Mi vecino el cubano

Tenía toda la vagina llena de polla. No había un solo sitio que no quedara lleno por ese miembro tan impresionante. Cuando notó que estaba toda dentro, empezó un lento vaivén. Ahí si que no aguanté más, y a cada embestida que él iba dando cada vez más de prisa, yo respondía con un gemido cada vez más intenso, me corrí tres veces sin que él dejara de moverse.

Hola. Me presento, me llamo Patricia, ahora tengo 37 años, aunque lo que os voy a contar sucedió hace unos 3 años. Estoy casada con Carlos, que tiene 6 años más que yo. Todo va bastante bien con él, aunque en el aspecto sexual, tampoco es que Carlos sea ninguna maravilla en la cama. Hacemos el amor, dos o como mucho tres veces a la semana, y tampoco es que dure mucho, con lo cual hay bastantes veces que me quedo a medias, con lo que son bastantes los días en los que tengo que arreglármelas yo solita masturbándome.

Vivimos en un barrio de trabajadores en las afueras, y como ya sabéis, poco a poco han ido viniendo trabajadores inmigrantes a vivir a estos sitios. En nuestro bloque pasó lo mismo y poco a poco fue llegando gente de África y Latinoamérica, sobre todo. Aunque hay que decir que por lo que parece, son gente trabajadora que para nada ha venido aquí a meterse en líos.

Un día, salía de casa para coger el ascensor, cuando se abrió la puerta que queda justo al lado de la nuestra, y salió una pareja de unos 45 años. Los dos eran negros, más bien mulatos y ella se nos presentó diciendo que eran los nuevos vecinos, que se habían trasladado desde otro barrio, que eran cubanos y que llevaban 6 años en nuestro país. La verdad es que parecía simpática y muy charlatana, no paraba de hablar. Mediría como 1.60, estaba rellenita y tenía unas tetas bastante grandes, que se le marcaban con el vestido que traía.

Él era también bajo, mediría 1.65, y tenía una barriga bastante importante. Parecía bastante descarado, y desde que me vio hasta que nos separamos ya en la calle, me di cuenta que no paraba de mirarme los pechos. La verdad es que aquel día iba marcando bastante. Mido 1.68, tengo el pelo castaño, aunque a veces me lo tiño de rubio, los ojos marrones, tengo 95 de pecho, y un culo normal, lo que pasa es que tengo poca cintura y parece que tengo un culazo y unas tetonas enormes. Tengo que reconocer que aquel tío me mirara de aquella forma, me gustó bastante, para que lo voy a negar.

Cuando nos acostamos esa noche, mi marido se quedó dormido enseguida. La verdad es que cuando se duerme, no se le despierta ni a cañonazos. Por eso, no se enteró de que de repente se empezaron a oír en la habitación de al lado unos jadeos y unos gemidos impresionantes. Era los nuevos vecinos que estaban follando, y por lo que parecía, la estaba metiendo una tralla increíble. Yo oía hasta los golpes de la cama contra la pared. Me estaba poniendo como una moto. El tío debía de ser buenísimo en la cama, porque a ella parecía que la estaban matando de placer. Así estuvieron por lo menos media hora, y  yo me calenté de tal manera, que con mi marido durmiendo al lado, me metí el dedo hasta que yo también me corrí, aunque pensé que ni mucho menos como lo había hecho mi vecina.

Lo peor de todo es que estaban igual una noche tras otra, yo creo que en todo el mes solo pararon un día. Incluso un día a media mañana, que yo estaba limpiando la habitación, empecé a oír los gemidos de una manera bestial. Me tumbé en la cama deshecha y empecé a imaginar que era yo la que chillaba como una loca. Me subí la bata y me metí los dedos en mi coño empapado de jugos, y sólo veía a aquella mala bestia de vecino que me embestía una y otra vez. Notaba como la sábana estaba empapada de todo lo que salía de mi chocho y mis dedos resbalaban una y otra vez al tocar el clítoris.

Tenía las tetas duras como piedras y le pasé los dedos por los pezones, notando como se ponían más grandes. La vecina se estaba corriendo y chillaba con más fuerza, y justo cuando ella ya había acabado me vino un orgasmo brutal, y yo también pegué varios chillidos y me relajé en mi camita. De repente, pensé qué raro era que la vecina estuvieran en casa, porque sabía que trabajaba todo el día en un supermercado, mientras el vago de su marido se quedaba en casa, por eso cuando oí que la puerta de al lado se abría, me asomé a la mirilla y vi como el vecino salía de casa con una chica rubia, además parecía bastante joven, que evidentemente no era su mujer.

Pensé: “Que hijo de puta, le pone los cuernos a su mujer con otras, porque seguro que hay más tías. El caso es que tiene que follar como los dioses porque todas las que se acuestan con él vocean como si se fuera a acabar el mundo. Y a mí no me para de mirar, seguro que también me haría gritar de placer”. Y me decidí. Yo sería su próxima hembra. Seguro que si le provocaba un poco, no se aguantaría. Y al día siguiente, a media mañana también, cuando noté que estaba en casa, me puse un jersey fino ceñidito, sin sujetador, para que se marcaran bien los pezones, una falda larga, pero también muy ceñida, de las que marcan las formas del culo, y me presenté en su casa. Me abrió la puerta en camiseta y vaqueros, me echó un vistazo de arriba abajo, y me miró con una media sonrisa.

-Vaya vecina, que guapa está. Menos mal que me hace una visita. ¿Qué es lo que desea? -Pues resulta que nos han salido unas humedades en el techo de la habitación y venía a ver si a ustedes les pasa lo mismo. -Pues nada, pase usted y vemos esas humedades que usted tiene- Dijo mientras me miraba los pezones que con la excitación que ya tenía se iban endureciendo.

Me señaló donde estaba la habitación y me dejó pasar delante. Yo notaba mientras avanzaba por el pasillo como me devoraba el culo con los ojos, y casi podía sentirle tocarse la polla mientras iba detrás de mí. Me encantaba esa sensación. Cuando entramos en la habitación, dijo:

-Ya ve vecina, me parece que la única que tiene humedades aquí es usted, dijo en tono guasón. Y ya puestos, yo también tengo una queja que hacer al vecindario. Resulta que ayer por la mañana, mientras yo estaba aquí con una amiga charlando tranquilamente, me pareció que en su habitación se oían unos gemidos muy sospechosos.

El muy cabrón me había oído el día anterior cuando me corría.

-Y si de todos modos, tiene problema de humedades, tal vez con esta herramienta que tengo, pueda solucionarlo, ya que parece que su marido no puede.

Mientras decía esto, se desabrochó el vaquero, y se lo dejó caer junto con sus calzoncillos. Y de repente, apareció una polla de animal. Cuando yo era más joven, había tenido experiencias con chicos con pollas de más de 20 cms.  y calculé que esta andaría por los 19 cms. más o menos. Pero lo que era espectacular era el grosor de su verga. Para que os hagáis una idea, más tarde lo comparé y mediría más o menos lo mismo, con una botella de estas pequeñas de gaseosa. No podía quitar los ojos de ella. Cuando me di cuenta, él estaba ya a mi lado, y mientras él me tocaba los pezones que se destacaban por encima de la tela del jersey yo me dejaba caer la falda, dejando el tanga a la vista

-Chúpemela, venga. Lo está deseando. -No, primero fóllame y hazme gritar como a esas putas con las que te acuestas. -Como usted quiera. Pero antes habrá que lubricar un poco ese coñito para que entre toda mi verga y tenerla a usted llena

Que me tratara de usted, no hacía sino calentarme más, parecía que me estaba respetando, cuando en realidad lo que hacía era tratarme como una guarra. Me tiró sobre la cama, abrió las piernas y empezó a pasar la lengua por mi coñito con muy poco vello, ya que me gusta llevarlo rasurado lo más que puedo. Cuando noté la lengua dentro de mi vagina, me agarré a las sábanas, que yo imaginaba llenas de semen de este hombre y flujos vaginales de varias chicas. A saber quienes habían pasado por allí antes que yo.

Levantó la cabeza y dijo:

-La verdad es que ya venía usted bastante caliente de casa me parece, ya está lista para recibir mi regalito.

Se agarró la polla por la base, me la restregó un poco por el coño, para que la cabeza se empapara, y me la fue metiendo poco a poco. Notaba como una gran cosa me hinchaba el coño, y me sentía flotar. Era increíble. Te llenaba tanto esa polla que tocaba sitios que antes nadie había tocado, por eso daba tanto placer. Tenía toda la vagina llena de polla. No había un solo sitio que no quedara lleno por ese miembro tan impresionante. Cuando notó que estaba toda dentro, empezó un lento vaivén. Ahí si que no aguanté más, y a cada embestida que él iba dando cada vez más de prisa, yo respondía con un gemido cada vez más intenso, hasta que me sorprendía a mi misma gritando como mi vecina, como la chica rubia, y como quién sabe tantas que habían probado ese instrumento.

Pensé que ojalá me oyeran otras vecinas y bajaran a probar esa verga gigantesca, pero luego pensé que no, que la quería sola para mí, disponible para cuando yo quisiera. El vecino mientras tanto, emitía ronquidos de placer, no me hacía ningún gesto cariñoso, sino que me follaba como quién recoge a una puta con el coche, y se la folla sin pensar nada más que en él mismo. No se preocupaba de si yo lo estaba pasando bien, o si quería probar esta postura o cual otra. Él sabía de sobra que estaba gozando como una perra y solo se ocupaba de su pollón.

Me corrí tres veces sin que él dejara de moverse. Cada vez que me corría, le arañaba la espalda, pero a él no parecía importarle. Poco a poco fue haciendo sus movimientos más rápidos y la cabeza de su polla empezó a crecer más, si es que eso es posible. Yo ya sabía lo que eso significaba, y me preparé para tener mi último orgasmo a la vez que él el suyo. La cabeza me daba vueltas, cuando sentía que su polla reventaba y su leche caliente me llenaba mi coñito, y se salía fuera y caía por mis piernas. Había bastante leche. Este tío, además de follar todos los días y seguro que varias veces, tenía los huevos bien cargados.

Se levantó de encima de mí, y yo me estiré sobre la cama, pero él va y me dice:

-De descansar nada, señora. Ahora me la tiene que lamer.

Yo le miré la polla y vi que la tenía igual de dura como antes, y pensé que era como un animal. Y empecé a chupársela. Bueno, chupársela es un decir. Lo único que puede hacer fue meterme la cabeza en la boca y le iba haciendo una paja, porque no me cabía entera en la boca. A él no le estaba disgustando, porque solo hacía que estar con los ojos cerrados, emitiendo unos ronquidos de placer, cada vez que mi mano se movía sobre ese mástil. Y al final, cuando el muy cabrón notó que se iba a correr, me agarró con una mano la nuca, me metió la verga unos centímetros más en la boca y se acabó él la paja corriéndose en mi boca. Como la tenía llena y me tenía bien sujeta, no pude hacer nada y me tuve que tragar su leche de macho. Estaba super salada, pero si hubiera sido de otro tío, me habría disgustado, pero después del polvo que me habían echado, pensé qué menos podía hacer por él.

Cuando se exprimió bien la polla en mi boca, se limpió la polla y el semen que le quedaba con mis bragas, me las tiró y me dijo que me las pusiera, que se tenía que ir a tomar unas cervezas con unos amigos. Y ahí me dejó, en su cama, con la boca y las piernas abiertas, y pensando en cuando me volvería a follar.

Por supuesto, empezamos a hacerlo en cuanto podíamos. Pero eso y algunas otras cosas que hicimos os las diré en algún otro relato.

Autora: Patricia

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Mi chico cubano III

Su pastosa leche inundó mi garganta y mi boca, eran tantos chorros de leche que se me salían por la comisura de mis labios, y un sabor salado y cremoso llenaba mi garganta. Con su verga a manera de cuchara recogió un sobrante de leche que tenía yo en mi mejilla y volvió a introducirla en mi boca, yo relamiendo ese cañón moreno de leche degustaba complacido el sabor de sus mecos.

Me enamoré en Cuba… de sus ojos negros como la noche, y de su cuerpo fuerte y peludo como un toro, de su piel bronceada y de su aroma de macho orgulloso con corazón de gitano.

Esa tarde camino a casa de Nico, recordé el día que hicimos el amor en el acantilado de piedras planas, mi mente se perdió en el recuerdo de sus fuertes brazos, de sus peludas axilas, de su porte de macho cachondo y orgulloso, de su pecho amplio y fuerte, donde me perdía del mundo y era el culpable de mis sueños eróticos y mis anhelantes fantasías.

Nico ya venía desnudo sentado en el bote y jalándose muy rico su peluda y larga verga, sus peludos y gordos testículos colgaban como dos racimos de una fruta extraña y tremendamente cachonda dispuesta a ser mordida.

Cuando llegamos Nico se tumbó sobre mí y sin previo aviso comenzó a penetrarme, su morena tranca no le costó trabajo entrar ya que mi culo venía mojado y muriéndose por ser penetrado por este tremendo macho y su instrumento insaciable, aun así dolió un poco y traté de olvidar el dolor para dar paso al gozo, me mordía la nuca y el cuello, tan deliciosamente que pensé que moriría ahí mismo de placer, su verga cubana entraba y salía de mi dilatado culo, mientras sus gordos huevos chocaban contra mis nalgas, y su pecho peludo se frotaba encendido contra mi espalda.

Nico no paraba de morderme y besarme y decirme cosas al oído como: -¿te gusta mi nenito putico? Esto te mereces por ponerme tan caliente chico, tu culo es una delicia, no me canso de darle verga hasta que pida tregua, toda la tarde has estado contoneándote con ese lindo culo para provocarme, pero ahora vas a ver como te cojo ¡ohhhhh sí!- gemía descontrolado mientras con una de sus manos amasaba uno de mis pezones y con la otra me apretaba mis glúteos.

-Ahh ¡siiii! ¡Dame tu verga papi! ¡Por favor! ¡Te lo suplico! ¡Soy tuyo, ¡hazme sentir tu putito! –le decía con mi voz entrecortada y llena de placer, me sentía el más puto del mundo y un tremendo deseo animal surgía de mi interior, mientras el moreno instrumento de Nico me perforaba el culo.

De pronto Nico sacó su vergota morena de mi culo y cuando intentaba protestar debido a que interrumpió el gozo que estaba sintiendo, puso su lengua en la entrada de mi culo y comenzó a llenarlo de besos, chupetones, lamidas y mamadas, que me dejaban sin aliento, y en eso volvió a meter sin aviso su gorda pinga morena, Nico alternaba su lengua y su tranca en mi culo y yo solo podía arañar la piedra con mis ojos perdidos de tanto placer.

Nico me acomodó de lado y elevó una de mis piernas con su mano, esta posición le encantaba porque decía que le gustaba mucho como mi culo apretaba su verga y era como si estuviera masturbándose con mi colita.

Yo giraba mi cabeza y lo besaba desenfrenadamente y él metiendo su lengua en mi boca me correspondía, como queriendo tocar el fondo de mi alma con cada beso.

Sus embestidas empezaron a ser cada vez más fuertes y Nico aferrado de mis caderas no paraba de taladrarme –¡ohhhhhh! ¡Mi bebito rico! ¿quieres que tu macho te embarace, nenito lindo?-¡siiiii!- le gritaba yo a punto de aventar toda mi leche –¡pues ahí te va mi lefa putico mío! ¡Ahhhhhhhh ahhhhhhh! ¡te estoy preñando amorcito! ¡Aghhhh! ¡que rico!- y casi al mismo tiempo ambos terminamos yo con mi leche en las piedras y él con la suya dentro de mi culo destrozado.

Luego de tan agotadora cogida, y aun sin sacar su verga de mi culo caímos rendidos en un profundo sueño, hasta que la marea nos despertó mojándonos los pies y las piernas.

Iba ensimismado en estos pensamientos, tratando de comprender porque Nico me había alejado así de su vida y mi temor más grande era que ese maravilloso sexo que gozaba con él y el amor que me profesaba, no volviera a experimentarlo jamás.

Llegué a su casa y toqué la puerta varias veces pero no obtenía respuesta, sólo escuchaba los ladridos de Fénix en el interior, y cuando decidí entrar por la puerta semi abierta mi corazón latió descontroladamente lleno de pánico.

Nico estaba sentado en el suelo en una esquina de su modesta sala, con la cabeza en sus rodillas, llorando desconsolado con una tristeza tan amarga que hacía calar los huesos y abrazando con la otra mano a Fénix como si fuera en el mundo lo más preciado que existe.

El perro no se movía y de vez en vez le regalaba unos tiernos lengüetazos, pero al verme caminó a recibirme moviendo su rabo y lamiendo dulcemente mi mano.

-¿Nico? ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras así? ¡Dime que sucede por favor!- le dije mientras me acercaba a él inclinándome de cuclillas y poniendo mi brazo sobre su hombro.

-Es mi madre- por fin contestó después de una larga pausa, -murió esta mañana, está en su recámara, estamos esperando a que el forense venga por ella-

Tan solo de imaginarme la escena hizo erizar mi piel, el cuerpo sin vida de la madre de Nico tendido sobre su cama esperando pacientemente la llegada del médico forense para prepararla para ser enterrada, nunca había visto un cadáver en mi vida y la sola idea de que aquella dulce señora que tantas sonrisas y alegrías me había provocado, estuviera muerta en la recámara de junto hizo helar mi cuerpo y comencé a temblar nervioso, me pareció vivir una mala versión de una telenovela mexicana.

-¿Cómo es posible? ¿Qué sucedió Nico?- ella estaba enferma- respondió suavemente a mis preguntas, secándose las lágrimas –lo sé, ¡pero no pensé que fuera tan grave!- ella siempre quiso negarlo, ya que no era una simple afección del estómago, tenía un cáncer muy avanzado, y ayer después de mucho dolor comenzó a serenarse y lentamente a dejar este mundo-

Las palabras de Nico hablando tiernamente de su madre hicieron conmoverme hasta las lágrimas y caí en su hombro abrazándolo fuertemente, llorando su desdicha como si fuera la mía.

En ese momento Nico habló y me dijo: -Ángel, no sé porque llegaste precisamente hoy, cuando más te necesitaba, y ¡te lo agradezco muchísimo! -quise decir algo pero Nico no me dejó:  -quiero decirte toda la verdad…. el tipo aquel tenía razón si fui jinetero, me dedicaba a buscar turistas para engañarlos y sacarles dinero, no solo me acosté con varios sino que a veces los robaba o les cometía fraudes, y no sé si me creas pero desde la noche en que te conocí, me sentí diferente, y no quise hacértelo a ti,  ¡algo cambiaste en mí, mi Ángel! ¡Después de eso ya no fui el mismo!-

-Shhh- le dije tratando de calmarlo y abrazándolo fuertemente -Nada de eso importa ya mi nene, yo te quiero demasiado, me enseñaste un mundo completamente diferente al mío, me liberaste de mi pasado y pude volver a amar a alguien, ¡por eso siempre te estaré agradecido!-

-Este es sólo un mundo pasajero mi vida, es duro, pero hay que aprender a desprenderse, incluso de la gente que más amamos-

-Ahora lo importante es preparar a tu mami, para darle su último adiós, y acompañarla hacia el lugar de descanso final y celebrar su vida y la dicha que nos regaló a todas las personas que la conocimos, ¿ok?-

Nico asintió con la cabeza, con una leve sonrisa, aunque no podía parar de llorar completamente, si se tranquilizó un poco, nos incorporamos y al poco rato el forense había llegado, hizo su trabajo muy rápido y en menos de 15 minutos se llevó a doña Silvia a la casa funeraria, y Nico observaba todo a veces con cara de angustia y otras con cara de pregunta.

El funeral de doña Silvia pasó sin pena ni gloria, muy pocas personas fueron a darle el último adiós, entre familiares muy lejanos y amigos, y a sepultarla después en el cementerio local.

A pesar de la triste situación Nico se veía guapísimo, con un traje viejo de color negro, que le quedaba a la perfección, camisa blanca y peinado impecablemente, y cuando volteé a verlo, éste miraba ausente el cielo, con una mirada llena de tristeza, cuando de pronto una hermosa ave se posó en una rama y una suave música, serena y melodiosa se despedía de la que en vida había sido su madre.

Por ese tiempo, seguí frecuentando a Nico, varias veces a la semana, y poco a poco fue recuperando su ánimo, y siempre tratábamos de mantener vivo el recuerdo de su madre, contando sus historias y sus chistes y así Nico sentía que su amor por ella siempre estaría presente en su vida, tenía que salir adelante y estaba dispuesto a ayudarlo.

Para mi sorpresa Nico lloró muy poco el duelo a su madre, se repuso en unas cuantas semanas y volvió a la normalidad de su trabajo en el puesto de mercado y pescando con los lancheros y poco a poco volvió a ser el de antes, una vez me confesó que su duelo lo lloraba por dentro y que la gente no tenía la culpa de su tristeza, así que su alegría no menguaba, cada vez admiraba más y más a este bello hombre, por dentro y por fuera que hacía estremecer mi corazón.

Pero al pasar los días Nico no volvió a tocar el tema de nosotros, y si me imaginación no me traicionaba lo notaba distante e indiferente cuando intentaba tocar ese tema, y comencé a pensar que ahora solo me veía como un amigo, esto y el hecho de que la fecha que debía regresarme a México se acercaba me causaba una enorme tristeza.

Una tarde mientras revisaba el correo, me encontré una carta sin remitente y una nota dentro que decía: “nunca me diste la respuesta bebé, te invito a cenar hoy en el café cantante mi Habana, que esta en el hotel Habana libre, te espero a las 9, Nico”

Emocionado me preparé para esa noche responder a mi hermoso machito cubano lo que hacía tiempo estaba pendiente.

Llegue al lugar puntual, y me senté en una de las mesas mientras un cantante en el amplio escenario entonaba una hermosa melodía.

Cuando Nico apareció me quedé sin habla, estaba más guapo que nunca, con el mismo traje con el que fué al funeral de su madre, limpísimo, impecable, sexy y tremendamente varonil, y sin exagerar puedo asegurar que todas las miradas se volvieron hacía Nico cuando éste puso un pie en la puerta.

-¡Hola Ángel! ¡Perdón por el retraso chico, pero se me atravesó un charco!- lo dijo mostrándome sus zapatos llenos de lodo, provocándome una sonora carcajada.

Disfrutábamos la cena y la buena música que llegaba a nuestros oídos, y de pronto tuve la sensación de que Nico era el de antes, ese chico alegre y sonriente que me conquistó en esa cafetería, aquél mágico día.

Cuando el músico tocaba una suave canción con su guitarra, me volví a ver a mi compañero y le dije: -si quiero Nico- él un poco confundido me contestó -¿perdón chico, que dijiste?- con una amplia sonrisa en su boca.

-¿Tú querías la respuesta a aquella pregunta que me hiciste ese día en mi hotel? Pues la respuesta es Sí, si quiero ser tu novio- Nico me miró confundido y tratando de arreglar la situación le dije antes de que me contestara -¡perdón! ¿no era eso lo que querías que te contestara? ¡que pena! ¡lo siento yo… – de pronto con una enorme sonrisa en su rostro y su mano debajo del mantel posándola en mi rodilla me respondió: -ja-ja-ja ¡caíste! ¿verdad que soy muy buen actor? – ahora el confundido era yo, y él al darse cuenta me dijo: -gracias bebé, era todo lo que quería escuchar-

Esa noche mi hermoso novio no dejó de regalarme tiernos guiños y bellas sonrisas, mientras la música se tornaba rítmica y alegre, y muchas parejas empezaron a llenar la pista, una amiga de Nico se acercó a él y lo invitó a bailar, él acercándose a mi oído me dijo: -este baile es para ti mi vida- y los vi bailar desde mi mesa muy divertido, al tiempo que Nico no dejaba de verme susurrando suaves palabras al viento que solo él y yo entendíamos.

Luego de pasar una velada fantástica en ese lugar, Nico me dijo que esa noche me haría el amor y que me llevaría a su casa, ambos pagamos la cena y con una enorme sonrisa me dijo: -ya quiero tenerte en mis brazos bebito, vámonos de aquí que muero por besarte-

Cuando llegamos a su casa mi cubanito me pidió esperar en la sala y que él me llamaría cuando estuviera listo, de rato, Nico me llamó que entrara a su cuarto.

Lo que vi me llenó de deseo y excitación: mi hermoso novio estaba totalmente desnudo recostado en la cama con su moreno cuerpo ardiendo de deseo, acariciando sus huevos y su verga y con su otra mano detrás de su nuca, mostrándome su peludo sobaco.

Yo me lancé sobre él y me desnudé frenéticamente, y cuando descubrí mi redondo culo, Nico posó ambas manos en él mientras metía su lengua en mi boca como queriendo alcanzar mi garganta.

En un hábil movimiento Nico me hizo ponerme de pie y poner mis manos contra una pared muy cerca de su cama e inclinar levemente mi cuerpo hacia delante dejando mi culo al descubierto, en eso él volvió a recostarse boca arriba en la cama y su boca quedo justamente a la altura de mi hoyito, mordiéndome suavemente mis nalgas y hurgando con su lengua en mi culo.

Yo jadeante de placer veía como Nico con una mano masajeaba mis glúteos y con la otra se masturbaba su verga que para entonces ya estaba babeante de líquido y más dura que una piedra.

-Ya tienes ese agujerito que me vuelve loco muy bien lubricado mi vida, ahora acércate aquí y cabálgame que ya no aguanto mas las ganas de que me masturbes la verga con ese manjar de culo que tienes-

Me monté en él como un vaquero monta su caballo salvaje, y mi culo engulló su verga al instante, me sentía pleno, satisfecho, caliente y lleno de mi macho.

-¡ahhhh! ¡Cabalgas mejor que cualquier mujercita chico! Muévete así mi vida, date sentones, ¡eso es chico! Ahora muéveme ese culo en círculos, ¡trágate mi verga bebé!-

Mi moreno cubano me cogía como quería, al ser mas bajo de estatura que él y más delgado, Nico le encantaba poseerme y sentirse en control de mí.

Cambiamos de posición y mi macho me puso boca arriba con mi culo levantado y las rodillas flexionadas contra mi pecho y cuando me la metió de un golpe pude jugar con el vello de su pecho con mis pies.

Luego mi cubanito me cogió con mis piernas al hombro, y con sus dos manos apoyadas en la cabecera de su cama me regalaba la visión de sus peludos y sudados sobacos.

Nico acelerando sus movimientos y embestidas furiosas contra mis nalgas me dijo jadeando:

-¿Qué quieres mi bebe? me preguntó gimiendo de placer –¡tus mecos!-  le contesté -¿dónde los quieres?- volvió  a preguntar, ¡en mi boca papito! ¡quiero comérmelos!- y en un ágil movimiento sacó de mi culo su morena y peluda tranca que lucía brillosa y lubricada, y me la puso en la boca, yo desesperado comencé a mamársela excitadísimo, él jadeando y sin poder terminar su frase me dijo:
-Ahí están nenito ¡trágatelos! ¡Me vengo! ¡Me ven….. ¡Ohhhhh! ¡Ahhh!- y su pastosa leche inundó mi garganta y mi boca, eran tantos chorros de leche que se me salían por la comisura de mis labios, y un sabor salado y cremoso llenaba mi garganta.

Con su verga a manera de cuchara recogió un sobrante de leche que tenía yo en mi mejilla y volvió a introducirla en mi boca, yo relamiendo ese cañón moreno de leche degustaba complacido el sabor de sus mecos.

Unas cuantas gotas fueron a parar en su pelo púbico y en sus enormes y peludos huevos, y yo bajándome un poco hacia ellos los chupé hasta que no quedó una sola gota, pero ahora el sabor se mezclaba con el sudor de su sexo.

Era la 1 de la mañana, y después de un breve sueño Nico me despertó con un beso en la mejilla y me susurró que lo acompañara al pequeño patio trasero, yo tomé mi ropa interior y caminé tomado de su mano siguiéndolo.

Al llegar y salir desnudos a su pequeño patio, Nico se sentó en una amplia silla y con su mano me guió a sentarme sobre sus piernas mientras con un fuerte abrazo, me besaba tiernamente la mejilla.

-Quería que vieras eso- me dijo mi hermoso chico cubano señalando el cielo oscuro, y de pronto unos fuegos artificiales comenzaron a iluminar nuestro charquito de estrellas nocturno. -¿Sabes bebe? Siempre he pensado cuando veo estos fuegos en el cielo, que alguien llegó a la ciudad o alguien esta a punto de irse, y que es la manera en que Cuba les da la bienvenida o la despedida. -Son hermosos- atiné a decir, -siempre me han gustado- le dije emocionado- el hermoso eres tu chico- fueron las dulces palabras de mi novio, y ambos quedamos en silencio contemplando la magia fugaz ante nuestros ojos, y sintiendo el calor de nuestros cuerpos desnudos.

A la mañana siguiente Nico y yo preparamos el desayuno y con mucho cuidado de que los vecinos no nos vieran salimos cada quien a nuestras actividades diurnas.

Ese día en el centro de ayuda, mi jefe inmediato me comentó que mi permiso en la ciudad estaba a punto de expirar, así mismo el tiempo que debía prestar mi servicio social estaba a menos de una semana de terminar, por lo que decidí buscar una solución al problema que presentaría tener que irme: dejar a Nico.

Una idea vino a  mí de repente y lleno de felicidad corrí a ver algunas personas que tal vez podrían ayudarme.

Esa tarde llegué emocionado al mercado local donde mi novio tenía su puesto y en cuanto lo vi le dije emocionado casi susurrando para que nadie excepto él me escuchara:

-¡Tengo la solución amor!- y él con una interrogante en su cara me dijo -¿de que hablas bebito?- me respondió- ¡indagué con uno de mis colegas en el centro de ayuda, y me dijo que una vez necesitó los servicios de un amigo suyo que trabaja en el puerto! ¡Mi compañero me dijo que le pidió de favor subir a bordo a escondidas a una prima suya y pasarla a México en un pequeño barco de carga del que su amigo es capitán!-

-Cree que si le damos algo de dinero, podría pasarte escondido en una bodega y llevarte a México! ¿Qué opinas?- le dije temblando de emoción.

Claramente mi novio estaba emocionado, pude verlo en sus ojos y después de discutir los pros y los contras de venir a México conmigo y de poder arriesgarse a ser sorprendido escondido y tener que ir hasta la cárcel si algo salía mal, mi novio aceptó mi riesgoso pero emocionante plan.

Durante esa semana que fue una de las mejores de mi vida, Nico y yo preparamos todos los detalles de entrada y como debía llegar al barco, y hacerse pasar por uno de los cargadores de mercancía, y con casi todos mis ahorros pagué “la cuota” para que mi aventurero novio polizonte pudiera atravesar la frontera hacia la libertad.

Una noche antes del gran día y después de haberme acompañado a comprar los boletos de mi vuelo hacia México al aeropuerto “José Marti”,  Nico y yo revisamos todos y cada uno de los detalles de la tarde del siguiente día cuando el barco zarparía, para que nada saliera mal.

Mientras la noche avanzaba miraba entusiasmado a mi Nicolás y casi podía saborear las delicias de poder vivir juntos y hacer una vida llena de alegrías con este macho cubano del que estaba perdidamente enamorado.

Ya siendo tarde mi novio se despidió de mí y me dijo que descansara, con una enorme sonrisa me dijo que mañana sería un gran día y que la emoción no le cabía en el cuerpo, que no dudara que lo que más quería en este mundo no era salir del país al que amaba, sino ser mi compañero de aventuras y estar conmigo cada atardecer de nuestras vidas.

Nico me dijo que sólo debía tomar un último bote de pesca en la mañana, con la esperanza de pescar algo que vender y así  para poder llevarse un dinero extra a México, pero que estaría muy puntual en la tarde del día siguiente en el muelle.

Al salir por mi puerta Nicolás tomó una de mis manos y abriéndola con la otra puso sobre esta un hermoso dije en forma de delfín -era de mi madre- me dijo mirándome a los ojos- cuídalo hasta que yo vaya por él y me reúna contigo, quiero que lo tengas hasta entonces bebé-

Emocionado hasta las lágrimas y disipando cualquier duda de que Nico fuera a arrepentirse de su decisión, lo abracé fuertemente y guardé para siempre en mi memoria el recuerdo de su cuerpo fuerte y su aroma a verano.

Esa noche un fuerte viento azotó la ventana del cuarto de mi hotel despertándome súbitamente.

Me levanté a cerrarla y al mirar afuera recordé la noche en que conocí a Nicolás y también vino a mi mente la misteriosa imagen de aquel hombre tocando la guitarra a lo lejos dedicándome una tierna canción, supe en ese momento que Nico había sido aquel hombre y que a pesar de haberlo escuchado tocar muchas veces la guitarra para mí, nunca me imaginé que fueran la misma persona.

En la tarde del día siguiente llegué dos horas antes de mi vuelo como mi nene y yo habíamos acordado para hablar antes del viaje con el capitán y con él y así ultimar detalles.

El capitán me dijo que todo estaba listo y que debíamos ser muy discretos, y a pesar de que Nico no llegaba me dijo que no había tanto problema y que podían esperar un poco más ya que la noche anterior había caído una pequeña tormenta tropical y que el mar estaba algo picado y debían prepararse un poco más para el viaje.

Esperé y esperé sentado la llegada de Nico, pero mi hermoso chico cubano nunca llegó, cada minuto que pasaba era una puñalada que desangraba de a poco y gota por gota mi desesperado corazón.

Tenía que tomar mi vuelo y tuve que retirarme del lugar con la esperanza de que mi chico Cubano se había demorado un poco y que al llegar a México podría volver a ver a mi lindo novio, ya que tenía mi dirección y le había explicado como llegar a mí.

Pero ese día nunca llegó y la primavera me sorprendió añorándolo una melancólica tarde de domingo.

Años después regresé a Cuba con la esperanza de encontrarte, a ese mismo muelle donde prometiste llegar, e indagando con tus viejos amigos, descubrí que algunos dicen que el mar había reclamado tu vida, y otros que eras feliz con tu mujer e hijos en un pueblo lejano y recóndito, pero nunca quise creer ninguna de esas versiones.

Yo prefiero creer que eres un fantasma morando las viejas calles de tu patria, buscando con tus ojos expresivos de niño grande, el día que yo vuelva a casa.

Mi avión debía salir en una hora así que tuve que retirarme del muelle, y tomando una última mirada al mar y sus misterios, rogué porque Nico estuviera bien, aquel que robó mi corazón, aquel que había visto llorar, aquél quien había bailado para mí, y aquel a quien me había mirado con sus ojos expresivos de niño grande al contarle del mundo de afuera, como queriendo escudriñar de entre mis palabras las estrellas y el significado de la vida, ¡adiós mi amigo! ¡Fuiste el único para mí! ¡Adiós mi amor!

Tocaste mi cuerpo y mi alma, compartiste tus sueños y te llevaste los míos contigo, pero soy un soñador obstinado ¿sabes? nada puede romper mi espíritu.

Y con el dije de delfín en mi mano de pronto unos fuegos artificiales de una fiesta cercana explotaron en el cielo, iluminando por un momento el oscuro callejón que lleva hacia el muelle de la Habana, y entonces comprendí que junto con él, ella se despide, porque toda ciudad se despide cuando sabe que te vas…..

Autor: BABYBOY

israboston@hotmail.com

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Mi chico cubano II

Llegué a mi hotel y busqué entre mi ropa sucia y las sábanas algún rastro de sangre, de aquel que el botones dice que me provocó al penetrarme, pero no encontré ninguno. Pasaron los días, y yo me envolví en un torbellino de trabajo, papeles que llenar, personas que atender, casos que documentar, situaciones tristes que sobrellevar que hacían juego con mi corazón igual de triste y destruido.

La escena era borrosa pero yo la veía perfectamente, era una tarde nublada y cálida, Nico y yo estábamos recostados en la fina arena, y yo admirando a este increíble macho cubano, con su profunda mirada de fuego y su piel dorada como el trópico.

Sonreía tímidamente, al tiempo que comenzamos a caminar por ese bello paisaje de arenas blancas y aguas cristalinas, compartiendo nuestros secretos, nuestros anhelos y una suave y alegre música se escuchaba a lo lejos. De vez en vez nos mirábamos y sin articular palabra sabíamos lo que el otro estaba sintiendo, en ese momento una brisa tibia rozó mi rostro y Nico al mismo tiempo se acercó a mí y al oído me susurró te amo. ¡En ese momento recé por que el tiempo se detuviera! ¡Pero se fue tan deprisa! Y de pronto…

Desperté desnudo apenas cubierto por una sábana, y con un fuerte dolor de cabeza y un malestar general en mi cuerpo, es como si hubiera estado tomando toda la noche hasta emborracharme; ya había amanecido. No sabía que había pasado, mi mente comenzó a divagar y a tratar de recordar lo último que había pasado la noche anterior pero no conseguía recordar más allá del botones del hotel desabrochando su camisa con una sonrisa en su cara. Me vestí rápidamente y fui a la recepción del hotel a preguntar por este tipo, para enfrentarlo y obligarlo a decirme lo que pasó.

-Buenas tardes- le pregunté molesto al mismo gerente que anteriormente tocó a mi cuarto junto con el botones- ¿dónde puedo encontrar al encargado de las maletas? -¡Oh! ¿También a usted le robó algo señor?- ¿perdón? Le contesté desconcertado –ese infeliz fue despedido en la madrugada señor, unos huéspedes se quejaron de que les robaba sus pertenencias, y me inventó la historia de que alguien estaba en su cuarto solo para distraernos de la policía que vino anoche cuando una de las clientas le llamó desde recepción para delatarlo. -¿Pero entonces….?- mi mente confundida seguía divagando con lo que el gerente me contaba.

-No pudieron atraparlo y escapó, le ruego me disculpe por el incidente de anoche y si le faltan algunas de sus pertenencias, hágamelo saber- s-si, no se preocupe, gracias- le contesté retirándome muy confundido hacia mi cuarto.

Entonces que fue lo que pasó con…¡Nico!-  salí al instante de mis pensamientos cuando recordé a mi amante bandido que escapó por culpa de ese maldito del botones, ya habría tiempo de averiguar que había sucedido, ahora mi prioridad era ir al centro de ayuda a reportarme y después buscar a Nico.

Pasé casi toda la mañana pensando en Nico, en lo que acababa de decirme momentos antes de que tocaran a la puerta, me sentía emocionado y a la vez confundido y temeroso de lo que el botones podría haberme hecho, era un sentimiento contradictorio, que hacía jirones mi mente. Estaba a punto de irme a tomar el almuerzo cuando de pronto Nico me llamó desde una de las ventanas deledificio. Mi corazón dio un vuelco y al salir mi lindo cubano estaba sonriendo como si nada hubiera pasado.

-¡Estás bien, chico! Pensé que te habían amonestado anoche, porque al salir vi a la policía y me asusté ¡pero no me estaban buscando a mí!- me dijo con su rostro iluminado de felicidad al ver que no me había sucedido nada y que ambos estábamos bien. -Si lo sé nene, estaban buscando al botones que al parecer robó cosas de algunos huéspedes y vinieron por él, solo que escapó y no lo encuentran, oye quiero decirte también que… -¡Que contento estoy de que nada malo ha pasado Ángel!- me interrumpió dándome un enorme abrazo sincero y cálido, y puede sentir su aroma a macho caliente, que me embriagaba.

-¡Te tengo una sorpresa!- me dijo sonriendo con sus blancos dientes- ¿en serio, que es?- le contesté olvidándome por un instante de contarle que no recordaba que había hecho el botones. -¿Puedes salir un momento a la playa de aquí enfrente?- si claro- le respondí ilusionado, al llegar Nico se acercó a unas rocas y sacó una bolsa de plástico con un hermoso pez multicolores que había capturado esa mañana para mi. -Es para ti- me dijo con una enorme sonrisa extendiendo su mano con el exótico presente-¡gracias esta muy lindo! ¿Cómo lo capturaste?- le pregunté sin dejar de ver a mi nuevo pequeño amigo –En un arrecife que esta muy cerca de aquí, podemos ir el día que gustes ¿sabes bucear? ¡Yo te cuido!- me dijo con su inocente cara de niño bueno, que me hizo enternecer casi hasta las lágrimas, este chico se estaba ganando a pasos apresurados mi corazón.

-¡Lo llamaré mojito!- le dije y ambos reímos de mi ocurrencia, -te prometo que voy a cuidarlo muy bien, ¿puede vivir sin aparato de oxigeno?- le pregunté nervioso-¡claro que si chico, yo tenía uno igual en mi casa que vivía en un frasco y vivió mucho tiempo!

Esa tarde como a las 5 p.m, después de nuestras actividades, Nico pasó por mi al hotel y me llevó a la playa donde un lanchero amigo suyo le prestó su bote, el cual nos transportaría hasta un pequeño arrecife a 20 minutos de distancia. Nico encendió el motor y nos perdimos en el hermoso y azul mar caribe, al llegar al lugar apagó y ancló la pequeña embarcación y se desnudó completamente, parado sobre el bote mirándome fijamente con una enorme sonrisa.

Yo por mi parte sentado y viendo a contraluz este hermoso macho delicioso, con sus músculos hinchados por el trabajo físico y sus peludo cuerpo moreno, me acerqué a él y le di unas suaves mamadas a su verga, Nico tembló un poco y luego tomó mi mano y me ayudó a levantarme, yo haciendo el pudor a un lado, me desnudé también, y ambos nos zambullimos en el hermoso y refrescante mar cristalino.

Nadamos en medio de peces multicolores, exóticos corales, e impresionantes paisajes submarinos, Nico al lado de mi cumpliendo su promesa de cuidarme, no me perdía de vista ni un segundo, me acariciaba bajo el agua y me hacía bromas de que se le acababa el aire y se hundía lentamente fingiendo estar ahogado, su gran pene estaba flácido y su escroto lucía relajado y también enorme Nico me excitaba demasiado, y ahora un delicioso sentimiento de amor fluía de mi hacia él.

Cuando el sol comenzó a ponerse estábamos regresando a la costa pero Nico se desvió un poco y dirigió el bote a un solitario acantilado lleno de rocas planas, donde me hizo el amor de una manera tan espectacular que aún el día de hoy tiemblo de placer al recordarlo. Después de un intenso juego erótico, Nico se recostó desnudo en la piedra lisa y yo sobre él le acaricié su pecho velludo, y jugué con el vello de sus axilas y verga, enredándolo con mis dedos, y esto divertía mucho a mi joven amante que se dejaba hacer. Ya casi al anochecer y después de entregar el bote, Nico me invitó a cenar a su casa con su madre doña Silvia y mientras reíamos por las ocurrencias de tan bella señora, su hijo y yo nos regalábamos pequeñas miradas de dos cómplices amantes secretos.

Pasaron los días entre atardeceres mágicos, y veladas de ensueño al lado de mi amante, mi novio y mi amigo, caminábamos en la playa contándonos nuestros sueños y secretos y cuando sentí una suave brisa veraniega al lado de Nico, tuve la extraña sensación de haber vivido un pequeño deja vú, mirándolo fijamente sonreí y le dije suavemente te amo, él se ruborizó y lleno de emoción me regaló un hermoso abrazo y me dijo –yo también- nunca nos aburríamos de estar juntos.

Una tarde después de trabajar salí del centro de ayuda hacia mi hotel, Nico me había invitado a verlo jugar fútbol con sus amigos ese día, pero antes tenía que cambiarme y darme un baño. De pronto al dar vuelta en una calle dos hombres me sujetan fuertemente del cuello y me arrastran hacia una pequeña vecindad, y me conducen a un poco iluminado pasillo solitario. Cuando uno de ellos le dice:

-¡Tú quédate aquí cuidando que nadie venga chico, en un momento te llamo!-

Al voltear vi que era el botones prófugo de la justicia, que me tenía contra una de las paredes de la vieja y casi en ruinas vecindad. Yo asustado lo enfrenté preguntándole que me había hecho aquella noche y que quería de mí ahora.

-¿Así que quieres saber que fue lo que pasó?, Te violé putico- me dijo poniéndome de espaldas hacia él mientras frotaba su bulto contra mis nalgas. -¿No lo recuerdas? Fue muy fácil adormecerte con una sustancia que traía en un trapo humedecido, no opusiste mucha resistencia, estabas asustado y caíste profundamente desmayado.

En ese momento todos esos recuerdos forcejeando con el botones vinieron a mi mente.

-Primero te quité los calzoncitos que solo llevabas debajo de tu pantaloncito corto- continúo diciéndome al oído las cosas que me había hecho-  y te agarré todo el cuerpo, te pasé la lengua por tu espalda hasta llegar a tu hoyito hambriento, y me dediqué a mamarlo y chuparlo un buen rato, y pude saborear la leche de ese amante tuyo todavía caliente en tu culito. -Luego terminé de desnudarme, mientras me sobaba esta verga- lo dijo al tiempo que soltándome con una mano, y en un hábil movimiento se bajó su pantalón y una cabezona, peluda, gruesa y muy morena verga de unos 19 CMS. saltó hacia arriba

-¡Déjame ir pendejo!- le grité enfurecido al enterarme de todo lo que había hecho conmigo inconsciente- su respuesta fue un empujón fuertísimo contra la pared en la que me tenía sometido que me hizo callar. -Tranquilo putico, ¡a mí me respetas! Cierra el pico que quiero que te enteres de todo lo que hice. -Así me gusta; como esa noche, ¡bien calladito putico! Ja-ja-ja , ok luego de saborear tu rico y apretado culito, le metí un dedo, luego dos y luego tres, ¡qué hambriento es tu culo! Y no necesité lubricante ya que tu amante te dejó bien enlechado, después me subí encima de ti y con mis piernas te separé más las tuyas para pasarte mi vergajo entre tus nalgas, mientras te mordía tus orejitas y lamía tu cuello, ¡ah! ¡Cómo te gocé putico mío! Quise tomarme todo mi tiempo antes de penetrarte-

-Tenía un ratico dándote unos pasones con mi pito en la raja de tu culo, cuando me decidí a meterte la punta de mi verga cabezona, mmmmmm ¡qué apretadito! ¡Y que caliente sensación! Así jugué unos minuticos entrando y saliendo, entrando y saliendo putico, ¡hasta que no pude resistirme más y te la metí toda! -Así que mordiéndote en el cuello comencé a bombearte violentamente, ¡y tu tan calladito! Ja-ja-ja  en un rato más volverás a sentir mi verga perforándote el culo ¡y ahora si estarás despierto! Pero ahora quiero terminar de contarte como te hice mío-

Yo me encontraba desesperado de escapar de este animal cegado por la lujuria que me tenía amagado, ideando alguna forma de golpearlo con algo y escapar, pero por el momento no encontraba nada y estaba a su merced.

-¡Mmmm! ¡Que rico hueles putico!- me dijo acercando su cara a la mía y pasando lentamente su lengua por mi cuello, -¡no como ese día que olías a sexo! Je-je-je ¡y terminaste peor cuando te dejé! Aún recuerdo la sensación de estarte poseyendo, ya tenía un rato cogiendote encima de ti, cuando me levanté un poco y con mis manos levanté solamente tu blanco y respingado culo en el aire, dejándote con la cabeza en la almohada, y seguía y seguía, penetrándote cada vez más fuerte viendo como mi peludo palo de chocolate entraba y salía de tu lampiño culito de leche, ¡mmmm putico! ¡Me estoy excitando mucho solo de acordarme! ¡te la estabas tragando toda glotón!

Entonces con su mano libre desabrochó mi pantalón y me bajó todo y sentí su gruesa verga palpitar ardiendo entre mis nalgas.

-¡Ahhh! ¡Que rico mi putico! ¿Quieres saber como acabé putico?- me preguntaba jalando mi cabeza de los cabellos hasta su cara, y solo podía verlo con mis ojos enfurecidos llenos de impotencia. -Pues ya que me aburrí de esa posición, te saqué la verga de tu culo y te di la vuelta, te puse boca arriba y luego te subí las piernas en mis hombros ¡y volví a ensartarte! ¡Ah! ¡Casi me vengo cuando te sentí de nuevo apretándome la verga!-

-¡La cama solamente rechinaba de las embestidas que te estaba dando! Je-je-je ¡dejé tu culo hecho una miseria! Ya en el momento que estaba por venirme me salí de ti y abrí tu boca con mis dedos y…¿no te imaginas putico? ¡Te metí la verga en la boca y ahí me vine! ¡Oh! ¡Que rico! ¡Me hubiera gustado que estuvieras despierto para que pudieras saborear mi lechita! -Así es putico, te metí el palo por ese rico cualzo que tienes, ¡oh! Cómo gocé con ese hoyito tuyo, todos estaban buscándome pero nunca se imaginaron que me encontraba en el cuarto de un cliente, ¡y menos que lo estaba violando! Ja-ja-ja.

-¿Y Nico? ¿No fue verdad que es tu vecino? ¿De donde lo conoces?- le pregunte tratando de hacer tiempo- ¿ese jinetero? Ja-ja-ja ¡ambos nos dedicamos a perseguir a puticos turistas como tú en nuestros ratos libres y sacar algo de dinero! -¡No es cierto!- Le respondí enfurecido- ¿no me crees? Bueno después de haber usado tu culo de nuevo puedes ir a preguntarle, y hablando de culos….¡Dejé tu culo en tan mal estado que tenías un hilico de sangre por tus piernas! Bueno ahora que ya te calenté con mi narración ¡voy a cojerte de nuevo maricón!

En ese momento pateé hacia atrás con todas mis fuerzas, y la punta de mi talón golpeó fuertemente sus peludos y enormes testículos, y mi atacante se retiró hacia atrás aullando de dolor, yo por mi parte rápidamente subí mis pantalones y salí huyendo.

-¡Me las vas a pagar hijo e puta!- vociferó subiendo sus ropas y  arrancando la carrera por alcanzarme.

El tipo que estaba en la esquina del callejón haciendo guardia, se quedó sorprendido cuando pasé frente a él corriendo a toda velocidad, y al ver que detrás de mí el botones me seguía furioso, éste hizo lo mismo y ambos empezaron a perseguirme por las viejas calles de la Habana. Me encontraba cerca del lugar donde Nico y sus amigos jugaban al fútbol de vez en cuando y recordé que tal vez ya estarían ahí ahora y al dar la vuelta en una calle después de correr como alma que lleva el diablo algunas cuadras, vi que efectivamente Nico y sus amigos se encontraban ahí -¡estoy salvado!- pensé agradecido.

-¡Nico!- grité desesperado, al tiempo que Nico con su camisa amarrada a su cintura y su bello torso desnudo y sudoroso, volteó asustado al verme correr muerto de miedo, él salió corriendo en mi dirección a alcanzarme y cuando llegó a mi le dije jadeando –¡ese cabrón me violó! ¡Y quiere hacerlo de nuevo! ¡Por favor, ayúdame!

Nico enfurecido llamó a sus amigos que obviamente eran heterosexuales y les gritó que el botones me había golpeado y que vinieran a ayudar, al ver que los amigos de Nico eran más que ellos, el amigo del botones escapó en dirección contraria, dejando al infortunado botones solo.

-¿Que le hiciste a Ángel hijo e puta?- le preguntó Nico enfurecido al botones tomándolo salvajemente del cuello con su gran mano.

El botones cobardemente le dijo que yo le había pedido sexo y que era un puto, Nico sabía que yo jamás le mentiría en algo así, además la escena que todos habían visto se trataba claramente de una persecución por su parte y que yo estaba francamente asustado. En eso Nico comenzó a golpearlo fuertemente en la cara y el cuerpo haciéndolo sangrar profusamente, sus compañeros al ver que ya era demasiado lo tomaron de los brazos, alejándolo de él.

-¡Ya por favor chico!- suplicó el botones cubriéndose el rostro y añadió: -¡todo fue mentira chico! ¡Lo engañé, nunca pasó nada! No tuve tiempo de hacerlo, ¡iba a violarlo, pero no lo hice! ¡Lo juro por mi Madre! -¡Ya basta Nicolás!- le gritó uno de sus amigos que lo sujetaba fuertemente, pero Nico estaba fuera de sí, totalmente encabronado, y aventando patadas y groserías al aire, mientras el botones se incorporaba como pudo y salió corriendo del lugar.

No sabía porque pero Nico me miraba de una manera muy extraña que me hacía sentir incómodo, como si yo fuera el culpable de todo, no sabíamos si lo que había dicho el botones era verdad y sólo alardeó en haberme violado, pero estaba bastante seguro que unos momentos atrás si lo había intentado y que yo no tenía ninguna culpa de ello. Cuando las cosas se calmaron un poco los amigos se despidieron de ambos y de fueron a sus casas, ya que comenzaba a anochecer.

Cuando Nico por fin habló no me gustó para nada lo que salió de su boca: -¿qué pasó en realidad Ángel? ¿Por qué dijiste que te había violado y luego él dijo que no era verdad? -Porque me hizo creer que si lo había hecho- le contesté- ¿recuerdas el día que fuiste por mi al trabajo, y que la noche anterior casi nos sorprenden en el cuarto? Esa noche este pendejo nos estaba espiando por la ventana mientras hacíamos el amor, y cuando huiste por temor a ser detenido, entró junto con el gerente del hotel, y al salir el gerente, el botones regresó y… Algo en un trapo viejo que traía hizo que me desmayara, me forzó a inhalarlo y después de eso…bueno después de eso no recuerdo nada-

Nico de pronto enfureció -¿Pero porque no me lo dijiste antes chico? ¿Y porqué no me dijiste en ese momento que este hijo e puta nos espiaba?- no sé yo…¡así que ahora no sabemos si te violó o no, o si tal vez tu estuviste de acuerdo en tener sexo con él!- Me interrumpió frenéticamente- ¿cómo voy a poder confiar en ti después de esto? Sus palabras me desconcertaban no entendía porque estaba tan molesto, pero yo reaccioné igual de estúpido.

-¿Ah si? No hablemos de confianza porque sales perdiendo Nico, el imbécil me dijo que eras jinetero que de ahí te conocía ¡y que me estas engañando! ¡Que solo quieres algo de dinero y tal vez la oportunidad de que te pueda sacar de la isla, y luego perderte para siempre! ¿Es eso verdad Nico? ¡Contéstame!

Su respuesta fue alejarse y al volverse me dijo: ¡vete por tu camino chico! ¡Que no quiero volver a verte!

Y me dejó en medio de esa calle oscura, con una lágrima de rabia y frustración en mi mejilla, obviamente su orgullo machista tan conocido en los países latinos habló por él y no soportaba el hecho de haber “compartido” lo que es suyo, además lo noté nervioso y sin saber que responder a mis acusaciones, tal vez todo era verdad y Nico solo me estaba usando.

Me fui caminando ensimismado en mis pensamientos, rumbo a mi hotel, mientras los sonidos de mi alrededor me causaban irritación, parejas riendo caminando en el malecón, niños gritando, suaves luces de los automóviles al pasar, ecos y sonidos melancólicos, de fiesta y de arrepentimiento.

Y Nico…

Después de todo llegué a mi hotel haciendo el esfuerzo por concentrarme y buscar entre mi ropa sucia y las sábanas sucias de mi cuarto algún rastro de sangre, de aquel que el botones dice que me provocó al penetrarme, pero no encontré ninguno. Pasaron los días, y yo me envolví en un torbellino de trabajo, papeles que llenar, personas que atender, casos que documentar, situaciones tristes que sobrellevar que hacían juego con mi corazón igual de triste y destruido.

Unos diez días después, fui al mercado local con la esperanza secreta de ver a Nico, y porque mis víveres se habían terminado, pero su puesto estaba cerrado, y al preguntar a sus vecinos si sabían porque la madre de Nico y él no estaban atendiendo su puesto, me dijeron que tenían toda la semana sin abrirlo y que la señora estaba muy enferma en cama.

No pude resistir la angustia por saber del estado de salud de la madre de Nico, ya que la señora, siempre se había portado muy linda conmigo, era una excelente persona, sabia y llena de consejos.

Me enfilé rumbo a la casa de Nico y al llegar la puerta estaba medio abierta, toqué pero nadie respondió y al entrar la escena que vi me dejó helado, con un enorme nudo en mi garganta y muchísimas ganas de llorar…

Continuará…

Autor: BABYBOY

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Mi chico cubano

Cuando por fin tuve toda su enorme verga en mi culo, comenzó a bombearme, Nico se había convertido en todo un macho dominante que me ponía más caliente que el fuego. Nico me cogía delicioso, me tenía acostado boca arriba con una de mis piernas sobre su hombro sintiendo la presión de su larga verga que aprisionaba mi ya dilatadísimo culo.

Y junto con él, ella se despide, porque toda ciudad se despide cuando sabe que te vas…

Era el mes de junio de hace muchos veranos atrás, estaba recién desempacado en la bella isla, aquella de la cual se han escrito tantos poemas, tantas desgracias, tantas añoranzas: la isla de Cuba. El calor era asfixiante, y podía sentir el salitre en la humedad, aquella tarde mágica de verano comenzaba a ceder hacia los negros brazos de la noche, regalándome un espectáculo de fuegos dorados y carmesí más allá del cielo sobre el mar. Recorría el malecón cubano muy cerca de sus misteriosas y viejas calles, más viejas que el mismo tiempo, y muy cerca de su gente que contagiaba su alegría con sus risas y su acento, un acento delicioso del que puede hacer enamorar a más de uno.

Yo un chico mexicano, con tan solo 25 años, dispuesto a pasar cuatro meses enteros realizando mi servicio social, como psicólogo en un centro de ayuda a personas que carecen de una familia o abusadas físicamente.

Iba paseando por ese malecón mágico, escuchando en mi Ipod el principio de la canción “vuelvo a comenzar” del grupo mexicano timbiriche que dice: “Fue la suerte o el azar el Karma o la casualidad, que nos pusieron justo aquí….parece que el destino tiene un plan” Cuando lo vi: alto y moreno con una playera sin mangas que dejaba ver unos brazos grandes y trabajados por el rigor de la isla, y bajo éstos, unas axilas muy peludas de un vello negrísimo, facciones muy varoniles y rudas pero de una belleza extraordinaria, una barbita de tres días con piocha de chivo, un amplio pecho velludo, cabello negro y muy corto, y unos labios carnosos y deliciosos que invitaban a morderlos.

Este hermoso cubano iba cruzando la calle hacia el malecón con una enorme sonrisa y con un perro blanco muy bonito amarrado a una correa, y yo como idiotizado, me quedé ridículamente de pie sin decir una sola palabra admirándolo, cuando de pronto unos niños pasaron corriendo al lado mío alborotando al perro y tirando encima de mí la soda que venía bebiendo.

-¡Chico pero ni siquiera hiciste el intento de moverte! No te preocupes que el perro no muerde- jajaja ¿lo dices por mi refresco? No importa de todos modos ya casi me lo terminaba. -Ven que te invito otro, aquí mismo cruzando la calle hay una cafetería, ¡para que no digan que los cubanos no somos buenos anfitriones!- lo dijo con la sonrisa más increíble del mundo que tardé unos instantes en reaccionar y aceptar gustoso su invitación.

Llegamos al lugar y el rico Cubano ató su perro a un poste y le dijo: -tranquilo fénix que ya vuelvo por ti chico- ¿fénix? Le pregunté en tono de broma,  -¿no es ese un nombre muy dramático para un perro?- Le pregunté esperando una respuesta igual de simpática mientras esperábamos sentados a la mesera, pero en lugar de eso me respondió muy serio – no chico, ese perro me salvó la vida de un incendio, en el cual me quedé atrapado cuando tenía 20 años, y me rescató de una muerte segura, quemándose las patas, por eso me quedé con él y lo nombre de esa manera-

Yo sin decir palabra me quedé admirando este guapo Cubano que parecía más interesante mientras pasaba el tiempo,  ¡y siento que se sabía así de admirado! Ya que en cada ocasión que podía, ponía sus manos detrás de la nuca mientras conversaba, dejándome ver sus peludas axilas, mientras me sonreía pícaramente, y en el momento justo cuando se me cayó una cuchara al piso, abrió sus peludas piernas y me mostró dos peludos y morenos huevos en medio de su short desgastado y lleno de agujeros. Al incorporarme me dijo de la manera más sexy –disculpa por eso pero no uso ropa interior chico, me hace sentirme más cómodo-  ruborizado y excitadísimo sentí una corriente eléctrica recorrer todo mi cuerpo.

-A propósito me llamo Nicolás pero mis amigos me dicen “Nico” mucho gusto chico- el gusto es mío me llamo Ángel, y mis amigos me dicen “cabrón” – se me queda mirando con una inexpresiva mirada y casi al mismo tiempo los dos explotamos en carcajadas.

Al salir del lugar ya en plena noche, Nico me cuenta que su familia vende verduras en un puesto callejero del mercado local, que le gusta tocar la guitarra y que de vez en cuando también se va probar suerte con los lancheros para pescar algo que vender, – “todo un mil usos”- pensé divertido, y es que con la difícil situación que viven en Cuba hay que hacerle a todo.

Caminamos sin rumbo por espacio de una hora sobre aquél misterioso malecón, platicando de su vida y sus carencias, su tenacidad de salir adelante, sus problemas y sus alegrías, y todo con una sonrisa que me embrujaba y sin dejar de mirarme a los ojos, y yo sintiendo la suave brisa marina recorrer mi cuerpo al lado de este guapo mulato, una extraña sensación empezó a apoderarse de mí, y por un momento imaginé que Nico y yo éramos pareja caminando en una cálida noche de verano y que este sentimiento que experimentaba no era otro que la dulce sensación con la que deben sentirse los enamorados. Le deseaba y deseaba estar a solas con él, no quería confundir las cosas, porque tal vez él solo era amable y no quería nada más que mi amistad, o en realidad era uno de esos “jineteros” que andan a la caza de turistas desafortunados para robarles o sacarles unos cuantos pesos.

Cualquiera que fuera el caso Nico nunca tocó un tema sexual,  y enfilando rumbo a mi hotel,  me acompañó hasta la puerta –hasta aquí puedo llegar- me dijo con una enorme sonrisa – los cubanos no se nos permite entrar a los hoteles, pero me encantaría seguir platicando chico- a mi también me gustaría Nico, pero puedes ser mi guía turística mientras me acostumbro a las calles y a la ciudad, ¿qué dices aceptas?- ¡claro que si chico, estoy a tus órdenes!, Muy bien entonces… ¿podríamos vernos mañana en la mañana y mostrarme la ciudad, claro si puedes hacerlo?-

-Claro chico, yo paso por ti  como al mediodía ¿te parece bien? –si a esa hora entonces nos vemos- le dije mientras subía las escaleras de caracol que daban a mi cuarto de hotel.

Esa noche mientras dormía plácidamente semidesnudo, un ruido afuera de mi cuarto me despertó, sonó como un cuerpo tropezando y luego cayendo y al incorporarme de la cama elevé mis ojos hacia la ventana y vi la figura de un hombre observándome y rápidamente huyendo. Hubiera caminado hacia la puerta muy sobresaltado cuando escucho una suave música como de guitarra proviniendo de la otra ventana que da hacia la calle. En la penumbra de la noche, solo vi la silueta de un hombre con una guitarra y al enfocar un poco más la vista pude ver como me saludaba elevando una mano, al tiempo que guardaba su instrumento retirándose del lugar misteriosamente.

A la mañana siguiente Nico pasó por mí un poco más temprano que de costumbre, con una enorme sonrisa en su guapo rostro me pregunto: -¿estás listo para conocer la Habana chico?- ¡estoy listo Nico!-

Mi alegre chico cubano me llevó a la famosa playa de varadero, un lugar sacado del concurso a la mejor postal veraniega, tomada por el mejor de los fotógrafos, un lugar mágico, cálido y lleno de vida que era un verdadero placer para mis ojos. Nico se quitó la playera y las sandalias y corrió como un niño hacia las cristalinas aguas del mar caribe, su dejo de inocencia me cautivaba, era un hombre de 28 años pero a la vez un niño que no quería crecer ni perder su capacidad de asombro y su alegría,  yo imitándolo, jugué con él en las suaves y calmadas olas de sus playas, y en varias ocasiones su holgado short se retraía y podía ver esos enormes huevos morenos que tanto me gustaban de él.

Pasaban los días y las semanas y Nico me mostraba la ciudad después de nuestras actividades matutinas, conocí su puesto familiar y a su madre, una encantadora mujer cubana luchadora y optimista, que contaba siempre una y mil historias que me tenían embobado, Nico solo tenía a su madre y ambos se las arreglaban para subsistir en la isla, a pesar de sus carencias por ser una familia muy humilde, me invitaban varias veces a comer con ellos o a cenar, eran una veladas fantásticas que quedarán guardadas en mi baúl de los recuerdos felices.

Caminábamos en la arena del mar o sobre el malecón ó en esas maravillosas calles con pequeños callejones que no llevaban a ningún lado,  siempre riendo, y en una ocasión casi dos meses después de habernos conocido, una tranquila noche después de cenar en un pequeño restaurante al lado del mar, Nico rozó suavemente mi mano y quiso tomarla, lo noté muy nervioso y asustado esperando ver cual sería mi reacción, yo de inmediato comprendí su intención, y deteniéndome por unos breves segundos le dije: -gracias; gracias por mostrarme tu mundo, me encanta estar contigo-

Pude notar su rostro ruborizado, y como tratando de encontrar palabras que decirme pero no lo conseguía, y fue cuando me animé a más y le dije: -¿quieres pasar un rato a mi cuarto? Sé que lo tienes prohibido pero a esta hora el guardia esta cenando y sería muy fácil entrar sin que nadie lo notara, ven conmigo por favor, quiero saber que es estar abrazado a ti recostados en una cama-

Él un poco sorprendido por mi propuesta pero a la vez con mucha alegría en su rostro me dijo:

-Ok chico me arriesgaré a pasar a tu cuarto, hagámoslo rápido para no ser sorprendidos-

Ya estando adentro nos sentamos en la orilla de la cama y viendo a Nico que riéndose como un niño que está a punto de comerse un caramelo agachaba tímidamente la mirada. No pude contenerme más y lo puse de pie guiándolo tomado de la mano, y me hinqué entre sus robustas, velludas y morenas piernas.

-¡Hacia tanto tiempo que deseaba esto!- le dije desde mi posición en el suelo y lentamente fui desabotonando los botones a manera de cierre de su short de mezclilla y una maraña de necios pelos apareció ante mí y más abajo el enorme principio del tronco de su verga.

Bajé un poco más los pantaloncillos deshilachados y la enorme cabeza morena de su verga saltó rebotando hacia arriba ante mis ojos.

-¡Wow! ¡Que rica está!- le dije asombrado mirándolo hacia arriba y él con una enorme sonrisa en sus labios.

Un aroma a macho increíble inundó mis sentidos cuando comencé a mamar su rica verga como si la vida se me fuera en ello, pasando mi lengua por todos sus rincones, y tratando de que me cupiera entera en la boca pero era muy grande y gorda, debía medir como 20 centímetros y luego bajaba a sus enormes testículos que ya varías veces había visto, lamiéndolos en su totalidad y jugando con los pelitos negros de su escroto.

Nico con las manos en la cintura se dejaba hacer gimiendo calladamente y mordiéndose los labios.

Cuando de pronto Nico anunció: -¡espera bebé! No quiero correrme todavía, quiero saber lo que es poseerte-

-Ok Nico ¡yo también lo deseo!- terminamos de desnudarnos y Nico me indicó que me acostara boca abajo levantando el culo, dándole la espalda, ahora era Nico quien llevaba el mando y eso comenzó a calentarme demasiado.

Sentí de pronto algo húmedo en mi culito y al volverme vi que Nico me mamaba el culo hincado en el suelo y con una mano se pajeaba lentamente su enorme y moreno falo. Yo me retorcía de placer y bufaba enloquecido, Nico se daba cuenta y de vez en vez me mandaba una nalgada fuerte y sonora en el culo. De pronto se incorporó y me dijo que me pusiera de lado, cuando siento la cabeza de su verga intentando perforarme el culo, mientras con una mano sostenía una de mis piernas en el aire y con su boca mordisqueaba mi cuello.

Cuando por fin tuve toda su enorme verga en mi culo, comenzó a bombearme, Nico sabía como hacerlo de una manera riquísima y ahora se había convertido en todo un macho dominante y mandón que me ponía más caliente que el fuego. Nico me cogía delicioso, me tenía acostado boca arriba con una de mis piernas sobre su hombro mientras acariciaba mi cadera, mis nalgas y mi pecho, al tiempo que mordisqueaba unos de mis pies, se acercaba más a mí y me besaba restregándome mi propia pierna sobre mi abdomen y pecho sintiendo la presión de su larga verga que aprisionaba mi ya dilatadísimo culo.

Cuando se levantaba yo lo miraba a los ojos con ternura y pasión desenfrenadas, era ya mi macho, cogiéndome y ahora yo era suyo.

Tanto escándalo debió atraer al botones del hotel, un hombre de unos 30 y tantos años, mulato muy moreno y velludo con una blanca sonrisa, que resaltaba por el color de su piel, y que en varias ocasiones sentía su mirada en el culo cuando me alejaba caminando frente a él, llevaba un rato observándonos escondido en unos arbustos tras la ventana, mientras se sobaba el paquete, yo fingía que no lo veía ya que no quería ser interrumpido de esta riquísima cogida que mi macho me estaba dando.

Le regalé una sonrisa rápida y volví a concentrarme en Nico, sin darle mayor importancia a nuestro espía fisgón.

Luego Nico se separó de mí y tomó mi lugar y me dijo que me montara sobre él pero la pose fue bastante inusual y diferente pero al mismo tiempo cachonda: Nico se acostó boca arriba con las rodillas flexionadas y elevadas dándome la visión de su culazo lleno de ensortijados pelitos negros, como si me estuviera pidiendo que fuera yo el que lo penetrara, y eso pensé pero ¡qué equivocado estaba! Nico adoptó esta posición tan solo para ensartarme en su morena y larga verga y apoyar mis manos sobre sus rodillas, al tiempo que empezó a penetrarme durísimo tanto que hacía elevarme unos centímetros en el aire, yo cabalgándolo y él arremetiendo su cadera contra mis nalgas.

De vez en vez ponía sus manos detrás de la nuca y me enseñaba sus pelos negrísimos de sus peludas axilas, esto me ponía tan cachondo que quise venirme en varias ocasiones.

-¿Te gusta mi vida? Esto es lo que necesitabas un macho hecho y derecho que te hiciera el amor como se debe, ¡y no pendejos que no saben cogerse tan ricas nalgas que tienes! Ahora pásame tu lengua por mi pecho que ya es tu pecho y por mis sobacos que ya me dí cuenta como te gustan mis pelos-

No pude resistirme y me fui encima de esos sobacos peludos pasando mi lengua una y otra vez al tiempo que escuchaba como este machazo gemía como loco de una manera tan masculina que me daba un morbo impresionante.

Luego volvió a incorporarse poniéndome acostado boca arriba de nuevo y me la metió de un solo empujón tan salvaje que me habría hecho gritar de dolor si no fuera que me encontraba totalmente dilatado y excitadísimo. Con una mano alcancé sus huevotes y los manoseaba y apretaba sintiendo sus necios y largos pelos que nacían de su relajado escroto, muy cerca de su verga que estaba dura como el acero.

-Mi vida voy a darte tu lechita ¿quiere su lechita de su macho mi bebé?- me dijo poniendo su sobaco derecho sobre mi cara mientras arremetía su verga con más fuerza. -Siiiiiiiii, ¡dame tu leche papi por favor!- fueron las palabras que alcancé a decirle debido a que me puse a aspirar el masculino aroma de su peluda axila y a lamer cada parte de su sobaco, cuando sin tocarme comencé a tener el mejor de los orgasmos.

-Aahhhhhhhhh ¡mi vida! ¡mi nene! ¡Mi bebé! ¡Aquí esta su lechita! Ahhhh- solamente pude sentir sus convulsiones de placer mientras metía su verga en mi culo de una manera furiosa, y sus gemidos se ahogaban con los míos.

Luego de tan delicioso orgasmo caímos rendidos en la cama, Nico aún con su gran verga enterrada hasta los huevos en mi adolorido culo, mientras me acariciaba el cabello y me regalaba besos en el cuello y boca.

Estuvimos así por espacio de media hora, platicando calladamente, riendo de tonterías, regalándonos besos de antología y caricias interminables en medio de los susurros propios de la noche, nuestros aliados fueron el viento cálido, los grillos y la luna.

Recostados en la cama admiraba el increíble cuerpo de Nico, sus profundos y expresivos ojos negros, su mechón de vellos en el pecho y su cara hermosa y ruda mientras acariciaba su flácida pero no por esto pequeña verga. Luego de un gran silencio Nico por fin dijo: -bebé esto ha sido el mejor sexo que he tenido en toda mi vida, era cierto lo que dicen por ahí- ¿y que es lo que dicen por ahí Nico?- que el sexo sabe diferente cuando lo haces con alguien a quien quieres-

Lo miré con infinita ternura mientras acariciaba su cabello, y él me miró con su increíble sonrisa y me dijo: -Ángel, ¿quieres andar de novio conmigo?

No podía creer lo que Nico me estaba pidiendo, iba a articular palabra cuando de pronto escuchamos que alguien tocó la puerta y nos habló, se identificó como el gerente del hotel y nos pidió salir.

Asustados y sin saber que hacer o responder Nico se vistió rápidamente e intentó salir por la ventana que daba hacia la calle, cuando los golpes en la puerta se hicieron más fuertes, terminé de vestirme y al volverme vi a Nico con un pie en la ventana mirándome angustiado, con una indescriptible tristeza y añoranza en su rostro salté y se perdió en la oscuridad.

Abrí la puerta y el gerente junto con el botones fisgón, entraron rápidamente husmeando los alrededores del cuarto.

-Dígame joven ¿quién más estaba con usted?- na-nadie- contesté un poco asustado –no lo niegue por favor, ¿sabe usted que es ilegal lo que usted y ese rebelde enemigo de la revolución estaban haciendo? -No sé a que se refiere, fingí demencia mientras el botones me miraba con una sonrisa maliciosa. -Ok, no podemos hacerle nada a usted, pero esos rebeldes tienen prohibida la entrada a los hoteles serios y honorables como este, espero que este incidente no vuelva a repetirse o tendré que remitirlo con las autoridades, ¿le quedó claro joven?

Mi contestación fue una mueca y la cabeza casi asintiendo, los dos hombres se encaminaron hacia la puerta y al salir el gerente el botones regresó inmediatamente y me dijo:

-¿Ves esas luces allá afuera? Y al volver vi las características luces de una patrulla de la policía encendidas- son la policía y van a atrapar a ese amante tuyo, yo fui quien le informó al gerente de lo que estaba pasando y  ¿sabes chico? Yo podría ir a decirle a la policía exactamente quien es y donde vive Nicolás-

Un frío recorrió mi cuerpo en ese momento y pregunté: -¿cómo sabes quien era el hombre que estaba aquí?- porque es mi vecino- contestó con una sonrisa burlona – y si no haces lo que yo te diga puedo ir a delatarlo.  Al decir esto comenzó a desabotonar su camisa de uniforme, y a descubrir un pecho peludísimo de vello negro ensortijado. -No, ¿qué está haciendo? ¿Qué es lo que quieres lograr?- Le pregunté francamente asustado. -Ya lo verás chico– fue su respuesta maliciosa con una sonrisa sarcástica en los labios.

Continuará…

Autor: BABYBOY

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El Rolo

Comenzó a meter y sacar, como a los cinco minutos me lo sacó y volvió a meterla de un viaje grité, pero él siguió con más velocidad, como a los diez minutos comenzó a bombear dentro de mi culo y mis intestinos, sentí algo caliente, duró un rato lo sacó, se volteó yo tenía la verga parada, me volteé y le digo, José quiero culo, respondió yo soy cacorro y no-marica a mi me gusta meterlo.

La historia que les voy a contar es real, cuando estudiaba bachillerato me hice amigo de un compañero que venia de Leticia Amazonas, éramos tan buenos amigos que al terminar los estudios, él me dijo. Lalo lo espero en Leticia, pues mi casa está a su disposición; como a los seis meses de haber terminado me dio por irme para Leticia, como él me había comentado que allí se podía hacer dinero rápido al llegar lo busqué, él estaba en Cali, con lo poco que llevaba busqué una pieza, como a los quince días de estar allí me encontré con un amigo de mi padre, este señor tenía una gran cantidad de gallos finos o de pelea, le comenté que estaba sin trabajo, me dijo pues ayúdame a cuidar los gallos y yo te doy una propina de las ganancias, así lo hice, como a los ocho días de cuidar los gallos llevamos cinco a las peleas, se jugaron la cual tres ganaron, uno perdió y el otro abrió la pelea como a las diez de la noche.

Jorge, me dijo Lalo, aquí tiene la ganancia, me dio treinta mil pesos y me dijo tomémonos unos tragos, estando tomando él me presentó unos amigos, había un hombre de unos 35 años y como de 170 de altura, fornido, llamado el Cubano, con él nos pusimos a tomar ron bacardi como hasta la una de la mañana, yo ya estaba entonado y dije me voy, como a la mitad de la cuadra me alcanzó el Cubano, llevaba un botella de ron me dijo, oye Lalo, vamos a tomarnos esta botella de ron los dos, al llegar al parque central de Leticia nos sentamos en unas bancas que habían y nos pusimos a tomar a pico de botella.

Como a los veinte minutos de estar tomando él me echó el brazo por encima, cuando de un momento dejó caer el brazo sobre la banca y mis nalgas y me las tocó, creí que era por los tragos, le dije vamos, que yo vivo lejos, hacia el lado del Marco.

Él dijo, yo vivo hacia ese lado, cerca de coca- cola, nos fuimos, yo con el brazo sobre el hombro y el de él en mi espalda, como a las dos cuadras sentí que me sobaba las nalgas, al llegar a la casa ya él estaba bien borracho, me dijo toma las llaves y abra la puerta, la abrí, entramos, había una sala con sillas y una mesa y unas poltronas se sentó me dijo, Lalo toma trago, tomé y le di, así pasó un rato, trató de dormirse, lo llamé, me dijo, ayúdame, no puedo pararme, lo llevé a la pieza que quedaba frente a la sala, lo acosté y me fui, como a los tres días me lo encontré en el marco, estaba tomando, me dijo, Lalo tomate un trago, me lo tomé y le comenté que estaba buscando una pieza cerca al centro me dijo, yo tengo dos vacías y las estoy arrendando baratas, si quiere vamos a verlas, las vimos, le dije cuando cumpla el mes se la tomo, y me fui.

Ese sábado me lo encontré en la gallera, tomamos bastante, como a las dos me fui, él me alcanzó, llevaba una botella de ron, me dijo, Lalo, traigo este ron para tomar los dos, nos sentamos en el andén y tomamos, como a las dos le dije nos vamos, me dijo ayúdame que estoy borracho.

Lo levanté le eché el brazo por encima del hombro y me puso su brazo en la cintura, al llegar a la casa sentí que me apretó las nalgas, me dijo abre la puerta y nos tomamos este pucho de trago que nos queda, entramos nos sentamos, tomamos, al rato quedó dormido sobre la mesa, lo ayudé a parar y lo llevé a la cama, me dijo, haga el favor y me quitas los botas, luego le quité la camisa y el pantalón, entre dormido me dijo acuéstate y se volteó para el rincón.

Yo me desvestí, me acosté en interiores, me eché una sábana por encima de los dos ya que allí hace mucho calor quedando nalgas con nalgas, como a las cinco de la mañana sentí que me colocaban un brazo sobre la espalda, me hice el dormido, luego él se arrimó contra mi y sentí un bulto grande contra mis nalgas, luego bajó la mano y me las metió entre los interiores cogiéndome la verga, me estiré, él sacó la mano yo volví a encogerme, él metió la mano entre los interiores y mis nalgas y comenzó a tocarme los testículos y con el dedo me tocaba el ano, luego sacó la mano y se bajó los interiores y me arrimó la verga contra las nalgas.

Yo me seguía haciendo el dormido, me cogió los interiores y me los bajó un poco dejando mi culo destapado, luego puso la verga contra mis nalgas y el ano y comenzó a refregármela, me estiré quedando la verga entre mis piernas, él me cogió por la cintura y me dijo, Lalo quiero tu culo, volteé la mano y le toqué la verga era grande y gruesa, medía unos veinte centímetros y un grosor de cinco centímetros, le dije no, porque nunca he estado con ningún hombre, él contestó, estás virgo, le dije si…

Me comenzó a meter y a sacar la verga entre las nalgas y las piernas, luego dijo le doy un mes de arriendo si se lo deja meter, le contesté no, porque me duele, dijo yo se lo meto despacio, le dije no, él comenzó a meter y sacar entre las piernas y las nalgas, así duró como unos cinco minutos hasta que se derramó entre mis nalgas y las piernas, me toqué estaba lavado de polvo, él se volteó para el rincón, me puse los interiores y me fui, ese día estuve pensando en la oferta que me hizo, el siguiente sábado nos encontramos en la gallera, tomamos, ya borrachos dijo, compro una botella de ron mantilla y nos vamos a tomarnos este trago en la casa.

Nos fuimos, al entrar a la sala él comenzó a desvestirse quedando en interiores, luego se quitó los interiores quedando desnudo y me dijo, desvístase que así la pasamos mejor, puso música, destapó la botella y comenzamos a tomar, como a las dos y treinta él estaba bien borracho yo lo mismo, nos fuimos a dormir, nos acostamos nalgas con nalgas, como a las cuatro y treinta sentí que se me arrimaba y ponía la verga contra mis nalgas, me estiré quedando la verga entre mis piernas y nalgas, él me cogió de la cintura y jaló contra él y me dijo…

Lalo, deme el culo que estoy muy caliente, le dije que no, él dijo le doy el mes de arriendo, le contesté dame tres, él dijo no, es mucha plata, le contesté estoy virgen, él dijo dos y comenzó a refregármelo, de vez en cuando me lo arrimaba contra la entrada del ano, yo me movía para que no entrara, pero de tanto molestarme le dije que si, se puso contento…

Me dio un beso en la mejilla, me dijo alce la pierna para que no te duela mucho, escupió en la mano y me la pasó por el ano, luego se la pasó por la verga y me dijo, listo, porque te voy a desvirgar, y me la puso en la entrada del ano, empujó, entró como unos diez centímetros, lloré del dolor tan grande, él me cogió de la cintura y del hombro y empujó con fuerza metiéndolo todo, grité del dolor, se estuvo quieto como dos minutos…

Luego comenzó a meter y sacar, como a los cinco minutos me lo sacó y volvió a meterla de un viaje grité, pero él siguió con más velocidad, como a los diez minutos comenzó a bombear dentro de mi culo y mis intestinos, sentí algo caliente, duró un rato lo sacó, se volteó yo tenía la verga parada, me volteé y le digo, José quiero culo, respondió yo soy cacorro y no-marica a mi me gusta meterlo a los hombres y mujeres y no que me lo metan…

Me tocó hacerme la paja, me fui traer las cosas, me instalé en la pieza al lado de la de José y desde ese momento pasé a ser la amante de él, claro está que salíamos, estábamos con mujeres, luego él ciertas noches se pasaba a mi pieza y me lo metía, así transcurrieron como tres meses, hasta que me hice amigo de unos muchachos de mi edad que me presentaron al monstruo, pero ese es otro relato que luego les contaré.

Autor: Azzaleanegra

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