Mi sobrina y yo enamorados

Continué penetrándola hasta llegar a su himen, allí estaba, me detuve un poco y luego lento pero firme, traspasé esa barrera, ella dio un pequeño grito de dolor, me detuve nuevamente y luego de besarla y entrelazar nuestras lenguas comencé a entrar y salir de ella sin dejar de besarla en la boca, en el cuello y los senos. Su vagina estaba muy caliente, parecía un horno, me estaba quemando.

Hola amigos, quiero contarles esta historia que sucedió hace pocos años cuando yo contaba con tan solo 20 años y que la verdad hasta el día de hoy creo que ha sido la mejor, quiero decirles que todo empezó en las vacaciones de aquel año en las cuales mi hermana y mi sobrina decidieron venir de otra ciudad a vivir con papá y yo en nuestra casa que está a la afueras de nuestra ciudad en un pequeño asentamiento residencial, una casa bastante amplia por lo cual no habría problemas en que ellas vinieran aquí, mi hermana la cual es mayor que yo por 20 años se había casado joven por haber salido embarazada de mi sobrina, hecho que años después terminó en divorcio, para mí no era sorpresa, siempre supe que terminaría así…

Cuando ellas decidieron venir yo tenía alrededor de cuatro o cinco años sin verlas por lo cual la imagen que tenía de mi sobrina era la de una niña que solo me daba mortificaciones al meterse con mis cosas, cosa que había cambiado totalmente ya que se había convertido en todo un primor después de este tiempo, al llegar los saludos y los abrazos como siempre que vemos a la familia después de un largo tiempo, mi padre me encargó de llevarlas al segundo piso y mostrarles sus habitaciones y allí las conduje, pero en medio de todo esto no podía dejar de ver a mi sobrinita que a sus 18 estaba súper buena, tenía una carita de santita, con unos ojitos color miel claros, un tetitas bien paraditas y de un tamaño aceptable, no eran muy grandes pero tampoco les faltaba nada, una cinturita y un trasero paradito redondito y muy lindo…

Ella se dio cuenta de casi se me salen los ojos mirándola mientras caminaba delante de mí rumbo a su habitación, llegamos a la de su madre, acomodamos y seguí hasta la de ella, al abrir la puerta entré dejando su maleta pero cuando me disponía a salir ella con una sonrisa que insinuaba que se había dado cuenta de el tamaño de la erección que tenía de solo verla cosa por la cual me puse muy nervioso y salí de allí directo para mi cuarto, no sabía si sentirme culpable o tratar de llegar a algo con aquella nena que me ponía a mil desde que la vi, esa noche no pude dormir pensando en ese cuerpo que deseaba que fuese mío.

En la mañana me levanté tarde por ser día domingo y al salir a la sala de estar estaba allí con short corto y una camiseta viendo la tele, nos saludamos y le pregunté donde estaban mi padre y mi hermana, ella me indicó que salieron al súper y hacer otras vueltas para comprar lo que hacía falta para la casa, me fui a la cocina a ver que podía desayunar y luego me fui a la sala donde estaba ella, no podía dejar de mirarla, ella se dio cuenta pero parecía no molestarle, al contrario creo que lo disfrutaba al ver cómo me ponía así, comenzó a preguntarme cosas de la casa, del vecindario, de la ciudad para luego hacerme preguntas de tipo personal las cuales terminaron en preguntas acerca de sexo.

Yo era tres años mayor que ella así que al principio no sabía como contestar a sus preguntas puesto que me incomodé un poco pero luego tomé la decisión de intentar algo, ella quería conocer con detalles lo que se hacía durante una relación sexual así que le dije que tenía algunos videos que mostraban esto y ella accedió a verlos conmigo, fui a mi habitación en busca de estos videos y volví para verlos, coloqué uno en el DVD y comenzaron a pasar aquellas escenas de sexo, que mientras mirábamos pude darme cuenta de cómo se sonrojaba al verlas, producto de excitación que le producían, cosa de la cual me aproveché para lograr mi objetivo, me acerqué a ella y la intenté besar cosa que al principio ella no quiso, pero al segundo intento lo recibió, en medio de aquel beso pude sentir como sus pezones estaban duros debajo de su camiseta, no pude resistir y metí mis manos dentro de ella…

Cuando sintió mis manos tocando sus senos se estremeció pero en ese momento escuchamos el ruido del auto de papá por lo cual ella salió de la sala y subió a su habitación, yo me quedé allí, quité la película y me hice el disimulado, al entrar papá y me hermana me pidieron ayuda con los paquetes cosa que les brindé de inmediato, mi hermana preguntó por Laura, así se llama mi sobrina, a lo que respondí que estaba arriba, la vi hace un rato pero me dijo que aun estaba cansada del viaje y que se quedaría en su cuarto en la tarde, salimos todos juntos a dar un paseo momento que aproveché para hablar de lo que había sucedido en la mañana, ella me dijo que quería terminar lo que empezamos, a mi me encantó la idea y no pusimos de acuerdo en que nos veríamos en su habitación cuando ya mi padre y su madre estuviesen dormidos…

No podía esperar a tener de nuevo ese cuerpo a mi disposición así que apenas estaba seguro de que papá y mi hermana estaba dormidos salí de inmediato a su cuarto, cuando llegué ella estaba sentada en la cama arropada hasta la cintura, tenía una pequeña dormilona muy linda de color rosa, cerré la puerta con cuidado y le puse seguro, ella salió de las cobijas y se sentó en la orilla de la cama, me senté a su lado y le pregunté si estaba segura de esto y ella me dijo que había estado enamorada de mí desde chica pero que no se atrevía a decirme nada, pero que ahora estaba dispuesta a todo, yo me quedé frío, que iba a imaginar que semejante preciosura iba a querer estar conmigo, me quedé un momento quieto pero luego me acerqué y la besé, la tomé por la cintura y a la apreté contra mí, de nuevo sentí esos pechos duros y comencé a besarla en el cuello…

Nuestra respiración aumentaba, mi corazón parecía que iba a salirse, su piel estaba caliente, mi manos estaban metiéndose debajo de la bata llegando hasta sus pechos para luego deprenderla de su prenda dejándola tan solo con una pequeña tanga, al ver sus senos no me pude contener así que los lamí, toqué y chupé como loco, ella gemía lo cual aumentaba mi excitación, ella me ayudó quitarme la camiseta y unos short que tenía puestos quedando tan solo en bóxer delante de ella, yo seguí besándola por todas partes, así llegué hasta su entrepierna y quité aquella tanga y contemplé su vagina, estaba allí totalmente depilada, sin un vello, no me resistí y comencé a lamerla…

Ella gemía y se retorcía como una serpiente, estaba al borde del orgasmo el cual no tardó en llegar, subí hasta su boca y la besé como loco, ella me recostó y comenzó a besarme el pecho, el estómago y llegó hasta mi bóxer bajándomelo y dejando al descubierto mi verga la cual estaba al máximo, ella la tomo y comenzó a besarla de forma un poco torpe ya que era su primera vez, luego de un rato de mamarlo la tomé y la recosté en la cama, abrí sus piernas, volví a lamer su cosita y me coloqué en medio de ellas colocando mi pene en la entrada de su vagina, haciendo un poco de presión logré meter la punta, ella gimió, yo frené y ella me dijo que no parara, que quería ser mía…

Continué penetrándola hasta llegar a su himen, allí estaba, me detuve un poco y luego lento pero firme, traspasé esa barrera, ella dio un pequeño grito de dolor, me detuve nuevamente y luego de besarla y entrelazar nuestras lenguas comencé a entrar y salir de ella sin dejar de besarla en la boca, en el cuello y los senos…

Su vagina estaba muy caliente, parecía un horno, me estaba quemando, ella me dijo que quería estar arriba así que la dejé subir, era hermoso ver aquella mujer en el momento de sentarse en mi pene, entró hasta la base, mis huevos golpeaban sus nalgas y ella empezó su cabalgata la cual no hacía nada mal, era algo divino, la coloqué nuevamente debajo de mi y no me contuve más, en ese momento exploté en un orgasmo el cual compartí con ella, derramando todo mi semen dentro de ella…

Nos quedamos abrazados un rato y lo volvimos hacer otras dos veces hasta la mañana cuando regresé a mi habitación. Desde ese momento en adelante nos hemos vuelto amantes y de verdad que cada encuentro lo disfrutamos al máximo.

Espero que les guste mi relato, hasta luego cuando les contaré otras de mis experiencias.

Autor: Raúl0181

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La licenciada y yo

Le levanté de nuevo la falda y haciéndole a un lado la tanguita la penetré, le chupaba las tetas mientras la bombeaba, la licenciada gritaba, y no dejaba de mover su culo hacia atrás y adelante, ella se corrió sobre mi verga.

Esta historia es real, sucedió hace unas semanas 100% verídica…

Esta historia da inicio cuando yo cortejaba a una licenciada que tenía su oficina cerca de mi casa, ella tiene 42 años de edad, tiene unos senos verdaderamente enormes, es delgada y un trasero no tan deseable, yo tengo 20 años apenas, pero la verdad es que ya se me hacía agua la boca con tan solo pensar en la lamida que le daría a ese par de senos…

Todo comienza en que una tarde, yo le llevaba como siempre, o al menos por lo regular lo hacía, un par de deliciosos pasteles, al verme me pasa adelante (estábamos en su oficina) al yo ingresar, la deliciosa de su secretaria se retiraba (deliciosa, porque tenía un trasero enorme, pero los pechos de la lic. me volvían loco)

Me ofreció asiento y me pidió que cerrara la puerta ya que deseaba merendar tranquila, yo accedí a estar sentado en una silla que se situaba a su lado y al verla, se me para mi orgullo, ella vestía una blusa negra con un gran escote, el cual permitía ver su tremendo busto, asimismo tenía una falda larga roja con una abertura por la parte de la pierna izquierda, unas medias negras que woow, unos zapatos rojos de esos de tacón de aguja.

La verdad es que estaba tan nervioso que cuando iba a servirle el pastel se me cayó uno por encima de su pierna y zas! le manchó la media y parte del zapato, me levanto corriendo para ir al baño a traer un paño húmedo, en eso cuando me hinco frente a ella para limpiarle, no sé si por inercia o por causas X le levanto un poco la pierna, levanto un poco la mirada y veo que las medias son de esas que están a media pierna y sujetadas por un liguero negro.

Aproveché para ver su ropa interior que era negra, pero no le tomé mucha importancia en tanto me dijo “espérate, lo hago yo” luego ella dio un pequeño levantón y me dijo que le detuviera la silla y que cerrara los ojos un momento mientras ella se quitaba las medias para lavarlas, acepté y cerré los ojos, cuando de repente ella se iba a caer yo abro los ojos precisamente cuando la falda estaba a media pierna y pude ver esa tanguita negra de seda completamente, me levanto para detenerla mientras la falda cayó, quedé de frente a su rostro y sin más ni más increíblemente rozó mis labios sobre los de ella lo cual me puso caliente, más de lo que ya estaba.

Haciéndose un tanto la desentendida se agachó a recoger la falda cuando por casualidad dejó sus nalgas sobre mi pene que estaba más erecto que cuando la vi, entonces me dijo -Tito, ¿Que cosa es eso? -Perdón por el mal rato que te he hecho pasar-explicó, luego yo un tanto avergonzado le dije -¿Pero de que se trata? -Del gran obsequio que tienes en el pantalón-respondió. Yo sonrojado y un poco ya entrado en confianza le dije que me disculpara, pero yo la observaba y me fascinaba como era ella y más luego le dije,- tampoco había visto la linda ropa interior que usted usa, la cual le luce bastante bien,- dejando la falda en el suelo me dijo, -¿De veras quieres ver como luzco con toda mi ropa interior? A lo cual yo respondí que sí.

Ella se soltó la blusa y dejó caerla, vi un sostén el cual estaba ya forzado el pobrecito de estar soportando tan grandes bellezas, luego me dijo, -¿Quieres jugar? Yo aun ignorante (aparentemente) Le pregunté, – ¿A que? Entonces ella me responde, que me quería ver en ropa interior también, A lo cual accedí, estuvimos jugueteando de vernos en un espejo que tiene en su oficina, luego me acerco a uno de sus senos y le bajo un poco el sostén y empiezo a besar, morder y lamer ese duro y erecto pezón, ella empieza a gemir levemente, en tanto me di a la tarea de buscar con mis manos el broche del sostén y la otra el otro seno, cuando el sostén de seda cayó al suelo y ella me avienta de un empujón a su silla, por un momento pensé que había acabado esto, pero no fue así, me dio un fuerte beso, el cual por ser el primero que ella me daba será inolvidable.

Luego ella se hincó ante mí y me bajó el bóxer y empezó a sobar mi pene con gran cuidado y lentamente que me lo puso más erecto aún, luego se lo introdujo de un solo bocado en su boca, la verdad fue estupendo, ese lame aquí y lame allá me puso loco, al yo estar listo para venirme le dije que me tocaba a mí hacer lo que sabía, ella se sienta sobre su escritorio y abriendo un tanto las piernas me indica que puedo continuar, le bajé la tanguita de seda negra por sobre el liguero y me enseñó ese universo de vellos púbicos que había en su vagina, yo sin más me dispuse a lamerme un dedo e introducirlo en su vagina una y otra vez, lentamente, ella gimió más fuerte que la primera vez, lo cual a mi me puso super caliente.

Después de unos minutos me dijo que hacía tiempo que me deseaba dentro de ella, desde la segunda vez que la visitaba (para ello era la quinta vez que yo llegaba a su oficina) y me pidió que la penetrara, que no me demorara más,  así lo hice, me puse de pie frente a ella y se la fui introduciendo poco a poco, dándole un beso bien de lengua procedí al mete y saca,  ella tenía muy húmeda su vagina, esa lubricación me favoreció y la penetré más adentro, mis huevos golpeaban sus nalgas en cada empellón.

Vi como sus lindas y negras medias estaban húmedas lo cual me excitó más y acabé dentro de su conchita, el momento me dejó algo cansado así que me senté en la silla, pero al verla como se secaba las medias y se ponía la ropa me puso de nuevo en erección, le levanté de nuevo la falda y haciéndole a un lado la tanguita la penetré, le chupaba las tetas mientras la bombeaba, la licenciada gritaba, y no dejaba de mover su culo hacia atrás y adelante, ella se corrió sobre mi verga y no aguanté más, seguí el metisaca hasta dejarle bien llenita su cueva con toda mi leche caliente, terminé, me vestí para irme me ordenó que lo repitiéramos de nuevo lo más pronto posible…

Desde ese entonces, la he visitado hasta en su casa y hemos tenido sexo hasta en su cuarto, incluso estando sus hijos en casa, lo mejor de todo, su marido ni sus hijos lo saben, para lo cual estamos felices

Autor: Tito

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Sesión golfa

Siguió chupando metiéndose todo el palo hasta la garganta, mientras sentía que una de mujer la hacía disfrutar, lamiendo y mordisqueando su clítoris hinchado y deseoso de explotar. Así estuvieron unos minutos hasta pudo sacarle toda la leche al hombre que tenía en su boca y exprimirle la verga, mientras llegaba a otro orgasmo con la mamada que le daba la mujer en su concha.

Mi esposa no estaba muy acostumbrada a este tipo de cosas, pero me latía que le simpatizaba la idea. Cuando hacíamos el amor le hablaba al oído de la posibilidad que estuviera entre nosotros otro hombre o dos más y le encantaba. La notaba que se ponía más caliente y me pedía que le pusiera la verga en el culo porque quería más.

Nunca lo hacíamos y al final quedaba todo olvidado, pero la siguiente noche volvía el fantasma de la lujuria y mientras veíamos un video caliente, era evidente que le encantaba la parte donde un tipo de raza de color, con una verga de unos 23 cms. se dejaba que una chica rubia se la chupara, se la hiciera crecer y luego se la deslizara primero por su húmeda rajita caliente y después por el culo. Ella comenzaba a excitarse fuertemente y me daba la impresión que deseaba ser la protagonista de la película.

Poco faltaba para que se lanzara sobre la pantalla para ayudarle a la rubia con la faena que le hacía al moreno. Ella es rubia, de mediana estatura, caderas apetitosas y unos pechos sensacionales, grandes, duros y con unos pezones pequeños, pero sabe que cuando los muestra, aunque sea con una blusa ajustada, los muchachos y los hombres la ven con deseo y no dudo que más de una vez se haya humedecido en su sexo cuando la ven con insistencia y algún atrevido, cuando no me doy cuenta, se chupa los labios mientras le ve los pechos.

Aunque ella es muy discreta, no dudo que disfrute eso. Me lo ha dicho y creo que ha puesto algunos miembros duros por la calle cuando la ven y le ven el trasero en sus faldas cortas.

Un día le propuse que dejáramos los niños en casa de su hermana para ir al cine por la noche. No le dije qué película veríamos, pero dirigí mi coche a un lugar un tanto retirado del centro de la ciudad, donde algunas veces cuando joven, ahora tengo 34 y ella 29, me gustaba ir a ver filmes calientes. El cine no era cómodo, ni mucho menos; el aire ni siquiera funcionaba bien y se sentía calor. Era verano y hacía calor. la sala estaba casi vacía.

Dudó un poco en entrar, pero al fin lo hicimos. Ella llevaba una falda negra, corta, arriba de la rodilla, una blusa de botones floreada, tacos altos, sin medias. Sus piernas torneadas por el gimnasio eran un manjar para cualquiera. Nos sentamos y la película recién había comenzado. Sin tema alguno, sexo puro. Eran tres chicas vestidas de monjas que manoseaban a un hombre vestido de sotana café como monje franciscano, al cual ya había dejado casi desnudo; le había levantado el hábito y las tres se afanaban por excitarlo, aparentemente, contra su voluntad.

A los pocos minutos de estar viendo la peli, ella y yo ya estábamos intercambiando besos y algunos toqueteos; mi brazo por encima de su hombro pellizcaba uno de sus pezones, que ya estaba duro y ella me ofrecía su lengua traviesa que entraba en mi boca cada vez más profundo y toca mi verga que estaba endureciendo.

Una pareja que estaba a nuestro lado, de unos 25 años él y ella un poco mayor, de unos 35, estaban en lo mismo. Salvo que ella, morocha, de cabello corto, delgada, tenía su vestido de botones al frente y abajo de la rodilla, abierto en su parte media y él metía la mano, goloso, hurgando en el sexo de ella. Estábamos en la parte trasera del cine y no dudo que premeditadamente hubiesen ido a sentarse atrás, donde estábamos nosotros.

La chica descaradamente sobaba la verga de su pareja mientras me veía a mí besar a mi esposa y tocarla ya con la mano dentro de la blusa y la otra entre sus piernas. La luz de la película nos daba en el rostro y veíamos nuestras caras perfectamente. Lo besaba y sonreía. Entre Dalia, mi esposa y el tipo había un asiento vacío, pero la cercanía era evidente; los gemidos de ella, nos llegaban y más nos excitaba. Ya la película ni la veíamos, estábamos en lo nuestro.

De pronto, muy disimuladamente el tipo se brincó un asiento y pasó a estar casi a centímetros de mi esposa mientras tocábamos. La chica se paró y le dijo algo al oído de que iba al tocador. Al pararse me guiñó un ojo a mí y sonrió mi esposa.

Para entonces, yo continuaba besándola y metiendo la mano entre su sexo, primero dos dedos que luego saqué y los metí en mi boca para saborearla y continué masturbándola y ella gimiendo. Ya me había sacado mi herramienta que estaba gruesa y dura y crecía cada vez más y la acariciaba.

– ¿Te gustaría tener otra verga, mamita?, le dije al oído.- Noooo… esteee…. siiiii, quiero otra más, dos, tres más… estoy ardiendo, papito.- ¿Donde la quieres chiquita, ya tienes una en la mano, ahorita me la vas a mamar y luego te le voy a enterrar toda…. ¿quieres otra, como esa?

Le hice girar la cara y vio que el tipo había abierto su pantalón y se la mostró. Gruesa, más grande que la mía y casi en pie de guerra.

Entrecerró los ojos. Extendió la mano y la tomó; la pulsó, y se la quería comer con la mirada. Se aproximó al tipo, le pasó la lengua por los labios y se volvió para comenzar a chupar mi verga y a masturbarlo a él; comenzó a chupar más y cada vez más fuerte hasta casi hacerme terminar y al mismo tiempo jalaba fuertemente masturbando a su compañero.

El le quitó la mano, se deslizó hacia el espacio entre los asientos, le abrió gentilmente las piernas, mientras ella no dejaba de chupármela a mi, le hizo a un lado la tanguita de encaje negro que traía y le comenzó a chupar su sexo, a darle lengüetazos furiosos en su panocha caliente mientras ella seguía gimiendo y tratando de exprimir mi palo ardiente. Siguió chupando aprisionando su clítoris con sus dientes y metiendo la lengua en su sexo hasta hacerla terminar y tener un tremendo orgasmo que pudo disimular con un gemido sin soltar mi verga con su boca.

Siguió chupando furiosamente y subiendo y bajando su mano hasta que logró hacerme estallar y pudo tragarse toda mi leche… hasta la última gota. Mientras, seguía gozando de la lengua del joven que seguía lamiendo su cosita caliente y limpiándola a lengüetazos.

– Paaapi, que ricoooooo.

Se incorporó, mientras el tipo volvía a su asiento, con la verga en la mano y se la mostraba orgulloso. Se sentó en el reposa brazos para ofrecérsela. Dalia, ni tarda ni perezosa se lanzó sobre el instrumento que brillaba con el resplandor de la pantalla y comenzó a besar la cabeza y saborearla como una paleta. La compañera del tipo regresó, pero no se sorprendió de lo que vio. Había estado unos minutos observando la maniobra, de pie, unos metros atrás recargada en la pared, disfrutando de lo que veía a media luz y tocándose su sexo, manipulando su clítoris y pellizcándose los pezones que estaban cada vez más duros y su sexo cada vez más inundado.

– ¿Puedo? Le dijo a mi esposa, pasando a un lado de su esposo y acercándose casi al oído.

Mi esposa se sorprendió un poco porque no la vio llegar. La sonrisa amable de “no hay problema”, la hizo tranquilizarse. Le pasó la lengua por la mejilla y subió hasta succionarle el lóbulo de la oreja izquierda.

-¿Puedo? Le repitió casi en un susurro, al tiempo que metía la mano entre sus piernas y las abría, para luego sonreírle y meter la lengua entre su sexo. -Siiiii…. puedes… hazme lo que quieras… Le dijo con voz temblorosa, mientras no soltaba el palo que tenía en la mano y al sentir la lengua que se abría paso entre sus labios vaginales, volvía a tragarse todo el palo del esposo de ella.

Siguió chupando fuertemente metiéndose todo el palo hasta la garganta, mientras sentía que una de mujer la hacía disfrutar, lamiendo y mordisqueando su clítoris hinchado y deseoso de explotar de nuevo.

Así estuvieron unos minutos hasta pudo sacarle toda la leche al hombre que tenía en su boca y exprimirle la verga, mientras llegaba a otro orgasmo con la mamada que le daba la mujer en su concha sabrosa. Los gemidos pararon. La sala seguía casi en penumbras y casi a solas.

– ¿Te vas a quedar así?, -le pregunté a la chica- Quiero meterte la verga toda en tu raja sabrosa y por el culo y en tu boca…-En otra ocasión, papito… por ahora, tu mujer lo necesita tanto como yo. Dale lo que quiere. Nosotros venimos el jueves próximo y aquí los vemos. Pero, oye, sólo nos vemos aquí porque tenemos que ir a un lugar donde tengamos más libertad y privacidad… ¿te parece, papi…? -Mmmmee parece estupendooo.

Dalia aún no se reponía de la batalla. El tipo se inclinó, le dejó un beso metiendo la lengua entre sus labios y, sin decir palabra, le regaló una sonrisa a ella, me guiñó el ojo y sólo dijo adiós con la palma de la mano.

Autor: El Gato Bodeguero

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La puta de la subasta

Todavía no te metía ni la mitad de su verga el negro y ya sentías como te estaba abriendo el culo, tu cuerpo se invadió de placer, solo sostenida por las dos vergas que te metían, habías perdido la cuenta de cuantas veces te habías venido, pero sin embargo no que acabaran de hacerlo y cuando los dos hombres que tenías para ti acabaron casi al mismo tiempo dentro de ti, llenándote toda de leche.

Es un sábado, no un sábado cualquiera. Generalmente todo el fin de semana los pasábamos consintiéndonos el uno al otro, recuperando el tiempo perdido ya que entre semana los dos estábamos vueltos locos con el trabajo. Eran las seis y empezabas a juntar fuerzas para arreglarte, ese día teníamos un compromiso importante, era el cumpleaños de uno de mis jefes y era imposible faltar. Nunca te gustaron esas fiestas, pero sabías que tenías que acompañarme y poner tu mejor cara por el bien de nuestra economía.

Te paraste de la cama donde habías estado pensado en como te ibas a arreglar esa noche, te dirigiste hacia el baño y abriste las llaves para llenar la tina. Faltaban varias horas para que llegara yo y más aún para irnos a la casa donde sería la reunión, así que decidiste tomar un largo baño. Llenaste la tina de agua caliente y agregaste esas sales que tanto te ayudaban a relajarte, prendiste varias velas alrededor del pequeño cuarto, te desnudaste y decidiste entrar a la tina.

Mientras estabas ahí, completamente relajada por el efecto de baño y el aroma de las velas, empezaste a recordar todo lo sucedido el día anterior. Recordaste como había sido una semana terrible para ambos, los dos primeros días me había ido de viaje, cuando regresé tanto tú y yo estábamos repletos de trabajo, muy apenas podíamos vernos, ningún día comimos juntos, platicamos muy poco y solo una vez habíamos hecho el amor, pero estábamos tan cansados y con la mente en otro lado, que dejó insatisfechos a ambos. Llegó el viernes, y como había dicho antes, siempre usábamos los fines de semana para consentirnos el uno al otro. Ese día, decidimos ir al cine, para luego cenar y acabar en nuestra cama. Todo parecía perfecto, desde el momento que llegué por ti al trabajo se notaba que ambos estábamos calentísimos, pude notar como estabas ansiosa de que llegara pues cuando me viste casi acabas arriba de mi y por tu lengua que entró hasta lo más profundo de mi boca buscando encontrar la mía. Habían sido ya varios días de estar alejados, los dos nos moríamos de ganas de hacerlo, pero ya teníamos los boletos para el cine y la reservación hecha.

Llegamos al cine, parecíamos dos niños de prepa, comiéndonos a besos en la mitad de la sala, más de uno se nos quedó viendo. La sala estaba a medio llenar cuando empezó la película, pero tuvimos suerte que no había mucha gente alrededor de nuestros asientos. Era justo lo que deseaba, tan solo se oscureció la sala y empezó la película, te abracé, me acerqué a tu oído y besándolo, metiendo mi lengua en componía mi ropa, empezaste a chupar uno a uno tus dedos cubiertos de mi leche. Te acercaste a mi, me diste un beso en la mejilla y mientras sonreías solo dijiste -Sabe delicioso. No volvimos a decir nada durante toda la película. Cuando se acabó y nos dirigíamos hacia la salida, hubo un grupo de tres chavos que se te quedaban viendo, seguramente habían visto algo más interesante que la película.

Subimos al carro y nos dirigimos hacia el restaurante, era uno que nos encantaba por el ambiente ya que teníamos mucha privacidad en el. En el camino, que fue un poco largo, y mientras tu hablabas de cosas sin importancia, sin avisarte dirigí mi mano hacia entre tus piernas y antes de que pudieras decir algo, te pregunté -¿en verdad te gustó mi lechita? No contestaste, solo me sonreíste, abriste las piernas un poco y tiraste tu cabeza hacia atrás, para disfrutar el momento. Al tener mi mano entre tus piernas pude comprobar que desde el cine ya tenías toda tu tanguita mojada, la hice a un lado y empecé a pasar mis dedos por tu clítoris, así estuve un rato mientras notaba como tus gemidos iban en aumento, después empeñe a meter uno de mis dedos en tu conchita, soltaste un gritito más fuerte y al mismo tiempo, enrollaste toda tu falda en tu cintura, abriendo lo más posible tus piernas. Eso me dio oportunidad de meter más dedos en tu conchita, tus gritos eran tan fuerte que agradecí que no estuviéramos en un alto pues estoy seguro que te escucharían, por suerte el carro tenía los vidrios polarizados pues ya había pasado varias veces que la calentura nos ganaba en pleno camino.

Llegamos al restaurante y estuvimos un rato dentro del carro, esperando que te tranquilizaras y recuperaras la respiración después del orgasmo que te provoqué con mis dedos. Entramos al restaurante y nos sentamos a una mesa alejada, para ese momento la excitación era tal que hasta pensamos en irnos directamente a la casa, pero nuestros planes se vieron arruinados. Cuando estábamos a punto de huir de ahí, llegó una pareja amiga nuestra e inevitablemente tuvimos que invitarlos a nuestra mesa. Aceptaron y mi excitación bajó por completo pues pensaba que la noche se había arruinado. Sin embargo te encargaste de decirme que estaba equivocado cuando trataba de ordenar y empecé a sentir tus pies jugando entre mis piernas, tanto que lograste ponerme la verga dura de nuevo. Así estuviste, tocándome discretamente, coqueteándome, provocándome toda la noche enfrente de nuestros amigos que no tenían ni idea de lo que pasaba debajo de la mesa. Incluso, decidí seguirte el juego, me acerqué a tu oído y te pregunté -¿Estás toda mojada verdad? Este jueguito te tiene toda excitada. Tú solo te mordiste el labio y moviste la cabeza dándome un si. Me volví a acercar a ti -Quiero comprobarlo, ve al baño y quítate la tanga, tráemela, quiero ver que esté toda mojada, te dije. En ese momento te paraste y te dirigiste hacia el baño y al regresar disimuladamente pusiste tu tanga entre mis piernas. Con solo tocarlas me dieron ganas de venirme, estaban empapadas, era indiscutible que te morías por hacerlo.

Nos apresuramos al cenar, los dos estábamos ansiosos por salir de ahí y llegar a la casa. Cuando por fin logramos escapar de nuestros amigos, nos dirigimos hacia el carro y de ahí lo más rápido posible a la casa. Decidí dedicarme a manejar, y dejar las caricias para después, pero tú estabas libre y te acercaste a mi mientras manejaba, acariciándome todo el cuerpo, provocándome. Estaba tratando de concéntrame cuando te dirigiste a mi -Espera, da la vuelta ahí, me dijiste, me quedé extrañado, había un motel, no pregunté y entramos.

Pagué la habitación, en el ascensor nos matamos a besos, apenas si pude abrir la puerta… ambos estábamos muy calientes, entramos, me diste un beso que casi me atraganto con tu lengua, encendí la tele, en la escena se veía a una rubia cogiendo con un negro con una verga enorme. -Yo también quiero gritar así, te voy a coger igual, me dijiste mientras me quitabas el pantalón y te levantabas la falda. Te subiste arriba de mí y mi verga entró facilísimo en tu conchita pues estabas toda mojada. Se sintió riquísimo metértela después de tanto tiempo de no hacerlo. Me excitaba demasiado ver como te venías mientras tus pechos eran apretados por mis manos y tú te encargas de meterte y sacarte mi verga hasta el fondo.

Sentí como terminaste dos veces hasta que ya no tenías más fuerzas para seguir sentándote en mi verga y caíste tendida en la cama. Me puse encima de ti, y ahora era yo quien te cogía, metiéndote la verga lentamente, sacándola casi toda hasta solo dejar la puntita adentro y luego volverla a meter hasta que nuestros cuerpos chocaran. Cuando sentía que te acercabas a venirte, empezaba a moverme más rápido mientras sentía tus uñas tanto en mi espalda como en mi culo. Después de un rato de estar así, el mezclar los gritos de la tele con tus palabras -Así cógeme, lo haces delicioso, haces que me venga, me encanta que tu verga se mueva dentro de mi, ¡quiero tu leche!, te dije que me venía y empecé a llenarte de leche todo tu cuerpo…

Estuvimos acostados un rato, ya habíamos apagado la televisión y dentro del cuarto no se escuchaba ningún ruido, si acaso uno que otro gemido que venía de los cuartos de alrededor. Pasaron como veinte minutos, y cuando habías ya descansado un rato te paraste. -¿Que haces? te pregunté. Me dijiste -Vistiéndome, vamos a la casa, me dejaste muerta. Yo te sonreí, te tomé de la cintura y te aventé a la cama diciéndote -Todavía no nos vamos, yo sigo caliente, mira mi verga está parada y quiere entrar en tu culo. Empecé a besarte desde tu cara hasta cerca de tu cuello donde se que tanto te excita y las ganas de irte desaparecieron. Seguí bajando hacia tus pechos, recorriéndolos con mi lengua, quedándome un poco más de tiempo en tus pezones. Después de estar chupándolos un rato y estar jugando con mis dedos por fuera de tu conchita, te pedí que te voltearas y que me mostraras tu culo. Te pusiste de rodillas, con la cara pegada al colchón y tus dos manos separando tus nalgas. -¿Te gusta? me preguntaste y mi respuesta fue dirigir mi boca hacia tu hoyito y así prepararlo para mi verga.

Empecé dándole lengüetazos y acabé metiéndole un dedo, para después acercar mi verga llena de lubricante y empezar a metértela. Me sentía en el cielo al sentir como tu culo apretaba mi verga, tu también lo disfrutabas, aprovechaste que estábamos en un motel para poder gritar sin perjuicios, era cachondisimo escuchar como gozabas y eso me provocaba y empezaba a metértela más fuerte, tanto que sentía como mis huevos chocaban con tu cuerpo, y cada vez que eso ocurría te la metía y sacaba con más fuerza… Escuchaste un ruido y este hizo que volvieras a la realidad, me escuchaste avisarte que acababa de llegar, y pudiste darte cuenta que mientras recordabas lo que hicimos la noche anterior tu mano instintivamente se dirigió a entre tus piernas además de que tus pezones delataban tu excitación.

Me llamaste desde la tina, entré al baño para saludarte pero tan solo me acerqué a darte un beso me jalaste de la corbata y me tiraste hacia la tina. Hiciste que con todo y ropa acabara debajo de ti, no dijiste nada, solamente empezaste a besarme. Yo no entendía nada pero disfrutaba el verte toda excitada. -Párate que te la quiero mamar, fue lo único que escuché después de un rato y cuando me encontraba ya con la ropa interior toda mojada, te tiraste sobre mi verga y la chupaste como enloquecida, me corrí en tu boca,  parecías una puta jugando con mi leche en tus pechos…

Saliste de bañarte y nos dedicamos a arreglarnos, la aventura en la tina había hecho que se nos hiciera un poco tarde, sin embargo también te había dado un nuevo aire, te veías más sexy que nunca, se te notaba en la mirada, en la sonrisa. Terminaste de arreglarte y te veías hermosa, sexy… cabello rizado, un poco de maquillaje, y un vestido provocador en rojo, tenía un escote enorme en tu pecho y habías decidido no llevar brassier a pesar del riesgo de que tus pezones te delataran. El vestido también tenía una abertura de un lado de tu pierna, era tan larga que casi llegaba a delatar una diminuta tanga del mismo color, para terminar unos zapatos de tacón alto que hacían que tu culo se levantara. Tan solo te vi me dieron ganas de no ir a ningún lado y volverte a hacer el amor tan solo haciendo un lado la parte baja de tu vestido. Nos dirigimos hacia la casa donde era la fiesta, tardamos en llegar pues era algo alejado de donde vivíamos, el lugar era enorme y exclusivo.

Durante el camino pudimos ver que llevábamos ya varios kilómetros de carretera así que el camino era desierto y oscuro. Llegamos y nos escoltaron hacia donde era la reunión, ya dentro de la casa pudimos ver que el festejado se daba sus lujos, la casa era enorme y la fiesta también. Toda la casa de dos pisos y más de 8 habitaciones y el patio servían para albergar a los invitados. Nos pasamos la primera hora saludando a la gente. La segunda hora estuvimos cenando y platicando. Después la fiesta se tornó aburrida y decidiste ir a ver la casa, quedamos en vernos afuera cuando terminaras de dar una vuelta.

La casa te llamaba mucho la atención, pues tenía varios detalles excéntricos. Pero sin duda lo que estabas tratando de encontrar era la biblioteca de la casa. Abriste la puerta de la misma y encontraste un cuarto enorme que estaba a oscuras más sin embargo podías percibir las cuatro paredes llenas de libros. Empezaste a buscar donde encender la luz y pudiste ver en una esquina del cuarto una lámpara, te dirigiste hacia ella y al estar a punto de prenderla escuchaste varios ruidos en el cuarto. Te quedaste quieta, como niña regañada, al voltear y ya con los ojos acostumbrados a la sombra pudiste ver una silueta encima del escritorio. Había una pareja ahí y se encontraban haciéndolo en plena fiesta. Te quedaste impresionada y excitada, lo suficiente para quedarte escondida en la sombra del cuarto, calladita, contemplando la escena, como si tuvieras tu propia película porno en vivo.

Pudiste ver a la mujer rodeando con sus piernas al hombre vestido de traje, con solo los pantalones abajo. Ella lo abrazaba, como queriéndose meter lo más posible su verga. De vez en cuando ella se acercaba a su cuello y lo mordía, como tratando de contener el grito de placer que le provocaba no solo estar haciéndolo sino la situación de estar a escondidas. La maniobra era efectiva para la gente de la fiesta pero tu podías escuchar algunos suspiros que te confirmaban que de verdad estaba gozando. Estuvieron en esa posición un rato, por sus pequeños gemidos y las veces que veías que se contenía el gritar, supusiste que ya se había venido mínimo dos veces desde que estabas ahí. Cambiaron de posición, ahora ella estaba parada y con los brazos recargados en el escritorio, antes se había subido todo el vestido largo hasta la cintura. El estaba atrás de ella penetrándola no podías ver si por su conchita o por su culo. Toda la escena te estaba excitando de gran manera, otra vez, como horas antes en la bañera, tu mano inconscientemente buscaba tocarte.

Estabas toda concentrada, viendo la escena, cuando de pronto sentiste una mano que te tomaba de la cintura y te acarició, era un desconocido, tu cuerpo vibró. Te acercaste a ella y la besaste  en la boca, después te hizo a un lado el vestido y por encima de tu tanguita empezó a tocarte. -Estás mojadísima, me encanta como sabe una mujer excitada, ven acuéstate para probar tu conchita, te dijo. Como si fuera una orden te subiste al escritorio, mientras ella era penetrada te abría las piernas y metió tu tanguita entre tus labios, para luego chuparte hasta que empezaste a gemir. El hombre que te había encontrado en la oscuridad ya se había sacado la verga del pantalón y se estaba masturbando. Se acercó a ti por atrás y con la mano que le sobraba sacó tus pechos del vestido y empezó a acariciarlos.

Empezaste a gritar un poco más fuerte, el hombre que estaba atrás de la chava que te lamía el clítoris decía -Ay que rico gime esta puta, como me excita, va a hacer que me venga… pero tú métele la verga a la boca no nos vayan a descubrir. Dicho esto tu boca se llenó con una enorme verga la cual empezaste a sentir como entraba y salía de tu boca, parecía que te estaba cogiendo por ahí. El hombre que estaba con la otra chava al ver esto, empezó a venirse al mismo tiempo que la mujer ahogaba su grito de placer entre tus piernas, al final los dos quedaron rendidos en un sillón que se encontraba ahí, ahora viéndote como tú los habías visto.

El hombre dejó de meterte la verga en la boca y se dirigieron hacia el piso enfrente del sillón con los otros dos desconocidos, se puso atrás de ti, y empezó a metértela mientras tú estabas como una perrita. Tú estabas volviéndote loca por todo lo que estaba pasando, te excitaba coger de esa manera con un desconocido además de sentirte observada como si fueras una puta profesional. En eso sonó un teléfono atrás de ti, el hombre que te estaba cogiendo contestó: -Si, bueno, aquí sigo en la fiesta… ¿qué que hago? me estoy cogiendo una puta que me encontré toda caliente… en serio… ¿porque no vienes?… estoy en la biblioteca de la casa… te aseguro que si le traen más verga con gusto la recibe… es más te la paso para que ella misma te lo diga…

Te quedaste sorprendida pero más excitada de lo que ya estabas, mientras el hombre ponía el teléfono en tu boca: -Si soy una puta caliente como te dijo el que me la está metiendo, ven… ven a metérmela tú también, me encanta sentir que tengo dos vergas para mi… ven por favor a cogerme, estoy excitadísima… le dijiste aunque ni tu te lo creías que habías llegado a tanto.

Te siguió penetrando el desconocido ese, ya había colgado el teléfono y ponía toda su energía en metértela lo más fuerte posible, así como tú se lo pedías. Escuchaste que la puerta se abría, y al poco tiempo tenías a un negro de casi dos metros enfrente de ti, se agachó y te dijo: -Así que tú eres la putita caliente del celular, se nota que eres una cerda, mira que estar cogiendo con un desconocido y tener a dos viéndote y todavía pedir que te venga a dar la mía… así me gustan… bien perras… vamos a ver si puedes con mi verga. En eso se empezó a quitar la ropa para quedar desnudo frente a ti, cuando la acercó a tu boca no lo podías creer, esa verga era enorme, nunca habías probado una de ese tamaño.

El negro te miró y te sonrió, como orgulloso de su miembro y seguro de que te habías sorprendido. Empezó a acercarse hacia tu boca para que se la mamaras, abriste la boca lo más que pudiste pero sentías que te ahogas, incluso tuvo que tomarte de los cabellos para forzar a que entrara. Estuviste así hasta que se agachó para besarlo entre sus huevos y su culo, y de vez en cuando los lamía. Volvió a mamarle la verga, para ese momento la tenía durísima y lo único que quería era meterla en algún lado. Volteó a donde tú estabas y sin quererlo estabas mostrándole todo tu culo, al instante se le antojó cogerte. Dejó a la chava en el sillón que entonces se tuvo que conformar con su compañero que para ese momento se estaba masturbando.

El negro se acercó a tu oído: -Te la voy a meter por el culo, se me antoja tanto hacer que tengas dos vergas al mismo tiempo dentro de ti. Tuviste miedo cuando te dijo sus intenciones, su verga era demasiado grande para tu culo y tenías miedo que te hiciera daño. A él no le importó además sabía que no importaba si te lastimaba al final ibas a acabar disfrutando. Te empezó a dar por atrás mientras en el sillón la chava ya había dejado de mamársela a su compañero y se habían acostado para formar un sesenta y nueve. Todavía no te metía ni la mitad de su verga el negro y ya sentías como te estaba abriendo el culo más de lo que alguna vez alguien más. El hombre debajo de ti, fue tomando el mismo ritmo que su amigo y fue entonces que tu cuerpo se invadió de placer. Parecía que estuvieras flotando en el aire, solo sostenida por las dos vergas que te metían, habías perdido la cuenta de cuantas veces te habías venido, pero sin embargo no que acabaran de hacerlo. Después de un buen rato y cuando los dos hombres que tenías para ti habían aumentado el ritmo de sus movimientos acabaron casi al mismo tiempo dentro de ti, llenándote toda de leche.

Los cinco se quedaron un tiempo tirados descansando a la mitad de la biblioteca personal del anfitrión. Se vistieron y salieron de nuevo a la fiesta, podías sentir como estabas llena por dentro. Ya afuera y disimulando que nada pasó, se despidieron no sin antes intercambiar teléfonos para repetir la aventura. Fuiste a buscarme al patio de la casa como habíamos prometido. -¿Dónde andabas?, llevo un buen rato esperándote… te noto rara, ¿qué te pasa? te dije después de darte un beso. -Perdón, me encontré a una amiga y nos pusimos a platicar por ahí, fue tu respuesta un tanto nerviosa por el miedo a ser descubierta. Decidimos que era hora de irnos y así que nos fuimos a despedir de mi jefe, ya afuera, nos dieron nuestro carro pero antes de irnos tuve que regresarme a comentarle una última cosa a mi jefe.

Ya en el camino y después de pláticas triviales, empecé a notar como seguías distante y nerviosa. Rechazabas cuando trataba de acercarme a ti para besarte o tocarte. -¿Qué te pasa?, casi te grité mientras ponía mi cara de enojado. Un simple -Nada, esquivando la mirada fue tu respuesta. -No te creo, te volví a gritar mientras paraba el carro a un lado del camino completamente desierto. Me bajé del carro y me dirigí hacia tu puerta, al abrirla te tomé de los cabellos y te saqué del carro. Después de ponerte de espaldas a el te metí los dedos tanto en tu raja como en tu culo. -Lo sabía, anduviste de puta durante la fiesta, mira como salieron mis dedos… llenos de semen… estás llena de leche…por eso no querías que te tocara, ¿verdad?, para que no te descubriera… ahora vas a ver… te dije, acto seguido abrí la puerta de atrás del carro y te metí ahí.

Tomé tus manos y las esposé atrás de tu espalda, subí tu vestido hasta la cintura y arranqué tu tanga que estaba metida entre tus nalgas. Acercándome a tu oído te dije -Ahora veras, te voy a dar una buenas nalgadas para que entiendas, te abrí de piernas y comencé a chupar tu conchita que la noté muy mojada, eso me excitó más pues estaba llena de sabor a semen y a ti. Sin más te puse la tanga en la boca y te enterré mi verga, estaba muy caliente, empezaste entonces a mover tu cuerpo metiéndote más mi verga, no pude más y te llené de leche mientras te enterraba mis uñas en tu espalda.

Bajé del carro, me arreglé el pantalón. No te quité la tanga de la boca y te ordené que no te la quitaras, las esposas ahora te las puse por delante. Fui a la cajuela del carro y regresé, te enseñé un par de juguetes, eran un par de hilos que tenían una pequeña hilera de bolitas. Te metí una en tu raja y otra en tu culo, después hice que te sentaras. Te puse un antifaz de color blanco, que tapaba parte de tus ojos y tu nariz, luego te arranqué el vestido y te quedaste solo con los zapatos que traías, también te puse una peluca rubia, toda una puta de incógnito parecías. Subí al carro y empecé a manejar, me viste empezar a hablar por celular: -Si, bueno… ya tengo a la puta que me pidieron… es perfecta y está dispuesta al nuevo juego… llego en 20 minutos…. si, vayan preparando todo… adiós.

Te escuché que tratabas de hablarme tras la tanga en tu boca, para que te explicara que estaba sucediendo. -Tranquila, ya te voy a explicar… antes de que nos fuéramos me pidió mi jefe que buscara una puta y la llevara a la fiesta para la subasta que siempre se hace en su cumpleaños… cada año se consigue una puta y se subasta entre todos sus amigos, se subasta su culo, su boca, quien la llenará de semen, etc. Ya que querías andar de puta en la fiesta esa puta vas a hacer tú… no te preocupes el tonto antifaz y la peluca es para que no te descubran, tú no tendrás que hacer casi nada, solo prestar tu cuerpo y además te llevaras un buen dinero… No me dijiste nada, solo bajaste la cabeza como aceptando tu futuro e imaginando lo que te harían.

Cuando llegamos y antes de que bajáramos del carro te dije -Tú confía en mí, ya verás que lo disfrutarás, además te lo mereces por andar cogiendo con mis amigos en la biblioteca, ¿qué creías? ¿Que no me iba a dar cuenta? Te vi cuando entraste y yo ya sabía que ahí estaban cogiendo… yo mandé al hombre que te vio en las sombras y cuando el negro entró yo entré con él y me escondí como al principio lo hiciste tú… te recomiendo que no hagas escándalo y así nadie sabrá que tú eres la puta esa, no hables y no te quites el antifaz ni la peluca para que nadie te descubra. Te quité la tanga de la boca y contestaste un escueto -ok. Te bajé del carro, así desnuda y esposada y nos metimos a la fiesta. Un poco después de la entrada nos recibieron dos chavas igual de guapas que tú, se veían demasiado hot. Se acercaron a nosotros y les dije que tú eras la puta para la subasta, que te fueran a arreglar y de paso también a lavar pues venías llena de leche.

Te llevaron a un baño, y ahí te lavaron el cuerpo entre las dos, no hizo falta que te depilaran pues ya lo habías hecho antes de la fiesta. Después de secarte, te llenaron todo el cuerpo con crema humectante y te vistieron. Saliste de ahí junto con ellas dos y vestida toda de blanco, medias y guantes blancos, zapatos de tacón alto, una tanguita diminuta y un brassier que dejaba al aire tus pechos solo servía para levantarlas un poco. Esto, junto al antifaz y la peluca, hacía que estuvieras irreconocible. Llegaron a un cuarto donde no había nada, solo una cama con tubos en cada esquina, la cama estaba al centro del salón. Alrededor de ella se encontraban fácilmente unas 30 personas entre hombres y mujeres, todos ellos gente muy rica e íntimos amigos de mi jefe. Nadie decía nada, te llevaron a la cama, te esposaron a ella, te quitaron la ropa menos el antifaz, uno de los amigos ofertó por tu concha, se acercó y lamió tu conchita hasta que terminaste. Tu culo era el siguiente, solo que ahora fue una mujer quien ofreció más y separando tus nalgas chupó tu hoyito.

Era hora que tú hicieras venir a alguien así que se subastó que mujer se vendría con tu boca, la ganadora se levantó su vestido y se sentó sobre tu cara, estuviste chupándola y metiéndole la lengua hasta que se vino sobre tu cara. Tocó el turno de que se la mamaras a un hombre, solo podías usar tu boca pues seguías amarrada a la cama, el ganador se sentó a un lado tuyo, tomó tu cabeza y te la metió a la boca, estuvo ahí hasta que se vino en tu boca. Siguió la subasta y ahora compraron una chupada de culo, tanto un hombre como una mujer, se volvieron a sentar en tu cara, esta vez del otro lado y con sus mismas manos se abrían las nalgas para que tu lengua pudiera entrar. Terminaste de chupar a los que ganaron el derecho y ahora seguía ver quien te quería coger. Fueron las subastas más caras, al final surgieron los dos ganadores, primero fue quien te cogería por delante y después el dueño de tu culo. Ambos te cogieron ahí mismo a la vista de todos los demás, fue tan excitante la escena que algunas parejas ya estaban fajándose mientras te veían, otros ya tenían sus vergas en la mano.

Por fin acabó el cabrón que te la metía por el culo y parecía que el juego se acababa. -¿Porque no subastas el derecho de venirse en su cara?, le gritó un hombre con su verga de fuera al jefe. -Buena idea… no solo eso, vamos a subastar venirse en su cara, y dos personas podrán terminar en su pecho y otro más afuera de su conchita. Así surgieron después de un rato los cuatro ganadores, que se acercaron a ti y terminaron de jalársela para llenarte toda de semen. Surgió otro hablador más -Oye, ya para acabar con ella, ¿porque no le demostramos que es una puta y la bañamos de meados? -Me parece una buena forma de terminar esto, tres ganadores, ¿quien ofrece más? dijo el festejado.

Aparecieron los tres ganadores, dos hombres y una mujer, que se acercaron a ti y empezaron a bañarte, te sentías asquerosa, humillada, realmente como una puta que había sido usada para los caprichos de unos cuantos ricos. Terminaron y me acerqué a ti, mientras avisaban que la subasta había acabado, te desaté y te dije: -Lo hiciste muy bien, quieren que vuelvas el próximo año, ¿porque no descansas un poco y en un momento nos vamos? Te quedaste dormida como por dos horas, mientras yo me dediqué a seguir platicando con la gente que seguía en la fiesta. Como a las cuatro de la mañana te levanté pues ya nos íbamos. Medio dormida y completamente sucia por la mezcla de sudor, meados y semen te paraste y nos dirigimos hacia la puerta, el anfitrión nos acompañó.

-Hola papá, ¿ya se acabó todo?, apenas veníamos a ponerle ambiente a tu cumpleaños, dijo el hijo de mi jefe que acaba de llegar. Era el tipo hijo de papi que venía con su novia y otra pareja. -Mira nada más, ¿supongo que es la puta de la subasta de este año? preguntó mientras te comía con la mirada. -¿Y que tal estuvo?… me imagino que muy bien por como viene… ¿porque no nos la dejan?… sabes que nos gustan así de sucias… debe ser toda una puta… vamos le pagaremos lo que sea necesario, volvió a decir el hijo volteándonos a ver a su padre y a mi.

No tuve más remedio que aceptar y dejarte ahí con ellos para que volvieran a hacer contigo lo que quisieran, no me preocupaba tanto, estaba seguro que a pesar de haber cogido toda la noche seguías bien caliente…

Autor: Horny Angels

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Aparentemente dormida…

Mis labios lo envolvieron y comencé a juguetear con él dentro de mi boca, lamiéndolo, presionándolo con mi lengua. Lo succioné con mucha suavidad y ella estiró las piernas cerrándolas un poquito, sentía la presión de sus muslos sobre mi cara y su respiración muy agitada y entonces emitió un suspiro muy profundo relajándose al instante, se estaba corriendo.

Este relato comienza una noche de viernes en Madrid, varios compañeros de trabajo nos encontrábamos en un local en la zona de Argelles. Entre todos, destacaba Sonia; 1.68, morenita, muy bien proporcionada, tenia el pelo recogido en una coleta y llevaba un vestido de algodón, algo suelto, con una falda dos palmos por encima de la rodilla que dejaba ver con claridad sus contorneadas piernas.

La noche transcurría por los cauces habituales, aunque dado que celebrábamos un cumpleaños el alcohol corría a mayor velocidad de lo habitual. A la 1 de la madrugada Sonia nos dijo que necesitaba algo de aire y me ofrecí a acompañarla. Nada más salir se apoyó entre dos coches y vomitó.

En esos momentos no estaba especialmente atractiva pero no podía dejar de mirar sus piernas y el tanga que se intuía bajo su vestido. Le sugerí que camináramos un poco y así lo hicimos, durante aproximadamente media hora. Yo la hablaba pero no parecía enterarse de nada, sin embargo los continuos roces con su cuerpo, dado que ella iba apoyada sobre mí, me estaban provocando una tremenda excitación.

Llegamos a un parque y decidimos sentarnos; Se sentó, apoyándose sobre mis piernas y creo que se quedó dormida. No pude por menos que alegrarme dado que hubiera sido difícil disimular mi erección en esos momentos. Pero entonces, un providencial golpe de aire levantó su vestido lo justo para que pudiese ver sus piernas en toda su extensión, justo hasta el elástico de su tanguita. Estiré la mano para devolver el vestido a su posición normal y al hacerlo rocé su piel con las yemas de mis dedos… estaba caliente.

Aparentemente estaba dormida y no puede evitar acariciarla un poco más. Deslicé mi mano desde su rodilla hacia arriba apenas rozándola con las yemas… estaba nervioso pero no podía parar. Mi mano alcanzó el elástico de su tanguita… sobre sus caderas y siguiendo el borde… alcancé el pequeño triangulo de tela que cubría su sexo… La miré y continuaba dormida… así que decidí ir más allá y deslice mis dedos sobre aquel pedacito de tela…. dibujando una S sobre el tejido… casi sin rozarlo… Ella suspiró levemente, lo que me excitó aun más así es que comencé a juguetear con mis dedos….

De pronto ella abrió los ojos e instintivamente retiré las manos. Ella me miró nerviosa mientras se colocaba el vestido y al hacerlo se le cayó el bolso. Me agaché para recogerlo, apoyándome instintivamente sobre su rodilla y al levantarme pude ver perfectamente aquel triangulito de tela que segundos antes estaba acariciando…. me quedé embobado mirando y entonces ella se recostó un poquito y me dijo susurrando…

-Me gustaría que siguieras…

Aquello me dejó totalmente helado y tardé algunos segundos en reaccionar. Finalmente me decidí y comencé a besar sus piernas… comenzando desde las rodillas… subiendo lentamente… apenas rozando su piel con mis labios…deslizaba mi lengua sobre la cara interna de sus muslos… levantando el vestido con mis manos según avanzaba hasta que mi nariz tops con su tanguita… la miré y puse mi mano sobre el borde tirando de el hacia arriba, haciendo que presionase su sexo…

Ella emitió un leve gemido mientras mi dedo dibujaba el contorno de su sexo sobre el tejido de su tanguita. Puse mis manos sobre sus caderas y bajando… arrastré su tanguita hacia abajo, dejándolo sobre sus rodillas. Humedecí un poquito mi dedo índice y lo deslicé desde su pubis hacia abajo… jugueteando con el vello, apenas rozando los labios…. y subiendo muy lentamente, presionándolo con la yema…

Noté como su respiración se aceleraba y unos gemidos muy suaves comenzaron a salir de su boca mientras mi dedo se deslizaba bordeando su clítoris… apenas rozándolo…. Suspiró profundamente en el momento en que puse mi dedo sobre el y comencé a masajearlo, haciendo pequeños círculos sobre el… presionándolo con la yema muy despacito…. Ella jugueteaba con mi pelo… acariciando mi nuca… y con suavidad empujó mi cabeza contra ella, así que deslicé mi dedo un poquito más abajo y mi lengua ocupó su lugar bordeando su clítoris… humedeciéndolo… besándolo…

Mis labios lo envolvieron y comencé a juguetear con él dentro de mi boca, lamiéndolo…. presionándolo con mi lengua…Lo succioné con mucha suavidad y ella estiró las piernas cerrándolas un poquito…sentía la presión de sus muslos sobre mi cara y su respiración muy agitada y entonces emitió un suspiro muy profundo… relajándose al instante… se estaba corriendo.

En ese momento sonó mi móvil. Tratando de tranquilizarme, lo cogí y respondí, nuestros compañeros nos buscaban así que tuvimos que interrumpir nuestro encuentro. Nos levantamos y nos dirigimos hacia el local. Ella no hizo ningún comentario aquella noche… Pero el futuro me depararía una agradable sorpresa.

Este ha sido mi primer relato…

Autor: Arved

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Va por ti María

María fue incrementando el ritmo mientras él la follaba con un dedo en el culo, cada vez estaban más excitados los dos, en un momento dado él la levantó sacándosela y poniéndola de pie contra la pared se colocó detrás de ella y apartándole las nalgas se la clavó lentamente primero hasta que estuvo casi todo el pene dentro, entonces dio un empujón fuerte que hizo que la chica chillase.

Esta historia surge una tarde de otoño, ya se que sólo fue sexo virtual, más bien la historia que un hombre y una mujer realizan desde el teclado de un ordenador en que saltaron chispas, fue auténticamente muy caliente, la historia la contaré desde el nombre del chico, Fernando (nombre supuesto).

Era una tarde de verano en una cala mayormente desierta por lo menos a esa hora Fernando y María habían accedido a la cala para dar un paseo romántico, después de varias vueltas a la playa se acercaron a un gran paredón rocoso, ella apoyó la espalda en la roca mientras él se situó en frente, empezaron a besarse, al principio pequeños picos simplemente rozando sus labios hasta que la temperatura fue subiendo y las manos ya no se contenían.

María era una chica hermosa, de pelo corto, estatura media, ojos marrones y nariz chata y pequeña, labios carnosos, los pechos medianos con los pezones grandes de color rosado oscuro, vello púbico recortado y moreno, culo prieto y no demasiado grande, muslos bien torneados.

Las lenguas cada vez se iban encontrando más apasionadamente, la pasión se iba desatando y mientras su boca intentaba atrapar sus labios y su lengua juntarse con la de ella en un beso de fuego, sus manos la iban desnudando primero soltando los botones de la blusa como queriéndolos arrancar, ella a su vez le desnudó de cintura para arriba mientras el beso era puro fuego, pura pasión, ella le quitó el cinturón y le dejó en bóxer, él metió las manos bajo la falda que ella llevaba, una falda plisada por encima de la rodilla y de un golpe seco le arrancó el tanga.

Luego siguieron desnudándose, ahora ella le quitó el bóxer y la polla de él saltó fuera, un miembro de 16 cms, atravesado longitudinalmente por una vena que sobresalía que cuando penetraba a alguna chica hacía que rozase por su clítoris, él la desnudó del todo y ella fue besándole a él bajando por su cuello y besándole en su pecho, atrapó sus pezones con los dientes y le daba pequeños mordiscos que hacían que el chico emitiese pequeños gemidos y que su polla todavía se pusiese más dura mientras las manos de ella le realizaban pequeños masajes en su polla descapullándole y acariciándole la base de ella y sus testículos, fue descendiendo por su ombligo y cuando llegó a la cintura le seguía lamiendo, pero sin apenas rozarle, fue jugando con él mientras la polla parecía buscar la boca de la chica.

María con una mano descapulló la polla de Fernando mientras ponía la boca en la punta y fue metiéndosela dentro como dos cms como queriendo lubricarla a la vez que con un dedo de la otra mano hacía pequeños círculos en el culo del chico, apretando de vez en cuando un poco, pero sin llegar a meterlo, de un golpe se metió toda la polla en la boca y con movimientos rápidos y enérgicos apretándola con sus labios fue mamándola mientras el chico no paraba de emitir gemidos de placer y acariciarle el pelo, ella seguía con sus masajes en el ano de él hasta que llegó un punto que notó como se venía y sin poder retirarse recibió el semen de su amante en la boca, retirándola recibió otro par de chorros que fueron a parar a sus pechos, él reaccionó agachándose y lamiéndosela toda compartiéndola con ella luego en un largo y profundo beso.

Fernando después de esto se quedó sentado en la arena con María a su lado, la miró y se empezaron a besar otra vez, cada vez la pasión de su beso aumentaba y la excitación de él también, la de ella por descontado hacía mucho tiempo que estaba completamente mojada, él empezó a darle mordisquitos por el cuello mientras con la mano le acariciaba el coño al principio con suavidad y luego cada vez con más fuerza, cogió sus pechos y los comía con ansia mientras le metía un dedo en el coño y la follaba con él.

Descendió a su ombligo mientras ya ahora con dos dedos follaba su coño y con uno su culo, ella cada vez jadeaba más vigorosamente, le sacó los dedos y entonces procedió a lamer su pubis por la parte de arriba y a bajar por sus ingles, llegó a sus labios vaginales pasando la lengua por ellos, separándolos con los dedos hizo una “u” poniendo en mitad de esa u el clítoris de ella y metiendo y sacando la lengua rozaba con fuerza el clítoris cada vez más fuerte…

Ella hizo que él se separase y tumbándole boca arriba se penetró de forma directa, se metió la polla en el coño y empezó una cabalgada suave al principio mientras él cogía sus pezones con la boca lamiéndolos y dándole pequeños mordiscos y con la mano le ponía un dedo en el culo y repetía lo que ella había hecho con él, es decir, pequeños círculos en su ano introduciendo el dedo de vez en cuando un cm y sacándolo mientras se la follaba.

María fue incrementando el ritmo de las acometidas cada vez más y los jadeos también mientras él la follaba con un dedo en el culo, cada vez estaban más excitados los dos, en un momento dado él la levantó sacándosela y poniéndola de pie contra la pared se colocó detrás de ella y apartándole las nalgas se la clavó lentamente primero hasta que estuvo casi todo el pene dentro, entonces dio un empujón fuerte que hizo que la chica chillase.

¡Aaaaaaaahhhhhhhhhh! Me rompiste cabrón… le insultó ella.

Estaba toda dolorida, pero después de varias acometidas el dolor se fue convirtiendo en placer mientras su amante masculino iba con los dedos masturbando su clítoris cada vez iba incrementando la velocidad del roce y de sus acometidas mientras con la otra mano atrapaba sus pezones y pellizcándolos los estiraba lo que hacía que la chica emitiese gemidos mezcla de dolor y placer. La chica como por un resorte cada vez se iba agachando más hasta quedar completamente a cuatro patas momento en el cual Fernando le sacó la polla del culo que hizo que ella notase como si le entrara una brisa fría dentro de ella y se la clavaba casi sin solución de continuidad en el coño.

María en ese momento se vino en un orgasmo muy dulce y prolongado que fue haciendo que se medio desmayase, sopor del cual le sacaba las embestidas del chico que la follaba como un perro en celo, la cogía del pelo y la estiraba ligeramente lo que conseguía que ella contrajese sus músculos, María mientras era follada, contraía y soltaba sus músculos de la entrada de la vagina en la zona de la vulva apretando la base de la polla de Fernando que notaba como su excitación subía, él se situaba sobre ella como cubriéndola entera.

Fernando notó de repente como llegaba su orgasmo y la desmontó y masturbándose ligeramente con las nalgas de la chica soltó tres chorros de semen que fueron a parar a la espalda de la chica. Ambos se besaron y quedaron tendidos, abrazados sobre la arena.

Como os dije esto forma parte de una sesión de cybersexo auténticamente maravillosa.

Autor: Picante100

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