Historias de mi esposa con mi cuerno

Hola queridos y calientes lectores

Voy a confesarles una cosa que jamás la contaría a nadie, pues me da mucha vergüenza sentir esto que siento.

Me presento, me llamo Ramón, tengo 40 años casado hace 15 con Laura. Soy alto, 1.86 m algo subido de peso pero en buena forma. Laura es hermosa, tiene el pelo rubio, los ojos verdes, labios preciosos. Una mujer preciosa, lindas y grandes tetas con pesones que cuando se excita se ponen durísimos.

Esto ocurrió hace ya más de 10 años. Cuando por motivos bastante tontos nos tuvimos que separar por un tiempo. Ella se enojó conmigo por un viaje que hice con unos amigo…. Una cosa sumo a otra y no pudimos resolverlo. Nos separamos. Hoy estamos juntos otra vez. Pero en ese tiempo ocurrieron ciertas cosas que es lo que les quiero contar.

Por entonces yo tenía cerca de 30 y ella 25, se imaginarán, estaba más buena que ahora. Trabajaba en una cadena que comercializa cosmética, perfumes y otros, por lo que siempre estaba bien puesta, linda ropa, muy rico olor.

Al separarnos, por supuesto, yo rápidamente me hice de otras amigas con las que salía. Ella se cuidó un tiempo, pensando en un rápido retorno que no llegaba a darse. Así comenzó, como todo ser humano a esa edad a desear placer.

Es una mujer más bien tímida. Pero dadas las circunstancias, ella tenía claro que tenía que vengar el malestar que yo le hice pasar.

Así uno de esos días ve pasar por una de las tiendas donde trabajaba a un ex amigo de tiempos de colegio, que fuera novio de una amiga y compañera suya. Era un chico apuesto, de pelo rubio, tez blanca, nada despreciable. Estos comentarios ella me los comenzó a hacer cuando después de varios años, cuando teniamos sexo, yo le hacía preguntas de cómo se portaba ella en aquellos tiempos de separación. Me lo contó todo, en varios momentos por supuesto.

El nombre del chico era Roberto. Comenzaron a hablar, una cosa lleva a la otra y así un par de dias después ella misma le confiesa su idea de vengar a su marido ( de quien estaba separada en ese momento – hacia tres meses) con una noche de sexo para que él también ( o sea yo) supiese lo que es el sufrimiento.

Así quedaron en salir juntos una tarde luego del trabajo.

Yo soy amante de la ropa fina, de la lencería. Le habia regalado una de una marca muy bonita y cara de color bordó. Era una de esas de encaje, que se ven los bellos y los pesones por debajo, pero de un modo extremadamente sexi.

Se depiló el pubis, marcando bien el contorno, de modo que ningún pelito quedara fuera de la ropa.

Así se encontraron luego del trabajo y salieron a caminar. Caminaron un poco y Roberto la invitó a conocer su oficina que quedaba no lejos de allí. Ella por supuesto acepto encantada.

Subieron unos pisos, ella ya sentía un cosquilleo en su vientre que la llamaba.

Nada mas entrar al piso de la oficina, el la toma de los brazos y comienza a besarla a lo que ella responde cerrando los ojos y abriendo sus labios para sentir la lengua sobre la suya.

Estaba comenzando a serme infiel. Estaba segura de lo que quería. Se besan apasionadamente, acariciandose mutuamente, sin ser muy fuertes las caricias.

Después la invita a conocer su escritorio y allí vuelven a agarrarse. Esta vez los besos son más intensos y le desprende el vestido que usaba, le deja con corpiño y la tanga. Me imagino como Roberto la habrá mirado. Estaba preciosa. Cuando Laura se excita, sus labios toman una coloración rojo intenso que la hacen aun más apetecible.

Ella también comenzó a desprenderle la camisa y a acariciar su torso.

Estaba apasionada. Quería sentir placer.

Le desprende el sostén, liberando sus dos preciosos senos, los cuales comenzó a masajear con sus manos para luego besarlos y chuparlos como un niño hambriento. Ella estaba que no daba. Tenía una mezcla de lujuria con una suerte de vergüenza por lo que estaba haciendo. Cerraba los ojos y se dejaba hacer.

Luego pensó en corresponderle y terminó de sacarle la camisa a el para acariciarle y también besar sus tetillas (a mi me encanta que me haga eso y pensó que a el también- no se equivocó). Le comenzó a meter mano, por encima de las bragas, sientiendo como se mojaba su sexo.

Ella lo acariciaba también sobre el pantalón sintiendo como se ponía dura.

Le bajo las bragas quedando totalmente desnuda, con el pubis bien marcado, su sexo mojado y la recostó sobre su escritorio. Allí comenzó a acariciarla, a meterle mano besando sus pesones, bajando por su vientre hasta llegar a su sexo que seguro olía bien rico. A ella no le gusta mucho que le besen el sexo, pero esa vez estaba dispuesta a disfrutarlo así que abrio sus piernas alzando sus pies sobre la mesa, empujando los papeles y cosas que habia alli.

LE comenzó a chupar el sexo, a acariciar sus tetas. Ella estab al borde del orgasmo.

Le pidió que se de vuelta y la recosto poniendo sus pechos encima del escritorio, dejando su trasero en una posición inmejorable para ser penetrada.

Allí le tomo por las nalgas, le separó los cachetes con las manos y sintió como el glande se acercaba a la entrada de su sexo. Estaba que moría por sentir dentro ese pene. La vergüenza quedó atrás.

Sintió como esa pija penetraba suavemente su vagina, llenandola completamente. Suavemente comenzó a entrar y salir de ella, pero de pronto, sintió como el se corria dentro de ella, sin que pudiese hacer nada.

En ese instante nuevamente la vergüenza la invadió. Salio de su interior y ella fue al baño que el le indicó y se sacó el semen de su sexo con ayuda de la ducha. Se sentía sucia. No gozó, estaba caliente pero estaba avergonzada de Roberto, una mezcla de rabia y vergüenza la invadia.

Se vistió y la llevó hasta nuestro departamento. (nuestro aunque por ese entonces yo no estaba allí)

Terminó de bañarse en nuestro baño y se masturbó pensando en lo que había pasado hacía instantes. Se sentía orgullosa por haberlo hecho. Su venganza estaba lista.

Cada vez que cogemos ella me cuenta detalles de cómo la tomaba, el olor que tenía, como era el pene de el, como le chupó la concha y a mi me produce una exitación tremenda que termino gozándo.

Hablamos de buscar alguien parecido y repetir la experiencia pero yo mirándolos. Es impresionante el morbo que produce. Tenemos mucho miedo de dar el paso, pero nos calienta muchisimo y gozamos rico juntos.

Espero les haya gustado. Escribanme. A Laura y a mi nos gustará saber de ustedes.

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