Viaje a Cuernavaca

De un solo empujón sentí como su deliciosa verga me estaba oprimiendo los intestinos. Él me apretaba mis tetas y metía un par de dedos en mi rajita, lo que desencadenó en una serie de orgasmos que les juro me quitaron todas las fuerzas, pero nunca la calentura que traía y como él no se había venido aún me dejó ahora a mí sentada en el sillón y me dio una ensartada hasta lo más profundo de mi conchita.

Esto es algo que me sucedió hace un tiempo, cuando tuve que ir a Cuernavaca a dar un soporte a uno de nuestros clientes (soy Ing. en comunicaciones), y bueno ese día tenía tiempo y decidí no conducir, así de que dejé mi automóvil en casa y tomar un autobús.

Ese día por la mañana me había encontrado con Eduardo mi novio y aprovechamos muy bien el poco tiempo que tuvimos libre, ya que él también está metido en cuestiones de tecnología, pero esas tres horas habíamos tenido una gran sesión de sexo, me la había metido por mi almejita y por mi culito que es algo que a él le vuelve loco, según me lo ha dicho, le gusta que lleve ropa corta y/o ajustada y que use tanguitas muy breves de las que se pierden totalmente entre las nalgas y los labios de la vagina y ese día llevaba un vestido negro de lycra obviamente muy ajustado y como veinte centímetros arriba de las rodillas, debo decir que ese vestido resaltaba de una manera muy deliciosa mis nalgas paraditas, mi vientre plano y mis riquísimas tetas, no he mencionado que no llevaba sostén ya que aún cuando son 34c no lo necesitan y para finalizar una tanguita de encaje muy rica y coqueta negra desde luego.

Cuando llegué a su departamento de inmediato me jaló hacia adentro y me dio un abrazo y un beso tremendo que de solo recordarlos me mojo de nueva cuenta y en ese abrazo comenzó a agarrarme de las nalgas subiendo mi vestido y sintiendo mi carne sin nada intermedio y diciéndome que me necesitaba, que había soñado muchas noches conmigo y miles de cosas de esas que nos encantan a las mujeres y sin dejar de abrazarme sentí como se alejó un poco de mí, se bajó el short que traía y se sacó la enorme verga que bien conozco y que me encanta.

Haciendo a un lado mi tanguita me la metió completa de un solo golpe, yo ya estaba algo húmeda y entró sin problemas hasta el mismo fondo, fue delicioso sentir como sus peludas bolas chocaban contra mi vientre y yo lo único que hacía era sujetarme de su cuello y dejarme sentir como entraba y salía de mí a toda velocidad, sabía que no iba a durar mucho tiempo si seguía a ese ritmo, pero no me importaba yo también quería sentir que me aventara su leche deliciosa en lo más profundo de mi rajita que ya lo extrañaba y así fue.

Luego de diez minutos aproximadamente sentí como la poderosa cabeza de su verga comenzó a inflamarse y de pronto y a modo de desayuno me regaló un tremendo chorro de semen calentito y luego otro y otro más, logrando en esos momentos, yo también, llegar a un orgasmo delicioso, hasta que me llevó cargando al sillón más cercano y me quedé encima de él sin salirme hasta que decidí recompensarle algo de lo que me había dado y comencé a darle una buena mamada, le fui dando unos besitos por encima, primero en su cabezota, luego bajando milímetro a milímetro por su tronco hasta llegar a sus huevos, mismos que con mucho cuidado me fui metiendo en la boca, primero uno y luego el otro y finalmente los dos y así se los estuve chupando un buen rato, después fui subiendo de nuevo hasta llegar a la punta y me fui metiendo en la boca su deliciosa cabezota, se la tomé entre los labios mientras le pasaba la lengua una y mil veces y seguí metiéndome más y más carne hasta que sentí como se iba abriendo paso en mi garganta y eso me estaba volviendo loca de tan bien que lo sentía.

Escuchar sus gemidos mientras me apretaba con sus dedos el pelo, mi cabeza, era la más clara indicación de que le estaba encantando y que quería que siguiera y así lo hice hasta que ya la tenía completamente parada y como no quería perder el tiempo me quité mi vestido y le pedí que ahora me la metiera en mi culito.  Sin quitarme mi tanguita (que es algo que le gusta muchísimo), la separó lo necesario, me puse dándole la espalda y me fui sentando poco a poco sobre su verga que ya tenía yo sostenida con mi mano, apuntándola hacia mi anito que lo pedía a gritos y seguía bajando hasta que se dio el primer contacto entre ambas partes, seguí bajando y algo que a mí me encanta es sentir como me va abriendo,  quería disfrutar muchísimo ese momento y en cuanto me metí toda al cabeza me quedé quieta un rato sintiendo como mi culito se abría para él y posteriormente me dejé caer,  de un solo empujón sentí como su deliciosa verga me estaba oprimiendo los intestinos, en ese instante comencé un ritmo espectacular sacándomela y metiéndomela a toda velocidad mientras Eduardo gemía.

Él me apretaba mis tetas y metía un par de dedos en mi rajita, lo que obviamente desencadenó en una serie de orgasmos que les juro me quitaron todas las fuerzas, pero nunca la calentura que traía y como él no se había venido aún me dejó ahora a mí sentada en el sillón y me dio una ensartada hasta lo más profundo de mi conchita, colocando mis piernas en sus hombros. Cuando descansábamos sonó el teléfono de su departamento y era una de esas llamadas que te dan miedo, pues el resultado es el mismo, debes de salir corriendo a trabajar y eso me dejaba un poco triste, pero ya me había quitado un poco la calentura, eso si que se lo agradecía, me dio un beso y le dije que me quedaría un rato más mientras descansaba y me duchaba, luego de eso salió.

Lo primero que hice fue quitarme mi tanguita y lavarla, pues olía delicioso con todos los jugos de él y míos juntos, me metí a la ducha y una vez que tuve la tina llena de agua tibia me fui comenzando a acariciar con una esponja mis piernas, mis tetas, mi rajita y justo cuando mis manos estaban ahí, sentí de nuevo como la calentura iba apoderándose de mí y sin poder contenerme metí dos dedos y tallé mi punto “g” a la vez de que me apretaba el clítoris, en unos segundos llegué a un delicioso orgasmo más, luego de eso ya terminé de bañarme y me fui a mi oficina, feliz y con mi tanguita un poco húmeda, ahora ya solo con agua, pero sumamente feliz por el gran momento que habíamos pasado.

En cuanto llegué mi asistente me dijo que tenía un mensaje de nuestro director de que lo buscara en cuanto llegara, así lo hice, me comunicó que tenía que ir a Cuernavaca por la tarde, debido a que uno de nuestros clientes que tiene sus instalaciones en esa bellísima ciudad tenía problemas con sus comunicaciones, pero sólo hasta la noche podríamos hacer el cambio de equipos que ya nuestro staff de diagnóstico nos había enviado, le aseguré que así sería y el día transcurrió sin nada digno de comentar, hasta que decidí que era hora de partir, fui a mi casa a recoger algo de ropa y en ese preciso instante resolví no cambiarme el vestido, pues según mis compañeros estaba haciendo mucho calor en Cuernavaca, sólo me cambié mi tanguita y me puse una igual, pero de algodón, como me sentía un poco cansada y no quería conducir a pesar de que es muy corta la distancia pedí un taxi para que me llevara a la terminal del sur.

Compré un boleto de servicio ejecutivo, ya que son muy cómodos y llevas una buena privacidad, cuando estuve en el autobús me di cuenta de que por suerte no iba mucha gente y el lugar que había elegido estaba hasta el final donde están las mesas de trabajo y los sanitarios con que están equipados, tomé mi lugar, le pedí una frazada a la edecán con la que me cubrí las piernas y me dispuse a dormir. En cuanto salimos de la estación y pasamos el estadio azteca me quedé profundamente dormida soñando obviamente con la deliciosa mañana que había tenido, hasta que sentí una mirada muy fuerte.

Era un joven bien parecido que había visto cuando abordé el autobús,  sin dejar de mirarme me sonrió y al preguntarme el porqué de su mirada me di cuenta de que tenía mi vestido subido hasta la cintura dejando a su vista mis muslos y mi tanguita, le pregunté que cuanto tenía ahí mirándome y me dijo que unos diez minutos, ya que había venido al sanitario y que escuchó como si alguien estuviera gimiendo y al caminar un poco más me encontró y me dijo que estaba teniendo una especie de pesadilla erótica, pues me pasaba mis manos por mi cuerpo y me levantaba el vestido hasta quedar tal como estaba en esos momentos.

Sentí que estaba diciendo la verdad, pues la humedad en mi rajita era muy abundante, de lo que yo no me había dado cuenta era de que tenía su pene afuera, se notaba que se estaba masturbando, no pude resistirme y le pedí que se acercara, le pregunté si traía un preservativo y me dijo que si, procedí a ponérselo y le dije que se sentara en el asiento que estaba a mi lado me quité la tanguita y voltee hacia la ventana ofreciéndole mi culo, le pedí que me la metiera por mi rajita y así lo hizo. Lamentablemente para mí no la tenía del tamaño de la de Eduardo, pero me estaba dando un rico placer, yo le correspondía apretándosela con mis músculos de la vagina.

Mientras me apretaba mis tetas, me pidió que me las sacara, así lo hice y me decía que le gustaban muchísimo, que eran las mejores que había tenido entre sus manos, que mis pezones le parecían enormes, no dejaba de bombearme y justo en esos instantes el conductor dijo por el altavoz que ya estábamos próximos a llegar y que fuéramos despertando, lo que hizo fue apresurar el ritmo y sentí como se vaciaba dentro de mí en el preservativo, fue muy rico. Nos acomodamos la ropa, yo me puse mi tanguita y me bajé el vestido y cuando la edecán llegó para avisarme, se sorprendió primero de verme acompañada y obviamente el olor a sexo era inconfundible.

En cuanto llegamos nos pusimos a trabajar y terminamos como a las 5 de la mañana, una vez que finalizamos nos fuimos al hotel donde teníamos nuestras reservaciones, llegué a mi habitación, me tiré en la cama y de inmediato me quedé dormida de tan cansada que estaba, desperté como a las 3 de la tarde y eso porque me hablaron mis compañeros para ir a comer y después regresar a la capital.

Espero que me den sus comentarios de esto que fue total y absolutamente real y recuerden que cuando viajen a Cuernavaca por la noche deben de verificar si hay alguien en los últimos lugares y si me encuentran les aseguro que tendremos un excelente viaje.

Autora: Roarcarmen

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