Una escapada en pareja, escena II

Escena II

Después de una larga siesta, relajados y dispuestos para afrontar la noche que se presentara, comenzamos a prepararnos, en mi caso jeans, camisa de lino oscura y deportivas, la piel estaba bastante dorada y por el sol de la tarde, había adquirido un brillo que junto a la crema hacia que me sintiera mas atractivo.

Gema quería arrasar de nuevo, minifalda lamé de oro, top anudado al cuello en color negro, dejando la espalda desnuda, y sandalias oro anudadas al tobillo, se las regalé hacia poco tiempo para una fantasía sexual, y cada vez que se las ponía acababa, acababa con ellas en la cama.

Revisó su bolso de mano, comprobamos que todo estaba en orden, toda la ropa estaba en la habitación pequeña y el baño estaba inmaculado, solo con los complementos del hotel, nos habían recomendado una terraza donde habitualmente se tomaban las primeras copas de la noche, desde allí si no había cambios, pasaríamos a una disco en la playa.

Gema salió la primera, le di tiempo para que pudiera coger un taxi, seguidamente hice la misma operación que ella y cuando llegué ya la vi con un gin tonic en la mano. Me posicione hasta que me vio, me sonrió, yo sonreí a una chica rubia que tenia frente a mi, junto a una pareja, sin darme cuenta se perdió de mi vista, volví a mirar a Gema , que charlaba con unos chicos y se me acercaron dos chicas como de 27 años pidiéndome fuego.

Una de ellas era la que había estado viendo antes, me justifiqué con que no fumaba y les dije: si queréis os puedo invitar a una copa.

Se presentaron, Marta y Sabrina, al momento estábamos como si nos conociéramos de toda la vida.  Les hablé que estaba pasando unos días de playa y que estaba alojado en el “Gran Hotel”, al instante descubrí que tipo de acompañantes tendría esta noche cuando a ellas se les dibujaron una sonrisa que no pudieron reprimir, sabían que era el tipo de cliente que buscaban , y al que no podían dejar escapar un día entre semana,.

Me disculpé y me acerqué al baño con la intención de hablar con Gema, al instante me abordo, le dije que me llevaría a estas dos al hotel, ella me dijo: “cabronazo, estas te van a follar, hasta dejarte seco”, y se rió.

Hubo mas copas, estas chicas realmente eran esponjas. Marta, rubia con el pelo planchado, con un short corto color negro de encaje y muy ajustado que le hacia un culo perfecto, piernas torneadas con sandalias negras, parecidas a las que llevaba Gema, y blusa de seda que trasparentaba su ropa interior. Entre ellas, hacían bromas  diciendo lo locas que se volvían cuando tenían una copa de mas, se acercaban chicos que las saludaban, y que iban y venían.

Sabrina con vestido de tirantes en color amarillo ácido y sandalias del mismo color, la piel tostada y brillante y el pelo negro, tenia ojos negros de mujer latina, algo exagerada en pintura de ojos, pero lo ideal para salir de fiesta.

Yo les animaba a mas, se disculparon y me dijeron que iban al baño, vi como Gema estaba expectante y entró tras ellas, al instante salio y me guiñó un ojo, levantándome el pulgar e indicándome que se marchaba al hotel, como diciendo “OK”, propusieron ir a la disco, cuando salimos de la terraza pretendí dirigirme hacia las luces que se veían cerca, ellas dijeron que no, que iríamos a otra que esta de moda, andamos unos pasos y pararon junto a un pequeño descapotable bastante coqueto, muy femenino, me instale en el asiento de atrás, Sabrina se sentó conmigo, no se como Marta conducía con aquellas sandalias, al instante  me estaba metiendo mano, me besaba con una lengua dura y caliente, metí mi mano bajo su vestido y sentí una piel suave y caliente, besé sus hombros, y les dije, mejor nos vamos al hotel y tomamos champagne en el chill-out privado, si os portáis bien puedo “ser generoso” para vosotras, ellas aceptaron con una euforia contenida, dejamos el coche en el parking del hotel.

Se notaba que habían “visitado” en otras ocasiones el hotel, subimos en el ascensor, jugueteando y armando jaleo, intente levantar el vestido de Sabrina, pero me dijo: No te precipites, mientras tocaba mi entrepierna, que ya comenzaba a despertarse, a mi me preocupaba que me llamaran al orden desde recepción.

Ya dentro, lo primero fue pedir que nos subirán varias botellas de champagne con mucho hielo y unos canapés, ellas estaban entusiasmadas con la suite, sabiendo que les había tocado un gran premio, Marta dijo haber estado en esta suite con unos amigos, cuando llegó el camarero y mientras dejaba las botellas en el bar de la terraza, vi como se filtraba la luz por la ventana de al lado, estaba claro que Gema no quería perderse el show.

Me tumbe junto a Sabrina, y Marta se puso a servir el champagne, dejando su magnifico trasero a la altura de mi cara y mano, la cogí por detrás y mordí en un cachete, ella me recrimino de forma poco creíble, acaricie sus piernas, tenia los muslos magníficos creo que no había tocado algunos tan suaves y duros en mi vida, tiré de ella dejándola caer sobre mi, al momento se lengua perforaba mi boca, Sabrina la acariciaba mientras nosotros nos besábamos, entonces las acerque para que se besaran y se dieron un morreo que seguro formaba parte del repertorio que tenían ensayado, levante el vestido de Sabrina y para mi grata sorpresa el tanga era del mismo color, me encanta que las chicas lleven la ropa interior en conjunto con el vestido, al momento se quedo solo en braguitas y  sandalias, con tetas mas bien grandes, morenas, brillantes, no tarde en estar chupando aquellos pezones oscuros, al instante comenzaba a meter mi polla en aquel coño caliente que me apretaba como queriendo atraparme, Marta se había desnudado, su pecho era algo mas pequeño, de los que pueden rozar la perfección, la cintura pequeña y aunque de piel mas blanca, el sol le había dejado un color dorado que le hacia ser la mujer que imaginas desnuda cuando aun la estas viendo vestida.

Montó a horcajadas sobre la cara de Sabrina, quería que le chuparan el coño, Sabrina estaba ocupada, follada por un hombre y con una chica encima, Marta la cogía de la cabeza y tiraba de ella, mientras yo la manoseaba  desde detrás, veía su culo moviéndose rítmicamente, empujando con las caderas sobre la cara de su amante, saque la polla del coño de Sabrina y cogí las caderas de Marta, la atraje hacia a mi y metí mi verga entre sus cachetes, yo quería penetrar sus culo, pero acabo alojándose entre sus labios vaginales, entró suavemente, follábamos montados sobre Sabrina que nos acariciaba a los dos mientras besaba a Marta, ahora yo salía de Marta para volver a Sabrina y así, hasta que  comenzó a soltar borbotones de semen por la espalda de una hasta caer entre las pierna de la otra, ellas se restregaban sexo con sexo y fue Marta la primera en llegar al orgasmo, sin que se desmontara comenzó a meter sus dedos en el interior de su amiga, mientras yo frotaba su clítoris con mi dedo mojado en el semen que caía por la espalda de Marta, el orgasmo fue inminente, caímos rendidos los tres en la cama, por un momento me había olvidado por completo de Gema que estaría viéndonos y seguro tocándose mientras miraba aquel espectáculo.

Marta se levantó y se fue desnuda hacia la terraza, la veía de espalda desnuda, iluminada por el interior de la habitación, su cuerpo era atractivo, sentí ganas de poseerla, entró en la habitación y nos dijo que tenia preparado algo, eran tres copas de champagne, brindamos por el amor y el sexo, se tumbó en una colchoneta, cogí una botella y dejé caer champagne por su boca, el espumoso bajaba por su cuerpo como un alud, Sabrina comenzó a beber de aquel manantial, cosa que yo imité, lamimos su cuerpo y su ombligo, que se llenada de burbujas, su sexo se ofrecía como fruta del paraíso,  acabé chupando su clítoris y metiendo la lengua, hasta que de nuevo Marta explotó en un nuevo orgasmo, yo de nuevo me encontraba preparado para entrar en el juego, y esta vez mi polla si entró en el culo, no el de Marta, si no en el de Sabrina, lo lubricaba con champagne y embestía cada vez mas excitado; ellas se besaban de nuevo, mi final estaba por llegar y no tardó, mas corto que el primero, pero la espalda quedo salpicada de gotas que bajaban lentamente mezcladas con los restos de champagne , metí mi mano y acaricié .

Ahora tocaba pagar la diversión, se dieron una ducha y se recompusieron, no se si seguirían de fiesta o buscando otros “amigos”, para mi había sido suficiente, las acompañé a la puerta y nos despedimos. Gema esperó el tiempo oportuno y entró en la habitación, venia desnuda con la piel brillante de sudor, me besó y me dijo: Queda algo de champagne para mi? he tenido cuatro orgasmos cabronazo, estoy muerta, nos tumbamos y nos quedamos abrazados en la terraza hasta el amanecer.

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