Nuestra primera vez con nuestros compadres

Comencé a hacerle un beso negro y a introducirle un dedo en el culo v ella me dijo que fuera despacio por que era virgen todavía por ese agujero, con paciencia mientras mi compadre la bombeaba fui introduciendo hasta dos dedos y ella gemía de placer hasta que me dijo penétrame, quiero a los dos, puse mi pene en la entrada de su ojete y lentamente fui penetrándola.

La historia que quiero relatarles, recién nos ocurrió con unos compadres, somos una pareja joven, yo siempre había tenido múltiples amigas, pero mi esposa siempre había sido de su casa, nos enamoramos y nos casamos, como pueden imaginar, fui su primer y único hombre, ya en la universidad nos conocimos con nuestros compadres, yo los presenté, el tiempo pasó y ellos también se casaron, siempre nos reuníamos, tomábamos unos tragos y nada más, hasta que un día le comenté a mi esposa que opinaba de la idea de un intercambio.

Al comienzo ella se opuso y me dijo que mis ideas eran muy liberales, hasta que un día nos reunimos los cuatro solos, y libamos licor conversando y bailando, el licor ya hacía sus efectos en nosotros, y comencé a hablar de sexo, en todos los temas habidos y por haber, hasta que llegamos a los intercambios, ahí mi comadre me preguntó si yo lo haría, le dije que si, pero con una persona de confianza, y me volvió a preguntar con quien,y yo le dije por ejemplo con ustedes…

Todos se rieron, pero mi comadre se quedó callada como si no hubiera escuchado, hasta que la invité a bailar un baile lento y le conversé al oído, le pregunté sobre la idea anteriormente dicha, se sonrió y miró a mi compadre, en ese instante invité a mi esposa a que bailara con mi compadre, y aceptó, en eso comencé a acariciar disimuladamente la espalda de mi comadre la cual no decía nada, la apreté más a mi y rozamos a la disimulada nuestros labios, ya para ese entonces, mi esposa reía con mi compadre.

Terminada la canción volvimos a nuestros lugares y seguimos libando licor, ya entrada bastante la noche, comenzamos a jugar a la botella borracha, al comienzo los mandatos eran normales, hasta que yo le pedí a mi esposa que besara a mi compadre en la boca, me preguntó si era un piquito o un chape completo, yo le dije el que quieras, en eso se dieron un beso que duró como 2 minutos, eso me puso a cien, sentía que esto se acercaba a mi fantasía, seguimos jugando y mi compadre me indica que bese un seno a su esposa…

Ella al comienzo solo se reía pero opiné que debía cumplirse el mandato, en eso mi comadre saca su pecho que era descomunal, grande, a diferencia de mi esposa, me acerqué y en vez darle un beso metí todo su pezón en mi boca y se lo chupé muy suavemente, esto creo que bastó para que todos nos calentáramos y mi esposa opinó que fuéramos al dormitorio, ahí todos fuimos quedándonos sin ropa por los mandatos del juego anteriormente descrito, en eso mi compadre se olvidó de nosotros y comenzó a besar con pasión a su esposa, y a hacerle el amor, yo también hice lo mismo con mi esposa, pero era otra realidad, mis compadres haciendo el amor en mi cama a mi costado, era realmente increíble, parecía un sueño…

Con mi esposa estábamos haciendo un excitante 69, y mi comadre me dice que es hora de intercambiar, me quedé por un momento frío, no lo podía creer, ella también había sido siempre conservadora, incluso también mi compadre había sido su único hombre, miré a mi compadre y se le veía con una sonrisa como aceptando todo, había esperado este momento tanto y se hacía realidad, pero aun dudé un poco, dar así a mi esposa, lo pensé y me dejé llevar, me separé de mi esposa, que aun chupaba mi pene, y cambié de posición al lado de mi comadre, comencé a acariciar sus muslos, y a besar sus tremendos senos, ella cerraba sus ojos de placer, en eso vi a mi compadre que besaba con pasión a mi esposa y ella correspondía al mismo tiempo que tocaba su pene, besé cada centímetro de piel de mi comadre, estaba preciosa, le chupé su vagina y llegó a su primer orgasmo…

De reojo veía que mi compadre penetraba la vagina de mi mujer en la posición perrito, me calenté y le metí mi verga en el culo a mi mujer, luego de introducirla gritó y gimió como nunca, comenzamos a penetrarla al unísono, estaba tan excitado que no aguante más y eyaculé en su ano gritando como loco, me tendí a un costado y mi comadre todavía caliente empezó limpiar cada centímetro de mi pene, que poco a poco empezaba a ponerse duro otra vez, mi esposa para entonces también era penetrada por el culo por mi compadre, yo ya la tenía dura y en un precioso perrito penetré la vagina de mi comadre una vez más, en eso mi esposa llegaba a su tercer orgasmo y cayó rendida en la cama, mi compadre miró a su esposa y le dijo echándose de espaldas que le cabalgara, ella hizo caso rápidamente…

Yo me quedé un rato mirándolos y comencé a hacerle un beso negro y a introducirle un dedo en el culo v ella me dijo que fuera despacio por que era virgen todavía por ese agujero, con paciencia mientras mi compadre la bombeaba fui introduciendo hasta dos dedos y ella gemía de placer hasta que me dijo penétrame, quiero a los dos, puse mi pene en la entrada de su ojete y lentamente fui penetrándola, al comienzo gritaba de dolor hasta que se acostumbró, me sentía a cien, había roto su virginal culo a mi comadre, la bombeamos hasta que mi compadre eyaculó dando unos gritos fuertes, y le decía te amo, yo seguía pegado a su culo y ella lo sacó y me dio una mamada de locura que a los pocos minutos eyaculé en su boca y ella se lo comió todo, fue fantástico, quedamos los cuatro rendidos en la cama, nos tapamos y dormimos, al día siguiente nadie habló del tema, solo al despedirnos entre bromas les dije que se tenía que repetir, a lo que ellos aceptaron.

A partir de ese día soy más feliz..

Autor: Enrique y Caro

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En el campo de golf

Me arrodillé y ella empezó a frotar su monte de Venus con mi cara, el olor era embriagante, su coño rezumaba flujos y yo me dediqué durante un buen rato a hacerle una mamada a su coño como buenamente podía, intentando hacerlo lo mejor posible pues es lo que más me gusta, no hay nada para mí como poderle dar sexo oral a una mujer madura y ver cómo disfruta.

 

Corría el verano pasado en el cual yo contaba con 20 años recién cumplidos, no se puede decir que sea de mala familia y siempre nos han gustado los lujos y el glamour por eso cuando mi padre se aficionó a jugar al golf, yo también cogí esa afición, más que nada por hacer algo de deporte aunque en principio este me pareciese un deporte de viejos. Además desde el primer día que acompañé a mi padre al campo de prácticas ver cómo había chicas de mi edad, de mi misma clase social con bastante nivel y algunas de ellas eran realmente unas preciosidades. Aparte de que me resultaban bastante atrayentes el resto de actividades de este club de campo, tenis, paddle, hípica, polo, hockey, piscina privada… club social… y demás actividades lúdicas para el entretenimiento de un fin de semana.
 
Mi padre me compró un juego de palos de golf, y poco a poco fui adquiriendo el resto de accesorios y complementos necesarios para la práctica de este deporte que ya me estaba empezando a gustar un poquito más. Una mañana fui con mi padre al campo de prácticas, pues los sábados y domingos me gustaba pasar el día allí lanzando unas bolas o jugando unos hoyos, y en ocasiones esporádicas jugar al tenis o montar a caballo con alguna amiga de mi edad de buena familia que había conocido por allí.
 
Estábamos en la cabina de tiro cuando vi llegar a una señora de unos 50 años, rubia, con unas tetas enormes y un culazo de impresión enfundado en unos pantalones de color blanco, cómodos pero que marcaban bien todas sus curvas y una camiseta que dejaba ver los dos grandes senos que se escondían detrás de ella. Cerró la puerta de su Mercedes y con una gorra se puso en la cabina de al lado a lanzar algunas bolas.

Me sorprendí bastante cuando vi que saludaba a mi padre, por lo visto se conocían de verse por allí a menudo los fines de semana, no pensé en otra cosa pues era normal que de coincidir allí se conociesen y hablasen. Mi padre me la presentó , ella se llamaba Marisa, y tenía 54 años. Le propuso a mi padre ir a jugar unos hoyos pero mi padre tenía cosas que hacer y no podía.

– ¿Te importa que te acompañe mi hijo? – No, en absoluto, contestó ella dedicándome una sonrisa que me turbó sobremanera.

Cogimos las cosas y subimos a la casa club donde sacamos los tickets y comenzamos a jugar uno a uno los 18 hoyos, charlando, ella era muy abierta y yo me mostré también muy extrovertido contándole mis gustos sobre mi música, el cine, la literatura… la conversación se fue haciendo más amena al paso de los minutos. Incluso me atreví a preguntarle cosas un poco más personales como si tenía hijos, estaba casada. Marisa tenía una hija de 25 años pero se encontraba separada y vivía sola.

Su hija estaba ahora estudiando en la universidad en Francia. Marisa era francesa de padres españoles. Según fue pasando el tiempo me iba fijando en sus caderas, su cintura, en cómo se contorneaba a través de las calles de los hoyos. Y en lo bien que le sentaba a su melena rubia la gorrita de Lacoste y las gafas de sol. En uno de los lanzamientos la bola se fue a los árboles así que nos encaminamos en su busca, no había mucha gente puesto que estábamos en agosto y la mayoría de la gente estaba de vacaciones en otros sitios más interesantes. Llevábamos 10 minutos buscando la dichosa pelotita cuando por fin apareció pegada al tronco de un árbol .

– Bueno… desde aquí creo que va a ser bastante difícil sacarla a green ¿no? – Si, la verdad es que sí, respondió Marisa.

La verdad es que había pegado un tiro malísimo, lo cual demostraba que no estoy hecho para este deporte pero todo era cuestión de práctica. En esto Marisa se agachó poniendo el culo en pompa para recoger la bola del suelo… y no lo pude evitar me acerqué a ella, y le planté la mano en el culo mientras se lo acariciaba, se dio la vuelta sorprendida y le planté un morreo de impresión, no se lo pensó dos veces y en cuestión de segundos nuestras lenguas se peleaban entre ellas y su lengua investigaba todos los rincones de mi boca.

Nos fuimos detrás de unos setos y me desabrochó la camisa de golpe y el cinturón… para después de darme un mordisco en el cuello bajar hacia mi entrepierna . Empezó a acariciarme muy sensualmente mi paquete por encima de mis bóxer negros y mis 18 cm de carne se pusieron duros al momento.

– A ver ¿qué tienes aquí pequeño pitufillo? Me dijo sonriéndome y guiñándome un ojo.

Mi polla salió erecta al instante, y enseguida esos labios de carmín oscuro engulleron centímetro a centímetro la longitud de mi miembro, chupeteaba el glande y le daba lametones a la base hasta que por fin se la metió en la boca y empezó a hacerme una mamada a un ritmo frenético, no me la chupaban así desde hace mucho tiempo, y la verdad es uno de los motivos por los que me encantan las mujeres maduras.

Se levantó y se quitó la camiseta dejando a la vista un par de tetas enormes con unos pezones prominentes que empecé a lamer, succionar y mordisquear sintiendo su dureza y excitación ahora le tocaba disfrutar a ella se quitó los pantalones y comencé a acariciar su coño por encima de un bello tanga de encaje morado por el cual escapaba una mata de pelo rubio que me puso a mil.   

Me arrodillé y ella como pudo empezó a frotar su monte de Venus con mi cara, el olor era embriagante, y seguidamente me empecé a dedicar a la cara interna de sus muslos, sus labios… su coño rezumaba flujos y yo me dediqué durante un buen rato a hacerle una mamada a su coño como buenamente podía, intentando hacerlo lo mejor posible pues es lo que más me gusta, no hay nada para mí como poderle dar sexo oral a una mujer madura y ver cómo disfruta… sus manos me acariciaban mi pelo rebelde de punta y sus gemidos pidiéndome más que siguiese chupando y que no parase.

Se dio la vuelta y con el culito en pompa le hice un beso negro espectacular, lamiendo su ojete y penetrándola con mi lengua en él mientras veía cómo su mano, con sus uñas largas y afiladas de color marfil, se acariciaban su clítoris, después saqué un preservativo y comencé a penetrarla allí mismo ella con las manos apoyadas en un árbol… y comencé un mete saca a buen ritmo suave por momentos alocado en otros.

Después la metí un dedo en el culo e intenté sodomizarla pero me dijo que no, aquí no. Se puso en frente de mí, se morreó conmigo en busca de sus flujos y comenzó a hacerme una cubana frotándome la polla con sus tetas hasta que la avisé de mi inminente corrida que fue a impactar a sus tetas, su cara, su pelo y su boca tragando todo lo que podría de aquellos cinco trallazos potentes de espeso semen caliente. Se relamió los labios recogiendo todo lo que había en su cara, y se vistió… diciéndome:

– Eres un cielo… Oscar

Seguimos jugando los 7 hoyos que nos quedaban, después me invitó a tomar un refresco en la casa club y me propuso que fuésemos al cine y después a su casa donde pasamos todo el fin de semana juntos pero eso os lo contaré en otra ocasión.

Autor: Oscar

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La Flor…de perra

Sentir la colita contra mi ingle me calienta mucho, así que después de cogerla bien profundo se la saqué, me puse frente a su boca, me pajeó y eyaculé el primer chorro directo sobre su cara, que no esperaba que sea tan rápido, luego apuntó a sus tetas y cuando terminó de saltar de un grito le dije, ¡en la boca! y ella se lo tragó para terminar de sacarme toda la lechita y dejarla bien limpita.

Llegué a la casa de Flor, ella es amiga mía desde la secundaria y al mismo tiempo la novia de uno de mis mejores amigos, nos juntamos a eso de las 5 pm a tomar unas cervezas y charlar de la vida… El día anterior busqué por Internet y arreglé un encuentro con una chica a la que le voy a pagar $200 para que seduzca a Flor una vez que estemos en el boliche, solo se la tiene que tranzar, bailar con ella y calentarla, después si ella decide ir a su departamento yo no voy a pagar más, queda por cuenta de ella.

Flor siempre mostró un lado bisexual, es clarísimo que le gustan los hombres pero tiene un deseo pendiente de estar con una mujer, muchas son las veces que ha tenido fantasías con mujeres y se ha despertado más excitada que nunca y se ha cogido al novio como una yegua. Esos días, ella cuenta, tiene sus orgasmos más fuertes. Por mi lado quería verla desatarse y que cumpla sus fantasías, al tiempo que tal vez de rebote se cumplía la mía, no era mi intención estar con ella sino estar en un trío, pero el objetivo principal era verla a ella con otra mujer.

Así comenzó mi plan… Empezamos por comprar 6 cervezas y nos comenzamos a ponernos al día, hacía 2 años que no teníamos una charla los dos solos, yo conozco sus puntos débiles así que comencé a tirarle palos para que su mente empiece despacito a maquinar sobre cosas sexuales. Cuando ya íbamos por la 4 cerveza y estaba un poquito entonada, le pregunte si ya había besado a una mujer (lo de su tendencia bisexual también me lo había confesado el novio en busca de consejo) se puso toda colorada y al ratito respondió que no, pero me contó de nuevo de aquella vez con una amiga se habían besado junto con un vago al mismo tiempo pero que no la besó directamente a ella, eso ocurrió en la secundaria. En ese mismo instante comenzó a excitarse y empezamos a hablar del tema, al estar un toque borracha y el grado de confianza que tenemos yo iba manipulando la conversación para que me contara sus fantasías…

Una vez que empezó largó todo y me confesó que era su mayor deseo besar a una mujer, tenerla entre sus brazos y que ella la bese y la manosee por todo el cuerpo…obviamente al  escuchar esto me excité mucho yo también y se hacía más que visible el bulto ya que no tenía ninguna intención de tapármelo… aunque mi plan no era acostarme con ella, sabía que así podía calentarla todavía más. Ella me observó el bulto y me miró con una cara de vicio impresionante.

-¿Que pasa nene? ¿Te calentaste? Jajaja -comenzó a reír.

Yo para no ser menos me reí también y luego retruqué… – A vos se te nota  toda la bombachita mojada a través del jean… jajaja.

Ella en acto reflejo se miró la entrepierna y aunque no se notaba nada quedó comprobado que estaba toda mojada…

Ahora más roja que antes me miró como avergonzada, yo la abracé tiernamente apoyando su cabeza en mi hombro y le dije que no se ponga mal que era obvio que se iba a calentar con la charla que estábamos teniendo. Ella se rió, me dio un beso en el cuello y acercó su boquita a mi oído…

– Te juro que estoy re caliente, tengo unas ganas de coger increíbles…

Yo me quedé de piedra ante la confesión…

– Yo tengo la pija re dura, me están matando los pantalones jeje – riendo nervioso como si fuera un chiste del momento – A ver…- y lentamente pasó la mano por encima de mi pene sintiendo lo tirante del jean, entonces metió la mano dentro de mi bóxer, lo agarró y lo acomodó.

Yo estaba que volaba de calentura pero reaccioné – No Flor, para, no da… Ella se sentó encima de mí con las piernas abiertas y me dio un beso increíble.

-Flor por favor estoy muy caliente no me hagas esto. -Dale no seas así, me calentaste toda la tarde hacete cargo, me seguía dando besos en la boca y el cuello… -No en serio… ella comenzó a moverse contra mi pija y me acercó su boca a milímetros de la mía. -Decime que no ahora. Ya no pude más…

Empezamos a tranzar y ella se frotaba más fuerte calentándose cada vez más gimiendo mientras me besaba yo metí mis manos dentro del jean para agarrarle ese culo hermoso que siempre tuvo. En ese momento el plan se fue al diablo, la hice pararse y ambos nos sacamos los pantalones, la senté nuevamente arriba mío con la remerita y la bombachita toda mojada, por mi parte quedé solo con el bóxer, me encanta tranzar así y hacerlas mojarse todas.

La senté justo encima de mi pija, para colmo con sus labios abiertos de la calentura encajaba perfecto, aun con la bombachita se notaba calentita y mojadita y comencé a tranzarla y menearla encima mío. La calentaba el roce con mi pija y gemía como una puta…

-Aaayyy si como me calentás…. Aaayy ayyy que rica pija… hijo deputa…mientras le manoseaba el culo con las dos manos y así desde atrás corrí un poco la bombachita y comencé a acariciar uno de sus labios todos mojaditos chorreando sus jugos…

-Aaayy hijo de puta, que rico, si,  ssiiiiii metémelo…y apretó su clítoris contra la cabeza de mi pene… – Ooooohhhh,  ese gemido fue glorioso, ahí descubrió el punto y comenzó a moverse salvajemente, apretando cada vez más fuerte…

Yo la escuchaba gemir y se me ponía más grande, si se puede, y dura como una piedra. Empecé a pasar el dedo índice por lo largo de su raja mientras ella gemía descontrolada mirando el cielo y apretándose y frotándose hasta que se lo metí bien duro y empecé a meter y sacar 2 dedos de su conchita al mismo ritmo  que ella se movía encima de mi pija…

-Oooooooooh, ssiiiiii, asiiiiii, Siiiii, aaahhhh, acabó como una reina mojando toda la bombachita y mis bóxer y dándome un beso de los más ricos que me han dado hasta ahora.

La tumbé en el sillón y le quité la bombachita, me agaché y empecé a besarle toda la conchita, le descubrí el clítoris para después succionarlo y hacerle masajitos en circulo con mi lengua, la putita no paraba de gemir y me pedía por favor que me la cogiera…yo seguí chupándole la concha que es algo que me encanta, al tiempo empezaba a mojar un dedito en su conchita y pasándolo por el culito para ir preparándolo, de lo caliente que estaba no dijo nada…o de lo puta que era…comencé a meterle dos dedos en la conchita siguiendo el ritmo de la chupada de concha espectacular que le estaba haciendo, de repente me tiró de los pelos hacia arriba y me dijo… ¡cogeme ya!

Así como estaba la tomé de los muslos con mis brazos, abrí sus piernas, la penetré hasta el fondo, solté sus piernas sobre mis hombros y comencé a cogerla como un loco… ella gemía a más no poder…

-Aaaaayyyyyyy que rico, cogeme duro, llename de leche, así hijo de puta, Aaayy…siii…

En un ataque de locura le tapé la boca y empecé a cogerla con mucha violencia, no muy profundo sino entrando y saliendo rápido…eso la excitó de manera salvaje y sentí como acababa con mi pija aun entrando, en ese momento la saqué de golpe porque sino sus movimientos me hubieran hecho terminar sin dejarla descansar, la di vuelta y empecé a cogerla desde atrás, que es lo que más me gusta, dándole bien duro, sentir la colita contra mi ingle me calienta mucho, así que después de cogerla bien profundo, pero más tranquilo, llegué al punto justo…

Yo sabía que la putita no le dejaba terminar en la boca  ni en la cara a mi amigo… así que se la saqué, me puse frente a su boca y le dije, haceme terminar… solo hacerme dos meneadas y eyaculé el primer chorro directo sobre su cara que no esperaba que sea tan rápido, luego apuntó a sus tetas y cuando terminó de saltar de un grito le dije, ¡en la boca! y ella se lo tragó entero para terminar de sacarme toda la lechita y dejarla bien limpita…

Luego nos fuimos al cuarto a dormir medio avergonzados pero a los dos segundos de acostarme me tiré encima de ella y comencé a besarla, ella como si lo estuviera esperando giró y comenzó a tranzarme y a menearme la pija, la acomodó en la entrada aunque estaba media floja y comenzamos a movernos bien despacito, disfrutándolo como si fuéramos amantes desde siempre, hicimos el amor con muchos besos y caricias y terminamos juntos en un orgasmo lento pero largo hermoso…

Autor: Vicioso

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Me cogí a mi hermana virgen

Empezó a decir que rico, dame duro, hazme tuya, esto me excitó, esas palabras más las bombeadas hicieron que me viniera al mismo tiempo que mi hermana se venía otra vez, nunca antes me había venido así, derramé abundante leche dentro de la conchita de mi hermana, ella seguía retorciéndose de placer, mientras de su conchita salía abundante leche, no podía creer que la había cogido.

Hola, mi nombre es Juan tengo 23 años, soy delgado mido 1.70 y me encanta el sexo y todo lo relacionado con el, mi hermana se llama Ana tiene 25 años, es muy bonita, tiene bonito cuerpo, es delgada, ella mide 1.60, tiene pechos medianos pero duritos, un gran culito durito y paradito.

Todo empezó cuando un día me puse a leer relatos de incesto y me puse muy caliente, después me puse a ver a mi hermana y noté que estaba muy buena, imaginé varios relatos siendo yo y mi hermana los protagonistas y me causaba mucho morbo haciendo que me masturbara imaginando meterle mi pinga a la conchita de mi hermana.

Ella es muy tranquila hasta la fecha ha tenido solo un par de enamorados y solo se daban besitos, ella era virgen cuando la follé. Yo sabía que ella era virgen y eso me excitaba más, unida a su inocencia en cuanto al sexo me imaginaba enseñándole todo sobre el sexo.

Desde ese momento es decir, desde que la empecé a ver como mujer, empecé a espiarla, trataba de ver cuando se cambiaba de ropa, cuando iba al baño, trataba de rozarla sin que se de cuenta, pero cada día mi deseo crecía y me volvía loco.

Ella era muy descuidada en cuanto a dejarme ver partes íntimas suyas, a veces se subía la blusa de casualidad dejaba ver sus ricas tetitas rosaditas ya que muchas veces no usa brassier, son hermosas, las veía y se me paraba al toque y nuevamente me masturbaba.

Ya no podía más, leía relatos de incesto, entraba a chats y planeé como follarla. Estaba decidido la iba a emborrachar, la iba hacer ver una porno y ya me la follaría.

Un día aproveché que mis papás viajaron y traje un vino, y le dije que probara que era rico, ella nunca había tomado y como confiaba en mi aceptó, le servía bastante y yo me servía poquito, le decía que eso no emborracha, cuando la noté borracha, le dije vamos a ver una peli, ella me dijo vamos, puse una porno, ella la estaba viendo, yo me acerqué y la abracé, ella no decía nada, seguía viendo la peli, me dijo que nunca había visto una película así, y se ponía a preguntarme, sobre el pene me preguntaba si así lo tienen todos, yo le decía que si, eso debe doler, yo le respondía no, eso no duele, eso se siente bien rico.

Conforme seguía la peli le decía que era muy bonita, tratando de no se que, supongo enamorarla, pero ella estaba más pendiente de la peli, de repente me parecía que estaba excitada, así que me dejé de tonterías y le dije que le jugaba cartas a prendas ya que hacía mucho calor, ella aceptó, y logré desnudarla, aunque ella parece que quería desnudarse, y también yo quedé desnudo,.

Una vez desnudos le dije que era muy bonita, que tenía bonito cuerpo, ella solo sonreía, y se notaba acalorada, sin decir nada la empecé a acariciar le daba besitos en la cara, ella seguía sin decir nada, seguí bajando le toqué sus senos, ella suspiraba, mi pene estaba súper parado ya quería reventar, empecé a sobarle su conchita, ella ya gemía, suspiraba, me excitaba mucho escuchar sus gemidos, le decía que estaba muy rica y cosas así, ella solo gemía, de repente se estiró y dio un gran gemido, parece que había terminado, yo continué tocándola a que volviera a ponerse caliente…

Le lamía su conchita, le chupaba las tetas, ella empezó a hablar: -Que rico sigue, sigue, se siente muy rico, yo seguía lamiéndola, le decía que era muy rica, que era la mejor hembra, ella me decía que rico siento, me gusta sigue, quiero que me metas tu pinga, te quiero dentro de mi, quiero sentirte, no podía creer lo que escuchaba, era alucinante escuchar decir eso a mi hermana, después de haberla deseado tanto era como un sueño hecho realidad.

Puse mi pene a la entrada de su conchita que estaba muy lubricada, salían muchos jugos de su concha a la cual la lamía con pasión, me tomaba todos su jugos, sabían riquísimo no desperdiciaba ni una gota, fui metiendo poco a poco mi pene en su conchita, conforme iba metiendo mi pene ella se quejaba de dolor, parecía que ya no quería que se lo meta pero yo la sujetaba fuertemente y seguía metiéndoselo.

Que rico se sentía su conchita apretadita, sentí algo que me impedía seguir entrando, hice fuerza y sentí que algo se rompió, que excitación sentí, le había roto a  mi hermanita, sentí algo caliente que salía era su sangre de haber roto su virginidad, ella se quejaba de dolor, yo estaba súper excitado quería seguir dándole, rompiéndola toda la noche, una vez que entró todo mi pene la empecé a bombear primero despacio, luego más rápido, mientras ella aun seguía quejándose de dolor…

Yo me olvidaba de sus gritos y solo bombeaba, y estaba alucinado con lo rico que se sentía su conchita estrechita, las paredes de su vagina pegadas a mi pene, era muy rico, no sé cuanto tiempo estuve bombeando sin parar, hasta que escuché que mi hermana gemía de placer, sentía que le gustaba.

Empezó a decir que rico, si que rico, dame duro, sigue así, hazme tuya, solo tuya, esto me excitó muchísimo, esas palabras más las bombeadas hicieron que me viniera al mismo tiempo que mi hermana se venía otra vez. Que rico, nunca antes me había venido así, parecía que me desmayaba, derramé abundante leche dentro de la conchita de mi hermana, ella seguía retorciéndose de placer, mientras de su conchita salía abundante leche yo la contemplaba y no podía creer que la había cogido.

Estuvimos recostados uno a costado del otro un rato, luego sentí que mi hermana se levantó de la cama y sin decir nada salió de la habitación, yo tampoco le dije nada, me quedé recostado hasta que me quedé dormido.

Al día siguiente me sentía mal de lo que había pasado, por un lado había satisfecho mi deseo, pero ahora las cosas no iban a ser igual con mi hermana, no sabía que iba a hacer, supongo que lo mismo le pasaba a mi hermana. Ese día traté de no encontrarme con mi hermana, creo que ella también trataba de hacer lo mismo.

Pasaron los días yo traté de hablarle pero ella no dejaba que le hablara, se notaba molesta, no me dirigía la palabra, pasó más o menos un mes hasta que ella me volvió a hablar, pero no hablamos de lo que había pasado, nunca, ninguno de los dos lo intentó, pero ya nada volvió a ser lo mismo entre nosotros.

Autor: Tuangelbengador

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