La convencí de que aceptara ser su amante

En un relato anterior, conté de cómo mi novia y yo hemos hecho varias travesurillas y varios tríos, pero siempre con la inquietud mía de que ya se consiguiera alguien de planta y de confianza para que la estuviera llenando de semen frecuentemente.

Pues bien, tenía ya más de un año que la habían cambiado de departamento en su trabajo, y para fortuna mía y de mis perversiones, siempre le han tocado jefes hombres que todo el tiempo la hostigan sexualmente esperando que afloje su cuerpecito, tanto así que siempre que lo platicamos, nos calentamos y terminamos cogiendo de lo lindo.

En el tiempo que llevaba con el jefe nuevo, que a decir verdad no era tan joven, tendría unos 50 años, ella no me platicaba nada, y por más que le preguntaba me decía que nunca le había mencionado nada su jefe, que era muy recto y decente. Para una fiesta a mediados de año, a la cual me invitó, pude percatarme que su jefe en verdad la pretendía, pues hacía comentarios indirectos, y no perdía ocasión para acercarse y repegarse, por lo que era obvio su intención de cogérsela, pero ella no me lo aceptaba, así que un día que salimos solos, y después de una buena borrachera, mientras cogíamos y estábamos muy calientes se lo pregunté de nuevo y por fín lo aceptó, que desde algunos meses después de estar en ese departamento nuevo, su jefe le pedía que fueran a tomar unas copas y después coger, ella no aceptaba, pero recordando yo aquellos días, me vino a la mente que notaba que su entrepierna estaba lubricada más de lo normal, así que al penetrarla yo disfrutaba su vagina ya preparada. A partir de ahí, me contó a detalle cada día que él le insinuaba algo o le hacía algo, por lo que ella se calentaba y yo lo disfrutaba. Ella dijo que se calentaba mucho pues él era muy cochino y directo en sus peticiones, además de que al ser una persona divorciada de hacía mucho tiempo, ella suponía que andaba muy caliente, por lo que no dudo que todas sus masturbadas las dedicaba a mi novia; Así pasaba el tiempo insistiendo mucho de cuando sería el día que ella le aflojaría sus nalguitas, diciéndole además que tenía mucho tiempo sin sexo, que andaba bien cargadito y escurriendo por ella, que le daría unas buenas cogidas toda la noche, tanto así que ella misma le pediría después que se la siguiera cogiendo todos los días. Ella se hacía la inocente, pero a la vez lo calentaba y le daba una remota posibilidad, por lo que las intenciones de su jefe no cesaron, y se fueron incrementando día con día.

A partir de que lo habíamos platicado y acordado, le insistí que si quería coger con él, lo hiciera, tenía mi permiso, por lo que le pedí que a partir de ese momento vistiera más escotada y con minifaldas, por lo que la reacción de su jefe no se hizo esperar, la llamaba seguido a su privado, para verle las piernas y los senos, le pedía se agachara para mostrarle expedientes y poder ver bien su cuerpo por lo que no perdía oportunidad para acariciarle los senos por encima de la blusa, o tocarle levemente las nalgas, o ya de plano repegarle la verga bien parada en las nalgas, o si ella estaba sentada, repegarle la verga en el hombro al nivel de la cara, para que ella sintiera y viera su dureza. Fue así que casi diario a mi novia la tenía bien lubricadita y caliente deseosa de sexo, Fue mucha mi insistencia que se dió a la tarea de investigar si realmente presumía su jefe de su extrema calentura y habilidades en la cama o si era verdad, preguntó a sus allegados, descubriendo que tenía más de 5 años sin pareja, además que era muy sano y hacía ejercicio, por lo que estaría garantizado buen sexo seguro y una buena sesión maratónica.
Fue así como en una segunda fiesta, me dispuse a ofrecérsela y entregársela en charola de plata, como sería una fiesta en la tarde y probablemente duraría más noche, elegí para ella dos vestuarios, un vestido pegado y un poco corto, hasta media pierna, con zapatillas de tacón mediano alto y buen escote, y un conjunto de minivestido de plano con el que se veía muy puta con unas sandalias de tacón altísimo y plataforma gruesa.
Llegamos en la tarde, así que llamó la atención de sus compañeros, pues se la comían con la mirada y sus compañeras la envidiaban, pues aparte de lucir sexy, tenía toda la atención del jefe. Ya entre varios tragos, se fue yendo toda la gente hasta que aproximadamente a media noche ya sólo quedaba su jefe y nosotros, por lo que nos preguntó si la queríamos seguir a otro lado, le dijimos que sí, pero que ella se cambiaría, así que hizo un cambio de vestuario y a su jefe casi le da un infarto al ver el cambio, se le notó su calentura, pues se le empezó a marcar en el pantalón, pero se detenía en sus comentarios al saber que yo estaba ahí, al preguntarnos a dónde queríamos seguirle, lo platiqué con ella y acordamos que la intención era calentarlo más, así que le dijimos que a un table-dance, nos preguntó de porqué la decisión, así que le dijimos que ella tenía la inquietud de por una noche comportarse, vestirse y pasar como toda una puta así que haría lo que fuera por conseguirlo, así que eso es lo que haríamos con ella: hacerla pasar por prostituta, a él le sorprendió el comentario, pero al mismo tiempo le notamos su calentura y que le excitó la idea. Nos dirigimos a uno de los más alejados de dónde vivimos, para no encontrarnos con ningún conocido.

A ella la sentamos en medio, por lo que notaba que entre copa y copa, el buscaba el momento en que yo me distrajera, para acariciarle las piernas, yo me hacía el desentendido y que no me daba cuenta, por lo que siguió mas confianzudamente hasta que notó que yo no le decía nada aún viéndolo que él lo hacía, por lo que tomó valor, y le levantó más el minivestido para meterle mano en su vagina, notando que no traía tanga, así también bajándole el escote y mamarle los pezones. Para eso, se acercó el mesero y le dijo que si mejor no quería rentar un privado, para que los clientes no se exaltaran al estar viendo como la encueraba, él aceptó de inmediato ya por lo caliente que estaba, así que pagó y yo sólo asentí con la cabeza por lo que se fueron al privado, pasaron más de 15 minutos y me pasaban por la cabeza mil cosas, además de que ya tenía la verga bien parada de sólo pensar en que le estaría haciendo. Regresaron y se notaban ya satisfechos, se sentaron y seguimos tomando, y noté que tal vez por el alcohol y el cansancio, se empezaba a quedar medio dormido su jefe, le pregunté a ella como le había ido y dijo que excelentemente bien, que sí valía la pena como amante frecuente, pues tenía una verga grande y muy dura, además de que si se notaba que andaba muy ganoso y cargadito, pues me pidió la tocara, y estaba inundada de semen, además de que ya había escurrido el sillón y manchado el vestido un poco. Ahora ella era quien me insistía que la dejara seguírselo cogiendo, pues se notaba que era un experto y le estaría dando su ración diaria, que ya con más calma le daría toda la noche.
En cuanto se quedó dormido, decidimos esperarnos un poco que se le bajara y mientras nosotros disfrutar y seguir jugando, así que me la estuve fajando y encuerando, por lo que noté que los meseros ya no se acercaron a decirnos nada, sólo veían y disfrutaban a lo lejos, en un momento dado de nuestro faje, se acercó el gerente del lugar y dijo que ella estaba muy rica, que mientras su jefe se la estaba cogiendo, varios de ellos los estaban viendo, que si no le interesaba trabajar ahí calentando clientes pues se notaba toda una experta, por lo que decidimos jugar un poco, y preguntarle que cuales eran los requisitos, ni tarde ni perezoso, el gerente dijo que necesitaba probar la mercancía, por lo que la llevó al privado, y se la estuvo cogiendo una media hora, ya regresó con el semen embarrado en el escote, y muy contenta, pero aún con ganas. Le preguntamos al gerente si le había gustado, el dijo que sí y que el siguiente fín de semana se presentara, ganaría el 50% de lo que pagara cada cliente por ir al privado a desahogarlos.
En cuanto se retiro el gerente ella me comentó al oído que aún seguía caliente, le pregunté que qué mas quería hacer, que si nos íbamos a coger al hotel, pero dijo que no, que quería de inmediato bajarse la calentura, así que tuve una idea: le llamé al mesero que a ella le había agradado y le pregunté si no se le antojaba echarse un palito con ella, asintió y le mencioné que se la podía llevar y además invitar a sus compañeros, fueron 5 los que pasaron por su cuerpecito, y cada uno de ellos descargándose en sus senos después de quitarse el condón.
Su jefe ya se empezaba a recuperar un poco así que nos fuimos y lo pasamos a dejar a su casa, más tardó en recuperar la consciencia al mediodía siguiente, que en llamarle a mi novia que quería darle otra buena cogida pues se había quedado con ganas, y así fue, casi todo un día se quedó encerrado con ella dándole por todos lados y regresándomela bien llena y embarrada de de semen.
Fue así que desde hace medio año, se convirtió en su amante, y cada que anda con muchas ganas, y calientísimoo, le habla para darle su merecido y llenarle su vagina hasta el tope.
Lo malo o inquietante, es que varios de sus compañeros ya se dieron cuenta, y ahora ellos la están presionando para que les dé las nalgas, aún estamos deliberando si les acepta la propuesta y tener ocupada la agenda semanal, o buscaremos por otro lado.
Espero le haya gustado el relato además de haberse calentado

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Memoria USB perdida (II) – Sudamericano

Había pasado casi una semana de los acontecimientos narrados en el relato “Memoria USB perdida” (I) entre Sara, Isma y yo.

Era viernes y estaba en el trabajo cuando recibí un mensaje de whatsapp de Isma (chico de entre 18-19 años) en el que decía:

“Mira lo que estamos haciendo mi amigo Raúl y yo”.

Tras el mensaje, recibí una imagen en mi Smartphone en el que se veía un monitor con una de las fotos de mi novia Sara que había perdido y dos pollas erectas justo delante.

Le contesté:

“Disfrutad con mi novia chicos. Enviadme una foto cuando acabéis. ”

A los 5 minutos mi móvil sonó. Me fui a una esquina de la oficina y descargué la foto. En ella se veía la misma foto proyectada en el monitor de antes cubierta por un montón de semen y dos pollas flácidas al frente.

Al verlo, les envié un mensaje diciéndoles que estaba en el curro y que ahora no podía escribir mucho y que a ver si Isma me contaba quién era el propietario del otro miembro y qué le había parecido mi novia Sara.

Aunque no lo contesté ese día, Isma me comentó que era la de su mejor amigo Raúl, de total confianza y que pensaba que Sara era una diosa a la que había que hacer ofrendas de semen.

* * *

Ya en casa, le conté y enseñé lo ocurrido a Sara y esta se excitó enseguida.

Al día siguiente (sábado), Isma nos llamó y nos dijo que su amigo Raúl nos invitaba a tomar algo a su casa.  Sara y yo lo hablamos y accedimos.

El amigo de Isma vivía en un chalet grandecito en la periferia.

Llegamos a la casa y nos recibieron Isma y Raúl, su amigo sudamericano. Pasamos al comedor y allí estaban los padres del anfitrión. Nos presentamos como unos amigos de Isma y que más tarde nos iríamos de marcha.

Sara y yo estábamos bastantes nerviosos porque los chicos no estaban solos. ¿Qué tendrían en mente? Les propusimos ir a nuestra casa, que estaríamos solos, pero dijeron que no, y que no nos preocupáramos.

Seguimos a Isma y a Raúl por las escaleras hasta llegar al garaje, desde el que  se podía acceder a un cuarto hecho a medida que Raúl usaba para estudiar, fiestas y jugar a la consola.

Una vez dentro, Sara se quitó el abrigo y dejó a la vista de todos cómo iba vestida:

Llevaba las piernas, perfectamente depiladas al descubierto y un vestidito compuesto por una minifalda en volantes y una parte de arriba con filigranas y transparente. Todo el vestidito era negro, y el sujetador con relleno que se descubría bajo las transparencias era del mismo color.

Isma y Raúl se quedaron alucinados.

Mientras Sara les sonreía, observé aquella habitación desprovistas de ventanas y pude ver una tele de 52 pulgadas con varias consolas conectadas, un sofá, una mesita, una mesa llena de papeles con un ordenador y una pantalla de 22”, estanterías llenas de libros y una pequeña cama de 90.

Sara se sentó en el sofá cruzando las piernas. Aquel cruce le subió la falda un poco y dejó ver aquellas dos preciosas y tersas extremidades blanquecinas.

Raúl abrió un armario y dejó a la vista un nutrido mueble-bar. Todos decidimos tomarnos unas caipirinhas. Mientras Raúl las preparaba, Sara  y yo nos reíamos de las bromas que nos contaba Isma.

Nos sentamos, bastante estrechos en el sofá. En un lateral estaba yo, con Sara a mi derecha, seguida por Raúl y por Isma.

Bebíamos y reíamos hasta que sonó la puerta y se abrió de golpe. La madre de Raúl entró y nos preguntó si necesitábamos algo. Su hijo le contestó que no, que estábamos tomándonos algo para no gastar tanto cuando saliéramos. Su madre dijo que eso estaba muy bien, que ahorraran un poco y dijo que para que no nos sentara mal que nos traería algo para comer.

SARA: qué susto me he dado.

RAÚL: ahhh, no te preocupes. Ahorita nos traerá algo y nos dejará tranquilos. Ahora están viendo la tele pero a las 11 y nomás se irán a la cama.

La mujer cumplió y nos trajo unas minipizzas y otros menesteres para comer.

MADRE: ¿cariño, no pasarás frío? – le dijo a mi novia al comprobar el hecho que llevaba una camiseta transparente.

SARA: no, no se preocupe señora. Llevo un buen abrigo. Es que con tanta gente hace mucho calor en las discotecas y así es como si fuera en bikini.

MADRE: bueno, cuídate y no te resfríes.

La madre se acercó y nos dio dos besos a cada uno.

MADRE: no sé si estaremos despiertos cuando os vayáis así que pasáoslo bien y tened cuidado. Rauilito, si necesitas cualquier cosa llámanos.

RAÚL: valeeee mamita. No te preocupes. Te quiero mamita.

La mujer cerró la puerta y nos dejó solos.

Raúl puso música y nos dijo que no nos preocupáramos por el volumen, que sus padres dormían dos pisos más arriba y no se oía nada.

Pronto las caipiriñas fueron bajando en los vasos y Sara le preguntó a Raúl:

SARA: Luis ya me ha enseñado la foto que le enviasteis. ¿Os lo pasasteis bien con mis fotos?

RAÚL: estabas muy lindaaaaa.

SARA: ya vi que os gustó…

RAÚL: sí… Las fotos las hicimos frente a ese ordenador – señaló la mesa y la pantalla panorámica que reposaba encima.

SARA: ¿pensabas que sería así en persona tras ver las fotos?

RAÚL: así con ropa no sé, ¡¡pero estás padre!!

SARA: Isma antes nos ha contado que jugas al fútbol con él y que eres un crack. ¿Por qué no me enseñas las abdominales?

Sin perder tiempo, el chico obedeció y se subió en seguida la camiseta. Se podían apreciar unas abdominales muy marcadas, mejores que las que hace una semana nos enseñó Isma, en una piel morena como la madera.

Sara pasó dos de sus dedos lentamente por aquella cordillera de músculos del vientre hasta llegar al ombligo.

Sara se levantó riendo y dijo de improviso:

SARA: ¡¡¡esta canción me encanta!!!

Empezó a bailar delante de nosotros tres. Primero abrió los brazos y los fue subiendo lentamente al ritmo que movía la cadera adelante y atrás.  Se colocó una mano en la falda, y la movió arriba y abajo (casi dejando a la vista su ropa interior), mientras que levantaba por encima de la cabeza su otro brazo. Se puso de lado y empezó a contonear su cadera con los brazos levantados. Pese a no tener mucho pecho, aquel sujetador push-up le hacía parecer tener una 90. El vestido ceñido realzaba sus formas, su vientre plano y su culo respingón y de infarto.

Se dio la vuelta, y bailó de espaldas a nosotros, moviendo su culito como si le picara algo y poniéndonos a los 3 bien calientes. Levantó tanto su falda que s ele pudo apreciar un poco el culo. En un descuido hasta su tanga negro.  Volvió a bailar de frente de forma provocativa, luego de lado, y terminó el ciclo de espaldas. De frente se subió el vestido enseñándonos el ombligo. Siguió provocándonos y se subió la parte de arriba dejándonos ver su sujetador negro, que ya teníamos visto por sus transparencias.

Se dio la vuelta, subió su falda enseñándonos las rayitas de su tanga y comenzó a agacharse haciendo una sentadilla sin parar de mover aquel culito blanco y terso.

Se pasó los pulgares por los laterales del tanga y subió y bajó las manos sin parar de bailar. Nos dio la espalda, se agachó y empezó a mover el culito como si tuviera espasmos.

Se dio la vuelta mirándonos y acarició las piernas hasta llegar a los pechos. Los juntó y se inclinó hacia delante marcando un gran cañón transparentado por su parte de arriba del vestido.

De repente la puerta se abrió y apareció Nicolás, el padre de Raúl:

NICOLÁS: a ver, podéis bajar la música que estoy viendo una pelí…

El hombre, bajito, regordete y moreno, de unos cuarenta y tantos, vestido en chándal, se quedó helado al ver a Sara, al verla bailar tan sexy. Se acercó, con el ceño fruncido, al sofá, a donde estaba Sara y le dijo en voz alta casi gritando:

NICOLÁS: ¡¿cómo te atreves a comportarte así en mi casa?! ¡Esto no es una discoteca!

SARA: sólo bailaba, no se enfade. Ahora nos iremos de marcha.

NICOLÁS: ¡ha! ¿Ahorita? ¡Tú lo que hacías era poner cachondos a estos críos!

SARA: ¿no le gustaba cómo bailaba? Se ha quedado mirando fijamente unos segundos…

NICOLÁS: yo, yo…

Justo en ese momento comenzó una canción latina con mucho ritmo. Sara empezó a bailar inconscientemente. Puso una mano en el pecho de Nicolás y le empujó, haciendo que este cayera se tropezara con el sofá y se sentase donde antes se había sentado ella.

NICOLÁS: ¡¿Pero qué carajo haces?!

SARA: shhh – mi chica se llevó un dedo a los labios.- Le bailaré esta canción que seguro le gusta. Relájese y verá como no hago ningún mal.

El hombre se dispuso a rechistar pero en cuanto Sara le dio la espalda y comenzó a bailar moviendo al ritmo de reggaeton su culito se quedó callado y con la boca abierta.

RAÚL: ¿a que baila bien papito?

NICOLÁS: calla, calla…

Sara contoneaba su culito de espaldas, y cuando dobló la espalda su mini falda se levantó dejando a la vista sus duras nalgas y su tanga negro. Él levantó las cejas y ella sonrió al percatarse. Agitó aquel trasero y se movió ligeramente como un flan. Se pasó las manos por el culo lentamente, provocándonos a los cuatro.

Se dio la vuelta y al mirar a Nicolás, éste le sonrió levemente. Bajó la vista y pudo notar una pequeña protuberancia en el pantalón de chándal de aquel hombre maduro. Se acercó a él de frente, colocó sus manos en sus hombros y contoneó su culito. Isma se asomó un poco para ver aquel trasero, pero el resto no perdimos de vista aquella cara viciosa de labios carnosos entrecerrados y el escotazo que tenía mi novia. Aquellas dos tetitas estaban bien cerca de la cara del hombre. Sara abrazó lentamente al hombre, rozándole con los pechos el cuerpo. Cuando se incorporó, sus tetitas estaban a la altura de la lengua del hombre. Sara se puso las manos en los laterales de sus senos y empezó a juntarlos como si quisiera dar palmadas con ellos. Los ojos del padre de Raúl casi se salían de sus órbitas y no paraba de resoplar.

El hombre se estiró para besarle los pechos, pero en ese momento ella se dio la vuelta, siguió bailando lentamente de espaldas y bajando su culito. No hubiéramos sabido si se estaba restregando contra Nicolás si no hubiera sido por su interjección:

NICOLÁS: mmm, ¡qué culito más rico!

Sin previo aviso el hombre le bajó la falda dejándola en tanga. En lugar de protestar ella se rió.

SARA: ¿más tranquilo señor?

NICOLÁS: mmm. Niña, tendrás que quitarme el enfado con tus bailes.

Sara, de espaldas, apoyó sus manos en las piernas de Nicolás y contoneó su culito contra su paquete, del que ya se podía ver una gran erección bajo la ropa.

Aquel culito blanco y puro parecía casi desnudo por el pequeño tanga y se movía de arriba abajo aplastando el paquete de aquel hombre.

Nicolás se lanzó y colocó sus manos en las piernas de Sara. Fue bajando hasta tocarle el culo. Aprovechaba para apretar a la chica más contra él.

Sara se levantó y se subió encima de Nicolás, como una amazona sobre aquel hombre regordete. Le apartó las manos cuando este intentó tocarle las tetas y se quedó quieta.

SARA: ¿nos dejarás hacer lo que queramos sin rechistar?

NICOLÁS: sí sí. Pero amor, no pares.

Sara rio apoyándose con los brazos en el sofá, empezó a cabalgar al hombre. Al principio despacio, restregando lentamente su tanguita por encima de el paquete de él, pero poco a poco fue cogiendo velocidad y emitiendo gemiditos. Se podía apreciar una mancha de humedad en su tanguita. En un momento dado la camiseta del hombre se subió, y la punta de su polla salió a la luz. Ella la tocó con un dedo, se rio y cabalgó más rápido. Cuando el hombre no aguantó más, se corrió, soltando un buen chorro blanco que le impactó sobre la barriga, seguido de otros 3 que terminaron formando una laguna que se desbordaba por los lados.

Sara se paró y le dio un piquito al hombre. Éste se levantó y se fue al baño a limpiarse.

SARA: ¿qué? ¿Nos vamos de marcha?

Los 3 chicos nos miramos y tras aquella exhibición pasional contestamos con una tímida afirmación.

RÁUL: Papá, ¿qué nos podrías acercar a la disco en el auto? – preguntó a su padre nada más este salió del baño.

NICOLÁS: claro que sí hijito – dijo sonriendo – os llevaré a los 3.

***

En el coche no ocurrió nada digno de mención. Llegamos a un pub de mala muerte bastante pequeño que solían visitar Raúl e Isma. Estaba bastante lleno por chicos de su edad, y tanto la música como las personas eran claramente latinas. Nos quitamos los abrigos y nos dirigimos al otro extremo de la puerta para poder dejarlos apoyados en una barra llena de ropa.

En cuanto Sara dejó a la luz sus suaves piernas acabadas en minifalda y su camiseta transparente que era una ventana hacia su sujetador, los chicos del lugar centraron su vista en ella como si sus miradas fueran arpones.

Isma propuso invitarnos a unos chupitos, y nos dirigimos abriéndonos paso hasta la barra. Yo iba justo detrás de Sara. Pude ver cómo muchos chicos más que apartarse un poco para dejarle paso hacían justo lo contrario para rozarse y acercarse más. Otros tantos le dedicaban piropos o la animaban a que se fuera con ellos.

Nos resguardamos en una parte de la barra que quedaba un poco solitaria al tener una columna por medio. Tomamos nuestros chupitos y aprovechamos el espacio libre para bailar un poco.

Sara bailaba extremadamente sexy. Sólo nosotros tres la separábamos del mar de tiburones que intentarían comérsela a la mínima ocasión. Éramos sus protectores, pero nosotros, y más tras el espectáculo acontecido en casa de Raúl, también éramos escualos.

LUIS: cariño, porqué no te quitas esa camiseta, que total el efecto será el mismo – le dije bromeando.

En lugar de burlarse de mi broma, se puso a reír y se quitó la camiseta, quedándose en sujetador. Sus tetitas botaban con su baile dentro de aquel constringente sujetador.

Mientras Sara bailaba aquella música latina, Raúl se le acercó animado. La cogió por la cintura y se pusieron a bailar cada vez más pegados. Ella giró y siguió bailando de espaldas. Su culito se movía como la rueda de un coche, y en cada vuelta rozaba el paquete de Raúl. En un momento determinado ella dio un giro, y todos pudimos apreciar la imponente erección que tenía el chico. Se volvieron a pegar y Raúl la agarró de la cintura juntándola bien contra sí.

Su baile era cada vez más caliente hasta que Sara se separó y se acercó a Isma, que estaba sentado en un taburete. Le beso lentamente en los labios, y se arrejuntó los pechos en el sujetador frente a la cara del chico. Éste, hundió su cabeza entre aquellas dos tetas, no muy grandes, pero bien turgentes.

Raúl se acercó a Sara por la espalda y se pegó a su culito diciéndole.

SARA: nos has puesto muy cachondos en mi casa. Al chófer ya le diste lo suyo, ahora nos toca a nosotros.

Raúl se apretó más a ella  y le colocó sus manos en la cintura. Sin parsimonias, subió rápidamente hasta llegar a los pechos y los apretó hacia arriba. Le acarició las piernas y fue ascendió hasta subirle la falda lo suficiente para dejar al descubierto su tanguita. Sin delicadeza, le desabrochó el sujetador y le estrujó las tetitas mientras que ella no dejaba de besarse con Isma.

Mientras Raúl seguía magreándola, Sara le bajó la bragueta de los vaqueros a Isma y sacó su polla al aire libre. Empezó a masturbarle al son de la música sin dejar de mirarle.

El chico se levantó del taburete y ayudó a sentarse a ella. Inmediatamente, acercó su tranca a la cara de Sara, y ésta empezó a darle lametones al prepucio.

ISMA: sí nena, cómetela.

Ella, obediente, se metió aquel miembro erecto en la boca y empezó a chupársela. Raúl también había desenfundado y se la cascaba justo al lado. El joven acercó su miembro a la cara de Sara, y esta, en un rápido movimiento, cogió aquella cola por la base y empezó a chuparla. Su cabeza se movía con rapidez mientras mamaba alternativamente aquellas dos pollas.

Se bajó de la silla y se puso en cuclillas en el suelo para chupar aquellas pollas mejor. Sus pechos botaban por el ritmo de sus succiones. Juntó los dos capullos y se los metió a la vez en la boca.

Los mirones se arremolinaban entorno a nosotros cuatro y mantenían las distancias.

RAÚL: así así, putita, así. Chúpatela toda. Toda la pija…

Ella aumentó el ritmo sin dejar de mirarle.

RAÚL: ¿te gusta?

SARA: mmmm, sí, mmm.

Me senté en el taburete y empecé a cascármela yo también. Raúl ayudó a mi chica a levantarse y tras meter una mano bajo su falda empezó a masturbarla.

RAÚL: no hace falta mucho… qué mojadita está…

Le subió la falda y tras apartar el tanga a un lado, fue buscando con la punta de su lanza su coñito.  Sara se apoyó en mí para no caerse. Nos sonreímos y su cara se transformó cuando nuestro nuevo amigo se la metió de golpe.

Se la estaba follando con golpes secos, y ella me miraba con un gesto agónico de placer. A los pocos minutos, me miró con cara traviesa, y tras coger mi miembro empezó a chupármela.

RAÚL: mmmm, qué culito tienes, mmmm. – Decía mientras le agarraba el culo al ritmo de sus penetraciones.

SARA: sí… Isma.. ahora tú guapetón… Métemela…

Sonriente, el aludido pidió turno y se colocó detrás de Sara. Le acarició la espalda y empezó a penetrarla muy lentamente. Ella quería más, pero él disfrutaba cada introducción con deleite. Pegó su cuerpo al de ella y le susurró al oído:

ISMA: voy a correrme dentro de ti, como he estado haciendo a diario en mi imaginación mientras me la cascaba.

El chico aumentó el ritmo hasta que su voz se elevó por encima de la música y empezó a correrse dentro de mi chica. Se apartó a un lado, y sin dar tiempo a que Sara se limpiase, Raúl ocupó su lugar y empezó a follársela con fuerza.

Los mirones se habían envalentonado y un par de chicos acariciaban a Sara. Poco a poco se fueron soltando más, y uno le estrujaba las tetas mientras que otras tantas manos anónimas la toqueteaban por todos lados.

Aquello se nos estaba yendo de las manos. Pude ver cómo Isma llamaba desde el móvil de Raúl con cara seria. Raúl no tardó en correrse. Se separó y chorreones de semen cayeron por las piernas de mi chicas. Un desconocido intentó penetrarla, pero Sara se pegó a mí y le rechazó.

LUIS: chicos, hay que irse. Coged la ropa y abridme paso.

Cogí a Sara en brazos y seguí a Raúl e Isma que se abrían paso entre la multitud. Al salir a la calle, el padre de Raúl nos esperaba con la puerta abierta.

NICOLÁS: ¡vamos, vamos, a dentro!

***

Nos metimos a toda velocidad, con Sara casi desnuda dentro del coche y conducimos hacia casa de Raúl.

NICOLÁS: Isma ya me lo ha contado todo. No os preocupéis,  no pasa nada.

De repente Sara cortó la tensión riéndose a carcajadas.

SARA: eso, no ha pasado nada. Sólo que casi me follo a todo el pub.

Todos nos reímos. Mientras hablaba, se iba vistiendo.

SARA: a todos menos al más importante…

Isma y Raúl se bajaron al llegar a su casa y su padre nos acompañó hasta nuestra casa. Entró por el parking y una vez paró el coche Sara le dijo:

SARA: gracias por todo Nicolás. Es usted un caballero.

NICOLÁS: faltaría más.

SARA: fíjese que mi novio se ha quedado sin disfrutar esta noche. Iba a recompensarle en el coche, pero por respeto a usted no lo he hecho.

NICOLÁS: no pasa nada…

Sara metió la cabeza entre los asientos delanteros y le dio un beso en la mejilla a Nicolás. El hombre rio, y no me di cuenta de por qué hasta que me pude dar cuenta que Sara le estaba acariciando el paquete. En un santiamén le sacó la polla y empezó a pajearle.

Yo hice lo propio y cuando Sara se dio cuenta, se acercó a mí de espaldas y levantó la falda. Apartó su tanga a un lado. Y se agachó hasta meterse mi polla. La luz del parking se apagó dejándonos a oscuras. Aún estaba empapada por dentro. Empezó a cabalgarme y yo apenas sólo podía ver su culito saltando y su espalda. Se reclinó un poco más hacia detrás y pude ver a nuestro conductor entre los dos asientos con la polla en ristre. Ella volvió a inclinarse hacia delante, y me imaginé que los gemidos que oía debían de provenir de la satisfacción de Nicolás mientras mi chica se la chupaba.

El hombre no aguantó mucho y al poco tiempo se corrió. Sara se levantó y dio la vuelta. Pude ver cómo tenía la cara y el cuello llenos de semen. Empezó a cabalgarme de frente hasta que me corrí dentro de su coñito.

Nos limpiamos con clínex y recompusimos, listos para volver a casa.

FIN.

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Mi novia es bien puta y yo lo disfruto

Hola, mi nombre es Alejandro, (1.75 75 kg, moreno claro y velludo) y mi novia se llama Elena (1.65, 58 kg, blanca y bien curveada), estamos en México, andamos rondando los 30´s. Somos unos chicos agradables, relajados, amenos, y muy pero muy calientes. Bien, como referencia les contamos algo de antecedentes de nuestra vida swinger. Ella ya es separada y cómo sexualmente en su matrimonio no le fué muy bien que digamos, cuando la conocí y tuvimos sexo, ambos notamos que iba a ser una parte muy importante de nuestra relación, experimentamos muchas cosas, y esto dió pie a que se dejara llevar en todas mis fantasías. En un inicio, yo ya había leído muchas revistas acerca de este estilo de vida, el cual al imaginármelo, me calentaba demasiado, y si no estaba con ella o la veía, me masturbaba frenéticamente pensando cómo sería ella y cómo se comportaría. Pues bien, en algunas ocasiones que cogíamos y ella estaba demasiado excitada aprovechaba para lanzar mis sugerencias de experimentar algo diferente, con otras personas, pero ante su negativa sólo me quedaba más caliente aún.
Fue por iniciativa de una compañera de ella que es bi de nombre Sandra, que ella empezó a sentir curiosidad, ya que se le insinuaba demasiado, se le acercaba, acariciaba e intentaba besarla o fajarla, ya en esa época me contaba que su grupo de compañeros de trabajo, 3 hombres y 2 mujeres, le proponía realizar alguna reunión en un hotel y darle rienda suelta al cuerpo, es decir, tomarse unas copas, y después lo que resultara, ya que siempre le decían que estaba muy rica, delgadita pero sabrosa, que se notaba que le encantaba coger y sería una delicia comprobarlo. Incluso llegaron a proponerle que bailara para ellos, que le pagarían algo de dinero, para que se vistiera de colegiala o maestra, les bailara, les hiciera un strip tease, y lo que resultara, que podría invitarme a mí para que viera como disfrutaba ella con todos ellos.
A ella no le molestaban los comentarios, pero siempre rechazaba las propuestas, más bien se excitaba al contármelo, y al igual que yo, nos calentábamos tanto que terminábamos cogiendo muy rico, imaginando yo, como sería ese encuentro que ellos deseaban. En un inicio me molestaba un poco que el que era su jefe y sus demás compañeros se la querían coger, su insistencia era continua, y aunque me excitaba la idea en el fondo si ocurriera tal vez me hubiera enojado más.
Total que algún día la convencí de que le diera línea a su compañera Sandra, con el propósito de que de tuviéramos un trío con ella y así disfrutar ambos, ya que Sandra también era una delicia de mujer, ya que era a quien dedicaban sus masturbadas más de la mitad de sus compañeros de trabajo . Sandra aceptó la propuesta, pero más por la calentura de coger con ella, que de que estuviera con ambos. Asistimos a un bar, donde descaradamente Sandra fajaba a mi novia debajo de la mesa, le metía dedo, sobaba sus senos y le besaba el cuello, mientras yo aprovechaba para meterle dedo y tocarle sus senos a Sandra, de todo ello se dieron cuenta las personas de las demás mesas y la mayoría no quitaba la vista de tal espectáculo, fue tan excitante, que el mesero que atendía nuestra mesa, se acerco a nivelar las patas de la mesa con tal de ver por debajo las dedeadas, manoseadas, y las piernas ricas sin medias y ya sin tangas de ambas.
El encuentro no salió como pensábamos puesto que no me pareció a mí que Sandra se obsesionara tanto con ella sin entender que era un trío.
Ahí terminó este intento, pero la calentura siguió y las fantasías y propuestas también, hasta que nos decidimos contactar desde una página especial en contactos swinger. Recibimos cientos de mensajes, y nada que encontrábamos algo interesante.
Ya por esa época mi novia había cambiado de área de trabajo, con nuevo jefe, nuevos compañeros, y obviamente nuevos pretendientes calenturientos. Aquí es dónde empieza el inicio de su comportamiento y en adelante de nuestro cumplimiento de fantasías. Uno de sus compañeros llamado David, se vió bastante hábil, platicando mucho con ella diciéndolo lo guapa que estaba y que se antojaba mucho, pero para no verse tan insistente y que ella cayera solita, platicaba con ella mucho de sexo, pero no insistiéndole sino más bien pidiéndole que le presentara alguna amiga cojelona que quisiera acción, ya que él era un cojelón de primera, y muy caliente, que tenía encuentros esporádicos con amigas, pero ya quería alguna de planta a quien estarse cogiendo, ya que era un experto, y le encantaba estarla metiendo. Mi novia más bien por curiosidad, aceptó, y le presentó algunas amigas pero con ninguna de ellas se concretó nada, yo veía que mi novia se esmeraba en intentarlo ayudar y no pasaba nada, ya por esa época él le comentaba a ella que pues ella no tenía de que quejarse puesto que tenía quien se la cogiera, incluso llegó a comentarle a ella que se había inscrito en una página de contactos con tal de encontrar alguien para tener sexo, pues ya estaba desesperado, así que ella inocentemente (o con iniciativa) le contó de nuestros inicios en el mundo swinger y que también contactábamos con hombres solos, le dimos nuestro Nick de la pagina y el vió nuestras fotos, pero al ver las de ella se puso loquito y excitadísimo, diciendo que nunca se hubiera imaginado lo que tenía escondido mi novia bajo la ropa. Así es que mi novia puso manos a la obra y sólo esperó el momento en que yo mismo se lo pidiera, así que ella dijo que ya tenía un candidato para un trío, y yo le dije que si era su amigo David, que adelante, se lo cojiera. Le brilarron sus ojitos y más ella que ya andaba urgidísima de que él la hiciera suya y comprobar si era cierto todo lo que le decía. Así que previos análisis de salud y con confianza (ya que a mí me gusta mucho el creampie) proseguimos con el plan. Así quedamos un día de la semana, nos pusimos de acuerdo y nos fuimos a un hotel con jacuzzi. Previamente ya habíamos platicado los 3 y le explicamos que se relajara y todo estaría bien, que a mí era algo que me gustaba (prestar a mi novia) y que ella también disfrutaba.
Nos metimos los 3 a jacuzzi, al inicio el estaba un poco indeciso en cuanto que hacer y que ella se excitara, pero poco a poco fue tomando iniciativa y ella fue disfrutando, él tiene una verga más grande que la mía, un poco curveada y un poco más gorda, por lo que ella inmediatamente se prendió de ella y la estuvo estimulando manualmente un buen rato, preparando el trozo que iba a disfrutar.
Estando ella en medio de los dos, jugueteamos ambos, uno con cada seno de ella chupándolo, lamiéndolo, y besando su cuello y boca, mientas le abríamos las piernas, e íbamos acariciando su clítoris y la entrada de su vagina, poco a poco metiéndole un dedo, algunas veces él, en algunas yo, además de acariciarle sus nalgas y culo, es en ese momento que él, se incorpora un poco más cerca de ella y la levanta un poco, para poder restregarle de cerca su verga en sus piernas y en la entrada de su vagina, ella estaba más excitada que nunca, puesto que la estimulábamos manualmente el clítoris, dedeándola, y besábamos poco a poco sus senos, me acerqué a su oído para preguntarle cómo se sentía, diciendo ella que estaba a punto de explotar, muy caliente, excitadísima y que ya quería que él se la metiera. David tomaba su verga y pasaba su cabecita por fuera de los labios de su vagina, frotándola en ocasiones muy rápido, haciéndola que ella se estremeciera. Puso por un momento su cabezona verga en la entrada de la vagina y mi novia no sé si intencionalmente o por accidente, realizó un movimiento como si se resbalara, y de ese deslizamiento se metió la verga de David completa. Soltó un grito muy fuerte y se vino en ese instante, pude tocar por fuera como era que estaba completamente clavada y ver a David disfrutando también de la vagina caliente y lubricada de mi novia. Mientras empezaban ambos un movimiento lento en lo que ella se recuperaba del orgasmo, le indiqué al oído que ese no era el plan, que aunque ya teníamos seguridad de que estaba libre de enfermedades, no se la cogería sin condón, en un inicio me pidió que sólo la dejara disfrutar unas metiditas y después le pediría el condón, pero al verla fuera de sí y moviéndose como putísima, disfrutando y gritando, a la segunda vez que le dije, me dijo que ni madres, que ella quería sentir su semen atascarla hasta el tope, al fin que no había problema. Me dediqué sólo a observarlos de cerca y tomarles fotos ya que era bastante excitante ver a mi novia bien empalada y disfrutando la experiencia al máximo, duraron un buen rato, y después de otros orgasmos más de ella, el dijo que estaba a puno de venirse, y preguntó si se salía, contestando ella con un jalón de piernas acercándolo más a ella y apretando sus músculos vaginales para exprimirlo bien, él dió un grito fuerte anunciando su descarga y sus trallazos de semen al fondo de la vagina de mi novia invadiendo hasta su útero, ella tuvo un orgasmo simultáneo y en cuanto el se salío pude ver en el agua algunos hilillos blancos de semen flotar.
Salimos los 3 del jacuzzi, y mientras él se recuperaba descansando en la cama boca arriba, yo estaba más que a punto de explotar, así que inmediatamente empecé a dedearla y a sentir el semen invadiendo su interior, mi calentura no pudo más y empecé a penetrarla con fuerza, sintiendo lo lubricado de su vagina llena de semen de David, a cada embestida salía un poco de semen de su rica vagina, escurriendo los bordes y llegándole hasta las nalgas, formando una espuma blanca que algunos conocerán cuando se coge una vagina llena de semen, no duré mucho pues estaba muy excitado, así que con una inmensa descarga eléctrica, fui depositando en varias contracciones cada mililitro de semen que le tenía guardadito. Desbordó su vagina, ya que no pudo mas contener tanto. En lo que ella se recuperaba de tantos orgasmos y nosotros también, platicábamos un poco de alguna que otra aventurilla, hasta que David, descaradamente se frotaba la verga anunciando que estaba excitándose y preparándose para una segunda cogida. Para excitarla aún más, la siguió besando, el cuello, senos, cara, estómago, hasta que llegó a su vagina y supe que no le importaba en lo más mínimo estar hasta el tope de 2 bondadosas eyaculaciones, le lamío el clítoris, beso un poco la entrada de su vagina, los bordes, y metía poco a poco sus dedos, con el cuidado de no sacar todo su semen. Ella fue incrementando su excitación hasta que no pudo más y le dijo que ya se la cogiera. La tomó de misionero y le dejó caer toda la verga de un jalón la tuvo después patitas al hombro, y dándole unas metidas muy profundas, tanto que ella casi lloraba, le pregunté si le dolía y sólo indicó que no, que nunca se la habían metido hasta el fondo y le gustaba mucho. La colocó en varias posiciones, de perrito, de ladito, hasta que él le decía al oído que estaba muy sabrosa y apretaba muy rico, así que sintió su llegada, y nuevamente descargó su semen dentro, ella temblaba de tantos orgasmos y de sentir su vagina bastante llena y lubricada. El se dispuso a descansar, por lo que yo aproveché para estimularla un poco, mientras me la mamaba muy rico, con el espectáculo que tuve estaba más que excitado de nuevo, y con la verga bien parada también a punto de estallar de nuevo, así que estando de perrito ya que venirme, saqué mi verga y la descarga de espermas quedó en la unión de sus nalgas y entrada de su culito, ya los 3 bastante cansados y calientes decidimos dar por concluida la sesión, no sin antes vestirse ella con su tanga puesta para impedir que salieran las 3 descargas, lo cual fue imposible puesto que llegando a su casa metí mi mano y descubrí como desbordó la mayor cantidad… Dejando a David en su casa, acordamos que de ese día en adelante sería el amante de planta para satisfacerla sexualmente como más le apeteciera, pero también podía disponer de ella cuando anduviera más que caliente y no quisiera desperdiciar su semen con masturbación.
Así han transcurrido unos meses, y la he notado muy complacida y complaciente, puesto que ahora si tiene verga cada que se le antoja, a veces se salen del trabajo a la hora de la comida a echarse un rapidín, o la mayoría de las veces llega ella más tarde a su casa, así cuando me toca a mí la acción, puedo darme cuenta que ya le dieron su buena calentada, excitada y descargada de semen en su interior, lista para que yo entre en acción con su respectiva dosis.
Aquí no termina la historia, puesto que últimamente sacaba mucho a conversación a su jefe actual, un señor ya maduro de unos 50 y tantos años, diciéndome que era un hombre separado que vivía solo, que a veces no salía, y que de vez en cuando le decía que si en las tardes tomaban un café, pero hasta ese momento creí que esa era toda la verdad, sólo que un día que andábamos los dos solos de antro, ambos tomamos un poco de más, así que llegando a su casa y empezando la acción, aproveché su estado un poco alcohólico para que mientras la cogía, preguntarle sobre su jefe, y cuál fue la sorpresa al enterarme que desde hacía tiempo ya le había pedido las nalgas, diciéndole que él estaba sólo y no tenía como complacerse sexualmente, que él estaba para dar mucho y de sobra y ella para recibir, así que se complementaban y que cuando ella aceptara cogerían muy rico, así el aprovechaba todo momento que estuvieran solos para recordárselo y que ella aceptara, diciéndole incluso que a la hora de la comida hicieran algo rápido, además, proponiéndole que cuando ella tuviera vacaciones lo fuera a visitar para darle gusto todo el tiempo. Ella ya consciente dice que aún no acepta, y me pregunta a mí que si yo quiero ella afloja, pero yo le contesto que ella es quien decide, aunque con su comportamiento yo casi juraría que también su jefe se la anda comiendo sólo que ella no me lo quiere decir, sabe que no me molestaría, pero no lo quiere aceptar, en fín, si a ella le gusta estar cogiendo rico, y a mí me excita, que más que conveniente que tenga varios amantes para satisfacerla, ya que es mi putita insaciable.
Un saludo, y espero me compartan alguna historia similar

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