Mi nuevo piso

Hola, me llamo Elisa y este es mi primer relato. Soy una chica de 24 años morena con el pelo largo, delgada, no muy alta 1,65 y según dicen mis amigos tengo un bonito cuerpo.

Esta historia me ocurrió hace un tiempo, cuando me fui a vivir sola a un piso, y a los pocos días de vivir allí vino para echarme una mano con la mudanza Dani, un amigo mío de toda la vida, prácticamente nos hemos criado juntos porque nuestras familias eran amigas y nos hemos llevado casi como hermanos. El tiene dos años menos que yo y es bastante guapo, pero un poco tímido, aunque la verdad, nunca me había fijado mucho en él, ya que como ya os he dicho éramos casi como hermanos.

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En la costa andaluza

Sara se metió toda su polla en el coño y me dio la espalda para poder ver como su novio se follaba a mi novia, la visión nos puso a los dos a 100 y nos corrimos al mismo tiempo, ellos no tardaron mucho y quedaron tendidos en el suelo, Sara quería más y me cogió la polla y empezó a succionar hasta que consiguió ponerme la dura, se metió la polla en el coño y empezó a follarme otra vez.

La experiencia que voy a contar nos pasó el verano pasado en un viaje que hicimos mi novia y yo con otra pareja a una zona de la costa andaluza. Salimos hacia nuestro destino un miércoles por la tarde, deseando llegar para descansar unos días tirados en la playa. Mi novia se llama Elena, tiene 24 años, mide 1,65 y pesa 56 kilos. Tiene un cuerpo precioso, no está gorda ni delgada, tiene un culo redondo y duro y unos pechos duros y en su sitio, usa una 90 pero ella dice que no le gustan porque son pequeños… a mí me encantan… aunque más grandes sería más impresionante todavía.

Yo me llamo Borja, tengo 26 años mido 1,77 y peso 80 kilos y mi cuerpo pues bastante bien, me cuido, no tengo el cuerpo que cuando tenía 21 y nadaba…pero me sigo cuidando yendo al gimnasio, corriendo y montando en bici. Así que conservo la misma espalda y los brazos de antes (incluso más) aunque ya no se me marcan los abdominales. La otra pareja es mi amigo de toda la vida y su novia.

Ella se llama Sara, tiene 27años y un cuerpo como el de mi novia pero con unas tetas más grandes que las de mi novia y con algo menos de culo, es monitora de aeróbic y tiene unas piernas perfectas. Mi amigo se llama Dani tiene 24 años y al igual que yo era nadador y acaba de acabar educación física, así que se mantiene mejor que yo, además es el típico rubio que se las llevaba de calle cuando salíamos por ahí, la verdad es que los dos juntos triunfábamos hasta que nos cazaron nuestras dos novias.

Llegamos al apartamento que habíamos alquilado a las 12 de la noche, hechos polvo y deseando meternos en la cama para descansar… No despertamos por la mañana y desayunamos y cogimos el coche rumbo a una playa que nos aconsejaron porque era preciosa, sin urbanizar. Llegamos y había poca gente, dejamos las toallas y los trastos en la arena y nos fuimos a bañar. Nos sentamos en las toallas y nos pusimos a hablar de lo que haríamos los otros días, de los pisos que nos habíamos comprado lo normal entre parejas jóvenes llevábamos un rato hablando y la playa se llenaba.

Mi novia y yo nos fuimos a jugar a las paletas y al volver a las toallas nuestros amigos estaban discutiendo porque Sara quería hacer topless y mi amigo no la dejaba, era la primera vez que íbamos juntos los 4 de vacaciones pero parece ser que esa discusión ya la habían tenido ellos otras veces pero entre unas cosas y otras luego ella no lo hacía, aunque parece ser que este año estaba decidida Elena y yo nos pusimos a favor de Sara… que qué más daba, que nadie la conocía, que él no es su dueño.

La verdad es que mi amigo es muy celoso y dice que no quiero que los demás vean las tetas a su novia, pero claro ella dice que si él se pone las botas mirando las tetas de las demás, que más da que los demás vean las suyas, a mí que Elena haga topless me da igual, si ella quiere enseñar que las enseñe, aunque se que nunca lo hará con algún amigo delante.

Al final Dani parece que se convenció o que se dio cuenta de que era una tontería cabrearse por eso y le dijo que hiciese lo que quisiese, yo la verdad estaba deseando ver las preciosas tetas de Sara, me daba mucho morbo la situación de ver la novia de mi amigo, pero suponía que ella al final se cortaría por estar yo. Mientras tanto Sara intentaba convencer a mi novia para que lo hiciesen las dos al mismo tiempo, Elena hace topless en la playa y en la piscina cuando estamos los dos solos pero es muy vergonzosa y no lo haría delante de otro chico que conociésemos porque le da vergüenza, dice que sus tetas son muy pequeñas.

Después de llevar 10 minutos discutiendo parece que me iba a quedar con las ganas, porque Sara se tumbó boca abajo y Elena, Dani yo hicimos lo mismo. Al rato yo ya estaba cansado de estar quieto y me di la vuelta y me incorporé y cuál fue mi sorpresa cuando vi a Sara, sentada en la toalla y con las tetas al aire, eran mejores de lo que creía. No sabía ni que decir ni que hacer, además tenía un empalme de escándalo y no me podía levantar.

Así que lo único que salió por mi boca fue, parece que al final te has animado, Elena y Dani se dieron la vuelta y Sara volvió a animar a mi novia, pero esta dijo no. Nos pusimos a jugar a las cartas, Dani y yo nos pusimos debajo de la sombrilla y las chicas a tomar el sol. Mientras los 4 jugábamos a las cartas yo no me podía concentrar viendo como se movían las tetas de Sara de un lado al otro cada vez que cogía la carta o se movía.

Comimos unos sándwich y luego nos fuimos a dar un paseo y Sara seguía en topless, estuvimos andando los 4 por la playa y mientras las chicas hablando, nos paramos a bañarnos y luego seguimos con nuestro paseo mientras Sara nos contaba lo a gusto que se está sin lo de arriba y el masaje que te dan las olas cuando te bañas en topless, a lo que Sara se dio cuenta de que se le estaba quedando la marca de los tirantes del bikini con el paseo, y se quitó la parte de arriba, mi amigo no pestañeó, parece que le pasaba lo mismo que me pasó a mí con Sara.

Seguimos andando hasta llegar a las toallas y allí nos tumbamos todos, parece que estábamos todos igual de cachondos porque ellas nos pidieron que las diésemos crema por todo el cuerpo, así que dimos el show sobándole las tetas a nuestras novias delante.

Después de ese excitante día de playa nos fuimos al apartamento, nos duchamos y nos tumbamos un rato a descansar y a descargar toda la libido que habíamos acumulado en la playa… mientras follaba con mi novia no podía dejar de ver las tetas de Sara y oír los gemidos de la novia de mi amigo mientras Dani se la follaba en la habitación de al lado.

Cenamos y nos fuimos a tomar algo… Dani y yo íbamos normal… pantalones y camisetas ajustadas marcando espalda… ellas con trajecitos de verano de una sola pieza. Al salir por la puerta Sara decidió quitarse el sujetador porque decía que hacía mucho calor y que total si se agachaba, ya se las había visto yo en la playa… mi novia siguió su consejo y fue también a la habitación a quitárselo. Empezaba bien la noche… ver esos melones moviéndose en esos trajecitos ajustados… ya no sabía ni como ponerme para que no se me notase el empalme.

Cada vez que nos sentábamos y nos levantábamos en las terrazas la visión para Dani y para mí era impresionante… Había poco gente de copas… así que decimos irnos al apartamento y jugar a algún juego mientras bebíamos unas copas. Llegamos al apartamento, nos sentamos, cogimos la botella de whisky y nos pusimos a jugar. El juego consistía en que uno tenía la baraja y el resto tenía que adivinar el palo de la carta, y si no lo acertaba se bebía un chupito de whisky y si se acertaba, mandaba beber a uno de los otros.

Si lo que salía era una figura de la baraja y también se preguntaba por la figura (rey, caballo, sota), entonces el que acertaba mandaba una prueba, al principio eran tontería pero a medida que el alcohol hacia su efecto, las cosas se calentaban. Fueron las chicas las que empezaron. Elena acertó la carta y dijo que teníamos que quitarnos los calzoncillos haciendo un striptease detrás del sillón, de tal manera que no se nos veía justo de cintura para arriba, la prueba siguiente fue que se tenía que quitar ellas las bragas, lo que hicieron rápido porque llevaban vestidos y no se fueron muy lejos.

Se pusieron de cara a nosotros, se inclinaron hacia delante, echaron sus preciosos culos para atrás y se quitaron los tangas. Yo estaba cachondísimo, y Dani creo que igual que yo. Se sentaron y cruzaron las piernas. Pero, enfrente de mí estaba Sara y yo esperaba que en algún descuido se la viese su coñito pero no fue así, ya eran las 3 de la mañana, cambiamos los chupitos por cubatas para aguantar más y pusimos una nueva regla, quien acertase la carta y la figura haría que el resto se quitase una prenda y si no se acertaba se la quitaba el que había fallado ó si uno no se quería quitar una prenda, se tenía que beber una copa de un trago y si no se la terminaba, además se quitaba una prenda.

Las chicas se quejaron porque ellas solo llevaban puesto el vestido así que se fueron a poner los tangas y los sujetadores, y Dani y yo nos pusimos los calzoncillos, así que estábamos todos igualados. En las primeras rondas nos quitamos los zapatos, calcetines, empecé perdiendo yo que me quedé pronto sólo con los bóxer, así que me tocó beberme alguna copa de un trago. La primera en enseñar algo fue mi novia que como no era capaz de beberse la copa de un trago se tuvo que quitar el sujetador haciendo un striptease, el alcohol y la situación la estaba poniendo a 100, así que antes de ver sus tetas al aire Dani y yo pudimos ver ese culazo en tanga dándose paseos por delante de nosotros.

En otra situación se habría negado pero al haber estado en topless delante de Dani toda el día en la playa y al haber bebido no tuvo muchos problemas. El siguiente fue Dani que intentó evitar quedarse desnudo bebiéndose la copa de golpe, pero no pudo así que se tenía que desnudar. No quería seguir con el juego, yo en parte le entendía porque estaría como yo, medio empalmado, y da corte. Su novia y la mía le animaban, y yo me ponía de parte de mi amigo, así que las chicas se medio enfadaron porque decían que qué cortados que éramos, que qué poco maduros, lo que pasa es que mi novia quería verle la polla a Dani y Sara quería vengarse por lo del topless.

Al final decidió seguir jugando a cambio de que se desnudaría al mismo tiempo que al siguiente que le tocase, pensando en que sería o Sara o Elena. Y por fin llegó el momento, le tocó a Elena. Intentó beberse la copa, pero se quedó a la mitad, ahora parecía que a ella no le apetecía seguir jugando, pero al final se levantó (yo estaba alucinando porque no me lo creía) y se desnudaron los dos al mismo tiempo, mi novia no quitaba los ojos de encima a la polla de mi amigo, estaba a medio empalmar pero tenía un buen tamaño.

Se sentaron y Dani se intentó tapar un poco el medio empalme, además y creo que no miró ni un momento al depilado pubis de mi empalmado, aunque sea algo natural pero no es lo mismo. Después se tuvo que desnudar Sara que nos hizo un striptease increíble y nos enseñó su coño perfectamente depilado y yo tuve que mirar para otro lado para intentar no subir la erección. Ya estábamos todos desnudos y seguíamos hablando. Las chicas hablaron entre sí y Dani y yo nos pusimos a hablar de las tetas de nuestras novias.

Yo decía que las de Elena eran más firmes y Dani que las de su novia eran más grandes (era evidente) y más duras. Esta discusión la escucharon las chicas y nos dijeron que lo mejor era que lo comprobásemos. Se acercaron las dos y cada una me cogió una mano, yo estaba algo cortado. Con la derecha toque las de mi novia y la izquierda las de Sara. Evidentemente las de Sara eran más grandes pero las de mi novia eran más duras. Estuve poco tiempo y no disfrute de la situación por los nervios.

Ahora le tocó a Dani que ni corto ni perezoso colocó una mano sobre cada pecho de Sara y las magreó bien y luego hizo lo mismo con los de mi novia, las masajeó bien y se notó como su polla empezó a crecer. Las dos tenían los pezones duros por la excitación.

Después de esto, a nuestras novias les apetecía gastarnos una broma y conscientes de que yo estaba sentado frente a Sara y Dani frente a Elena y los sillones eran bajos… decidieron hacernos pasar un mal trago a Dani y a mí, y mientras hablábamos los 4, ellas se abrían de piernas, de tal manera que yo podía observar los labios vaginales de Sara y Dani el de Elena ya que hasta ahora se habían cruzado de piernas y solo veíamos el pelo.

Obviamente nuestras pollas empezaron a apuntar alto. Y las chicas se empezaron a reír. Ya habíamos perdido la vergüenza y Dani se levantaba totalmente empalmado a por hielo y yo a por la coca colas… Así que seguimos hablando un rato y bebiendo. Estábamos bastante bebidos cuando a las chicas les entró la curiosidad de saber lo que medían nuestros miembros. Cogieron una regla de 30 cm y nos mandaron que nos pusiésemos de pie junto a la pared…. Por el alcohol y porque ya llevábamos ya un rato totalmente desnudos, los dos teníamos las pollas morcillonas, así que las chicas dijeron que arreglásemos la situación que así no podían medir.

Nuestra respuesta fue que lo hiciesen ellas… Elena no quería levantarse así que Sara estaba haciendo una paja alternando la mano y las tetas a su novio…. Parece que surgió efecto y Dani recuperó la erección. Sara sacó la regla y midió 19cm de largo y 5cm de diámetro. Ahora me tocaba a mí, pero Elena seguía sin querer levantarse así que le dijo a Sara…”tu mismo”… ella miró a Dani que estaba deseando que saliese el resultado para quedarse por encima de mi… así que le dijo a su novia que adelante…. Cogió mi pene y empezó a hacerme una paja… cuando ya estaba a punto de correrme por la excitación, paró y midió, 17cm y 7cm de diámetro… la prueba concluyó con empate… y empezamos a hablar de si el tamaño importaba, las chicas obviamente opinaban y decían que algo importaba pero que también había que saber moverse y aguantar para hacer disfrutar a la pareja… todo esto, hablando desnudos y Dani y yo empalmados.

El momento más excitante empezó cuando Sara dijo que también hay que saber estimular a la pareja y que el sexo oral es importante, a lo que con la borrachera que llevábamos empezamos a fardar de nuestras parejas. Dani dijo que Sara la chupaba como nadie y que yo no aguantaría una mamada suya ni 3minutos, Elena dijo que yo comía la concha como nadie y que ella también chupaba la polla muy bien. Hasta que Dani dijo… pues hay que comprobarlo… Nos quedamos todos callados… nos miramos y Dani volvió a decir… vamos… si somos mayorcitos… Solo hay que cronometrar.

Yo dije que OK, pero pensando en que cada uno con su pareja… de repente mi novia fue la que me lo aclaró al preguntar quién empezaba si ella con Dani o Elena conmigo y que quien empezaba, los chicos o las chicas. Ya entendí, y como parecía que todos estaban de acuerdo pues perfecto.

Nunca habría podido imaginar esto… estaban siendo las mejores vacaciones de mi vida. Elena tomó la voz cantante y dijo que empezaban ellas haciéndonos la mamada y luego le comíamos el coño a las chicas, y la pareja que perdiese invitaba a la otra a una cena en un restaurante. Es decir, quien hiciese que el otro se corriese antes ganaba, y si había empate. Ni lo pensábamos, creo que ninguno pensaba en la cena… sólo era una excusa.

Nos pusimos Dani en un sillón y yo en otro y las chicas delante de tal manera que yo veía como mi novia se la chupaba a Dani… Yo solo pensaba en la mamada que me iba a hacer Sara y ya estaba empalmado, pero tenía que aguantar para que mi novia fuese más rápida… empezó la prueba y Sara se metió mi polla de golpe, subía y bajaba, luego puso sus tetas sobre mi polla y empezó a subir y a bajar mientras me chupaba el capullo.

Elena estaba disfrutando con los 19 cm de Dani y subía y bajaba como una loca mientras llevaba las manos de Dani a sus tetas y con la otra mano le tocaba los huevos. Era increíble, yo estaba como loco no podía más. Sara empezó a acelerar, succionaba cada vez más fuerte…yo la sobaba las tetas…buff…estaba a punto de correrme cuando Dani gritó…”mierda”.

Eso significaba que había perdido, Elena se incorporó y tenía todo el pecho manchado de la leche de Dani. Esa visión hizo que ya no pudiese aguantar más, cogí la cabeza de Sara y la intenté apartar porque me iba a correr, pero ella seguía y me corrí en su boca… que puta… se estaba tragando todo.. Elena nunca se tragaba el semen y yo lo prefería porque si luego la besaba me daba un poco de asco… me dejó la polla totalmente limpia… se incorporó y yo me fui a abrazar a mi pareja, que me dio un beso y dijo… ahora no me falles y a ganar.

Así que ahora se sentaron ellas y nosotros nos pusimos delante…yo ya estaba otra vez empalmado, Sara había abierto las piernas y la visión era increíble, con el pubis muy depilado, con la línea del bikini… empezamos la segundo parte de la puesta, yo sólo veía el coño de Sara, pero oía los gemidos de mi novia y me ponían más cachondo… chupaba y pasaba la lengua por el clítoris de Sara mientras metía dos dedos por su agujero.

Llevábamos ya un rato cuando oí a mi novia pedirle a Dani que se la metiera más dentro…yo me di la vuelta y vi Dani metiéndole toda la polla a mi novia que estaba a cuatro patas en el suelo, cuando giré la cabeza, Sara se inclinó sobre mi y me tumbó en el suelo, se metió toda la polla de golpe dio un gemido de dolor empezó a cabalgarme. Era increíble, las dos gritaban como locas cambiamos de posturas varias veces, nos subimos en la mesa, en el sillón a cuatro patas.

Mientras mi novia y Dani no estaban quietos y también cambiaban. Elena tenía una cara de viciosa increíble. Yo me senté en el sillón y Sara se metió toda su polla en el coño y me dio la espalda para poder ver como su novio se follaba a mi novia, la visión nos puso a los dos a 100 y nos corrimos al mismo tiempo viendo como nuestras parejas se daban placer mutuamente…ellos no tardaron mucho y quedaron tendidos en el suelo, mi novia se quedó dormida en el suelo cuando Sara parece que quería más y me cogió la polla y empezó a succionar hasta que consiguió ponerme la dura, se metió la polla en el coño y empezó a follarme otra vez.

Pidió a Dani que se acercara y le empezó a chupar la polla hasta que se la puso dura… me pidió que me tumbase en el suelo y se colocó sobre mí, me empezó a cabalgar de nuevo mientras seguía chupando la polla de su novio. De repente Dani se colocó detrás y se la metió por el culo, le dolía pero Dani empezó a empujar y yo sentí como mi polla tenía menos sitio. Conseguimos compenetrarnos Sara se corrió dos veces, yo uno y quedé reventado y Dani no puedo correrse. Nos quedamos tendidos en el suelo.

El resto de los días fueron increíbles. Hemos vuelto juntos un viaje a esquiar y creo que seguiremos viajando juntos.

Autor: Ergorel

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Usada por mi hermano

Sentí como mi hermano guiaba mi mano hacia su pene, donde sin saber que hacer empecé a frotar. Mi hermano jadeaba y babeaba en mi oído y yo solo podía gemir. Un orgasmo increíble me sacudió calando la mano de mi hermano, que no dejó de frotarme. Vaya, la perra de mi hermanita me ha mojado todo…esto supone un castigo duro…una buena inyección para que deje de mojarlo todo.

Me llamo Beatriz y vivo en Madrid. Actualmente tengo 28 años, pero hoy en día aún me excito cuando pienso en todo lo que pude descubrir en mi propia casa gracias a mi hermano Daniel.

Dani era un chico guapo, ojos azules, pelo castaño oscuro, alto, delgado…un chico normal con cierto encanto. En cuanto a mí, tenía una media melena también castaña, los ojos del color del caramelo y un culito respingón. Mis pechos ya se habían desarrollado y, aunque no tenían un tamaño escandaloso, llamaban la atención. La relación que teníamos Daniel y yo era la de dos hermanos normales. Nos llevábamos bien contadas veces, el resto estábamos peleándonos por la paga, el mando de la televisión o chorradas similares.

Como casi todas las mujeres, en cuestiones de salir por ahí y de sexo, yo fui más precoz que Dani, y mientras él disfrutaba con su ordenador yo empecé a salir algunas noches con mis amigas del colegio y a tener mis primeros  roces  con los chicos a los que conocíamos en las discotecas. Más de una noche llegué un poco más bebida de la cuenta y al día siguiente casi tuve que sobornar a mi hermano para que no se fuese de la lengua.

A menudo me preguntaba que demonios haría Daniel en su habitación cuando yo salía los sábados y mis padres se iban de cena. Yo sólo me había besado con dos chicos, tontear con muchos, pero besarme sólo con dos, y ni hablar de meterme mano. Casi no sabía lo que era eso, apenas me había tocado yo misma y cuando lo había hecho, las sensaciones que había tenido me habían desconcertado.

Un día, aprovechando que Daniel había ido a la biblioteca me colé en su cuarto como una espía y comprobé, satisfecha, que tenía su ordenador encendido bajando cosas de Internet. No tenía mucho tiempo, así que me senté y comencé a ojear, directamente, que se estaba bajando. A pesar de que los nombres de las películas fuesen en inglés, no me supuso mucho esfuerzo saber de que iban. Mi hermanito se estaba bajando películas de sexo filial. Movida por la curiosidad, y el morbo, me dirigí a la carpeta donde estaban los archivos descargados y bajando el volumen, puse una en marcha.

Una chica estaba a cuatro patas mientras un chaval la enculaba salvajemente mientras la gritaba en inglés. Fui leyendo los subtítulos y no salía de mi asombro cada vez que leía un. -¿esto era lo que querías, hermanita?. Rápidamente apagué la película y salí de la habitación de Dani notando cierta humedad en mi entrepierna.

Durante días no hacía más que dar vueltas en mi cabeza a la imagen de mi hermano mirando esas películas. ¿Hasta donde podría llegar? Supongo que la excitación natural me hizo querer comprobarlo, estaba en mi cama y sabía que mi hermano me observaba, me metía los dedos  haciéndome más osada, comencé a frotarme el coño y el culo sabiendo que mi hermano seguía mirando en la puerta. Poco a poco observé que no sólo era yo la que estaba siendo más atrevida en aquello, también Dani estaba dando pasos.

A lo largo de los días, Dani iba abriendo un poco más la puerta, para mirar mejor, tanto que un día, al mirarle de soslayo me di cuenta de que estaba con su polla en la mano, masturbándose con fuerza mientras me miraba en la ducha. Se acostumbró a que yo le viese allí de pie, con su tranca en la mano, meneándola como un obseso, y tanto fue así, que un día, me di la vuelta en la ducha y estaba de pie, en medio del baño, a pocos metros de mí corriéndose como un animal en el suelo. Me quedé mirando como se corría sin apartar su mirada de mí, de mis tetas, de mi coño. Dejó que la leche se le cayese por las piernas, machando todo el suelo del baño y sin decir nada, agarró mis braguitas limpias, que tenía preparadas para ponerme, y se limpió con ellas. Después, las dejó en su sitio y salió del baño como si no hubiera pasado nada. Yo, salí de la ducha, y sin pensarlo bien, me puse las braguitas a pesar de estar hechas un asco. La idea de que allí estaba la leche de mi hermano me hacía cosquillas en el estómago y así estuve todo el día, terriblemente excitada (solo que yo aún no sabía lo que era estar cachonda).

Pasaron los días y mis duchas seguían siendo el alimento de sus pajas y yo seguí poniéndome las bragas caladas cada vez que él me las dejaba en el baño. Una noche, estando en mi habitación, oí a mi hermano gemir levemente en la suya. Pensé que estaría masturbándose así que decidí asomarme a ver como lo hacía y si me producía verle esas cosquillas en el estómago y la entrepierna. Había dejado la puerta de su cuarto levemente abierta y me asomé un poco. Aquello me dejó rota. Mi hermano tenía puesta su web cam y a través del MSN se veía otra polla. ¡Mi hermano estaba masturbándose con un tío! La verdad es que pude pensar que era un enfermo, pero por raro que parezca, aquello me hizo ver que mi hermano era un pervertido, un cerdo que me ponía a mil.

Sin poder evitarlo llevé mi mano a mi entrepierna y sin saber que hacía empecé a frotar mi coñito. Aquello era demasiado, empecé a tener espasmos y tuve que hacer esfuerzos enormes por no correrme agarrada a la puerta y gritar como una loca. Me corrí a la vez que él se echaba su leche sobre su vientre y el chico del otro lado de la cámara nos mostraba su culo metiéndose un par de dedos. Me fui a la cama todo lo sigilosa que pude, pero no podía dormir. La imagen de mi hermano me tenía obnubilada y estaba intentando no volver a tocarme, ya que creía que no era lo correcto, cuando oí la puerta de mi cuarto. Levanté levemente la cabeza para ver a Daniel al lado de mi cama, totalmente desnudo y nuevamente empalmado. -Estabas espiándome hace un rato por la puerta de mi cuarto dijo él. Yo asentí sin atreverme a decir mucho más, así que él me miró seriamente y dijo -Deja que me meta contigo en la cama. Me eché a un lado del colchón y él se tumbó a mi lado.

Notaba su pene erecto contra mis muslos desnudos y poniéndose de lado me miró a los ojos mientras posaba su mano en mi coñito mojado. Dani rozó las braguitas caladas y acercó sus labios a mi oído -¿Qué es esto hermanita? ¿Tienes el conejito mojado? Yo volví a asentir cerrando los ojos ya increíbles.

Sentí como mi hermano guiaba mi mano hacia su pene, donde sin saber que hacer empecé a frotar. Mi hermano jadeaba y babeaba en mi oído y yo solo podía gemir. Un orgasmo increíble me sacudió calando la mano de mi hermano, que no dejó de frotarme. -Vaya, la perra de mi hermanita me ha mojado todo…esto supone un castigo duro…una buena inyección para que deje de mojarlo todo. Dani bajó hacia mi coñito palpitante y empezó a chuparlo, abriéndolo con las manos y dejando que su punta rozara mi clítoris. Si no me acabase de correr, lo hubiera hecho en ese momento, pero como acababa de tener un orgasmo, no podía tener otro tan rápido, cosa que aprovechó Daniel para darme unas buenas lamidas.

Sin mediar palabra y ya loco por la excitación de colocó entre mis piernas, entonces me asusté. -No Dani, no lo hagas supliqué. -Solo la puntita Bea, solo te voy a meter mi puntita y te la saco, Dani comenzó a meter la puntita y así estuvo un par de embestidas, cuando sin más me la metió de un solo empujón. Aquello dolió mucho así que cuando iba a gritar mi hermano me tapó la boca con la mano para que no nos oyeran nuestros padres.

-Solo la puntita repetía, mientras me la clavaba como un loco. El dolor dio paso a un placer increíble y me relajé por completo, por lo que Daniel me destapó la boca. -Me has mentido…me dijiste que solo la puntita le decía entrecortadamente. Daniel seguía follándome como un loco y me repetía una y otra vez -hermanita, mi hermanita, te estoy follando. A mi me excitaban sus palabras por lo que le imité como pude -fóllame más hermanito, vamos guarro, que te gusta follarte a tu hermanita.

Aquello debió ser mucho para él porque me miró y me dijo -me voy a correr hermanita, pero me voy a correr en tu cara de niña buena, ¿vale? Yo estaba al borde del orgasmo por lo que accedí sin pensarlo. Un par de empujones más y yo me corrí como una loca dejando toda su polla húmeda de mis flujos, entonces él se salió y se sentó a horcajadas sobre mis tetas, con su pene apuntando hacia mi boca. Mientras con una mano se la meneaba, con la otra me cogía los carrillos. -Abre la boca, saca la lengua. Yo hacía lo que me pedía mientras aplastaba su polla contra mi boca. -Pídemelo hermanita, pídeme mi leche.

Yo le miraba extasiada. -dame tu leche hermanito, pónmela calentita por toda mi cara, dámela en la boquita Y entonces comenzó a soltar chorros de semen mientras me decía, -toma perra, toma puta. Algunos sobre mis labios, pero casi todos en mis mejillas y en mi lengua. -Traga, traga, decía agarrándome la boca. Yo metía la lengua y tragaba todo aquello, mientras, sin tocarme, volvía a correrme de nuevo. Dani me metió el pene en la boca para que se lo limpiase bien, y una vez que lo hice se levantó de la cama. De pie me miró y sonrió, -eres una puta hermanita…esto aquí no acaba… Y sin más, salió de mi cuarto, dejándome así, llena de leche…

Autora: Calabefa

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Para mi tía con amor II

Cris entre gemidos, miró al pasillo y observó a su hijita dándole sexo oral a su sobrino. Directamente me miró con cara de reproche. Mi única seña fue mandarle un beso. Ella estaba comprendiendo, su hijo no estaba teniendo sexo con ella de casualidad. Acto seguido, se tornó una yegua. Sus movimientos de cadera sobre Dani eran impresionantes; nos estaba dando un show a Jime y a mí.

Hola a todos, mi nombre es Gabriel, les voy a contar la continuación de mi relato anterior (para mi tía con amor).

La última vez que estuve en casa de mi tía, había tenido la experiencia más espectacular de mi vida. Pero como en la vida no hay que estancarse, decidí volver a su casa al otro mes, como hacia usualmente. Pero no pudo suceder como quise, debido a exámenes en la facultad, pospuse mi visita para el otro mes. Así ya habían pasado 2 meses de haber tenido sexo con mi tía y pretendía un round más.

El viernes de esa semana, salí de la facultad, llegue a mi casa y partí hacia la casa de mis primos. Sabía que esta vez no seria como la anterior; mi tío estaría allá, pero también mi primita estaría en casa; esta vez, tenía un pro y un contra. Mi prima es una joven de 19 añitos, 1,60m, rubia como su madre, de ojos marrones, unos pechos firmes y una cola de ensueño.

Luego de caminar 7 cuadras desde la estación de tren, llego a mi destino. Toqué el timbre y me recibió mi primita Jime con un fuerte abrazo, refregándome sus tetas en mi pecho. Pero enseguida llegó mi primo Dani y perdió encanto ese momento. Lo saludé y luego fui a buscar a mi tía. La saludé con una mirada picaresca; estaba tan tentado de hacer más pero estaba en presencia de mis primos. Sin más que hacer, continúe mi visita como siempre hice; pero con un plan en mente. A las 2 horas llegó mi tío del trabajo, cansado por la jornada, nos saludó a todos y subió para darse una ducha. Luego de eso, cenaríamos todos juntos.

Me decidí a poner en marcha mi plan. Cargué la videograbadora, dejé a mi primo chateando en internet y mi primita no salía de su habitación; así que proseguí yendo a cachondear a mi tía. Mientras ella cocinaba, me le acerqué desde atrás y apoyé mi bulto sobre su cola, diciéndole que necesitaba otra vez estar con ella. Me contestó que esta vez no iba a poder ser, ya que su marido estaba en casa y que debía ser más respetuoso con mis manoseos. Pero yo continuaba sobándole los pechos ahora. Me pedía que terminase. Se notaba que tenía miedo, pero en su rostro se notaba que le gustaba. Le pedí unos minutos más, que así tendría algo que recordar antes de irme a dormir.

En menos de 2 minutos después, se escucha a mi tío bajar la escalera. Rápidamente me senté y traté de ocultar la erección, mientras que mi tía se trataba de arreglar un poco. Mi tío tomó por la cintura a mi tía y le dio un gran beso, y mi tía le correspondió ese beso con otro más furioso, demostrando un poco que esa noche quería pasarla bien. Mi plan entraba en acción.

La cena fue normal y tranquila; luego todos tendríamos planes diferentes para esa noche, mi prima se iría a bailar con sus amigas, mis tíos subirían “a dormir” y con mi primo nos quedaríamos abajo jugando con el PlayStation. Antes de que mis tíos subieran, entré a su habitación, y oculté la videocámara. Pretendía grabarlos. Dejé la habitación de mis tíos, y en el medio del pasillo veo salir a mi prima de su cuarto. Vestía una minifalda de jeans, un top negro luciendo un hermoso escote y unos zapatos de taco. Infartante. Le dije que con esa vestimenta mataría a más de uno en el boliche. Ella se reía. Continúe diciéndole que era una pena que no las acompañase. Me contestó “la próxima será”, me besó en la mejilla y bajó la escalera. Entre el terror que me daba que mis tíos encontraran la cámara y la excitación que me provocaba ver a mi primita así, estaba a mil.

Mi tío llevó a mi prima a la casa de su amiga, como mi primo estaba preparando las cosas en el living (el videojuego y unos fernets), insistí con un último esfuerzo de excitar a mi tía. Volví a intentar el mismo juego, pero esta vez, sobando su montecito y dándole un beso en la boca. Fueron unos segundos, y volví al living. Pero sin antes decirle que me encantaría oírla gemir bien alto esa noche. Mi tía solo se mordía el labio.

A los 30 minutos regresó mi tío. Ellos subieron a su habitación y nosotros nos quedamos en el living matando la noche. Ya entradas un par de horas, entre el juego y el alcohol, empezamos a escuchar un par de gemidos provenientes de arriba. Le pedí hacer silencio a Dani, pero él no quería escucharlos. Dani tiene 18 años. Parecido a su padre pero con el cabello rubio, un joven alto y delgado con rasgos bien marcados. Luego de hacer un par de chistes sobre el asunto, le pregunté a Dani cuantas veces los había escuchado. Me dijo que nunca los había escuchado así. Le pregunté si alguna vez se había masturbado pensando en su madre. Me dijo que nunca, que nadie haría eso. Le insistí y me terminó admitiendo que una vez con su madre y otra con su hermana. Le comenté que su madre y su hermana estaban hechas unas mujeres infartantes y que seguramente serían unas bestias en la cama.

Continuamos riendo y pudimos escuchar como terminaban su acto allá arriba. Nos miramos con cara de asombro y dimos un pequeño aplauso felicitándolos en broma, pero no muy alto para que no nos oyeran. El tema, por esa noche, lo dejamos ahí. Pero mi plan ya había dado un nuevo paso. Ya eran las 4 am, decidí irme a dormir, había sido un día agitado. Yo fui directo a un colchón en el suelo en la habitación de Dani y él fue directo al baño. Supongo que estuvo entretenido por un rato, ya que se tardó bastante.

Al despertar, me levanto y me fijo donde estaban las personas de la casa, mi tío estaba preparando un asado, mi tía en la cocina, Dani dormía. Por lo que fui a la habitación de mis tíos, busqué la videograbadora que aun tenía batería. Rebobiné y quise ver lo que se había grabado. Eran imágenes estupendas para la ubicación donde la había dejado. Pero me distrajo la puerta entreabierta del cuarto de Jime. Ella dormía en su cama. Algo destapada y se podían ver sus hermosos y firmes pechos. No pude contenerme, entre el video y el paisaje que tenía al lado mío. Decidí pajearme delante de ella y dejar toda mi leche en su precioso rostro. No podía más conmigo mismo. Que morbosidad me generaba masturbarme frente a su carita inmutable. Descargué dos potentes ráfagas de semen, una sobre su mejilla y nariz y la otra en su frente y pelo.

Salí huyendo como una rata. No sabía como reaccionaria, y tenía el presentimiento de haberme mandado una gran cagada. Era ya pasado el medio día, y el asado ya estaba casi listo. Dani y yo estábamos en el living viendo una película, cuando Jime baja y saluda normalmente, como si nada hubiera pasado, yo en cambio estaba pasmado; temía a su reacción. Para mi suerte, el almuerzo estuvo tranquilo. La tarde estaba cayendo. Intenté continuar mi plan. Empecé a decirle a Dani que lo bien que la pasaron ayer sus padres, por como estaban de humor esa tarde. Al principio no pretendió darme comentario, pero al notar el tono gracioso de la charla entró en tema. Le pregunté que le haría si tuviera la chance de tener sexo con una mujer madura. Me confesó que él, aún, era virgen pero que si tenía la chance de tener sexo con alguien como su madre, que seguro intentaría tener sexo anal. Unos chistes más así y el tema se desvirtuó y terminó en cualquier cosa. Sabía que marchaba bien la cosa, solo era cuestión de esperar.

Mi tío estaba yéndose a ver a su equipo de futbol preferido y volvería alrededor de la media noche; mi prima se iba a la casa de una amiga. Así que mi plan fue tomando vuelo esa noche sin que lo hubiese pretendido. Conecté la videograbadora en la televisión del living y dejé preparado el video. Le dije a mi primo que me iba a bañar, y también si había visto la videograbadora, porque no la había podido encontrar desde ayer a la noche. Antes de subir al primer piso, le digo a mi tía lo bien que se la escuchó la noche anterior; y que eso sería una idea para entretenerme durante mi ducha.

Subí despreocupado y esperé a escondidas que mi primo pusiera el video. Así lo hizo. La grabación estaba en pausa, con mi tía succionando el miembro de mi tío. Dani quedó anonadado. Miraba sin pestañar prácticamente. Lentamente empezó a manosearse. Seguramente los había escuchado, pero visto nunca. Descaradamente empezaba a cascarse. Esperé a que llegara la mejor parte. Mi tío haciéndole la cola a mi tía. El sueño de Dani. Busqué donde estaba mi tía, y tratando de imitar la voz de Dani, la llamé. Cristina fue directa al living.

La imagen fue excelente. Dani masturbándose sin detenerse, sorprendido por su madre, que a su vez no podía creer que estuviera en el video del televisor. Cristina se dio media vuelta con la intención de irse, pero Dani la tomó de la cintura y le pedía que por favor no se vaya; que necesitaba estar con una mujer y que su madre era la que más necesitaba. No pude oírlos, pero mi tía estaba llorando mientras jalaba el pene de Dani. Todo tomaba vuelo. Había conseguido mi nuevo objetivo.

Cris llevó a su hijo al sillón. Dani le levantó el vestido y comenzó a lamer esa concha de penachos rubios. Ella realmente lo estaba disfrutando. Se giró y quedó con su rostro a centímetros del rojo cabezal. Se lo llevó a la boca. Podía a penas distinguirse el rostro de Dani. Estaba en su sueño. Mi visual era fantástica. Podía verlos a ambos disfrutarse el uno al otro. Mi tía se levantó y decidió que ya era hora de desvirgar a Dani. Se sentó de frente a él y lentamente lo llevó dentro de ella. Dani se entretuvo con los pechos de su madre, mientras que ella, empezaba su cabalgata, demostrando lo bien que disfrutaba el incesto con su hijo.

Yo decidí liberar a mi pene de su encierro y comenzar una paja increíble. Sin antes darme cuenta, una voz femenina me dice al oído: “¿Que estás haciendo primi?”

Jime estaba atrás mío y yo con mi verga erecta al desnudo. Jime se asomó para ver lo que estaba espiando y quedó asombrada por lo que estaba viendo. Me miró y me dijo: “¡Son Dani y mamá!”. Solo atiné a retirarla hacia atrás, le hice señas de que no hablara ni los molestara; ella entendió. Ambos nos quedamos mirando la escena. Dani ya estaba detrás de Cristina, en la posición de perrito. Los gemidos de mi tía se hacían cada vez más fuertes a medida de que la brutalidad de Dani aumentaba. No solo era inevitable que continuara masturbándome, sino que al mirar a Jime, ella también lo hacía. Decidí ayudarla, y ella actúo similarmente. Me le acerqué al oído y le dije: “Hoy te dejé un regalito. Ayer me dejaste tan calentito, que te lo merecías. Espero que te haya gustado”. Sin dejar de tocarnos, puso cara de asombrada y me dice: “¿Fuiste vos? Pensé que era papi, siempre me hace cosas así cuando no coge conmigo”.

Ahora el que estaba atónito era yo. Mi tío se cogía a su hija y hasta le lecheaba la cara mientras dormía. Y mi tía, apenas, se estaba cogiendo a mi primo por primera vez.  Jime me agarró de la cara con su otra mano, me dijo que el regalo había estado rico. Me besó y se agachó a comenzar un excelente pete, mientras ninguno de los dos quitaba los ojos de la otra escena. Que sensación increíble. Esa boquita hermosa que tiene recorriendo mi miembro desde la punta hasta casi entera. Con una mano manoseaba mis huevos y con la otra se tocaba ella. Ya no sabía que mirar.

De golpe, Jime me muerde para llamar mi atención, indicándome que vuelva a mirar a mi tía. Ella se estaba quejando de algo pero Dani la forzó un poco. El estaba por penetrar a su madre analmente. Ensalivó sus dedos y lubricó la zona. Mi tía realmente disfrutaba de eso. Cris se sentó encima de Dani nuevamente, pero de espaldas a él. Dani estaba cumpliendo todas sus fantasías.

Cris, entre gemido y gemido, miró directamente al pasillo y observó a su hijita dándole sexo oral a su sobrino. Directamente me miró con cara de reproche. Mi única seña fue mandarle un beso. Ella estaba comprendiendo, su hijo no estaba teniendo sexo con ella de casualidad. Acto seguido, se tornó una yegua. Sus movimientos de cadera sobre Dani eran impresionantes; nos estaba dando un show a Jime y a mí. Estaba a punto de correrme y Jime me dice: “Lo quiero todo, pero todo en mi boquita”. No tardé ni un segundo más; largué toda mi esencia en su boca. Jime me miró y se lo tragó todo, limpiándome los pequeños restos de semen de mi pija.

Dani ya no daba más. Tomó a su madre por la cintura y, aferrándose a ella, acabó dentro de su culo. La expresión de Cristina era increíble. Lujuria neta. Lentamente Dani retiró su pene flácido de la cola de su madre y enseguida comenzó a caer semen de ella. Sin que Dani nos viera, subimos la escalera y Jime me dice “esto lo provocaste vos. Pervertido. Da gusto tener un primito así.” y entró al baño cerrando la puerta con pasador. Fui al cuarto, miré el reloj; mi tío estaba a punto de llegar en cualquier momento.

No solo mi vida había cambiado, también la de mis tíos y mis primos. Estaba feliz.

Gracias por leer. Mis aventuras las continuaré en otro relato.

Muchas Gracias por compartir esto con Uds.

Autor: Gabriel

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La madre de mi amigo

Que gusto daba, no hay comparación con la paja, es mucho mejor. No pasaron ni 30 segundos cuando me corrí en su boca, ella se lo comió todo. Entonces, ella se levantó y empezó a masturbarse. Nosotros la ayudamos, le besamos los pechos, en la boca, le tocábamos los pechos, su coño, su culo y ella nos besaba en la boca, se metía los dedos por el coño, nos tocaba de tanto en tanto las pollas.

Hola a todos, después de que mi amigo me diera la dirección de esta página y leer relatos durante toda la semana os voy a contar lo que me pasó hace una semana. Voy a presentarme y a los demás protagonistas. Me llamo Dani, tengo 18 años y un amigo que se llama José de mi misma edad. La protagonista principal es su madre. Ella se llama Ana, tiene 35 años, y está buenísima.

Después de la presentación voy a contar lo que me sucedió. Era un sábado por la tarde y como muchos otros me fui a casa de mi amigo a jugar a la Play. Después de jugar cenamos en su casa y salimos a unas partidas al billar y futbolín. A las 22:00h ya estábamos de nuevo en casa y nos pusimos a ver una película en la tele. Al cabo de una hora su madre nos dijo que se iba a dormir y que nosotros no tardemos demasiado. No pasaron ni cinco minutos desde que se fue a dormir que mi amigo y yo decidimos quitar la película tan aburrida que estábamos viendo y pusimos una peli porno. Esta si que era divertida. Solo empezar la peli salían dos mujeres rubias haciendo un 69 y a los pocos minutos se les junto un tío. A los pocos segundos de ver esto se nos puso muy dura. Las dos mujeres se pusieron a chupar la polla del hombre hasta hacerlo correr.

Después este se las folló a las dos. La escena duró unos 25 minutos y yo y José teníamos la polla que nos iba a explotar, así que decidimos bajarnos el pantalón y los calzoncillos. Así estábamos más cómodos pero la polla quería algo, así que nos pusimos ha hacernos una paja (él a él y yo a mi). Los dos nos corrimos muy rápido. Después de corrernos nos las limpiamos y seguimos viendo la peli porno con la cual la polla se nos puso otra vez dura. Así que tanto él como yo empezamos con otra paja, pero esta vez tranquilamente y lentamente. Los dos estábamos por la peli y por nuestras pollas y no nos dimos cuenta de que su madre estaba bajando las escaleras, así que abrió la puerta del comedor y nos pilló a los dos casi desnudos haciéndonos la paja. Yo intenté taparme como pude, pero José no. Ana al vernos así se puso a reír y para mi sorpresa entró en el comedor y se sentó entre los dos en el sofá. Yo ya la había escondido pero José no, y pensaba que nos iba a meter una bronca impresionante, pero no.

Una vez que yo estaba un poco más tranquilo me fijé en Ana, ella llevaba solo el camisón de dormir, y este era un poco transparente, porque se le marcaban los pezones. Esto aun me excitó más, pero a la vez estaba muerto de miedo por lo que nos iba a decir. Ana después de sentarse estuvo unos 10 segundos callada. Yo soy una de esas personas que no soporta el silencio así que le dije, perdona, es que, pero no pude decir nada más porque ella me cortó y me dijo que no pasaba nada, que era normal que nos hiciésemos pajas y viéramos pelis porno a escondidas. Entonces ella me dijo, ves como José no se ha inmutado (él aun la tenía fuera y bien dura).Yo no sabía que decir. Pero José le dijo a Ana que le ayudara a terminar la paja. Ella le dijo, claro hijo. La cogió con su mano y empezó a hacerle la paja. Yo estaba alucinando y muy excitado. José me dijo que su madre era moderna, que podía seguir haciéndome la paja.

Yo no sabía que hacer, estaba muy excitado y muy cortado pero al final me dejé llevar y me bajé otra vez los pantalones y me puse ha hacer la paja. Entonces Ana me dijo que si quería me ayudaba, yo estaba muerto de ganas porque ella también me la hiciese a mi, pero no tenía voz para decirle que si, pero por suerte pudo más mi excitación y me salió un si. Entonces ella con la otra mano empezó a hacerme la paja. Que gusto sentía, nunca me habían hecho una paja. Ella me preguntó si me gustó y yo evidentemente le dije que si, que me gustaba mucho. No pasaron ni dos minutos que nos corrimos los dos en su mano. Ella se comió el semen de las manos y luego agachó su cabeza sobre la polla de José y se comió todo el semen. Entonces yo pensé que también me la limpiaría a mí con su boca, cosa que tenía muchas ganas pero le dije que no (me daba asco que limpiara mi polla con su boca, cuando antes su boca había estado llena de semen de mi amigo). Entonces ella nos dijo, ahora ya estáis contentos, venga que es tarde, hay que ir a dormir. Y así lo hicimos.

A las 11 de la mañana del domingo, mi amigo se despertó y me despertó a mí. Yo le dije que aun quería dormir (a mi me gusta dormir mucho). José me dijo que me levantara que iba a despertar a su madre para que nos hiciera el desayuno. Yo aun tenía sueño así que me quedé en la cama. Pasaron 10 minutos y José y su madre vinieron a la habitación y me dijeron que venga, que ya era hora de levantarse. Ana nos dijo que se iba a duchar y que luego nos ducháramos nosotros. Yo dije que vale (pensando como más tarde más duermo), pero José me dijo a mi y a ella que nos duchábamos nosotros primero que ella tardaba mucho, y ella le dijo el primero que llegue al baño es quien se ducha. Entonces Ana salió hacia al baño y José me preguntó si me había gustado lo que había pasado el día antes. Yo le dije que muchísimo, que tenía mucha suerte de tener una madre así. El me dijo, si quería continuar ahora.

A mi se me quitó el sueño y le dije que si. Entonces me dijo déjame hacer a mí. Nos fuimos hacia el baño, la puerta estaba cerrada, pero él la abrió. Su baño no tiene llave para cerrarla ni tampoco cortina en la bañera. Nada más abrir la puerta vimos a su madre desnuda del todo y se iba a meter en la bañera. Su madre le dijo que ella había sido más rápida y se rió. A mi se me puso dura de golpe, tenía unos pechos redondos, no muy grandes, pero muy bonitos. Y su coño lo tenía completamente depilado. Entonces José le dijo que vale que ella había sido más rápida, pero como que eres tú que nos obliga a ducharnos ahora, así que nos duchamos ahora o no nos duchamos. Ella dijo ya estaba desnuda y que se duchaba ella, que si queríamos nos podíamos duchar juntos. José dijo de acuerdo y Ana me preguntó a mi si quería ducharme con ellos o esperaba, yo le dije que para mi tampoco había ningún problema. Que contento me puse al sentir eso. Nos desnudamos los dos, José la tenía medio dura pero yo la tenía dura del todo.

Entramos en la bañera, yo a la izquierda de ella y él a la derecha. Su madre me dijo si no me había gustado lo del día anterior. Yo le dije que mucho, lo que pasa es que mi polla está otra vez dura porque eres muy guapa y porque nunca he tenido una mujer desnuda tan cerca. Y ella dijo que era normal mi erección. Mientras hablamos José se había mojado y me pasó la ducha con lo cual yo también me mojé. Ana ya estaba casi enjuagada del todo y me dijo que le enjuagara la espalda porque no llegaba. Esta vez ya no estaba nada cortado, así que cogí jabón y le enjuagué los hombros y la espalda haciéndole como un masaje. Ella me dijo que bien lo hacía, que si podía seguir con el masaje, yo evidentemente le dije que sí. José que se estaba enjuagando se puso ha hacerse una paja y su madre le dijo tú también estás excitado como Dani, y él le dijo que si. Yo seguía con el masaje en los hombros y José empezó a tocarle los pechos a su madre mientras Ana le hacía la paja con su mano.

Yo me estaba ya cansando de hacerle el masaje y muerto de envidia de José, así que sin decirle nada mi mano bajó hacia su culito y se lo empecé a masajear. Ella no me dijo nada, así que seguí tocándole el culito y también su vagina. José no aguantó más y se corrió. Entonces Ana se giró de cara hacia mí y me dijo, el masaje estaba muy bien hecho, pero te había dicho en la espalda. Yo pensaba que me iba a dar una torta, que la había cagado, pero no. Entonces ella me dijo que era broma, y yo sin pensármelo dos veces abalancé mis manos hacia sus pechos, eran muy suaves y tiernos. Y ella me cogió la polla y empezó a pajeármela. Que gusto, tocaba sus pechos, y que pechos tocaba, también le tocaba el coño y además me hacía una paja.

Ella me dijo que ahora ella también estaba caliente. En eso momento con mi culo di un golpe a la botella de jabón y se me cayó en los dedos del pie, cosa que me hizo daño. Ella se agachó cogió mis pies y se los puso entre sus pechos mientras besaba los dedos de los pies y me dijo que si ya no me hacían daño, yo le dije que ya no.

Aquí la pifié porque ella apartó los pies de su pecho, cosa que a mi me gustaba mucho, pero lo que hizo también me gustaba. Sin levantarse, estando aun de rodillas delante de mi, continuó con la paja que había empezado; a mi me faltaba muy poco para correrme (no aguanto mucho sin correrme). Yo le dije que si podía chupármela como hizo la noche antes con José. Ella me preguntó, ¿pero no me dijiste que no querías?, le respondí, ya, pero ahora si. No me preguntó nada más y empezó a chupármela.

Que gusto daba, no hay comparación con la paja, es mucho mejor. No pasaron ni 30 segundos cuando me corrí en su boca, ella se lo comió todo. Entonces, ella se levantó y empezó a masturbarse. Nosotros la ayudamos, le besamos los pechos, en la boca, le tocábamos los pechos, su coño, su culo y ella nos besaba en la boca, se metía los dedos por el coño, nos tocaba de tanto en tanto las pollas. Al cabo de un rato se agachó y seguía metiéndose los dedos en el coño y con su boca comía rato la polla de su hijo y otro rato la mía (no me hacía mucha gracia pero no le dije nada debido a la excitación que tenía otra vez, supongo).

Yo me corrí el primero, después José y finalmente Ana empezó a gritar de placer y tuvo un orgasmo. Ahora ya calmados nos duchamos nos secamos y fuimos a desayunar. Durante el desayuno estuvimos hablando de todo lo que habíamos hecho, de sexo, de cómo nos había gustado a todos y de que podríamos hacerlo otro día, ya que yo tenía de irme para mi casa.

Espero que la próxima vez que vaya a casa de mi amigo volvamos a disfrutar. Supongo que volverá a pasar ya que nos gustó a todos. Ahora estoy pensando que si la próxima vez llegaremos a follar o “solo” haremos lo mismo, por mí ya está bien hacer lo mismo ya que me lo pasé muy bien.

Doy gracias a todas las madres que son como Ana, y estoy muerto de envidia porque mi madre no es así.

Si queréis comentarme algo:

Autor: Dani

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Dani, el albañil

Sin sacar el huésped que tenía alojado en su culo, volvió a inclinarse, pero esta vez colocó su pie derecho en el bidet, en una clara invitación a continuar la fiesta. Y mi polla volvía a tener ganas de fiesta. Volví a moverme despacio, acelerando el ritmo mientras él dibujaba círculos con sus caderas. A los pocos segundos, ya estaba embistiéndole como un animal mientras él se masturbaba.

Hace unos meses busqué un contratista para realizar unas obras en mi casa. Vivo en un chalet y dado que mi pasión son los coches, decidí ampliar el garaje. El primer día que llegaron los albañiles estuve revisándolos uno a uno. Todos ellos eran en general para aburrirse, por lo que pronto tuve que olvidar la fantasía de ver a diario a algún chicharrón buenorro trabajando en mi casa.

La siguiente jornada, la cosa cambió. Apareció un nuevo peón. Un muchachito de no más de 18 años, con estrecha espalda y cinturita apretada. A través de su pantalón de chándal se podía adivinar un culito pequeño y redondito, que daba ganas de estrujar. Llevaba un peinado curioso, rapado por los lados y con una especie de cresta. Parecía un indio cherokee. Su pelo no era muy rubio, a pesar de que tenía los ojos azules. Su cara de adolescente imberbe, mostraba el color y los rasgos de aquellos que trabajan diariamente en la calle, soportando el frío y el calor intensos. También las manos, aunque pequeñas en consonancia con el resto del cuerpo, aparecían rudas y fuertes. No obstante, no pude ver mucho más, dada las bajas temperaturas de aquellos días. Yo lo miraba disimuladamente, ya que aproveché mis vacaciones en el trabajo para vigilar la obra.

El tercer día de trabajos, observé que llegaba en un viejo aunque bien conservado ciclomotor. Yo, que conocía su mecánica al dedillo, pues tenía una igual hace años, crucé algún comentario acerca de su buen estado. Dani, que así se llama, se alegró visiblemente de poder intercambiar opiniones sobre viejas máquinas, ya que le interesaba mucho el tema. Esas conversaciones me permitían pasar largos ratos charlando con el mientras trabajaba. Nadie se quejaba de que perdiese un poco el tiempo, primero porque yo procuraba no importunar en exceso y segundo porque, como más tarde me enteré, el contratista era su “suegro”.

Como es habitual en el sur de la península, el tiempo frío duró poco, dando paso a un calor importante cuando se estaba a pleno sol. Esto propició que Dani no tardase en desprenderse de parte de su ropa al trabajar, dejando desnuda la parte superior de su cuerpo. Tal y como supuse, era de piel más bien blanca, aunque se notaba sobre todo en los costados, por debajo de las axilas, ya que el resto lucía el típico “moreno de albañil”. Su abdomen era plano, no especialmente marcado, al contrario que su pecho, que era coronado por unos pezoncitos pequeños e infantiles. Yo me deleitaba con su observación y con la charla, que continuábamos a diario animosamente. A veces me pedía fuego, sujetando mi mano entre las suyas para que no se apagase el mechero, cosa que me calentaba sobremanera. Finalmente acabó la obra con un resultado ciertamente satisfactorio. Para celebrarlo, invité a toda la cuadrilla a un refrigerio, aprovechando Dani esos momentos de distensión para buscarme y seguir tratando nuestro tema favorito.

Durante algún tiempo, seguí viéndolo por ahí. Él me saludaba alegremente al igual que yo. Me gustaba muchísimo, no solo físicamente, ya que estaba para mojar pan, sino que me agradaba mucho su compañía, porque a pesar de su trato tosco e incluso desagradable con los compañeros, cuando hablábamos de nuestras cosas era como cualquier chiquillo curioso, mostrándose simpático y sonriente. Ya llegado el verano, tuve una pequeña avería en el baño. El bidet, a pesar de que nadie lo usaba, empezó a perder agua. Además había provocado que una de las baldosas junto a el se despegase. Confieso que lo mío es solo la mecánica, porque soy un total negado para la albañilería. Como quedé muy satisfecho por el trabajo anterior, volví a llamar al mismo contratista. El se alegró mucho por mi confianza y me confirmó que mandaría a alguien el domingo, ya que tenía bastante trabajo entre semana.

Llegó el día, y cual fue mi sorpresa al abrir la puerta y encontrarme con Dani. Me estrechó efusivamente la mano, diciendo que le alegraba mucho verme. Pasó al garaje para que le mostrase mi última adquisición: un fabuloso Ford Capri V6 del 83, que le encantó. Seguidamente entramos al baño para evaluar la avería. Me dijo que tenía fácil arreglo y fue a buscar los materiales necesarios al almacén de su suegro. Cuando volvió, charlamos animadamente sobre el coche. El permanecía arrodillado en el suelo mientras trabajaba y yo fingía gran interés por su progreso, pero en realidad me deleitaba con la visión de su tierno culito totalmente en pompa.

En un descuido, un pequeño tubo en mal estado se partió, despidiendo un incontrolable chorro de agua. Yo corrí a cerrar la llave de paso, pero cuando volví al baño, descubrí que era demasiado tarde, ya que Dani estaba totalmente empapado. Él estaba muy preocupado, pero yo no pude contenerme y solté una sonora carcajada al verlo así. Cuando comprobó que no me había enfadado por el incidente, también se echó a reír, pidiéndome una fregona para recoger el agua. Una vez secó el suelo, le indiqué que pasase al patio trasero y se pusiera al sol, pero me dijo que quería terminar pronto y que mejor se quitaba la ropa mojada.

Ante mí y sin pudor alguno se sacó toda la ropa, colgándola en una percha y quedando solo con unos minúsculos calzoncillos blancos que, al estar igualmente mojados, permanecían irremediablemente pegados al cuerpo transparentando todo, exceptuando por delante, a causa de esa especie de forro interior que llevan en esa parte. De esa guisa, volvió a arrodillarse en el suelo, a lo que yo miraba extasiado. Su culo quedaba perfectamente dibujado a través de la escasa tela mojada que lo cubría. Cuando hacía algún esfuerzo para apretar o aflojar una tuerca, lo tensaba por lo que se le metía el calzoncillo por la raja, dejándome ver esos excitantes hoyuelos que se forman en los glúteos bien formados. El por su parte, seguía la conversación como si nada.

De pronto, oímos un ruido que nos hizo girar al unísono. La percha donde había colgado su ropa se había caído, arrancando incluso los tacos de la pared por el peso de la ropa empapada. Nuevamente, nos echamos a reír, bromeando con que si permanecía mucho tiempo arreglando cosas, me desarmaría toda la casa. Me dijo que no me preocupase, que tan pronto terminase con lo que hacía, colocaría también la percha. Continuó su trabajo unos minutos más entre bromas y ocurrencias de ambos, hasta que me dijo que debía esperar un rato a que la masilla para sellar secase un poco para poder terminar. Le ofrecí tomar una cerveza mientras tanto, a lo que accedió gustosamente.

Mientras yo preparaba la bebida, él paseaba por la casa con tan solo los calzoncillos como ropa. Yo estaba súper excitado y tenía que controlarme para no abalanzarme como una perra en celo sobre él. Nos sentamos en el patio uno frente al otro. Él se dejaba caer despreocupadamente en la silla con las piernas abiertas. El espectáculo era para morirse. Sus firmes muslos. Los trabajados brazos y un paquete nada despreciable entre sus piernas. Al cabo de un rato dijo que debía continuar, pero que colocaría la percha primero. Supongo que no debía estar muy acostumbrado a beber, porque estaba aún más desinhibido que antes, toqueteándose el bulto de sus calzoncillos sin pudor alguno. Caminé tras el hasta el baño sin poder apartar la vista de ese culo que hacía permanecer mi polla en constante erección.

Colocó los nuevos tacos en la pared y cuando iba a atornillar la percha me pidió que la sostuviera mientras él la apretaba. Me coloqué tras él, sujetando la percha por encima de su cabeza. Al hacer esto, mi paquete quedó totalmente apoyado en su culo. Él no dijo nada. Solo continuó. Colocó un primer tornillo, pero al proceder con el segundo, se le cayó al suelo. Automáticamente se agachó a recogerlo flexionando la cintura, por lo que empujó con fuerza mi polla contra su culo. Yo juraría que incluso se demoró demasiado en recoger el oportuno tornillo. Volvió a su posición original y cuando hacía fuerza para apretar, empujaba lentamente hacia atrás, haciendo que mi erecta polla, atrapada dolorosamente hacia abajo a causa de mi ropa interior, se posase a todo lo largo de su raja. Yo creí que me correría, pero en ese momento acabó, dio la vuelta sobre si mismo y con su rostro prácticamente pegado al mío me dijo: “Ya está. ¿Seguimos con lo otro?” mientras esto sucedía, su polla, que formaba una auténtica tienda de campaña en los calzoncillos, rozaba levemente la mía. Me aparté turbado y empecé a atar cabos. Era demasiado descaro. No podía ser casualidad. Me estaba pidiendo guerra y se la iba a dar.

Y tanto que la pedía. Se giró mirándome sensualmente y comenzó a trastear bajo los grifos del bidet, pero ahora no se puso de rodillas, sino que solo dobló la cintura, quedando su culo directamente hacia mí, dispuesto a recibir una estocada. Me dijo: “Ven mira. Aquí estaba el problema”. Me coloqué detrás de él, apoyando ya sin reparo alguno mi miembro en su culo y echándome sobre su espalda para mirar lo que me señalaba con la cara pegada a su oreja. Apoyé mis manos en su cintura y él seguía como si nada. Estaba tan claro, que las deslicé hasta sus calzoncillos, tirándolos hacia abajo mientras disfrutaba de la suavidad de la piel en sus caderas.

Me costó un poco, ya que al elástico superior no le fue fácil sortear su durísima polla. El continuaba trasteando los tubos y me explicaba el proceso que seguía con una voz cada vez más tenue, entrecortada por leves jadeos. Llevé mi mano hasta mi short y lo dejé caer. Mi polla saltó como un resorte, quedando atrapada en la parte baja de su culo. Con la mano derecha la tomé y enfilé directo a su agujero. El dejó de trastear para asirse fuertemente con ambas manos al bidet.

Comencé a empujar despacito, consciente a pesar de mi calentura de que no estaba lubricado. Con mi mano movía mi polla en la entrada de su ano a fin de que mis jugos facilitaran la maniobra. Llevé mi mano a la altura de mi boca y escupí en ella. Volví a mi polla y la ensalivé un poco. Ahora si que no había vuelta atrás. Despacio, pero sin pausa, empecé a empujar con la cintura. De la boca de Dani solo salía un “ahhh” suave y continuo. Conseguí introducir la cabeza y paré. Mi respiración era rápida y ambos transpirábamos abundantemente. Continué empujando nuevamente despacio, pero sin parar. Dani seguía emitiendo el mismo sonido, aumentando el volumen conforme mi polla se iba abriendo paso por entre sus entrañas.

Cuando casi había llegado al fondo, empecé a meter y sacar, al principio suavemente, pero aumentando la velocidad paulatinamente, hasta que el ritmo de mis embestidas se convirtió en feroz, haciendo que incluso Dani se pegase algún coscorrón contra la pared. Su dilatación aumentaba por momentos, y ya no me costaba casi moverme dentro de él. Sacaba mi polla del todo, para después, de un solo tirón, metérsela hasta los huevos. De pronto Dani comenzó a contraer su esfínter, preludio de una espectacular corrida que alcanzó hasta la pared. Esa presión pudo conmigo, por lo que eyaculé tal cantidad de leche que me sorprendió.

Aun con mi polla dentro, comenzó a incorporarse. Echó su cabeza hacia atrás apoyándola en mi hombro. Buscamos nuestras bocas y nos besamos lascivamente. Mientras tanto, yo acariciaba su cuerpo, el torso que tantas fantasías me había inspirado, su empequeñecido pene, sus huevos, sus muslos… Sin sacar el huésped que tenía alojado en su culo, volvió a inclinarse, pero esta vez colocó su pie derecho en el bidet, en una clara invitación a continuar la fiesta. Y mi polla volvía a tener ganas de fiesta. Volví a moverme despacio, acelerando el ritmo mientras él dibujaba círculos con sus caderas. A los pocos segundos, ya estaba embistiéndole como un animal mientras él se masturbaba. Aparté sus manos de su polla y la hice mía, meneándola a veces, sobándola otras, hasta que nuevamente se corrió, esta vez en mi mano.

Aceleré el ritmo y volví a correrme en su interior. Estaba exhausto. Salí de él y me senté en la tapadera del inodoro. El se incorporó y vino a sentarse a horcajadas sobre mí, quedando cara a cara. Me besó tiernamente y con expresión de total felicidad y voz suave y sensual me dijo: -¿No decías que no sabías nada de albañilería? -Y no sé.

-Mentiroso. Se te da mejor que bien abrir y taponar agujeros.

Reímos la ocurrencia y permanecimos un rato más así. Luego nos duchamos y terminó el trabajo que había venido a hacer. Aunque realmente dudo de cual era el trabajo que venía a hacer.

El sigue con su novia y trabajando para su suegro. A pesar de lo mucho que disfruté, nunca he ido a buscarle para satisfacer mis calenturas. No ha hecho falta. De vez en cuando aparece por casa para usar mi “herramienta”.

Autor: Vcuezval

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Mi hijo lleva dos años violándome

Noto aquel enorme pene buscar mi coño, con las manos abrí todo lo que pude mi coño y aquello empezó a entrar hasta el fondo, al principio sentía algo de dolor pero con el mete y saca empecé a sentir un tremendo placer, llevaba años sin tener un orgasmo, mi hijo me seguía follando, tuve dos orgasmos seguidos, estaba sudada completamente, cuando eyaculó creí perder el conocimiento.

Este caso lo relato según mi cuñada me lo cuenta, ella tiene ganas de que alguien lo sepa, y si hay alguna madre con casos similares.

Esto es real como la misma vida, yo me llamo Pilar pero todos me llaman Pili, a los 19 años me casé con un chico dos años mayor que yo llamado Daniel, en aquella época Daniel trabajaba en una empresa bastante importante en la provincia, a mis 20 años tuvimos un precioso hijo que le pusimos de nombre Daniel, aunque siempre lo llamamos Dani.

Dani fue creciendo y siempre fue muy cariñoso conmigo, siempre me estaba abrazando y dándome besos, según se hacia mayor cuando me abrazaba me manejaba como si yo fuere una pluma ya que Dani media 1,80 y era muy fuerte y yo no le llegaba a los hombros, me cogía en el cuello como si fuera una muñeca, empecé a notar algunas veces que tenía unas grandes erecciones, pero yo no le daba la mayor importancia, al contrario me resultaba gracioso, en un par de ocasiones le había visto en el servicio, y quedé asombrada del enorme pene que tenía, en una ocasión que él creía que yo no estaba en casa, se estaba masturbando en el servicio con la puerta un poco abierta, y pude ver aquel pene erecto, mediría unos 24 centímetros, y calculo que unos 12 centímetros de circunferencia, como digo algo enorme, lo comenté con mi marido, y él decía que alguna lo disfrutaría de lo lindo.

Cuando cumplió 18 años dijo que no estudiaba más, así que su padre habló con sus jefes y lo contrataron para una sucursal de la empresa en otra provincia. A los dos años, yo contaba 40 preciosos años, mi marido falleció a causa de un accidente en la empresa, por lo que de repente me veo sola, mi marido fallecido y mi hijo en otra provincia. Mi hijo me llamaba por el teléfono casi a diario, me comentaba que se había echado novia y que estaba muy contento, yo estaba encantada ya que mi hijo estaba feliz, y me venía a la memoria el pene de mi hijo y pensaba pobre chica. Al año me dice que se casan, así que un día antes de la boda me fui a la provincia donde estaba, me alojé en su piso, estábamos muy contentos, me contaba sus planes y lo feliz que era.

Al día siguiente pasamos un día muy feliz después de la ceremonia y la comida empezó el baile, baile con casi todos los hombres de la boda, estaba realmente contenta, contaba con 50 años y muy bien conservada, en un baile ya avanzada la noche estaba bailando con un tío de mi nuera, un mocetón de unos 40 años, el baile era muy lento así que estábamos bastante apretados, yo sentía en mi barriga la erección que tenía y me estaba realmente calentando ya que llevaba bastantes años sin ninguna relación, desde que murió mi marido ningún hombre me había tocado, terminó la pieza y me fui a sentar, en mi mente estaba el roce que había tenido A las dos piezas siguientes el mismo tío de mi nuera me volvió a sacar a bailar, pero yo le dije que estaba cansada, que me perdonara pero no quería bailar más, la verdad es que tenía miedo de no poder controlarme, y era la boda de mi hijo. Al siguiente día me fui de nuevo para mi casa, y a la rutina diaria. A los 3 años mi hijo me dice que se separa, ante mi asombro le pregunté que había pasado, él solo me decía que Rosa no aguantaba nada, yo pensaba para mí que la pobre bastante tenía con meterse el enorme pene de mi hijo.

Pasaron dos años por este entonces yo tenía 56 años, y mi hijo me dice que lo destinan a la fabrica donde su padre había trabajado muchos años, así que yo estaba loca de contenta después de años sola mi hijo volvía a la ciudad donde había nacido.

Cuando llegó nos abrazamos como había años que no lo hacíamos, después de hablar largo tiempo me dice que alquilará un piso en la ciudad, yo le dije que tenía su habitación y que mi piso era muy grande, pero él contestó que le gustaba estar solo, ya que una vez instalado en la empresa, los sábados saldría de copas y posiblemente alguna vez llegaría un poco pasado.

Yo le seguía insistiendo, que podía hacer lo que le diera la gana, y así también sería un entretenimiento para mí, lavaría su ropa prepararía la comida, y tendría más ocupado el tiempo. Al final dijo que pasaría un tiempo en casa, y se instaló en su antigua habitación, seguía siendo tan cariñoso como cuando era jovencito, cuando llegaba de trabajar me abrazaba y me besaba como un loco, yo me reía, y algunas veces notaba sus erecciones como antes, cuando estaba en mi cama a veces pensaba que si no fuera mi hijo aquel pedazo de pene, me lo metería hasta las entrañas.

Pasaron un par de semanas y no salía, decía que no había encontrado todavía algún compañero para salir, un sábado me dice que saldrá con un compañero que se llama Ángel, así que no le espere, que igual llega tarde, total que después de cenar y ver un poco la tele me acosté, dejando la puerta abierta para sentir cuando llegaba Dani, yo desde niña tenía la costumbre de dormir solo con el camisón, así que una vez en la cama me acordaba de los roces con mi hijo y así me dormí.

Sobre las 3 de la mañana, sentí la puerta abrirse y un golpe como si hubiera tropezado con algo, así que me levanté y estaba intentando abrir la puerta de su habitación, me encaminé hacia él y le cogí por la cintura pase su brazo sobre mis hombros y lo fui acercando a la cama, lo senté sobre la cama y me puse a quitarle los zapatos y calcetines, se le notaba una erección considerable por el bulto que se le veía en el pantalones, le desabroché la camisa y la tiré al suelo, lo abracé por debajo de los brazos y lo levanté, él me abrazaba fuertemente, así que le solté el cinturón y empecé a bajarle los pantalones, con el ajetreo también se le bajó el calzoncillo, me quedé de piedra viento aquel enorme aparato, le subí el calzoncillo pero no pasaba para arriba así que cogí el pene lo aparté sobre un lado y le subí los calzoncillos, el contacto con su pene me dio un escalofrío tremendo, estaba como un taco de madera y casi no lo abarcaba mi mano.

Siguiendo abrazados caímos sobre la cama, yo sentía aquel pene sobre mi cuerpo que casi me hacia daño, me solté como pude y recogiendo la ropa del suelo la coloqué sobre la butaca y me fui para mi habitación, me acosté y estuve un rato pensando en aquel precioso pene hasta que me dormí.

Estaba dormida y de repente sentí que me abrazaban por la espalda, cuando veo que es mi hijo que esta acostado a mi espalda, le pregunté si le pasaba algo pero él no contestó, me abrazó por la cintura y sentía aquel pedazo de tabla en mi culo, y con una mano lo guió a mi entrepierna, yo le gritaba que era lo que intentaba, que yo era su madre una mujer de 56 años y él mi hijo de 36, que por favor me dejara, él seguía sin decir nada, en un empellón me metió aquel enorme pene sintiendo un gran dolor, no sabía a donde me llegaba, me hacía un enorme daño, empezó con el mete y saca, yo gritándole que parara que era su madre, al rato sentí que eyaculaba dentro de mi, cuando sacó el pene sentí salirse una gran cantidad de semen por mis piernas y sobre las sábanas, cuando pude soltarme de aquel fuerte abrazo me metí corriendo en el servicio llorando como una loca, me lavé y me puse una bata y me fui para el salón llorando, no sabía que hacer…

Cuando se despertó al medio día se duchó, y entró en la cocina se me quedó mirando y me pregunta que si había llorado ya que mis ojos estaban encarnados, yo asombrada le dije que teníamos que hablar, le pregunté si sabía lo que había hecho de noche, él con cara de asombro me preguntó que si había llegado bebido, yo le dije que bastante, y si no se acordaba de lo que había hecho después, me contesta que no, que se metió en su habitación y se quedó dormido hasta ahora que se había levantado, y me preguntó que había pasado, yo ya no sabía que decir así que le dije que había estado dando voces y nombrando a Rosa.

Le pregunté que había ocurrido entre él y Rosa para llegar a la separación, y él me decía que ella no aguantaba nada, que los sábados cuando salía con los amigos, lo llevaba muy mal, era todo lo que le podía sacar, yo pensé que mi hijo cuando tomaba unas copas de más no sabía lo que hacía ni lo recordaba, pasé los dos siguientes días con dolores ya que me había penetrado con brusquedad y el pene era de unas dimensiones considerable, pasó la semana y mi hijo seguía tan cariñoso como siempre, aunque yo siempre estaba alerta, seguía sintiendo sus erecciones cuando me abrazaba.

Llegó el siguiente sábado y dice que saldrá con su compañero Ángel, yo le decía que no bebiera que luego llegaba a casa en malas condiciones, él me decía que por eso quería vivir solo, porque los sábados era el único día que se bebía unas copas, yo no supe que contestar, así que cuando me acosté, me quedé con las bragas puestas la primera vez en muchos años, no fui capaz de conciliar el sueño, estaba pendiente de cuando llegara Dani, no se que hora sería sentí abrirse la puerta, yo estaba muy nerviosa, entró en su habitación, yo pensé, menos mal, a ver si se duerme…

Pasó un rato y entró en mi habitación, me levanté de un salto dando la luz y veo a mi hijo entrando desnudo con el pene tieso como una barra de hierro, le dije Dani por favor, sal de mi habitación, pero él me abrazó fuertemente y me tiró sobre la cama, yo le pedía que por favor se fuera que me respetara ya que era su madre, él ni contestaba, de un tirón me rompió las bragas y dirigió aquel enorme pene a mi entrepierna, yo apretaba las piernas pero él con sus rodillas me las abrió y de un golpe me incrustó el pene hasta el fondo, yo di un fuerte grito y seguía pidiendo que por favor parara, comenzó a follarme, yo sentía un dolor profundo, lloraba por el tremendo dolor que sentía, hasta que de nuevo eyaculó dentro de mi.

Al día siguiente volví a preguntarle que si sabía lo que había hecho, y él me dice que si dio voces llamando a Rosa. Yo pasé la semana pensando, era la segunda vez que mi hijo me violaba, y pasaba varios días con dolores por la brusquedad que lo hacía, le estuve dando mil vueltas, no quería que mi hijo se fuera a vivir a otra casa y tampoco quería que me violara y pasar unos días con fuertes dolores, después de darle vueltas pensé que como él no recordaba lo que pasaba porque no favorecía la entrada del pene, así por lo menos no pasaba unos días con dolores.

Pasó la semana y yo no podía dejar de pensar en ello, así que el sábado me acosté y como siempre hacía sin bragas, cuando sentí la puerta abrirse, miré el reloj y eran las 2 de la mañana, lo sentí entrar en su habitación, yo me empecé a tocar para lubricarme un poco para no sentir tanto dolor, pasaba el tiempo y no venía, yo ya pensaba, este se ha dormido, pero de pronto sentí abrirse la puerta de su habitación, entonces tiré la ropa hacia atrás y me puse boca arriba con las piernas bien abiertas, al rato lo siento que se echa sobre mí y noto aquel enorme pene buscar mi coño, yo con las manos abrí todo lo que pude mi coño y aquello empezó a entrar hasta el fondo, al principio sentía algo de dolor pero con el mete y saca empecé a sentir un tremendo placer, llevaba años sin tener un orgasmo, mi hijo me seguía follando, tuve dos orgasmos seguidos, estaba sudada completamente, cuando eyaculó creí perder el conocimiento.

Al día siguiente le pregunto si se acordaba de lo que había hecho en la noche, pero el me contesta que no se acuerda de nada. Total que mi hijo lleva 2 años violándome entre comillas los sábados, al menos es lo que yo quiero entender, pues a veces no esta tan bebido como se hace, él dice no acordarse de nada pero yo disfruto como nunca lo había hecho. No se si hago bien o no, pero mi hijo vive en mi casa, y yo con mis 58 años estoy disfrutando mucho sexo…

Autora: Pilar

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