Ley seca en el bar

A los pocos minutos que se metieron empezaron a escucharse pequeños jadeos que fueron aumentando, mientras Zita y Xiomara se aventaban una orgia con dos de los hombres. Mientras yo seguía tomándome un par de cervezas vi como Xiomara le deba una felación de campeonato a su amigo, mientras a Zita la manoseaba su compañero y le mordía las tetas, ella se retorcía de placer.

Las elecciones llegaron y con ello la ley seca, aunque en algunos lugares se vendió licor (como siempre) hay quienes siguen con la tradición de la Ley seca, por lo que el bar en donde labora mi esposa, pues el viernes 3 de julio decidió cerrar temprano, el acceso de clientes fue muy bajo y no hubo problema para el cierre, nos quedamos unos cuantos limpiando y acomodando mientras los demás se retiraban algunos más comenzaron a hacer una pequeña fiesta, con las muchachas del bar y como siempre, mi esposa escucha fiesta y de inmediato se apunta, la música sonaba y rápido se pusieron a bailar, mi esposa bailaba con uno de los encargados de barra, total que no faltó el “prudente” del grupo.

-No podemos quedarnos aquí –dijo Juan- mejor nos vamos al depa de Eli.

Esto por que como se supone entraría en vigor la Ley seca por las próximas elecciones pues el bar no podía dar señales de ningún servicio, de inmediato se oyeron un par de respuestas.

-Si vamos –dijo Zita una de las chicas. -Vamos a hacer una orgi-fiesta –siguió el gordo.

Algunas risas comentarios más, comentarios menos y así se empezaron a organizar, antes de darme cuenta ya se habían ido.

-Joder con tu vieja –dijo Pedro, el tipo que me estaba ayudando en la limpieza- ya se largó y te dejó solo.-Ya terminamos. Fue lo único que atiné a decir.

En cuanto terminamos me apresuré a guardar las cosas y de inmediato me fui al departamento, cuando llegué desde afuera podía escuchar con claridad la bulla que había al interior, tomé mi llave y entré sin más problemas, el cuadro era hermoso, las chicas estaban en topless, incluida mi esposa que andaba en tanga y todos bailando, la música sonaba a medio volumen por lo que se podía platicar y gozar de la música, yo entré de lo más natural, mientras una de las chicas –Xiomara- me entregaba una cerveza destapada.

-Gracias. Dije.

Me senté en un pequeño sillón a tomarme mi cerveza mientras el ambiente seguía muy animado, las 3 mujeres se exhibían mientras 3 de ellos bailaban y los otros 2 tomaban en un lado de la sala, los bailes era muy candentes debido a  la situación, de vez en cuando ellos amasaban las tetas de ellas sin que ellas opusieran resistencia, Xiomara resultó más atrevida y comenzó a restregarse de cuerpo entero a su pareja de baile  para después hacerle lo mismo a otro, y después a otro, así se fue también con los que estaban sentados que encantados la dejaban hacer lo que ella quisiera, y ellos la tocaban por todos lados, entonces Zita la imitó y empezó a hacer lo mismo con todos los hombres, mi esposa no se quedó atrás e hizo lo mismo, comenzando conmigo, me bailó y me tocaba el paquete encima del pantalón, yo la acariciaba por todo el cuerpo se me acercó al oído y me dijo…

-Quítame la tanga.

Yo la miré un poco confundido, pero obedecí y bajé de a poco su tanguita hasta quitársela ante el aplauso, gritos de apoyo y chiflidos de todos, ya sin la tanga se dio la vuelta y se dirigió al gordo que esperaba con una sonrisa de satisfacción, tan pronto la tuvo cerca se abalanzó a manosearla de manera tosca y a arrimarle su verga, mi esposa le dio la espalda y le restregaba las nalgas en la verga del gordo y el gordo se dedicaba a amasar sus tetas,  yo miraba el espectáculo impresionado y excitado, el gordo tenía una cara de satisfacción más que evidente, después mi esposa se separó de él y se dirigió a uno de los que estaban sentados, comenzó a bailarles muy cachondamente, para después sentarse en las piernas de Juan, quien hizo lo propio cuando la tuvo encima.

Tan entretenido estaba observando a mi esposa como jugaba con sus amigos que no me había dado cuenta que Zita y Xiomara ya estaban desnudas también, Zita abrazada del gordo y Xiomara sobándole la verga por dentro del pantalón a  Pedro, yo estaba más que excitado viendo todo el cuadro, Zita dejó al gordo y se dirigió a mí, me tomó de los cabellos con fuerza y me restregó la cara en sus grandes senos, pero cuando mi esposa vio eso de inmediato dejó a Juan y le dijo…

-A no, él no juega.

Mi esposa tomó del brazo a Zita y la condujo a Juan…

-Con este si haz lo que quieras.

Pedro que ya tenía la verga de fuera porque Xiomara se la había sacado me dijo riéndose burlonamente…

-Ni modo pendejo, tú no juegas, pero yo sí.

Entonces jaló de la mano a mi esposa y se la puso en su erecto miembro y todos empezaron a reír, mi esposa lo empezó a masturbar suavemente mientras él le agarraba las nalgas a mi esposa, Xiomara por su parte estaba bailando sola en medio de la sala, Rafa que ya estaba un poco ebrio se sacó el miembro y le dijo a Xiomara…

-Mira, ven a moverte aquí chiquita.

Xiomara lo obedeció casi de inmediato y se le sentó encima, solo que no dejó que la penetrara, él hacía intentos por penetrarla y ella burlándose no se dejaba, hasta que en un momento el aplicó fuerza y logró penetrarla pero ella se separó de él al instante.

-Pendeja, -dijo Rafa impaciente- no seas miedosa. -Págame cabrón –dijo riéndose- como que culees gratis.

Todo explotamos en risas al ver a Rafa caminar con el pantalón hasta las rodillas y de su bóxer saliendo su pene erecto, realmente se veía chistoso entonces Zita se acercó cachonda a él.

-Ay pobrecito.

Diciendo esto lo empezó a masturbar con fuerza.

-Mamámela –dijo Pedro a mi esposa.

Mi esposa buscó mi mirada pero no quiso chupársela y dijo:

-¡Todas o ninguna!

Queriendo decir que las otras dos hicieran lo mismo o ella no lo haría. Entonces Zita de inmediato se hincó delante de Pedro y dijo:

-Órale, va.

Pedro tomó entonces a mi mujer de los cabellos un tanto brusco, la jaló y la hizo hincarse delante de él diciendo:

-Órale pendeja, no te pongas mamona nomás porque está tu marido ahora.

Mi esposa cayó hincada de un solo golpe y Pedro sin soltarla del cabello la guió a su pene, ella sin oponerse empezó a chuparlo mientras él seguía haciéndole daño en el cabello, después de un rato mi esposa le dijo a Pedro.

-Vámonos para allá. Señalando la recámara.-Ya ves pendeja –dijo Pedro- pa’ que te pones pendeja si ya sabes que tu culo es mío.

A los pocos minutos que se metieron empezaron a escucharse pequeños jadeos que fueron aumentando, mientras Zita y Xiomara se aventaban una orgia con dos de los hombres. Mientras yo seguía tomándome un par de cervezas vi como Xiomara le deba una felación de campeonato a su amigo, mientras a Zita la manoseaba su compañero y le mordía las tetas, ella se retorcía de placer la escena era muy buena, excitante, pero Xiomara se levantó y propuso:

-Vámonos para allá para estar más cómodos.

Señalando el cuarto en donde estaba mi esposa con Pedro, los cuatro se encaminaron hacia la habitación dejándonos a los demás ahí hasta terminarnos el licor que había.

Sin poder aguantar más decidí echar un vistazo al interior de la pequeña recámara, lo primero que vi fue a Pedro con Xiomara, él estaba sobre ella y ella con las piernas en los hombros de él, mi esposa estaba más al fondo con Rafa (habían cambiado de parejas) mi esposa estaba de pie dándole la espalda a Rafa, ella recargada sobre la pared y él desde atrás penetrándola con fuerza y agarrándola de las tetas.

La otra pareja estaban sentados en la cama, ella lo montaba dando “sentones”, la imagen de ver a mi esposa en esa posición hizo enamorarme más de ella, se veía preciosa, me hubiera gustado quedarme ahí, pero Rafa me hizo un ademán para que me saliera y así lo hice…

Al día siguiente se dieron una ducha pero antes que mi esposa lo hiciera yo entré al cuarto para hacerle el amor, lo cual fue riquísimo, sentir el semen de otro en su vagina, y restos de semen en su cuerpo, ya que cuando le agarraba las tetas tenía semen en ellas, y yo trataba de untárselo por todo su cuerpo, al vernos, los demás nos imitaron y comenzaron a hacer el amor de de nuevo, hasta que uno de ellos me dijo:

-Bueno Lalito, ya dame chance, voy yo.

Me hice a un lado mientras él volvía a poseer a mi esposa y yo me dirigí a asearme…

Por favor les ruego me manden sus comentarios.

Autor: cornudodeorizaba

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