Mi primer encuentro perfecto

Hola a todos, me llamo Eloísa y tengo 26 años, soy travesti en la intimidad y aunque llevo una vida de los más normal con pareja hetero y un buen trabajo, tengo un vicio infinito por transformarme en una putona. Todo empezó cuando me compré mis primeros zapatos de tacón, eran rojos, de charol con unos tacones de unos 12 cms. y a juego con un corset, liguero, medias y tanga rojos. Buff cada vez que veo las fotos que me hice estando de rodillas metiéndome un vibrador.

Read more

Me gusta / No me gusta

Mi suegra calentona (I)

MIlf, Sexo con Maduras. Yo no paraba de metérsela, mientras más rápido lo hacía y ella más fuerte se chupaba las tetas, con mis dedos empecé a tocarle el clítoris, eso la volvió loca, estaba tan caliente que dándole fuertes chupadas a sus pezones llegó a su segundo orgasmo, yo todo traspirado, le saqueé la verga y bajando sus piernas terminé con una masturbada tirándole todo el semen a mi suegra en sus tetas y cara. Read more

Me gusta / No me gusta

Quitar el stress II

Las convulsiones de mi orgasmo hicieron que mi culito se contrajera succionando su verga, lo que lo llevó a una acabada impresionante, sentí mi culo llenarse de abundante leche espesa y caliente, su verga no paraba de lanzar leche y yo la exprimía con mi culo, él gritaba de placer, su verga no paraba de convulsionarse en mi culo, la sacó y desparramó sus últimas gotas en mis nalgas.

Continuando el relato, recordaran que quedó mi jefa, Laura, y yo junto a los tres empleados de ella, bañadas en la leche de ellos, pero después de una buena limpiada de verga que les dimos, ya estaban listos para la acción de nuevo. Yo chupaba al chofer y Laura estaba mamando al negro mientras el otro la mamaba a ella, podía ver mientras me devoraba la verga como Laura se comía la verga negra inmensa y gemía por la comida de concha que recibía.

El chofer se puso sobre mí, que me recosté en el sillón, y me clavó por la concha, su rica verga se deslizó fácil en mi concha toda mojada, y comenzó a cogerme fuerte y rápido, al tiempo que Laura estaba ahora en cuatro patas era clavada por el negro mientras le chupaba la verga al otro, yo seguía siendo cogida por el chofer que me daba duro, me hacía gozar, se puso sobre mí y chupaba mis tetas, mis pezones estaban duros, él los comía y mordía mientras no dejaba de clavarme fuerte, yo gemía fuerte de placer.

Cambiamos de posición y ahora yo estaba en cuatro patas siendo cogida por la concha y Laura se había montado arriba del negro que estaba sentado en el sillón, mientras el otro seguía ofreciendo su verga para que ella se la comiera, a ambas nos cogían fuerte y duro, Laura cabalgaba esa pija negra y yo me movía en círculos, sobre esa verga que se hundía hasta el fondo de mi concha, así juntas alcanzamos un orgasmo, ambas gozábamos intensamente, entonces sentí como la verga que tenía dentro empezó a inundar mi concha con su leche caliente, me movía exprimiéndola para sacarle todo lo que me daba, pude ver como a Laura le acababan en la boca, la leche desbordaba de sus labios, pero el negro la seguía cogiendo.

Entonces ella me deja su lugar sobre el negro, lo monté, clavándome por la concha esa enorme verga negra que me abría toda, el negro agarró mis tetas y las apretaba y chupaba fuerte, me las comía al tiempo que me enterraba su verga bien hondo, yo cabalgaba fuerte sobre esa verga que me llenaba de placer, cuándo sentí como alguien me comía el culo, vi al chofer con Laura mamándolo, así que era el guardia, que hundía su lengua en mi agujerito, abriéndolo, mis gemidos ya eran gritos, el negro devoraba mis tetas y me cogía salvajemente y la lengua me abría el culo, hasta sentir que la lengua era reemplazada por otra verga, el negro se detuvo un momento y sacó un poco su verga de mi concha, la otra entonces empezó a entrar en mi culo presionando fuerte, me llenaba de placer, me relajé totalmente para dejarlo entrar más fácilmente, hasta que sentí como sus huevos chocaron contra mis nalgas, la tenía toda en mi culo, entonces el negro también empujó y me clavó hasta sus huevos por la concha, estaba llena de verga por los dos agujeros.

Laura mientras estaba en el suelo en cuatro patas siendo cogida por el culo, ella gemía fuerte y pedía más, lo cual el macho la complacía metiéndosela entera por atrás, pero mis dos machos no me daban mucho tiempo de prestar atención a otra cosa que no sea la cogida que me estaban dando, esas dos enormes vergas dilataban mis agujeros, las sentía rozarse a través de mi delgada tela, entrando y saliendo todas enteras de dentro de mí, que me llevaron a un orgasmo intenso que recorrió todo mi cuerpo convulsionándolo, mis jugos caían sobre esas vergas que no dejaban de penetrarme sin compasión, dándome el máximo de placer, las sentí hincharse dentro de mí y casi juntas explotaron, noté como mis agujeros se llenaron de leche caliente, la sensación de estar llena de los líquidos de esos dos machos me llevaron a un nuevo orgasmo, no tan intenso pero no menos placentero.

Seguía sentada sobre el negro con su verga ya flácida aun en mi concha, sentí como la otra verga salía de mi culo, dejándolo abierto y dilatado, estaba cansada y complacida por mis orgasmos, así pude notar ahora como Laura estaba teniendo un nuevo orgasmo mientras el otro la cogía por el culo, ella acababa fuerte y dando gritos de placer, el macho la seguía cogiendo cada vez más duro, prolongando su orgasmo y su placer, hasta que cuando estaba por acabar, sacó su verga y desparramó toda su leche por la espalda y las nalgas de Laura, me acerqué a ella y comencé a lamer la leche de su espalda, pasando mi lengua por su concha y su culito, llenos de leche y de sus jugos.

Ella comenzó a gemir de nuevo, mi lengua le daba más placer, la lamí entera hasta secarla de leche y jugos, hundí mi lengua en su culo y clavé dos dedos en su concha, así le daba duro y rápido, ella gemía más y más, la comí toda hasta que otra vez acabó sobre mi boca y mis dedos, eso puso calientes otra vez a los machos que otra vez estaban sobre nosotras con sus vergas duras de nuevo, el chofer y el guardia tomaron a Laura y el negro me puso en cuatro patas en el piso y me dijo que iba a coger mi culo, empezó por comérmelo todo primero, y luego puso su verga en la entrada y tomando mis caderas me la clavó de un golpe, grité mezcla de dolor y placer, pero mi culo estaba lo suficientemente abierto para recibir esa enorme verga y la devoró completa.

Así me cogía fuerte y profundo, se agarró de mis tetas y me embestía duro y rápido, su verga se enterraba toda en mi culo, sentía sus huevos golpear mis nalgas en cada embestida, alcancé ver a Laura que ahora estaba sentada de espaldas clavada por el culo y con la otra verga clavada en su concha, gimiendo y gritando fuerte, llena de verga como antes lo estaba yo, que ahora tenía el culo lleno de una verga negra enorme, el ambiente estaba lleno de sexo y pasión, me di vuelta y ahora cabalgaba por el culo a verga del negro, me movía en círculos sobre esa verga enterrada en mi culo, así podía ver bien como Laura gozaba con la doble penetración, y como tenía otro orgasmo.

Entonces el que tenía en su concha, se levantó y se paró frente a mí, que seguía cabalgando la verga por el culo, y puso su verga entre mis tetas, la apretó con ellas y se movía cogiendo mis tetas, grandes y duras, el negro se movía más rápido, y el otro cogía mis pechos fuerte y rápido, cuando salía de entre ellas, la metía en mi boca un poco hasta que acabó entre mis tetas llenándolas de leche caliente, que corría por mi cuello, sobre mis pechos, en mi pezones duros, con su verga desparramó su leche por todas mis tetas, la puso en mi boca y se la chupé dejándola limpia de los restos de leche, al tiempo que el negro aceleraba más los movimientos y me concentré en cabalgar su verga, abría y cerraba mi culo succionando su verga, lo que lo hizo explotar en mi culo, sentí sus chorros de leche golpear en mi interior, inundando mi culo hasta su última gota, y haciéndome gozar una vez más.

Seguía moviéndome sobre la verga que se terminaba de convulsionar dentro de mi culo viendo como Laura también recibía la leche de su macho en su culo, entonces ambas nos levantamos y nuestros culos chorreaban leche que caía por nuestras piernas, ambas arrodilladas en el piso, nos besábamos y sentíamos nuestros cuerpos llenos de leche y jugos de placer, me dijo que era hora de un baño, pensé que nos iríamos a la ducha, pero al contrario, los tres hombres nos rodearon y como obedeciendo una orden, tomaron sus vergas y comenzaron a mear sobre nosotras, los chorros de líquido caliente y amarillo, golpeaba nuestras caras, corría por nuestras tetas, los dirigían de manera que no quedara nada de nuestros cuerpos sin cubrir, sentí como se estrellaban contra mi cara, no pude evitar tragar lo que llegaba a mi boca, Laura me besó y así juntas recibimos hasta el último chorro de meada.

Laura les dijo a los hombres que era su turno y ellos se acostaron en el piso uno al lado del otro, entonces ella se puso encima y comenzó a mearlos también, me uní a ella y así juntas le dimos una buena lluvia dorada por sus vergas, sus pechos y caras, para terminar les hicimos chupar nuestras conchas hasta que estuvieran bien limpias, entonces sí nos dirigimos al baño y nos duchamos con Laura, no sin poder evitar, darnos una buena cogida bajo la ducha y terminar juntas durmiendo desnudas en su cama.

Sentí como Laura me besó y desperté un poco, aun estaba algo agotada de la noche anterior, ella me dijo que ya volvía y que siguiera durmiendo, le hice caso, hasta que sentí como alguien me lamía las nalgas, imaginé que sería Laura, pero me sorprendí al verla junto a mí besándome, ella me tranquilizó y me dijo que había alguien que me deseaba desde que me vio y sobre todo poder coger mi culo, me di vuelta un poco y vi la cara del marido de Laura enterrada entre mis nalgas comiéndome el culo, un poco me sobresalté, después de todo él es uno de los dueños de le empresa en que trabajo, pero el trabajo de su lengua en mi culo me hizo dejar de pensar y gozar el momento.

Laura me decía que estuviera tranquila, que su marido había deseado coger mi culo desde el día que me conoció y que yo seguro lo iba a disfrutar, sentí como su lengua me recorría entera desde mi concha ya mojada hasta mi culito, siguió comiendo mi culo y ahora dándome dedo por la concha también, yo gozaba y Laura no paraba de besarme y acariciarme, ahora ayudó a su marido, me hizo levantar un poco mis caderas, poniendo mi culito en pompa, abrió mis nalgas y chupó la verga de su marido mojándola, sentí como él apoyó su verga en la entrada de mi culo y presionó, mi culo no opuso demasiada resistencia, aunque se notaba que la verga era grande como las de la noche anterior, definitivamente Laura elegía este tipo de vergas.

Empujó más y notó como mi culito absorbía su verga, comenzó a elogiar mi culito, diciendo lo hermoso que era y como se tragaba su verga y cuanto lo deseaba, empujó más fuerte y me la clavó casi entera, gemí fuerte, la sacó toda y otra vez me la dejó ir, esta vez clavándola hasta el fondo de mi culo y comenzó a moverse fuerte y duro, Laura apretaba mis nalgas, yo movía mi culito, lo que podía ya que estaba bajo todo su peso, el cual utilizaba para clavarme profundo, el placer me invadió por completo, gozaba como loca con esa verga dentro, el marido de Laura se movía muy bien, sabía como coger y me estaba dando fuerte y todo lo que tenía.

Aceleró sus movimientos, cogiéndome más fuerte y muy profundo, hasta hacerme acabar, las convulsiones de mi orgasmo hicieron que mi culito se contrajera succionando su verga, lo que lo llevó a una acabada impresionante, sentí mi culo llenarse de abundante leche espesa y caliente, su verga no paraba de lanzar leche y yo la exprimía con mi culo, él gritaba de placer, su verga no paraba de convulsionarse en mi culo, la sacó y desparramó sus últimas gotas en mis nalgas, mi culito desbordaba su leche y chorreo por mi concha, Laura lamió la verga de se esposo y luego mis nalgas y culito, bebiendo todo lo posible.

Él me dijo que había sido una cogida hermosa con un culo hermoso, se levantó y dijo que nos esperaba para desayunar, Laura me ayudó a levantarme ya que la cogida me había agotado, me llevó  al baño y juntas nos dimos un baño de inmersión, para relajarnos, luego bajamos a desayunar y más tarde volví a casa, habiendo descubierto que con Laura compartíamos aparte del trabajo, el gusto por el buen sexo y el placer, y que seguro esa no sería la única aventura sexual que viviríamos juntas.

Autora: angela_lobo

Me gusta / No me gusta

La madre de mi novia

Se la metí hasta el fondo de una sola vez, ella solo gemía y se sobaba las tetas de una manera que parecía que se las quisiera arrancar. De repente se paró y se dio la vuelta poniéndose a cuatro patas en el sofá, me agarró la polla y se puso la punta en el culo y empezó un movimiento lento de adelante y atrás, metiéndose la polla poco a poco, hasta que al final quedó dentro completamente.

Hola, me llamo Alberto, tengo 26 años y soy de Burgos, soy un asiduo a los relatos de esta muy buena página, y por fin me he atrevido a contar lo que pasó con la madre de mi novia, yo soy rubio, ojos verdes y 1.80 m. La madre de mi novia es Morena, de 54 años, sobre 1’65m un bonito culo y unas enormes tetas.

Todo empezó un domingo que mi novia me invitó a comer al chalet que tiene en un pueblo aquí cerca, teníamos para comer una chuletas y me dijeron que si las quería hacer yo porque me salen muy bien, yo acepté, su madre me estuvo ayudando porque era ella la que las iba a repartir, como las asamos en una chimenea del merendero y estaba en el suelo, nos teníamos que agachar, así que cada vez que la madre de mi novia se agachaba se le veía el sujetador blanco de puntilla y sus enormes tetas que parecían que se querían escapar de aquel sujetador, así que con esta panorámica yo me empalmé, cuando acabé de asarlas ellas se puso a servir y yo me quedé recogiendo un poco el fuego y la parrilla, como ella servía por donde yo estaba sentado en vez de dar la vuelta a toda la mesa pasé por detrás de ella y al haber poco sitio entre la mesa y la pared donde ella estaba sirviendo, la agarré por la cintura para que al pasar no la pudiera tirar, así que al pasar noté como mi polla, todavía dura, se metía en la raja de su culo, que sensación; ella por supuesto se dio cuenta de ello, pero no dijo nada.

Una vez que nos sentamos a la mesa su marido la preguntó que porque estaba tan colorada, ella dijo que era por el calor de las brasas, y me lanzó una mirada a ver como reaccionaba, yo seguía como si no hubiera pasado nada, durante el transcurso de la comida me lanzaba miradas como observando que es lo que hacía, si lo de antes había sido fortuito o no.

Después de la comida el padre de mi novia se fue a echar la partida de los domingos al bar del pueblo, hasta por la noche no volvía, mi novia tenía que ir a dar unos masajes a unos vecinos de sus padres, ya que ella era quiromasajista y tenía para toda la tarde, yo me quedé viendo la televisión y su madre se quedó recogiendo la mesa. Cuando acabó de recogerla se vino a ver la tele conmigo, me dijo que estaba cansada y que le dolían los pies, yo le dije que si quería le podía dar un masaje, ella aceptó, porque sabía que los daba muy bien, ya que se lo había dicho su hija.

Puse un pie sobre mi pierna y con el otro le estaba dando el masaje, en un movimiento se subió la falda dejándome ver sus bragas blancas de encaje como su sujetador, y como se veía su coño peludo debajo de esas bragas, me puse a cien, tanto que me volví a empalmar, cuando acabé con un pie empecé con el otro y al dejar el pie sobre mi pierna este se resbaló y fue a parar a mi polla dura, ella al notarlo, dio un pequeño respingo, pero no lo quitó de encima, para mi sorpresa empezó a masajearme, ella tenía los ojos cerrados y yo me estaba poniendo cada vez más excitado, me estaba volviendo loco de lujuria, la madre de mi novia me estaba masturbando; de repente ella empezó a tocarse las tetas por encima del vestido y a emitir pequeños gemidos, yo mientras estaba mirando sus bragas y veía como se volvían transparentes y se pegaban a su coño por lo húmeda que se estaba poniendo, llegó un momento en que ya no aguanté más y me tiré hacia sus tetas, empecé a sobárselas y a chupárselas, ella se las sacó del sujetador en un rápido movimiento y como me apretaba la cabeza contra ellas.

De repente le arranqué el vestido y me puse a lamerle el coño por encima de las bragas, ella se había puesto muy excitada, seguí comiéndole el coño y veía como me apretaba contra el para que no dejara de comérselo, seguidamente se corrió y gritó de una manera que me volví loco y le arranqué las bragas de un tirón, ella estaba poseída, no dejaba que me escabullera para que le comiera el coño, seguí comiéndole el coño y el culo, hasta que se corrió cuatro veces, seguidamente se levantó y me bajó los pantalones, saltando mi polla como un resorte, ella empezó a mamarla como una desesperada y vaya sensación, no se podía describir.

Ella seguía sin decir nada solo gemía y gritaba, así que la tumbé en el sofá y se la metí hasta el fondo de una sola vez, entró sin ningún problema, debido a lo lubricada que estaba por las veces que se había corrido, empecé a follarla de una forma frenética, ella solo gemía y se sobaba las tetas de una manera que parecía que se las quisiera arrancar. De repente se paró y se dio la vuelta poniéndose a cuatro patas en el sofá, me agarró la polla y se puso la punta en el culo y empezó un movimiento lento de adelante y atrás, metiéndose la polla poco a poco, hasta que al final quedó dentro completamente.

Noté como su culo se adhería a mi polla y parecía que fuera como un guante, y como cada vez que la sacaba pareciese que el culo la agarraba más para que no se fuera, cuando ella notó que ya me iba a venir, se la sacó y se la metió en la boca sin decir ni una palabra, empezó a mamármela hasta que ya no pude más y me corrí en su boca, bebiéndose toda la leche, una vez que terminé de eyacular, ella no se la sacó de la boca y siguió chupando, provocándome otra erección, cuando estuvo bien dura, se la volvió a meter en el culo y lo único que dijo es: -Reviéntamelo, yo la follé tan rápido como pude, ella gemía y gritaba como una loca, cuando ya no pude más me corrí en su interior llenándola el culo de leche, entonces ella se levantó me llevó de la mano a la ducha y nos metimos dentro, cuando nos estabamos duchando ella me proporcionó una mamada de tal manera que me corrí en su boca. Cuando acabamos de ducharnos ella se vistió y lo único que dijo fue: gracias.

Al poco rato vino mi novia y nos fuimos a la ciudad. Desde entonces no ha vuelto a pasar nada, y ella actúa como si no hubiera pasado nada. Yo espero repetirlo algún día.

Espero que os guste mi experiencia.

Autor: Alberto

Me gusta / No me gusta

Una chica morena y sensual

La acosté y abrí sus piernas, estaba ella regalándome su conejito, lleno de fluidos, le coloqué una almohada debajo de sus caderas para tener una mejor posición para penetrarla, como era virgen comencé provocándola, con mi pene acariciaba su clítoris, jugaba en su vagina, cuando ella me pregunta: ¿Por que eres tan malo?, penétrame de una buena vez.

Hola amigos, soy un fiel lector de estos relatos, de los cuales me han servido para aprender cosas sobre el sexo. Soy un chico de Venezuela, tengo 18 años, soy moreno, delgado, con un buen abdomen y simpático, pero lo que interesa es el relato que les contaré y que me ocurrió hace poco, cuando aún no había tenido sexo y me dedicaba solo a masturbarme pensando en chicas de mi edad.

Desde el bachillerato conocí una chica, ella es morena, 1.70 de estatura, buenos muslos, unos senos que no son grandes, pero con unas aureolas color rosa coronados por unos buenos pezones, un culito bien paradito y una bella sonrisa… solo la trataba como una amiga, bromeábamos, nada de otro mundo.

Aprobamos el bachillerato, ingresamos a la misma universidad y quedamos en secciones o cursos diferentes, por lo que ya no charlábamos mucho. Un día por mensaje de texto por el celular nos empezamos a escribir. Mensajes iban y venían de cosas comunes y sin importancia, hasta que un día me llegan uno que le dolía la espalda y que estaba estresada- yo me ofrecí a darle unos masajes, pero se lo dije con doble sentido y ella se fue por el lado que yo quería y de pronto estábamos hablando de sexo, sobre su cuerpo, si ella se masturbaba, en fin… ¡todo!

A través de los mensajes nos fuimos calentando, yo la hablaba de cómo le haría un buen sexo oral, como la penetraría… Todo esto dio como resultado que ella se decidiera a tener sexo conmigo.

Tan pronto como me dijo busqué la manera de que mi casa estuviera sola para poder cogérmela allí, mi madre iba a trabajar al igual que mis hermanos, los cuales unos iban a clases y otros a trabajar.

El día llegó, fue un 16 de julio más o menos, acordamos que la iba a buscar a la parada de buses, y así ocurrió; allí estaba ella con un pantalón pescador que hacía que se le marcara su hermoso culo, una blusita (franela), nada más verla se me puso erecto. En el camino a mi casa charlamos de cosas irrelevantes, llegamos a mi casa, la tomé de la mano y la llevé a la habitación.

Adentro la tomé de la cintura y comencé a besarla, primero tiernamente, poco a poco, besaba su cuello y la parte superior de los senos, mis manos dejaron su posición inicial y se aventuraron hacia su hermoso culo, los cuales amasaba, apretaba, unía y separaba…

Era el momento de excitación total, ya los besos era fogosos, llenos de lujuria, nuestras lenguas se unían y jugaban, mis manos se turnaban, una en sus pechos y la otra en su culo, ella me tomaba y me atraía hacia ella, fue ella quien tomó la iniciativa y me despojó de mi camisa, yo le quité su franela quedando delante de mi sus senos que estaban sujetos por un brassier muy sexy, la recosté de la cama y allí se lo quité, mi boca se apoderó de ese hermoso pezón, el cual le propiné lamidas, succioné, le di pequeños mordiscos y pellizcos, a esta altura ella estaba excitada y gimiendo.

Mi recorrido por su cuerpo fue descendiendo con besos muy calientes, primero por su abdomen, ombligo hasta llegar a su cuca, pero antes tuve que retirarle el pantalón, debajo de estos tenía una mini tanga y un pequeño triangulito que terminaba en una tirita y se perdía por sus nalgas, seguí mi descenso, mi legua recorría el muslo por su parte interna, y por los costados de su vagina sin llegar a tocarla, haciéndola excitar… Hasta que mi legua pasó por su entrepierna, la cual besé por encima de su fina prenda íntima y mi lengua fue testigo de su humedad y lo caliente que estaba, pidiendo a gritos mi verga…

Le retiré su prenda íntima y a mis ojos se mostró una cuquita cerrada, depilada y suave, no me resistí y me abalancé con mi legua, deleitándome con sus fluidos, mi lengua ascendía y descendía por sus labios mayores lentamente, con mis manos separé los labios mayores, quedando a mi alcance los labios menores y ese clítoris, este último no perdí tiempo en lamerlo, haciendo círculos con mi lengua sobre el, lo succionaba, con mis labios los aprisionaba, mi mano me ayudaba- introducía un dedo en su vagina (ella era virgen también) pasaba mi lengua por su orto o ano para dilatarlo, e introduje un dedo en el, volví a mi posición inicial con el clítoris, hasta que su cuerpo me decía que estaba por correrse, empezó a temblar y yo no dejé de tomar sus jugos.

Le dije que le tocaba a ella satisfacerme y así lo hizo, tomó mi pene, el cual es de tamaño normal, pero duro y me empezó a masturbar, de arriba abajo iba su mano, y sin avisar lo introdujo en su boca, parecía una experta, con sus labios apretaba y succionaba mi glande, también lo metió completo llegándole mi pene hasta su garganta, mi mano la ayudaba en su movimiento de cabeza, así duramos un rato y yo aguantando para no correrme…

Paramos y la acosté boca arriba y abrí sus piernas, estaba ella regalándome su conejito, lleno de fluidos, le coloqué una almohada debajo de sus caderas para tener una mejor posición para penetrarla, como era virgen comencé provocándola, con mi pene acariciaba su clítoris, jugaba en su vagina, cuando ella me pregunta: ¿Por que eres tan malo?, penétrame de una buena vez.

Así lo hice, lentamente para sentir su vagina tan estrecha y amoldándose a mi pene, cuando lo tenía todo adentro, comencé el bombeo suave hasta aumentar la velocidad al ritmo de sus gemidos, así lo hice varias veces, alternando la velocidad, con el éxtasis…

Cambiamos de posición yo me acosté y ella se montó encima de mi pene, ella estaba como en otro mundo, porque no podía cabalgarme, yo la tomé de la cintura y subí mi tronco y así la penetré, mis movimientos eran los más rápidos posible y su cara me decía que lo disfrutaba, hasta que sentí de nuevo su cuerpo convulsionarse y derrumbarse…

Estaba teniendo otro orgasmo y con el yo me detuve, esperé a que se calmase y me salí de esa posición, yo también quería acabar, la volteé y la puse en 4 o en perrito, y así se la dejé ir, cuando empecé mis movimientos ella me detuvo, que estaba exhausta y no podía más, ella se acostó y yo me masturbé hasta eyacularle en los pechos y la cara, que cantidad de semen salió…

Yo quedé cansado, nos cambiamos porque mi mamá estaba por llegar y la acompañé hasta la parada.

Ha habido otros encuentros, pero ese no lo olvidaré, espero que les haya gustado mi primer relato.

Autor: Víctor

¿Un buen encuentro con sexo el fin de semana? No pierdas más tiempo entra: http://www.yunu.com/

Me gusta / No me gusta

Hooters-Las experiencias de Jacqueline

Metió su pene hasta el fondo y me hizo venir en un orgasmo casi brutal con lo que grité muy fuerte y caí a la cama, él no contento con eso siguió follándome y yo pedía que parara, que estaba demasiado sensible y que por favor no eyaculara en mí, a él eso no le importó y continuó hasta terminar  llenándome de su dulce leche.

Gracias a todos por querer saber de mis experiencias, gracias a todos los amigos que me han dado consejos y me han animado a seguir escribiendo, les cuento lo que me ha pasado hace unos días:

Luego de lo sucedido con mi suegro Eduardo, me he dado cuenta que los hombres mayores pueden llegar a ser los mejores amantes, así como a los jóvenes les atrae las mujeres maduras, es por ello que últimamente cuando salgo y algún hombre me hace algún comentario lo tomo de mejor manera, incluso llegándome a excitar; pero siempre con mucho cuidado ya que una no sabe con que clase de persona te puedes encontrar.

Y fue así que el viernes pasado dejé a mi esposo en el aeropuerto porque viajaría por trabajo el fin de semana a la provincia de Cuzco. Venía algo excitada pensando en que al llegar a casa llamaría a mi suegrito para que viniera, lo mucho que nos divertiríamos  y lo mucho que gozaría, andaba tan excitada  que no me di cuenta que el autobús se había llenado más de la cuenta, un tipo se había acomodado detrás mío sobando muy discretamente su pene entre mis nalgas, como andaba con la cabeza en otro lado no le di importancia, este sujeto empezó a frotarse más descaradamente en mi trasero, ahora si siendo muy evidente. Me giré muy incómomoda   echándole un vistazo, el tipo tenía como unos 45 años, era alto, no era gordo, se notaba  que se mantenía ejercitado, pero lo que me atrajo de él fue una larga y espesa barba. Lo quedé mirando muy molesta  y encima el tipo me sonrió saludándome.

Por un momento me quise ir pero solo atiné a mirarlo de pies a cabeza y volví a mi posición inicial, luego de unos minutos sentí al tipo de nuevo pegando su entrepierna a mí, con lo que recién, conciente de la situación, pude sentirlo, era una buena herramienta, la sentí de buen tamaño, -Pero que cosas piensas Jacqueline me dije, el tipo puso su mano a la altura de mi cintura como agarrándose del asiento y por momento acariciaba mi vientre muy suave, circularmente, la situación me estaba excitando, -Hey, me dije, esto no pasa todos los días y estás en tu fin de semana de soltera, disfrutar un poco con este tipo no te hará mal, me dije a mi misma, por tal quise disfrutar un poco con lo que pegué mi trasero a su entrepierna, el tipo empezó a frotarse más a mi trasero como queriendo follarme ahí mientras había mucha gente alrededor nuestro, ambos nos frotábamos y cada vez me sentía más caliente.

No contento con ello en un momento su mano que estaba  agarrándose del asiento, me cogió la cintura y con ella hacía movimientos para frotarse mejor a mi trasero con lo que arqueé más mis nalgas y con su otra mano, muy suavemente frotó mi seno, ufff que rico casi lanzo un gemido, alejó su mano y se acercó a mi oído diciéndome: que rica estás mamita, tienes un culo divino.

Paro un momento para que imaginen la situación, estaba el autobús lleno de gente, tenía un tipo que me agarraba con una mano la cintura y con la otra había sobado mis senos muy despacio, tenía su miembro en mi entrepierna y yo estaba con las nalgas arqueadas recibiendo su miembro que estaba muy grande.

Yo me sentía muy excitada, y en eso besó mi oído y mi cuello, con lo que me excité más, en eso sentí algo que me dejó helada, el tipo que estaba sentado en el asiento del cual yo me apoyaba, había visto la situación y con su cabeza haciéndose el dormido sobaba mi seno, desde hace un rato imagino yo, con lo que tenía mis pezones muy duros, esto es demasiado me dije, se me están saliendo las cosas de control. Eso me hizo entrar en la realidad y casi grito: bajo, bajo, permiso, traté de abrirme paso sin  saber donde me estaba bajando, solo quería salir de ahí, hacía demasiado calor, bajé del autobús y pensaba tomar un taxi a mi casa, en eso alguien me toma del hombro, volteo y era el tipo que sobaba mi trasero en el autobús, yo lo quedé mirando sorprendida asustada, era más alto de lo que pensaba, no se si fue por el susto, la excitación, el morbo de la situación, pero estaba agitada, mis senos subían y bajaban que debe haber sido bastante obvio para él, lo raro es que no dijimos ninguna palabra.

El me tomó de la cintura muy firme y decidido y me besó en los labios, a lo que quise apartarlo, su barba sobaba mis labios y me dejé llevar, abrazándolo y recibiendo su lengua, ha sido uno de los besos más morbosos que he tenido en mi vida, no solo por la situación sino que hasta este momento nunca había besado a un hombre con barba.

El me soltó sonrió y pasó su mano por mi cara, bajó a mi cuello, y la pasó entre mis senos y yo como autómata aceptaba sus caricias, tomó un seno en sus manos y yo solo cerré los ojos y gemí, él empezó a reír y me llevó de la mano.

Mientras me jalaba de la mano trataba de entender como había llegado a estar ahí siendo conducida por un tipo que no conocía, pregunté sumisamente, -¿A donde me llevas?, -A donde más, a un telo putita, me respondió.

Entramos a un telo de mala muerte (hostal- motel), el tipo pagó y entregó su DNI con lo que recién supe que se llamaba Johnny, me jaló por el pasillo y mientras caminaba puso su mano en mi trasero y lo sobaba como un triunfador ante su presa, yo no decía nada me sentía dominada, pensaba en mi esposo en mi suegro y quería pedir ayuda, que no estaba bien lo que hacia sin embargo al subir al ascensor me volvió a besar y acepte sus besos mientas me sobaba las nalgas.

Dentro del ascensor me arrinconó y lamió mi cuello abrió mi blusa y arrancó mi sujetador con lo que gemí excitada, hundió su cabeza entre mis senos y su barba sobaba mi senos, los chupaba, gemía muy excitada y recibía sus caricias; se abrió la puerta y me llevó por el pasillo diciéndome, -Ahora sabrás lo que es un hombre. Entramos a la habitación y ni bien cerró la puerta tiró hacia abajo mi jean con lo que se dedicó a lamer mi entrepierna, yo lancé varios gemidos de placer y dolor, su barba raspaba mi entrepierna y me hacía terminar, logrando que tenga convulsiones y haciéndome mojar toda su barba.

Me levantó en sus brazos y me llevó a la cama, ahí me puso en 4 y empezó a follarme, su miembro era muy grande y sentía como entraba con facilidad, imagino por lo mojada que estaba, me tomaba de los cabellos y me jalaba hacia él, lamía mi nuca y su barba raspaba mi espalda yo gemí como loca y gozaba a más no poder, en un momento metió su pene hasta el fondo y me hizo venir en un orgasmo casi brutal con lo que grité muy fuerte y caí a la cama, él no contento con eso siguió follándome y yo pedía que parara, que estaba demasiado sensible y que por favor no eyaculara en mí, a él eso no le importó y continuó hasta terminar  llenándome de su dulce leche y cayó encima mío aplastándome con su cuerpo.

Creo que perdí la noción del tiempo ya que no recuerdo más, al reaccionar estaba el echado a mi lado fumándose un cigarrillo, yo me incorporé con dificultad y me senté en la cama, entones se presentó, se llamaba johnny y era gerente de una empresa muy conocida en mi país, que regresaba de dejar a unos amigos en el aeropuerto y ahí me había visto, así que me había seguido hasta el autobús para poder ligarme y sí que lo había hecho, comenzando a reír.

Me sentí de lo peor pero luego se acercó y me dio un beso muy cálido y suave que me relajó toda, -Mi amor esto se debe repetir, yo solo sonreí y me puse a cambiarme pero él se quedó con mi ropa interior, según él de trofeo de guerra. Antes de salir me dio una tarjeta, -Si buscas trabajo te puedo ayudar me dijo; llámame. Dejándome algo de dinero.

El domingo descansando revisaba mis cuentas y veía que estamos gastando mucho y que es necesario que vuelva a trabajar, sinceramente extrañaba sentirme útil, entonces recordé la tarjeta y me dije -¿Llamo?, ¿porque no?, lo hice con lo que me contestó la secretaria de Johnny y concreté una cita con él, ya les contaré que pasó después, un beso a todos y disfruten la vida como si fuera el último día.

Espero sus comentarios.

Autora: Jaqueline

golosisimaperu@hotmail.com

¿Sexo el fin de semana? No pierdas más tiempo entra: http://www.yunu.com/

Me gusta / No me gusta

Mi primera vez gracias al chat

Cada vez me costaba más contenerme, estaba a punto de estallar, le pedí que parara mientras yo seguía engullendo aquella polla tan sabrosa, seguimos así hasta corrernos los dos a la vez, cuando uno estaba cerca, aguardaba al otro, hasta que por fin los dos coincidimos y nos corrimos, su semen invadió mi boca, mientras yo me vaciaba en la suya, me estaba tragando su leche.

Hola, me llamo Jaime, soy de Barcelona, y tengo 45 años, desde muy joven me gustaba meterme objetos en mi culo y disfrutaba mucho con ello, siempre me han gustado las mujeres y he disfrutado mucho con ellas, pero desde hace un año empecé a tener fantasías con otros hombres, hace poco entré en un chat y empecé a conversar con unos y con otros por curiosidad, les explicaba lo que sentía, hasta que encontré uno que me invitó a ir a su casa, me costó mucho decidirme, le expliqué que sería la primera vez y él se comprometió a tener paciencia, así que al fin acepté.

Me dio su dirección, la busqué en el callejero de mi ciudad, me duché, me lavé por dentro y me dirigí a su casa, al llamar apareció un chico muy guapo más bajo que yo, me besó (yo nunca antes me había besado con un hombre), lo cierto es que a pesar del reparo inicial me gustó, besaba muy bien y no se notaba ninguna diferencia con una mujer, me llevó a la cama y empezó a desnudarme, yo estaba muy cortado pero me lancé y también lo desnudé a él.

Cuando vi su polla, a pesar de estar tan cortado, no lo pude resistir y cumplí uno de mis sueños, me la metí en la boca con cierto reparo pero el chico estaba muy limpio y seguí mamando, ya sin reparos y disfrutando con su polla en mi boca, empecé a notar un gustito salado pero muy agradable, él embestía mi boca y llegaba hasta el fondo de mi garganta…

Todo esto me excitaba mucho, luego me pidió chupármela a mí y yo me dejé hacer, me lo pasé muy bien, después me lamió el ano y metió su lengua todo lo que pudo, yo creí morir de placer, nunca me lo habían chupado, fue maravilloso, él me puso una gota de lubricante en mi ano y mientras me la mamaba se untó un dedo y me lo introdujo en el culo, nadie había hecho esto nunca y a mí me gustó mucho.

Cuando ya entraba con facilidad, me introdujo un segundo dedo, no me dolió, estaba bastante relajado, pero me preocupaba el tamaño de su polla, era de unos 19 cm y de unos 5 cm de diámetro, pero mamando y metiendo dedos yo estaba en la gloria, terminó metiéndome cuatro de sus dedos, la verdad no me dolió mucho, luego me dijo que me pusiera en cuatro patas, yo estaba aterrado, pero por otro lado quería sentirla dentro de mí.

La encaró bien, tenía mucha práctica en hacerlo, me preguntó si yo estaba dispuesto, yo asentí y empezó a metérmela bien untada, muy despacito, notaba como se abría camino en mi culito, cada vez entraba con más facilidad, la verdad es que noté cierta presión pero no me dolió, poco a poco me fue penetrando y yo disfrutaba con cada centímetro que me introducía, empezó muy suave besándome el cuello cuando la sacaba, yo cada vez estaba más excitado, hasta que al fin penetró toda entera.

Notaba que me llegaba al fondo y dolía un poco, pero me parecía increíble que estuviera toda dentro, yo disfruté mucho, me estuvo veinte minutos penetrando con suavidad, con mucha paciencia, cuando estaba cerca de correrse me pidió hacer un 69, yo accedí, se la limpió un poquito con unas toallitas húmedas, y nos la chupamos, disfrutando cada momento, nunca pensé que una polla fuera tan suave, se deslizaba en mi boca, era increíble, sentir una polla en el interior de mi boca mientras mi polla estaba en la suya entrando y saliendo.

Cada vez me costaba más contenerme, estaba a punto de estallar, así que le pedí que parara un momento mientras yo seguía engullendo aquella polla tan sabrosa, seguimos así hasta corrernos los dos a la vez, cuando uno estaba cerca, aguardaba al otro, hasta que por fin los dos coincidimos y nos corrimos, su semen invadió mi boca, mientras yo me vaciaba en la suya, me estaba tragando su leche los dos tuvimos una corrida muy abundante, nos llenamos las bocas, pensé que eso sería desagradable pero fue maravilloso, lo disfruté mucho, ahora siento mucho morbo pensando en lo que ocurrió.

Estoy deseando volver con él, fue muy paciente conmigo y consiguió que disfrutara más que con ninguna mujer, ahora mismo estoy pensando en cómo me gustaría tener una polla en la boca mientras me penetran, se lo he propuesto y parece muy interesado, estamos planeando hacer un trío, nada me gustaría más…

Hasta pronto, si tengo otra experiencia interesante os la contaré más adelante. Hasta pronto.

Autor: Penetrado

¿Pareja, Sexo el fin de semana? No pierdas más tiempo entra: http://www.yunu.com/

Me gusta / No me gusta

Mi mujer es infiel

Me penetra en posición de perrito, de manera lenta y pausada, por momentos de manera brusca y rápida, hasta que termina y me llena mi conchita con su leche, comemos y descansamos un rato, hasta que vuelvo a terminar mamando ese pedazo de carne que tanto me gusta, hacemos el amor, a él siempre le gusta poseerme por atrás, en la posición de perrito o parados, pero siempre el atrás.

Hace una semana que descubrí que mi esposa me es infiel. Tengo 29 años y ella 24. Nos casamos hace apenas diez meses. Ella es de tez clara cabello castaño claro, ojos color café claro, su busto es talla 34b, y sus piernas son su mejor atractivo, siempre que usa minifaldas llama la atención de todos los que la ven, para colmo y por si fuera poco, siempre, desde que la conocí se depila perfectamente su conchita, sus labios vaginales en color rosado se tornan rojizos cuando se excita.

Desde que éramos novios yo sospechaba que ella tenía alguna aventura, pero no quise aceptarlo. Una vez que nos casamos su actitud, fue un poco más descarada, pero siempre sin poder comprobarle nada. Llegaba yo del trabajo y ella se encontraba muy arreglada, según para que saliéramos, pero había detalles que me indicaban que ya había salido. Aunque siempre vistió y viste de manera sexy y sensual, en ocasiones la encontraba vestida de manera muy atrevida para estar sola en la casa, siempre según ella con el pretexto de que era por mí y para mí. Pero resulta que hace tres semanas tuvimos una reunión en la oficina, y decidí no asistir ya que era algo informal y para cuestiones muy distintas a lo laboral.

Era viernes, y por lo mismo la reunión de trabajo terminó a las dos de la tarde, siendo las seis lo más temprano que puedo salir de trabajar, pues bien resulta que aprovechando que iba a tener toda la tarde libre decidí ir a mi casa con mi esposa y sacarla a bailar o a cenar, a algún lugar. Grande fue mi sorpresa cuando al llegar a casa mi esposa no se encontraba, así que sometido por mis celos y mis dudas decidí dejar el carro a unas cuadras de la casa en un centro comercial cercano, y regresé de inmediato a la casa para esperar a que llegara mi esposa. La ventana de nuestra recámara da a la calle y está en el segundo piso.

Desde ahí podría ver perfectamente cuando llegara. Llegó pasadas las cuatro de la tarde, a bordo de un carro muy lujoso, antes de que se bajara pude observar claramente como una mano del hombre que manejaba el carro estaba sobre sus piernas y la minifalda que llevaba puesta estaba tan arriba que parecía que no traía falda, se podía apreciar perfectamente su tanga blanca. Se despidieron durante unos cinco minutos, en los cuales, intercambiaron demasiadas caricias y besos para una despedida. Finalmente ella bajó del carro, traía puesta una blusa de botones completamente abierta, dejando ver su brassier de media copa de encaje blanco, su minifalda era una de las más cortas que tiene, y que normalmente no le gusta usar (según) cuando salimos.

Entró a la casa no sin antes volver a despedir al hombre del carro aquel. Cuando entró a la recámara no supo que hacer ni que decir, se quedó parada y yo pienso que casi se infarta. Solo atiné a pedirle una explicación, le pedí que me dijera que estaba pasando, le pedí que me contara que había pasado.

Se sentó en la cama, con la mirada en el piso me contó: Se llama Miguel, lo conocí por Internet, llevo saliendo con él tres meses, todos los viernes nos encontramos y vamos a un motel, me llena de besos al entrar, sus manos acarician todo mi cuerpo mientras nos desnudamos uno al otro, se recuesta en la cama, siempre le gusta que llegue a gatas, y así le comienzo a chupar su pene, que es un poco más grande que el tuyo, pero mucho más grueso, (le pedí que me contara, pero no con detalles), depende como esté de ánimo; termina en mi boca, yo debo enseñarle el semen en mi boca, y le gusta ver cómo me lo trago.

Si no termina en mi boca, me sube a la cama y así en cuatro, en posición de perrito me penetra, por momentos de manera lenta y pausada y por momentos de manera brusca y rápida, así estamos hasta que termina y me llena mi conchita con su leche, nunca usó condón, Miguel esta vasectomizado, así que no te preocupes (como si eso importara) después descansamos, y dependiendo de si tenemos hambre o sed, yo me visto, aunque me pide que solo abroche un botón de la blusa, y hace que baje a la recepción a pedir algo de comer o beber, (así con la blusa abierta, sin brassier, vaya que es toda una zorra).

Regreso a la habitación, en ocasiones me encuentro parejas u hombres solo que me ven como voy semidesnuda por lo pasillos del motel. Comemos y descansamos un rato; nos acariciamos y besamos, hasta que finalmente vuelvo a terminar mamando ese pedazo de carne que tanto me gusta.

Nuevamente hacemos el amor, en varias posiciones, aunque a él siempre le gusta poseerme por atrás, ya sea en la posición de perrito o parados, pero siempre el atrás. Después nos vestimos y me trae de regreso a la casa.

No lo podía creer, ahí estaba mi mujer, con la blusa abierta, su respiración agitada, sus senos apretados en esa media copa tan sensual de encaje, bajé la vista y vi su tanga húmeda, ¿sería semen aún, del hombre aquel? No supe que decir ni que hacer, solo atiné a salirme de la casa, irónicamente fui por el auto y me fui a un hotel. Ya en la habitación, recordé todas las palabras de mi mujer, y tuve una erección como nunca.

Regresé al siguiente día y hablamos por más de cuatro horas, en donde terminó por confesarme muchas infidelidades, de novios y ya de casados, lo que provocó que hiciéramos el amor en la sala.

Ahora soy un esposo sumiso, que acepta que su mujer le sea infiel.

Espero comentarios…

Autor: Ricardo

Guarda un buen video en tu PC, luego nos cuentas http://www.videosmarqueze.com/

Me gusta / No me gusta

El policía amigo de la familia

Me puso en posición de perrito y sentí que entró la cabecita, al ver que yo me resistía me abrazó y comenzó a pellizcar mis tetillas con una mano, comenzó a empujar más hasta que sentí todo ese tronco dentro de mí, sentí sus huevos chocando con mis nalgas; él se quedó quieto y luego comenzó a moverse despacio y después rápido, era increíble, yo mordía la almohada del puro placer.

Hola, me llamo Saúl y tengo 26 años, hace algún tiempo que leo relatos eróticos y por eso me animé a escribirles. Todo comenzó cuando tenía siendo muy joven, mi padre trabajaba en una entidad que se desempeñaba directamente con policías, es así que conocimos a Frank, un policía casado y con hijos de unos 28 años, de 1.75 m de estatura, cabello castaño, medio grueso, guapo y de unas piernas increíbles. El ayudaba a la familia a hacer algunas diligencias y muchas veces me recogía del colegio en La Molina y me llevaba a casa. En realidad, yo lo detestaba, no sé porqué, pero cuando manejaba su auto no podía evitar verle ese gran paquete que escondía bajos sus pantalones, se veía que guardaba algo muy grande, y yo en casa me masturbaba pensando en él.

Pasaron un par de años y no pasaba nada, yo sentía algo por el (no amor sino ganas de que me coja). Debo decir que yo ya había tenido besos, caricias, toqueteos y mamadas con un par de primos e incluso ya había probado el semen de uno de ellos, pero una cogida nunca. Entonces llegó el día esperado, en mi casa había una reunión familiar y él estaba allí, tan guapo, tan sexy, con ese tipo de pantalones que me volvían loco. Como a las 12 de la noche ya no había casi nadie y todos estaban medio embriagados, pero muy conscientes. Yo no bebía entonces.

Frank se quería ir, pero algún familiar le dijo que duerma en casa y todos me miraron como diciéndome que duerma conmigo, pues era el único hombre de la familia, aparte de mi padre claro- sólo estaba el cuarto de mi hermana, el de mis padres, el de visita (ocupado ya por familiares visitantes) y el mío. Yo accedí con un gesto de desagrado, recuerden que yo supuestamente lo detestaba y se lo había hecho saber a mi familia, por eso fingí ese ademán.

Cuando entramos en mi cuarto, cerré la puerta, yo estaba muy nervioso, pero con esperanzas. Apagué la luz general y dejé una lámpara con luz tenue. Él me dijo, yo duermo en calzoncillos ¿puedo? a lo que yo asentí con la cabeza. Usaba esos calzoncillos blancos antiguos y muy sueltos que no dejaban ver bien la dimensión de lo que tenía debajo. Yo ya estaba a mil. En eso yo acerco mi rodilla a su pierna y él cierra los ojos y se retuerce, comprendí que le agradaba, él rápidamente metió un dedo en mi ano, lo metía y lo sacaba, hasta que se me paró y me volteó.

Sentí como la cabeza de su pinga tocaba la puerta de mi ano y empujó, pero me dolía demasiado y él se asustó y la sacó, no podíamos hacer bulla pues había habitaciones cerca y alguien nos podía escuchar. Entonces me arrodillé en el piso y se la comencé a mamar hasta que él me cogió de la cabeza y también me jalaba hacia él, su pinga se puso más gruesa, grande y dura y comenzó a escupirme chorros de leche, guau que bien sabía, me lo tragué todo, él no dejaba de retorcerse de placer.

Yo seguí mamando hasta que nuevamente se le puso dura, eso me excitó mucho, además de saber que era casado y que estaba en mi casa con familiares alrededor y me puse más arrecho. Él me cargó y me echó sobre la cama boca arriba, comenzó a lamerme las tetillas, luego a chuparlas, era la primera vez que me lo hacían y era yo esta vez el que se retorcía de placer, luego me las mordió y llegué al cielo, wuauu, qué placer. Él al ver mi excitación metió dos dedos en mi ano los cuales entraron con facilidad y luego me volteó de costado y de un movimiento puso su cara detrás de mí y comenzó a besarme las nalgas, pero ahora pellizcándome las tetillas, ya nos habíamos dado cuenta que ese era mi punto erótico más sensible. Luego metió su lengua en mi hueco aún virgen y comenzó a lamerlo y lubricarlo, sentí mucho placer, pero debo decir que más placer siento en las tetillas. Luego se colocó en que tenía su pinga en mi cara y mientras él me hacía el famoso beso negro yo mamaba ese rico trozo de 22 cm. (luego se la medí por eso es que se cuánto mide).

Luego me puso en posición de perrito y se colocó detrás de mí, empujó un poco y sentí que entró la cabecita, y al ver que yo me resistía, me abrazó y comenzó nuevamente a pellizcar mis tetillas con una mano y comenzó a empujar más y más hasta que sentí todo ese tronco dentro de mí, sentí sus huevos chocando con mis nalgas; él se quedó quieto un rato y luego comenzó a moverse primero despacio y después rápido, era increíble, yo mordía la almohada del puro placer, así estuvimos unos 15 minutos y luego me volteó y me puso piernas al hombro sin sacar su pinga de dentro de mí.

Allí ya bombeaba mucho más rápido, como un loco, y con una mano comenzó a pellizcarme una tetilla y con la otra comenzó a corrérmela, quería darme más placer, no lo podía creer, tenía tres placeres a la vez: pellizcó en las tetillas, penetración y masturbación; de lo excitado que estaba no habrán pasado ni 3 minutos y comencé a disparar chorros de leche que me salpicaron hasta la cara, nunca había disparado tan lejos, él se echó sobre mí y se movía mucho más rápido hasta que, aaaaaahhhh, y sentí como me llenaba de ese rico semen, la cantidad que sentí fue impresionante; se movía ya más despacio y echado sobre mí me besó y me dijo: -Tú me has excitado más que nadie, nadie me la ha mamado como tú y se salió de encima mío y se echó a mi lado.

Sus palabras me excitaron y decidí regalarme una de mis mejores mamadas. Así lo hice. Lo hice tan bien que no demoró en ponerse durísima. Y le dije: -Mastúrbate y pasa tu pinga sobre mis tetillas y así lo hizo, pasaba su glande sobre habremos hecho aparte de esa noche unas 3 veces más, otra vez en mi casa, una en su auto y una en un hotel, pero todas igual de excitantes.

Aún hablo por teléfono con él, pero nunca tocamos el tema, lo del sexo siempre se dio solo, nunca lo planeamos, nos encontrábamos de casualidad y ocurría de todo lo que te puedes imaginar. Ahora yo soy más alto que él y él ya tiene canas, aún es mi amigo y lo aprecio, guardo buenos recuerdos de él, los mejores.

Autor: Pirata287

Guarda un buen video en tu PC, luego nos cuentas http://www.videosmarqueze.com/

Me gusta / No me gusta

La próxima vez que agarre a mi vecina

Le puse cremita en su culo y acomodé mi verga en su culito, me dijo que siguiera despacio, primero eran pequeñas embestidas, cuando ya estaba listo para terminar ella me detuvo, se puso en cuatro patas y me pidió que la penetrara por adelante, no podía retenerlo y de mi pene empezó a brotar semen y eso que ya había terminado una vez. Ella llegó a su orgasmo conmigo.

Vivo en una ciudad costera de América latina. Como ya se imaginaran el sol y la playa activa la lujuria a límites insospechables. Ella: Es una morocha de 1.67 de tez blanca, casi pálida, dotada por la naturaleza de grandes tetas y hermosos ojos. Infelizmente casada con un hombre que le da muy poca importancia y atención sexual. Yo: Soy un rubio de ojos azules, robusto y de 1,80 como casi todos los que escriben estas historias. Tengo poco menos de 30 años y una novia muy aburrida que se la pasa viajando por su trabajo.

Todo sucedió casi por casualidad (digo casi porque no creo en las casualidades). Ella se sentaba como todas las tardes a tomar algo de sol en el patio de su casa y yo llegaba de trabajar algo cansado por un mal día de trabajo. Hay un pequeño cerco que divide su casa de la mía, creo que en más decorativo que por algún tipo de seguridad. La vi e instintivamente la saludé a desgano como buen vecino.

Esa noche sentado a la computadora no podía sacarme de la cabeza su cuerpo semidesnudo y su mano frotándose el bronceador por las piernas. Para cuando quise acordar tenía una hermosa erección, pero por mi condición de permanentemente calentura no me asombró. A las 10 llegó mi novia e intenté desquitarme con ella la calentura, pero con una penetración vaginal no podía saciar toda la carga sexual que mis pensamientos me habían dejado.

Intenté convencerla que me dejara penetrar su ano, pero todos mis intentos fueron inútiles, a lo que me tuve que conformar con un regalito extra de que se tomara mi leche lo que consistía en llegar cerca del final en su boca y que me masturbara los últimos segundos para terminar, que para lo que estábamos acostumbrados era mucho. Eso era a cambio de que no la iba a ver por dos semanas por uno de sus famosos viajes de trabajo.

A la mañana siguiente dejé a mi novia temprano en el aeropuerto y paré a desayunar en un pequeño café en el centro mientras esperaba mi hora de trabajo. Cual fue mi sorpresa al encontrarme allí a mi vecina cargada de bolsas de ropa y zapatos. La invité a sentarse a mi mesa y me contó que estaba preparándose porque esa tarde salían a una convención con su marido en no se que lugar de Centro América. No pude evitar mirar sus pechos que se balanceaban al compás de su cuerpo mientras me hablaba, vaya a saber uno de que. Creo que se dio cuenta por lo que me dijo que tenía que irse y yo también tenía que trabajar. Lo mejor que me ha pasado en la vida es lo que a partir de este momento los voy a contar.

Llegué a casa a mi rutina de PC y esta noche ya sin la posibilidad de que apareciera mi novia y no pude evitar mirar hacia la casa de mi vecina, me acerqué y la invité a tomar alguna bebida y conversar. Una hora más tarde nos encontrábamos recostados en el sillón frente al televisor, vestía una remera blanca que marcaban mucho sus pezones y una pollerita corta a la que asomaban sus bien formadas piernas. Sus ojos perdidos en el televisor no podían descubrir el deseo con el que se clavaban mis ojos en ella. La rodeé con mi brazo y ella respondió recostado su cabeza sobre mi. Mi pene quería salirse del pantalón y yo trataba de ir despacio para no arruinar la situación. Quise avanzar sutilmente para ver como estaba el terreno.

Lentamente acomodé mi mano en su pecho y empecé a besarle el cuello, ella con la mirada fija en la pantalla solo se limitaba a gemir, a medida que sus gemidos se incrementaban yo incrementaba mi manoseo sobre sus pechos. Metí mi mano por debajo de su remera, sus pechos estaban tan erectos como mi pene. Me susurró al oído: no te detengas. Lo que fue la palabra mágica para que me pusiera en marcha.

Le quité su remera y las liberé del sostén, eran mucho más firme de lo que las había imaginado y con unos pezones como los que nunca había imaginado. Primero los lamí suavemente y luego comencé a darles pequeños mordiscos.

Ella comenzó a frotar mi pene por sobre mi pantalón y para cuando pude darme cuanta lo tenía en su mano. Me propuse llevarla a mi cuarto para poder estar más cómodos, pero ella tenía otros planes. Al levantarme del sillón mi pene quedó a la altura de su cara y ella se lo llevó a la boca comenzó a besarlo con mucha intensidad, tanta que me hacía doler. Mi pene aunque es de un largo normal es muy grueso y entraba muy apretado en su boca, ella lo llevaba hasta su garganta, mientras que con la otra mano me acariciaba los testículos. Yo me limitaba a acariciar su cabeza.

Se dio cuenta que ya no podía retenerlo y me miró dando a entender que terminara en su boca. Se lo tragó, no dejó salir ni una gota de semen de su boca. Siguió con mucha energía hasta que no dejó ni una gota. Ella me pidió que le indicara donde estaba el baño y lo único que pude hacer fue levantar la mano y señalar en dirección de su puerta. Ella entró y cerró la puerta tras ella. Y prendió la ducha. No sabía que hacer, estaba medio desnudo en la sala de mi casa, había descargado mi pene en la boca de mi vecina que entraba a mi casa por primera vez, y ahora estaba duchándose en mi baño, tenía que tomar las riendas de este asunto.

Cuando salió del baño yo la estaba esperando para tratar de poner en claro las cosas. Ella sin embargo las tenía mucho más clara que yo. Envuelta en mi bata de baño me dijo, no creas que soy una chica fácil, solo es que me pareció que los dos necesitábamos un poco de diversión, pero esto no te compromete a nada. Yo asentí con la cabeza y me le acerqué para tomarla y ella empezó a corretear por la casa, y terminó metida en mi cuarto.

Me miró con cara de asco y me dijo: ¿solo una cama individual? ¿Acá lo haces con tu novia? Eres un miserable, ven para mi casa. Me empujó y pasó por el patio saltando la pequeña cerca de menos de un metro y se metió en su casa. Yo no sabía que hacer hasta que sonó el teléfono y su voz del otro lado me decía si esperaba una invitación impresa.

Al llegar a su casa, me condujo directamente a la habitación se tiró y sentó al borde de la cama y se me quedó mirando. Tomé la iniciativa y comencé a besarla, su boca, su cuello, sus pechos; la recosté sobre la cama y recorrí su vientre, sus muslos y llegué a sus orificios, la besé con desesperación, tomé el control de la situación, la tiré sobre la cama y me puse sobre ella. Mi pene entraba con mucha potencia y ella gritaba como poseída. Me pidió que la insulte, que la trate como su perra.

Yo comencé a llamarla puta callejera, cerda chupa pija, y a decirle que la iba a coger por todos los agujeros. Ella cada vez gritaba y se retorcía más y comenzó a moverse ella también. Cada vez que yo embestía ella despegaba su cuerpo de la cama para que la penetración sea más profunda. Solo se podían escuchar nuestros gemidos y gritos.

En ese momento sentí la necesidad de penetrarla por el ano. Le susurré al oído: prepárate que te voy a romper el orto ella se asustó, pero asintió con su mirada. Y me señaló una crema sobre la mesa de luz. La puse en el borde de la cama con las piernas sobre mis hombros le puse cremita en su culo y en mi miembro y lo acomodé en el orificio de su culito.

Ella me miró con miedo y yo me apoyé con toda mi fuerza. Soltó un pequeño grito mientras que una lágrima corría de su mejilla. Le pregunté si estaba bien y me dijo que siguiera despacio. Le di un minuto para acomodarse y empecé mi trabajo, primero eran pequeñas embestidas que fueron aumentando de ritmo hasta convertirse en embestidas bestiales.

Cuando ya estaba listo para terminar ella me detuvo, se puso en cuatro patas y me pidió que la penetrara por adelante, ya no podía retenerlo más y me pidió lléname de tu lechita. Solo con oír estas palabras fue como si se abriera una canilla de mi pene de la que empezó a brotar semen como muy pocas veces y eso que ya había terminado una vez. Ella llegó a su orgasmo conmigo y me quedé con mi miembro adentro de ella por un minuto.

Ella se incorporó y yo me dejé caer a su lado, metió mi miembro flácido en su boca y quitó todo resto de nuestra pequeña fiestita. Se metió nuevamente a la ducha y yo quedé tirado en su cama a los 15 minutos apareció totalmente desnuda y nos besamos hasta dormirnos. A la mañana me despertó con una pequeña mamada, luego me dijo, baja rápido a desayunar que tenemos solo hasta el medio día. (En Sudamérica preparar el desayuno es agradecimiento)

Hicimos el amor durante toda la mañana y me dijo que esperara hasta que regrese para seguir con los jueguitos.

Autor: Daniel

Guarda un buen video en tu PC, luego nos cuentas http://www.videosmarqueze.com/

Me gusta / No me gusta