LA SEÑORA BIEN III

LA SEÑORA BIEN III

Matilde prometió eterna fidelidad y estar al servicio del placer de su esposo, este le pidió una prueba definitiva, que no le dejara dudas, para esto convoco a sus tres amigas, con las cuales ya había hablado, las invito a cenar, una condición era que todas debían vestir polleras, pero a Inés la cito dos horas antes, la recibió solo vestida con una corta pollera, nada mas tenia que cubriera su cuerpo, su esposo y diana esperaban en el dormitorio acostados y desnudos.

Cuando llego la invitada se sorprendió de verla así , soy la cornuda de mi esposo dijo justificándose, sin que nada le preguntara , y te elegí como mi tutora, serás quien me guíe en el camino de mi esclavitud , dicho esto la tomo de la mano y la llevo al dormitorio , cuando entraron estallo Inés en carcajadas al ver que lo dicho era verdad , veo cerda que al fin has tomado tu lugar , desde que te conozco se que es tu espíritu ser usada ,pues bien prepárate para lo peor ahora , Matilde le contó que luego esperaba a las otras dos y cual era la idea para esa noche .

Inés se arrimo a la cama y tomando de los pelos a Diana, la arrastro a un rincón diciendo, con la basura de mi amiga podrás divertirte pero ante mi no eres nada, si no te gusta puedes retirarte, no nos haces falta, pero si aceptas quedarte, este hombre estará o bastante ocupado para atenderte , así que serás mía ahora, es el precio que cobro por educar a mi amiga, ella decide , Matilde respondió que si , que necesitaba de su guía y podía quedarse con la chica , bien niña entonces diviértete con tu señora ahora que puedes mientras yo gozo de este hombre hasta que llegue el resto de las invitadas , después de jugar con ella preparen todo que pasaremos una excelente noche .

Gritos, llantos y suplicas de Matilde resonaban en la casa, mientras el culo de Inés era taladrado por Juan, realmente era una bestia haciéndolo, todo lo sucedido este tiempo había desatado tal lujuria en todos, esto sumado al hecho de que el era el dueño de todas, distaba bastante del señorial matrimonio que comenzó en esta historia .cuando el culo de Inés estaba repleto de dos acabadas, fue taponado con un plug y reservado para después de la cena.

Sandra y Beatriz llegaron juntas, habitan tenido tiempo de conversar y comentar la extraña actitud de su amiga en común, cuando llegaron se encontraron a diana desnuda y su cuerpo adornado por varias pinzas de las que colgaban campanitas, a Matilde solo con la diminuta pollera, que las recibía informándoles su nueva condición, aunque les costo entenderla, ambas lo aceptaron finalmente, entre asombradas y divertidas se sentaron a la mesa, a la que también se sumaron Inés y Juan.

Mientras eran servidos, Matilde gateando bajo la mesa, les suplicaba a sus tres amigas que la hicieran cornuda, que estuviera dispuesta a todo para ello y que su tutora desde ese día, se encargaría de arreglar los detalles cada vez que quisieran estar con su esposo o usarla a ella , mientras hacia esto escuchaba a su esposo halagarlas y comentarles sus preferencias sexuales y su gusto por la dominación , todas confesaros el placer que sentían engañando a otra, mas si esta era considerada amiga y que cuando estaban bien cogidas , se entregaban sexualmente por completo al hombre que les daba placer .

Inés tomo a Diana y la sentó en sus piernas, les presento a mi nueva perrita decía mientras la hacia sufrir tirando de sus broches, incluso esta puta será superior a la cornuda, hizo salir a Matilde de debajo de la mesa y que les agradezca a sus amigas el ayudar en su nueva condición, luego beso a su esposo diciéndole que ella lo hará siempre feliz, que le encantara saber que el disfruta sexo con todas sus amigas.

Sandra con su típica soberbia, fue la primera en aprovechar la confesada sumisión de su amiga, sabes preciosa le dijo, creo que los sábados será mi día fijo para dormir en tu cama, además te conviene, pues como sabes me gusta tener mi ropa impecable y mientras yo disfruto puedes limpiar bien mi casa, o tenias otros planes para salir? Al no obtener respuesta fue su propio esposo quien la zamarreo del pelo, gritándole que debía ser educada con todos y responder inmediatamente.

La noche termino con todos tomando y festejando, mientras Matilde modificaba todos sus correos, de los cuales los presentes tendrían ahora el manejo de los mismos, la máxima humillación llego cuando, Inés propuso un brindis, la cornuda les sirvió a todos, tu ya lo tienes servido , tomaras la leche que tu esposo te preparo , la obligo a ponerse de rodillas , sacarle el plug limpiarlo bien y luego beber todo lo que salía de su culo , para finalmente limpiarlo completamente , todo se filmo y la misma Matilde debió subirlo en la pc, para que todas sus amigas y contactos vieran como aceptaba ser humillada , luego se le aviso que al día siguiente Diana la llevaría a hacerse ciertos adornos, también irían de compras

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LA SEÑORA BIEN II

LA SEÑORA BIEN II

Ver primera parte para entender mejor este relato

La tarea de Matilde no fue fácil, Diana tomo el control de sus correos y fue eligiendo las amigas que esta entregaría a su esposo, supo detalles íntimos de cada una y la fue supervisando en como despertarles ella misma el interés en acostarse con Juan.

Casa noche se tomaban dos horas para esa tarea, antes de hacerlo, ambas eran sometidas a un castigo que marcaba sus cuerpos ya sea con cinto, fusta o con las manos luego Diana de rodillas se la chupaba a Juan mientras recibía el mismo trato de quien debía tirarse en el piso para besar su sexo y culo, luego cojian furiosamente delante de ella, quien entre insultos y burlas de ambos trataba de contar las bondades sexuales de su esposo a sus mas morbosas amigas.

La primera fue Sandra una mujer de ya casi cincuenta años, solterona y típica saca maridos, cuando solían reunirse era común que con gran soberbia las desafiara a todas de que si se lo proponía lo lograba, por mas fiel que este fuese.
Debió soportar también las burlas de su amiga, quien al leerla se soltaba mas y la hacia entrar en detalles de manera escandalosa, que si se la chupaba y tragaba, que si le entregaba el culo, si la hacia estar con otras mujeres, si la enfiestaba, la humillaba al darse cuenta que algo extraño pasaba, lo que motivaba aun mas a su esposo y su nueva amante oficial, quienes cuando termino y se aseguro que su amiga , sin decírselo directamente , había entendido que tenia libertad de acostarse con Juan , festejaron haciéndola atenderlos en una fogosa y morbosa noche .

El día siguiente fue el turno de Inés, una viciosa del sexo anal con los hombres y
, pero también confesada activa con otras mujeres, rogó y suplico que no la eligieran a ella , solo obtuvo burlas como respuesta , luego de prepararle igual que el día anterior , la dejaron desnuda y escribieron cornuda en su frente , este fue el dialogo que le habian preparado , al comunicarse con ella .

M : hola amiga, perdóname pero te molesto por lo siguiente , Juan se la agarro ahora que quiere sexo anal y me vuelve loca con eso

I: jaja y disfrútalo entonces, es lo mas lindo que hay

M: Pasa que me da mucho miedo, el es muy bruto en eso

I: El dolor es hermoso, vos sabes que me encanta tener perritas para hacerlas sufrir, y te aseguro que lo disfrutan, te acostumbraras

M: mira, no quería decirte esto, pero encima es muy bien dotado, me va a romper toda

I: Si, les encanta saber que ellos pueden hacerse sentir, por eso es lo único que hago con hombres, me dejan tranquila y satisfecha

M: No se aun dudo, pero tendré que aprender a hacerlo

I: amiga espero compañía para esta noche, debo dejarte, pero mañana iré a visitarte, invítame a cenar, tienes mucho aun por aprender, sin decir mas corto
La esperaba el culo de Diana, listo para ser lamido y preparado, Juan puso especial énfasis en hacerla aullar de dolor, mientras descargaba su furia abofeteando y escupiendo a su esposa, quien después limpio sus restos.

Tercer día tercer amiga, Beatriz, una cuarentona que desde chica, fueron compañeras de colegio, era la chupapijas del grupo, lo que motivo un comentario de Juan, al final son todas putas tus amigas, mira vos estas yeguas ricachonas que se las dan de grandes señoras, el dialogo que le prepararon para ella fue aun mas humillante, debía mostrarse como una experta y desafiarla a que es mejor que ella a pesar de su largo tiempo chupándosela a todos.
La charla se desarrollo de manera tal, que otra vez fue motivo de burlas y enseñanzas de su amiga, quien incluso la desafío a demostrarle en su presencia como debía darle placer oral a su esposo.

Como siempre al terminar, recibió su dosis de humillación, esta vez consistió en que siendo guiada de sus pelos por su antigua sirviente, su boca fue largamente entrenada, hasta ahogarse varias veces tragando la leche de Juan.

Al día siguiente mientras les servia el desayuno, diana divertida le preguntaba como se sentía en su nueva condición, Matilde trato de ocultar que en parte la situación la excitaba, pero cuando Juan contó que tenia preparado para estas tres amigas , su cuerpo la traiciono estallando en un sonoro orgasmo , que fue aplaudido por su esposo y ex sirvienta , ya sin poder ocultarse mas , confeso que por amor estaría dispuesta a eso y mucho mas , también te amo dijo Juan , pero merecías una lección por tu mala actitud , todo volverá ahora a su lugar , pero jamás dejaras de ser la cornuda ni la esclava de tu sirvienta y de quien yo lo disponga .

Una salida, una cena y la noche de amor sello el pacto de un amor eterno y una entrega a ser usada en beneficio del placer de su esposo

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La señora Bien

Matilde era su nombre , bella y bien conservada, había sido bailarina y modelo en su juventud , cuerpo cuidado siempre en gimnasios , de origen humilde pero gracias a su fina forma de ser casada con un acaudalado empresario , jamás había hecho trabajos de esfuerzo y tenia sus sirvientes para todos los quehaceres en la casa , también para su cuidado personal .

Una de ellas, morocha pero de finos rasgos era quien atendía su ropa y se ocupaba de maquillarla y peinarla, Diana tenía tan solo 23 años y su madre era la fregona de la casa, motivo este por el cual a veces tenía acceso a la casa sin que sus dueños estuvieran presentes.

En una de esas ocasiones en que estarían ausentes varios días, al juntar la ropa que aunque usada aun olía a fino perfume, decidió probársela era un vestido entallado que marcaba las curvas de su cuerpo , acompañado de una chaqueta que destacaba aun mas sus pechos y finos zapatos de taco, se maquillo y peino con los elementos de su señora , como igual debía lavarla decidió salir a dar una vuelta así vestida , noto la mirada de los hombres y en su fantasía señorial decidió seducir a uno de ellos , quien la halago con una cena y una salida que ella jamás hubiese imaginado vivir , luego la llevo a bailar , el intento de seducirla la asusto y como pudo desapareció regresando a la casa .

Al regreso de los señores todo continuaba normal los primeros días, pero el trato de Matilde se fue endureciendo con ella al pasar el tiempo, hasta llegar a ser humillante, cierto día que el matrimonio disfrutaba una tarde de sol, el maltrato alerto a Juan, su esposo, quien le pregunto el motivo del mismo , tomando a diana de los pelos la llevo frente a la pc la prendió y le mostró las fotos de su noche soñada , mientras la increpaba con insultos lejanos a su fina manera de ser , el esposo miraba asombrado y solo comento , se ve preciosa , igual que tu cuando te saque de la miseria donde vivías , eso termino en una discusión en la que no se hablaron durante días .

La discusión no fue solo de palabras, a Matilde se le habían quitado sus tarjetas y cerrado créditos por sugerencia de su esposo, harta de la situación un día exploto y le reclamo al esposo le devolviera todo eso, el se negó diciendo ya que decidiste despreciar a esta niña, es bueno que aprendas lo que ella siente, cuando intento hablar recibió un sonoro bofetazo que la hizo callar y ponerse a llorar, su vida cambio desde ese momento , mientras diana recibía todos los favores de parte de su señor .

Un día las junto a ambas y las obligo a vestirse iguales, aunque bella los 45 años de Matilde contrastaban con la juventud de diana y les dijo que saldrían los tres a cenar, Matilde protesto diciendo que no pensaba salir con una sirvienta, ante esto su esposo dijo, pues bien quédate si lo deseas y se fueron patrón y empleada juntos , regresaron entrada la madrugada completamente tomados y con signos de una noche lujuriosa , a la mañana siguiente , fue a despertar a Matilde diciéndole , desde hoy tu serás la sirvienta y aprenderás a hacer todas las tareas de la casa , ante la negativa la emprendió dándole una furibunda paliza , logrando que cumpliera su orden sin queja alguna .

Mientras desayunaban , le marcaba pautas de cómo debía referirse a Diana , la llamaras siempre señora y tu serás la cornuda, ese es tu nuevo nombre , pagaras caro tu soberbia y el haber olvidado tus orígenes , de ejemplar esposo paso a ser un exigente dominante la ex sirvienta una amante de lujo , también sumisa del señor , pero con todos los derechos sobre su ex patrona , lo primero que hizo fue explicarle en detalles como le agradaba a ella que hiciera cada tarea que se le indicaba , pues ahora era la única sirvienta de la casa .

Matilde pasaba las noches escuchando las morbosas batallas sexuales en su anterior dormitorio , esto comenzó a causar su efecto ya que ella no era atendida sexualmente y se la ignoraba , lo que incremento aun mas su sumisión y descubrió en ella que le causaba placer como era tratada , lo que no paso desapercibido para Diana , quien comenzó a divertirse con eso y sugirió una morbosa idea , juntar a las mas viciosas amigas , todas de alta sociedad pero putas de naturaleza , para presentar a Matilde en su nueva vida , pero fue mas allá aun , en su condición de cornuda ella misma debía provocar , que todas se acostaran con su esposo y le puso un plazo para lograrlo , si no lo conseguía seria aun peor .

Mientras esto de gestaba la humillación de Matilde llego al limite de que estaba presente cuando hacían el amor y participaba ayudando para reírse de ella , aprendió a besar sexo y culo de ambos, a limpiarla después , a pajearse sola , recibió meos y escupitajos ….

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Mi jefa en llamas II

Comenzó a chupármela de una, arrancado el bóxer con cierta desesperación, mi pija sentía el calor de su lengua cada vez más húmeda hasta que pude acabar a los minutos, para terminar nuestra obra la volví a coger sin forro, sintiendo sus acabadas al menos tres veces, pude aguantar un buen tiempo con mi pija en su concha, hasta que al final pude acabar.

Como les había contado anteriormente lo que pasó con Sandra esa tarde debía repetirse, por lo que a ambos nos gustó la idea, los días siguientes a ese polvazo habíamos tenido algunos leves contactos sexuales, cuando estábamos solos nos saludábamos con un piquito y jugábamos a adivinar el color de nuestra ropa interior.

Sin embargo no habíamos vuelto a hacerlo, hasta que a las dos semanas de lo que pasó en el primer relato, un sábado por la tarde me encontraba tomando algo en un bar con mi novia, cuando en el mismo lugar apareció mi jefa con su marido, nos saludamos, le presenté a mi novia y ella a su esposo, todo lo formal, al rato con Gabriela, nos fuimos, la acompañé a su casa y quedamos en vernos a la noche, justo ella había terminado los días de su periodo por lo que estaba ansiosa por tener sexo esa noche, así que pasaría a eso de las 23 hs por casa, en ese momento eran las 17.30.

A la media hora recibo un llamado en mi celu de Sandra, preguntándome si podia hablar, le dije que sí, que estaba solo, me dijo que al verme le habían venido muchas ganas de hacerlo en ese momento, lo cual me excitó muchísimo, me dijo que su marido habia ido al club y tenía dos horas libres antes de la cena, si podía pasar por casa a eso de las 18.30, le dije que sí, con la condición que se esmerase con un modelo sexy de lencería a lo que accedió riéndose.

Esperé ansiosamente que se hiciera la hora hasta que sentí el timbre, cuando le abrí la puerta pasó y en él ascensor me dio un beso muy fuerte en la boca, me empezó a chupar el cuello mientras yo la acariciaba tocando su cola, al entrar a casa, me pidió que me tapara los ojos y tenía la sorpresa de su nueva bombacha que había comprado especialmente para ese momento, yo esperé cómodo sentado en el sillón y la vi, se quitó su pollera, era una hermosa bombacha blanca con flores rojas y rosas con bordes negros, aunque al tocarla noté que estaba mojada, lo que me excitó mucho, me dijo, ¿Que querés bombón?, tuve que esperar una hora, fui a una calle aislada y pensé en vos y me pajeé para tranquilizarme un poco.

La tomé de la cintura comencé a besarla en todo su cuerpo, moví a un costado su bombachita y comencé a masturbarla a lo que ella le encantó, me empecé a tomar su jugo, luego ella me dijo, ahora es mi turno…

Comenzó a chupármela de una, arrancado el bóxer con cierta desesperación, mi pija sentía el calor de su lengua cada vez más húmeda hasta que pude acabar a los minutos, para terminar nuestra obra la volví a coger sin forro, sintiendo sus acabadas al menos tres veces, pude aguantar un buen tiempo con mi pija en su concha, hasta que al final pude acabar, lo más caliente fue que me dejó la bombacha en mi casa, que guardo como trofeo y la tuve que esconder de mi novia, que venía al rato y ella tuvo que comprarse otra…

Autor: Cocotero

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Mi jefa en llamas I

Mientras sacó mi herramienta de mi bóxer negro y comenzó a lamerla, su lengua jugueteaba con mi verga, solo sacó la boca un segundo y me dijo: Acabá tranquilo me la trago toda, esto me excitó mucho, a los pocos minutos acabé de lo excitado que estaba y ella cumplió su promesa, seguí acariciándola, saqué mi pija y como un inconsciente, sin forro, le bajé la bombacha y se la metí.

Esto me sucedió este año, soy un profesor de inglés en Buenos Aires, Argentina, trabajo en varios institutos dando clases en la ciudad, por lo cual conozco a mucha gente aunque nunca había tendió la posibilidad de experimentar nada con una jefa, si con alumnas por suerte, pero esa es otra historia.

La jefa del instituto en cuestión se llama Sandra, una bella mujer de 39 años, morocha, con culo y tetas impresionantes, pero la verdad es que me había fijado muy poco en ella porque siempre la relación fue formal, además tengo una excelente relación con mi novia.

Sucedió que cierto día del mes de mayo, a pesar de la época todavía hacía calor en Bs As, tenía que verla a Sandra, mi jefa, en su oficina, eran las 19 hs y debía entregarle el informe mensual de clases…

Me llamó la atención que ese día su pollera era excesivamente corta, ella siempre vestía pantalones o polleras largas y además no llevaba medias lo cual atrajo mi mirada, me pidió que no me sentara en el escritorio ya que tenía muchos papeles y textos que arreglar, por lo que se sentó en uno de los sillones y yo frente a ella en el otro…

Me pidió que le hiciera el informe semanal de las clases como lo hacía habitualmente, yo empecé a hablar, pero comencé a mirarle la entrepierna, y llegué a divisar el triangulito violeta de su bombacha, aunque con esfuerzo por no desconcentrarme de lo que le estaba contando.

Ella hizo un par de preguntas y al mismo tiempo abrió más las piernas dándome un panorama más amplio de su ropa interior, pude notar que su prenda de color violeta tenía dibujitos de unas pequeñas brujitas de color blanco, hacía esfuerzos por no desconcentrarme pero seguía hablando…

Ella sonrió levemente, mi erección se fue incrementando hasta no poder disimularla más, no aguanté y le dije:

-Sandra, ¡que bombachita te pusiste! ¡No puedo parar de mirarte! ¡Se te  ve súper deliciosa!

Ella se rió, me tomó de la mano y me dijo.

-Estoy más aliviada, al menos vos lo notaste, el sábado cumplí 15 años de casada y la compré para celebrar con mi marido, y él ni me dio bola, me dijo que se tenía que ir a cerrar un negocio, ¡mentira! se que sale con su secretaria.

Comenzó a desabrocharme el pantalón y me dijo.

-Soy una boluda, te tengo acá y nunca hago nada y él me llena de cuernos, esto es injusto…

Mientras sacó mi herramienta de mi bóxer negro y comenzó a lamerla, su lengua jugueteaba con mi verga, solo sacó la boca un segundo y me dijo:

-Acabá tranquilo me la trago toda, esto me excitó mucho, ya que es algo que mi novia no le gusta hacer, mientras le acariciaba su pelo…

A los pocos minutos acabé de lo excitado que estaba y ella cumplió su promesa, seguí acariciándola, saqué mi pija y como un inconsciente, sin forro, le bajé la bombacha y se la metí…

Nooo…ooo haaaa..yyy proooo..bleeee..mmm..aaa, me dijo ella entre gemidos entrecortados, estoy ovuuuu..laaaa…ndoooooooo, sentí el calorcito de sus tres orgasmos, su vagina comprimía mi falo como queriendo sacarme hasta la última gota, hasta que, de tanta calidez de su labios vaginales, finalmente acabé y le llené la conchita con mi abundante lechita cremosa y caliente…

Nos quedamos en el piso ahí un buen rato fumando un par de cigarrillos, y por qué no, chupando sus hermosas tetas y acariciando su más que hermoso culito lo que produjo que mi falo se pusiera otra vez con ganas de guerra… ella lo notó y….pero eso es tema para otro relato.

Autor: Cocotero

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La eterna cornuda

Me decidí a entrar, espié por la ventana y los vi en mi dormitorio; estaban los dos desnudos en mi propia cama. Mi marido estaba encima de ella y la penetraba con una desesperación terrible, con cada empujón Virginia pegaba unos gemidos de placer muy intensos; ella lo besaba y no dejaba de abrazarlo en ningún momento; el cuerpo de ambos estaban unidos por la enorme verga de mi marido.

Lo que voy a relatar ocurrió hace unos años atrás y continúa hasta la actualidad.

Virginia es una amiga mía muy hermosa, de piel negra y cuerpo escultural, una morena infernal, en ese entonces ella estaba estudiando y estaba de novia con el que hoy es su marido que trabajaba para ayudarle a costear sus estudios, cuando mi marido conoció esa monumental morena se volvió loco por poseerla.

Virginia no era partido fácil para mi marido Walter; era muy fiel y estaba muy enamorada de su pareja. Walter insistía en ir a visitarlos y cuando estábamos con ellos la desnudaba con la mirada; se le iban los ojos hacia el culo de Virginia, yo veía como se le agrandaba el bulto cuando la miraba y no era para menos, ella es muy linda de cara, con labios gruesos, muy buen cuerpo sobre todo el culo, y es una mina muy culta y con clase; mi marido quería cogerla a toda costa pero siempre se encontró con la negativa de Virginia.

Poco tiempo después de estar de novia se juntó con su novio y al final las dos parejas nos frecuentábamos bastante. Virginia y yo nos hicimos muy amigas a tal punto que ella me llegó a contar de todas las veces que Walter se le lanzaba, también reconoció que mi pareja, Walter, le resultaba atractivo; él es rubio, carilindo, de estatura media con el cuerpo muy bien formado pero sin exagerar la musculatura y tiene un miembro enorme, largo y muy grueso, siempre fue muy mujeriego y tiene muy buen desempeño sexual, las mujeres se le pegan como moscas.

Pasó el tiempo y todo continuaba igual parecía como si nada ocurriera entre Virginia y Walter, para eso yo me había hecho muy amiga de los dos de Virginia y de su pareja.

Ella hizo una carrera espectacular en la facultad, obtuvo su título rápidamente, y ganó una beca para un máster en EEUU, todo esto fue posible gracias a lo sólida que estaba su pareja y a que su marido no dejó que le faltara nada para su carrera, a veces hacía horas extras en su trabajo y Virginia pasaba mucho tiempo en casa.

A pesar que todo parecía andar sobre ruedas, había algo que en el fondo no cerraba, el sexto sentido que tenemos las mujeres me decía que algo estaba mal y que debía tener cuidado; al final lo hablé con el esposo de Virginia en un café para poder decirle con tranquilidad las dudas que estaba teniendo, yo veía que el trato entre Walter y Virginia era de mucha confianza, mi marido pasaba mucho tiempo a solas con ella, a veces la iba a buscar en el auto a la facultad y un sin número de cosas de ese tipo que me ponían en alerta, al final concluimos que lo mejor seria estar atentos y mantenernos en contacto para saber en todo momento que es lo que estaban haciendo nuestras parejas.

Aunque nuestra actitud siempre fue vigilante nunca pudimos ver nada raro; Virginia y su pareja se radicaron en EEUU por el tema del máster que ella había ganado, pero ella venía seguido porque como parte de su actividad tenía que desarrollar algunos trabajos en empresas que tenían sucursal en Argentina, y cuando estaba aquí paraba en mi casa, porque venía sola, debido a que el marido quedaba en EEUU porque estaba trabajando allá; es decir que durante todo el tiempo que duró el máster, cuando Virginia estaba en nuestro país vivía con nosotros y era mucho el tiempo que pasaba a solas con mi marido Walter.

Aunque yo me mantenía siempre alerta para ver si los pescaba en algo raro, nuca pude ver nada fuera de lugar, aunque conociendo a Walter y viendo el tiempo que él le dispensaba era casi seguro que algo tenían, pero nos lo estaban haciendo muy bien ya que era imposible engancharlos en falta, el tiempo pasó, ella terminó exitosamente el máster y volvieron a Argentina, obteniendo una gerencia regional, se ubicó sumamente bien a nivel profesional.

Mi marido siempre fue un mujeriego incorregible y pasaba el tiempo sin que me enterara de que estuviera haciendo algo con alguna mujer, tal como fue siempre tan característico en él. Yo estaba casi segura que Walter se cogía a Virginia, el problema era que siempre nos había resultado imposible comprobarlo.

El esposo y yo decidimos seguirlos en aquellos momentos en que pensábamos que se encontrarían, sin que ellos se dieran cuenta, para eso rentamos un auto por si ellos llegaban a verlo que no fuera conocido y de esa manera nosotros pasar desapercibidos. Los primeros dos días no vimos nada fuera de lugar pero en el tercero vimos a Walter pasar a buscar a Virginia al trabajo e irse juntos en el auto de el; los seguimos y por fin confirmamos lo que durante tanto tiempo sospechamos, mi marido y la negra entraban a un motel.

Fue una situación muy fuerte ellos dentro del motel y nosotros en el auto bien cornudos los dos. Si bien a partir de ese momento él y yo tuvimos la seguridad de ser terriblemente cornudos, no sabíamos desde cuando lo éramos ni que grado de relación tenían Walter y Virginia, si eran amantes fijos o si cogían eventualmente.

Durante un tiempo aguantamos la situación pero al final el tema explotó, en las dos parejas generó un montón de discusiones pero a pesar de todo eso ellos siguieron viéndose y al final nos fuimos enterando que Walter y Virginia cogen desde que empezamos a frecuentarnos, una de las primeras veces que Walter y ella quedaron a solas él logró hacerla calentar tanto que al final cogieron.

A ella le gustó tanto la forma en que Walter se la clavó que siguieron teniendo sexo desde que estaba estudiando, cuando vivió con nosotros, cuando estaba fuera del país y venía a parar a casa quedando a solas con Walter, etc.; todo el tiempo nos adornaron la frente al marido y a mí nos hicieron recornudos, durante todo el tiempo cogían y nosotros ni enterados ¡que cornudos, súper cornudos, somos recontracornudos!

Una tarde en que estaba en mi trabajo muy molesta por la situación que estábamos pasando pedí permiso para irme a mi casa y me lo dieron. Cuando llegué me llamó la atención ver en la puerta el auto de la negra, y otra cosa rara era que todas las ventanas estaban cerradas; me decidí a entrar por la cochera y pasé al patio sin hacer ruido, espié por la ventana y los vi en mi dormitorio; estaban los dos desnudos en mi propia cama.

Mi marido estaba caliente como nunca, ella estaba encima de él y la penetraba con una desesperación terrible, con cada empujón de su vergota Virginia pegaba unos gritos y gemidos de placer muy intensos; ella lo besaba con mucha pasión y no dejaba de abrazarlo en ningún momento; el cuerpo de ambos estaban unidos por la enorme verga de mi marido.

Yo me sentía la más boluda de la tierra, estaba llena de ira pero también me estaba calentando esa situación de estar viendo lo terriblemente cornuda que estaba siendo y comencé a pasarme la mano por la vagina con una mezcla de enojo y de excitación por saberme cornuda y pajera, llegué a calentarme mucho, frotaba mi cara en la pared y todo mi cuerpo mientras me masturbaba como una forra, hasta que al final sentí los gritos de la negra y mi marido que estaban a punto de acabar.

Los miré y vi como Walter acababa dentro de la concha de Virginia todo su semen sin parar de bombearla ella gritaba mientras recibía su leche diciéndole: “…dame mi amor dame….Te Amo Te Amo…”.

Yo también acabé en ese momento y me dio mucha vergüenza e ira; ellos continuaban besándose en mi cama. Salí corriendo y caminé un montón de cuadras sin rumbo fijo me sentía la más boluda forra y cornuda del planeta.

Desde ese momento mi matrimonio entró en decadencia, y mi marido y la negra poco a poco fueron solidificando cada vez más su relación.

Autora: Carmen Fernandez

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La suegra se lo cogió a Pepe

Pepe, retribuye con caricias linguales llevando a Mary al mejor de los mundos, quiere quedarse en estado de placer orgásmico “in eternum”. Agotados y abrazados se dejaron ganar por el relax benefactor. El estado de ensoñación propio de tamaño desgaste físico los llevó a tal estado de liberación espiritual nunca antes conseguidos, el sueño reparador los acogió en su seno. Volvieron remozados, nuevos bríos, más deseos de gozar los placeres de la carne urgente.

Antes de comenzar el relato, es necesario presentar a los actores principales: Pepe, el marido, buen tipo, cuarenta y cinco años, pintón, deportista, empresario, costumbres y hábitos normales. Nora, esposa, veintitrés, bella como su madre, elegante y simpática. Mary, suegra de Pepe, cincuenta, casada con Roberto, septuagenario.

Pepe y Nora, tres años de casados, sin hijos, relaciones esporádicas y poco fuego, Nora apática, conserva las apariencias, él, cegado por el amor incapaz de ver lo evidente. Mary, lozana y vital, con muchas horas de Gym, se siente y hace sentir bien, mente abierta y predispuesta a innovar. Presentados que fueron, aquí comienza la historia.

En oportunidad que padre e hija partieron por una gestión familiar; el diablo, cuando no, metió la cola y produjo el génesis y epicentro de toda esta historia un tanto peculiar de Pepe y la suegra. Mary se presenta con trivial excusa del almuerzo, él pone la mesa, ella pasa al baño y regresa diciendo:

– ¿Qué te parece esto? – conjunto íntimo, rojo de sangre y sus pechos bien marcados.

Pepe, desorbitado, asombrado, ver a la Mary de todos, la revelaba como una espléndida mujer digna de cualquier deseo.

– Si no te gusta el menú me cambio –gestos y mohines de chiquilina mimosa pescada en falta.
– No… ¡Por favor no, quédate así!… –recuperado del shock inicial, recupera el aliento, primera vez que la tutea, salta el cerco del vínculo familiar –… ¡Toda la vida, así como estás!

El ambiente saturado de erotismo e intencionalidad definida, actores nuevos para este escenario nuevo y provocativo, acicateando sus fibras íntimas incitándolos a vencer la barrera cuasi incestuosa de la situación. Había “piel y química” en este encuentro generado por la mujer. El pensamiento simple y lineal de José, errático sin ver el final de túnel al que ingresó empujado por la actitud Mary. Esta mujer ardía en la llama del deseo insatisfecho, avasallaba el débil intento defensivo de un hombre ganado por la sorpresiva actitud, vencido antes de luchar por el contrincante superior, lo supera en astucia y deseo.

Fácil vencer la resistencia de Pepe, y dar contención en brazos de Mary, quedó inerme entre los pechos voluptuosos, sin voluntad, dejándose llevar, de aquí en más todo en la vertiginosa espiral de calentura pasional, a la cama, explotar en urgente revolcada, liberando los instintos primarios del sexo insatisfecho.

Contacto íntimo, urgido de calentura, ávido y exacerbado, quejidos y gemidos atronaron el escenario marital, exquisito aroma de sexo en su máxima expresión perfumaron el ámbito, generoso derroche de pasión en la carne ansiosa. Calmos los ánimos y el explosivo deseo, diálogo sin promesas, sin justificaciones, prolongar el disfrute reciente y cómo hacerlo más y mejor durante el tiempo de libre albedrío restante.

Restauraron fuerzas y calmaron el espíritu, frugal almuerzo y brindis en esta “impasse”. Enfrentados en la mesa, se veían ansiosos como quien está ocupando una piel que no es la propia, los comensales no son los mismos que compartieron cama, la pasión pide espacio para expresarse, la excitación es una tropa de caballos salvajes que quieren liberarse a cualquier costo. Nada importa más que vivir el momento del contacto carnal, se miran, se buscan, se desean, se desafían a una lucha sin cuartel por conseguirle al otro el mejor polvo de su vida, todo se ha dicho el silencioso idioma de los que sienten como los devora la llama de la pasión irrefrenable del sexo.

Aparentan serenos, dos jugadores de póker estudiando al oponente, intentando adivinar que se trae, juegan a la seducción para quien claudica primero y avanza. Mary sentada en el regazo de él, compartieron un whisky, un solo vaso, el licor pasaba “boca a boca” espontánea y natural, como de siempre.

Vueltos al lecho, retoman el lenguaje corporal, en todas sus formas y matices. Mary se lleva las palmas en la expresión “oral” por la excelente calidad del servicio, cambio de roles, ella pide del satisfecho lo mismo para sí. Pepe, retribuye con caricias linguales llevando a Mary al mejor de los mundos, quiere quedarse en estado de placer orgásmico “in eternum”. Agotados y abrazados se dejaron ganar por el relax benefactor. El estado de ensoñación propio de tamaño desgaste físico y emocional los llevó a tal estado de liberación espiritual nunca antes conseguidos, el sueño reparador los acogió en su seno. Volvieron remozados, nuevos bríos, más deseos de gozar los placeres de la carne urgente.

Pepe despertó en erección, dentro de la boca golosa de Mary, que quiere desayunar con jugo de pija, sin soltarlo lo mira a los ojos, disfruta el placer de la expresión, retoma su búsqueda, sacude y fricciona la carne vibrante entre las mandíbulas, entrando y saliendo a ritmo de coito, para hacerse de un abundante desayuno. José siente como se acerca al momento sublime de correrse, ya casi, inminencia, último tramo del salto a la libertad, le avisa:

– Mary, me voy, sácala o termino dentro. –más cortesía que deseo, súplica que no acepté, que lo reciba.

Con los ojos y la cabeza dio vía libre, Pepe, enfervorizado, apuró el movimiento, final a toda orquesta y con toda la música que le imponía la eyaculación potente y caliente. Directa justo en la glotis, golosa, tragó a desgano, reservo las últimas emisiones de la leche de José para saborearlo, lo retuvo sobre la lengua, ávida de probar el sabor del macho que la colmó de gozo.

La boca de Mary seguía en las postreras caricias, en sincronismo, Pepe colmaba de prodigiosas caricias el “magma” genital buscando la vía de escape de la lava hirviente que corría por las entrañas de esta mujer volcánica, busca explotar en un orgasmo que la transporte más allá de los límites del placer mismo, entrar en la dimensión desconocida, donde todo puede suceder, y todo está por descubrir.

La habilidad táctil de Pepe hizo vibrar la cuerda femenina, arrancó los mejores acordes y armonías; la habilidad lingual descubrió sus dotes de experta en gemidos. El recinto genital se llena de música fluyendo por los labios verticales abiertos, confundidos con los del hombre en el boca a boca que consume a fuego lento, enrojecidos, aleteando de deseo presuroso. El clímax consiguió que Mary entonara el “aria” triunfal como la mejor soprano, cantó todo el placer que la recorría de pies a cabeza, la lengua de él no se retira del escenario, solicita que vuelva a escena, un par de veces repite el final. Agotada por los bises se deja estar, maltrecha, vencida triunfa en el logro de un glorioso orgasmo gritado en la boca de su amor.

El resto del tiempo fue “increscendo” hasta el agotamiento total. Vueltos al mundo real, a la normalidad rutinaria y familiar, los amantes hablaron sobre los hechos recientes, y cómo sería en adelante. La mente de Pepe bullía, sentimientos encontrados, sin conseguir encauzar esta nueva realidad. La cama con Mary se hizo uso y costumbre necesaria durante un par de meses.

Pepe se cuestionaba, la aventura, ahora hábito dependiendo, lo hacía cavilar que no estaba por el curso correcto, tal era el desconcierto que Mary, conociendo la situación encontró el modo y la forma de llegar al alma de su “socio” de cama. Con tacto y delicadeza se adentró en la conciencia culpable de Pepe, confesando que lo tuvo como objetivo desde el primer día que Nora lo presentó en familia, sin hacer caso de la sorpresa de él, avanzó diciendo que no tenía que sentir culpa, pues esta relación impropia no debía ser considerada como culpa, sino en todo caso como una devolución de atenciones, retribuyéndola a Nora el pago recibido.

– ¿No entiendo? –dijo Pepe, sin poder comprender las palabra de Mary, quedó pasmado esperando la explicación.

Mary abundó en detalles, de cómo Nora, le era infiel desde antes del casamiento con un tipo casado de su entorno laboral, el casamiento fue la forma de disimular la relación extra para el otro amante, explicaba con pelos y señales a un escucha ausente, que no podía dar crédito a esta realidad tan brutal como sorpresiva. Pepe quedó desconcertado, removiendo su cerebro, buscando respuestas. Repasó los acontecimientos como mirando fotogramas de un film, evaluaba actos y actitudes de su consorte.

Se negaba a la realidad de los hechos, comprobó que todo era cierto, la sufrió al verla entrar, siempre al mismo hotel alojamiento, y salir semi oculta detrás de los grandes lentes oscuros que él mismo le había regalado, rostro radiante y complacido, hasta dos turnos alguna vez. En casa el mismo débito conyugal como para cumplir, cada vez más espaciado y con menos entusiasmo, solo rutina obligada por él como forma de molestarla, en especial cuando suponía que venía de una sesión con su amante oficial. Reconoció a Mary la dura verdad comprobada y los por menores hasta el momento.

Mary fue más allá, dijo: – Nora “conoce lo nuestro”, sabe todo desde nuestra primera vez.

Nuevamente la realidad lo tomó desprevenido, otra revelación casi tan fuerte como la anterior. Pepe acusó el mazazo de la última confesión, nada quedaba del yerno triunfante que se volteó a la apetecible suegra un fin de semana canalla, ahora el ego desinflado, traicionado y corneado de manera vil, menospreciado y degradado en su fuero íntimo. Quién sabe cuántos más están al corriente, todos saben y todos callan, todos cómplices en la cruel encrucijada de este mortal, apuñalado por la espalda, todos partícipes de este vodevil trágico en que él es protagonista y principal intérprete.

Por hoy, su matrimonio sigue, todo blanqueado, relación abierta, sin culpas ni reproches. Todo en feliz armonía. Antes de terminar quiero dejarle este mensaje, a las lectoras que puedan y quieran sentirse formar parte de esta aventura de Pepe, me lo hagan saber. Las estaré esperando, sabré responder a sus expectativas.

Autor: Luganes

luganes83yahoo.com.ar

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El esposo de mi mejor amiga

Me acomodo en el carro y me penetró de una manera tan deliciosa, lo dejó ir todo de una vez, estaba muy cachonda, me corrí de una vez y de una manera bestial, él dijo que no podía más y lo sacó, yo como una viciosa me le fui encima y de una vez me lo metí en la boca, quería sentir esa corrida divina en mi boca, sentir su lechita caliente en mis labios, mi lengua y bajar lentamente por mi garganta.

Hola amigos, después de tanto leer y degustarme con todos sus relatos decidí contar algo que me sucedió con el esposo de mi mejor amiga, los nombres no los voy a colocar por respeto a los involucrados solo hare referencia como él, ella y yo ok.

Esto es algo que viene sucediendo desde hace un año aproximadamente, como todos los fines de semana nos reuníamos para tomarnos unos tragos sociales, el esposo de mi amiga me ha atraído desde que lo conocí y la atracción era correspondida, cada vez que estábamos reunidos lo buscaba con la mirada.

Llevaba camisas sugerentes para que pudiera ver mis senos, y lo tocaba de manera provocativa para que él se excitara, él no se quedaba atrás, siempre me rozaba, bien sea al despedirse de mí, porque me daba besos muy cerca de mi boca, y en varias oportunidades me tocaba con su paquete al pasar por detrás de mí.

Pues bien, un buen día estando en su casa una prima le pide que la lleve a su casa y como yo ya me iba decidí acompañarlos para que me dejara de vuelta en mi casa, que de paso queda cerca de la de ellos (mis amigos), luego de dejar a la prima veníamos en el carro y él me toma de la mano a lo que dice:

-Eres pichirre (tacaña) -¿Porqué? -Porque no me has dado un beso y no sabes las ganas que tengo de besarte. -Bueno si te doy un beso ¿te quedas tranquilo?(yo sabía que lo que iba a provocar en lugar de calma era lujuria y lo deseaba demasiado)así fue en la parada de un semáforo nos dimos un beso que hizo que me mojara de una vez, estaba súper cachonda, mis senos se pusieron duros y mis pezones ni hablar.

Seguimos manejando sin dejarnos de meter mano durante todo el camino de regreso a casa, yo le desabroché el pantalón y le iba dando un rico masaje en su pene que estaba erecto al máximo (debo decir que tiene un pene rico, blanquito, con una cabeza rojita divina, grueso, de unos 20cm más o menos)

En una de esas él hace una parada en un aparcamiento de carros y me quita la blusa, me empieza a besar, lamer y morder los pezones yo solo le digo: – Si papi come toda, que rico lo haces. -Que ganas tenía de comerte las tetas, mira ese coquito grande, estás toda mojadita que rico, me empieza a meter un dedo, luego dos y lo disfruto al máximo empiezo a gemir…

–Ahhhhhh que rico, si papi dame así rico, que gustazo me das, quiero que me cojas, quiero tenerte dentro…

Fue rico pero nos tuvimos que ir porque es una zona peligrosa, luego más adelante nos volvimos a parar, esta vez en una estación de gasolina que tiene un aparcamiento y es seguro y muy oscuro así que nadie podía ver lo que hacíamos en el carro.

Ahí en medio de la oscuridad lo seguí besando esta vez le bajé el pantalón y arrimé su asiento lo más que pude hacía atrás y me dediqué a darle una rica mamada de esas que te hacen gritar de placer y en las que provoca correrte de una vez.

–Sigue perrita que gusto me das, nunca me habían mamado el guevo así, que divino, ni mi esposa lo hace tan bien como tú, que rico lo haces mami.

El estaba demasiado excitado y mientras yo le hacía esto él seguía metiéndome sus dedos por mi cuquita que estaba chorreante y con ganas de ser penetrada.

El me dijo voy a acabar y quiero hacerte gozar también perrita rica, entonces me acomodo en el carro y me coloco de manera tal que me pudo penetrar de una manera tan deliciosa, lo dejó ir todo de una vez, estaba muy cachonda y con el solo hecho de meterlo me corrí de una vez y de una manera bestial, él dijo que no podía más y lo sacó, yo como una viciosa me le fui encima y de una vez me lo metí en la boca, quería sentir esa corrida divina en mi boca, sentir su lechita caliente en mis labios, mi lengua y bajar lentamente por mi garganta.

Como pudimos nos arreglamos y continuamos el camino ya estábamos a unas pocas cuadra de nuestras casas, él me dejó en la puerta de mi casa pero no sin antes darme un beso tremendo que me volvió a prender (pero ya no se podía hacer nada)

Su esposa, mi amiga, ya lo llamaba porque se había demorado y estaba preocupada) eso si le dije que eso no se quedaba así que quería me diera una buena cogida de esas que te dejan temblando hasta las pestañas…

La semana siguiente me quedé sola en casa y él antes de irse a su trabajo y luego de que su esposa se fue al suyo vino a visitarme y darme lo que tanto quería, desde ese día somos amantes, no estoy enamorada de él y de verdad disfruto mucho todo lo que hacemos, debo decir que nunca en mi vida había tenido tantos orgasmos tan ricos con un hombre.

Nos hemos portado mal hasta el punto de hacerlo en su casa en su cama, e incluso un día su esposa estaba tan pero tan tan borracha que cayó redonda en su cama y sin más ni más lo agarré y lo hicimos en la cocina, estuvimos cogiendo rico como dos horas y ella ni se enteró, ella me ve como su mejor amiga y lo que no sabe es que también disfruto de su esposo.

Ahora los dejo, este relato me puso a mil y él está a punto de llegar para “darme la cola al centro de la ciudad”

Se despide tormenta, no sé si les gustó pero es 100% real.

Autora: Tormenta

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Cogiendo al lado de mi novio

La polla de Erick era enorme. Había soñado con ella en más de una ocasión ayudada por las fantasías de mi novio, yo ya había decidido metérmela, pero sobresalía tanto por delante de mi coño y estaba tan hinchada que no sabía cómo arreglármelas para poder llevarla al interior de mi coño sin tener que levantarme arriesgándome a que alguien se diera cuenta de lo que ocurría en aquel rincón del coche.

Esta historia esta escrita a petición de una amiga “muy casta” que me dijo que le gustaría ver escrita su fantasía.

Me llamo Mariana. Tengo 19 años y soy una mujer realmente ardiente. Me encantan los hombres, disfruto excitándolos y despertando en ellos el deseo. No soy una calientapollas, ya que si pongo a un hombre cachondo me gusta complacerle posteriormente. Creo que soy la mujer más afortunada del mundo en lo que al sexo y a la relación de pareja se refiere.

Me explico: como cualquier mujer de verdad tengo la cabeza llena de fantasías de lo más morbosas y viciosas. Las mismas que casi todas las mujeres tenemos y que casi ninguna se atreve a confesar a su pareja. Pero ahí radica precisamente mi suerte. Mi pareja y yo tenemos exactamente las mismas fantasías.

Lo descubrimos meses después de estar juntos, durante una noche de juerga en la que nos pusimos hasta arriba de alcohol. Te desinhibes y parece que puedes contar cualquier cosa como lo más normal del mundo. Bueno, al grano. A mí pareja le encantaba fantasear con la idea de que yo me lo hiciera con sus amigos -siempre con su complicidad- pero a menudo la fantasía pasaba porque esos amigos no se enteraran de que él estaba al tanto de todo. A partir de aquel momento empezamos a follar como locos, mientras él me relataba su última fantasía mientras echábamos un polvo.

Me pedía que me imaginara poniendo cachondo a mengano o a fulano, follando con ellos a escondidas en un baño, enseñándoles el coño en un bar. Yo me ponía como loca. En una ocasión, tras una noche de juerga con amigos hicimos el reparto de cada uno en nuestro coche. Yo había estado de lo más cachonda durante toda la noche y me tocó sentarme sobre las piernas de uno de los chicos en el asiento de atrás de nuestro coche, mientras mi novio conducía.

Al chico se le puso dura y a mí me excitó, pero la prudencia impidió que ocurriera nada de lo que me pudiera arrepentir. Sin embargo, al llegar a casa le conté lo sucedido a mi novio y aquello lo puso como una moto. Fantaseamos sobre aquello durante largo tiempo, hasta que agotamos la fantasía y pasamos a otra. Sin embargo, un año más tarde ocurrió lo inevitable: que una de nuestras fantasías fuera más allá. Ocurrió durante las vacaciones de verano. Coincidimos tres parejas amigas en un hotel de playa durante un fin de semana.

Salimos de juerga, copas, baile y final en la playa para bañarnos desnudos a la luz de la luna. Un juego excitante pero sin mayores consecuencias. De vuelta de la playa nos metimos todos en el Twingo alquilado. Mi novio conducía y yo tenía que sentarme en el asiento trasero sobre el regazo de su mejor amigo. Antes de entrar crucé una mirada vidriosa por el alcohol pero de clara complicidad con mi novio. Su amigo me había estado observando con deseo, aunque con cautela, toda la noche. Y yo por fin di un paso más.

Contando con la supuesta aprobación en la mirada de mi novio me subí al coche con mi pequeño vestido de verano, ajustado y cortísimo, y sin bragas. Esto último sólo lo sabía yo. El resto de los chicos vestían exclusivamente sus calzoncillos. Nos pusimos en marcha por un camino de tierra que conducía desde la playa hasta la carretera, con la música a tope y la oscuridad más absoluta. Yo iba sentada sobre las piernas de Erick con el cuerpo hacia delante, haciéndole mimos a mi novio y besándole la oreja.

El camino estaba lleno de baches y en uno de estos mi cuerpo quedó completamente encajado sobre el de Erick. Todos cantaban al ritmo de la canción del verano que sonaba en la radio pero hubo algo que a mí me obligó a guardar silencio. Teníamos cerca de media hora hasta el hotel y la polla de Erick se había endurecido de una forma escandalosa. Noté que se sentía violento, pero no se atrevía a hacer un sólo movimiento. Se había puesto cachondo involuntariamente. Para mí, la sensación de excitación fue incontrolable, y además yo sabía que no llevaba nada bajo el vestido.

Comencé a mojarme inmediatamente pero tampoco me atreví a hacer un solo movimiento. Yo seguía inclinada hacia delante y empezaba a sobar los hombros de mi novio con fruición y a besarle el cuello. Él notó enseguida que algo estaba ocurriendo y se limitó a decir: “ponlo a cien, diviértete, pero no te pases”. ¿Qué significaba aquello? Yo tenía que sacar mis propias conclusiones.

Sin dejar de acariciar el cuello de mi novio terminé de acomodarme lo más disimuladamente posible. Miraba al resto de los amigos y todos parecían estar absortos cantando excepto la novia de Erick, que se había dormido a su lado. Es decir, tenía vía libre. Saqué valor de mi propia excitación y haciendo ligeros y discretos movimientos logré que la polla de Erick quedara perfectamente encajada entre mis piernas, abrazada por mis nalgas y mi coño con el único impedimento de la tela de sus calzoncillos, que se habían empapado con mis flujos.

Erick empezó a percatarse de que yo era consciente de la situación y la estaba aprovechando, y tuvo el valor de hacer él también sus discretos movimientos para colocarse de la manera más cómoda posible. Entretanto, yo continuaba sobando a mi novio cada vez más intensamente y él se volvió ligeramente para pedirme por favor que le contara qué estaba ocurriendo. Se lo resumí como pude, ocultándole el detalle de que no llevaba bragas. Es decir, él era consciente de todo excepto del hecho de que mi coño estaba en contacto directo con el calzoncillo de su amigo.

Miré hacia el calzoncillo de mi novio y la polla estaba a punto de salírsele. Le pregunté que si quería que continuara, y me dijo que si me gustaba que siguiera adelante, pero que por supuesto ya sabía dónde estaba el límite. Habíamos hablado de llevar a cabo fantasías en más de una ocasión y yo sabía que el supuesto límite estaba justo antes de la penetración, eso era tabú y exclusivo de nuestra relación. Yo le dije que por supuesto, que no estaba loca… pero en aquel momento sí que lo estaba.

A todas estas Erick se movía ya con más descaro y había posado sus manos en mi trasero. Luego se aventuró a levantar mi vestidito y fue ése el momento en que se dio cuenta de que no llevaba nada debajo y de que lo que había empapado sus calzoncillos no era mi bañador mojado… Ya no había nada que ocultar. Si ya la tenía grande y durísima, esto hizo que creciera aún más y que empezara a sentir espasmos, dado que no podía mover sus caderas. Empezó a sobarme el culo y yo, ya incontrolada, metí mis manos por debajo de mi vestido y empecé a sobarle la polla. Al principio por encima de la tela, pero inmediatamente busqué la abertura del calzoncillo y se la saqué.

Creo que no he estado más excitada en mi vida. Me di cuenta de que mi novio reclamaba mi atención y llevé mi mano izquierda otra vez a su cuello. Empecé a practicar en su cuello con una mano los mismos movimientos que estaba efectuando sobre la polla de Erick con la otra. Mi novio sabía lo que estaba ocurriendo, de hecho él se estaba tocando la polla con su mano izquierda y sólo me dijo: “No te pases, ya sabes hasta dónde puedes llegar”. Mi respuesta fue la misma de antes: tranquilo, no estoy loca.
La polla de Erick era enorme. Había soñado con ella en más de una ocasión ayudada por las fantasías de mi novio, pero creo que no me la había imaginado tan grande. No soy de esas mujeres que prestan importancia al tamaño de las pollas pero en aquella ocasión no me quedaba más remedio que hacerlo. Fundamentalmente por lo que ya pueden imaginar. Yo ya había decidido metérmela, pero sobresalía tanto por delante de mi coño y estaba tan hinchada que no sabía cómo arreglármelas para poder llevarla al interior de mi coño sin tener que levantarme descaradamente arriesgándome a que alguien se diera cuenta de lo que ocurría en aquel rincón del coche.

Erick se percató de mis intenciones y se hizo para atrás cuanto pudo. Yo me incliné más incluso sobre mi novio hasta el extremo de que pude tocarle su polla con mi mano izquierda. En el momento en que metí mi mano bajo su calzoncillo para tocarla directamente y de oír un suave gemido de mi novio Erick hizo un movimiento brusco y logró colocar su polla en la entrada de mi coño. Justo en ese momento me incorporé hacia atrás y sentí como aquella enorme polla se deslizaba suavemente por mi interior.

La penetración no es mi ejercicio sexual favorito, pero aquella situación estaba marcando un antes y un después en mi vida sexual. No pude reprimir un gritito por lo que mi novio me preguntó si me estaba corriendo, pensando que sólo estaba jugando a los roces. Sin embargo, me conoce lo suficiente para saber cómo respondo a los estímulos y me preguntó: “¿No te lo estarás follando?”. Yo tardé un poco en poder hablar y lo negué como siempre: ¿Te crees que estoy loca? Pero él no era tonto, de manera que me dijo que lo disfrutara pero que disimulara para que no se diera cuenta nadie. Y añadió un lacónico “ya hablaremos”, al mismo tiempo que continuó tocándose la polla, ahora ya con descaro y fuera del calzoncillo.

En aquel momento ya se habían dormido todos los pasajeros excepto nosotros tres. Erick, sin embargo, creo que continuaba ignorando que mi novio estaba al tanto de todo pues estaba en las nubes con los ojos cerrados. Una vez que comprobó que todos dormían llevó las manos a mis tetas y palpó los pezones durísimos y que tantas veces había mirado con deseo y, estoy segura, tantos celos habían provocado en multitud de ocasiones en su novia. Ya sabéis que las mujeres odian a las chicas que tenemos pezones muy pronunciados, pues sabido es que es una de las imágenes que más cachondo pone a cualquier hombre.

Apretándome los pezones Erick empezó a mover ligeramente las caderas, al tiempo que yo hacía lo mismo encima de él mientras con una mano me acariciaba el clítoris y con la otra jugueteaba con la boca de mi novio, que no hacía más que chuparme los dedos del mismo modo que yo le chupaba a él la polla.

Erick no pudo aguantar más y empezó a tener espasmos dentro de mí. Yo me recliné hacia delante y le cogí la polla a mi novio. Ambos se corrieron simultáneamente.

A continuación lo hice yo, y ya no me corté nada. Cabalgué sobre Erick y sobé con fuerza la polla de mi novio y su cuello. En aquel momento ya llevaba todo mi vestido abierto por delante con las tetas fuera. Estábamos a punto de llegar al hotel y me abroché el vestido pero en ese momento se despertó la novia de Erick y no pude hacer el movimiento para sacarme la polla que llevaba en mi coño.

Mi novio paró el coche en el parking, abrió la puerta y se bajó para permitir que bajáramos los pasajeros del asiento trasero.

En ese momento, y ya con todos esperando salir del coche me incorporé lentamente, sabiendo que mi novio se daba cuenta de la situación y que según me iba levantando me iba sacando de mi coñito aquella enorme polla, aún dura, sin que la ingenua de la novia de Erick se diera cuenta de que el semen de su novio estaba resbalando por mis muslos.

Erick hizo lo que pudo para guardársela tapándose con una toalla, seguramente pensando lo mismo de mi novio que yo de su novia. Según puse un pie fuera del coche, sujetándome la falda para que la novia de mi reciente amante no se diera cuenta de mi desnudez, no pude evitar lanzar un pequeño gemido de placer al notar mi coño y mis piernas empapadas y el vacío de mi coñito. La novia de Erick preguntó:

“¿Te has hecho daño?”.

Autor: Erick

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Morbosa experiencia

Le acerco mi pene rojísimo, me puse sobre ella con mis piernas alrededor de su cuello y la penetraba por la boca, ella estaba como poseída, sentí que me venía y un gran calor salió de mí, una descarga de leche directo a la garganta de ella que se lo tragó todo y lo que quedó en su boca, se incorporó para con un beso dármelo en la boca, se levantó agarró sus cosas y de puntitas salió de la habitación.

Hola amigos, que les digo, soy casado, tuve la suerte de casarme con una hermosa mujer, ya hace 4 años, con la que puedo decir, me ha ido muy bien como esposa y como madre de mi hija. Por diversas, circunstancias al conocer a mi esposa, esto hace 5 años, recién supe que había participado años antes, en un concurso de belleza donde no ganó, pero con las chicas con quienes participó mantuvieron en el tiempo una buena amistad.

Mientras avanzaba nuestra relación, comencé a conocer a cada una de sus amigas, todas eran preciosas y cada una de ellas tenía su propia vida. Una de ellas en particular me captó por su belleza, su nombre no viene al caso, pero la llamaré Liliana, me gustaba y ni modo yo no podía hacer ya nada, me casé, y me mudé a otro estado, donde trabajaba, y mi esposa se comunicaba con sus amigas por mail.

Desde que la conocí quizás inconscientemente, mostré muy rápidamente que me había impactado, ella lo notó, pero lo superó, ella también tenía ya pareja. Pasó el tiempo, ella terminó con el novio que yo conocí, y escribía a mi esposa sobre sus vivencias y experiencias y cosas que le pasaban, obviamente yo me enteraba de todo.

Pasaron 2 años y me entero que nos invitaba a su boda a la ciudad de México DF, lamentablemente mi esposa estaba embarazada y no podíamos asistir pues el embarazo era de riesgo. Se casó, y era con un antiguo novio, según mi esposa todo era por interés pues esta persona tenía mucho dinero. Y él por motivos de trabajo, viajaba frecuentemente al DF. Hace 1 año aproximadamente, regresamos al estado de mi esposa por dos semanas de vacaciones, y obviamente nos volvimos a frecuentar con los amigas de ella. Participando en diversas reuniones con ellas.

En una noche que estuvimos, tomando en la casa de mi cuñada, también estaba Liliana y su esposo tomando diversos tragos, estuvimos hasta tarde tomando entre comentarios y bromas diversas, ella estaba con una minifalda azul que en toda la reunión fue motivo de muchos comentarios, de parte de todos incluido su esposo, entre diálogo y diálogo me percaté que fugazmente buscó mi mirada, fue solo una milésima, pero sentí por primera vez en esa mirada que también tenía interés por mí, quizás fue el licor, pero en ese momento lo sentí.

Mi esposa era todo risa solo quedábamos en la sala, dos parejas y mi cuñada, como a las 2 AM mi esposa se levanta y me dice voy a dormir, no doy más, la llevé a nuestra habitación, regresé a la sala, y seguimos tomando y riéndonos los cuatro, de vez en cuando sentía su mirada, nos percatamos que se acabó el licor.

Dije “voy a buscar donde comprar más” y me dice el esposo de Liliana “¡voy yo! Sigan Uds.” Y salió a realizar la compra, a los 5 minutos se oyen las bocinas de un carro, era las amigas de mi cuñada que estaban regresando de una fiesta y al ver la luz en la casa, fueron a sacarla para irse, mi cuñada rápidamente salió y nos dice: “me voy, pero no hagan travesuras”. Nos quedamos solos riéndonos del comentario, nos miramos, sonrió y solo dijo: “voy a lavar los ceniceros”, se levantó y me quedé embobado mirándole las piernas y las nalgas mientras levantaba unos ceniceros y unos vasos.

Se dirigió a la cocina, yo no sabía que hacer. Me dice: “ven a ayudarme”, me levanté presuroso y me dirigí a la cocina. Estaba de frente a mí de espaldas al lavabo, mirándome desafiante. Ella una mujer hermosa, una reina de belleza, me dice: “¡Que! ¿Se te acabaron las ideas?” Me acerqué despacio, disfrutando el hecho de saber lo que pasaría, me detuve frente a ella, puso sus brazos alrededor de mi cuello, puso su labios frente a mí y me dice: “a que no aguantas besarme”.

Comprendí el juego, teniendo nuestros labios solo 4 cm de distancia, le digo: “¿crees que no?”, me dice: “apuesto que no aguantas un minuto sin querer besarme”, sonreí la miré y puse un poco de esfuerzo y le digo “¿no?! ¡La que me vas a besar vas a ser tú!” Ella pone sus labios en mi oreja y me dice despacito “se que no. Tú me vas a besar” y pasa su lengua por mi oreja, yo solo quería besarla y sentirla mía, puse mis manos alrededor de su cintura sentí su estremecimiento bruscamente la presioné hacia mí, ella solo me daba pequeños besos en la oreja en las mejillas diciéndome, “¡dime que te gusta!”,”que te gustaría besarme!”, “¡no te resistas!, yo lo se” Más me decía esto, más me aguantaba, agarré sus nalgas, las sentí duritas, tanto tiempo soñando con tocarlas, ella me dice: “¡Ooohh no!, todavía no” y subió mis manos a su cintura.

Mi mente se bloqueó dije que “¡diablos!” Intenté besarla ella retiró su rostro La miré, me sonrió, ella me dice, “¡perdiste!” Y me besa de una manera que aún la recuerdo, por fin se abandonó y sentí su cuerpo entregado, fue un beso con furia, quizás con violencia, la abrazaba, pasaba mis manos por sus nalgas y la presionaba a mí… de repente un ruido de un motor nos trajo a la realidad, era el esposo que regresaba de comprar bebidas, nos soltamos, ella me agarró la verga sobre el pantalón, con fuerza me besa y me dice: “¡llámame!”, se acomodó la ropa y regresamos a la sala.

Su esposo entró al departamento, y le extrañó encontrarnos solos, le extrañó no encontrar a mi cuñada, le expliqué lo sucedido, y seguimos tomando unas cervezas más hasta cerca de las 4.30 se despidieron de mí y se fueron. Lamentablemente, no tuve oportunidad ni de llamarla y mucho menos de encontrarme con ella, pues por ser el tiempo corto para estas vacaciones, tenía poco margen para darme una escapada y tuve que regresar a mi estado de residencia con el recuerdo de lo que pudo ser.

Mi esposa continuó en comunicación con esta amiga a través del mail y a la vez me comentaba de las cosas que a ella le sucedían en su vida de casada. Hace cuatro meses aproximadamente, regresando del trabajo, encontré un vehículo desconocido para mí, en la puerta de mi casa, tenía placas del estado de mi esposa ingresé a casa y grata fue mi sorpresa de encontrar a mi esposa con su amiga que había venido a pasar una semana con nosotros, había tenido una fuerte discusión con su esposo, y necesitaba unos días para pensar y descansar y había llamado a mi esposa quien le brindó la ayuda necesaria y la había invitado a la casa.

Obviamente, llegó un viernes, y ese fin de semana la pasamos los tres yendo de aquí para allá, en la compras, almorzando juntos, paseando todo el tiempo, busqué su mirada, pero ella nada, solo se comportaba como una amiga, aún cuando nuestras miradas se encontraban yo le era indiferente, así que al tercer día me quedé con la idea que lo sucedido esa noche, fue solo un momento de debilidad y de los tragos de la noche.

Era lunes día de trabajo, mi esposa y su amiga se quedaron solas y yo tenía que ir a trabajar, esa mañana mientras me alistaba para ir al baño sentí que se estaba bañando me acerqué sigilosamente a la puerta que estaba entreabierta, ella pensó que quien estaba afuera era mi mujer, lo comentó después.

Me acerqué, la vi en la tina parada desnuda, contemplé su riquísimo cuerpo, ella ni se percató de mi presencia, yo la miraba, metí medio cuerpo a la ducha para contemplarla mejor, ella concentrada en su aseo, yo disfrutaba esos segundos en contemplar cada pliegue de su piel, mi erección era evidente, ella sintió mi presencia, volteo a la puerta y me mira, su primera reacción fue instintiva, agarró una toalla y se cubrió medio cuerpo, yo pensé que me iba a decir algo, me miró y nuevamente vi esa mirada que vi la noche que nos embriagamos, sonríe, estaba bellísima, sin una gota de maquillaje, el cabello revuelto, mojado.

Me dice buenos días bebé, dirigiéndose a mi pene, estábamos a metro y medio de distancia, me dice “no te acerques o grito”, me dice “tócate”, la escena era muy singular, yo parado con la mitad del cuerpo dentro del baño y la otra mitad en el pasadizo, ella soltó la toalla y empezó a tocarse los pechos y acariciarse su vagina despacio, yo saqué mi verga y empecé a acariciarla en toda su extensión, nos mirábamos y no tocábamos, la miraba y ella a mí, los dos masturbándonos.

Ella aceleró el movimiento de su dedo y su rostro me decía que quería algo de mí, hice el intento de dar un paso y me dice: “¡no!, quiero verte terminar”, seguí con el juego y continué acariciándome, me olvidé del mundo, solo la miraba y me masturbaba, mi mente estaba en blanco.

Un ruido proveniente del segundo piso, me volvió a la realidad era mi esposa quien decía, ¡amor! ¿Estás ahí? ¡Alcánzame tal cosa! Sentí la voz muy cerca en la nuca, solo atiné a decir, voy amor, estoy haciendo tal cosa, y la dejé a ella concentrada en lo que hacía, fui al dormitorio mi mujer estaba en la cama, solo en bragas me dijo, aún es temprano amor entra a la cama, no me hice de rogar e ingresé a la cama, ella se puso en mi pecho y buscó mi entrepierna me dice ¡oh!, estás excitado esta mañana y se sonrió, se metió debajo de la cama y empezó con una de las mamadas que a mí me enloquecían, sentí sus labios y su cuerpo, yo solo pensaba en la amiga que estaba a unos metros nuestros, masturbándose.

Era tanta mi excitación que sin mucho esfuerzo y luego de la calentura de la mañana me vine a borbotones de leche que mi esposa tragó con una pasión diciéndome luego, “¿qué te pasa que hoy amaneciste inquieto?, ¿será que te gusta Liliana?” solo sonreí, bajé a tomar una ducha y me cambié para salir al trabajo. Regresé en la tarde, ellas tomaban el té conversando, saludé a mi esposa con un beso. Y nuevamente la indiferencia de ella, la misma que una vez ya había visto como que nunca pasaron las cosas.

Esa noche salimos al cine, y todo siguió con la misma formalidad. Pero en mí había la decisión de que no volvería a jugar conmigo sería a mi manera no como ella quisiera, así pasaron lentamente cada uno de los días de la semana.

Era la noche de un viernes, decidimos salir a un bar cercano a tomar unas copas y tomar, la pasamos bien, yo procuraba que mi esposa tomara más de la cuenta, cosa que logré a las 3 horas de estar fuera, ella se sintió un poco mareada me dije a mí mismo, mejor me aseguro y digo vamos a bailar, y dicen, vamos. Allí más licor y en un momento dado mi esposa se encontraba con unas ganas de irnos y dormir, como ella ya no quería bailar salí con la amiga, coincidiendo en una balada romántica que bailamos.

Al estar pegados, ella me dice, “Crees que no me doy cuenta que la embriagaste” “si, ¿te incómoda?” “¡no! La verdad que no, al contrario”. Como estaba a oscuras, le agarré de las nalgas y la acerqué a mí, ella sólo se estremeció y buscó mis labios, nos besábamos mientras bailábamos, a dos metros mi esposa cerca de la inconsciencia.

Al rato dijimos, ¡vamos a casa! Y salimos los tres al estacionamiento de la disco, caminando yo en el medio abrazando a las dos, mi esposa tomándome se mantenía en pie con la otra mano, le agarraba las nalgas a Liliana. Llegamos al estacionamiento, y subimos a mi mujer a la parte de atrás del vehículo. Y nos sentamos los dos adelante, yo conduciendo, nos sentamos y por instinto nos acercamos a besarnos, era riquísimo sentir sus labios, ya no era juego éramos los dos, se echó en el respaldo del asiento mientras yo acariciaba sus senos, detrás mi mujer durmiendo.

Salimos de la cochera, el camino a casa era de cerca de 35 minutos, ella se inclinó, bajó mi zipper, sacó mi verga y empezó una larga mamada de media hora, ella procuraba que no me viniera, calculaba mi excitación, pasaba por las calles, algunos se percataban, solo soltaban bocinazos. Yo en el cielo. De momento, ¡Carlos! Escuché mi nombre, era mi mujer que en sueños me llamaba, por un segundo ella se detuvo en seco, pero al yo empujarla con la mano seguí disfrutando, con mi mano derecha le había levantado la mini y mi dedo taladraba su ano que estaba lubricado con sus propios jugos.

Llegamos a la colonia, aún había gente en las calles por ser fin de semana, ingresé a la cochera de la casa, bajamos, le vi el rostro, tenía una mirada de excitada, todo el rostro manchado de saliva pues se pasaba el pene por su rostro, cargamos y llevamos arrastrando a mi mujer al dormitorio, donde cayó con todo su peso, la puse a un lado de la cama, le saqué la ropa que tenía encima le acomodé para descansar ella sólo decía, Ummmm, estaba profundamente dormida.

Me incorporé, ella se acercó a mí, me miró, nos abrazamos besándonos, sentí el sabor de sus labios, le agarré de las nalgas, era algo que quería hacer a cada momento, ella me quitó la camisa mientras yo le bajaba la falda, me bajó la trusa y acariciaba mi pene, nos desnudamos con desesperación. Ella se echó sobre mí y yo quedé echado al lado de mi esposa, que solo dormía, me separa su cuerpo solo 10 cm, y ella encima de mí, poniéndome su dedo sobre mi boca indicándome silencio.

Se puso de costado, siempre mirando a mi mujer, y empezó una mamada, despacio, pero deliciosa, humm, humm, era el único sonido que hacía, por momentos se detenía y lo pasaba por su rostro, mientras hacía esto miraba a mi mujer y su mirada era diferente, yo en el cielo, se incorpora, y se coloca en un precioso 69, donde ella solo gemía y gemía.

Yo acariciaba con mi lengua su botón, y pasaba mi lengua por su ano, ya nada me importaba, mi esposa la tenía al lado, pero en ese momento estaba en el fin del mundo. Sentí un estremecimiento y sus piernas presionando mi rostro, se incorporó, se acercó y me dice, métela y me pasó la lengua por todo el rostro.

Me incorporo, la pongo de cuatro, ella se acomoda de tal modo que su rostro queda a 10 cm de mi esposa. Me acomodo detrás de ella. Pongo el pene en la entrada de su agujero, pero solo lo rozo con la punta, ella toma aliento, por favor mételo tratando de decirlo despacio, pero su excitación la traicionaba, en un momento de un solo empujón la penetré, y ella solo dijo, ¡aaaaaaahh! empecé a meterla y sacarla, la tenía a ella en cuatro penetrándola, le agarré del cabello y continué mi ritmo, ella inclinó su cabeza y la acomoda entre el brazo y cuello de mi mujer.

Seguí y seguí bombeando sentí que me venía, pero me aguanté y le digo, ahora de costado, se coloca frente de mi esposa, pero de lado, me pongo detrás de ella, y la penetro y levantamos los dos las piernas en forma de V, le daba morbo el saber que estaba frente a mi esposa.

La penetré durante un buen rato, le agarraba los senos y ella solo se estremecía y me dice, quiero que te vengas, en mi cara, se echa de espalda, con su cabeza al lado de la de mi mujer y le acerco mi pene rojísimo, me puse sobre ella con mis piernas alrededor de su cuello y la penetraba por la boca, ella estaba como poseída, sentí que me venía y un gran calor salió de mí, una descarga de leche directo a la garganta de ella que se lo tragó todo y lo que quedó en su boca, se incorporó para con un beso dármelo en la boca, se levantó agarró sus cosas y de puntitas salió de la habitación.

Me quedé solo, me puse un calzoncillo busqué que no quedaran huellas, me acosté y me quedé dormido, ya eran las 4 AM. Me desperté a las 11 am. Casi simultáneamente con mi esposa, ella sólo se quejaba del dolor de cabeza, y que nunca más tomaría y esas cosas, me dice, tuve un sueño raro, pero no se acordaba, yo le dije ayer que llegamos mientras estabas ebria, me puse a jugar contigo, “¿y qué me hiciste?” “¿qué crees?” “eres una basura” ¡que ni me acuerdo!  Si “pero eso no decías ayer” le contesté. “Prepárame un desayuno amor” me dice, “claro, ¿qué deseas? Pero en un rato más que aún tengo sueño” y de nuevo se tapó con las sábanas. Fui al baño me asee, y salí a la cocina, allí estaba ella, me sonríe, “¿cómo amaneció el esposo modelo?” Le digo “no tan bien como la esposa modelo”, nos empezamos a reír.

Me acerco a servirme una taza de café, ella estaba ya lavando el suyo, me pregunta “¿cómo amaneció ella?” Le digo “bien, se acaba de volver a dormir”, “¿estás seguro?”, “si respondí” Se acerca a mí que estaba sentado, se abre de piernas, se sienta en las mías y me dice: ¿qué se te ocurre que hagamos mientras ella duerme? mientras me besa las orejas. “¿Qué deseas?” Pregunto. Me dice, “¿te da esto alguna idea?”, me alcanza el bote de la mantequilla. Como un resorte mi verga se puso durísima que ella al instante se percató, vaya, parece que te emociona. Le bajo el pijama que tenía encima, la pongo boca abajo pegada en la mesa de la cocina, beso cada una de sus nalgas, “despacio amor, nunca lo he hecho” acaricié sus nalgas y con mi lengua busqué su ano, lo besé, acaricié y sentí su estremecimiento, me paré, acaricié sus nalgas, pasaba el pene por su rajita, solo escuchaba suspiros, ella pasó una mano para atrás para acariciar mis huevos, “esto es lo que quería, que me lo rompas amor”

Escuchar estas palabras me volvían loco, agarré el bote de mantequilla y le unté el culo, ella sonreía y decía, despacio amor, despacio, le puse suficiente mantequilla y ya entraba un dedo, dos, sin ni ningún problema, le gustaba que la penetrara con los dedos, le digo “¿ya amor?” “si bebé, métela”, “ábrete las nalgas”.

Puso sus manos atrás y ella misma se abrió las nalgas para tenerlas a mi disposición, le coloqué la cabeza, en la punta, y presioné levemente me dice, “despacio duele un poco”, si le digo, ¡aguanta! Suspiró yo seguí, otro empujón, y ella aguantó el dolor, me dice, duele, amor, mejor sácala, ¡no!, aguanta un poco, le acariciaba las nalgas. Y me dice, sigue bebé otro empujón, sentí como que algo se rompía, ella dijo ¡sácala! ¡Sácala! Bebé por favor me duele ayyyyy, no amor, y otra vez metí un empujón más fuerte que los anteriores.

Ella solo dijo, “Ayyy ayayay, sácalo duele, me quedé quieto, la besaba y empecé a meterla y sacarla, al inicio se quejaba y luego, sigue amor, me gusta, ¡que rico! ¡Sigue! Aaaahhhh. Yo en la gloria de un momento otra vez otro empujón y todo estaba adentro, sentí sus nalgas en mis huevos y empecé a bombear y bombear, ella solo gritaba, y gritaba con muchos ay “¡mi amor! ¡Mi cielo! ¡Sigue! ¡Dame! ¡Dame!”

Gemía y gemía hasta que dio un grito un Ayyy profundo que coincidió con mi eyaculación, una abundante masa de semen que quedó atrapado en sus intestinos, sentí delicioso, ella se separó vio un poco de sangre, se acercó, me besó, un lindo beso tierno, fue hermoso, se acomodó la ropa, se fue a lavar, yo me asee en la misma cocina, y salí a comprar las cosas para el desayuno que me habían pedido.

Regresé a la hora, mi mujer se levantaba recién, le llevé el desayuno y se alimentó, me dijo que su amiga le había dicho que se iba a misa, según mi esposa era bien religiosa, solo atiné a decir, “me imagino los pecados que tendrá” y nos reímos. Regresó en la tarde y ya no volvimos a coincidir pues siempre estaba mi esposa para cada movimiento.

A los 2 días tenía que regresar, el esposo le pidió perdón y suplicó que regresara a su casa, y a la fecha viven juntos. A los dos meses me escribió un mail muy formal donde veladamente me decía que lo pasado fue muy lindo y que quedara así, pues solo fue pura atracción y los dos debíamos seguir con nuestras propias vidas, y que por el bien de todos, todo quedara entre los dos.

Fue una hermosa, experiencia, dudo, porque la conozco que se vuelva a repetir.

Autor: Peru38

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