El cortocircuito

Dame tus mecos mi rey, quiero cenar lechita caliente, eso lo puso a mil y comenzó a cogerme la boca y en unos segundos sentí el primer lechazo en mi lengua que siguió de largo y fue a parar a mi garganta, a ese le siguieron varios que yo traté de tragar pero eran demasiados y algunos terminaron por escurrir en mi cara, yo seguí mamando hasta que no salió más.

Hola amigos quiero contarles algo que me sucedió hace algunos días, debo comentarles que soy casado tengo 36 años y aunque no he tenido muchos encuentros homosexuales en mi vida si he tenido algunos y los he disfrutado muchísimo por lo que me considero bisexual.

En fin el caso es que estaba en casa y mi esposa me dijo que iba a salir el fin de semana porque quería ir a visitar a su madre que vive en una ciudad cercana a la ciudad de México, que es donde vivo, el caso es que en unas pocas horas me encontré solo en casa y sin nada que hacer, dicen que el ocio es el padre de todos los vicios y mientras estaba en internet me encontré con unas páginas porno y los relatos de de esta página me empezaron a calentar.

El caso es que de pronto se me ocurrió que podría vestirme con algunas prendas sexy que tiene mi esposa y que utiliza cuando quiere verse sexy o quiere calentarme, era una minifalda roja de escolar, una tanga rosa que se amarra a una lado y que entra riquísimo en mi culito, unas medias color natural y un liguero blanco.

Debo decir que cuando me vi al espejo vestido así, aunque no soy nada femenino y soy semi velludo mi trasero se veía riquísimo y el liguero y la tanga lo acentuaban de una manera muy rica, el atuendo lo completaba un brassiere rojo que se veía un poco cómico por los vellos del pecho pero como hago un poco de pesas mis pectorales parecían unas pequeñas tetas, todo esto lo terminaba con un par de zapatillas, al verme en el espejo aunque no me veía femenino si me veía muy rico.

Estaba viéndome cuando tocan a la puerta, yo me espanté pues pensaba que era mi esposa que había regresado y corrí a esconderme al baño con mi ropa de hombre para ponérmela sobre la otra ropa y que no se diera cuenta, pero mientras estaba poniéndome la ropa volví a escuchar el timbre de la puerta, poniéndome a pensar que no debía ser mi esposa pues ella tiene llaves y no tendría porque tocar dos veces, salí del baño y pregunté quien era, me respondió una voz varonil que reconocí, era la de mi vecino Raúl, un muchacho que vive solo y que nos hemos hecho buenos amigos, abro la puerta y me pregunta si hay luz en mi casa pues él se quedó a oscuras por un cortocircuito.

Yo me sentía un poco incómodo pues llevaba un pantalón y una chamarra, pero debajo estaba vestido con la ropa de mi esposa, sin embargo al mismo tiempo sentía un morbo muy especial de estar vestido así frente a otra persona sin que lo supiera, y mi culito cosquilleaba mientras me explicaba que había sucedido en su departamento, lo invité a pasar y sentarse mientras buscaba algún fusible para prestárselo, le ofrecí un refresco y aceptó, regresé con el fusible y el refresco y me senté frente a él platicando, en un momento me agaché a recoger algo del suelo y no se como, entre la chamarra que traía se vio el brassiere que tenía puesto, él me preguntó que traía puesto, y yo sin saber que responder le dije “nada” pero él insistió y mi mente trabajó en segundos y pensé que era el momento de tratar de realizar mi fantasía.

Le dije, mira, lo que pasa es que tenía curiosidad por ponerme ropa de mujer y ver que se siente, y como me veo, yo esperaba una reacción adversa pero me quedé sorprendido cuando dijo “¿y como te ves?” en ese momento decidí jugármelo todo y le dije, pues yo digo que bien, pero a ver, tú dime, y me quité el pantalón y la chamarra, al voltear a verlo vi un brillo en sus ojos y decidiendo que ya estaba en eso y tenía que acabar como fuera me agaché sin doblar las rodillas, y poniendo mi culo a la vista le pregunté “¿como ves?” él me dijo “uuta si no fuera porque te conozco diría que son las nalgas de una vieja, están bien ricas”

Entonces acercándome le dije “míralas de cerca de ver si es cierto” él me dijo ” oye si están bien ricas” volteándome le dije “a ver párate para ver como nos vemos juntos” esto era una trampa ya que yo había decidido lanzarme con todo, cuando se levantó supuestamente para medirnos, yo tomé su pantalón deportivo (aquí le llamamos pants) y bajándoselos de un solo golpe con todo y calzones, dejé salir su verga que como yo imaginaba estaba ya parada, era una verga riquísima, con unos pelos negros y sin circuncisión como de unos 17 centímetros, él solo dijo “¿ que onda?” pero decidí callarlo metiéndome su rica verga a la boca y comenzar una deliciosa mamada, metiéndome y sacándome todo lo largo de su palo de la boca, alcé la vista y le dije, ¿te gusta que te la mamen? “claro que si, me encanta, pero tú la estás mamando muy rico”

Yo continué metiéndome esa estaca dura y caliente, un rato y después lo hice que se sentara y comencé a restregarme su verga entre las nalgas hizo a un lado la tanga que traía y me dijo “te puedo coger?” yo estaba muy caliente, no acostumbro dejar que me penetren, casi siempre es solo sexo oral (me fascina mamar vergas) pero le dije que si.

Fui por un condón y crema y cuando se los puse empecé a sentarme en esa rica verga, al principio dolió pero poco a poco se fue abriendo paso en mi ano y cuando menos lo pensé estaba completamente ensartado y sintiendo su vergota en mi y sus pelos en mis nalgas, poco a poco empecé a subir y bajar sentándome en ese delicioso palo, cuando sentí que ya estaba un poco más acostumbrado decidí ponerme en posición de perrito y le dije “clávamela papito”…

Él entendió por donde iba la cosa y me dijo ” así putita, ponte en cuatro que te la voy a clavar toda” y comenzó a montarme como a todo una puta, yo sentía sus embestidas y me sentía en las nubes, de pronto sentí que empezaba a acelerar y me di cuenta que iba a venirse, me saqué su verga de mi culo y le dije, “espera” fui por una toalla húmeda y le quité el condón y le limpié la verga, cuando estuvo limpia comencé a mamársela de nuevo, yo acostado y él sobre mi cara, y le dije:

“Dame tus mecos mi rey, quiero cenar lechita caliente” eso lo puso a mil y comenzó a cogerme la boca y en unos segundos sentí el primer lechazo en mi lengua que siguió de largo y fue a parar a mi garganta, a ese le siguieron varios que yo traté de tragar pero eran demasiados y algunos terminaron por escurrir en mi cara, yo seguí mamando hasta que no salió más y él se desplomó en el sillón cansado.

Cuando pudo hablar me preguntó que si lo hacía seguido, yo le respondí que no, que esa era la primera vez. También me dijo que se sentía mal que solo una vez un hombre se la había mamado y eso fue porque estaba borracho, pero yo le dije que no se preocupara que todo quedaba ahí, pero que si se podía en alguna ocasión lo podíamos repetir.

Todavía no se ha dado la ocasión pero quien sabe.

Autor: muyrico38

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