Desvirgando a Dania

Le quité su panty y comencé a meterle un dedo, luego dos y seguidamente tres, todo con sumo cuidado, ella estaba degustando el acto, mientras se acariciaba las tetas, pero fue tanta su felicidad que en esos momentos tuvo su primera llegada, lo que no le fue extraña indicándome con eso que la reconocía seguramente por algunas masturbaciones propias.

Era ella una de esas pocas mujeres que se han ganado todo mi respeto y a las que he presentado ante la sociedad como mi compañera o novia, espectacular morena, su altura era de algunos 1.65 metros, sus ojos grandes y negros, cabello negro azabache justo como me gusta, facciones finas y definidas, con senos normales, pero redondos, la figura de su cuerpo era escultural, con una pequeña cintura y unas caderas acorde a su cuerpo, nalgas bien paradas, piernas torneadas y tonificadas, su forma de ser espectacular.

Cualquiera de aquellas ocasiones en que la visité a su casa, en esta con intención de invitarla a salir a bailar, me encontré con la sorpresa que no se podría porque su madre saldría en aquella ocasión a una reunión social y Dania debería cuidar la casa para esa noche, comprendí la situación y quedamos en la sala conversando, yo había llegado a las 8:00 de la noche y eran cerca de las 10:00, exactamente en ese momento se disponía a marchar mi suegra, una vez se hubo despedido de nosotros en la puerta de la casa, volvimos a la sala a entretenernos un rato, observábamos una película hasta que Dania manifestó que tenía hambre y que si quería me podía preparar algo, yo le dije que mejor pidiéramos algo a domicilio, y quedamos en pedir una pizza, lo cual así hicimos.

Pasada media hora en promedio llegó lo solicitado, comenzamos a comer, yo sentado en el sofá y ella sentada sobre mis piernas, cuando ya habíamos comido la mitad de la pizza el hambre estaba mermando y yo jugaba con ella, mordiendo su espalda y apretando en su cintura, ante eso prefirió ella soltar la pizza y comenzar a defenderse, mientras yo besaba y mordía su espalda ella me chupa el cuello, la casa estaba cerrada y no temíamos que nos observaran de nada. Ante este juego el calor fue subiendo en intensidad, ya Dania se había sentado sobre mis piernas, pero ahora de frente a mí, podía sentir su agitación además de que aprovechaba para intentar morder sus tetas por sobre la blusa, en alguna ocasión logré mi cometido y ella se molestó algo por lo cual bajó su mano hasta mi pantalón y tomó mi pene y lo estrujó.

Al quedarme serio me besó y nos dimos un fuerte abrazo, luego ella se levantó lo cual yo repetí, nos unimos nuevamente en besos, pero ella me llevaba a la vez caminando hacia su cuarto, al entrar a el, nos sentamos de lado al borde de la cama, aún inmersos en nuestros besos comencé a despojarla de su blusa, cosa a la que ella no se opuso, acto seguido ella me quitó la camisa para tirarse en la cama y halarme para seguir consumiendo nuestros besos.

Luego de unos minutos comencé a desabrochar su jeans el cual le quité con la ayuda de ella, pues era bastante apretado, y de la misma manera al quitarle de hecho el pantalón a ella me quité el mío, nos tiramos nuevamente en la cama y comenzamos a besarnos, yo besaba incesantemente sus orejas y cuello, lo que parecía excitarle más, aproveché esos momentos de excitación para quitarle su sostén, y al instante comencé a acariciar sus senos y a besarlos en manera suave, los chupaba con caricias enredando sus pezones entre mi lengua, ella solamente disfrutaba el momento, mis manos mientras acariciaban todas sus curvas, estrujaban de vez en cuando su piel para hacerle sentir mucho más placer, eso le estremecía todo el cuerpo de sensaciones.

Lo cierto es que la única que subía en excitación no era ella, pues yo también estaba subiendo en una manera bastante rápida mi pulso, ya pensaba en cómo sería zamparle mi verga en su coñito, sin embargo cuando me disponía a despojarla de su tanga me manifestó que no quería hacerlo, que ella virgen; la verdad es que me sorprendió por lo cual me detuve por unos instantes, sólo le pregunté que si me quería, y qué sentía de hacerlo conmigo, a lo primero dijo que si, a lo segundo que era magnifico, que todo le había gustado, pero que tenía miedo del dolor, le prometí que no lo sentiría, entonces asintió seguir con nuestro encuentro.

Ya para ese entonces mi verga estaba algo desinflada, pero ella comenzó a acariciarme con especial ternura lo cual me paró nuevamente, yo en cambio la besaba tratando de tranquilizarla, pues la realidad se mostraba algo nerviosa, le dije que primero debería masturbarla un instante para que lubricara bien, lo que aceptó, entonces le quité su panty y comencé a meterle un dedo, luego dos y seguidamente tres, todo con sumo cuidado, ella estaba degustando el acto, mientras se acariciaba las tetas, pero fue tanta su felicidad que en esos momentos tuvo su primera llegada, lo que no le fue extraña indicándome con eso que la reconocía seguramente por algunas masturbaciones propias.

Le pregunté que si había tenido sexo oral y me dijo que no, entonces le dije que lo iba a hacer para que lubricara aún más, quiso objetar, pero no dijo nada, asintió a medias, comencé a meterle un dedo y luego le pasaba la lengua suavemente apenas si ella podría sentirla, a medida que presionada con mi dedo, pegaba más mi lengua a su chocho, cuando quiso darse cuenta yo le estaba metiendo toda la lengua y la verdad lo estaba disfrutando, ante sus gemidos de placer sólo me provocó el chuparle el clítoris y allí si soltó un buen grito que me hizo saltar, nos vimos a la cara y ambos nos echamos a reír, subí por su cuerpo poco a poco, besaba todo su abdomen y luego su cuello, la boca, sólo le daba pequeños besos pues sabía que tenía un poco de asco por haberle chupado su vulva, pero eso es entendido por ser su primera vez.

Acto seguido le solicité que abriera las piernas y se tranquilizara, si le dolía que me avisara, comencé primero a frotar mi verga por sobre su pepa, luego la fui introduciendo de a poco, cuando ya había ingresado casi toda sentí una pequeña mayita que no me permitía avanzar, ella estaba muy excitada y me decía que lo hiciera más rápido, pero yo sabía que no se podía, allí le manifesté te va a doler un poco, y empujé para reventar lo que molestaba mi paso, hizo ella un pequeño gestó de dolor, pero dijo sigue; orden que no desaproveché, entonces si comencé a subir la intensidad de la jodida, lo hice con el mayor esmero y delicadeza con que jamás he hecho alguna en mi vida, la verdad quería que ese fuera uno de esos momentos inolvidables para ella, y de la misma manera de los mejores, cosa que creo haber cumplido.

Siguiendo, luego de joder por un buen rato, sentí estar a punto de llegar y preferí no hacerlo dentro de ella, por lo cual me quité de encima, ella preguntó que pasaba y le manifesté que ya estaba por venirme, que si podía pajearme, a eso me respondió que no había problema que alguna vez lo había hecho, pero igual me manifestó que ella tampoco se había venido y que quería terminar también, por lo cual me coloqué boca arriba y le dije que se subiera sobre mí y me dejara chupar su clítoris, ella entendió enseguida la maniobra y se subió mientras ella me pajeaba con sus manos yo le chupaba todo el coñito, que la verdad lo tenía más rosadito que antes, al momento llegamos los dos, fue hermoso.

Ese fue sin lugar a dudas el único orgasmo y en el cual sentí que he realizado el tan pronunciado “amor” sexual. Después de eso ambos nos bañamos y nos dispusimos a comer la otra mitad de la pizza mientras continuamos viendo la televisión. Cerca de dos horas después llegó su madre, por lo cual dispuse irme para mi casa, no sin antes recibir un buen beso por parte de Dania mientras me decía: Gracias por hacer de eso un momento divino, seguro la próxima vez será mejor.

Autor: Butil

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