarme tanto como la que me propino estando bajo hipnosis.

De nuevo estaba tremendamente excitado y Mónica lo sabía. Sabía que estaba mas que tranquila y yo me moría cada vez más de placer por lo que me tenía en sus manos. Tenía el total control de la situación. De vez en cuando se detenía y me miraba riéndose de mis gestos de placer, haciéndose desear tanto que tenia que suplicarla que volviese a llevarse mi pene a la boca. Eso si, cada vez que volvía a hacerlo lo hacia con mas intensidad.

Una vez pasada la timidez por completo Mónica empezó a introducirse mi miembro en su boca. Lo rodeaba con ella y jugaba con su lengua recorriéndolo en toda su extensión. Yo estaba extasiado disfrutando con aquello, y Mónica debía estarlo también porque ninguno de los dos escuchamos que la puerta de la casa se había abierto ni nos percatamos de que Carolina había entrado hasta que la escuchamos hablar desde el pasillo:

– Hola ¿Hay alguien? – Pregunto mientras se escuchaban sus pasos acercarse al salón

Inmediatamente me dio un vuelco el corazón. Estaba a punto de descubrirnos. Lo que no entendía es como Mónica podía seguir tan tranquila concentrada en seguir dándome todo el placer que podía. Parecía que ni siquiera había escuchado a su hermana. Intente separarme de ella pero me agarro con fuerza y se introdujo mi verga hasta la garganta haciendo que me estremeciese de gusto. Justo en ese momento Carolina entro en el salón llevándose la mayor de las sorpresas. Me miro a la cara y se quedo quieta, helada, clavada bajo el marco de la puerta mientras Mónica seguía chupándomela sin parar.

Entendía perfectamente la cara de circunstancia de Carolina. Acababa de sorprender a la tímida de su hermana totalmente desnuda practicando sexo oral a un hombre y ni siquiera había hecho nada por esconderse cuando había entrado.

– ¿PERO QUE HACES MONICA? AHÍ NOS SENTAMOS TODOS – Grito fuera de si en cuanto pudo reaccionar

He de reconocer que ese grito me asusto. Mónica por fin por fin pareció reaccionar a la presencia de su hermana y se separo de mí agarrando rápidamente su vestido para taparse y taparme. Sin embargo en vez de mostrarse asustada miro a Carolina como recriminándola el que la hubiese interrumpido

– Vete – Acertó a decir Mónica
– NO TENIAS QUE ESTAR EN LA TIENDA EN 5 MINUTOS – Chillo Carolina echando en cara la hora que era, como si ella se hubiese preocupada alguna vez por la tienda

No dio ni siquiera opción a respuesta alguna. Simplemente entro en su habitación y tras coger algunas cosas, salio de casa sin despedirse. Mónica quedo callada, en silencio. Yo pensaba que estaba preocupada por lo sucedido pero en cuanto escuchó la puerta cerrarse empezó a reírse como si de una adolescente se tratase.

– Se enfada como si nunca hubiese roto un plato – Dijo como si lo que acababa de ocurrir fuese algo totalmente normal
– Seguro que a ella la ha pasado alguna vez – Conteste yo siguiéndola la corriente con el corazón a mil por hora preso de los nervios

Mónica quito el vestido que nos estaba tapando y con una tranquilidad apabullante se dispuso a seguir con lo que había dejado a medias. El susto que me había llevado, unido a los nervios del momento, había hecho que no me apeteciese continuar por lo que la pedí que se detuviese. Ella lo entendió, sobre todo porque vio que no llegaba a tiempo a la tienda, y comenzó a vestirse para abrirla. Al no haber nadie en su casa se ofreció a que la esperase allí mientras estaba trabajando. Llame a mis padres, que empezaban a estar algo preocupados pues llevaban muchas horas sin saber de mí, y a regañadientes me permitieron quedarme con la condición de que fuese a dormir a casa.

Lo cierto es que estaba muy cansado y no me apetecía en exceso quedarme, pero como tenia que ir a por el coche que aun estaba aparcado en la universidad haría algo de tiempo mientras Mónica trabajaba. Mientras salía me dio las llaves de casa y se despidió con una expresión de absoluta felicidad.

Antes de partir a por el coche y mientras me vestía intente buscar algo de lógica a lo que acababa de suceder pero no la encontré por ningún lado. Todo era surrealista. Si bien la última vez que la había hipnotizado la sugestioné para que viese porno y sintiese la necesidad de practicarlo conmigo, no había tenido tiempo aún de hacerlo puesto que también la había sugestionado para que se dedicase exclusivamente a estudiar para el último examen. Quizás fuese el miedo a sentirse rechazada por su timidez lo que la había impulsado a lanzarse como lo acababa de hacer, pero me extrañaba que lo hubiese hecho con tanta decisión. Vamos que por un lado sabia que no la había obligado con la hipnosis a hacer aquello, pero por otro me parecía demasiado extraño que Mónica se comportase así.

La intriga por tratar de dar respuesta a todas estas preguntas fue lo que hizo que tras recoger el coche pasase toda la tarde a solas en casa de Mónica, sin ni siquiera ver a mis amigos. El tiempo se me paso volando, todavía tenia sueño y me pesaba el no haber podido echarme la siesta por lo que en cuanto me senté y puse la televisión me quede dormido.

No fue hasta la hora de cenar cuando me desperté al llegar Mónica. Al igual que durante la comida estuvimos charlando mientras cocinábamos. Me contó que ya había puesto letreros para buscar dependientas y que varias chicas se habían interesado por lo que finalmente no iba a estar tan estresada como pensaba. La verdad es que la vi pletórica. Se moría de ganas por estar conmigo y cualquier cosa que la permitiese tener mas tiempo para hacerlo la alegraba. Yo también estaba encantado, normalmente me agobiaría el que una mujer estuviese tan lanzada en una relación, pero el saber que había congeniado a la perfección con mi grupo de amigos me permitía compatibilizar ambas cosas.

Las miradas cómplices se cruzaban durante la cena, no hablamos sobre lo sucedido, excepto de la pillada de su hermana que no la preocupaba lo mas mínimo, pero ambos sabíamos que queríamos estar juntos. Después de cenar me prepare para marcharme, volví a la habitación de Mónica y recogí mi teléfono móvil y la cartera de su mesilla. Observe que mi cartera estaba demasiado abultada y la abrí para ver que había dentro. En el monedero tenia un pendiente de Mónica que la debí haber guardado la noche anterior.

– Bueno, me marcho a casa – Comente volviendo a la cocina donde Mónica terminaba de recoger la mesa
– Vale ¿Te veré mañana? – Preguntó
– No lo se, después de casi dos días fuera de casa y sin las notas aun publicadas a lo mejor me quedo ayudando a mi madre. No quiero mosquear a mis padres los primeros días de verano – Respondí
– Bueno, pero por lo menos hablamos ¿vale?
– Si, no te preocupes que te llamare – La dije – De todas formas si no nos vemos aprovecha para estudiar para que tengas tiempo libre cuando pueda quedar
– De acuerdo, además tengo intención de aprenderme todo el temario cuanto antes. Total es solo una asignatura y así tendré el verano libre – Dijo alegre ella
– Toma, encontré esto en mi cartera. Supongo que con la borrachera se caería y te lo guarde yo.

La mostré el pendiente y se quedo mirándolo. Yo ni siquiera recordaba haberlo visto ya que el pelo la tapaba las orejas. Era un pendiente muy sencillo pero bonito. Consistía en una cadenita que parecía de plata de la que colgaba un cristal esférico con un tono ligeramente azulado.

– Gracias – Respondió Mónica terminando de quitarse los guantes de fregar

Extendí mi mano sujetando el pendiente por la cadena acercándoselo para que lo recogiera, sin embargo Mónica se quedo pensativa mirándolo. Lo agite para que espabilara al tiempo que me reía de la cara de cansancio que tenía ya a esas horas, puesto que no había dormido nada desde el día anterior, pero Mónica no recogió la joya. Tan solo continuó mirando el balanceo de la misma totalmente inmóvil

– Mónica ¿Qué te pasa? – Pregunte extrañado
– No se que me sucede – Respondió ella sin apenas gesticular

La expresión de su cara era igual que cuando comenzaba a relajarla al hacer sesiones e imaginé que era el pendiente la que se lo provocaba así que me lo guarde de nuevo en el bolsillo. Un momento después Mónica volvía a sentirse bien.

– ¿Qué te ha pasado? – Pregunte de nuevo
– No se – Dijo Mónica algo alterada – De repente no me podía mover, era como si toda mi atención se centrase en el pendiente y todo lo demás desapareciese
– ¿Cómo cuando te quedas dormida con la relajación? – Pregunte extrañado
– Parecido pero no igual, con la relajación me quedo dormida y despierto sintiéndome muy bien. Ahora no estaba dormida, estaba despierta pero me sentía muy atontada y no podía apartar la mirada de la bolita azul.
– No entiendo que ha podido pasar – Dije – A lo mejor es que tienes muchas ganas de hacer una sesión, o que estas muy cansada
– Bueno, cansada si que estoy, pero tampoco tengo muchas ganas de hacer una sesión, me encuentro muy bien. Preferiría hacer otras cosas si pudieses quedarte – Respondió al tiempo que agarraba los tirantes de su vestido y los pasaba por encima de sus hombros, dejando caer por completo la prenda al suelo y quedando en ropa interior.
– Joder Mónica, estas tan lanzada que no pareces tu – Pensé en alto tras ver aquello
– Verdad, antes no me atrevía a hacer estas cosas y sin embargo ahora…

Su rostro se torno serio de repente y cruzo sus brazos tapando todo lo posible sus pechos. La mirada de provocación desapareció convirtiéndose en una de miedo y empezó a balbucear nerviosa

– Cre… creo… que recuerdo cu… cuando me he se…se…sentido como antes
– Me estas asustando Mónica
– Ayer en… en la dis…discoteca, me, me quería ma… marchar y no no podía…
– ¿Como que te querías ir?, si te lo pasaste en grande – Dije sin entender nada
– VETE, VETE DE MI CASA, YO NO QUIERO SER ASI – Dijo ella gritando

Por un segundo tuve una visión de algo que había sucedido la noche anterior. Un pequeño recuerdo que el alcohol había borrado de mi mente y que Mónica me acababa de recordar. Los gritos amenazaban con llamar la atención de algún vecino y mientras ella se estaba incorporando tras haberse agachado para ponerse el vestido saque de nuevo el pendiente acercándoselo a la altura de los ojos. Casi de inmediato Mónica soltó su vestimenta y cayo de nuevo a sus pies. Sus brazos se colocaron paralelos a su cuerpo.

– Guarda ese pendiente – Grito Mónica, pero bajando notablemente el volumen de su voz
– Mira el pendiente Mónica, concéntrate en el – Dije al tiempo que le imprimía un ligero movimiento de oscilación
– No voy a hacerlo, no quiero hacerlo – Respondió apartando su mirada, aunque poco a poco volvía a centrarse en el como un muelle volviendo a su posición
– Mira como se mueve, a un lado y a otro Mónica
– No, no me hagas esto
– Si te gusta Mónica, asúmelo
– No, no quiero ser así – Recrimino en un ultimo esfuerzo
– Si que lo deseas Mónica, has conocido gente, nadie te mira mal, has salido de fiesta y te lo has pasado en grande. Siempre has querido ser así.
– No es cierto, yo no soy así – Dijo con la mirada casi completamente perdida en el cristal
– Pero vas a serlo, vas a ser mejor Mónica. Ya has aprendido a disfrutar y solo te llevas mal rato cuando luchas contra tu nueva forma de ser. Entiéndelo Mónica, ahora eres mejor
– Ahora soy me… No, para – Dijo luchando contra lo inevitable
– No vayas contra esto Mónica, solo mira el cristal, mira como se relaja tu respiración y tu corazón. Mira como oscila a un lado y a otro, se mueve a un lado y a otro y cuanto mas oscila mas te relajas y mas difícil es llevarme la contraria
– Mas difícil es llevarte la contraria – Repitió con la cabeza totalmente inmóvil y siendo sus ojos la única parte del cuerpo que se movía siguiendo al pendiente
– Muy bien Mónica, eso es, buena chica. Cada vez es mas difícil llevarme la contraria, lo único que deseas es mirar al pendiente para relajarte
– No, para
– Lo único que deseas es mirar al pendiente para relajarte
– Lo único que deseo es mirar al pendiente para relajarme
– Eso es, te encanta relajarte, te encanta dejarte llevar. Olvida la discusión que acabamos de tener, no quieres resistirte al pendiente, solo quieres dejarte llevar
– No quiero resistirme al pendiente, solo quiero dejarme llevar
– No te preocupes por nada, ahora solo importa relajarte para sentirte mejor. Sigue mirando al pendiente, nota como tus miedos desaparecen con cada balanceo y te sientes mas tranquila
– Me siento mas tranquila
– Sigue mirando al pendiente, obsérvalo detenidamente, cada brillo, cada reflejo, cada ángulo, no puedes dejar de mirarlo
– No, no puedo dejar de mirarlo
– No deseas dejar de mirarlo
– No deseo dejar de mirarlo
– Eso es fíjate como tus ojos se reflejan en la bola, mírate tranquila, relajada, te sientes bien así, te gusta verte así
– Me gusta verme así
– Sigue relajándote mas profundamente, todo tu cuerpo se relaja, todo tu cuerpo se entrega a la relajación. Cada vez sientes mas deseos de mirar al pendiente, cada vez sientes mas necesidad de mirar al pendiente, sientes mas deseos por relajarte, sientes mas deseos por entregarte
– Siento mas deseos por entregarme
– Sigue mirándolo Mónica

Durante un rato mantuve el pendiente en la línea de visión de Mónica sin que ella se moviese ni un centímetro. Lo movía despacio, con movimientos suaves. Los ojos de Mónica se movían continuamente a un lado y a otro y poco a poco sus parpados se cerraban en un claro signo de relajación. Cuando creí que ya no iba a salir de ese estado alcé el pendiente despacio por encima de su nariz haciendo que su iris se desplazase hacia arriba dejando sus ojos prácticamente en blanco. Poco a poco seguí elevándolo y su cabeza se empezó a erguir para no perderlo de vista. No pare hasta que mi brazo estaba totalmente recto sujetando la joya en el punto más alto que podía y la cabeza de Mónica miraba hacia arriba totalmente inerte y con la boca abierta.

Llegados a ese punto comencé a bajar el pendiente a la altura de sus ojos dejándola en una postura menos forzada. De nuevo comencé a estirar mi brazo pero esta vez hacia mi lado derecho y luego hacia el izquierdo comprobando que lo seguía también a la perfección en sentido horizontal. Estaba totalmente entregada. Solo me quedaba comprobar si seguiría el pendiente si lo alejase de ella.

Con toda la calma del mundo empecé a bajar el cristal hasta colocarlo a la altura de su ombligo. Su mirada, tal y como pensaba, se inclino hacia abajo y agacho la cabeza. Tenía una pose muy sexy en ropa interior y con la cabeza agachada, como una niña arrepentida por algo que había hecho mal y que no tenia valor de mirar a la cara.

– Te encuentras muy relajada Mónica, no existe nada mejor que seguir al pendiente, no existe nada mejor que escuchar mi voz. Nada te hace mas feliz que sentirte así de tranquila, sin nada que te preocupe, nada te hace mas feliz que no tener que pensar, que no tener responsabilidades, tu única responsabilidad es seguir al pendiente, tu única obligación es seguir al pendiente y relajarte
– Mi única obligación es seguir al pendiente y relajarme
– No deseas nada mas, el resto no importa. Lo único que importa es seguir al pendiente
– Lo único que importa es seguir al pendiente
– Sabes que hay cosas que te acercan al pendiente y otras que te alejan. Dejarte llevar te acerca al pendiente, pasártelo bien te acerca al pendiente, perder la timidez te acerca al pendiente, la nueva Mónica te acerca al pendiente.
– La nueva Mónica me acerca al pendiente
– El quedarte en casa te aleja del pendiente, el no relacionarte te aleja del pendiente, la vergüenza te aleja del pendiente, el preocuparte por todo te aleja del pendiente, la antigua Mónica te aleja del pendiente
– La antigua Mónica me aleja del pendiente
– Deseas relajarte, deseas sentirte bien, deseas relacionarte, deseas ser la nueva Mónica sin preocuparte de lo que haría la antigua Mónica. Deseas enterrar la antigua Mónica
– Deseo enterrar la antigua Mónica
– Bien dicho, sigue mirando al pendiente, síguelo si deseas sentirte bien
– Deseo sentirme bien

Comencé a caminar de espaldas manteniendo el cristal a la altura del vientre de Mónica. En cuanto lo separe ligeramente de ella sus piernas empezaron a moverse con pasos muy cortos para mantener la distancia con el objeto en el cual se centraba su mirada. Sus tacones se despegaban ligeramente del suelo, para volver a posarse apenas unos centímetros mas adelante impidiendo que me alejase con el cristal que tanto deseaba mirar.

Parecía una geisha caminando, a pasos cortos y con la cabeza agachada. Andando cada vez mas deprisa hice que me siguiese saliendo de la cocina, continuando por el pasillo hasta llegar de nuevo al salón. Cuando llegamos allí coloque el cristal de nuevo a la altura de su mirada y la dije:

– Quieres seguir relajándote, quieres sentirte cómoda, deseas caer mas profundo, necesitas tumbarte para continuar
– Necesito tumbarme para continuar

Acerque el pendiente al tresillo donde horas antes la había hecho el amor y ella lo siguió como una autómata. Me senté en el sofá de al lado y a medida que lo hice ella se tumbo quedando su nariz justo debajo del pendiente que ahora sujetaba por encima de ella.

– Ya nada importa Mónica, ya tienes todo lo que deseas. Estas totalmente relajada, sin preocupaciones, sin miedos. Ya no necesitas pensar, eso corresponde a la antigua Mónica, solo necesitas dejarte llevar por mi voz. Eso es lo que te hace feliz, es lo que deseas
– Es lo que deseo
– Estas completamente hipnotizada Mónica
– Estoy completamente hipnotizada
– Buena chica. Ahora Mónica, necesito que me cuentes que es lo que sucedió en la discoteca, que paso cuando me sentí mal y fuiste conmigo. Recuérdalo, recuerda hasta el último detalle y dímelo. No dejes de mirar al cristal mientras lo haces, no dejes de caer mas profundo mientras lo haces

Mónica comenzó a hablar con mucho sosiego. Sus ojos seguían mirando el péndulo que yo mismo sostenía y lo hacían de forma incansable. Apenas pestañeaba y daba la sensación de que sus ojos y su boca no perteneciesen a la misma persona.

– Estaba en la discoteca apartada de todos, no me sentía cómoda. Solo tenía ganas de marcharme pero quería aguantar algo más de tiempo para que no te enfadases. Cada vez que venia algún amigo tuyo me ponía muy nerviosa porque no sabia que decir ni como actuar para no parecer rara. Tenia algo de miedo de que tuvieses vergüenza ajena de mí así que preferí quedarme a un lado para no molestar a nadie. Según iba pasando la noche todos estabais más bebidos y viniste a hablar conmigo, pero entre la música y lo mal que pronunciabas apenas te entendí. Solo me di cuenta de que te marchaste enfadado.
Lo cierto es que me esperaba una noche distinta, no pensaba que me ibas a dejar tan sola así que me enfurecí y pensé en marcharme. Me iba a acercar a decírtelo cuando vi que salías de entre tu grupo de amigos y fui detrás de ti. Te pregunte donde ibas y me contaste que te encontrabas muy mal, así que te acompañe a los servicios. Pasaste un buen rato devolviendo y eso hizo que me enfadase mas aun.
En cuanto terminaste intente decirte que me marchaba pero no me oías por lo que me pediste que te acompañase al piso de arriba porque allí podríamos hablar.
Subimos arriba y te tumbaste en una cama, estabas fatal. Te dije que volvía a casa y empezaste a gritarme y a insultarme con las pocas fuerzas que te quedaban. Me echaste en cara que soy una aburrida, que no había hecho nada por llevarme bien con tus amigos y que ni siquiera bailaba. Ya no te soportaba mas, estabas siendo muy cruel conmigo, así que empecé a gritarte yo también haciéndote ver que eras un borracho y un inmaduro. Estábamos dando tantas voces que hasta una pareja que estaba en la cama de al lado se acerco para preguntarme si estaba bien. En lugar de calmarte tu te encaraste con ellos y me tuve que poner por medio para que no os pegaseis y sin querer me dieron un empujón que me tiro a la cama.
Comencé a llorar, ya no solo te habías portado fatal conmigo sino que encima te defendí y me lleve un golpe por ello. La pareja se fue al ver que yo estaba de tu parte pero en lugar de agradecérmelo seguiste diciendo que no era capaz de beber y me recriminaste lo del arañazo cuando nos besamos llamándome estrecha.
No estaba dispuesta a seguir escuchándote así que recogí mi bolso y me senté en la cama para irme. Tú aun seguías de pie, cerraste las cortinas para que nadie nos viese y te tiraste encima de mí tumbándome boca arriba en la cama. Intente escaparme pero a pesar de tu borrachera tenias mas fuerza que yo y conseguiste evitarlo inmovilizándome con tus rodillas sentándote encima de mi. Te golpee con todo lo que pude, mis manos, el bolso, las piernas y chille pidiendo ayuda, todo en vano ya que en un momento tu mano tapaba mi boca impidiéndome gritar y con tu otra mano conseguiste inmovilizar también mis brazos apresándolos con las rodillas.
Estaba aterrada, no sabía que ibas a hacer conmigo y no parabas de decirme que no gritase si me soltabas. Asentí diciendo que no gritaría pero en cuanto me soltaste lo hice así que me volviste a tapar la boca más fuerte aun que antes.
Tu mirada estaba llena de pánico, pensé en que no sabias que hacer ya que no podrías retenerme toda la vida pero entonces empezaste a acariciarme el vientre por encima del vestido. Creía que tenías la intención de violarme e intente soltarme inútilmente haciendo toda la fuerza que podía.
Entonces en lugar de ponerte nervioso y tras acariciarme durante largo rato empezaste a hablarme con suavidad, me rogaste que me tranquilizase y que te perdonase, que habías sido muy bruto conmigo. Me pediste de nuevo que no gritase y me soltaste la boca sin quitarte de encima de mí. Pensé en dar voces otra vez con la esperanza de que alguien viniese en mi auxilio pero a última hora algo me dijo que podía confiar en ti, que no tenía porque chillar así que no lo hice.
Tu mano seguía jugando con mi vientre, ya no tenia la sensación de que tu intención era violarme sino todo lo contrario, me estabas haciendo sentir estupendamente. Aun así te pedí que te quitases de encima de mí, todavía tenía ganas de irme pero no me lo permitiste. La mano que antes tapaba mi boca encontró un pendiente que había perdido tras el empujón y lo acerco a mis ojos al tiempo que me pedías que me centrase en el y solamente en el.
Cuanto mas miraba el pendiente mejor me sentía, no podía para de mirar su movimiento, su oscilación, sus brillos. Te escuchaba de fondo hablarme diciéndome que me relajase y la verdad que entre el pendiente y tus caricias lo estaba haciendo.
Me di cuenta de que algo no iba bien, me habías insultado y gritado, hasta me habías impedido irme tirándote encima de mi pero de nuevo tenia ganas de estar contigo, las ganas de marcharme desaparecían mas y mas con cada movimiento del pendiente. Ese pensamiento de que me estabas manipulando con la relajación se borro de mi mente mientras te escuchaba decir que no me preocupase por nada, que dejase todo en tus manos.
Finalmente te bajaste de encima de mi, no me moví nada de nada, solo quería seguir mirando al péndulo y escucharte hablar. Notaba como mis pensamientos se difuminaban, sentía que mi mente se quedaba dormida en una relajación exquisita de la que no podía escapar aunque quisiese y de la que ni siquiera quería escapar.
Pasado un tiempo escuchándote solo sabia una cosa, si quería mantener esa sensación tenia que hacerte caso. El pendiente solo era un medio para llegar a la calma total pero el dejarme guiar por tus palabras era lo que me hacia sentirme bien, era lo que me convenía.
Cuando mi estado de relajación era pleno me percaté de que estaba totalmente en tus manos, pero no tenia ningún miedo, sabia que era lo correcto. Recordé entonces claramente cuales eran mis sugestiones para sentirme a gusto y me dijiste que te las recordase.
Me sentí muy bien al comprobar mientras las decía que excepto una había cumplido todas y cada una de ellas
– Recuérdamelas Mónica, dilas en voz alta para sentirte bien de nuevo
– Deseo siempre estar contigo. No debo recordar jamás conscientemente que sucede estando hipnotizada. He de usar el pintalabios rojo cuando quede contigo. He de preocuparme por mi imagen más que por nada, usar ropa de la tienda, calzar siempre tacones y cuidar mi ropa intima sin escatimar en gastos. Me encanta sentirme deseada, que me miren, pero solo me gustara que tú lo hagas descaradamente. He de ver porno recordando todos los detalles y sentir deseos de practicarlo contigo…
– Muy bien Mónica, ¿cual de todas las sugestiones no has realizado aun? – Pregunte sin dejarla acabar
– No he visto porno recordando los deta…
– ¿Por qué no?
– Porque debía estudiar para el ultimo de mis exámenes
– Buena chica
– Continua relatando que sucedió anoche Mónica
– Si – Respondió ella con la vista aun fija en el pendiente y hablando monótonamente – Tras acabar de decirte las sugestiones volví a quedar callada observando la joya. Cuanto mas te escuchaba, cuanto mas tiempo pasabas mirándola mejor me sentía, ya no sabia ni donde estaba, pero no me importaba. No me importaba nada más que escucharte. Tus palabras entraban en mi mente y se convertían en mis propios pensamientos. Era como si mi mente estuviese anulada y la tuya me dirigiese. Me sentía más bien que nunca.
No recuerdo cuanto tiempo pasaste haciéndome caer en ese estado tan profundo de hipnosis, pero finalmente me pediste que te escuchase atentamente.
Debía hacer varias cosas al despertar para seguir sintiéndome así de bien. La primera de ellas era saber que no habíamos discutido, que te había acompañado hasta allí para descansar un rato y que me había quedado también dormida. La segunda era que al despertar sentiría unas ganas imparables por consumir alcohol lo que restaba de noche. La tercera era fijarme en la amiga tuya que llevaba el vestido rojo y divertirme bailando como ella lo hacia por muy provocativa que me pareciese, pero solo contigo. La cuarta y mas importante consistía en que al volver a casa no me acostaría, me pondría en el ordenador para comenzar a ver escenas de sexo y las practicaría contigo para demostrarte que ya había perdido mi timidez por completo, nada podría impedirme darte placer.
Tras decirme aquello te tumbaste a mi lado retirando el pendiente de mis ojos y poco después desperté. Te vi dormido a mi lado y te desperté porque tenía miedo de que algo te hubiese pasado…
– Puedes parar Mónica, el resto de la noche ya me la has contado.

Mónica callo al instante. Sin parar de mover el cristal me quede un buen rato en silencio. No daba crédito a lo que acababa de escuchar porque no recordaba nada de nada. La verdad es que ese relato explicaba lo que había sucedido durante la fiesta, el alcohol la había hecho desinhibirse lo suficiente para hablar con todos y el bailar tal y como lo hizo fue gracias a la sugestión. También explicaba la sexualidad desenfrenada que había mostrado el día siguiente, sobre todo el que no hubiese parado de lamerme la verga cuando llego su hermana. En otras ocasiones tras hipnotizar a Mónica había sentido remordimientos y la conciencia me castigaba pero estaba vez era distinto. Mónica estaba feliz, había pasado la mejor noche de su vida, había hecho amigos y había disfrutado de los placeres del sexo tanto o mas de lo que yo lo había hecho, sin ningún tipo de miedo, sin ser la rara, siendo solo una mujer mas, o mejor dicho, habiéndose transformado en la diva que la correspondía ser.

Después de lo que acababa de escuchar y de lo que había vivido hacia unas horas estaba convencido de que el control que tenia sobre Mónica era total. Estaba claro que la había cambiado por completo y lo único que quedaba de su antigua personalidad era algún pequeño brote de rebeldía, como el que había tenido al recordar por un segundo lo que realmente sucedía. Lo cierto es que casi me asustaba ese control. No deseaba para nada tener un autómata a mi servicio. No quería que Mónica se limitase a cumplir mis sugestiones sino que deseaba que pudiese sorprenderme, que tuviese iniciativa, además había comprobado que era mucho más excitante el tener relaciones con una Mónica ardiente y despierta que con una Mónica fría e hipnotizada. Tampoco quería convertirla en una perfecta inútil como su hermana y prefería que conservase algo de su antigua personalidad. Ya comenzaba a estar cansado de las largas y pesadas relajaciones que tenia que realizar cada vez que quería obtener algo de ella y estaba decidido a hacer que aquello cambiase.

– Sigues relajada Mónica, sigues profundamente hipnotizada
– Sigo profundamente hipnotizada
– Cada vez que el pendiente llega a un extremo eres mas sugestionable, estas mas entregada a mis palabras
– Estoy mas entregada a tus palabras
– Eso es Mónica, sigue dormida, escuchando mis palabras que se graban en tu mente como si fueran tus propias ideas
– Si
– Mis palabras son tus propias ideas
– Tus palabras son mis propias ideas
– Muy bien Mónica. Ahora necesito que me escuches atentamente, muy atentamente
– Te escucho atentamente
– Quiero que olvides todas y cada una de las sugestiones que te he dado hasta ahora. No las necesitas, solo necesitas olvidarlas saber que no existen, que jamás han existido
– jamás han existido
– Eso es pequeña. No necesitas la relajación, no necesitas hacer sesiones, no necesitas vestir exclusivamente con ropa de la tienda, no necesitas usar el pintalabios que te regale, no necesitas ver porno, no necesitas hacer nada de lo que te obligaban a hacer las sugestiones
– No necesito hacer nada de lo que me obligaban a hacer las sugestiones
– Las sugestiones no existen ni han existido, has olvidado las sugestiones
– He olvidado las sugestiones
– Dime todas las sugestiones que debes cumplir Mónica
– No lo recuerdo – Dijo tras permanecer un rato en silencio tratando de hacer memoria
– Buena chica. Sigue mirando al pendiente relajada, tranquila, sin ningún problema, con la mente en blanco. Es precioso, te encanta, te fascina
– Me fascina
– Sabes que ese pendiente te hace relajarte hasta mas no poder, te lleva al éxtasis a la total felicidad
– Lo se
– Repite conmigo Mónica. Siempre que te muestre este pendiente caerás instantáneamente en este estado de hipnosis profunda
– Caeré en este estado de hipnosis profunda
– Siempre que lo veas caerás instantáneamente en este estado de total entrega
– Caeré en este estado de total entrega
– Siempre que te lo enseñe tu mente quedara instantáneamente en blanco lista para ser escrita con mis palabras
– Lista para ser escrita con tus palabras
– Este pendiente es irresistible para ti
– Es irresistible para mi
– Este pendiente es el símbolo de tu devoción hacia mi
– Es el símbolo de mi devoción hacia ti
– Muy bien pequeña. ¿Crees que me conoces bien?
– Si creo que te conozco bien
– ¿Crees que has aprendido estos días que es lo que me gusta?
– Si, lo creo
– Yo también lo creo. Eres lista y eso me encanta Mónica, seguirás estudiando para aprobar la asignatura que te falta y acabar la carrera. seguirás trabajando en la tienda para ayudar a tus padres. Dilo
– Seguiré estudiando para acabar la carrera. Seguiré trabajando en la tienda para ayudar a mis padres
– Muy bien princesa. Eso seguirás haciéndolo tal y como lo hacías hasta ahora. Pero para que todo sea mejor, para que te sientas plena has de saber que será lo único que harás como hacías antes.
– será lo único que haré como hacia antes
– Eso es. En cuanto despiertes serás una nueva Mónica, serás la Mónica alegre y divertida que conocí ayer
– Seré la Mónica alegre y divertida que conocí ayer
– serás la Mónica sexy y cachonda que he conocido hoy
– Seré la Mónica sexy y cachonda que has conocido hoy
– serás la Mónica abierta, sociable, decidida y sin ningún miedo que tanto me gusta
– Seré la Mónica abierta, sociable, decidida y sin ningún miedo que tanto me gusta
– Tan solo habrá una verdad total y absoluta para ti. Escúchame atentamente, grábala en tu cabeza porque tu vida girara en torno a ella
– Mi vida girara en torno a ella
– Mónica. Has de complacerme en todo
– He de complacerte en todo
– Conoces mis gustos y mis fetiches, mis aficiones y mis deseos, has de satisfacer todos ellos
– He de satisfacer todos ellos
– Has de contentar todas mis necesidades
– He de contentar todas tus necesidades
– Me conoces desde hace muchos años y sabes que es lo que busco en una mujer. Vas a hacer que encuentre en ti todo ello
– Vas a encontrar en mi todo ello
– Recuérdalo Mónica, has de complacerme en todo
– He de complacerte en todo
– Podrás hacerlo como quieras, eres libre de vestir como desees, de usar la barra de labios que te parezca, de usar o no tacones, de bailar como te parezca. Pero todo lo harás pensando en complacerme
– Todo lo haré pensando en complacerte
– Eso es Mónica, repítelo, repite que sucederá cuando despiertes
– Seré una nueva Mónica, sexy, cachonda, abierta, sociable, decidi…
– Eso es pequeña, ¿Qué es lo mas importante de todo?
– He de complacerte siempre
– Muy bien. ¿Qué sucederá cuando veas el pendiente?
– Caeré totalmente hipnotizada y entregada. Lista para que tus palabras se graben en mi mente en blanco.
– Buena niña. Cuanto mas cumplas con esto mejor te sentirás
– Cuanto mas cumpla con esto mejor me sentiré
– Cuanto mas me complazcas a mi mas te estarás complaciendo a ti misma
– Mas me estaré complaciendo a mi misma
– Saciar mis deseos es tu único deseo
– Saciar tus deseos es mi único deseo
– Eso te hace sentirte bien
– Eso me hace sentirme bien
– Demuéstrame Mónica que me conoces, dime que puedes hacer para complacerme
– He de cuidar mi imagen mucho pero elegantemente, ser sexy pero sin parecer una fulana. Te encanta que me miren, que sientas que te envidian, pero odias que me hagan el amor con la mirada.
– Si – Asentí sorprendido pues no pensaba que se hubiese percatado de aquello
– Me ha de gustar salir de fiesta y estar con tus amigos, pero no agobiarte si te apetece estar a solas con ellos
– Eso es
– He de estar dispuesta siempre a practicar sexo contigo sin ningún tipo de vergüenza, sin ningún pudor. He de…
– De acuerdo Mónica – Dije sonriéndome- Prefiero que me sorprendas no que me lo cuentes. Ya me has demostrado que me conoces bien. Estas lista para comenzar una nueva vida, para empezar de cero. Repite de nuevo, deseas ser una nueva Mónica, serlo te hará feliz
– Deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz
– repítelo, no pares de decirlo
– Deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz, deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz, deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz…

Repitió una y otra vez la frase durante mucho tiempo. Mi brazo ya estaba más que cansado de suspender en alto el pendiente por lo que me lo guarde en el bolsillo. El teléfono móvil sonó y al verlo comprobé que eran mis padres, no me había dado cuenta pero habían pasado horas desde que acabe de cenar así que rápidamente descolgué y les dije que iría a casa a dormir tal y como les había prometido. Me levante del sofá y me dirigí a la habitación de Mónica, allí rebusque en su joyero hasta encontrar el otro pendiente que guarde también en el bolsillo.

Volví al lado de Mónica que seguían diciendo su frase incansablemente

– …deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz, deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz, deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz, deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz, deseo ser…
– Puedes parar Mónica. Cuando cuente tres despertaras pensando que te quedaste dormida. No recordaras la discusión que tuvimos.
– No recordare la discusión que tuvimos
– ¿Qué es lo debes hacer?
– He de complacerte para ser feliz
– 1, 2, 3, despierta

Poco a poco su cuerpo se fue desperezando. Parecía despertar después de llevar horas dormida. Estaba desubicada, pero finalmente se puso de pie en frente mío y se miro a si misma descubriendo que estaba en ropa interior. Sonriente me dijo

– Me he quedado dormida
– Si, te he despertado porque me tengo que marchar
– Vaya que pena. ¿No puedo hacer nada para convencerte de que te quedes?

Al tiempo que decía eso soltó el broche de su sujetador dejándolo caer al suelo y mostrándome de nuevo sus pechos.

– No Mónica – Respondí riendo – No quiero quedarme sin verano el primer día
– Lo entiendo, aunque no me gusta que te vayas tan excitado. Llámame mañana aunque no podamos quedar ¿vale?
– De acuerdo

Me quede mirándola fijamente. Su mirada era distinta, era traviesa y juguetona. Me había puesto de nuevo a cien pero tenia que marcharme para evitar problemas. Mientras la observaba Mónica comenzó a dejar caer el tanga al suelo hasta quedarse de nuevo vestida solo con sus tacones. Pensé que me iba a dar algo del sofoco

– Pero Mónica, que me tengo que marchar
– Ya lo se, es para que te lleves un bonito recuerdo – Dijo con voz de niña buena chapándose el dedo – Además una vez dijiste que tu novia perfecta seria una mujer dulce y compresiva, la mas elegante en la calle y la mas ardiente en casa. Solo trato de ser la mas ardiente en casa.
– Yo no he dicho eso, y si lo he dicho estaría bromeando – Conteste riendo mientras comenzaba a caminar en dirección a la puerta con el mayor de los calentones que recuerdo
– Eres un mentiroso – Contesto riendo ella acompañándome a la puerta
– Antes de irme quería decirte que me llevo unos pendientes tuyos de recuerdo, ¿te importa?
– No, ¿Cuáles son?
– Son estos

Nada mas mostrárselos la mirada de Mónica quedo fija en ellos de nuevo. Su cuerpo inmóvil escuchaba totalmente concentrado mis palabras. No había ningún signo de resistencia por su parte así que ya la tenia totalmente controlada. No solo ya no iba a necesitar las sesiones de relajación sino que además en caso de necesitarlas podría hipnotizarla al momento. Todo era perfecto. Antes de marchar la dije:

– En cuanto la puerta se cierre despertaras sin recordar haber sido hipnotizada. Solo recordaras que me despediste y me viste salir por la puerta. He dejado un cigarro en la mesa del salón, te dirigirás allí y al verlo sentirás un enorme deseo por fumar. No quieres que tu casa huela a tabaco así que te lo fumaras en la ventana para que pueda verte como lo haces desde la calle.

Dicho aquello cerré la puerta y baje por las escaleras. Antes de montar en el coche mire hacia arriba y observe como Mónica no paraba de toser por culpa del cigarro. También aprenderá a hacerlo pensé. Y me monte en el coche rumbo a casa.

Estaba muy nervioso por lo que sucedería los días posteriores. Hasta ahora siempre sabía como iba a actuar Mónica ya que tenía sugestiones que la obligaban a hacerlo pero a partir de ese momento seria distinto. Mónica seria libre de comportarse como quisiese y esa incertidumbre por ver que me esperaba me hacia estar aun mas deseoso de estar con ella.
Sabía que acababa de hacer algo importante. Mónica era un feo trozo de madera que había tallado convirtiendo en una preciosa marioneta, pero ahora la había liberado de las cuerdas que la retenían dándola libertad para poder moverse, eso si, siempre cerca de mi. Sin duda iba a ser y fue un verano muy interesante.

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Seducción en Sicilia

Todo empezó en aquella mesa sobre todo el azul del mar Jónico.
Era una noche cálida.
Una suave brisa se había levantado, lo que hacía que los visillos de las ventanas de adentro se balancearan como en un sensual baile.
Sus pieles estaban calientes de haber estado todo el día en contacto con la fina arena de la playa y de haberse mezclado en varias ocasiones.
Ella llevaba un vestido blanco, vaporoso, que destacaba sobre su piel bronceada y resaltaba un escote provocador.
Él vestía un traje de lino, gris perla, muy liviano.
Estaba espectacular, elegante, atractivo, robando las miradas de otras mujeres cuando pasaba a su lado.
Se sentaron en aquella mesa sobre el azul; era un día muy especial y los dos lo sabían.
Las caricias en las manos por encima del mantel y la mirada de complicidad que tenían no estaban pasando desapercibidas.
En una mesa un poco alejada estaba sentado un hombre.
Era un hombre adulto pero a la vez con aire juvenil, se le veía fuerte, enfundado en unos pantalones vaqueros y una camisa de seda blanca que se movía cada vez que una ráfaga de viento soplaba sobre la terraza, y que dejaba ver un pecho bronceado, firme, no sobrecargado, pero sí muy varonil.
La velada transcurría tranquila para la pareja, con risas y comida exquisita, regada con un vino de la tierra que todavía les hacía chispear un poco mas.
Hubo un momento en el que ella giró la cabeza para llamar al camarero, y casi sin querer se tropezó con aquellos ojos.
Eran unos ojos avellana, muy claros, rodeados de unas pobladas pestañas, claros pero a la vez profundos y arrebatadores.
Fue un instante, pero fue muy inquietante, casi hipnotizante; se quedaron ahí, clavados, y fue entonces cuando ese hombre levantó su copa de vino, y dirigiéndola hacia su mesa, dijo algo que ella no entendió, o bien por la lejanía, o bien por el idioma, pero dedujo que era un brindis de cortesía.
Ella, sacudiendo casi la cabeza para deshacerse de esa atracción miró hacia su pareja, que lo había visto todo, y los dos levantaron sus copas hacia el desconocido.
La anécdota fue objeto de la conversación de toda la noche, y ya, cuando habían terminado de tomar el café, vieron como aquel hombre se dirigía a su mesa, despacio, como haciéndose de rogar, pero con firmeza en cada paso.
Les miró desde arriba, y con una profunda voz les dijo algo en un idioma que, si bien no entendían perfectamente, sabían que era italiano y les preguntaba si se podía sentar.
La pareja se miró un instante como pidiéndose permiso mutuamente y los dos asintieron con los ojos.
El hombre se sentó.
De cerca parecía incluso mas fuerte e irradiaba una gran personalidad.
Lo que mas les llamaba la atención a los dos eran sus ojos, su mirada penetrante, dominante, poderosa, sin una pizca de pudor, subyugadora durante toda la conversación.
Se presentó.
Dijo que se llamaba Darius.
Explicó que era el nombre de un faraón egipcio, que significa perseverancia, pero que se amolda a todo, que le encantan las innovaciones y las realizaciones, que es una mente de pensamiento libre, firme y ágil y que ama complacer y recibir.
Aquella presentación les resultó tan curiosa como el resto de la noche.
Hablaba despacio, como si quisiera que cada palabra que pronunciaba fuera entendida correctamente con su exacto significado.
En ningún momento dejó de mirarles a los ojos profundamente, intercalando su atención entre él y ella, pero sin dejarles aislados ni un segundo.
Les preguntó por ellos, por el tipo de relación que tenían, por sus deseos, por lo que esperaban de ese viaje, por sus fantasías, por sus anhelos, y poco a poco fue surgiendo una conversación abierta, íntima, casi como si se hubieran conocido de toda la vida y se reencontraran después de que hiciera mucho tiempo que no se veían, pero cada uno sabiendo de la existencia de los otros dos.
Pronunció la palabra “seduzione” en repetidas ocasiones, cuya traducción era evidente, pero cuando oyeron el término “soggiogamento” no lo entendieron.
Le preguntaron que qué significa, pero él, en lugar de explicárselo, hizo algo sorprendente e inesperado.
Se calló y se levantó despacio de la silla, todo ello sin apartar la mirada de sus ojos, alternativamente.
Y simplemente les dijo que le siguieran.
Se volvieron a mirar sorprendidos
Pero sin saber muy bien por qué, una fuerza poderosa les obligó a levantarse de sus asientos, y casi como autómatas, siguieron a aquel desconocido
La bajada por las escaleras del hotel hacia la playa era casi tortuosa, en silencio, uno detrás de otro, en fila india, en ebullición las cabezas, los pensamientos se entremezclaban en cada uno de ellos.
Qué estaban haciendo? , por qué seguían a aquel hombre apenas conocido? qué les impulsaba a obedecerle en cualquiera de sus órdenes?
No se habían dirigido la palabra durante todo el trayecto que les llevó al muelle.
El barco anclado era grande, no exagerado, pero si muy amplio y decorado con gran exquisitez.
La madera que recubría sus suelos, y las cálidas telas que vestían las paredes de los camarotes transmitían una gran tranquilidad, una sensación de seguridad.
Les invitó a que se sintieran cómodos.
Los tres se sentaron sobre lo que era un sofá grande, redondo, con muchos cojines blandos esparcidos por todos lados.
Entonces Darius se dirigió hacia ella, le tendió su mano y le ayudó a levantarse.
Ella se levantó sobre los talones, estiró la espalda y giró los hombros en busca de la complicidad del hombre que amaba, pero al momento volvió a prestar toda su atención hacia quien le había tendido la mano.
Los rayos de la luz de la luna que se estaban filtrando por la claraboya iluminaban la musculatura firme de su pecho, sus hombros anchos, su rostro atractivo y sus ojos aún más claros por esa luz.
Era magnífico, poderoso, incluso con una elegancia atlética, innata.
Cuando sintió que podía caminar sin caerse, dio dos pasos cautelosos. hacia él.
Soltó un pequeño suspiro y no habló.
Lo que sintió fue una caricia liviana en su cuello, como una pluma.
El otro hombre emitió un pequeño gruñido mientras contemplaba la escena. Notaba que ella irradiaba calor, mientras Darius posaba sus manos sobre aquellos pezones ya totalmente desorbitados y entonces escuchó su callado gemido.
Todo era demasiado intenso como para no tenerlo en cuenta.
A Darius no le había pasado desapercibido el bulto que ya se hacía visible entre las piernas de él.
Pero se tomó su tiempo acariciando y apretando los senos turgentes.
Entonces hizo algo inesperado.
Le dejó a ella en mitad del camarote, y de pronto, con el sigilo de un gato, se colocó frente a él y puso la punta de sus dedos con mucha suavidad sobre el bulto que había entre sus piernas.
Él se resistió, casi reculó, pero a la vez lo necesitaba. Cuando notó esos suaves dedos, se arqueó de placer.
Se veía que estaba peleando, pero no podía luchar contra ese deseo, contra la subyugación de aquellos ojos color avellana que ahora le miraban desde abajo, con fuerza.
Notó que su miembro estaba caliente, vital.
Le acarició una y otra vez, una caricia liviana, sutil, despacio, hasta que llegó a engrosarse y erguirse.
Pasaba la mano con suavidad, muy sutilmente. Cuanto mas excitado estuviera, mas fuerte sería su placer, mas se rendiría a sus deseos
Pero este no era su único objetivo.
Ella seguía expectante en mitad de la habitación.
Darius pensó que era decisivo que él estuviera totalmente al límite para conseguir su propósito.
Estaría mucho mas dócil y ya no pelearía.
El hombre terminó agotado, hasta quedar sin aliento, exhausto, y empujó dos veces mas dentro de su puño para calmarse lo suficiente.
Ella había contemplado toda la escena desde lejos, como un espectador, pero le excitó lo que había visto y se sentía insatisfecha.
Vio como Darius le dijo algo al oído al hombre, y también vio que él asentía con un leve movimiento de cabeza.
Estaba sorprendida, muy desconcertada, pero a la vez seguía expectante.
Darius se volvió hacia ella y le acercó suavemente hacia aquel sillón redondo lleno de cojines.
Ella se dejó hacer.
Con delicadeza, con esos gestos tan sensibles que le caracterizaban, le ayudó a sentarse.
Y se sentó, con los ojos luminosos totalmente sorprendidos e intrigados.
Darius entreabrió sus piernas y le dijo que tenía que ser así, que era la posición adecuada y ella no se resistió.
No supo muy bien lo que estaba pasando, y entonces sintió unas manos por detrás de su espalda recorriéndola despacio.
Y una voz al oído que le dijo: “sólo confía en mí, sólo tienes que estar bien húmeda y preparada”
Entonces notó una tela suave sobre sus ojos y a continuación él le tumbó hacia atrás.
Los siguientes instantes fueron totalmente perturbadores.
Todavía seguía vestida. Únicamente tenía desabrochados 3 botones que tan ágilmente había abierto Darius mientras le acarició los pechos.
Entonces notó cómo dos manos firmes le levantaron el vestido desde abajo y otras dos manos, también firmes y seguras se lo bajaron desde arriba hasta dejarlo ceñido en su cintura como un ancho cinturón.
Un largo beso en la boca y a la vez un dedo dentro de la hendidura resbaladiza y ardiente de su sexo.
Los labios externos ya se habían hinchado y separado dejando al descubierto el pequeño capullo entre ambos.
La lengua comenzó a hacer círculos sobre él con un toque suave y agitado hasta dejarle casi sin aliento, húmeda y preparada.
Mientras sus pechos eran mordisqueados y apretados con suavidad, su espalda se arqueaba y retorcía de placer, gimiendo, deseando estallar, pero a la vez intentando prolongar el final.
Y el éxtasis llegó. Fue largo, muy largo, casi infinito en ese momento, y a la vez urgente, explosivo, indecoroso.
Cuando le quitaron la venda sintió unos preciosos ojos azules que le interrogaban, a la vez expectantes y a la vez inquietos, porque sabía que tenía que tomar una decisión.
Ella hizo un leve gesto afirmativo con la cabeza, notando la lucha interior que se estaba desarrollando detrás de aquella mirada, sin que se le escapara la manera en la que Darius interrumpía aquel lenguaje visual, y casi obligando al hombre a que apartara los ojos de la mujer y simplemente se zambullera en la profundidad de los suyos.
No hablaban, parecía que tenían un código tácito de silencio.
Parecía como si Darius le estuviera preguntando si le asustaba perder el control ante una situación así y él le respondiera que no se asustaba tan fácilmente.
Era una lucha de titanes.
Le estaba provocando, subyugándole, sometiéndole a su voluntad y la voluntad de Darius ya estaba clara, era evidente.
Les quería a los dos, dominados, entregados, complaciendo todos sus deseos, todas sus fantasías.
Él le entregaría a ella y a la vez le tomaría a él, aan su voluntad
Era una idea maquiavélica, premeditada, muy concienzuda.
Darius conocía todo el poder de su seducción y lo estaba utilizando con ellos con toda su inmensidad.
Seguro que lo tenía todo urdido desde hacía tiempo, y en ellos vio su oportunidad, su predisposición, les intuyó nada mas verles, parecía como si lo estuvieran suplicando con luces de neón.
Ahora sólo había dos opciones, o lo asumían y se sometían, o se iban inmediatamente.
Se miraron por última vez con intensidad, y ambos asintieron con un leve gesto afirmativo.
Darius se había salido con la suya, ya les tenía totalmente subyugados, ni una pugna mas, ni una pelea mas, totalmente abiertos a sus deseos.
Así lo habían decidido y así lo iban a hacer.
Se desnudó del todo y les pidió que hicieran lo mismo.
Tal y como habían imaginado e intuído, el cuerpo era muy varonil, atlético, fuerte.
Su miembro viril ya estaba erguido, firme.
Era un pene muy grande, no desmesurado pero sí muy grande, rosado en la punta, y los testículos redondos, bien proporcionados, duros en apariencia.
Se tumbó boca arriba sobre el sofá, y entonces se dirigió serio al hombre y le dijo: “- ahora tienes que entregármela”, “sin discusión”.
Notó en su mirada una leve expresión de duda, y sin alzar la voz le dijo que aquello no era una petición, que era una orden.
Entonces le tomó de la mano y le acercó despacio hacia el gran sofá.
Ella estaba temblorosa, pero a la vez excitada, empapada y preparada caminando con la mirada fija en aquel hombre, como hipnotizada.
El hombre le ayudó a ponerse a horcajadas sobre Darius y casi empujándole desde arriba hizo que se introdujera la totalidad de aquel gran miembro dentro de ella.
Gimió de placer, echó la cabeza para atrás y comenzó a moverse haciendo pequeños ochos alrededor de aquel pene que le llenaba por completo.
El hombre miraba la escena con incredulidad, pero a la vez con expectación y una gran excitación.
Darius atrajo a la mujer hacia su pecho y le pidió que elevara un poco sus nalgas, pero que su miembro no saliera de ella.
Miró al hombre en esa posición, tumbado debajo de ella, quieto, y de nuevo de dio una orden, tampoco era una sugerencia, era una orden clara
“Ahora quiero que la poseas conmigo dentro”
La mujer se retorció y gimió, pero sin pronunciar una palabra, notaba aquella polla dura tan adentro, colmándola, y ahora iba a sentir otra mas para ella, muy íntimamente, casi quería protestar, pero en el fondo era lo que estaba deseando con todas sus fuerzas, sin límites, algo que siempre había imaginado y que nunca se había atrevido a contar a nadie, No iba a ser doloroso si se encontraba en las circunstancias adecuadas, y sabía que podía confiar. Ellos le iban a dar mucho placer y a la vez recibirlo. No podía resistirse a ese deseo. Emitió unos pequeños quejidos de súplica y levantó la cadera como reflejo, con agrado.
Darius le dijo al hombre que rebuscara en un cajón que había en el escritorio cercano, le pidió que cogiera una pequeña botella que contenía un líquido viscoso, transparente,
y le dijo que se acercara, que se pusiera detrás de ella y que vertiera unas gotas de ese fluído sobre el ano de ella.
Él lo hizo así y sintió cómo ella se retorcía con cada gota que caía entrando en su cavidad.
Fue despacio, suave, sin prisas, poco a poco le fue separando sus nalgas y haciendo que ese hueco se fuera dilatando ayudado por sus dedos.
Ella contrajo su vagina y comenzó a frotar su clítoris contra el pubis de Darius.
No había marcha atrás.
La cadera ase movía con un ritmo carnal.
Con cada presión hacia arriba que hacía ella, el hombre iba empujando un poco mas adentro ya con su pene.
Cuando se introdujo totalmente, ella ya estaba totalmente fuera de sí, descolocada, penetrada, follada.
Un par de manos conocidas le acariciaron el trasero casi con reverencia.
Giró la cabeza y pudo ver la expresión de éxtasis que se reflejaba en los ojos del hombre.
Compartida. Así se sentía en aquel momento, dos hombres al mismo tiempo, a la vez. Su corazón latía con fuerza.
Su miedo se había aplacado y seguía temblado de anticipación.
Su cabeza se movía de un lado al otro contra el hombro de Darius, quien llevó las manos hacia sus senos y frotó los inflamados pezones. Era como si aquel desconocido tuviera conocimiento de sus deseos mas secretos y vergonzosos deseos. Cómo podría saberlo?
Parecía como si Darius hubiera cambiado desde que comenzaron aquella aventura. En un principio era dominante, pero ahora estaba sereno, le inspiraba confianza y seguridad.
Un murmullo de placer salió de su garganta cuando el hombre empezó a moverse con ritmo.
Él ya gemía como si estuviera en una agonía de lujuria a cada movimiento.
Hizo una pausa para cerrar los ojos y pronunció algo ininteligible, ronco.
Sentía a la vez el miembro erecto de Darius rozándole, sólo a través de una tibia tela de piel,
Permaneció inmóvil unos instantes para saborear tola la intensidad de ese momento.
Entonces ambos hombres comenzaron a empujar, con el mismo ritmo.
Ella se sentía completamente llena, colmada, la sensación de posesión fue absoluta, mucho mas de lo que hubiera imaginado jamás
El hombre aferrado a la cintura de ella y el otro hombre a la cadera.
Ella cerró los ojos y se entregó a la felicidad de dos penes que acariciaban su carne ardiente y hormigueante, y que se rozaban entre ellos también.
Los empujones se tornaron mas veloces. Era completamente embriagador , dos cuerpos masculinos meneándose y agitándose, dos hombres aferrados con fuerza, jadeando y gimiendo.
Darius le dijo a ella que no acabara, subyugador, se lo ordenó, pero era un inevitable acercamiento al clímax que no podría frenar.
Se mordió el labio cuando se acercó a ese punto y pensó que si se quedaba inmóvil y no gritaba, Darius no lo sabría.
Pero los espasmos de placer eran ya desesperantes, tanto en el trasero como en la vagina y todo su cuerpo ya se agitaba casi violentamente.
Ella se decía a sí mismo todo el tiempo: “no acabes”, te lo ha ordenado, “no acabes”, mientras se retorcía con un placer mas allá de la cordura.
Ella chilló, chilló muy fuerte, fue brutal, espectacular y llegó la extraordinaria sensación no de uno, sino de dos penes sacudiéndose con fuerza y dejando todo dentro de ella en medio de un coro de gemidos guturales.
Ya.
Se relajaron, los músculos se destensaron y las caras se hicieron mas amables, vivas, cómplices, las miradas intercaladas mas complacientes.
Y Darius, ya dejando su posición extrema de seducción les cogió a los dos por la mano y les dio las gracias.
Sólo les dijo una última cosa antes de que abandonaran el camarote
“Os deseo todo lo mejor, y estoy seguro que nunca, ninguno de los tres olvidaremos esta noche”
“Os espero aquí cuando queráis, este es el barco de los placeres ocultos y os aseguro que nunca váis a arrepentiros de volver”

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Seducción en Sicilia

Todo empezó en aquella mesa sobre todo el azul del mar Jónico.
Era una noche cálida.
Una suave brisa se había levantado, lo que hacía que los visillos de las ventanas de adentro se balancearan como en un sensual baile.
Sus pieles estaban calientes de haber estado todo el día en contacto con la fina arena de la playa y de haberse mezclado en varias ocasiones.
Ella llevaba un vestido blanco, vaporoso, que destacaba sobre su piel bronceada y resaltaba un escote provocador.
Él vestía un traje de lino, gris perla, muy liviano.
Estaba espectacular, elegante, atractivo, robando las miradas de otras mujeres cuando pasaba a su lado.
Se sentaron en aquella mesa sobre el azul; era un día muy especial y los dos lo sabían.
Las caricias en las manos por encima del mantel y la mirada de complicidad que tenían no estaban pasando desapercibidas.
En una mesa un poco alejada estaba sentado un hombre.
Era un hombre adulto pero a la vez con aire juvenil, se le veía fuerte, enfundado en unos pantalones vaqueros y una camisa de seda blanca que se movía cada vez que una ráfaga de viento soplaba sobre la terraza, y que dejaba ver un pecho bronceado, firme, no sobrecargado, pero sí muy varonil.
La velada transcurría tranquila para la pareja, con risas y comida exquisita, regada con un vino de la tierra que todavía les hacía chispear un poco mas.
Hubo un momento en el que ella giró la cabeza para llamar al camarero, y casi sin querer se tropezó con aquellos ojos.
Eran unos ojos avellana, muy claros, rodeados de unas pobladas pestañas, claros pero a la vez profundos y arrebatadores.
Fue un instante, pero fue muy inquietante, casi hipnotizante; se quedaron ahí, clavados, y fue entonces cuando ese hombre levantó su copa de vino, y dirigiéndola hacia su mesa, dijo algo que ella no entendió, o bien por la lejanía, o bien por el idioma, pero dedujo que era un brindis de cortesía.
Ella, sacudiendo casi la cabeza para deshacerse de esa atracción miró hacia su pareja, que lo había visto todo, y los dos levantaron sus copas hacia el desconocido.
La anécdota fue objeto de la conversación de toda la noche, y ya, cuando habían terminado de tomar el café, vieron como aquel hombre se dirigía a su mesa, despacio, como haciéndose de rogar, pero con firmeza en cada paso.
Les miró desde arriba, y con una profunda voz les dijo algo en un idioma que, si bien no entendían perfectamente, sabían que era italiano y les preguntaba si se podía sentar.
La pareja se miró un instante como pidiéndose permiso mutuamente y los dos asintieron con los ojos.
El hombre se sentó.
De cerca parecía incluso mas fuerte e irradiaba una gran personalidad.
Lo que mas les llamaba la atención a los dos eran sus ojos, su mirada penetrante, dominante, poderosa, sin una pizca de pudor, subyugadora durante toda la conversación.
Se presentó.
Dijo que se llamaba Darius.
Explicó que era el nombre de un faraón egipcio, que significa perseverancia, pero que se amolda a todo, que le encantan las innovaciones y las realizaciones, que es una mente de pensamiento libre, firme y ágil y que ama complacer y recibir.
Aquella presentación les resultó tan curiosa como el resto de la noche.
Hablaba despacio, como si quisiera que cada palabra que pronunciaba fuera entendida correctamente con su exacto significado.
En ningún momento dejó de mirarles a los ojos profundamente, intercalando su atención entre él y ella, pero sin dejarles aislados ni un segundo.
Les preguntó por ellos, por el tipo de relación que tenían, por sus deseos, por lo que esperaban de ese viaje, por sus fantasías, por sus anhelos, y poco a poco fue surgiendo una conversación abierta, íntima, casi como si se hubieran conocido de toda la vida y se reencontraran después de que hiciera mucho tiempo que no se veían, pero cada uno sabiendo de la existencia de los otros dos.
Pronunció la palabra “seduzione” en repetidas ocasiones, cuya traducción era evidente, pero cuando oyeron el término “soggiogamento” no lo entendieron.
Le preguntaron que qué significa, pero él, en lugar de explicárselo, hizo algo sorprendente e inesperado.
Se calló y se levantó despacio de la silla, todo ello sin apartar la mirada de sus ojos, alternativamente.
Y simplemente les dijo que le siguieran.
Se volvieron a mirar sorprendidos
Pero sin saber muy bien por qué, una fuerza poderosa les obligó a levantarse de sus asientos, y casi como autómatas, siguieron a aquel desconocido
La bajada por las escaleras del hotel hacia la playa era casi tortuosa, en silencio, uno detrás de otro, en fila india, en ebullición las cabezas, los pensamientos se entremezclaban en cada uno de ellos.
Qué estaban haciendo? , por qué seguían a aquel hombre apenas conocido? qué les impulsaba a obedecerle en cualquiera de sus órdenes?
No se habían dirigido la palabra durante todo el trayecto que les llevó al muelle.
El barco anclado era grande, no exagerado, pero si muy amplio y decorado con gran exquisitez.
La madera que recubría sus suelos, y las cálidas telas que vestían las paredes de los camarotes transmitían una gran tranquilidad, una sensación de seguridad.
Les invitó a que se sintieran cómodos.
Los tres se sentaron sobre lo que era un sofá grande, redondo, con muchos cojines blandos esparcidos por todos lados.
Entonces Darius se dirigió hacia ella, le tendió su mano y le ayudó a levantarse.
Ella se levantó sobre los talones, estiró la espalda y giró los hombros en busca de la complicidad del hombre que amaba, pero al momento volvió a prestar toda su atención hacia quien le había tendido la mano.
Los rayos de la luz de la luna que se estaban filtrando por la claraboya iluminaban la musculatura firme de su pecho, sus hombros anchos, su rostro atractivo y sus ojos aún más claros por esa luz.
Era magnífico, poderoso, incluso con una elegancia atlética, innata.
Cuando sintió que podía caminar sin caerse, dio dos pasos cautelosos. hacia él.
Soltó un pequeño suspiro y no habló.
Lo que sintió fue una caricia liviana en su cuello, como una pluma.
El otro hombre emitió un pequeño gruñido mientras contemplaba la escena. Notaba que ella irradiaba calor, mientras Darius posaba sus manos sobre aquellos pezones ya totalmente desorbitados y entonces escuchó su callado gemido.
Todo era demasiado intenso como para no tenerlo en cuenta.
A Darius no le había pasado desapercibido el bulto que ya se hacía visible entre las piernas de él.
Pero se tomó su tiempo acariciando y apretando los senos turgentes.
Entonces hizo algo inesperado.
Le dejó a ella en mitad del camarote, y de pronto, con el sigilo de un gato, se colocó frente a él y puso la punta de sus dedos con mucha suavidad sobre el bulto que había entre sus piernas.
Él se resistió, casi reculó, pero a la vez lo necesitaba. Cuando notó esos suaves dedos, se arqueó de placer.
Se veía que estaba peleando, pero no podía luchar contra ese deseo, contra la subyugación de aquellos ojos color avellana que ahora le miraban desde abajo, con fuerza.
Notó que su miembro estaba caliente, vital.
Le acarició una y otra vez, una caricia liviana, sutil, despacio, hasta que llegó a engrosarse y erguirse.
Pasaba la mano con suavidad, muy sutilmente. Cuanto mas excitado estuviera, mas fuerte sería su placer, mas se rendiría a sus deseos
Pero este no era su único objetivo.
Ella seguía expectante en mitad de la habitación.
Darius pensó que era decisivo que él estuviera totalmente al límite para conseguir su propósito.
Estaría mucho mas dócil y ya no pelearía.
El hombre terminó agotado, hasta quedar sin aliento, exhausto, y empujó dos veces mas dentro de su puño para calmarse lo suficiente.
Ella había contemplado toda la escena desde lejos, como un espectador, pero le excitó lo que había visto y se sentía insatisfecha.
Vio como Darius le dijo algo al oído al hombre, y también vio que él asentía con un leve movimiento de cabeza.
Estaba sorprendida, muy desconcertada, pero a la vez seguía expectante.
Darius se volvió hacia ella y le acercó suavemente hacia aquel sillón redondo lleno de cojines.
Ella se dejó hacer.
Con delicadeza, con esos gestos tan sensibles que le caracterizaban, le ayudó a sentarse.
Y se sentó, con los ojos luminosos totalmente sorprendidos e intrigados.
Darius entreabrió sus piernas y le dijo que tenía que ser así, que era la posición adecuada y ella no se resistió.
No supo muy bien lo que estaba pasando, y entonces sintió unas manos por detrás de su espalda recorriéndola despacio.
Y una voz al oído que le dijo: “sólo confía en mí, sólo tienes que estar bien húmeda y preparada”
Entonces notó una tela suave sobre sus ojos y a continuación él le tumbó hacia atrás.
Los siguientes instantes fueron totalmente perturbadores.
Todavía seguía vestida. Únicamente tenía desabrochados 3 botones que tan ágilmente había abierto Darius mientras le acarició los pechos.
Entonces notó cómo dos manos firmes le levantaron el vestido desde abajo y otras dos manos, también firmes y seguras se lo bajaron desde arriba hasta dejarlo ceñido en su cintura como un ancho cinturón.
Un largo beso en la boca y a la vez un dedo dentro de la hendidura resbaladiza y ardiente de su sexo.
Los labios externos ya se habían hinchado y separado dejando al descubierto el pequeño capullo entre ambos.
La lengua comenzó a hacer círculos sobre él con un toque suave y agitado hasta dejarle casi sin aliento, húmeda y preparada.
Mientras sus pechos eran mordisqueados y apretados con suavidad, su espalda se arqueaba y retorcía de placer, gimiendo, deseando estallar, pero a la vez intentando prolongar el final.
Y el éxtasis llegó. Fue largo, muy largo, casi infinito en ese momento, y a la vez urgente, explosivo, indecoroso.
Cuando le quitaron la venda sintió unos preciosos ojos azules que le interrogaban, a la vez expectantes y a la vez inquietos, porque sabía que tenía que tomar una decisión.
Ella hizo un leve gesto afirmativo con la cabeza, notando la lucha interior que se estaba desarrollando detrás de aquella mirada, sin que se le escapara la manera en la que Darius interrumpía aquel lenguaje visual, y casi obligando al hombre a que apartara los ojos de la mujer y simplemente se zambullera en la profundidad de los suyos.
No hablaban, parecía que tenían un código tácito de silencio.
Parecía como si Darius le estuviera preguntando si le asustaba perder el control ante una situación así y él le respondiera que no se asustaba tan fácilmente.
Era una lucha de titanes.
Le estaba provocando, subyugándole, sometiéndole a su voluntad y la voluntad de Darius ya estaba clara, era evidente.
Les quería a los dos, dominados, entregados, complaciendo todos sus deseos, todas sus fantasías.
Él le entregaría a ella y a la vez le tomaría a él, aan su voluntad
Era una idea maquiavélica, premeditada, muy concienzuda.
Darius conocía todo el poder de su seducción y lo estaba utilizando con ellos con toda su inmensidad.
Seguro que lo tenía todo urdido desde hacía tiempo, y en ellos vio su oportunidad, su predisposición, les intuyó nada mas verles, parecía como si lo estuvieran suplicando con luces de neón.
Ahora sólo había dos opciones, o lo asumían y se sometían, o se iban inmediatamente.
Se miraron por última vez con intensidad, y ambos asintieron con un leve gesto afirmativo.
Darius se había salido con la suya, ya les tenía totalmente subyugados, ni una pugna mas, ni una pelea mas, totalmente abiertos a sus deseos.
Así lo habían decidido y así lo iban a hacer.
Se desnudó del todo y les pidió que hicieran lo mismo.
Tal y como habían imaginado e intuído, el cuerpo era muy varonil, atlético, fuerte.
Su miembro viril ya estaba erguido, firme.
Era un pene muy grande, no desmesurado pero sí muy grande, rosado en la punta, y los testículos redondos, bien proporcionados, duros en apariencia.
Se tumbó boca arriba sobre el sofá, y entonces se dirigió serio al hombre y le dijo: “- ahora tienes que entregármela”, “sin discusión”.
Notó en su mirada una leve expresión de duda, y sin alzar la voz le dijo que aquello no era una petición, que era una orden.
Entonces le tomó de la mano y le acercó despacio hacia el gran sofá.
Ella estaba temblorosa, pero a la vez excitada, empapada y preparada caminando con la mirada fija en aquel hombre, como hipnotizada.
El hombre le ayudó a ponerse a horcajadas sobre Darius y casi empujándole desde arriba hizo que se introdujera la totalidad de aquel gran miembro dentro de ella.
Gimió de placer, echó la cabeza para atrás y comenzó a moverse haciendo pequeños ochos alrededor de aquel pene que le llenaba por completo.
El hombre miraba la escena con incredulidad, pero a la vez con expectación y una gran excitación.
Darius atrajo a la mujer hacia su pecho y le pidió que elevara un poco sus nalgas, pero que su miembro no saliera de ella.
Miró al hombre en esa posición, tumbado debajo de ella, quieto, y de nuevo de dio una orden, tampoco era una sugerencia, era una orden clara
“Ahora quiero que la poseas conmigo dentro”
La mujer se retorció y gimió, pero sin pronunciar una palabra, notaba aquella polla dura tan adentro, colmándola, y ahora iba a sentir otra mas para ella, muy íntimamente, casi quería protestar, pero en el fondo era lo que estaba deseando con todas sus fuerzas, sin límites, algo que siempre había imaginado y que nunca se había atrevido a contar a nadie, No iba a ser doloroso si se encontraba en las circunstancias adecuadas, y sabía que podía confiar. Ellos le iban a dar mucho placer y a la vez recibirlo. No podía resistirse a ese deseo. Emitió unos pequeños quejidos de súplica y levantó la cadera como reflejo, con agrado.
Darius le dijo al hombre que rebuscara en un cajón que había en el escritorio cercano, le pidió que cogiera una pequeña botella que contenía un líquido viscoso, transparente,
y le dijo que se acercara, que se pusiera detrás de ella y que vertiera unas gotas de ese fluído sobre el ano de ella.
Él lo hizo así y sintió cómo ella se retorcía con cada gota que caía entrando en su cavidad.
Fue despacio, suave, sin prisas, poco a poco le fue separando sus nalgas y haciendo que ese hueco se fuera dilatando ayudado por sus dedos.
Ella contrajo su vagina y comenzó a frotar su clítoris contra el pubis de Darius.
No había marcha atrás.
La cadera ase movía con un ritmo carnal.
Con cada presión hacia arriba que hacía ella, el hombre iba empujando un poco mas adentro ya con su pene.
Cuando se introdujo totalmente, ella ya estaba totalmente fuera de sí, descolocada, penetrada, follada.
Un par de manos conocidas le acariciaron el trasero casi con reverencia.
Giró la cabeza y pudo ver la expresión de éxtasis que se reflejaba en los ojos del hombre.
Compartida. Así se sentía en aquel momento, dos hombres al mismo tiempo, a la vez. Su corazón latía con fuerza.
Su miedo se había aplacado y seguía temblado de anticipación.
Su cabeza se movía de un lado al otro contra el hombro de Darius, quien llevó las manos hacia sus senos y frotó los inflamados pezones. Era como si aquel desconocido tuviera conocimiento de sus deseos mas secretos y vergonzosos deseos. Cómo podría saberlo?
Parecía como si Darius hubiera cambiado desde que comenzaron aquella aventura. En un principio era dominante, pero ahora estaba sereno, le inspiraba confianza y seguridad.
Un murmullo de placer salió de su garganta cuando el hombre empezó a moverse con ritmo.
Él ya gemía como si estuviera en una agonía de lujuria a cada movimiento.
Hizo una pausa para cerrar los ojos y pronunció algo ininteligible, ronco.
Sentía a la vez el miembro erecto de Darius rozándole, sólo a través de una tibia tela de piel,
Permaneció inmóvil unos instantes para saborear tola la intensidad de ese momento.
Entonces ambos hombres comenzaron a empujar, con el mismo ritmo.
Ella se sentía completamente llena, colmada, la sensación de posesión fue absoluta, mucho mas de lo que hubiera imaginado jamás
El hombre aferrado a la cintura de ella y el otro hombre a la cadera.
Ella cerró los ojos y se entregó a la felicidad de dos penes que acariciaban su carne ardiente y hormigueante, y que se rozaban entre ellos también.
Los empujones se tornaron mas veloces. Era completamente embriagador , dos cuerpos masculinos meneándose y agitándose, dos hombres aferrados con fuerza, jadeando y gimiendo.
Darius le dijo a ella que no acabara, subyugador, se lo ordenó, pero era un inevitable acercamiento al clímax que no podría frenar.
Se mordió el labio cuando se acercó a ese punto y pensó que si se quedaba inmóvil y no gritaba, Darius no lo sabría.
Pero los espasmos de placer eran ya desesperantes, tanto en el trasero como en la vagina y todo su cuerpo ya se agitaba casi violentamente.
Ella se decía a sí mismo todo el tiempo: “no acabes”, te lo ha ordenado, “no acabes”, mientras se retorcía con un placer mas allá de la cordura.
Ella chilló, chilló muy fuerte, fue brutal, espectacular y llegó la extraordinaria sensación no de uno, sino de dos penes sacudiéndose con fuerza y dejando todo dentro de ella en medio de un coro de gemidos guturales.
Ya.
Se relajaron, los músculos se destensaron y las caras se hicieron mas amables, vivas, cómplices, las miradas intercaladas mas complacientes.
Y Darius, ya dejando su posición extrema de seducción les cogió a los dos por la mano y les dio las gracias.
Sólo les dijo una última cosa antes de que abandonaran el camarote
“Os deseo todo lo mejor, y estoy seguro que nunca, ninguno de los tres olvidaremos esta noche”
“Os espero aquí cuando queráis, este es el barco de los placeres ocultos y os aseguro que nunca váis a arrepentiros de volver”

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Monica. Undecima parte

No creía que hubiesen pasado más de cinco o seis horas cuando me desperté. Estaba muy nervioso, mire el reloj, Mónica debía estar a punto de salir de su examen. Me moría de ganas por comprobar si todo había salido como había pensado, aunque a diferencia del día anterior era poco optimista. Quizás después de pasar tanto tiempo junto a ella me había confiado, debí haberla despertado estando delante para ver su reacción, pero estaba tan cansado y tan aturdido por la situación que no se me ocurrió. Ahora que lo pensaba fríamente me estaba dando cuenta de que hubiese sido mejor obrar de otra manera. De todas formas había conseguido que no quedase ni una sola grabación en la que apareciese hipnotizando a Mónica y eso era un gran consuelo.

Aun estaba muy cansado, pero me encontraba tan inquieto que no podía volver a dormirme. Me levanté cansado de dar vueltas en la cama, sabiendo que solo podía esperar a que ella me llamase cuando saliese del examen, si es que se la había pasado el enfado, ya que yo no me atrevía a telefonearla. No podría ir a buscarla porque mi coche estaba en el depósito municipal. Me informe de cómo recuperarle cuanto antes pero entre la multa y la grúa me iba a salir por mucho dinero, dinero que tendría que pedir a mis padres y que me ocasionaría otra buena bronca.

Los minutos se me hacían horas y cada vez estaba mas tenso, tenia autentico miedo de lo que podía suceder si Mónica aun recordaba lo que había hecho con ella. Tres días antes solo me preocupaba de presumir de Mónica delante de mis amigos y ahora eso me parecía una tontería, ya me daba igual que hubiese ido a hacer su examen vestida de una forma u otra, solo me importaba que todo volviese a la normalidad. Cada dos por tres miraba el teléfono móvil, por si acaso había recibido una llamada o un mensaje que no hubiese oído, a la vez que estaba pendiente por si acaso se conectaba al MSN, algo que por otra parte casi nunca hacia. Unas dos horas mas tarde sonó por fin el teléfono siendo ella la que llamaba

– Hola – Dije con voz temblorosa
– Hola – Contesto ella visiblemente nerviosa, con un hilo de voz

Se hizo el silencio. No sabia que decir, no sabia como iba a reaccionar, unos segundos mas tarde se cortó la llamada. Pensaba que me iba a morir de la angustia, tenia que salir de dudas cuanto antes para saber a que me enfrentaba así que esta vez fui yo quien le llamo. Cuando descolgó el teléfono no dijo nada, tan solo la escuchaba llorar, aunque trataba de disimularlo. Pensé que todo había sido en vano, que aun recordaba lo ocurrido y ya no sabia que hacer para solucionarlo. Cuando pareció que se calmaba lo suficiente para escucharme dije

– ¿Estas bien Mónica? ¿Qué te pasa?
– Nada – Dijo entre llantos
– En serio Mónica, estas llorando ¿puedo ayudarte en algo?
– No – Dijo secamente
– ¿Estas en la universidad aun? – Pregunte
– Si – No paraba de contestar con monosílabos, era incapaz de articular una frase sin ponerse a llorar de nuevo
– Mónica, no se que te pasa, iría a buscarte pero no tengo el coche
– No quiero que vengas – Sentenció
– ¿Por qué no me dices que te pasa? – Insistí de nuevo
– Nada, no me pasa nada, te cuelgo que viene el autobús

No me dijo ni adiós, ni me dio tiempo de despedirme. La llame de nuevo varias veces pero no contestaba. Cada vez estaba más convencido de que no podría salir del lío en el que me había metido y los peores pensamientos rondaban de nuevo mi cabeza. Puedo asegurar que me llegue a imaginar en la cárcel por abusar de ella, dando explicaciones a mis padres, mis amigos, siendo odiado por todos. Llegue a pensar en coger mis cosas y desaparecer para que cuando todo saliese a la luz yo ya no estuviese allí y librarme de las miradas acusadoras de mis allegados. Ya me veía cogiendo un autobús hacia ninguna parte, pero lo más lejos posible de mi casa, comenzando de cero en otra ciudad a pesar de no tener dinero para empezar. Me lamentaba profundamente de todo, me veía a mi mismo como un monstruo. Aun con tanta negatividad me preguntaba porque Mónica me había llamado para no decirme nada. Como me había dicho que acababa de coger el autobús supuse que iría a su casa o a la tienda, su vida era pura rutina así que previsiblemente se dirigiría a alguno de esos dos lugares. Decididamente y cansado de no hacer nada mas que pensar en futuros inciertos, salí corriendo de casa mientras llamaba a un taxi para que viniese a recogerme. No tardo mucho en llegar y le pedí que me dejase en la tienda de Mónica.

Unos minutos mas tarde estaba allí, me asome disimuladamente por la puerta y solo vi a sus padres. Quizás ella estuviese en el almacén pero no entré a comprobarlo, no sabia si sus padres sabían algo de lo que sucedía y no quería arriesgarme. Me dirigí hacia su casa esperando encontrarla a pesar de que no tenia esperanza alguna de que quisiese hablarme, ni mucho menos verme. Cuando llegue me detuve un momento, no sabia si seria mejor llamarla primero por teléfono para avisarla. Decidí llamar directamente al portero automático, así no tendría opción de ver mi número y no contestar a la llamada, como tantas veces en esos últimos días tenía el corazón en un puño.

– ¿Quién es? – Escuche preguntar a Mónica a través del telefonillo
– Hola Mónica, soy yo – Conteste tras coger aire
– ¿Qué quieres? – Pregunto de nuevo con voz aun llorosa
– Me has asustado antes cuando me has llamado llorando. Solo quería asegurarme de que estabas bien – Dije cómplicemente
– No estoy bien – La escuche decir mientras comenzaba otra vez a sollozar
– ¿Qué te ocurre? – Temía que me contestase a esa pregunta echándome en cara lo que la había hecho, pero en lugar de eso escuche el ruido de la puerta al abrirse mientras me decía:
– Sube y te cuento
– Voy – Dije inmediatamente

Emocionado entre en el portal y espere impaciente al ascensor, estaba sorprendido de que hubiese sido tan fácil entrar aunque tampoco me alegre en exceso, la ultima vez que quede con ella todo parecía ir bien y resultaba que era un plan para grabarme con las manos en la masa. Aun estaba sorprendido de la frialdad que tuvo aquel día al dejarse caer en mis manos solo para grabarme, a pesar de sospechar lo que hacia con ella. Era evidente que era una chicha inteligente pero no sabia hasta que punto podía ser tan calculadora. Monte en el ascensor y subí hasta su casa, una vez en el rellano ví la puerta entreabierta pero no había nadie esperando para recibirme, casi me daba miedo entrar por si de nuevo me dejaba encerrado así que llame al timbre. Un grito de Mónica que provenía del salón me invito a pasar. Cautelosamente entre en la casa, según avanzaba por el pasillo iba mirando en las habitaciones asegurándome de que estuviésemos solos, aunque sabia que por la hora que era los padres de Mónica no tardarían en volver para comer. Mire en la habitación de Carol, ella tampoco estaba así que Mónica y yo tendríamos un rato para estar a solas.

Llegue por fin al salón. Me encontré a Mónica llorando, con síntomas de encontrarse muy cansada que se reflejaban arrugando su precioso rostro. Estaba tumbada en el tresillo, apoyada sobre un costado y agarrándose las piernas, casi en posición fetal y aunque tenia la televisión encendida la estaba dando la espalda ignorándola completamente, mirando al respaldo de su sofá. Por la postura que tenía parecía que se estaba protegiendo de algo, o que había estado pensando en algo importante pues daba la sensación de querer aislarse del resto del mundo. A pesar de que con toda seguridad me escucho llegar al salón no me dijo nada sino que se limito a esperar a que fuese yo el que me dirigiese a ella. Estaba contrariado, al dejarme entrar en su casa tenia la esperanza de ver algún síntoma de que hubiese funcionado la interminable sesión de hipnosis de la noche anterior, pero a pesar de todo el tiempo que pase recordándola sus sugestiones estaba vestida con un horrible pijama que parecía mas de hombre que de mujer. De no ser porque me había abierto la puerta todo indicaba que seguía recordando todo.

Me acerque a ella pisando fuerte sobre el suelo, para que fuese aun mas evidente mi presencia en el salón y empezó a llorar con mas intensidad. Una vez estando a una distancia prudencial, sin agobiarla demasiado y sin llegar a sentarme la pregunte:

– Mónica, ¿Qué te pasa?
– No me pasa nada – Contesto haciéndose de rogar
– Algo te pasara Mónica, si no, no estarías llorando así
– No te preocupes en serio, estoy bien – Dijo sin ni siquiera mirarme
– Sabes que puedes confiar en mi para lo que sea – Comente mientras me sentaba en el pequeño hueco libre que había en el tresillo y tendía mi mano hacia su espalda para tratar de calmarla
– No pasa nada, es una tontería – Contesto girándose para mirarme, aunque evitando así que la siguiese tocando
– Bueno, pero si a ti te preocupa a mi también, así que cuéntamelo – Replique mostrando una sonrisa amable
– Es que veras, sabes todo lo importante que son para mi los estudios, acabar la carrera cuanto antes para empezar a trabajar en algo bueno y ganar dinero para ayudar en casa- Dijo sincerándose
– Si, claro que lo se Mónica, te conozco desde hace mucho como para no saber eso – Dije yo, aunque no entendía ese afán por ganar dinero para ayudar en casa si su cuenta corriente no estaba en números rojos precisamente
– Pues esta mañana he hecho el penúltimo examen que me faltaba para acabar la carrera y me ha salido fatal – Contó mientras las lagrimas la impedían seguir hablando
– Vaya, lo siento mucho
– No hace falta que lo sientas – Dijo tomando un segundo de calma entre sus lamentos – Imagino que para ti debe ser una tontería, nunca te preocupas si suspendes un examen, no sabes como me siento yo ahora
– Si que te entiendo Mónica, se que eres distinta a mi y no por serlo voy a dejar de comprenderte – La dije tranquilizándola – Pero no tienes que venirte abajo, tienes que seguir estudiando y aunque dejes una asignatura para septiembre no pasa nada, tienes todo el verano para prepararla y aun así te quedara tiempo para hacer mas cosas. No es el fin del mundo.
– Ya, pero es que contaba con tener la carrera para poder empezar a buscar trabajo en verano, además ese suspenso me bajara la media y no será tan fácil encontrarlo – Dijo llorando aun mas ante el pensamiento de no poder trabajar
– Mónica, eres de las mejores de la universidad, por un suspenso no pasara absolutamente nada. Sabes que los profesores te van a recomendar a pesar de que suspendas una asignatura, todos te tienen mucho aprecio
– Bueno si, eso es verdad, pero a ver como se lo cuento a mis padres…
– Tus padres no te van a decir nada. Les ayudas con la casa, con la tienda, si no la dicen prácticamente nada a Carolina, ¿Qué te van a decir a ti?, no creo que pase nada porque te tengan que mantener tres meses mas.
– Bueno viéndolo así… – Razonó mientras dejaba de llorar
– Ves como no es tan grave – Al fin parecía que se calmaba
– Pero es que sucede una cosa – Continuo comenzando a sollozar otra vez – No es que me haya salido mal el examen, es que no tenia casi ni idea del temario, últimamente no me puedo concentrar en absoluto, no se que me pasa
– Mónica has estado muy distraída últimamente, entre la renovación de la tienda, la enfermedad de tu tío y el resto de exámenes es lógico que el stress te impida centrarte – Dije como si no supiese el por qué de su falta de concentración
– Bueno, quizás tengas razón y sea por el stress – Mintió ella, pues sabia perfectamente que eran sus ganas de masturbarse las que la impedían estudiar

Parecía que el berrinche se la había pasado por fin del todo, que se había quedado convencida de que no merecía la pena llorar, sino buscar la solución en los exámenes de septiembre. Se sentó a mi lado y empezamos a ver la televisión en silencio. Ella no tenia ganas de hablar pues aunque no lloraba, seguro que seguía dando vueltas en su cabeza al que iba ser su primer suspenso. Yo tampoco las tenia, no dejaba de pensar en si había funcionado del todo el borrado de recuerdos que la había practicado hacia unas horas. Parecía que sí, puesto que no estaba enfadada conmigo, solo con ella misma por su examen, pero tenia que estar alerta por si de nuevo estaba urdiendo un plan para grabarme in fraganti.

Así pasamos un buen rato hasta que me percate de que sus padres deberían estar ya en casa. Intente que viniese a comer conmigo, así no tendría que volver de nuevo por la tarde usando el incomodo transporte publico, pero se negó alegando que prefería estar a solas con sus padres para contarles cuanto antes el fracaso de examen que había hecho. Se disculpó varias veces prometiéndome que en otras circunstancias incluso me habría invitado a quedarme a comer con ellos pero que prefería estar sola cuando lo contase. No me gustaba la idea de volver a casa y regresar unas horas mas tarde pero no me quedaba otro remedio. Solo llevaba un día sin el coche y ya lo estaba echando de menos. No tenia ganas de ver a los padres de Mónica así que me fui antes de que llegasen, no sin antes quedar con ella a las siete de la tarde, pues a esa hora sus padres se irían a la tienda y ella ya habría vuelto de hacer su turno. Me despedí dándola un abrazo de consuelo, me sorprendió mucho que ella también me rodease con sus brazos en lugar de tratar de de evadirse del roce. Cuando salía por el portal me cruce con sus padres, me saludaron con una sonrisa simpática, estaba claro que no sabían nada de lo sucedido y respire tranquilo. Todo parecía ir bien. Tras llegar a casa y comer dormí una siesta larga y profunda, me debía a mi mismo unas cuantas horas de sueño después de los avances obtenidos.

Me desperté mas tarde de lo previsto, había olvidado poner el despertador así que tuve que prepararme rápido para ir a casa de Mónica. Habían pasado ya más de treinta minutos de las siete cuando llegue a su portal. Fue la madre de Mónica quien me abrió invitándome a pasar al salón. Una vez allí hablo amigablemente conmigo, esperando a que su hija volviese de la tienda, pues aun no lo había hecho. Me alegraba saber que mi relación con sus padres había superado los escollos de discusiones anteriores y que de nuevo era bien recibido en casa. Ya no me incomodaba quedarme a solas con ellos o con Carolina, por lo que era más fácil acercarme a Mónica tanto como quisiese.

Mónica no tardo mucho en llegar a casa. Tan pronto como lo hizo su madre nos dejo a solas anunciando que se iba a la tienda para acompañar a su marido. Mónica se sentó en el salón visiblemente cansada, todo indicaba que estaba siendo un día muy duro para ella. La pregunte por la conversación con sus padres acerca del examen de la mañana, tal y como me esperaba todo habían sido apoyos y no discusiones como ella temía, excepto los siempre molestos comentarios de Carolina. No pude evitar pensar en su hermana por un momento, era la segunda vez en lo que iba de día que estaba en su casa y no la había visto por ningún lado, no diré que la echaba de menos pero me hubiese gustado verla. Propuse a Mónica salir a tomar algo fuera, a pesar de que el calor era extremo nos dieron las ocho charlando en su casa y pronto comenzaría a refrescar. La pareció buena idea aunque tuviese que estudiar para el ultimo de sus exámenes, necesitaba desconectar un poco y eso bien podía ofrecérselo yo, además algo me decía que Mónica era consciente de que por mucho que se sentase a estudiar, seria otra cosa la que su cuerpo la obligaría a hacer.

Mónica se levanto dirigiéndose a su habitación mientras me pedía que esperase viendo la tele a que se diese una ducha rápida para despejarse. Asentí con la cabeza al mismo tiempo que la veía alejarse. Me quede pensando en su vestimenta, me tenia desconcertado y no solo a mi, su madre me había preguntado si sabia el porque de haber vuelto a su antiguo estilo, la preocupaban esos cambios tan repentinos y no era para menos, pues parecían el reflejo de un desorden psicológico. Paso un buen rato hasta que escuche a Mónica salir del baño, sin embargo, por el ruido de sus pasos, deduje que en lugar de ir a su habitación se dirigía hacia la de su hermana. La escuche volver en dirección al baño mientras con un grito me pedía perdón porque iba a tardar mas de lo que tenia pensado. Comencé a escucharla cantar entre los ruidos que emitía el secador, de nuevo estaba de muy buen humor y seguro que el hecho de poder hacer una sesión de relajación tenía mucho que ver con ello. Poco a poco las sugestiones iban recuperando toda su fuerza, me moría de ganas por verla salir del baño, ya que tenía la ilusión de que la incursión en la habitación de Carolina hubiese sido para tomar algo prestado.

Casi una hora más tarde la vi de nuevo, pero mereció la pena esperar. Paso delante de mi yendo a la habitación de sus padres en busca de unas planchas para el pelo, mientras seguía pidiéndome perdón continuamente por tenerme abandonado. Solo la faltaban unos retoques para estar lista pero ya se advertía más que de sobra, solo por la ropa que llevaba puesta, que de nuevo iba a impresionarme. Lo cierto es que ya no me importaba esperar, aunque no puedo negar que estaba impaciente por ver como mis sugestiones hacían de nuevo de ella la más hermosa de las mujeres. La oí desde el fondo del pasillo, esta vez diciendo que en cuanto encontrase las llaves podríamos irnos. Mientras las buscaba escuchaba atento desde el salón el sonido de sus pisadas, no era como el de hace un momento, era mas ruidoso, mas firme, mas decidido y muchísimo mas erótico. No había duda, se acaba de calzar unos zapatos de tacón. Nunca entendí la sensación que me provocaba ya no el verla, sino tan solo escucharla caminar con esa clase de zapatos, me excitaba enormemente el siquiera imaginármela con ellos, pero era algo especial el que fuese Mónica quien los luciese ya que esa sensación no me la producía ninguna otra mujer. Finalmente la escuche acercarse al salón, mire hacia el pasillo esperando verla en cualquier momento, recreándome en el sonido de sus pasos, imaginándome el movimiento de su cadera al caminar, hasta que por fin entro y pude verla. Lo hizo con muchísima naturalidad, como si fuese lo más habitual en ella el dejarse ver así de bella, pero sabía perfectamente que no era así, que estaba guapísima y tan solo disimulaba intentando evitar algún comentario halagador que la hiciese sonrojarse.

No pude hacer otra cosa que contener la respiración por unos segundos mientras la admiraba, ella parecía no querer abrir la boca así que se limito a apagar la televisión y hacerme un gesto indicando que estaba lista para marchar, pero una vez apagada la televisión ella quedo en el centro del salón de pie, totalmente expuesta a mis miradas y sin que yo tuviese la caja tonta como distracción. Inmediatamente se percato de cómo la miraba, y aunque hubiese logrado que se sintiese especial cuando lo hacia, Mónica aun pasaba vergüenza. Su rostro se ruborizo y sus ojos se fijaron en el suelo, una sonrisa tonta la delato en su estrategia de comportarse como si siempre vistiese de esa manera. Me deleite durante un largo rato de tan hermosa visión, comprobando cada centímetro de su perfecta anatomía, y asegurándome de que por muy larga y descarada que fuese mi mirada, la sugestión la impidiese enfadarse. Todo volvía a ser como antes, poco a poco Mónica dejo de agachar la cabeza para mirarme directamente a mi, dejando a un lado la timidez y sintiéndose alagada por que no pudiese quitarla los ojos de encima. En lugar de enfadarse parecía disfrutar del momento, disfrutar de ser el único centro de mi atención.

La mire a los ojos directamente y de nuevo me dedico una sonrisa, estaba claro que se sabia hermosa. Por un segundo pasaron por mi cabeza los apuros de días anteriores, era increíble que una niña tan guapa y con un gesto tan amable como el que entonces tenia hubiese estado a punto de arruinar mi vida. ¿Acaso no sería mas feliz alegrándose por que la miren que sintiéndose rechazada por que no lo hagan? Pensé. Nada quedaba en ese momento de la rebelde Mónica, la Mónica que estaba delante mío era dócil, parecía no poder moverse, estar congelada ante mi descarada mirada y yo era feliz por ello.

Seguí mirándola detalladamente, me encantaba como se había arreglado. Llevaba los ojos perfectamente maquillados con unas pestañas largas y oscuras que la daban una mirada más sensual que nunca. Se había dado un tono pálido sobre su cara, al estilo de Carolina, que resaltaba aun mas sus labios pintados con la barra de labios que yo mismo la había comprado. Esos labios intensamente rojos, húmedos y carnosos, cada vez me eran más apetecibles. Su pelo, algo mojado todavía por la ducha que se acaba de dar, lucia completamente liso y suelto, en lugar de ondulado como otras veces lo llevaba, esto hacia que su melena pareciese aun mas larga de lo que ya de por si era, llegando casi a tocar su trasero. Parte de su pelo caía hacia delante por encima de sus hombros y Mónica jugaba con el enrollándoselo en el dedo, medio nerviosa, medio provocando.

En el cuello llevaba un enorme collar, que bajaba perdiéndose entre su escote, escote que en ciertas ocasiones dejaba ver si te fijabas con detalle parte de su ropa interior. Me encantaba la blusa que había elegido, una blusa de un amarillo intenso con un bonito lazo en uno de sus lados, pero sobre todo bien ceñida, que en lugar de disimular sus pechos como normalmente hacia los resaltaba marcando su figura. Era evidente que quería ser mirada, ese amarillo intenso se veía venir desde bien lejos. Sus brazos estaban al aire completamente y tan solo iban vestidos con grandes pulseras a juego con el collar y un enorme reloj blanco de diseño, con aspecto de ser caro. Seguí bajando mi mirada como quien pasa revista hacia su cadera, la blusa desaparecía bajo unos shorts de un blanco inmaculado, unos shorts que dejaban toda su pierna al aire pues no podían ser mas cortos, a pesar de ser poco ajustados. Observe detenidamente sus largas piernas, ahora casi desnudas, totalmente libres para que yo pudiese verlas. Me llamo la atención lo morenas que estaban, sobre todo teniendo en cuenta lo tapada que iba siempre, pero según me dijo luego había comenzado a ir al solarium en el gimnasio en el que estaba apuntada. Pase un buen rato mirando sus largas y finas piernas, observando sus muslos, cada detalle, cada centímetro, me sentía muy excitado y contento al mismo tiempo, pero no me di por satisfecho del todo hasta que fijé mi mirada en sus pies. Allí pude ver de nuevo mi prenda preferida, algo que casi se había convertido en una obsesión para mi y que, poco a poco, estaba logrando que también fuese una obsesión para ella; los zapatos de tacón.

Los había escogido en el mismo tono amarillo de su blusa, con un lazo de color oro y un largo tacón de color blanco, parecían copiar los colores de la blusa y el short. Los zapatos dejaban a la vista sus dedos, pudiendo verse como las uñas de sus pies, al igual que las de las manos, estaban pintadas con el mismo rojo intenso que sus labios. Pensé por un segundo en que ni habiendo sido yo el que hubiese elegido la ropa, podría haber hecho que estuviese mas sexy y provocativa.

Cuando acabe de ver detenidamente su grata apariencia me levante del sillón y salimos a tomar algo. Antes de salir Mónica cogió una cartera de mano blanca, la daba un toque extremadamente elegante. Exceptuando esa mirada, no la hice ningún comentario, ninguna señal que pudiese hacer que se incomodase por ser tan bella, me limite a comportarme como normalmente lo habría hecho cualquier otro día. Salimos a la calle en dirección a una terraza próxima, nada mas abandonar el portal Mónica se agarro a mi brazo, me quede sorprendidísimo. Nunca desde que la conozco había tenido un gesto de cariño o cercanía como ese, ni conmigo, ni con nadie que no fuesen sus propios padres. No disimule una sonrisa de agrado cuando comenzamos a caminar juntos, sonrisa que me devolvió al instante.

Llegamos por fin a nuestro destino, una vez allí pedimos algo para beber y unas cuantas tapas para cenar, pues ya era la hora y el hambre se hacia notar. Cuando dijeron que nuestro pedido estaba listo Mónica se levanto rápidamente para ir a por la bandeja, la vi caminar desde mi posición, cada vez caminaba mejor con los tacones, incluso cuando se sentía observada cruzaba mas sus piernas al hacerlo, imitando los andares de una modelo. Era imposible el no darse cuenta de que levantaba algo mas que pasiones cuando se arreglaba así, los cuellos de los hombres se giraban para no perderse su caminar y ella era consciente de eso. Creo que cada vez la gustaba mas el sentirse deseada, ser el centro de las miradas de todos, aunque solo fuese yo quien no la molestase cuando lo hacia con descaro, y en ese momento lo hacia. No podía evitar seguir mirando su desfilar, observar su hermoso culo, más bonito hoy que nunca. Me di cuenta de que de ser el short mas ajustado en la zona de su entrepierna, se la adivinarían sus labios incluso viéndola desde atrás, pero me conformaba con poder apreciar su culo respingón, esa preciosa curva que describía y que me mantenía embobado sin poder mirar a otro sitio.

Cuando Mónica volvió lo hacia con una sonrisa en la cara, no la importaba ya nada el que la gente se fijase en ella y eso era producto de mis sesiones, la intensidad de la ultima de ellas había tenido mucho efecto ya que las sugestiones se estaban cumpliendo con mas rigor que nunca. Nos sentamos y comenzamos a cenar entre risas, recordando viejos tiempos e imaginando los que estaban por venir. Mónica se mostró algo seria cuando imaginando que seria de nosotros una vez acabada la carrera recordó su suspenso.

– No te vuelvas a deprimir ahora que nos lo estábamos pasando tan bien – Comente tratando de animarla
– Si ya se me ha pasado y se que no tiene importancia, pero me da rabia que mi primer suspenso llegue cuando estoy a punto de terminar – Justifico ella
– Es normal, pero ya veras como cuando tengas tu titulo ni te acuerdas de esto
– Además es que no veas la que ha montado Carol – Continuo diciendo Mónica
– ¿Qué ha hecho? – Pregunte interesándome por ella
– Pues se ha puesto hecha una furia porque no se han enfadado conmigo y cuando ella suspende la regañan siempre – Dijo
– Pero es normal que contigo no lo hagan y con ella si. Lo raro en ti es suspender y en ella lo raro es aprobar. así que no te preocupes por lo que diga – Seguí consolándola
– Si no me preocupa, se que con el tiempo dejara de decir esa clase de tonterías, aun tiene diecisiete años y tiene que madurar – Contesto Mónica
– ¿Tiene diecisiete años? – Pregunte sorprendido cambiando de tema
– Si – Dijo Mónica entendiendo mi asombro – Además recién cumplidos, pero para todos aparenta mas

Y vaya que si los aparenta. Sabia que Carolina era menor que Mónica, pero pensaba que uno o dos años, no que hubiese tanta diferencia, ni mucho menos que fuese menor de edad. Por fin me había enterado de cuantos años tenia, me parecía increíble que una chica tan joven fuese capaz de hacer todo lo que Carol hacia, me había dejado masturbar por una niña. No solo eso sino que además me había gustado como lo hacia. Creo que me quede algo absorto en estos pensamientos porque cuando reaccione Mónica me estaba preguntando por algo que no había escuchado.

– ¿Me escuchas? – Recrimino Mónica llamándome la atención
– Perdona, es que estaba alucinado con lo de la edad de tu hermana – Me disculpé
– Seguro que mas de uno que halla estado con ella se llevaría la misma sorpresa – Dijo Mónica riendo
– Seguro… – Conteste disimulando que yo era uno de ellos – ¿Qué me estabas diciendo?
– Que si quieres ir a dar un paseo, así bajamos la comida – Propuso Mónica
– Vale, como quieras

Me levante de la mesa y fui a pagar la cena, cuando volví se agarro de nuevo a mi para salir. Ya tenía plena confianza en que todo estaba yendo bien así que me tome la libertad de pasar mi mano por detrás de su espalda y comenzar a caminar agarrándola por la cintura. Todos los que antes la miraban ahora no lo hacían o trataban de disimular al ver que estaba conmigo. Debían sentir una gran envidia como a mi me había pasado al ver otras mujeres en otras ocasiones, pero esto era distinto ya que ni siquiera éramos pareja. La verdad es que mientras caminábamos tranquilamente, me daba cuenta de lo extraño de la situación. En mis relaciones con otras chicas había pasado mucho tiempo acostándome con ellas para acabar paseando agarrados como novios, tal y como hacia ahora; sin embargo con Mónica lo estaba haciendo sin haber tenido ni un mínimo roce, al menos que ella supiese.

Pasamos largo rato caminando, me llamaba la atención su obsesión por pararse en todos y cada uno de los escaparates que veía, tanto si eran de ropa, zapatos, complementos o maquillaje. De vez en cuando se nos acababa la conversación y caminábamos callados, pero no parecía incomodarla o aburrirla, para mi era una señal inequívoca de que deseaba mas que nunca estar conmigo, tal y como la había dicho la noche anterior.

Caminando poco a poco llegamos de nuevo al portal de Mónica. Hacia ya mucho tiempo que había anochecido completamente y sabiendo que todo estaba otra vez en su sitio no tenía un interés especial en hipnotizarla, bastante había tenido con la sesión interminable de la noche anterior. Deseaba irme a mi casa cuanto antes mejor, sobre todo para no perder el último de los autobuses así que hice ademán de marcharme.

– ¿Te vas ya? Es muy pronto aun – Dijo Mónica
– Son casi las doce Mónica, además no te he dicho que no tengo el coche, así que tengo que irme en bus – Me justifique
– Vaya, ¿Por qué no tienes el coche?
– Ayer cuando volví a casa pare en un vado para tomar algo con mis amigos y cuando me di cuenta se lo había llevado la grúa – Mentí
– Vaya, lo siento – Dijo ella – Pero te puedes volver algo mas tarde en taxi, yo una vez fui hasta tu casa en taxi y no es caro
– Mónica es tarde ya de verdad, además tanto tu como yo tenemos que estudiar para el ultimo examen – Dije intentando convencerla
– Venga anda, no me vengas ahora de responsable – Contesto entre risas – Además hoy me lo tomo de descanso que he tenido un mal día
– He de irme Mónica, ya nos veremos, adiós – Dije mientras me giraba para marchar
– Espera un segundo – Me interrumpió ella cogiéndome de la mano
– ¿Qué quieres? – Conteste algo enfadado por su insistencia, aunque sabiendo que querría una sesión
– Solo quería decirte que me lo he pasado muy bien, que he tenido un día penoso y gracias a ti me voy a ir contenta a casa.
– No he hecho nada que no hiciese un buen amigo Mónica
– No, en serio. Me lo paso bien contigo y no se como agradecerte lo bueno que eres conmigo, siempre estas ahí para lo que sea…

Escuchaba atento ese arrebato de sinceridad extraño en ella, ya que nunca mostraba sus sentimientos. La veía feliz, mas expresiva que nunca aunque algo nerviosa. Sus ojos no se despegaban de los míos y con el dedo pulgar acariciaba mi mano que ahora estaba rodeada por las dos suyas. Poco a poco se iba acercando a mí mientras su voz comenzaba a temblar levemente.

– … siempre que he tenido problemas he podido hablar contigo y eso nunca lo había tenido con nadie. Te conozco de toda la vida casi y siempre he querido darte las gracias pero me daba vergüenza y no sabia como hacerlo…

Desde luego se estaba desahogando, no sabia que contestar a aquello así que siguió hablando un buen rato. Cuando se dio cuenta de que estaba repitiendo una y otra vez las mismas cosas se quedo por un segundo callada, y cuando pareció reunir el valor suficiente para hacerlo se acerco a mí soltando mi mano y rodeándome con sus brazos para darme un abrazo. Estaba alucinando, esa no era la Mónica que yo conocía. Hice lo mismo para devolverla el abrazo y cuando su cabeza se apoyo en mi hombro continuo diciendo

– … muchas gracias de verdad, que incluso cuando todo el mundo me miraba mal tú quedabas conmigo…
– Mónica, no hace falta que sigas, ya he entendido lo que me quieres decir – La conteste riendo, ya que parecía que no iba a callar nunca
– ¿Me prometes que siempre nos vamos a llevar así de bien? – Pregunto ella sin dejar de abrazarme, pero echándose hacia atrás para poder mirarme a los ojos al oír mi respuesta
– Claro que si Mónica, como siempre – Conteste mirando sus preciosos ojos marrones de los que broto una lagrima de emoción
– Muchas gracias – Dijo
– ¿Qué te ocurre? – La pregunte entre risas para que no se emocionase aun mas

No contesto con palabras a esa pregunta. Solo se quedo mirando mi boca, tan dubitativa como antes de abrazarse a mí. Poco a poco ladeo su cabeza y la fue acercando hacia la mía hasta que nuestros labios se juntaron. Si lo del abrazo me tenia desconcertado eso hizo que me desubicase totalmente y no supiese como reaccionar. Ella debió notarlo porque no tardo nada en separarse para mirarme a la cara esperando ver alguna reacción. Su mirada era penetrante y ella temblaba entre mis brazos así que tan pronto como pude reaccionar, me acerque de nuevo para juntar nuestros labios y comenzar a besarnos. Mientras lo hacíamos pensé en que muy probablemente fuese el primer beso de Mónica así que la bese con suavidad, sin ni siquiera tratar de buscar su lengua con la mía. Fueron unos primeros besos cortos pero tremendamente intensos, de vez en cuando me separaba para poder verla, dándola la opción de apartarse si se sentía incomoda ya que por mi hubiésemos pasado toda la noche besándonos. El tacto de sus labios era aun mejor de lo que me había imaginado, eran suaves, delicados y muy frescos, cuando nos separábamos por un segundo no podía dejar de mirarlos, ese color rojo me tenia enganchado. Fui muy delicado para hacerla sentir lo mejor posible, pero después de unos primeros contactos pareció perder algo la timidez y empezó a morder mi labio inferior con sus blancos dientes, impidiéndome así darla esos respiros que yo creía que necesitaba.

Poco a poco fui notando que se sentía mejor así que, al verla mas animada, abrí mi boca un poco para besarla mas pasionalmente, ella parecía dispuesta a aprender como hacerlo ya que instantes después era ella quien lo hacia. Yo no quería que la situación fuese a mas, su única experiencia con hombres había sido muy traumática y tenia miedo de recordársela y hacerla daño así que intente mantenerme lo mas frío posible. Las manos de Mónica recorrían mi espalda e intentaban abrazarme mas fuerte, yo intentaba mantener unos centímetros de distancia entre nuestros cuerpos ya que bastante difícil era contener el deseo sintiendo el roce de sus pechos, como para tener que hacerlo sintiendo mi miembro contra ella. Sin embargo esa lucha entre mi razón y mi deseo se decanto por el segundo cuando nuestros cuerpos finalmente se juntaron por la fuerza del abrazo. Creo que Mónica no era consciente del efecto que su cuerpo, podía tener sobre los hombres ya que hasta ahora lo único que había sentido eran sus miradas, pero estaba a punto de descubrir algo más. No paso mucho tiempo hasta que mi miembro empezó a hincharse, Mónica trato de retirarse al notarlo pero ahora era yo quien deseaba tenerla lo más cerca posible, era yo quien deseaba sentir el roce contra ella. La abracé fuerte e intente introducir mi lengua en su boca, la sutileza iba desapareciendo a medida que mi excitación aumentaba y comenzaba a tratarla como a cualquier mujer que hubiese tenido muchas relaciones sexuales. Mónica pareció aceptar ese movimiento y nuestras lenguas se juntaron y comenzaron a jugar despacio y torpemente al principio y más ardientemente después. Nuestra saliva se hacia una sola al tiempo que Mónica empezaba a sentirse mal. Su cadera se alejaba de mi totalmente erecta verga y yo la necesitaba junto a mí así que mis manos, aun fijas en su espalda, se fueron dejando caer agarrando su trasero y forzándola a acercarse.

En el preciso instante en el que toque su culo perfecto con firmeza para evitar que se alejase, supe que había traspasado la línea de lo que me estaba permitido hacer con ella. Mónica dejo de abrazarme y retiro su cabeza dando a entender que ya era suficiente, pero yo quería mas así que la impedí apartarse, sus manos cogieron las mías para intentar apartarlas de su trasero, aunque fue inútil. Aun quería sentir sus glúteos, eran una autentica delicia así que seguí tocándola todo lo que pude. Mónica poco a poco se iba enfadando hasta que finalmente me pidió que la soltase. Yo estaba desbocado y ni siquiera la escuche, cada vez la apretaba más violentamente contra mí y ella me pedía indignada que la dejase en paz. Ya había olvidado por completo la sutileza, había olvidado como Mónica perdió su virginidad de manera tan brusca y ella parecía estar reviviéndolo ante esa situación. Finalmente sentí un fuerte dolor en mis brazos. Eran las uñas de Mónica clavándose en mi fuertemente en un ultimo intento desesperado por zafarse de mis brazos. No me quedo más remedio que dejarla.

Lo que había comenzado en el más romántico y dulce de los besos terminó de manera bochornosa. Nada mas soltarla se hizo el silencio. Ninguno de los dos sabíamos que decir. Mientras la cara de Mónica mostraba seriedad y enfado la mía debía de ser la de un verdadero pervertido. Por un segundo tuve lo que de algún modo siempre había deseado, pero mis ganas por ir a mas lo habían estropeado. Quizás interprete mal las señales que Mónica me mandaba durante el beso, pero la vi realmente animada y no entendía porque me había frenado de aquella manera tan brusca. Por muy inocente que fuese debía saber que no esta nada bien calentar de esa manera a alguien para dejarle luego a medias. A pesar de todo el beso fue maravilloso, nunca había sentido nada similar al besar a una mujer, fue un beso calido, húmedo, sincero y tremendamente lascivo para ser Mónica quien me lo diese.

– Lo siento Mónica – Acerté a decir rompiendo el silencio, a pesar de sentir que fue ella la que me dio pie a hacer lo que hice
– No es nada – Balbuceo ella enormemente avergonzada – Quizás no debí… no tendría que haber… – No sabia ni que decirme
– No es tu culpa – Dije yo, y espere a que dijese algo, pero obtuve la callada por respuesta – Veo que has dejado de morderte las uñas jaja – Dije riendo para quitar hierro al asunto
– Si, perdona, espero no haberte hecho daño – Dijo ella esbozando una sonrisa, agradeciendo que tratase de cambiar de tema
– No, no ha sido nada – Conteste enseñándola mi brazo, que en realidad tenia las marcas de sus uñas
– Mira lo que te he hecho, perdona de verdad
– Vaya leona estas hecha – Reí de nuevo
– Jajaja, espero que se te quiten rápido las marcas. Bueno, me gustaría que te quedases pero si querías marcharte hazlo, no vayas a perder el autobús – Dijo ella

Mire mi reloj, entre haber estado hablando y besándonos en el portal había pasado mucho tiempo y a esas horas ya ningún autobús hacia la línea que debía coger. Por lo que tendría que volver en taxi de todas formas. Mientras miraba el reloj me fije bien en las marcas que me había hecho, comenzaban a sangrar levemente y a hincharse. Quizás hubiese sido un acto reflejo el arañarme así, pero realmente me había hecho daño.

– Lo cierto es que ya he perdido el ultimo autobús – Conteste suspirando
– Lo siento, no hago mas que fastidiarte – Se disculpo falsamente, ya que su cara mostraba una gran alegría al saber que podría quedarme mas tiempo
– ¿Qué hacemos? – Pregunte
– Bueno, después de todo lo que te he hecho igual no quieres…
– ¿El que?
– Hacer una sesión, pero solo si quieres, no quiero que pienses que me aprovecho de ti, una corta para que no te aburras – Dijo casi suplicando
– Esta bien, pero solo un rato, no quiero llegar tarde a casa

Nos dirigimos hacia la tienda como en otras ocasiones. A Mónica parecía habérsela olvidado que me había “propasado” con ella, ya que de nuevo sonreía alegre, sin embargo yo lo tenia muy presente pues solo con mirarla mi verga reaccionaba al recordar el tacto de su boca junto a la mía. Entramos en la tienda y encendí la televisión mientras me sentaba en el tresillo, estaba agotado. Solo con recordar el monologo interminable que había protagonizado la noche anterior allí mismo se me quitaban las ganas de volver a hipnotizarla. Creo que fueron las ganas de volver a besarla las que me impedían marcharme a dormir a mi casa, solo pensaba en sus labios, su aliento. Esos besos superaban con creces las veces que Mónica me había masturbado bajo hipnosis ya que ahora me parecía demasiado frío, impersonal, era como estar con un juguete erótico y no con una persona.

Mónica debió darse cuenta de que estaba cansado, que necesitaba un respiro antes de comenzar la sesión, porque en lugar de tumbarse para empezar se puso a hacer las cuentas del día. Mientras lo hacia la miraba de reojo pensando en como había cambiado, ¿me habría besado si nunca la hubiese hipnotizado?, en cierto modo creía que si, que al menos ella lo deseaba pero no tenia valor para hacerlo y eso es lo que la había dado con las sesiones, seguridad en si misma para poder dar el paso, ¿o quizás fue su adicción a las sesiones las que la habían llevado a sentir ese deseo por besarme? quería pensar que lo sentía desde antes pero me daba miedo que no fuese así, ya que eso me convertiría en peor persona de lo que ya me sentía en algunos momentos.

Cuando Mónica termino sus cuentas se levantó y me pregunto si quería comenzar, la dije que si por lo que se dirigió a bajar la intensidad de las luces. Al hacerlo pasó delante de mí y apago la televisión.

– Mónica – La dije cuando volvía para tumbarse
– Dime – Contesto ella, quedándose de pie frente a mi
– Solo quería decirte que estas bellísima
– Gracias – Contesto tímidamente
– En serio, no te sonrojes. Creo que eres la mujer mas guapa que he visto en mi vida – seguí halagándola
– Muchas gracias, pero creo que exageras – Contesto modestamente
– No exagero, no solo eres hermosa sino que además eres simpática, trabajadora e inteligente, eso te hace mas bella aun
– Eso no me hace ser mas guapa, solo mejor persona; supongo – Replico ella – ¿Conoces alguna modelo fea que sea modelo por ser inteligente? – Argumento riendo
– Quizás tengas razón, pero tu además de inteligente podrías ser modelo si quisieses – Conteste riendo
– Seguro – Dijo irónicamente
– ¿Cómo que no? ¿Pero tu has visto lo linda que estas?, me parece que no – Dije mientras sacaba mi móvil dispuesto a fotografiarla para que se viese
– Claro que me he visto, pero no es para tanto
– En serio Mónica – Continúe diciendo entre risas mientras la enfocaba con el objetivo – Tu no debes haberte visto
– Para anda – Contesto riendo haciendo ver que la molestaba ser fotografiada
– Será solo un segundo Mónica, te voy a mostrar como si que podrías ser modelo – Comente mientras comenzaba a sacar fotos
– Vale pero solo una para que la tengas de recuerdo

Volvió a sorprenderme. Creo que podría haber llegado a enamorarse de mi, que eso lo hacia tan solo para que nunca me olvidase de ella. Hecho su cabeza hacia delante para agarrarse el pelo y echarlo hacia un lado quedando su cara totalmente visible, cruzo ligeramente sus piernas y llevo sus manos a los bolsillos ladeando su cuerpo un poco. Realmente parecía estar posando como una modelo. Me mostró una bonita sonrisa y me aviso de que estaba lista. Comencé a fotografiarla, pero una foto me parecía poco.

– Y luego dices que no podrías modelar – La dije riendo
– ¿Ya esta? – Pregunto ella
– Ya que te has puesto déjame sacar mas para que el recuerdo sea completo
– Es que no soy fotogénica – Se quejo mostrando su deseo por acabar
– Por favor – Suplique con cara de pena
– Esta bien, pero acaba pronto

Comencé a tomar instantáneas de todo tipo. Primero de todo su cuerpo y poco a poco de su cara, su busto, sus piernas. La situación me estaba poniendo caliente aunque Mónica se veía molesta. Las fotos de recuerdo empezaron a ser fotos de sus pechos, su trasero, que tomaba sin que se enterase

– Cambia de postura Mónica, no quiero que todas sean iguales – La pedí
– En serio para ya, una cosa es una foto y otra que parezca que poso para ti – Se quejo nuevamente
– Venga Mónica, haz como si fueses una modelo, es para un recuerdo
– No quiero, joder – Dijo ella cansada de la situación – Si hay algo que odio son las modelos y no quiero parecerme a una de ellas
– Vale, pero no te enfades, solo era un juego, no quería que te lo tomases a mal. Venga relájate – Dije sin que ni siquiera se sentase – Solo olvida este incidente y haz como si no hubiese ocurrido, hemos venido para hacer una sesión y que te sientas bien, no quiero que te enfades
– Vale, no me enfado
– Eso es Mónica, nada de enfadarse, solo relajarse, olvidar como siempre los problemas, alejar los malos pensamientos que tienes. Piensa que en una semana habrás hecho tu último examen y tendrás todo el verano para ti, para poder hacer lo que quieras ¿A que eso hace que te sientas bien?
– Si

Por increíble que pareciese daba la sensación de que estaba entrando en trance poco a poco allí mismo, de pie delante de mi, sin estar en una posición cómoda. Tan solo la había nombrado un par de veces la palabra “relax” y ya notaba como su cuerpo reaccionaba dejando la pose que tenia para la foto y quedándose firme, con los brazos relajados a ambos lados de su cuerpo, inmóviles.

– Sigue pensando en el verano Mónica, no tienes que estudiar, tienes tiempo para ti. Eso te relaja, hace que te sientas mejor que nunca. Siente el calor Mónica, imagínate en una playa paradisíaca, estas veraneando en el mar, nota el viento calido en tu cara…
– Me siento rara, ¿has comenzado ya con la sesión? ¿no debería tumbarme? – Pregunto Mónica extrañada, con una voz ligeramente apagada
– … siente el sonido de las olas, como vienen y van, al ritmo de tu respiración que se ralentiza cada vez mas haciendo que te relajes. Nada te preocupa, nada te molesta, solo te sientes bien. Notas la arena en tus pies, como se mete entre los dedos y te los acaricia, es una sensación muy placentera
– En serio, me cuesta pensar, ¿Qué me ocurre?
– No te sucede nada Mónica, sigues en la playa, observas el océano, sus tonos azulados, el reflejo del sol te deslumbra y provoca que no puedas mantener los ojos abiertos, poco a poco se cierran, los sientes pesados. Estas sola en la playa Mónica, nada te distrae, nada te molesta, solo escuchas el mar, el canto armónico de los pájaros, el sonido de la brisa contra los árboles. Sientes que llevas varios días sin dormir, te notas cansada, deseas descansar, desconectar de todo en ese lugar tranquilo. Tu cuerpo necesita relajarse más y mas, tu mente pide a gritos dejarse llevar, no tener que pensar. Vas caminando por la playa, ves como las olas se aproximan a la orilla, te fijas en como lo hacen, como provocan que suba y baje el nivel del mar, te acercas al agua Mónica, una ola moja tus pies y se retira, la próxima hace lo mismo, y la siguiente, y la siguiente, y la siguiente…, con cada ola que se va se marcha una parte de tu consciente, haciendo que caigas profundamente dormida
– Profundamente dormida

Mónica ya tenía sus ojos entreabiertos y un tono casi monocorde. Quizás su cuerpo estuviese frente a mi, en el despacho de la tienda de sus padres, pero su mente se encontraba en el mas relajante de los parajes que me pude imaginar. Me levante para bajar aun mas la intensidad de las luces, pude ver que Mónica trataba de seguirme con la mirada, pero aunque sus pupilas la respondían, su cabeza ya no lo hacia por lo que en cuanto me puse detrás de ella ni siquiera pudo observarme. Volví a mi cómoda posición, no sin antes asegurarme de que las cámaras no estaban grabando.

– Sientes el agua en tus pies, un agua caliente, calida, que provoca en ti aun mas sueño. Nunca has sentido nada parecido, esa agua es especial, esta a la temperatura ideal, tu cuerpo lo nota y se siente aun mejor

Según la iba hablando su cabeza se inclinaba ligeramente hacia delante. De vez en cuando volvía a su posición original, como volviendo en si por un segundo. Me recordaba a la gente que se queda dormida en los coches pero trata de mantenerse despierta, aunque finalmente no pueda evitar caer en los brazos de Morfeo. En alguno de esos momentos de lucidez, Mónica alcanzaba a abrir ligeramente sus ya totalmente cerrados ojos y pronunciar algunas palabras

– Quiero parar, estoy desorientada
– Tus pies se sienten totalmente relajados al entrar en contacto con el agua, tu sangre se calienta y hace que tu ritmo cardiaco baje. Es tan relajante esa agua que desearías estar allí siempre, así de cansada, así de feliz. Sin embargo sabes que puedes sentirte mejor y poco a poco caminas mar adentro. Lo haces muy despacio, mirando al horizonte, o al menos lo intentas porque el sol esta muy abajo y sus destellos ya te impiden por completo abrir tus ojos. Notas una sensación de somnolencia, como si te adentrases en el mar dormida, sonámbula. Es un mar poco profundo, tienes que caminar bastante para que cubra mas, lo haces despacio, sintiendo en cada pisada el fondo arenoso. Es una arena fina, totalmente blanca en la que tus pies se hunden sintiendo un masaje paso tras paso. Continuas caminando, a medida que lo haces tus tobillos se sumergen, relajándose tanto como tus pies, quedando extasiados, dormidos, tu mente sabe que eso es bueno y te hace continuar andando, introduciendo en el agua la parte baja de la pierna…

Mónica ya estaba entregada. O al menos eso creí. Su cabeza de nuevo volvía a estar erguida, pero con los ojos cerrados. Era como si hubiese despertado del sueño en un estado de catalepsia total, tenia la misma expresión facial y los mismos movimientos que los maniquís que exponían la ropa de la tienda en los escaparates. Sonó mi teléfono móvil, rápidamente hice que se callase sin ni siquiera comprobar porque sonaba, en ese momento me daba exactamente igual lo que pudiese suceder fuera de las cuatro paredes que nos rodeaban. Aún con el móvil en la mano pensé en que estaría bien tener un recuerdo completo de esa noche, por lo que decidí fotografiar de nuevo a la muñeca que tenia delante sin tener que escuchar sus protestas. A pesar de que realmente pareciese un maniquí, esa falta de expresión en sus gestos tenía un erotismo digno de retratar. Saque una primera foto en la que no salio nada por la oscuridad de la habitación, por lo que conecte el flash y saque una segunda. Nada mas producirse el destello Mónica abrió los ojos repentinamente agitando violentamente la cabeza a un lado y a otro

– ¿Dónde estoy? ¿Qué me ocurre? Te he dicho que pares de sacarme de fotos en serio

Estaba totalmente desorientada, tan pronto se preocupaba por qué la estaba sucediendo, como pedía que dejase de hacerla fotos sin recordar que hubiese empezado a dormirla.

– No pasa nada Mónica, cálmate, todo va bien, sigues donde antes, en la playa ¿recuerdas? – Dije tratando de sumirla de nuevo en su sueño
– ¿Qué playa? ¿De que me estas hablando?
– Recuerda el agua rozando tus pies, los rayos del sol calentando tu piel, la brisa marina acariciando tu cara
– Si, no ¿Qué me pasa? – Poco a poco alternaba momentos de cordura e inconsciencia, por lo que continué con la sesión tratando de que volviese a caer
– Si Mónica, el agua roza tus pies, sientes la arena, ves el horizonte y te diriges hacia el. Te encuentras cansada, muy cansada, tan cansada que tus ojos se van cerrando de nuevo y tu mente se aleja, se apaga, se vacía
– Mi, mente se aleja, se apaga, se vacía – Repitió de nuevo de manera monocorde
– Así es Mónica, continuas introduciéndote en el agua, notas como el agua roza ya tus rodillas, siéntelas calidas, agradables. Te das cuenta de que ya no te pertenecen, que están envueltas en un relax absoluto y deseas seguir introduciéndote en el mar. Caminas despacio, sientes los destellos del sol en tus ojos y te producen una grata sensación que te encanta – De nuevo comencé a fotografiarla, pero a pesar de que reaccionaba negativamente al flash no llegaba a despertar del todo
– No me saques mas fotos – Dijo vagamente, a punto de volver a abrir los ojos
– Nada te preocupa, nada te molesta. Estas en el mar Mónica, estas completamente sola, nadie te fotografía. Tan solo sientes los destellos de los reflejos del sol sobre el agua, los destellos de ese sol rojizo, brillante. Admiras la puesta sol, es preciosa, te encanta y te relaja
– Me encanta y me relaja – Contesto su subconsciente de nuevo
– Sigues introduciéndote en el mar, tus muslos están ya sumergidos en el agua. Siente como también se entregan, como por toda tu pierna suben granos de arena que te hacen sentir un hormigueo tras cada pisada. No puedes evitar seguir caminando para poder encontrarte mejor, no puedes evitar adentrarte en el océano para sentirte plena. Tu mente cada vez esta mas vacía, cuanto mas se vacía mejor se siente y te obliga a seguir caminando para sentirse aun mejor…

Tras convencerla de que el flash de mi móvil no eran más que destellos en su idílica visión, pude tomar varias instantáneas de Mónica con total impunidad. El recuerdo que iba a tener de esa noche por fin seria completo, pero quería aun más.

– … el agua llega a tu cadera, notas como el ligero oleaje golpea suave contra tu vientre. El agua esta tan caliente que no te molesta, sino que te agrada, te invita a seguir caminando para sumergirte aun más. Tu cadera ya no te pertenece, esta entregada a la relajación y eso te encanta. Estás tan placida que continúas caminando, notas como cada vez es más fácil andar, sientes que tus pasos son largos, como si flotaras, como si no existiese gravedad alguna. Sientes que la resaca de las olas te introduce alejándote de la orilla y tú estas maravillada por ello. Deseas alejarte de la orilla para estar totalmente sola en el centro del océano, tu mente desea desconectar de tus problemas, de tus complejos y para ello sigue mis instrucciones que te hacen sentir fenomenal. Tu subconsciente sabe que desea estar tranquilo en el centro del océano para sentirse bien, necesitas estar totalmente a solas con mi voz y tu consciente poco a poco lo acepta. Sientes el agua masajeando tus piernas, tu cadera, tu ombligo, es la mejor sensación que jamás has sentido y deseas sentirla por todo tu cuerpo
– Deseo sentirla por todo mi cuerpo – Dijo ausente
– Continuas avanzando Mónica, el agua tapa ya todo tu vientre, el cual ya esta entregado. Sin embargo caminar es cada vez mas difícil, sientes que tu blusa se vuelve pesada e impide que el agua contacte con tu cuerpo como tú desearías. Te das cuenta de que al mojarse se adhiere a tu cuerpo de forma molesta. Sabes que esa pesadez no te permite avanzar tan rápido como lo hacías hacia el relax total, hacia la máxima felicidad, hacia la entrega total y absoluta. Nota como no avanzas tan deprisa como antes, como el estado de relajación logrado hasta ahora se desvanece ligeramente por culpa de la blusa. El agua masajea cada vez de forma mas placentera tu vientre, tus piernas, tus pies, tu culo, tu espalda y tu mente lo agradece y quiere mas, pero no puede conseguirlo porque la blusa pesa tanto que no te permite avanzar ni un solo paso, a pesar de que tu lo deseas con todas tus ganas.
– Yo lo deseo con todas mis ganas
– Eso es Mónica, es la blusa lo que te molesta, lo que te incordia, lo que te aleja de sentirte aun mejor. La blusa es lo que te sobra, lo que no necesitas
– La blusa es lo que me sobra, lo que no necesito

Pase largo tiempo induciéndola esa idea. Insistiendo en que se sentiría mejor sin su bonita blusa, tratando de hacer que Mónica se deshiciese de ella, pero no me atrevía a decirla directamente que se la quitase. Pensé por un segundo en que a lo mejor no estaba siendo lo suficientemente explicito como para que su alterada mente se diese cuenta de lo que debía hacer, pero no quería ser muy directo; aun recordaba que cuando casi fui descubierto hubiese dado lo que fuese por no haber abusado jamás de Mónica, y esos remordimientos me frenaban. Se que puede parecer absurdo pero creía que si era ella la que se quitaba la blusa para sentirse mejor, sin que yo se lo ordenase, no estaría haciendo nada malo.

Pare por un segundo a descansar, podía permitírmelo pues aunque Mónica estuviese de pie en vez de tumbada, su cara mostraba un nivel de relajación tal que la impediría despertar. Me levante y camine un poco por la oficina, las sesiones eran realmente agotadoras para mí y necesitaba estirar las piernas. Estaba muy cansado, la noche anterior la había pasado allí mismo por lo que tan solo había dormido unas pocas horas. Cuando de nuevo me vi con fuerzas volví a sentarme en mi sitio. Carraspeé un poco para aclarar mi voz, algo ronca por el excesivo uso que la estaba dando y me decidí a continuar. Mientras la hablaba de nuevo largo y tendido recordé el tacto de sus labios y mi paciencia para que se quitase la blusa por su cuenta se agoto

– Mónica, es la blusa la que te impide sentirte plena, la que te impide relajarte. Cuando te quites la blusa caerás más profundamente en el trance, estarás más entregada, podrás continuar caminando hacia el horizonte y la hipnosis será más placentera. Deseas enormemente quitarte la blusa, poder sentir el agua contra tu cuerpo, sin que nada este por medio
– Lo deseo – Dijo, pero sin moverse un ápice
– Mónica, quítate ahora la blusa – Dije claramente

A diferencia de lo que pensaba que sucedería Mónica despertó de su estado de hipnosis. No había conseguido dormirla tan profundamente como creía por lo que su consciente reacciono a una orden tan contraria a ella. Empezaba a estar agobiado, había pasado por encima de mis remordimientos y no había conseguido nada al hacerlo. La idea de verla en sujetador había elevado mi lívido y ahora se desplomaba al tener que empezar otra vez durante más tiempo para conseguir lo que me proponía. Quizás seria por la sobredosis de relajación del día anterior, pero el proceso de hacerla caer en mis manos me estaba resultando tedioso y pesado, cuando hasta ese día me parecía de lo mas excitante.

– ¿Qué me pasa? ¿Qué hora es? – Pregunto desorientada
– Estas en el mar Mónica, tomando un baño relajante…
– Si, estoy en el mar – Contestó
– Un baño relajante que te hace caer profundamente relajada, el mejor baño de toda tu vida…
– En serio, para ya – Dijo recobrando la consciencia
– … te sientes tan bien que no deseas salir, no deseas despertar, deseas volver a ese lugar Mónica. Tu mente lucha por estar allí, tu cuerpo también lo hace, es lo que necesitas
– Es lo que necesito
– Eso es Mónica, quieres caer hipnotizada, entregarte. Repítelo
– Deseo caer hipnotizada, entregada
– Sigue diciéndolo Mónica, cada vez que lo dices tu consciente cae
– Deseo caer hipnotizada, entregada, hipnotizada, entregada, hipno…. No ¿Qué me estas haciendo? ¿Por qué digo eso?
– Lo dices porque lo deseas, aunque no lo sabes Mónica. Sigue repitiéndolo
– Deseo caer hipnotizada, entregada, hipnotizada, entregada, hipnotizada, entregada – De nuevo sacudió levemente la cabeza – No me hipnotices por favor, no quiero seguir – Dijo angustiada
– Mira la puesta de sol, es espectacular lo que sientes. Nada existe más que el mar, nota las sensaciones que te transmite, la paz, la tranquilidad, la armonía, deseas estar allí, seguir avanzando, sumergirte Mónica. Quiero que pongas atención en todas las partes de tu cuerpo que están en contacto con el agua, son livianas, ligeras, parecen flotar y todo tu cuerpo puede sentirse así si sigues dejándote llevar, si continuas caminando hacia zonas mas profundas. Solo tienes que quitarte aquello que te impide avanzar, aquello que te pesa, lo que no te deja estar a gusto. Quiero que te quites ahora la blusa Mónica
– He de quitarme la blusa. ¡No! ¿Qué digo? ¡Jamás haré eso!
– Si que lo harás, escucha a tu subconsciente, el sabe lo que es bueno para ti. Hazlo ahora
– No, por favor, para – Contesto luchando por no acabar hipnotizada de nuevo

Mientras sus ojos comenzaban a brillar a punto de llorar sus brazos se despegaban del cuerpo despacio. Era como si estuviese consciente e hipnotizada al mismo tiempo. Su cabeza aun despierta la decía que no debía hacerlo y la permitía hablar para suplicarme que parase pero sus brazos obedecían a su subconsciente deseosos de hacer lo que la pedía.

– Eso es Mónica. ¿Ves como quieres sentirte mejor? Despójate de tu blusa para seguir con la sesión, así estarás mas a gusto
– No debo seguir…
– No es nada malo, no debe darte vergüenza, es por tu bien

Sus manos agarraron lentamente la parte baja de su blusa sacándola del short. Mónica miraba atónita como no la respondían y parecía querer salir corriendo de la oficina. Estaba angustiada, solo su cabeza la hacia caso, el resto de su cuerpo era ajeno a su voluntad. Sus manos desataban ya el lazo que unía ambos lados de la blusa y poco a poco comenzaban a desabrochar los botones de la misma empezando desde abajo. Yo contemplaba entusiasmado la escena, no podía estar más cachondo. Agarre de nuevo mi teléfono y empecé a fotografiar ese bonito momento

– Haz que pare, ¿Por qué lo haces?, tu no eres así – Dijo Mónica – Guarda el móvil, no me saques fotos por favor
– No son fotos Mónica, solo son destellos del sol sobre el mar. Dentro de poco podrás sumergirte mas profundo, estas a punto de sentir la mejor de las sensaciones que jamás has sentido, ahora no lo sabes pero me estarás agradecida cuando despiertes maravillosamente bien. Nota como vas liberándote del peso que te impedía avanzar. ¿Ves como te sientes mejor al hacerlo?
– No, estas abusando de mi – Dijo perdiendo la voz

Mientras pronunciaba esas palabras sus manos soltaban el último de los botones y ambos lados de su blusa se separaban mostrando ligeramente los preciosos pechos de Mónica, cubiertos por un elegantísimo sujetador de media copa de encaje blanco. La única de las sugestiones que no había visto cumplida la tenia delante de mi: Mónica había elegido un sostén sexy para nuestra cita ¿Qué pensaría mientras se compraba ese sujetador empujada por una fuerza irrefrenable? ¿Y que se la pasaría por la cabeza mientras se lo ponía hacia unas horas estando yo en el salón de su casa? Esa visión me puso mas cachondo aun que antes así que, olvidando por completo que Mónica aun estaba en parte consciente y dejándome llevar por mi instinto mas primario, me quite los pantalones y empecé a acariciar mi falo saboreando el placer del momento.

– ¿Qué te crees que estas haciendo? Eres un cerdo, vete – Dijo llorando pero sin poder hacer nada.

Sus dedos sujetaban la blusa y la dejaban caer hacia atrás, quedando trabada por un segundo en sus brazos a mitad de la espalda. Un instante después la blusa estaba en el suelo, justo detrás de los tacones de mi bella amiga. Por fin podía ver a Mónica en sujetador y comprendí mientras la miraba por que no hubiese aguantado a hipnotizarla completamente de nuevo para hacerlo.

– Ves Mónica como no pasa nada malo. Ahora estas mejor aunque no lo reconozcas, cierra los ojos y sigue avanzando, sientes que es más fácil, que te sientes más cómoda, más a gusto. Cierra los ojos de nuevo, no lo pongas mas difícil, siente el mar de nuevo contra tu piel, de nuevo caminas hacia aguas mas profundas, el agua comienza a tapar tus pechos y los sientes agradables, relajados. Poco a poco te vas convenciendo de que es bueno lo que acabas de hacer, que te he obligado a hacerlo por tu bien y no sientes vergüenza. Ya ni siquiera recuerdas estar en la oficina, de nuevo estas sola en el océano, sintiendo el calor, la tranquilidad. Continua caminando, el agua te llega ya al cuello y ninguna parte de tu cuerpo te responde, te sientes maravillada al descubrir que así es. El agua llega a tu barbilla y sabes que cuando tu cabeza se sumerja por completo estarás totalmente entregada, completamente evadida y relajada. estarás total y profundamente hipnotizada, y no lucharas contra ello porque deseas que así suceda.
– Deseo que así suceda
– Muy bien pequeña, es mejor no oponer resistencia para disfrutar de las sesiones, ahora sumergirás tu cabeza totalmente en el agua y tu mente quedara vacía, expuesta a lo que yo la diga, deseando ser llenada de nuevo por mis ideas ¿Dónde estas?
– Estoy en el océano – Contesto Mónica al momento
– Cuando cuente tres te sumergirás en el agua por completo cayendo en un trance profundo que te hará sentirte mejor que nunca, uno, dos y tres. Sumérgete Mónica

Sus ojos se cerraron por completo de nuevo y los pocos signos de resistencia que mostraba a mis palabras desaparecieron. Su respiración era tremendamente relajada y las lágrimas ya no brotaban de sus ojos. Estaba tranquila al desaparecer la angustia de saber lo que realmente estaba sucediendo.

– Tu mente ya no te pertenece, tu consciente ha quedado fuera de ti, atrapado y te alegras al descubrirlo. Notas que puedes respirar bajo esa agua, que poco a poco te vas hundiendo dejándote llevar por la marea. Ya no caminas, solo estas tumbada totalmente rodeada por agua. Sientes la ligera marea en todo tu cuerpo pero especialmente en tu cara. La marea acaricia tus orejas, tu nariz, tus parpados tus labios. Tu pelo ondea libre. Abres tus ojos, el agua no te impide hacerlo. Ves el sol poniéndose entre las olas, ves los peces y deseas que aquello no acabe jamás. El movimiento del agua te aleja de la orilla, tal y como querías pero ya no tienes que hacer ningún esfuerzo para hacerlo, solo relajarte más y más. Tu cuerpo inerte es arrastrado por la marea como las medusas, te sientes libre Mónica. Sin embargo poco a poco comienzas a hundirte, el agua se enfría cuanto más al fondo vas y eso te desagrada, deseas estar más cerca de la superficie para notar los rayos del sol entre el agua sobre tu piel. Tu cuerpo se enfría desapareciendo el total bienestar que tenias, y que deseas recuperar
– Lo deseo recuperar
– Sabes que es el peso lo que provoca que te hundas, debes deshacerte del peso para volver a acercarte a la superficie y sentirte de nuevo fenomenal. Repítelo
– Debo deshacerme del peso para volver a la superficie y sentirme de nuevo fenomenal, debo deshacerme del peso… – Repitió durante mucho tiempo
– Deshazte de todo lo que te hace pesar Mónica

Su cuerpo inmóvil recobro el movimiento y sus manos se elevaron hasta la parte trasera de su cuello soltando el cierre del collar, que callo entre sus pechos golpeando contra el suelo. Acto seguido se quito las pulseras y se desprendió del reloj. Este ultimo le costo bastante pues su mirada seguía fija en un punto perdido de la pared y ni siquiera se movió para buscar la correa. Tanto las pulseras como el reloj cayeron al suelo con la misma brusquedad que el collar. Sus manos se quedaron paradas de nuevo por un instante, hasta que su dormida mente pareció recordar los shorts que llevaba puestos y muy lentamente, dudando de lo que hacia, sus dedos desabrocharon el botón y soltaron el cinturón haciendo que el pantalón cayese ligeramente. Como si de un robot se tratase, doblando solo sus rodillas y sin doblar un ápice su espalda, bajo los pantalones hasta los tobillos y volvió a su postura original sin ni siquiera dejar de mirar al frente. Una vez firme solo tuvo que levantar primero un pie y luego el otro para deshacerse por completo del short. Mi corazón latía a mil por hora y con mi miembro ya fuera del boxer empecé a masturbarme despacio, no quería que aquello acabase nunca. Sin embargo tuve que dejar de hacerlo cuando observe que con uno de sus pies trataba de quitarse el zapato del otro

– Detente Mónica – Dije quedando Mónica con un solo pie en el suelo, en una postura en la que sorprendía que mantuviese el equilibrio – No deseas quitarte los zapatos, los zapatos te ayudan a flotar, no pesan, te hace liviana. Los zapatos son parte de tu estado de total bienestar. Los tacones son parte de ti, parte de tu cuerpo, una extensión de tus piernas de la que solo te desprendes en tu casa, cuando no estas conmigo. Los tacones son tu pasión, tu vida, no debes olvidarlo
– Los tacones son mi pasión, mi vida, no debo olvidarlo
– Muy bien Mónica, ¿ves como de nuevo te acercas a la superficie? Sientes las aguas calidas otra vez y tu mente lo agradece y se entrega más obediente. Es tan fantástico dejarse llevar por mi voz que nada mas te preocupa.
– Nada mas me preocupa

Esa voz me ponía enormemente cachondo. Estaba a punto de correrme deje de tocarme para no hacerlo, sabia que si lo hacia mi conciencia volvería a castigarme y daría por terminada la sesión cuando aun tenia cosas que hacer. Totalmente desnudo ya, pues entre mi excitación y el calor del ambiente me sobraba la ropa, me levante para apreciar de nuevo de cerca a mi musa. Observe la braguita que llevaba, totalmente a juego e igual de sensual que el sujetador. Poco a poco la fui rodeando y cuando estuve detrás de ella descubrí que no era una braguita lo que tapaba su sexo, sino un tanga que dejaba totalmente a la vista su trasero. Esa visión me produjo una excitación como nunca había sentido, cogí de nuevo mi móvil y empecé a sacar fotos de esa diosa que posaba ajena a mis miradas.

Después de tomar muchas fotos decidí volver a sentarme. Observe las marcas de las uñas de Mónica en mi brazo, aun me dolían. Mire el reloj, eran las seis de la mañana ya. No tenía pensado estar tanto tiempo, ya que mis padres pensarían que por segunda noche consecutiva había estado toda la madrugada de fiesta, pero ya no podía hacer nada. Justo al lado del reloj vi la cámara con la que Mónica me grabó, ahora desconectada. Pasaron por mi mente todos los momentos de angustia que había tenido culpa de Mónica, por su fría maniobra para grabarme y tratar de arruinar mi vida y me sentí furioso. Ella me la había jugado de una manera cruel y yo a cambio iba a hacer que en cuanto despertase se sintiese divina. No era justo, yo había sufrido, había pasado horas sin dormir, incluso llegue a plantearme dejar todo y marcharme. Aunque Mónica no recordase nada de eso yo aun lo tenía presente. Se merecía una venganza.

– Sigues totalmente relajada Mónica, mucho más que antes al sentir que el agua golpea casi todas las partes de tu cuerpo. Nunca antes has llegado a un nivel de hipnosis tan profundo como este y aun así deseas seguir cayendo más y más. Recuerda esta sensación de tranquilidad porque cada vez será mas fácil llegar a ella, cada vez te costara menos sentirte así de bien y opondrás menos resistencia cuando desee que así caigas. Sigues dormida Mónica, totalmente entregada y relajada. Todo es ideal pero poco a poco, muy lentamente, comienzas a hundirte de nuevo a aguas mas frías Mónica. Para alcanzar la máxima perfección, para flotar justo por debajo de la superficie has de pesar aun menos, debes estar sin nada que te moleste, sin nada que te impida sentir todo tu cuerpo en contacto con el agua. Lo sabes Mónica, sabes que debes hacer. Hazlo ahora

Un atisbo de razón hizo que tardase en reaccionar a lo que la pedía, pero irremediablemente acabo por hacerlo. Sus dedos se dirigieron a su espalda y con gran habilidad soltaron el sujetador. Justo después desprendió sus tirantes y dejo caer el sostén por completo al suelo. Con la misma frialdad con la que anteriormente se despojo del short, agarro los hilos laterales del tanga y lo empujo hasta el suelo, levantando luego las piernas deshaciéndose de el, para acabar quedando firme y completamente desnuda, a excepción de los tacones. Parecía darme vergüenza mirarla, mis ojos se fijaron en la ropa tirada en el suelo a sus pies, sabedores de lo que les esperaba ver cuando fuesen levantando la mirada. Y así fue, erguí mi cabeza observando sus tetas, totalmente desnudas, eran perfectas. Lo cierto es que aunque Mónica usase sujetador podría perfectamente no hacerlo, se notaba el gimnasio, su afición por el deporte ya que sin el sostén sus pechos apenas caían a pesar de su tamaño. Su pezón era grande, aunque no estaba especialmente erecto en ese momento y le rodeaba una gran y bonita aureola. A pesar de que ya había tenido el placer de tocárselas y sabía que eran esplendidas me pareció increíble verlas por primera vez con tanta tranquilidad.

Seguí bajando mi mirada por todo su vientre hasta llegar a su entrepierna, para mi grata sorpresa estaba totalmente depilada. No creía que fuese debido a las sugestiones, ya que no pensaba que en las revistas de moda recomendasen hacerlo, sino quizás por su afición a la natación, aunque la vez que la masturbe si que tenía algo de vello. En cualquier caso allí estaba, un sexo casi virginal y totalmente depilado. Era increíble lo que estaba viendo, era carnoso y bonito, como un tesoro que hasta ahora solo había sido descubierto por accidente. Como no podía ser de otra forma cogí mi móvil y empecé a fotografiarla hasta que tuve fotos de todo su cuerpo. Debía tener más de cien fotos, un bonito recuerdo.

Tras guardar el móvil comencé a masturbarme lentamente de nuevo, pero quería más. Aunque yo supiese lo que estaba haciendo para vengarme, Mónica ni siquiera se estaba percatando y quería que sufriese al menos durante un rato, que fuese consciente de lo que la hacia para que se sintiese mal.

– Sigues relajada Mónica, atenta a mis palabras y no deseas salir de la hipnosis
– No deseo salir de la hipnosis
– Cuando cuente tres despertaras recordando todo lo sucedido durante las sesiones anteriores, sabiendo conscientemente cuales son tus sugestiones y que no puedes hacer nada por evitar que se cumplan. Sin embargo no podrás moverte de la baldosa sobre la que se apoyan tus pies, tus piernas estarán totalmente inmóviles y todo tu cuerpo reaccionara involuntariamente a mis palabras como si siguieses totalmente hipnotizada, pues es en realidad es lo que desea todo tu cuerpo. Uno, dos y tres

Los ojos de Mónica se abrieron repentinamente como activados por un resorte. Su cabeza se giro hacia los lados tratando de saber donde estaba. Tras hacerlo miro hacia al suelo y vio sorprendida que toda su ropa estaba allí y descubrió su desnudez. Una de sus manos tapo inmediatamente su sexo y el otro brazo cubrió sus desnudos pechos. Debía sentirse en una pesadilla, tal y como yo quería

– ¿Por qué estoy desnuda? ¿Qué ocurre?

A medida que los recuerdos de las sesiones anteriores volvían a su mente consciente dejaba de preguntar, ya que ella misma sabía perfectamente lo que sucedía. Sus ojos empezaron a llorar pero su cuerpo se mantenía tranquilo, con una respiración muy pausada

– Mónica – Dije – Todo lo que hago lo hago por tu bien, para que cambies a mejor. Sin embargo cuando lo descubriste en lugar de agradecérmelo intentaste acabar con ello, intentaste alejarte de mi
– ¿Por qué? ¿Por qué? – Preguntaba Mónica desesperada intentando comprender la situación
– Me grabaste e hiciste que desease no haberte conocido nunca, ibas a contar a todos lo que yo hacia contigo y eso no esta bien. Yo quiero lo mejor para ti pero te mereces sentir la misma ansiedad que me hiciste sentir
– Lo siento, perdóname por favor – Decía llorando buscando mi compasión
– Ya no puedes hacer nada, cuando esta noche acabe no recordaras lo que ahora estas viendo y estarás perdonada, volverás a sentirte tan a gusto conmigo como cuando me besaste
– No lo hagas por favor, haz que pare

Saque de nuevo mi móvil, quería que se sintiese indefensa así que empecé a sacarla fotos de nuevo

– No me saques fotos por favor
– Tu me grabaste Mónica, yo hago lo mismo ¿A que sienta mal?, pero yo al menos haré que al final de la noche estés contenta. Levanta los brazos Mónica
– No lo voy a hacer cerdo – Dijo Mónica, abandonando la estrategia de dar lastima al ver que no la servia para nada
– Si que lo vas a hacer, no puedes evitarlo. Tu cuerpo sabe lo que desea y no puedes engañarle
– Eso es mentira – Dijo sin darse cuenta que sus brazos ya estaban en movimiento
– Ves Mónica, si intentas disfrutar el momento será mejor también para ti
– Estas loco – Grito Mónica
– Yo también estoy desnudo, no debes sentirte mal – La dije mientras la fotografiaba
– ¿Que vas a hacer con esas fotos? – Pregunto angustiada
– Son para mi Mónica, jamás las compartiría con nadie, puedes estar tranquila.

La fui pidiendo que moviese su cuerpo para tomar fotos en distintas posturas, ella intentaba resistirse pero todo era inútil. Finalmente mi teléfono me aviso de que con la batería que me quedaba no podría seguir sacando fotos. Me senté de nuevo delante de ella.

– Ahora estas nerviosa pero puedo asegurarte que si te portas bien en adelante, jamás pasaras por esto de nuevo. Te enseñare a disfrutarlo tanto como yo. Yo no quiero que sufras, quiero que seas feliz pero esta vez te lo tienes merecido. ¿Acaso no has disfrutado estando conmigo esta tarde?
– No sabes lo que me hace disfrutar – Grito
– Se mucho mas de lo que te crees sobre ti Mónica. Quiero que escuches atenta a lo que te voy a pedir. Mañana, cuando despiertes totalmente relajada, recordaras que mi coche fue retirado por la grúa. Sentirás mas ganas que nunca por complacerme, por hacerme feliz. Desearas mas que nunca estar conmigo y sabrás que teniendo yo coche es mas fácil que venga a verte así que me darás 400 € para retirarlo del deposito ¿Has entendido?
– Estas loco, jamás haría eso
– Mónica, recuerda que me has dado hasta la contraseña de tu banco, no digas que no lo harás

De nuevo comenzó a sollozar con todas sus ganas. Sus manos en lugar de tapar su cuerpo tapaban su cara sintiéndose muy avergonzada al darse cuenta de que casi con total seguridad haría lo que la acababa de pedir. Creo que el castigo estaba siendo acorde con lo que me había hecho pasar, pero aun quedaba un último detalle

– Y pensar que te he besado – Dijo indignada – Todo era mentira
– No era mentira. Estoy seguro de que te has sentido bien al hacerlo y de que te sentirías mejor si hubiese sido algo mas
– No me he sentido bien, solo querías acostarte conmigo
– Mónica no debes calentarme si no vas a hacer algo mas
– jamás haría nada contigo cerdo – Grito de nuevo
– Quiero que me escuches de nuevo Mónica – Dije para que callase – Ahora vas a comenzar a sentir lo mismo que has sentido cada vez que te has puesto a estudiar últimamente. Quiero que sientas como todo tu cuerpo se excita, como un calor muy placentero te invade y tu piel se eriza. Siente todo tu cuerpo erotizado, no te resistas
– No por favor, no voy a hacerlo – Dijo en voz baja resignada
– Si que lo estas haciendo, mira como tus pezones se hinchan Mónica. Es una sensación muy placentera que no puedes rechazar. Tu misma has disfrutado masturbándote en casa y has descubierto que es bueno darte placer.
– No, no sigas – Suplico ella
– Quiero que sigas excitándote Mónica, más y más. Cada palabra que digo te hace estar mas caliente, más ardiente. Cada letra que pronuncio te hace estar mas deseosa de llegar al orgasmo
– Cállate por favor
– No Mónica. Ahora quiero que en tu mente vayan apareciendo todas las imágenes que has visto en Internet durante esos momentos en los que te masturbabas. Quiero que recuerdes cuando me dijiste que intentabas sentirte como los protagonistas de los videos, cuando me dijiste que te fijabas detalladamente en las imágenes. Todas esas imágenes están en tu cabeza ahora Mónica, no puedes evitarlo

A medida que la hablaba su cuerpo se excitaba más. Aunque trataba de evitarlo sus manos comenzaron a acariciar sus pechos fuertemente y finalmente empezó a masturbarse, acariciándose por fuera al principio para después introducirse los dedos en su sexo como podía, ya que sus piernas permanecían inmóviles contra el suelo.

– Haz que pare por favor – Dijo jadeando
– Quiero que sepas que antes me has dejado igual de excitado que estas tú ahora Mónica. Todo esto lo hago para demostrarte lo mal que me lo has hecho pasar, así que quiero que sigas tocándote pero no quiero que llegues al orgasmo
– Por favor no, déjame irme
– Todas las imágenes de esos videos están en tu cabeza, quiero que recuerdes con detalles los videos en los que has visto como hacían felaciones, recuérdalo Mónica, es lo único que hay ahora en tu cabeza, videos e imágenes de hermosas mujeres haciendo felaciones para satisfacer a los hombres. ¿Lo recuerdas?
– No, déjame – Dijo llorando
– Se que si que lo haces. Sientes como poco a poco crece en ti una enorme necesidad por sentirte la protagonista de esos videos, la mejor de todas ellas, sientes como deseas satisfacerme Mónica. Sientes como necesitas introducirte mi falo en tu boca, sentirlo caliente en tu garganta
– No por favor, para – Dijo mientras su hambre crecía
– Lo necesitas, lo quieres lo deseas, arrodillarte y venerarlo, tratarlo con todo tu respeto para darle el mejor trato que jamás le has dado a nada en tu vida. Quieres que tus labios entren en contacto con el. Que tu lengua lo recorra en toda su extensión.
– No me obligues a hacerlo te lo ruego
– Deseas hacerlo cuanto antes Mónica, necesitas sentir mi semen recorriendo tu boca, tu garganta. Para ti ahora es como si fuese tu única comida y llevases días sin alimentarte. Siente como crece esa necesidad exponencialmente. ¿Lo notas verdad?
– No, vete – Dijo mientras sus piernas comenzaban a temblar deseosas de poder acercarse
– Mónica, ahora quiero que tus pies puedan moverse
– No por favor, no lo hagas, no sigas, te lo suplico – Dijo en un ultimo intento por pedir clemencia

Inmediatamente sus pies se despegaron del suelo y las lágrimas dejaron de brotar de sus ojos. Ya solo tenía un objetivo: saciar su hambre. Camino hasta estar a un metro de mí. Yo no estaba totalmente relajado pues temía que al darla esa libertad pudiese escapar pero merecía la pena arriesgarse. Se detuvo de nuevo en frente mío y se agacho quedando a cuatro patas, avanzo los últimos centímetros como si fuese una hermosa felina. Cuando tuvo mi pene en frente de su cara levanto sus brazos y se apoyó en mis piernas. Yo me recosté, ya sin tensión y cómodamente, contra el respaldo del sofá.

Su mano derecha agarro mí falo con firmeza, parecía querer comprobar lo evidente: que estaba totalmente duro. Muy lentamente empezó a masturbarme mientras con su otra mano agarro mis pelotas por debajo, dándome un suave masaje. Había estado tan cachondo tanto y durante tanto tiempo que creía que con cuatro sacudidas que hiciese acabaría por correrme así que tenía que concentrarme para aguantar hasta el final. Poco a poco sus movimientos manuales incrementaron su velocidad al tiempo que su boca se acercaba a mi glande. Mónica saco su lengua y comenzó a humedecer sus rojos labios, me estaba muriendo del deseo pero en el fondo me gustaba esa espera, me gustaba que “se hiciese desear”.

La boca de Mónica por fin se abrió y se acerco muy lentamente a mi pene. Se lo introdujo dentro pero aun, ni siquiera lo rozo. Solo se limito a lanzar unas bocanadas de aire caliente para aumentar más mi excitación y de nuevo se alejo de él. Por un segundo me miro a la cara, a los ojos. Esa mirada era una mezcla de perversión y clemencia, era como si quisiese las dos cosas al mismo tiempo. Volvió a acercarse a mi verga, esta vez con la boca cerrada y me dio un pequeño beso en el agujero del glande, acto seguido saco su lengua y lo lamió varias veces despacio, con mucha delicadeza y una gran cantidad de saliva en su lengua.

Creía que me iba a morir de placer, pero aun me quedaba mucho por disfrutar. La larga melena de Mónica se echaba hacia delante al estar agachada y me acariciaba el vientre haciéndome cosquillas, era muy grato también sentir ese pelo suave rozando mi piel. Mónica de nuevo alejo su boca de mi pene y lo empezó a acariciar con su cabello. Nunca en la vida me habían hecho algo tan simple como eso y era realmente excitante. La lentitud y la delicadeza de Mónica en todos sus movimientos reforzaron mi teoría de que solo había visto videos eróticos, pero aun no había visto nada de porno.

Tras un rato haciendo eso se aparto el pelo hacia un lado y de nuevo lamió el agujero de mi glande. Tras salivarlo otra vez comenzó a pasar su lengua haciendo círculos concéntricos por toda su extensión, abarcando todo la anchura de la punta de mi pene. Mis gemidos se hacían notar y mi verga de vez en cuando embestía ligeramente por lo que Mónica la agarro con la mano de nuevo para poder lamerla con tranquilidad. Mientras su mano me masturbaba lentamente de nuevo, su lengua jugaba buscando mi frenillo, y se detuvo un buen rato en él haciéndome ver el séptimo cielo.

Cuando se lengua pareció cansarse empezó a besarme por todo mi miembro, comenzando por los huevos y subiendo por toda la extensión del falo hasta arriba y bajando de nuevo, para subir otra vez y empezar a acariciar mi glande esta vez con sus labios. Aun no se había metido nada en la boca y ya me estaba pareciendo la mejor mamada que jamás me hubiesen hecho. Tras jugar con sus labios de nuevo recupero fuerzas en la lengua puesto que empezó a lamerme el pene en toda su extensión, comenzando por la base y chupando rápidamente hacia arriba. Lo hacia desde diversos ángulos, asegurándose que me embadurnaba completamente para que deslizase mejor. Mónica se movía hacia un lado, girando su cabeza y empezó a meterse mi pene en su boca lateralmente, como amagando que iba a morderla pero aprisionándola entre sus labios y empujando hacia arriba y hacia abajo para subir y bajar mi prepucio.

Mientras su lengua me daba estos placeres una de sus manos me agarraba la base del pene y la otra me acariciaba los huevos para que el placer fuese mas intenso y completo. Tras acabar de dar pequeños mordiscos por todo lo largo del falo Mónica saco su lengua y empezó a lamerme justo donde el glande se junta con el resto del pene. Creí que me moría de placer y unas gotas de líquido preseminal brotaron de mi glande, ella se dio cuenta y rápidamente las esparció para que las pasadas de su lengua me diesen aun mas placer.

Mientras Mónica me lamia lentamente conseguí recuperar algo de fuerza para poder decirla entre gemidos:

– Muy bien Mónica, lo estas haciendo muy bien. Ves como es agradable, disfrútalo, se que lo estas haciendo. El sexo no es malo, hay que aprenderlo y dejar de tener tanta vergüenza. A partir de hoy no solo veras videos eróticos, también veras porno Mónica, pondrás atención a cada detalle, a como has de actuar para dar placer. Lo que vayas viendo en los videos te gustara y tendrás inquietud por practicarlo, por hacerlo. Pero esa inquietud te surgirá solo conmigo, no con nadie más. Veras esos videos deseando que seamos tú y yo los protagonistas Mónica. Repítelo
– Veré porno y me quedare con los detalles, lo mirare deseando que tu y yo seamos los protagonistas – Dijo Mónica parando un segundo en su felación, pero sin dejar de masturbarme

Cuando pensaba que no podría sentir algo mas intenso Mónica me sorprendía con un movimiento nuevo. Tras esparcir todo el líquido por el glande Mónica abrió su boca y se introdujo prácticamente toda mi polla. Apretó fuertemente sus labios contra ella y empezó a mamarla mientras giraba levemente con su cabeza para que su boca rodease por completo mi verga. A la vez que sus labios hacían eso su lengua me chupaba desde dentro, todo lo hacia con una exquisitez extrema. En un momento dado se detuvo, abrió su boca todo lo que pudo e intento introducirse todo mi pene. Por un momento lo logro y sentí la punta de mi falo en su caliente garganta. Estuve a punto de correrme en ese instante pero al darse cuenta se lo saco y empezó a hacerme el amor con la boca, más rápido que antes.

Me incorpore del sofá y la agarre la cabeza con una de mis manos, ya deseaba acabar, no quería seguir jugando, tenia que correrme si no quería reventar. Ella se dio cuenta porque la empujaba fuerte la cabeza marcándola el ritmo así que empezó a mamármela rápido, mientras con una de sus manos me apretaba la parte que no podía meterse en la boca haciendo círculos. La pedí que mirase a los ojos para acabar y lo hizo al instante, pero en cuento nuestras miradas se juntaron me sentí tan cachondo que me corrí.

Sin dejar de mirarme a la cara Mónica lleno su boca de mi semen, cuando acabe de correrme saco mi falo y la abrió ligeramente como tratando de demostrarme que efectivamente allí estaba lo que la acababa de entregar. Poco a poco lo fue tragando y cuando lo hizo empezó a limpiar mi pene con su lengua no dejando ni una sola gota de líquido blanco. Aun que mi verga ya no estaba dura ella seguía lamiendo para no desaprovechar nada de lo que en ese momento era su alimento.

Me recosté de nuevo contra el sofá. Vi a Mónica tratando de levantarse con los ojos de nuevo llorosos al ser consciente de lo que acababa de hacer. No pude evitar sentirme mal, después de tantas sesiones ya sabia que en cuanto acabase los remordimientos vendrían sobre mí pero no podía hacer nada por evitarlo. Pensé en Mónica, en la dulce y tímida Mónica que se estaba sintiendo ahora como la mas experta de las felatrices. Mi venganza se acaba de cumplir, incluso sentía que me había excedido con ella.

– Relájate Mónica – Dije cuando de nuevo se levanto – ¿Qué te ha parecido?
– Eres asqueroso – Dijo ella, con cara de haber disfrutado gracias a la sugestión
– Relájate – Conteste ya sin ganas de discutir – De nuevo estas en el mar, en el centro del océano, todo tu cuerpo se entrega de nuevo a la relajación, todo tu cuerpo esta sumergido en esa agua que tanto bien te ha hecho esta noche. De nuevo sientes esa calida sensación por toda tu piel que hace que vuelvas a estar profundamente hipnotizada. Totalmente entregada. Cierras los ojos de nuevo y dejas que tu consciente caiga, que sea solo tu subconsciente el que te guíe, que sea yo guiando tu subconsciente el que te diga como debes actuar. Estas entregada Mónica
– Estoy entregada
– Eso es, ahora lentamente Mónica y sin despertar iras vistiéndote de nuevo. Con cada prenda que te pongas olvidaras un rato de esta noche hasta que estés completamente vestida y solo recuerdes que hicimos una sesión de relajación en la que quedaste dormida y yo me fui para dejarte descansar después de un día tan duro

Poco a poco Mónica fue poniéndose la ropa de nuevo. Cuando trato de ponerse el reloj tuve que ayudarla porque no acertaba a hacerlo. Me di cuenta de que se había parado tras golpear contra el suelo pero pensaría que se había estropeado solo. Cuando por fin estuvo vestida la pedí que se tumbase en el sillón donde se suponía debía haberla relajado desde el primer momento y la quite los tacones para que estuviese mas cómoda. No pude evitar sentir algo de lastima por ella así que, como yo también debía aprovechar el resto de semana para estudiar si quería disfrutar con cierta libertad del verano, la dije

– Escucha atentamente Mónica. Durante esta semana podrás estudiar con más concentración que nunca “Física en la naturaleza”. Hasta que hagas ese examen no tendrás ninguna necesidad por verme. Ahora aprobar ese examen es lo único que te importa
– Aprobar ese examen es lo único que me importa – Contesto

Una vez me asegure de que no había nada que hiciese sospechar lo que allí había ocurrido me fui. Nada mas llegar a casa mi padre me recibió de nuevo a gritos, me pregunto que había hecho y porque no le conteste al móvil cuando llamo. Así que fue el pensé. No tenia ninguna excusa por haber vuelto de día por lo que tendría que esforzarme para aprobar ese examen que me quedaba si no quería pasar el verano recluido en casa. Antes de acostarme puse a cargar el móvil y descargue las fotos al ordenador. Mientras las veía me arrepentí de haberla dicho a Mónica que hasta el lunes no querría verme pero sabia que había hecho lo correcto. Era la única manera de poder tener todo el verano para disfrutar de ella.

Continuara…

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Monica. Decima parte

Sonó el teléfono, Mónica se levanto y contesto pero esta vez era para su hermana. Esta se puso a hablar en el salón con el inalámbrico impidiendo que escuchásemos la televisión, de esta forma consiguió enfadar aun mas a Mónica. No pude evitar enterarme de la conversación, deduje que era su novio por la forma en la que le hablaba, era muy cariñosa con él, no paraba de decirle todo lo que le quería y las ganas que tenia de que estuviesen juntos. No podía tenerle mas engañado, era realmente buena haciéndolo, aunque su voz parecía de una chica verdaderamente enamorada, en realidad estaba mas pendiente de la revista que tenia delante que de escuchar lo que su novio la decía. Solo pareció mostrar atención total cuando le dijo que tenía un regalo para ella. Tras colgar dijo que había quedado con el y que se marchaba, diez minutos mas tarde por fin me quede a solas a Mónica.

Creía que en cuanto nos quedásemos a solas iban a empezar los reproches por todo lo ocurrido el día anterior, pero la forma de mostrar su enfado parecía que iba a ser la indeferencia. Siguió mirando el televisor como si yo no estuviese en la habitación. No sabia si pedirla perdón, pues no recordaba del todo lo sucedido en la discoteca, o esperar a que fuese ella la que me dirigiese la palabra a mi, pero esa pasividad me estaba matando. Finalmente trate de romper el hielo hablando de otra cosa que no fuesen las broncas del día anterior.

– Anda que tu hermana vaya forma de ser tiene, tiene que ser difícil vivir con ella
– Si que lo es – Contesto Mónica sin ninguna intención de continuar la conversación

No entendía porque no me hablaba, podía comprender su enfado, era lógico que lo tuviese, pero cuando me llamo para quedar pensaba que seria para al menos hablar del tema. De repente parecía como si no nos conociésemos, como si fuésemos unos auténticos desconocidos y la situación era muy violenta. Notaba a Mónica muy nerviosa, más aun desde que se fue su hermana y cada vez más según iban pasando los minutos. Supuse que seria por tener que dejarse ver junto a mí delante de sus padres. Estaba pensando en todas esas cosas cuando oí la puerta abrirse, mi corazón palpitó rápidamente y note que comencé a sudar. Según las pisadas se acercaban al salón me ponía más nervioso aun

– Hola – Dije cuando vi aparecer a los padres de Mónica
– Hola – Contestaron ellos casi a la vez mirándome serios y de medio lado
– Hola – Dijo Mónica – ¿Qué tal la tarde? – Pregunto interesándose por las ventas de la tienda
– Muy bien, venimos muy contentos ¿Verdad? – Dijo la madre de Mónica buscando el asentimiento de su marido
– Así es, aun es el primer día y no se puede valorar, pero mejor de lo que esperábamos
– Si, así que nos vamos a celebrarlo cenando fuera – Rió su madre
– Hacéis bien – Os lo merecéis – Dijo Mónica
– Bueno, toma las llaves de la tienda, si queréis estar tranquilos os podéis quedar en casa, tardaremos en venir – Dijo su padre a pesar de que se le notaba que no quería que me quedase en su casa con Mónica.
– No – Contesto Mónica – Iremos a dar un paseo y a la tienda, que quiero ver como ha ido el primer día
– Esta bien, como queráis, ser buenos – Dijo su madre
– Hasta luego – Dijo Mónica
– Esperar un segundo – Me levante y dije antes de que se fuesen – Creo que os debo una disculpa por lo que paso ayer en la tienda – Me quede callado esperando una respuesta pero no dijeron nada, solo me miraron haciendo que mi vergüenza fuese en aumento – Se que lo que hice no estuvo nada bien, solo es que no estoy acostumbrado a beber y me puse algo violento al hacerlo, pero nunca soy así, en serio – Continué mientras miraba al suelo – Ya he pedido perdón a Mónica por eso y por lo que ocurrió por la noche y sentía que debía pediros perdón a vosotros también, ya que siempre os habéis portado tan bien conmigo

Me sentí como un niño pequeño pidiendo perdón a sus padres, no era mi estilo pero ese gesto tan pelota hacia ellos seguro que me iba a hacer quedar bien delante de Mónica y realmente lo necesitaba. Ella sabia que estaba mintiendo pues si que estoy acostumbrado a beber pero seguro que la agradaría que sus padres pensasen lo contrario. Además si quería seguir entrando en su vida tan espontáneamente como lo había hecho hasta ahora necesitaba sin duda alguna la aprobación de sus padres. Continuaron callados, se miraron entre ellos y empezaron a reírse de forma cómplice

– Siempre me has caído bien, un fallo lo tiene cualquiera, se que no eres así, así que estas mas que perdonado – Dijo su madre
– Bueno nos vamos ya a cenar – Comento su padre saliendo – ¡Hasta luego chavales!
– Es un buen chico – Oí decir a su madre mientras se alejaban por el pasillo saliendo de la casa

Tome asiento de nuevo y sonreí aliviado, otra vez había librado un escollo que me tenia muy preocupado y parecía todo el camino allanado para recuperar por completo la confianza de Mónica. Si había conseguido que sus padres me perdonasen y diesen su aprobación a que me quedase con ella seguro que Mónica me perdonaba antes incluso de que llegase a hipnotizarla. Estaba pletórico y por primera vez en todo el día respiraba totalmente tranquilo. Sin embargo Mónica seguía mirando el televisor, parecía darla igual lo que emitiesen pero la cosa era no dirigirse a mí. Al menos tenía la intención de salir a dar un paseo, así que antes o después no tendría la pantalla para distraerse de mis palabras.

Eran ya casi las once y aun no habíamos cenado cuando Mónica apago el televisor y levantándose me dijo que fuésemos a cenar fuera también nosotros. Tenía la esperanza de que se arreglase para salir pero no lo hizo, mantuvo su vestimenta nada arreglada y se calzo unas zapatillas deportivas para salir a la calle. Caminamos durante no mucho tiempo en el más absoluto de los silencios hasta que nos sentamos en la terraza de un restaurante cercano a su casa. No podía aguantar más esa situación así que decidí ser más directo con ella

– Mónica, siento lo que paso anoche, me porte muy mal contigo
– No pasa nada, estas perdonado

A pesar de decirme eso sabía más que de sobra que no lo estaba. Al menos comenzamos a charlar aunque ella seguía distraída y nerviosa. Hubiese preferido que se enfadase mas para descargase su rabia acumulada y hacer borrón y cuenta nueva en lugar de que me perdonase falsamente. Creo que tenia muchas cosas que echarme en cara pero no lo estaba haciendo y el no saber que había ocurrido exactamente en la discoteca hacia que no fuese consciente de hasta que punto podía estar enfadada conmigo. La pregunte por su tío y me contesto que había estado en la fiesta, que por eso se habían salido al final varios familiares por la noche, para celebrar su recuperación. La pedí disculpas de nuevo por haber confundido a uno de sus primos con otro chico y volvió a decirme que no pasaba nada. Desde que quedamos ese día aun no la había visto reír y eso me preocupaba. Vale que no fuese igual de alegre que Carolina pero normalmente con Mónica pasaba también ratos divertidos y esa cita parecía más un velatorio que una quedada entre amigos.

Cuando acabamos de cenar nos dirigimos a la tienda, me hizo ver su intención de irse a casa pronto lo cual hizo que me desilusionase, pero no estaba en situación de mostrar mis deseos de que se quedase más tiempo. No me atrevía a presionarla. Entramos en la tienda y me invito a pasar a la oficina, me senté en el sillón mientras ella me decía que esperase a que mirase unas cosas. Creo que estuvo revisando las ventas, pues paso un buen rato observando las cosas que faltaban, tras hacerlo y llamar de nuevo a sus padres, se sentó en la silla del ordenador de la oficina mirando cosas en el ordenador. Yo ya estaba realmente aburrido.

– ¿Por qué no te sientas y vemos la televisión un rato? – Pregunte para que por lo menos dejase de trabajar
– Espera un segundo – Me dijo mientras seguía concentrada en el ordenador – Ya esta – Se sentó en el tresillo, pero lo mas alejada que podía ponerse de mi
– Te noto rara Mónica, ¿Qué te ocurre?
– No me pasa nada, solo que estoy cansada de salir ayer, he dormido poco
– ¿Por qué si al final saliste no me llamaste? – Pregunté
– Deja el tema anda – Contesto ella mirándome con una mirada nada amistosa – Mira esta película esta bastante bien
– ¿Quieres ver una película ahora? – Pregunte haciéndola ver que no me apetecía para nada
– Si – Contesto ella apagando la luz principal para dejar la habitación mas a oscuras – Pero si no quieres no tienes porque quedarte
– Vale, veremos la película… – Dije resignado

Y así pasó la siguiente hora, mirando una película que para colmo no me gustaba nada y lo peor de todo es que lo más probable es que cuando acabase Mónica se iría a su casa. No podía imaginarme una cita mas aburrida pero me quedaba el consuelo de que al menos aun quería verme. Me gire por un momento y descubrí sorprendido que se había quedado dormida, eso era ya la gota que colmo el vaso. Me acerque a ella y suavemente la desperté.

– Si que te interesaba la película – La comente riendo
– Vaya, me he quedado dormida, es que estoy muy cansada – Dijo ella – Creo que debería ir yéndome a casa, el lunes tengo examen y mañana tendré que repasar
– Mónica, si quieres podemos hacer una sesión, así te iras a dormir mas relajada – Me ofrecí
– Esta bien – Dijo ella

Me sorprendió bastante que estando tan resentida, habiendo pasado toda la tarde-noche sin dirigirme casi la palabra y queriéndose ir a casa aceptase tan inmediatamente el hacer una sesión. Fue una grata sorpresa pues deseaba obtener respuesta a muchas preguntas que invadían mi cabeza. Hizo un amago de levantarse indicándome que iba a dar las luces de nuevo, pero la indique que era mejor así, pues el ambiente era más relajante. Ella me insistió en darlas así que lo hice yo, pues si ella se mantenía aun en la postura en la que se había quedado dormida seria más fácil hipnotizarla. De nuevo con las luces dadas cogí la silla de la mesa de oficina y me senté a su lado. La notaba muy nerviosa, no tan relajada como en las anteriores ocasiones en las que la había hipnotizado. Era como si aceptase a regañadientes el hacer la sesión aunque no lo dijese, como si fuese más una obligación que algo que hiciese por gusto. Tendí mi mano para agarrar la suya pero ella la retiro, no insistí en hacerlo pues no tardaría mucho en poder tocarla sin que opusiese resistencia alguna.

– Bien Mónica, ponte lo mas cómoda que puedas y comienza a respirar lentamente, llenando tus pulmones despacio, aguantando el aire en ellos durante unos segundos y soltándolo. Coge el aire por la nariz, expúlsalo por la boca y concéntrate en ese cansancio que tienes, no trates de evitarlo, trata de que te relaje facilitando el que poco a poco vayas cayendo dormida. Muy bien sigue así respirando, inspira, expira, inspira, expira, cada vez mas relajada y desestresada.
– Vale – Contesto ella
– Sigue así, llena tus pulmones aguanta el aire y expúlsalo, poco a poco lo vas haciendo mas despacio y tu corazón va latiendo mas lentamente, tu ritmo cardiaco se ralentiza, trata de escucharlo, de sentirlo, cada vez mas despacio y mas cansada, mas y mas cansada. Cierra tus ojos, ya que no quieres que apague la luz, por lo menos que no te deslumbre. Siente que al cerrar los ojos te quedas como dormida, cada vez más cansada. Tu cuerpo se relaja, tu mente también lo hace, estas muy cansada, tienes mucho sueño, te cuesta hasta pensar. Cuanto mas piensas mas sueño sientes, pensar cansa mucho, muchísimo y no deseas hacerlo, solo deseas escuchar para relajarte mas y mas – Poco a poco iba acercando mi boca a su oreja para susurrarla mas suavemente, para que notase mi aliento calido – Cada vez mas dormida y mas entregada a la sesión, mis palabras ya entran directamente en tu mente y van sustituyendo tus pensamientos, tus ideas se evaporan, salen de tu cabeza y van siendo sustituidas por mi voz. Mi voz te guía, te dirige y eso cada vez hace que te sientas mejor Mónica, porque no tienes que pensar, mi voz te relaja a la vez que te cansa y hace que te entregues

Trate de agarrar de nuevo su mano, pero nuevamente la aparto, si que se había relajado algo pero aun la notaba tensa, nerviosa, casi desconfiada me atrevería a decir. Parecía que la costase introducirse en la sesión como nunca antes la había costado y eso que había llegado a dormirla sin que ella quisiese. Seguí hablando mucho tiempo, sin tocarla, de vez en cuando miraba al reloj, ya eran casi la una y media y llevaba una hora hablándola directamente al oído. Me dolía hasta la espalda de inclinarme hacia ella pero no quería sentarme en su mismo tresillo por miedo a que la relajación que había conseguido hasta entonces desapareciese.

– Cada vez te notas mas cansada, déjate llevar Mónica, deja un lado la tensión, olvida los exámenes, los estudios. Olvida la tienda, todo va bien, no tienes problemas, no tienes responsabilidades, solo tienes sueño, cansancio, estas agotada, muy agotada. Siente como ese cansancio recorre todo tu cuerpo y se va haciendo mas intenso, es una especie de hormigueo que según va avanzando hace que pierdas el control de tu cuerpo. Ese hormigueo va subiendo desde tus pies hacia tus piernas, nota como se relajan y dejan de estar nerviosas, siente como te gusta el que se relajen así. El hormigueo sube hacia tu tronco, relajándolo, separándolo, alejándolo de tu control y sumiéndole en el mas profundo de los sueños, con tus brazos ocurre lo mismo, aunque quieras ya no puedes moverlos, ya no te responden porque están totalmente dormidos

Me estaba costando mucho pero iba apreciando como iba quedando relajada, aunque me llamaba la atención el que no respondiese asintiendo a todas mis frases como hacia normalmente, con una voz monótona. Eso era señal según creía de que su mente no estaba aun entregada a la relajación, que solo era su cuerpo el que estaba dormido. Parecía que todo lo conseguido hasta entonces se había esfumado. La última vez que la hipnotice en su casa no me llevo más de una hora y se quedo totalmente entregada hasta el punto que movía su cuerpo obediente a mis órdenes, sin apenas despertarse y ahora con el doble de tiempo había obtenido la mitad de resultados. Aunque me fastidiase en el fondo compensaba el acabar teniendo a una mujer así totalmente entregada.

– Siente como ese hormigueo sube por tu cuello, llega a la cara, siente como se distribuye por toda ella, por tus sentidos que van cayendo dormidos, que no perciben ya mas que mis palabras que les duerme mas y mas. Mis palabras te duermen más e impiden que despiertes, cada letra que pronuncio hace que caigas mas profundo. Parece que no puedes estar mas cansada pero cada vez lo estas mas y mas, hasta limites de cansancio y entrega que desconoces. Nota el hormigueo de nuevo entrando en tu cabeza, en tu mente, en lo más profundo de tu consciente y lo hace desaparecer, te encanta que desaparezca. Ya estas totalmente relajada, tu cuerpo no te responde y tu consciente ha desaparecido, ya solo escuchas mi voz Mónica, nada te molesta pues deseas seguir relajada y dormida, nada te importa. Todo lo que hago es bueno para ti. Todo lo que digo es verdad para ti. Cae mas profundo Mónica, sigue vaciándote, cada vez estas mas vacía, mas hueca, mas en blanco y te encanta esa sensación, no quieres despertar
– No quiero despertar – Dijo ella inconscientemente cayendo entregada a la sesión

Su cara por fin dejaba de tener ese gesto de enfado que había mantenido toda la noche. Había dejado de fruncir el ceño y sus labios no se apretaban fuerte entre si manteniendo una pose que llegaba a ser amenazante. Ahora estaba totalmente inexpresiva, muy relajada, como siempre que llegaba a esos puntos de relajación extrema. Alargue por tercera vez mi mano buscando la suya y esta vez no la aparto ni se mostró nerviosa cuando llegue a agarrarla, sino todo lo contrario. De nuevo mis caricias sobre su mano tenían sobre ella ese efecto tranquilizador y relajante que conseguía que se mostrase más receptiva a mis palabras. Eche hacia atrás las mangas de su camiseta, pues a pesar del buen tiempo vestía una camiseta de manga larga y la empecé a acariciar por todo el brazo. Lo hice varias veces mientras descansaba mi garganta, cansada ya de hablar durante tanto tiempo. Mientras la acariciaba recordé la masturbación mutua que nos habíamos hecho días atrás y mi lívido creció al mismo ritmo que lo hacia mi paquete, a pesar de que el aspecto de Mónica no fuese tan apetecible como la ultima vez. Decidí ponerme más cómodo, no temía que Mónica despertase así que me quite los pantalones y la camiseta, pues el calor era aun más agobiante dentro de la tienda y me senté a su lado.

– Muy bien Mónica, ya estas relajada, dormida, entregada. Tu mente ya me pertenece, tu me perteneces, estas totalmente hipnotizada
– Estoy totalmente hipnotizada – Afirmo ella
– Así es Mónica, estas vacía, ya solo deseas hacer lo que yo te diga que hagas, solo deseas obedecer
– Solo deseo obedecer – Respondió obediente
– Así es, deseas obedecer porque estas muy a gusto hipnotizada, sin pensar en nada, solo haciendo lo que yo te diga. La única forma de mantenerte totalmente relajada es obedeciéndome, perteneciéndome
– Perteneciéndote
– Sigue relajándote Mónica, deseas caer mas profundo, sentirte mas entregada, mas alejada de tu antigua vida y mas cercana a tu nueva apariencia, lo deseas con todas tus ganas
– Lo deseo con todas mis ganas
– Ahora Mónica vas a ser sincera conmigo, como siempre has de serlo, totalmente sincera, no puedes mentirme, no deseas mentirme ya que soy tu confidente. Siempre deseas que sepa todo acerca de ti, no te importara el tema, por vergonzoso o insignificante que te parezca me dirás la verdad siempre.
– No deseo mentirte, he de decirte la verdad – Respondió ella obediente
– ¿Por qué no me llamaste cuando saliste anoche de fiesta con tu familia para venir con nosotros? – Pregunte esperando verla reconocer que no deseaba ir con mis amigos
– Porque me entere en la tienda de que pasaste toda la fiesta fuera con mi hermana porque te aburrías con mis primos, y no quería que sintieses vergüenza ajena de ellos o te aburrieses si se juntaban con tu grupo
– ¿Tu hubieses venido conmigo y mis amigos si no hubiese estado tu familia?
– Si, deseaba estar contigo
– ¿Te gustaba la idea de ir con mis amigos?
– No, pero por ti lo hubiese hecho

Joder pensé, resultaba que todo lo había hecho pensando en lo mejor para mi y tenia toda la razón, sus primos eran tan raros que no me hubiese gustado nada el tener que presentárselos a mis amigos. Resultaba que no me había llamado para no ponerme en una situación comprometida, no por evitar la compañía de mis amigos. Ahora entendía mas que nunca su enfado, la había gritado y ella solo deseaba que pasase bien la noche, sin tener que hacer de niñero de su familia. Después de todo se había comportado tal y como a mi me gustaba que lo hiciese, aunque yo no lo sabia y por eso la grite. Seguí acariciándola un rato y la indique que abandonase su posición de sentado para que se tumbase en el sofá. Tuve que ayudarla a hacerlo, pues su hipnosis no era lo suficientemente profunda como para que su cuerpo respondiese pero no me costo conseguirlo. Una vez tumbada deslice mi mano por debajo de su camiseta, haciendo ese movimiento que mas y mas profundo la introducía en el trance, jugando con su ombligo finamente, de forma sensual y placentera

– Siente mi mano Mónica en tu vientre, te encanta que te haga esto ¿verdad?
– Si, me encanta
– Deseas que lo haga, porque nada te da una sensación tan placentera como mis manos recorriendo tu cuerpo
– Deseo que lo hagas
– Muy bien mi niña cuanto mas acaricio tu vientre mas profundo caes en la hipnosis mas cerca te sientes de la entrega absoluta y te encanta sentirte así
– Me encanta sentirme así
– Ahora voy a subir a acariciar tus pechos, ¿Deseas que lo haga? – Se hizo el silencio por un momento y temí que no respondiese positivamente a ese intento de tocar sus senos así que proseguí – Cuanto mas te acaricio mejor te sentirás, mas profundamente entregada y relajada, mas alejada de tus problemas y mas desestresada
– Si, lo deseo – Respondió ella

Poco a poco subí mi mano por debajo de su camiseta, con la otra ya acariciaba mi pene deseoso de llegar de nuevo al orgasmo. Llegue a sus pechos y comencé a acariciarla, no quería apretarla fuerte por miedo a hacerla despertar así que me conforme con sentir sus pezones totalmente erectos en la yema de mis dedos. Mientras lo hacia la dije:

– Quiero que recuerdes todas las sugestiones que poco a poco te he ido dando y que parece que hoy has olvidado. Quiero que las recuerdes porque te encanta cumplirlas Mónica, te relaja hacerlo, te hace sentir bien, más feliz. Eres más feliz cuando las cumples y me siento orgulloso de ti cuando las obedeces. Deseas que me sienta orgulloso de ti
– Deseo que te sientas orgulloso de mi – Respondió obediente
– Eso es mi niña, recuérdalas, dímelas para que las escuche y te las recuerde si las has olvidado
– Deseo hacer sesiones con toda mi alma, lo deseo todos los días a pesar de que nunca recuerde lo que sucede en ellas y cada vez es mas fácil para mi relajarme y caer mas profundo, mas entregada, sobre todo cuando tus manos recorren mi cuerpo – Dijo ella al momento
– Muy bien, sigue – La indique
– Debo sentirme tan excitada cuando estudie para mis exámenes que no pueda concentrarme, solo dejare de sentirme excitada cuando me aleje de los libros
– Muy bien Mónica, ¿Lo estas cumpliendo?
– Si, lo estoy cumpliendo
– Quiero que me relates como fue la ultima vez que te pusiste a estudiar Mónica, quiero que lo hagas con todo detalle
– Ha sido esta mediodía, después de comer me fui a mi habitación y saque mis libros de Sociología de la Educación. Me senté en mi escritorio y abrí el libro nerviosa, últimamente me cuesta estudiar y mi mente se distrae mucho, no puedo concentrarme – Empezó a contarme Mónica
– En que te distraes pequeña
– Siempre que me pongo a estudiar empiezo a sentirme muy caliente y excitada, no puedo estar más de cinco minutos delante del libro porque empiezo a pensar obsesivamente en sexo. He tratado de concentrarme pero sentía como una ola de calor me invadía de arriba abajo, cada vez me sentía mas caliente y mas excitada. He parado por un momento a tratar de buscar información en Internet para el examen, a ver si haciendo otra cosa se me pasaba la excitación terrible que sentía pero no ha sido así. Casi sin darme cuenta había abierto una página de videos eróticos y miraba con deseo lo que las imágenes me mostraban. Por un momento he reaccionado cerrando la página y he vuelto a mirar el libro, he tratado de estudiar durante un tiempo, ignorando las sensaciones que mi cuerpo me transmitía. Mientras estudiaba no podía parar de acariciar mis brazos. Diez minutos después no podía más. Estaba casi jadeando, parecía que iba a tener un orgasmo y deseaba tocarme irremediablemente. Ya no quería estudiar, solo quería aliviarme así que de nuevo abrí la página de los videos y me deslice en la silla para apoyarme y ponerme más cómoda. Una nueva ola de calor me recorrió todo el cuerpo de forma mucho más violenta que antes, mi entrepierna estaba ya empapada y a pesar de que trataba de resistirme no podía evitar el llevar mi mano hacia ella para empezar a acariciarme por encima del pantalón. Empecé a emitir gemidos, medio de placer, medio de angustia, pues en cualquier momento podría entrar alguien a la habitación. No me levante a echar el cerrojo, estaba tan caliente y tan a gusto que no quería estropear el momento. Por un segundo me sentí como la protagonista del video, siendo penetrada, acariciada. Sin pensar en lo que hacia me deshice de mi camiseta, pare un momento de tocarme para bajarme el pantalón y poder acariciarme por encima de la ropa interior. Mientras con una mano acariciaba mis pechos con la otra recorría mi sexo cada vez más fuerte. Seguí así un buen rato, según el video iba llegando a su clímax yo también lo hacia, lleve mis manos a mi espalda y me quite el sujetador lanzándolo sin perder tiempo encima de la cama. Mis gemidos eran demasiado altos y me dio miedo ser descubierta así que tan rápido como pude me levante, cerré la puerta de la habitación con el cerrojo y me tumbé en la cama sin dejar de mirar al monitor. Con ambas manos comencé a acariciar mis pechos desnudos, buscando mas placer aun jugando con mis pezones. Me sentía como un animal saciando sus más bajos instintos. El video estaba a punto de acabar así que me deshice de mis braguitas y lleve mi mano a mi sexo sin dejar de acariciar con la otra mis pechos. Ya totalmente desnuda solo deseaba correrme, buscaba el roce de mis manos, de la colcha sobre mi piel, mi cintura se movía rítmicamente y mi cuerpo se arqueaba al ritmo de una sensación de placer que recorría todo mi cuerpo. Mi dedo totalmente húmedo se introducía ansiosamente entre todos los pliegues de mi coño, notaba mi propio aliento caliente y me imaginaba como debía sentirse la mujer del video. Separe las piernas todo lo que pude para introducir otro dedo y sentir mas placer, cuando la pareja del video llego el orgasmo yo también lo hice emitiendo un enorme gemido que me proporciono la mas intensa de las sensaciones. El orgasmo fue largo y placentero. Después me quede tumbada en la cama, descansando de la media hora de placer que me acaba de dar a mi misma y oliendo mis propios fluidos. Me sentía mal por lo que acaba de hacer así que volví a vestirme y me fui a ver la televisión.

La descripción no podía ser mas grafica, mientras Mónica la relataba la imaginaba perfectamente en su habitación. Mientras me lo contaba no pude evitar acariciar mi pene. Deseaba que fuese ella quien lo hiciese pero prefería esperar a que cayese más profundo. La pedí que siguiese diciéndome cuales eran sus sugestiones

– No debo molestarte cuando estés con tus amigos, a no ser que me pidas que vaya contigo – Dijo ella sin dudar
– Muy bien Mónica, continua – La indique
– Me encanta que me miren todos, pero sobre todo que lo hagas tu, me sentiré especial cuando me mires y dará igual como lo hagas o durante cuanto tiempo, siempre confiare en ti
– Sigue contándome Mónica, que mas te gusta
– He de estar obsesionada por la imagen, vestir siempre sexy, sobre todo con ropa de la tienda y con lo que vea en las revistas de moda que comprare a diario. Me encanta maquillarme, siempre que quede contigo me pintare los labios del mas intenso de los rojos porque se que te gusta. Mi prenda fetiche serán los tacones, siempre los calzare y sentiré una sensación agradable cuando lo haga. Cuando quede contigo usare lencería elegante pero provocativa, no me importara gastar grandes sumas de dinero en ello porque se que lo deseas.

Cuando acabo de hablar hice memoria por un momento. No recordaba que se hubiese dejado ni una sola de las sugestiones, es mas las recordaba perfectamente tal y como yo se las había dicho así que no sabia porque ese día no estaba cumpliendo ni una de ellas. Mientras aun acariciaba sus pechos seguí diciéndola:

– Muy bien Mónica, lo recuerdas todo perfectamente, eres una buena chica. Sigue relajada, alejada de la realidad, deseas seguir así Mónica
– Si, deseo seguir así – Contesto
– Recuerda que debes cumplir las sugestiones, no lo olvides nunca Mónica, nada debe impedir que realices las sugestiones
– Nada debe impedir que realice las sugestiones.
– Siente ahora como mi mano baja por todo tu cuerpo, de nuevo hacia tu ombligo. Cuanto mas te toco mas profundo es tu sueño, mas te entregas a la relajación
– Mas me entrego
– Ahora voy a seguir bajando Mónica, te relajaras mas y mas cuando lo haga, no te sentirás atacada por que confías en mi, solo lo hago para que te sientas mejor, todo lo hago para que te sientas mejor
– Todo lo haces para que me sienta mejor – Contesto sin dudarlo
– Ahora Mónica, cuando empiece a tocarte, reaccionaras como cuando estabas estudiando, te sentirás excitada, cada vez mas y mas
– Si, cada vez mas y mas excitada
– Esa excitación te gustara y hará que te relajes, así te encontraras bien Mónica, porque estas descubriendo que el sexo no es malo, es placentero. Poco a poco estas descubriendo tu cuerpo tu sexualidad y no debes arrepentirte por ello. Debes explorarte, pasar ratos agradables contigo misma, no debes avergonzarte por ello
– No debo avergonzarme por ello – Contesto mientras introducía mi mano buscando su sexo
– Eso es, ¿ves como te gusta? Cada vez mas y mas

Inmediatamente reacciono empezando a mojar mi mano, no quería ir deprisa, pues ya estaba yendo aun mas rápido de lo que tenía pensado. De repente me di cuenta que me estaba dejando llevar por mi excitación, había muchas preguntas que todavía tenia que contestarme. Sin sacar mi mano del pantalón, y masajeando despacio su entrepierna manteniéndola en un estado de excitación total, seguí preguntándola

– ¿Por qué no has discutido con tu hermana cuando se estaba metiendo contigo?
– No tenia ganas de discutir, es imposible hacerla entrar en razón así que lo mejor es pasar de ella para ver si se calla – Contesto Mónica razonablemente
– ¿Y porque estas enfadada conmigo? – La pregunte directamente, pues aunque ella dijese que me había perdonado estaba convencido de que no lo había hecho
– Por lo que me dijiste en la fiesta de mis padres y después en la discoteca – Por fin parecía que me iba a enterar de lo que la dije en la discoteca
– Mónica, quiero que me relates que es lo que ocurrió exactamente en la biblioteca

Según la pedí que me lo contase alguien llamó a la puerta de la tienda, en un primer momento pensé que seria algún ruido de alguien apoyándose en la verja pero la insistencia era tal que sin dejarme ver me asome desde la entrada del almacén. Sorprendido vi que eran los padres de Mónica, ellos no podían saber que estábamos allí, ya que la luz de la oficina no se veía desde la calle pero tan rápido como pude me dirigí a apagarla. Seguían llamando, sabia que la habían dado a Mónica las llaves pero temía que tuviesen otras y pudiesen entrar así que coloque la camiseta y los pantalones de Mónica correctamente y comencé a despertarla

– Mónica, ahora mismo dejaras de sentirte excitada, poco a poco empezaras a despertar sin recordar lo sucedido durante la hipnosis. Me estarás muy agradecido por haber hecho esta sesión

El teléfono móvil de Mónica empezó a sonar, me acerque a la mesa del despacho y vi que la llamada era de sus padres, la silencie para poder despertar a Mónica con más tranquilidad y volví a dar la luz para que Mónica no se enfadase por haberla apagado.

– Sigue despertándote sintiéndote bien, descansada y relajada, con muchas ganas de volver a hacer sesiones. Nota como vuelves a ser tú, como vuelven tus pensamientos, tu mente se despeja y tu cuerpo vuelve a responderte. Sigue así Mónica, despierta tranquila, calmada

El móvil volvió a sonar, observe que Mónica se desperezaba así que rápidamente se lo di indicándola que eran sus padres. Ella oyó también la puerta así que se levanto y pidiéndome que la siguiese se dirigió a la puerta mientras apagaba las luces. En cuanto abrió la puerta dijo su madre bromeando:

– Anda que primero nos llamas diciendo que vengamos a buscarte cuando vallamos para casa y luego no nos abres
– Perdona – Dijo Mónica – ¿Lleváis mucho tiempo esperando?
– No – Contesto su padre – Tienes cara de haberte quedado dormida jaja
– Si, me quede dormida viendo la televisión
– Es que es una dormilona – Comente por decir algo

Sus padres rieron y dijeron que iban para casa. Mónica se despidió fríamente de mí y se fue con ellos. Su expresión volvía a ser seria, tal y como estaba antes de la sesión pero no me importaba, pues aun estando enfadada había accedido a hacer la relajación y había llegado a estar muy entregada. No creía que fuese a tardar en volver la Mónica que a mi me gustaba ver. Me dirigí hacia mi coche para volver a casa, yo también estaba realmente cansado y tenia ganas de dormir. Cuando me metí en la cama eran casi las cuatro de la madrugada, pero había merecido la pena el trasnochar. Justo antes de dormirme recordé que la madre de Mónica dijo que ella les había llamado para que fuesen a buscarla a la tienda. Me pareció extraño, sobre todo porque Mónica no me comento que sus padres podrían presentarse allí, pero no le di ninguna importancia. Al día siguiente ni siquiera recordaba esa circunstancia.

Me desperté con el sonido de mi móvil, era un número desconocido y aun no eran ni las diez de la mañana. No suelo contestar las llamadas de gente que no conozco así que ignore el teléfono y a pesar de ser muy pronto y haber dormido poco me levanté para estudiar. No había terminado de desayunar cuando volví a recibir una llamada del mismo número, volví a pasar de él. Me puse a estudiar, tenia que tratar de aprobar el único examen que tenia pensado hacer si quería tener un verano sin problemas en casa pero cada dos por tres sonaba la dichosa llamada así que acabe optando por apagarlo. A diferencia del día anterior me encontraba muy tranquilo, aproveche bien el tiempo sin ninguna distracción pues tenia la situación con Mónica de nuevo controlada.

Antes de la hora de comer baje con mis amigos para tomar algo como acostumbramos a hacer especialmente los domingos. Aun coleaba lo sucedido el viernes y a pesar de explicarles por activa y por pasiva que Mónica estaba en la discoteca con su familia siguieron vacilándome hasta hartarse. Supongo que era mejor para ellos creer que me estaba dando plantón a reconocer que me llevaba bien con ella, pues la verdad les producía autentica envidia. Aguanté sus comentarios estoicamente, tampoco me podía enfadar pues si yo estuviese en su lugar haría lo mismo, incluso mas, pues siempre me ha encantado meterme con mis amigos. Confiaba en que Mónica hubiese vuelto a cumplir ya sus sugestiones puesto que lo único que me faltaba para ser aun más el centro de las risas seria que apareciese de nuevo con las pintas que había estado llevando toda su vida.

Después de comer volví a estudiar, pensé por un segundo el quedar con Mónica pero rápidamente deseché esa idea por una buena razón, al día siguiente ella tenia examen y pasaría toda la tarde “estudiando”. No podía darme mas morbo la sensación que Mónica debía tener al ver que no sabia apenas nada del temario y en lugar de estudiar se iba a pasar todo el día excitada y tratando de aliviarse. Seguro que no habría pasado un día más erótico que el que estaba teniendo en su vida.

Encendí el teléfono y empezaron a llegarme mensajes, varios de ellos eran llamadas del número de teléfono desconocido, otros de llamadas de Mónica, solo dos de ellos no correspondían a llamadas recibidas mientras el móvil esta apagado. Uno era de Mónica, pidiéndome que la llamase en cuento leyese el mensaje, el otro decía que porque no contestaba a las llamadas y lo firmaba Carolina. Supuse que habría buscado mi número en el móvil de Mónica sin que ella lo supiese puesto que voluntariamente jamás se lo habría dado. No entendía la forma de comportarse de esa cría, estaba claro que no era su tipo de chico pues siempre se junta con hombres más mayores aun que yo pero sobre todo con trabajo y mucho dinero. De mi no iba a obtener regalos y sabia que a no ser que me pillase a traición como sucedió el día anterior jamás tendría nada con ella. Tampoco puede decirse que tuviésemos personalidades afines, si bien nos gustaba la fiesta, ella parecía ser lo único por lo que vivía mientras que yo tenía otras inquietudes, era mucho más responsable. Siempre pensé que lo único por lo que buscaba estar conmigo, incluso tratar de que me sintiese atraído por ella, era fastidiar todo lo posible a Mónica, tratar que me alejase de ella para que volviese a ser la mujer solitaria y triste que siempre había sido. La maldad de Carolina parecía no tener fin, al menos Mónica parecía no defenderla como hasta entonces lo había hecho.

A pesar de saber que clase de mujer era Carolina me picaba la curiosidad, ¿Por qué querría hablar conmigo? Cogí el teléfono y la llame

– Hola Carolina – Dije esperando que me contase algo
– Hola – Contesto ella
– ¿Por qué querías hablar conmigo? – Pregunte
– Por nada en especial ¿Es que te sienta mal que te llame? – Contesto devolviéndome la pregunta – ¿Te molesta hablar conmigo? – Me dijo irritada
– No, no es eso, solo que me ha extrañado que me llamases
– Ya me imagino que no te molesta hablar conmigo, después de lo de ayer seguro que lo estabas deseando jaja – Replico orgullosa de lo que había hecho
– Bueno, eres tu la que me esta llamando, a lo mejor te gusto mas a ti – Comente entre risas
– Tu me dirás que satisfacción saco de hacer una paja – Concluyó ella
– Ninguna supongo – A excepción de la satisfacción de hacer daño a tu hermana, pensé – Pero ahora en serio, para algo me habrás llamado tantas veces
– En realidad si, he quedado esta tarde con mi novio y me ha pedido que le lleve el pantalón, así que ya me lo estas trayendo porque no se me ocurre ninguna excusa para decirle que se los he dejado a un chico sin que suene a cuernos – Dijo riendo
– Esta bien. Me ha estado llamando tu hermana, supongo que querrá verme, así que cuando vaya para allá te los acerco
– Tu tráemelos de todas formas, que dudo que vayas a quedar con ella – Dijo dando a entender que no fuese a ver a Mónica
– ¿Por qué dices eso? – Pregunte extrañado
– Pues porque lleva todo el día de morros, mucho mas que ayer.
– ¿Pues que le pasa?, vale que ayer seguía enfadada pero parecía que se la estaba pasando
– Después del enfado que tenia queda contigo y haces un plan tan divertido que se queda dormida jajaja. Supongo que será por eso. Desde luego que si a mi me piden perdón con algo tan cutre ya pueden irse olvidando de volver a verme – Dijo menospreciando mi cita con Mónica
– Pues me ha estado llamando esta mañana – Me defendí
– será para dejarte fijo – Contesto riendo aun mas
– ¡¡Que no estamos saliendo!! – La replique ya enfadado
– Pues quien lo diría…
– Bueno te tengo que dejar que tengo mucho que hacer, adiós – La dije para no tener que seguir hablando con ella
– Hasta luego ex cuñado – Se despidió ella

Mientras colgaba aun la escuchaba reírse a carcajadas. Esta vez había conseguido ponerme de mal humor. Me dejo algo extrañado por todo lo que me contó sobre Mónica, pero sabiendo como era supuse que seria mentira. No había nada que me hiciese pensar que las cosas estaban aun peor que el día anterior, sino que después de que se dejase hipnotizar seguro que de nuevo tenia muchas ganas de verme y por eso me había estado llamando. A pesar de que no tenía pensado quedar con Mónica esa tarde, después de ver las llamadas que me había estado haciendo, y teniendo en cuenta que de todas formas tendría que acercarme hasta su casa para llevar el pantalón a Carolina, la llame por teléfono también a ella.

– Hola Mónica – Dije en cuanto descolgó
– Hola – Contesto en tono serio
– Me has estado llamando
– Si, te he llamado varias veces… – Comento esperando mi respuesta
– ¿Y que querías? – Pregunte intentando que fuese ella la que me pidiese quedar y no al revés
– Pues me preguntaba si querrías quedar esta tarde – Su voz era nerviosa, muy dubitativa, incluso asustada, o al menos eso me pareció
– Esta bien. Si quieres paso ahora mismo por tu casa – Me ofrecí
– No. Estoy en la tienda
– Pero si es domingo – La dije
– Ya. Pero tengo que hacer cosas, ahora te veo, adiós
– adiós – Dije, aunque ella ya había colgado

Si que es cierto que la encontré aun enfadada, pero me extraño más el tono de su voz, como si tuviese miedo de escucharme. La note muy distante, pensé que debería esforzarme mucho de nuevo para recuperar su confianza, no iba a ser lo mismo controlarla ahora que antes, pues ya no estaba igual de tranquila conmigo. Aun así había preferido quedar en la tienda en vez de en su casa, asegurándose el estar a solas conmigo, así que no debía estar tan enfadada como su voz demostraba.

Olvide mis intenciones de pasar la tarde estudiando y tan pronto como me prepare para salir fui a por el coche al garaje. Conduje tranquilo hasta el barrio de Mónica, los domingos da a gusto moverse por la capital pues apenas hay trafico, menos aun a las cuatro de la tarde. Mientras conducía me sentía espléndido, en los últimos días había conocido a Mónica como nunca jamás lo había hecho, aunque en ese momento no fuese todo tan bien como debiese. Había conseguido que sus padres me aceptasen, que viesen bien el que estuviese tanto con ella hasta el punto de que me quisiesen como su novio. Había logrado coger confianza con su hermana y me quedaba tiempo de sobra para preparar el último de mis exámenes, solo tenia que contentar a Mónica para que la situación fuese perfecta.

Me dirigí en primer lugar a buscar a Carolina a su casa, no quería que me interrumpiese en medio de una sesión con Mónica pidiéndome los pantalones de su novio, deseaba que la tarde fuese larga y tranquila, sin interrupciones, pero nadie contesto al portero automático. La llame al móvil y me decía que estaba apagado. Muy propio de ella, me había hecho ir hasta allí metiéndome toda la prisa del mundo para al final no estar. Resignado camine hacia la tienda. Al llegar llame a Mónica al móvil ya que aparentemente tampoco había nadie y me dijo que empujase la verja y pasase hasta la oficina. Mientras pasaba por la tienda me percaté de que todo estaba como antes de la inauguración, ya habían repuesto todo lo vendido, de nuevo estaba limpia y ordenada hasta el último detalle y seguro que era fruto del trabajo de Mónica.

Pase por el almacén a oscuras, no estaba la luz encendida así que me dirigí casi a tientas hasta la puerta de la oficina, de donde salía una luz tenue que parecía la luz que desprendía la pantalla del ordenador. Caminaba despacio, no quería tropezarme con ninguna de las cajas que había por el suelo aun sin colocar en las estanterías. Llame a Mónica pidiéndola por favor que encendiese la luz pero no tuve respuesta. Me detuve a medio camino, pues no veía casi nada, llamándola de nuevo y quedando en silencio esperando escucharla pero no fue así. Escuche un ruido en el otro lado del almacén y pensé que Mónica quizás estuviese allí tratando de asustarme pero al no volver a escucharlo seguí hacia el despacho. Estaba claro que Mónica trataba de gastarme una broma y me sentí contento por ello, si siguiese pensando en la discusión no haría esa clase de cosas.

Entre por fin en la oficina creyendo que estaría allí, detrás de la puerta o escondida en algún otro sitio esperando a que pasase para cogerme por sorpresa. Ya avanzaba al grito de – ¿Dónde estaaas? – mientras me reía por la ocurrencia que había tenido. Una vez dentro del despacho al menos veía algo por la luz del monitor, aunque tampoco mucho porque era la parte de atrás la que daba hacia mí. Mire detrás de la puerta pero no estaba allí, tenia las luces al lado pero no quise darlas para seguir con la broma, era una buena forma de empezar la tarde riendo en lugar de con la frialdad de la anterior cita. Me pareció escuchar de nuevo un ruido en el almacén, pero seguí buscando en el despacho- ¿Monicaaa?, te voy a encontraaar – Dije de nuevo riendo mientras miraba detrás del tresillo sin verla. Ya solo podía estar detrás de la mesa de oficina o me tocaría buscar en el almacén, así que aun riendo di dos pasos y agachándome miré debajo de la mesa. Tampoco estaba allí.

Me incorpore de nuevo mientras miraba de pasada la pantalla del ordenador. Se me quito la risa al instante y el pulso se me acelero totalmente cuando vi lo que el monitor mostraba. Aun estaba con la cara totalmente desencajada cuando escuche pasos en el almacén que se dirigían corriendo hacia la puerta de la oficina. Tan velozmente como mis reflejos me permitieron hice lo mismo pero justo antes de poder agarrar la puerta vi que Mónica se me adelantaba dando un tremendo portazo y echando la llave antes de que pudiese salir de allí.

Entonces entendí el porque del nerviosismo en su voz, el porque de la cita del día anterior en la que parecía no querer estar conmigo y el porque de que tuviese tanta obsesión en que nuestra cita acabase en la tienda. Comprendí ese cambio tan radical que sufrió respecto lo que le dijo a sus padres, ese odio visceral que les contó que sentía hacia mi por las broncas del viernes que en cuestión de horas se tornó en ganas de verme. Entendí de repente porque parecía estar asustada cuando habló conmigo esa misma mañana y que no solo lo parecía, sino que lo estaba y por cierto, tenía muchos motivos para estarlo. Recordé lo que me contó Carolina hace entonces apenas una hora; que su hermana aun estaba enfadada conmigo; y que no la creí debido a mi idea de que tenia todo controlado. Que equivocado estaba.

Apreté el pomo tanto como mis fuerzas me permitían, pero estaba claro que la puerta estaba bien cerrada y que no podría abrirla. Di golpes, de haber tenido fuerza para hacerlo la habría echado abajo sin dudarlo ni un momento, pero lo intente varias veces y no pude. Lo probé golpeando incluso con el tresillo, pero la puerta no cedía ni un milímetro. Puedo asegurar que me visión se nublaba por la preocupación, que el stress era tal que pensaba que iba a sufrir un desmayo en cualquier momento. Me puse a dar puñetazos de nuevo a la vez que gritaba que me abriesen, pero sabia que no seria así. Llame a Mónica a voces pero solo escuchaba su llanto desconsolado al otro lado, sin obtener respuesta. Pasarían diez minutos sin que ella hiciese otra cosa que escuchar mis gritos y mis golpes desesperados que no servían para nada. Esperaba que al menos alguien me oyese y fuese a ver lo que ocurría pero no pasó.

Decidí tratar de tranquilizarme a pesar de la situación y ponerme a pensar. Me aleje de la entrada y me senté al ordenador, viendo lo que había hecho que todo se derrumbase por completo. Tenia que comprobar lo que Mónica sabía así que, con los ojos puestos en esa imagen fija en la que aparecía yo viendo la televisión y ella sentada al ordenador, pulse al play para ver todo lo que había conseguido grabar. Nada mas empezar a verlo me lleve un nuevo disgusto, no solo estaba grabada la imagen, sino que el sonido se escuchaba con una claridad absoluta. La paciencia me duro menos de dos minutos, pase el video rápidamente, parando para ver determinados momentos. Estaba grabado el momento en el que me recitaba todas sus sugestiones así como mis intentos de ganarme su confianza por medios poco ortodoxos. Pase mas adelante y me vi a mi mismo acariciándola muy sensualmente al principio y descaradamente al final, tocando sus pechos e intentando masturbarla hasta que llamaron sus padres. Absolutamente toda la cita del día anterior estaba grabada, incluso su excitante relato de cómo se ponía al tratar de estudiar.

Salí del video y mire hacia donde se suponía que debía estar la cámara grabando el día anterior y aun estaba allí. No se veía a simple vista pero tampoco estaba excesivamente camuflada, era una de las cámaras de seguridad que tenia la tienda. ¿Cómo había podido ser tan tonto? Mónica no tuvo que pensar mucho para conseguir grabarme in fraganti. Estaba claro que alguna sospecha, por pequeña que fuese, había tenido sobre lo que hacia durante las relajaciones, pero pensaba que había conseguido borrarlas de su mente. Quizás su cambio de look y sus calentones al ponerse a estudiar la habían hecho sospechar aun mas de mi, pero sobre todo lo habría hecho mi intento frustrado de hipnotizarla en la discoteca, estaba convencido que ese había sido el detonante de la situación en la que ahora me encontraba.
Fijándome de nuevo en el monitor del ordenador trate de borrar el video, pero no pude hacerlo. El programa controlaba todas las cámaras de la tienda y no era capaz de acertar a eliminar esa grabación. De todas formas estaba convencido de que Mónica tendría mas copias, no iba a ser tan descuidada de dejarme a solas con esa si fuese la única. Ya me encontraba taquicárdico, me imaginaba que Mónica habría hablado con sus padres acerca de lo que la estaba haciendo o incluso peor, que hubiese hablado con la policía. Me imaginaba dentro de unos días dando explicaciones a todo el mundo acerca de lo que había estado haciendo con Mónica y me di cuenta de que me había excedido demasiado con ella. Estaba claro que me había ganado la partida y me tenía en sus manos. Mientras pensaba en estas cosas aun la escuchaba llorar al otro lado de la puerta. Trate de mirar por las cámaras y conseguí conectar la del almacén, Mónica estaba sentada apoyada en parte exterior de la puerta de la oficina, inmóvil. Viéndola en esa posición, sin reaccionar, un primer pensamiento positivo vino a mi cabeza ¿Y si no había dicho nada a nadie? ¿Y si la daba vergüenza reconocer lo que la había pasado? Me levante y me dirigí hacia la puerta sentándome tal y como estaba ella. Deje de gritar y trate de hacerla entrar en razón.

– Mónica, déjame salir – Espere un buen rato a que me hablase pero no lo hizo – Mónica no vas a poder tener encerrado aquí toda la vida

Mónica no contesto pero empezó a llorar mas desesperada que antes ¿Acaso la idea de encerrarme había sido solo un impulso y ya no sabia que hacer conmigo? Parecía ser así, ya que llevaba una hora encerrado sin que ella se moviese

– Mónica ¿Qué es lo que vas a hacer? Antes o después alguien vera que estoy aquí encerrado y saldré

De nuevo escuche mas fuerte su llanto, estaba convencido de que no sabia que hacer así que aprovechando eso seguí hablando para ver si conseguía que ella misma me abriese la puerta

– En serio Mónica, abre la puerta, antes o después voy a salir
– Hoy no vendrá nadie a la tienda – Hablo por primera vez entre gritos y sollozos
– ¿Y? como mucho me quedare encerrado hasta mañana cuando abran la tienda, voy a salir y no puedes hacer nada para evitarlo – Dije
– Voy a contar todo a… – Dijo gritando pero no la deje a acabar
– ¿A quien vas a contar todo?, ¿a la policía?, no creo que vayan a creerte, es mas te tomaran por loca ¿acaso crees que piensan que con la hipnosis puede hacerse esto?

Mónica se quedo callada, no me contesto a ese ultimo razonamiento y creo que era porque ella pensaba exactamente lo mismo, que si no había ido ya a la policía era por miedo a que no la creyesen así que seguí intentando convencerla de que nadie la creería si contaba todo lo que había ocurrido

– ¿a lo mejor se lo vas a contar a tus padres? Tampoco pienso que te vayan a creer, van a pensar que era todo un juego entre nosotros
– Mis padres si me creerán – Chillo convencida de ello – Me conocen muy bien y saben que no haría esas cosas
– Pero últimamente has cambiado mucho. Tú forma de vestir, la seguridad en ti misma, seguro que piensan que has cambiado tanto que serias capaz de hacerlo. Y no creo que vallas a contárselo a nadie mas porque no tienes confianza para hacerlo con nadie

De nuevo se quedo callada, casi asintiendo lo que la acababa de contar. Por momentos yo me iba tranquilizando viendo que la situación no era aun tan grave como podía esperar y Mónica se ponía más nerviosa al no saber que hacer. Siguió pasando el tiempo en silencio, esperaba que Mónica me abriese en cualquier momento, en cuanto razonase un poco pero no fue así por lo que trate de hablar de nuevo con ella

– Mónica, lo que no me puedes negar en que un poco te gusta el cambio que te he provocado
– NO – Grito ella categóricamente
– Ahora destacas más, vistes mejor, la gente te mira, eres mucho más popular. Incluso los desconocidos son amables y hablan contigo
– Me da igual no me gusta – Grito de nuevo
– Además no vives tan estresada, has aprendido a alejarte un poco de los estudios para pensar en otras cosas…
– Para mi lo importante son los estudios, no quiero cambiar

La veía convencida en sus argumentos, en sus deseos de ser como siempre había sido, firme en sus valores de siempre así que decidí no seguir la conversación por allí. Solo me quedaba una cosa por intentar, pero sabía de antemano que ya no me serviría para nada, pues Mónica estaba más que prevenida. Trate de nuevo tranquilizarme, baje el tono de mi voz y dije:

– Mónica, por lo menos no puedes negarme que te relajabas mucho en las sesiones, que descansabas mejor, que te sentías bien…
– Eres un cerdo, un salido, un imbécil, y todavía eres tan tonto que crees que eso funcionara, ¡Que te jodan! – Dijo mientras escuchaba que se levantaba y salía de la tienda

Oí a lo lejos el ruido de la persiana metálica al cerrarse. Parecía que me había dejado encerrado y se había ido, aunque antes o después tuviese que volver para sacarme si no quería dar explicaciones a sus padres de porque lo había hecho. Volví a sentarme en el ordenador, quería borrar por lo menos las grabaciones de la conversación que acabábamos de tener pues descartaban que la hipnosis fuese un juego entre nosotros. No tarde mucho en hacerlo y de paso borre la otra grabación. Llevaba ya dos horas encerrado cuando elimine los videos y lo único que me preocupaba era salir de allí cuanto antes. Cogí el teléfono móvil para ver a quien podía llamar aunque estaba claro que solo Carolina podría tener las llaves para sacarme de allí. Justo cuando estaba pensando en eso fue ella quien me llamo a mí

– Hola, me has llamado hace unas horas
– Si, era porque estaba en la puerta de tu casa para darte los pantalones, pero nadie contestaba – Dije tratando de disimulas mi estado de nerviosismo
– Es que estaba durmiendo y nunca me levanto si llaman jajaja
– Vale, no pasa nada, estoy con tu hermana así que no he venido para nada – Mentí
– ¿Entonces me puedes traer los pantalones? – Pregunto ella
– Pues es que ahora mismo Mónica ha salido a hacer unos recados y me he quedado cerrado en la tienda viendo la televisión
– Vale, voy para allí, que no quiero encontrarme con la petarda de mi hermana
– Coge las llaves, que sino no podrás entrar
– Vale voy para allá – Dijo al colgar

Bueno, por lo menos no tardaría mucho en estar de nuevo libre pensé, aunque no sabia que hacer una vez que lo estuviese. No podía presentarme delante de Mónica a pedirla disculpas, pues nadie en su sano juicio perdonaría lo que la estaba haciendo. Solo me quedaba rezar para que siguiese teniendo miedo o vergüenza de contar lo que la había pasado. Recogí toda la oficina tan rápido como pude para que no se viesen los destrozos que había preparado en mi intento de salir. Carolina no tardo mucho en llegar y nada mas hacerlo me pidió los pantalones, salí de la tienda con ella mientras me contaba que se había cruzado con su hermana mientras salía de casa y que la había visto llorando y muy nerviosa. La pregunte si había hablado con ella y me dijo que no, que solo la había apartado de un empujón y se había metido a seguir llorando a su habitación. Carolina me miraba suponiendo que había discutido conmigo y por primera vez desde que la conocía la vi con gesto serio

– ¿Os ha pasado algo? – Preguntó
– Si, bueno… – Conteste tratando de inventar una buena excusa – hemos discutido por lo del otro día
– Ya sabia yo que no te había perdonado – Comento para que reconociese que me había confundido
– Si me pensaba que si, pero es que tiene mañana un examen y lo lleva muy mal, no cree que vaya a aprobar y esta muy irritable. Yo creo que es por eso, si no no lo entiendo – Dije tratando de explicar la desesperación de Mónica
– ¿Y te ha dejado encerrado por eso?, a mi me lo hace y la mato – Dijo recuperando su risa habitual
– Hombre, luego vendría a sacarme supongo – Dije riendo yo también esperando que se conformase con esa explicación
– Es que se preocupa mucho por los estudios, no pasa nada porque suspenda una vez, nadie la va a decir nada. Pero ya la notaba yo rara últimamente, creo que con tanto quedar y eso ha dejado la universidad apartada y ahora se esta arrepintiendo, incluso ha dejado de arreglarse otra vez… – Contó Carolina recuperando el tono serio
– ¿Pero tan mal la has visto? – Pregunte, aunque sabia que así era ya que hasta Carolina parecía preocuparse por ella
– Si, en serio, parecía que hasta iba a darla un ataque de ansiedad
– Oye Carolina, ya se que has quedado con tu novio, pero si esta sola en casa debería estar con alguien ¿Por qué esta sola no? – Pregunte tratando de solucionar el lío en el que estaba metido
– Si, mis padres se han ido al pueblo a pasar la tarde
– Entonces a lo mejor deberías quedarte con ella por si acaso – La aconseje
– En todo caso la digo que se tome unos tranquilizantes o algo y me voy, no voy a tirar la tarde por quedarme con ella – Contesto tras pensar un rato lo que iba a hacer
– Joder Carolina, y eso que parecía que estabas preocupada por tu hermana – Dije tratando de convencerla, aunque sabia y quería que no se quedase
– Si quieres quédate tu – Me dijo enfadada
– Si me ve se va a enfadar mas aun – Replique
– Pues si quieres te quedas mientras la doy los calmantes sin que te vea y cuando veas que se la ha pasado o que se queda dormida te vas – Concluyo – Yo esta claro que no me voy a quedar
– Vale – Dije al momento

Parecía que sin buscarlo y por casualidad se me planteaba una pequeña posibilidad de controlar todo de nuevo. Fuimos a su casa entrando en silencio, me quede escondido en la habitación de Carol esperando que Mónica accediese a tomar las pastillas. La preguntó si quería tomar algo para calmarse y se negó, Carolina insistió mucho pero no la hacia cambiar de opinión, ya pensaba que lo iba a dar por imposible y se iba a ir cuando empezó a decirla que estaba preocupada, que se tenia que ir y no quería dejarla así, que sino pasaría toda la tarde pensando en ella. Me sorprendió ese arrebato de cariño hacia su hermana y a Mónica pareció sucederla igual ya que para que se fuese tranquila accedió a hacer lo que la sugería. Amablemente se ofreció para llevárselo a la habitación y tras coger varias cosas en el botiquín vino a consultarme que debía darla.

– A ver, ¿Qué hay que para tranquilizarse?, porque normalmente yo me fumo un porro y listo – Dijo riéndose
– ¿Por qué te ríes? – Pregunte – Parecías muy preocupada hace un momento
– Ya, es que sino me pongo así no se lo toma ni de coña jajaja ¿Soy buena actriz a que si?
– Si Carolina, claro que si – Conteste con cara de asombro

Inmediatamente me puse a buscar entre todas las medicaciones que había traído, buscaba lo mas fuerte que pudiese haber, algo que la dejase muy relajada, lo mas somnolienta posible. No tarde en encontrar un calmante pero no era potente, así que la di varias pastillas a Carolina para que las llevase, diciéndola que había que tomar más de una según decía el prospecto. Así lo hizo y tras dar a Mónica la misma explicación que yo acababa de darla volvió contando que se les había tomado. No espero ni un segundo a ver si su hermana se quedaba mejor, se despidió de mí y se fue corriendo de casa.

Hacia unos minutos estaba encerrado en la tienda y ahora estaba de nuevo a solas con Mónica, que además no tardaría mucho en quedarse atontada. Aquel debió ser mi día de suerte. Espere unos minutos y cuando dejé de escuchar la respiración agitada que la provocaba a Mónica el llanto salí con cuidado de la habitación, sin hacer ruido, en dirección a su habitación. La puerta estaba abierta así que me asome silenciosamente y la vi tumbada en la cama, mirando hacia arriba como hacia durante las sesiones. Su cara tenia los rasgos propios de haber pasado mucho tiempo llorando y aun mas sin dormir, pero ahora estaba tranquila y calmada. A pesar de que estuviese sedada tenia miedo de que empezase a gritar al verme, pues no soy medico y no sabía exactamente el efecto que tendría sobre ella los sedantes que había tomado.

Armándome de valor entre en la habitación muy despacio, no pareció percatarse de ello puesto que seguía con la mirada fija en el techo. Me acerque poco a poco hacia ella y en cuanto me vio empezó a respirar muy deprisa, pero ni siquiera podía llorar. Se giro torpemente sobre si misma para quedarse tumbada dándome la espalda mientras con las pocas fuerzas que tenia me pedía por favor que me fuese. No podía hacer nada, sus “gritos” apenas se escuchaban fuera de la habitación, para ella debía ser como una autentica pesadilla. Me senté en la cama a su lado, antes de hacer nada suspire profundamente pues mis acciones de las últimas semanas me habían llevado a una situación extrema que yo no deseaba. Ahora no me quedaba mas remedio que seguir adelante, era la única forma de que no revelase nuestro secreto y poder vivir tranquilo. Al igual que la primera vez que la hipnoticé en ese mismo sitio, puse música relajante que encontré en el ordenador, cogí la silla del escritorio y me senté al lado de la cama. Estirando mi brazo agarre su hombro haciendo fuerza para que se tumbase de nuevo boca arriba, pero no necesite mucha, pues los calmantes la impedían resistirse. Por sus ojos brotaban lentamente lagrimas que empapaban su cara pues sabia lo que iba a suceder, ella misma lo había visto en video.

Antes de comenzar a hipnotizarla cogí aire varias veces, no solo Mónica estaba nerviosa, yo lo estaba al menos tanto como ella y debía calmarme para que todo fuese bien. La música sonaba suavemente, no se escuchaba nada de ruido y solo tuve que bajar las persianas para que la luz del sol no molestase. Todo estaba listo para empezar así que aparté el pelo que caía sobre la cara de Mónica para verla bien y agarre su mano. Ella giro su cabeza lentamente, haciendo un gran esfuerzo y me miro con sus vidriosos ojos marrones como pidiendo por ultima vez que me fuese de allí. Ambos sabíamos que no me iría bajo ninguna circunstancia.

– Me has puesto en un compromiso Mónica, no puedo hacer otra cosa y lo sabes, lo siento – Comencé a decirla arremangando su camiseta para acariciarla por todo su brazo

Lo cierto es que si que podía hacer otra cosa, podía intentar hacerla olvidar tanto lo que vio, como las sugestiones, tratar que fuese de nuevo como antes de empezar con las sesiones, pero una mezcla ente egoísmo, autoengaño y la creencia de que era mas feliz con su nueva personalidad me lo impedía.

– Se que no hace falta que te diga que te tranquilices, pues jamás lo harías por voluntad propia, pero ya estas calmada, los tranquilizantes han hecho eso por mi – Dije con la voz mas suave que me permitía poner mi nerviosismo – solo tienes que dejarte llevar, escuchar mi voz, no tratar de resistirte y disfrutar. Sabes que en el fondo te gusta relajarte, dejar que te guíen, no pensar y sentir solo tranquilidad. Sentir como tu cuerpo deja de pertenecerte, como tu mente se vuelve totalmente en blanco. Escucha la música, tu misma la elegiste para otras sesiones, te encanta esta música que te lleva a un sueño que te encanta. Vas sintiendo esa sensación de tranquilidad que deseas. Te gusta caer dormida, entregada, ahora sabes que no solo te relajas, que caes hipnotizada y aunque te de miedo quieres que así sea. Poco a poco caes hipnotizada Mónica, mi mano te relaja, el roce de tu piel contra mi dedo hace que duermas, que te sientas tranquila, vas olvidando tu stress y tu ansiedad. Siéntelo como te relajas, como los problemas desaparecen. No hace falta que digas nada, solo relájate. Tu misma te das cuenta que te sientes mejor que hace unas horas, que olvidas nuestros problemas, yo solo quiero lo mejor para ti aunque tu no lo creas. Sigue cayendo Mónica, cierra los ojos para sentirte mejor ¿Te das cuenta? Has dejado de llorar, eso es porque tu cuerpo quiere sentirse bien, desea sentirse bien y reacciona a la hipnosis. Tu cuerpo quiere la hipnosis, tú deseas la hipnosis en lo más profundo de ti. Poco a poco vas notando ese hormigueo que recorre todo tu cuerpo, lo notas por tus pies, lo notas por tus piernas, sube por todo tu cuerpo y lo recorre una y otra vez provocando aun más sueño, más cansancio. Cae profundo Mónica, no te preocupes vas a estar bien, cada vez mejor, siente como todo se aleja, la habitación desaparece y solo quedamos tu y yo y la música que te arrulla como a un bebe, solo mis palabras en tu mente, deseas escuchar mi voz, aunque ahora estés enfadada, pero lo deseas como el comer, como beber, como respirar. Siente como al tocar tu brazo este cae dormido porque desea dormir, desea entregarse, nota como al tocar con mi dedo tu cara esta se relaja y va desapareciendo ese gesto tan feo que tenias. Tu cara se vuelve inexpresiva, tranquila, esta en paz. Prefieres sentirte así, en paz, sin pensar, solo escuchando y obedeciendo, así es más fácil Mónica. No pienses que esta mal lo que viste en los videos, tu te sentías fantástica cuando lo hacías, te gustaba que te mirasen, te morías porque te mirase, te sentías esplendida, maravillosa cuando lo hacia y nada antes te había echo sentir tan bien. Piensas que esta mal lo que te sucedía al estudiar pero te lo pasabas bien Mónica, disfrutabas de tu cuerpo, descubrías sensaciones nuevas y placenteras, alejabas tu mente del estudio. Mira como te gusta la hipnosis, ya has cerrado los ojos para dejarte llevar, para caer profundo, para entregarte totalmente. Sigue así Mónica, sigue cayendo, siente como mi dedo busca tu ombligo ¿Acaso has tenido antes una sensación que te llene mas que esta? Mira como te toco, como te acaricio cariñosamente, todo es por ti, por tu bien, para que te sientas mejor. Tus piernas se entregan, tu cuerpo, tu mente esta en blanco, vacía, lista para escucharme y relajarse. Siente mi voz, es lo único que deseas, dormir y dormir cada vez más. Todo se olvida, el tiempo se detiene para que te sientas mejor

Mónica estaba totalmente hipnotizada, aunque me daba miedo que no sirviese para nada lo que la estaba diciendo porque ni siquiera lo escuchase por el efecto de los tranquilizantes. No quería propasarme con ella, solo quería hipnotizarla mas profundo que cualquier otra vez, sin nada que la alterase para entrar en su mente como nunca antes lo había hecho, pero tenia un problema, sus padres volverían a la hora de cenar y esa hora se acercaba.

– Sigues tranquila y relajada sin hacer ningún esfuerzo, tan relajada que nada te preocupa, solo quieres a seguir así cuanto más tiempo mejor, no deseas despertar nunca Mónica. Ahora vas a reaccionar a lo que te digo, tu cuerpo reaccionara a mis palabras sinceramente, sin mentir. ¿Hay más grabaciones de la tienda?
– Si
– ¿En donde?
– En mi ordenador y en un DVD en la mesilla
– Esos videos hacen que te sientas mal, pueden acabar con las sesiones y tu no deseas que eso ocurra, mientras esas grabaciones existan nuestra relación esta en peligro y no deseas eso. Deseas que siempre nos llevemos bien, sin discutir, viéndonos lo más posible. Quieres seguir hipnotizada, sentirte cada vez más y más relajada y eso no podrá suceder hasta que no desaparezcan esos videos, deseas borrarlos, destruirlos. Cuanto mas te hablo mas deseas hacerlos desaparecer, mas profundo caes y mejor te sientes. Deseas eliminarlos para sentirte mejor. Destrúyelos Mónica para seguir con la sesión

Sus ojos se abrieron de nuevo con la mirada perdida. Las ojeras que la había provocado el llorar apenas se veían ya. Lentamente se incorporo quedando sentada en la cama, apoyo los pies en el suelo y se levanto dirigiéndose al ordenador. Me levante para ver de cerca lo que hacia y estirar de paso mis entumecidas piernas, pues llevaba mucho tiempo sentado. Cogió el ratón y entrando en una carpeta elimino sin dudar el video. Según lo hizo se dirigió a la mesilla de noche, se agacho sin doblar la espalda, que estando hipnotizada llevaba siempre completamente rígida, y abrió uno de los cajones. Saco el DVD y haciendo un pequeño esfuerzo lo partió en dos dejando los trozos encima de la mesa. Cuando hubo acabado volvió a tumbarse dócilmente en la cama

– Muy bien Mónica, ahora te sientes liberada, no deseabas tener esos videos ni siquiera deseas recordarlos y al destruirlo puedes sentirte mejor aun. De nuevo mi mano te toca, y caes, caes mas profundo siente como son mis dos manos ahora las que acarician tu vientre, las que te lo masajean dándote un calor hipnótico, no deseas despertar deseas dormir
– No deseo despertar, deseo dormir
– Tu mente esta vacía, poco a poco va olvidando esos videos, no los recuerdas apenas ya, no recuerdas lo que ocurre en las sesiones, no recuerdas nuestra discusión en la discoteca, no recuerdas que durante las sesiones te hipnotizo. Lo único que recuerdas de nuestras discusiones es que me has perdonado. Repítelo Mónica
– Lo único que recuerdo de nuestras discusiones es que te he perdonado
– Muy bien, sigue diciéndolo, grábalo en tu mente para poder sentirte mejor, para no olvidarlo nunca
– Lo único que recuerdo de nuestras discusiones es que te he perdonado, lo único que recuerdo de nuestras discusiones es que te he perdonado, lo único que recuerdo de nuestras discusiones es que te he perdonado, lo único que recuerdo de nuestras discusiones es que te he perdonado
– Muy bien Mónica, sigues profundamente hipnotizada, sintiéndote cada vez mejor, tras cada segundo que pasa estas mas controlada, cada palabra mía hace que este mas entregada. Poco a poco las sugestiones se vuelven mas fuertes, de nuevo deseas cumplirlas porque no recuerdas que te hayan sido impuestas, deseas cumplirlas
– Deseo cumplirlas
– No harás nada por luchar contra ellas porque eres tu la que deseas que se cumplan, porque tu te sientes mejor al realizarlas.
– No haré nada por luchar contra ellas

Cada vez que miraba el reloj era mucho mas tarde. Parecía que el tiempo se iba volando pero necesitaba estar más aun con ella. No quería despertarla por si todavía recordaba algo a pesar de llevar tres horas luchando por hacerla olvidar, pero teníamos que ir a la tienda para tener toda la noche para nosotros. No sabia como hacerlo para llegar hasta allí sin despertarla, suponía que si íbamos andando acabaría saliendo del trance o nos encontraríamos con algún conocido de ella poniéndome en un aprieto. De repente se me ocurrió una solución, cogí las llaves de su casa y dejándola dormida en su cuarto fui corriendo a meter mi coche en su plaza subterránea de aparcamiento. Volví a por ella y sin dejar ni un solo segundo de hablarla bajamos en ascensor y la monte en el coche. Al llegar a su tienda aparque en doble fila y espere a que no pasase nadie para entrar. Una vez dentro la mande tumbarse en el sillón y envié un mensaje desde el móvil de Mónica a sus padres diciéndoles que pasaría toda la noche en la biblioteca estudiando para el día siguiente. No tardaron en contestar dando el visto bueno. Por fin estábamos de nuevo tranquilos y con toda la noche por delante para seguir con la hipnosis.

– Muy bien pequeña, sigues dormida, no has intentado despertarte, pasaras toda la noche hipnotizada, escuchando mi voz, olvidando todas nuestras discusiones. Nota como estas más entregada que otras veces, que no recuerdas haberte sentido mejor nunca.
– No me he sentido mejor nunca – Dijo inexpresivamente
– Claro que no, cada vez caes más profundo, después de esta noche desearas más que nunca estar conmigo, será más fácil que nunca el caer hipnotizada mas y mas profundo, estarás mas entregada cada vez. Después de esta noche cada vez que no estés conmigo estarás pensando en mí. Desearas hacer sesiones constantemente, desearas que te mire, vivirás para hacerme feliz. Iras recordando tu vida hasta ahora como algo lejano y sin sentido, solo te preocuparas por cambiar, por ser popular, por ser el centro de atención y por complacerme…
– Solo me preocupare por complacerte
– Eso es Mónica, deseas tanto hacer relajación que dará igual lo que suceda, siempre dejaras todo a un lado para estar conmigo. No te enfadaras nunca conmigo por miedo a no volver a verme. Sigue relajada, hipnotizada, entregada
– Entregada – Dijo inconscientemente

Así pase más de doce horas seguidas, grabando en lo más profundo de su subconsciente todo lo que deseaba, haciéndolo lo mejor posible para que jamás se la olvidase. Cuando de nuevo amaneció no tenia casi voz, y no se que me hacia mas daño si el sueño, el hambre o la sed. En otras circunstancias nunca habría pasado tanto tiempo con ella pero la situación lo requería. No se me paso por la mente tratar de hacerla nada, mi lívido estaba por los suelos, solo quería asegurarme que cuando despertase no me ocasionaría ningún problema. Si todo iba bien ya habría tiempo para esas cosas. Ya era lunes y Mónica tenía que hacer un examen, así que fui dando poco a poco por terminada la sesión

– Ya no recuerdas nuestra discusión, no tienes ningún motivo para estar enfadada conmigo, me has perdonado por completo. Ahora me iré y tú despertaras descansada y tranquila, has pasado la noche en la biblioteca Mónica y has venido a la tienda para coger el móvil que dejaste olvidado. Esta noche no has estado conmigo, ayer te fuiste enfadada y no volviste a verme, despertaste en tu casa y te fuiste a la biblioteca, pasaste allí toda la noche y luego viniste a la tienda. Esta noche no me has visto Mónica, pero has estado pensando en mí y en todo lo equivocada que estabas por haberte enfadado conmigo. ¿Qué has hecho esta noche?
– He estado en la biblioteca y he venido aquí a por mi teléfono móvil
– Muy bien pequeña ¿A que hora es el examen?
– A las 10:00
– Vale Mónica, descansa un poco mas, ya te despertaran cuando abran la tienda – Dije despidiéndola

Salí de nuevo a la calle para volver a mi casa. Confiaba en que tras toda la noche con Mónica, de nuevo desease verme y hubiese olvidado completamente la discusión, esperaba que así fuese pues había hecho un esfuerzo enorme. Me dirigí hacia mi coche y recordé que cuando fuimos a la tienda le había dejado en doble fila, por los nervios del momento se me había olvidado aparcarle bien y se lo había llevado la grúa. No me toco otro remedio que volver a casa en taxi. Cuando llegue a casa mi padre ya estaba levantado para ir a trabajar, la bronca fue considerable pues no había pasado por allí en toda la noche. Me daba igual lo que me dijesen, yo solo quería dormir así que me acosté pasando de ellos. A pesar de estar destrozado me costo mucho dormirme, aun tenia miedo de que Mónica pudiese recordar algo.

Continuara…

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Monica. Novena parte

Los tres días en los que Mónica estuvo en su pueblo pasaron sin pena ni gloria. Tan solo aproveche para entrar en el MSN y en el correo electrónico usando la contraseña que tan amablemente me había dado. Nada de lo que vi estaba fuera de lo común, todo eran e-mails de la facultad, de páginas con información acerca de oposiciones o correos reenviados en cadena por unas chicas que según los apellidos que tenían debían ser familia suya. En toda la bandeja de entrada solo hubo dos cosas que me llamaron ligeramente la atención, una eran unas fotos de hace algunos meses con las que pude percatarme del cambio tan radical que la había provocado, la otra era una suscripción reciente a una pagina de calzado femenino. La bandeja de salida estaba prácticamente vacía, pero tenía algún correo en los que enviaba curriculums buscando trabajo como profesora particular.

Al igual que cuando se ausento anteriormente, las llamadas telefónicas para hablar conmigo eran constantes, pero al menos esta vez todo eran buenas noticias acerca de la salud de su tío. El jueves por la mañana me acerque a la facultad, no tenia nada que hacer allí pero quería ver la repercusión que había tenido el incidente de la biblioteca en la imagen que la gente tenia de Mónica. Me dirigí a la cafetería y como siempre estaba mi grupo de amigos. Ellos sabían perfectamente que había estado estudiando con Mónica, pues me vieron con ella, así que esperaban escuchar mi versión de lo sucedido como agua de mayo. Según llegue me empezaron a realizar preguntas de tal forma que pensé que aquello era un interrogatorio. Trate de quitar importancia a lo sucedido, la mayoría de los comentarios la ponían como si hubiese perdido la razón y no quería que se pensase eso de ella. Me limite a hacerme el despistado, dando a entender que lo único extraño que había pasado era el “ataque de alergia” que sufrió. Lo cierto es que no me costo convencerles puesto que tanto lo sucedido, como los rumores que después surgieron por toda la universidad, eran bastante inverosímiles, mas aun si cabe tratándose de una persona tímida y tan poco dada a ser el centro de atención como era Mónica.

A pesar de haber dado toda clase de explicaciones me siguieron preguntando sobre la repentina amistad que tenía con la “rara” como ellos muchas veces la llamaban, aunque ya no lo hiciesen con el desprecio de antes. No pude evitar el presumir un poco de cómo en “tan solo un día”, fui capaz de retomar la escasa relación que nos unió de pequeños para conseguir una cita con ella. Mónica era la mujer mas bella con la que jamás había estado, no es que el resto no fuesen hermosas, pero ella las superaba notablemente, así que me convertí en el centro de las envidias de mis amigos. Quizás alardee mas de la cuenta, pero no era para menos, cualquiera en ese momento daría lo que fuese por tener esa confianza que yo mantenía con Mónica. Después de alardear un buen rato les asegure que al día siguiente, después de la inauguración de la tienda de los padres de Mónica, iría junto a ella y mis amigos de fiesta por la ciudad. No es que me gustase mucho la idea, puesto que Mónica no era una chica sociable, pero tanto mis amigos como mis amigas la querían conocer y después de tanto presumir de ella no podía negarme.

El viernes por la mañana mientras desayunaba sonó mi teléfono móvil, Mónica me recordó la inauguración de la tienda y me cito a las 20:00 allí. La comente la idea de salir con mis amigos de fiesta, estaba claro que no la gustaba para nada el plan puesto que ni la gustaba la fiesta en general, ni conocer a gente nueva, menos aun cuando esta gente la había criticado y humillado casi constantemente. Tras proponérselo se hizo el silencio al otro lado del teléfono, para después, en medio de un suspiro de aprobación, decirme que si vendría. Me sorprendió el que ni siquiera tratase de convencerme para que no fuésemos, sino que me hizo caso mostrando su disconformidad sutilmente, aceptando mi petición a pesar de no ser de su agrado. Pase el viernes con mis amigos, preparando la salida nocturna, comprando bebidas, decidiendo donde iríamos y olvidando al menos por un fin de semana el único examen que tendría que hacer unos días después. Necesitaba salir y desahogarme un poco después de tanto estudio. Cuando dieron las 20:00 cogí mi coche y me dirigí a la fiesta de inauguración.

Al entrar a la tienda observe el resultado final de los reformas, realmente parecía un nuevo negocio. Había mucha gente comiendo y bebiendo todo lo que habían preparado para que la reapertura fuese perfecta. Me di una vuelta por todo el local tratando de encontrar a Mónica pero fue imposible, quizás estaría en el almacén pero no podía entrar sin que ella me acompañase así que me entretuve viendo como había quedado todo tras la reforma. Me resulto curioso el ver los precios de la ropa que iban a vender, ni siquiera ellos podían permitírsela, aunque el barrio en el que estaban no era precisamente pobre así que tenían muchas probabilidades de que les fuese bastante bien. Cuando ya llevaba un buen rato mirando aquí y allá la madre de Mónica se acerco para saludarme, me dijo que Mónica y su padre habían ido a casa a por más comida y que no tardarían en venir. Como me temía me invito a que me quedase con ella y empezó a presentarme a todo el mundo que andaba por allí, odio esas situaciones pero no me quedo mas remedio que saludar a toda la familia que había acudido ese día. Según me iba presentando gente me daba cuenta que casi daba por hecho que era el novio de su hija, aunque no lo dijese explícitamente la forma en la que entonaba el “es un amigo de Mónica” lo afirmaba sin lugar a dudas y no me gustaba nada. Observe que toda la familia era forastera, todos provenían del pueblo en el que pasaba los fines de semana Mónica y no teníamos nada en común. Con todo aquel con el que hablábamos no tenía nada que decirle y me veía obligado a escuchar conversaciones que no me importaban loo mas mínimo. Creo que la madre de Mónica se dio cuenta de esto y me presento a un grupo de gente mas joven, entre los que se encontraba Carolina para que me quedase con ellos.

Por un momento me alegre de librarme de toda aquella gente más mayor y poder estar con gente de mi edad, con la que al menos tendría algún tema de conversación, pero nada más lejos de la realidad. Me pase un buen rato escuchando anécdotas que no me parecían ni graciosas. Me percate de que Carolina se encontraba igual de incomoda que yo, así que cuando dijo que salía fuera a fumar decidí acompañarla. Por increíble que pareciese ella era la persona más parecida a mí que había en todo el local. Al salir me sentí aliviado, empezamos a comentar lo absurdo de todo lo que se había dicho dentro a la vez que Carolina se reía constantemente de la gente del pueblo. La personalidad de todos ellos chocaba frontalmente con la de ella, a la que no la gustaba nada todo lo que tenia que ver con el campo. A pesar de las diferencias entre nosotros, en ese momento éramos la única excusa que teníamos para aislarnos del resto, así que nos aprovechamos mutuamente de ello. Lo cierto es que pasamos un rato agradable riéndonos de todos.

Mónica tardaba mucho en venir, casi habían pasado dos horas desde que llegue a la tienda y por lo menos llevaba media hora hablando con Carolina de una forma tan amigable que me parecía incluso extraña. De vez en cuando entrábamos a la tienda a por una copa y salíamos de nuevo a beber. Tras hacer esto unas cuantas veces con el estomago vacío empezaba a sentir los efectos del alcohol y creo que a Carol la pasaba exactamente igual, cada vez hablábamos mas animadamente de cualquier cosa, de las fiestas en la ciudad, de música, aficiones… No se si seria por el estado de embriaguez pero me di cuenta de que Carolina podía llegar a ser muy simpática y divertida, desde luego que para reírme un buen rato la prefería a ella antes que a su hermana.

No tardo en salir el tema del cambio de look de Mónica, Carol no paraba de meterse con ella. Decía que era raro que de un día para otro pasase de tratar de ocultarse entre la gente a llamar tanto la atención. Entre risas me decía que yo era el causante de ese cambio, mientras me recordaba la enorme sospecha que tenían sus padres de que fuésemos novios. No sabia hasta que punto yo era el causante pensé. Seguimos un buen rato hablando de Mónica, me puse un tanto a la defensiva con ella pues todo lo que decía era contra su hermana. En un momento dado se sincero conmigo y me dijo que la tenían por la niña perfecta, que mientras para Mónica todo eran halagos y felicitaciones por los estudios, por trabajar muy bien en la tienda, por ayudar siempre en casa, para ella todo eran broncas por ser mala estudiante, por las formas de vestir, por las compañías con las que iba…, se la notaba harta de esa situación, a fuerza de estar siempre detrás de su hermana había aceptado la imagen de segundota que todos tenían de ella y cada vez la exageraba mas para hacerse notar. En el fondo me daba algo de lastima y hasta la comprendía, pero cuando trate de hacerla ver que su actitud no era correcta saco de nuevo su mal genio para decirme que no debía decirla como actuar. Era increíble como en un momento pasaba de ser tan simpática a tan desagradable. Tanto ella como yo nos hubiésemos ido después de esa discusión, pero con tal de no volver a la tienda nos quedamos los dos fuera.

Tuve que pedirla perdón para suavizar un poco la situación, seguimos hablando de Mónica y por lo que estaba oyendo descubrí que Carolina sentía mucha envidia por ella, aun mas desde que cambio su forma de vestir. Creo que pensaba que Mónica la había superado en una de las facetas en la que era mucho mejor que ella, en la belleza y que lo de ser el centro de atención gracias a eso se la estaba acabando, siendo poco a poco Mónica la que acaparaba las miradas de todos. Veía en Carolina a una niña que se sentía menospreciada, ahora casi apartada de la familia, quizás por eso su forma de ser era tan radical y cambiante. A pesar de esa sensación de inferioridad, que ella nunca seria capaz de reconocer, no paraba de criticarla, que si era una amargada y nunca salía, que si no tenia amigos, que si no era sociable, que si era impopular…. No me explicaba como Mónica en mas de una ocasión la había defendido delante mío si podía decirse que Carolina realmente la odiaba.

Estábamos hablando de Mónica cuando por fin la vi aparecer con su padre. Me encanto comprobar como después de varios días seguía con su nueva forma de vestir, cumpliendo absolutamente esa obsesión por la imagen y por ser mirada. Vestía una falda morada que bajaba hasta medio muslo, con una camiseta nada ajustada de manga corta que desaparecía a la altura de la falda bajo un gran cinturón. Tapando sus piernas desde los pies hasta las rodillas calzaba unas botas negras con un gran tacón que la daban un aspecto un tanto agresivo, pero compensado con un maquillaje muy disimulado y un dibujo algo infantil en la camiseta que la devolvía el aspecto de niña que parecían quitarla las botas. Fue una pena que estuviese su padre delante, pues deseaba fijarme hasta en el último detalle de su modelo. Al darse cuenta Carolina de que aparecía su hermana dijo resignada que se volvía a la tienda.

Según se iban acercando me percate de que Mónica venia muy cabreada, discutía con su padre por haber tenido que estar tanto tiempo en casa preparando cosas y por tener que cargar con ellas hasta la tienda. Amablemente me acerque para ayudarles a llevar todo el peso y al levantarme me di cuenta que había bebido mas de la cuenta, sobre todo sabiendo en la clase de “fiesta” en la que me encontraba. Les salude a ambos y entramos al almacén para acabar de sacar toda la comida, mientras cenábamos dentro, Mónica no paraba de pedirme perdón por haberme dejado en la tienda en una situación tan embarazosa. Me estuvo contando todo lo que habían preparado para la fiesta, estaba muy emocionada pero lo cierto es que yo deseaba marcharme cuanto antes. Aprovechando el primer momento en el que nos quedamos solos la dije:

– Mónica, he quedado dentro de media hora con mis amigos, ves pensando en que tenemos que irnos.
– Es que entre todo lo que tengo que hacer aquí, y que luego estaré en casa con la familia que ha venido no creo que vaya a poder – Dijo Mónica mirando al suelo en un tono casi inaudible
– Joder… – Conteste cabreado
– Pero quédate mas tiempo aquí, hace unos días que no estamos juntos y te he echado de menos – Me gustaba la sinceridad que mostraba al decir que me echaba en falta, aunque sonase a relación seria
– Pues vente conmigo y con mis amigos como habíamos planeado…
– Pero que no puedo de verdad, me tengo que quedar

Un primo de Mónica entro en ese momento para saludarla, espere para quedarme de nuevo a solas con ella pero estaba claro que era imposible tener intimidad entre tanta gente deseando verla. Siempre entraban al almacén más y mas personas así que espere paciente a pesar de que ya se había pasado la hora en la que había quedado con mis amigos. Para pasar el rato continué bebiendo hasta que llegó un punto en el que no podía esperar mas, me levante, agarre a Mónica por el brazo para apartarla de la gente y poder hablar con ella tranquilamente.

– Mónica, me voy que se me ha hecho tarde – La dije enfadado
– Espérate un poco mas, quédate conmigo
– ¿Pero vas a venir luego o no? – Pregunte levantando quizás demasiado la voz
– No, me quedare con mi familia – Contestó suavemente ella tratando de suavizar la situación, mirando como había gente que se había dado cuenta de mi enfado y buscando mi comprensión
– Si lo llego a saber no vengo a esta mierda, para que ahora me dejes tirado… – Dije casi gritando mientras ella miraba al suelo.

Un incomodo silencio se hizo en el almacén mientras la gente nos miraba preguntándose que ocurría. Tratando de huir de esas miradas me dirigí hacia fuera para coger mi coche y marcharme. Mientras salía del almacén vi a Carolina, se me quedo mirando fijamente y cuando la devolví la mirada hecho una sonrisa, dando a entender que la gustaba lo que acababa de hacer. Salí de la tienda y me dirigí al coche, según caminaba iba pensando en el “espectáculo” que acababa de montar. No era propio de mí el portarme así, sin embargo el alcohol y las ganas que tenia de dejarme ver con Mónica delante de mis amigos hicieron que me cabrease. Cuando llegue al coche e intenté abrir la puerta me di cuenta de que no estaba en condiciones para conducir, hasta me costaba introducir la llave en la cerradura. Alguien me llamo a lo lejos,

– Menos mal, es Mónica – pensé

Pero en realidad era Carolina que no paraba de reírse, al llegar al coche y tras vacilarme un rato por no poder abrir la puerta me dijo que había estado bien lo que había hecho, que su hermana se estaba portando como una imbécil. Esas palabras de aprobación de Carolina no hacían más que reforzar mi pensamiento de que había actuado mal, mas aun pensando que lo había hecho delante de toda la familia de Mónica. Seguimos hablando mas de una hora mientras se me pasaban un poco los efectos del alcohol, a lo lejos vimos como todos iban saliendo al dar por finalizada la fiesta. Cuando ya pude coger el coche dije:

– Bueno, me voy con mis amigos
– Joder que suerte, yo todavía tengo que aguantar a estos en casa – Contesto Carolina molesta – Pero por lo menos he librado más de la mitad de la inauguración. El otro día en casa me pareciste un payaso, pero al final me has caído bien jaja – Dijo entre risas
– Bueno, tu el otro día me pareciste un poco prepotente y esta noche me he dado cuenta de que solo eres demasiado chula jaja – Dije yo riendo también – Me alegro de que estuvieses, me lo he pasado mejor al final contigo que con tu hermana jaja.
– Gracias – Respondió Carolina, orgullosa por lo que acababa de escuchar – Espero que te lo pases bien de fiesta, y que soluciones tu movida con Mónica, hacéis buena pareja – Comento mientras se alejaba hacia su casa
– No somos novios – Contesté
– Ya, ya… – Dijo irónicamente mientras se alejaba, sin ni siquiera girar la cabeza

Me quede esperando hasta que doblo la esquina, era tan bella y provocativa que merecía la pena esperar para verla caminar, después de todo se podía pasar un buen rato con ella. Estaba claro que era capaz de lo mejor y de lo peor, pero esa noche me alegre de haber conocido su lado amable. Aun con algún signo de embriaguez arranque el coche y me dirigí al centro de la ciudad, tenia unas ganas enormes de emborracharme para olvidar lo sucedido pues no paraba de pensar en la cara que pondrían los padres de Mónica la próxima vez que me viesen.

Como buenamente pude llegué al centro de la ciudad, llamé a mis amigos y me dirigí al lugar donde habitualmente nos reuníamos para beber. Como me esperaba, mis amigos habían bebido bastante y estaban un tanto insoportables. Después de la promesa que había hecho de que saldría con Mónica esa noche, el que no viniese conmigo me provoco que tuviese que aguantar una buena vacilada, tanto por parte de mis amigos como de mis amigas, lo que hizo que me mosquease mucho. No paraban de decir que ahora que era mas popular pasaba de mi, trate de explicar que no era así pero era imposible hacerles entrar en razón. Estaba claro que la única forma de aguantarles iba a ser beber por lo menos lo mismo que ellos, así que mientras les contaba “lo interesante” que había sido la inauguración, bebí tanto como me permitía mi estomago. Como el resto de las noches que salimos de fiesta, tras haber alcanzado una buena borrachera nos dirigimos a una gran discoteca que hay en el centro de la ciudad. Según recuerdo, y lo cierto es que no recuerdo mucho de aquella noche, pasamos unas cuantas horas bailando, como solemos hacer normalmente. Ya pensaba que iba a ser una noche como cualquier otra cuando vi regresar de una de las salas de la discoteca a dos de mis amigos riéndose descaradamente. Se acercaron a parte del grupo y observé como tras contarles algo el resto se empezaban a reír también, yo estaba con mis amigas un poco más alejado así que no me enteraba de lo que había sucedido.

No mucho mas tarde dos de mis compañeros se acercaron entre risas asegurándome que habían visto a Mónica en otra zona mas tranquila de la discoteca acompañada por un chico. Por mucho que les aseguraba que eso era imposible; no solo por que estaba en casa, sino porque no salía con ningún chico; no me creían y me invitaban a que lo comprobase con mis propios ojos. Convencido de que era mentira lo que me estaban contando, me dirigí a la sala que me indicaron, trate de hacerlo en un momento en el que nadie me viese pero me siguieron, así que cuando comprobé que efectivamente, lo que me decían era verdad, tuve que aguantar de nuevo sus risas. Trate de olvidar lo que acababa de ver, volví con mis amigas, pues no son tan dadas a vacilar como son mis amigos, pero a pesar de que trate de seguir disfrutando de la noche no pude hacerlo.

Mi mente no paraba de dar vueltas a la situación, encima el alcohol no me dejaba pensar con claridad y hacia que me encontrase mal. ¿Para eso había convertido a Mónica en una bella mujer? ¿Para que se fuese con otro en cuanto pudiese?, no solo eso, sino que además me había evitado poniendo de excusa que se quedaría con su familia, había aguantado una estúpida fiesta, conocido a su familia, para luego verla acompañada de otro. Encima parecía que no iban a cesar las burlas de mis amigos. No podía encontrarme peor, así que decidí irme a casa, podía decirse que Mónica me había estropeado la noche. Estaba furioso, celoso y muy enfadado. Antes de salir de la discoteca pase de nuevo por la sala en la que estaba Mónica con su acompañante, seguían allí, hablando y riéndose ajenos a que yo les observa. Me sentía cada vez peor, a los sofás de esa sala era donde yo llevaba a las mujeres con las que quería tener cierta tranquilidad para poder intimar con ellas, alejados del alto volumen con el que sonaba la música en el resto de la discoteca. Ya iba a marcharme cuando vi que Mónica se levantaba, sin embargo su acompañante no lo hacia, la seguí disimuladamente hacia la planta baja del local, como suponía se dirigía a los servicios.

Esperé en la puerta a que saliese, no podía estar más nervioso. Cuando lo hizo observé que se había retocado el maquillaje, incluso eso me sentó mal, a pesar de que lo hacia inducida por una de mis sugestiones. Paso delante de mí con paso firme y sin darse cuenta de que yo estaba allí, cuando paso de largo grite para que me oyese entre la música “MONICA”. Esta se giro mirando hacia un lado y hacia otro, no era a mi a quien esperaba encontrarse así que la costo bastante darse cuenta que era yo quien la llamaba, pero cuando lo hizo su cara se volvió extremadamente seria. No sabia cual iba a ser su reacción, ya que si yo la había montado un numerito hace unas horas, lo que estaba haciendo ella ocultándome su cita era tanto o mas grave que lo que yo había hecho. Se quedo unos segundos parada, mirándome sin saber que hacer hasta que finalmente se acerco un poco y me saludo.

– Hola – Dijo sin mirarme a la cara
– Hola Mónica, ¿Qué haces aquí? – Dije enfadado, como si no supiese que estaba acompañada por un hombre – ¿No te ibas a quedar en casa con tu familia?
– Si pero es que al final hemos… – No la deje acabar la frase, no quería escuchar mentiras
– Si claro – Grite para que mi voz se elevase notablemente sobre la música – Al final te ha surgido algo mejor que quedarte en casa y has salido
– No es eso es que…
– Es que no querías venir conmigo y con mis amigos y te has inventado esa tontería para librarte ¿no? – seguí gritando
– En serio que no es por eso que…
– Claro y al final has salido y ni se te ha ocurrido llamarme para venir conmigo – No podía mirarla con mas desprecio y ella se daba cuenta, de vez en cuando levantaba la vista y me miraba a la cara pero inmediatamente volvía a mirar al suelo
– Que no te he querido llamar por que…
– Que no me cuentes historias Mónica, ya veo todo lo que me echabas de menos, que podías estar conmigo y te has ido con ese tío…
– No te oigo bien con la música – Dijo Mónica impidiéndome terminar

Lo cierto es que no me extrañaba que no me oyese, a mi me costaba hacerme oír y empezaba a notar que perdía la voz, además el alcohol no me dejaba articular las palabras con una fluidez normal. Tampoco escuchaba bien lo que me decía Mónica, aunque no tenia ninguna intención de dejarla darme explicaciones, la situación era muy clara. Haciéndola un gesto la indique que me siguiese y entramos en los aseos de caballeros, el volumen de la música nos permitía dialogar con mas tranquilidad allí, pero aun así la música estaba muy alta. Nos pusimos en un rincón apartado de los lavabos en el que no molestábamos a nadie y nadie nos molestaba a nosotros, y continúe diciéndola:

– Te decía que ya veo como querías estar conmigo, que parece que has huido – Dije muy exaltado
– Pero es que la familia…
– Pero como que la familia, si te he visto con un tío ahí fuera – Conteste indignado
– Ya lo se pero es que…- Dijo tratando de explicarse
– Pero es que pasas de estar conmigo
– Que no, que tenia muchas ganas de estar contigo pero…
– Joder Mónica, vale ya de excusas – Dije gritando y mirándola con mucho odio mientras daba un puñetazo a la pared por encima de su hombro

Ese gesto violento hizo reaccionar a Mónica. Nunca en la vida me había visto así de cabreado porque normalmente soy muy tranquilo así que se asustó bastante y paso de mirar al suelo a mirarme desafiantemente. Lo cierto es que Mónica tiene mucho genio, aunque acostumbre a ocultarlo siempre, así que a pesar de la buena relación que teníamos últimamente, en la que me consentía muchos excesos empezó a gritarme enfadada ella también:

– Que no son excusas, que mis padres me han pedido…
– Que te calles joder, ¿Te han pedido tus padres que te vayas con ese? – La conversación discurría ya entre gritos, a cada cual mas fuerte
– ¿Eres imbécil? Estas muy borracho. además no se que hago dándote explicaciones después de la vergüenza que me has hecho pasar en la tienda – Me recrimino ella
– Para vergüenza la que me has hecho pasar delante de mis amigos – Replique yo, mientras miraba sus piernas recordando el dedo que la había hecho unos días antes
– ¿Delante de tus amigos? ¿Eso es lo que te preocupa? No soy tu novia aunque parece que te gustaría, no tienes porque ponerte celoso porque este con un tío entérate – Chilló ella – Y deja de mirarme como un pervertido
– ¿Pero quien va a querer tenerte de pareja? Eres rara Mónica, no hay quien te aguante y claro que no eres mi novia, y si te miro así es porque vas provocando, es tu culpa niña
– Ya veo como eres de verdad, no quiero que me dirijas la palabra en tu vida, eres un cerdo – Me grito intentando darme una bofetada que evite agarrándola del brazo
– SUELTAME
– ¿Qué haces Mónica? ¿Por qué te pones así conmigo? – La pregunte mientras la agarraba mas fuerte aun y la apretaba hacia mi – ¿No prefieres que nos llevemos bien? ¿No prefieres dejar de estar enfadada y relajarte un poco? Se que lo prefieres Mónica, escucha mi voz y relájate poco a poco, nota como se te pasa el enfado y dejas de pelear por soltarte
– SUELTAME IMBECIL, quiero irme
– No quieres irte Mónica, quieres quedarte y relajarte mas y mas, quieres dejarte llevar y no tener que pensar, eso es lo que quieres Mónica, no luches contra ello
– Deja de decir tonterías y suéltame o llamare a la policía
– Jaja, no vas a llamar a nadie vas a relajarte y a escuchar lo que te digo Mónica – Deslice la mano que tenia libre hacia su vientre para empezar a acariciarla, buscando su ombligo para hipnotizarla lo antes posible
– Deja de tocarme – Dijo con cara de autentico pavor y empezando a llorar
– No lo voy a hacer Mónica, te gusta que te toque, te encanta que te toque, por eso vas siempre provocándome, porque lo deseas Mónica – La decía al oído lo mas suave posible para que me escuchase con claridad

De repente me pego un empujón que hizo que me desequilibrase y consiguió alejarse corriendo hacia la discoteca, salí detrás de ella pero no pude alcanzarla. Cuando la volví a ver estaba de nuevo con el chico aquel y más gente que hablaba con ella, así que no me quedo más remedio que volver a casa. Me costaba hasta caminar por la borrachera que llevaba por lo que cogí un taxi para hacerlo, pues no podía conducir. Según llegue a casa caí redondo en la cama, me encontraba fatal y solo quería descansar, dormí profundamente hasta el día siguiente.

Desperté con un enorme dolor de cabeza. Solo recordaba pequeñas cosas de la noche anterior, sabia que había discutido con Mónica tanto en la tienda como en la discoteca, pero no como sucedió exactamente. Me sentía muy mal por lo que la había dicho delante de sus padres aunque los celos que tenia por haberla visto con otro hacían que no me arrepintiese. Después de pegarme una buena ducha y desayunar me pare por un momento a tratar de recordar lo sucedido, encendí el ordenador y llame a uno de mis amigos para ver si el sabia algo. Lo primero que hizo tras descolgar fue recordarme el plantón que me había pegado Mónica el día anterior, creí que iba a tener que aguantar muchos comentarios sobre lo sucedido y así fue. Por desgracia no sabia nada pues según me dijo no volvieron a verme desde que dije que me iba a casa, seguía igual que antes. Consulte mi correo y acto seguido entre en el de Mónica, desde que me dio sus claves lo hacia varias veces al día, aunque nunca había nada interesante. Recordé el correo con fotos que había visto anteriormente y lo volví a revisar para ver si reconocía a la gente que me presentaron el día anterior, vi muchas caras que me sonaban pero una de ellas, que aparecía muchas veces, me llamo especialmente la atención. Si ese chico que aparecía en las fotos no era el que ayer estaba con ella en la discoteca por lo menos se parecía mucho. Me fije en los títulos de las fotos y no tarde en descubrir que ese hombre era un primo suyo, había metido la pata de la manera mas grande posible. Aun así me preguntaba porque si finalmente había salido no me había llamado.

Pase la mañana muy inquieto, llame a algún amigo más para ver si me podía contar algo pero nadie sabia nada. No me atrevía a llamar a Mónica, pues estaría muy cabreada conmigo, y lo peor de todo es que no sabia lo que la había dicho así que me limite a dejar pasar el tiempo, aprovechando de paso para estudiar. A la hora de comer entré de nuevo en el correo de Mónica, me dio por mirar en la bandeja de correos eliminados y aluciné con lo que vi. Había dos correos electrónicos recibidos dos días antes en los que la daban las claves para entrar en páginas de temática erótica. Me metí en esas páginas y vi que estaban repletas de videos eróticos, en los que si bien el contenido no era explícitamente porno, la carga sexual era abundante. Recordé lo que la sucedió en la biblioteca al ponerse a estudiar, a la vez que mirando al calendario comprobaba que el próximo examen de Mónica era dentro de dos días. Llegue a la conclusión de que se excitaba tanto mientras estudiaba que trataba de desfogarse viendo esos videos, no pude evitar sentirme excitado al imaginármela tan caliente en su habitación, sorprendida por verse con ese deseo que nunca había experimentado y mas aun al pensar que por muchos videos que viese, no se la pasaría hasta que dejase de estudiar. Lo cierto es que me sorprendió esa reacción en ella, ya que con la sugestión solo quería evitar que estudiase, que se alejase de los libros y sin embargo ella seguía delante de su ordenador tratando de aliviarse.

Después de comer trate de echarme la siesta pero estaba tan nervioso que ni siquiera pude dormirme. Pensé en ponerme en contacto con Carolina, pues seguro que estaba contenta de que su hermana lo pasase mal, en lugar de enfadada por que hubiese discutido con ella, pero no tenia su numero y no vi ninguna dirección en el MSN de Mónica que pudiese ser de su hermana así que no podía hacer nada. Estaba pensando en cual iba a ser mi siguiente paso, como iba a tratar de recuperar la confianza de Mónica cuando de repente fue ella quien me llamo.

– Hola
– Hola Mónica, ¿Qué tal? – Pregunte temiendo una respuesta brusca por su parte
– Bien, te llamaba para ver si querías quedar – Me dijo ella
– Esta bien, si quieres te paso a buscar dentro de una hora – quería estar con ella cuanto antes, despejar todas mis dudas sobre lo sucedido para poder quedarme tranquilo
– Bueno, mejor mas tarde, vente a las ocho a mi casa si quieres
– Esta bien Mónica, a las ocho te paso a buscar – Tampoco quería presionarla si no quería quedar antes, no deseaba que se enfadase aun mas de lo que ya debía estar
– Vale, hasta luego
– Adiós

Cuando colgué me tire en la cama con una cara de plena felicidad, había pasado toda la mañana angustiado pensando en que había mandado a la mierda mi relación con Mónica y en realidad parecía como si nada hubiese sucedido. No pude evitar reírme al sentirme de repente tan tranquilo a pesar de que en la voz de Mónica hubiese un cierto tono nervioso, aunque teniendo en cuenta que no esperaba que me llamase me daba igual la seriedad en su voz.

La espera se me hizo eterna, nunca había tenido tantas ganas de estar con ella y no podía quitármela de la cabeza, trate de estudiar, de sentarme a leer, de ver una película, pero el tiempo parecía haberse detenido. Finalmente a pesar de la enorme resaca que tenia decidí salir a correr para que el tiempo pasase mas rápido, ni aun así conseguía pensar en otra cosa que no fuese ella. Volví a casa y me duche de nuevo para salir hacia el barrio de Mónica, estaba tan impaciente que cuando llegue aun quedaba media hora para las ocho así que me acerque a la tienda para ver como iba el primer día de apertura. Desde el escaparate observe que estaban sus padres y la tienda estaba prácticamente llena, me alegre del éxito que tenían, aunque era lógico que el primer día fuese mucha gente, aunque solo fueses a curiosear.

Cuando dieron exactamente las ocho en punto llame por el portero automático, contesto Carolina abriéndome para que subiese, me espero ella en la puerta con una sonrisa maliciosa haciéndome ver que había preparado un buen lío el día anterior. Me invito a pasar al salón sin parar de reírse, haciendo gestos continuamente avisándome de la cantidad de explicaciones que iba a tener que dar a su hermana para que me perdonase. Lo cierto es que yo estaba bastante tranquilo, solo el hecho de que fuese ella la quien me llamo para quedar y no al revés me hacia estar seguro de que me perdonaría, si no es que lo había hecho ya. Además tenia el consuelo de que no iba a tener que encontrarme a sus padres, pues a ellos no sabría como pedirles perdón por como había tratado a su hija.

– Ahora sale Mónica, esta hablando por teléfono – Dijo Carolina
– Esta bien – Conteste antipáticamente, pues no me gustaba que se alegrase de mi discusión con su hermana

Me senté en el tresillo del salón a esperar, Carolina se sentó a mi lado y a pesar de que deje claro que no quería que se tomase a broma lo que me ocurrió con su hermana siguió diciendo:
– Anda que buena liaste ayer jaja – Rió ella tratando de picarme
– ¿Por? ¿Por lo de la tienda? – Pregunte yo buscando que me contase la versión de su hermana
– Por lo de la tienda y por lo de la discoteca jaja – Dijo mirándome con la sonrisa en la boca
– ¿Qué paso en la discoteca? – Seguí preguntando haciéndome el despistado
– Jajaja, si que debías ir muy borracho para no acordarte, no me imaginaba que mi hermana podría estar con alguien que sabe divertirse

El gesto de mi cara cambio hacia uno más amistoso, me agrado saber que su forma de divertirse era similar a la mía. Además lo que había dicho sobre su hermana era totalmente cierto, la forma de pasar el tiempo libre de Mónica y la mía eran totalmente diferentes y chocaba el que nos llevásemos tan bien. Aun así preferí callarme y dar por terminada la conversación, pues si aparecía Mónica nos vería bromeando sobre lo sucedido y tendría un motivo más por el que pedir perdón.

– Borracho – Susurro Carolina al poco tiempo en voz baja, como si no fuese ella la que lo hubiese dicho – Alcohólico – Siguió diciendo riendo cada vez mas alto – ¿Qué pasa que no tienes sentido del humor? – Pregunto enfadándose porque no la contestaba – O es que sin alcohol no sabes pasártelo bien jajaja
– Joder Carolina, ya vale, como nos oiga tu hermana vacilando se va a enfadar aun mas
– Jajaja, ves como si sois novios, te molesta que se enfade cuando la culpa ha sido de ella. A mi no se me ocurriría dejar a mi chico plantado para irme con mi familia, es mas seria la excusa perfecta para no ir con ellos jaja
– Vamos, que si seria su primo… – Pensé en voz alta
– ¿Es que no lo sabias? – Dedujo Carolina – Entonces te pensaste que estaba con otro jajaja, eso no lo había contado Mónica, si que la has liado buena entonces, confundir a su primo con un amante jajaja…
– Ya ves… – Reí irónicamente viendo a ver si dándola la razón se callaba
– así que estaba esta mañana que no había quien la aguantase
– ¿Por? ¿Qué os ha contado ella?
– Que la viste en una discoteca y te enfadaste mucho por no haber ido contigo, y que entre eso y lo de la tienda la tenias hasta las narices, vamos típicos roces de pareja jajaja – No paraba de reírse y lo malo es que su risa llegaba a ser contagiosa
– Bueno, no será para tanto el enfado, a fin de cuentas aun quiere verme
– Siii, porque la has insistido mucho y la has pedido perdón mil veces por teléfono que si no…
– ¿Eso te ha dicho? – Pregunte extrañado
– A mi no, nunca me cuenta nada, he oído que se lo decía a mis padres porque no entendían que después del enfado de esta mañana ahora fuese a quedar contigo, ¿es que no ha sido así?
– Si, así ha sido – Dije a pesar de que fuese mentira para no destapar su excusa para seguir viéndome
– Jajaja, menudo calzonazos estas hecho jajaja
– Si tú lo dices…

Me daba exactamente igual lo que pensase, pues solo yo sabía lo que realmente había sucedido y las ganas locas que tenia Mónica por verme. Aunque he de reconocer que yo también deseaba mucho verla. Seguí esperando en el salón a que apareciese pero no lo hacia, Carolina había dejado de vacilarme hacia un buen rato y el silencio ya se me hacia incomodo. Tenían el aire acondicionado a una potencia enorme y teniendo en cuenta el calor que hacia en la calle me estaba quedando helado, así que dije

– ¿No tenéis mucho frío aquí?
– Es cosa de mi hermana, la encanta llevar ropa de abrigo hasta en verano. Aunque desde que sale contigo esta cambiando jajaja

Todo la servia para reírse de mi “noviazgo” con Mónica. A pesar de que siempre estaba vacilando cada vez me caía mejor. El vacilar a la gente era su forma de romper el hielo, aunque no se diese cuenta en determinados momento de que debía parar. Desde el primer día que hable con ella hasta entonces habíamos cogido bastante confianza, no éramos amigos íntimos pero teníamos la suficiente amistad para reírnos juntos y pasar un rato agradable, lo cual era de sorprender teniendo en cuenta que solo habíamos charlado en tres ocasiones y que empezamos con muy mal pie.

– ¿Ya estas otra vez tocando las narices? – Dije riendo
– Es que no tengo nada mejor que hacer jaja, mira échate esta manta si tienes frío, que gracias a mi hermana no las guardamos ni aunque halla cuarenta grados en la calle

Me tendió el extremo de una manta mientras ella sujetaba el otro y se tumbaba en el tresillo pasando sus piernas por encima de las mías. Me sorprendió que se tomase tantas confianzas y debió notarlo porque dijo:

– Si te molesto dilo, aunque me da igual porque no me voy a quitar jaja
– No me molestas – Conteste, pero no debió sonar muy convincente
– Jajaja, te has puesto rojo. Entiendo que no estés acostumbrado a que te toque una mujer…, estando con mi hermana… jajaja
– Bueno, eso contigo no lo remedio, aun eres una niña, no llegas a mujer jajaja
– Ya ya… a muchos les gustaría estar a solas conmigo como estas tu ahora jaja – Dijo guiñándome un ojo
– Que modesta…
– Siempre lo he sido – Contesto mientras se giraba para ponerse de lado a ver la televisión y se quedaba callada dándose aires de interesante

Debía tener razón. Yo mismo note como me ruborizaba. Carolina era una chica muy especial, cada vez me atraía más físicamente. Su forma de hablar tan segura de si misma y buscando siempre temas de contenido sexual, en los que se desenvolvía con una naturalidad y un desenfado abrumador, hacia que cuando estaba con ella sintiese una mezcla entre nerviosismo y excitación que me encantaba.

– Anda que hace unos días estábamos aquí los dos esperando a Mónica y no hacías mas que quejarte y mírate ahora – La comente a Carolina para que se diese cuenta de sus cambios de humor
– Jajaja, es verdad, ahora parecemos una pareja, igual cuando salga Mónica tiene celos como los que tu tuviste con su primo jaja – Dijo mientras se ponía de nuevo hacia arriba para ver como reaccionaba
– ¡Es que no se puede tener una conversación seria contigo! – Espeté riéndome
– No, para las conversaciones serias ya tienes a mi hermana que es la inteligente, para reírte y pasarlo bien estoy yo – Dijo con una voz de niña que no podía ser mas provocadora
– Joder Carolina…
– Te has puesto rojo otra vez jajaja, a ver si es que te voy a acabar gustando – dijo sensualmente de nuevo

Me quede callado, cada vez que se ponía a hablar provocando de esa forma no sabia que contestar y eso que estoy acostumbrado a ese tipo de conversaciones. Con ella era distinto, no se si será por la extrema belleza que posee o por ser aun una niña jugando a ser mujer, pero me ponía tanto que me dejaba sin palabras.

– ¿No dices nada? ¿De verdad te gusto? – Dijo guiñándome de nuevo el ojo y mordiéndose el labio – Tras un momento que pareció eterno en el que no pude articular ni una silaba volvió a decirme – ¿Te gusto?

No sabía que pensar, una cosa era tontear entre risas pero ya no se reía así que no sabía si debía tomarla en serio. Decidí ignorarla, hacer como si no escuchase sus preguntas ni viese sus insinuaciones, así que deje de mirarla y centre mi mirada en la televisión. Por unos momentos se hizo el silencio, pero tan solo por unos momentos, pues Carolina estaba decidida a que la contestase

– ¿En serio no te gusto? No la voy a decir nada a mi hermana, puedes ser sincero – Insistió mientras con uno de sus pies empujaba el otro para quitarse las zapatillas
– Carolina, ya vale de preguntar tonterías
– No es ninguna tontería, solo que me parece raro que siendo como eres te lo pases mejor con mi hermana que conmigo ¿A quien prefieres a Mónica o a mi?

Estaba convencido que en circunstancias normales jamás se hubiese interesado por lo que una persona como yo podía pensar de ella, pero el cambio que había sufrido Mónica desde que venia conmigo despertaba la curiosidad y la envidia en Carolina. Su rivalidad y su odio por Mónica la estaban llevando a intentar que confesase que la prefería a ella antes que a su hermana, para así sentirse superior, y para conseguirlo no la importaba lo mas mínimo tener que excitarme todo lo posible.

– A ver Carolina, esta claro que prefiero estar con tu hermana, la conozco desde hace mucho más tiempo.
– ¿Y solo la prefieres porque la conoces desde hace más tiempo? – Dijo quitándose la otra zapatilla con el pie, mientras con el movimiento de la pierna me rozaba levemente la entrepierna
– No solo por eso, pero no le des mas vueltas, sois diferentes y ya esta

No sabia si ese roce había sido fortuito o premeditado, pero viniendo de Carolina no creía que algo así fuese fruto del azar. A pesar de lo incomodo de las preguntas que me estaba haciendo me gustaba que mostrase ese interés en mi, me sentía halagado. Creo que en ese momento ni siquiera echaba en falta a Mónica, sino más bien todo lo contrario, prefería seguir a solas con su hermana, me encantaba ese toque seductor que estaba mostrando hacia mí. Sin embargo justo en ese momento Mónica salió por la puerta. Dijo un tímido hola, casi sin mirarnos y se sentó en el sofá. Se la veía seria, sin ganas de hablar y yo tampoco me decidía a decirla nada ya que no quería discutir delante de Carolina.

– Vaya tensión hay en el ambiente ¿no? – Dijo Carolina riéndose como siempre
– Si lo único que vas a hacer es decir tonterías mejor te vas – Contesto Mónica enfadada
– Jajaja, ¿me vas a echar de casa? – Pregunto Carolina desafiante
– Haz lo que te de la gana – Contesto Mónica poniéndose a ver la tele
– Con ese mal humor no me extraña que discutáis, no hay quien te aguante
– Si te vas a quedar por lo menos cállate

De repente me vi en medio de una discusión entre hermanas, una de las muchas que según tenia entendido tenían a lo largo del día. Me limite a callarme y a observar que sucedía. Me pensaba que, según Mónica acabase su llamada saldríamos a dar una vuelta, pero no la veía con ninguna intención de ir a la calle, sino que se acomodó en su asiento para ver la televisión con nosotros.

– Le estaba comentando a tu chico que con lo sosa que eres seguro que prefiere estar conmigo que contigo – Dijo Carolina buscando enfadar a su hermana
– Carolina no te pases – Dije tratando de evitar la discusión
– Pero si es verdad, fíjate que nos estábamos riendo y ha sido aparecer ella y acabarse la diversión, reconoce eso al menos
– No es así Carolina
– ¿Cómo que no? es que no te lo estabas pasando bien conmigo – Me pregunto mirándome de nuevo con la mirada mas provocadora que tenia
– Si…
– Ves, si ya lo sabia yo jajaja – Dijo sin dejarme terminar la frase
– Digo que si nos lo estábamos pasando bien, pero ahora también
– Si no veas… – Contesto irónicamente

Seguimos charlando Carolina y yo, mientras ella atacaba continuamente a su hermana yo salía en su defensa, aunque a Mónica parecía darla todo igual pues ajena a nuestra conversación lo único que hacia era mirar la televisión.

– Además mira que pintas lleva, parece que quiere ser de nuevo la rara del barrio, ya que has quedado con tu chico podías arreglarte ¿no?

Era cierto, Mónica había vuelto a su vestimenta habitual, a su chándal y sus pintas tan descuidadas. Algo no iba bien del todo pensé, aunque no durante mucho tiempo porque Carolina siguió con su ataque

– Yo por lo menos cuando quedo con mi novio me pongo elegante, me maquillo, trato de estar lo mas sexy posible porque eso os gusta a los chicos ¿a que si?
– Bueno, cada una viste como quiere

Mónica pasaba completamente de lo que decía Carolina y esta no hacia mas que mirarme tratando de que la diese la razón. Doblo las rodillas tratando de ponerse mas cómoda apoyando sus pies en mis muslos y siguió diciendo

– Venga, a ver si ahora me vas a decir que no te gusta que tu novia se cuide, si os encanta presumir de novia. ¿Qué prefieres? Una chica seria, aburrida, que no se cuida – Pregunto mirando hacia Mónica – O una chica divertida, alegre, que la gusta la fiesta, salir, beber, vamos una chica que puede estar con tus amigos.
– Un termino medio entre las dos – Dije diplomáticamente
– Si, ya, seguro…

Poco a poco fue acercando su pie izquierdo hacia mi entrepierna, aprovechando que con la otra rodilla, mantenía la manta en alto haciendo una especie de tienda de campaña que impedía ver lo que sucedía debajo de ella.

– ¿Y que prefieres?, una mujer fría, distante – Dijo mirando a Mónica de nuevo – O una niña cariñosa… – Dijo apoyando su pie en mi miembro masajeándolo sensualmente mientras me miraba y se sonreía – … cercana, atrevida, que sabe lo que te gusta… – Cada vez movía su pie mas rápido, todo lo rápido que podía sin que Mónica se diese cuenta de lo que estaba ocurriendo – … y que no solo sabe lo que te gusta sino que además te lo da

La situación no podía ser más comprometedora. Mi pene estaba hinchadísimo, yo no podía estar más excitado y eso que no quería lo que estaba sucediendo, pero no sabía como pararlo. Si trataba de apartar a Carolina la manta dejaría al descubierto un bulto enorme en mi pantalón y estaba claro que no iba a acusarla delante de su hermana de estar masajeándome el pene delante de ella, así que no me quedo mas remedio que disimular y esperar que parase cuanto antes. Pero no lo hizo. Siguió con su particular monologo de su idea de cómo contentar a un hombre. Tan extraño me parecía el que no se cortase un pelo delante de su hermana como el que esta siguiese callada ante lo que estaba escuchando.

– No hace falta que me digas lo que prefieres, lo se de sobra. En el fondo todos preferís a la guapilla fácil de risa floja que a la lista e inteligente. Por eso me va mejor que a Mónica y tengo todo lo que quiero.

Mónica seguía con los brazos cruzados mirando a la televisión, de vez en cuando la miraba para asegurarme de que no se diese cuenta de lo que pasaba y así parecía ser. Trataba de relajar mi respiración y de mantener un gesto lo mas normal posible pero ya había asumido que Carolina no iba a parar, que iba a hacer todo lo posible porque mi excitación fuese a mas. Eché mi cuerpo hacia delante, tratando de que el masaje genital acabase pero Carolina me apretó con todas sus fuerzas haciéndome todo el daño que podía para que volviese a mi posición. La mire y con una sonrisa de oreja a oreja movió su cabeza a un lado y a otro, dando a entender que no debía moverme. No pude evitar sonreírme yo también. Trate de pensar en algo nada erótico, en mi bronca del día anterior, en los exámenes pero la erección parecía no acabar nunca. Vi una revista de moda al lado de mi asiento y la cogí para ojearla.

– No sabia que te gustasen la moda de mujer – Dijo Carolina riéndose y apartando su pie de mi miembro.
– Es por ver algo – Conteste tratando de que no se notase lo acelerado de mi respiración.

Menos mal que había parado, ya pensaba que iba a seguir hasta que se cansase. Deseaba irme de allí, poder estar a solas con Mónica y arreglar del todo nuestra bronca, pues estaba claro que aun estaba bastante enfadada conmigo. Además quería saber porque no se había arreglado como ya tenia que hacer siempre.

– Mónica, ¿vamos a salir?
– Espérate a que vengan mis padres, tengo que hablar con ellos cuando salgan de trabajar – Dijo muy borde ella sin dejar de ver el programa de la televisión
– Esta bien, ¿Tardaran mucho?
– No creo, cierran a las nueve – Contesto y me hizo un gesto para que la dejase escuchar la televisión.

Eran ya las nueve y media. Parecía que no me iba a librar de ver a sus padres pero por lo menos iba a poder estar luego con Mónica a solas. Carolina aparto sus piernas posándolas de nuevo en el suelo y se sentó al lado mío. Dirigiéndose de nuevo a su hermana la dijo que estaba cansada de que hiciese tanto frío en pleno verano por el aire acondicionado, pero esta pasó del comentario. Carolina cogió de nuevo la manta y acercándose más a mí para ver la revista nos tapó a los dos hasta el cuello. Se apoyo en mi hombro y pude escuchar una risa malvada. Se notaba que disfrutaba muchísimo con la situación. Mientras yo pasaba las hojas de la revista la mano izquierda de ella se poso en mi muslo, aun por debajo de la manta. Gire mi cuello y la mire temiendo lo que iba a suceder. Antes de poder decir nada su mano prosiguió con la tarea que antes había dejado a medias, pero ahora lo hacia de forma mucho mas eficaz, me estaba haciendo una paja por encima del pantalón sin ni siquiera mirarme, parecía que incluso leía los absurdos comentarios de la revista. Algo me decía que aquello no iba a acabar nada bien. Cuando ya pensaba que la situación no podía ir a peor Carolina desabrocho el botón de mi pantalón y bajo la cremallera agarrando firmemente mi polla, solo la apretaba pero no subía y bajaba y empezaba a ponerme nervioso. Con una sangre fría enorme saco la mano derecha de la manta y paso una pagina de la revista, como si no tuviese mi miembro en la otra mano. Al poco tiempo empezó a masturbarme deslizando su mano por toda la extensión de mi verga. Era increíble lo que estaba pasando, de vez en cuando giraba su cara y me echaba aire caliente a la oreja.

Siguió así durante al menos diez minutos, a mi ya me daba igual todo, quería correrme fuese como fuese pero Carolina sabia cuando iba a hacerlo y paraba. Estaba claro que sabia mucho de eso y si no quería ella no acabaría nunca. Sonó el teléfono y Mónica se fue a su habitación a atender la llamada. Mire a Carolina y antes de poder decirla nada me dijo suavemente al oído

– ¿Mujer inteligente o niña caliente?
– Joder Carolina, ¿te parece normal?
– Seguro que nunca has estado tan excitado con mi hermana como lo estas ahora conmigo

Aceleró el ritmo de la masturbación, por fin se ha decidido a llevarme al orgasmo pensé. Sin embargo, cuando estaba a punto de acabar se detuvo y alejando su mano de mí me dijo

– Bueno, si no te parece normal, paro

No podía creer lo que me estaba haciendo, me iba a dejar con el mayor calentón de mi vida, mi cara era una mezcla de enfado, incredulidad, excitación… pero volvió a acercarse y a seguir masturbándome, su lengua comenzó a jugar con mi oreja mientras me decía cosas al oído

– No soy tan mala, no dejaría nunca a un hombre con este calentón. Siempre me porto bien y soy generosa, mas aun si es el novio de mi hermana

Por mucho que lo intenté no recordaba haber conocido nunca a una chica tan caliente como ella. Me estaba haciendo una paja en el salón de su casa, delante de su hermana y manejaba la situación como quien conduce. Ya me masturbaba con todas sus ganas, si en ese momento apareciese Mónica nos descubriría in fraganti pero no fue así. Empecé a correrme pero Carolina seguía masturbándome, me retorcía de placer en mi sitio y me dijo:

– ¿Con quien disfrutas más con mi hermana o conmigo?
– Contigo – Dije dejándome llevar por la excitación del momento
– Lo sabia jaja

Sacó la mano de mi pantalón y empezó a limpiarse con la parte exterior de el. Empecé a pensar de nuevo con claridad y me di cuenta de que según me levantase iba a tener unas manchas muy difíciles de explicar. Carolina se reía al darse cuenta de mi situación y lo hizo aun más cuando volvió Mónica anunciando que sus padres volverían en diez minutos. Estaba metido en un buen lío por culpa de Carolina. Sin embargo cuando de nuevo no sabia que hacer Carolina se levanto y se fue. Al instante me llamo a gritos para que fuese a la cocina, así pude salir del salón dando la espalda a Mónica sin que me viese.

– Ven a mi habitación que tengo algo para ti – Dijo
– ¿El que? – Pregunte yo
– No te asustes, no te voy a hacer nada mas jajaja, toma ponte esto – Dijo tras buscar unos pantalones de hombre en su armario – Creo que te valdrán
– Gracias – La dije – ¿Porque tienes unos pantalones de hombre en tu armario?
– Son de mi novio – Contesto
– ¿Tienes novio? – Pregunte sorprendido después de lo que acababa de suceder
– Si jajaja, pero mientras no se entere de lo que hago no pasa nada – Dijo dando entender que no era la primera vez que le engañaba

Volvimos al salón, Mónica seguía viendo la televisión ajena a todo lo que acababa de pasar delante de sus narices. De hecho no se percato ni siquiera de que me había cambiado los pantalones. Seguimos viendo la televisión mientras mis pensamientos buscaban ahora una excusa o una forma de pedir perdón a los padres de Mónica, que no debían tardar ya mucho en llegar…

Continuara…

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Monica. Octava parte

Llegue a casa algo preocupado por la urgencia con la que me pidieron mis padres que fuese, pero no había ocurrido nada grave, solo el típico enfado por ver que pasaba mucho tiempo fuera de casa en tiempo de exámenes. Explique a mis padres que de los tres exámenes que me quedaban solo prepararía uno y dejaría los otros dos para septiembre. No les hizo mucha gracia pero el convencimiento que vieron de que al menos aprobaría cuatro asignaturas hizo que su enfado no fuese a mas.

Esta idea de preparar solo una de las asignaturas me libero de los agobios de los exámenes, no tendría que examinarme hasta dentro de 2 semanas por lo que estaría mas relajado. Antes de acostarme Mónica me llamo para interesarse por lo que había pasado para tener que irme tan repentinamente, la explique que no pasaba nada y me pregunto si quería quedar al día siguiente. Ambos teníamos que ir por la mañana a la facultad a hacer unas consultas, así que la dije que cuando acabase la llamaría al móvil. Seguro que ya había aprendido que no debía dirigirse a mi en la universidad por lo que hasta que no la llamase se quedaría esperando. Nada mas colgar a Mónica me acosté y dormí hasta el día siguiente.

Me levante temprano para ir a la tutoría, llegue a la facultad con bastante antelación y me encontré con varios de mis amigos que estaban desayunando en la cafetería, siempre se reunían para estudiar, a diferencia de ellos yo nunca estudiaba en la biblioteca. Me puse con ellos a desayunar, aun estaba algo dormido y no prestaba atención a la conversación hasta que una de mis amigas me dijo:

– ¿Cómo se llama la chica esa que iba contigo al instituto?
– Si, esa que es muy lista y muy rara, que va siempre con unas pintas de friki – Dijo otra de mis amigas al ver que no caía en quien era exactamente
– Mónica ¿Qué pasa con ella? – Pregunte pues no era común hablar de ella
– Pues que a lo mejor va a ver que dejar de vacilarla y decirla que venga con nosotros porque madre mía como ha cambiado… – Comento otro compañero
– ¿Cómo que ha cambiado? – Pregunte
– Que la hemos visto esta mañana y no parecía ella, estaba tremenda, quien iba a decir que estaba tan buena… – Dijo respondiéndome

Se me paso el sueño de repente, por lo que me estaban contando mi sugestión había funcionado, ardía en deseos por verla con su nuevo look. Aun así sabía que todavía podía mejorar, pues en una noche no creo que hubiese aprendido a maquillarse y por supuesto que no habría tenido tiempo de ir de compras. Seguí desayunando en silencio pero con la atención bien puesta en la conversación de mis amigos. Notaba que los comentarios de sorpresa y admiración hacia su belleza provocaban cierta envidia en mis amigas, que solo hacían comentarios del tipo “Pues tampoco es para tanto”, “Aun así sigue siendo muy rara”, “Ahora además de empollona va de pija”…

Me hizo gracia la situación, antes eran mis amigos los que se metían con ella y mis amigas las que se apiadaban de la pobre Mónica, ahora eran ellas las que trataban de rebajarla y ellos los que la adulaban. Me resulto curioso también las veces que salía la palabra pija en ellas y elegante en ellos. Eran los mismos adjetivos con los que cualquiera describiría la ropa de la tienda que ahora usaba Mónica. Uno de mis amigos me pidió que se la presentase, me reí fingiendo que no creía lo que me estaban contando, a lo que recibí una enorme cantidad de piropos hacia ella con los que trataban de convencerme de cómo era ahora. De vez en cuando entre las palabras de halago se escapaba a alguno de mis amigos alguna frase subida de tono acerca de lo que haría con ella, no se porque, pero me sentaban mal.

Cuando la conversación se desvió hacia otro tema me fui a la tutoría, a la que ya llegaba tarde por haber estado escuchando lo que se decía de Mónica. No tarde mucho pues tan solo tenia que recoger unos ejercicios así que volví a la cafetería con mis amigos. Estuvimos jugando a las cartas un buen rato, esa era la razón por la que solía aprobar mas que ellos, se pasaban la vida jugando y si bien decían que iban a la biblioteca a lo que iban era a la cafetería. Estábamos en medio del juego cuando mi compañero me dijo que girase la cabeza, no sabia que quería decirme así que me aclaro que mirase hacia la cola de la barra. De repente oí a uno de mis amigos

– ¡Joder, ya me la follaba!

No tarde en darme cuenta de que era Mónica la que estaba esperando para pedir, no podía verla bien puesto que había varias mesas por medio, pero se veía que colgando de su brazo lucía un bolso muy elegante en lugar de la mochila en la que solía llevar los libros. Seguimos jugando a las cartas pero mi cuello constantemente se giraba para tratar de verla mejor. Estuvo un buen rato haciendo espera pero cuando acabó me avisaron de nuevo para que la viese bien, estaba hermosísima, llevaba su larga melena morena suelta, caía ondulada hacia delante llegando hasta sus pechos dándola un aire propio de una modelo. Llevaba los labios pintados, no como debía hacerlo cuando quedase conmigo, pero usaba un tono carne que la favorecía mucho y conjuntaba perfectamente con el colorete que se había puesto en las mejillas. Si bien Mónica nunca ha necesitado de base de maquillaje esta vez se había puesto un poco quedando su cara como una verdadera muñeca.

Poco a poco iba caminando hacia la salida de la cafetería que comunicaba con el interior de la facultad, para llegar hasta allí tenia que pasar prácticamente al lado nuestro, y según se iba acercando me iba sorprendiendo mas. Llevaba un vestido de flores que trataba de imitar un estilo antiguo pero que no parecía viejo para nada, sino totalmente a la moda. Este vestido llegaba hasta justo por encima de la rodilla, dejando ver el resto de su pierna, algo que yo creo que llevaría años sin hacer. Por encima del vestido vestía una chaqueta amarilla que bajaba hasta sus caderas, la llevaba desabrochada pero ajustada a la cintura con un bonito cinturón de tal forma que se marcaban perfectamente sus curvas. Cuando pasaba prácticamente al lado nuestro pude ver que, aunque tapado por su pelo, lucia un escote palabra de honor que dejaba ver el principio de sus voluminosos pechos, parecía mentira que antes pudiese disimularlos con lo grandes y bonitos que eran.

Por un momento me gire a ver la cara de mis amigos, si yo estaba sorprendido ellos parecían estarlo mucho mas, no se creían lo que estaban viendo y no era para menos, hasta yo me sorprendí viéndola lucir varias pulseras, collares, anillos, un enorme reloj…. No había tenido tiempo de ir a comprar, pero seguro que había cogido todo eso prestado de su hermana, ya que lo más probable es que de tal cantidad de complementos que tenía seguro que no se daría cuenta si la desapareciesen varios de ellos.

De nuevo moví la cabeza hacia ella, mientras lo hacia me percate de que no éramos los únicos que estábamos mirando descaradamente hacia Mónica, en toda la cafetería no creo que hubiese alguien que no estuviese mirando como pasaba, se escuchaban susurros que seguro que comentaban su cambio tan radical y sus nuevos aires de femme fatale. Me llamo la atención la seguridad con la que caminaba, con un paso muy firme y la cabeza bien alta, sintiéndose muy orgullosa de si misma, combinaba perfectamente esta seguridad con una sensualidad al caminar, moviendo rítmicamente sus caderas hacia un lado y hacia otro con un bamboleo hipnótico. Cuando paso por nuestra mesa me miro, se dio cuenta de que yo hacia lo mismo y giro rápidamente la cabeza tratando de evitar que nuestras miradas se cruzasen, tratando de evitar el que pudiesen relacionarnos. Se que puede parecer superficial, aunque no me lo considero, pero lo cierto es que no me hubiese importado para nada que me saludase, pues ahora se había convertido en una de las mayores bellezas que jamás ni yo ni mis amigos habíamos visto.

Paso de largo frente a nuestra mesa, cuando ya nos daba la espalda pudimos ver su trasero, aunque el vestido no ajustaba mucho esta zona, al menos no tanto como el vaquero con el que me sorprendió hace unos días, se notaba que también era una delicia. Pensaba que no podía sorprenderme más cuando al subir las escaleras para salir de la cafetería vi que calzaba unas sandalias marrones, también con un aire un tanto retro y un tacón de por lo menos ocho cm que hacia que sus piernas, largas al natural, ahora pareciesen infinitas. Salió de la cafetería y el murmullo subió de volumen, casi podría decirse que por un momento se hizo el silencio mientras ella pasaba.

Supongo que mi cara debía ser un poema, pues todos mis amigos me miraban riéndose por la expresión que mostraba. No tardaron en recordarme que el hecho de que hubiese sido mi compañera hace años podía servirme para acercarme a ella, aunque también no dejaban de reírse por el error que había cometido al echarla el otro día de una manera nada educada. Me daban igual sus risas, no tenían ni idea de lo que tenia entre manos con Mónica, todo el control que ejercía sobre ella sin que lo supiese y como poco a poco ese control subconsciente iba transformando su personalidad modelándola a mi antojo. Me sentía superior y cada vez más seguro de mis acciones, del poder de la hipnosis. No tarde mucho en marcharme, ya no estaba haciendo nada de provecho allí.

Salí hacia la puerta de la facultad, ví que Mónica estaba sentada en un banco, pero me sorprendió verla hablando con un chico y no precisamente un empollón con los que ella trataba de vez en cuando. Seguro que no le conocía de nada, que tan solo trataba de ligar con ella. No se porque me extrañé, la situación era bastante lógica, una chica preciosa esta sola y todo el mundo sabe que no tiene amigos, es un objetivo aparentemente fácil para cualquiera. Me acerque y les salude, la mirada desafiante que me hecho aquel estudiante me hizo pensar que mi teoría era correcta. No tardo en irse, pues desde que llegue Mónica solo prestaba atención a mis palabras.

Cuando se fue mire fijamente a Mónica, cada detalle de su vestuario, de arriba abajo, sin decir ni una palabra. Me detuve un buen rato en sus tacones, así como en su pecho, que estaba como nunca luciendo ese escote. Sabia perfectamente que la mirada que la estaba echando era tan descarada como lasciva, cualquier mujer se habría sentido ofendida e incomoda si alguien la mirase así tan solo una décima parte del tiempo que yo lo hice con Mónica, sin embargo a ella no la importaba, solo parecía esperar gustosa a que acabase de deleitarme con su nueva imagen. Cuando acabe de hacerlo la dije entre risas:

– Vaya cambio de look, ¿De verdad eres Mónica?
– Jaja – Rió ella sonrojándose – Si que lo soy
– Estas esplendida, ¿A que viene este cambio?
– No se, ayer me compre unas revistas de moda y me dije a mi misma ¿Por qué no?
– Jajaja, que raro que comprases unas revistas de moda… – Dije tratando de ver como su mente iba a justificar este cambio tan irracional en ella
– Pues si que es raro, no se como me dio por hacerlo – Dijo riéndose alegremente

Creo que tampoco la importaba el haber cambiado de look, aunque había sido un cambio que podría chocar con su verdadera personalidad pensaba que en el fondo la gustaba, quizás nunca lo había hecho por miedo a ser mirada pero creo que mi sugestión había funcionado y ahora la encantaba que la viesen. Pensé que tan solo la había dado el empujón que necesitaba para ser como ella verdaderamente quería ser, o al menos con eso justificaba mis acciones, pues por lo menos había conseguido que fuese más popular de lo que jamás se habría imaginado. Estuvimos charlando un buen rato a la puerta de la facultad, de vez en cuando me entretenía mirando sus piernas o sus pechos, me parecía increíble que ella actuase como si no lo hiciese, mostrando una sonrisa de aprobación alguna vez. Tenia que contenerme para no acabar con una erección delante de ella, pues seguro que seria escandaloso aun con el aprecio que me tenía.

En un momento de la conversación me empezó a hablar del chico con el que había estado charlando antes, cuando les ví pensé que a Mónica, siendo tan tímida, la incomodaría esa situación, pero según me hablaba de el me di cuenta que era todo lo contrario. No hacia mas que alabarle, de contar lo simpático y lo gracioso que era, que hacia mucho tiempo que ningún hombre se acercaba de forma tan amigable para hacerla reír…. No puedo ocultar que me sentí celoso y menospreciado y cambie rápidamente de tema porque ese me molestaba.

La comente su desfile triunfal por la cafetería, no hacia mas que reírse cuando la describía como todo el mundo se había quedado mirándola y murmuraba el cambio para bien que había sufrido. Creo que ese día se llevo una inyección de autoestima como nunca había tenido, se la veía feliz, reía y hablaba más y más alto que nunca y sin tratar de ocultarse o pasar desapercibida como hacia tan solo unos días antes. Me dijo que me vio en la cafetería pero no me saludo por que estaba con mis amigos, la comente que ya no me importaba que lo hiciese, a pesar de que la insistí mucho en que ya no tenia que ocultar su amistad hacia mi, ella se empeñaba en que seguiría haciéndolo para no molestarme. Llegue a la conclusión de que la sugestión había calado tan hondo en su mente que a no ser que la borrase hipnotizándola seria imposible convencerla de manera consciente de que ya no me avergonzaba de que me viesen a su lado.

Teníamos todo el día por delante, apenas eran las diez de la mañana y se me ocurrió que a pesar de que me quedaban muchos días para preparar mi último examen no estaría nada mal aprovechar un rato para estudiar en la biblioteca. Subimos hacia allí y en el camino no pude evitar sentirme observado por la gente que miraba a Mónica, al fondo de uno de los pasillos del edificio vi como mis amigos se reían con cierta envidia de que me iba a estudiar con ella.

Cuando llegamos tomamos asiento en una de las pocas mesas que tenían huecos libres, en plena época de exámenes la biblioteca parecía un hervidero de gente estresada por buscar apuntes de última hora y a veces ni siquiera había sitios vacíos. Nos sentamos mas o menos en el centro de la biblioteca, uno en frente del otro a ambos lados de la mesa, los chicos que estaban al lado de Mónica la miraban disimuladamente mientras sacaba los libros, yo sin embargo lo hacia con todo descaro y se daban cuenta de ello por la forma en que me miraban. Lo cierto es que la gente debía pensar que soy un salido, al menos lo harían de no ser porque Mónica no podía evitar sonreír cuando la miraba de esa forma, como dando a entender que la gustaba que lo hiciese. Saque mis apuntes y comencé a estudiar.

No creo que llevase ni cinco minutos mirando a mis apuntes cuando me di cuenta de que Mónica estaba muy inquieta, no paraba de moverse en su silla y tenia un gesto de mucha preocupación en la cara. De vez en cuando volvía a ponerse con la columna recta y miraba al libro, pero no podía hacerlo y de nuevo empezaba a moverse en su asiento. Deje de mirar a mis apuntes y la empecé a observar de reojo, sin que ella me viese. Continuamente movía su culo sobre la silla, como tratando de acomodarse sin lograrlo, miraba a todos los que estábamos a su alrededor, comprobando que nadie se fijase en lo que hacia. Cada vez se movía de forma mas inquieta, a veces cruzaba una pierna sobre otra debajo de la mesa, para al poco tiempo cruzarlas en dirección contraria. Se notaba la preocupación en su cara, sus manos que sujetaban el libro, cogieron un bolígrafo que llevo inmediatamente a su boca y empezó a morder y chupar. Con la otra mano empezó a acariciarse el brazo de forma muy similar a como solía hacerlo yo. El gesto de su cara se iba transformando de preocupación a una seriedad placentera pero nada deseada.

La gente que estaba a nuestro alrededor empezó a sentirse molesta por los ruidos que hacia al moverse sobre la silla y miraban con desprecio reclamando silencio, Mónica me miro y me dijo:

– Vamos fuera, no me apetece seguir aquí
– Acabamos de llegar Mónica, espera un poco

Inmediatamente nos mandaron callar, y Mónica me miro para ver si accedía a salir. Con un gesto de mis manos la indique que esperase un poco pero ella se levantó haciendo un amago de irse, se acerco a mi y me pregunto al oído si iba a tardar mucho, la dije que no, así que en lugar de marcharse se sentó de nuevo donde estaba y de nuevo trato de concentrarse en su libro. A los dos minutos estaba igual de inquieta que antes. Pareció encontrar una postura cómoda para ella dejándose caer en la silla con el culo al borde, me fije en que tenia las piernas ligeramente abiertas y su cadera realizaba periódicamente movimientos pélvicos totalmente involuntarios, como tratando de encontrar algo que rozase su entrepierna. Estos movimientos cada vez eran más rápidos y llamaron la atención de un chico que se encontraba a mi lado que la miraba disimuladamente sorprendido por la situación.

Entre el silencio absoluto que reinaba en la biblioteca se empezó a oír levemente la respiración de Mónica. De vez en cuando cerraba los ojos y acariciaba de forma más descarada cada vez sus brazos, ya eran varias las personas que habían olvidado los exámenes para ver que es lo que hacia semejante belleza. Los intentos por evitar la excitación se la antojaban inútiles y parecía haber desistido de intentarlo, pues ya no cambiaba de posición sobre la silla sino que parecía entregada al placer. Sus piernas, ligeramente abiertas, periódicamente se juntaban de forma brusca buscando el roce entre ellas para seguidamente abrirse más que antes. De vez en cuando al realizar este movimiento golpeaba a un chico que tenia al lado y este la miraba sorprendido. Los ojos de Mónica cada vez pasaban más tiempo cerrados, tratando de abstraerse del lugar donde se encontraba y la parte superior de sus dientes empezó a morder fuertemente el labio inferior en un gesto que no podía ser más sensual y provocativo. Estaba totalmente excitada y a pesar de la preocupación y de los intentos por detener esa sensación no podía hacer nada por evitarlo. De repente abrió los ojos, se dio cuenta de que casi toda la mesa y parte de la de al lado la miraban ya fijamente y comentaban lo que ocurría, se asustó y volvió a tratar de ponerse recta y estudiar pero no tardo en estar de nuevo con los ojos cerrados recreándose en el inoportuno placer que estaba viviendo.

Volvía a estar respirando de tal forma que se la escuchaba levemente y mas que sentada parecía tirada sobre la silla. Me sorprendió el hecho de que la calentura que tenía fuese tan descomunal que en lugar de dejar de estudiar e irse, como yo habría pensado que haría, se quedase disfrutando de lo que sentía. Llevo sus manos hacia la cabeza y aparto todo su pelo hacia atrás, dejando a la vista de todos por primera vez su cuello y todo su escote. En su vestido se veían perfectamente marcados los pezones, que se resaltaban aun mas cuando en alguna ocasión echaba los pechos hacia adelante al arquear su espalda debido al éxtasis del placer. Los movimientos de su pelvis ya eran apreciables por cualquiera y su respiración se había transformado en un jadeo que se oía por la mitad de la sala. De repente las manos con las que acariciaba sus brazos subieron en un gesto claro de empezar a sobar sus pechos, ya me parecía demasiado, pues creo que de haberla dejado seguir habría acabado teniendo un orgasmo allí mismo o habría acabado masturbándose.

– Mónica, vámonos ya si quieres – La dije
– Sii – Me contesto entre gemidos mientras recogía rápidamente

Espere un poco antes de salir detrás de ella, el silencio absoluto se había roto debido a los corros de la gente comentando lo que acababa de suceder. Los que no lo habían visto preguntaban a los que si lo habían hecho y no tardo nada de tiempo en enterarse todo el mundo de que la niña rara y estudiosa no solo había cambiado su vestuario, sino que además, a pesar de seguir teniendo una carita de niña buena y virginal, se había vuelto tan ardiente y fogosa que se había masturbado en la biblioteca, pues ese fue el rumor que corrió por todos los lados. Al rato salí detrás de ella, llevando conmigo el bolígrafo que había dejado olvidado en su mesa con marcas de pintalabios por haber estado chupándolo, lo quería como recuerdo, pues la situación no podía haber sido mas excitante. Jamás en mi vida me había imaginado como seria Mónica estando caliente. Su carita inocente hacia pensar que era ajena a todos los placeres del sexo, eso la daba un punto aun mas morboso, me encantaba ese aire de niña buena.

Salí y vi que no estaba en la puerta de la biblioteca, baje hacia la salida de la facultad y la divise a lo lejos, esperando al lado de mi coche. Abrí con el mando a distancia y entro dentro sin ni siquiera esperarme, cuando monte la encontré llorando, aunque se esforzaba por dejar de hacerlo cuanto antes.

– ¿Qué te ocurre Mónica? ¿Estas llorando? – Pregunte aunque era evidente que lo hacia
– No – Dijo ella mirando hacia la ventanilla
– Venga Mónica, no me engañes, se nota que se te ha corrido el rimel
– No estoy llorando – Dijo de nuevo
– ¿Qué te ha pasado en la biblioteca?

Empezó a sollozar de nuevo, pero tratando de contestar, esperaba pacientemente su respuesta, a ver si era capaz de reconocer que se había excitado como nunca lo había hecho. Pero sobre todo a ver si era capaz de reconocer que llegó a estar tan ardiente que dejo de importarla el estar rodeada de personas para disfrutar de esa excitación. Tardo mucho en contestar, los sollozos la impedían hacerlo y por momentos temí que fuese a sufrir un ataque de ansiedad. Yo me limitaba a conducir hacia ninguna parte, casi dando vueltas pues no tenia nada que hacer, de vez en cuando trataba de preguntarla de nuevo que la sucedía pero se ponía mas nerviosa cuando lo hacia así que opte por callarme y esperar a que se calmase.

– Me encuentro muy mal, me debe haber dado un ataque de alergia en la biblioteca y me duele mucho la cabeza, llévame a casa por favor.
– Esta bien, te acerco a casa

Entendí lo del dolor de cabeza pues llevaba casi media hora llorando, pero lo de la alergia me pareció de risa. Comprendí que por muy amigos que fuésemos no me iba a reconocer que había estado a punto de tener un orgasmo espontáneamente, pues estaba convencido de que ella sabia que eso era exactamente lo que la había sucedido. Conduje hacia su casa y la acompañe hasta el portal. Me pidió por favor que me quedase con ella hasta que se la pasase el malestar, pensaba que sus padres aun seguirían en el hospital con su tío y que podríamos tener una cierta intimidad, pero no fue así. Nada mas abrir la puerta nos saludo su madre, al momento comenzó el interrogatorio. La excusa de la alergia nos sirvió para justificar la apariencia de haber estado llorando, pero cuando esas preguntas acabaron empezaron otras mas difíciles de responder y que no había tenido en cuenta, todo lo relacionado con la nueva vestimenta de Mónica. Nos libramos de contestar a esa parte porque dijo que la dolía mucho la cabeza y quería descansar, así que nos dirigimos al salón, Mónica se tumbo en el tresillo mientras yo me senté en un sofá y me quede viendo la televisión. Al rato Mónica se durmió y yo no sabia que hacer, vino su madre y me agradeció el haberla traído a casa, tuve que escuchar un gran sermón acerca de cómo se alegraba por verla tan guapa, a pesar de que el cambio hubiese sido radical, y de lo que la gustaba verla salir de vez en cuando a la calle a tomar algo conmigo. Creo que pensaba que éramos novios o algo así. La hice ver que yo ya no pintaba nada esperando allí, pero como la hora de comer estaba próxima, me insistió para que me quedase tan efusivamente que no pude negarme.

No tardaron mucho en llegar su padre y su hermana, la situación no podía ser mas incomoda, al menos estaba yo solo en el salón mientras ellos charlaban en la cocina. Tras escucharles hablar durante un rato se acercaron a saludar en voz baja para no despertar a Mónica. Me fije en como su padre ponía un gesto de alegría al ver a Mónica con su nueva apariencia, mientras su hermana tenia una expresión de sorpresa mayúscula y envidia, pues Carolina no era tan bella y estilosa como Mónica. Las primeras palabras que articuló hacia su padre fueron advirtiéndole de que Mónica la había cogido cosas de su habitación y de que no debía permitirla hacerlo. Este la ignoro totalmente. Poco a poco se iba acercando la hora de comer, me temía que tuviese que hacerlo con la familia de Mónica sin estar ella presente y no me gustaba nada que eso pudiese suceder. No tenia ni la mitad de la confianza necesaria para sentirme a gusto entre ellos y además la situación daba a entender que era cierto lo de que Mónica fuese mi pareja. Debí haberme ido nada mas dejarla en casa pensé.

No tardaron mucho en avisarme de que la comida estaba lista, Carolina vino al salón y despertó a Mónica bruscamente, advirtiéndola de que no podía entrar a fisgonear entre sus cosas y mucho menos cogerlas sin su consentimiento. Parecía que el único tono que conocía era el de la amenaza. Salude a la recién despertada interesándome por si se encontraba mejor, esta me dijo que un poco, pero se sorprendió al verme todavía allí. Me pregunto nerviosa si había hecho una sesión con ella y por eso había quedado dormida, tras decirla que no se sintió aliviada, dándome a entender que no quería ningún tipo de terapia mientras sus padres estuviesen en casa.

Nos sentamos todos a la mesa, los halagos y felicitaciones por que Mónica hubiese decidido cuidar más su imagen se sucedían constantemente, solo por parte de sus padres por supuesto, ya que Carolina parecía ajena a las conversaciones. Ella se dedico a comer todo lo rápido que pudo y se marcho a su habitación. A pesar de la felicidad de sus padres y de los piropos que la regalaban la cara de Mónica seguía seria, como si la sentase mal lo que la estaban diciendo. Creo que seguía pensando en lo que había ocurrido hace unas horas en la biblioteca y en como la iba a tratar todo el mundo después de enterarse de lo que había pasado.

Los padres de Mónica me cayeron bien. Siempre les había tenido por una familia demasiado autoritaria pero no era así. Se notaba la educación propia de una gente adinerada, pues ellos lo habían sido, junto con la simpleza de la gente humilde, que habrían aprendido cuando dejaron de irles tan bien las cosas. En un momento de la comida comentaron que se irían esa misma noche de nuevo al pueblo para ver al tío de Mónica, pero que volverían el viernes porque habían organizado una especie de fiesta de reapertura de la tienda. Por lo que contaban ya tenían prácticamente toda la reforma hecha y solo les quedaba realizar algo de publicidad para tratar de empezar con el nuevo estilo de la mejor forma posible. Como no podía ser de otra forma me insistieron mucho para que acudiese a la inauguración y no dejaron de hacerlo hasta que acepte. Me alegre mucho de que de nuevo volviesen a trabajar, sabia que pasaban por dificultades económicas y no quería que Mónica las sufriese.

Cuando acabamos de comer ayudamos a recoger y nos quedamos fregando, mientras lo hacíamos Carolina salio de casa anunciando que no volvería hasta que la llamasen para irse al pueblo y los padres de Mónica nos dijeron que saldrían a repartir publicidad después de dormir la siesta. Me extraño que Mónica no se ofreciese para ayudarles, debía encontrarse realmente deprimida para no querer salir de casa. Acabamos de fregar totalmente en silencio, ella no quería hablar y yo no sabia que decir para romper el hielo, actué como si de verdad estuviese enferma y con tal jaqueca que no la gustaría escuchar a nadie. Tras fregar nos sentamos en el salón a ver la televisión de nuevo, de no ser porque sus padres nos habían dicho que iban a irse yo me habría vuelto a casa, sin embargo ahora tenia una razón por la que quedarme. Pensando en que en nada de tiempo volvería a estar a solas con Mónica me quede dormido en el salón, me había levantado muy pronto y el sueño pudo conmigo, así además se me pasó el tiempo mas rápido.

Una hora mas tarde el ruido de los tacones de Mónica al caminar me despertó, no creo que exista un ruido que me gustase más que ese. Al verme abrir los ojos me dedico una sonrisa que se mezcló con la cara de angustia que aun tenia.

– Quítate los tacones – La dije – Vas a despertar a tus padres
– Que va, ya se han ido – Contestó con la respuesta que deseaba oír
– Aun así debe ser incomodo ¿no?
– Pues algo si me duelen los pies, pero menos de lo que me pensaba que lo harían
– ¿Entonces porque los usas en casa?
– Es la primera vez que no me los quito en casa, no suelo llevarlos aquí

Me encanto comprobar que era mi presencia la que la impedía descalzarse, la que la incitaba a mostrarse tan sexy con esas sandalias de tacón y me gusto ver que gracias a mi sugestión, no la dolían tanto los pies como normalmente lo harían tras llevar días haciendo caminatas sobre tacones para aprender a usarlos. Vi que de nuevo entro a la habitación de su hermana y salio con unas pinturas de uñas, antes de volver al salón paso por su propia habitación y volvió con los labios maquillados con el pintalabios rojo que la había regalado hacia ya mas de una semana. Cada vez que la veía con la boca remarcada en ese color me sentía más orgulloso de esa sugestión. Se sentó en el sofá que estaba al lado del mío y apoyando la suela de la sandalia en la mesa comenzó a pintarse muy torpemente las uñas de los pies, no creo que hubiese realizado esta operación nunca antes en toda su vida, la diferencia en la pericia al hacerlo comparándola con su hermana el día anterior era enorme.

No podía dejar de mirarla, a pesar de estar la televisión encendida mis ojos se posaban continuamente en ella con la tranquilidad de saber que no me diría nada por hacerlo sino mas bien todo lo contrario, deseaba que lo hiciese. Me percate en que en el reposabrazos de su sofá había una revista de estilismo y maquillaje de la que había sacado la idea de pintarse las uñas de los pies, una de todas las que compró y que a partir de ahora serian su guía para orientarla en su nueva imagen. Poco a poco iba aprendiendo como debía arreglarse para no pasar desapercibida, seguía al pie de la letra, tal y como la sugerí, todo lo que se decían en las revistas y así fue olvidando su antiguo vestuario.

Observaba en silencio como se pintaba las uñas en un tono rojo que conjuntaba con sus labios, no lo hacia nada bien por la falta de practica y o bien no pintaba la uña del todo, o se pintaba un poco los dedos. Vi que la temblaba la mano, seguía aun muy nerviosa así que me ofrecí a ayudarla, no es que yo supiese hacerlo, pero al menos tenía al pulso necesario para pintar firmemente.

– Mónica, ¿Quieres que te ayude? – La pregunte
– No hace falta – Dijo mientras me miraba con mucha extrañeza
– En serio, que no me importa – Hasta a mi me pareció raro que me ofreciese a hacerlo
– ¡Pero que vas a saber tu de maquillaje¡ – Me dijo riéndose alegremente por primera vez desde esta mañana
– Pues no creo que sepa mucho menos que tu, que llevas solo dos días haciéndolo – La conteste yo también entre risas

Nos estuvimos divirtiendo un buen rato vacilándonos con el maquillaje, creo que conseguí que olvidase por un momento sus preocupaciones, y al final, tras mucho insistir y mientras pasaba los pies por encima del reposabrazos para dejarlos al alcancé de mi mano, dijo riéndose con cara de poca confianza:

– Esta bien, pero trata de hacerlo bien jaja
– Lo intentare jaja – Dije cogiendo el pincel y preguntándome a mi mismo como debía usarlo

La verdad es que estaba sorprendido de que hubiese accedido a dejarse pintar por mi, no porque no supiese hacerlo, sino porque eso implicaba un contacto con ella que siempre había tratado de evitar. Acerque lentamente el pincel para tratar de repasar lo poco que se había pintado hasta ahora, no paraba de reírse y movía los pies al hacerlo por lo que no podía pintar con precisión. Entre carcajadas la pedí que se estuviese quieta pero la era imposible así que trate de agarrarla el pie con una mano para maquillarla con la otra. Fue peor aun, porque decía que tenía cosquillas. Deje el pintauñas en la mesa y la agarre el pie con las dos manos tratando de inmovilizarlo, haciéndola ver que era la única manera de que se estuviese quieta.

– O dejas de moverte o esto es imposible
– Jaja, lo que pasa es que no tienes ni idea – Me dijo

Según tenía su pie agarrado por la parte superior, la descalcé y apoye mis pulgares en la planta. Empecé a realizar círculos concéntricos apretando ligeramente, fui recorriendo toda la planta del pie de Mónica hasta llegar a sus dedos, fui repitiendo la operación en cada uno de ellos. Poco a poco su risa fue desapareciendo.

– ¿Qué haces? – Me pregunto ella intrigada
– Como me habías dicho que te dolían un poco los pies por los tacones te estoy dando un masaje – Conteste
– Anda para, que no me gustan los masajes, me incomodan mucho
– ¿Por qué? – La pregunte mientras deslizaba mis dos manos por los laterales de su pie para que entrasen en calor
– Porque no me gusta que me toquen
– Pero si solo lo hago para que te sientas mejor – La dije – Ya veras, túmbate de lado en el sofá, seguro que te gusta
– Pero si lo que quiero es pintarme las uñas – Protesto ella
– Tu tranquilízate de verdad – Trate de convencerla mientras iba acabando de masajear sus dedos y empezaba a recorrer con mis pulgares la parte superior del pie
– En serio para ya – Dijo intentando apartar el pie de mis manos
– Solo un segundo que ya acabo – Conteste agarrándola con fuerza para que no pudiese irse – Si es muy bueno Mónica, además tienes el talón algo cargado por los tacones, seguro que te quito el dolor apretando así con mis nudillos, es muy relajante y te hará bien, déjame calentar tus pies con mis manos, los tienes algo fríos – Poco a poco iba envolviendo sus pies con mis manos, haciendo que entrasen en calor y se relajasen profundamente a la vez que con mi voz conseguía que Mónica se dejase hacer – Mira como te vas encontrando mejor, se notan mas descargados, voy a masajearte los tobillos, recuéstate de verdad
– Que no hace falta, ¿Acabas ya?
– Me queda poco – Dije ganando tiempo mientras con mi dedo índice rodeaba suavemente su tobillo y pasaba de nuevo a mover sus dedos levemente para que entrasen en calor también – Pero no te preocupes Mónica, porque no pasa nada porque tarde mas, así tus pies estarán mas relajados, al igual que tu, mas descansados, respira profundo, haremos una sesión ¿Quieres?
– Si – Dijo contenta mientras se recostaba como la había pedido
– Concéntrate en sentir tus pies, poco a poco va desapareciendo el dolor y te sientes a gusto y contenta, mas relajada, los pies ya están cómodos de nuevo, listos para seguir el día. Ahora pasare al otro pie, no te preocupes por ellos, están en mis manos y así se relajan, mira como va entrando en calor cuando le acaricio, ¿Ves como no esta mal?
– Si – Dijo calmada
– así vas relajándote tú también, cuanto mas toco tu pie mas te vas cansando Mónica, mas te vas relajando, tu mente se vacía, se olvida de los problemas y solo quiere dormir, dejarse llevar a un estado de felicidad que te encanta. Cuanto mas toco tus dedos mas profundo vas cayendo, mas te vas entregando a la relajación, mejor te sientes. Has de sentirte siempre así, los tacones no duelen Mónica, te hacen sentirte sexy y admirada, después de este masaje no te molestaran mas los tacones, siempre estarás lista para llevarlos, siempre los usaras, sobre todo para mi. Siempre que estés conmigo usaras tacones.
– ¿Pero que estas diciendo? – Contesto ella medio dormida, aun no había conseguido relajarla lo suficiente
– Nada Mónica, solo relájate y disfruta, nada te preocupa, todo va bien, se te pasan los dolores, tu mente va cayendo entregándose poco a poco, cuanto mas te masajeo mas cae, te encanta esta sensación de bienestar, tus pies ya no duelen ¿verdad?
– No, ya no me duelen – Dijo en un tono muy apagado
– Claro que no pequeña, ya te encuentras perfectamente relajada y cansada, deseabas enormemente que llegara este momento, has tenido muchas emociones hoy y deseabas entregarte, dejar de pensar por un momento
– Deseo dejar de pensar
– Claro que si – Continuaba acariciando sus pies y notaba como iba cayendo en un profundo trance – Deseas dejar de pensar y que yo lo haga por ti, que te haga sentir bien y te olvides de tus problemas y de tus preocupaciones, hacer sesiones es lo mejor que te ha pasado en la vida Mónica, no lo olvides nunca
– Es lo mejor que me ha pasado en la vida
– así es mi niña, sigue durmiendo, sigue entregándote mas y mas, porque es lo único que quieres, lo que mas deseas aunque no lo sepas, entregar tu voluntad, es mucha responsabilidad para ti y no la quieres, solo quieres relajarte y no tener que pensar
– Solo quiero relajarme y no tener que pensar
– Cuando cuente 3 caerás profundamente dormida
– Si
– 1, 2 y 3, duerme Mónica

Seguí masajeándola los pies mientras caía hipnotizada, no quería que los tacones fuesen dolorosos para ella sino que sintiese un agradable placer al llevarlos, como recompensa al estar portándose tan bien. Poco a poco me fui acercando también a la parte de sus piernas que el vestido dejaba al aire, se notaba que estaba recién depilada y su piel era tremendamente tersa y suave. Se mostraba muy inquieta cuando tocaba sus piernas pero poco a poco, al igual que hice con su ombligo días atrás conseguí que lo notase como algo normal. Sus piernas eran espectaculares, propias de una persona que hace deporte casi diariamente, sus gemelos eran muy femeninos y sus tobillos eran suaves y poco pronunciados, pase casi una hora acariciándola, hablándola, diciéndola lo bien que se portaba y recordándola una a una sus sugestiones, de vez en cuando Mónica pronunciaba palabras de asentimiento desde su inconsciencia. Tenia mucho calor ya, quizás mis manos tuviesen un inducido efecto tranquilizante sobre Mónica, pero ella tenia un efecto mucho mas fuerte hacia mi, me encendía como nunca ninguna mujer lo había hecho y eso que apenas se movía.

Me levante y me quite el pantalón, observe a mi bella durmiente desde arriba cayendo en la cuenta de que la postura en la que estaba no era nada cómoda. Se había dormido en el sofá con las piernas colgando hacia un lado, para tenerlas cerca de mí y con la cabeza saliéndose por el otro extremo. Acostumbrada a hipnotizarla totalmente tumbada me parecía un logro que hubiese entrado en trance en esta postura.

– Sigue dormida Mónica, te encuentras bien, mucho mejor, ya no tienes problemas, ya no tienes preocupaciones, ya estas vacía y te encanta sentirte así
– Estoy vacía y me encanta sentirme así
– Eso es, te encanta entregarte, perder tu voluntad y entregármela
– Me encanta entregarte mi voluntad
– Cada vez mas, y cada vez mas confías en mi
– Cada vez confío mas en ti
– No puedes mentirme Mónica, decirme la verdad te hace sentir bien, deseas que confíe en ti y para eso has de confiar en mi
– No puedo mentirte
– ¿Qué te ha sucedido en la biblioteca?
– Me he empezado a sentir excitada sin saber porque, cada vez más y más, tenía miedo de que la gente se diese cuenta y trataba de evitar el excitarme pero no podía hacerlo.
– ¿Por qué no te has ido de la biblioteca para que no te viesen?
– He intentado que nos fuéramos, pero me has dicho que me quedase y he esperado, luego he vuelto a sentirme caliente, mucho mas que antes y ha llegado un momento en el que todo me daba igual y solo quería llegar al orgasmo cuanto antes, por eso me acariciaba, pensaba que la excitación solo acabaría si llegaba al final
– ¿Por qué has salido llorando?
– Todo el mundo me ha visto, ni siquiera las más promiscuas de la facultad montan espectáculos como el que me ha pasado a mí. Me he sentido como todo lo que odio, todo lo que siempre he criticado pero elevado al máximo. Me he sentido como una ninfómana
– Tranquila Mónica, no pasa nada, relájate, ni siquiera esto puede sacarte de la hipnosis, solo quieres seguir dormida y entregada. Puedes estar tranquila nadie en la biblioteca se ha enterado de lo ocurrido, cuando despiertes estarás segura de que nadie advirtió lo que te ocurría, volverás a estar a alegre porque nada de lo que te preocupa de esta mañana salio a la luz. Solo tú te diste cuenta de ello. Nadie te vio
– Nadie me vio
– así es ¿Por qué no me confesaste lo que te había ocurrido?
– Me daba vergüenza, me sentía sucia, avergonzada de mi misma como nunca lo había estado, por eso oculte lo que me sucedió
– Poco a poco tienes que ir confiando en mi, solo te ayudo con tu vida y has de confesarme todo, no te juzgaré por que lo hagas

De repente escuche un ruido al fondo del pasillo y me dio un vuelco al corazón, estaba sin pantalones y no había caído en la cuenta de que los padres de Mónica podrían entrar y ver lo que sucedía sin que me diese tiempo a reaccionar. En la habitación de Mónica tampoco había cierre así que no ganaría nada yendo allí por lo que me puse los pantalones rápidamente y fui hacia la puerta. No había entrado nadie, pero no había ningún tipo de cierre de seguridad que permitiese bloquear la puerta desde dentro. Volví al salón y pregunte a Mónica si había alguna forma de encerrarnos dentro de la casa, me contesto que podría hacerse cerrando la puerta y dejando las llaves puestas. Tratando de que no se despertase la pregunte donde estaban las llaves y de repente, ante mi total asombro, Mónica abrió los ojos y lentamente con movimientos algo extraños de puso de pie. Casi me desmayo pues pensaba que había fingido la hipnosis, pero no tarde en darme cuenta de que su mirada estaba totalmente perdida en el horizonte, sus brazos extrañamente relajados pero pegados al cuerpo y su rostro mostraba una inexpresión absoluta. Se quedo quieta delante de mi hasta que me hice a un lado y ella se dirigió hacia su habitación, caminaba raro, doblando poco las rodillas, casi parecía una autentica Barbie. Cuando volvió extendió uno de sus brazos hacia mí y me entrego sus llaves, tras recogerlas, aun con el miedo en cuerpo, Mónica volvió a tumbarse en la misma postura que tenia antes.

Mi corazón parecía que iba a estallar, lo que acababa de ocurrir era propio de las películas según la mayoría de los manuales de hipnosis que había consultado por lo que me tenia totalmente desconcertado. Quizás fuese fruto de haber pasado una hora entera masajeándola y relajándola tanto, que su mente estuviese realmente vacía. Fui hacia el hall de la casa y nos encerramos dentro. Cuando volvía la escuche toser por lo que acelere mi paso para evitar que despertase, estaba reaccionando negativamente a lo que acaba de ocurrir

– Mónica, sigues relajada, no ha sucedido nada, solo estas profundamente dormida y deseas que así sea, no deseas despertar – Dije mientras comenzaba de nuevo mi trabajo masajeando sus pies
– ¿Qué ocurre? – Pregunto ella
– Sucede que estas muy cansada, profundamente cansada y muy relajada y deseas volver a dormir, a sentirte bien y a dejarte llevar, deseas dejarte llevar, repítelo Mónica
– Deseo dejarme llevar, deseo dejarme llevar, deseo dejarme llevar, deseo dejarme llevar, deseo dejarme llevar…
– Si Mónica, vuelves a estar hipnotizada, y cada vez cuesta mas despertar porque cada vez deseas mas estar siempre hipnotizada, siempre a mi disposición
– Siempre a tu disposición

Tras pasar casi otra hora haciendo que cayese en el mas profundo de los trances recordé que quizás Mónica me había dado las llaves porque ella en el fondo deseaba no ser descubierta, no por estar cada vez mas a mi merced. Vi que en su bolso estaba su teléfono móvil y se me ocurrió una idea, lo saque y la pregunte:

– ¿Cuál es el pin de tu teléfono móvil?
– El pin de mi teléfono es 8962 – Respondió al instante
– ¿Cuál es la contraseña de tu MSN? – Pregunte poniendo a prueba hasta que limites me permitiría invadir su intimidad
– Mi contraseña es Magisterio – Contesto ella nuevamente acelerando levemente su respiración, pero nada que no pudiese arreglar susurrándola palabras tranquilizadoras

Cada vez estaba más sorprendido de lo que estaba consiguiendo con Mónica, acababa de darme las claves de su móvil y de su correo abriéndome así las puertas a todas sus intimidades, pero aun quería llegar más lejos

– Mónica, ¿Donde esta tu cartilla del banco?

La respiración de Mónica se acelero violentamente y sus parpados, cerrados hasta ahora con firmeza empezaron a temblar, quizás me estaba pasando de la raya demasiado, pero me senté a su lado y lleve mi mano a su ombligo para empezar un nuevo masaje en esta zona del cuerpo, a pesar de tener que hacerlo por encima del vestido, la hizo caer nuevamente

– Sigue cayendo mas profundo, mis manos te relajan más y más y mi voz te duerme en el más placentero de los sueños, confías en mi Mónica, cada vez mas, por eso poco a poco vas revelándome tus intimidades. Sabes que solo quiero lo mejor para ti, que no quiero hacerte daño y por eso sientes que debes escuchar mi voz y dejarte llevar, dejar que tu mente se llene con mi voz y hacerla caso. Cada vez eres mas feliz, solo hago lo que deseas

Tratando de que cayese estaba cuando de nuevo se levanto y se dirigió hacia su habitación con ese andar tan robótico y esa mirada perdida que cada vez conseguía excitarme más. Antes de que Mónica volviese ya me había desecho de nuevo de mis pantalones para esta más cómodo. Cuando regreso me ofreció la libreta e hizo intención de tumbarse de nuevo, pero la dije que esperara. Mire la libreta, quizás en su familia no ingresaban mucho dinero, pero tenia el suficiente como para sobrevivir una temporada larga. Los remordimientos que tenía por hacerla comprar zapatos sabiendo que no tenía mucho dinero desaparecieron inmediatamente al ver semejante saldo en la cuenta. Deje la libreta apoyada en la mesa y me fije detenidamente en el cuerpo inmóvil y servicial de Mónica. Esa mirada perdida me fascinaba, gire a su alrededor y la pedí que echase su pelo hacia atrás, dejando su escote bien visible de nuevo

– Quiero la contraseña de tu banco
– La contraseña de mi banco es 8493
– Muchas gracias mi niña – Conteste asombrado – Ahora ponte los tacones de nuevo y dime que sientes
– Me siento sensual y hermosa – Dijo tras habérselos puesto – Siento que mis piernas agradecen llevarlos puestos y siento que me miras mas cuando los llevo y eso me encanta
– Gracias pequeña, quítate la chaqueta y túmbate en el tresillo

Lo hizo inmediatamente y me senté a la altura de su cintura, al igual que el otro día empecé a acariciarla el brazo, esta vez lo tenia totalmente desnudo al llevar un vestido palabra de honor, me recline y la bese en los labios cariñosamente, lamiéndola un poco la mejilla después. Mis manos se dirigieron no mucho mas tarde hacia sus pechos

– Sigue dormida Mónica, no pasa nada porque te toque, solo lo hago para que te relajes, para que al despertar te sientas mejor y mas descansada. Es por tu bien, y por eso te encanta que te toque los pechos, no debes molestarte, solo caer mas y mas profundo en tu hipnosis, cuanto mas te toco mejor te sientes, mas hipnotizada y calmada, mas y mas entregada. Cada vez es más fácil hipnotizarte, aunque no quieras que lo haga ya casi no puedes evitarlo. Tu cuerpo reacciona al roce de mis manos, al sonido de mis palabras dejándose llevar, aunque tu consciente no quiera. Tu cuerpo sabe que mis manos le aportan placer y bienestar y por eso cada vez esta mas entregado, por eso no despiertas cuando te acaricio así tu cuello y bajo hacia tu canalillo, cuando mis manos aprietan tus pechos, ¿son muy bonitos sabes? Claro que sabes que me encantan y todo lo que tienes que hacer para que me fije en ti. Tienes unos pezones enormes, me encantan cuando se excitan porque se marcan mucho y me dicen que disfrutas Mónica. Tienes que aprender a disfrutar del sexo, poco a poco lo harás, hoy has aprendido que te hace sentirte bien, aunque no lo hayas aprendido en el lugar mas adecuado.

Seguía sobándola descaradamente, quizás llevase 3 horas hablándola desde que comenzó la sesión pero no me cansaba, seguía sobándola las tetas, a veces suave y delicadamente, otras aplastándolas entre mis manos para luego buscar su pezón llegando a permitirme pellizcarlo periódicamente. Esto la provocaba un amago de despertarse que no tardaba en sofocar acariciándola el vientre con mi otra mano. Me baje mi boxer y me lo quite dejando mi hinchado pene al aire. Alguna vez me inclinaba sobre ella para besarla y lamerla su cuello, un cuello que resaltaba su longitud con ese vestido precioso, pero que tanto me sobraba en esos momentos. Aleje mi mano de su vientre para empezar a masajear con ambas manos su pecho, muy delicadamente agarre el escote de su vestido y lo deslicé hacia abajo dejando a la vista su sujetador, un sujetador de color carne bastante cutre y nada sexy que tapaba completamente sus pechos impidiéndome ver nada mas. Inmediatamente después y por miedo a que por las horas que iban siendo pudiesen regresar sus padres volví a colocar el vestido en su sitio.

Me moví hacia un poco más abajo del sofá y trabaje un poco mas los tobillos y las piernas de Mónica, a pesar de estar tumbada y que en esta postura no realzasen su trasero los tacones la hacían estar especialmente provocativa.

– Siente mis manos en tus pies, te hacen estar muy bien y relajada, los tacones te hacen sentirte a gusto, son tu pasión, tu afición, te encanta ser elegante pero los tacones te gustan aun más. Son el símbolo de tu cambio, de tu nuevo estilo, y te encantan, los adoras
– Adoro los tacones
– Eso es, siéntete bien Mónica, mis manos relajan tus piernas y ese relax se desplaza hacia todo tu cuerpo, hacia tu mente que me permite acariciarte así porque esta totalmente entregada, no tienes voluntad bajo hipnosis Mónica, apenas te queda nada, y poco a poco la vas perdiendo estando consciente. Estas tan relajada que no te importa que te acaricie las piernas, que vaya subiendo mi mano por ellas hacia tus rodillas y te masajé, te gusta Mónica, ¿no es así?
– Si

Pase un buen rato masajeándola las piernas, quería que durmiese lo máximo posible, lentamente subí aun mas mi mano introduciéndola por debajo de su vestido

– Sigues dormida y calmada, nada te turbia, no te importa que mi mano siga subiendo porque estas tan relajada que no deseas despertar, por eso no haces nada por evitarlo. Mira como sube, siéntelo, mas sube, mas relajada te sientes. Nota como acaricio tus muslos, como llego donde ambos se juntan pero a ti no te importa porque estas profundamente hipnotizada
– Estoy profundamente hipnotizada
– Separa un poco las piernas Mónica
– Si
– Mira como mi mano sube, aunque sea una zona delicada no te importa porque confías en mi, no solo eso sino que además tu cuerpo reacciona bien, sumiéndose mas en la relajación

Poco a poco subí su vestido hasta dejar a la vista sus bragas, en un mismo tono cutre que su sujetador, estaba claro que en su concepto de cuidar su imagen no entraba que alguien la viese en ropa interior. A pesar del poco erotismo de ese conjunto empecé a pasar mi mano por la parte más superior de sus muslos acercándome a su sexo y acariciándole suavemente por encima de la ropa interior

– Mónica, ahora aunque estés hipnotizada sentirás todo lo que te hago, no lo recordaras al despertar pero lo sentirás todo desde tu profunda hipnosis
– Si – Contesto suavemente
– Quiero que sientas perfectamente como mi mano toca tu sexo, quiero que sientas como te gusta que eso ocurra y como poco a poco se va humedeciendo e hinchando. Te encanta que lo haga, no despiertas de la hipnosis pero sientes todo lo que sucede, deseas todo lo que esta sucediendo,
– Deseo todo lo que esta sucediendo
– Tu cuerpo lo desea y por eso reacciona así, ¿Qué es lo que te pasa?
– Estoy muy caliente, no pares de tocarme por favor – Dijo ardientemente en un tono monocorde pero visiblemente erotizado
– Te gusta que te toque, el sexo no es malo Mónica, se puede disfrutar de el sin problemas, te hace sentir bien, el sexo no es malo, repítelo para mi
– El sexo no es malo…
– Muy bien Mónica, te gusta que te vaya acariciando así, cada vez mas fuerte, siento tus caderas ofreciéndose a mi mano
– El sexo no es malo, el sexo no es malo…
– Eso es, ahora mira, esto todavía puede mejorar
– El sexo no es malo

No paraba de repetir esa frase continuamente y me provocaba mas excitación y ganas de seguir, introduje mi mano por debajo de su braguita, que ya estaba empapada y suavemente, apartando sus pelos la empecé a masturbar con uno de mis dedos. Su pared vaginal era muy estrecha, pues solo había sido penetrada una vez y se apretaba fuertemente a mi índice. Cada vez repetía la frase mas rápido, ya lo hacia entre jadeos y gemidos. Detuve mi mano manteniendo mi dedo dentro de ella y me dijo

– Sigue por favor
– No Mónica, no es tan fácil – Dije entre risas
– Por favor – Suplico ella mientras empezaba a mover sus caderas rápidamente haciéndole el amor literalmente a mi mano – No pares
– Has de aprender a hacerlo Mónica
– El sexo no es malo, el sexo no es malo… – Seguirá repitiendo obsesivamente
– Claro que no lo es, has de disfrutar del sexo, de ti, has de preocuparte también por lo que vistes debajo de la ropa, has de preocuparte por lo que no se ve
– El sexo no es malo, el sexo no es malo…
– Has de comprar revistas de lencería Mónica, vestirte con ropa interior provocativa, pero solo cuando quedes conmigo, lucirás conjuntos sexys, sensuales y caros, no escatimaras en gastos para cuando quedes conmigo, repítelo
– Usare lencería fina cuando quede contigo, no escatimare en gastos al hacerlo
– Muy bien mi niña – Dije mientras empezaba de nuevo a masturbarla muy rápidamente – Estas muy caliente, ¿Deseas llegar al orgasmo?
– Si
– No lo harás hasta que yo no lo consiga Mónica

Inmediatamente su mano agarro mi pene y lo empezó a masturbar como nunca lo había hecho antes, tenia tantas ganas de correrse que me masturbaba lo mejor y mas rápido que podía para poder acabar. Seguí repitiendo su frase aunque ya era casi inaudible debido a sus gemidos, no se si seria producto de la hipnosis pero era realmente fogosa, incluso algo escandalosa. A pesar de que mi mano la masturbaba con mucha velocidad sus caderas ya estaban fuera de sí, intentando ir más rápido.

– Dime como te sentiste en la biblioteca mi niña
– Me sentí sucia, caliente, excitada, sentía que era una salida mas, una ninfómana – Parecía que la excitaba aun mas pronunciar estas palabras, aunque era a mi al que lo hacia – , una promiscua, una provocadora…

De repente un chorro de semen salto y acto seguido un grito de placer salio de la garganta de Mónica, fue un grito prolongado seguido de varios mas, mezclándose con un grito de satisfacción mío que por primera vez no trate de ocultar. Inmediatamente su respiración se acelero, y sus ojos llegaron incluso a abrirse, creo que por un momento fue consciente de la manipulación y el aprovechamiento que estaba sufriendo pero rápidamente actué y la hice mantenerse hipnotizada.

La hora de cenar estaba ya próxima y no quería hacerlo allí así que decidí irme antes de que volviese la familia. Cogí las llaves y la libreta de ahorro de Mónica y la indique que las devolviese a su sitio. Limpie todos los restos de la masturbación aunque sabía perfectamente que Mónica se daría cuenta de que algo había sucedido por la humedad y el olor de sus braguitas, pero después de lo que la ocurrió por la mañana no creí que lo relacionase conmigo. Cuando todo estuvo colocado en su sitio desperté a Mónica no sin antes recordarla su nueva pasión por la lencería. Al salir de la hipnosis la vi inquieta, creo que noto al instante la humedad en su sexo, pero había borrado la cara de preocupación que tenia anteriormente, pues ya estaba convencida de que nadie la vio en la biblioteca. Me agradeció varias veces todo el tiempo que había pasado con ella y me recordó que el viernes seria la fiesta de inauguración de la tienda. Lamentando más que nunca que no fuese a verla en tres días me despedí de ella con dos besos y una mirada aun más lasciva que todas las que la habían echado esa mañana.

Continuara…

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Monica. Septima parte

Aquella mañana me levante mas tarde de lo normal. Quizás era el primer día desde que empecé a hipnotizar a Mónica en el que había dormido bien, sin despertarme varias veces a lo largo de la noche y sin tener esa especie de opresión en el estomago que sentimos cuando estamos muy nerviosos. Estaba contento y tranquilo. No solo me había quitado de encima el malestar de tener que evitar a toda costa encontrarme con Mónica, sino que ya no me sentía tan mal cuando la hipnotizaba. Solo tendría que controlar mis instintos para no abusar de ella y todo seria perfecto.

Tenía un gran apetito, así que me prepare un buen desayuno y me lo lleve a mi habitación. Al día siguiente tendría mi segundo examen, tampoco lo llevaba muy mal y puesto que era el único junto con el que ya había hecho que estaba convencido que iba a aprobar merecía la pena esforzarse.

A media mañana Mónica me llamó por teléfono, estaba muy nerviosa y a punto de llorar. Me temí que hubiese descubierto mi manipulación, que recordase lo ocurrido en alguna de las últimas sesiones, el hecho de haberme dejado los botones de su pantalón desabrochados reforzaba aun más esa teoría, pero no fue así. Me contó que un tío suyo había caído gravemente enfermo y que en cuanto sus padres llegasen a casa y preparasen todo se irían al pueblo, por lo menos hasta el lunes, cuando ella volvería para hacer dos de sus exámenes. Mientras me lo contaba rompió a llorar, no sabia que decirla para consolarla aparte de que podía contar conmigo para lo que quisiese, pero en ese momento eso no la aliviaba para nada.

Colgué el teléfono pensando en que todo eran problemas para ella. No era suficiente con los problemas económicos, tener que trabajar, estudiar y ayudar en casa, sino que además ahora la pasaba esto. Menos mal que es una mujer muy previsora y al menos los exámenes del lunes seguro que los tenia mas que estudiados, si a mi me ocurriese un contratiempo así suspendería seguro. De repente algo vino a mi mente, si el otro día me dijo que hizo un examen el martes, y el lunes que viene haría otros dos, a partir de ese día solo la quedarían dos por hacer, “Sociología de la educación” y “Física en la naturaleza”, las asignaturas de mis sugestiones.

Tras un pequeño descanso seguí estudiando, vi que iba a tener mucho mas tiempo para ello que el que me imaginaba, pues dispondría de muchas mas horas libres al no estar Mónica. Me daba algo de rabia el no poder verla de nuevo hasta el lunes, mas ahora que se había convertido en una mujer de ensueño, al menos cuando estaba conmigo, pero así, además de centrarme en la universidad, comprobaría cuanto tiempo duraban las sugestiones. Este era un tema que me preocupaba desde el principio, por mucho que tratase de evitarlo, sabía que en algún momento tendríamos que separarnos por un tiempo, más que nada porque yo tampoco deseo estar siempre pendiente de ella y no quería que cuando esto sucediese al volver a vernos tuviese que empezar desde el principio.

Pase desde el jueves hasta el domingo inmerso en mis apuntes. Excepto los descansos que me permitía en los que quedaba con mis amigos y el viernes que salí a la universidad a hacer el examen, que por cierto me salio muy bien, no salía siquiera de casa. Mónica me llamaba con frecuencia, al menos tres veces al día, unas veces para contarme que tal le iba a su tío, otras para preguntarme que tal llevaba el estudio; puesto que uno de los exámenes que tenia que hacer el lunes lo hacia yo también; otras simplemente llamaba para hablar por hablar, puesto que ya no tenia nada que decirme. Tanta llamada solo tenía una explicación, deseaba escuchar mi voz como el beber. No me importaba, no puedo negar que también en cierto modo la echaba de menos, pero siempre tenia que ser yo el que daba por zanjadas las conversaciones, si fuese por ella no tendría final.

El sábado por la mañana empecé a estudiar el tercero de mis exámenes, según como llevaba los que me quedaban para completar los seis que tenia, ese era el único en el que podía depositar alguna esperanza. Saque mis resúmenes y fui a por los que tan amablemente me había hecho Mónica. Me encantaba ver esos apuntes perfectos, que no me habían costado ningún esfuerzo, ni un solo céntimo, ni siquiera me había movido de mi casa para conseguirlos. En cierto modo representaban el primero de mis logros con Mónica, puesto que no eran producto de una sugestión, sino producto de la adicción a mí que poco a poco la estaba inculcando. Recordé lo que me dijo bajo hipnosis sobre ellos, no la molesto hacerlos porque era su forma de agradecerme lo bien que se sentía desde que hacíamos sesiones. Mientras pensaba en estas cosas lamentaba que estuviese lejos, pues me gustaría poder estar con ella.

No ocurrió nada más durante esos días. Por fin llego el lunes, el primero de los exámenes de Mónica era por la mañana, cuando lo acabó me llamó para ir juntos al examen de la tarde. Si que tenia ganas de verla, pero no en la facultad, así que la dije que pasaría por su casa después del examen. Al llegar a la universidad yo estaba con mis amigos, Mónica se acerco tímidamente donde estaba, me saludo y me dijo todo lo que se alegraba de verme. Mis amigos empezaron a reírse al instante, si que saben que la conocía, puesto que coincidimos en clase en el antiguo instituto pero no sabían que tuviese ninguna amistad con ella así que eso les pareció raro.

– Nos cruzamos siempre por la universidad ¿A que viene hoy esto? – Dije disimulando
– ¿Por qué me tratas ahora tan…? – Intentaba preguntar antes de que la cortase
– Anda vete a estudiar – La conteste despidiéndola

La risa fue general, hasta mis amigas, que no eran tan crueles con ella, no ocultaron una sonrisa. Lo cierto es que tampoco me gustaba tener que llegar a esos extremos con ella, pero desde que llegamos a la universidad nunca nos dejamos ver juntos allí y quería que así siguiese siendo. Hicimos el examen y me fui a buscar a Mónica, había salido bastante antes que yo y supuse que estaría esperándome en su casa.

Cuando llame contesto su hermana y me dijo que no estaba, que seguramente estaría en la tienda porque iban a ir los pintores, así que fui allí. Efectivamente estaban los pintores, pero Mónica no. La llame al móvil, lo cierto es que no esperaba una buena reacción después del desprecio que la había hecho, pero ya que estaba allí tenia que tratar de localizarla. Me dijo que estaba paseando, que no tardaría mucho en llegar y que podía esperarla en su casa, que la dijese a su hermana que me abriese. Me di un nuevo paseo hacia allí y subí.

Me daba algo de vergüenza estar con su hermana, había oído hablar mucho de ella, de lo poco que la gustaba estudiar, trabajar, de todos los problemas que daba en casa… pero ni siquiera recordaba como se llamaba. Estaba claro que eran polos opuestos, que en todo lo que una se excedía a la otra la faltaba y viceversa. Mientras Mónica era consciente del trabajo que había costado mantener la tienda, incluso cuando todo iba bien, a su hermana le daba todo igual, se dedicaba a gastar dinero a espuertas tanto antes como ahora. Me abrió la puerta de su casa con desgana, con cara de enfado y sin decir ni hola me invito a pasar al salón a ver la televisión. Como me esperaba no se quedo conmigo sino que se metió a su habitación, mejor, pensé, puesto que no creo que tuviese ningún tema de conversación con el que poder hablar con ella.

Mónica tardaba en venir, llevaba por lo menos media hora esperando y empezaba a sentirme incomodo, salio su hermana de la habitación, cogió el mando de la tele, cambio lo que estaba viendo y me pregunto por ella:

– ¿Donde esta mi hermana? Me tengo que ir ya y aun no aparece.
– Me ha dicho que estaba paseando, que no tardaría en venir.
– Joder paseando ella sola… – Dijo con cierto desprecio

Se sentó en el sofá con las piernas recogidas y sin decir nada mas se quedo viendo la tele. Se notaba su enfado, hasta que no llegase su hermana no podía irse ella.

– Si quieres irte la puedo esperar en el portal, no me importa – Me ofrecí educadamente
– No hace falta – Dijo sin dejar de mirar el televisor
– En serio, no me importa
– Que te he dicho que no hace falta – Contesto en un tono nada agradable

Estaba claro que eran diferentes, Mónica jamás seria tan maleducada, su hermana desbordaba prepotencia y chulería por todos los lados. Se la veía como la niña mimada en casa y adorada fuera de ella, por lo que tenía entendido siempre iba con gente bastante más mayor y nunca le faltaban novios, rollos o amigos especiales a los que manejar a su antojo. La mayoría de anillos, colgantes y pulseras que llevaba no eran baratos precisamente y todos le habían sido regalados. Muchas veces iba de vacaciones, a spas, balnearios, hoteles caros, siempre acompañada de algún chico y ella nunca pagaba. Era una autentica aprovechada, sabia como comportarse para ser el centro de atención y lo explotaba al máximo. A diferencia de su hermana era perfectamente consciente de su belleza, y de todo lo que se podía conseguir con ella si se manejaba adecuadamente. Mientras a ella no la faltaba de nada dedicándose a ir a fiestas, no trabajar, no estudiar y no ayudar en ninguna labor del hogar, a Mónica haciendo todo lo contrario la faltaba tiempo para seguir trabajando. Su hermana estaba convencida de que podría aprovecharse siempre de algún hombre o alguna amiga que idolatrase su forma de vida fácil, quizás algún día se acabaría las amigas, pero creo que jamás la faltaría un hombre adinerado. Para la edad que tenia era muy espabilada, nunca la iba a faltar de nada pensé.

Lo cierto es que no me extrañaba que mas de uno aguantase sus impertinencias por tenerla cerca. Era tremendamente bella, fijándose detenidamente sus rasgos eran similares a los de Mónica, pero resaltados al máximo. Su pelo largo estaba teñido de un rubio muy claro y brillante, peinado con un flequillo que llegaba hasta sus ojos y rizado en las puntas dando un aspecto un tanto salvaje. Sus ojos azules, la mayor envidia de Mónica, eran grandes y los llevaba siempre perfectamente maquillados con unas pestañas largas que acobardaban cuando te miraba a la cara. No era muy morena y lo poco que tenia lo disimulaba con un maquillaje pálido que la hacia parecer mas de un país escandinavo que española. Siempre llevaba los labios pintados de colores muy llamativos, desde el más común de los rojos, hasta el más estridente de los azules, y siempre en conjunto con la raya del ojo, en general siempre iba muy maquillada, nunca la vi sin maquillar.

Mención aparte merecía su vestuario, de haber seguido estudiando seguro que seria animadora. Ahora en verano siempre llevaba vestidos cuya falda apenas bajaba un palmo de su cadera, lo que la obligaba a sentarse como ahora lo estaba haciendo para no mostrar los tangas que siempre usaba. Estaba seguro de que en caso de no ser amigo de su hermana, probablemente se hubiese sentado de otra forma solo para que lo viese, pues la provocación era su especialidad. Ajustando el vestido a su fina cintura tenia un cinturón grueso, uno mas de los cientos de complementos que debía tener, ya que si de ropa casi nunca repetía, de complementos no lo hacia jamás. Cuando no usaba esta clase de vestidos, llevaba shorts ajustadísimos que la permitían lucir, al igual que con los vestidos, unas piernas muy largas, quizás no tanto como las de Mónica, pero así lo parecían gracias a los tacones o plataformas de los que jamás se despegaba. Su culo era espectacular, y la forma en la que lo movía, sabiéndose y deseándose mirada impedía mirarla a otro lado cuando te daba la espalda. Sus pechos eran también increíbles, siempre llevaba camisetas o vestidos con los que enseñaba lo máximo posible, y cuando se ponía camisas nunca olvidaba dejar bien a la vista el sujetador. Era una autentica seductora y no me cabía la menor duda de que a pesar de su juventud, ya la costaría encontrar hombres que la diesen placer de verdad en la cama, pues conocería, mas que de sobra ya, prácticamente todo lo que se debe conocer sobre el sexo.

Se levanto y volvió con un gran neceser al salón, poco a poco fue sacando sus pintauñas y olvidando lo que ponían en la televisión empezó a pintarse con toda perfección las uñas de las manos primero, y luego las de los pies. Me fije en que llevaba una pulsera en el tobillo, es un detalle que siempre me encanto en las mujeres. Mientras se pintaba las uñas de los pies, me dijo:

– ¿Qué rollo te traes últimamente con mi hermana?
– ¿Perdona? ¿A que te refieres?
– Pues eso, antes jamás os veíais y ahora estáis todo el día juntos
– Somos buenos amigos, como siempre
– Si claro, si no fuese porque es una estrecha juraría que ya te la has tirado

En ese momento entro Mónica por la puerta, menos mal pensé, ya que la conversación que estaba teniendo con su hermana no me gustaba nada. No era lo único que me inquietaba, la forma en la que trate a Mónica en la facultad me hacia temer que estuviese enfadada conmigo, así que esperaba una reacción violenta en ella. Sin embargo la única que estaba enfadada era la hermana, mientras acababa de arreglarse hasta que se fue, no paro de dar voces diciendo que la habíamos hecho retrasarse. Mónica trato de justificarse pero ninguna escusa la sirvió, en cierto modo me sentía culpable por no haberla esperado fuera, pero no sabia que decir. Cuando su hermana se fue Mónica me dijo:

– Parece que es muy mala, pero créeme que Carol en el fondo es encantadora, es tan borde porque es muy insegura

No conteste pero no podía estar mas en desacuerdo, creo que Mónica aun veía en su hermana la niña que había dejado de ser hace mucho tiempo y eso la hacia defenderla cuando era evidente que no tenia razón. Carolina, es un bonito nombre pensé, una pena que sea una chica tan desagradable. Estuvimos un rato charlando en el salón, me sorprendió que no hiciese ningún comentario acerca de lo maleducado que había sido con ella hace unas horas así que la dije de repente:

– Siento haberte tratado antes así en la universidad, fui un poco… – No me dejo acabar la frase
– Perdóname tú a mí, no debería ir a buscarte cuando estés con tus amigos, solo cuando estés solo, debería haberte esperado en la puerta por si salías sin ellos.

Al oír eso me sentí helado al segundo, Mónica estaba perfectamente consciente pero acababa de repetir la sugestión que la había implantado hace unos días de forma exacta, además la había asumido como algo normal y la impedía enfadarse conmigo por haberla ridiculizado delante de todo el mundo. Sonó el móvil de Mónica, se acerco a cogerlo a la mesa y al abrir el bolso pude ver un detalle que me encanto. En el fondo de su bolso se podía ver un tacón de un zapato, pensé en que el paseo que estaba dando era para aprender a usarlos.

Pasamos a la habitación, estuvimos hablando un buen rato de lo que le había sucedido a su tío, de los exámenes y de otras cosas, poniéndonos al día en resumidas cuentas. Me senté al ordenador para entrar en mi correo y me fije en que ya tenia preparados los apuntes para los nuevos exámenes, por un momento deseé que pasasen unos días para ver que efecto tenían en ella las sugestiones que la había dado. Entre los apuntes había una revista de moda que me llamo la atención, toda dedicada al mundo de los zapatos, seguro que la estaba usando de guía para elegir su nuevo calzado.

– ¿Y esto? – Pregunte enseñándosela
– Nada, la dejaron en el buzón, es de propaganda – Se excusó
– Pues yo creo que estarías muy guapa usando unos tacones como estos – Dije medio en broma
– Seguro – Dijo ella en tono irónico – Ya sabes que esa clase de ropa no va conmigo, además es muy incomodo y no se bien andar con ellos
– Entonces los has probado por lo menos – Conteste entre risas
– No – Dijo ella bruscamente – además no me gusta que me digas esos comentarios sobre lo que me sentaría bien o no, no soy tu muñeca
– Vale Mónica, no te pongas así, es solo un comentario. además como últimamente estabas cambiando de vestuario pensé que estabas probando con los tacones también
– No – Dijo de nuevo enfadada – Y para ya con esta conversación
– Oye que no pasa nada, además se que los estas probando porque he visto que llevabas un par en el bolso – Dije para ver su reacción
– ¿Qué? ¿Has mirado en mi bolso? – Pregunto enfadada de nuevo
– Lo he visto cuando has sacado el móvil, no te estaba espiando ¿Qué te ocurre? ¿Por qué estas tan a la defensiva?
– Es que desde que ocurrió lo de mi tío estoy algo nerviosa – Dijo disculpándose
– No pasa nada, pero me reconocerás que tengo razón en lo de los tacones
– Para ya con eso – Dijo enfadándose de nuevo – ¿A que viene tanta manía con los tacones ahora?
– Es que me encantan los tacones, me encantaría verte algún día con ellos puestos – Dije medio en broma medio en serio

Sabía que estaba forzando la situación para ver hasta donde llegaba su paciencia. Quería comprobar si como otras veces sus ganas de estar conmigo la impedían enfadarse o si por el contrario tras haber estado unos días alejada esa adicción había desaparecido.

– ¿Qué dices? Te estas pasando, te estas comportando como un pervertido, ¿Se puede saber que te pasa – Dijo ella muy enfadada ya
– Venga Mónica, reconoce que estas aprendiendo a usarlos porque te encantaría que te viese con ellos – Dije seriamente

Se quedo blanca al oír esto, sobre todo por la seguridad con la que la había contestado. Creo que empezó a relacionar sus cambios en el vestuario con algo que la estaba haciendo en las sesiones, porque era evidente que su comportamiento la última semana se alejaba de lo habitual, y hasta ella misma debía sorprenderse por lo menos un poco. Se levanto y me dijo a voces que bastante tenía con lo que la ocurría en casa como para tener que aguantarme estas chorradas y me pidió que me fuera. Creo que su adicción a las sesiones había bajado tras estos días sin habernos visto, sino no me intentaría echar.

– Vale Mónica, si quieres me iré, puede que me haya pasado un poco, pero antes quería ofrecerte hacer una sesión para ver si así te relajas de tanto stress
– Prefiero que te vayas, me has enfadado mucho – Dijo bajando su tono de voz pero abriendo la puerta para que saliese
– Esta bien no quiero enfadarte mas, ya nos veremos otro día

Me fije en que de sus ojos empezaba a brotar una lágrima y pensé en la forma tan distinta en que la había afectado a su hermana la enfermedad de su tío. Mientras me acercaba a la puerta alargue mi brazo para agarrar su mano que estaba apoyada en el picaporte, tratando de darla ánimos para que dejase de llorar. Noté como este contacto tan amigable la hizo sentirse mejor.

– No te pongas así Mónica, no quería enfadarte, se que lo estas pasando muy mal y no debería haberte vacilado. Soy tu amigo y puedes contar conmigo para lo que quieras, con lo de los tacones de antes estaba bromeando, se que no van contigo, no pensé que te lo tomarías tan mal…

Comencé a subir mi mano por su brazo suavemente, acariciándola como hacia normalmente en las sesiones. Nunca la había acariciado así en mi vida, estando ella consciente y me sorprendió que no la molestase, más aun después de la discusión que habíamos mantenido

– … me he portado como un imbécil, lo siento. Solo quiero que estés bien y no te sientas sola, que sientas que siempre puedes contar conmigo para lo que quieras, para hablar, para salir, para estudiar, para hacer sesiones, porque se que te relajas con ellas Mónica y creo que te hace bien, te hace bien el sentirte relajada, el liberarte de tanto stress y de tantas tensiones y responsabilidades te hace mucho bien…

Note como su gesto cambiaba muy poco a poco y se la iba pasando el enfado, como esas ganas por echarme se iban transformando en ganas de hacer una sesión inmediatamente

– … sentirte así de relajada como estas sintiéndote ahora cada vez mas y mas, tu misma notas como se te olvidan los problemas Mónica, como tu mente te pide que te relajes, túmbate en la cama así te sentirás mejor

La guié de la mano hasta que se tumbo en la cama y sentándome a su lado la seguí acariciando.

– ¿Por qué deseo tanto hacer sesiones? – Dijo mientras iba cayendo dormida, en un tono acusador que confirmo mis creencias de que empezaba a sospechar algo
– Porque te hacen mucho bien Mónica, normalmente estas cansada, apática, triste, pensando en tus problemas pero gracias a la relajación lo olvidas todo y te sientes feliz, despierta, a gusto contigo misma. Por eso te encantan las relajaciones, no por nada más, porque te hacen mucho bien Mónica. Sigue relajándote mas y mas, sintiéndote mejor, siente como empiezan a pesar tus ojos y tu cuerpo, como tu mente se vuelve lenta y cuesta pensar, cada vez cuesta pensar mas y mas
– Me cuesta pensar cada vez mas – Dijo medio en sueños
– Así es, te cuesta pensar y eso hace que te sientas bien, relajada, dormida y desestresada, es lo que quiero Mónica, que te sientas bien, no quiero enfadarte nunca, solo que te encuentres mejor
– Solo quieres que me encuentre mejor
– Muy bien pequeña, por eso estoy aquí contigo para que estés bien – Dije introduciendo mi mano por debajo de su camisa buscando su ombligo – Y se que esto hace que te sientas mejor, que te acaricie así tu tripa con mi dedo, suavemente, buscando tu ombligo mientras tu mente cae en un profundo sueño. Cuanto mas acerco mi dedo a tu ombligo mas te acercas a ese sueño que tanto deseas
– Mas me acerco a ese sueño que tanto deseo – Dijo casi totalmente dormida
– Sigue así Mónica, durmiendo mas y mas, te encuentras cada vez mas entregada a la relajación, cada vez que digo la palabra relajación tu cuerpo siente deseos por hacer una sesión, cada vez tienes mas ganas por hacer sesiones, mas intensas, mas profundas
– Mas intensas, mas profundas
– Cuando introduzca mi dedo en tu ombligo caerás en un profundo trance hipnótico Mónica
– Caeré en un profundo trance hipnótico

Suavemente, introduje mi dedo en su ombligo y ella cerro los ojos al momento cayendo totalmente dormida. A pesar de la discusión seguía siendo cada vez más fácil hipnotizarla, me di cuenta de que era aun más fácil si llevaba ropa ancha en lugar de la ropa ajustada que debía llevar para mí. Esta vez no la llevaba, supuse que debido a que no la había avisado a tiempo de mi llegada pero me aseguraría de que no volviese a ser así.

– Mónica estas profundamente hipnotizada, profundamente dormida y entregada
– Estoy profundamente dormida y entregada
– Sigue relajándote mas y mas, cayendo al mas profundo de los sueños, evadiéndote de todo y dejándote llevar
– Dejándome llevar
– ¿Por qué llevabas tacones en el bolso?
– Llevo unos días usando tacones a escondidas
– ¿Por qué?
– He de aprender a usarlos para llevarlos cuando quede contigo, así me sentiré aun mejor
– ¿Por qué te enfadaste cuando te lo dije antes si era verdad?
– No quiero reconocerlo, no es común en mi
– ¿Crees que te manipulo con las sesiones?
– Sospecho que en lugar de relajarme me hipnotizas y cambias mi forma de pensar

No me sorprendió esta respuesta, tenía claro que empezaba a pensar mal de mí. Quizás las sesiones debían ser mas seguidas, sin varios días de por medio para que tuviese tiempo de pensar mal de mi.

– Sigue relajándote Mónica, cuanto mas toco tu ombligo mas te relajas y mas profundo caes, te encanta que cada vez te entregues mas en las sesiones y cada vez es mas fácil hacerlo
– Me encanta entregarme cada vez mas
– ¿Por qué no te has vestido y pintado los labios como debes?
– No he tenido tiempo desde que he venido
– Sigue relajándote, mas dormida Mónica, cada palabra mía te relaja mas, cada sonido que pronuncio entra en tu cabeza convirtiéndose en una orden para ti, caes mas hipnotizada
– Mas hipnotizada
– ¿Miras mucho la revista de los tacones?
– Si
– ¿Cuántos has comprado?
– 5 pares
– Muy bien pequeña, cada vez que te los pones te sientes bien, te sientes exquisita, a gusto, los tacones no te molestan, te masajean, te dan una sensación de bienestar única que hace que no quieras quitártelos, que desees mostrarte con ellos. ¿Has aprendido a usarlos?
– Si, se andar sensualmente con ellos.
– Me encanta Mónica que seas tan buena, cada vez te sentirás mejor al llevarlos, se convertirán poco a poco en tu único calzado, ahora escúchame atentamente
– Si
– A partir de hoy Mónica, al igual que hiciste con la revista de zapatos, harás con toda clase de revistas de moda, de maquillaje, de belleza. Se convertirán en una obsesión para ti, el mostrarte bella y guapa, el ir mas arreglada que todas las demás, la imagen será imprescindible para ti. Repítelo para mi
– A partir de hoy mi imagen será una obsesión para mi
– A partir de mañana Mónica, no solo vestirás así para mi, vestirás así siempre, para todo el mundo, desde que te levantas hasta que te acuestes cuidaras tu aspecto totalmente, tu pelo, tus uñas, tus ojos, todo. Te encantara sentirte mirada, deseada, eso te relajara y te hará sentirte bien, aunque solo te sentirás totalmente plena si soy yo quien lo hace. Repítelo
– Vestiré siempre elegante y deseare que me miren, aunque solo me sentiré plena si eres tu quien lo hace – Dijo mientras comenzaba a salir de su trance

Era la prueba de fuego, estaba cambiando totalmente su imagen y por eso su parte consciente hacia que tratase de despertar para evitarlo. Supuse que mientras solo se vestía así para mi no la suponía ninguna molestia, pues todo su circulo de conocidos no notaban el cambio, pero lo que ahora la pedía la traería mas de un comentario fuera de lugar y el tener que dar muchas explicaciones a todo el mundo. No sabia si iba a funcionar pues tras decirla esta sugestión quedo al borde de despertar, pero conseguí que volviese a relajarse casi por completo

– Vuelve a relajarte Mónica, yo solo quiero lo mejor para ti, que te encuentres bien y descansada, que olvides tus problemas y tus obligaciones. Vuelve a bajar mas profundo, siente la hipnosis de nuevo en tu mente, siéntete cansada, mas y mas, de nuevo entregada, esa sensación te encanta cada vez mas Mónica, siente mi mano en tu brazo, siente mi otra mano buscando tu ombligo – Su respiración volvió de nuevo a un nivel máximo de relajación – Nota mi mano en tu ombligo, como juega con el, te encanta y lo deseas
– Me encanta y lo deseo
– He visto que tienes los apuntes para tus dos nuevos exámenes ¿Has empezado a estudiar para ellos?
– Aun no
– ¿Qué te ocurrirá cuando lo hagas?
– Me sentiré muy excitada y no dejare de sentir esa excitación hasta que no pare de estudiar
– así es pequeña

Con la mano con la que acariciaba su brazo empecé a subir hacía sus hombros, recordando como se marcaban sus pechos cuando se vistió tan elegante en nuestra anterior cita, sonó mi móvil y rechace la llamada. Lo hizo de nuevo y la volví a rechazar.

– Sigue profundamente dormida Mónica, cansada, hipnotizada, entregada
– Cansada, hipnotizada, entregada
– Te encanta que te acaricie, te relaja tanto que deseas que no parase nunca, el contacto de mi mano en tu vientre te duerme, el contacto en tu ombligo te hipnotiza Mónica, cada vez mas fácil y profundamente, mi mano en tu brazo hace que confíes en mi…

Mientras la hablaba masajeaba con una de mis manos sus hombros, mientras con la otra acariciaba su vientre

– … mi mano en tu hombro impide que despiertes y hace que estés mas relajada
– Mas relajada
– Todo lo hago para que te relajes y te sientas bien Mónica, todo es por tu bien
– Todo es por mi bien

Seguí susurrándola continuamente mientras que baje mi mano hacia su pecho, tocándola suavemente por su contorno perfectamente definido. Lo hacia de manera leve pero se adivinaban unos pechos duros y turgentes, que a bien seguro no necesitarían de sujetador para estar perfectamente colocados. Poco a poco y describiendo una espiral me iba acercando hacia el centro de su pecho, con la mano que acariciaba su vientre empecé a subir hacia arriba para tocarla por dentro de la camisa pero un nuevo amago de despertarse hizo que siguiese con ella en su ombligo. Con la otra mano me acerque al centro de su seno para tocar un pezón que estaba totalmente erecto, era grande y firme, lo suficiente como para notarse con una simple rozadura con la yema de mi dedo. Poco a poco repetí la operación en el otro pecho, con mucha suavidad para que no despertase. Sonó un mensaje en mi móvil, mis padres diciendo que fuese inmediatamente a casa. No sabía que había sucedido para ser tan urgente, pero no podían ser menos oportunos. La pedí a Mónica que me masturbase mientras tocaba sus pechos cada vez con más fuerza y ya con toda la palma de mi mano, me sorprendía que no se despertase de la hipnosis ante tal presión. Dirigí una de mis manos hacia su cara para acariciarla y acercando dos de mis dedos a su boca la pedí que me los chupase, lo hizo inmediatamente, abriendo y cerrando la boca con esos labios tan perfectos que esta vez no estaban maquillados como tanto me excitaba. Pensé en que jamás había hecho una felación a nadie, quizás por eso no rozaba mis dedos con su lengua.

No tarde mucho en correrme, fue fantástico tocar por primera vez esos senos que cada vez me parecían más perfectos y sentir su húmeda boca chupando mis dedos, al poco de llegar al orgasmo volvía a tener ganas de más pero tenia que marchar. Desperté a Mónica recordándola que debía olvidar lo ocurrido en la sesión y que debía realizar mis sugestiones. La dije que me tenía que ir y se ofreció a acompañarme pero no creí que fuese buena idea. Bajo conmigo hacia la calle y me acompaño hacia el coche, poco antes de llegar se despidió y entro a una tienda. No pude evitar esperar desde el coche a que saliese. Tal y como me imaginaba salio con unas cuantas revistas, me fui corriendo a casa para ver que había ocurrido, y con una satisfacción total.

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Monica. Sexta parte

Ya era martes. Había pasado casi toda la noche en vela pensando en lo que había sucedido ayer. Cuando sonó el despertador ya me encontraba despierto a pesar de que había llegado a casa bien entrada la madrugada. Desayuné y empecé a estudiar, al día siguiente tenia el primero de mis exámenes, era el que mejor llevaba y no quería arriesgarme a suspenderlo por no hacer nada en todo el día. Cogí mis apuntes, ni siquiera encendí el ordenador y apague el teléfono móvil. Tenia que aislarme si quería concentrarme de verdad, bastante tenia ya con mis remordimientos.

Pase el día entero estudiando, tan solo me detuve para comer. Continuamente invadían mis pensamientos ganas de acabar con todo, tratar de dejar a Mónica tal y como era hace menos de una semana, sin esta obsesión por hacer sesiones, sin las ganas continuas de estar conmigo, y sobre todo permitirla aprobar esos malditos exámenes. Pero lo cierto es que no tenía ni ganas de verla, no me merecía estar con ella.

Cuando acabe de cenar decidí irme a la cama, el examen era por la tarde pero las horas de sueño pendientes de la noche anterior empezaban a pasarme factura. Encendí el ordenador para consultar el correo, había uno de Mónica.

“Te he estado llamando durante el día pero tenias el móvil apagado, ¿Ha sucedido algo? Me preguntaba si querías quedar estar noche para cenar como ayer. Un beso”

Mónica

Yo me preguntaba si querría volver a verme alguna vez si de verdad supiese lo que sucedió. No la conteste al correo, no quería saber nada de ella al menos durante algunos días, quizás así olvidase las sugestiones. Apague el ordenador y encendí el móvil, sonó varias veces. Hay estaban las llamadas que mencionaba el correo, catorce nada menos. Recibí otro mensaje de uno de mis amigos con los que estuvimos hablando el día anterior, me preguntaba si esa chica era el motivo por el que en una semana no se sabía nada de mí. La verdad es que normalmente, aunque estuviese en exámenes, 30 minutos del día eran para quedar con los amigos de mi barrio y les tenía algo olvidados. El mensaje seguía diciendo, en un tono notablemente irónico, lo hermosa que era la chica y lo normal que parecía. Lo cierto es que tenia razón en la falta de normalidad de Mónica, su apariencia extraña y descuidada escondía su enorme belleza, la cual era evidente que mis amigos no habían apreciado. Le conteste negando una relación con ella y quedando para el día siguiente después del examen, así estaría con la mente distraída al menos unas horas. Programe la alarma de mi móvil y me acosté.

Me desperté pronto y di un último repaso a los apuntes, es curioso como en épocas de exámenes pasan los días sin darte cuenta. Parece que las semanas deberían hacerse eternas por el aburrimiento de hacer siempre lo mismo pero por el contrario parece que faltan días. Ya notaba el nerviosismo propio de antes de un examen, me sentí aliviado pues había encontrado algo que me preocupaba más que Mónica, quizás centrándome en la universidad dejaría de lado toda esa historia. Comí pronto y me prepare para ir a la facultad, llegue media hora antes de tiempo y decidí distraer mis nervios en la sala de informática. Tenía dos nuevos correos de Mónica, abrí el primero de ellos, que había sido mandado a altas horas de la madrugada:
“Hola, supongo que estarás muy ocupado y por eso no me has contestado al anterior correo, ¿Quieres quedar mañana por la mañana para tomar algo? Contesta por favor. Un beso”

Mónica

El otro correo había sido mandado hace dos horas:

“Hola. Mira se que el correo que te mande ayer para quedar lo has leído porque llevaba acuse de recibo. No creo que no hayas tenido tiempo de contestarme así que si estas enfadado por algo conmigo y no quieres contestar dime al menos porque es, perdóname porque de verdad lo siento si te he ofendido con algo. Un beso.”

Mónica

Quizás fuese solo impresión mía, pero el tono del ultimo correo sonaba casi a desesperación, pedía perdón por algo que ni siquiera sabia lo que era. Cerré mi cuenta pensando en que si me alejaba de ella paulatinamente iría desapareciendo esa necesidad que Mónica sentía por verme y trate de concentrarme en el examen. No quise encender mi teléfono móvil porque sospechaba que tendría mas noticias de ella. Fui hacia el aula e hice el examen.

Salí bastante contento para lo que había estudiado, parecía que como tantas otras veces la suerte de ultima hora siempre se ponía de mi lado. Para celebrarlo fui con unos compañeros de clase a tomar algo a la cafetería de la facultad, estuvimos un par de horas hasta que me fui para reunirme con los amigos de mi barrio. Por una vez desde hace unos días en mi cabeza no estaban ni los exámenes ni Mónica. Encendí mi teléfono móvil para llamar a mis amigos y como esperaba recibí un aviso sobre varias llamadas de Mónica y un mensaje de ella en el que me preguntaba si había leído los correos y me decía que los leyese si no lo había hecho. Al igual que llevaba haciendo desde ayer ignore todo lo que tenia que ver con ella.

Me dirigí hacia mi coche, se encontraba en el parking de la facultad, casi al lado de la puerta. Según me iba acercando divisaba la figura de una mujer apoyada en el coche de al lado. No puede ser pensé. Me detuve y tras fijarme un rato empecé a andar bordeando el parking, para mirar desde una furgoneta en el otro lado sin que me viese. Cuando llegué y miré mis pensamientos se confirmaron. Era Mónica.

No sabia ya que hacer, no podía sacar el coche sin que me viese y si lo hacia tendría que darla explicaciones sobre mi “desaparición”. Además nunca me ha gustado dejarme ver con ella en la facultad, es algo que siempre me ha parecido falso por mi parte, pues fuera de allí si que me gustaba que nos viésemos, pero que me relacionen con ella en la universidad podría convertirme en el centro de burlas y rumores muy hirientes. Quizás debería esperar a que se fuese pensé, ¿Pero cuanto tiempo podría estar allí? En la cafetería estuvo esperándome más de una hora el día que me retrase y aquí no sabía ni siquiera cuanto tiempo llevaba. Vi que sacaba el teléfono móvil, inmediatamente después empezó a sonar el mío. Puede estar allí todo el tiempo del mundo hasta que aparezca pensé, y si me ve tendré que darla explicaciones delante de todo el mundo, así que será mejor contestar y ver que quiere.

– Hola – Dije mientras me alejaba del parking hacia la facultad de filología
– Hola, ¿Por qué llevas tanto tiempo con el móvil apagado?
– Estaba estudiando, no quería desconcentrarme
– Ah vale, me tenias preocupada
– ¿Dónde estas? – Pregunte a pesar de saberlo para ver cual era su respuesta
– Estoy en la biblioteca de la facultad – Mintió
– ¿Y tú? He visto tu coche aparcado en el parking
– Estoy mirando unas cosas en la biblioteca de la facultad de filología
– ¿Voy allí y tomamos un café? – Pregunto Mónica
– Es que tengo mucha prisa, he quedado ahora en el barrio con unos amigos
– No te preocupes, será solo un momento, voy para allí – Dijo y colgó, sin darme tiempo de replicarla.

La desesperación que sufría por verme la había hecho actuar de manera irracional, ella misma sabia que era ridículo esperarme en mi propio coche, sin saber cuanto iba a tardar en llegar, sino no hubiese mentido diciendo que estaba en la biblioteca.
Salí a la puerta de la facultad de filología para esperarla, allí por lo menos no me vería nadie conocido. Ya no sabia que hacer. Si bien quería alejarme de ella para no hacerla mas daño y que no se repitiesen cosas como las de ayer, por otro lado la estaba haciendo sufrir. Se sentía culpable de que me hubiese enfadado con ella cuando toda la culpa era mía. Mire el reloj, en 10 minutos había quedado en mi barrio, no lo di mas vueltas, tenia que estar firme en mi decisión de alejarme de Mónica. Vi que llegaba a lo lejos, me dirigí hacia mi facultad por otro camino para que no me viese, cogí mi coche y me fui con mis amigos.

Mientras conducía hacia mi barrio el móvil empezó a sonar, lo hizo varias veces, no necesitaba mirar para saber quien era. Cuando pare en el primer semáforo llame a mis amigos para ver donde estaban y apague el teléfono, era la única manera de conseguir algo de tranquilidad. Pase el resto de la tarde con ellos, como solía hacer siempre. Cuando se hizo tarde me fui a casa a cenar, estaba llegando al portal cuando de nuevo divise a Mónica a lo lejos. Me di cuenta de que tendría que poner solución al problema, tratar de hacerla razonar que habíamos pasado de vernos cada cierto tiempo a vernos todos los días y que no podíamos seguir así. Me acerque hacia ella, y me di cuenta de que había estado llorando

– ¿Qué te ha pasado? – Pregunte instintivamente, aunque sabiendo que era evidente la respuesta
– Nada – Dijo irónicamente – No me contestas al teléfono, ni al correo y me dejas plantada en filología ¿Qué te ha pasado conmigo? Hace nada nos llevábamos mejor que nunca
– Mira Mónica, lo siento, pero es que no podemos estar todos los días juntos y menos con todos los exámenes.
– Eso no es excusa para no contestarme y dejarme plantada
– Lo se, lo siento. Pero es que me he sentido algo agobiado
– ¿Agobiado por mí? ¿Por qué dices eso?
– Es que querías quedar tanto que pensé que quizás querías algo conmigo, que te estabas enamorando – No pensaba esto de ninguna manera, pero a lo mejor así lograba que se alejase
– Nooo – Dijo rotundamente – Es solo que estos días con todo lo del cambio de la tienda, los exámenes fin de carrera y el haber estado sola la semana pasada, me sentía algo deprimida y pensé que tenia la suficiente confianza contigo como para llamarte y desahogarme, aunque ya me he dado cuenta que no es así.
– No es eso Mónica, pero es que…
– No tienes que darme explicaciones, la culpa es mía por confiar mas en ti de lo que debí haber hecho – Dijo mientras empezaba a andar para irse

Me quede de piedra. He de reconocer que esas palabras acusándome de ser mal amigo me llegaron al alma. Era difícil alejarse de una persona para dejarla de hacerle mal, cuando ni siquiera sabe el mal que la estas haciendo. Tras reflexionar un poco salí corriendo detrás de ella

– Mónica espera – La dije al llegar donde estaba – Lo siento, me he portado como un idiota

Siguió andando ignorándome, estaba muy enfadada. No podía actuar pagando con ella los errores que yo había cometido. Desde el día en que hice que me masturbase solo había pensado en alejarme de ella para protegerla de mis impulsos, había olvidado todos los años de amistad que habíamos tenido que era lo único en lo que ella pensaba ahora, y yo también. Seguí andando a su lado, esperando que reaccionase.

– Mónica para un momento, siento de verdad lo que he hecho

Seguía sin hablarme caminando hacia la parada de autobús. Cuando llego se sentó y yo me senté a su lado.

– Siento lo que he hecho, debí haber pensado en que eras mi amiga y necesitabas alguien con quien hablar y no imaginarme estupideces. Perdóname de verdad

Ni siquiera me miraba a la cara, giraba su cabeza hacia el otro lado como si lo que la decía no fuese con ella. Llego el autobús y se subió. Estaba decidido a conseguir que me perdonase así que subí al autobús con ella, no me senté a su lado, pues no quería acosarla, pero me puse cerca para que viese que no había desistido en mi intento de pedir perdón. Me di cuenta de que su enfado era tal que superaba las ganas inducidas que tenia por hacer una sesión. Tras un trasbordo y un buen rato sin decirla absolutamente nada llegamos a su parada. Me acerque de nuevo a ella y la dije:

– Mónica, ya no se como pedirte perdón. He venido hasta aquí para que veas que de verdad me arrepiento de lo que he hecho. Se que me estuviste esperando en el coche un buen rato y lo de los correos con acuse de recibo que me dijiste, trata de entender por lo menos un poco mi sensación de agobio – Dije como si no supiese que eso lo hacia debido a las sugestiones
– Esta bien – Contesto ella deteniéndose un segundo para hablar conmigo – Pero ponte en mi lugar, de repente desapareces y yo solo quería saber lo que pasaba, por eso hice todo eso. Si tú no te hubieses comportado así yo no te hubiese agobiado. Pero no te preocupes que no volverá a pasar, si repites lo que has hecho no volverás a saber de mi – Dijo a punto de llorar
– No lo volveré a hacer, lo prometo
– Vale – Contesto caminando hacia su casa
– ¿Entonces se te ha pasado ya el enfado? No me gusta verte llorando
– Aun no, pero se me pasara, necesito estar sola
– ¿No quieres que cenemos juntos? – Me ofrecí tratando de quedar bien
– No, no te lo tomes a mal, pero ahora no tengo ganas de estar contigo – Sentencio aun enfadada
– ¿Ni siquiera quieres hacer una sesión? – Pregunte imaginando que sus ganas por hacerlo debían ser muy grandes después de dos días sin verme.
– No te entiendo, o no quieres verme o de repente no quieres dejarme, no tienes termino medio – Dijo elevando el nivel de su enfado de nuevo, mientras abría con la llave la puerta de su portal
– Esta bien, entiendo tu enfado. Solo por si quieres te voy a esperar aquí una hora, por si se te pasa y quieres tomar algo. Es mi forma de pedirte perdón también por el día que te hice esperar, si no bajas lo entenderé perfectamente.

No dijo nada, solo suspiró cerró la puerta del portal y se fue a casa. Allí me quedé esperando en un banco, no sabía si estaba haciendo bien o si tan solo era un impulso puesto que hace poco tenía pensado evitar todo lo que ahora estaba ocurriendo. No quería hacerla daño, pero si dejaba de verla se lo hacia, y si seguía viéndola podían repetirse situaciones como la que tuvo lugar en su tienda. Era elegir entre lo malo o lo peor, pero no sabia que era lo malo y el que lo peor.

Inmerso en estas cosas se me paso prácticamente la hora entera. Ya estaba pensando en como volver a casa, pues no era un habitual del transporte público y esta vez no tenia el coche, cuando vi que Mónica salía de su portal. Su boca mostraba una sonrisa cómplice de oreja a oreja, aun mas marcada con el pintalabios rojo que como debía hacer, lucia con esplendor. Me di por perdonado al verla con ese gesto.

Inmediatamente me fije en el resto de su cuerpo, con todos los arrepentimientos por la masturbación que la había inducido que me hiciese, no recordaba su otra sugestión, la que ahora veía cumplida tal y como pensaba cuando se me ocurrió.
Mónica vestía unos pantalones vaqueros azul oscuro desgastados ajustados, acompañados de una camiseta negra que si bien no tenia escote, hacia destacar sus preciosos pechos, quizás algo mas grandes de lo que proporcionalmente la correspondían, pero perfectamente armónicos con el resto de su cuerpo y la dejaba casi todos los brazos al aire. La mire de arriba abajo totalmente sorprendido, de no ser por que aun lucia unas zapatillas que parecían de deporte, había una ausencia total de complementos y lo único que llevaba maquillado eran sus labios seria difícil reconocerla. Lo fácil seria confundirla con una modelo.

Se giro para evitar que la puerta cerrase haciendo ruido y no pude evitar fijarme aun mas en ella, tenia unas piernas, torneadas, bien largas y definidas que acababan en su precioso culo, prieto, bien arriba y marcado. Sus caderas, ocultas hasta ahora por su vestimenta habitual, nada ceñida, eran impresionantes. Describían una perfecta curva hacia su cintura de avispa. Su pelo liso y cuidado como siempre, lucia una coleta algo informal, pero en cualquier caso, el único adjetivo que la describía según estaba era espectacular. Yo siempre había sabido que Mónica es una autentica belleza, ahora me daba cuenta de que no era consciente de hasta que punto podía llegar a serlo.

Cerró la puerta y se quedo mirándome, con esa sonrisa aun en la boca. Salio una vecina de su portal, pidiéndola por favor que la dejase pasar. Mónica la dijo amablemente que la perdonase por estar en medio. La vecina la miro extrañada y la dijo que no la había conocido, y se despidió diciéndola lo guapa que estaba. Mónica se sonrojo al instante y yo no pude evitar reírme.

Mónica me miro de nuevo, se quedo algo seria al ver que no la decía nada, pero es que no sabia que decir. La chica con la que llevaba años quedando, que era objeto de burlas, tanto por su gran inteligencia, como por su aspecto poco cuidado se había transformado en una preciosa mujer, capaz de atraer todas las miradas y despertar las envidias de todas aquellas que antes la criticaban. No solo eso, sino que además lo lograba de una forma elegante, nada ordinaria, sin enseñar su escote, su ombligo o sus piernas, tan solo con unos vaqueros y una camiseta negra. Recordé que esa misma mañana me oculté para que no me viesen con ella y ahora era la mujer más bella con la que he tenia el placer de estar a solas.

Me levanté del banco y me dirigí nervioso hacia a ella. La conocía de casi toda la vida, estaba totalmente condicionada para que pasase el mayor tiempo posible conmigo, y aun así me sentía como aquel que habla por primera vez a un bellezón en una discoteca.

– Me alegro de que hallas bajado – Conseguí decir
– Vi por la ventana que cumplías con lo que me dijiste así que no podía hacer menos jaja – Rió nerviosa, esperando que la dijese algo de su vestimenta
– Siento de veras lo ocurrido
– Esta ya olvidado
– Mónica, me tienes que permitir decirte que estas preciosa, jamás imagine que pudieses ser tan guapa – Dije sin poder evitar reírme
– Muchas gracias
– ¿Cómo es que te ha dado por hacer este cambio de look?
– Pues es que estuvo la hija de una amiga de mi madre dando su opinión sobre lo que estamos comprando para la tienda, y se probo algunas cosas. Vi que esto quedaba bien y me dije ¿Por qué no? jaja
– Tienes razón, te sienta fenomenal.
– ¿No te parece algo atrevido?
– Para nada, es lo que se lleva, la ropa algo mas ceñida. Además no enseñas como hacen otras – Reímos los dos
– Pues cogí mas cosas que me gustaron – Dijo como haciéndose la interesante, con una actitud que desconocía en ella – así de este estilo, sin enseñar – Volvimos a reír
– Esta bien cambiar de vez en cuando – Dije riendo

No quería preguntarla que más había cogido. Prefería verla día tras día, que me sorprendiese con sus propios gustos. Estuvimos dando un paseo, los hombres la miraban mucho, algunos con demasiado descaro y cuando se daba cuenta se ponía seria. Mónica era alta, algo mas que la mayoría de las mujeres, esto la hacia destacar para mal antes, ahora la hacia destacar aun mas sus atributos, ser mas llamativa. Recordé que no habíamos cenado y entramos a una pizzería a hacerlo, no pude evitar pensar que a una mujer de semejante belleza no se la lleva a un sitio así.

Estuvimos hablando sobre lo que nos paso, cargué con todas las culpas pues así lo sentía. Mónica me dijo que había hecho ya el primero de sus exámenes y que como siempre la había salido a la perfección. Se levanto para ir al baño, no pude evitar mirarla el culo, como más de uno en la pizzería. Su andar era normal, no movía en exceso las caderas pero aun así era profundamente sexy. Cuando volvió se acerco y me dijo:

– Estamos rodeados de cerdos, en cuanto me levanto no hacen mas que mirarme…

El comentario me pillo de sorpresa, no se si por el hecho de que la gente la mirase, o por el hecho de que se diese cuenta y me lo dijese

– … por eso no me gusta vestir así, aunque creas que me sienta bien

Me quede callado y seguí comiendo, me di cuenta de que la inducción para vestir así chocaba de pleno con su aversión a ser mirada.

Cuando acabamos seguimos paseando en dirección a su casa, pero cuando pasamos por su portal siguió andando por la misma calle hasta llegar a la altura de su tienda.

– No quiero que pienses que te agobio, si quieres irte vete, pero ¿Quieres pasar? – Dijo sacando la llave de la tienda y mostrando sutilmente su interés por hacer una sesión
– Esta bien, no me agobias para nada

Pasamos a la tienda, fue imposible no recordar lo que allí había sucedido hace dos días. Entramos directamente al despacho y me fije en que habían recibido nuevo género. Mientras caminaba detrás de ella volví a fijarme en las zapatillas que llevaba y pregunte:

– Mónica, ¿No vendéis zapatos en tu tienda?
– No, que yo sepa nunca se ha vendido calzado aquí ¿Por?
– Solo curiosidad respondí

Llegamos al despacho y se tumbo como la última vez, sabia que quería complacerla por el enfado anterior así que daba por supuesto que íbamos a hacer una sesión. Moví el sillón al igual que la última vez, poniéndome al lado de su cara y fui a encender la radio para poner música clásica. Mónica me dijo que pusiese un cd que tenia guardado en un estante, había hecho su propia recopilación de música relajante para la ocasión.

– Si que vienes preparada – La dije
– Bueno, así saldrá mejor. La ultima vez me despertaste y nos fuimos, si no te importa esta vez cuando me duerma déjame descansando aquí. He dicho a mis padres que estaría estudiando así que no tengo problema.
– Esta bien
– Hazlo solo si quieres, entiendo que debe ser desagradable dejarme dormida e irte sin que te despida
– No pasa nada Mónica, creo que te lo debo después de lo que te he hecho

Lo que ella ignoraba era todo lo que la había hecho. Puse la música y como siempre empezó a respirar lentamente, quedando poco a poco relajada. Bostezo levemente.

– ¿Tienes sueño? – La pregunte
– Si, me siento algo cansada

De repente estiro su espalda apoyando los pies en un lateral del tresillo y la cabeza en otro describiendo un arco con el que hacia que sus tetas se mostrasen aun mas descaradamente, volvió a tumbarse diciendo que ya se encontraba mejor. Estaba claro que era muy flexible, ese pensamiento junto con la imagen de sus pechos me llevo al punto que quería evitar a toda costa, sentirme de nuevo excitado. Sabía que no quería que ocurriese, al igual que la última vez, pero es que cuando me ponía cachondo con semejante mujer delante dejaba de usar la razón para hacer caso a mis más bajos instintos.

– Respira lentamente Mónica, como siempre, cada vez es mas fácil
– La verdad es que cada vez me cuesta menos
– Fija tu mirada en un punto, empieza a ver ese punto de color negro que tanto te gusta
– Si, lo veo
– Siente como te relaja cada vez mas Mónica, como hace que poco a poco te entregues al sueño, al descanso, como según se va haciendo mas claro tu cuerpo se vuelve mas pesado. Como según se hace mas claro brilla mas y ese brillo entra por tus ojos, haciendo que cueste mantenerlos abiertos. Haciendo que cueste mas pensar, sea más difícil concentrarse en los problemas y sea más fácil relajarse. Tus problemas se alejan Mónica, se escapan y tú los dejas marchar porque no los quieres. Tu mente poco a poco va quedando vacía, a medida que el color cambia hacia el blanco tu mente va quedando en blanco también, sigue respirando despacio, nota como ya no quieres moverte, solo quieres dormir, nota como tus brazos y tus piernas se relajan mas y mas y no puedes apenas moverlas. Siente como mi mano agarra la tuya y acaricia tu brazo, eso te duerme mas aun, sabes que te duerme, que te gusta, que te lleva hacia el mas profundo de los sueños, sigue respirando, mirando como el punto negro ya no es negro y cada vez es mas claro, cada vez tu mente esta mas cansada y entregada. Estas relajada Mónica, muy relajada, escucha mis palabras, siente como se repiten continuamente en tu cabeza, relajada, cansada, dormida, despreocupada, entregada, relajada, cansada, dormida, despreocupada, entregada, repítelo unas cuantas veces mientras mantienes la respiración cada vez mas calmada
– Relajada, cansada, dormida, despreocupada, entregada, relajada, cansada, dormida, despreocupada, entregada, relajada, cansada…

Estuvo repitiendo esas palabras durante al menos 5 minutos, cada vez mas relajada, cada vez en un tono mas suave y monocorde, sabia que debía dormirla e irme, sabia que tal y como estaba solo con decirla que durmiese lo haría, pero quería que el sueño fuese mas profundo, mas relajante, se lo debía

– De que color es el punto Mónica
– Se esta volviendo verde
– Muy bien Mónica, tu mente esta cada vez más vacía, más libre de pensamientos, más entregada a la relajación. A tu cuerpo le sucede lo mismo, esta totalmente relajado, los dedos de tus manos, tus manos, tus brazos, tus codos, tus hombros, cada vez que nombro una parte de tu cuerpo se siente mas y mas descansada, tu brazo siente mi mano, como lo acaricia y transmite esa sensación a todo tu cuerpo, que se relaja con el. Tus pechos, tu cintura tus caderas, tus piernas se encuentras profundamente relajadas ¿No es así Mónica?
– Si, pero siento molestias en mi cadera – Dijo con un hilo de voz
– Relájate Mónica, tu cadera se siente también relajada, muy relajada, no tienes molestias, las molestias se alejan y sigues relajándote profundamente, cada vez mas dormida, mas y mas dormida, notas como se alejan las molestias
– No lo noto – Dijo, me sentí extraño, era la primera vez que me contrariaba algo mientras hacíamos relajación
– ¿Qué te sucede en la cadera Mónica? – Pregunte
– El pantalón me aprieta y me hace algo de daño
– No pasa nada Mónica, el dolor se ira poco a poco, a medida que tu mente cae y se relaja el dolor desaparece. Mira el punto verde, como cada vez se clarea y brilla mas, míralo fijamente para relajarte, siente como tu mente se evade de tu cuerpo, se relaja olvidándolo, como tu voluntad, tu percepción desaparece a medida que ese brillo va aumentando. ¿Notas como desaparece el dolor Mónica?
– Aun siento molestia
– Muy bien Mónica, sigue relajándote, no pasa nada, vamos a hacer una cosa para que te sientas mejor, relájate y escúchame atentamente, para que estés mas cómoda vas a desabrochar los botones de tu vaquero, no es malo, solo lo vas a hacer para dormir mas relajada

Mónica empezó a sentirse inquieta, esta vez lo hacia por su bien, pero estaba claro que era algo que iba contra sus principios. Tendría que despertarla para preguntarla si quería hacerlo y volver a empezar desde el principio, no quería seguir cometiendo los mismos errores de los que tanto me arrepentía, sin embargo eso me llevaría por lo menos una hora entera y todo el proceso de dormirla, aunque cada vez era mas corto, se hacia muy pesado.

– No pasa nada Mónica, sigue relajándote, descansando te encuentras muy bien, cada vez mejor, cada vez mas profunda, tu consciencia va desapareciendo, va dejando de guiarte, siente como tus extremidades ya están dormidas, como se sienten muy pesadas, solo sienten como mi mano las acaricia y eso las encanta, todo esta dormido, estas en calma Mónica
– Si, pero siento molestias en la cadera

Parecía que por mucho que lo intentase no conseguía hacer que se olvidase del dolor que la producía el pantalón, tampoco conseguía que fuese ella la que desabrochase los pantalones así que mientras seguía hablándola para que no despertase, mientras con mi mano izquierda la continuaba acariciando con la derecha la desabroche los botones del pantalón. Pensé en volvérselos a poner cuando estuviese totalmente hipnotizada ya que no se daría cuenta y no sentiría la molestia. Levante ligeramente su camiseta viendo el principio de un abdomen totalmente liso, deje de acariciar su brazo para pasar mi mano izquierda allí y empezarla a acariciar, note como con el primer contacto se contraía como tratando de evitarme

– No pasa nada Mónica, todo es para que sigas relajada, para que puedas descansar, necesitas descansar y lo deseas, para ello necesitas dejarte acariciar, te gusta que te acaricie al igual que lo hago en tu brazo, no pasa nada Mónica, te gusta que acaricie tu abdomen, despacio con mi dedo, ahora toda la mano, no pasa nada Mónica, siente como vuelves a relajarte
– Vuelvo a relajarme
– Muy bien, no pasa nada, cada vez te relaja mas, te evade mas, siente mi mano como busca tu ombligo, como mi dedo lo rodea suavemente, no pasa nada, es una sensación que te encanta, hace que se vallan tus problemas. Nota como cada vez que me introduzco más en tu ombligo tus pensamientos se van. No deseas pensar Mónica
– No deseo pensar
– así es solo quieres relajarte, que piense yo por ti
– Piensa tu por mi
– Cada vez te gusta mas que te acaricie tu abdomen, que juegue con tu ombligo, cada vez mas y mas Mónica, no representa ningún problema porque yo solo quiero lo mejor para ti
– Solo quieres lo mejor para mi
– Sigue así, cayendo en este profundo sueño, entregándote poco a poco, te gusta que te acaricie para relajarte Mónica, no pasa nada porque lo haga, no es malo, siente como mi mano te acaricia, voy a volver a jugar con tu ombligo, tu lo deseas Mónica, quieres que lo haga porque así te entregas mas, pídeme que lo haga
– Juega con mi ombligo
– Claro Mónica, llevo mi dedo y lo rodeo despacio, mi dedo índice lo rodea y se va acercando, cuanto mas se acerca mas se clarea el punto, mas brilla, mas te quedas en blanco y mas te entregas
– Mas me entrego
– Siente como se acerca hasta entrar dentro Mónica, te encanta
– Me encanta
– Ahora sigue descansando

Mientras seguía hablándola empecé a desabrochar los botones de su pantalón, por lo menos no llevaba cinto. Mientras mi mano la mecía en su profundo sueño con la otra iba desabrochando los botones. No era casualidad el llevar mi otra mano al estomago, así sabría de inmediato si su respiración se aceleraba al tratar de desabrocharla. Empecé por arriba, estaban realmente ajustados, pero tras quitar el primero los dos siguientes salieron rápido, el cuarto era mas problemático por la cercanía con su entrepierna, pero con delicadeza lo hice sin que llegase a despertarse, aunque si se mostró algo nerviosa. Agarre el pantalón desde las sujeciones laterales del cinto y tire hacia fuera para que dejasen de oprimirla.

– Sigues dormida Mónica, ya nada te molesta, estas totalmente a gusto
– Estoy totalmente a gusto
– Cada vez que mi mano acaricia más y más tu abdomen tú sueño se torna mas profundo, la luz más clara y relajante ¿De que color es ya?
– Amarilla
– Muy bien, nota como su brillo crece, como tus ojos no pueden estar más tiempo abiertos, no deseas que lo estén. Tu mente queda en blanco, no piensas en nada, solo en lo a gusto que estas, en lo feliz que estas, en lo bien que te sientes así. Deseas dormir Mónica, cada vez mas y mas, ahora la luz se acerca a tu frente, cuando cuente 3 llega a tu frente y entra en ti anulando tu voluntad, dejándote inerte, dormida y entregada a mis palabras
– Entregada a tus palabras
– 1
– 2
– 3
– Duerme

Cerró los ojos de inmediato, como ya tantas veces. Empezaba a ser una rutina el hipnotizarla. De repente, y sorprendido por no haberlo hecho antes, me fije en sus braguitas, eran de color carne, lo mas antierótico que he visto en mucho tiempo. Me di cuenta de que estaban algo húmedas lo que me extraño bastante. Seguí durmiéndola para que no despertase, aun tendría que abrocharla sin que se enterase y seria más difícil puesto que tendría que hacer mas fuerza.

– Sigue bajando Mónica, cada vez mas profundo, cada palabra mía te sumerge mas en tu sueño, cada frase se graba en tu mente, cada vez es mas difícil despertar y mas fácil caer dormida, así deseas que sea
– así deseo que sea
– Cada vez estas mas contenta con la hipnosis, aunque en realidad no lo sepas, cada vez que te hipnotizo te sientes mejor, y por eso siempre vuelves a mi, me acabas perdonando como has hecho hoy, me has perdonado porque deseabas hacer una sesión ¿No es así?
– así es
– Si Mónica, así es, me encanta tu sinceridad, no me mentirías verdad
– No, estoy muy cansada para inventar mentiras, mi mente solo sabe decir la verdad, es mas fácil
– Me encanta que recuerdes lo que te dije Mónica, por eso has venido a esperarme a casa ¿verdad?
– Si
– Por eso has ido a la universidad a buscarme ¿no?
– Si
– Todo porque deseabas hacer una sesión, aunque luego te hayas enfadado, pero me has acabado perdonando por que todo lo hago por tu bien
– Si, todo lo haces por mi bien
– Muy bien Mónica, pero sabes que si te digo que te vayas, por muchas ganas que tengas de estar conmigo te iras, porque no quieres que me enfade
– Si
– repítelo Mónica
– Si me dices que me vaya me iré porque no quiero que te enfades
– Y sabes que puedes esperarme horas siempre que este solo, que no iras a buscarme cuando este con mis amigos
– Si, no iré a buscarte cuando estés con tus amigos, solo cuando estés solo
– Muy bien Mónica ¿Por qué sabias que estaría en la facultad?
– Mire en la pagina los horarios de los exámenes, sabia que tenias que hacer ese y fui a la hora en la que acababa
– Gracias por ser tan sincera Mónica, eres una buena chica, sigue relajándote, más y mas profundo, siente la luz brillante dentro de tu cabeza, como te relaja, como te encanta tenerla, sentirte así de bien. No piensas en nada Mónica.
– No pienso en nada.
– Dime ¿Por qué están mojadas tus bragas?
– Me puse caliente cuando acariciaste mi ombligo es una zona muy erógena para mi
– ¿En serio? – Dije mientras llevaba mi mano de nuevo a su ombligo
– Si
– Yo pensaba que eras muy fría, que pasabas del sexo
– así es. Pero esa parte es muy sensible en mi

De nuevo estaba muy cachondo, jugaba con su ombligo mientras veía como Mónica se mojaba más y mas. Sabia que ella no se daba cuenta, pero quizás se percataría al despertarse, relacionándolo probablemente con algún sueño erótico. Seguro que se llevaría una sorpresa pensé y seguí acariciándola Al igual que en su brazo la piel de su abdomen era dura y suave, sin ningún pelo, pero esta era mucho mas blanca, producto de se su aversión por las piscinas de verano.
Desabroche mi pantalón otra vez, prometiéndome que esta vez no acabaría como la anterior, que solo la haría dormir profundamente y me iría.
Me fije de nuevo en sus zapatillas, no eran nada apropiadas.

– Mónica, sigue dormida, estas encantada con tu situación, descansando profundamente sin darte cuenta de lo que te sucede, no podía pasarte nada mejor que lo que te esta sucediendo ahora
– Nada mejor
– Quiero que recuerdes las sugestiones que te di, nunca se te olvidan Mónica, aunque para ti no son solo mas que tus propios pensamientos
– Mis propios pensamientos
– Sigues deseando cada vez mas ponerte esa barra de labios cuando quedas conmigo, te encanta hacerlo, aunque lo hagas a escondidas para que solo yo te vea.
– Me encana hacerlo
– Y te has sentido fantástica cuando te he visto vestida como ibas hoy, te has sentido especial cuando te he dicho lo guapa que estabas, te encanta vestirte así solo para mi Mónica, mientras lo haces a escondidas en tu casa solo piensas en que yo te vea, en que te de mi aprobación. Te sientes bien cuando lo haces
– Me siento bien vistiéndome así para ti
– Muy bien Mónica, no olvides tus sugestiones, porque tendrás unas nuevas que también deberás recordar
– Si
– Relájate mas aun, olvida todos tus problemas y no te inquietes por nada, sabes que yo solo quiero lo mejor para ti y por eso no te enfadas, confías en mi y quieres que te guíe, deseas que te guíe Mónica, deseas entregarte para que te diga como debes actuar, escucha atenta
– Si
– No te sentirás incomoda cuando la gente te mire, no te gustara como hasta ahora, pero no te sentirás agredida. Debes saber que es algo normal, que aprecian tu belleza, pero aunque no te guste lo aceptaras. No será un impedimento para que luzcas tus nuevas prendas cuando quedes conmigo. Por el contrario te sentirás encantada de que yo te mire, no te ofenderá para nada sino que te gustara, te sentirás relajada cuando lo haga, aliviada, no pensaras que soy un cerdo sino al revés, deseas que yo te mire Mónica, da igual donde y por cuanto tiempo, deseas que te mire. No te incomoda, necesitas que te mire. Repite la sugestión
– No me gustara que me miren pero lo aceptare, deseare que me mires, cuanto mas mejor
– Muy bien Mónica, todo lo hago por tu bien, porque te sientes relajada, descansada conmigo
– Si, relajada
– Sigue relajándote, bajando mas y mas profundo, tu mente esta en blanco y desea oírme hablar, desea obedecer pues esta entregada. La luz te duerme, te relaja y las caricias en tu abdomen hacen que cada vez confíes más en mí. Sigue bajando pequeña, lo haces muy bien, escucha de nuevo Mónica
– Si
– A partir de mañana compraras calzado nuevo, te sentirás maravillada por los tacones, Serra tu prenda favorita. Desearas tenerlos de todos los colores, de todos los tipos, todos ellos de al menos 8 cm de tacón. Te miraras con ellos y te sentirás muy bien, cada vez que te los pongas te sentirás relajada y descansada, maravillada con ellos. Son tu pasión a partir de ahora, lucir zapatos con tacón, aunque solo lo harás cuando vengas conmigo ¿Has entendido?
– Si
– ¿Sabes andar con ellos?
– No
– Pues de momento conservaras tu calzado, pero siempre que estés sola en casa o en la tienda, que bajes a comprar, que estés estudiando, que vayas a andar te los pondrás para aprender. Y cuando sepas andar con ellos perfectamente, moviendo las caderas de manera sensual, empezaras a llevarlos siempre que quedes conmigo Mónica. repítelo
– Aprenderé a andar con tacones y cuando lo haga se convertirán en mi pasión, me los comprare de todos los tipos y los usare solo cuando quede contigo
– Muy bien Mónica

Estaba creando una mujer esplendida, elegante a más no poder, aunque no sabia si hacia bien, si a Mónica la gustaría el cambio que la estaba induciendo, al menos era solo un secreto. Solo yo sabía lo que la estaba haciendo y solo yo vería los resultados. Pero estaba claro que estaba favorecida, jamás en su vida se habían fijado tanto en ella para bien. Estaba cachondo a mas no poder, solo imaginándome tal preciosidad con tacones altos hacia que olvidase los exámenes, la universidad, a mis amigos y todos los remordimientos que había tenido el día anterior,

– Mónica, ¿recuerdas lo que hicimos hace dos días?
– ¿El que?
– Cuando recordaste como masturbaste a ese hombre
– Si
– Deseo que lo repitas mientras dices en alto tus sugestiones

Inmediatamente extendió su brazo agarrando de nuevo mi pene, como la había enseñado lo hizo con cierta fuerza y empezó a menearlo despacio, pasando por toda su longitud y girando un poco su muñeca, cada vez lo hacia mas rápido mientras repetía

– Deseo realizar sesiones cada vez mas, cada vez es mas fácil hipnotizarme, me encanta que me acaricies el brazo y el abdomen durante las sesiones y que juegues con mi ombligo, cuando estudie para mis dos últimos exámenes me pondré caliente y no dejare de estarlo hasta que pare de estudiar, siempre que quede contigo usare la barra de labios…

Cada vez me masturbaba más rápido con su preciosa y delicada mano, deseaba correrme ya mismo pero quería esperar a oír todo lo que la había sugestionado, todas esas cosas que ella jamás haría pero que realizaba a ciegas gracias a mí.

– siempre que quede contigo usare ropa de la tienda que les quede bien a las adolescentes, el que la gente me mire no será un impedimento para vestir así, deseo que me mires sin importarme cuanto y donde, aprenderé a usar tacones y serán mi pasión, comprare de todos los tipos y solo los llevare para ti

No pude aguantar mas, su mano ya me masturbaba a una gran velocidad y la frase en la que declaraba que solo llevaría tacones para mi, acabo con mi intento de aguantar mi orgasmo. Me corrí de nuevo sobre su mano, me puse los pantalones y limpie todo de nuevo. Como ella me pidió la deje dormida en el tresillo, salí y cerré la tienda por fuera. Era muy de madrugada así que no me quedo más remedio que volver a casa en taxi. Mientras esperaba, de nuevo volví a sentirme enormemente excitado, ya deseaba verla sobre tacones, aunque sabia que para eso tendría que esperar a que aprendiese a usarlos y no tenia ni idea de cuanto tiempo la llevaría, llegue a casa y me acosté muerto de sueño. Recordé que había olvidado abrocharla el pantalón, pero después de todos lo errores que había corregido ya no pensaba que ese fuese a ser peligroso, acabaría convenciéndola de que lo hizo ella misma. No sabia porque pero había hecho exactamente lo mismo que el lunes y no me sentía avergonzado esta vez. ¿Quizás el verla vestida de esa manera tan sugerente en vez de tan inocente era la razón? No lo se, pero creo que estaba logrando poco a poco conseguir una Mónica mas sociable, al menos en cuanto al aspecto y creo que si ella lo supiese, me lo agradecería.

Continuara…

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Monica. Quinta parte

Tras pasar toda la noche en casa de Mónica llegue a mi casa. Mis padres ya estaban despiertos esperando para pedirme explicaciones, pensaban que había pasado toda la noche de fiesta. Les explique que había estado con Mónica estudiando, vieron que me encontraba perfectamente sereno así que me creyeron y me pidieron disculpas. Para ellos Mónica es mejor persona incluso que yo. No la conocen mucho, apenas la han visto unas cuantas veces de lejos, y tan solo han charlado con ella dos o tres, pero me han oído hablar de su buen expediente y su repulsión a salir y eso les parece fantástico.

Antes de acostarme mire mis libros. Ya sabía que no iba a tener tiempo de preparar todas las asignaturas que tenía pensadas, así que supe que iba a tener un verano sin tiempo para vacaciones. En cierto modo era un consuelo que para Mónica fuese a ser igual. Me acosté y me dormí pensando en el retorno a casa de los padres de Mónica, estos días habíamos tenido nuestro centro de relajación en su habitación, pero con la vuelta de sus padres eso terminaba. Tanto su madre como la mía apenas salían de casa, así que tendría que encontrar un lugar tranquilo en el que pudiésemos realizar nuestras sesiones. Quede dormido pensando donde podría ser.

Me desperté a la hora de comer, comí con mi familia y me metí a la habitación a estudiar. Ya estaba mas centrado que hace dos días, puesto que sabia que Mónica deseaba profundamente relajarse y por ello aproveche bien el tiempo de estudio. Me faltaban unos resúmenes de unos temas de “Ciencias de la didáctica” y recordé el ofrecimiento de Mónica a prestarme su ayuda. No sabía si ella había hecho esta asignatura o no, pero necesitaba esos resúmenes y estaba decidido a pedírselos. La llame por teléfono, no iba a pedírselo estando bajo hipnosis porque quería que poco a poco fuese haciendo cosas para mi estando consciente, no contestaba.

No mucho más tarde me llamo ella:

– Hola
– Hola, he visto que tenia una llamada tuya
– Si, mira, es que estaba estudiando y me he dado cuenta que me faltan los apuntes de los tres últimos temas de “Ciencias de la didáctica”, y no sabia si a lo mejor tu los tenias

A pesar del ofrecimiento absoluto por ayudar, no me extrañaría una negativa por su parte, ya que era la primera vez que la pedía algo por teléfono, algo a lo que normalmente se hubiese negado rotundamente

– Pues es que yo no he dado esa asignatura – Me dijo y se quedo callada

El otro día se había ofrecido incluso a hacerme los resúmenes si yo no los tenia para estar así mas desahogado con el tiempo, pero ahora no parecía que tuviese intención de hacerlo. Se hizo un silencio, yo esperaba que ella se ofreciese a pedirme el libro para hacerme los resúmenes, ella probablemente solo se mantenía a la escucha para oír mi voz, cada vez más necesaria para su bienestar.

– Bueno, entonces nada – Dije desilusionado
– ¿Querías algo más? – Me pregunto
– No nada, mas – Conteste, y quedamos en silencio ambos de nuevo – ¿Tu querías algo? – Pregunte
– Pues si querías quedar esta tarde
– ¿Esta tu hermana en casa?
– Si, va a estar toda la tarde en casa, pero podemos tomar algo abajo

Siendo así no quedaría con ella. Después de las ultimas citas el tomar un café con ella me resultaría demasiado aburrido, un poco sin sentido. Además no seria hasta el lunes cuando vería si al menos una de las sugestiones había tenido efecto. El miedo que tenía a que por no hipnotizarla todos los días empezase a ser consciente de lo que la estaba haciendo iba desapareciendo a medida que ella se mostraba más vulnerable a la hipnosis.

– Es que voy a aprovechar esta tarde para hacer esos resúmenes, ya quedaremos otro día
– Bueno, si es por eso no te preocupes, te haré yo esos resúmenes, pero tendrás que traerme el libro

Sonreí sin que se diese cuenta, ya había encontrado una excusa para poder verme, pero no sabía que mi negativa a quedar no era por los resúmenes, sino por su hermana. No tenía ganas de ir hasta su barrio solo para llevarla un libro, prefería seguir estudiando, pero los resúmenes me hacían falta, así que puse a prueba la disponibilidad de Mónica, lo que es capaz de hacer por verme

– Esta bien, dejare que me hagas esos resúmenes, pero aun así tengo que seguir estudiando otras asignaturas, así que pásate por mi casa y en un segundo te mando el libro por el ascensor

Sabia de sobra que lo que la pedía era un incordio para ella. Yo con el coche no tardaba mucho tiempo en llegar a su casa, pero ella en transporte publico perdería media tarde. No solo eso, sino que además hacia todo eso por verme y yo ni siquiera iba a bajar en el ascensor con el libro. Quedo callada, supongo que pensando en que estaba abusando de su amistad, pero al mismo tiempo diciéndose que no debía enfadarme.

– ¿Y no podemos quedar el lunes, nos vemos y me das el libro? – Pregunto buscando una solución que la evitase el paseo
– Es que necesito los apuntes cuanto antes Mónica – Mentira, tenia tiempo de sobra para estudiarlos, pero deseaba ponerla a prueba
– Esta bien, saldré para tu casa, pero tardare en llegar, ya sabes que los domingos hay menos autobuses – Dijo en un intento desesperado de que me apiadase de ella
– No te preocupes Mónica, estaré toda la tarde en casa
– Vale
– Muchas gracias – Dije riéndome por dentro
– De nada – Dijo ella en un tono visiblemente irónico

Cuando colgamos me apoye en el respaldo de la silla, acababa de hacer un trabajo que me llevaría horas tan solo con una llamada telefónica. Pensé por un segundo en que estaba mal lo que había hecho, sobre todo porque Mónica esta siempre muy atareada, pero como ya no tendría que estudiar dos asignaturas podría ayudarme a mi.

No solo me sentía bien por haberme quitado ese trabajo de encima, sino también porque sin haber usado la hipnosis con ella, ni siquiera estando delante debilitándola con mi voz, había conseguido que hiciese por mi algo que nadie haría por otra persona, a no ser que hubiese dinero de por medio. Estaba consiguiendo cambiarla, y cada vez estaba mas convencido de que estos pequeños cambios la iban a ir muy bien, que incluso si ella fuese consciente me los agradecería, pero de momento prefería que ella no lo supiese. No consideraba que estuviese aprovechándome de ella, solo hacia que ayudase a los demás con su facilidad para el estudio, estoy seguro que si lo hiciese más a menudo tendría más amigos.

Seguí estudiando durante bastante tiempo, hasta que a última hora de la tarde sonó el portero automático. Vi por la pantalla que era Mónica así que Cogí el libro y la dije:

– Te lo mando en el ascensor
– Vale

Eso seria todo lo que oyese de mí esa tarde, a cambio de eso pasaría horas leyendo y resumiendo unos temas que a ella no la aportarían absolutamente nada. Definitivamente todo iba muy bien en mi relación con Mónica. Iba tan bien que ni siquiera yo me lo creía, consulte de nuevo en Internet documentos sobre la hipnosis. En casi todos los sitios decía que era imposible hipnotizar a alguien en contra de su voluntad, así como lograr que haga cosas bajo hipnosis que no son propias de el, yo había logrado ambas. Si bien la primera vez Mónica se dejo relajar a partir de allí todo habían sido sugestiones que iban poco a poco llenando su cerebro. Me sentía superior, había veces que pensaba en buscar el límite de mi dominio sobre ella, pero las desechaba rápido al no querer pasarme. Ella era mi amiga.

El resto del día transcurrió normalmente, no volví a saber de ella hasta por la mañana del lunes cuando me senté al ordenador y abrí el correo, tenía uno de Mónica:

“Hola, me ha costado toda la madrugada, pero ya tengo todos tus resúmenes, cuando quieras vienes a por ellos o te los llevo yo a tu casa, como te venga mejor. Espero que estén bien hechos, ya sabes que no tenía esa asignatura así que lo he hecho como mejor he podido. Si no están bien perdóname por favor”

Besos

Mónica

Increíble. Vale que la dijera que me corría prisa, pero eso no significaba que pasase toda la noche en vela haciendo mi trabajo. En cualquier caso mejor, así ya los tenia para seguir estudiando. Pensé en que lo que me acababa de ocurrir era como tener una secretaria, la más eficiente de ellas. Se había portado muy bien conmigo así que la llamaría para quedar con ella aunque no pudiésemos estar a solas en su casa. Pensé por un momento en quitarla la sugestión de no poder concentrarse en esos dos exámenes que la había puesto como castigo por la salida de tono de la noche del sábado, pero deseche rápido la idea, creo que la haría bien suspender para no irse de vacaciones y quedarse conmigo.

Fui a desayunar, pase toda la mañana estudiando, ya que supuse que Mónica estaría durmiendo después de haber pasado toda la noche haciendo mis resúmenes. Tenía muchas ganas de verla, quería comprobar si aparecería con los labios pintados de la forma tan sexy que la había pedido, si la sugestión seria más fuerte que su timidez.

Espere hasta media tarde para llamarla, realmente esperaba que fuese ella la que lo hiciese pero no fue así. Quizás no era conveniente pasar un día entero sin vernos pensé, o al menos sin hablar por teléfono, no fuese a ser que mis sugestiones se debilitasen.

– Hola Mónica
– Hola
– Leí tu correo, no hacia falta que te tomases tantas prisas para hacerme los resúmenes,
– Bueno, como me dijiste que lo necesitabas rápido y no tenia mucho sueño por la noche, lo hice. No fue molestia, espero que estén bien.
– Seguro que lo están, eres muy buena con estas cosas jaja
– Gracias, pero ya sabes que de esa asignatura no sabia mucho ¿Cuándo quedamos para que te los de?
– Si quieres quedamos a las 19:00 y me los das
– ¿En donde quedamos?
– ¿Estarás sola en casa?
– No – Mi madre estará aquí

Necesitaba un lugar donde estar con ella a solas, no sabia donde podría ser, pero lo necesitaba cuanto antes si quería continuar con mis sesiones. Pensé en todos los lugares posibles, pero ninguno ofrecía la tranquilidad que quería. De momento tendría que conformarme con tratar de hacerlo en mi coche. No me gustaba nada esa idea porque en vez de ir hacia delante en las sesiones, era dar un enorme paso atrás. En cualquier caso el mejor lugar para estar con ella seria el propio garaje, el mas silencioso y tranquilo.

– Entonces búscame en mi casa dentro de media hora
– Ya sabes que tengo que ir en autobús, me es imposible estar dentro de media hora, ¿no puedes venir a buscarme con tu coche?

Podía hacerlo perfectamente, pero me gustaba mas ponerla a prueba, ir pidiéndola cada vez cosas mas difíciles, tanteando donde podía estar el final de su paciencia o el de mis sugestiones. Además llevaba toda la vida siendo yo el que me desplazaba a su casa, no pasaba nada porque ella lo hiciese un par de veces.

– No puedo, es que…
– Entonces estaré allí en media hora, no te preocupes. Te dejo que sino no me dará tiempo, un beso – Dijo deprisa
– Adiós – Dije yo, aunque creo que ya había colgado

En cierto modo me sentí algo mal conmigo mismo, la había pedido algo casi imposible cuando a mi no me costaba ningún trabajo ir a por ella. Se había portado de manera excepcional haciendo lo que la pedí, y cuando deseaba agradecérselo con una cita solo se me ocurrió ponerla a prueba. De no ser porque me parece una excelente persona y siempre la he tratado lo mejor que he podido, incluso ante comentarios de terceros muy hirientes, pensaría que trataba de hacerla sufrir.

Me fui a la ducha, quería estar despejado y listo para cuando llegase para que no tuviera que subir a esperarme. No quería que mi madre la viese con esos labios tan provocativos, que en cierto modo desentonarían con el look descuidado que lucia siempre, quería ser el único en verlos, en decidir si eran correctos para ella. No quería que nadie antes que yo la viese, no fuese que la criticasen y la convenciesen de que no estaba bien con ellos. Salí de la ducha impaciente con su llegada, me vestí rápido y baje al portal, acababa de pasar media hora desde nuestra conversación telefónica pero sabia que tardaría mas en llegar.

No pasó ni un minuto más cuando se bajo de un taxi. Había cumplido llegando a la hora, a pesar de que tuvo que coger un taxi. Por un lado sentía una enorme felicidad porque de nuevo había hecho todo lo posible por ser fiel a su palabra, pero sin embargo me sentí mal al saber que con los problemas económicos que tenia en casa había tirado el dinero de esa forma, solo por un capricho mío. Me prometí que la compensaría de alguna forma, me sentí como un verdadero imbécil.

Se acerco hacia mi con una carpeta en la mano, me quede mirando fijamente sus labios, me sentí tremendamente decepcionado al ver que lucían como siempre. Alargo su brazo tendiéndome la carpeta mientras me decía:

– Toma tus apuntes
– Voy a dejarlos a casa – La conteste
– ¿Pero luego bajas o me vas a hacer venir para ni siquiera verte como ayer?
– Ahora bajo, no te preocupes

Subí hacia mi casa, en el ascensor pensé en que había fallado estrepitosamente. Si esto no funcionaba lo de los exámenes aun menos y no solo se iría en verano, sino que acabaría la carrera y la venganza que había planeado no funcionaria. Intentaba saber porque no había tenido efecto la sugestión, la hipnosis en que la había inducido era muy profunda, pase horas solo haciendo que así lo fuese ¿Quizás su timidez era irremediable? Pensé en el mensaje que la hice enviar tras nuestra segunda sesión, eso si funciono, aunque claro, lo hizo durante una especie de trance momentáneo ¿Quizás solo la pueda manejar cuando esta bajo hipnosis? Tampoco, en cierto modo la manejo para que desee estar conmigo y hacer todo lo que sea por la siguiente sesión. Estaba desconcertado.

Baje de nuevo a la calle, me esperaba sentada en mi portal, me miro y vio mi cara de decepción

– ¿Te ocurre algo?
– Nada, solo que llevo muy mal los exámenes – Mentí
– Vaya, si puedo ayudarte en algo mas dímelo – Se ofreció generosa
– No es necesario, ya has hecho bastante

Empezamos a pasear por mi barrio, no sabia como plantearla que viniese al coche para hacer una sesión porque me parecía un tanto impropio y empezaba a sospechar que como ella sabia que no teníamos donde hacerlo ni siquiera lo iba a mencionar. De repente se detuvo ante un escaparate, no era habitual en ella hacerlo, pues nunca compraba por impulso. Se quedo mirando un expositor en el que se veían varias barras de labios. Estuvo largo tiempo mirando mientras yo la observaba entusiasmado. Dejo de mirar y siguió caminando, pensé que había estado a punto de funcionar. Cuando no habíamos recorrido ni 50 metros me dijo que esperase un segundo, que ahora venia, y bajo la calle con paso decidido hasta entrar en la tienda. Baje andando algo mas despacio, como observando desde la distancia lo que hacia. Entre en la tienda y vi como hablaba con una dependienta

– … si, pero prefiero que sea en rojo – La estaba diciendo a la dependienta
– Pues tenemos de varios tipos, mira aquí puedes ver los tonos de rojo que tenemos – Comentaba la chica mostrando varios expositores – Elige el que prefieras
– Estos mejor llévatelos, siempre me han gustado mas los que dejan los labios como mojados
– Esta bien, como quieras

Mientras la chica se llevaba lo que Mónica había desechado esta miraba atenta todos los pintalabios que aun tenia, no sabia por cual decidirse. Yo miraba desde la distancia, no quería que Mónica me viese, puesto que me había dicho que esperase.
La dependienta se dio cuenta de la indecisión de Mónica así que volvió para ayudarla

– ¿No te decides?
– Aun no, es que no suelo comprar estas cosas – Se justifico
– ¿Para quien es el pintalabios?
– Para mi

Inmediatamente la mujer miro a la cara a Mónica, como tratando de ver que tonos la sentarían mejor, enseño unos cuantos en tonos muy pálidos, casi no parecían rojos mientras que la decía que para su estilo era mejor no llamar mucho la atención, que iba mas con su personalidad. Mónica puso cara de asentir, note que no la sentó bien que la dijesen eso, que se diesen cuenta de su timidez sin apenas hablar con ella.
Mónica cogió una barra de labios de color rojo intenso, era un rojo brillante, de los que resaltan desde la distancia y comento que prefería en ese tono.

– Bueno, si te gusta mas este, este será, además precisamente esta barra es bastante buena, resiste mucho y no pierde el color con facilidad
– Vale ¿me dices su precio?

En ese momento aparecí preguntando el porque de la tardanza de Mónica, haciendo que no sabia que estaba comprando

– Son 45 €
– Esta bien, pagare con tarjeta

Mientras Mónica buscaba su tarjeta yo saque mi cartera y lo pague, jamás imagine que un pintalabios podría ser tan caro. Mónica se enfado conmigo por haber hecho eso pero rápidamente me lo agradeció, mirándome como una niña con zapatos nuevos. Sentí que había hecho algo bueno, así compensaba su viaje en taxi. Ni siquiera habíamos salido de la tienda y ya deseaba verla poniéndose su maquillaje. La pregunte haciéndome el extrañado que por que compraba algo que nunca usaba, note que ella se estaba haciendo la misma pregunta por dentro pero contesto que era para la fiesta de su graduación. Me reí pensando en que este año no tendría esa fiesta, al menos tan pronto como ella esperaba.

Continuamos paseando. A pesar de que llevábamos varios días viéndonos, mas de los que nunca habíamos estado, aun teníamos conversación de la que hablar. Estuvimos tomando algo en un bar, estaba tan satisfecho con la compra que acabábamos de hacer que ni siquiera tenía pensado hacer una nueva sesión, ya habría tiempo para eso. Seguimos paseando por mi barrio, no solíamos hacerlo nunca por mi zona así que me sobraban anécdotas que contar de cada sitio por el que pasábamos. Nos encontramos a unos amigos míos, estuvimos un buen rato charlando con ellos, o más bien estuve, pues Mónica no hablaba nunca con desconocidos. Creo que por un momento ella tuvo algo de celos ya que en todos los años que salíamos por su barrio nunca un amigo se paro a hablar con ella.

Empezó a hacerse de noche, era ya la hora de cenar asíque, aprovechando que pasábamos cerca de mi casa, la dije:

– Bueno, me voy a ir ya a cenar
– ¿Ya?, podríamos ir a cenar juntos
– Es que es muy tarde, y ya sabes, los exámenes y todo eso…
– Bueno, por ir a cenar no vas a perder tiempo, igual que lo haces en casa puedes cenar conmigo
– En serio que no, otro día quizás, si quieres te acerco a casa con el coche
– Vale, esta bien – Dijo desistiendo de su intento, al ver que por lo menos evitaría el transporte publico

Bajamos al garaje, recordé mi idea de realizar la sesión allí, pero estaba cansado de pasar media tarde de caminata y la parecería raro que hace nada dijese que tenia prisa por cenar y ahora tuviese tiempo para ella. Salimos del garaje y nos dirigimos hacia su barrio, íbamos de camino cuando me percate que buscaba algo en su bolso, saco la bolsa de la tienda de belleza y de ella la caja con el pintalabios. Empezó a leer todo lo que ponía en la caja, como buscando algo que dijese como debía ser utilizado. Tras leer todo lo que decía saco la barra y empezó a girarla, viendo como salía y entraba en el recipiente. Un coche hizo sonar el claxon y me di cuenta de que había dejado de mirar a la carretera para ver lo que hacia ella. Estaba indecisa, como si la diese vergüenza usarlo y volvió a guardarlo en la caja. Otra vez será pensé.

Seguí conduciendo mas atento a la carretera, cuando estábamos llegando me detuve en un semáforo en rojo, la mire y vi como estaba bajando el parasol de su lado y mirándose en el espejo. Saco de nuevo el pintalabios y con decisión empezó a pintarse, no lo hacia deprisa, pero el resultado era fantástico, me sonreí e inmediatamente empecé a buscar sitio para aparcar, de repente tenia ganas de cenar con ella, de poder apreciarla con toda mi atención, sin tener que distraerme con la conducción.

Tarde bastante en encontrar un lugar donde aparcar, ya era prácticamente de noche cuando lo hice y tras apagar el motor ella abrió la puerta

– Espera un segundo – La dije antes de que saliese
– ¿Por?
– Mírame un segundo – Dije entre risas
– No – Rió ella también
– Solo un segundo…- Dije dando la luz interior del coche
– No, que seguro que me queda mal
– Bueno, si no te veo no podré decirte nada
– Esta bien – Dijo mientras se giraba mirándome tímidamente a la cara y con una sonrisa muy nerviosa.

Quede embobado, no lo puedo describir mejor, esta vez el hipnotizado era yo. Muchas veces había tratado de imaginarla así, ni en mis mejores sueños pensé que podría llegar a estar tan guapa, tan sensual. Tan solo con ese detalle, sin atender a la ausencia de maquillaje o de peinado, ya se veía sexy y con un punto de provocación. Esos labios que antes ya desprendían una belleza natural innata, ahora se mostraban más voluminosos, mas definidos, muy carnosos. El efecto mojado que tanto me gustaba, junto con el rojo fuego, conseguía un nivel de feminidad en ella nunca visto. Me sentí excitado al momento, alabe mi buen gusto, me alegraba de haber conseguido eso, aunque no fuese de la mas honrada de las formas. Quizás el hecho de haberlo conseguido como lo hice me excitaba aun más.

Me seguía mirando nerviosa, como esperando un veredicto, pero yo seguía pensando en lo que había logrado, y si funcionarían las otras sugestiones. La seguí mirando, ¡como brillaban sus labios!, de repente, y quizás por la molestia al no estar acostumbrada a pintarse, saco su lengua pasándola por todo el contorno de su boca. Recordé cuando hizo esto el sábado por la noche, tragándose involuntariamente una gota de mi semen, y mi pene se hincho descarada e inevitablemente. Apague la luz de inmediato para disimular.

– ¿Qué te parece? Me queda mal ¿no? – Dijo tratando de acabar con el silencio que se había creado durante mis pensamientos
– Estas preciosa Mónica – Dije aun entre risas
– Lo dices por cumplir, seguro que no me pega, que es demasiado vistoso para mi, como dijo la de la tienda
– Te queda muy bien de verdad, puedes confiar en mi,
– Entonces ¿por que te ríes?
– Tienes los labios mas bonitos que he visto en mi vida – Dije mirándola a los ojos y cambiando mi tono de voz a uno mas serio y trascendente

Se hizo un silencio que me pareció eterno, hasta a mi me pareció una frase demasiado contundente, de las que se dicen cuando te estas declarando y eso creo que la asusto o al menos la hizo sentirse muy avergonzada y no saber que contestar. Salí del coche para evitar otro momento incomodo y la abrí la puerta de su lado, haciéndome pasar por su mayordomo la dije:

– Señorita, hemos llegado

Ella rió de nuevo, olvidamos el pintalabios mientras caminábamos a su portal, o al menos Mónica lo hizo porque yo no podía dejar de mirarla a la boca, de vez en cuando y haciendo un esfuerzo miraba al frente para que no se diese cuenta de ello. De camino a su casa pasamos por la tienda de ropa de sus padres, me fije en que estaba el escaparate totalmente desmontado, y dentro se veía un desorden total

– ¿Qué ha pasado? – Pregunte temiendo que les hubiesen robado
– Nada, solo que como las cosas no iban muy bien, hemos decidido cambiar el estilo de la tienda a algo mas moderno. Cuando mis padres se fueron estuvieron en varias ferias de ropa para cambiar todo el genero y ver ideas para decorar la nueva tienda
– Es verdad, algo me habías comentado ya
– Si quieres te puedo enseñar como va el cambio, no hemos hecho mucho, pero llevamos todo el día desmontando y empieza a coger algo de forma
– Vale, pero deprisa que se hace tarde
– No tardo nada, tengo las llaves aquí

Abrió la cortina metálica y después la puerta, bajamos los escalones que había a la entrada y tras encender las luces vi como apenas quedaba nada de la tienda. Todas las estanterías estaban desmontadas, y se veían unas nuevas para instalar. Las paredes estaban preparadas para ser pintadas y encima del antiguo mostrador se veían cuadros y esculturas muy modernos para ser colocados. Era evidente que el cambio iba a ser radical, ya que antes era la más clásica de las tiendas, con una ropa y un estilo dirigido más bien a gente mayor, demasiado mayor diría yo. Me preguntó si quería ver el almacén, nunca había estado allí así que accedí. Entramos y vi que allí todo seguía igual, no había nada desmontado, era enorme. Me comento que la idea que tenían era poner solo muestras fuera y guardar las tallas dentro, para así tener mas variedad, me pareció buena idea.
Tenían ya cajas con ropa nueva, me mostró algunas y vi que el estilo cambiaba, la tienda iría dirigida a gente joven, no extremadamente moderna, pues la ropa era mas bien clásica, pero si a gente joven, quizás algo pija, pensé.

Me fije en uno de los estantes que estaba nada más pasar la puerta del almacén, el más cercano a ella. Por proximidad debió ser sobre el que Mónica perdió la virginidad con el proveedor, el lugar me daba mucho morbo por lo que había ocurrido allí. Mónica me invito a seguir con la visita, llegamos a una puerta en uno de los lados del almacén, la abrió y vi una especie de despacho. Me extraño que tuviese oficina una simple tienda de ropa pero Mónica me explico que antiguamente hacían prendas a medida y allí tomaban medidas y trataban a los clientes más importantes. A parte de la mesa, las sillas de oficina y un biombo cubierto de espejos había un tresillo junto a un sofá, alrededor de una mesa; para ser una tienda con poca solvencia ese despacho era digno de un buen empresario. Estaba claro que ese negocio había pasado épocas muy buenas, aunque fuese ya hacia años. Me fije en que había un televisor, parecía el salón de una casa cualquiera. Mónica siguió explicándome sobre todos los cambios que iban a hacer, la ropa que iban a comprar y todo lo que tenían pensado para volver a salir a flote. Yo estaba ya cansado así que me senté en el sofá, Mónica, tras quitar las luces de fuera y cerrar las puertas se sentó en el tresillo.

– Hoy estoy destrozada, entre hacer tus resúmenes, y estar desmontando cosas aquí, me he pasado todo el día trabajando sin poder estudiar de lo mío.
– Bueno, ya te dije que lo mío no era tan urgente – Me sentía mal al haberla mandado eso, yo hacia la mitad que ella.
– Ya, pero bueno, lo hecho, hecho esta
– Si, supongo que si. – De repente me di cuenta de que teníamos el sitio perfecto para hacer sesiones, era calmado, nadie nos molestaría y los sofás eran muy cómodos. Además el hilo musical que estaban instalando permitía poner música. Pensé que la debía algo más a Mónica por todo lo que había hecho por mí. – Si estas tan cansada, quizás quieras hacer una sesión, si no te importa creo que esto esta bastante bien para hacerlo a falta de una casa
– Ya lo se jaja, por eso te he traído, pero no quise pedírtelo porque dijiste que tenias prisa por cenar – Dijo riéndose enérgicamente

Me encanto esa reacción de Mónica, no solo yo había estado pensando en donde realizar las sesiones, sino que ella también lo había hecho y lo había resuelto. Además la única razón por la que no me había pedido hacer una era porque tenia prisa por irme a cenar, me respetaba tanto, que su adicción por las sesiones, su necesidad, se veía superada por sus ganas de tenerme contento y no molestarme.

– Si quieres llamo a casa y digo que estoy estudiando contigo, así podré quedarme un buen rato mas – Dije riendo yo también
– Me encantaría – Contesto

Saque mi móvil y llame a casa, se puso mi madre y la dije que estaba con Mónica, que habíamos cogido con ganas una asignatura y que pasaría una buena parte de la noche en una biblioteca nocturna. Era decir que estaba con Mónica y mi madre se alegraba pensando en que no podría hacer otra cosa con ella que no fuese estudiar.
Mónica llamo también a sus padres contando la misma excusa, pero diciendo que estaba sola, para no asustarles.

Viendo que tenia toda la noche por delante, y que la hora de cenar había pasado hace un rato ya, decidimos ir a cenar antes de que cerrasen los bares, para estar con el estomago lleno. Mientras cenábamos la pregunte a Mónica a que hora tenia pensado irse a casa, me contesto riendo, de forma picara, diciendo que las bibliotecas nocturnas nunca cerraban, dando a entender que tenia todo el tiempo del mundo. Me di cuenta de que con esta frase se ponía totalmente en mis manos, al menos en cuanto al tiempo se refiere, ya que de “el otro control” que ejercía sobre ella no sabia nada. Pero estaba claro que cada vez confiaba más en mí, ya no solo deseaba hacer sesiones, sino que deseaba que no acabasen nunca, que el final fuese cuando yo desease.

Mientras cenábamos seguía fijándome en su boca, me di cuenta de que alguna que otra persona que la veía hacia comentarios sobre ella, no me extrañaba. Si bien su boca era perfecta, llamativa pero bonita, no pegaba con el resto del conjunto, era como llevar los más elegantes zapatos acompañados por un chándal. Hice bien en pedirla que solo usase el pintalabios cuando estuviese conmigo, sino se hubiesen reído mas de ella de lo que lo hacen normalmente. Me encantaba verla beber, cogía el vaso con la finura de una mujer de la realeza, siempre fue muy educada y correcta en las formas. Me la imagine bebiendo champán en lugar de agua, lastima que nunca tomase alcohol. Estuvimos un rato charlando, ambos sabíamos que no teníamos prisa, finalmente pedí la cuenta y tras pagar volvimos a la tienda.

Pasamos directamente a la oficina, apagamos todas las luces dejando solo encendida la luz de una pequeña lámpara de lectura que había en el escritorio. A falta de los cd`s con música relajante, sintonice en la radio una emisora con música clásica, y baje el volumen hasta ser prácticamente inaudible.

– Mónica, túmbate en el tresillo
– Voy – Dijo contenta
– Quizás sea mejor que pongas la cabeza apoyada en este cojín o te dañaras las cervicales
– Es verdad – Contesto

El tresillo no era muy largo y los reposabrazos eran altos, al colocar el cojín su cabeza quedaba reposada en uno de ellos sin que el cuello sufriese el desnivel. Sus piernas salían por el otro lado, reposando en alto, estiradas y tapadas como siempre, esta vez por unos finos pantalones. Acerque el sofá en el que me encontraba sentado de tal forma que al inclinarme podía hablarla al oído. Me di cuenta de que ya respiraba tranquilamente, como hacíamos otras veces y me preguntaba hasta que punto seria sencillo dormirla esta vez. Estuve un rato sin hablarla, sin decir nada, solo mirando como respiraba y mantenía su mirada perdida en el techo. Al rato comencé a decirla

– Sigue respirando así, relajada, cada vez lo haces mejor Mónica y por ello cada vez te encuentras mas contenta con las sesiones, sigue respirando cada vez mas profundo, notando como tu corazón se relaja, tus pulsaciones caen y la tensión desaparece
– Vale – Dijo disfrutando del momento
– Tienes tu vista fija en un punto, muy bien hecho, siente como en ese punto aparece una especie de luz, una luz tranquilizadora que te relaja, te encanta esa luz. Primero es oscura, pero poco a poco se vuelve mas clara, pasando por el marrón, según se va clareando tu caes mas dormida Mónica
– Si, es marrón
– Te voy a coger la mano Mónica ¿Te importa?
– No me importa, me encantaría – Dijo mientras me acordaba de que la anterior vez que lo intente se mostró recitente a ello
– Muy bien Mónica – Dije mientras la agarraba la mano con la MIA y con la otra empezaba a acariciarla como hacia otras veces – Sigue mirando esa luz, poco a poco va dejando de ser marrón para convertirse en azul oscuro, y tu vas cayendo a la vez que esa luz se vuelve mas clara, vas cayendo a la vez que mi dedo te acaricia, antes te molestaba, pero ahora eso te relaja mas aun, te hace sentir mejor que nunca
– Me hace sentir mejor que nunca – Dijo convencida
– Mira como sigue cambiando progresivamente de color, se esta transformando en roja, ¿Qué te ocurre mientras cambia?
– Cada vez me relajo mas – Contesto automáticamente
– Muy bien Mónica, mientras siga cambiando de color, cada vez que lo haga, tu mente dejara de pensar, dejara de tener problemas y tu cada vez estarás mas fascinada con el color, mas encantada, dejaras de preocuparte por nada, porque eso te cansa y ya estas muy cansada Mónica, muy cansada
– Estoy muy cansada
– La luz se vuelve verde, lentamente se convierte en verde, cuéntame como lo hace – Dije para oírla hablar a ella, ya que me encantaba la voz que ponía cuando estaba así de relajada
– La luz es roja, pero va cogiendo un tono brillante y se clarea, parece naranja oscuro, pero cada vez va cambiando más de tono. Voy relajándome, hace que me sienta muy cansada y me cuesta mucho pensar, deseo dormir, descansar. La luz cambia progresivamente, se hace más grande y adquiere un tono verdoso, me siento aun mas cansada, me cuesta hablar, la luz es ya verde. Me cuesta tener los ojos abiertos
– Que bien lo haces Mónica, quiero que sigas aun con los ojos abiertos, relajada, cansada, te cuesta mantenerlos abiertos pero has de hacerlo, siente como te pesan los parpados, pero las pocas fuerzas que te quedan se centran en mantenerlos abiertos. Nota como la luz se convierte en azul claro, un azul que es muy claro, como el cielo
– Si como el cielo – Dijo y me quede callado un rato viendo como reaccionaba
– El azul se torna en amarillo, un amarillo brillante que poco a poco te va cegando, esa luz impide que tus ojos se abran y hace que poco a poco se vayan cerrando. Esa luz entra en tu cerebro impidiéndole pensar, haciendo que se entregue y olvide sus problemas. Lo único que deseas es dormir, es tu único objetivo ahora mismo, lo único que deseas es dejar de pensar, no tener obligaciones, que alguien te guíe y te diga como debes de actuar. Sientes todo lo que te digo como una verdad absoluta, no deseas pensar, deseas que te guíen, deseas que te guíe
– Deseo que me guíes
– No deseas pensar, deseas que te guíe
– No deseo pensar, deseo que me guíes
– Sigue diciéndolo, hasta que te pida que te detengas, cada vez que lo digas estarás mas relajada
– No deseo pensar, deseo que me guíes, no deseo pensar, deseo que me guíes, no deseo pensar, deseo que me guíes, no deseo pensar, deseo que me guíes, no deseo pensar, deseo que me guíes, no deseo pensar, deseo que me guíes, no deseo pensar, deseo que me guíes…

Esa frase me ponía muy cachondo, parecía como si estuviese totalmente entregada a mi, como si fuese a hacer todo lo que la pidiese, aunque sabia que no era cierto, que aunque cada vez fuese mas receptiva a mis sugerencias, un mal paso la haría ser consciente de todo lo que la ocurría y se acabaría todo el trabajo realizado hasta ahora.

La tuve al menos 10 minutos repitiendo la frase, buscando de nuevo una hipnosis muy profunda. Mientras la acariciaba, admiraba su belleza, me deleitaba con esos labios que tan cachondo me ponían. Me encantaba saber que aunque estuviese al borde de la hipnosis, aun no estaba hipnotizada, tan solo muy relajada, y que quizás algún día consiguiese controlarla como lo hacia ahora, solo con mi voz, sin necesidad alguna de dormirla. Eran solo fantasías, en realidad tampoco quería eso para ella, solo deseaba ayudarla a ser mejor persona, mas sociable, a pesar de que mi excitación en determinados momentos me hiciese propasarme.

– Muy bien Mónica, ya puedes parar, sigue concentrándote en esa luz amarilla brillante que te ciega, cada vez mas, casi por completo, que te impide pensar y te duerme tan profundamente, cada vez es mas brillante, cuando cuente 3 bajara del techo, acercándose a tus ojos e introduciéndose por tu frente, dejándote, dormida, profundamente hipnotizada y entregada
– Si, dormida, hipnotizada, entregada
– 1
– 2
– 3
– Duerme Mónica, duerme profundamente

Su respiración se ralentizo lo máximo posible y quedo totalmente evadida de la realidad que la rodeaba. Su imagen de princesa adorable se rompía al llegar a su rostro, al ver esa boca tan llamativa, tan apetecible. Seguí durante casi media hora relajándola aun mas, para mi era realmente pesado pasar tanto tiempo hablando recibiendo por respuesta tan solo monosílabos, cada vez mas difíciles de escuchar por lo tenue de su voz, pero así me aseguraba que no habría sorpresas

– Estas dormida Mónica, cada vez mas profundo, cada vez mas entregada a mis palabras, mas relajada. Cada vez la relajación es mas necesaria para ti, cada vez piensas mas en ella, poco a poco se va convirtiendo en una obsesión para ti, una necesidad básica en tu vida. Sabes que solo yo puedo promocionártela y por eso no quieres enfadarme, quieres llevarte bien conmigo. Por eso te lo pasas bien conmigo y disfrutas, te alegra mucho verme siempre Mónica, hablar, confías cada vez más en mí.
– Si, confío mas en ti
– Cada vez te importa mas lo que pienso de ti, deja de importarte la opinión de los demás, sabes que yo se que es lo que te conviene, que es lo que te gusta
– Si
– Sigue relajándote Mónica, cada vez mas, ahora voy a preguntarte ciertas cosas, me contestaras a todas ellas con la verdad, estas tan cansada que no deseas pensar, no deseas inventar, no deseas mentir
– No deseo mentir
– ¿Por qué hiciste tan rápido mis resúmenes? – Era algo que me intrigaba, no la había puesto ninguna sugestión para hacerlos y sin embargo en menos de un día desde que se los pedí estaban listos
– quería quedar contigo, y cuanto menos trabajo tengas que hacer dispondrás de mas tiempo para estar conmigo – Contesto inmediatamente
– Muy bien Mónica, me gusta que pienses así, ese pensamiento es bueno, te relaja, te hace sentir descansada ¿Qué pensabas cuando te hice venir a por el libro y ni siquiera me viste?
– Me sentí enfadada, utilizada, te iba a hacer un favor y parecía que querías forzarme para negarme a hacerlo, estaba desconcertada
– ¿Entonces porque lo hiciste si te pareció mal?
– No quería que te enfadases conmigo, me encanta estar contigo, escucharte hablar me relaja, me tranquiliza, me aleja de mis problemas y no quería que por negarme dejases de quedar conmigo
– ¿Por esa misma razón has venido hoy en taxi?
– Si
– ¿Qué pensabas mientras me hacías los resúmenes?
– Que te estaba devolviendo el favor por las horas de sesiones que malgastas conmigo, me gusto hacerlo, tu te portas muy bien conmigo e intente hacer lo mismo contigo
– Siento haberte hecho venir a por el libro y siento que hayas tenido que venir en taxi hoy, me pasé contigo, no siempre me porto tan bien como piensas – Dije lamentándome por aquellas cosas que quizás no debería haber hecho, aunque sabia que Mónica no sabia muchas de ellas y que no recordaría mis disculpas al despertar.- Me alegro de que trates de compensar mis favores y de que te sientas bien conmigo, este sentimiento cada vez ira creciendo mas y mas Mónica, lentamente pero sin parar tendrás mas necesidad no solo de hacer sesiones, sino de tenerme cerca de ti
– Si, tenerte cerca mío
– ¿Has estudiado ya “Sociología de la educación” o “física en la naturaleza”?
– Aun no
– ¿Por qué no? – Pregunte pensando en que era mi sugestión lo que la impedía hacerlo
– Porque me estoy preparando el resto de las asignaturas, esas dos las dejo para el final porque son mas fáciles y estaré mas desahogada

Aun no sabría si mi sugestión estaba funcionando, a pesar de que la del pintalabios había salido a la perfección dudaba mucho del éxito de la otra. Después de varias preguntas seguí relajándola un poco mas, no quería que despertase de repente

– Sigues dormida y cansada, mi voz cada vez te relaja mas y te induce a un sueño mas profundo, el tacto de mi dedo en tu piel se vuelve somnífero, evitando que despiertes, no deseas despertar, a pesar de que alguna pregunta te suene extraña no deseas despertar, solo contestar
– No despertar, solo contestar
– ¿Por qué te has comprado el pintalabios?

Se hizo un silencio durante un rato, siempre contestaba inmediatamente a las preguntas que la hacia, con total sinceridad y sin ningún miedo a que la respuesta fuese intima para ella. Sin embargo ahora no sabia que decir, supuse que era una incoherencia para su mente, un sinsentido, ya que lo único que la hizo comprar el pintalabios fue una sugestión que ya había desaparecido, que no recordaba

– Para mi fiesta de graduación – Contesto tras un rato

Creo que su mente invento esa excusa, al igual que hizo antes, para justificar esa acción

– ¿Por qué te lo probaste delante de mí?
– Deseaba hacerlo, me gusta hacerlo – Dijo con las mismas palabras que la había dicho el sábado por la noche

Aun trataba de entender como funcionaban los mecanismos de la hipnosis, creo que a pesar de que Mónica deseaba hacerlo, la daba vergüenza por no ser corriente en ella y por eso tardo en cumplirlo, pero la sugestión hizo finalmente su efecto. Dudaba de que ese deseo por cumplir las sugestiones fuese ilimitado, que superase siempre los límites de su timidez y por eso no quería acelerarme haciendo algo extremadamente fuera de lo normal.

– ¿Sobre que estantería estabas apoyada cuando perdiste la virginidad?
– Sobre la segunda tras la puerta de entrada al almacén – Tras decir esto su respiración se acelero levemente, recordé que hablando de este tema se había despertado la anterior vez. Era evidente que era una vivencia muy traumática y demostraba que no tenia todo el control sobre Mónica, pues había determinados resortes que si eran tocados la hacían despertar
– Tranquila, sigue respirando suavemente, recuerda esa luz amarilla brillante que se encuentra en tu frente y te impide pensar, que aleja todos tus problemas y preocupaciones, y hace que te relajes, mas y mas profundo, mas y mas relajada, y que te dejes llevar, te dejes guiar… por mi
– Me dejo guiar por ti – Dijo recuperando la tranquilidad en su cuerpo
– Muy bien Mónica, ¿Por qué vistes siempre así, tan descuidada, tan poco elegante?
– Me gusta pasar desapercibida, no quiero destacar
– Relájate profundamente y escucha lo que te voy a decir
– Si
– A partir de mañana, y solo cuando quedes conmigo, tendrás la necesidad, el deseo de vestir de forma muy elegante. No compraras nada. Cada prenda que veas en tu tienda que le sienta bien a cualquier adolescente la querrás para ti, te imaginaras con ella puesta y sentirás que quieres probártela, te veras hermosa al hacerlo y te quedaras con una igual. Te sentirás emocionada y esperaras ansiosa el momento en el que pueda verte llevando esa prenda. Te encantara hacerlo, el estilo elegante y distinguido que pretendéis dar a la tienda pasara a ser tu estilo, pero solo cuando quedas conmigo a solas, el resto del tiempo vestirás como siempre. ¿Has entendido?
– Si
– Repite lo que vas a hacer
– A partir de mañana vestiré de manera elegante con la ropa de la tienda que siente bien a las demás. Solo la llevare cuando quede contigo a solas y me encantara ver tu reacción.
– Muy bien Mónica, eres una buena chica.

Esperaba que al igual que con el pintalabios esta sugestión surgiese efecto, ya me imaginaba paseando con una mujer que no solo era hermosa, sino que se mostraba siéndolo. Tenía algo de miedo a que más de un hombre tratase de comérsela con la mirada, pero quería ver su reacción cuando esto ocurriese, no quería condicionarla ante esta circunstancia para ver que es lo que decía. De repente me acorde de una idea que tuve, en todas las sesiones había conseguido llegar a su mente, sacarla secretos e inculcarla gustos y pensamientos, pero nunca había tratado de hacerla mover su cuerpo.

– Ahora Mónica, quiero que levantes tu brazo derecho

Lentamente levanto su brazo hasta dejarlo totalmente perpendicular a su cuerpo, mi control sobre ella ya no era solo mental, sino que respondía físicamente a lo que la pedía

– Levanta tu otro brazo

De nuevo llevo su brazo hacia arriba muy despacio, quedando paralelo al otro. Estuve probando durante toda la noche, haciendo mover sus dedos, sus manos, sus piernas, sus rodillas. Incluso hice que se sentase, pero notaba que al realizar movimientos tan complejos empezaba a despertarse. Mis niveles de excitación ya estaban por las nubes, tenia una muñeca solo para mi, obediente y servicial, estaba tan cachondo que como en otras ocasiones saque mi pene del pantalón y del boxer para estar mas a gusto. Lo que hice no estuvo bien, lo se, pero estaba tan caliente que no podía pensar con claridad

– Ahora Mónica, quiero que recuerdes como masturbaste al hombre con el que perdiste la virginidad, extiende tu mano y agarra mi pene, deseas hacer lo mismo, yo soy ese hombre, solo estas recordando lo que hiciste, no es nada malo, solo un recuerdo, un sueño
– Solo un sueño – Dijo entre susurros

Inmediatamente extendió su brazo hacia mi sofá, agarre su mano y la dirigí hacia mi miembro, al cual se agarro no con mucha fuerza, pero con decisión. Empezó a subir y a bajar lentamente, sin llegar hasta el final. Con mi mano rodee la suya y la empecé a guiar, primero haciendo que agarrase mas fuerte, después que llegase hasta el final de mi falo y finalmente que fuese cada vez mas rápido. Solté su mano para que continuase ella sola, tenía unas manos muy suaves, con unos dedos finos que hacían que la masturbación fuese aun más placentera. Note que la profundidad de su sueño empezaba a ser menor así que continúe:

– Muy bien Mónica, sigue relajada, solo deseas dormir, seguir durmiendo, nada te molesta, no hay nada que te distraiga, nada que te perturbe. Estas profundamente relajada te encanta estar así
– Me encanta estar así – Dijo ajena a lo que su mano hacia

Siguió durante no mucho tiempo, moviendo mi miembro de arriba abajo, estaba muy caliente, a punto de explotar, mientras Mónica me masturbaba miraba sus labios rojos, inmóviles y me ponía aun más cachondo. No estaba siendo ni mucho menos la mejor paja de mi vida, puesto que Mónica lo hacia de forma mecánica pero desde luego que si la mas morbosa, esto hizo que me corriese pronto. Gran parte de mi semen cayo sobre su mano mientras ella seguía moviéndola rítmicamente, la dije que se detuviese y empecé a limpiar todo. Saque mi pañuelo y limpie el sofá, después humedeciéndolo con una botella de agua limpie con sumo cuidado su mano, evitando dejar ningún rastro de lo que acababa de hacer. Note que al contacto con el agua se iba despertando, así que me puse los pantalones e hice que despertase con calma

– Ahora Mónica, vas saliendo de tu hipnosis, vas saliendo del trance, y como siempre no recordaras nada de lo sucedido, excepto la sugestión que te he dicho y lo harás solo de manera inconsciente. Te sentirás fantástica, descansada, relajada pero querrás irte ya a casa, es muy tarde y no deseas seguir por hoy, solo por hoy, puesto que mañana la necesidad por realizar sesiones será igual que siempre
– Igual que siempre – Dijo descansada
– Poco a poco vas despertando, tu respiración se vuelve normal y vuelves a sentir tus extremidades, cuando cuente 3 despertaras
– 1
– 2
– 3
– Despierta Mónica

En un primer momento tenia pensado pasar toda la noche con ella y sabia que Mónica quería que lo hiciese, pero me sentí fatal con lo que acababa de hacer, un autentico pervertido. Me había aprovechado de que estaba indefensa para acabar con un calentón, como un vulgar pervertido. No tenia ganas de nada mas, pensé en confesarme ante ella, decirla lo que la estaba haciendo para que se alejase de mí, pues no se merecía lo que acababa de hacer.

– ¿Qué tal te encuentras?
– Muy bien, ¿Qué hora es?
– Son las 5:30
– Que rápido se me ha pasado, ni que estuviese dormida – Dijo riéndose
– Es que ya es tarde y me voy a ir a casa, espero que no te importe
– Para nada, creo que ya va siendo hora de irse ¿No te aburres sin hacer nada todo el tiempo mientras yo duermo? – Dijo mientras íbamos saliendo de la tienda
– Paso todo el rato hablándote para que te relajes – Dije disimulando
– Muchas gracias por lo que haces, no creo que nadie mas lo hiciese por mi
– De nada Mónica – Conteste enfadado conmigo mismo

Una vez cerrada la tienda nos despedimos, me dio dos besos y siguió agradeciéndome todo lo que hacia por ella, lo que hacia que me sintiese aun peor. Monte en mi coche y vi como ella se alejaba, no tenia ganas ni siquiera de verla con su nueva vestimenta, solo sentía arrepentimiento. Conduje hacia mi casa y me acosté. Mi ultimo pensamiento fue que lo que había hecho no se diferenciaba en nada con lo que hizo aquel proveedor, quizás era aun peor, ya que el al menos lo hizo dándola la oportunidad de defenderse.

Continuara…

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Monica. Cuarta parte

Mónica se fue despertando poco a poco. Como las otras veces, lo hacia con muchos síntomas de estar desorientada. Miraba con extrañeza su propia habitación, incluso a mi me miraba como si fuese un desconocido. Sus ojos pasaban lentamente de estar cerrados a mostrarse muy despiertos, como fruto del descanso que la hacia sentir tras las sesiones. Se humedeció los labios, pues al entrar en trance su boca se quedaba ligeramente abierta y se secaba a medida que avanzaba la sesión.
Su cara iba recuperando todos los gestos de expresión, volvía a ser una persona, de nuevo demostraba emociones, y a pesar de haber despertado bruscamente, su cara demostraba felicidad.

Empezó a mover ligeramente brazos y piernas, con algo de dificultad. Cuando tuvo fuerzas suficientes para ello se incorporo y se sentó sobre la cama. Se quedo por un momento pensativa, como tratando de hacer memoria de lo que la había ocurrido desde que empecé a relajarla. Miró al reloj, las 5:00 de la madrugada. Desde que comenzó la sesión habían pasado 3 horas, para ella 3 horas durmiendo, pues lo único que quería era que la dejase dormida y me fuese. No esperaba verme allí al despertar, sobre todo después de la cantidad de veces que la había dicho que tenia que irme para poder estudiar al día siguiente.

Aun desorientada cruzo una pierna sobre la otra, y se impulso con ambas manos para echarse hacia atrás en la cama, apoyando su espalda en la pared, llevo una mano a su boca, tratando de disimular un pequeño bostezo. Estiro todo lo que pudo sus brazos hacia los lados, y arqueando su cuerpo se estiro acabando de despertarse.

– ¿Cómo te encuentras? – La pregunte cuando noté que volvía a estar consciente
– Bien, pero me duele algo la cabeza
– Bueno, es porque has despertado de manera brusca, igual que la primera vez que hicimos relajación, pero se acaba pasando, no te preocupes

Volvió a estirarse, se acerco al reloj de su mesilla y lo cogió. Me pregunto:

– ¿Qué has hecho todo el tiempo que he estado dormida? – Pregunto en un tono no muy amigable
– Nada – Fue lo primero que se me ocurrió decir, algo tenia que pensar para justificar las 3 horas en las que había descubierto tanto sobre ella – Yo también me he quedado dormido en la silla
– Muchas gracias por la relajación
– De nada Mónica, sabes que siempre que puedo te ayudo
– Lo se, no es por echarte ¿Pero no tenias prisa?
– Bueno, por una amiga hago lo que sea
– Pero te dije que con que me durmieses era suficiente, podías haberte ido

Empezaba a mostrarse algo borde, a medida que iba recobrando la consciencia parecía darse cuenta de que algo no encajaba bien del todo. Que no había ninguna explicación lógica para que aun estuviese en su casa. Ella ya tenía lo que quería, su dosis necesaria de terapia así que solo deseaba ya poder acostarse para aprovechar las horas de noche que todavía quedaban.

– Quería ver como despertabas, por si acaso algo iba mal – Acerté a pronunciar titubeando notablemente
– Pero es que estarte 3 horas dando vueltas por mi casa mientras duermo no me parece lógico del todo, y menos a estas horas – Sentencio con voz seria, dando a entender que no creía que hubiese estado dormido
– Bueno Mónica, que estoy porque me has pedido que venga, me insististe mucho ¿Recuerdas? – Conteste subiendo ligeramente el tono de voz, lo suficiente para que se notase mi enfado, pero sin molestar a los vecinos
– Pero una cosa es que te diga que subas un rato y otra que pases aquí media noche mirándome dormir
– No te enfades que…
– ¿Entonces todo lo de antes de que tenías prisa era mentira? – Pregunto cortándome mientras su enfado crecía por momentos
– No, es verdad
– ¿Pues con toda la prisa que tenias porque no te vas ya a tu casa?

Estaba totalmente a la defensiva, pensé que la sentaba mal el haber tenido que suplicar por una sesión, y que si bien antes lo hizo para conseguirla, ahora se arrepentía y cargaba contra mí.

– Mónica no te pongas así, solo quería ayudarte
– Si quisieses ayudarme de verdad no me habrías tenido media hora diciéndote lo mismo, no te habrías hecho tanto de rogar
– Mónica me estas enfadando ya, no tienes porque ponerte así

Me estaba enfadando de verdad, la reacción era desproporcionada. Puedo entender que se mostrase algo molesta por que no me hubiese ido como ella quería, pero no la daba derecho a tratarme como lo estaba haciendo, como si no la importarse nada discutir conmigo.

– ¿Encima dices que te enfadas tú? Vete ya a tu casa a estudiar, que no te va a dar tiempo – Espeto con aires de superioridad
– Esta bien, pero te estas pasando mucho
– ¡Tu si que te has pasado!, ¿que pretendías acostarte aquí? Venga vete ya – Dijo levantándose y abriendo la puerta de la habitación
– Mónica, somos amigos siéntate y vamos a solucionar esto
– No, solo quiero que te vayas – Grito

Tan solo hace unas horas estábamos hablando tranquilamente, como dos buenos amigos y ahora, solo por que es una orgullosa, me gritaba sin sentido, ¿Acaso era tan grave quedarme en su casa?. Estaba realmente desilusionado con ella,

– Vete – volvió a decir

Me estaba echando como a un vulgar desconocido, aunque no gritase y mantuviese las formas tenia ganas de chillarla, había perdido muchas horas de estudio por ella y parecía que no lo agradecía

– Que te vayas – Dijo por tercera vez

Me miraba desafiante, yo me había quedado ya callado mirándola esperando que se diese cuenta de que se equivocaba, pero no fue así.

– TE HE DICHO QUE TE VAYAS – Grito con todas sus fuerzas.

Ese grito bien podría haber despertado a más de un vecino, mi enfado no podía ser mayor, pero de repente y sin pensarlo en absoluto me gire al ordenador y puse a reproducir la música de antes, Empecé a dirigirme a Mónica con voz suave de nuevo, muy suave, diciéndola:

– Mónica, no te enfades, todo lo que he hecho a sido por tu bien, yo solo quiero que estés a gusto, relajada, no que te enfades conmigo, sabes que puedes confiar en mi

Mónica empezó a reírse, yo sentía que estaba haciendo el ridículo, no tenía mucha confianza en lo que estaba intentando, pero es que mi enfado era enorme

– En serio Mónica, solo quiero que te relajes, que estés bien, que el estrés que sufres se pase, que se te olviden los problemas, que puedas descansar
– ¿Que crees que me vas a dormir haciendo eso? – Dijo riendo
– Mónica relájate más y mas, es lo que deseas, deseas relajarte mucho, dejar de pensar. Tu no lo sabes pero es lo que te gusta, no pensar, que los demás pienses por ti, que yo piense por ti
– ¿Qué dices? Te has vuelto loco – Grito
– Descansa Mónica sigue relajándote, siente como tus músculos empiezan a relajarse muchísimo, cada vez mas, mas que en las anteriores sesiones porque cada vez es mas fácil dormirte
– ¿De que va esto? Vete ya – Dijo gritando un poco menos que antes
– Quiero que tu mente piense en las anteriores sesiones, en como hemos seguido los pasos y haga que te relajes, que empieces a sentirte pesada Mónica, muy pesada, solo quieres relajarte solo quieres hacerlo. Cuesta pensar, cada vez cuesta mas pensar, ya solo quieres tumbarte, no deseas seguir de pie. Te sientes rara mareada, te duele la cabeza, pero estas relajada, túmbate Mónica, así te sentirás mejor.

Se llevo la mano la cabeza, se encontraba de pie al lado de la puerta, pero su cuerpo se tambaleaba, se sujeto a la cama, y lentamente, como aquel que ha sufrido un desmayo se tumbo

– Bien Mónica, sigue relajándote mas y mas, cada palabra que pronuncio te produce sueño, cada letra cansancio, cada frase un deseo mas grande de dormir
– ¿Qué me estas haciendo?
– Sigue relajándote Mónica, siente como un hormigueo sube por tus pies, y va subiendo hacia tus piernas, despacio vas quedando dormida
– Para por favor, me siento mal
– Vas quedando dormida Mónica, deseas quedarte dormida
– No lo deseo, para ya
– Si que lo deseas Mónica, el lo único que quieres, entregarte a la relajación, para sentirte bien, a gusto, calmada, dormida, relajada
– Si que lo dese… No, que me ocurre. Para por favor
– Claro que lo deseas, no puedes negarte Mónica, quiero que te sientas bien, tu quieres sentirte bien
– Deseo sentirme bien – Dijo con voz mucho mas relajada,
– Para sentirte bien Mónica, para que la relajación sea mas completa, mas plena, mas satisfactoria, has de cerrar los ojos

Cerro los ojos despacio, y de vez en cuando conseguía abrirlos de nuevo, como intentando resistirse al intento de dormirla

– ¿Qué me estas haciendo? Siento lo que te he dicho antes, pero no me hagas esto. – Suplico
– Sigues muy cansada, sigues sintiendo mas sueño, siente todo tu cuerpo, como se va haciendo mas pesado, cada vez mucho mas pesado
– Si, mas pesado – Dijo inconscientemente

Estaba consiguiendo algo que creía imposible, conseguir relajarla sin que ella quisiese. No solo eso, si no que estaba totalmente enfadada, muy nerviosa, en tensión. Me dirigí hacia Mónica, la agarre de la mano y empecé a acariciarla el brazo. La sensación de poder, de superioridad que estaba logrando sobre ella era enorme.

– Te encanta que te acaricie Mónica, te gusta mucho. Es tan relajante que te acaricie que no te importa que lo haga, lo deseas. Cuando te acaricio tu respiración se ralentiza, tu corazón late mas despacio, tu piel siente placer allí donde la toco. Mis caricias hacen que te duermas aun mas deprisa, que tu mente se entregue. No te gusta tener voluntad, odias pensar, no quieres responsabilidades, quieres que sea yo quien decide tus actos.
– Deseo que seas tu quien decide mis actos
– Muy bien Mónica, ya no habrá mas broncas, nunca mas, siempre desearas relajarte, a todas horas, aunque acabes de despertar.
– Deseare relajarme a todas horas
– Relacionas mi presencia con el bienestar
– Relaciono tu presencia con el bienestar
– Siempre desearas que este a tu lado, a todas horas
– Siempre deseare estar contigo
– Respira despacio, céntrate en escuchar mi voz, es lo único que quieres. Escúcharme y déjate llevar
– Si, me dejo llevar
– Sabes Mónica que todo lo que hago lo hago por tu bien, no tiene sentido enfadarse conmigo. Todo lo que hago es porque es bueno para ti, así que todo lo que hago esta bien
– Todo esta bien

Ya estaba totalmente entregada. No quedaba nada de la mujer que me gritaba hace un momento. Ahora estaba mansamente tirada en la cama, con su mente en blanco, lista para ser escrita. Disponible para escuchar todo lo que la tuviese que decir, deseando atenderme, estar conmigo.

– Muy bien Mónica, cuando cuente 3 caerás en el mas profundo de los sueños
– 1
– 2
– 3
– Duerme

Cayo en un relajante sueño hipnótico al momento. No sabia que hacer con ella, estaba muy enfadado por la discusión que habíamos tenido. Por lo pronto tenia que hacerla olvidar como la había llevado a trance

– Sigues durmiendo, cayendo cada vez mas profundo en el sueño, entregándote cada vez mas, sintiendo mas placer por dejar tu voluntad. La sensación de paz que te da el no tener que pensar es muy grande
– Muy grande
– Ahora Mónica quiero que olvides la discusión que hemos mantenido. Desde que te dormí a las 2:00 sigues en un profundo trance hipnótico, aun no has despertado. Llevas tanto tiempo en trance que cuando despiertes me estarás muy agradecida por sentirte tan bien.
– Me sentiré agradecida – Dijo con un hilo de voz
– Sigue relajándote, cayendo mas profundo, quiero que tu cuerpo se relaje mas y mas, que tu mente caiga mas profundo, que nada la incomode, que nada la turbe

Mientras conseguía que se relajase pensaba en que la iba a hacer. Los remordimientos que sentía otros días habían desaparecido, solo tenia ganas de vengarme por el numerito que había montado. Se había puesto demasiado soberbia, para ser una niña tan tímida a veces tenia momentos de prepotencia absoluta. Me acorde de que me había echado en cara el no haber estudiado, se sentía superior a mi intelectualmente como me había confesado hace unas horas.

– ¿Cuantos exámenes te quedan? – Pregunte
– Me quedan 5 exámenes
– ¿Cuales llevas menos estudiados?
– Los últimos – Contesto inmediatamente
– Sigue relajándote, cayendo más profundo, deseas seguir dormida, no deseas despertar. Nada te molesta, nada te distrae de tu relajación, nada te preocupa
– Nada me preocupa
– Confías en mi ciegamente, todo lo que hago es por tu bien
– Confío en ti ciegamente

Pase mucho tiempo haciendo que la hipnosis fuese profunda, no quería que despertase como ocurrió hacia unas horas tras contarme como había sido su primera vez. Quería que siguiese dormida, que la sugestión que iba a darla se mantuviese firme, que no se olvidase.

– Mónica, escúchame atentamente
– Si
– ¿Cómo se llaman las asignaturas que peor llevas?
– “Sociología de la educación” y la “física en la naturaleza”
– ¿Cuándo son los exámenes?
– Dentro de dos y tres semanas
– ¿Si te examinases ahora aprobarías?
– No
– Muy bien Mónica, buena chica, relájate mas, sigues cayendo en una hipnosis muy profunda, tu mente esta en blanco, solo desea escuchar lo que la voy a decir
– Si, solo deseo escucharte
– A partir de hoy Mónica cada vez que intentes estudiar cualquiera de esas dos asignaturas tu concentración desaparecerá por completo, tu capacidad de estudio será nula, serás incapaz de aguantar mas de 10 minutos frente a los apuntes. Preferirás hacer cualquier cosa antes que estudiar para esas dos asignaturas. Repite lo que te he dicho
– No podré estudiar “Sociología de la educación” y la “física en la naturaleza”, me desconcentrare, haré antes cualquier cosa que estudiar para esos exámenes
– Muy bien Mónica

Mi venganza se estaba cumpliendo, no estaba seguro de que una sugestión que fuese tan sumamente en contra de su voluntad fuese a funcionar, pero había pasado varias horas haciendo que la hipnosis fuese profunda, que su mente estuviese debilitada.
Deseaba enormemente que suspendiese esos dos exámenes, así vería que no es tan superior al resto como se cree y se diese cuenta que no todo la va a salir bien siempre. De esta forma además me aseguraba que siguiese hasta septiembre en la universidad, no pudiéndose ir de veraneo al pueblo y alejarse por un par de meses de mí, lo cual me preocupaba, pues quizás dejaría de tener efecto la adicción a mis sesiones si no la reforzaba periódicamente.

Cada vez me sentía mas excitado con el control que tenia sobre ella, me acerque y la empecé a acariciar de nuevo diciéndola que no despertase. Vino a mi cabeza la historia de su primera vez, no pude dejar de imaginármela haciéndolo con ese hombre. Quizás por esa vivencia era ahora una mujer tan poco sensual, tan distante con los hombres. La bese en la mano, creo que en el fondo me daba algo de lastima verla tan indefensa, sin embargo seguía furioso por lo ocurrido y estaba muy cachondo al verla así. Continúe con mi venganza:

– Sigue relajándote Mónica, cada vez mas y mas
– Si
– Después de esa experiencia que me has contado antes ¿has tenido alguna otra?, algo con un hombre, aunque no haya sido sexo
– No
– No te interesa para nada el sexo ¿no?
– No me interesa
– ¿Ni siquiera te masturbas?
– No

Estaba seguro de que no lo hacia, no necesitaba preguntárselo, pero la idea de hablar con ella de estos temas sin ningún temor me excitaba aun mas. La seguía acariciando el brazo todo el rato, me encantaba hacerlo, subía con mi dedo hasta el hombro, acercándome mucho a su precioso pecho, no quise tocárselo, aunque estaba convencido de que no se enteraría.

– A partir de ahora Mónica, cuando te sientes a estudiar cualquiera de esas dos asignaturas, tu mente se desviara automáticamente a temas sexuales, te sentirás excitada, esa excitación será lo que te impida estudiar. Dará igual lo que hagas, no podrás quitarte ese deseo de tener sexo de encima. Lo único que podrás hacer para parar pararlo es dejar de estudiar. Repite la sugestión Mónica
– Cuando intente estudiar “Sociología de la educación” y la “física en la naturaleza” sentiré un fuerte deseo sexual, ese deseo impedirá que estudie y no se ira haga lo que haga, a no ser que deje de estudiar
– Muy bien pequeña, sigue relajándote, sigue sin despertarte, lo haces muy bien, nada de lo que te digo te molesta, tu hipnosis es profunda. Te encanta
– Me encanta

Me ponía a mil la forma en la que repetía mis órdenes sin dudarlo, obedientemente. Mire la hora de nuevo, eran casi las 9:00. No me había dado cuenta ni de que había amanecido. Levante un poco la persiana, la luz me molestaba en los ojos así que volví a cerrarla para seguir con el ambiente relajante de la habitación. El cansancio empezaba a superar mi emoción por lo que estaba haciendo y empezaba a temer que pudiesen aparecer sus padres en cualquier momento, así que decidí que iba siendo hora de despertarla, no sin antes probar una última cosa

– Sigue escuchando atentamente Mónica
– Si

Estaba muy cachondo, tanto que saque mi pene fuera del pantalón y empecé de nuevo a masturbarme mientras la seguía hablando

– relájate y escucha lo que te tengo que decirte, cumplirlo te relajara, te hará sentirte feliz, a gusto contigo misma
– Si escucho
– Lo cumplirás de forma normal, no representara ningún problema para ti, te gustara hacerlo
– Me gustara hacerlo
– El lunes iras a comprar una barra de labios roja a una tienda de belleza, ha de ser efecto mojado. Da igual que te digan que no pega con tu forma de ser, la compraras
– La comprare
– A partir de hoy, siempre que quedes conmigo, y solo cuando vayas a estar conmigo te pintaras los labios con esa barra. No representara ningún problema hacerlo, te gustara hacerlo, deseas hacerlo
– Deseo hacerlo
– Repite la sugestión – La solicite mientras estaba a punto de correrme
– Comprare una barra de labios roja efecto mojado para ponérmela solo cuando vaya a quedar contigo. Deseare hacerlo, me gustara hacerlo

No pude mas, la visión de Mónica con los labios pintados hizo que me corriese, masturbarme frente a ella era fantástico, muy excitante, sentía muchísimo placer al hacerlo. Me fui a limpiarme, pensando que la noche se acababa, que ya era hora de despertar. Al volver a la habitación vi que una gota de mi semen estaba manchando la colcha en la que Mónica dormía. La recogí con la punta de mi dedo y en un nuevo acto de excitación desmedida la puse en sus labios que estaban entreabiertos como producto de la hipnosis. La extendí acariciándolos, humedeciéndolos con mi propio semen, pensé de nuevo en que iba a estar hermosa con ellos pintados. Llegaba la hora de despertar, se había hecho tarde, aunque deseaba estar al lado de Mónica aun más tiempo tenia que irme a casa. Empecé a barajar la posibilidad de dejarla que me hiciese los resúmenes, total ahora tenia dos asignaturas menos de las que preocuparse, aunque no me preocupe mucho en eso, mis exámenes ya me daban exactamente igual.

– Mónica, ahora iras despertando poco a poco, saldrás de este estado hipnótico del que no recordaras haber estado cuando despiertes. Te despertaras sintiéndote bien, descansada, maravillada. Poco a poco, sin prisas

Se empezó a mover lentamente. Al igual que cada vez entraba mas fácil en trance, también salía mas rápido cuando se lo decía, era fantástico, todo lo que estaba pasando parecía increíble. Se incorporo todavía adormecida y se sentó. Saco la lengua para recorrer sus labios, no pude evitar sonreírme. Cuando de nuevo volvió en si me pregunto

– ¿Qué hora es?
– Son las 9:00
– ¿Tan tarde?
– Si
– Entonces ¿has pasado aquí la noche?
– Si, espero que no te importe
– No me importa, muchas gracias por cuidarme tanto, me siento mucho mejor estos días gracias a ti, eres muy bueno conmigo
– No hace falta que me des las gracias Mónica, te lo he dicho muchas veces

Todo iba sobre lo previsto, no recordaba la discusión y esta vez en lugar de enfadarse solo mostraba agradecimiento. Me levante en dirección a la puerta, tenia que irme pues en mi casa estarían mis padres pensando que llevaba toda la noche de fiesta. Cuando Mónica vio que me levantaba me dijo:

– ¿Te vas ya?
– Si es muy tarde y no he dicho nada en casa
– Déjame por lo menos que te invite a desayunar, ya que te has pasado toda la noche en casa
– Gracias Mónica, pero es que no quiero problemas luego
– Venga que no tardamos nada
– Bueno, pero algo rápido – Lo cierto es que yo tampoco quería irme – ¿A que hora vienen tus padres?
– No creo que vengan hasta después de cenar
– ¿Y tú hermana?
– Seguramente igual, por lo menos come en casa de su amiga
– Vamos que vas a estar todo el día sola
– Si, si quieres podías quedarte conmigo y así me haces compañía – Dijo tímidamente
– Esta bien, pero se van a enfadar en mi casa
– Diles que estábamos estudiando

Realmente deseaba quedarme, además sabía que no tardaría mucho en pedirme que volviese a intentar una sesión con ella. Sonó un teléfono, era su hermana diciendo que al final iba a casa ahora. Ya no me interesaba quedarme para nada, no tendríamos intimidad, así que después de desayunar me fui, no sin antes escuchar unas cuantas suplicas de Mónica diciéndome que me quedase. Me fui a casa repasando en mis pensamientos cada uno de los momentos que había vivido esa noche, pensando en como se iba a poner Mónica cuando intentase estudiar, si es que funcionaba la sugestión e imaginándomela con sus preciosa boca pintada de rojo. Tenía muchas ganas de que llegase nuestra próxima cita, y sabia que la proximidad de ella iba a ser la que yo quisiese, pues Mónica acudía ya ciega y obediente a una sesión de “relajación”.

Continuara

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