Compartiendo el culo de mi esposa, parte 2

Hola amigos!! Nuevamente me animo a escribirles a ustedes, debido a comentarios agradables y calientes que he recibido en mi correo, me conforta saber que existen otros hombres que tienen gustos y placeres similares a los míos. Algunos me criticaran pero desconocen este tipo de vida y de placer, es como una droga, una vez que lo pruebas, ya no puedes ni quieres volver atrás;

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Como me cogí a mi cuñada

Infidelidad. Esa hermosura de culito se deglutía mi verga centímetro a centímetro  ella hizo presión para atrás con las nalgas, y se la enterré hasta los testículos, al final dejó de forcejear, estuve como 20 minutos dándole por el culo, no se la saqué nunca desde el primer empujón, mis dedos no dejaban de acariciar su clítoris, se corrió dos veces en mi mano, no daba más y  me volví a venir en su culazo.

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Una compañera nueva de trabajo

No me quedó más que metérsela por su concha, de un golpe se lo enterré hasta el fondo. Ella dio un grito de dolor pero yo seguía bombeando ese chorito hasta que empezó a disfrutarlo como loca. Traté de convencerla que me dejara entrar en su culito, pero fue en vano, mi calentura no alcanzaba a más y mientras le apretaba las tetas en esa posición terminé corriéndome dentro de ella.

Hola, mi nombre es Carlos, tengo 29 años, soy de Chile, y mi relato es completamente real.

Trabajo en una empresa de contabilidad, cuyo nombre por supuesto no diré. Todos los días 12, se deben cancelar el pago de los impuestos, lo que nos obliga a trabajar hasta tarde el día 11.

La verdad es que el trabajo se fue aumentando cada vez más y yo junto a mi compañero de trabajo, realmente estábamos agotados, por lo que decidimos hablar con nuestro jefe para que nos contratara una secretaria.

El como estaba ganando bastante dinero, no puso ninguna objeción y dijo que mañana a primera hora iba a llamar a una agencia de empleos solicitando dicha secretaria. Nosotros nos pusimos muy contentos ya que de inmediato imaginamos una tremenda mujer que vendría a ayudarnos con nuestro trabajo y a quien sabe que más.

Al otro día nos dijo que tenía resuelto el tema, y que llegaría a contar del lunes de la próxima semana. El día lunes, llegamos temprano a la oficina y ambos nos reímos al ver como nos habíamos arreglado y perfumados para esperar a la nueva funcionaria,  la Sra. Laura era una mujer solterona de unos 40 años, bastante bien de carnes y con lentes. Nuestro jefe nos comentó que una amiga suya le había pedido por favor la contratara ya que se encontraba sin trabajo y además era muy buena contadora.

Pasaron los días y Laura se adaptó muy bien a nosotros. Nos reíamos, contábamos chistes en doble sentido y lo que más nos gustaba era que todas las mañanas nos preparaba un café. Un día nos comentó que estaba de cumpleaños y decidimos hacer comprar algo para picar y algo para tomar. Obviamente nuestro jefe no sabía nada del asunto, ya que se retiraba temprano, y nosotros siempre teníamos por costumbre quedarnos de repente a bajar una botella de pisco.

Laura no tuvo ningún problema en quedarse. Nos pusimos a jugar cartas y bebimos hasta que se acabó la botella. Luego bajamos a comprar otra, ya que lo estábamos pasando súper bien. Cuando volvimos, me fui directamente al baño. Al abrir la puerta que estaba sin seguro pude ver como Laura se estaba subiendo sus calzones, mostrando un culazo descomunal y muy blanco. Nos miramos sin decir nada por algunos segundos. Luego le pedí disculpas y salí del cuarto. Laura volvió y reanudamos el juego sin hacer ningún comentario del incidente en el baño.

A mi colega lo llamó su novia y tuvo que retirarse. Nos quedamos solos con Laura. Le pregunté si ella se quería ir. Me dijo que no. Continuamos jugando y el efecto del alcohol nos dio calor, y fui yo el que primero se sacó el chaleco. Laura luego hizo lo mismo con el suyo, dejándome ver, a través de su blusa blanca, un tremendo par de tetas que parecía que romperían el botón de su blusa. Yo al verla dije: “Parece como si estuviéramos jugando a las prendas”.

Ella se rió y me dijo, que por su lado no había problema, pero que sabía que yo no tenía el valor. “OK”- le dije – El que pierde una partida, paga prenda. Ella asintió. De solo imaginarla sin blusa y recordando su tremendo culo, me puse a 100. Las cartas no me favorecieron y en las primeras partidas yo ya había perdido mi camisa y mis zapatos.

Gracias a que esto fue mejorando ya que las siguiente manos (haciendo trampa), logré que ella se sacara los zapatos y su falda, quedando tapada solo por su blusa. Mientras bajaba su falda, miraba sus piernas…mmmmmmmm…que tremendas piernas tenía. Yo ya estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias. A todo esto el trago ya había hecho efecto sobre Laura. La siguiente mano también la gané.

Laura al principio no quería sacarse la blusa, pero luego no de harto insistir, se la sacó. – Ok me dijo – Esta es la última mano y nos vamos – Le tocaba repartir a ella, por lo que no pude hacer trampa y perdí. Me paré y sin pensarlo me bajé los pantalones. En mis calzoncillos se podía notar el tremendo bulto que provocaba mi verga. ¡Mira Carlitos lo que tienes ahí!, creo que vale la pena jugar la última mano. Ahora era mi turno de repartir, a si que no tenía por donde perder. Rápidamente gané la partida y Laura rechazó a sacarse nada más.

Me acerqué a su lado y le cobré sentimientos, por lo cual no tuvo otro remedio más que sacarse los sostenes. Un tremendo par de tetas salieron ante mis ojos. Como ella estaba sentada, me acerco por su lado y empiezo a acariciarle sus tremendas tetas. Ella no decía nada, sin embargo su cabeza empezó a frotarla con mi verga. Luego de unos minutos, me bajé los calzoncillos, quedado mi pico apuntando al techo. Con su cara la empezó a frotar. Le tomé sus manos y la obligué a agarrármela.

Tímidamente empezó a moverla de arriba a bajo, cada vez más rápido mientras su vista no dejaba de mirar cada detalle. La levanté y la apoyé contra el escritorio. La besé apasionadamente, ella estaba muy caliente, sentía como se quejaba mientras la frotaba contra mi verga.

Mi mano agarró ese tremendo pedazo de culo. No podía creer como podía tener una raja tan grande. Mi mano buscó su conchita, encontré su clítoris parado. Luego de acariciarlo un momento bajé para sacarle los calzones. Ella me pidió que no, pero mis intenciones eran claras. Se los bajé y me quedé delante de su conchita muy peluda perdida entre los pliegues de sus piernas. Traté de chupársela, pero oponía mucha resistencia y no podía lograr que ella se abriera de piernas.

-No, me dijo – no me he lavado – No me importa – Le pedí que se sentara, lo que quería era su culo.

Me alejé de ella y le pedí que se apoyara en el escritorio dándome la espalda. La tomé de la cintura, tenía para mí ese tremendo poto que momentos antes había visto en el baño. Apenas podía lo creer. Intenté buscar su hoyo, pero cuando adivinó mis intenciones trató de pararse. Le dije que no se preocupara. No me quedó más que enterrársela por su concha peluda, y me costó bastante encontrarla debido al tamaño de su culo. Cuando al fin la encontré, de un golpe se lo enterré hasta el fondo.

Ella dio un grito de dolor pero yo seguía bombeando ese chorito hasta que empezó a disfrutarlo como loca. Traté de convencerla que me dejara entrar en su culito, pero fue en vano. Luego de varios minutos  mi calentura no alcanzaba a más y mientras le apretaba las tetas en esa posición terminé corriéndome dentro de ella hasta que mi verga quedó flácida.

No quiso chupármela después de esto y además estaba preocupada por la hora, así que tuvimos que vestirnos e irnos. Sin embargo dejamos pendiente otra sesión de cartas para más adelante, pero esta vez sin cartas. Espero que en esa me vaya mejor y logre encularme a la gordita.

Autor: Carlos

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Una madura gorda y calentona

De un golpe logré que entrara lo más posible. Ella se quejó, pero luego empezó a moverse. Mis manos abarcaban todo su culo, era increíble, blanco y gigante. A través del espejo podía ver nuestra pose. La gorda en cuatro patas sobre la cama, con sus tremendas tetas colgando que se movían cada vez que la penetraba. Su cara era de completo placer.

La verdad siempre he tenido suerte con las mujeres. Mi buena situación económica y un gran auto, me han abierto una serie de puertas en lo que a sexo se refiere. Mi novia es una mujer espectacular, de medidas 90-60-90, ojos azules y muy buena en la cama. Sin embargo, esta perfección y rutina siempre me llevaba a buscar algo más. Como dice en la variedad está el gusto.

Nunca fui un hombre fiel y creo que nunca lo seré. Así empecé a buscar un tipo de mujer diferente, distinta a las mujeres que acostumbraba a engancharme. Se me olvidaba, soy de Chile.

Una noche que regresaba de la casa de mi novia, pasé por el centro de la ciudad a comprar cigarros. En un paradero, se encontraba una mujer de uno 47 años, muy alta y extremadamente gorda. Estaba sola, y no había nadie en la calle. Me di dos vueltas delante de ella. La miraba. Ella empezó a notar mi presencia. A la tercera vuelta, me detuve en un negocio cerca del paradero. Al bajar ella me miraba fijamente y yo igual. Entré compre cigarros y en ese momento estaba pasando el bus que estaba esperando. Ella estaba de pie, con un bolso y dudaba en subirse o quedarse. Saqué un cigarro y la miré a la distancia fijamente.

Ella se acerca a la puerta del bus y dice al conductor que no viajará. Esa fue mi señal, ya que el próximo bus demoraría como media hora en volver a pasar y por la hora, no había ninguna otra razón para que se quedara.

Subí a mi auto, y di la vuelta a la manzana. Al pasar delante de ella, me miró y sonrió. Una vuelta más y me estacioné delante de ella. Ya con el vidrio abajo, le pregunto si necesita que la lleve. Ella se para, se acerca al auto. Cuando se agacha para hablar a través de la ventanilla, puedo observar sus tetas que son exageradamente tremendas. Me dice que iba a El valle, una localidad alejada de la ciudad, prácticamente campo, aproximadamente unos 25 minutos en vehículo. Le digo que no hay ningún problema. Ella lo duda un poco y toma su bolso y se sube.

Una vez adentro, puedo notar su gran volumen, sus nalgas ocupan todo el asiento. Su voz era un poco grave y se notaba que era de campo y un poco tímida. Le pregunto que hace tan sola y tan tarde en la calle. Me dice que había venido a cuidar a una amiga suya que había enfermado y que no se podía mover.

-¿Eres casada? – No, mi marido falleció, vivo sola hace más de 7 años – ¿Tienes hijos? – Si tengo una niña que se casó y se fue a vivir a la capital, ¿y tú? ¿Eres casado? – No, soltero y sin compromisos, – No creo que no tengas compromisos, alguien tan buen mozo como tú debe tener algo por ahí – Me río – Además, ¿que haces tan tarde en la calle? – Lo que pasa es que no me gusta acostarme temprano – ¿Y que te dio por llevarme? – Me rió nuevamente – Es que te vi con ese pesado bolso y me imaginé que no eras de acá, y como no tengo nada que hacer, estaba aburrido, quería conversar con alguien…. ¿Así que vives sola, sin nadie, ¿nadie? (analizaba el terreno, por que prefería estar en una cama con ella a llevarla a algún camino apartado). Si vivo sola, ¿no te hago desviarte mucho? – No te preocupes, no tenía ganas de acostarme, se me antojó tomarme una cerveza, pero me da lata tomármela solo… ¿Te gustaría tomarte una cerveza?…- Si podría ser.

En la primera botillería paro a comprar unas cervezas, obviamente dejando el auto un poco más allá, para que no fuera a pasar algún amigo mío y me viera con tremendo armatoste – Ok, estamos listos, ¿donde vamos a tomarla? …… No sé, di tú… Podríamos estacionarnos por ahí, pero podría pasar la policía y llevarnos por estar bebiendo en la vía pública, ¿te parece si vamos a tu casa?…Bueno.

Rápidamente llegamos al valle, no metimos por un camino de tierra y llegamos a una casa chiquita, bastante humilde. Nos bajamos. Mientras entrábamos, no podía dejar de mirar ese tremendo culo que se movía de un lado a otro. Una vez adentro, me siento en un sofá, y ella trae dos vasos. Empezamos a beber y fumamos un cigarro.

-Hace tiempo que no fumaba, ni tomaba cerveza, no vaya ser cosa que me embriague, me dice. – ¿Sí?, y como te pones cuando te embriagas….cambia mi personalidad… me dan ganas de hacer cosas…mmmmmmm ¿Qué cosas?…. Cosas malas….bueno, no malas…¿cosas como estas?. Me acerco y la beso. Dejo mi vaso en la mesa y le retiro el suyo.

Mi lengua se pierde en su boca, besaba torpemente, pero no importaba, no quería sus besos…bueno, no en mi boca. Rápidamente mis manos se apoderaron de sus tetas. Las apretaba con fuerza, eran imposibles de abarcar con solo una mano. Le desabrocho su blusa y saco su brasier. Un par de tetas del porte de mi cabeza quedaron a mi disposición. La chupé desesperadamente. La apretaba fuerte. Mordía sus pezones y ella me gritaba que se los apretara más y más fuerte. Le termine de sacar su blusa y quedó solo con una falda larga. Sus rollos eran bastante notorios, pero eso más me excitaba. Traté de sacarle la falda, pero sentada era imposible. Le hice pararse y desabroche su falda por detrás. Costó para que pasara por su poto, pero luego de unos tirones quedó solo con unos tremendos calzones, que marcaban cada uno de sus pliegues. La di la vuelta y me senté. Jugaba con sus tetas, pero su peso era increíble, ni siquiera me la podía puntear. Mis manos buscaron su vagina que estaba más que mojada. No duré mucho en esa posición. Le hice pararse y me paré sobre el sofá. Le pedí que me bajara los pantalones. Ella bajó mis pantalones y mis calzoncillos. Mi verga apuntaba al norte. Parada se dobló y empezó a chupármela suavemente. Mientras lo hacía, me desnude completamente. Le dije que fuéramos a su pieza.

La recosté sobre la cama (que no estaba hecha). Le subí sus piernas y le saqué sus calzones, también con gran esfuerzo. Quería apagar la luz, pero yo no quería perderme ningún detalle de su cuerpo. Me arrodillé al lado de la cama y empecé a besar sus piernas. Al subir me encontré con una tremenda mata de pelos que salía de su concha. Ella no me dejaba abrirle la pierna pero después de gran esfuerzo accedió. Empecé a buscar su concha que estaba detrás de varios pliegues de carne. Al encontrarlo introduje mi lengua lo más que pude. Alternaba mi legua con mis dedos. Ella me pedía que me saliera de ahí. Trataba de sacarme, pero yo sabía que estaba a punto de terminar. Con mis manos corrí sus carnes dejando toda su conchita mojada y rosada a mi disposición. En unos minutos de estar chupando un tremendo clítoris la gorda no aguantó más y soltó sus jugos en mi boca. Con mi cara toda mojada, me recosté a su lado y con mi cara entre sus tetas, seguí metiéndole los dedos por su choro. Ya podía meter cuatro dedos.

La hice darse vuelta y que se acostara boca abajo. Yo seguía acostado a su lado, mirando el tremendo espectáculo que era su culo. Mi mano lo recorría entero. Se perdía entre sus nalgas, desaparecía completamente. Bajé y metí mi cara también entre sus nalgas tratando de encontrar su hoyo. Fue imposible. Eran demasiado grandes para llegar a ella con mi lengua. Me monté sobre ella y empecé a jugar con mi verga entre sus nalgas. Se las abría y la dejaba aprisionaba con tremendas nalgas. Le dije que me la apretara. La gorda apretó sus nalgas y hasta me dolió el apretón pero era exquisito, mientras mis manos apretaban sus tetas que se desparramaban por el lado. Tenía que hacer mío ese culo.

Con mis dedos me perdí entre sus nalgas hasta que encontré su hoyo. Hábilmente me fui abriendo camino en su agujero, lo cual no me costó mucho.

De un golpe logré que entrara lo más posible. Ella se quejó, pero luego empezó a moverse. Mis manos abarcaban todo su culo, era increíble, blanco y gigante. A través del espejo podía ver nuestra pose. La gorda en cuatro patas sobre la cama, con sus tremendas tetas colgando que se movían cada vez que la penetraba. Su cara era de completo placer. Con mis manos agarraba su “cintura”, sus rollos, se los metía en su concha, le pegaba en los cachetes. Tomé mi lata de cerveza y se la vacié en el culo.

¡Como sonaba cada vez que la embestía! La gorda alcanzaba su segundo orgasmo. Yo no quería acabar, por que sabía que una vez que acabara lo único que quería era irme a mi casa. Luego que ella acabó, volví a bajar y a chupar su culo mojado con cerveza. Ella cae rendida. Sigo jugando a meterle mis manos entre sus nalgas. Ella me dice que está cansada, que la deje un rato. Le digo que yo también quiero terminar. Me dice que ella me hará terminar como yo quiera. La doy vuelta y me subo, dejando mi verga a la altura de sus tetas. Ella las aprieta y me empieza a correr una paja rusa. Entre los dos apretábamos sus tetas.

Mis dedos van a su boca y los chupa desesperada. Mojo mi pene con cerveza y lo acerco a su boca sentándome en sus tetas. Lo chupa. Mientras lo hace más cerveza le vacío. Vuelvo a bajar hasta sus tetas, ella las aprieta. Cada vez que me movía adelante. Mi pico entraba en su boca. Ya no aguanté más, tomo su cabeza y la obligo a meterla entera a su boca, mientras ella no suelta sus tetas, y mi primer chorro cae directamente en su boca, el resto de mi leche caliente termina entre sus tetas y su cara. Mi semen está en toda su cara y lo restregó entre sus tetas. Ella recoge el semen de su cara y lo lleva a su boca. Luego se chupa ella misma las tetas.

Le coloco nuevamente mi pene en su boca y lo deja limpio, pero este aun está duro. Bajo, se lo meto en su zorra y le agarro el culo, mientras sigo besando sus tetas que ahora tienen otro sabor. Paro un rato. Ella se coloca boca abajo para descansar. Yo me vuelvo a subir a su espalda y froto mi verga entre sus nalgas, ni siquiera trataba de metérsela, solo quería seguir tocando ese culo. Me siento en su culo, y con una mano me corro una paja mientras con la otra le agarraba el culo. Cuando estaba a punto de acabar me acuesto sobre ella, le abro las nalgas y le pido que nuevamente me agarre, dejándole todo el culo mojado.

Me retiro de su casa y me digo a mi mismo que nunca más volvería a verla, sin embargo la carne es débil y como a las dos semanas la volví a encontrar y terminé viajando nuevamente al campo.
Hasta la próxima.

Autor: R.CHI

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Mi madre, el sexo más delicioso

La mamé y mamé y ella gemía, tenía mi pene a más no poder de caliente, me coloqué encima de ella, le levanté las piernas y se la metí hasta el fondo, ella gimió y empecé a moverme primero lentamente luego más rápido. Aquello era un volcán devorándose mi pene, la cogi y ella gemía más y más hasta que sentía que me venía y me corrí totalmente llenándola de leche.

Lo que contaré es un hecho totalmente real, creo que pasa en todas las familias o en la mayoría, solo que no se cuenta por la moral y perjuicios, tampoco yo quisiera que se enteraran los que me conocen, menos mis familiares.

Aparte de esta experiencia también las tuve con mi tía y mi prima; también mi hermano me contó que se había cogido a mi prima lo que contaré posteriormente.

Todo empezó cuando tenía 18 años, hace pocos años, yo, Enrique, no me había fijado en mi madre Laura; que en esa época tendría 39 años, la cosa es que habían ido a una fiesta con mi padre y se habían embriagado toda la noche, yo estudiaba por las tardes, todos mis hermanos, que son 4, en la mañana; mi padre se fue al trabajo como pudo, así que me quedé solo mi madre y yo, ella dormía por su estado de licor.

Estaba tirada en su cama cuando entré y noté que se le había subido la pollera hasta las rodillas, me excité y intenté despertarla pero seguía durmiendo, entonces con algo de miedo le subí más y seguía durmiendo, le subí todo hasta la cintura y vi su calzón amarillo, estaba excitadísimo viendo su tremendo culo.

Mi madre tenía unas buenas piernas y un culo grande, sus medidas serán aproximadamente 92-62-96, así que empecé a masturbarme viéndola allí sin atreverme a tocarla, quise ver más y le hice el calzón a un lado y por primera vez vi su concha tan peluda y rica, de verdad fue un espectáculo fenomenal, tenía una concha velluda y me masturbé a más no poder y me corrí muchas veces.

Creo que desde esa vez es en que intentaba verla siempre en cuando estuviera ebria, pero no volvió a pasar más si no hasta después de 2 años, claro desde aquel momento veía a mi madre como una hembra.

Sucedió que al año mi padre murió y un año después y algunos meses después de su muerte sucedió lo que tanto quería, cogerme a mi madre.

Había una fiesta organizada por el hermano menor de mi madre, o sea mi tío, a la cual fuimos ella y yo en representación de mi padre, todos tomamos mucho, mi madre también tomó mucho, bailamos, luego nos fuimos a casa a descansar totalmente ebrios.

Ella se fue a su cuarto y yo me fui al mío que quedaba en el segundo piso y en la primera planta, la cosa es que no podía dormir, veía a mi madre tan bella y deseable y pensé que nada se estaba interponiendo entre ella y yo y que ella era viuda libre, y debía estar en deseos de un hombre.

Me revolcaba en mi cama fantaseando cogerla, me masturbé dos veces recordando aquella vez en que vi sus partes íntimas; hasta que no pude más y decidí bajar a su cuarto, estaba durmiendo totalmente, me acerqué y tropecé con uno de sus zapatos que había tirado en el piso cerca de su cama, así que despertó y me miró sin decirme nada.

Estaba totalmente excitado teniéndola ahí, así que me tiré encima de ella, le saqué los senos, medianos pero bien redondos y ella me dice: ¿Mi hijito quiere su tetita?

Yo le dije ¡si!

Y empecé a mamarle y ella empezó a gemir, creo que se estaba excitando, empecé a acariciarla más y más, ella cerró los ojos sin decir nada, trataba de hacerse la dormida pero sabía que me sentía, así que le levanté su pollera hasta la cintura y empecé a acariciar su concha por encima de su calzón, estaba caliente así que se lo bajé hasta las rodillas y la acaricié, tenía realmente mucho vello y eso me excitaba más, luego puse mi cabeza entre sus piernas y empecé a mamarle la concha, tenía un sabor algo agrio pero excitante.

La mamé y mamé y ella gemía, esta vez notoriamente, y decía, ¡umm! ¡Ahhhhh! A ratos pronunciaba el nombre de mi padre, ya no podía más, quería metérsela toda, tenía mi pene a más no poder de caliente, y una corriente de éxtasis circulaba por mi cuerpo como si alguien pudiera matarme pero sintiendo placer, me coloqué encima de ella, le levanté las piernas y se la metí hasta el fondo, ella gimió y empecé a moverme primero lentamente luego más rápido.

Aquello si era un volcán devorándose mi pene, la cogi y ella gemía más y más hasta que sentía que me venía y me corrí totalmente llenándola de leche y mojando también sus vellos, ella me apretó fuerte con sus piernas, y estuvimos así algunos minutos luego yo reaccioné.

Me puse mi ropa y subí corriendo a mi cuarto muy feliz y a la vez confundido, quizás remordimiento, no se, pero a mi madre la dejé con las piernas abiertas, el calzón en la rodilla y llena de semen, no se como se habrá arreglado.

A la mañana siguiente no tenía cara para verla directamente ni ella me miraba mucho, no dijimos nada y seguimos normalmente así hasta después de dos años, pero eso lo contaré luego.

Autor: Coldcito

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Acostado junto a mi prima

Ella pegó un estirón que hizo que yo casi me desmaye del susto; en eso siguió en la misma posición, fue ahí que dije que ella lo sentía todito y quería tener clavada mi verga en su culo, le mojé el culo con mi saliva y me mojé la verga con saliva también, y me dediqué a introducir mi verga en ese culazo hasta que sentí como después de varios intentos mi verga se deslizaba con suavidad.

Esta historia empezó con una travesura, pues siempre he sido curioso, y la verdad tengo una prima que está como para cualquier cosa.

En la casa de mi abuela, para la época de vacaciones, todos mis primos nos reunimos ahí para jugar y para pasar todas nuestras vacaciones ahí, pues todo sucedió una noche de lluvia cuando todos íbamos a dormir.

A mi me tocó dormir al lado de mi prima Claudia (cambiaré los nombres), una prima que siempre me ha gustado, pues ella tenía puesta una faldita bien floja y una tanguita de color rosado, una blusita suelta para dormir.

Ya en la madrugada, cuando todos dormían, me acurruqué al lado de ella y le comencé a tocar sus nalgas suavemente con mis manos, para no despertarla, y comenzaba a lamer sus nalgas, ya que su tanguita me daba una hermosa vista, cuando de repente sentí que ella se movía y me tenía que hacer el dormido.

Ella siempre ha tenido un sueño muy pesado, o al menos eso parecía, comenzaba a puntearla poco a poco para que ella vaya sintiendo toda mi verga rozar por sus nalgas, y las pequeñas gotas de semen que tenía en mi verga se la regaba por el culo, y algunas llegaban hasta la tanga.

Esto pasó por una semana eran unos pajazos extraordinarios que me hacía viendo tremendo culazo, para este tiempo mis primos y mi abuela se iban de viaje a la playa, así que como vi que mi prima no iría y se irían todos, decidí salir ese día muy de mañana para poder llegar tarde, y no dejar opción a que me inviten.

Así que salí con unos amigos y estuve tomando mucho, cuando llegué mi sorpresa es que ya estaban durmiendo, así que toqué el timbre y se levantó mi prima solamente, con una blusita que dejaba notar todos sus pezones y se notaba su calzoncito, así que ella como estaba con mucho sueño no dejó que se le tape nada, y mi vista recorría su cuerpo con ansias de cogerla ahí mismo y penetrarla.

Mi sorpresa fue cuando escuché otra voz, era mi tía que se había quedado para cuidar la casa con nosotros, y las camas estaban en el piso, como siempre sacábamos los colchones a la sala para dormir, creí que esta vez no las iban a sacar pero al parecer me equivoqué.

Al entrar me fui a pegar una ducha, mi tía estaba viendo televisión en el último cuarto, cuando salí del baño me puse un bóxer que dejaba notar la erección de mi verga, pues hice ruido para que tan dormida estaba mi prima, y vi que no respondía, así que me eché a la suerte, este era mi día, y me recosté al lado de ella y al acostarme levanté la sabana y me pegué contra ella, directo y sentí como el cuerpo de ella se encorvó dejándome todo su culito para mi.

Al sacarme la verga para comenzarla a puntear me pegué una sorpresa, mi verga sentía claramente la rajita del culo de ella, en eso levanté la sábana y vi que se había sacado el calzón en el momento en que yo había entrado al baño, entonces no lo pensé más, comencé a lamerle el culo y pasaba mi lengua por su vagina, apenas sentía como su vagina se comenzaba a mojar.

Era extraordinario, en ese momento ella pegó un estirón que hizo que yo casi me desmayé del susto; en eso siguió en la misma posición, fue ahí que dije que ella lo sentía todito y quería tener clavada mi verga en su culo así que me dispuse a hacerlo, en eso le mojé bien el culo con mi saliva y me mojé la verga con un poco de saliva también, y me dediqué a introducir mi verga en ese culazo de la manera más cuidadosa posible hasta que sentí como después de varios intentos mi verga se deslizaba con suavidad.

Entonces pude sentir como ella se movía también de una manera cuidadosa, como para que yo no lo notara, entonces le comencé a dar más duro y la metía y la sacaba la metía y la sacaba, ummm que rico.

Luego pude ver como ella mordía su mano para no gritar, fue en ese instante en que la vi en que reventé toda mi leche dentro de ese culito, Hummmmmmm que rico y delicioso, podía sentir como ella apretaba más su culo para absorberse toda mi leche.

Al día siguiente, me levanté muy de mañana y no vi a mi prima a mi lado así que salí del colchón y me levanté a buscarla, ella estaba en el baño aseándose, entonces me volví a acostar y cuando ella regresaba al colchón me hice el dormido, y vi con mis ojos entreabiertos como ella pasó por encima de mi cara con su rajita al desnudo y se pasó la mano por la conchita mordiéndose los labios, mirándome a los ojos con una sonrisa muy pícara…

Fue ahí cuando supe que ella también le gustó y se hizo la “dormida” y la próxima historia que hice con ella fue mucho mejor, luego se las cuento.

Autor: Videito1

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