La alumna se folló al profe

Mientras se recuperaba para volver a tener otra vez la polla tiesa y dura, ella le pidió que le comiera el coño, a lo que él accedió, haciéndole uno de los mejores cunnilingus de los que ella había disfrutado en su corta experiencia en el sexo. Cuando ya se puso nuevamente a tono hubo penetración vaginal y anal, avisándole ella incluso de que aunque no era virgen por el coño, sí que lo era por el culo.

Elizabeth era una chica joven, de 18 años, y que pese a que tenía un aspecto inocente y virginal, ella sabía que provocaba los suspiros de muchos hombres debido a sus curvas de infarto. Aún iba al instituto, y como ahora había empezado un periodo de aprendizaje más fuerte, sus padres habían decidido comprarle un ordenador para que practicara en casa aparte de lo que estudiaba en clase, para ver si así sus notas mejoraban (porque no es que fuera mala estudiante, pero sus padres siempre habían sido muy insistentes en que lo mejor era sacar las mejores notas).

Debido a tal motivo le habían buscado un profesor particular, un chico joven bastante majo. Elizabeth lo veía como un chico muy callado y prudente, y siempre que tenía clases con él procuraba ponerse bien sexy para (en la medida de lo posible) provocarlo, a ver que pasaba.

La oportunidad le vino cuando un familiar de su madre se murió, y sus padres decidieron ir al pueblo para el entierro. Ella se quedaba sola (estaba en época de exámenes y prefirió no acompañarles). Ese día le tocaba clase de informática, y decidió lanzarse a por todas.

En medio de una de las explicaciones ella se hizo la tonta, como si no acabase de entender lo que él le estaba diciendo. Ante sus dos negativas él se acercó y le enseñó directamente lo que tenía que hacer, y ella (al mover su brazo para atrás) le dio con el codo en el paquete a él (ella estaba sentada mientras que él solía estar de pie a su alrededor indicándole lo que tenía que hacer en cada momento).

Elizabeth sabía de sobra que no le había hecho daño, pero haciéndose la tonta se lo agarró, preocupada por su integridad física. Sabía lo que eso provocaría, y enseguida lo notó en sus manos cuando su polla se endureció al instante, creando una masa dura que ella estaba toqueteando por encima del pantalón y los calzoncillos.

Sin más preámbulos se lo dijo claramente: ella quería agradecerle lo buen profesor que era. Vio en su cara que él lo estaba deseando, y sabiendo que no tendría la interrupción de sus padres, le bajó la cremallera de la bragueta, le metió la mano y enseguida encontró el gran bulto de su polla. La sacó y empezó a chupársela.

Él al principio lo aceptó mansamente, acariciándole el cabello mientras ella le chupaba el falo, pero pronto sacó la personalidad sátira que llevaba dentro, y agarrándole la cabeza con las dos manos empezó a (literalmente) follarle la boca. A ella no le molestó, y se dejó llevar mientras él marcaba el ritmo.

Elizabeth sabía que aquello duraría poco, porque con lo excitado que él estaba pronto se correría. Efectivamente, incluso le dijo (¡qué mono!) que iba a correrse, y que le gustaría echárselo por la cara como en las películas porno, aunque si ella tenía cualquier impedimento, él no tenía ningún problema en correrse en su boca.

Naturalmente ella le dijo que se corriera encima de ella (después de todo Elizabeth había tenido un novio anterior con quien ya lo había probado, con lo cual no le venía de nuevo, y sabía que eso excitaba muchos a los chicos).

El profesor demostró que llevaba mucho tiempo sin follar, porque resultó ser un embalse.
Soltó una cantidad de semen impresionante que le ensució la cara, el pelo, las gafas, y que incluso le chorreó por encima de las tetas, manchándole el top que no había tenido tiempo de sacarse.

Tras la mega corrida ella se limpió los chorretones de semen con la mano, lamiéndosela luego viciosamente frente a él para que siguiera cachondo.

Tras eso se desvistieron y mientras se recuperaba para volver a tener otra vez la polla tiesa y dura, ella le pidió que le comiera el coño, a lo que él accedió, haciéndole uno de los mejores cunnilingus de los que ella había disfrutado en su (de momento) corta experiencia en el sexo.

Cuando ya se puso nuevamente a tono hubo penetración vaginal y anal, avisándole ella incluso de que aunque no era virgen por el coño, sí que lo era por el culo.

Él tuvo la delicadeza de hacerlo con la menor brusquedad posible, hasta el punto de que ella pensó que no estaba nada mal esto de ser enculada, proporcionando tanto placer como el coito vaginal o incluso má.

Tras aquello Elizabeth está deseando que haya una nueva clase como la de aquel día muy pronto…

Autor: Dusk

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