Como una gata en celo

Jóvenes y cachondas. Quería tenerle dentro, sentirlo, acariciarlo, que me encantaba, entonces él me daba más y más fuerte con cada embestida una onda de placer nos invadía, fuimos girando sobre la cama, hasta acabar yo encima, empecé a moverme como una posesa, quería sentirle dentro de mi hasta mis entrañas y decidí que quería probarlo todo con él.

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Cornudo en el crucero

Me cogió por los pelos y me dio la vuelta poniéndome a cuatro patas de cara al espejo, toma polla en tu coño, verme en el espejo con la cara de golfa que tengo, mis tetas botando y él abofeteándome el culo, me ponía de perra el muy cabrón y yo diciéndole, hijoputa, que dura la noto en mi coñito, me abofeteaba el culo mientras yo no paraba de gritar y llegaba al orgasmo.

Hola cachondos, me imagino que estaréis con una mano en el ratón y con la otra en la polla a punto de reventar de tanto porno como estáis viendo. Me llamo Teo,  tengo 48 años y como dice mi mujer tengo un buen cuerpo para mi edad pero poca polla para una zorra como ella, mi mujer se llama Cris, tiene 37 años y de siempre ha sido muy golfilla y más desde que se puso tetas de silicona, una 120 de talla nada menos, si ya antes tenía fama de golfilla (en el instituto se folló a medio instituto,) ella es morocha, mide 168cm y  60kg de puro vicio, de hecho a mí me la presentaron dos amigos que por entonces se la cepillaban, luego nos enamoramos y demás.

Este verano hicimos un crucero e íbamos con ganas de que fuera super caliente, nada más llegar al barco la tiré encima de la cama y le metí la polla de un golpe.

-Uhh cabrón, que caliente estás, uhhh, joder me estás poniendo a mil, uhh. -Toma zorra que estoy supercaliente, uhh, que buena estás hijaputa, toma polla en todo el coño. -Uhh, que gusto uhhh. -Agghhhh, no aguanto más toma leche puta. -Serás maricón si te has corrido ya y yo ni había empezado a disfrutar, vamos polla enana límpiame el coño de leche con tu lengua. -Si putilla lo que tú me mandes.

-Serás cabrón con lo caliente que me estabas poniendo y te corres.-Lo siento cariño, le dije. -Calla y sigue comiéndome el coño que eso lo haces de puta madre, uhhh, agggaa. -No creas que con esta comida de coño tengo bastante yo creo que en este barco te van a crecer los cuernos.

Nos dimos una ducha y mientras ella se terminaba de preparar que le cuesta horas en fin ya sabes lo típico más en una mujer como ella que le gusta ir super provocativa. Estaba yo tomando un gin tonic en la barra cuando la veo que llega, estaba espectacular como la miraban todos los tíos y todas las mujeres también, llevaba a un  vestido super cortito con un escote exagerado que le marcaban sus tetazas con los pezones supertiesos y la espalda descubierta casi hasta su duro trasero.

-Hola cariño, ¿cómo crees que me queda este conjuntito? -Uhh sensacional ya ves como babean todos viéndote y le di un morreo, al sentarse en el taburete su vestido dejaba entrever su tanguita amarillo. -Cielo me estás poniendo a mil. -Calla cabrón que después de la mierda de polvo que me has echado no creerás que te voy a dejar meterte la polla hoy. -Ahh pues yo creí que te quedaste con ganas. -Claro que me quedé con ganas, pero no de una pollita (y es que la mía mide solo 12 y la de su ex medía 21 casi lo mismo pero al revés jeje), he visto un camarero que creo que le voy a entrar a ver que tal.

Después de cenar estuvimos bailando, a ella le encanta bailar salsa y con su vestido era un espectáculo super caliente, al rato vino el chico que se llamaba Gonzalo y que ya habia terminado de trabajar, mi mujer ni se lo pensó y fue directa a por él a sacarlo a bailar mientras yo les contemplaba desde la barra, el tío no perdía el tiempo y aprovechando el baile se restregaba por su cuerpo y le metía mano todo lo que podía. Yo veía como la golfa de mi mujer se ponía calentorra, se le nota en la cara de golfa que tiene, al rato vienen los dos donde estaba yo y él me dice:

-Hola, he de decirte que tienes una esposa muy atractiva. Yo le digo la verdad es que si.

Y ella dice muy atractiva y muy caliente, -El cabrón de mi marido me dejó mal follada esta tarde así que estoy super salida, mira como estoy.

Y cogiéndole la mano se la mete en los muslos.

-Joder Cris, si que estás caliente dice él, te noto todo el tanguita supermojado. Le digo yo pues quítatelo, no cojas frío, jajá.

Ella ni corta ni perezosa sentada como estaba se lo quitó disimuladamente y me lo dio diciendome.  -Huélelo a que huele. -A zorra caliente.

El tío alucinaba, -Vaya veo que sois una pareja muy abierta.-Sí, sobre todo yo de piernas, jajá, dijo Cris y le dio un morreo mientras le sobaba por encima del pantalón.

-Uhh vaya parece que estás bien servido de polla, uhh, con lo necesitada que estoy yo de un buen rabo en mi coño. -Bueno no se tu marido a lo mejor no opina igual. -Bueno si mi putilla quiere. -Tú cornudo a callar, que en mi coño mando yo. -Ya sabes que lo que tú quieras que a mí me encanta ver cómo te miran todos deseándote follar. -Anda ve a comprar los condones, cornudo, mientras nos metemos mano en este rincón del pub.

Yo obediente los dejé, cuando volví ellos ya no estaban, di varias vueltas por el pub y no los vi, en eso me llamó al teléfono mi mujer.

-Cornudito, ¿a que no sabes dónde estoy? -Dímelo cacho zorra que me tienes con la polla dura de lo caliente que me has dejado. -Cuando te fuiste me dijo que no había problemas por el condón que él tenía, así que con lo caliente que estábamos nos fuimos a nuestro camarote y estamos follando, así que cuando acabe te llamo para contarte.-Uhhh joder cacho puta, que zorra eres, sigue follando y que te deje relajadita.

Al cabo de hora y media me dijo que ya se habia ido y cuando llegué al camarote estaba desnuda y con las tetas pringadas de leche.

-Mira que eres golfa como estás, anda cuéntame.

Entonces me dijo:

-Nada más cerrar la puerta del camarote lo desnudé besándole el cuello y bajando a su polla,  que polla más gorda, uhhh, me la metí en la boca con dificultad de lo gorda que era, entonces me dijo.-Venga putilla, deja de chuparme la polla que te voy a meter la polla hasta el fondo de tu jodido coño. -Me cogió por los pelos y me dio la vuelta poniéndome a cuatro patas de cara al espejo. -Toma guarra, toma polla en tu coño, verme en el espejo con la cara de golfa que tengo, mis tetas botando y él abofeteándome el culo, uhh, como me ponía de perra el muy cabrón y yo diciéndole. -Uhh hijoputa, que dura la noto en mi coñito, uhh.

-Zas, zas me abofeteaba el culo mientras yo no paraba de gritar y llegaba al orgasmo uhhh…-Te corriste ya he guarrilla, pues prepárate que aun tengo la polla para seguir dándote caña. -Uhhh, joder que bien, hacía tiempo que no disfrutaba tanto, uhh. -Seguro cacho puta que tu marido te deja a medias yo sé cómo tratar a las putillas como tú.

Entonces llegaba ya al segundo orgasmo, sacó la polla de mi coño, se quitó el condón y me llenó las tetas de su leche en una hermosa cubana, uhh, entonces me dijo, bueno putilla para ser el primer día en el barco creo que tu marido ya luce unos buenos cuernos, espero ir aumentándoselos estos días.

-Puedes estar seguro, le dije dándole un morreo mientras lo despedía en la puerta pero me gustaría que la próxima vez el hijoputa del cornudo de mi marido estuviera presente para que vea como hay que follar a una golfilla como yo, jejeje. -Sin problema por mí, contestó.

Y así sucedió pero eso será otro día cuando os lo cuente.

Si algún cornudo como yo quiere ponerse en contacto conmigo que empiece insultándome.

Autor: Teo

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Una noche sin bragas

Deseaba sentir aquello dentro de mí y hacerlo delante de mi pareja me excitaba, quiero que me folle, le susurré, mi mano colocó el miembro en la entrada de mi chocho y me echaba hacia atrás para metérmela hasta el fondo, noté un chorro caliente en mi vientre y en mi mano. Rafa se había corrido, el desconocido pasó un dedo por mi rajita, un nuevo orgasmo invadió mi cuerpo, un orgasmo diferente que nunca había experimentado, un orgasmo brutal que casi hace que me desvanezca.

Hola, me presentaré. Me llamo Sonia, mido 1,65 m y peso 48 Kg tengo unas tetas redonditas y bien puestas, uso una talla 85, a pesar de mis tres hijos y un culito de escándalo según mi marido. Soy, o era, más bien conservadora en temas de sexo aunque me encanta follar con mi chico. Me encanta como me acaricia, como me besa, como me masturba y cuando estoy a punto de correrme, como me pone de rodillas encima de su cara y me hace una comida de infarto.

La verdad es que suelo tener un par de orgasmos y entonces me tumba boca arriba encima de él y me penetra mientras su dedo acaricia mi clítoris (a veces le ayudo) y su otra mano juega con mis pechos y  cuando estoy a punto de irme otra vez, giro mi cabeza y le beso dejando que me invada el olor y el sabor a coño que mi anterior corrida ha dejado en su boca, estallando en un orgasmo increíble y sintiendo como el chorro de su leche caliente me inunda.

La historia que os voy a contar ocurrió en Málaga. Habíamos ido a pasar unos días de vacaciones a Benalmádena y mi madre estaba pasando unos días en Málaga capital así que el fin de semana se ofreció a quedarse con los niños y Rafa y yo aprovechamos para salir de marcha. Habíamos tomado ya varias copas cuando llegamos a un local bastante agradable en el que bailaban varias gogos y nos acomodamos en una esquina de la barra. Era una zona bastante oscura pero desde la que veíamos perfectamente el espectáculo. No sé si fue la actuación, la perspectiva de una noche sin niños o las copas, pero el caso es que me empecé a dar un lote de escándalo con mi chico, parecíamos dos quinceañeros, besándonos y metiéndonos mano sin parar. Estaba cachondísima y Rafa lo notaba, en una de estas deslizó su mano debajo de la minifalda que llevaba y la puso en mi rajita.

-¿Qué haces? ¡Nos pueden ver!- le dije mientras le apartaba la mano -¡Estás empapada tía!-me dijo

Era verdad, tenía la tanga completamente mojada de lo salida que estaba.

-Es que me estás poniendo a mil-le dije -Quítate las bragas-lo dijo en un tono suave pero firme que hizo que me recorriera un escalofrío. -¿Qué? -Que te quites la tanga- repitió. -¿Estás loco? -No, vete al baño y quítatelas, es una pena que las mojes así.

No sé porque pero le hice caso, me fui al servicio y me quité el tanga. Cuando salí para volver con Rafa una extraña sensación me invadía, notaba mi sexo al aire debajo de la minifalda, me sentía como si estuviera desnuda y todos pudieran verme. Me excité muchísimo y empecé a desear estar desnuda delante de todo el mundo, sentía todas las miradas clavadas en mi cuerpo desnudo y me sentía deseada. Mis flujos empezaban a resbalar por mis piernas y mis pezones parecían querer escaparse de mi camiseta.

Pasé entre un grupo de chicos jóvenes, no tendrían más de 23 o 24 años, bastante guapos, sobre todo uno de ellos alto y delgado. Le miré a los ojos y me sonrió. Yo le devolví la sonrisa y entonces me paro y se acercó a mi oído.

-¿Tienes frío?-me preguntó. – ¿Frío? – No-le contesté sorprendida. -Entonces es que estás cachonda-me dijo, mientras su mano se posaba en mi pecho y sus dedos pellizcaban suavemente mi pezón erecto.

Me quedé paralizada, sin saber que decir. Su mano apretaba suavemente y sus dedos masajeaban con delicadeza mi pezoncito, mientras sus amigos nos miraban sonriendo divertidos. La verdad es que me gustaba lo que me estaba haciendo y estaba deseando besarle allí mismo, pero mi chico esperaba en la barra y no era plan. Sin pensarlo le puse mi mano en el paquete. ¡Menudo aparato!, Nunca había tocado algo tan grande y la verdad es que la tenía durísima. La recorrí un para de veces en toda su longitud y le dije al oído.

-Tú también estás cachondo, pero lo siento, me espera mi hombre en la barra.-Y me alejé camino de la esquina donde me esperaba Rafa. -¿Ya? Me preguntó. -Si.-contesté.

Metí la mano en el bolso y le enseñé lo que me había quitado.

-¡Ummm!- Dijo mientras me lo arrebataba y se lo llevaba a la nariz- huele a hembra cachonda. -¡Cerdo!- le dije mientras se la quitaba de nuevo. Pero la verdad es que tenía razón, estaba como una moto, estaba deseando echar un buen polvo se notaba.

-¿Te pone estar sin bragas? -Me preguntó. -Mucho.- le susurré al oído. -¿Y te excita que alguien se pueda dar cuenta? -Siiiii.-contesté mordisqueándole la oreja. -Deja el tanga en la barra.- me dijo.- así alguien se dará cuenta.

La situación era cada vez más morbosa. Saqué el tanga y lo dejé sobre la barra. Afortunadamente era negro y casi no se veía. Rafa me cogió por la cintura y me empezó a besar, primero suavemente, luego cada vez con más pasión mientras sus manos me acariciaban por todas partes, me abrazaban bajaban hasta mis muslos, subían acariciándome el trasero. Me había subido la minifalda por completo. Estaba completamente desnuda de cintura para abajo en mitad de un bar lleno de gente. Lo cierto es que en la esquina que estábamos nadie podía vernos pero aun así la excitación que sentía era indescriptible. Estaba completamente entregada.

-¿Te gusta estar desnuda en público? – Me preguntó. -¡Fóllame! -Ya veo que si.-

Y sin más dio una vuelta completa sobre sí mismo. Acababa de enseñarle mi culo a todo el bar. Miré a mí alrededor para comprobar si alguien se había fijado y entonces lo vi. El chico que me había tocado las tetas estaba junto a nosotros y me miraba divertido. Yo no sabia donde meterme. El chico se acercó y se colocó en el pequeño hueco que quedaba entre la pared y yo. Pensaba que Rafa iba a soltar la falda pero estaba tan salido que ni se dio cuenta de que se nos había acercado. Estaba concentrado en besuquearme el cuello y las orejas. De repente una mano empezó a acariciarme el culo. Pegué un bote.

-¿Qué pasa? -Me están tocando el culo-dije, y vaya si me lo estaban tocando, a conciencia, me lo acariciaba suavemente, me apretaba la nalga, la verdad es que sabia como tocar un culo.-dile algo. -¿Qué quieres que le diga? Me preguntó. -No sé, lo que quieras.-contesté mientras me apretaba fuertemente a Rafa. No me lo podía creer pero estaba sintiendo un intenso placer en la sobada que me estaban pegando.-¿Le digo que pare o le digo que siga? Le miré a los ojos y noté como le brillaban. ¡Mi marido me estaba proponiendo que me dejara meter mano por un desconocido! -Allá tuu…uuu…uu…uu.- contesté con voz entrecortada, la mano desconocida se había deslizado entre mis piernas y un dedo estaba recorriendo toda mi rajita empapada camino de mi clítoris. Me esta tocando el cooooñoooo.- susurre mientras levantaba mi pierna y la apoyaba en el taburete.

-Y tú te estás abriendo de piernas.- me dijo con lascivia. -Si, y a ti te gusta que lo este haciendo.- le contesté mientras le agarraba el paquete. -Mira que dura la tienes. ¿Te pone cachondo que a tu chica la metan mano? – le dije.-¿quieres que me corra con otro?

La verdad es que no esperaba su respuesta me iba a correr de todas formas, aquel tío sabía lo que hacia, me estaba haciendo una paja de campeonato y yo solo quería más y más. Me lancé sobre los labios de Rafa y empecé a besarle como una loca mientras mi mano se dirigía al paquete de mi inesperado amante. Como pude le desabroché los pantalones e introduje mi mano en busca de aquel durísimo pene. Empecé a masturbarlo con suavidad, entonces el desconocido se acercó aun más, me rodeó con sus brazos, introdujo una mano por debajo de mi camiseta en busca de mi pezón y deslizó su otra mano en mi entrepierna empezando un decidido masaje en mi clítoris. Yo seguía besando a Rafa, sentía su lengua recorriendo cada rincón de mi boca mientras la mano del desconocido iba acelerando su trabajo en mi clítoris provocándome un placer cada vez más intenso.

-Me cooorroo, me coorroo, -exclamé mientras me agarraba a mi chico, notaba como las oleadas de flujo empezaban a caer por unas piernas que me temblaban por el orgasmo que estaba teniendo. Solo sentía placer, placer y ganas de más placer. Bajé mi mano sin pensarlo, desabroché los pantalones de Rafa le saqué la polla y empecé a masturbarle. El cabrón la tenía más gorda y dura que nunca. No me lo podía creer, tenía un rabo en cada mano, era increíble, estaba besando a mi novio mientras le masturbaba suavemente y a la vez otro hombre jugaba con mis tetas y acariciaba mi coño mientras yo frotaba su enorme aparato contra la rajita de mi culito. Solo deseaba que me poseyeran allí mismo.

-Me lo voy a follar.-dije. Estaba deseando sentir aquello dentro de mí y hacerlo delante de mi pareja me excitaba todavía más. -Vamos, a que esperas. Que te la meta.- me contestó. -Siii, quiero que me folle, quiero que me llene el coño de polla, quiero que me folle otra polla, ssiiiiiiiii.- le susurré mientras mi mano colocaba aquel miembro enorme en la entrada de mi chochito y me echaba hacia atrás para metérmela hasta el fondo.-Así, hasta dentro.-y empecé a moverme adelante y atrás.- ¡Que pasadaaaa!, Me gusta, me gusta, me gusta, ¡que follada!, ¡Vaya polvo! ¡Me están follando cariño! ¡Me gusta que me follen!

-Mira como me toca las tetas.- le dije mientras me apartaba un poco para que pudiera verme. – ¿Te gusta? -Mira lo que tengo en el coño.-Le dije mientras cogía su mano y se la ponía en los huevos de mi amante. -¡Se está corriendo!¡Se esta corriendo dentro de mi!¡Así!¡Me corrooooo!.-

Noté un chorro caliente en mi vientre y en mi mano. Rafa se había corrido también. Lentamente la polla del desconocido salió de mí, pasó un dedo por mi rajita, lo deslizó lentamente hasta alcanzar mi ano y empezó a moverlo en rápidos círculos mientras me lo introducía lentamente.

– Aaaaaah!, ¡El culo!, ¡El culo!

Un nuevo orgasmo invadió mi cuerpo, un orgasmo diferente que no había experimentado nunca antes, un orgasmo brutal que casi hace que me desvanezca.- ¡Me meo!- acerté a decir y sin poder controlarlo me empecé a hacer pis y a sentir un inmenso y relajante placer. -Así me gusta.-Me susurró el chico.-Que te mees de gusto. Y sin más se alejó dejándome allí, medio desmayada y abrazada a mi novio. -Llévame a casa.- le dije… Me bajó la falda me cogió de la cintura y salimos del bar camino del apartamento. Empezamos a caminar por los soportales del puerto deportivo. No había ni un alma. Yo caminaba agarrada a Rafa y pensando en lo que acababa de pasar, me acababa de tirar a un crio delante de mi novio y había disfrutado como nunca. Me había corrido varias veces y todavía estaba excitada. Allí estaba yo, sin bragas, me sentía sucia, tenía todas las piernas meadas y el semen de mi joven amante comenzaba a escurrir por mi coñito. Mi almejita palpitaba hinchada por el tratamiento que acababa de recibir, me lo follaría otra vez. Sin pensarlo bajé mi mano, abrí mi agujerito y dejé que la leche que llevaba en mi interior inundase mi mano.

No se lo que me pasaba pero no podía reprimirme, me lo llevé a la boca y empecé a chupar, a restregármelo por la cara. No podía parar, estaba fuera de mí. Me remangué la faldita y me puse de espaldas a Rafa.

-Tócame, quiero correrme otra vez.-Le dije, mientras cogía su mano, la llevaba a mi chorreante vagina y empezaba a acariciar de nuevo mi clítoris. Cerré los ojos. Me recosté sobre él y dejé que el placer invadiera mi cuerpo. -¡Vaya chochito! -¡Yo también quiero!

Abrí los ojos sobresaltada y vi como se acercaban tres chicas. Me las quedé mirando sintiendo como sus miradas se clavaban en mi entrepierna. Quería que me miraran, quería hacerlo delante de ellas, quería desnudarme y sin más me baje la camiseta enseñándoles mis pechos mientras abría las piernas todo lo que podía enseñándoles mi tesoro.

-¿Os gusta mi chica? Les preguntó Rafa.-Está muy cachonda, esta a punto de correrse. -¿Queréis ver como se corre? -Venga, dale caña.- dijo una de ellas. -¿Por qué no me ayudáis? Con lo salida que está seguro que os deja que la toquéis. -¡Eh, Cris! Aprovecha. Háztelo con ella que está muy buena.-Dijo la misma rubia de antes. -Si que está buena si.-dijo otra mientras se adelantaba.

Era realmente guapa, alta delgada, con un pelo largo y rizado. Levaba un vestidito de licra negra muy corto y ceñido, se notaba que no llevaba sostén y sus pezoncitos se marcaban erectos a través del vestido. Nunca había estado con una chica pero en estado de excitación en el que me encontraba estaba dispuesta a probarlo todo.

-Venga Cris, tíratela que nosotras nos tiramos a su marido.

Cris se acercó hacia mí, mirándome a los ojos, mientras se bajaba su vestido dejando dos tetas perfectas a la vista. Se acerco despacio, haciéndose desear, colocó su mano en mi nuca y me besó. Su lengua recorría suavemente todos los rincones de mi boca y yo le correspondía ardiendo en deseo. Acarició mi pecho, deslizó su mano por mi espalda hasta llegar a mis nalgas, las acarició suavemente y luego dirigió su mano hacia mi rajita. Su dedo me recorrió lentamente, de atrás hacia delante, recogiendo todos mis flujos hasta llegar a mi botoncito. Me abrazo contra ella apretando sus tetas con las mías.

-Despacio, eres su primera chica.-Le dijo Rafa.-¿De verdad, y te está gustando? me preguntó.-Sí, -Contesté. -Ven.- me dijo-Túmbate aquí.

Me llevó a un banco de piedra que estaba junto a nosotros. Yo obedecí. Levantó ligeramente su vestido y comenzó a quitarse el tanguita. Apareció un coñito precioso, completamente rasurado y morenito, estaba claro que tomaba el sol desnuda.

-Vas a comer tu primer coño.-Me dijo mientras se colocaba sobre mí en posición de 69.

Yo titubeé, no sabía que hacer. Tenía ese coñito a unos centímetros de mi cara, podía olerlo, solo tenía que saborearlo, pero no me atrevía. Entonces su lengua empezó a recorrerme, me encanta que me lo coman.  Aquello fue el empujón que me faltaba. Acerqué mi boca y lo besé, estaba caliente y húmedo. Introduje mi lengua entre sus labios, separándolos y saboreé sus jugos. Un sabor salado y delicioso invadió mi boca. Bajé hacia su clítoris a la vez que introducía mi nariz en su agujerito. Lo olfateé dejando que su olor penetrara lentamente hasta el fondo de mi ser. Era un olor maravilloso y familiar. Era el mismo olor del último beso de Rafa antes de correrme cuando hacíamos el amor pero mucho más intenso.

Inspiré profundamente, volví a pasar mi lengua por aquella rajita sintiendo todo su sabor y estallé en un orgasmo incontrolable. Todo mi cuerpo se estremecía. Mi coño parecía querer salirse de mi interior y un larguísimo gemido escapó de mi boca. Creo que me desvanecí. Cuando desperté Rafa me ayudaba a levantarme, me había colocado de nuevo mi camiseta y me había arreglado la falda. No había ni rastro de las chicas. Me sonrió y me dijo:

-Vamos a casa.

Autora: Soniabi

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Mi nuevo compañero de la facu

Ya no aguantaba más, se la saco, me saco el forro, y él se da vuelta, quiero que me acabes en la boca, por precaución mis clientes no lo hacen pero con vos estoy seguro. Yo me pajeaba mientras me decía cosas como. Me la voy a tragar toda. Hasta que no aguanté y largué un chorro de leche sobre su cara y se la metió en la boca, yo seguía largando leche, y él seguía lamiendo y tragando, hasta que me dejó la pija limpita.

Mi nombre es Juan José, tengo 25 años, mido un metro ochenta, soy rubio, ojos marrones, delgado, buen culo, estudio profesorado en química en un terciario de bs as, y la historia que les voy a contar es real.

Cursaba mi 3er año de estudios. Para una de las materias a la profesora se le ocurrió hacer trabajos en grupo. Rogaba que me toque con una compañera que es la típica nerd que se sabe todo, pero no, me tocó con pibe nuevo, lo conocía de vista, pero nunca había hablado con él. Parecía un poco ermitaño, pero eso si, estaba más bueno que comer pollo con la mano. Era morocho de ojos bien celestes, por el cuerpo que tenía se notaba que se mataba en el gym y tenía una sonrisa que deleitaba a todas y por supuesto a mí también, era abiertamente conocida mi sexualidad a pesar de que no se me caen las plumas.

En el recreo me dediqué a charlar con él, me encontré con una conversación muy amena y divertida que terminó en una invitación de parte de él a tomar unas cervezas en su casa el sábado a la noche. Nuestra charla parecía la de unos tipos que se conocen de toda la vida, realmente la estaba pasando bien y su sonrisa en conjunto con su cuerpo me estaban poniendo a mil.

Llegó el sábado y me mandé para su casa, me encontré con un departamento en una de las calles más exclusivas de la Capital Federal. Al abrirme la puerta me encontré con Tomas recién bañado, con su sonrisa característica, unos pantalones sueltos y una remera lisa, todo muy común, era un contraste con semejante lujo. Todo bien, charla va charla viene, cerveza va cerveza viene, yo estaba normal, la bebida no había hecho efectos en mi todavía, pero en él parecía que si, se reía más de lo normal, se lo notaba completamente suelto, se había puesto muy toquetón, me hablaba tocándome la pierna, el hombro, y la situación me había empezado a calentar.

El alcohol hizo efecto en los dos y empezamos a jugar, para ello nos sentamos en el piso, en una alfombra preciosa de pelos blancos largos como de 15 cm. El juego consistía en mirarnos a los ojos y confesarnos secretos, esto nos serviría para conocernos mejor. En determinado momento se quedó callado y no pudo sostener la mirada, se había angustiado. Me dijo que me tenía que confesar algo, pero que no le diga nada a nadie y que además esperaba que esto no influya en nuestra amistad. Ok, le dije. Me miró a los ojos nuevamente y me dijo: Soy taxi boy. Mi sorpresa fue tal que lancé una carcajada monstruosa, él sin evitarlo también se reía, y a toda costa me trataba de convencer de que era cierto. Tengo página en internet, me dijo. Para que le crea solamente prendió la compu y abrió su página.

Era verdad, tenía como 20 fotos en una especie de fotonovela en la que se iba desnudando. Mi interés por seguir viendo se hizo más notable, sobre todo por mi erección y mi cara de sorprendido. Mostrame más fotos le dije. No, me da vergüenza me dijo. Dale boludo no hay problema, le dije yo.  Las fotos eran una producción buenísima. Estaba vestido de gendarme, al sacarse el uniforme solo quedaba en tanga camuflada, haciéndose notar un bulto bastante agradable y un culo de ensueño. Sus piernas mostraban muchos años de trabajo muscular y sus brazos eran super marcados. Mi jean ya no aguantaba la pija adentro, realmente me había calentado, y más al descubrir que en la descripción decía “atención hombres y mujeres”. Mi único comentario fue: tenés el mejor culo del mundo, a lo que él se sonrió y me dijo “no es photoshop”, tocá.

Tímidamente toqué con un dedo como con miedo, dale boludo me dijo, me agarró las manos y las apoyó de lleno en su culo. ¡Wau! Era bien durito. Le dije que mi opinión de gay era que estaba para comerlo con cucharita y que me moría por verlo en tanga. Tus pedidos son órdenes me dijo, se fue a la habitación y salió haciendo un baile sensual, solo en tanga. Yo sentado así como estaba pude ver cada recóndito lugar de su cuerpo, al agacharse y mostrarme el culo se veía los bordes de su agujero, y al darse vuelta la pija se le quería salir por los costados. No aguanté más, saqué la pija de mi pantalón y me empecé a pajear.

Saqué un billete y lo moví en el aire para que me baile más cerca, así lo hizo, se me acercó y estirando uno de los bordes de su tanga puse mi billete. Su baile me ponía a mil, su pija empezó a pasar cada vez más cerca de mi boca, y su culo cada vez más cerca de mi pija, fue entonces que me abalancé sobre él y me metí su pija hasta la garganta. El solo me decía tranquilo, tenemos toda la noche, la saboreaba como si fuera un helado, que rico, tenía precum con el que jugaba con mi lengua y a la vez le tocaba el culito lampiño. Su pija era muy blanca, venosa y gordita, hermosa y deliciosa, la chupaba con ganas, estaba poseído. En una me levanta del suelo y él se agacha. Yo no podía creer que un macho así me esté chupando la pija. Se notaba que tenía experiencia, lo hacía de una forma especial, me agarraba del tronco con una mano y con la otra jugaba con mi culo.

Lo tuve que detener para no acabarle en la boca, mi excitación era cada vez más grande. Lo miro a los ojos y sin decirme nada se da vuelta mostrándome el culo bien abierto. “Haceme lo que quieras, quiero coger por gusto no por plata”. Sin hacerlo esperar me agaché y metí mi lengua en su culo. Olía a perfume y tenía un gustito rico. Su dilatación fue fácil, mis dedos entraron rápidamente y veía como él movía el culo en son de disfrute.

“Metémela” me dijo. Y sin esperar me calcé un forro y se la metí de una. Ahhhhhhhhhhhhh! Fue lo único que dijo. No podía creer que donde terminaba mi pija empezaba el cuerpo de este macho.

Lo cogía duro, se la sacaba del todo y se la volvía a meter. Mientras, miraba su culito, era hermoso, dilatado, no pensaba en todas las pijas que entraron, solo pensaba que en este momento era para mi solo. En un momento me tira al piso y se me sienta arriba, le veía la cara, su sonrisa de siempre pero con unos toques de frescura que me hacían calentar cada vez mas. Se la vuelvo a sacar y se recuesta sobre la mesita ratona. Mi pija volvió a entrar en su dilatado culo mientras él se pajeaba.

Ya no aguantaba más, quería largar la leche, se la saco, me saco el forro, y él se da vuelta, “quiero que me acabes en la boca, por precaución mis clientes no lo hacen pero con vos estoy seguro”. Yo me pajeaba mientras me decía cosas como. ¡Dame la lechita! ¡Me la voy a tragar toda! ¡Dale papito! Hasta que no aguanté y largué un chorro de leche sobre su cara. Pasó al mando de mi pija y se la metió en la boca, yo seguía largando leche, y él seguía lamiendo y tragando, hasta que me dejó la pija limpita.

Caí sobre la alfombra. Las piernas me temblaban. El se recostó al lado mío todavía con la pija piradísima y bastó con dos movimientos para que acabase sobre su pecho.

Estábamos sobre las nubes, uno al lado del otro, mirando el techo. Durante los siguientes minutos charlamos mucho sobre su profesión, de los clientes que tenía, de cómo empezó en esto, de los famosos con los que se acostaba. Y obviamente nos fuimos calentando otra vez. Pero eso lo dejo para otro relato.

Si les gustó, estaría bueno que me dejen comentarios.

Autor: Cris

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