G, primera vez en su hermoso culito

G era mi novia, delgada, 1.60 de estatura, senos pequeños pero firmes y unas nalgas que antojaban profanarlas por el medio. En ese tiempo yo contaba con 27 años, ella 24.
Pertenecía yo a un cuerpo de rescate y atención prehispitalaria, daba clases de primeros auxilios y, para liberar el estrés, me movía en bici por la ciudad y alrededores. Mi cuerpo en excelente condición física.
Ella recién salida de la facultad de medicina, trabajando en un hospital y dando clases en una preparatoria de la localidad.
Nos conocimos durante una semana en la que se enseñaban primeros auxilios, tecnicas de evacuación y de aeguridas en general, al término de la semana se hacía un simulacro de desastre para evaluar lo aprendido.

Ella salía de una relación de varios años, dónde se prometieron, y cumplieron hasta ese momento, llegar vírganes al matrimonio, pero llegué a su vida y todo cambió.

Read more

Me gusta / No me gusta

El dulce culito de una mujer

Bueno yo anteriormente he narrado varios relatos eróticos relacionado con oler traseros de mujeres desconocidas que resulta sumamente excitante para mí, para muchos resulta depravado.

Mi siguiente experiencia ocurre cuando al finalizar mi día laboral de un atardecer del jueves 13 de enero 2005, se comienza mi cuerpo a estremecer de placer, tuve deseos de realizar mi fetiche olfativo resulta algo inexplicable, luego yo me dirijo al centro de la cuidad a los sectores en donde haya concurrencia de gente, especialmente de mujeres.

Resulta que ese día estaba atestada de mujeres, muy estupendas, muchas de ellas andaban con minis muy cortas, otras con un vestido muy delgaditos y ajustados, jeans, veía todos tipos de culos. Luego de mucho caminar ingreso a un paseo comercial, en que ya he tenido otras aventuras similares y comienzo observar a las damas que andaban de compra, después me acerco a un pequeño negocio que yo siempre he visitado, comienzo a mirar unos productos que estaban en la vitrina, y visualizo a una mujer que estaba de compras, luego ingreso a esta pequeña distribuidora de accesorios de cueros, decoración y materiales de oficinas, ella un poco rellenita no era muy fea, era de pelo crespo usaba lente tenía un culo ancho no muy gordo que andaba con un jeans no muy ajustado y una polera negra que se apreciaban sus grandes tetas, después me inclino fugazmente y me acerco a su culo y lo comienzo oler, y tuve una pequeña excitación, luego ella se retira del lugar y no fue muy placentero.

Estuve un buen tiempo en la pequeña distribuidora siempre acompañado con una persona que estaba a cargo del local, mientras yo observaba los productos que estaban a la venta, en espera de algunas señoritas, luego ingresa una oficinista que se retira rápidamente, la espera fue eterna y yo me encontraba deseoso de oler un trasero, ingresaron dos mujeres y yo reacciono rápidamente para acercarme a ellas, pero no tuve éxito quedando con las ganas de oler sus deliciosos traseros.

Después de la espera y el anterior fracaso, ingresa al lugar una estupenda señorita, no tenía mal cuerpo, quizás algo delgadita, de no mucho pecho, pero tenía un sabroso culo con forma de pera, caderas finamente moldeadas muy cinturada, su rostro era muy hermoso unos ojos delineados que la hacían ver muy bella y su larga espectacular cabellera negra que se veía demasiado ardiente, la joven debería tener unos 24 ó 26 años aproximadamente.

El caso es que aquello me excitó bastante, sus nalgas protuberantes y moldeadas que ya no podía despegar mis ojos; este relato gira en torno de esta mujer con quien disfruté mi fetiche al máximo.

Luego comienzo disimular que estaba observando una decoración que estaba arras del suelo, mientras yo estaba inclinado a mi lado estaba ese magnífico culo embutido en pantalón capri floreado de tela blanca muy delgada, y que sentí un intenso calor en mi entrepierna.

Me fui acercando poco a poco a su culo y comencé a oler la parte central de su nalga, despedía un agridulce olor a perfume, que me estremeció completamente de placer.

Luego nuevamente por que había más personas, así comencé a tomar algunas agendas, pero me contemplaba con su trasero.

En un momento oportuno ella me da la espalda pone todo culo frente de mí, decidí ser todavía más audaz, y acerqué mi nariz a su trasero oliendo su raja y ano, luego comencé a oler su par de sabrosas nalgas, después mi nariz bajaba por el canal que separa las nalgas y comencé oler su perineo sintiendo su agridulce aroma de perfume a mujer, seguí descendiendo me estaba acercando a su sexo, y comencé inhalar su vagina aún mayor estaba impregnado del olor dulce de su perfume que hizo que mi cuerpo entero se estremeciera de placer y pude contemplar su maravilloso culo y pude observar detalladamente sus nalgas, ella me aplasta mi rostro con su magnifico trasero cpmo si fuera un asiento, que excitación.

Minutos después ella se retira, mientras yo compro algún regalo que lo canceló, y rápidamente abandonó la tienda, ya comienzo a buscarla en todas los alrededores del paseo comercial, por que deseaba más su olor y al rato más yo le di por perdida. Muchas veces me tengo que masturbar, por el dulce culo de la mujer

Me gusta / No me gusta

El canguro se folla a la chica que cuidaba

Todo ocurrió hace unos meses. Por motivos de trabajo tuve que salir de mi pueblo e irme a Madrid hacía 10 años, pero con la boda de una prima mía tuve que ir al pueblo. Llegué el Viernes a casa de mi padres donde pasaría la noche y luego el sábado me vestiría e iría a la boda.
El sábado a las 12 de la mañana era la misa, estuve puntual con mi primo Vicente y estuve saludando a la gente que hacía años que no veía, cuando me llamó la atención una chica morena guapisima con el pelo lacio delgada de un 1,70 metros que llevaba un vestido corto morado y un palabra de honor que no dejaba salir a ninguna de sus dos grandes tetas.
– Vince, ¿ esa chica quién es?
– ¿Cuál?
– La morena del vestido morado.
– Ja, ja, ja, ja ¿ en serio no sabes quien es?
– No.
– Es Paula.
– ¿Paula? .- me quedé pensando un poco.- Paula ¿la chica a la que cuidaba cuando tenía 9 años?
– la misma,
– Si que ha crecido,
– Claro, nos ha jodido que han pasado una pila de años.

Tras la ceremonia me fui con mi primo Vicente en su coche a una finca que estaba a las afueras del pueblo, “ Los esparragales” para celebrar el convite, mientras que los novios se hacían la fotos estuve conversando con varios invitados. de repente sentí alguien que me golpeaba en el hombro, al dar me la vuelta me encontré a Paula con una sonrisa de oreja a oreja.
– Hola.-. me dijo
– Hola, Dios que guapa estas.- le dije
– Gracias
– De nada, ¿ dónde está tu novio?
– No tengo novio.
– ¿ Y eso con lo guapas que eres?
– Pues ya sabes en el pueblo poco hay para escoger.
– Bueno y ¿ Qué hay de tu vida?.- le pregunté.
– Pues bien ahora estoy empezando la universidad.
– Me alegro.- a esto se acercó un camarero con una bandeja con varias bebidas, yo tomé una cerveza y Paula tomó otra.
– ¿Bebes cerveza? .- le pregunté.- si cuando te cuidaba y te dejaba beber un buche decías que estaba asquerosa.
– Para que tu veas que las cosas cambian.-
– Pues si.- le dije chocando su copa con la mía.
Llegaron los novios y con ello se acabó el buffet yéndonos dentro del local. En las mesas me fijé que me había tocado en la mesa 6 con mis primos los aburridos mientras que a Paula le había tocado en la mesa 7 con mi primo Vicente. Hablé con mi primo Oscar que estaba en la mesa 7 para que me cambiara el sitio y el accedió sin problema.
En la comida Paula no hacía ascos a nada se bebió el vino blanco que acompañaba al pescado y el vino tinto que acompañaba a la carne, también lo su sorbete de mojito y el de las dos chicas que estaban sentadas a su lado. A la hora de la barra libre se levantó y se fue con sus dos amigas a la barra quedándonos Vicente y yo solos en la mesa al momento volvió a la mesa con una copa llena.
la conversación la llevaba Vicente hablando con la chicas que eran, al igual que Paula, amigas de mi prima.
Sonó una canción de Cristina Aguilera y las tres chicas dejaron sus copas en la mesa y se fueron a bailar.
Estaba con mi primo Vicente bebiendo cuando Paula desde la pista de baile nos saludó efusivamente saltando y haciendo que sus pechos botaban.
– Illo, esa tía buena de 18 añitos quiere montárselo contigo.
– No es cierto.
– Claro que lo es no ves como te mira, escúchame, esas pivitas hacen verdaderas locuras en la cama.
– y eso lo dices por que…
– Porque soy un treintañero que va a bares y está harto de follarse a universitarias, y créeme cuando te digo que esas pivitas universitarias hacen verdaderas locuras en la cama.
– Estoy más cerca de la edad de su padre que de la suya.
– Eso a ellas les mola la figura paterna, los tíos que podrían ser sus padres le chifla y te lo digo porque yo he sido el “papi” de más de una de ellas.
– Estas enfermo.
– Bueno tu te lo pierdes,- hizo un gesto al grupo donde estaba Paula con sus dos amigas y ellas se acercaron.
Al momento las tres chicas se acercaron
– Hola.- dijo una de las chicas rubias.
– Hola respondí yo.
– ¿ de que habláis?.- preguntó Paula.
– De muchas cosas, sobretodo de lo que se divertía cuando se quedaba cuidándote en tu casa de pequeña.-dijo Vicente a lo que las chicas se rieron y se miraban entre ellas- chicas porque no les dejamos para que se pongan al día. Se marcharon a la pista de baile y Vicente me dijo al oído “ Se su Papi”.
Estuve un rato hablando con Paula, recordando anécdotas Paula siguió bebiendo de los chupitos que le traían sus amigas, y la veía muy borracha así que le pregunté.
– Oye Paula ¿cómo vas a volver a casa?
– Pues me iba a ir en el coche de María, pero la muy puta se ha ido.- Se quedó quieta y con voz melosa me dijo.- llévame tú, ¿ me llevarías?.- yo sonreí.
– Vamos vivimos a dos casas el uno del otro.- insistió Paula.- además no sería responsable dejarme coger mi coche en este estado, ¿verdad?.- me dijo torciendo la cabeza y mostrandome su cara angelical. acepté y fui a la barra a despedirme de mi primo y explicarle a sus amigas que me la llevaba a casa por si alguna se apunta. Ellas dijeron que no así que tomé una botellita de agua de la barra y fui a por Paula dándole la botellita de agua para que se le pasara la borrachera.

Agarré a Paula de la cintura y la subí al asiento del copiloto, nada más arrancar ella puso la radio a todo volumen mientras que bailaba en el coche, estaba eufórica para que se relajara le dije que bebiera agua.
– ¿ dónde está la botellita de agua?
– No sé.
– Si la que te dí, creo que en el asiento de atrás.
Se quitó el cinturón y se levantó para coger la botella de agua dejándome ver su tanga azul marino y su culo por el espejo retrovisor, se me fueron los ojos por un momento pero luego volví a mirar a la carretera. Ella encontró una botella y le dió un trago muy grande, cuando me dí cuenta no era agua sino vodka, rápidamente le quité la botella.
– hay que ver la de años que han pasado y aún sigues cuidando de mi.
– Tu sabes, el trabajo de canguro nunca acaba.
– Es gracioso que seas tú quien me lleve en el coche, sabes que cuando era pequeña estaba coladita por ti.
– Nooo.- dije.
Ella acercó su cara a mi cara y dijo,
– Muchas noches me tocaba pensando en ti.
– ¿cómo?.-
– acariciaba mis pechos y pensaba que eran tus manos las que me los acariciaba.- mientras me lo contaba estaba estrujando sus pechos con su manos.
– Quiero que seas el primero…
– ¿ el primero?, ¿ de qué?…Paula la virginidad es algo especial, deberías reservarte para alguien especial.
– Tu eres especial.
– No, Paula yo soy muy mayor para tí, debería ser alguien de tu edad.
– Los niños de mi edad son uno putos pringaos.- decía mientras que jugaba con su pelo mirándome.- vamos nadie lo va a saber solo tu y yo.
– Creo que no es una buena idea.
– ¿No te parezco guapa?
– Muy guapa pero eso no es el problema.
– Entonces crees que soy guapa.
– Si
– Gracias.- diciendo esto se bajó el vestido. Ella no sé en qué momento se había quitado el corchete y al tirar se había abierto la cremallera dejando suelto el vestido lo que hizo que bajara con facilidad, una vez quitado lo dejó caer al suelo del coche. quedándose desnuda únicamente con los tacones y el tanga azul marino. Pude ver sus pechos eran grandes y duros estaban totalmente rectos, señal de su juventud.
se incorporó a mi lado mostrándome sus pechos.
– Vamos, quiero sentir tu cuerpo y que me desvirgues.
– No Paula. No es responsable lo que estás haciendo
– Pero te quiero a tí.- diciendo esto comenzó a abrir mi cremallera buscado mi polla. intenté resistirme pero una vez tomó mi polla pude sentir como se hinchaba en su mano mientras ella lo masajeaba de arriba hacia abajo, después metió su mano hasta mis testículos y los masajeó suavemente mientras que miraba mi cara de placer.
Me abandoné conduje hasta un lugar alejado y oscuro, mientras ella daba cuenta de mi polla yo bajé mi mano hasta sus piernas y comencé a acariciarlas mientras le daba picos en la boca, ella comenzó a recorrer mi cuello, yo con mi mano había echado el tanga a un lado y le acariciaba su clítoris y alternaba metiéndole dos dedos que por la lubricación resbalaban fácilmente hasta el fondo.
Llegamos al descampado de los eucaliptos, lugar de folleteo pero en esta ocasión no había ningún coche. Le dije que nos íbamos a sentar detrás que yo iba a salir del coche y que ella se pasará. Una vez dentro del coche en la parte trasera me desnudé y ella se quitó el tanga y los zapatos. Ella se puso encima mío. Yo guié mi polla a su rajita y comencé a meterle la polla mirándole la cara. Una vez dentro comencé a besar apasionadamente. yo le acariciaba los pechos, la cogía del culo, la estaba sobando por todas partes mientras que ella botaba sobre mi polla repetidas veces hasta que se corrió, entonces le dije que se diera la vuelta. Ella se quedó parada, no entendía lo que yo estaba planeando.
– Me has dicho que quieres que sea el primero,verdad?.
– Si.
– Pues voy a abrirte el culo también.
Se levantó se puso de espaldas a mí, yo apunté mi polla a su trasero y comencé a metérsela, gracias a la lubricación resbalaba como un pescado al poco tiempo estaba dentro. Desde la espalda le cogí los pechos y comencé a meterle y sacarle la polla de su ano, no duré mucho y al momento me corrí dentro de su culo.
Hemos repetido muchas veces cada vez que voy al pueblo, ella se ha hecho un tatuaje en el culo el símbolo de marca registrada el resto del cuerpo es de cualquiera pero el culo es solo mío. Por cierto hace tiempo que no voy quizás en navidad vaya.

Me gusta / No me gusta

Yo era parte del trato 2

Me acerqué a su miembro estando arrodillado y comencé a chuparlo, el Cliente se hizo para atrás y dejó que hiciera lo mio. Pensé que Javier, arrodillado detrás mio, me penetraría, pero no fue así, simplemente me dio una nalgada y se sentó en un pequeño silloncito a mirar la escena.

Movía mis nalgas lo mas sensual que podía, tratando de invitarlo a entrar, quería que fuera el primero, pues ademas de que su miembro era mas chico y sería mas fácil para arrancar, me daba algo de pena no satisfacerlo a el primero. Si quería mirar, le daría un buen show.

Me desnudé y seguí  chupando el miembro del cliente, lamiéndolo desde la base, metiendo solo la punta y chupándola mientras jugaba con mi lengua, mordidas suavecitas en las pelotas… todo mi repertorio. De repente se paró y me agarró del cabello y comenzó a bombear mi garganta, pero dándome chance de respirar cada dos o tres bombeadas.

Para esto a mi ya se me había olvidado que estaba javier viendo, solo me levante, tome su miembro entre mis manos, me puse de espaldas contra el, arrimándome su miembro y le dije -“¿me la metes?”

Aunque estaba algo nervioso por el tamaño, estaba extremadamente caliente y no podía soportar más. Me tomó de las caderas, me giro hacia la cama y me empinó. -“Pon los codos en la cama”- me dijo y así me quedé arrimado contra su miembro hirviendo, con las piernas estiradas y los codos en la cama.

Javier le pasó algo, -“el condón”, pensé, se despegó de mí, se lo puso, me puso alguna crema en mi culito y se apoyó. -“Ven a ver como se la meto”- le dijo a Javier, que de inmediato se paró al costado de la cama, el cliente me giro un poco para que quedara mi rostro a la altura del miembro de javier y sin que me lo pidieran se lo comencé a chupar.

El cliente se acomodó en la orilla de la cama, volvió a apoyar la punta hirviendo de su miembro justo en la entrada y comenzó a empujar.

Pensé que costaría trabajo, pero gracias a la crema, entró la punta, me dolió pero al mismo tiempo se sentía hirviendo , muy diferente a las demás veces con otros hombres y aunque apreté un poco, el resto de su gran miembro se deslizó hasta el fondo de mi culito.

Tres chorros de leche salieron de mi miembro, estaba loco del placer… se hizo para atrás y pensé que me dolería, pero se deslizó con facilidad y comenzó a cogerme, yo temblaba recibiendo todo aquello y en mi boca noté que Javier estaba mas excitado que nunca.

El cliente solo hacía ruidos y de vez en cuando decía cosas como “Que rico culo”, “Vamos a tener que hacer muchos negocios”, “Eso, eso”, “Muévete sola”. Yo de repente buscaba los ojos de Javier, que siempre que se encontraban nuestras miradas, me hacia una cara de “muy bien, dale” dándome su aprobación para todo lo que sucedía

Comenzaron a ser tan fuertes los empujones del cliente, que después un rato, javier estaba sentado ya contra la cabecera de la cama y yo de perrito recibiendo al cliente.

-“y te estoy cumpliendo otra fantasía que me habías contado”, me dijo Javier. No sabía de que hablaba, el trío y mirar eran sus fantasías. (Aunque yo las estuviera disfrutando) Me saque su miembro de la boca y a penas pudiendo hablar le dije -“Cual fantasía?”.

El cliente me la enterró hasta el fondo y con sus manos pellizcando mis pezones, me levanto hasta quedar mi espalda contra su pecho, los dos de rodillas.

Sin salirse ni un milímetro me dijo al oído-“te la estoy metiendo sin condón y usando pura vaselina”. Me calenté al doble de lo que estaba, empuje mi culo con todas mis fuerzas contra su miembro para que entrara si es posible un milímetro mas.

Me empinó de nuevo pero después de unas pocas metidas, se salió. Giré a mirarlo y vi que se fue al silloncito donde antes estaba javier.

-“Venga potranca a montar su caballito”

…continuará.

Me gusta / No me gusta

Lorena se inicia en la doble penetración

Con el tiempo Lorena se separó de su esposo, no precisamente por culpa de ella, si no por que él consiguió otra mujer y un día se fue de casa y lejos del pueblo; Lorena se hizo cargo de sus hijos que ya estaban grandes y luego de superar el duelo por la separación comenzó a disfrutar de su vida como mujer independiente y libre, continuó estudiando y obtuvo un trabajo mejor; durante ese tiempo yo seguía al lado de ella apoyándola, consintiéndola y amándola, sin embargo, no quería volver a vivir con otro hombre que la contralara y no le permitiera disfrutar de su libertad, decía que la relación conmigo era perfecta (a pesar de ser casado) ya que yo no la molestaba, no la controlaba y estaba cuando necesitaba cariño y sexo.

Nos seguimos encontrando con alguna frecuencia y chateábamos casi todos los días recordando nuestros encuentros como el trio que hicimos con Sara; como le prometí fuimos a un Sex Shop para comprarle un vibrador para disfrutarlo los dos o cuando yo no pudiera estar con ella, al llegar preguntamos por el minivibrador que Sara tenía, nos mostraron una gran variedad, luego seguimos mirando más cosas, había aparatos de todos los estilos y tamaños, nos sabíamos que escoger, luego le pregunto a la dependiente que cual era lo último que les había llegado, sacó una caja de lujo, forrada en cuero, “lo más fino que se usa ahora es este vibrador en silicona quirúrgica, 5 velocidades, 3 programas de vibración, se puede usar debajo del agua, es muy bonito y discreto, lo tenemos en este color fucsia o beige, cómo les parece?”. A Lorena le gustó de inmediato, su forma fálica no imitaba al pene real como la mayoría lo que lo hacía muy discreto. Ella escogió el color fuscia y por su similitud con la caricatura lo pusimos “Barney”

Al llegar a la habitación, sin perder tiempo lo lavamos y cubrimos con un lubricante que nos habían obsequiado, se lo pasé suavemente por todo el cuerpo con los 3 programas de vibración y las 5 velocidades, mientras la besaba apasionadamente, llegué a su sexo que ya estaba muy húmedo y a su clítoris, pase mi boca por sus senos y miraba como se tensionaba del placer que sentía, me tomaba la mano para guiarme en los sitios que sentía más placer, hasta que con ayuda de ella lo fuimos metiendo en su sexo hasta que llegó al fondo, allí le coloqué la máxima velocidad y tuvo su primer orgasmo: Siiiiiiiiii, oohhhhhh! Agggghhhh!! Siiiiiiii!. Apagué a “Barney” y lo dejé a un lado, yo estaba a mil con esa escena, ella me tumbó en la cama y se fue directo a mi verga palpitante para propinarme una mamada espectacular como siempre, lo metía todo a su boca hasta la bolas que luego lamia con lujuria y llegaba hasta el límite de mi culo lo que me daba gran placer, luego se subió sobre mí para una gran cabalgata hasta que llegó a su segundo orgasmo, la levanté un poco y la cemencé a bombear cada vez más rápido y duro hasta llegar dentro de ella: Aggghhhh, siiiiiiii! Que ricooooooo!!; Se tumbó sobre mi y quedamos abrazamos un buen rato…

Al reincorporarnos la bese suavemente y le susurré al oído, mientras le mostraba nuestro nuevo juguete:

–          Será que tú nos aguantas a “Barney” y a mí a la vez?.

–          Una doble penetración????estás loco! me matas!!!,

–          Siempre he querido saber cómo se siente hacer una doble penetración y con “Barney” sería perfecto

Me besó en señal de aprobación y giramos los cuerpos para quedar encima de ella, encendí el aparato y sin dejarla de besar se lo pasaba por su sexo, luego me separé un poco para poderla penetrar, lo que hice lentamente cambiando de velocidad, ella tenía espasmos de placer, saqué a “Barney” de su sexo, está muy húmedo con sus fluidos, puse la punta en la entrada de su culito y con la vibración lo fui empujando lentamente, ella me tomó la mano y luego cogió el aparato para moverlo ella misma, primero en círculos y luego mete y saca hasta el fondo; yo tome sus pierna y las levante para poderla penetrar y tener un primer plano, se sentía delicioso la vibración del aparto llegaba hasta mí, sus movimientos y espasmos, la bombeaba con fuerza, ella tomo confianza con el aparato que lo metía y sacaba al ritmo mío, Lorena estaba loca de pasión decía “más, más, más, por favor, no pares!! Más, máaaaaas” no tardé en llegar y ella me siguió casi al instantes: Siiiiiiiiii, Agggghhhh!! Ricooooo!! Siiiiiiii!

Me gusta / No me gusta

Me desvirgó el novio de mi madre

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe un poco más y Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

 

Voy a contarles como fue mi primera vez con Marcelo, el novio de mi mamá. Él es un Playboy treintañero, con unos dotes de galán muy bien entrenados. Sonrisa perfecta, caballero y muy sexy.

Aunque tengo18 años, me gusta mucho. Está saliendo con mi mamá desde hace dos años y ha sido una transformación del cielo a la tierra. Ella ahora es más feliz y se ve más joven. Ha de ser porque varias veces por semana Marcelo y ella juegan con “Morgan”. Sí, descubrí que así le decían a su “amiguito” en común.

Un día, yo estaba saliendo del cole y discutí con mi novio. Estaba tan molesta que llame a mi mamá para que me fuera a buscar. No quería irme en transporte. Ella estaba en clases -porque mi mamá es profesora- por lo que le pidió a Marcelo que fuese por mí.

Me subí en el carro y lo saludé muy seria. Me preguntó si me pasaba algo y yo arranqué a llorar. Le conté que había peleado con mi novio. Que me estaba presionando para hacerlo desde hace ya algún tiempo y como no le había dicho que sí, estuvo con otra.

Marce intentaba consolarme, me tendió el brazo y me lance sobre su hombro a llorar. “Calma pequeña, todo va a estar bien, shuuuu shuuuu ya, ya no llores” me decía pasando la mano suavemente por mi cabello y dando palmaditas en mi espalda.

Yo estaba tratando de calmarme entre sus cariños y el aroma de su delicioso perfume, que me encantaba. Y fue ahí donde se me ocurrió una tremenda idea.

Me tomó la cara con sus manos limpiando mis lágrimas. Lo miraba fijamente, con la expresión de niña indefensa y le pregunté “soy muy fea como para que un niño se fije en mí?” Me contestó “eres hermosa Gaby. Cualquier hombre desearía tenerte” Hombre? Le insistí. Marcelo aclaró su voz con una tos nerviosa y corrió “chico, quiero decir. De tu edad y que te quiera mucho” se acomodó rápidamente en el asiento, se abrochó el cinturón. Yo hice lo mismo. Le di las gracias por su apoyo y él arrancó hacia la avenida.

Mientras estábamos una cola de carros, noté que Marcelo estaba mirando mis piernas inconscientemente. Estaba ido de la realidad, por lo que yo me sentía muy agradada y empecé a humedecerme allá abajo. Sólo me pasaba cuando veía pelis porno o cuando escuchaba los gritos de mi mamá con Marcelo en su cuarto.

Irrumpí el silencio, él miró a otro lado y le cuestioné “por qué los hombres la tienen tan fácil?” A qué te refieres Gaby? “A que ustedes no tienen que pensar con quién se acuestan en su primera vez, nosotras sí. No es justo” Eso deberías hablarlo con tu mamá. “Estás loco? Mi mamá me mataría si sabe que estoy pensando en hombres así” Gaby, tu mamá entendería perfectamente que Marcos y tú están en esa edad. Sólo es importante que se cuiden y ya. “Tú no entiendes, quiero que mi primera vez sea especial, con alguien que me vea y pierda el sentido de la realidad. Como tú ahora, por ejemplo” Sonrió tímidamente, como sólo él sabe hacerlo y yo volví a mojarme. “No sé de qué hablas. Y por qué usas esos términos de mujeres” Contesté seria y mirándolo a los ojos sin pestañar “Porque soy una mujer y quiero que me tomes en serio” Gaby yo te tomó en serio. Me respondió con ternura y sobándome una mejilla con el dorso de la mano. Su toque me puso a mil. Le tomé la mano y la llevé rápidamente a mi entrepierna.

Marcelo abrió los ojos como dos platos porque estaba sintiendo el calor que me provocaba solamente con verlo. Se echó a reír con mucha picardía y me preguntó “estás así por mí?” Sonreí mientras mis mejillas se ponían color rosa y asentí varias veces con la cabeza. “Pues debo decir me que halaga tu valentía en confesarlo” y te puedo decir muchas cosas más si me dejas. “A qué te refieres? ” en las noches… He tenido sueños húmedos contigo.

Empezó a reír de nuevo y pegaba la frente del volante “Gaby…Gaby…Gaby, estás jugando con fuego y te quemarás” apreté los labios para no reírme y contesté “siento que me quemo por dentro y no siquiera me has tocado” le devolví la mano y siguió manejando.

A tiempo que avanzaba un poco en la cola, volteó y para preguntarme ” quiéres que yo sea el primero en probarte?” Sonreí de oreja a oreja, con expresión de aprobación porque había conseguido llevarlo al punto de perder la virginidad con Marcelo, el sexy amante orgásmico y muy bien dotado de mi mamá.

Giró el volante hacia una de las calles, y salimos de la cola a la carretera fuera de la ciudad. Marcelo no paraba de hablar y repetía “sólo lo haré para que sepas qué es un verdadero hombre en tu vida… no quiero que te crees falsas esperanzas… que quede claro: tú estás de acuerdo y yo no te estoy obligando a nada… si tu mamá llega a enterarse prometo que negaré todo… después de lo que haremos no quiero que estés con ese noviecito tuyo, búscate otro… estás escuchando?” Sí Marce, como tú digas” por dentro armaba una fiesta por lo que iba a ocurrir.

Entramos al motel. Súper misterioso todo. Yo había entrado con Marcos, mi novio, o ex novio a estas alturas. Pero no llegamos a hacer nada porque no me atreví. Entramos, él canceló la habitación, compro unos condones. Como un listón de 12 y yo sólo pensaba “espero que no los vayamos a usar todos”

Cruzamos la puerta, una cálida cabaña con calefacción, vista al río. Apenas escuchaba los carros. Marce prendió el Tv y sonrió. “Qué te da chiste? Al parecer esa peli es famosa. La primera vez que tuvimos sexo tu mamá y yo, estaba esa porno en el cuarto. “Te diviertes mucho con mi mamá verdad? ” no te mentiré, Valentina es una mujer con todas sus letras. Y tú en unos años serás tan o más guapa que ella” Me gustó eso. La humedad de mi panty lo demostraba.

Preparó unos tragos en el mini bar y se acercó a mí. “Toma, bebe un poco” No puedo, soy menor de edad y no bebo alcohol. “Gaby, estás a punto de perder tu virginidad con un hombre casi diez años mayor que tú, que te va meter 20cm y te hará vibrar de placer, aún así me dices que eres menor para un trago? BE-BE” y accedí porque todo lo que decía era cierto. Estaba nerviosa y muy excitada por el tamaño de Morgan, me tome el trago de una sola probada y trague fuerte.

“No tan rápido muchachita, tampoco te quiero emborrachar” me quitó el vaso y Los puso en la barra. Rápidamente se quitó la chaqueta y la camisa “ahora sí hermosa muñeca. Hora de conocer al Morgan” mientras sonreía con maldad y caminaba hacia mí. Me cargo en brazos y me lanzo en el mueble. “Veamos que tan caliente te pongo” subió mi falda y manoseo mi panty toda húmeda por los jugos que había estado botando.

“Que riiiiiica estás. Toda mojadiiiiiiiiita y calentiiiiita” me decía al paso que besaba mis muslos sin apartar su boca de mi piel. Marce estaba empezando a despertar a Morgan y yo sonreía de satisfacción porque lo tendría todo para mí. Bajó mi panty de encajes y dejó al descubierto mi coñito todo mojado. Se sorprendió al ver que la tenía podadita. Una vez escuché que le decía a mi mamá que le gustaba cuando se hacía la brasileña y yo aprendí a hacérmela a escondidas para estar lista un día. Ese momento era ahora.

Abrió mis piernas y clavó su lengua en mi coñito. Sus labios apretaban mi clítoris y sus dedos penetraron con facilidad gracias a tantos flujos. AAAAAAHHHHH!! Grité desesperada al sentir el corrientazo. “Te duele?” No, estoy bien, respondí entre dientes. “Grita todo lo que quieras pequeña diosa, nadie podrá escucharte” y tomó el control y subió el volumen del Tv. Una rubia estaba siendo garchada por un animal de unos 25 o 30 cm que me dejó lela sólo de verlo bombearla por el culo. “Quieres que te lo haga?” Nooo, eso debe doler” Marce sonrió como si conociera algo que yo no y continuó su labor entre lengua y dedos.

Continuo lamiendo, cada rincón. Pasaba su lengua, como un gato sediento, un perro hambriento y un hombre deseoso. Morgan estaba peleándose en su bragueta y apenas podía ver el bulto desde aquí. UUUUUUFFFFF ASIIIIIIII !!!! Aaaaaaahhhh!! Siiiiii!!!! Se escuchaba a la blondie de la peli. Quería imitarla, pero apenas me salió un murmullo y los lamidos de Marce se aceleraron. Empezó a chupar, morder, frotar mi clítoris y los labios de mi coñito. Al momento en el que yo sentía que me pegaban corriente de la cabeza a los pies.

MÁS DURO!!! Maaaaáss!!! Rogaba la mujer en la película. Yo entre agonía y placer que me estaba dando ese hombre con su lengua a toda máquina sólo solté un “Siií” ahogado. Empecé a brotar todo un chorro de flujo transparente, mi cuerpo se expresaba mejor que yo. Marce dio una pausa allá abajo y sus manos subieron por mis caderas. Rasgaron los botones de mi blusa del colé. Y se posaron en mis tetas. Dos pequeñas protuberancias adolescentes que estaban en pleno crecimiento.

“hola nenas, no saben cuánto las desee” dijo con tal sinceridad que no pude contener la risa y él también se contagió “No me hagas reír muñequita, que estoy en medio de una sesión de sexo muy caliente” y me flecho con un beso de lengua que se sentía muy resbaladizo. Era un poco ácido y recordé que eran mis jugos. Me dio un poco de repulsión pero al sentir a Morgan restregarse en mi muslo, sólo pensaba en tenerlo en mi boca. Posado ese hombre sobre mi, no tuve opción que abrazarlo y recorrer su enorme y tonificada espalda con mis manos. Delicioso.

“Y Morgan?” le dije entre besos. Posó sus manos a los lados de mi cara y al oído dijo “Morgan estará dentro de ti cuando estés lista. Y sí te portas bien, dejaré que lo pruebes, sólo si me prometes que te lo tragarás todo” dude por unos segundos, pero él restregaba todo su poderío. A mí se me hacia agua la boca y otras latitudes. Trato hecho, le dije “Como un helado?” De chocolate. “UUMMM muñequita traviesa, me estás tentando demasiado”

Empezó a recorrer mi cuerpo a besos, a medida que se deshacía de mi ropa. Por los aires volaron mis medias, el bra, la blusa y la falda junto a ella. Estaba desnuda ante él y me encantaba. El sofá era suave y perfecto para practicar varias posturas. Mientras fantaseaba, Marce reanudaba su trabajo manual con los dedos mientras le hacía el amor con la boca a mis pezones, que estaban muy rosados y duros como semillas.

Era un mar de orgasmos uno tras de otro. Mi cuerpo se electrocutaba de placer. “COGEME, COOOOOGEMEEEEE” pedía la chica de la película y yo lo quería quedarme atrás. Quería ordenarle “Morgan dentro de mi por favoooor” pero moría de vergüenza sólo con pensarlo. Para dar señal de mis deseos, empece a subir y bajar mis caderas a especie de “mete y saca” con sus dedos dentro. A lo que entendió a la perfección. Fue así como decidió liberar de su pantalón a la bestia. Anudó mis piernas a su cadera y me cargo en brazos. “Siempre he querido hacerlo así con tu mamá pero teme resbalar” y me pego en una esquina de la habitación, sacó del bolsillo rápidamente un condón y me dijo que lo destapara. Se lo puso con una tremenda agilidad y tirando sus pantalones a un lado dejó que Morgan se estirara en una presentación que rosaba mis nalgas en la entrepierna. La fría pared era mi soporte y amarrada a a su cuello me preparé para deleitarme.

Él Recargándome encima y yo enterrándome al Morgan despacito. “La puntica primero hermosa, para que no te duela” UUUUUUUNNNMMMM UUUUUFFFFF SIIIIIIII, me decía al oído “MOOOOOORGAN!!! Por FAVOOOR, todo él dentro de miiiiiiii” pedía mi mente a gritos de ruego desenfrenado, pero mi boca estaba muda. Sólo se me ocurrió besarlo con pasión desbordada, le llevé la lengua lo más lejos que pude. Empujado mi cadera y dejándome caer sobre ese falo firme y grueso que me estaba perforando por dentro. AAAAAAYYYYYY DUELE DUELE! Sentía anónimamente y un tímido quejido se reflejó en mi cara. “Aguanta muñeca, déjate llevar por en peso y te adaptarás al tamaño”

No sabía que lo tuviese tan grande. Trataba de mantener la calma pero estaba nerviosa. Sólo sabía que le gustaba que le dijera lo que sentía y si lo hacía en tono “rubia porno” se excitaría mucho más. No me salía palabra. Me dolía y a la vez me gustaba como me lo hacía. Ahora con más ganas quería chuparlo todo. “Cómo sé lo digo?” Eran unas ganas que salían no sé de dónde. Porque se sentía muuuuuy rico. “Suaaaaave, suaveciiito para que no te duela. Eso, ahí vamos abriendo tu coñito” me decía al oído al mismo instante que besaba el lóbulo de mi oreja y se encargaba de bombearme con muuuuchisima calma.

Comencé a correrme a borbotones por sus piernas y empezó a bombear más fuerte. “Así….annhhjjjj asiiiiiií… Que riiiica estás Gaby…Y eso que no me has tenido en tu boca… Ya verás cómo te va a gustar comerte a Morgan” y siguió metiendo y sacando ando aún más fuerte. Yo lo apretaba contra mí durísimo y temblaba con desesperación sobre su cuerpo. No decía ni una sola palabra aún, porque no quería estropear el momento.

Lo sentía. Me estaba reventando por dentro. Pegada a la pared, Marce me estaba dando la cojida de mi vida. “Vamos hermosa…aguanta para mí” me decía con la cara coloreada de la excitación e imprimiendo más fuerza en sus envestidas. Yo cerré los ojos y estaba tan ensimismada en el dolor-placer que estaba sintiendo que por segundos dejé de respirar, hasta que su buscado orgasmo apareció avasallando con todo a su paso. Un “Aaaaaaaahhhhhh…” Desgarraba la garganta de Marce y yo me desvanecí.

Caí en su brazos y él si retirar a Morgan de mi coñito. Me llevo cargada hasta la cama. Me tendió con ternura y se montó sobre mí. Cansadita? Preguntó jadeando. Me quedaban pocas energías y para recargarlas me colmó a besos delicados mientras volvía en mí.

“Sabes Gaby? -Uuunn?-Tienes el tamaño perfecto para jugar con Morgan en tus tetas” y se subió a horcajadas sobre mi pecho. Poso al “gran amigo”, aquel trozo de carne rojo y caliente en mis tetas, me pidió que las juntara y comenzó a moverse. Como sí se masturbara conmigo. Qué divinidad de hombreeeee, me decía a mi misma. Y estaba súper caliente, todas las venas brotadas me deban señal de que estaba a tope por mi.

“Gaby -decía entre jadeos- quiero que sepas… que lo que hemos hecho hasta ahora… es inicio de tu vida sexual. Quiero que la disfrutes y te cuides…Nunca permitas que un hombre sé dé placer… antes que dártelo a ti estamos?” Afirmé con la cabeza y -accidentalmente-3 roce a Morgan con la boca. Él pegó un respingo y sonrió. Volvió a acercar su verga a mi cara. Saqué la lengua y la lamí. Seguimos así varias veces. Cada vez que empujaba hacia mi cara, le daba una lengüeteadita. Era lo más osado que había hecho en la vida y Marce lo estaba disfrutando.

“Pequeña traviesa … como buena muñeca quiere jugar… vamos para que te comas un helado” dijo suspirando de placer y cansancio a la vez. Se bajó de mi, se acotó a un lado y dejó que disfrutase de ver Morgan. Era una figura gorda y apetecible. Lo miraba con deseo y miedo a la vez por hacerlo bien. Antes de arrancar, recordé un cuento de un amiga, decía que a su novio le gustaba que succionara y soplara. Me acerqué lentamente. Él tomó mi cabello y lo hizo una cola, flexionando un poco. Empecé a hacer “el succionar y soplar”, luego de probarlo como si fuese una paleta de helado dando besos con un poco de lengua. Lo tenía extremadamente caliente. Me estaba excitando aún más.

OOOOOOOHHHHH WOOOOWW !!! Habías hecho una mamada antes!???” Lo miré con una media sonrisa “No nunca! Contesté rápidamente, y seguí en mi faena de comerme todo su polla como si no existiera un mañana. Aaaaaahhh siiiiiii !!! Gaby me encantas!!! Lo haces hasta mejor que Valeria (mi madre)” eso me gustó muchísimo. Porque mi madre había aprendido a darle tanto placer que Marcelo sólo había estado con ella los últimos 2 años. Excepto ese día. Que yo me le metí en la bragueta a su hombre.

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe y chupé, todo cuanto pude y un poco más. Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

“Como te sientes?” Muy cansada, conteste con un susurro de voz. “Pues esto es apenas es el comienzo -puse los ojos abiertos y cara de angustia- tranquila, le escribí a tu mamá que estabas conmigo y que habías tenido un mal día con tu Marquitos, que te distraería y luego te llevaba más contenta a la casa. Eso voy a hacer. Darte tanto placer que te sientas como si volaras y nunca olvides este momento. Y tanto dolor al caminar por la cogida que hemos echado que quieras que te lleve cargada hasta el carro”

Sonaba muy tentadora su propuesta, un tanto dolorosa, pero qué más daba? Ya en sus brazos todo dolor se convertía en orgasmos. Iguales a los quejidos del sexo que estaba teniendo la rubia del Tv mientras la penetraban por el culo. Acto seguido Marce se amiló de nuevo, bajó su smanos empezó a masturbarme con una mientras con la otra se abría camino por mis nalgas, sobándolas con delicadeza, para llegar a mi ano. “Quiero que me des culito, que grites como ella y me pidas que te lo meta todo”

Me da miedo Marce, y si duele mucho?” Muñeca, soy yo quién te la va a meter, no te preocupes que será suavecito y el dolor pasará muy rápido porque estarás lo suficientemente excitada, está bien?? Noooo séeee, me da miedo. “No hay de qué, seré muy cuidadoso para que disfrutes” y me dio un beso largo para terminar de convencerme. “Está bien, pero si te digo que la saques, hazlo” Le dije seria. Él sonrió y no dijo nada.

Así fue cuando vi que Morgan tomaba forma nuevamente y se disponía a clavarse en mi otra vez. “Te cogeré el coño bastante, hasta que te corras, luego me darás culito y me correré adentro pero sólo sentirás el calor porque tendré el forrito” QUITATELO PORFA! Le ordené. Qué dijeeee??? No podía creer que eso había salido de mi boca. Así estaría de extasiada en placer que no me medía. “Estás segura?” -síii?- dije temerosa y sin quitar los ojos de la película. “Quiero que lo hagamos como te sientas cómoda” y en la pantalla la mujer hacía twerck encima del tipo, con las manos apoyadas en las rodillas.

Marcelo veía las ansias con las que miraba la escena que me reto “Si te gusta así, como en la película, sólo lo haré si te atreves a describirme lo que estás viendo” Titubeando un poco y con la cara colorada de la pena, lo miré y le dije “quiero que me llenes…de tu leche toda…” No, no, no. Sé especifica. A la rubia le están dando por el culo y las nalgas le tiemblan, quiero detalles” Esteeeee… Quiero que me acabes en la espalda. Como en esa película…lo riegues todo…después de haberme dado por mi culito…sin que me duela” y una voz ahogada de pena intentaba sonar como una puta. A MI HOMBRE le gustó mi osadía por lo que corrió a arrancar de el condón y penetrarme rueda libre. “Tus deseos son órdenes para mi”

“Toma… Toma …toma” AAAAAAHHH DAMEEEE DUUURO!! Hablaban en la película de blondie desarmada por el 30cm. “Clavamelo toooooodo…asiiií…dame DUUURO ” seguían en la faena. Marce cambió el ritmo con una sonrisa en su cara, me demostraba que sentía mis ganas de gritar y a la vez la pena de pasar por una actriz porno.

“Asiiiií es muchachita…córrete para mí…” Colocó mis piernas en sus hombros, tomó mis pequeñas caderas y empezó a follarme con desesperación “vamos…vamos…durooo…te voy a coger duro” y yo apretaba los dientes y estrangulaba la sábana con mis manos. SSIIIIIIIIÍ… Se siente ricoo!!! ASIIIIIÍ!!!!” Decía la mujer del Tv y yo sentía como si Morgan aumentara de tamaño XXX y me perforara como a la rubia. el dolor y la pena me cortaban el aliento y la respiración.

Él siguió, más y más fuerte. Las contracciones aumentaron. Mi cara daba muestras de que estaba a punto. Marce siguió su mete y saca hasta el fondo -Aguanta muñeca…AH VIEEEEENEEE- Y efectivamente mis jugos dilataron mi coño hasta niveles jamás alcanzados.

Él muy rápido aprovechó el momento, me volteo en peso, restregó mi culo con mis jugos y clavo a Morgan sin piedad. AaaaaaAAAAHHHHH NOOOOOOO !!! ASÍ NOOO… ME DUELE…SÁCALO POR FAVOR… ME DUELE!! Grite sin esperarlo. Pero Marcelo, mi amante secreto, me ignoró.

“Calma hermosa!!! Eso pasa!” Estaba dentro de mi con sus 20 cm instalados en mi culo y sin moverse me dolía. “Marce noooo!!! Y empecé a llorar del dolor” mi ano se estaba estirando y sentía molestia y gusto a la vez. Despacito empezó a moverse y sin mucho descanso siguió sacado un metiendo a Morgan hasta el fondo. “Dime que no te gusta? Ah? Dime que te lo saque ahora a ver?” Yo no contestaba porque tenía razón, me estaba gustando muuuuuuucho el dolor se sentía bien y mi coñito hacia fiesta corriendosé a chorros.

“Eres tan o más húmeda que tu mamá” Y eso es bueno? “Claro hermosa, eso cualquier hombre lo agradece porque quiere decir que estas excitada y sientes placer” me decía susurrándome en la nuca mientras cogíamos como perros en celo.

En un momento exacto, ya el ducto estaba abierto. Sentí como se dilataba dentro de mi aquel trozó gordo y venido escupiendo leche en mi culo. El recto se hizo pequeño para la cantidad, por lo que empezó a derramarse por mis nalgas y por las piernas. Él se apartó un poco. Se aferró a mi espalda con besos y cariñitos. Dejó que Morgan se desinflara dentro de mí. “Esto que sientes, es mi placer regarse en tus piernas” Teníamos muuuuchoo placer ambos. “Y todo me lo diste tú, te portaste como una reina del sexo y eso merece un premio” Se apartó del todo. Me dio vuelta, abrió mis piernas y lamió todo mi coño y mi culo. Al paso, me ordenaba que gritara “no te aguantes pequeña traviesa… VAMOS!!! Grita!! Quiero oirte…Griiiitaa” y empecé con un tímido AY! Que fue aumentando, y aumentando, y aumentando, gritaba como una actriz pornoo y él seguía lamiéndome. Mordía mi clítoris, entraba y salía de mi coñito con la punta de la lengua, chupo los restos de excitación hasta dejarlos séquitos, agradecía eso porque estaba en medio del limbo del orgasmo.

Paró de chuparme y follarme con los dedos. Besó mi vientre y empezó a subir diciendo entre beso y beso “hoy…me dejaste…muy satisfecho…y prometo…que sí te gustó…podemos jugar con Morgan… Cuando quieras” ahí llego a mis labios. Me beso con delicadeza y toda la cara “qué dices ? Jugamos otro día también?” Pasé mis brazos por su cuello y sonriente le plantó un beso apretado por segundos “me encantó y quiero que me enseñes más Marce ” le dije con voz de niña mimada haciendo arrumacos, así caímos en un descasado sueño.

Ya más relajados, empiernados entre besos adolescentes, pensaba que había tenido mi primera sesión de sexo por ambas partes, varias posturas, había dado y recibido oral, grité como una puta loca y todo me había gustado. A mis 17 me cogí al novio de mi madre y ME ENCANTÓ!!

Marcelo ese día fue mi paño de lágrimas, mi amigo, mi amante, mi novio y lo mejor de todo mi hombre. Desde esa vez, he estado activa sexualmente con chicos más grandes y con experiencia. Y de vez en cuando, nos damos una escapadita Marce y yo para darnos por todos lados.

 

 

 

 PD: Soy Eli Flores. Me encanta escribir historias eróticas y leer sus comentarios aquí. Si no están registrados pueden pasarme correos a elifloresbaez (gmail) para contarme lo que sintieron cuando leyeron mis historias. Por ahí también los veré y si mandan alguna de sus fantasías también podré contestarles. Besos ricos en donde lo prefieran.
Me gusta / No me gusta

Las Vegas, apuestas a perder o ganar

Había decidido ir a Las Vegas a pasar un fin de semana de desmanes al máximo, pero nunca, nunca pude siquiera imaginar lo que me pasaría. Llegué al hotel de lujo donde trabaja un amigo mío que me consiguió una excelente tarifa.

Cuando llegué y pude saludarlo, me comentó que estaba de suerte, pues ese fin de semana se estaban hospedando muchos jugadores de futbol americano profesional por una premiación anual de la liga, por lo que el taco de ojo, o sea el agasajo visual, estaba garantizado.

No lo podía creer, por todos lados, en restaurantes, casino, alberca, pasillos, por todos lados había muchas hermosas bestias negras, blancas, latinas, de todos los colores, sabores, edades, y una constante común en ellos grandotes, animalotes, cabronzotes, machines, hasta me sentí pequeño y delgado con mis 1.82 cm y 90 kilos.

La primera noche, me lance a un antro gay regrese a las dos de la mañana, no había ligado nada y andaba cansado. Pero, entrando al hotel vi que en uno de los bares había muchos jugadores tomando y conversando, entré, pedí algo en la barra y me estaba dando un agasajo con esos bíceps, espaldas, y que nalgas.

Me dirgí al baño, y estaba solo, en eso llegó un jugador de casi dos metros de alto, negro, como de 28 años, una espaldota, dejo un espacio libre y se colocó en el mingitorio, sacó no una verga enorme, sino un monstruo negro, grueso venudo, cabezón entonado, pero no erecto. Me quede frío, impactado, helado, ese monstruo le medía como 18 centímetros en reposo. Debo aclarar que soy activo, pero una verga impactante a cualquiera le llama la atención.

Se la sacudió para terminar y yo seguía viéndolo, observando hipnotizado ese animalón, y se la volvió a sacudir, y otra vez, y comenzó a tomar más tono, y alce la vista y el muchachote me veía y sonreía, y en inglés me preguntó ¿te gusta? con una voz tan grave y profunda, que hasta me cimbró, moví la cabeza diciendo no o tal vez aturdido, y seguí con mi verga afuera, sin orinar, él se acercó, me dio mucho miedo, pensé que se había enojado por observarlo así, con su manaza me agarró una nalga, la apretó con fuerza y con la otra mano tomó la mía y la llevó hasta su bestia, me quede tenso inmóvil y él guió mi mano por todo lo largo de su grosor.

Era suave, pero bien entonada, sentía que eran metros de piel lo que había que mover por todo ese enorme tronco, soltó mi mano, y como automata yo solo recorría una y otra vez ese fierro gigante. Giré mi mirada hacia su rostro, sonreía cínicamente, me nalgueó con fuerza, y como  que desperté del trance. Se guardó todo, dentro de su short y me preguntó en qué habitación estás, le dije el número y me ordenó, vete para allá, te veo en 10 minutos. Y se salió, muy rápido sin lavarse las manos, en eso entró un chico de limpieza.

Me quede atónito, apendejado, me lave las manos, me eche agua en la cara y subí casi flotando a mi habitación, me metí a bañar, sin pensar mucho, tratando de asimilar qué diablos había sido eso, un machote, de casi dos metros, negro, con unas manotas y patotas, de un pene gigante, barbón, con unas nalgas de acero y brazos más grandes que mis piernas me dijo que vendría a cogerme???? ahh chinga, yo soy activo, qué pedo, no, no , no  menos con eso que tiene, no puede ser, no me voy a dejar, o bueno, nomás querrá una chaqueta a dos manos, o quizá podría mamársela… pero soy malo para mamar, casi nunca lo hago, soy activo, peor aún, nunca he dado el culo…. mmmmhhh bueno no soy virgen, pero a lo mucho lo he usado unas cuantas veces en la vida, y obvio, nada de ese tamaño, de hecho con penes más pequeños que el mio.

No, ni va a venir, me estaba cotorreando, pensaba todo esto mientras, me bañaba con la verga bien parada, me acariciaba con jabón, con fuerza y furia mis 20 centímetros, y con más jabón empecé, extrañamente en mi, a lavarme el culito, a enjabonarlo a meterme un dedo, poco a poco, a relajarlo, y seguía con una mano recorriendo mi verga, e introducía un segundo dedo, me dolía un poco, pero el jabón ayudaba, luego ya eran tres dedos, y un cuarto dedo que me costó trabajo meter, y me sorprendí de la relajación obtenida. Mejor saqué los dedos y deje de jalármela si no, ahí mismo terminaría.

Salí de la ducha, tomé una toalla y oí unos toquidos en la puerta, envuelto en la toalla fui a abrir, y al asomarme, de un manotazo empujaron la puerta, era el negrote del baño, entró rápidamente, cerró la puerta, casi me atropella del empujón y me espanté un poco. Me dijo, con su voz grave y profunda, tranquilo, no quiero que alguien me vea por esperar tanto en el pasillo. Ok, dije, un tanto nervioso y a la expectativa de qué iba a pasar, es decir, sí sabía, pero no tenía ninguna certeza en los detalles.

Me dijo, muy bien, recién bañado tu piel se siente fresca, me abrazó, me envolvió en esos brazotes y ese duro pecho, y me dio un beso que no disfruté, me dolió mucho, por que práticamente me metió toda su lengua, me mordisqueó la lengua y labios, me ahogaba y no podía ni moverme en ese apretado abrazo. Me soltó y hasta pude respirar. Me giré para ir a ponerme un calzón y con sus manotas me agarró las nalgas, me empujó hasta la cama y prácticamente me aventó y cayó encima y comenzó a mamarme el culo. Su lengua era enorme, le ponía mucha saliva, más que excitación, me provocaba cosquillas su lengua, su barbota, hasta que comenzó a juguetear con sus dedotes a la entrada de mi culito, lo mordisqueaba y me sentía un poco incómodo, pero al mismo tiempo quería tener esta experiencia.

Hasta este punto yo no estaba excitado, sino aturdido, deseando vivir esta experiencia pero con una incertidumbre y nervios impresionantes, creo hasta actuaba un tanto torpe. Después de un rato de estar ensalivando mi culo y juguetear con sus dedos a la entrada, introdujo uno hasta la mitad y me dolió un poco y puje, la dedeada y jebón previos habían ayudado a relajar y distendir un poco mi culito, y él dijo tranquilo, tranquilo, es para preparar tu culito y dejo su grueso dedote dentro sin moverlo, y siguió lamiendo la entrada de mi culito con su enorme dedo dentro, hasta la mitad, y comenzó a moverlo en círculos como abriendo y estirando mi culito.

Pensé que lo mejor era relajarme lo más posible, confiar y ceder ante sus caricias, y afloje el culito, él lo sintió y de inmediato metió todo su dedote, y tocó mi próstata, comenzó a acariciarla y a sentir entre rico y ganas de cagar, y apreté el culito, no fuera a salirse todo el excremento, tal vez no pero me dio esa sensación, y el dijo, no, no, no, no lo aprietes, déjalo como lo tenías, y afloje de nuevo, poco a poco, y el echó más saliva a la entrada y comenzó a meter un segundo dedo, despacio pero con firmeza y me sorprendió que entrara con relativa facilidad.

Se incorporo sin sacarme sus dos dedos de mi culo y con la otra mano se bajó el short, no podía verlo pero oía y sentía lo que hacia, comenzó a masturbarse viendo sus dedotes en mi culito, y empezó a moverlos adentro y afuera, poco a poco iba acelerando el ritmo, en cierto momento, los hundió al máximo y me lastimó un poco y puje fuerte y me soltó una sonora nalgada y dijo, ya, ya, no pasa nada, no pasa nada, y sacó un poco sus dedos dejando la punta dentro, echó más saliva y comenzó a meterlos, y cuando los tenía hasta dentro dijo, que rico ya son tres y ni los sentiste; me sorprendí y pregunté ¿cómo?, sí que tienes tres dedos dentro, ya estás listo para clavarte.

De inmediato lleve mi mano a su mano, y palpe, efectivamente, tres enormes dedos estaban en mi culo, entrando y saliendo sin que me doliera, resbalaban como si siempre lo hubieran hecho en mi culito. Los retiró completamente, y suspiré y me desplomé en la cama, baje mi culo y me quede impresionado de mi capacidad para relajarme.

Se desvistió rápidamente, se acostó a mi lado me acercó a su cara y otra vez me besó, pero con suavidad, me lleno la boca de su saliva , y empujó mi cabeza por su impresionante y duro pecho, así como su bien formado y peludo abdomen hacia verga, yo con los ojos cerrados y la boca semiabierta, esperaba bajar más, pero de repente, a medio camino calculado, su enorme cabezona frenó el recorrido de un golpe leve en mi rostro.

Es decir, su vergaza sobrepasaba por varios centímetros su ombligo, le llegaba casi a medio abdomen, eran 27 centímetros, gruesos, venosos y duros, con él no se cumplía esa frase de dos manos-cabeza libre, sino, tres manos y cabezona libre. Abrí los ojos y la boca, sorprendido, en ese momento pensé en levantarme y dejar todo, hice el movimiento, pero su manaza en mi nuca lo impidió, con su otra mano tomó su vergaza y la azotó en mi rostro, comenzó a darme vergazos en la cara, duros, fuertes, golpearme y hacerme sentir quién era este macho.

Sabía que no había opción yo había provocado (y de cierta forma buscado) esta situación, desde el baño del bar, con mis reacciones lentas  y torpes y decidí apurarme para acabar pronto con esto, que seguía hipnotizándome y generando una enorme angustia y miedo, no me sentía excitado, por eso abrí la boca y metió su cabezona, era enorme, como una pelota de golf, y comenzó a empujar más y más fuerte, pero sólo metía su cabezona y un poco más y me provocaba arcadas, dolor, me ahogaba y tosía, casi vomito en uno de sus empujones.

Paró y dijo, mejor te clavo de una vez, me acomodó boca abajo, yo super tenso, y él se arrodilló detrás de mi, escupió a mi culo, y untó toda la saliva, incluso metió un poco su dedo, luego se escupió su vergaza y la colocó a la entrada, empujó y apreté el culito, me dolió mucho, grite, y trate de safarme y él retiró su cabezona, me dio una fuerte nalgada, y me dijo relájate, y de nuevo comenzó a introducir un dedo, saliva, dos dedos, saliva y tres dedos, y me dijo así dejálo, abierto, no lo aprietes.

Tomó su vergaza, nuevamente apuntó su cabezona en mi culito y empujó lo mantuve abierto, pero cuando entró toda, por reflejo aprete el culito, y me dijo, no, no, aflójalo, dejálo como estaba, respira hondo y afloja, y así lo hice, apenas relaje un poco y empujo unos centímetros más, y puje fuerte, volví a respirar y relajar y metió toda su verga, entró hasta el fondo de mi culito, y puje mucho, casi gritaba, y él dijo bien, muy bien, eso es lo que debes hacer relajarte.

Comenzó a meter y sacar unos cuantos centímetros, suave, y giraba un poco su vergaza como para ampliar la entrada de mi culito, y comencé a gozar un poco, y de repente empujo más y entro más profundo, y me sorprendió, pase mi mano hacia atrás y palpe su vergota casi completa fuera de mi, sólo había metido su cabezona y unos tres centímetros. Se dio cuenta de mi sorpresa y sin esperar mi reacción, me hundió un poco más ese animalote y grité de dolor, y empujó más, mi cuerpo se puso super tenso, quería quitarme, comencé a gritar, y me soltó un fuerte golpe en la cara, me tomó del pelo y hundió mi rostro en la almohada, trate con mucha fuerza de safarme, y era un esfuerzo inútil, no movía ni un centímetro de esos 130 kilos de puro músculo y casi dos metros de altura.

Y empezó a empujar con más fuerza su vergota, sentía que me iba desgarrando el intestino, que estiraba al máximo y se reventaba cada pliegue, y sentía su respiración en mi cabeza, en mis orejas, bufaba en mis oídos, y me tenía fuertemente abrazado, me estaba violando este cabrón, me estaba costando muy caro el haber volteado a verle la verga en el baño, yo estaba gritando, llorando y moqueando y él gozando con mi dolor.

Se quedo inmóvil, y mi culo al rojo vivo podía sentir las palpitaciones de ese fierrote, ya quería terminar aquello, eso era una violación, pero creo que el único responsable era yo, por no haber frenado mi curiosidad y atención en este hombrezote o mejor dicho, esta bestia negra, barbón, vergón y cabrón.

Pasaron varios minutos, él inmóvil, dentro de mi y yo con el culo destrozado, cada segundo se me hacía eterno, ya quería que acabara, ya no quería saber nada, respiraba con dificultad, pues su peso me aplastaba, estaba moqueando, y sollozando, y comenzó de nuevo a moverse suavemente, sacarla un poco y meterla, pero eso ya era una tortura, sentía como se desagarraba mi culo, desde el anillo o esfínter exterior hasta cada pared interna.

Su pene de 27 centímetros, con esa impresionante cabezona, estaba destrozando mi interior, tanto el intestino, como mi voluntad y mi calentura inicial. Y poco a poco normalice mi respiración, mientras el se movía unos pocos centímetros fuera y adentro. Pasaron varios minutos, que me parecieron horas de tortura y ya más calmado, acostumbrándome al invasor, esta vez el tomó mi mano y la llevó a palpar su vergota, y con mis dedos temblorosos recorrí desde mi culito hasta la base de su pene, la mitad seguía afuera, no lo podía creer todo ese dolor, era de sólo la mitad, ahí quise levantarme. huir, empecé a gritar en español, en inglés auxilio, help, una fuerte cachetada con una de sus manazas me calló, luego un golpe seco en las costillas me torció de dolor.

Y él aprovechó para sujetarme fuertemente y meterme más su enorme verga, y ya no sabía que me dolía más la cara, las costillas o el culo, y nuevamente me soltó un golpe a las costillas, unas nalgadas muy fuertes y un par de cachetadas que me aturdieron todo, y aprovechó para tomarme del cabello, abrir con sus manazas mi boca y meterme una trusa, me sujetó con firmeza de las caderas y empujó, sin parar, hasta el fondo, pude sentir como forzaba y rompía mi segundo esfínter, el del fondo del culo, se oyó como si hubiera destapado el corcho de una botella, reventó mi esfínter, el más profundo, llegando a donde muy pocos alcanzan.

Y me abrazó como si buscara fusionarse conmigo, y su verga completamente dentro de mi, parecía tener vida propia y reclamar todo mi intestino como su propiedad, mi esfínter exterior y el interior habían pérdido la batalla de tratar de impedir la invasión, por más furza que habían hecho, el acero negro, con su enorme cabeza, dureza y largor, habían invadido todo rincón, estirando y roto todo lo que se les opusiera a su paso, incluso había sangre.

Se quedo inmóvil, nuevamente, pegado a mi, todo dentro de mi, y respiraba con fuerza en mi nuca, y comenzó a moverse, otra vez sacaba unos cuantos centímetros y volvía a meterlos, yo ya no sentía nada, ni dolor, ni mis piernas, ni mi culo, hasta mis ojos se habían quedado secos, ni lágrimas brotaban, su enorme cuerpo, dureza y firmeza de sus músuclos, su peso, todo él chocaba contra mi cuerpo, era tanta su intesidad que me sentía pequeño, frágil, y poco a poco comenzó a sacar más y meter más centímetros, fue acelerando sus embestidas, yo era como un pequeño muñeco de trapo siendo atacado, retorcido, abierto y destrozado por un animal enfurecido; y de repente, no supe ni cuanto tiempo pasó, comenzó a soltar su leche, chorros y chorros, parecía que no acababa, al mismo tiempo que recorría todo mi culo, no dejaba de bombear mientras terminaba, y me dio una estocada final, hasta el fondo, y se quedo inmóvil.

Terminó la pesadilla, pensé en ese momento, por fin, esta tortura terminó, pague muy cara mi curiosidad, más que movido por la calentura; era una experiencia que no podría contar, ni sentir orgullo, pues esto hábía sido una violación y no tuve ninguna decisión ni intervención, todo lo hizo él.

Y se quedo dentro de mi, respirando fuertemente, y lentamente se iba normalizando su respiración, y perdiendo la dureza de su miembro, yo sólo esperaba que se le bajara lo duro y no antes la fuera a sacar, si no, me dolería muchísimo. Pasaron varios minutos y seguía un poco entonada esa vergaza dentro de mi, mi culo palpitaba, escocido, adolorido, destrozado, sangrante, un poco jalado hacia afuera una parte mínima de mi intestino.

Y pasaron más minutos y nada, no se le bajaba al cien por ciento, y yo tenía mucho miedo de que la sacara y volviera a lastimarme. Me retiró la truza de mi boca, y pude respirar mejor, y me solté a llorar, desconsolado, y él a hablarme al oído, suavemente con su voz gruesa, profunda, diciéndome, perdón chiquito, es que estás bien rico, bien apretadito, y ver tu sufrimiento me excitó más, perdón, ¿me perdonas?, me hablaba con una ternura y un arrepentimiento, que le dije que sí, que no había problema, lo único que realmente quería, pensé, era que se saliera de mi y se largara pronto.

Y de repente el terror me invadió, su vergota comenzó a tornarse dura, nuevamente dentro de mí, y trate de safarme, pero era imposible que yo pudiera mover esa animalote, pesadote, de puro músculo que estaba encima de mi; y comenzó el mete y saca, me dolía, comencé a gritarle que ya no quería, me tomó fuertemente del cabello y hundió mi rostro en la almohada, la mordí con fuerza para aguantar el dolor, sentía que la gran cantidad de mecos que me había echado servían como lubricante, su vergaza resbalaba con facilidad y el dolor iba disminuyendo, como si su esperma fuera un ungüento para calmar el escosor de mi culito.

Hasta ese momento comencé a sentir alivio, menos dolor, y extrañamente después de varios minutos experimenté placer, que iba aumentando poco a poco, incluso paré las nalgas y él me soltó ya solito entraba y salía de mi, sin abrazarme, sin someterme, yo seguía mordiendo la almohada, el dolor aún era fuerte, pero disminuía lentamente. Paso su manaza hacia mi verga, que por su tamaño hacía sentir pequeñitos mis 20 centímetros y comenzó a masturbarme, se me paró de volada, y sin alcanzar su dureza plena, comencé a soltar chorros y chorros de semén, fuertes mecos, y una parte los tomó con su mano, y los llevó a su verga y mi culito y los embarró.

Siguió bombeando, sin parar, y mi placer aumentaba, en un momento, se quedo quieto, inmóvil, y yo comencé a mover mi culo adelante y atrás, recorrer todo su chilote, y en uno de esos movimientos se safó de mi culo, de inmediato lo colocó a la entrada y enterró de un único movimiento y goce impresionantemente. Bajó sus manos a mis nalgas, acercó sus dedos estirando la piel cercana a mi culito y avanzando hacia mi hoyito lo abrió al máximo, y enterró ahora sí hasta el fondo, al máximo posible, el 100 por ciento de su carne. Grité, me desplomé y siguió bombéandome. Sacó su vergaza, completa y me la dejo ir entera, nuevamente varias veces, y cada estocada yo gritaba de dolor y placer. Nuevamete soltó su leche, sin dejar de bombear, sin parar hasta que me la enterró toda y se quedo inmóvil.

Esta cogida sí la goce, con mucho dolor, pero ya con un placer igual de intenso, pensé que se quedaría dentro, pero pasaron unos segundos y se salió violentamente y rápido de mi culito, sonó muy fuerte cuando se chispó su vergaza; se fijó y observó como sus mecos resbalaban de mi culo hacia fuera, varios de sus chorros, mucha de su leche salía, mezclada con algo de sangre y un poco de suciedad, y dijo que rico, le dio un lengüetazo, comenzó a mamarlo, vio la hora y dijo algo de unos amigos, del bar, que se iba que luego me veía, dejo apuntado su número de cel y correo-e en una hoja de papel, se vistió y salió rápido del cuarto. Me quede inmóvil en la cama, derrotado, acabado, debilitado, pensando, tratando de asimilarlo todo lo que había pasado, como si hubiera despertado de un sueño-pesadilla-alucinación,

Unas horas después, como a las seis de la mañana, entró un mensaje a mi cel, que si podía pasar a verme, quería saber si estaba bien, pues le preocupaba que me había roto el culo, le dije que estaba bien, que si quería pasar estaba bien; me levanté y me fui al baño, oriné y me lavé la boca, me dolía el abdomen, estaba lleno de gases, y me senté, de repente sentí como salían de mi, estos aires y parte de los lechazos de este cabrón, aún tenía mucho de él dentro de mi, y el culo aún palpitaba tratando de recuperarse.

Me limpié, lavé las manos y tocaron a la puerta, fui así desnudo a abrirle, y nuevamente, su entrada con fuerza, empujándome, me abrazó beso intensamente, sentí un asco, sabía a puro alcohol, botanas y cigarro, fue asqueroso. Me tiró en la cama, y comencé a decirle que no, que me dolía el culo aún, y me soltó una cachetada con su manaza, dejándome aturdido, aprovecho para girarme boca abajo, y no se desnudó, sólo bajo el cierre de su pantalón se sacó la vergaza, se echó saliva y la metió de golpe, como si siempre hubiera entrada en mi culito.

Iba a gritar y nuevamente sus manazos en la cara, golpes en costillas, y su vergaza en mi culito, bombeó unos tres minutos y soltó su leche, se desplomó encima de mi y casi de inmediato se quedo dormido, me safé debajo de él, y lo deje en la cama, lo observe y vi que dormía profundamente, empecé a devestirlo, me costaba mucho trabajo mover semejante animal, y cuando quedo totalmente desnudo, no cabía en mí del placer visual que ese hombre provocaba en mi, un cuerpo de ébano, perfecto, peludo, enorme, y su vergota y huevotes una maravilla.

Lo giré boca abajo para apreciar su espalda, sus piernas, sus nalgas perfectas, duras, velluditas y se me paró la verga, comence a acariciar y recorrer su espalda y piernas hasta concentrarme en sus nalgas y se me ocurrió que podía mamarle el culito, asi como estaba de borracho y dormido, y me costaba trabajo separar tremendos bloques de carne dura, maciza de primera calidad, y tocar con mi lengua ese culito de macho.

Poco a poco, mientras mamaba, la verga seme puso dura y decidí que se la clavaría, pero me daba miedo ue despertara y no loe gustara o fuera a golpearme; pero debía arriesgarme, no siempre y muy pocos tienen una oportunidad como esta. Le puse mucha saliva, saqué lubricante y le puse en el hoyito y yo en mi verga, y comence a acomodarme encima de élm sin aoyarme demasiado, y luego a meter la verga, era un culito super relajado, que me permitió entrar al fondo sin problemas, y comencé a bombearlo suave, disfrutando la sensación, y acelerando ei ritmo, casi 20 minutos de bombeo y le solte en el fondo de su intestino, mis lechazos más abundantes y potentes que hubiera soltado en las últimas cogidas.

Terminé y de inmediato me iba a retirar y escuché su voz, adormilada, entrecortada y débil, quédate ahí, quiero tenerte arriba, y me sorprendí, él había sentido todo, me dijo acomódate y duérmete encima. Wow,  esa cabronzote era una cama de carne deliciosa, un lujo que no podía rechazar, me acomode y dormí encima.

A medio día me despertó su movimiento, se levantó y fue al baño, se acostó y dijo dame leche papá, la quiero en la boca, y lo tomé de la cabeza y baje a mi verga y comenzó a mamar, contrastaba su enorme cuerpo con la actitud sumisa, casi infantil mientras mamaba, 15 minutos después y solté mi leche, en el fondo de su garganta, y el sólo tragaba y chupaba con fuerza; cuando acabé de levantó de inmediato, como impulsado por un resorte, tomó mis piernas, as subió a sus hombros escupió un poco de mi semen retenido en su boca, lo puso en la entrada de mi culo y otra parte la untó en su vergaza, la llevó a mi culito y me clavó la mitad, me tapó la boca con una de sus manazas para ahogar mis gritos y con tdo su peso encima, me controló y dejo caer toda la verga en mi culo.

Bombeó varios minutos, me soltó la boca, yo pujaba y gemía muy fuerte, me estaba lastimando mucho; siguió bombeando, abrí los ojos, y era una vista espectacular, su tremendo cuerpo moviéndose, estiré mis manos y empece a recorrer ese pecho musculoso y peludo, sus brazotes, pero lo mejor su rostro de mahco cabrón, gozando, entrecerrando los ojos, sientiendo como su verga se frotaba dentro de mi culto. Y pasada casi media hora soltó su leche.

En cuanto acabó, se salió de mi, oyéndose un sonoro ruido caractaerístico cuando sale una enorme verga de un culito bien húmedo o aguado de tanta leche. Se vistió y se fue, me habló de su habitación se despidió. Me bañé, bajé a desayunar con mucha hambre y muy adolorido del culo, piernas, bocas, verga, de todos lados, pero muy satisfecho.

Meses después, me fui a vivir a su casa, para todos yo era su asitente personal, le programaba citas en la estética, hacía trámites bancarios, supervisaba labores de jardinería, cuando él comía en su casa, coordinaba a las cocineras para preparar algo de la dieta de su nutrióloga o algo especial si él lo solicitaba, hacía las compras para su casa, veía si se necesitaban reparaciones, hacía un poco de todo. Frente a todos me trataba de usted, con distancia y cierta frialdad, a veces uno que otro maltrato. Pero en las noches, cuando todos se iban, empezaba lo nuestro.

Luego, se tuvo que casar que una celebridad de la música pop; no fui contratado, me tuvo que cortar, entendí perfectamente, regresé a México, me enteré poco después de su cambio de equipo, después su divorcio (como originalmente quedo pactado desde que se arregló el noviazgo y boda entre estas dos celebridades) luego me mandaron llamar de su equipo, pues me había dejado bien recomendado, y ahora un recién llegado QuarterBack requería un asistente personal. Me fui nuevamente a Estados Unidos, este joven es heterosexual y no me quedo en su casa, diario voy y me regreso a mi departamento.

Hace poco, me llamó, charlamos y me envió un correo-e. Ahora voy en un vuelo comercial, a residir nuevamente con él, seré otra vez su asistente personal, y mi cuerpo ya siente, ya necesita sentirlo dentro de mi, y estar dentro de él.

 

 

 

 

 

 

 

 

Me gusta / No me gusta

La sumisa de mi hermana parte 2

La sumisón de Mi hermana Milagros parte 2
Al día siguiente, después de apreciar la trementa cogida que recibió mi hermana por parte del degenerado de Jhony, pensé que lo primero que haría mi hermana, era en ir directo a la comisaría a denunciar el hecho (la violación). Pero para mi sorpresa no fue así.
Por la mañana, mi hermana seguía cansada y con dolores en su cuerpo, pareciera que ayer recién la hubieran desvirgado. Así que sólo descansó todo el día, sin salir de casa, y claro sin ver a ese degenerado que la había lastimado sexualmente el día anterior. De esta manera, mi hermana no salió de casa para nada.
Al segundo día, (jueves) pensé que por fin iba directo a la comisaría para meter preso al violador ese. Mi hermana se cambiaba de manera atractiva, con pantalón negro algo apretado, reslataba sus piernas y sus nalgas, con una blusa negro con rojo, muy elegante, con tacos altos. Cuando salía de la casa pasó algo que llamó nuestra atención, sobre todo la de mi hermana.
De la puerta del costado, donde vivía, y aún vive Jhony, salió una mujer de unos aporximados 32 años, era bonita, pero mi hermana era mucho más. Al salir se dieron un beso en los labios con Jhony, parecieran pareja o amantes, algo asi. La cara de mi hermana al ver ese acto fue de desconcierto total, hasta llegué a pensar que sería de celos.
A los 15 minutos mi hermana entró a casa del degenerado ese, desde luego yo ya estaba escondido en el lugar de siempre, para obsevar lo que jamás pensé que iba a suceder. Al entrar mi hermana vio a Jhony parado en el pasadizo con una sonrisa sarcástica cuando empezaron a discutir.
Jhony: Hola Milagritos, como amaneciste después de nuestro gran encuentro.
Mi hermana: Maldito! ahora mismo me voy a la comisaría a denunciarte. Eres un desgraciado, le dijo ella. Jhony, al escuchar eso, se acercaba donde mi hermana.
Jhony:  Sabes que eso jamás sucederá, siempre me vas a recordar, no lo puedes negar. Además,  por qué vestida tan elegante para ir a una comisaría.
Mi hermana: Eso a ti no te interesa maldito, pronto te quitaré esa sonrisa y así no podras ver a ninguna de tus mujerzuelas, como la que acaba de salir.
Jhony: Ahora entiendo Milagritos, estás celosa, recontra celosa, no lo puedes ocultar, mira tu cara, roja y enfurecida. Jhony tenía razón, la expresión y los gestos de mi hermana eran las de una mujer celosa, no podía creerlo.
Mi hermana: Celosa yo de ti? Imbécil como crees eso. Mi hermana trataba de disimularlo. Cuando Jhony volvió a cogerla con su brazo por la cintura fuertemente como anteayer donde la hizo suya a mi hermana.
Jhony: Sé que estás celosa y no lo puedes negar. Ahora mismo te lo voy a demostrar Milagritos.
Ni bien terminó decir eso, besó nuevamente con furia los labios de mi hermana, mientras con sus manos acariciaba sus nalgas y sus tetas. Mi hermana se resistía, intentaba zafarse, pero este con su gran fuerza hacía inútil su esfuerzo, hasta que nuevamente logró quitarle su blusa, dejándola en sontén, ahora, traía puesto uno de color azul.
Jhony derriba a mi hermana sobre el sillón y la abre de piernas, allí con sus dedos empieza a sobar la conchita de mi hermana, hace circulos con sus dedos sobre su pantalón ala altura de la vagina de mi hermana, allí creo que pone fin a su resistencia. Este le quita sin problemas sus pantalones, dejándola por segunda vez en interiores.
Jhony: Veo que ahora traes unos de color azul, bien me hicste caso, ya no usarás blanco porque ya no eres virgen. Mi hermana solo jadeaba.
Mi hermana: ahhhhhhhh siiii
El cerdo de Jhony seguía masturbando a mi hermana con sus dedos, hasta que de pronto paró y se levantó, y le dijo: Vete de aquí, ponte tu ropa y ándate a tu casa. Increíble lo que este hombre había hecho, tenía a una mujer semi desnuda y le dice eso.
Mi hermana: Que has dicho?
Jhony: Eso fue para demostrarté que en realidad estabas celosa, y que viniste a mi para que te cogiera otra vez. Jhnoy le lanzó su ropa a mi hermana.
Jhony: La otra vez te dije que tienes un gran cuerpo, pero no sabías utilizarlo y eso me disguta mucho, así que la única beneficiada eres tú. Mi hermana no decía nada, estaba paralizada por las palabras de ese hombre.
El tal Jhony le dijo que aquella mujer que vio saliendo era una amante suya, como ya lo sospechaba mi hermana, y que ella sí era una verdadera hembra en la cama y que lo complacía en todo, y no como mi hermana que aún no sabía moverse.
Jhony: tú, eres una nena que recién se hizo mujer conmigo, y no sabes nada, pero te daré una oportunidad para esta noche, primero vístete que esta tanga que traes puesta no me gusta en nada. Mi hermana comenzó a ponerse su blusa y su pantalón, mientras este le decía: Si quieres volver estar conmigo esta noche vendrás con una tanga y sostén rosado, un polito rojo al ombligo y unos pantalones chicle a la rodilla color blanco. Si no los tienes te los compras. A las 11 de la noche te espero en mi cuarto, de lo contrario te olvidas de mi. Mi hermana no respondía, volvió a decir: Entendiste
Mi hermana: Si entendí, le dijo.
Jhony se acercó a ella y le dió otro beso. Cuando se fue le dio una palmeada en sus nalgas.
Mi hermana al salir de la casa de Jhony era las 11 y volvió en la tarde eso de las 4. Traía una bolsa que eras de tiendas de ropa. Cuando se fue a comprar a la tienda, vi su contenido, y no podía creer, era la ropa que ese degenrado la había ordenado ponerse.
A las 9 mi hermana tomó una ducha y se aregló con la ropa que se había comprado, realmente estaba hermoza, sexy, con ezas zandalias con taquito, antes de salir de casa le dijo a mis padres que iba a una fiesta en casa de una amiga. Al escuchar eso me fui a clostet que da a la ventana del cuarto de Jhony.
A las 11 en punto salió de la casa y de manera rauda entró a casa de Jhony. Cuando la vi entrar a su cuarto con su polito rojo al ombligo, donde se le veía su cinturita, y sus lindos pechos marcados, junto a su pantalón chicle blanco, reslatando sus lindas piernas dibujadas y un culito que era un verdadero bocado.
Jhony: Vestida como esperaba, además veo que eres puntal Milagros, o te llamo mejor mi zorrita.
Mi hermana: No me llames así.
Jhony: Primero que todo, la palabra no, jamás debe de salir de tu boca. Me entendiste?
Mi hermana: Si, esta bien.
Jhony:  debo llamarte mi zorrita? otra vez repitió la pregunta
Mi hermana: si
Jhony: Así esta mejor, te quiero decidida con ganas de aprender, debes ser toda una puta en cama para que sigas conmigo, de lo contrario te dejo. Recuerda que esta es tu última oportunidad. Así que date una vuelta y acércate a mí.
Mi hermana obedeció y al voltearse observó ese trasero que estaba levantado por esas sandalias con taco alto, y este la besó con locura su boca, sus manos manoseaban  su culo, cintura y tetas de mi hermana. La tumba a su vieja y mal olienta cama para disfrutar del perfume de mi hermana. Veía a mi hermana más decidida, retorciéndose en la cama.
después de 15 minutos de besarla y manosearla, mi hermana estaba exitada. Ella misma se quita su polito y su pantalón chicle quedando en ropa interior de color rosado.
Jhony: te felicito es el color para la ocasión zorrita.
Mi hermana: De veras te gusta? me da gusto saber eso.
Jhony: si mi zorrita, así me gusta decidida
Parece que lo dicho por Jhony a mi hermana en la mañana hirió su ego de mujer,  por lo que mi hermana ya estaba aprendiendo a comportarse como una puta en la cama. Se quitó su sostén dejando a su vista sus lindas tetas que aún tenían la marca de Jhony.
Este se quito su bividí y tu short quedando en calzoncillo, cuando mi hermana se iba a quitar su tanga, Jhony la detuvo.
Jhony: Esta prenda te la quitaré yo con mis dientes.
Así lo hizo, con sus dientes empezó a bajar a tanga rosa de mi hermana hasta el suelo, mi hermana inmediatamente separó sus piernas, dejando a la vista su presiosa conchita. Jhony no dudó en comércela.
Mi hermana: ahhhhhhhhhhhhh ufffffffffffffff suspiraba mi hermana. Me encanta, decía ella.
Jhony: ¿cuántas veces te han comido la concha?
Mi hermana: tu eres el primero y seguía suspirando ahhhhhhhh
Jhony: veo fue un tonto tu ex novio. Y seguía con el sexo oral.
Al rededor de media hora le hizo el sexo oral, cuando mi hermana soltó su primer orgasmo de la noche. Ahhhhhhhhh Siiiiiiiiiiiiiiiiii. Este le apretó las tetas en señal que no grite mucho.
cuando vi separar sus piernas pensé que se la cogería de nuevo, pero no. Se detuvo y le dijo a mi hermana que se arrodille en el colchón, este se paró en la cama y  puso la cara de mi hermana a la altura de su pene.
Jhony: Sabes lo que tienes que hacer. Mi hermana le quitó sus calzoncillo y dejó frente a ella su gran pene erecto, en realidad era enorme y apuntaba hacia el techo, y le dicía: Que esperas zorrita.
Mi hermana: Nunca hice un sexo oral a nadie
Jhony: tu ex realmente fue un imbécil. Métetelo a la boca y chúpalo.
Mi hermana: ok. No podía creerlo ver  a mi hermana metiéndose ese gran pene su boca por su poca experiencia hizo doler a Jhony y este le dió una cachetada a mi hermana.
Jhony: No uses los dientes zorra de mierda que me duele solo tus labio y lengua ok
Mi hermana: ok Mi hermana seguía gluppppppp glupp. Por 20 minutos le chupó su pjia, era algo que no hizo la otra vez
Jhony luego hecho a mi hermana en la cama y esta se abrió de piernas para que permita entrar su gran pene de Jhony en su concha. Este la hacía doler de nuevo y mi hermana gritaba ahhhhhhh sigueeeee ahhhhhh ohhhhhhhh hasta que entró todo su pene.
Jhony: tienes la concha estrecha, pero eso me gusta, mi putita. Espero nuevamente que asentara su pene en la concha de mi hermana y empezó a bombear con fuerza de nuevo.
Mi hermana: ohhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii uffffffffff. Mi hermana lo disfrutaba y movia sus caderas para que ambos sientieran mucho placer, su cara de Jhony de satisfacción no lo ocultaba. Aprendes bien mi putita, me gusta, decía, mintras seguía bombeando.
La puso en cuatro, como perrito a mi hermana, y ella coperaba haciendo movimientos hacia atrás y adelante y este detrás de ella se movía con furía para llegar a su segundo orgasmo , luego se hecho y colocó a mi hermana encima de él.
Jhony: vamos Milagritos quiero verte como te mueves.
Mi hermana hacía movimientos en círculos sobre la pinga de Jhony sus tetas se movías y este las sujetaba. Ella seguía moviendose y jadeaba con más fuerza hasta que llegó a su cuarto orgasmo y lo volvió a gritar ahhhhhhhhhhhhhhhhhh. Jhony puso a mi hermana hechada de nuevo y cogió sus piernas con sus manos y seguía con la follada los golpes eras cada vez más duros los sonidos, la de la pija de Jhony y la conchita de mi hermana y otro orgasmo más para mi hermana.
Se levantó, pensé que había terminado, pero volví a equivocarme, mi hermana ya estaba sin fuerzas. Jhony le dijo ponte en cuatro. Mi hermana obedeció. Se acercó a ella y su dedo del medio fue directo al culo de mi hermana.
Mi hermana: Ahiiiiiiii  Me duele le dijo ella.
Jhony: calma perra, es solo al principio. metió todo su dedo índice, mi hermana gritaba, y este oredenó que se calle. Al minuto su culo de mi hermana se acostumbró al dedo de jhony, luego metió el segundo dedo. Volvió a gritar y este le daba de nalgueadas a su trasero en señal que se calle. La seguía palmenado hasta que metió su tercer dedo y empezó hacer círculos en el culo de mi hermana.
Mi hermana: AHHHHHHH, el dolor que sintió era terrible.
Se puso frente al trasero de mi hermana y con su pene apunto al culo de mi hermana. Mi hermana mordía las sábanas para aguantar el dolor. Jhony coloca la cabeza de su pene en el ano de mi hermana que estaba algo dilatado por los dedos de Jhony.
Hace una presión fuerte y logra meter la punta de su pinga en el culo de mi hermana, ella seguía mordiendo la sábana. Luego de 1 minuto hace otra presión hasta meter la mitad de su pene. Los pies de mi hermana golpeaban el colchón, hasta que cogió sus caderas y presionó contra él, hasta que metió todo su pene en el culo de mi hermana. Sus ojos estaban blancos.
Jhony: Por fin te rompí el culo perra. La otra vez no lo hice porque quería darme ese lujo ahora. Además desvirgué tu boca, tu culo y boca son mios, también tu concha.
Mi hermana no se movía hasta que después de haber asentado en su culito la pinga de Jhony el dolor fue disminuyendo y Jhony empezó a bombear. Y eran gritos de dolor con jadeos de placer
Mi hermana: ahhhh uffffff
Jhony: Veo que comienzas a disfrutarlo, te rompí ese hermozo culo que tienes. Ahora eres toda una mujer, mi mujerzuela, mi puta, mi zorra.
Mi hermana: siiiiiii ahhhhhh aun me duele ohhhhhh, luego ya era puro placer para mi hermana
Jhony se hecha de neuvo en la cama ahora mi hermana sobre él. Increible, sorprendente ahora mi hermana hechada con su culo sobre la pinga de Jhony, y ella era quien so movía como toda una puta.
Mi hermana: ahhhhhhh siiiii, lo disfruto mucho, me encantaaaaaaaaaa ufffffff.
Jhony la voltea, la pone boca abajo y él sobre ella chancado con su pene el culo de mi hermana que se movía como loca, hasta que se viene.
Jhony: Grrrr dijo Jhony y se vino en el culo de mi hermana. esta seguía tirada ya sin fuerzas. Podía ver como salía y chorreaba el semen de Jhony sobre el ano de mi hermana totalmente dilatado. Jhony acercó su pene a la boca de mi hermana y le ordenó que se lo limpiera. Ella obedeció y la dejó limpia.
Al cambiarse le dijo: Esa tanga rosa, ya no te volverás a poner, pasaste la prueba. Búscame el sábado si. cambiate y vete rápido. Pero mi hermana no tenía fuerzas, se veía temblar en la cama.
A la hora recién se bañó y se cambió veia su cuerpo marcado por los golpes sexuales de Jhony. Antes de irse Jhony felicitó a mi hermana de nuevo, mi hermana se despidió de un beso en la boca de él, y Johy le dijo: al de abajo también tienes que despedirte de un beso y mi hermana obedeció y besó su pene una vez más por ese día y se fue.

Pronto la tercera parte, espero que les haya gustado.

Me gusta / No me gusta

EL CUIDANDERO.-II-

EL CUIDANDERO.-II-  Por: Apasionada

Durante esa noche la confusión vino a mi mente calenturienta. Pensé que había ido demasiado lejos seduciendo a este anciano, vendrá como acordamos, o hará  algún comentario a mi pareja Antonio que me perjudique, o sentirá  pena, o a lo mejor  no se siente bien, en fin,  ansiosa esperaba el otro día para ver que sucedía.

Domingo  se demoraba y me asaltaba todos los pensamientos que había tenido por la noche. Cada vez ansiaba mas su presencia. Nuevamente vestía mi corta bata de cuello ancho que me cubría un poco mas arriba de mis rodillas, de tela de algodón casi transparente que dejaba traslucir el color oscuro de las amplias y recrecidas  aureolas de mis grandes tetas  notándose mis pezones siempre erguidos debido al rose con la tela. Como el día anterior  no llevaba puesto ni pantaletas ni sostén  debajo de ella que impidiera mi plan de seducción al fuerte y fibroso anciano cuidandero.

Por fin llego, se veía pulcro, recién rasurado, vestía un pantalón de algodón tipo mono deportivo que le quedaba un tanto amplio; Antonio que ya había reiniciado su habida lectura, al verlo le dijo: “Domingo estas vestido como para pedirle un milagro a la Madona!” a lo que respondió con un tímido gesto de aceptación y antes de que hiciera otra cosa le  recordé que debíamos ir a buscar  frutas al cultivo. Domingo acepto con un “si niña” y dijo ir a buscar las herramientas necesarias y me avisaba. Entre tanto, Antonio me pedía que trajera algunas uvas.

Domingo me indico que debíamos salir ya, llevando consigo una escalera, una pequeña manta, un balde y una extensión. Por el camino solo acordamos ir primero al  cultivo de durazno y luego pasaríamos al de uva. Ya bajo unos frondosos duraznos, Domingo coloco la pequeña escalera para con en ella y ayudado por la extensión metálica apropiada a tales fines,  se disponía a bajar los mas  grandes y maduros duraznos, cuando le dije que quería hacerlo, que me ayudara y me dijera como, lo que acepto no sin antes advertirme que podía caerme si no tenia cuidado y buen equilibrio.

Lentamente fui subiendo la escalera en A, de unos 5 pasos que terminaba en un pequeño descanso, mientras lo hacia se movía un poco lo que me causaba temor, pero estaba dispuesta a provocar nuevamente a Domingo que empezó a sostenerme dándome sus manos al inicio y luego colocándolas en mis piernas o muslos advirtiéndome de tener cuidado de no caer. Solo atinaba a decirle: “Tranquilo, Tranquilo Domingo, además tu no me dejaras caer”.

Ya cuando me estabilice tenia un pie sobre el descanso final y el otro en el inmediato inferior con mis piernas un tanto abiertas mientras con mis manos y los brazos extendidos trataba de alcanzar los primeros frutos. Esta posición subía mi frágil camisa de dormir dejando ver totalmente mis gruesos muslos, mis firmes y redondas nalgas  y  por la entrepierna  parte de los labios menores de mi cuca que sobresalen bastante de los mayores. A veces abría mas una pierna que otra para que mejor me viera, y  pude ver como Domingo dando vueltas a la escalera me veía por debajo de la camisa mientras yo simulaba no verlo.

Por debajo de  su amplio pantalón y pronunciada horizontalmente  hacia delante, se apreciaba una increíble pero fuerte erección de su larga y gruesa verga cuya cabeza sobresalía, erección que no podía ocultar, debido a la misma amplitud de su pantalón.. Entonces para facilitarle mas su visión apoye uno de mis pies en el tronco del durazno, quedando totalmente abierta de piernas y apoyándome de una rama daba la espalda a Domingo que de inmediato y con la escusa de sostenerme, prácticamente se metió por entre mis piernas y por detrás para observar mi cuca totalmente abierta, hinchada y humedecía por la excitación. A propósito provocaba algunos movimientos que hacia que Domingo aprovechaba para meter sus manos por entre mis muslos e incluso a sujetarme por las nalgas.

Luego  quise bajarme pidiéndole que me sujetara por la espalda  y cuando bajaba, sentí como su enorme verga, bajo su pantalón,  se deslizaba por entre mis muslos descubiertos y por entre mis nalgas, pues mi camisa quedo subida sobre mis caderas, mientras una de sus manos me tomaba por la cintura y otra nerviosamente llego a  agarrar una de mis tetas. Al llegar al piso mientras arreglaba  mi bata y el pelo, Domingo me decía: “Perdóneme niña, pero tuve, sin mala intención, que agarrarle las piernas, o el trasero y hasta por un seno, para que no se me fuera a caer” Sonrriente le dije: “Agárreme por donde sea, con tal de no caerme y estas perdonado mi viejito”

Ya se sentía la necesidad entre nosotros de estar juntos, pero nadie tomaba la iniciativa  esperada y así decidimos irnos a los tenderetes de uva, por el camino le pregunte si tenia esposa y me dijo que tenia 20 años viudo y vivía con una hija, pero que siempre le hacia falta una “compañerita”, porque el se sentía todavía muy bien, mas que cualquier otro hombre,  para hacer de todo; llegamos al sitio y   colocamos nuevamente la escalera para tomar los racimos mas altos. Le dije que yo las bajaría, ya no se opuso, todavía se notaba la excitación en su miembro. Subí  tres escalones, justo la altura para que quedara mi cuca frente a la cara de Domingo que de nuevo me sostenía. Al subir mis brazos mi camisa nuevamente se subió hasta el final de mis muslos e inicio de mis nalgas, subí un pie al próximo escalón, la vista de mi sexo y nalgas era total. Sentía la calida respiración agitada de Domingo entre mis muslos, entonces provoque un breve movimiento que  hizo que  Domingo se abrazara con fuerza a mis  muslos para que no cayera quedando su cara entre ellos y  entonces impulsivamente termine por cubrir su cabeza con mi camisa  y empecé a sentir como besaba tiernamente mi húmeda y recrecida cuca. Me bajo alzada manteniendo la cara entre mi sexo y  me deposito en el piso mientras extendía la pequeña manta que traía.

Me pidió con ternura que mantuviera cerrados  los ojos hasta que me dijera cuando abrirlos, lo hice, mi cuerpo experimentaba un leve temblor y luego lentamente fue quitando mi camisa hasta quedar totalmente desnuda, sus manos agarraban con firmeza mis grandes y provocativas tetas y empezó a chuparlas y lamerlas, diciendo en baja y sentida voz: que ricas tetas tienes mi niña humm.., que tetotas tienes mi niña riiica. Asi seguía y yo permanecía con los ojos cerrados sintiendo como exploraba todo mi cuerpo.

Bajo lentamente besándolo, paso seguido su lengua por mi ombligo, mientras agarraba y soltaba con firmeza  mis tetas humm, riiico, que divino,   beso mi cuca con delicadeza y me la abrio pasando  su lengua por mi húmeda raja saboreándola, humm.. que ricura de cuca tienes humm, y chupo mis labios menores, esta mojadita, riiica. siguió besando mis muslos, las rodillas,  hasta llegar a mis pies, los tomo entre sus manos y beso uno a uno mis dedos. ¡Este hombre resultaba ser a pesar de su edad, el hombre que buscaba para sacar todo mis deseos eróticos y sexualidad adormecida!.

Luego me volteo boca abajo y empezó a besar y lamer la planta de mis pies, subiendo por mis piernas, un agradable cosquilleo invadía mas y mas mi cuerpo; se detuvo para besarme detrás de las rodillas  y luego beso la parte de atrás de mis muslos. Te gusta?.. siii… riiico… sigue asi… me vuelves loca… Sigue papi… sigue… Llego a mis nalgas, las lamia y besaba mientras acariciaba mi cuca húmeda por entre las piernas, riiicoo.. luego  las abrió y pasaba sus dedos por mi culito y me pregunto: te han desflorado el culito que lo tenes lindo y rosadito? Le dije que no, y repuso,  Dame esa dicha mi niña… lo deseo…será nuestro gran secreto y nadie sabrá lo nuestro. Solo alcance a decirle: Despues… después!… Ya quería que me penetrara … Domingo no insistió y siguió subiendo por el centro de mi espalda hasta llegar a mi cuello y allí me beso muchísimo, Me sentí desfallecer, mi cuerpo se contorneaba involuntariamente de placer, me coloco nuevamente boca arriba;  no abras los ojos me decía. Me tenia totalmente dominada.

Sentí quitarse su ropa  y se puso sobre mi  colocando su imponente verga sobre mi cara.,  sus flácidas bolas rozaban mi boca mientras que la ardiente cabeza de aquel monstruo venoso, largo y grueso pasaba por mis ojos primero y luego por entre mis labios,. Bajando un poco mas lo aprisiono entre mis tetas mientras se movía masturbándose con ellas, Lugo bajo mas y haciendo que le abriera las piernas pasaba de  abajo a arriba la cabeza de su miembro por la rajita humedecida de mi cuca, separando mis labios menores y rozando mi clítoris excitado.

Luego lo pasaba  por entre mis muslos y  finalmente agarro mis pies y lo coloco entre ellos masturbándose. Me volteo y lo subía lentamente con movimientos circulares y de arriba abajo por entre mis piernas y así llego a mis robustas  nalgas, pasando seguido su cabeza humedecida por su babita seminal, entre ellas y con ambas manos las separo y  coloco su inmensa verga a lo largo de ellas y luego las soltó quedando aprisionado entre ambas, y nuevamente se movía lentamente, como lo hizo antes con mis tetas, como queriendo masturbarse con mis nalgas.

Se acostó a mi lado boca arriba y me dijo: ahora si niña divina , abre los ojos y entreténgase con mi pájaro, es suyo… Me incline y pude apreciar aquel imponente y retador  instrumento parado apuntando al cielo, sus bolas flácidas y largas caían entre sus piernas  entreabiertas, de su escaso bello púbico amarillento y blanquecino nacía el tronco largo y grueso de su verga, surcado de azulosas venas de diferentes tamaños y grosores, tensas a reventar por la sangre que contenían, dándole un aspecto especial y excitante, coronado por una pronunciada cabeza  con forma de durazno o capucha de hongo, cuyos bordes sobresalían un poco mas que el grueso tronco. Su color era un rojo oscuro, que brillaba y reflejaba la luminosidad que pasaba por entre el follaje de las plantas de uva. Este instrumento estaba dispuesto a penetrarme y lo deseaba poseer.

Me coloque entre sus piernas me agache y empecé a lamer sus bolas y besar y lamer su verga hasta llegar a la brillante cabeza de la que  salía su viscoso liquido. Dificultosamente pude meterla en mi boca pero se la seguí lamiendo mientras con mis manos lo masturbaba,  y agarraba sus bolas, sigue niña… Siii…  Que riiico… dale… dale mi niña buena… dale mamita… sigue humm..! Seguía entretenida con el magnifico ejemplar mientras placidamente Domingo miraba satisfecho lo que le hacia… Sigue mami… sigue!.. Tome sus bolas y metia una a una en mi boca y se las chupaba. Dame asi mamita linda, riiico aahhh… dale, dale…

Quería tener sexo con aquel vigoroso anciano. Entonces me senté sobre y frente a él y tome su verga y lentamente fui colocando su imponente cabeza entre mi cuca, él acariciaba mis tetas y mis nalgas con sus manos, su cabeza encontraba dificultad para entrar, empecé a moverme para que pudiera entrar completo como yo deseaba, fui bajando y sentía como penetraba causándome un excitante dolor rico… ahí sentía esa verga como mas larga y gruesa adherida a mi vagina, pero igualito me movía seguido , sentía que su verga iba quedando  acoplada en mi cuca, era una sensación fenomenal tenerlo todito adentro, ,  aquel rígido instrumento quemaba como brasa mi vagina. Cada vez mas se lo sentia grandísimo…. inmenso…, tocando todo dentro de mi…., riiiico, dale un poquito asi…, no pares papi.., uufff , me movía  de arriba hacia abajo y con fuerza, mi cabeza cubierta por mi larga cabellera se movia incontrolada,  dame mas…. mas….,  asi…, duro…, dame duro…, de mi vagina salía abundante y caliente liquido,  su verga venosa y gruesa coronada por  tan recrecida cabeza se abrío paso triunfal  y una vez todito dentro empezamos un acompasado y frenético metí y saque mientras Domingo acariciaba y lamia mis tetas  y empujando hacia arriba su cuerpo, buscaba penetrarme mas profundamente. Sus embestidas me causaban un excitante dolor, y mientras lo hacia emitía un fuerte ahhh…. uufff… que rica eres zorrita mia…. humm!… que rica cucota tienes ufff … la tienes calientita mamita. Que divino lo haces mi niña…. mientras que yo apretaba mi vagina para retener su fantástica verga que divinamente me follaba y echaba mi cuerpo hacia atrás para sentirlo mas y mas adentro, mientras acariciaba sus bolas.

Luego me pidio colocarme en cuatro, elevando mis nalgas las tomo con ambas manos  las abrió y apuntando con certeza la entrada de mi vagina con su recrecida cabeza de una sola y vigorosa embestida  me penetro con aquel ardiente tronco abriéndose paso hasta lo mas profundo que podía dentro de mi cuca, ahhhh!… ayyy… me duele papi, dale suavecito siii?

Ahora la sensación era distinta y me sentia llena por su verga, sus bolas rítmicamente pegaban detrás de mis muslos y un intenso chas… chas…  llenaba el solitario lugar. Me tenia tomada fuertemente por mi cintura empujándome seguido de adelante hacia atrás, te gusta asii zorrita..? si papi dame asiii..  Seguia dandome duro y me palmeaba las nalgas tasss… tasss..hasta hacerme sentir ardor y placer. Paraba por unos momentos, quiza para no venirse rapido  y luego seguía dándome guebo riiico… Me acople a sus movimientos y buscaba siempre levantar mi cadera para que me penetrara lo mas profundo y así lo hacia con fuerte embestidas hacia adelante que tocaban lo mas profundo de mi vagina… todo era excitación mis grandes tetas se movían rítmicamente de adelante hacia atrás respondiendo al rítmico metí y saca de Domingo, nuestros cuerpos sudaban copiosamente. Con sus dedos acariciaba mi culito húmedo y le introducía delicadamente el pulgar  que diestramente movía acrecentando mi gran excitación y deseo, Hum que riiiico… nunca había permitido me lo hicieran pero me parecía divino.

Ahora voy a darte por ese inmenso trasero blanco y rico que tenes mi niña. Le dije que por ahí todavía no, que después lo haríamos y acepto huraño, entonces me pidió que me colocara boca arriba, lo hice y levante y abrí mis piernas todo lo que pude, de pie miraba  extasiado mi cuca recrecida y roja y mis labios menores abiertos y dispuestos a recibir su inmensa verga. Se inclino entre mis piernas me la vio y dijo: que hermosa cucota tienes ricura,   parece una bellísima orquídea. Te voy a dar como nadie te ha dado con este veterano que tengo para ti mi zorra rica. Siii papi ven y me das duro, lo deseo mucho y lo tienes como me gustan, bien grandes, hummm.

Se acomodo con su guebo tomado por su mano y lo coloco en la entrada de mi cuca y con su mano lo fue guiando mientras empujaba suavemente y su cabeza entraba causándome un dolorcito agradable y una vez que me entro, le fue abriendo paso a su venoso tronco hasta llegar al fondo, mi vagina se acoplaba al tamaño y grosor de su guebo. Se pego fuerte a mi y empezó a hacer un movimiento circular que rozaba mi clítoris y su cabeza me tocaba todo dentro de mi vagina, lo que me enloquecía, dame asi.. sigue así..   asi..   papi, me daba y senti como de  mi vagina salía un liquido caliente como orines que nos mojaba a ambos… humm dame papi… sigue asi papito rico… dame mas, asiii.. no pares… yaaa… me muero papi… dame… dame… dame… hummm..  mi vagina con involuntarias contracciones experimentaba un primer orgasmo intenso, mis piernas abrazaban su cintura y las volvía a abrir para sentirlo todo riiico..

Domingo seguía allí pegadito y dándome, me sentía desmayar, pero quería mas y mas. Abrí y subí mis piernas y abrase de nuevo su cuerpo con ellas y el rugía como una fiera sobre mi dándome ahora fuertemente, sacándolo casi todo y metiéndolo duro dentro de mi, siii, siii asi, dame asiii. Asi humm… dame duro, asiii.. mas duro papi… asiii… me matas, me matas papi lindo… que riiico…como pudo agarro mis tetas y las mordía mientras seguía dándome.. Agarro mis nalgas  con fuerza clavando sus dedos en ellas mientras me atraía hacia su cuerpo y me penetraba hasta el fondo con su guebo, asi duro mi perra… en celo … asi mi zorra… asi.. eres mia… mia… mia… SI SOY TODA TUYA… le grite… me sentia desmayar placidamente relajada, Domingo seguía sobre mi y escasamente se movía, quizá para no venirse o como recobrando fuerzas para seguir, pues no había terminado junto conmigo.

Luego de unos momentos se reincorporo, su guebo parecía mas grande y grueso,  ahora puso mis piernas sobre sus hombros y se inclino sobre mi y ayudado con su mano volvió a meterlo completo hasta las bolas que rozaban mis nalgas, humm que rico.. y empezó sacándolo y solo dejando dentro la cabeza y de una fuerte embestida me penetraba  y asi me daba y me daba duro hasta hacerme quejar de dolor mientras sus bolas golpeaban mis nalgas. Dame asi papito, no lo saques… mételo todito.. asii.. no me lo vayas a sacar… ahhh… de repente  soltó mis piernas y volví a abrazarlo con ellas, nuevamente sentía bajar mucho liquido por mi vagina como si me orinara, uffff.. los espasmos vaginales volvían y contraía aprisionando el monstruo que mantenía dentro de ella, mi cabeza se movía involuntariamente de un lado a otro,  dame duro papi… me matas… clave mis uñas en la espalda de Domingo y cerré los ojos a la vez  siii … asiii …. riiico … humm… dame la leche ahora… dámela ya… todiiita papi… mis piernas se abrían y cerraban incontroladamente, sentía mas grueso su guebo y arqueaba mi cuerpo hacia arriba y lo bajaba, buscando con ondulantes movimientos, la mayor intimidad del contacto con su sexo de manera  que todo su verga y leche  quedaran dentro de mi, un placido escalofrío recorría mi cuerpo  y   Domingo fuertemente abrazado se mantenía sobre mi y con fuertes espasmos  dando fuertes y  sostenidas  embestidas  hasta lo mas profundo,  descargaba  ahhh… ahhh…  su hirviente leche dentro de mi   yaaaa.. mi puta rica  yaaaa.. mi niña, toma toda mi leche asiii… eres mia  mia.. mia y   con rápidas, profundas e intensas  descargas seguía depositando  su caliente, preciosa y abundante leche  que  llenaba mi habida vagina.

Aun sobre mi sentía como su trozo de carne desfallecía  y muy lentamente iba saliendo de mi vagina que se contraía y lo aprisionaba sacándolo de ella mas rápido junto a mucha de su leche caliente que por entre mis nalgas caía a su manta, a la vez que el fuerte olor a sexo impregnaba el lugar, tome su verga medio floja y la lleve a mi boca y lamí gustosa su calido semen que recubría totalmente su poderosa arma hasta sus testículos. Ahhhh que bueno me lo haces mi putica rica.

Ahora si pude meterlo  en mi boca, primero su cabeza y tronco y luego sus flácidos testículos a los que con mi lengua movía de un lado a otro de mi boca. Domingo extasiado me decía ahhh! ufff!. que sabrosito me lo limpias mi zorrita, lamiendo y chupándomelo.

Pasados unos momentos este anciano maravilloso me dijo: Antonio tenía razón, la Madona me hizo el milagro. Y  pensé que el milagro fue doble pues este anciano despertó mis deseos y sexualidad adormecida. Ahora regresemos dijo y sigamos como si no hubiera pasado nada entre nosotros, cuando quieras me buscas y me encontraras para ti. Ahhh! queda pendiente desflorarte tu hermoso trasero mi niña. Te lo prometo, le respondí.

Me gusta / No me gusta

La sumisión de mi hermana Milagros parte 1


Hola, el relato que les escribo es cien por ciento real. Por razones de seguridad inventaré mi nombre, pero no el de los protagonistas de esta historia que ha marcado nuestras vidas.
Mi nombre es César tengo 24 de edad,  pero en ese entonces tenía algunos menos. Vivíamos en Lima, Perú en un distrito muy populoso. De mi no hablaré mucho porque mi participación en este drama no me implica mucho.
Hacía tres meses que nos habíamos cambiado de casa, cuando la rentamos todo parecía bien, nada de preocupaciones y algo que nos hiciera sospechar que nos iría mal. Mi hermana Milagros en ese entonces tenía 19 añitos una jovencita muy hermosa de verdad, alta, mide 1.73 , tez blanca, cabello largo de color negro. Su figura era y sigue siendo envidiable, lindos pechos, un trasero hermoso acompañado de unas piernas increíbles, habría que añadir que le gustaba mucho el ejercicio.
Como mis padre trabajan juntos, no permanecían mucho tiempo en casa, salían desde muy temprano y llegaban por las noches solo a dormir, así que solo yo y mi hermana permanecíamos en casa.
Cuando salía a comprar, los chicos del barrio siempre la fastidiaban, le decía ¨que buena estás reina¨, ¨por ti dejo todo mi amor¨, peor ella por su carácter serio nunca les hacía el menor caso.
En un día caluroso, después de lavar su ropa, mi hermana  fue al colgar su ropa al patio, lo malo que el patio lo compartíamos con los dueños de la casa. Donde por mala surte del destino, algo que nos marcó a todos, estaba el tío Jhony, un tipejo que tenía 30 años en ese entonces, era el vago barrio, que se drogaba, robaba, y todas esas cosas, nadie quería su amistad, muchos querían que lo lleven a un reclusorio o un reformatorio. Tenía un ascpeto sucio, es alto, medio barrigón, le decían el tío Jhony porque así se hacía llamar, nadie sabe por qué.
Bueno él estaba allí con ella en el patio, mi hermana estaba vestida con un shorcito que le permitía ver sus lindas piernas, y además que realzaba su culito, llevaba también un polo algo pegado, lo sufieciente para que vean sus pechos. Yo estaba en el cuarto de al lado, donde podía observar con claridad lo que ocurría. Mi hermana estaba tendindo la ropa cuando de pronto Jhony la saludó.
– ¨Hola Milagros ¨, le dijo Jhony
-¨Hola ¨ le respondió mi hermana a secas.
Jhony – ¨Aprovechando el sol para lavar ¨
Mi hermana volvió a responder a secar con un si.
Jhony ¿Cuántos años tienes?
19 ¿Por qué? Le respondio ella.
Jhonny: Como eres nuestra inquilina, no tuve el tiempo para presentarme, además es de cortesía el saludo no lo crees.
Mi hermana: Está bien. Chau le dijo ella.
De pronto, cuando ya se iba mi hermana, Jhony le agarró del brazo y le dijo que era muy rebelde y poca educada y que él le iba a enseñar a respetar a las personas.
No pasó a más a de un percanse esa vez. Pasamos la noche tranquila.
Al día siguiente fue casi lo mismo, por la mañana yo estaba el el cuarto jugando nintendo, mientras mi hermana regresó al patio para recojer la ropa que había tendido el día anterior, esta vez estaba vesida con un polito manga cero que realtaba más sus pechos, un short parecido al de ayer que hacía sobresalir sus piernas y nalgas.
Jhony aparece de nuevo con un biviri que hacía sobre salir su barriga y le dice: ¨De nuevo por aquí Milagritos¨ . Esta vez mi hermana no le respondió y de nuevo se estaba yendo, pero esta vez el tío Jhony parece algo furioso y le ataja el paso con su cuerpo.
Jhony: ¨Esta vez no me la haces de nuevo¨
Mi hermana:¨No te metas conmigo si no quieres problemas¨
Jhony con su con brazo sujeta de la cintura a mi hermana y le dice ¨Creo que te hace falta un verdadero macho, veo que jamás te han domado¨. Mi hermana estaba por meterle una bofetada cuando le sujeta la otra mano y se la pone a tras de su cintura y Jhony le clava un beso en sus labios.
Jhony: Ahora verás zorrita, te voy a demostrar que de verdad necesitas un macho, que te hace falta un verdadero hombre y no un bobo con los que seguro habrás estado.
Mi hermana: Suéltame imbécil, te voy a denunciar, te meteré a la cárcel por lo que me estás haciendo.
Mi hermana seguía luchando pero era obvio que no iba a poder con la fuerza ese tipo, de pronto Jhony arrincona a mi hermana y logra romperle su polito, dejándola en sostén, era de color blanco. Seguía con el forcejeo y consigue bajarle el shorcito dejándola en ropa interior, traía puesta una tanga blanca.
Jhony: Traes sostén y tanga blanca como si fueras virgen, pero seguro que ya no lo eres ah Mari ah Puta.
Por el forcejeo ambos cayeron a un viejo sillón donde Jhony le arrancó el sostén y sus pechos quedaron al aire, haciendo un miviénto de vaivén, que seguro aumentaba su morbo. La seguía presionado contra su sudoroso cuerpo, hasta que con sus manos le rompió su tanga, porvocando un fuerte dolor en ella.
Consiguió darle la vuelta a mi hermana y empezó barsarla por todo su cuerpo, ella por su parte, continuaba resistiéndose, hasta que Jhony con un hábil movimiento logró separar sus piernas y empezó a besar con locura y de forma apasionana su linda vagina. Practicamente se la estaba comiendo.
Jhony: Sabía que ya no eras virgen,pero  por lo que veo en tu conchita no te han desvirgado bien verdad. El nene que te desvirgó seguro que tenía la polla pequeña. A ti hace falta una buena pinga, una polla que te haga vibrar todo tu cuerpo.
Mi hermana: No por favor, suéltame, te lo suplico, no me hagas daño.
Jhony: Tranquila que yo te la daré esa pinga que en el fondo lo deseas. Cuando la observé mi hermana ya no ponía tanta resistencia como al principio
Al rededor de media hora le habría estado comiendo su vagina y sus tetas, cuando mi hermana ya comezaba con leves gemidos.
Mi hermana: Ahhhh, ohhh. ufffff
Jhony: Veo que comienza a gustarte Milagritos, o debería de llamarte puta, o mejor dicho mi putita. Mi hermana no respondía.
Las manos de jhony soltaron las manos de mi hermana y ella no hacía nada, señal que su resistencia había llegado a su fin para dar paso al placer.
Dejo de comer su conchita, pensé que to había acabado cuando de pronto le agarró ambas piernas, las separó, se quitó el pantalón y con su gran pene apuntó a la vagina de mi hermana, ella sin palabras, ida por el sexo oral que le había propinado, no decía nada. Cuando le metio la cabeza de su pene en su conchita recién reaccionó. Un enorme grito salió de ella.
Mi hermana: Ayyyyyyyyyyyyyyyy! Me duele, me lastimas, no va a entrar es muy grande déjame ir te lo suplico, te lo imploro.
Jhony: Dejarte ir? Eso es lo que menos quieres, en estos momentos lo que más deseas es ser penetrada por mi. Quieres que te rompa por completo. Etsó será recordado por ti mejor que tu primera vez.
Al decir esto, comenzó a meter todo su gran pene por la vagina de mi hermana que seguía gritando ahh nooo, dueleee, ahh aii.Jhony no hacia caso de su dolorni de su súplica, cuando sintió que su pene ya se había asentado por completo en la concha de mi hermama comenzaba a bombear cada vez más fuerte, los golpes se escuchaban, las de la pinga de Jhony contra la conchita  de mi hermana.
Los dolores de mi hermana cambiaron por gemidos de placer ahh ahha ahh su respiración muy agitada demostraba el placer que ya sentía cuando después de 20 minutos de estar bombeada gritó fuertemente AHHHHHHHHHH! casi se escuchó en todo el vecindario Jhony paró el bombeo y miró hacia ella. Te has venido puta, me doy cuenta que es la primera vez que llegas a tu orgamo. Veía sus piernas temblar. Pensé que ahora sí la dejaría cuando sacó un viejo colchón y lo tiró al suelo. Agarró a mi hermana y la puso a cuatro patas, de perrito la seguía cogiendo, agarró su cabello y se lo jalaba, ella solo gemía del placer en esa posición se vino 3 veces más.
La colocó boca abajo y puso una almohada en su vientre para que alzar su culo, con sus manos asperas levantó un poco y siguió penetrándola, bombeándola, ella gritaba de de puro placer. Más de 7 poses le hicieron a ella, tuvo muchos orgamos esa mañana. Hizo las poses que quiso con mi hermana. Pero lo más raro fue que esa mañana no se atrevió a hacerle por el culo, solo la palmeaba, nalgueaba,
Finalmente, cuando estaba por venirse la saco de su conchita para venirse en su cara y cuerpo. Terminó de estar con ella, sus piernas seguían temblorosas, sus pechos y nalgas  estaban marcadas por sus besos y estaba rojo por las nalgueadas que Jhony la había propinado. Al irse le dijo.
Jhony: Ves putita, ahora sí aprenderás a respetarme, ya sabes quien soy yo, además la que se benefició más eres tú. Deberías darme las gracias.
EL maldito Jhony le dijo que ni siquiera le había gustado mucho y que a él no me gustan las nenas como mi hermana que no saben moverse bien.
Jhony: Tienes un gran cuerpo pero no sabes utilizarlo bien, eso me desagrada decía mientras se sacudía su pene de los líquidos de mi hermana.
Mi hermana: Maldito, te voy a demandar, irás preso.
Jhony: JAJAJAJA eso jamás sucederá. Me buscaás con locura le decía. Chau le dijo y le tiró sus prendas junto a su calzón que se había roto por el forcejeo inicial.
Mi hermana tomó 20 minutos para tomar fuerza y levantarse se puso su shrot y polo, llego a su cuarto y tomó una ducha para después dormir por largas horas.
Pensaba en mi cama sobre lo sucedido, y me dije a mi porque no la ayudé nunca lo supe. Lo peor llega después, la dervirgación de su ano y como llega a ser su sumisa hasta la actualidad. Espero que les haya gustado.Pornto la segunda parte.
Me gusta / No me gusta

ME HIZO SU PUTA 2

Hola!!!

Desde que se publico mi relato he recibido una serie de comentarios muy exitantes que no pense que gustara tanto mi relato y eso que no les he contado todo de aquella ves.  A peticion de muchos de ustedes quiero darles continuidad..

Les cuento como empezo, me fui al DF a conocerme con un Rodri (un amigo con el que tenia sextel que conoci en un chat), la segunda ves que nos vimos en el DF… trate de portarme un poco mas puta que la anterior ya que a el le gustaba que fuera asi y al principio aunque me daba miedo me di cuenta que me excitaba bastante.

Llegue al df con un vestidito negro muy entallado de esos que son sin tirantes, de licra que queda completamente ajustado al cuerpo con zapatilla negra cabello suelto muy rica a peticion de Rodri sin brasier y tanguita. Cuando lo vi solto un ¡ pinche puta que rica vienes! Mas te vale que esta ves me la mames rico si no te voy a prostituir- le dije Rodri no digas eso yo solo quiero estar contigo, me dijo callate aqui se hace lo que yo diga y si no obedeces te voy a prostituir para que aprendas a ser una buena puta.

Nos fuimos a cojer a un hotel muy bonito, llegamos me avento a la cama me subio el vestidito para descubrir mis nalgas y empezo a manosearme desesperadamente cuando de pronto empezo a nalguearme aah!! bien fuerte me dolia y me decia te duele? yo si si me duele – Dime que te gusta pinche puta pideme mas pideme que te rompa el culo maldita perra.  Yo “rompeme el culo Rodri, cojeme duro mi amor, dame mas maas quiero mas revientame el culo… meteme la verga ya” Se saco la ropa, me puso de a perrito a la orilla de la cama y de pronto empezo a jalarme mi tanguita enterrandomela en mi rajita me decia que queria rompermela y no paro hasta que lo consiguió… Me empezo a meter la verga en el culo bien pinche duro pero ahh q rico solo de recordarlo me pongo tan puta y ya empese a mojarme jeje cuando ya me tenia mas q caliente y a punto de venirme me la saco agarro el cinturon y le dije Rodri que haces me dijo callate maldita perra culera y me empezo a pegar con el cinturon en las nalgas me dolia tanto que empese a llorar y ni asi se apiado de mi el canijo y mientras lo hacia me decia.. “sii asi te gusta maldita prostituta,  que buena estas, te voy a violar mi amor quiero que te duela todo el culo pa que recuerdes que el unico que te coje soy yo culera” Me la sigui metiendo hasta que se vino dentro de mi ay que ricoooo cuando termino me empezo a sobar el culo de una forma muy tierna y a lamermelo.

Nos dormimos un rato y seguimos toda la tarde haciendo el amor, en la nochee me meti a darme un baño y arreglarme para cumplirle una fantasia mas… Me puse una tanguita negra con encaje moradito y arriba un vestidito tejito negro tambien, pero somo es tejido tiene hoyitos pues  y se transparenta todo mi cuerpo en especial mis tetas arriba me puse un abrrigo y sali con el en el carro… Ya habia investigado una calle mi Rodri donde en la noche no hay casi movimiento, la idea era dejarme en una esquina sin el abrigo y el iba a darse una vuelta la manzana cuando volviera con el carro yo tenia que actuar como si en verdad fuera una prostituta y quisiera irme con el y asi fue.

Me bajo del carro avente el abrigo en la parte de atras del auto, me pare en una esquina el se fue a darse la vuelta, justo cuando vi venir el carro venia pasando un hombre me porte como una puta y empese agarrarle la verga y a decirle que me llevara con el, el tipo estaba horrible lo hice solo porque sabia que ROdri me estaba viendo y que eso lo iba a excitar mas.. El señor este se fue y camine directo al carro de mi Amo y le dije “HOla mi amor buenas noches, para donde vas? porq no te bajas del auto” el dijo NO, no tengo porque no hay nada que me motive a cojerte puta, cuanto cobras? “Para ti mi amor es gratis, solo cojeme rico como estoy segura sabes hacerlo y para que te motives te tengo un regalo” agarre me quinte la tanga y se la di y le dije mira como me pones, inmediatamente de eso me saque el vestidito y quede completamente desnuda… Uyy para que hice eso se bajo rapido del auto me puso contra el carro y me la metio por el culito aaaah!! q rico y me empezo a cojer ahi en la calle era excitante pensar en el hecho de que alguien podria vernos.

Me volteo y empezo a morderme las tetas, me dolia pero le pedia mas, me abrio las piernas y me la metio por la vagina recargada en el auto con mis piernas en su cintura aaah!! que rico me la metia me estuvo cojiendo en la calle y yo gemiendo como puta gritando… Me subio al carro en la parte de adelante, no me dejo vestirme y me ordeno que le chupara la verga tan rica que tiene y yo no lo dude y empeze a chuparsela aaaah!!!  y nos fuimos de nuevo al hotel…

En la tercera parte les contare lo que siguio en el hotel…. Besos y saludos a Santiago un amiguito mio… Cualquier cosa mi msn es yeselyl@hotmail.com estoy a sus ordenes caballeros besoos!!!!

Me gusta / No me gusta

Mio a voluntad -III-

MIO A VOLUNTAD -III –
Por: Apasionada

Hoy vuelvo con ustedes después de algunos meses, para narrarles otro encuentro que tuve con Miguel, aquel chico tímido de 20 años, que vivía enamorado de mí, siendo yo mayor unos 15 años, tal y como se lo comente en mis narraciones anteriores MIO A VOLUNTAD I y II, que aparecen en la categoría de CONFESIONES de Marqueze.

Después de aquellas dos oportunidades en que estuvimos, pasaron como cuatro meses sin vernos, pues fui enviada en comisión de trabajo al exterior, tiempo en que perdí interés por Miguel; y a mi regreso, lo evitaba o no hacia caso a sus insinuaciones. Paso así como un mes y medio, hasta que un viernes por la tarde, fuimos un grupo de funcionarios amigos, entre los que se encontraba Miguel, a casa de una compañera a celebrar el cumpleaños de su esposo. Todo transcurría muy animadamente, en un amplio corredor trasero de la casa que se abría a un amplio y frondoso jardín, todo gratamente ambientado para la fiesta, que al anochecer fue iluminado tenuemente, con antorchas y luminarias de colores que daban al espacio un agradable confort; bebíamos de diferentes licores y se disfrutaba de magnifica música bailable.

Pasadas las horas, el licor hacía su efecto en todos nosotros con expresiones alegres y bulliciosas; algunas parejas bailaban frenética o cadenciosamente, mientras otras conversaban animadas. Yo ese día vestía una falda cuya suave y sedosa tela se ceñía a mi cuerpo y no use pantaleta, para que el efecto de sus ligas sobre mi piel no se viera en la superficie de la falda, dejando notar mis gruesos muslos y mis redondas y pronunciadas nalgas. También lucia una blusa de la misma tela, de amplias mangas y cuello, que permitía ver bastante mis grandes senos. Conjunto que dejaba muy poco a la imaginación de los hombres que en mi se fijaran.

El grupo con el que me encontraba decidió salir a bailar, fuimos intercambiando de pareja hasta que llego el momento de hacerlo con Miguel, quien extrañaba mi distanciamiento de él, a lo que no le prestaba mayor interés, pero a la vez recordaba nuestros momentos íntimos, recuerdos que fueron venciendo mi resistencia a volver a relacionarme con Miguel; la música era suave y sentía como con firmeza, cada vez mas me atraía hacia su cuerpo y una fuerte erección rozaba mi entrepierna que inevitablemente me excitaba. Después de varias piezas, fuimos a la barra por unos tragos. Me senté en un alto y estrecho banco, mientras Miguel permanecía de pie junto a mí. Seguimos allí animadamente hablando y bebiendo. Todos reían, hablaban en alta voz o bailaban; los brindis por el cumpleañero o por cualquier otro motivo eran continuos, ya nadie estaba pendiente de lo que hacían los demás; a lo que ayudaba la tenue luz del lugar, que hacia que poca o ninguna importancia yo le prestaba a mi falda que constantemente se subía bien arriba de mis muslos dejándolos expuestos a los ávidos ojos de Miguel.

Mi vagina se humedecía, mi mente era un torbellino de pensamientos eróticos, sentía un fuerte palpitar en mi cuca que me producía el deseo reiterado de apretar y abrir mis piernas. El calido, alegre y bullicioso ambiente era contagioso entre todos los que allí estábamos. Miguel conversaba con unos amigos, cuando sentí como una de sus manos la poso tímidamente sobre uno de mis gruesos muslos dejándola allí quieta por algún tiempo, hasta que sentí como suavemente la subía y bajaba pasándola por mi entrepierna, evitando fuéramos vistos. Esto me excitaba mucho. Quise retirársela, pero podían más mis deseos y la excitación que rápidamente se apoderaba de todo mi cuerpo… Nuevamente estaba jugando con fuego!…

Delicadamente y aprovechando cualquier oportunidad que le permitiera me acariciaba y rozaba mis firmes y pronunciadas nalgas. En un momento en que se coloco detrás mío para mirar hacia donde los demás bailaban, beso mi cuello, e inmediatamente sentí como mi piel se erizaba y el calor invadió mi cuerpo, a la vez que mi vagina se humedecía rápidamente. Involuntariamente me recosté a él; el licor nos mantenía alegres, desinhibidos, y lenta y casi inadvertidamente sus manos que metió por entre mis amplias mangas, quitaron mi sostén que guardo en uno de sus bolsillos, brotando y dejando libres mis grandes y blancas tetas, cuyos pezones erectos surgían del medio de mis amplias aureolas. Mi excitación aumentaba, su verga erecta y caliente la sentía detrás de mi mientras decía: Oh!….que riiico… mi reina bella… que divina estas mi vida…. Que ricas tétasas tienes mi amor… como deseaba tenerlas asiiii entre mis manos y acariciarlas asiiii!!! asiiii… Sigue papi… dame suavecito… papi… así… riiiicoo… Pase mi mano hacia atrás y buscaba aquella potente verga que Miguel saco y pude nuevamente agarrar y acariciarla todita hasta sus suaves bolas. Miguel seguía acariciando mis tétas y daba delicados pellizcos a mis pezones causándome mayor excitación, mientras seguía besando mi cuello y orejas.

Quería contener lo que sucedía y le pedí que fuéramos a bailar, varias parejas lo hacían bajo la tenue luz, Miguel me tomo por la cintura con ambas manos y yo lo hice por el cuello, mientras bailábamos, nuestros sexos se unían y rozaban en un danzar lujurioso y excitante. En uno de los giros me dejo de espaldas a él y tomándome por la cintura, pego mi firme y robusto trasero a su rígida verga que sentía entre mis nalgas. Me movía de manera de sentirla cada vez mejor entre ellas, la fina y sedosa tela de mi falda facilitaba el contacto; luego volvimos a quedar de frente, y puso su verga de forma que la sintiera bien entre mis muslos, hum… que divino.. yo le ayudaba, solo nos separaba la fina tela, además no tenia pantaleta puesta esa noche, sentía el roce de su rígida verga en mis nalgas y mi cuca como si estuviera desnuda. Estando así me dijo con baja voz:.. mi reina salgamos de acá y vamos a un motel… quiero que seas mía esta noche… por favor no me rechaces mi reina bella… No sabía que contestarle, pero pasado unos minutos acepte; también lo deseaba; nos despedimos y nos dirigimos al motel.

Ya en la habitación, nuevamente sentí la satisfacción de tener frente a mi aquel joven viril que en mas de una ocasión se había masturbado pensando en mi y que me creía inalcanzable; y al igual de aquellas otras ocasiones, Miguel tembloroso por la excitación se acerco a mi y nos abrazamos fuertemente como si estuviéramos deseando de mucho tiempo este momento; nos besamos larga y profundamente, mientras nos acariciábamos. Miguel subió mi falda y acariciaba mi cuca húmeda y le abrí instintivamente mis muslos para facilitarle sus caricias y apasionadamente decía: hoooo!!!… asiiiii!!!… Que rica cucota tienes mi reina!!… La tienes mojadita mi amor… Si mi papi… para ti… dame asi… asi suavecito papi… asiii… Nos fuimos desnudando y una vez desnudos nos unimos en prolongados y profundos besos donde nuestras lenguas recorrían nuestras bocas y nuestras manos acariciaban con placer nuestros cuerpos que con avidez esperaban la íntima unión, agarro mis nalgas fuertemente y me pego a su cuerpo. Su verga quedo entre mis muslos que sentían su ardiente y rígida excitación… Que riiico culote tienes mi reina… Déjame acariciártelo mi amor… Dale papi… asiiii que es tuyo papito lindo… solo tuyo… mi rey… así… pásame el dedito por mi culito asiiiii papi que me excitas… hummm… papi que caliente y grande tienes hoy ese guebo, riiiiico…

Seguimos así juntitos acariciándonos y luego Miguel tomo primero una de mis tetas entre sus manos, la acariciaba y la llevo a su boca chupando divinamente mi pezón, asiiii papi… asiii suavecito… asi mi rey… Riiico… ahora la otra papi asiiii… Asiiii… Chúpalas asi… mi papi lindo… Asi… Me matas papi… Ya en la cama con pasión nos besábamos y pasábamos nuestras manos por nuestros cuerpos abrazados, nuestras respiraciones eran fuertes y aceleradas. Miguel me coloco boca abajo y empezó a besarme el cuello, la espalda y fue bajando hasta llegar a mis nalgas que besaba y lamia divinamente… Riiicooo papi dame mas…. Así… pasaba su lengua seguido por entre mis nalgas… que riicoo… Mi rey me matas… Amor… acaríciamelas así… apretalas duro… duro… hazme daño… dale palmadas… asiiii… Asiiiiiiiii oh asiiii… Riiiico… mi papi… pásale la lengua… lámelas papi… ahora bésame los muslos asiiiiii mi papi bello, asiiii… Miguel pasaba su lengua por mis muslos mientras bajaba hasta mis pies, los besaba, y volvía a subir para meter su cara en mi entre pierna y allí con su diestra lengua la pasaba por la entrada de mi húmeda vagina. Uhmm que riiico…

Me puse de espaldas a la cama y Miguel se coloco sobre mi, y tiernamente besaba mis ojos, la cara y me prodigaba excitantes besos y susurros en mis oídos y cuello que erizaban todo mi cuerpo… mmm… asiiii… y mas y mas mi, vagina y entrepierna se humedecían… Lentamente fue bajando y se detuvo para contemplar gozoso mis voluminosas tetas que suavemente tomaba entre sus manos una a una y besaba con calidez primero para luego chuparlas y acariciar los pezones con su lengua,… riiiico… después las besaba y lamia. Mientra yo excitada me retorcía de placer mmm… mientras acariciaba su cuerpo sudoroso.

Seguía lentamente bajando buscando llegar a mi recrecida cuca, producto de mi excitación. La sentía abierta y ansiosa de recibir la rígida verga de Miguel. Levanto su cara para verla y con gozo exclamo “Que divina y hermosa cuca tienes mi reina, esta rosadita y abierta vida mía…” y colocándose cómodamente entre mis piernas hizo que en incontrolado impulso le abriera bien mis gruesos muslos y arqueando mi cintura le ofrecí mi húmeda cuca, recrecida y abierta a su ávida mirada y colocando su cara en ella, dio inicio a una enloquecedora mamada… hmm… pasaba su lengua por mi rajita, asiii… dame asiii papi… ayyy que riiico… Mi clítoris tomaba y presionaba entre sus labios hmmm…y chupaba riiiicooo… haciéndome gemir de pasión intensa…. Siii asiii… me matas mi rey… sentía la proximidad del orgasmo, solo atinaba a decirle: sigue asi, asi asi… papi… no te detengas…mmmmm… yaaa… mmm…

Le pedí que se subiera sobre mi, no aguantaba mas, era demasiado ya, tome su firme y caliente verga que acariciaba y pasaba divinamente por mi rajita, abriendo mas y mas mi cuca que veía deseoso hasta colocarla finalmente en la entrada a mi vagina y de seguidas le dije: “papi métemelo rico que es lo que mas deseo”… dale por favor asiiii… asiii… asi… asi… asi… mmm… Sentí su vigorosa penetración de esa verga que se abría paso dentro de mi cuca, habido de llegar hasta lo más profundo de ella con fuertes y rápidas embestidas que me causaban dolor… dame asi papi.. dame mas… dame mas.. Abrace a Miguel fuertemente con mis piernas y brazos y empezamos a besarnos largamente mientras con rítmicos y acoplados movimientos de ambos nos complacíamos con tan excitante y placentera follada… asi papito rico… dame asi… dame suavecito… mmm… mmm… no me lo vayas a sacar papi…. Te gusta asi mi reina?… siii… te gusta como te lo hago… siiii mi papi lindo… dame asi… asi… asi… suavecito papi…

No quería que esto terminara, nuestros cuerpos sudorosos se acoplaban en diferentes posiciones, sentía mas grande y gruesa su rígida verga que entraba y salía de mi vagina, golpeando con sus bolas mis nalgas, mi mente se nublaba y con sucesivos espasmos que hacían convulsionar mi cuerpo que buscaba estar mas y mas pegado al de Miguel, me venían uno tras otro placenteros orgasmos, que me hacían morder mis labios, mmm… siii… asi…. si.. siii… siiiiiii… mientras mi cabeza incontrolada giraba de un lado a otro sobre la mullida almohada. Sentía mas y mas liquido vaginal saliendo en cantidad de mi vagina que mojaba mis nalgas y sabana de la cama. Miguel sudoroso seguía ahora lentamente taladrando mis entrañas con su rígido y recrecido instrumento de cabeza grande y brillante.

Me coloque en posición de perrito y arquee mi cuerpo de manera que mis redondas tetas rozaban la sabana de la cama. Abri mis muslos, y levante mi blanco trasero de robustas nalgas; su cara reflejaba la ansiedad al ver ante él tan apetecido trasero. Las tomo con firmeza, las abrio y coloco su verga a la entrada de mi recrecida cuca, de la que salía abundante liquido vaginal y con decidida y dolorosas embestidas inicio su febril ataque… riiico… dame asi papi… lo metía y sacaba mientras que abría mis nalgas… me daba cada vez mas fuerte… y mientras lo hacia metía en mi culito suavemente su dedo pulgar ummmm que me excitaba muchísimo mas… te gusta asi mi perrita?… asii… quieres que te de duro por esa cucasa que tienes?… asii… asi… mi perra… uffff… “siiii… papi sigue así dame fuerte, fuerte, mas fuerte, asi riiico… mmmm… dame seguido no me lo vayas a sacar… dale riiico papi” Nos movíamos acopladamente.

El momento era de locura y pasión desenfrenada, le dábamos fuerte y seguido hasta que Miguel en alta voz me dijo: “No aguanto mas mi reina… ufff…… ya me vengo!… ya mi reina, me vengo”. Lo metió todito y con fuerza pego mi cadera a su verga… Yaa… me vengo yaaaa… asiii… toma mi leche… asiii… tómala todita… uff… yo me movía mas y mas y mi vagina en fuerte espasmo se contrajo y aprisiono su verga, y con fuertes gritos de satisfacción se producía nuestros orgasmos siiiii… así… que rico mi rey…. Así… todita tuya mi leche asii… siii… uffff… que rica cucota tienes mi reina. Si dame toda tu lechita… dámela todita amor… que riiico!!!… dámela así… tómala… mi vagina una y otra vez recibía fuertes embestidas de su vigoroso miembro que descargaba su abundante y viscosa leche… uff.. la tienes súper caliente… riiica papi… luego parte de su leche empezó a salir de mi vagina bajando por entre mis muslos, que junto a mi liquido vaginal dio a la habitación un excitante olor a sexo.

Me lo saco lentamente, y se tendió cansado sobre mi espalda mientras me besaba tiernamente en el cuello y acariciaba mi larga y negra cabellera. Te adoro mi reina bella. Me haces muy feliz mi vida…

Agradezco tus comentarios…

Me gusta / No me gusta

Solita en casa

Hola, soy nueva en esta pagina escribiendo lo que me ha sucedido tengo 21 años, soy chica, y ya tengo algunos años leyendo y excitandome, haciéndome deditos y sacando mis fluidos al leer las historias de toda esta gente hot.

Bueno les contaré algo rápido de una vez que me quedé sola en casa, (regularmente me quedo sola y me gusta)

Mi casa es un poco grande y tengo vecinos a los alrededores, las casas son grandes y los vecinos salen poco. Cuando estoy en casa me gusta estar desnuda, me quito toda mi ropita, la dejo en algun sitio y me voy a tomar el sol. Cuando escucho que ya llega alguien rapidamente me pongo mi ropa y actuo como si nada pasara, pero en el tiempo que estoy sola, alcanzo a hacer tantaaas cosas, por ejemplo me pongo un vestidito que apenas me tape el trasero y las bubis esten por botar, pareciera que solo se me detiene por los pezones tan duros que se me ponen. Me pongo unas zapatillas bien altas y salgo a la calle, a recorrer los pasillos por fuera de mi casa, nunca he sabido de algun vecino que me haya visto pero el solo sentirme desnuda al aire libre me excita mucho.

Ya cuando estoy afuera me quito el vestidito y me siento en el piso .. cuando se acerca un auto, me levanto lo mas rapido y me devuelvo a mi casa alcanzando a mostrar el trasero al conductor y me inclino para que pueda verlo bien. En ocaciones me mojo toda con la manguera y jugueteo un poco al estar ya empapada me devuelvo a bañar bien a mi casa. Me encanta salir al super o a los mandados tambien con vestiditos de tirantitos blancos muy cortitos (sin ropa interior) y cuando voy en el auto me bajo los tirantes y me bajo el vestido donde apenas me tape los pezones, cualquier persona que me vea pensara que voy desnuda, y cuando voy a bajarme del auto, como tengo una camioneta un poco alta, los vestiditos se me suben hasta media espalda y se me ve todo el trasero y el chochito humedo, entro al super con los pezones super erectos y los cajeros y los atendentes se me quedan viendo con ganas de ponerse a mamar ahi mismo.

Bueno chicos eso es todo, luego les cuento como me fui al instituto el otro dia! saludos..

Me gusta / No me gusta

Con unas ansias que no entendía: mi primera vez con otro hombre

Viendo que mi anterior relato tuvo una buena acogida, me animo a escribir más experiencias que he vivido, así que empezare por una de las primeras experiencias que tuve con otra persona del mismo sexo.

Esto fue ya hace varios años, para ser exactos cuando estaba en mis 18 y empezaba mi primer semestre en la universidad, ese día salí de clases al mediodía e iba ya hacia el apartamento.

Tome un colectivo, cuando pasamos por el centro un joven se subió al colectivo, la verdad no pensé nada sobre él. Varios minutos después era ya mi bajada, así que descendí del colectivo y empecé a caminar hacia al conjunto en donde vivía en esa época, cuando entraba el joven del colectivo algo menor mío, caminaba junto ami, y me empezó a hablar acerca del clima de ese día, cuando ya llegaba al edificio donde debía entrar, este chico me pidió el favor que le prestara el baño, por que vivía a un par de manzanas de allí y no tenia las llaves del apto, y que tal vez su madre no estuviera, así que viendo esta situación accedí a prestarle el baño.

Una vez entramos al apto, le dije donde quedaba el baño, él siguió y yo fui al cuarto a dejar mis cosas ,cuando iba a la cocina pase frente al baño y para mi sorpresa estaba la puerta abierta totalmente, y él estaba orinando, tomando con su mano derecha su verga, la cual soltaba un chorro grande y a presión de una orina clara casi transparente, fue una situación al comienzo un poco tensa, pero pase lo vi., me vio, me sonrío y yo seguí hacia la cocina.

Serví 2 vasos de refresco para ofrecerle y él ya estaba en la sala, como si nada hubiese sucedido, yo opte por tomarlo igual, hablamos por unos minutos mas, de otros temas, ya lo estaba acompañando a la salida, y cuando nos dimos la mano para despedirnos……..
Este chico salto sobre mi y me dio mi primer beso a otro hombre, estaba perplejo pero no podía de dejar de saborear su legua e introducir la mía en su boca lo mas profundo que podía. Era increíble estaba allí en la sala del apto besándome apasionadamente con otro chico, comenzamos a acariciarnos todo, pasamos nuestras manos por nuestros rostros, yo fui bajando lentamente por su espalda hasta llegar a su paradito y pequeño culito, el cual empecé a masajear, mientras el se concentraba en desabotonar mi pantalón y bajar el cierre, cuando estábamos así decidimos ir a mi habitación para estar mas cómodos.

Cuando llegamos a la habitación, seguimos besándonos como 2 amantes que hacia mucho tiempo se querían comer, con unas ansias que no entendía, ni me interesaba en ese momento entender.

Fuimos quitándonos toda la ropa cuando volví a reaccionar estábamos desnudos besándonos en la cama, vi su cuerpo algo mas delgado que el mío, y al fin tuvimos el tiempo de detallarnos todo, yo miraba se cuerpo delgado y su verga un poco mas pequeña y delgada que la mía, pero con una erección que parecía que se le iba a reventar allí, cuando vi su rostro el estaba totalmente concentrado en mi verga solo la miraba de pronto bajo su manos y la tomo entre ellas, y bajo su cara lentamente hasta que sentí como su lengua empezó a recorrer mi glande, lo recorría de arriba abajo saboreando mis líquidos preseminales, y ahí me la empezó a chupar de una manera que nunca pensé que se pudiera gozar de esa manera, solo me concentraba en acariciar su cabello y su espalda mientras este chico me daba mi primera mamada por otro hombre, cuando ya estaba a punto de reventarme le pedí que cambiáramos de posición y quedamos haciendo un 69, allí el chapándome la verga, y yo chupando mi primera verga, algo delgada pero con un sabor delicioso un saladito suave con sus líquidos saliendo por esa bella cabecita roja, la cual yo lamia y chupaba como si fuera un bombom, después de besarnos todo y chuparnos todo este chico soltó mi verga y me dijo que estaba por venirse, se la chupe con muchas mas ganas y el de nuevo introdujo mi verga en su boca, dándome unas chupadas como si quisiera que no eyaculara si no que el succionara mi semen, , de repente sentí en mi boca una oleada de un liquido espeso, caliente, salado, al mismo tiempo que su cuerpo se contraía y estiraba, al compás que esos chorros golpeaban mi lengua, no tuve tiempo de saborearlos mas por que en ese momento el chupaba aun con mas fuerza y yo también le inunde su boca de mi semen, mi verga parecía crecer a medida que soltaba cada chorro en su boca.

Cuando al fin se detuvo, nos sentamos uno frente al otro y nuevamente empezamos a besarnos, pasábamos nuestras lenguas de una boca a la otra y así mismo pasábamos nuestras leches, era una mezcla de saliva, semen, excitación y descontrol. Nos besamos por varios minutos mas, acostados uno sobre el otro restregándonos nuestras vergas nuevamente erectas intentado penetrarnos para volver a vivir ese orgasmo pero esta ves solo nos masturbamos uno al otro mientras nuestras bocas no se separaban, y nuestras lenguas estaban mas enredadas una a la otra. Cuando volvimos a sentir esa ida al cielo con ese orgasmo que esta vez fue en nuestras piernas, chorros de semen que iban y venían, fue algo que no se puede describir.

Así paramos por unos minutos, nos duchamos, no juntos por que ya aunque estábamos arrechos nuestras vergas estaban adoloridas por tanto trajín de ese par de horas, ya nuevamente vestidos nos dirigimos a la puerta de entrada del apto, y antes de abrir de nuevo nuestras bocas y lenguas se buscaron, para un beso de despedida que aun recuerdo.

Espero que este relato les agrade y si es así, por favor, comenten sobre él, así continuare relatándoles mas experiencias. Gracias

Me gusta / No me gusta

Los Hermanos de mi joven esposa

Yo me llamo Brian Néstor y mi esposa se llama Diana Elizabeth, ambos éramos sumamente románticos, pero también teníamos nuestro carácter, aunque nunca nos habíamos disgustado, sabíamos de las reacciones del otro frente a otras personas, reacciones que a veces eran violentas.

Con este antecedente, ambos sabíamos que quizá algún día nos disgustaríamos y entonces no saldríamos muy bien librados del altercado, pero tratábamos de ignorar ese problema latente.

Nos casamos jóvenes, hace un año y medio, cuando mi esposa tenía 17 y yo 18 años, pero el altercado fue cuando teníamos un año de casados.  Sucede que ya eran como eso de las 5 de la tarde, yo acababa de regresar de trabajar en un taller mecánico, salimos temprano porque solo me toco hacer una afinación a un Camaro 2010, yo no estaba muy de buen humor ya que en el trabajo se la pasaron escondiéndome el lavador de inyectores, y por eso entregue un poco tarde el trabajo y el cliente se molesto conmigo por no entregarle pronto su auto.

Así que llegue a la casa, la cual solo era de un piso, tenía un jardín al frente, en el servía para estacionar dos autos, mi chevy, y el corza de Diana, al entrar a la casa estaba un baño completo, y la sala, mas al fondo estaba la entrada hacia los 2 cuartos, el principal tenía también baño completo y al fondo estaba la cocina y el cuarto de servicio; Así que llegue y de inmediato me fui desnudando ya que quería llegar a echarme un baño y descansar, pero grande fue mi sorpresa cuando escucho voces de varias mujeres en la cocina y acto seguido me encuentran allí en pelotas en la sala; Mi esposa se puso roja y sus amigas se despidieron sin quitarme la vista de encima e incluso comiéndome con la mirada, yo soy blanco, pero sonrosado, mido apenas 1,70 peso 69kilogramos, ojos grises, completamente lampiño y de complexión normal, me gusta hacer ejercicio así que aunque no estoy grueso, si estoy marcadòn, y tengo un culo redondeado y parado, debido a que hago flexiones con pesas con los pies separados uno frente a otro, quizá eso fue la razón porque no apartaran la vista de mi cuerpo, yo nunca antes había sentido vergüenza, pero esa vez me hicieron me sonrojara y me cubriera mis partes, acto seguido que se fueron las amigas de mi señora, cerró la puerta y me dijo .  .  .  “de modo que te gusta exhibirte a las mujeres”, y así siguió diciendo cosas y se me acerco, notaba que su cara se iba poniendo mas y mas roja así como su forma de hablar iba incrementando su agresividad;   Al principio paso todo tan rápido que yo no terminaba de salir de mi aturdimiento, pero cuando se me puso frente a mi cortándome toda forma de escapar y dándome unas bofetadas seguidas de un rodillazo  en mis genitales, yo reaccione instintivamente dándole un empujón, trastabillo un poco pero su tacón se atoro en la alfombra y fue a dar hasta la mesita de la sala, se pego con el filo de la mesita en las costillas y enseguida escuche su fuerte alarido de dolor, luego yo quede hincado por las punzadas  en mi ingle, así que ella, enseguida se salió a la calle. Yo no le di mucha importancia, pensé que se abría ido con alguna de sus amigas, así que me prepare de comer y luego me dispuse a ver la tv así desnudo, porque planeaba encontentarla y sobarle sus costillas con algún antiinflamatorio en cuanto regresara de la calle, así que también fui a sacar de sus cosas un pene de plástico con el que pensaba introducírselo por el ano en cuanto yo metiera mi miembro en su vagina, creyendo eso la aria gozar bastante; Así que estaba yo desnudo sentado en el reposed, con el pene de plástico sobre la mesita de la sala, le deje una nota sobre la mesita en la cual le decía que ese pene se lo introduciría por el culo, también se me ocurrió que antes de hacerle el amor podría darme un buen baño, y así lo hice, pero eróticamente deje la puerta abierta para que me viera por si acaso llegaba cuando yo estuviera duchándome, yo soy de los que dilatan como 30 minutos bañándose, es que me doy varias enjuagadas y me tallo el cuerpo varias veces, así que despreocupadamente me empecé a bañar; No pasaron ni 10 minutos, cuando escuche que la puerta de la entrada se abría, no escuche los tacones de mi mujer, pensé que quizá se debía a que tenia jabón en los oídos y por eso no la escuche, continúe duchándome ya que presentí estaba siendo observado, luego de un instante me enjuague la cara y volteé pero no había nadie viéndome, eso me desconcertó y pensé seguiría algo enojada, así que en lugar de vestirme salí a la sala, vi la tv encendida y note que desde alguna parte alguien le subía el volumen al máximo, entonces se me hiso raro eso, me acerque a la sala pero ya no estaba el pene de plástico, me dirigí a la cocina, y no había nadie, así que decidí regresar a buscarla a alguno de los cuartos, cuando veo que sus dos gallardos hermanos estaban en la sala y me miraban con bastante odio, Luis el más grande de ellos me dijo “¿así que pensabas meterle este pene por el culo a mi hermana?, ¿no era ya bastante con que le pegaras, aun querías desquitarte destrozándole el ano?”, Yo le explique, que no quería destrozarle el ano, que ese juguete era de su hermana y que yo solo quería hacerla gozar más, y también le explique que yo solo la avente y ella tropezó y se pegó con la mesita en las costillas, pero ya para entonces ellos no me hacían caso y se me habían acercado diciéndome que me pondrían una buena mola para que aprendiera a respetar a su hermanita.

Carlos que había estado callado, hablo y me dijo. . .  “Brian  no solo la  avergonzaste frente a sus amigas, sino que seguiste haciéndole daño, pero eso cambiara, te aremos ver lo mal que estas al no haber medido las consecuencias”.

Les dije que no entendía porque su comportamiento, que mejor se fueran de mi casa, a lo que Luis me dijo, “claro que nos vamos a ir de tu casa Brian, pero primero te vamos a dar un correctivo de actitud”, entonces les dije que no les tenía miedo, que me dejaran vestir y les daría gusto peleando contra ellos, pero de a uno por uno, y apenas termine de decir eso, ellos se me abalanzaron, me aventaron patadas, muchas esquive, pero algunas si me dieron, yo estaba en clara desventaja, ellos traían zapatos y yo estaba completamente desnudo. Al cabo de unos 5 minutos ya me tenían todo golpeado, y aunque yo si les había propinado buenos golpes, no fueron los suficientes como para hacerlos desistir. Así que luego me amarraron boca abajo sobre la mesita de metal de la sala, sentía el frio del cristal de la mesita, y se los hice saber, me ignoraron y me taparon la boca con mi camiseta del trabajo, después ensalivó Luis el pene de plástico y me lo introdujo en el culo, yo lloraba del dolor y por más que sufría ellos no se apiadaban, luego Carlos se quitó el cinturón y empezó a darme de cinturonazos en la espalda y en las nalgas, al punto que ya no sabía que era peor si el tener el pene artificial desgarrándome el culo o los cinturonazos lacerando mi espalda y trasero. Me dio aproximadamente 15 cinturonazos, nunca había sentido tanto dolor en mi vida. Luego en algún momento se le antojo a Luis dejar de meterme el pene artificial y penetrarme el culo, así que escuche su cremallera bajarse y enseguida sentí su pene abriéndose camino en mi interior, empezó primero despacio, y después fue poco a poco más rápido, así estuvo cogiéndome por unos 20 minutos, decía que se sentía súper estrecho mi culito, que él nunca se había cogido a un hombre, pero que yo tenía un culo bien durito, rosadito y cerradito, esas palabras hicieron que Carlos se bajara el pantalón y se empezará a masturbar junto a mi cara, luego de unos pocos minutos me aventó su esperma a la cara, yo a pesar del dolor que sentía con que Luis me penetrara empecé a sentir como mi pene se iba erectando, luego sentí el esperma de Luis en mi interior, y me saco su pene, solo para que Carlos me penetrara también, Carlos me dijo que era virgen que yo sería su primera vez, así que me portara a la altura.

Primero le costaba mantener la erección, entonces se arrodillo y sentí su lengua saborear mi culo, la sensación me era nueva, mi ano se fue expandiendo, luego Carlos se erecto y me cogió por espacio de una media hora, yo pensé que no acabaría jamás, y de repente empezó a jadear más rápido y mi pene se puso a mil, eyacule sobre la alfombra y el dentro de mí, pero se reusó a sacarme su pene y a los pocos minutos se le puso erecto otra vez, y como se dieron cuenta que yo también había eyaculado, decidieron desamarrarme, y quitarme la mordaza de la boca, aunque Luis me sujetaba firmemente de las manos, pues era consiente que me habían golpeado y violado (desvirgado), aun así Carlos decidió ponerme boca arriba sobre el sillón, y penetrarme mientras veía fijamente mi pene, y noto que enseguida me puse erecto, así que el continuo con el mete y saca,  y luego que estaba por eyacular, saco el pene se los hecho en la mano y me los puso en la boca, en acto reflejo instintivamente apreté mis labios para no probar su esperma el con la otra mano me apretó los testículos haciendo que abriera la boca de dolor, y me los hecho en la boca, cubriéndome la boca con su misma mano, así estuvo unos 4 minutos aproximadamente hasta que noto que yo tragaba, entonces sin quitarme la mano de los testículos, empezó a sobármelos y a tocarme el pene, eso me desconcertó al igual que desconcertó a su hermano mayor Luis, pero nadie dijimos palabra sobre eso, así que Carlos se arrodillo y me empezó a chupar el pene, así estuvo hasta que me hiso eyacular en su boca, luego se enderezo y me dio un beso, al tiempo que sus manos me apretaban las nalgas, así se quedó tendido sobre mí, por lo que Luis soltó mis manos y levanto a Carlos, le dijo que ya se habían dilatado mucho, y se lo llevo a aconsejarle, aunque alcance a escuchar que debían de borrar las evidencias por si acaso se me ocurría demandarles, pero la evidencia era yo, así que me sujetaron y me llevaron al baño, yo casi no podía dar un paso, porque me dolía muchísimo el culo y los golpes que me habían dado empezaban a hacer meya en mí, por eso me ayudaron a llegar al baño, luego llenaron el pequeño jacuzzi, su intención era evidente, hacer que el agua me lavara el culo, por lo que  llenaron el jacuzzi con agua caliente, no quemante pero si caliente y le echaron champú, luego ellos me metieron al jacuzzi y se desnudaron también, ya en el jacuzzi me cogieron otra vez los dos,  me enjabonaron,  se enjabonaron y luego de una hora, sonó el celular de Luis, era mi esposa preguntándoles si ya podía venir a la casa, él le dijo que lo hiciera en unos 60 minutos porque ahorita estaban borrando las evidencias de la golpiza que me habían dado, lo cual en parte era cierto. Terminamos de bañarnos y sacaron hielos del refri los envolvieron en tela y me los pusieron en el lugar de los golpes, también ellos se pusieron hielos. Al poco rato ya se me habían desinflamado los golpes y a ellos también, así que se fueron, no sin antes darme una buena agarrada de culo, incluso dijo Luis – “de haber sabido que te cogeríamos abríamos traído condones”.  Me dijo que de ahora en adelante yo sabía lo que me pasaría si le ponía una mano encima a su hermana.

Luego de un rato que se habían marchado, llego mi esposa, y no me dirigió la palabra, empezó a trapear el piso, ya que allí si había bastante sangre, motivo que hiso que se impactara y volteara a  verme tratando de adivinar de que parte mía provenía esa sangre, así que era evidente lo mal que se sentía al pensar como me habían dejado sus hermanos, me preparo unos tés y pidió pizza, que ya sabe que me gusta, y  me miró fijamente al tiempo que me pregunto, “¿Qué te hicieron?”,  yo solo baje la mirada no sabía que contestarle, ella se fue a su cuarto y encontró el pene artificial en el lavabo, tenía sangre, de inmediato binó hacia mi llorando y diciendo que eso era terrible, que me llevaría de inmediato con un urólogo, yo solo solté unas lágrimas de mis ojos y no hice por levantarme de la sala. Ella me dijo que solo me darían un correctivo, pero que nunca pensó me sodomizaran, y que ella estaba sumamente consternada, luego que me levante vio que tenía mordidas marcadas en mis nalgas y espalda, y quería ayudarme, pero yo se lo impedí, simplemente me fui  a acostar y no fui a trabajar hasta el tercer día,  no me sentía nada bien, en ese tiempo no hable con mi mujer.  Diana  trataba de hacerme plática, pero yo no participaba.

Así que un día luego de platicarlo con sus amigas, decidió decirme que ella me entendería si en parte me había gustado sentir el consolador, que era normal, ya que había investigado que nuestro punto G de los hombres es la próstata que se encuentra junto al ano y que desde allí se le puede estimular provocando así  erecciones involuntarias, eyaculaciones, y múltiples orgasmos masculinos, que si yo así lo deseaba ella podría metérmelo de cuando en cuando, o incluso cómprame un vibrador. Al notarme cada vez más ausente, decidió llamarles a sus hermanos, y le contesto Carlos , ella le reclamo el porque me habían sodomizado, que eso nunca fue lo acordado, entonces Carlos pensó que yo le había contado a ella que me habían penetrado y solo se confesó, le dijo que él no tenía pensado penetrarme, que de hecho era virgen, y  al darme cinturonazos mi carne blanca se tornó más rosada,  que mi piel era como de terciopelo muy suavecita, completamente lampiño, y que el primero en penetrarme fue su hermano Luis, y  luego él también me penetro perdiendo conmigo su virginidad. Mi esposa se quedó de una pieza, pues ella suponía solo me habían metido su consolador, y se enteró que además los dos me penetraron, me amarraron a la mesa, me taparon la boca y ya después me desamarraron, ya para entonces  no opuse resistencia, que incluso había eyaculado también.

Todo eso era demasiado para mi joven esposa, y se desmayó en el sillón, por lo que yo tome el teléfono y le dije seriamente a Carlos que ellos fueron los culpables de que se enterara que me habían sodomizado, ya que el consolador lo dejaron sin enjuagar en el lavabo, y que ella no sabía que me habían penetrado también. Por un momento pensé que Carlos no contestaría y entonces me dijo, “Ya la regué, perdóname por decirle a mi hermana lo que te hicimos, ahora quizá se divorcie de ti, pero si quieres platicarlo, podríamos vernos en un restaurant, te invito a cenar y ya después lo que quieras”; También me dijo que nunca pensó que se enamoraría de un hombre pero que yo lo había cautivado y que quería hacerme el amor.

Al otro día fue Luis a verme a mi trabajo y me reclamo el porqué le había avisado a su hermana de lo que me habían hecho. Yo a esas alturas ya estaba harto de su comportamiento y aunque él era 2 años mayor que yo, le dije que no me estuviera molestando, que me debería de agradecer que no los denuncie y que tampoco le dije a mi esposa, que ellos por sus descuidos lo hicieron evidente, pero que si lo que quería era pleito, pues que con gusto le respondería; Él se me abalanzo, y yo lo esquive, por fin me pude ir desquitando de lo que me habían hecho, claro que al final me gano, el media como 1,75 se había criado en el campo y según se dé chico era un peleonero, y yo las peleas que había tenido en mi vida las podía contar con los dedos de una mano, así que al final se impuso la maña. Pero orgullosamente no se fue limpio, es más se fue casi igual de amolado que yo. Luego de que terminamos de pelear, él me dijo que esa forma de ser mía le causaba una rara atracción y aunque me duela reconocerlo a mí también me atraía ese joven atlético blanco, de ojos cafés que se erguía frente a mí, así que nos dimos un fuerte abrazo y un beso aún más fuerte, luego me agarro las nalgas y yo a él, al tiempo que su mano derecha hurgaba  dentro de mi tanga, bajándome los pantalones, le impedí que no siguiera pues estaba en mi trabajo y nos podían ver. Así que nuestro encuentro quedo para después. . . .

Me gusta / No me gusta

Manoseando a la empleada

Les comentaré de una empleada que tuve en casa.

En mi país, las empleadas son del campo y son más ‘criadas’ que empleadas.

Cuando llegan, usan su indumentaria propia (pollera) y algunas no la cambian nunca. Son las denominadas ‘cholas’.

Esta es una jovencita que llegó a casa (con 18 recién cumplidos) que no sabía ‘nada de nada’, no sabía leer ni escribir, pero, obviamente, la calentura propia de la edad sí la tenía. Yo, que atravesaba por una edad similar, me calentaba de todo y vivía de la paja.

Un día, ya en vacaciones de verano, decidí esconderme debajo la cama mientras Natalia (así se llamaba) hacía los quehaceres de la habitación, lo que me permitió tener una vista espectacular de todo lo que tenía debajo y ¡sorpresa¿, No llevaba ropa interior (común en la gente de campo), lo que me dio un motivo adicional para sendas y grandes pajas en su nombre.

Poco a poco, el juego sexual con Natalia se fue poniendo más caliente. Luego de lograr que me descubriera escondido bajo la cama, comencé a subirle la pollera con toda sinvergünzura y a tocar ese rico y parado culo que tenía … me encantaba lo duro que tenía el culo.

Ya la manoseaba a mi gusto, cuando pasaba por detrás de ella y no habían ‘moros en la costa’, aprovechaba para meterle la mano por debajo la pollera, tocar su rico culo y pasar la mano adelante, notando que tenía la panocha mojadita producto del toqueteo, continuaba con el juego hasta que los ruidos anunciaban la cercanía de algún miembro de la familia que cortaba el juego.

La lavandería en casa era un lugar escondido ideal para dar rienda suelta a mi morboso juego. Cuando lavaba (a mano), se agachaba y yo aprovechaba para meter mano y poco a poco avanzaba hasta sacarme la verga (que ya estaba por estallar) y comenzar a puntuerla … al principio por el culo, hasta que la acomodaba un poco rumbo a la rajita y ella ‘haciendo lo suyo’ colaboraba inclinando un poco el cuerpo para lograr la penetración. Ahí comenzaba el mete y saca que, por lo general duraba muy poco por la calentura y terminaba con chorros de semen que le manchaban el culo (pues no podía terminar dentro por miedo al embarazo).

Así ocurrió unas cuantas veces, hasta que decidí ‘culearmela’ completa y para ello aproveché una salida de todos en la casa, quedando sólo con la empleada. La llamé a mi cuarto y ni bien entró comencé con el manoseo (más un jugueteo de cosquillas y demás), hasta que la empujé a la cama y cayó de espaldas (ya sin sonreír pues sabía lo que le esperaba), le levanté la pollera y, como era de esperarse, estaba sin calzones. Me desnudé delante de ella ya con la verga parada y que estallaba … me puse el condón y me acomodé encima de ella; tal como lo había planificado, la penetración fue lenta, viéndola a la cara para ver los gestos de gozo que hacía … poco a poco fui apurando el ritmo hasta que terminé y dejé caer mi peso sobre ella.

Natalia no decía una palabra y, de momento en momento, dejaba escapar pequeños quejidos que mostraban la agitación y excitación de mi empleada. Una vez que terminé, me hice a un lado, me saqué el condón y ‘justo’ sonó el timbre, señal de que la familia había retornado, lo que originó que se levante y se retire, no sin antes regalarme una sonrisa como muestra del agradecimiento por el polvazo.

Pasó un tiempo más y culeamos un par de veces más hasta que, sin previo aviso, fue retirada pues, ‘entiendo’, que mi madre se dio cuenta de lo ocurrido pues, aparentemente, mi hermano también se la tiraba.

No volvimos a saber de ella, pero ambos esperamos con ansias la llegada de la nueva empleada …

Me gusta / No me gusta

Mi madurita top model del trabajo

Sus pezones eran rosados, no aguanté mucho y comencé a chuparlos, besarlos, tomé uno de sus pechos, mientras la besaba en la boca, con mi otra mano recorría su vulva sobre el pantalón, cuando noté que empezaba a gemir apreté aún más fuerte y ella continuaba con sus movimientos para sentir mis caricias, bajé un poco su calzón, que mata de pelos tenía, impedían llegar a su coñito.

Hace bastante tiempo que me gusta leer relatos y si bien he tenido algunas experiencias que pueden ser contadas, nunca me atreví a escribir…Lo que relataré a continuación es cien por ciento real… ¡Y sucedió hace muy, muy poco!

Mi nombre es Eduardo, soy un tipo normal de un metro setenta y dos, tez blanca, ojos claros y contextura normal, de 44 años de edad, felizmente casado y con 4 hijos. Nunca antes había montado cachos, mucho menos podía imaginarme haciéndolo, tampoco me considero una persona extrovertida en extremo, pero a medida que voy ganando confianza, pues me abro mucho más en mi relación con las personas y siempre me ha gustado jugar y atacar con mucho sarcasmo e indirectas con doble sentido a ver hasta donde llego o me deja llegar a las mujeres con quienes frecuento socialmente o laboralmente hablando.

Todo ocurrió en la oficina donde laboro desde hace unos cuatro años, una típica empresa familiar de mediano tamaño.  Desde que llegué a trabajar con el grupo y a pesar que mi actividad profesional no está directamente relacionada con la actividad comercial del grupo, por tratarse de una ramificación comercial de la cual yo directamente me haría cargo, la imagen hacia terceras personas, compañeros de trabajo, etc de mi persona y capacidad profesional era muy alta.

Al presentarme a cada uno del personal que labora en la empresa sabía que ese trabajo me cambiaría mi vida y no tuve duda de ello desde que la vi por primera vez, supe que sería mi compañera de trabajo favorita en la oficina y fuera de ella y que su belleza física cambiaría mi fidelidad hacia mi pareja afectiva y más temprano que tarde ella sería mi gran amante y no sé que más.

Amelia es administradora de profesión, responsable del manejo diario de la contraloría y finanzas del grupo, un trabajo estresante y de altísima responsabilidad.  Ella tiene 42 años, mujer madura, económicamente independiente, deportista, de cuerpo atlético, muy bien formado y conservado, de pelo amarillo claro, hermosos ojos verdes, con unas suaves y hermosas tetas y un culito bien redondo, digno de usar como prototipo de cirujanos plásticos, además de todos estos atributos, es suficientemente hermosa e inteligente para derretir a cualquiera que le interese pero lo suficientemente madura para que no cualquiera le montara los cuernos.

Más que una administradora más bien parece una hermosa top model o actriz de cine.  Casada y con una picara hija, era la responsable partir de ese día de mis sueños, apetencias sexuales y deseos eróticos.  La idea de poder ser amantes en un futuro cercano comenzó a formar sentido en mi mente.  Tenía que ser mía, era la meta, mi objetivo dentro del ambiente de trabajo y comencé a preparar mi plan de ataque.

Al principio demostré muchísimo profesionalismo en la relación diaria, esa era mi estrategia para entrarle más fácilmente y ganar algo de confianza. Reuniones de trabajo entre mi personal, mis jefes y Amelia demostraban que ambos estábamos muy bien enfocados profesionalmente, que nuestros patronos tenían una alta estima en nuestro trabajo y que les gustaba nuestra actitud y entrega hacia la oficina y los objetivos de trabajo.

Afortunadamente y muy rápido logré que Amelia avalara mi trabajo diario, lo que ayudó de sobremanera mi estrategia de ataque.  Diariamente buscaba conversar con ella en horas de receso laboral o buscaba cualquier excusa para consultar alguna actividad contable por tonta u obvia que ella pareciera, pero era suficiente excusa para poder reunirnos más.  Llegó el primer diciembre y decidí que era el momento de comenzar a romper el hielo de las conversaciones profesionales y las mismas alternarlas con conversaciones más personales.

El viejo truco del regalo de fin de año fue la estrategia, una pulsera de fantasía, de poco valor comercial pero con inmensos resultados.  A partir de ese momento Amelia y yo comenzamos a conversar no solo de cuestiones de trabajo, sino comenzamos a incluir temas banales pero personales al fin y al cabo, nuestra casa, nuestros hijos, el colegio, hobbies, etc.

Pasaron los meses y nuestras conversaciones banales, siempre en el trabajo eran cada vez más amenas y largas, comenzábamos a tenernos cada vez más confianza el uno con el otro y esa confianza permitía que comenzara a trabajar mejor mi plan de ataque.  Amelia hasta ese entonces siempre le había sido fiel a su marido pero ella aceptó igualmente y comenzó también a jugar y seguir el sarcasmo mío.

Trabajo de hormiguita muy lento pero efectivo, así llegó su cumpleaños y esta vez la invité almorzar y aproveché de entregarle otro pequeño regalo y tuve por primera vez la ocasión de hablar con ella del tema de pareja de cada uno, ambos fuimos muy sinceros y abiertos como lo hacen 2 amigos que se conocen pero no intimidan.  La ventaja de esto es que no tenía que suponerme mucho más.  Su vida sentimental era estable, más sin embargo se abría la sutil ventana de poder aceptar algo más.

La cena de fin de año de la empresa, fue considerada mi mejor jugada para conquistarla.  Asistí a ella y decidí no compartir exclusivamente con Amelia la velada, el no mostrar mis deseos e intenciones para con ella, disfrutando y compartiendo la cena de navidad con todo el personal de la empresa, de mesa en mesa por tiempos más o menos iguales.  Por supuesto, antes de la cena ya le habría ofrecido llevarla de vuelta a casa después de la celebración, al igual como le ofrecí a otras 2 compañeras de labores.

Al finalizar la fiesta la llevé a su casa y nos despedimos como cualquier compañero de trabajo hasta supuestamente el año siguiente, deseándole la mejor de las suertes y los mejores deseos para el próximo año, no sin antes en el frente de su casa nos quedamos conversando durante unas 3 horas antes de despedirnos, Un pequeño beso de despedida prendió la llama del deseo.

Al reiniciar el año siguiente, decidimos compartir cada vez más tiempo, conveníamos en salir a almorzar juntos, frecuentábamos al mismo tiempo los breaks para tomar café, solo porque queríamos estar el uno del otro  y por supuesto las indirectas y sarcasmos eran cada vez más obvias.  Fue así como en una celebración de despedida de una compañera de trabajo, con la cual no tenía mucha relación, ni motivos para ir pero Amelia me convenció que la acompañara, pues ella era su jefa y por lo menos necesitaba pasar un rato en esa despedida, acepté el ir.

Terminamos bebiendo tequilas y cerveza entre algunos compañeros, donde el calor y el alcohol hicieron efecto para terminar besándonos, por primera vez,  a vista de los demás, no importaba nada, ahí fue la primera vez que sentí esa lengua maravillosa que se retorcía junto a la mía, fue exquisito, no pasó nada más que besos. Ya en el trabajo no solo buscábamos hablar, sino que también y seguíamos buscando oportunidad para besarnos, parecíamos jóvenes ardientes, pero sin querer pasar a la siguiente fase por temor a las consecuencias en nuestras vidas privadas.

Un sábado yo cargado de trabajo extra llegué a la oficina para adelantar un poco y por casualidad de la vida, Amelia se encontraba en la oficina ajustando unos balances que se necesitaban con urgencia para el lunes siguiente. Fue como caído del cielo,  esta es mi oportunidad dije en mi interior, fue así que al verla me acerqué a ella con toda la intención, luego de saludarla comencé a  acariciarle el pelo, lo desenredaba, olía a frescura, sus rulos suaves caían sobre sus hombros, los cuales separé para besarla detrás del cuello, luego supe que bajo la oreja y detrás del cuello se calentaba mucho, súbitamente dejó  la carpeta de los balances y sin importarle más nada se dejó acariciar, respiraba en su cuello, acariciaba su espalda, besaba sus hombros hasta que finalmente fui por esa boca que me devolvió el beso, nuestras lenguas se retorcían, queríamos comernos a besos, respiraba agitada, hacía calor y nosotros aumentábamos la temperatura, era como un volcán en erupción luego de años de inactividad, necesitaba tocar y masajear esas hermosas tetas, fuente inagotable de tantas pajas en su honor.

Corrimos abrazados a la sala de reuniones donde hay un sofá en cuero, nos acostamos sobre este y  comenzamos el manoseo, nos abrazábamos, nos besábamos, tocaba todas sus partes, saqué su blusa y quedaron esas hermosas tetas a la vista, luego pasé mi mano por su espalda y con ella misma retiré el sujetador, sus pechos apuntaban al techo, y descasaban hacia los costados, sus pezones eran rosados, no aguanté mucho y comencé a chuparlos, morderlos, besarlos, con mis dos manos los agarraba, crucé mi mano por su espalda y tomé uno de sus pechos, mientras la besaba en la boca, con mi otra mano recorría su vulva sobre el pantalón, cuando noté que empezaba a gemir, apreté aún más fuerte y ella continuaba con sus movimientos, para sentir más fuerte mis caricias, abrí su cierre y bajé un poco su calzón, que mata de pelos tenía, impedían llegar a su coñito…

De tanto intentarlo logré por fin introducir un dedo en su húmeda concha, solté su teta y le bajé el pantalón, arrastrando su calzón, con mis piernas terminé de bajárselo completamente, era mía y ella lo sabía, estaba desnuda con sus piernas abiertas, emanando olores a hembra, me saqué mi camisa y giré colocándome de costado, su culo sobre mi verga y mi mano entre sus piernas, la punteaba y le tenía metido dos dedos en su mojada almeja, ella agarró una de sus tetas y se la metió en la boca, era increíble verla tan caliente, se besaba el pezón, agarré su mano libre y junto a la mía la hice que se tocara, por lo que he visto existen distintas formas de pajear a una mujer y a ella le gustaba fuerte, con tres dedos y mi mano sobre su clítoris, me soltó mi mano y se revolvía para ambos lados, noté que faltaba poco para su primer orgasmo, su cara estaba desencajada, abría las piernas y apretaba mi mano, hasta que se corrió entre jadeos.

Eran las 4 de la tarde y el trabajo quedó en el olvido, nuestros cuerpos sudorosos, me sentí de puta madre pensando que le conseguí un orgasmo con mi mano, rápidamente me bajé los pantalones e intenté clavarla, fue cuando me dijo que estaba en sus días y podía quedar preñada, no me gusta con forro fue mi respuesta, pero tuve que acatar si quería culear, y fue así como me puse un condón que llevaba en mi billetera siempre, luego abrí sus piernas, apunté y todo adentro, empecé a meterlo con fuerza, ella se quejaba y gemía, con mis manos sobaba sus tetas, agarraba su culo, la besaba, el sudor caía todo era calentura, seguimos por un buen rato.

Cuando le dije te lo saco, me miró agarrándose una teta y me dijo mételo, metémela toda, no la saques, le pregunté por qué, me dijo estoy caliente y quiero tu rabo, para mí era el fin de tantas pajas, para ella el comienzo de una infidelidad, su marido en su trabajo y ella en el sofá con sus piernas abiertas y yo en su interior, no quise correrme debe haber una mejor manera que con forro, quise bajarme y besarle la concha, me dijo que no, le gustaba estar bañada antes, cagué dije internamente, me saqué el condón y la abracé, terminé mi tarea con tres dedos nuevamente en su zorra y ella corriéndose nuevamente…

La abracé por su espalda, sintiendo el rico sabor a transpiración, sus tetas estaban mojadas, su raja también, seguí tocando y apretando su cuerpo contra el mío, la transpiración empezó a correr por su espalda, mojando su culo, yo aun lo tenía duro por cuanto empecé a deslizar mi pico por la raja de su culo, no faltó mucho para llegar a su agujero, hice un poco de presión y me sorprendió más aún al momento que empujaba sus anchas caderas hacia atrás, no había duda quería que la enculara, no podía entrar, me estaba cansando, pensaba que no podría, hasta que siento que mi cabeza está en su interior, era como si me hicieran una paja con dedos, ella apenas hablaba y me decía despacio mi amor, nunca lo hecho por ahí, no puede ser dije yo, una hembra tan hermosa, casada y virgen del culo, no te preocupes lo haré despacio.

Mentí y de una la enculé chocando mis huevos, lo hice rápido por si se arrepentía, me dejó hacer, la giré boca abajo y empecé el mete y saca, su culo era estrecho, parecía de verdad que era virgen, sus gemidos eran gritos ahogados, mordía los almohadones del sofá,  aumenté la fuerza y ya no pude más descargando toda mi leche acumulada, le llené su redondo y estrecho culo con leche, me salí, sé que hay que sacarlo despacio pero todo lo hacía con brutalidad, queriéndola hacer pagar por tanto tiempo perdido entre ambos….nos besábamos y descasamos un rato, hasta que nos lavamos en el baño.

Me dolía el pene de tan estrecho culo que rompí, en el baño le pasé gel de jabón por su espalda, no faltó mucho para que estuviera listo de nuevo, pero lo mío era su coño, fue así como me senté y ella abrió sus piernas con sus manos me entregó su dulce almejita frente a mi cara, quien iba pensar que en una tarde la vi chuparse las tetas, me entregó su culo y más abría sus piernas para que le chupase la raja, solo quería sentir, como queriendo dejar una marca de fuego para volver a hacerlo, fue grandioso…

A partir de entonces los trabajos de ambos en la oficina los sábados se han hecho rutinarios y las extensas horas de trabajo y de reuniones a puerta cerrada en la sala de conferencias pues se ha hecho una bellísima rutina, ¡Así si da gusto trabajar!

Autor: Eduardo

Me gusta / No me gusta

Mi sorpresa

Ella era una reina tocándome y mi culo estaba por explotar. Sentía como comenzabas a acabar dentro de mí y antes de que pudieras terminar ajuste su cabeza contra mí y acabé gloriosamente. Estallido es poco. Vos no te corriste, y ella no dejó de moverse dentro mío, y así fue con el ante último orgasmo asomó. Sentí como se endurecía nuevamente tu pene producto de mi orgasmo.

Estaba decidida a darte una sorpresa, de ponerle un poco de color a nuestra relación; algo que te dejara con la sensación de no poder explicarlo con palabras. Fue entonces cuando me decidí a diseñar como sorprenderte. Sabía que algunas situaciones te excitaban más que otras y que debía cuidar mucho la estética de los detalles para que ambos nos sintiéramos a gusto y la sorpresa no se volviera una desilusión.

Llegué a tu casa con tiempo para poder organizar todo. Me preparé un buen baño y puse fruta en la heladera a enfriar, frutillas, kiwi, bananas, naranjas, y pomelo rosado. Elegí un jabón perfumado a chocolate para bañarme bajo la ducha calentita. Me coloqué perfume cerca de los pechos y me coloqué crema en mis manos. Esperaba que la nueva masajista llegara cerca de las 20.30, y cuando comenzó a demorarme empecé a inquietarme.

Sonó el timbre y me congelé de solo pensar en cómo seguir adelante. Había buscado una bikini chiquita de color celeste que uso muy poco, que tiene un tajito justo a la altura del comienzo de los labios. Y por encima de mi bikini mi bata fucsia que me regalaste vos. Como es habitual en mi, estaba descalza y con el cabello recogido.

Abrí suavemente la puerta esperando encontrarme con una masajista producida y con poco encanto femenino natural. Sin embargo me llevé una gran sorpresa. Leila tenía poco maquillaje, lucía arreglada pero nada llamativo y su aspecto en general era agradable. Me saludó con un beso y pidió permiso para entrar.

En cuanto ambas pudimos recuperarnos de la visión que teníamos de la otra nos sentamos en el living y le ofrecí algo de tomar. Solo e pidió un poco de agua y lavarse las manos. Tardó unos minutos en el baño, mientras yo trataba de revisar solo mirando la bolsa y la cartera entre abierta que había dejado. Nada fuera de lo común pude observar. Cuando salió del baño llevaba el cabello suelto y se había cambiado su ropa de calle por un sugerente ambo blanco con medias blancas de liga y unas chatitas bajas. No era exuberante, pero el escote se le abrió un poco y se notaba que no llevaban nada puesto debajo del uniforme. Ah Si, tenía una bikini blanca con puntitos celestes que más tarde descubrí. Se sentó nuevamente y me explicó cuáles eran las condiciones:

-Nada de besos en la boca.-Nada de violencia ni gritos ni insultos.-Y debía retirarse a las 23.00 horas.

Arreglamos las cuentas y me preguntó acerca de qué servicio y sorpresa quería darte. Le expliqué que siempre habías tenido esta fantasía y que si bien yo no estaba del todo segura, había decidido probar. Me volvió a explicar que ella era experta en esas situaciones y que justamente se dedicaba a poder ayudar en las fantasías sin cruzar la línea de lo obsceno.

Estabas retrasado unos minutos y yo no dejaba de mirar el reloj, Leila que se dio cuenta de mi nerviosismo se acercó con prudencia y se colocó  detrás de mí. Me sostuvo el cabello con un ganchito y pidió permiso para bajar las luces y encender algunas velas más. Me explicaba que importante era crear una buena atmósfera que estimule los sentidos. Se colocó detrás de mí y me ofreció ayuda para no estar tan tensa para cuando vos llegaras. Comenzaron a masajearme lentamente los hombros hasta el cuello. Mantenía la fuerza y aflojaba cuando yo gemía suavemente de dolor. Así estuvimos unos cuantos minutos y ella seguía pasando cada uno de sus dedos contra mi piel.

Volvió a decirme que me quedara tranquila y que todo estaría más que bien. Siguió con la nuca, la verdad es que los masajes estaban deliciosos y no daba ninguna gana moverse. Sus manos resultaban fuertes y al mismo tiempo dulces y cariñosas. Escuché pasos cerca de la puerta y las llaves tuyas que giraban en la cerradura. Leila se había incorporado y se dejaba ver detrás de mí. La puerta se abrió lentamente y yo abrí intencionalmente mis piernas y dejé ver la sabrosa combinación celeste rosada de mi intimidad.

Ella esperaba en silencio detrás de mí esperando que alguien moviera la primer ficha. Apoyaste tu portafolio y tu abrigo e intentaste desatar el nudo de tu corbata. Me levanté y detuve a besos tu mano derecha, le susurré al oído que había traído una masajista para que te ayudara a relajarte después de un día largo de trabajo, no salías de tu asombro. Mirabas sin mirar la desnudez de ella sin poder creerlo.

Caminaste hasta el baño en mi compañía y te susurré al oído que estaríamos esperándote en el living. Me recosté en el sillón y dejé mis pies sobre él apoya brazo, ella rápidamente se colocó cerca de ellos y comenzó a masajearlos. Tomaba cada dedo con sus manos y luego con pequeños roces de su cuerpo que me incomodaban, pero que no detenía. Cerré los ojos para concentrarme y cuando los abrí noté que nos espiabas desde el pasillo y seguí fingiendo que no te veía. Creo que eso me daba menos pudor.

Leila tocaba mis dedos con dedicación, esmero y trasgresión. Rozaba cada vez que podía la tela de su ambo a la altura de sus pezones con mis pies, tanto que podía sentir la dureza de los mismos. Vos seguías allí y yo empezaba a calentarme con los masajes, los roces y las imágenes que se me ocurrían. Ella comenzó a humedecer mis pies con saliva lentamente, a seducirme con la humedad de su boca, como para no poder resistirse. La dejé, estaba deliciosa, era imposible pedirle que se detuviera, además podía imaginarme el tenor de tu sexo a esta altura. Ella siguió adelante con las pantorrillas y la cara externa de mis piernas. Siempre avanzaba y retrocedía rápidamente para evitar que yo la interrumpiera. Lograba calentarme y al mismo tiempo detenerme para que terminara pidiéndole más. Debo reconocer que tu calentura me calienta.

Pasaste justo detrás de ella y aprovechaste para apoyarte y rozar su cuerpo desvergonzadamente contra tu pene. Sin pudor alguno, dejaste que tu erección se hiciera notoria en el culito de ella que intencionalmente levantaba para facilitar la franela. La miraste como si ya la conocieras y le explicaste que si se colocaba de costado podía masajearme mejor la parte interna de as piernas. Ella, jugando un personaje de inexperta, flor de turra, se colocó de costado dejándote su culito a disposición y siguió acariciándome las piernas al borde de mi bikini.

Fiel a tu estilo le corriste la bikini que tenía puesta y luego se la sacaste del todo y le abriste un poco sus piernas. Podía ver como tu pene acusaba recibo de semejante situación. Te paraste de costado a nosotras y sin mayores preámbulos le sostuviste la cabeza cerca de tu sexo. Pasaste tu húmeda pija por la boca, los labios, comisuras, millas dejando rastros de tu excitación. Ella se dejaba tocar por tu pene mientras comenzaba a acariciarme dentro de los límites de la bikini. Vos tomaste mis tiritas celestes y me dejaste casi desnuda frente a ambos.

Ella nos miró a ambos y dijo simplemente que la dejáramos trabajar. Se arrodilló frente a tu pene y sacó todo lo que pudo de tu humedad con la lengua y dejando ver un hilo de excitación se agachó hacia mi vagina esparciendo todo tu calor sobre mis labios. Sentí el mismo pudor que calor de su boca, y cuando atiné a cerrar las piernas me encontré con tus manos que le indicaban que lo volviera a hacer. Ella cada vez extraía más vitalidad que volcaba sobre mi clítoris que gloriosamente disfrutaba de los resbalones que su lengua ocasionaba.

Sentí cada centímetro de su lengua dentro de mis labios y en la entada de mi vagina. Sentí como los ruidos de su boca se mezclaban con los gemidos de la chupada que te estaba dando. Tus manos hundían su cabeza dentro hacia tu pene y tus manos hundían su cabeza sobre mis piernas. Ella dejaba ver toda su saliva provocándonos más calentura.

Te la chupaba y volvía sobre mi cuerpo, así estuvo varios minutos. Mientras abría los ojos pude ver cuando ella se colocaba sobre mí y metía unos de mis pezones dentro de su boca. Que manera de morderme, de succionarme. Mientras gemía ella te decía que lo placentero de esto, es poder recibir y dar de a dos. Cautelosamente te inclinaba la cabeza sobre el otro de mis pezones. Eso si era la gloria. Y como si faltara algo, vos sujetabas su cabeza con fuerza sobre mí. Sentía ambas salivas espesas sobre mi pecho. Estuve a punto de acabar si no hubiera sido porque ello tomó tus dedos y comenzó a lamerlos. Dos y tres dedos, tu pene seguía acusando recibo de tus sensaciones.

Con firmeza tomó tus dedos y los guío al interior de mi vagina. Tus dedos me recorrían y me seducían, pero al incorporarme noté que se trata de los dedos de ambos que me recorrían. Ella insistía en demostrarnos que lo interesante era sentir y provocar de a dos. Dos bocas, dos lenguas, dos pares de manos, dos cuerpos.

Bajaste su cabeza y agachaste al miso tiempo y sentí como se sumaban dos deliciosa lenguas al interior de mi vagina. Ella intentaba abrirse paso entre los dedos  y vos destruías mi sensibilidad por el clítoris. Que bien me chupas la concha ¡siempre!

Sentí que todo me provocaba un intenso placer y necesidad de acabar. Los dedos de ella comenzaron a salir despacito de mi vagina para comenzar a dilatar mi colita para después. Y fue justo allí cuando sentí que me estremecía y todo el cuerpo se tensaba estallando en un delicioso orgasmo. Sentí como ella te chupaba los dedos humedecidos de mi placer y vos compartías en unos besos escapados con ella. Le agachaste la cabeza como soles hacer conmigo y su boca se lleno todas de vos. Y así comenzamos a compartirte de a dos. Tu pija salía de su boca y entraba en la mía. Chupábamos un poco cada una y mezclábamos tus jugos con nuestra saliva, y más de una vez nuestros labios de rozaban al mismo tiempo que tu mente volaba y dejabas escapar algunas palabrotas calientes.

Sentí como tu pija caliente estaba por explotar y tomaste mi cara para poder acercarla a los pezones de Leila. Me frotas fuerte sobre ellos y dejaste ver como tu leche brotaba sobre su boca y mejillas y vos gemías fuertemente. Tomaste su cara llena de semen y la hundiste en mis pechos. Frotabas, una vez más, con fuerza nuestras pieles y la leche se convirtió en bálsamos a nuestra piel.

No del todo cansado te recostaste en el sillón y me tomaste por la cintura de espaldas a vos. Me sentaste sobre tus piernas abriste mi intimidad. Ella comenzó a comerme nuevamente deslizando su lengua hacia mi vagina y culito, sentía como todo resbalaba y como ella jugaba con la cabeza de tu pija cerca de mi culito. Tomó tu pene y fue colocándolo lentamente con la ayuda de su lengua dentro de mí, que gemía de placer y dolor. Sentí como estabas enterrado dentro mío y como la cabeza de ella se enterraba en mi vagina. Una delicia. Te sacudías dentro de mi culito y ella frotaba su boca sobre mi clítoris. Sus dedos se sumaban a mi vagina y apretados hacían travesuras.

No puedo contarte que rico se sentía. Ella era una reina tocándome y mi culo estaba por explotar. Sentía como comenzabas a acabar dentro de mí y antes de que pudieras terminar ajuste su cabeza contra mí y acabé gloriosamente. Estallido es poco. Vos no te corriste, y ella no dejó de moverse dentro mío, y así fue con el ante último orgasmo asomó. Sentí como se endurecía nuevamente tu pene producto de mi orgasmo.

Ella rápidamente se ubicó sobre mí y se frotó brutalmente sobre mi clítoris. Literalmente se masturbó contra mi clítoris ocasionando que sintiera sus vibraciones que se mezclaban con los gemidos míos de mi última acabada. Ella se retiró unos metros y volvió  masturbarse solo para nosotros.

Mientras te higienizabas ella se vistió y se despidió, dejándome una recomendación: practica con la boca cerrada, parece que eso a tu marido lo re contra calienta.

Autor: Martin

Me gusta / No me gusta

Vacaciones increíbles

Le quitaron el tanga y ellos también se desnudaron y pronto Raquel empezó a pasar una por una las pollas por su boca,  el que conducía paró la furgoneta y se unió a sus compatriotas para follarse a mi chica. Enseguida empezaron a follársela uno tras otro y ella gemía y me decía, mira cariño, como me follan. Soy una auténtica putilla.

Hola, me llamo Miki soy español y tengo 28 años y la historia que os voy a relatar es totalmente real, aunque todavía no me lo puedo creer. Tengo novia, Raquel, desde hace 5 años. Tiene 27 años, es rubia con el pelo largo y liso, 1´60 de altura aproximadamente, tiene poco pecho, pero eso sí, tiene un extraordinario trasero. Como muchas chicas siempre dice que está gorda, aunque para ser sincero os diré que está muy buena y lo corrobora el que los hombres se suelan volver para mirarla.

Siempre habíamos practicado el sexo los dos solos, en alguna ocasión le había dicho que me gustaría estar con ella y con otra chica, pero siempre se lo tomaba a risa. También le había comentado medio en broma que me gustaría verla con otro chico, pero nunca se lo tomó en serio. Nuestra vida sexual era pues muy normal, hasta hace unos fines de semana.

Decidimos irnos cuatro días a la playa y alquilamos una habitación en un hotel. El primer día pasó de lo más normal, playa por el día y por la noche a cenar tranquilos y a dormir. La segunda noche decidimos salir a cenar y luego irnos de copas. Raquel, se puso muy sexy, con una minifalda vaquera y una camiseta ajustada verde. De ropa interior sólo llevaba un tanga blanco muy transparente, de los que dejan ver prácticamente todo el vello del coño. Además se había depilado recientemente y llevaba la almejilla totalmente depilada y un poco de pelo en el frente. Estaba para comérsela.

La cena transcurrió entre comentarios subidos de tono y mucho vino. Salimos por bares y seguimos bebiendo, la verdad es que íbamos bastante cargados de alcohol. Nos metimos en un bar que estaba un poco oscuro y estaba lleno de gente, con la música a todo volumen. Raquel empezó a bailar delante de mí de una forma muy provocativa y lógicamente esto no pasaba inadvertido a los chicos que había alrededor. Yo estaba como una moto y no parábamos de besarnos y tocarnos discretamente. En un momento fui al servicio, y cuando volví vi que Raquel estaba hablando muy sueltamente con cuatro chicos de unos 35 años, todos rubios y altos, cuando me acerqué pude comprobar que eran alemanes. Al llegar a ellos, Raquel me presentó. Yo le dije que si los conocía de algo y ella me dijo:

– No, estaba bailando y se han acercado a decirme que me movía muy bien y se han presentado. Parecen muy simpáticos, ¿verdad? – Si, contesté yo.

Mientras yo hablaba con uno de ellos (hablaban bastante bien español) veía que los otros tres hablaban y bailaban con Raquel y ella parecía muy feliz. Yo estaba un poco celoso y avergonzado. En un momento dado, pusieron la salsa y claro, en ese momento me empecé a preocupar seriamente. Mientras el que hablaba conmigo seguía muy entretenido en su propia conversación yo seguía sin quitar ojo a Raquel, que ya estaba bailando demasiado pegada con uno. El tío no se cortó ni un pelo y empezó a bajar la mano hasta el culo de Raquel, que no hacía nada por evitarlo. Otro de los chicos empezó a pegarse a Raquel por detrás, de modo que la tenían entre los dos. Ella en vez de separarse, vi que empezaba a apretar su culo contra la polla del de atrás. En aquellos momentos, yo quería que me tragase la tierra.

El que estaba detrás puso las manos en las caderas de Raquel y empezó a subirle lentamente la minifalda, hasta dejar ver el principio de su culito con el tanga. La escena era auténtica, mi santa novia convertida en una putilla de bar dejando que le metieran mano dos tíos. Yo estaba con el corazón a cien por hora, avergonzado, humillado y muy cachondo.

– ¿Cómo has tardado tanto? – Es que había fila me dijo entre risas – ¿te lo pasas bien? ¿No te habrá importado el pequeño striptease de antes? Aquí no nos conoce nadie. – No, estoy un poco cachondo y estoy viendo que eres un poco zorrita ¿no crees? – Bueno, estamos de vacaciones. Además estoy muy caliente y me apetecería ser la putita de estos chicos, que hagan conmigo lo que quieran.

Yo no sabía que decir ni que hacer, pero la idea además de avergonzarme me excitaba muchísimo. Mientras me decía esto, los otros dos chicos le dijeron algo al oído y Raquel me dijo:

– Cariño, ahora vuelvo.

Y se fue con un chico de cada brazo y sonriendo. Ellos reían también y le iban dando besos en la cara y en la boca, mientras le tocaban el culo, delante de todo el bar. De vez en cuando notaba que otros tíos, miraban a Raquel y me miraban a mí, seguramente preguntándose cómo podía yo permitir que otros cuatro chicos hiciesen con mi chica lo que quisiesen.

De nuevo Raquel se metió en el servicio de caballeros con los dos alemanes. Durante los diez minutos que estarían en el baño, los otros dos alemanes que estaban conmigo, solo hacían darme alabanzas de Raquel, diciéndome lo divertida que era. Aunque seguramente, lo que pensaban era lo puta que era la españolita. Mientras, ahí estaba yo sonriéndoles y asintiendo.

Estuvimos un par de horas en el bar, bebiendo y viendo como tocaban a mi novia. Ella les enseñaba sus pechos, se subía la minifalda mientras bailaba. Ellos alargaban las manos distraídamente para tocarle las tetas, el culo. Mientras yo miraba.

Decidimos salir a otro bar y uno de los chicos dijo que conocía uno que seguro que le gustaba mucho a Raquel, estaba un poco lejos así que fuimos en su furgoneta. Uno de ellos conducía y Raquel me dijo que me pusiese de copiloto, que ella iría detrás con los otros tres. Así lo hicimos, y allí estaba yo viendo a mi novia en la parte de atrás de la furgoneta con tres tíos. Nada más arrancar, empezaron a besarla a tocarla y por fin a desnudarla. Ella estaba en la gloría. Le quitaron la camiseta y enseguida uno de ellos empezó a chuparle los pezones, mientras los otros le quitaban la minifalda. Allí estaba mi Raquel en tanga con tres desconocidos.

Le quitaron el tanga y ellos también se desnudaron y pronto Raquel empezó a pasar una por una las pollas por su boca. Entre ellos hablaban en alemán y de vez en cuando se giraban hacia mí, diciéndome lo bien que la mamaba, o lo puta que era mi novia. Sin poder aguantarse el que conducía, paró la furgoneta y se unió a sus compatriotas para follarse a mi chica. Enseguida empezaron a follársela uno tras otro y ella gemía y me decía:

– Mira cariño, como me follan. Soy una auténtica putilla. ¿Te gusta verme así? – Si, Raquel y no pudiendo aguantar más me la saqué y me masturbé desenfrenadamente.

Una vez que todos descargaron fuera y dentro de Raquel su semen, y parecía que la cosa ya había terminado, continuamos hacia nuestro destino. El bar resultó ser un local de Striptease, donde salían chicas en un escenario a desnudarse. Cuando llegamos era un poco tarde, aunque todavía quedarían una docena de clientes (todo hombres, por supuesto). Pedimos unas copas y uno de los alemanes le dijo algo a Raquel y esta empezó a negar con la cabeza y a reír, el alemán se fue hacía la barra y alguno alargaba la mano para ver si tocaba algo y hubo alguno que lo consiguió. Raquel se quitó el tanga, se puso a cuatro patas y mostró a todos su almejita rosa depilada.

Yo estaba sentado en la barra sin atreverme a decir nada, creo que estaba a punto del infarto. Mi vida, hasta entonces tan normal, tendría un antes y un después de aquellas vacaciones. Cuando ya casi acababa la canción, los alemanes llamaban a Raquel para que bajase del escenario. Al ver que iba a vestirse le dijeron que no, que bajase desnuda. Y ella, así lo hizo. Los demás hombres del bar se la comían con los ojos. Los alemanes la cogieron de los brazos y dieron una vuelta al ruedo con ella, mostrándosela a todos los visitantes del bar y diciéndoles que la tocasen, cosa que todos hacían.

Y de nuevo yo. Sentado en la barra, viendo como cuatro tipos alemanes que no había visto y que seguramente no volveré a ver en mi vida, ofrecían a mi novia a todos los hombres del bar, que la tocaban sin parar. Raquel no paraba de reír y de frotarse con los hombres. Yo pensaba que lo que vendría después es ver como todos se follaban a mi novia, pero no fue así, todo quedó en tocamientos.

Acabamos nuestras copas y los alemanes se fueron en su furgoneta. Raquel y yo cogimos un taxi para ir a nuestro hotel. Raquel me abrazaba, me besaba.

– ¿Cómo lo has pasado esta noche, cariño? – me preguntaba. – No lo sé, por un lado he pasado mucha vergüenza, pero por otro lado he estado más cachondo que nunca. Joder Raquel, has sido una puta.
– Si, me ha gustado. Aunque esto sólo lo hecho por que aquí no nos conoce nadie.

De repente se acerca a mi oído y me dice:

– ¿Te apetecería ver cómo me folla el taxista? – Joder Raquel, ¿no estás cansada? – Era broma. – me dijo, aunque yo no las tenía todas conmigo.

Durante el resto de las vacaciones ya no volvió a ocurrir nada semejante, pero lo ocurrido aquella noche me quedará grabado para siempre.

Raquel no sabe que he publicado en Internet nuestro secreto.

Autor: Miki

Me gusta / No me gusta