“La yegua de mi Tía” (Episodio 2)

Mí tía contrataba mucamas que estaban muy buenas para calentarme, eran jóvenes y las hacía vestir con ropita apretadita de yegua, ella misma les elegía la ropa. Elegía a potras parecidas a ella…

Ellas estaban acostumbradas a vernos desnudos, nos comportábamos con naturalidad, aunque más de una vez las miradas se cruzaban, o descubrías a alguna mirándote la verga…

Yo a veces tomaba sol por las mañanas mientras mi tía iba de compras, con lo cual dejaba órdenes a su mucama para que estuviera pendiente de mí y me atendiera como a mí me gustaba…

A una de ellas, recuerdo, una de esas mañanas le propuse un juego; como tenía cara de pícara y de putita, y además su físico era parecido a la yegua de mi tía, al llevarme un zumo a la piscina, le expliqué que me encantaría que se pusiera una tanguita de mi tía y sus tacos altos, por supuesto le ofrecí dinero… aceptó de mil amores…

Al cabo de unos minutos apareció en la cocina vestida como la putona de mi tía, yo la esperé empalmado y fumando… ella se vino hacia mí en cuatro patas directo a mi pija para mamármela… le pregunté que qué hacía? Que se equivocaba conmigo y que sólo quería que fuera al dormitorio y le lamiera la verga al novio de mi tía, que la noche anterior se había acostado totalmente borracho, se extrañó un poco al principio pero luego aceptó…

El novio dormía boca arriba en la oscuridad de la habitación, tenía la pija semidura… ella entró sigilosamente y sin tocarlo se introdujo el pedazo de carne en la boca, así se quedó un ratito hasta que creció completamente. Desde la puerta de la habitación el parecido con mi tía era excepcional…Antes le había explicado que mi tía la chupaba casi sin mover la boca, que dejara que la saliva inundara su verga, que apretara con su boca pero que no lo pajeara ni moviera la cabeza demasiado…que siguiera así estática y con la verga en la boca…

En eso llegó mi tía del supermercado, llevaba un vestidito rosa corto y apretado, al llegar se quitó las bragas porque decía que hacía mucho calor, le ayudé a acomodar la compra, y fumamos un cigarrillo juntos…

Charlábamos amablemente y en el medio de la charla le pregunté si era celosa con su novio…la pregunta le hizo gracia y dijo que absolutamente no…

Le pregunté que qué pasaría si descubría a una mujer mamándole la verga a su macho tal como lo hacía ella y respondió que eso era imposible pero que sólo imaginarlo la excitaba…Fue ahí que me animé a decirle que subiera conmigo a su habitación…

La sorpresa fue increíble al ver a la putita de su mucama en cuatro patas vestida igual que ella y con la pija de su novio en la boca, estuvo a punto de gritar pero tapé su boca, la cogí desde atrás y nos quedamos viendo…yo tapaba su boca y apretaba mi verga en su culo, ella lo notó rápidamente y se tranquilizó…

Al verme la mucama, le hice una señal para que lamiera con más ímpetu… así empezó a comerle los huevos poco a poco mientras lo pajeaba lentamente, mi tía poco a poco empezaba a mover su culo, frotándolo en mi pija, noté que se estaba calentando mucho…

La mucamita seguía haciendo su trabajo, mientras yo acercaba mi verga a la puerta de la conchita de mi tía, noté que la hija de puta estaba empapada…

Al cabo de unos minutos, lentamente fui introduciendo mi enorme pedazo de carne dentro de ella, ella hacía como si nada, observaba la escena y apenas abría sus piernas para que yo entrara, así nos quedamos clavados, yo tapándole la boca y con mi pija dentro y sin moverla, ambos observando como su macho gozaba pensando que era la puta de su novia que acostumbraba despertarlo así….

La yegua de la mucama chupaba esa verga desesperada y cada vez más rápido, mi tía imperceptiblemente me bombeaba en mi pija, los dos disimulábamos…

En unos minutos ya no dábamos más, su novio la tenía a punto de explotar, y yo aguantaba y me resistía a acabar, me quedaba clavado a ella, mientras ella me llenaba la mano de saliva… fue entonces cuando de la verga de su macho salió un chorro caliente de leche que llenó la boca de la mucama, yo a su vez no pude aguantar más y llené la concha de mi tía con mi semen, fue lentamente y contenido, ya que no quería que pensara que me la estaba follando…

La mucama se incorporó rápidamente y salió de la habitación, en eso el novio llamó a mi tía: _Puta! Ven y trágate la leche delante de mí, yegua…!

Estaba completamente despierto, no sabíamos que hacer en eso mi tía tuvo una genial idea, detuvo a la mucama y le dijo que le diera la leche que llevaba en la boca, la mucama abrió la boquita dejando que el semen se deslizara por sus labios, mi tía colocada debajo con la mandíbula abierta recibió el néctar blanco…además con su mano debajo de su concha recogió mi lechita y se la introdujo también, así se dirigió a la habitación y frente a su novio se tragó toda la comidita, él le agradeció la mamada y siguió durmiendo…

Ese día tomamos café juntos en la cocina, yo estaba desnudo como siempre y ella llevaba un vestido verde elástico que marcaba su culo y sus grandes tetas, no llevaba bragas y acompañaba el conjunto con unos tacones altísimos a juego…

Mi tía siempre me sorprendía, esa mañana me preguntó si yo había fantaseado con un hombre alguna vez, rotundamente dije que no y me dijo que antes de negarme debía probarlo. Me hizo gracia su ocurrencia y al cabo de unos instantes ella tenía un plan…

Después del café fumamos un rato, yo estaba duro, el café, la conversación y su cuerpo de puta barata me excitaban muchísimo. Todo transcurría normalmente, era un día más. Se puso a fregar los platos y se levantó un poco el vestido, dejando ver la mitad de su orto. Era una hija de puta y empezaba a calentarme demasiado…

Al acabar de fregar hizo una llamada telefónica, pasó un rato y tocaron la puerta, era Olga, una de sus amigas, tan o más puta que ella: rubia teñida algo narigona, con cara de yegua y con un orto increíble. Al rato de llegar, me llamaron al salón, las dos estaban en tetas y con tanguitas diminutos metidos en la colita…tacones altísimos y muy cachondas, tenían un plan y yo no sabía de qué se trataba…Desde el salón se veía el jardín con la piscina, me dijeron que me sentara en el sofá y observara, y que ya me dirían qué hacer. Ese día era jueves y cada jueves el jardinero, un señor de mediana edad algo gordito pasaba a cortar el césped. Ellas se dispusieron a tomar el sol y a esperar a Pepe…

Cuando el jardinero llegó no podía creer semejante espectáculo, las dos yeguas tiradas llenas de aceite tomando el sol, en tanga, con tacones y gafas de sol; al cabo de unos minutos Pepe estaba empalmadísimo, pero disimulaba porque era un buen empleado…Yo observaba con mi pija durísima, los huevos comenzaban a dolerme…

Pasado un tiempo mi tía estaba boca abajo y se hacía la dormida, Olga se levantó y fue hacia Pepe, con un cigarrillo en su boca le preguntó si tenía fuego, Pepe estaba nerviosísimo, no podía disimular el bulto que sobresalía de su mono de trabajo, al intentar darle fuego, se le cayó el mechero, Olga se agachó y con su mano se apoyó disimuladamente en su verga, mientras recogía el mechero, luego encendió su cigarrillo y volvió junto a mi tía, las dos disfrutaban como locas…

Poco a poco fueron calentando a Pepe con técnicas de putitas: le pidieron que les pasara bronceador, era excitante ver las manos rústicas del jardinero acariciando esos hermosos ojetes bronceados y brillantes, reían juntos y se la estaban pasando muy bien. Mí tía preguntó a Pepe si quería ir a la habitación con ellas a lo que el hombre casi emocionado apenas pudo soltar un: claro! Fue ahí cuando ellas le explicaron que irían a prepararse para esperarlo, y que mientras tomase una ducha en el lavabo del jardín y cuando acabara subiera desnudito…

Las putonas entraron riendo y me llevaron a la habitación:_ Carlitos! Ahora empieza la historia verdadera…, me dijo la yegua de mi Tía. Yo estaba excitado…

En la oscuridad de la habitación estaba todo dispuesto, ellas dos tiradas como potras en la cama y yo sentado en una silla, desde fuera al entrar no se podía distinguir absolutamente nada.

Pepe entró durísimo, su verga parecía que iba a estallar, Olga lo recibió de pie en la cama, él no veía nada. Lo invitó a acostarse, tomó sus manos mientras le metía la lengua en la boca, mientras mi tía vendó sus ojos primero, y luego cogió sus brazos y suavemente los ató al respaldo de la cama… Ahí entraba yo, el plan estaba funcionando…

Mi tía acercó mi cabeza a su verga y empujó para que yo la oliera, tenía sus huevos gordos cerca de mi nariz y aquel olor me excitó terriblemente, poco a poco me emborraché de placer y empecé a lamer sus bolas una a una. Olga sentada en su pecho, dejaba que a su vez el jardinero lamiera sus tetas…

Yo no podía creer lo que estaba pasando, a medida que comía sus huevos me calentaba más, sumado a que mi tía había empezado a lamer mi culo, todo este cuadro me estaba haciendo volar. Después de sus huevos, metí la cabeza de su pija en mi boca y se la llené de saliva, disfrutaba como un loco, quería tragarme ese hermoso pedazo de carne, mi culo a su vez tenía dentro ya dos deditos de mi querida tía empeñada en culearme con las manos y con la lengua…

A esa mamada alucinante se sumó Olga, las dos bocas lamiendo desesperadamente esa verga, yo a veces aprovechaba y le metía la lengua a la yegua putona, ella encantada, mientras Pepe le comía la conchita….

Mi tía me culeaba con una mano mientras me pajeaba suavemente con la otra, en un momento determinado, me hizo incorporar y me condujo a sentarme en la pija del jardinero, poco a poco fui sintiendo un dolor bestial pero que sin embargo me hacía morir de placer, a punto de gritar estuve, cuando ella me metió su lengua en la boca y me cogió del cuello ahorcándome suavemente…

Al cabo de unos minutos, yo estaba con un rabo enorme en mi culo, comencé a cabalgar como una putita, mi verga a su vez era devorada por Olga y mi Tía. Pepe moría de placer…Cada vez con más fuerza saltaba encima de su dura verga y ellas mamaban desesperadamente….El jardinero empezó a gritar que se iba a correr y la verdad que yo no aguantaba más, en esos instantes sentí como un chorro de leche caliente inundaba mi culo, fue la mejor experiencia de mi vida, ese chorro dio directamente en mi punto G provocando a su vez que mi pene explotara en las lenguas de mis queridas aliadas. Me quedé sentado encima del jardinero un rato hasta que su verga se desinflamara un poco, sigilosamente me quité y me aparté, mi tía abrió mis nalgas y con su lengua intentó tragar toda la leche posible. Después se encargaron de Pepe, era precioso ver como con sus lenguas embadurnadas de mi néctar limpiaron la verga hasta no dejar ni una gotita…

Un día tuve en mis manos el diario que mi tía escribía cada noche, en él reflejaba sus experiencias, reflexionaba y expresaba sus más íntimos deseos. Al final del diario un párrafo llamó poderosamente mi atención… Ella decía que sentía mucho morbo y curiosidad por experimentar alguna vez sentirse forzada al sexo, en sus palabras: “-desearía alguna vez ser violada y que me trataran como una puta, es una asignatura pendiente que me excita de sólo imaginarlo…”.

Estuve meditando algunos días sobre ese párrafo e ideando un plan que nos diera placer a los dos…

Una de esas noches decidí ejecutar mi plan, le dije que saldría con unos amigos y volvería tarde, ella me contestó que no me preocupara y que me divirtiera…Dijo que tenía ganas de ver alguna película en la tele.

Salí y me quedé observando en el salón, se sirvió una copa de vino, encendió un cigarrillo y se sentó en el sofá, llevaba una camiseta rosa corta y apretada que marcaba sus enormes tetas y un tanguita negro de hilo dental que dejaba ver ese culo moreno y redondo…Me decidí a actuar.

Entré por la puerta de atrás y sigilosamente desconecté la luz del interruptor general, al cabo de unos segundos ella se acercó lenta y temerosamente a la caja para volver a conectarla, fue en ese momento cuando desde atrás me acerqué y le tapé la boca, estaba muy asustada y apenas opuso resistencia, agarré sus manos y las sujete fuertemente a sus espaldas, así la conduje al salón, la casa permanecía completamente a oscuras, la senté en una silla, vendé sus ojos y até sus manos entre sí con un pañuelo, además la amordacé para que no gritara…

Ya estaba a mi merced, la puse de pie y le susurré que caminara un poco por el salón, lo hacía con dificultad pero era gracioso verla y la imagen comenzaba a excitarme. Me desnudé completamente y le quité la mordaza haciéndole prometer que no gritaría. Después de acceder le dije que íbamos a jugar a un juego…le rompí la camiseta y sus tetas aparecieron turgentes entre los girones de tela… El juego consistía en que tendría que encontrar una verga dura en la oscuridad, ayudada sólo de su olfato, que no debía tocar la carne, y que si encontraba la pija yo sería muy bueno con ella.

Así empezó a buscar guiada de su olfato y de su instinto de yegua puta, yo me senté cómodamente en el sofá y me dispuse a divertirme, ella dio vueltas unos segundos y poco a poco su nariz acostumbrada a reconocer una buena pija comenzó a darle indicios, tropezó con una silla, luego con la mesa ratona, y al poco su nariz estaba casi pegada a mis huevos, olfateó como una gatita y dijo que ya la había encontrado…Eso me calentó terriblemente.

Como se lo había prometido, fui muy bueno con ella y le comí las tetas muy lentamente, una a una, devorando los pezones y llenándoselos de saliva, mientras acaricié su culo y vi que la muy perra estaba empapada, chorreaba como la putita que siempre había deseado ser…comencé a comerle el culo desesperadamente, ella mordía el sofá y ahogaba sus gritos de placer… seguí unos minutos trabajando con mi lengua en su orto hasta que decidí de una sola estocada meterle mi pija hasta el fondo, y que le doliera… Fue un grito inexplicable de desgarro y placer, como una gata en celo, no se lo esperaba y esa sorpresa le empapó aún más su coño. Le dejé unos segundos la verga adentro y luego empecé a bombearla como un loco, fueron 10 minutos ininterrumpidos en que la culeé como nunca nadie lo había hecho antes, a punto estuvo de desmayarse pero yo reaccionaba y le tiraba fuertemente de los pelos del coño y la reanimaba, así y dándole palmadas en las tetas y en la cara. Seguí dándole verga hasta llenarle el culo de leche caliente, abundante y espesa…luego acerqué la verga a su boca y le dije que me la limpiara, con sus labios abrillantó mi cabeza y mi tronco hasta no dejar ni una sola gota…La dejé tirada boca abajo en el sofá y me fui rápidamente…

Al cabo de 2 horas volví del encuentro con mis amigos y me recibió recién duchada y muy sonriente, llevaba un camisón corto de color blanco, fumamos un cigarrillo y nos fuimos a dormir. Al otro día leí en su diario:”_ Anoche tuve una experiencia que jamás olvidaré, me sentí una hembra de verdad, poseída por un macho como creo que la mayoría de las mujeres desean…”

Un día fui a visitar a mi tía con mi novia. Estábamos en los primeros meses de la relación y follábamos a cada rato. Mi tía nos dejó su habitación y ella se trasladó a la que solía utilizar yo. Para que «podamos tener intimidad» según sus palabras… (continuará)

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“La Yegua de mi Tía” (Episodio 1)

La yegua de mi tía acostumbraba a tomar sol en tetas con un tanguita de hilo dental y tacos altos, lo hacía en la terraza de su casa, sabía que yo podía mirarla cada tarde y lo hacía a propósito para calentarme, cada tarde me hacía una tremenda paja mirándola.

Después se ponía un blusón transparente y tomábamos café y fumábamos como si nada hubiera pasado, yo estaba con un slip que me marcaba el bulto enorme de mi verga.

Así pasaba cada tarde en su casa de verano, yo tenía 18 años y ella 32…

Cada tarde salía a la terraza y empezaba a pasarse crema bronceadora por las tetas enormes que tenía, se masajeaba los pezones y el culo, y yo me ponía duro mirándola…

Unos de esos días se me ocurrió una brillante idea…., pensé en recolectar la leche que salía de mi cuerpo cada tarde y recogerla en un recipiente para así luego introducirla en su crema bronceadora. Así fue que al cabo de una semana, llené su bote de crema y esperé, la muy puta empezó a frotarse, pero ese día noté que se calentaba mucho, empezó a pasarse la “cremita por su cara”, quedó toda embadurnada por mi semen… en ese momento me llamó: Carlitos ven…! ahí fui yo con mi slip y empalmado…. ella lo notó inmediatamente. Me pidió que le diera un masaje con su “crema”, se puso de espaldas y yo me quité el slip sin que ella lo notara, empecé el masaje con mi leche y le masajeaba la espalda dejando que mi verga rozara su cuerpo levemente, ella tenía sus gafas oscuras y fumaba…. se hacía la que no se daba cuenta pero gozaba como una yegua….

Posé mi pija entre sus nalgas y la dejé ahí mientras frotaba su espalda, ella se retorcía lentamente y movía su orto casi imperceptiblemente… al cabo de un buen rato ese movimiento me estaba volviendo loco, seguía masajeándola y mi verga apoyada en su culo vibraba lentamente, al cabo de unos minutos más acabé lentamente en su culo, intenté moverme lo menos posible derramando la leche en sus nalgas y su ojete, después se la distribuí por su culo, quedando toda embadurnada de leche…

Me puse el slip y me incorporé ella agradeció el masaje y me pidió que fuera hacer el café, al irme me quedé espiándola, la muy puta, empezó a juntar el semen de su culo y a chuparlo como loca, se lo comió todo mientras se tocaba los pezones….

Al rato vino su novio mientras tomábamos el café como si nada…fumamos un cigarrillo y el novio se fue porque tenía que trabajar, él estaba algo celoso de mí porque mi tía estaba siempre con ropa transparente ante mí…

Al irse discutieron y ella vino llorando…. dijo que no lo aguantaba más y que yo era el único que la comprendía, se sentó y lloraba… yo me levanté y de pie la abracé, su cabeza estaba cerca de mi abdomen, así estuvimos un rato, en un momento noto como con su mano baja un poco mi slip y con la punta de la lengua empieza a chuparme la cabeza de la verga, como si yo no me diera cuenta de eso, así estuvimos un rato, mi pija estaba durísima y ella hacía que lloraba pero me estaba haciendo una mamada alucinante, seguimos así hasta que acabé llenándole la boca de leche, ella estaba desesperada pero no se movía…. se tragó toda la leche y como si nada dijo que se iba a dar un baño… A mi tía siempre le gustó calentarme y volverme loco, sabía que me pajeaba siempre con ella y cada vez me ratoneaba más.

Me invitaba los veranos a su casa de campo, y con los años cada verano era una experiencia única…

Yo tenía mi habitación al lado de la de ella, y cada mañana hacía el café uno de nosotros…

A medida que iban pasando las mañanas de aquel año, cuando ella me llevaba el café yo la esperaba desnudo, primero tapado con las sábanas, y al cabo de los días pensé, iría mostrándome completamente en pelotas…

Ella me despertaba tocándome el abdomen, luego se sentaba al costado de la cama, mientras me incorporaba un poco y así tomábamos el café, fumábamos y charlábamos amablemente…

A medida que el calor iba apretando, las mañanas eran más ardientes, ella pasó de despertarme con un pantaloncito corto rosa y musculosa blanca apretada, a hacerlo en tanguita de hilo dental y en tetas, decía que hacía mucho calor, yo poco a poco fui enseñándole desde el bulto debajo de las sábanas, primero la punta de mi verga, y con el tiempo la recibía desnudo y completamente duro, le explicaba que al dormir me despertaba siempre así y que era normal… ella se hacía la disimulada y decía que era natural, pero yo notaba como al sentarse cruzaba las piernas y se frotaba entre ellas, la yegua se mojaba al mirarme así, me miraba descaradamente la verga mientras hablábamos, otra señal eran sus pezones que se ponían puntiagudos y gordos, recuerdo que llevaba una cadenita entre sus tetas grandes y yo cada mañana se la cogía tocándole los pechos y dándole un besito a la medalla…ella se reía de mis ocurrencias.

Siempre decía que si nos vieran desde afuera nuestro comportamiento llamaría la atención pero que si nosotros la pasábamos bien, eso era lo único que debía importarnos…

Poco a poco, vivíamos las mañanas enteras desnudos, mejor dicho yo desnudo pero ella usando ropita de yegua que me calentaba mucho…como las mañanas su novio trabajaba, las teníamos para nosotros, y podíamos divertirnos a nuestro antojo.

Por ejemplo al levantarme, ella a veces estaba fregando los platos en la cocina con un delantalito corto que apenas tapaba sus tetas, esa mañana llevaba tacones la muy yegua y un tanguita negro, resaltaba su espalda bronceada y morena, además ella acostumbraba a pasarse crema hidratante antes de empezar el día, por lo que su culo brillaba divinamente. Yo me acercaba por detrás mientras fregaba, y le cogía las manos ofreciéndome a ayudarla, mientras le acercaba mi pija al culo para que la sintiera, así fregábamos un rato, cada tanto ella abría un poco su culito y se movía como si nada, y yo apretaba un poquito, ella estaba acostumbrada a verme empalmado, a veces le tiraba agua en sus tetas o su cara , a veces en la espalda y se reía o hacía que protestaba, moviendo su culo arriba y abajo frotando mi pija….

Creo que su intención al igual que la mía era follar sin follar, quiero decir poder corrernos sin que le pudiera meter la verga en esa concha mojada que tenía….

A veces después de fregar, nos fumábamos un cigarrillo y ella se sentaba encima mío y apoyaba sus espaldas en mi pecho, así me contaba cositas de su vida, y de su novio, generalmente se quejaba….Una vez después de fregar, estando los dos chorreando de calentura, se sentó encima mío y por esas cosas del destino, al sentarse mi verga entró en su concha fácilmente….Ella hizo un pequeño movimiento y siguió comportándose normalmente, así estuvimos un rato, ella se movía imperceptiblemente y yo estaba como una estaca haciéndome el que no pasaba nada…

Recuerdo que su novio en eso llamó por teléfono, y ella cogió el inalámbrico que estaba a su lado como si nada y comenzó a charlar, le dijo:_ aquí estoy con mi sobrino fumándome un cigarrito, yo no aguantaba más, mientas ella hablaba comenzó a moverse mientras gesticulaba, hacía como que los movimientos venían por la conversación con su novio pero en realidad me estaba follando lentamente, le dijo que estaba aburridita y mientras me guiñaba el ojo… así siguió charlando y moviéndo su culo, al cabo de un rato no aguantaba más y empecé a sentir un calor enorme en mi vientre… noté como un chorro de leche caliente inundaba su concha, ella de quedó estática y siguió hablando con su novio diciéndole que lo extrañaba mucho…
Un día la muy putona me despertó y me dijo que tenía una duda…

Su macho quería hacer sexo anal y nunca llegaban a concretarlo porque a ella no le entraba la verga, me preguntó si yo lo había hecho alguna vez y cómo había resultado, le comenté que a mí me encantaba hacerlo y aunque era difícil era muy placentero.

Me pidió que la aconsejara para poder dilatar su culo mejor y poder darle la alegría a su novio. Se hacía la inocente pero en realidad me estaba calentando una vez más la muy puta….

Hacia la tarde le dije que lo había estado pensando y lo mejor era que recibiera a su macho con el culo bien dilatado, así el al llegar se la metía de una y hasta el fondo, que esto a los hombres nos encantaba pero que nunca podíamos realizar esa fantasía. Ella se entusiasmó con la idea y sentía curiosidad por saber cómo lo haríamos…

Lo primero le dije, sería lubricar su culo, para ello tengo que hacerte un masaje anal le expliqué, ella se hacía la indecisa pero accedió enseguida, fuimos al sofá y le dije que se colocara en cuatro patas como una perrita, ella rió y enseguida estaba con su orto cerquita de mi cara, le dije que esto era entre tía y sobrino y que era para ayudarla, me dijo que por supuesto y que hiciera todo lo que tenía que hacer…

Tomé aceite de bebé y le empapé el trasero…. con mi dedo corazón empecé a masajearle el aro del culo suavemente, ella se movía cada vez que recorría su ojete, poco a poco mi dedo iba entrando un poco más. Al cabo de 15 minutos, mis dos dedos estaban dentro de ella y así seguíamos, a veces ella gemía y se cortaba para no darme motivos que pensar a mí, se autocensuraba mordiendo el sofá…

Yo había comprado un aparatito de cristal que se usa para introducir en el culo, con forma de gota de agua y con una cola de yegua para extraerlo al final, así se lo expliqué, y la idea le hizo gracia, le dije que lo chupara un poco y lo llenara de saliva, luego poco a poco se lo metí en el orto, le dije que debía permanecer una media hora con ese artilugio dentro suyo y que si quería, mientras, podía hacer cosas en la casa, era excitante verla, con esa cola de caballo, en este caso de yegua, saliendo de su culo, sus tacos altos y desfilando para mí, yo que acostumbraba a estar desnudo, la miraba empalmadísimo.

Al cabo de media hora, le pedí que fuéramos al dormitorio de ella y completáramos el trabajo, así su novio estaría contentísimo, ella asintió de buen grado, fuimos a la cama, ella se tiró boca abajo, y le dije que este paso era importante, ya que si quería que su culo quedara dilatado y grande, debía trabajar con mi pija un rato, ella se dio cuenta que me la quería culear un rato, pero dijo que si era necesario para que su macho la pudiera clavar al llegar, lo haríamos…

Así embadurné mi verga con mantequilla, y de un movimiento saqué el artilugio de cristal y poco a poco fui introduciendo mi barra dentro de ella, entró bastante fácil, bombeé un rato lentamente y luego le dije que debíamos quedarnos clavados así un buen rato. Mientras le pedí que telefoneara a su novio… cogió el teléfono de la mesilla y marcó su número: _ Hola amor…quiero darte una sorpresa, vente a casa ya…, quiero que vengas empalmado y que vayas a mi cama, te estaré esperando con mi culo abierto para ti amor… no tardes.

_: Me dijo que llegaría en 10 minutos_ , así que nos quedamos clavados ese tiempo sin decirnos nada, sólo gimiendo un poquito cada tanto, yo estaba a punto de explotar, ella lo notó y me pidió que aguantara y que no llenara su agujero de leche… le prometí que así sería, pasaron los minutos y oímos abrir la puerta, su novio venía desesperado, le saqué la pija de su culo y me fui a mi habitación. Fue precioso ver desde la puerta como su macho llegó con la verga fuera del pantalón y de un golpe le llenó el culo de carne, ella gritaba de placer y él le decía que era su puta, le dió por el ano un rato mientras ella por el espejo me miraba mientras yo me pajeaba… cuándo el inundó de leche sus nalgas yo llené mis manos de la mía… Acabó y se fue nuevamente a su trabajo, ella quedó exhausta y me llamó para felicitarme y agradecerme…yo tenía mis manos llenas de leche al igual que ella su culo. Me pidío que le masajeara las nalgas porque había quedado dolorida, así el semen de ambos se mezcló en su culo, estuvimos así hasta que se hizo la dormida, al irme a mi habitación noté como recogía la leche de los dos y la lamía lentamente entre sus dedos…. (continuará)

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Secretos…

Entramos riéndonos después de la última patrulla. Últimamente era con Pablo con quien mejor me llevaba del grupo, y en realidad me encantaba pasar el tiempo junto a él. Todo eran bromas y buen humor, nunca se mostraba arisco ni temperamental, así que nuestra amistad había crecido enormemente desde que él se había integrado. Ahora ya no pasábamos casi ninguna tarde solos, siempre teníamos la compañía del otro.

Ahora nos reíamos a carcajadas de la broma que le habíamos gastado a Peter, quitando la poca ropa que quedaba en su armario y escondiéndola en la nevera. Era infantil, lo sé, pero ayudaba a pasar el rato. Entramos a mi casa y saludé levantando la voz a mi padre, pero no tuve respuesta. Primero entró Pablo, y apenas terminé de cerrar la puerta volteé a decirle algo y noté que me miraba de una forma muy extraña. Ya no reía, pero la sonrisa permanecía en su rostro.

– ¿Qué sucede? –pregunté poniéndome un poco más serio, estaba a punto de hablar de nuevo cuando se quedó callado por un momento demasiado largo, pero me quedé helado cuando de repente sus labios se estamparon con los míos sin previo aviso. Sólo los rozó con fuerza, reclamando una respuesta que los míos no les daban. Cuando logré reaccionar puse mi mano en su cuello para alejarlo, haciendo que se pegara al marco de la puerta de la sala, que estaba sólo a un paso de distancia. Me miró con los ojos abiertos como platos mientras la cabeza me daba vueltas.

No podía entender lo que me sucedía. Nunca se me había cruzado por la mente algo así, pero si no lo quería, entonces ¿por qué mi cuerpo reaccionaba de esta forma? Aún lo mantenía agarrado firmemente del cuello cuando llevé mi mano libre hacia atrás para cerrar la puerta con llave. Me miró sorprendido sin decir ni una palabra. Podía notar la pequeña nota de miedo en sus ojos, pero no estaba lo suficientemente cuerdo para prestarle atención. Por alguna razón, todo en lo que podía pensar era en el calor de la piel de su cuello bajo mi mano.

Aflojé mi agarre lentamente y moví mis dedos hasta su mejilla, tomando su rostro por un lado. Cuando ya no fui capaz de contenerme, llevé mis labios a los suyos con tanta urgencia como él lo había hecho antes, necesitaba probarlo de nuevo. Su sabor en mi boca se sentía como fuego, y no podía esperar a quemarme. Tardó unos segundos en reaccionar, supuse que por la sorpresa, pero cuando finalmente me devolvió el beso, se sintió increíblemente… correcto. El chico besaba de las mil maravillas, moviendo sus labios y su lengua contra los míos como nunca nadie lo había hecho-

Llevábamos sólo la ropa con la que salíamos a correr, unos pantalones que nos llegaban hasta las pantorrillas,  así que el torso de ambos estaba al descubierto. Bajé mi mano por su pecho y sentí su corazón golpeando contra mis dedos como si intentara salirse de su cuerpo. En realidad el mío se sentía igual. Me alejé de sus labios, muy a mi pesar, y tragué en seco intentando no volver a ellos.

– ¿Papá? –grité con la voz más ronca de lo que pretendía, más alto de lo necesario para que pudiera escucharme desde cualquier habitación-. ¿Estás en casa? –pregunté rezando porque no hubiera respuesta. Pablo apretó los ojos un segundo y tras no escuchar nada, soltó el aire que guardaba en su pecho y volvió a besarme. Gruñí contra su boca y apreté mi cuerpo al suyo mientras mis manos recorrían su abdomen. Lo aprisione contra la pared sin poder evitarlo, sintiendo sus marcados músculos chocando con mi pecho. Era increíble lo mucho que había crecido el chico en estos últimos años. No alcanzaba mi tamaño, pero ciertamente estaba bien formado.

Dios, ¿qué estaba pensando? Él era todavía un adolescente. Tenía que pensar claramente. Aunque pareciera imposible hacerlo con la forma en la que me sentía.

Y es que una pequeña y molesta parte de mi cerebro seguía funcionando a pesar de todo. A pesar de su perfume embriagador y de sus manos recorriéndome como si no hubiera un mañana. Tenía que concentrarme. No podía hacer algo así con el chico. No era justo aprovecharme de él de esa forma. Apenas había cumplido los 18 años. Tragué en seco y di un paso atrás en contra de mi propia voluntad, pero no permitió que me alejara de su cuerpo más de diez centímetros, solo se movió conmigo y usó el espacio entre nosotros para deslizar sus manos por mi estómago y desabrochar mis pantalones rápidamente.

No podía creer lo que hacía, pero mis manos volaron hasta los suyos haciendo lo mismo. No podía evitarlo. El deseo era mucho más fuerte que yo, y eso lo demostraba la erección que liberó cuando bajó un poco mis pantalones, sólo lo justo para que la tela pudiera dejar de torturarme aprisionándome. No recordaba haber estado tan excitado en toda mi vida. La ansiedad por algún tipo de liberación casi me provocaba dolor. Quité sus pantalones prácticamente haciéndolos pedazos y volví a besarlo lo más rápido que pude. Su mano no dudó un tomar mi miembro firmemente y moverse de arriba a abajo mientras yo lo seguía besando, apretándolo de nuevo contra de la pared. Gemí en su boca y lo sentí sonreír contra la mía.

Pasé mis manos por sus hombros y lo atraje más hacia mí mientras caminaba de espaldas hasta toparme con el sofá. No estaba seguro de lo que estaba haciendo, ni de cómo hacerlo, sólo sabía que quería seguir sintiendo su piel contra la mía, sus labios quemándome el cuerpo y sus manos recorriéndome lentamente, haciendo que no pudiera dejar de gruñir contra sus labios.

Cuando me topé con el sillón, me senté lentamente, y sin despegarse de mi boca, Pablo se sentó a horcajadas sobre mis piernas. No podía creer lo bien que se sentía que me tocara de esa forma. Su mano se deslizaba por mi miembro al mismo tiempo que su lengua se mezclaba con la mía, y la presión de sus dedos era exactamente la que me hacía dar vueltas la cabeza. A este peso no aguantaría ni dos segundos en venirme. Ya sentía la piel tirante y los pies en las nubes, así que pensé que tendría que avisarle.

– No aguantaré mucho –le advertí con la voz entrecortada, pero solo siguió besándome, bajando por mi cuello para poder hablar contra mi piel.

– No me importa –susurró-. Solo quiero que lo disfrutes –y siguió bajando por mi pecho lentamente sin quitar su mano de mi pene duro y ansioso por cualquier cosa que quisiera hacerle. Levanté las caderas automáticamente cuando sentí su aliento sobre la piel tirante y deseosa, y luego solté un gruñido cuando sus labios me atraparon. Su boca era cálida, y su lengua áspera se sentía de maravilla contra mi piel. Eso acompañado al movimiento constante de su mano en la base, me estaban volviendo completamente loco. Una de mis manos se aferró a la frazada que estaba en el respaldo de sofá, prácticamente despedazándola, y la otra voló a la nuca se Pablo, dirigiendo el ritmo con el que me hundía en su boca y presionándolo contra mi cuerpo para lograr entrar más en su garganta.

No tardé ni dos minutos en comenzar a sentir que me correría. Así que quité mi mano e intenté hablar a través de los dientes apretados y el pacer que me estaba desordenando las ideas.

– Pablo… -murmuré. Levantó la mirada a mis ojos, indicándome que me escuchaba. Tuve que apretar la frazada con más fuerza para no venirme cuando sus ojos me encontraron-. Me corro… -solté como pude, tenía que advertirle por lo menos para que quitara la cara. Pero no lo hizo. Solo siguió mirándome a los ojos mientras succionaba con mucha más fuerza, haciendo que comenzara correrme casi instantáneamente, viendo las estrellas. Definitivamente sabía lo que le gustaba a un hombre. Tragó todo lo que pudo sin que se lo pidiera y luego lamió de mi piel los restos que se escaparon de su boca.

Me mordí el labio y me deslicé por el sofá, sorprendido de que mis músculos aún funcionaran correctamente. Quedé sentado en el piso a un lado de él cuando volví a besarlo en la boca. Sentí mi propio sabor en sus labios, y aunque pensé que me disgustaría, fue todo lo contrario, solo era la prueba de lo que me había hecho sentir. Él permanecía arrodillado frente a mí, con uno de sus brazos apoyado en el sillón y el otro rodeándome el cuerpo, su mano deslizándose por el costado de mi torso. Llevé mis manos a su pecho y fui bajando lentamente por su abdomen hasta sentirlo entre mis dedos.

– No sé qué hacer –confesé susurrando un poco avergonzado en su oído, luego de morder el lóbulo de su oreja. Gimió cuando quité mis manos de su miembro y las llevé a su trasero.

– Puedes hacer lo que quieras –aseguró con la respiración entrecortada. Sonreí y me incorporé un poco para poder llegar a lo que quería. Primero llevé mis dedos a su boca y los introduje para que los lamiera. Los chupó como si se tratara de un pene, lo que hizo que se me volviera a endurecer mientras lo veía. Cuando estuvieron bien húmedos, los pasé por sus labios suavemente, y luego los llevé hasta su trasero. Quería sentirlo, quería tenerlo.

Primero frote con las yemas de los dedos alrededor, buscando el lugar exacto en el que debía moverme. Gimió y cerró los ojos cuando hice presión en su apretado agujerito, primero con un solo dedo, haciendo que entrara lentamente en su cuerpo. Estaba tan apretado que sonreí sin poder evitarlo, no solo era todo mío, sino que era solo mío.

– Relájate… -susurré en su oído, pero no noté ningún cambio. Así que llevé mi otra mano a su pene, que se veía tan tenso que pensé que explotaría de un momento a otro. Al sentirme, primero se apretó a mí alrededor, y luego, a medida que se acostumbraba al contacto, se fue relajando poco a poco, dejándome entrar cada vez más profundamente.

Me quedé quieto un momento cuando no pude presionar más, y luego quité mi dedo con suavidad, hasta casi sacarlo por completo.

Ahora hice presión con otro más, y lo vi cerrar los ojos cuando logré meter mis dos gruesos dedos en su carne. Gimió algo que en realidad sonó como un quejido, pero no podía concentrarme en preguntarle si estaba bien. Me gustaba demasiado la idea de tenerlo así, a mi merced, a mi alrededor. Así que seguí hundiendo mis dedos lentamente hasta que ya no tuve más opción que detenerme y esperarlo.

– Dime dónde –susurré en su oído, y luego curvé mis dedos un poco, buscando. Sentí como se tensaba cuando encontré su próstata, que se sentía hinchada bajo las yemas de mis dedos.

– ¡Ahí! –gimió con fuerza y apretó los ojos mientras yo quitaba mis dedos despacio hasta casi quitarlos de su cuerpo. Se hizo para atrás, presionándose contra mí mano-. Otra vez… -suplicó. Hice lo que me pedía y volví a rozar su punto, ahora con un poco más de confianza. En lugar de salir de nuevo, sólo me quedé alternando la presión con la que lo tocaba, adorando la forma en la que apretaba los ojos y gemía mi nombre intentando controlarse y hacerlo por lo bajo. Llevé mi boca a su cuello para besar su piel mientras mi mano comenzaba a moverse de nuevo por la piel de su miembro, que se mantenía rígido en mi mano.

– Vente para mí –susurré en su oído al tiempo que presionaba con más fuerza, tanto con mi mano alrededor de su miembro como con mis dedos dentro de su cuerpo. Comenzó a correrse inmediatamente después de mis palabras, moviéndose contra mi mano como si se tratara de una persona, pero no detuve el masaje a su punto en ningún momento. Lo miré mientras llegaba, memorizando su rostro contraído por el placer como una de las cosas más excitantes que había visto en toda mi vida. Cuando el orgasmo terminó, su recto latió alrededor de mis dedos y los fui quitando lentamente, notando como su cuerpo se había relajado.

Lo besé en los labios de nuevo cuando volteó su rostro hacia mí, y moví mi mano dudosa de nuevo por su pene, que ya iba bajando de volumen después de correrse. Me sentía de nuevo listo para lo que fuera, y no podía evitar pensar en sólo una cosa. Me incorporé sin dejar de besarlo, arrodillándome frente a él y tocando cada parte de su cuerpo que estuviera a mi alcance. Paseó sus manos por mi cuerpo y gimió contra mis labios cuando notó mi nueva erección, que esperaba algo más que su boca.

– ¿Puedo…? –murmuré alejándome un par de centímetros, pero no siendo capaz de terminar la frase antes de volver a sus labios.

– Puedes hacer lo que quieras –repitió. Sonreí y me puse de pie lo más rápido que pude, caminando directamente al gabinete del aparador. Me miró mientras tomaba la primera crema que encontraba y volvía a su lado lo más apresurado posible. La quitó de mi mano en cuanto estuve a su alcance y se encargó de abrir el pomo y estrujarlo sobre sus dedos. Me arrodillé de nuevo a su lado una vez más y me miró a los ojos mientras pasaba sus dedos lentamente por toda mi erección, desde la punta hasta la base, haciendo que un gruñido ronco saliera de mi pecho.

Llevé mis manos a su nuca y atraje su boca a la mía, queriendo sentirlo en mis labios antes de sentirme en su cuerpo. Mi lengua jugó con la suya, reclamando más y más espacio de su boca a medida que el calor aumentaba.

– ¿Estás seguro? –murmuré contra sus labios cuando comencé a sentirme demasiado ansioso como para esperar un segundo más. Asintió con la cabeza, así que con las manos, que aún mantenía aferradas a su nuca, lo obligué a que se inclinara hacia delante mientras me movía desde su costado hasta su trasero. Paseé mis manos por su espalda desde sus hombros hasta su trasero y separé sus redondas y firmes nalgas cuando me estorbaron.

Al igual que con mis dedos, me posicioné en su orificio e hice un poco de presión. La crema causó que lograra entrar mi cabeza a pesar de la evidente falta de espacio. Soltó un gemido que me hizo pensar que le dolía, así que me detuve un segundo y tomé el pomo de crema para embadurnar un poco más en mi piel antes de seguir entrando.

Cuando lo hice, arrojé el tubo a un lado y me aferré de sus hombros para darme más impulso y lograr entrar más profundamente. Del centro de su pecho soltó un quejido gutural que me volvió completamente loco, pero sus labios no se despegaron en ningún momento, reprimiendo cualquier clase de queja. Desde mi posición podía ver el costado de su rostro, con las facciones contraídas y las mejillas coloradas. Se veía tan masculino y tan vulnerable a la vez, que no pude evitar hundirme un poco más en él. Vi como su puño apretaba el cojín del sillón con mucha fuerza, y me preocupé un poco por él. Así que pegué mi pecho a su espalda para que mi boca quedara en su oído.

– ¿Estas bien? –pregunté casi sin aire, apenas conteniéndome de cogérmelo con toda mi fuerza hasta que me suplicara que me detuviera. Asintió con la cabeza y pasé mis manos por la parte delantera de su cuerpo, tocando su pecho y su abdomen suavemente. Había logrado entrar bastante poco hasta ahora, menos de la mitad del largo, así que todavía tenía tiempo de arrepentirse-. ¿Estás seguro de que quieres- cortó mi pregunta con un grito.

– ¡Sólo hazlo! –soltó entre dientes. Sonreí contra la piel de su cuello y lo embestí con toda mi fuerza, provocando que gritara mi nombre cuando entré completamente y mis testículos chocaron contra su carne. Gemí como nunca y apreté su torso contra el mío con las manos mientras mi cadera seguía intentando hundirme más en su cuerpo.

Respiró con dificultad, haciendo eco de mis jadeos, y noté la transpiración en su cuello. Jamás lo había visto transpirar antes. De seguro esto le dolía más de lo que dejaba ver, pero ahora ya era demasiado tarde para evitarlo. Hice que volteara su rostro con una mano para poder besarlo en los labios mientras comenzaba a moverme de nuevo. Su boca parecía distraída con todo lo que estaba sucediendo, así que después de un momento la abandoné y me dediqué a mordisquear el lóbulo de su oreja.

Al principio era bastante difícil siquiera moverme, por la presión, pero después de un par de embestidas comenzó a volverse más fácil. Tragué en seco y aumenté un poco la velocidad, incorporándome de nuevo en mis rodillas y paseando mis manos por su espalda. Esto era el paraíso.

Lo embestí un poco más fuerte y soltó mi nombre mezclado con un quejido profundo. Pude haberme refrenado más, pero en lugar de eso aumenté más el ritmo. Sabía que lo estaba disfrutando tanto como yo. Lo conocía demasiado bien. Después de unos minutos el placer comenzó a volverse amenazante. Lo sentía tan caliente y apretado alrededor de mi miembro, que sabía que no soportaría demasiado en su interior. Pero quería que se corriera conmigo. Quería que lo hiciera mientras estaba penetrándolo.

Lo tomé de los hombros para obligarlo a incorporarse, apretando su cuerpo contra el mío y moviendo las caderas un poco más, casi saliendo completamente antes de entrar de nuevo, una y otra vez. Dejó caer la cabeza hacia atrás, descansándola en mi hombro con los ojos cerrados. Puse una de mis manos en su pecho, pegándolo más a mí, y paseé la otra por su abdomen hasta llegar a su duro y palpitante miembro. A penas lo toqué dio un respingo y su respiración se cortó de repente, indicándome que hacía lo correcto.

Jamás había masturbado a un hombre que no fuera yo mismo, pero pensé que le gustaría lo mismo que a mí, así que comencé con un movimiento lento por todo el largo, rodeándolo con la mano completa y rozando mis dedos con más fuerza a medida que me acercaba a la punta. Gimió con la boca cerrada y luego escondió su rostro en mi cuello, girando la cabeza levemente.

Sincronicé los movimientos de mi mano con los de mi cadera, penetrándolo al mismo tiempo y velocidad, y no tardé en sentir que su corazón se volvía completamente loco, aún más de lo que ya estaba.

– Jack… -susurró, y me moví con más fuerza, arremetiéndolo sin contenerme. Arrugó los ojos y se relamió los labios, así que lo hice de nuevo. Me clavaba en él como mis instintos me lo pedían, con fuerza, como animales. Y no tardé en sentir que se contraía a mí alrededor y su miembro se tensaba entre mis dedos. Mientras lo sentía viniéndose, se inclinó hacia delante de nuevo, como dejándose caer, permitiéndome ver su musculosa espalda mientras lo embestía. Cuando se tensó completamente fue cuestión de segundos para que fuera demasiado para mí. Me vine dentro de su cuerpo, apretándome contra él con toda mi fuerza.

Soltó un gemido muy ronco antes de comenzar a respirar de nuevo, jadeando al igual que yo, intentando recuperar el aliento. Me relajé y apoyé mi cabeza en su espalda, aún lo sentía pulsando y contrayéndose a mí alrededor, y casi no podía respirar por la sensación. Le planté en beso en el centro de la espalda y luego fui subiendo hasta alcanzar la parte de atrás de su cuello. Me gustaba demasiado su sabor. Cuando moví mis labios por su cuello volteó la cara para besarme en la boca, aun jadeando de vez en cuando.

Me alejé muy lentamente, sintiendo cómo me golpeaba el frío al salir de su interior, y me senté en el piso a su lado, apoyando mi espalda en el sillón. Él hizo lo mismo, imitando mi posición. Vi como ponía su mano en su pecho intentando recuperar el aliento, y yo enredé las mías en mi cabello, intentando hacerme a la idea de lo que acababa de pasar. No me arrepentía, todo lo contrario, solo no estaba seguro de cómo asimilarlo. Pasamos casi un minuto en silencio, y luego finalmente hablé, rompiendo el silencio.

– ¿Qué les diremos a los demás? –le pregunté, pensando en nuestro grupo de amigos.

– ¿A qué te refieres? –me preguntó frunciendo el ceño.

– A nosotros.

– Bromeas ¿verdad? No tenemos por qué decírselos ahora si no quieres –dijo soltando una carcajada. No pasé los últimos dos años fantaseando para que ahora tener que decírselo a todo el mundo.

¿Dos años? ¿Por qué rayos tardaste tanto? –sonrió de la forma más sexy posible.

– Solo no creí que estuvieras preparado hasta ahora –su tono era tan calmado.

– Pero piensa en todo el tiempo que perdimos –me quejé. Sonrió de nuevo y se acercó a besarme una vez más. Esta vez fue un beso más profundo, más real, que me puso la carne de gallina. Se alejó un segundo para mirarme a los ojos mientras hablaba.

– Pienso que tenemos tiempo de sobra –susurró justo antes de volver a mis labios. Y era cierto. Lo teníamos. Teníamos todo el tiempo que quisiéramos tener.

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La pomada milagrosa

Sus propios jugos comenzaron a esparcir la crema por sus labios mayores, y el ardor se fue apoderando lentamente de ellos, causando que se hincharan, y que sus jugos fluyeran aún más, llevando un poco del ardor a su ano, Liliana lamió sus dedos y los llevó a su ahora enorme clítoris. En menos de un minuto, Liliana se retorcía en un intenso orgasmo, que dio paso al sueño profundo.

“Tienes que probar esta pomada” me dijo Liliana en el MSN. Es… interesante. Sabiendo la cantidad de interés y experimentación que le dedica Liliana a su placer sexual, a las pocas horas me estaba apareciendo por su oficina.

Me contó que la estaba usando para unas marcas en la cara, y que la noche anterior se la había aplicado por error en la boca. A los minutos comenzó a sentir un cosquilleo en los labios, que fue pasando primero a ardor, luego a una sensación de frío, y finalmente le había dejado la boca muy sensible.

Esperó que todos durmieran en casa, y en la oscuridad fue al baño en que se guardan los remedios, y poniéndose una pequeña cantidad en los dedos índice y pulgar de la mano derecha, procedió a darse pomada exclusivamente en el clítoris, con cuidado de cubrirlo todo bien con la pomada sin dejar ni un milímetro cuadrado sin untar. Volvió inmediatamente a su cama y se tendió a esperar.

Lo primero fue un ardor de incremento lento pero sostenido, acompañado de una sensación de hinchazón del clítoris. El clítoris de Liliana es grande y hermoso, y  -contaba ella- creció lentamente pero sin pausa, hasta sentirse enorme, hinchado, duro y muy, pero muy sensible.

Por supuesto, aún sin tocarse, la excitación de Liliana comenzó a extenderse, y su vulva comenzó a ablandarse, mojarse y abrirse. Sus propios jugos comenzaron a esparcir la crema por sus grandes y blandos labios mayores, y el ardor se fue apoderando lentamente de ellos, causando que se hincharan, y que sus jugos fluyeran aún más, llevando un poco del ardor a su ano.

Incapaz de contenerse, Liliana lamió sus dedos, mojándolos bien, y los llevó a su ahora enorme clítoris. En menos de un minuto, Liliana se retorcía en un intenso orgasmo, que dio paso al sueño profundo.

Por supuesto, con esa historia, cuando Liliana sacó un pomo amarillo de su bolso, la curiosidad pudo más, y fui al baño de su oficina a esparcirme la pomada por el glande. Por supuesto, con la narración ya mi pene estaba bastante respetable y esparcí la pomada con cuidado y dedicación por todo el glande.

Los ojos de Liliana se fueron rápidamente a mi entrepierna al volver, mirando con aprobación el bulto en mis vaqueros. “mmmh, veo que mi pomada te ha causado al menos una erección gorda, ¿o fue mi historia?” dijo fingiendo inocencia para jugar un poco.

Se sentó al frente mío y me pidió detalles sobre lo que estaba sintiendo yo. Le conté con detalle que el ardor en la corona del glande era intenso y muy agradable, y que sentía no sólo una erección dura y placentera, sino que un placer y un tamaño desusados en el glande. Liliana me preguntaba qué sentía en la puntita del pene, mientras pasaba discretamente la lengua por sus labios. Le contesté que no mucho, pero que echaba de menos haberme untado el frenillo y el tronco con la cremita.

Me la alcanzó nuevamente, y pasé a la pieza del lado, ya que la oficina de Liliana da a la calle. Me embadurné nuevamente, y el placer es en verdad grande, muy grande.

Volví con un bulto aún más considerable a su oficina. Se relamió sin disimulo. En ese momento la pasaron a buscar para una reunión almuerzo.

Probablemente en este momento esté en su casa acariciándose la vulva y los pezones lentamente con la pomada, desnuda en su cama, como me dijo que iba a hacer -con un guiño- al despedirse.

Yo sigo aquí con una más que considerable erección preguntándome dónde venderán esa pomada.

Autor: Ro

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Sexo en la playa

No me costó metérsela pues se hallaba lubricada por el aceite, comencé a metérsela y sacársela, ella gemía, estaba tumbada, y por la posición de las piernas, cerradas, la penetración era muy encajada, sintiéndola más que nunca, así durante un tiempo, follándomela más rápido, más lento, y ella sin inmutarse mucho, solo dando leves gemidos.

Lo que voy a relatar me ocurrió por semana santa del pasado año, me iba a la playa en Mazagón, por el parador a ir cogiendo ya algo de sol, solía ir solo y me daba jornadas intensivas. Un día, me coloqué aislado de la gente, no había casi nadie por los alrededores, y además me metí un poco entre las calas. Estuve tomando el sol un tiempo hasta que decidí ir a darme mi primer chapuzón. Cuando regresé a mi sombrilla, a pocos metros de mí, se había situado una mujer, era rubia, tendría sobre unos 40 años, tenía buen aspecto físico, portaba una camiseta holgada y una toalla alrededor de su cintura.

Me puse a tomar el sol en la toalla, y al rato ella se quitó la camiseta, tenía un bikini amarillo, con pequeños triangulitos de tela en ambas partes, apenas le tapaban los pezones, el tanga lo tenía incrustado entre sus hermosas nalgas, por delante se tapaba lo imprescindible. Yo fingí naturalidad aunque tenía una erección espantosa que a duras penas lograba disimular con mi bañador, más aun, cuando empezó a expandirse la crema protectora por delante de su cuerpo, por la dura barriga, por los senos, por los hombros, por las piernas, hasta que para sorpresa mía, ella me gritó que si le ponía crema protectora en la espalda, mi erección fue total, me quedé pasmado, hasta que reaccioné, le dije que sí. Me acerqué a ella, me dijo que se llamaba Paula, hablamos un poco sobre la playa y se puso bocabajo, eché la crema y toqué sus generosas formas del cuerpo, ella estaba relajada, masajeaba su espalda y ella tenía cara de gustarle, después pasé a sus recias piernas, hasta que subí hacia su culo, y empecé a darle crema, ella levantó la cabeza, me miró, y me preguntó si me gustaba, y seguidamente retomó su anterior postura, yo le dije que era hermoso, ella no respondió.

Tras esto regresé a mi sombrilla, hasta que al rato ella me dijo que se iba a bañar, que si me iba con ella, yo acepté y estuvimos un gran rato dentro, después salimos y nos fuimos a las duchas, a quitarnos la salina, las cuales estaban un poco apartadas de donde estábamos. Seguidamente volvimos a nuestras sombrillas y nos pusimos a tomar el sol. Al rato, ella me dijo que fuera nuevamente a echarle la crema que se le había quitado, yo fui, pero cuando apreté el bote no había ya loción, ella al verlo, sacó de su bolso un bote de aceite, y se lo expandí por las piernas, después subí al culo y lo mojé por completo de aceite.

En ese momento, no pude aguantar la situación, y aparté con una mano la tirilla que cubría su culo, y lo comencé a untar con aceite, ella levantó la cabeza, me miró, y nuevamente me preguntó si me gustaba, y seguidamente otra vez retomó su anterior postura, yo le dije que sí, ella no respondió. Lubriqué sus nalgas y su raja con el ano incluido, y después continué recorrido hasta su coñito, el cual encontré mojado, ella no se inmutó, lo mojé un poco de aceite, y subí mi mano hasta su ano, el cual bordeé con mi dedo llenó de aceite, hasta que lo introduje, Paula protestó levemente, pero continuó tumbada.

Antes de darle tiempo a reaccionar, me quité mi bañador, le eché a un lado su tanga y apunté mi polla hacia su coño, la penetré desde atrás, pues seguía bocabajo, no me costó metérsela de un solo golpe, pues se hallaba lubricada por el aceite y por sus propios jugos, la agarré fuerte de las muñecas y comencé a metérsela y sacársela, ella gemía, estaba tumbada, y por la posición de las piernas, cerradas, la penetración era muy encajada, sintiéndola más que nunca, así durante un tiempo, follándomela más rápido, más lento, y ella sin inmutarse mucho, solo dando leves gemidos.

Tras un rato reventándole la vagina, saqué mi polla y la encaucé hacia su lubricado ano, conseguí introducir la cabeza, provocando quejidos en Paula, me dejé caer progresivamente, y con mi propio peso la polla se hundió imparable hasta tocar con los huevos su coñito, Paula dio un grito seco y agarró con fuerza la toalla, ya no hizo nada más, cuando vi que su culo se había acostumbrado a mi verga, la saqué y la volví a meter, así varias veces, hasta que a los pocos minutos mi polla entraba y salía de aquel agujero fácilmente, en esta postura estuvimos un rato. Momentos después, Paula comenzó a gemir de nuevo, yo le decía que era una zorra, que tenía un culo rico, que me encantaba partirle el culo a las perras.

Al rato, se la saqué, y la coloqué a cuatro patas, Paula tenía la cara desencajada por el placer, le puse la punta en el ano, y fácilmente entró, y seguí taladrándole el culo, abriéndoselo cada vez más con cada envite, continué cada vez más salvajemente, ella solo soltaba gemidos, cada vez más sonoros, a la vez que con una de sus manos, se tocaba su coñito, masturbándoselo, hasta que sus gemidos auguraban que estaba llegando al orgasmo, entonces aceleré la enculada, y cuando noté que me iba a correr, saqué la polla, me puse delante de ella, la tomé por el pelo y le bañé toda la cara de semen.

Tras esto nos fuimos a bañar, quedamos todo el día juntos, y después cada uno se fue para su casa.

Autor: Fary

pabloeresmas@hotmail.com

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Jugando con mi ex suegra

Cada vez la penetraba más a la par que la masturbaba, la metí bien adentro del culo, ella gemía de dolor, me pidió que la saque pero no la saqué, la seguía masturbando mientras le decía que ya era mía, que ese culito es mío, luego comencé a moverme suavemente, ese culito estaba demasiado apretado lo que hizo que tenga ganas de terminar adentro muy rápido.

Mis ex suegros tienen una hermosa casa, un patio amplio con una hermosa pileta, con cascadas y todo eso. Me acuerdo que era un día de enero, muchísimo calor en Asunción del Paraguay.-

Eran más o menos las 14 horas (2 de la tarde), cuando fui a la casa de mi ex novia, porque habíamos quedado en que nos bañaríamos en la pileta y que yo le pondría esas cremas para que ella tome sol y se broncee un poco. Pero al llegar a su casa, me atendió su mamá, me dijo que ella estaba en la facultad y que por lo visto se olvidó que yo iría a su casa.-

Mi ex suegra es una charlatana, una tipaza, re buena onda, a sus 38 años es toda una pendex, tiene un cuerpazo, lindas tetas, no muy grandes pero bien redonditas, tiene muy linda cintura, pero sus nalgas son lo mejor, porque son grandes como para apretarlas y morderlas.-

En fin, llegué a la casa de mi ex novia, no estaba y me atendió su mamá, mi ex suegra, comenzamos a hablar de boludeces, le conté que habíamos quedado con la nena en que nos meteríamos a la pileta aprovechar el sol radiante y broncearnos un poco. Ella cambió su rostro y me dijo que era una muy buena idea, que estaba tan blanca que ya parece que está muerta, y que entre con ella a la pileta.-

Me dijo que la esperara un segundo que se ponía el bikini y venía, tardó unos 3 minutos y vino, luego nos fuimos al patio, me saqué la remera y me senté en una de esas sillas para tomar sol que tienen al lado de la pileta mientras ella se sacaba su remera y su short, y yo no dejaba de admirar las curvas de la señora que estaba mucho mejor que mi exnovia.-

Me dijo que si quiero puedo meterme al agua porque hace mucho calor, pero que ella se pondría un poco de bronceador y luego tomaría sol. Yo me metí al agua porque hacía demasiado calor, mientras le miro y conversamos, ella se ponía su bronceador, por sus brazos, hombros, luego puso un poco entre sus pechos y eso me excitaba de a poquito, luego me dijo: -¿Me podes poner la crema por la espalda porque no puedo yo sola?, le dije que no hay drama, y salí del agua, sinceramente ya me había excitado, mi pene estaba un poco duro, por lo que ella se dio cuenta de eso, pero no dijo nada.-

Se que ella se dio cuenta de mi estado, pero igual siguió como si no pasaba nada, me pasó la crema y le ponía despacito por la espalda, y ella me preguntó: ¿Que tal la vida de novio con mi hija?, le dije que todo bien, y ella respondió: -¿Ustedes hace 2 años que están juntos, ¿no pasó nada todavía o sí?, y le dije que no entendía la pregunta, a lo que ella dijo: ¿Sos todo un hombre, y no puede ser que no entiendas lo que te pregunté, además eso que se nota en tu short mi hija no lo puede rechazar jamás.

En ese instante no supe que decirle, le dije que si, que ya tuvimos relaciones y que eso ayuda mucho en la relación de pareja y cosas así.-

Mi ex suegra comenzó a decir que le gustaba demasiado como le ponía la crema, cambió la voz y me hablaba de una forma muy sensual, como que estaba excitada, luego se dio vuelta, me dijo que me tire al agua si quiero, y me metí al agua porque yo estaba ardiendo.-

Ella no decía nada, sólo me miraba desde afuera, luego se levantó, se fue hasta la cascada que está al borde de la pileta, y con el agua de la cascada se comenzó a sacar el bronceador, y me dijo que entraría conmigo a la pileta porque ya tiene demasiado calor.-

Se metió a la pileta, nadó un poquito, y luego comenzamos a hablar, me dijo que soy muy churro y esas cosas, que está feliz de tener un yerno así, y comenzaba a acariciarme el pecho, y luego me preguntó: -¿Te molesta si me quito esto?, señalando por el corpiñito que tenía, le dije que podrían vernos así, y que no quiero que se arme quilombo, ella me dijo que nadie está en la casa, y se sacó…dejándome ver sus hermosas tetas, bien redonditas, y ella comenzó a acariciárselas, se notaba que estaban duritas, por lo que me di cuenta que ella estaba muy excitada.

Me preguntó si me gustan sus tetas y le dije que si, ella agarró mis manos y me hizo tocarlas, le dije que son duritas y hermosas, le pregunté si podría chuparlas y agarró mi cabeza y me dijo que si no se las chupo va a contarle a su hija.-

Comencé a chupárselas y amasarlas, a acariciar su espalda, bajé mi mano hasta sus nalgas y comencé a apretar esas nalgas hermosas, luego acaricié su vagina suavemente, y metí un dedo para que se moje más…mi ex suegra gemía de placer y me pedía que no pare…no aguanté más y le dije que se siente al borde de la pileta, le saqué la tanguita del bikini, abrió sus piernas y sin dudar metí mi lengua en su conchita, muy mojada, que ricoooo…le dije…comencé a chupar esa conchita, metía mi dedo y la lamía toda…ella gemía y gemía…también acariciaba sus tetas, y acariciaba su culito… trataba de hundir mi dedo en su culito mientras le chupaba la conchita, me decía que soy un degenerado, pero que le gustaba mucho.-

Luego me dijo que era su turno, me sacó el short, agarró mi pija entre sus manos y comenzó a chupármela, nunca me chuparon así, se comía toda mi pija, y me acariciaba los testículos de una forma tan suave.-

Me pidió que la cogiera, la hice sentar en el borde de la pileta, abrió sus piernas y acerqué mi pija al agujero de su conchita, y le empujé, ella estaba tan mojada que mi pija entró de una hasta el fondo…ella gemía de placer, yo la metía suavemente…hasta que entré toda la pija y hasta sacar toda…suavemente…luego más rápido porque me calentaba esa señora del cielo…

Mientras la cogía como loco, metía mi dedo en su culito, ella se quejaba pero decía que también le gustaba, que nunca dejó que su marido haga eso con su culito, que ella es virgen por el ano, entonces yo lo único que pensaba era que tenía que desvirgar ese culito tan apretadito…

Luego de cogerla como loco, le dije que quiero chupársela de nuevo, y comencé a lamer, meter mi lengua dentro de su conchita jugosa, al mismo tiempo que jugaba con su culito, de a poco iba metiendo más y más mi dedo y ella gemía…le dije que no aguanto más, que me gustaría meterle por el culito …ella dijo que no quería pero se dio la vuelta…comencé a meter despacito mi dedo, con la otra mano le tocaba la conchita y metía mi dedo bien adentro para masturbarla

Comencé a lamer su culito, y luego le dije que si quiere le desvirgo el culito, y ella gemía y gemía, y luego me dijo que si, pero que sea despacito.

Lubriqué bien su culito, y luego apoyé la cabeza de mi pija en su agujero, y de a poco la iba metiendo, despacito…ella gemía más fuerte, y cada vez la penetraba más a la par que la masturbaba…la metí bien adentro, ella gemía de dolor, me pidió que la saque pero no la saqué, la seguía masturbando mientras le decía que ya era mía, que ese culito es mío, luego comencé a moverme suavemente, ese culito estaba demasiado apretado lo que hizo que tenga ganas de terminar adentro muy rápido.-

Le dije que quería terminar y ella me pidió que termine en su boca…saqué mi pija de su culito, ella agarró mi pija con sus manos, la llevó a su boca y comenzó a chuparme como toda una puta…hasta que no aguanté y le derramé toda mi leche en la boca…ella no paró y seguía chupando mi pija, hasta que terminé todo…

Me dijo que no iba a dejar que se le derramara una sola gotita de mi leche…

Luego seguimos besándonos, yo seguía masturbando esa conchita hasta que gritó y me regaló un hermoso orgasmo, bien blanco como la leche que le di de tomar…seguimos acariciándonos, besándonos, luego salimos de la pileta…y me fui a mi casa…

El nombre de mi ex suegra es Gloria…

Más adelante les cuento más de lo que pasamos con ella…

Autor: Perfect love

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Inicio a exhibirme en un solárium

Cada vez que pasaba cerca de ella, ella se extendía la crema por sus tetas pero sin mirarme para que yo pudiera verla tranquilamente, una de las veces que pasé se tumbó boca arriba y subía una pierna para darse crema y abría las piernas bastante  y el tanga lo tenía metido por toda la raja del coño y se podía ver sus labios.

Hola soy un chaval de 20 años y me gusta exhibirme en un solárium de una piscina de mi ciudad,  la piscina es cubierta pero arriba hay un solárium donde subimos poca gente y casi todos con ganas de que nos puedan ver parte del cuerpo que no se suele enseñar.

En mi caso suelo ponerme boca abajo y me bajo el traje de baño dejando el culo a la vista de todas las tías que suben allí, las hay que miran y pasan pero también las hay que parece ser que les gusta imaginar que  mi polla está fuera del traje de baño y se ponen a una distancia prudente pero que si me levanto un poco pueden verme todo el rabo.

Yo las veo por debajo de mi brazo, que lo dejo un poco ahuecado y puedo ver si miran hacia mí y si es así pues empieza mi imaginación  y mi polla se empieza a poner un poco morcillona.

En  un caso una tía de unos 40 años se paseaba por el solárium y cada vez que pasaba junto a mí miraba a ver si se me veía algo…

Al percatarme de ello pues levantaba un poquito el culo como si me molestara el traje de baño y mi polla quedaba a su vista, esto unos cuantos días,  ella solía llevar las dos parte de su bikini pero solía meterse la parte de abajo por la raja de culo como un tanga…

Tenía buenas nalgas, hasta que un día que estábamos solos decidió quitarse la parte de arriba para enseñarme sus tetas (que ricas) pero eso no fue todo, miró hacia la puerta por donde entramos los bañistas y al ver que no venía nadie sacó de su bolsa un tanga  y se quitó la braga enseñándome todo el coñito…

Tenía pocos pelos muy bien afeitados  ella se recreó en guardarla en la bolsa pero siempre mirándome a ver si yo la miraba, ella sabía que yo la veía por debajo del brazo,  mi polla se puso como una piedra, se puso el tanga y se empezó a dar crema…

Yo decidí ponerme de pie pero tranquilamente con mi polla al aire, ella miraba disimuladamente pero creo que le gustó, me coloqué el traje de baño lo justo para tapar la polla, se me veían  todos  los  pelos y me puse a pasear por el solárium…

Cada vez que pasaba cerca de ella, ella se extendía la crema por sus tetas pero sin mirarme para que yo pudiera verla tranquilamente, una de las veces que pasé se tumbó boca arriba y subía una pierna para darse crema y abría las piernas bastante  y el tanga lo tenía metido por toda la raja del coño y se podía ver sus labios.

Así estuve un rato pasando junto a ella, cuando acabó de darse crema se puso a tomar el sol esperando que yo le  enseñara algo y así fue, me senté a una distancia prudente para que ella se sintiera cómoda, mi espalda apoyada en la pared y las piernas estiradas decidí bajarme el traje de baño casi hasta las rodillas.

Mi polla estaba bastante gorda y me ponía saber que ella estaba mirando  disimuladamente, me puse bronceador para que no se me queme pero a la vez me estaba haciendo una paja, como vi que a ella no la importaba decidí acabarme dicha paja y que ella viera como me corría allí mismo.

Fue una paja riquísima ella se tocaba de vez en cuando pero creo que se corto de masturbarse allí por si llegaba alguien esto fue el inicio de un verano redondo ya os contaré muchas más experiencias vividas en ese solárium

Autor: César

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Le rompí el culo

Su culo quedó abierto como por unos 5 minutos, no se le cerraba, se lo había roto bien roto y estaba rojo dentro y fuera de él. Le coloqué crema para que aliviara el ardor y de a poco fue retomando su forma natural.

Les paso a contar que vivo en Uruguay y que toda ésta historia comenzó cuando yo tenía 19 años y mi novia de entonces 18. Ambos éramos sumamente fogosos y no le decíamos a nada que no.

Yo soy delgado, cuerpo bien trabajado, ojos color miel, morocho de pelo y piel cobriza, en cuanto a lo que importa mi cola está muy bien, buenas piernas y mi verga es de unos buenos 22 cm.

Mi novia por su parte era delgadita, 1.74, pelo corto, ojos oscuros bien grandes, carita angelical y unas medidas de 85-60-90, por lo cual de sus medidas es que se desprende todo esta historia. Ella era algo traumada a pesar de sus buenos 85 cm de busto siempre decía que no eran suficientes como para complacer plenamente a un hombre.

Siempre supe que ella era muy ligera para el sexo y que era bien puta y agresiva en la cama, iba al frente en todo y no le sacaba el cuerpo a nada de lo que yo le proponía; igualmente sabía que yo no era su primer chico con quien había de tener relaciones, según me contó después ella.

El Comienzo De La Acción:

Después de estar saliendo con ella por un año, todo era sexo, sexo y nada más que sexo, para mi era el paraíso, era mirarnos y me la chupaba, era hacerle un gesto y nos encamábamos, pero el gran problema era que me fascinaba su cola, era bien dura y redonda, era lo mejor de lo mejor y en aquellos tiempos se la pasaba corriendo y jugando volleyball. Estaba sumamente fuerte.

Cada vez que nos acostábamos yo le hacía poner en 4 patas con su cola bien para arriba y le chupaba la cola y le metía la lengua bien a fondo y ella no solo gemía sino que me pedía más. Pero no accedía a hacerlo por atrás por mi tamaño y grosor.

Un día, como todas estas cosas, vino ella que había hablado con una amiga y me lo propuso a mi, hacémelo por la cola para ver que se siente, pero con cuidado, no me lo rompas de un vergaso. Prendí el calefactor, acomodé mi habitación, la desvestí y calenté bien chupándola toda, y como nunca puede faltar en estos casos le coloqué vaselina en la cola y comencé suavemente. Al rato ya se la quise meter más y ella terminó con todo diciendo que no era lo que esperaba de un buen placer anal.

Como le rompí la cola y porque:

Al tiempo de eso me enteré que la muy puta (y vaya por suerte que lo era) me había metido los cuernos… para mi fue como música en mis oídos.

Me dije, no más contemplaciones, le tengo que partir ese culo divino y dejarla antes de que me deje pegado.

La invité a mi casa para probar de nuevo por su cola, a lo cual ella accedió nuevamente con muchas ganas porque era lo que realmente quería, lo deseaba, tenía como una enfermedad por el sexo, era incontrolable (por suerte).

La coloqué en 4 patas y su hermosa cola quedó bien abierta para mí…

Le chupé bien la cola y le metí un dedo primero, suavemente el segundo y nada más…

De esa manera le dilaté muy poco pero lo suficiente como para que la muy hinchada cabeza de mi verga pudiera tener su lugar al principio de la acción…

Quedó bien caliente, cola con cremita, desnudita, pronta a todo…

Le metía la cabeza de a poco y no se quejó… es más, me dijo que me animara a más… de a poco se la fui metiendo y haciendo pausas de 15 segundos para que dilatara acompasando la situación, porque si no le duele y me la hacía sacar (ya tenía la experiencia de eso ).

A los 3 o 4 minutos estaba bien la punta y ya algo del tronco adentro de su cola la cual hervía de temperatura al igual que su enrojecida cara y orejas las cuales parecían que iban a explotar.

De a poco comencé a moverme dentro de ella y ella comenzó a sentir mi verga hinchada y gorda, le dejó de gustar un poco… pero mi idea de cogerle bien ese culito estaba determinada; en eso en cada envión iba un poquito más adentro y se me hinchaba cada vez peor… era una pesadilla para su cola de seguro, iba un cuarto de la verga y ella estaba como loca de placer-dolor.

De a poco fue siendo dolor-dolor y para mí placer-placer… cuando llegué a la mitad de mi verga (la cual es la parte más gorda que tengo), me gritó que se la sacara y le dije que aguantara y seguí adelante y la agarré bien de la cadera y aceleré la marcha hasta terminar metiéndosela toda y sacándosela toda cada vez. Ella gritaba a más no poder y su cola recibía lo que nunca imaginó tener dentro.

Al rato acabé toda mi leche dentro de ella y la saqué lentamente, su culo quedó abierto como por unos 5 minutos, no se le cerraba, se lo había roto bien roto y estaba rojo dentro y fuera de él. Le coloqué crema para que aliviara el ardor y de a poco fue retomando su forma natural.

Dos días después me peleé con ella y nunca más nos encontramos porque era muy puta para mi.

Enseñanza:

Hacé la cola despacio, si lo hacés fuerte, ponele crema y mandala al carajo a los dos días por incompleta sexualmente.

Autora: Soyveronica3

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Enculada por mi primo

Le dije que faltaba que me diera por el ano, él tomó un poco de crema y se lo untó en el pene, yo estaba bien abierta y de una llegó hasta el fondo haciendo que grite de dolor, pero después de un rato fue totalmente placentero y tuve un gran orgasmo, él me llenó todos mis intestinos de su semen, tuvo eyaculaciones en mi boca, en mis senos, en mi vagina y en mi ano, yo quedé totalmente satisfecha.

Me encontraba de vacaciones por casa de una de mis tías, la más joven de las hermanas de mi mamá, la verdad me gustaba ir con ella por que la pasaba bien, ella es una persona muy abierta de mente, y no le importaba mucho lo que uno hiciera de su cuerpo, ella era divorciada y tenía siempre novio, debido a que es una mujer muy atractiva, de su primer matrimonio solo tuvo un hijo, el cual cuando ocurrió esto tenía como 18 años de edad, y es de él lo que les voy a contar.

Pues resulta que siempre que me quedaba en casa de mi tía, me gustaba andar en camiseta y ropa interior por toda la casa, ya que mi primo era muy chico, pero después de un tiempo al regresar a vacacionar con ellas, me topo que mi primo ya se encontraba bien crecidito, y la verdad no es nada feo, se encontraba en el último año de la preparatoria, y hacía mucho deporte, todo ocurría con normalidad hasta que me di cuenta de que él me espiaba, cuando me bañaba, un día se me ocurrió sacar uno de mis consoladores y dejé que me espiara mientras me lo metía y tenía un gran orgasmo.

Pues resulta que después de eso, trataba de darle todas las funciones posibles, un día me introduje una zanahoria, otro día un pepino, y de vez en cuando un consolador por el ano, yo sabía que me espiaba y que se masturbaba viéndome y por que al final, dejaba todo oliendo ricamente a semen, así pasaron los días, yo disfrutaba que me viera en todo momento; pero ocurrió algo sorprendente, un día salí de paseo y llegué ya noche a la casa, vi que todo se encontraba callado, se suponía que solo estaba mi tía y su novio, ya que mi primo había salido de campamento, pero no fue así, al acercarme a casa vi que él se encontraba desde el patio espiando hacia la sala, yo me escondí también para que no me viera, me llamaba mucho la atención que así lo hiciere, puesto que por la mañana se llevó mochila, esto lo hacía según mi tía cada quince días…

Pero ahí estaba lo más sorprendente del caso es que se estaba empezando a masturbar, entonces me pregunta por que, entonces me asomé hacia donde el veía y me llevé la sorpresa de que mi tía o sea su mamá, se encontraba arrodillada chupándole el pene a dos individuos, uno era su novio pero el otro no sabía quien era, ella se encontraba totalmente desnuda, después de un rato su novio se sentó en un sofá, ella se subió sobre de él, y entonces se incrustó el pene hasta lo más hondo, dando un suspiro tremendo, entonces su novio le abrió las nalgas dejando ver su ano, el cual era bastante chiquito, lo que estaba haciendo era ofreciéndolo al otro tipo…

Entonces el otro tipo le metió un dedo en el ano, y después dos, para posteriormente lubricarse el pene, cuando su novio la abrió de nalgas completamente el otro tipo se puso detrás de ella y de un solo golpe la penetró, hasta donde me encontraba oí el grito que pegó mi tía, pero después de un rato ella se movía dándose placer con ambos penes, era una doble penetración fantástica, volteé y vi a mi primo masturbándose, entonces la verdad me calenté y me empecé a masturbar también, después de un rato mi tía se sacó los penes, primeramente el del ano y después el de la vagina, y se volvió a hincar entre los dos, abriendo la boca al máximo y recibiendo de su novio y del otro tipo gran cantidad de semen que se comió con mucho gusto y quedó con toda la cara embarrada…

Después de eso tanto su novio como el que lo acompañaba se vistieron y se fueron; yo terminé de masturbarme y tuve un buen orgasmo, después vi que mi primito también terminaba, entonces él me vio, yo solo me le quedé viendo y entré a la casa; al otro día llegó él diciendo que le había ido muy bien de excursión.

Por la tarde me fui a tomar el sol en el patio, después de un largo rato llegó mi primo y me dijo que no le fuera a decir nada a su mamá, yo le pregunté por que lo hacía, y entonces me dio su confesión, él me dijo que inventa sus excursiones por que su mamá se dedica a tener todo tipo de relaciones sexuales cuando él no está en casa, que todo surgió de una casualidad cuando un día lo dejó el camión, y le dije:

-¿Por que no me platicas lo que ha hecho tu mamá o sea mi tía y que has visto?, él me dijo que si, pero por la noche ya que su mamá no se iba a encontrar en casa, yo le dije que si, que pasaría cuando se fuera mi tía a su habitación.

Por la noche llegó a mi habitación, y le dije que estaría atenta a todo lo que dijera, entonces empezó por decirme que hacía como dos años se iba de excursión con sus amigos, pero que se quedó dormido y no llegó a tiempo para tomar el camión, entonces se dedicó a pasear por toda la ciudad y ya por la noche regresaba a la casa, cuando se dio cuenta que había varias personas en ella, entonces se dirigió al patio y desde la cabaña que tienen para visitas pudo observar todo, me dijo que vio a su mamá en tremenda orgía, que había cerca de cuatro mujeres y cinco hombres, me dijo que primeramente se quedó impresionado de ver a su mamá haciéndolo con una mujer y después contra cualquiera, entonces decidió que cada quince días simularía que saldría de excursión y que se quedaba a espiar, entonces le pregunté que había visto a su mamá hacer, él me dijo bueno creo que de todo, y le pedí que me contara.

Él me dijo que su mamá practica todo lo referente al sexo, y me dijo que la había visto comer semen de cinco tíos al mismo momento, también hacía tríos con dos de sus amigas, dobles penetraciones, y lo más sorprendente cuando atendía a tres al mismo momento a uno en la boca, al otro por el ano y el último por la vagina, también me dijo que le gustaba de vez en cuando que la penetraran doblemente pero por la vagina, también dijo que se dejaba amarrar y se dejaba meter consoladores por todos sus huecos, dice que lo más sorprendente fue un día en que estaba con dos tipos ella se encontraba en cuatro patas al centro de la sala, entonces uno de ellos sacó un gran pepino lo lubricó y se fue metiendo analmente, dice que estaba sorprendido de que le cupiera todo…

Ella al principio se retorcía de dolor pero después se fue abriendo de manera increíble hasta que casi desapareció todo el pepino en su interior como si se lo hubiera comido todo; también había visto que su mamá también practica las lluvias doradas, pero solo con mujeres, le gustaba tomarse los orines con la mujer con la que había tenido sexo previamente, y también de vez en cuando orinaba a los hombres, cuando me di cuenta me encontraba húmeda, de oír todo lo que me decía…

Entonces le pregunté por que nunca se había reunido a las fiestas de su mamá, solo se encogió de hombros, ya después le pregunté que con cuantas mujeres había estado, y me confesó que era virgen. Le dije que si quería hacerlo conmigo, él dijo inmediatamente que si, que le gustaba mucho y que muchas veces se excitó viéndome y luego se iba a masturbar, entonces, le dije que con una condición, él me respondió que con las condiciones que quisiera;

Entonces le dije que tenía la fantasía de rasurarle los genitales a un hombre y después hacerlo con él, él me dijo que si y lo planeamos para la tarde del otro día, aprovechando que mi tía salía de casa.

Por la noche me tuve que masturbar usando un consolador que traía, me imaginaba haciéndolo con él en todas las posiciones, por la mañana me levanté con mis pezones duros debido a que seguía excitada, pero al fin llegó la hora de la comida, terminamos de comer e inmediatamente mi tía se fue de la casa, así que pasé directamente a la habitación de mi primo, que ya tenía todo preparado.

Nos fuimos inmediatamente al baño, nos desnudamos los dos, mi primo tenía su pene súper erecto, entonces se sentó y se abrió de piernas yo me hinqué entre sus piernas y me pasó la crema para rasurar y el rastrillo, yo embadurné todo, empezando desde la base de los testículos y empecé a rasurarlo, después me pasó un recipiente con agua y una toalla y lo limpié volví a repetir la operación hasta que se encontraba todo totalmente liso, bajé mi mano y me toqué, estaba empapada con mis líquidos, entonces con abundante agua lavé los genitales de mi primo, nunca dejó de estar erecto su pene.

Él se puso de pie y yo seguía hincada, con mi mano derecha tomé su pene y con la izquierda sus testículos, empecé a lamerlo, me comía sus testículos y les pasaba mi lengua por todos lados, nunca había comido a alguien totalmente depilado y la verdad me gustó mucho, después de eso me metí su pene en la boca, me lo tragué todo hasta mis anginas, no había pasado mucho cuando sentí que estaba durísimo, sabía que su eyaculación ya venía, entonces se me antojó comerme todo su semen, además que era el primero que se lo sacaba una mujer, y así fue empezó a lanzar chorros y chorros de semen en mi boca, y yo aunque me costó trabajo me los comí todos sin dejar rastro alguno.

En lo que veía las caras de placer que hacía mi primito, me di cuenta que de inmediato tuvo una nueva erección, entonces le pedí que se diera la vuelta y abriera las piernas, entonces quedó su trasero frente a mi cara, le pedí que se inclinara dejándome ver su ano, entonces con la punta de mi lengua le toqué su ano, mientras con mi mano lo masturbaba, creo que esto me excitó mucho, por que después de un momento le lamía todo el ano, y hasta le introduje mi lengua dentro de el, haciendo que nuevamente eyaculara mi primo en mis manos, tomé todo su semen y me lo unté en mis senos.

Nos dimos un baño, y pasamos a la recámara me acosté y me abrí de piernas y él me montó, tenía un buen pene aunque no muy largo si bastante ancho que hizo que tuviera dos orgasmos muy ricos, y el eyaculó dentro de lo más profundo de mi vagina, entonces nos quedamos como una hora dormidos.

Al despertar me di cuenta que ya tenía otra erección, fue al baño a orinar, entonces me puse en cuatro sobre la cama, y me abrí lo más que pude, entonces al salir del baño me vio, y le dije que faltaba que me diera por el ano, él tomó un poco de crema y se lo untó en el pene, yo estaba demasiado abierta, entonces se puso detrás de mi y de un solo golpe llegó hasta el fondo haciendo que gritara de dolor, pero después de un rato fue totalmente placentero y tuve un gran orgasmo y él por su parte me llenó todos mis intestinos de su semen, pues así fue tuvo eyaculaciones en mi boca, en mis senos, en mi vagina y en mi ano, yo quedé totalmente satisfecha.

Muy atentos por leer mi “Aventura”, seguiré por que hay más y más morbosas, gracias por sus comentarios…y ser fieles con mis relatos.-

Autora: Mary G.

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