Señora de culo fácil

Mario me embistió, yo lo sentí golpear mis nalgas para luego envainarme de nuevo, mis gemidos eran intensos y sus jadeos me anunciaban que estaba por terminar, me cogió con furia haciéndome doler el culo pero haciéndome gozar mucho más, hasta que su leche me bañó el recto, me bombeaba y sentía yo sus contracciones de verga en mi ano distendido, hasta que se vació y me la sacó de golpe.

Indudablemente yo andaba más caliente que nunca y daba las nalgas fácilmente a mis amigos, disfrutando de la complacencia de mi esposo y las facilidades que me daba para que ellos me anduvieran cogiendo. Mi coquetería se estaba desarrollando al máximo, siempre era un placer salir a la calle con mis mini-vestidos y saber que los hombres me deseaban, desde luego me lo hacían sentir con sus miradas y sus piropos que me hacían moverme más cadenciosa y lujuriosamente al escuchar sus comentarios sobre mis senos o mis nalgas mostraba yo con mi atrevida forma de vestirme y que mi esposo alentaba siempre.

Desde luego mi putería iba aumentando, tanto que yo misma me empecé a insinuar cuando algún hombre me gustaba, así llegó el momento en que conocí a Mario, un arquitecto amigo de mi marido y que estaba de visita en la ciudad, venia con otros dos tipos, pero ellos no me parecieron tan atractivos como él, aunque no puedo negar que también eran agradables e igualmente bien vestidos. Recuerdo que desde que nos presentó mi esposo me gustó Mario, y me di cuenta que él también me miró con deseo y desde luego eso me encantó, pero no tuvimos mucho tiempo para charlar, para mi suerte estábamos en una fiesta de la constructora y Mario siendo amigo de mi esposo, le tocó compartir la mesa con nosotros y para colmo también se sentaron con nosotros dos amigos de Mario, yo no los conocía pero mi marido si, yo notaba que me miraban los tres insistentemente pero me hacía la tonta.

Notaba como se me quedaban mirando a mis tetas sin el menor asomo de discreción, en especial porque no llevé esa noche brassier y se me notaban las puntas de mis pezones, se comentaban algo que yo no escuchaba por la música, como compartíamos la mesa Mario empezó a platicar conmigo, y en una ausencia de mi marido al baño no perdió la oportunidad de decirme que me veía bellísima, que yo era la mujer más guapa de la fiesta y que envidiaba la suerte de mi marido de tener una esposa como yo y que además de bonita estaba yo muy buena, sin más que sonreír le agradecí con coquetería, pero lo mejor vino cuando tuve que levantarme para ir al sanitario.

De regreso, como las mesas estaban en un jardín, uno de mis tacones se hundió en el césped, Mario me sostuvo para no caer y yo le puse los brazos en sus hombros, sentí su cuerpo fornido y sin pensarlo me sentí con ganas de que me cogiera, se que él se dio cuenta, pero no hizo nada, solo me tomó de la mano para ayudarme a sentarme, yo desde luego me sentí algo nerviosa al contacto de su mano pero eso aumentó mi deseo por él, en cada ocasión que podía lo miraba y él a mi, mientras la fiesta transcurría mi marido, Mario y los otros dos bebían y yo les acompañaba también con una que otra copa, así que no tardé mucho en sentirme un poco mareada y consecuentemente más atrevida.

Como él no se atrevía a lanzarse, en cuanto pude le hice una seña sugestiva para que bailara conmigo sonriéndole muy puta, él estaba muy pendiente de mi pues no había dejado de mirarme así que me pidió bailar, como estaba sentada con mi esposo, yo me hice del rogar, pero mi esposo insistió en que si quería bailar, lo hiciera, sin pensarlo más me levanté de mi asiento y me fui a bailar con él, al momento en que me abrazó me sentí estremecer, olía delicioso, sus brazos fuertes me rodeaban de tal forma que lo sentía pegado a mi, y sin pensarlo le froté mis senos en su pecho fuerte, él me atrajo más hacia si y me empezó a frotar su verga, sentí como se le empezó a endurecer y me dio gusto, así que le sonreí y me pegué a su cuerpo para que sintiera el mío, sus manos me bajaron a la cintura y me atrajo hacia él, yo le respondí moviéndome muy cachonda y al terminar la música le dije sugerente:

-Creo que tengo que ir al baño…y puedo tardarme allá un poco más… Mario entendió mi sugerencia y me dejó marchar a mi lugar con mi esposo, pero me di cuenta que él iba hacia el jardín opuesto donde estaba el sanitario, sonriéndole a mi marido le dije que ya estaba cansada y quería tomar aire, mi esposo ya estaba ebrio y no me dio importancia y siguió platicando con otros dos tipos los cuales también me veían de una forma muy descarada al tiempo que se cuchicheaban algo y sonreían, dejando allí a mi esposo muy discretamente me retiré hacia el jardín, había algo de luz por la luna que brillaba tenuemente y por el cielo de verano despejado, buscando a Mario lo vi en una esquina del jardín que desde luego estaba oculto de los sanitarios. Me dirigí hacia él y sin tardanza me abrazó y me besó de una manera riquísima, sus manos se fueron hacia mis nalgas y sin decirme más me las empezó a apretar delicioso.

-¡Que nalgas más deliciosas tienes Daniela!

Para su fortuna el vestido que yo llevaba puesto era de una tela muy suavecita le permitió sentir al dureza de mi trasero, subiéndome el vestido cortito que yo traía puesto me atrapó por la piel de mis nalgas divididas solamente por mi breve tanga, con una de sus manos y con la otra se dirigió hacia mi coño ya mojado, haciendo a un lado mi tanga me metió el dedo haciéndome gemir, tomándolo de la mano lo guié a una esquina más apartada, allí repegada contra el muro del jardín me despojó de mi pequeñísima tanga, y agachándose ante mi me metió la lengua en el coño, mientras con sus dos manos no dejaba de apretarme las nalgas, la música de la fiesta se perdió para nosotros, solo escuchaba su lengua y el peculiar ruido entrando y succionando en mi concha mojada. Solo escuchaba mis gemidos suaves al ser invadida por su lengua, en un momento se levantó y me dijo

-Es tu turno Daniela…chúpame la verga mamacita.

Yo sin hacerme del rogar le bajé el pantalón y le saqué su pene, era gordo y grueso como me gustan, algo curvado hacia arriba, lo sentí bien grande y mojado de líquido preseminal, sin tardanza me lo metí en la boca y empecé a chupárselo de lo lindo, lo sentí estremecer, le seguí chupando más, pero yo quería que me la metiera, así que sacándome su verga de la boca le pedí con gran cinismo:

-Cógeme papi! Quiero sentirte en mis entrañas! Por favor méteme ya la verga! ¡Estoy calentísima pues el pendejo de mi marido no me coge como yo lo deseo! ¡Anda cógeme ya cabrón! Te deseo mucho!

Mario me levantó, y dándome la vuelta me alzó el vestidito, me puso contra el muro recargada estilo policial y guiando su verga a mi coño de un solo golpe me la metió, para luego empezar a bombearme con gran fuerza, haciéndome pujar con su grandura, así me tuvo un buen rato metiendo y sacando su verga de mi estrecho canal de amor, mis jugos eran abundantes anunciando mi orgasmo, hasta que me vine como una perra, él me sintió y me dio vuelta, ahora levantándome una pierna me la metió por el frente y se las arregló para sacarme las tetas fácilmente, ya que como es mi costumbre ese día no usaba sostén, y empezar a chupármelas haciéndome gemir de gusto.

Sus embestidas profundas me dieron gran gusto, yo lo apretaba contra mi, estando de pie en una sola pierna era algo difícil a pesar de estar recargada contra el muro, pero él me mantenía con uno de sus brazos suspendida de mi otro muslo, sin perder el ritmo de sus deliciosas penetraciones lo sentí endurecer y bombearme más aprisa, haciéndome venir de nuevo y él acompañándome con una abundante eyaculación, toda en el interior de mi conchita que le succionó toda su leche, yo temblaba de gusto y lo besé en la boca con toda mi lengua.

Él me la sacó y sentí escurrir su leche entre los labios de mi coño ardiente y bajar por mis muslos, en ese momento recobre la cordura, me limpie el bollo escurrido y acomodándome el vestido me lo baje ya que lo tenia hasta la cintura al tiempo que cubrí mis tetas, esperaba que no estuviera muy arrugado, por fortuna no fue así, lo besé de nuevo y le pedí que me diera mis calzones pero no lo hizo, entonces le supliqué que regresáramos a la fiesta para que mi esposo no se diera cuenta, él me pidió que me adelantara y él iría después.

Así lo hice y al llegar a la mesa donde estaba mi marido, este ni siquiera se percató de mi llegada pues ya estaba más ebrio, y seguía charlando con los otros dos hombres, me acomodé con discreción solo que al hacerlo sentí que los dos tipos me miraban y me sonreían con complicidad, y creo que sabían lo que yo había hecho con Mario, me senté sonrojada y sentí escurrir de nuevo más leche de Mario, el cual llegó poco después y se sentó a la mesa como si nada hubiera pasado, la fiesta seguía y él me veía con una sonrisa de complicidad que de cuando en cuando yo le devolvía, me pidió bailar de nuevo y acepté, estando en sus brazos me pidió que me fuera con él, yo lo deseaba pero como mi marido estaba allí no sabia que hacer.

Me decía que me deseaba y yo también me quemaba por él, sin temor alguno le pedí que se despidiera y que me esperara en la calle así nadie sospecharía y como mi marido ya estaba más que borracho no se daría cuanta de nada pues sería yo la que conduciría el automóvil, puestos en este acuerdo así lo hicimos, llegamos a la mesa, Mario se empezó a despedir pero mi esposo ya borracho se puso necio y no lo dejaba ir, al contrario, le dijo que nos fuéramos a nuestra casa a seguir la borrachera que ya se cargaba, lo malo es que también invitó a los otros dos tipos que para mi suerte no aceptaron, así los tres salimos de la fiesta, prácticamente yo no me despedí de nadie pues abrazaba a mi esposo que se tambaleaba de lo ebrio que iba, Mario se despidió de los dos tipos y nos alcanzó en el estacionamiento después de despedirse de algunos conocidos.

Al llegar al auto de mi esposo vi se había traído de la fiesta una botella de ron, subimos al auto y sacó un vaso para ofrecerle otro trago a mi marido que de inmediato lo aceptó, yo me acomodé en la parte delantera, pero al conducir mi marido lo hizo de tan mala manera la mano en las nalgas dándose cuenta que iba sin calzones, -Que culo más sabroso tienes, espero que me toque comérmelo también! Y soltándome me dejó entrar y yo me apresuré, estaba muy confundida, pero al mismo tiempo me sentí más deseada, ahora sabía que Mario iba a casa para cogerme, no sabía si salir corriendo o prepararme para ser cogida hasta por el culo, ya que mi marido no podría ni mover un dedo si este bruto quería abusar de mi…al entrar a casa mi esposo estaba en la sala acomodado, y Mario venía tras de mi.

-Oye mi amor, trae unos vasos o copas para tomarnos otros tragos. Me dijo mi esposo.

Yo entré nerviosa e insegura me dirigí a la cocina, pero al hacerlo Mario se ofreció a ayudarme y fue tras de mi, no tardé ni estar tras la barra de la cocina cuando Mario se me acercó por detrás y tomándome de la cintura me besó por el cuello, yo me volteé e intenté rechazarlo, pero él me atrajo hacia si con fuerza y me besó, al separarse me dijo, -Ahora si que estoy seguro te voy a coger Danielita, quiero probar de nuevo ese chocho que te cargas, ¡lo tienes de maravilla!  Todo estaba ya develado ante mi, ese tipo se había hecho la intención de emborrachar a mi marido y cogerme y lo peor es que yo me estaba poniendo más que caliente con esta idea, separándome de Mario tomé vasos y me dirigí a la sala, mi marido sirvió tres tragos y me ofreció también uno, yo lo tomé y empecé a beber con ellos.

-Oye Daniela, ¡pon algo de música para animar esto! Me dijo mi esposo más ebrio que antes, así lo hice y regresé a sentarme, los tragos siguieron, Mario me pidió bailar y lo hice, al terminar la pieza, Mario le sirvió otro trago a mi esposo y siguió dándole de beber, volví a bailar con Mario y me senté de nuevo, yo estaba ya más caliente y ebria así que ahora me senté junto a mi esposo, justo frente a nuestro invitado y atrevidamente mostré mis ricas piernas y mis muslos, al fin si me iba a coger que viera lo que yo tenía que darle, como estaba yo frente a él y a un lado de mi esposo, solo Mario me veía de frente, y cuando mi esposo no me veía yo abría las piernas dejándole ver desde mi liguero y mis medias hasta mi conchita al descubierto, pues Mario me había dejado sin calzones en la cogida que me dio en la fiesta, ya a estas alturas estaba yo más bebida.

Entonces mi marido se levantó para ir al baño y nos dejó solos, hice una seña a Mario para que me siguiera a la cocina, así lo hizo, fue conmigo y me empezó a besar allí, no me dio miedo, me estremecí de un placer malsano, ser cogida y que mi esposo no se diera cuenta, ya me había pasado y eso era lo que yo deseaba, aun con lo peligroso que esto podía resultar y sin embargo estaba yo mojándome del coño con los besos de mi invitado al escuchar el ruido de la puerta del baño regresé a la sala, vi que mi esposo venía tambaleante de la borrachera que se cargaba, como la música seguía sonando, tomé a mi marido de la mano y le dije:

-Ven bailemos más!

Al hacerlo, me moví más de la cuenta, movía la cadera insinuante, daba vueltas para que me viera, Mario que ya estaba de nuevo en la sala, entonces mi marido me pidió que ya nos sentáramos, así lo hicimos y sonriendo muy coqueta con Mario le sugerí que me sirviera otro trago con la intención de que mi esposo bebiera más y con esto se fuera a dormir, -No, espera! dijo mi esposo – creo que mejor aquí le paramos yo ya estoy que me caigo de borracho. Mario entendió la indirecta y se despidió, pero yo lo acompañé a la puerta. Allí lo besé y le dije:

– Quédate mi amor, ¡no te vayas por favor! Quiero estar contigo, ¡lo deseo! ¡Espérame en el jardín por favor mi vida! Mario me besó y acepto. Yo por mi parte regresé al interior de la casa, en lo que mi marido se iba a la recámara yo me hice que limpiaba de vasos y ceniceros de la sala, me fui a la cocina e hice ruido al guardar los trastes, pero solo era para provocar que le ganara el sueño de la borrachera, hice tiempo en la cocina y subí a la recámara, mi esposo ya estaba en pijama y se acostó, yo me fui todavía al baño, me quité el vestido pero conservé puesto mi liguero y mis medias, yo sabía que esto calienta mucho a los hombres, regresé al dormitorio y mi esposo ya estaba soñando, me puse un lindo negligé de color negro.

Bajé y tomé de una mano a Mario, fuimos a la habitación de huéspedes, nos dimos un beso muy caliente y entramos, me subió mi batita y me miró el coño, yo estaba temblando de excitación:

-Ven mi vida, ¡ven a la cama! Me acosté de espaldas y me abrí de piernas para él, mientras yo le mostraba mi rajita mojada él se desnudó, me quitó la bata y me dejó solo en medias, liguero y zapatillas, mi coño depilado brillaba de humedad, mis senos macizos subían y bajaban de excitación, Mario se me subió y me empezó a besar, primero el cuello y tras mis orejas, después en la boca con su lengua muy profundamente, sus manos me acariciaron y apretaron suavemente mis ricas tetas, luego me las besó con toda la calma, mis pezones estaban ya duros de lo caliente que estaba, me fajó delicioso, y sus besos de mis senos se fueron a mi vientre, me estremecí y abrí más las piernas, mi raja destilaba miel y pronto sentí la lengua de Mario entrando en mi vagina, me lamía y me chupaba el clítoris.

Me estremecí y le rodeé con mis piernas por el cuello, mientras sus manos me acariciaban las tetas, me estaba mamando deliciosamente y yo gemía, me volteó y en un rico sesenta y nueve yo empecé a mamarle la verga al tiempo que él me seguía chupando el coño, pero yo quería más, quería que ya me metiera su deliciosa verga, así que moviéndome me puse de espaldas y le ofrecí mi concha mojada, Mario se posó sobre mi, y en un arranque de placer me enterró su verga en mi raja, yo le jalé con mis piernas provocándole que me la metiera de un golpe, me sentí invadida, me estremecí y me aplastó delicioso para empezar un rico movimiento de mete y saca, su dura verga me estaba enloqueciendo, me la metía con gusto y me hacia pujar de lo fuerte que me entraba, yo gemía y le pedía más y él me daba más.

Sus manos me tomaron por los tobillos y puso mis piernas en sus hombros irguiéndose para cogerme así, logrando con esto que sus embestidas me llegaron más profundamente, me estuvo cogiendo de esta manera tan rica hasta que ya no aguanté y le di mi orgasmo, fuerte e intenso mientras él me trababa sin descanso, luego yo me moví y me puse de perrito, ofreciéndole mi coño y mis ricas nalgas, jalándome de la cadera me embistió nuevamente, sus verga era un émbolo que no se cansaba y me seguía bombeando, que delicia para mi.

Yo gemía y le pedía que me cogiera mucho, así lo hizo y de nuevo exploté, pero no me soltaba, al contrario, su verga estaba más dura que antes, me moví de nuevo y lo recosté en la cama de espaldas, ahora yo le mamé la verga con mi maestría, se la chupaba y se la pajeaba al mismo tiempo, con mis manos y uñas le acariciaba sus huevos mientras no dejaba de chuparle su verga deliciosa, así lo tuve un rato más, para luego montarme y darle mi coño en ricos movimientos mientras él me apretaba las nalgas y me chupaba las tetas, yo seguí subiendo y bajando de su verga, montándolo y moviéndome como puta, él estaba engolosinado y yo estaba enfebrecida, que rica cogida me estaba dando.

De pronto aceleré mis movimientos y empecé a contraer mi coñito en un nuevo orgasmo, esto lo calentó más y de pronto se vino dentro de mi, eyaculó abundantemente mientras me apretaba las nalgas y me metió un dedo en el culito, logrando con esto provocar mi orgasmo hasta que me dejé caer aturdida sobre él, sudorosa y jadeante quería que me siguiera cogiendo, me desmonte y de mi panocha escurrió su semen, me lo froté en mi coño batiéndome toda pero mañosamente me embarré también el culito, quería que me enculara y sabía que él también me deseaba así por mi culo.

Descansando un poco de esta cogida tremenda recuperamos el aliento, yo atrevidamente le tomé la verga semirrecta y se la masturbé, pero luego me bajé a chupársela de nuevo, que delicia, sabía a su leche y a mis jugos, estaba toda pegajosa y se fue poniendo durísima de nuevo, le di mis mejores chupetones para endurecerla más y volteándome le ofrecí las nalgas: -Ven mi vida, culéame como tu quieras papito, hoy soy tu puta, ¡cógeme como tú quieras!

Al ver mis nalgas y mi culo abierto hacia él, se colocó detrás de mí y me lamió el coño, para después dirigir sus lamidas a mi culito que se me estremecía y se me contraía como invitándolo a profanarme, se acomodó entre mis piernas y así como estaba yo arrodillada, me puso al gorda cabeza de su verga en mi fruncido ano, primero me empujó suavemente y yo cedí, entró un poco más y sentí el rigor de su gruesa verga, me tomó por las nalgas y me jaló, ensartándome la punta y un poco de su tallo, yo puje y él aprovechó para entrarme más, tenía la mitad de la verga en el culo y me dolió, pero aguanté hasta que empezó a forzarme más, mucho más, empujó y me la metió toda, yo sentí morir, pero me encantó, su verga era muy caliente y la tenía bien dura, me jaló un poco y me sentí que me tiraba de mis tejidos del recto, pero no dije nada, solo gemí de gusto, así que él entendió que me encantaba esto y empezó ahora si el verdadero trabajo de cogerme por el culo.

Me sujetó con fuerza de la cadera y me jalaba al tiempo que me la hundía con saña, me trabó como un perro a una perra, de hecho eso era yo para él, le daba el culo y él me lo estaba destrozando: -Así papito, rómpeme el culo, rájamelo todo, soy tu putita mi vida! Mario reaccionaba a mi solicitud cogiéndome más y más, yo gemía y jadeaba, estaba enculada y disfrutaba como pocas veces, que rico ser enculada, así estuve bastante tiempo, me vine de nuevo dos veces y por fin Mario me embistió, entraba y salía con gran fuerza, yo lo sentí golpear mis nalgas con su pelvis y sentí como me rebotaba para luego envainarme de nuevo una y otra vez, mis gemidos eran intensos y sus jadeos me anunciaban que estaba por terminar, así que llegado el momento me cogió con furia haciéndome doler el culo pero al mismo tiempo haciéndome gozar mucho más, hasta que por fin su leche me bañó el recto, me bombeaba y sentía yo sus contracciones de verga en mi ano distendido, hasta que se vació y me la sacó de golpe.

Mi culo estaba ampliado y sentí escurrir su leche de mí, me gustó y me quedé así, parando el culo, él me besó todavía las nalgas y me metió el dedo en el culito para sobarme por dentro aprovechando lo resbaloso que me lo dejó con su semen, no se como le hizo, pero incorporándose que me mete de nuevo la verga en mi culo, me dolió y grité más por lo distraída que me agarró que por el dolor, nunca pensé que me diera de nuevo, pero allí estaba dándome por el culo de perrito, me siguió cogiendo así, no se cuanto tiempo, pero ya era muy cansada la posición para mi, le pedí que me la sacara y que yo me le montaría, así lo hizo, y se recostó, yo poniéndome a horcajadas guié la cabeza de su verga parada hasta hoyo de mi culo, me empalé de un sentón y empecé a subir y bajar con su verga entrándome en el culo.

Sus manos entonces me llegaron al clítoris y me lo empezó a frotar, sus dedos me entraban en el coño al tiempo que su verga se me hundía en el recto hasta que me hizo venir más, y más, creo que esto fue suficiente para él ya que nuevamente me eyaculó en el culo y quedo al igual que yo agotada. Descansamos un rato y fumamos un cigarrillo, yo me levanté adolorida y toda así me puse mi batita…-Mi vida ya es hora que te marches! Le dije muy melosa…-Pero háblame por teléfono para que esto se repita muchas veces, estoy agotadísima, pero me has llenado riquísimo mi amor!

-Claro que te llamaré Daniela, estás que te pasas de buena y además eres la puta más rica que he conocido, y coges como ninguna, ¡te aseguro que seguiré siendo tu macho por mucho tiempo!

Mario se vistió y se fue de la casa no sin antes besuquearme en el portón mientras lo despedía, la verdad no nos queríamos separar, pero era ya bastante tarde, ya tendría yo oportunidad de darle las nalgas, así que sin darme mis calzones que me había quietado en la fiesta se fue y yo me metí a la casa para ir a acostarme junto a mi maridito que roncaba y ni cuenta se dio de lo rico que me enculó nuestro invitado en mi propia casa, ¡desde luego hasta la fecha no lo sabe!

Autora: Daniela

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Mis dos amantes maduros

Saboreaba el champán mezclado con mis jugos y me causó tal placer que mi orgasmo no se hizo esperar, él estaba muy excitado por el tamaño de su polla, bastante más grande que la que había saboreado anteriormente, me dejé caer haciéndola entrar en mi coño, comenzando a cabalgar esa hermosa polla lo que aumentó la excitación de ambos y nos corriéramos casi al mismo tiempo.

Me llamo Daniela, tengo 33 años, soy casada desde hace varios años, pero hace algún tiempo salgo además con dos hombres maduros, uno 10 años mayor que yo y otro 12, por separado, claro que no con ambos al mismo tiempo, aunque me gustaría, de tomas maneras lo que les voy a contar casi hizo realidad mi fantasía.

Había quedado que uno de ellos, el menor, para encontrarme a las 8 de la noche, iríamos a cenar, nos encontramos en el lugar que habíamos acordado, un restaurante muy romántico a la luz de la velas y lo suficientemente privado como para no despertar sospechas, mientras cenábamos comenzamos a hacernos proposiciones, caricias y besos, lo que me puso sumamente cachonda, por lo que al finalizar cerca de las 10 de la noche, me propuso ir a su departamento, como vive sólo en la ciudad, su departamento resulta un lugar ideal. Llegamos en pocos minutos y me ofreció un trago que yo acepté, y nos fuimos directamente al dormitorio, aunque nos recostamos en la cama vestidos, esto no nos impidió acariciarnos y besarnos lo que me puso mucho más cachonda, y por supuesto noté que él también estaba muy excitado por el bulto de su pantalón; le comencé a acariciar por encima del pantalón mientras la desabotonaba.

Me arrodillé en la cama para poder mamarle la polla, desprendiéndome el jeans, para que pudiera acariciar mi chochito, hábilmente me bajó el pantalón y separó la línea de mi braguita, comenzando a jugar en mi húmedo orificio. Yo se la estaba mamando con mucho gusto, y como no la tiene de gran tamaño, esto permite poder introducirla prácticamente toda en la boca, con lo que le aplicaba una especie de succión que por sus movimientos le enloquecía, él también me enloquecía a mi jugando alternativamente con mi ano y mi vagina, pero es tan hábil con los dedos que los ubicó de tal forma que pudo introducir dos dedos en mi ano y dos en la vagina, con lo que me producía mucho placer en una doble penetración facilitada por mis abundantes jugos. Mi imaginación volaba, y pensaba que estaba con mis dos maduros amantes, que me penetraban anal y vaginalmente mientras se la mamaba a mi otro amante.

Cuando me tuvo bien lubricada me ensartó de una y comenzó a follarme, no fue muy generoso ya que se corrió solo él y yo quedé aún más caliente, mientras acariciaba su flácida verga comencé a masturbarme, era tal mi calentura que me corrí enseguida, me froté con la pija de mi amante y por el momento quede satisfecha.

Minutos después mientras fumábamos un cigarrillo, me percaté de que ya eran las 11 de la noche y que había quedado con mi otro amante de encontrarnos en un hotel céntrico donde pasaríamos la noche, ya que mi marido estaría fuera de la ciudad hasta el medio día del día siguiente por motivos de trabajo, lo que me cuidé mucho de no decir, muy por el contrario me disculpé diciéndole que debía marcharme porque mi marido llegaría a la media noche, él se ofreció gentilmente a llevarme, pero yo le agradecí recordándole que sería peligroso que los vecinos me vieran llegar en coche con un extraño, por lo que le pedí que me acompañara a tomar un taxi, me arreglé un poco y salimos a la calle, como vive en un lugar céntrico, enseguida apareció un taxi que se detuvo a la primera seña.

Cuando llegué al hotel y di mi nombre en la recepción me indicaron que ya mi pareja me esperaba en la habitación, con lo que supongo que mi sonrojo aumentó, me dirigí al ascensor mientras sentía las miradas de los hombres del lobby del hotel en mis caderas, la que contonee un poco provocativamente, riéndome para mis adentro.

Ni bien entrar a la habitación me quité los jeans, la blusa y las bragas, quedando únicamente con liguero y medias ya que no tenía puesto sujetador, mi amante estaba ya desnudo y recostado en la cama, bebía champán, me acerqué y sin decir palabra subí a la cama y caminé unos pasos hasta él, tomé la copa que me ofrecía y mientras bebía un sorbo me acomodé para que a su vez él pudiera beber mis jugos, abundantes por la excitación, se acomodó y hundió su lengua entre mis piernas, yo dejé caer parte del champán entre mis pechos, el líquido corrió por mi vientre y se escurrió entre los labios de mi vagina, lo que le permitió saborearlo.

Me alegré de no haber follado realmente en mi cita anterior, ya que podría sentir un sabor extraño y descubrir mi engaño, claro que siempre podría decir que había estado con mi marido. Saboreaba el champán mezclado con mis jugos y me causaba tal placer que mi orgasmo no se hizo esperar, y al ver que él estaba muy excitado, por el tamaño de su polla bastante más grande que la que había saboreado anteriormente, me paré y tomando ubicación me dejé caer de golpe haciéndola entrar en mi ya muy mojado coño, comenzando a cabalgar frenéticamente esa hermosa polla lo que aumentó la excitación de ambos haciendo que nos corriéramos casi al mismo tiempo.

Yo seguía excitada y por lo visto él también ya que su polla seguía dura, por lo que seguí cabalgando y dejando volar mi imaginación deseando estar con mis tres hombres, mamar la polla de mi marido, y que mis dos amantes me penetren anal y vaginalmente, me corría una y otra vez bañando la verga de mi amante, y seguía caliente, sentía vibrar su miembro en mi cueva, trataba de comprimir aun más mi vagina para exprimir todos sus jugos, realmente estaba frenética, por fin sentí como él se sacudía, su corrida era inminente, mi último orgasmo, por ahora, nos corrimos los dos juntos, su verga me llenó con su tibio semen, quedé extenuada pero quería más…

Me recosté sobre su pecho para reponerme, tenía toda la noche por delante y aún seguía excitada por lo que esperaba que mi amante se repusiera para volver a follar, deseaba que me penetrara analmente, pero, eso, ya es otra historia.

Autora: Daniela

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Mi historia con mi cuñada

Bajé mi pantalón y así como estaba Daniela mirando también por la ventana pero oculta tras las cortinas la penetré y empecé un brutal mete saca con la excitación que me provocaba ver al esposo de mi Daniela a unos metros de donde me estaba tirando a su mujer, así llegué al mejor polvo que me he tirado en mi vida.

Me ponía a millón el solo pensar en volver a tirarme a mi cuñada, así que llamé a su casa como se que está pasando un mal momento con su marido y además se está tirando a un sujeto que no me cae bien por su arrogancia, y pregunté por Pedro su marido, claro que yo sabía que no estaba, pero era para comprobar que estaba sola y tuve mucha suerte estaba totalmente sola, así que sin avisarle nada me fui para su casa y le pregunté que si Pedro ya había llegado y me contestó que tal vez se demoraba porque estaba en los trámites del seguro de su carro, así que sin mediar palabra me acerqué y hábilmente la besé y traté de abrazar.

Esto la sorprendió mucho pero se veía insegura, le dije que era la mujer que más deseaba , que ninguna mujer me hizo sentir tanta pasión, trató de huir a su habitación pero yo la seguí y le pedí que abriera la puerta, ella se negó inicialmente pero le dije que si no le gustaba sentirse deseada, que lo del amante que tenia era diferente porque él tenía una esposa gorda y fea y que estar con ella era una experiencia fabulosa, y que conmigo era diferente porque mi esposa (su hermana) era igual de hermosa que ella, que yo lo estaba arriesgando todo por sentirla, sentir esa dulzura que lleva guardada hace tiempo, porque yo creo que ese sujeto que tienes por amante no te hace feliz.

Entonces se abrió la puerta de su habitación, me dijo entra. Tenemos que hablar, primero, quiero que todo esto sea un secreto, segundo, ¿quien más sabe lo que está pasando con mi amigo?, tercero, quiero tener sexo, no quiero enamorarme de nadie porque no se qué va a pasar con mi matrimonio, si puedes con esto adelante, no sin prometerme que será un secreto.

Así le prometí que nunca diría una sola palabra, se acercó a mí y me permitió que la besara en el cuello y pasara mis manos sutilmente por su espalda, se empezó a erizar y a pedirme que la tocara por todo el cuerpo, empecé por abrir los botones de su blusa uno a uno mirándola a los ojos para luego quitársela, apareció ante mí un hermoso sostén de color rosa con bordes de finos encajes que le hacían ver unos senos fantásticos que sin ser grandes estaban bien paraditos, empecé a besarla al rededor del sostén para luego bajar hasta ese vientre blanco y muy plano con un ombligo poco profundo que me permitía ver el fondo limpio que me llamaba para que tocara con el ápice de mi lengua, mirándola a los ojos vi en su rostro el deseo y el placer que le estaba provocando.

Aceleré el paso para bajar el pantalón y sorprenderme con semejante visón, la de mi querida Daniela en un tanga tipo seda dental con unos encajes que hacían juego con el sostén, y esas nalgas blancas y bien redonditas, les confieso que me temblaba todo el cuerpo y no sabía por dónde empezar así que opté por besar esas hermosas nalgas, mientras le acariciaba los muslos ella dejaba escapar unos pequeños gemidos que me excitaban aún más, luego me incorporé para poder pensar y llevarla a otro nivel de excitación pues de este momento dependía si se repetiría esta situación, le quité el sostén y saltaron ante mí un par de esculturas redondas pequeñas pero hermosas.

Unos pezones pequeños y rosados me estaban haciendo perder el control así que los toqué y los besé suavemente para comprobar que eran reales, Daniela no podía más y me pidió que la penetrara y yo le dije que esperara solo un minuto, pero ese era mi juego, hacerme desear así que bajé a atender su chochito, mordí el tanga y empecé a bajarlo con los dientes para ese entonces estábamos transformados, volví a su chocho y abriéndole las piernas pasé rápidamente y de un solo toque por su clítoris de mi lengua ella gritó y me dijo con voz temblorosa, Juancho, no me hagas esto por favor! cómeme ya!

Pero yo empecé a lamer ese chocho que tanto deseaba sintiendo así ese magnífico olor tan especial y ese sabor a miel que solo tiene mi Daniela, porque era mía en ese momento y así me lo demostró cuando unos segundos después me dio un orgasmo como pocos he visto en mi vida. Me tomó del pelo y me llevó con fuerza hasta ella y me hizo acostar en su cama para luego darme un beso y quitarme lo que me quedaba de ropa y darme una espectacular mamada de como 10 segundos pero con la intensidad de toda la vida, de un salto quedo encima de mí y abriendo bien su chocho puso mi glande en su entrada y despacito muy despacito empezó a deslizar mi pene en su interior, luego empezó a dar unos saltos que se fueron acelerando y hacerme sentir en la gloria, pero después de como 5 minutos se escuchó el ruido de un motor era Pedro.

Daniela me dijo dámelo ya que llegó Pedro, pero mi susto no lo dejaba salir, pero conté con la suerte que atrás llegaba otro carro era un amigo de Pedro y traía cerveza se oyó cuando este saludó y ofreció una cerveza a Pedro y luego destaparon el capot del carro para ver algo en el motor, en ese momento Daniela se levantó, yo ya estaba vestido y ella mirando por la ventana me dijo algo que todavía me tiene perplejo, -¿No quieres acabar lo que empezaste? yo rápidamente miré por la ventana y Pedro y su amigo estaban mirando el carro por dentro así que bajé mi pantalón y así como estaba Daniela mirando también por la ventana pero oculta tras las cortinas la penetré y empecé un brutal mete saca con la excitación que me provocaba ver al esposo de mi Daniela a unos metros de donde me estaba tirando a su mujer, así llegué al mejor polvo que me he tirado en mi vida.

Se lo eché por completo dentro, me vestí y bajamos a la sala cuando Pedro y su amigo entraron a la casa y nos saludaron como es normal, lo que no fue normal fue el apasionado beso que Daniela le dio a Pedro delante de los que estábamos ahí sorprendidos hasta Pedro se sorprendió ya que estaban cruzando un mal momento y teníamos entendido que hacía un par de meses no tenían nada como pareja, espero que haya contribuido para bien de los dos, y no me importaría no volver a hacer nada con Daniela pero si se repite les contaré.

Autor: Juanka

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Rubén me hizo mujer

La puso en la entrada de mi conchita, me la empezó a meter, me dolía mucho pero no me importaba, sentía su pedazo de carne dentro de mí, era como que me quemaba, pero sentía placer, después de un mete saca me puso en 4 patas y me la metió desde atrás, ahora lo sentía mejor, lo miraba y me embestía despacio pero profundo, yo le ofrecía mi concha para que me hiciera mujer.

Hola, mi nombre es Daniela, soy de Chile y tengo 20 años, descubrí esta página de relatos y me decidí a contar algunas cosas que me han pasado, estas historia son reales y las escribo porque descubrí que me excitan mucho. Les pido disculpas por la forma de escribir ya que es la primera vez que lo hago, ojalá les guste.

Primero voy a describirme para que se hagan una idea de cómo soy: Soy de tez blanca pelo castaño liso ojos cafés mido 168 aproximadamente, 60 kilos. Y mi cuerpo está bien formado, tengo senos pequeños, pero duritos, un culito paradito, redondo y de un porte que los hombres siempre me piropean o recibo alguna caricia, ya sea en el micro o en el metro cuando van llenos, tengo que reconocer que me gusta ser tocada en el micro o que se pongan detrás de mí y me pongan algún miembro justo en la raya de mi culito.

Sentía cosas ricas en mi cuerpo lo que me llevaba a masturbarme en mi pieza a la llegada del colegio entonces, desde niña me gustaban mucho el sexo siempre pensaba en penes, hombres, y como sería hacerlo, tenía una amiga que eran igual que yo y comentábamos de todo esto y nos excitábamos, así transcurría mi vida cuando conocí a Rubén, un tipo mayor que yo que me enseñó todo acerca de sexo, yo tenía 18 años y él tenía 28, a mí me pareció lindo cuando lo conocí, fue un día en el micro cuando iba a la escuela que me habló.

-Hola, me dijo… Hola, bien y tú…-¿Cómo te llamas? Daniela ¿y tú? Rubén…
Así nos fuimos conversando todo el camino.

Él era moreno, de 170 aproximadamente, cuerpo formadito, pelo corto, un mino rico como se dice acá. Mis padres trabajaban todo el día así que estaba sola casi todo el tiempo. Con Rubén nos hicimos buenos amigos, él iba para mi casa, escuchábamos música, nos reíamos, lo pasábamos bien, un día estábamos en mi pieza o dormitorio y comenzó a hacerme cariño por la espalda, mientras conversábamos me preguntó si había estado con un hombre antes yo le dije que solo me habían tocado y besado, nunca me habían penetrado – que sientes cuando te tocan, se siente rico le dije yo, ¿dónde te han tocado?, me dijo… lo más que me han tocado es el culo y me reí, es que lo tienes muy rico, te gusta le dije, si amor me dijo, como quisiera tocártelo, le tomé la mano y me recorrí mi culo con su mano, que rico me dijo.

Se acercó a mí y me besó mientras me tocaba las tetas, sus besos eran apasionados y me seguía tocando ahora bajo mi falda, sobre mi calzón que delicia era, estaba caliente me preguntó si quería ver su pene, nunca he visto uno de verdad, se bajó el buzo y me mostró su verga era grande gorda con la cabeza roja me hizo tocárselo y moverlo me sentía como una putita, con la pichula en la mano lo apretaba y lo movía rápido, el gemía de placer, luego empezó con caricias a mis senos y mi vagina yo estaba mojada me hizo chupar su pene fue una delicia aprendí al tiro, le daba besos, lo lengüeteaba, me lo metía de lleno en la boca.

¡Que bien chupas Daniela! ¿Te gusta?… ¡Síii! le digo. Olía a hombre, a sexo, era súper rico. Después me sentó en la cama, me bajó mis calzones y me lamió la vagina, que sensación más extraordinaria, estaba caliente, deseaba que me la metiera, que me culeara, deseaba ser suya, cada lamida me llevaba al cielo, yo gemía de placer, sabía chupar, eso era innegable, yo no aguantaba más y me corrí, soltó mis juguitos y los saboreó con toda su alma, ahora estaba lista para ser penetrada, es más se lo rogué, por favor métemelo, quiero sentirlo.

Me la puso en la entrada de mi conchita y me la empezó a meter, me dolía mucho, pero no me importaba entraba despacio, sentía su pedazo de carne dentro de mí, era como que me quemaba, pero sentía placer, después de un mete saca me puso en 4 patas y me la metió desde atrás ahora lo sentía mejor yo lo miraba y me embestía despacio, pero profundo, yo le ofrecía mi concha para que me hiciera mujer.

Luego me empezó a culear fuerte podía sentir sus bolas en mi culo, yo gemía como loca sabía que ahora no iba a parar de tener sexo, en eso apuró sus culeadas y me tiró toda su leche en mi espalda, sentí un líquido caliente, nunca había visto tanto semen y estaba toda chorreada en mi espalda y me goteaba por mi nalgas.

-Aaaaaah gemía Rubén, -Que delicia Dani eres una putita… Quiero culearte todos los días. -Quiero tu pija siempre amor.

Se despidió, porque luego llegaba mamá y si nos pillaba hubiera sido terrible.

Le conté a mi amiga Cathy no lo podía creer, quería todos los detalles, le conté y quedó caliente, ahí hicimos algo, pero después les cuento. Yo antes del relato era una jovencita, ahora, al final, me despido como una mujer que descubrió lo rico que es el sexo y gozarlo sin prohibiciones.

Ojalá les guste.

Autora: Daniela

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Daniela, casada y puta

Me taladró con ese verga tan rica, me entraba hasta el fondo y haciéndome dar grititos de gusto, me entraba y salía, me vine dos veces seguidas y él seguía limando mi coño, hasta que en la tercera me acompañó con su eyaculación llenando mi concha de su cálido semen, todavía semi erecto me la sacó y yo se la limpié de mis jugos y su leche, le di unas ricas chupadas y por fin terminamos.

Como ya lo han leído en mis anteriores relatos mi vida se había transformado a partir de lo complaciente de mi esposo conmigo, mi marido me halagaba constantemente y al mismo tiempo me permitía seguir con Edgar y Abraham, mis amantes en turno, durante más de seis meses, ya fuera uno de los dos de mis amantes me visitaban en casa dos veces a la semana y me cogían a su antojo mientras mi marido oculto nos veía y disfrutaba de verme cogida por alguno de ellos y al momento que se marchaba de casa mi esposo salía de su escondite y me penetraba también como ya era nuestra costumbre.

Al único que yo le ocultaba era a Mario, el arquitecto amigo suyo, al cual yo veía cada que el venia a esta ciudad, el único inconveniente con Mario era que sus visitas no sucedían tan frecuentes como a mí me hubiera gustado. Cerca de la llegada de la primavera mi esposo fue trasladado a otra entidad para supervisar la construcción de un complejo habitacional, con él se fue Abraham y por si fuera poco, también mi amigo Edgar se fue a estudiar a la Cd. De México, así que de repente me quede sola sin ninguno de mis hombres obligándome así a la abstinencia sexual, para mi fortuna muy pronto encontré a alguien que me llenara el coño y el culo mientras mis amantes no estaban conmigo.

Por instrucción de mi esposo yo tenía  que pasar a la constructora con cierta regularidad ya que allí me enviaba dinero cada vez que él no podía venir a la ciudad, de esta forma empecé a ir dos veces a la semana a este lugar, desde luego para la alegría de los tipos que allí estaban, pues yo seguía con mi costumbre de usar ropa bastante sugerente y muy corta dejando ver mis encantos.

La ciudad en la que vivo es de un clima caluroso permitiéndome usar constantemente ropas muy sugestivas, minifaldas muy cortas, vestidos entallados y muy translucidos, blusas vaporosas que permitían transparentar mis pezones y mi movimiento de cadera que es exagerado por el uso constante de zapatillas de tacón, siendo así objeto de piropos y obscenidades en la calle por parte de los tipos que me ven, desde luego esto me gusta, así que yo misma lo provoco al salir a la calle sin hacer uso de mi automóvil, pues me encanta que me vean y sentirme deseada, razón por la cual me gusta caminar y usar el transporte urbano de la ciudad, coqueteando y sintiéndome deseada.

En una de las ocasiones en que tuve que ir a la constructora iba yo vestida de forma atractiva, un vestidito muy corto de tela suave y translucida de color naranja y entallado dibujaba mi figura deliciosamente, y el uso de mis sandalias hacían que me moviera un poco más de la cuenta haciéndome lucir muy sabrosa, ya que en especial este vestidito me marcaba mis senos sin sostén debajo y mis abultadas nalgas de forma más que apetitosa para los hombres pues si me veían con atención se notaba mi tanga.

Al llegar a la constructora vi que no había mucho movimiento salvo una secretaria y dos hombres que se hacían cargo de algunos trabajos de limpieza en el exterior de las oficinas, al llegar los saludé y me dirigí a la oficina de mi marido, pero al hacerlo escuché algo que me resultó inconfundible, alguien estaba cogiendo allí mismo, puse atención y escuché como los sonidos venían de un pequeño almacén de papelería, con sigilo me acerqué a la puerta y para mi suerte esta se encontraba entreabierta, así que pude encontrarme con un cuadro erótico delicioso.

Allí estaba uno de los trabajadores cogiendo felizmente a una de las secretarias, eso no me hubiera sorprendido pues al no estar los jefes esto se me hizo muy común, lo que si me dejó boquiabierta fue el tamaño del miembro del tipo que se cogía a la chica, se me hizo enorme, cualquier mujer se sorprendería de su descomunal tamaño, instintivamente me pasé la lengua por los labios, era una verga capaz de enloquecer a cualquier mujer y vaya que la chica lo disfrutaba, se oían sus quejidos de manera especial cuando ella misma, montada como estaba sobre el hombre se introducía la verga hasta el fondo.

Desde luego ellos no se percataron de mi presencia y lo que más me intrigaba es que no alcanzaba yo a ver al tipo, al estar montada la chica no le podía yo ver la cara al dueño de tan formidable verga, solo la espalda de la chica y la verga del tipo cuando ella se sentaba y se la tragaba toda, me dio miedo seguir viendo más, pero la curiosidad me ganó, tenía  yo que saber quien era ese hombre y por la forma en que ella disfrutaba me entró implacable el deseo de ser yo la que estuviera cogida por él, y eso me mojó el coño de inmediato, haciendo un esfuerzo me retiré y me dirigí a la entrada del almacén…

-¡Hola! ¿Que no hay nadie aquí? Sonando mis pasos entré al pasillo, me dirigí a la oficina de mi marido y ya no escuché sonido alguno, creo que los sorprendió mi presencia y se habían detenido, desande mis pasos y me fui a la salida sin ir a la oficina, mi intención era que ellos salieran y así poder ver quien era ese hombre que me había inquietado, la curiosidad fue tremenda, al salir me ubiqué en un lugar del cual no me podían ver pero yo si, no pasaron más de tres minutos cuando salió la chica, iba como muy nerviosa y de prisa, poco después salió él, de hecho yo me sorprendí pues era un joven de los que trabajaban como auxiliares en topografía, era un joven que siempre me había parecido bastante cachondo y me gustaba, muy atractivo y de unos 22 años de edad, alguna vez lo vi acompañar a mi marido a casa.

Se llama José Luis pero en la constructora lo conocían como Pepe, al salir él de la oficina vi hacia donde se dirigía, así que sin pensarlo fui tras el, quería verlo de cerca, así lo hice y noté que entraba a las oficinas generales, hice lo mismo y casi choqué con el en la entrada, quedamos frente a frente, él me miró y me estremecí sin quererlo, era bastante más agradable de lo que yo lo había visto, él me miró también, en especial a mis tetas ya que mis pezones ya erectos punteaban bajo mi vestido…haciéndome la ingenua, pregunté por las demás personas, me dijo que habían salido casi todos, le pregunté por una de las secretarias, con la cual yo tenía  buena relación, y me dijo que había salido, entonces yo me presenté…

-Buenos días, soy Daniela, la esposa del Ing. Quevedo y vengo por unos documentos, pero necesito que abran la oficina de mi marido. Él se me quedó viendo barriéndome con la mirada como desnudándome toda, se notaba que era un cínico de primera, y me agradó no lo niego. -Mucho gusto señora, si usted quiere yo le abro la oficina creo que por aquí están las llaves. -Se lo agradeceré mucho, además quiero que me ayude con unas cajas que hay que mover (desde luego esto de las cajas era falso) espero que me envíe a alguien para que lo haga. -No se preocupe, si usted quiere yo le ayudo.  Se ofreció muy comedido.

Una vez encontrada la llave nos dirigimos a la oficina y el tras de mi, yo presentí su mirada en el movimiento de mis nalgas, intuía que me las miraba y las moví algo más de la cuenta para que notara mi culo sabroso.

En la oficina me senté y él no dejó pasar la oportunidad de verme las piernas y los muslos con descaro, yo me hice la que no me di cuenta y empecé a buscar unos documentos que desde luego no existían ya que todo había sido inventado por mi para que el me acompañara al hacerlo me paseaba y le meneaba las nalgas para que me viera ya que estaba segura que aun estaba caliente pues le interrumpí la cogida que le estaba dando a la secretaria, poniéndome de pie le pedí que moviera unas cajas con papeles, claro que tampoco era necesario pero lo hice para verlo más detenidamente…lo hizo y vi sus brazos fuertes y nervudos, se me antojo hacer lo mismo que la chica que vi con el allí mismo, pero me detuve, le agradecí y me despedí de mano y me estremecí al sentir su saludo.

-Este…en la tarde regresaré, ¿estarás aquí? Le pregunté tuteándolo entre insinuante y sonriente… -Vendré más tarde, ¡pero no quisiera estar aquí solita! Esperaba yo que este comentario le sonara digamos algo más prometedor y entre coqueta e insinuante le sonreí. -Bueno señora, en la tarde no hay nadie, pero si usted quiere yo vengo para ayudarle…¡en lo que usted quiera! Creo que esa propuesta incluía de todo y le sonreí muy coqueta, despidiéndome de nuevo e insinuándole también algo más.

-Espero encontrarlo en la tarde, ¡hasta pronto! Salí de la oficina moviendo mi culo para provocarlo y el me siguió con la mirada, al menos así me lo imaginé y me moví algo más insinuante.

Todo el resto de la tarde anduve muy cachonda la imagen de Pepe cogiéndome me traía loca, sentía mi coño mojadito y las nalgas se me estremecían, hice mis actividades y fui a casa, allí no me aguanté y me masturbé, metiéndome los dedos en mi mojada raja imaginándome que era Pepe quien me lo hacia, esto me puso más caliente así que me di un baño delicioso, me esmeré en mi arreglo y vistiéndome con una faldita roja cortísima y un top del mismo color, mis sandalias de tacón y me calé mi tanga.

Salí nuevamente para ir a la constructora, necesitaba ser cogida y no se me escaparía ese chico, la tarde ya estaba cayendo y era bastante calurosa, así llegue a la constructora, al principio no vi a nadie, eso me desconcertó, solo esperaba que no estuviera vacía, entré y escuche música, venia de una oficina al fondo, me dirigí allí y en ella estaba Pepe, sentado y bebiendo una cerveza.

-Hola, ¡pensé que no estarías! Le comenté sonriente -La verdad Señora no debía yo estar aquí, ni yo ni Usted. Me dijo amablemente y me miró fijamente, esto me puso algo nerviosa, Pepe se levantó de su asiento y me ofreció sentarme, lo hice y le mostré una buena proporción de mis muslos, los cuales vio descaradamente, creo que él sabía lo que yo esperaba.-¿Gusta beber una cerveza?, ¡hace mucho calor hoy! -Oh está bien, solo espero que no venga nadie y nos vea aquí…¡bebiendo! Le dije sonriéndole coqueta y descaradamente me senté para que viera más de mis piernas cruzándolas lentamente.

-Yo se porque vino usted Daniela. Me dijo muy seguro de si mismo. Yo bebí y me hice que no lo escuche, el se acercó a mí y de pie me toco el cabello que yo llevaba suelto al tiempo que me decía: -Huele delicioso y se ve muy bien vestida así, esta usted muy bonita y muy buena, discúlpeme que se lo diga. Yo le sonreí y le coquetee con la mirada. -¿Tú crees? Le contesté mimosa, -Lo malo es que mi marido no piensa como tú, mira que me ha dejado solita.

-Si usted quiere eso se puede componer. -¿Ah si? ¿Y como crees que se pueda arreglar? Le dije levantándome del asiento y poniéndome frente a él, creo que ya estaba todo dicho entre nosotros…me tomó de las manos y me jalo hacia él, me abrazó por la cintura y me besó tiernamente primero, luego impúdicamente me introdujo al lengua en la boca y yo se la succioné, sus manos mientras bajaron a mis nalgas, como probando la dureza de las mismas…su boca bajó a mi cuello y yo gemí suavemente, ahora sus manos subieron a mis senos y me los apretó delicioso…

-Ah que rico! Le dije muy caliente. -Estás deliciosa, que pendejo es tu marido al dejarte solita y se nota que eres bien cachonda! Al tiempo que me decía esto su mano se fue entre mis muslos, me apretó el coño así como me tenía, yo abrí las piernas y le permití que jugara con mi conchita cubierta por mi tanga, enseguida me volteó quedando yo de espaldas, me besaba la nuca y me apretaba las tetas al tiempo que sacándose la verga del pantalón, me la frotó en las nalgas, yo me empiné y le ofrecí más mi culo, Pepe me levantó la faldita y me acarició el culo, me sobó su verga en las nalgas:

-¿La quieres probar verdad puta? -Siiiii, ¡me muero de ganas por que me la metas!

Él me volteó de nuevo y yo le acaricié su verga con mi mano, estaba enorme, dura y gruesa como ninguna que yo hubiera visto. -Ven, siéntate aquí, le dije señalando el sillón giratorio, una vez que lo hizo me incliné ante él y le hice la chaqueta a su tremenda verga, la acaricié con mis dos manos y sacándome el top le mostré mis senos y los froté contra su verga, haciendo un tibio canal entre los globos de mis tetas, le froté más y lamí la punta de su verga mientras esta corría entre mis senos inflamados de deseo, luego bajé mi boca y lo atrapé, le chupé la verga y me la metí toda mamándosela deliciosamente hasta hacerlo gemir. -¡Puta que rico mamas! ¡Sigue mamacita lo haces delicioso!

Yo no necesitaba más en la boca, quería que me la calara en el coño, lo dejé sentado como estaba, me puse de pie y me deslicé la falda y me quité el top quedando desnuda para él, me bajé la tanga hasta quitármela, me abrí para montarme en él y me puse saliva en el coño, estaba yo temblando al imaginar como la sentiría dentro, me monté en él y me dejé caer sobre su verga despacio, como saboreando cada centímetro, debo admitir que me amplío al entrar, sentí que me expandía el coño, pero me dejé caer suavecito, saboreando cada pulgada introducida en mi coño.

Que delicia, era tremendamente gorda y al sentarme en ella por completo me extasié y dejé que él me bombeara, al tiempo que reapretaba las nalgas de una forma exagerada, con lo cual solo exacerbó mi placer -Que estrechita estás mamacita, yo me movía subiendo y bajando y él me empujaba de las nalgas haciéndome que me entrara completamente, como estaba yo de frente me empezó a chupar las tetas divinamente, uno de sus dedos traviesos me entro en mi fruncido chiquito y me empezó así a dobletear, su verga en mi cocho y su dedo en mi culito que se contraía de gusto, yo lo tomé del rostro y lo empecé a besar con toda mi experiencia, olía y sabía a cerveza y su olor a macho me excitó más.

Que rica verga tienes chiquito! Que enorme está, me llegas hasta el fondillo papacito, él estaba prácticamente vestido, solo su verga salía por la bragueta de sus jeans, los sentía ásperos pero me deleitaba, le abrí la camisa y le acaricié el pecho sin dejar de moverle mi culo en círculos con su verga en lo profundo de mi raja, le quiete la camisa y sentí su peche en mis senos, el me seguía bombeando el coño con su enorme miembro y su dedo no dejaba de perforarme el ano, estaba yo enloquecida , el me dejaba mover y empecé a subirme y bajarme empalándome en esa monstruoso pene, entonces me vine la primera vez, me contraje del coño y sintió mis presión en su verga:

-Mamacita. -¡Que rica conchita, tienes perrita puta! Así exprímela y sácame los mocos…Yo seguí moviéndome mientras me venía, estaba ya sudorosa, él me sujetó de las nalgas y se puso de pie, cargándome sin sacarme la verga, me llevó en vilo hasta un escritorio que estaba allí, me sentó y de pie me empezó a clavar la verga a un velocidad tremenda, me aceleraba en sus embestidas y luego me la metía con lentitud, en seguida me levantó las piernas y se las echó en sus hombros, yo tuve que poner mis manos atrás apoyándome para resistir, él no paraba de bombearme, así como me tenía  de clavada me hacia dar grititos a cada metida que me daba, yo estaba en el cielo con su tremenda verga hundiéndose en mi coño mojado.

Me vine de nuevo y él seguía bombeando, me sacó la verga de repente y agachándose ante mi se dio a chupar mi panocha mojada: -Ah que rico te sabe preciosa, se nota que no te han dado en mucho tiempo, estas apretadísima! Me siguió chupando el coño y su dedo me buscó el ano de nuevo, así mientras me mamaba la panocha su dedo me ensartaba, su saliva y mi jugo escurrieron hasta mi fruncido culito y su dedo me lubricó, depuse me volteó dándole las nalgas, me colocó la verga en la entrada de mi coñito y de un golpe me la metió con gran fuerza, tanto que me sacó hasta mis peditos de lo fuerte que me la clavó, yo me sentí apenada por esto, pero él se rió y me dijo:

-Puta, estás tan estrecha que hasta te despedorré, ahora lo voy a hacer de verdad. Yo no entendí esto, pero Pepe me sacó la verga del bollito y me la dirigió al culo, yo me asusté de momento y me negué: -¡Noooo! ¡Por el culo no! ¡Lo tengo virgen! Le dije mintiéndole.

Desde luego esto no lo detuvo: -Que rico mamacita, así te lo voy a desquintar y me lo agradecerás toda la vida…

Diciendo y empujando, su verga me forzó el contraído ano, me dolió cuando me entró y me hizo sollozar, me jaló de la cadera y me la entró toda a lo salvaje, sentí que mis lágrimas afloraron y grite al sentir su verga hasta el fondo de mi culito totalmente distendido, entonces, así como me la hundió me la sacó de golpe, yo me quedé con el culo abierto, sentí que me jaló el tejido de mi recto y que tiró de mi ano floreándome el culo,  me quitó del escritorio y me llevó al sillón.

-Ponte hincada allí, dame el culo aquí te la meteré mejor, ¡perra puta! Yo obediente me puse de rodillas en el sillón y le ofrendé mi culo abierto, Pepe me ensalivó el ano de nuevo y se ensalivó la verga, me la acomodó y de nuevo de un golpe me la hundió hasta que sentí que me tronaba por dentro, así me tuvo, me hizo llorar y suplicar que se detuviera, pero le valió madres, me entraba y salía a su antojo, mi culo me ardía horrible pero él no se detenía, al contrario me daba con más fuerza, me hacia doler a cada embestida y yo empecé a lloriquear, le suplicaba y nada, solo me la metía más duro, que bruto, solo jadeaba y me decía obscenidades de mi culo y de mis nalgas, en eso le llegó su momento.

Me la hundió con más fuerza y empezó a descargar sus mocos en mi culito dolorido, pero al mismo tiempo me seguía bombeando, era terrible pero me tenía  enfebrecida dándole el culo, así hasta que terminó, sudoroso y jadeante me la sacó, yo me quedé así con las nalgas en alto, me quise sentar y me dolió el culo, me senté de ladito mientras la leche de Pepe me escurría, al limpiarme con un pañuelo que traía en mi bolso me di cuenta que estaba yo sangrando, me había rajado el culo y estaba escurriéndome sangre y semen, creo que esto le convenció de que aun era virgen del culito.
Me le quedé mirando con mis ojos llorosos, me miró también y me sonrió, fue hacia mi y me abrazó, me acarició muy suavemente y me besó con ternura:-Te quiero coger de nuevo mamita, nunca cogí a alguien tan sabrosa como tú… Esto me halagó demasiado, en especial por venir de alguien tan joven y espontáneamente lo besé en la boca con mi lengua.

-Si mi amor, quiero que me cojas mucho, ¡pero por favor ya no por el culito! ¡Llévame a un hotel, quiero que me cojas mucho más! Le dije muy caliente.

Nos vestimos y salimos de la constructora, ya era de noche y estaba oscuro caminamos un tramo de calle hasta que pasó un taxi, lo abordamos y nos llevó a un hotel cercano.

Tan pronto entramos a la habitación me arrojé a sus brazos, estaba yo con más ganas de seguir siendo penetrada por ese chico lindo y vergudo, me fui a la cama, me desnudé completita y recostándome me abre de piernas mostrándole mi panochita abierta, él se desnudó de inmediato, se dirigió a mi coño y me lo chupó belicoso hasta casi hacerme venir, enseguida se trepó en mi y me la metió, yo le enredé mis piernas en su cadera y empezó a bombearme rico y constante, me hacia gemir, me le entregué como a pocos, lo besaba y mis manos lo atrapaban por la espalda, mientras mis piernas y muslos lo atrapaban, gemía y gozaba mientras el me seguía bombeando, casi estaba a punto de venirme cuando le pedí que cambiáramos de posición.

Porréame mi vida, ¡cógeme de perrito mi amor! Me volteé y le ofrecí las nalgas, me la metió en esta posición haciendo me gritar de gusto, que chico más caliente, me bombeaba incansablemente, de nuevo me vine y contrayendo mi panochita le di un nuevo orgasmo al mismo tiempo él me inundó de su leche caliente y abundante.

Descansamos fumando un cigarrillo, Pepe ordenó servicio al bar y nos trajeron bebidas de ron como yo se lo pedí, bebimos unos tragos y me lo llevé a la ducha, lo bañé y me bañó, le chupé la verga en el baño mientras lo enjabonaba, estaba yo encantada con ese chico, después volvimos a la cama ya bien bañaditos, me puse a chuparle la verga y él me volteó para comerme el coño en un rico sesenta y nueve, yo estaba con más ganas, la ducha me había relajado y le pedí que me cogiera más.

-¡Puta Daniela! Eres bien puta y golosa, ¡pero me fascinas mamacita!

Yo le seguía mamando esa verga enorme ya crecida en todo su esplendor, ahora me le monté y me hundí su pene, me moví y le di mis ricos apretones con mi coño, lo sentí estremecer y más me movía para hacerlo gozar como nadie, entonces atrapándome por las nalgas empezó a bombearme de abajo hacia arriba, que delicia de cabrón, me levantaba con sus embestidas y me dejaba caer ensartándome todo, me salí de él y me cogió de patitas al hombro, que delicia de nuevo, yo me vine otra vez y él nada, así me tuvo y me empezó a chupar mis pies, las plantas y los deditos diciéndome que le gustaban mis piecitos, me estremecía una y otra vez con sus penetraciones, no aguanté y nuevamente me vine, pero ahora quería yo probar otra cosa…

-Papi, culéame hasta el fondo, meteme la verga en el culo, te deseo sentir así de nuevo, no importa que me lo rompas más, ¡culea a tu puta mi amor! No se dijo más, me volteó y me puso en cuatro, me abrió las nalgas y me chupó el fruncido ano, me embarró saliva y me la dejó entrar despacio al principio…

Luego con fuerza como la primera vez, me hizo gritar y chillar pero me dio como quiso, al final mi ano era una funda caliente y amplia que se abría devorando esa verga que me estaba matando de gusto, se vino en mi ano y yo me relaje dejando que me disfrutara.

Nunca había gozado tanto como con ese chico, por lo menos no hasta ese tiempo, agotados ambos nos quedamos dormidos, desperté hasta ya bien entrada la madrugada, estaba toda adolorida, olía a puta y leche de mi amante, eran cerca de las cinco de la mañana, me levanté para ir al baño y él despertó también, regresé del baño y para mi asombro su verga estaba cargada y erecta para mi, me agarró y me acosté junto a él, me empezó a acariciar y yo cedí de buena gana, me besó el cuello, me mamó las tetas y no dejaba de halagarme con palabras, hasta que yo misma le pedí: Cógeme papacito, móntame más, te deseo!

Sin hacerse del rogar, se me encimó y me taladró con ese verga tan rica, me moví y me entraba hasta el fondo, estaba yo una vez más trabada, así me tuvo, encima de mi, disfrutándome y haciéndome dar grititos de gusto, me entraba y salía, me vine dos veces seguidas y él seguía limando mi coño, hasta que en la tercera me acompañó con su eyaculación llenando mi concha de su cálido semen, todavía semi erecto me la sacó y yo se la limpié de mis jugos y su leche, le di unas ricas chupadas y por fin terminamos, nos vestimos sin prisas, bromeábamos y jugueteábamos como novios.

Salimos del hotel, esperamos un taxi y me llevó a casa, todavía en el taxi nos besamos y me acariciaba para asombro del conductor que sonreía con simpatía hacia nosotros, al bajar del taxi me acompañó hasta la puerta de mi casa, me besó y regresó al taxi, no sin antes hacernos la mutua promesa de seguir cogiendo tan rico como en esa ocasión…

Así sin más cuento, ante la ausencia de mi marido y mis amantes, muy rápido conseguí quien los sustituyera y con mejor resultado no podía ser, ya que ese niño me había dejado más que satisfecha y seguiría siendo suya aun por mucho tiempo así no me importaba que mi esposo estuviera ausente de casa el tiempo que quisiera y que su trabajo se lo exigiera!

Al fin que sola no me la pasaría y buena ración de verga había para mi conchita y mi culito.

Autora: Daniela

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Ducha incestuosa

El jabón se pierde entre las nalgas de su hija y recorren todo su contorno, la tentación de seguir hacia otras partes de aquel cuerpo lo seducía y lo tenía con la respiración acelerada. El jabón y sus manos ya no tenían control y recorrían impunemente sus tetas… parado detrás de su hija, abría completamente las palmas de sus manos sin llegar a poder abarcar toda la superficie de sus tetas.

Luego de regresar de un día de playa y sol, el relato nos encuentra en la habitación de los padres…

Se encuentra una familia alojada en un hotel para pasar sus vacaciones. La familia estaba compuesta por el matrimonio, una hija de 18 años y un hijo de 19. Luego de regresar de un día de playa y sol, el relato nos encuentra en la habitación de los padres…

-Raúl! -Si…-Mirá que me llevo el auto porque quiero ir a comprar las telas que vi ayer….y después ver la exposición… y no quiero hacerte ir porque se que te aburre…-Si… no hay problema Seguramente demoraré un par de horas… y mirá que Danielito se va a la casa de su amigo…

Dada la situación su hija estaría sola en la otra habitación, con lo que decidió ir por si necesitaba algo… antes de entrar sintió ruido de una ducha, con lo que imaginó que su hija se estaría bañando… y una sensación perversa recorrió su mente, quizás alimentada por todas las adolescentes que observó en la playa, que también en el fondo incluía a su hija, que claramente mostraba signos de ya no ser una nena.

Con un morbo casi enfermizo, ingresó a la habitación y buscó la manera de espiar a su hija en la ducha, sabiendo que el resto de la familia demoraría en regresar.

Se acercó a la puerta del baño pero al estar cerrada se frustraría su intención y no sería fácil abrirla sin que su hija se diera cuenta. Pero su respiración se aceleraba y su deseo de espiarla aumentaba y esta era su oportunidad. Pensó en alguna excusa para entrar al baño e idear una situación en principio inocente pero que sería delatado por la erección considerable que ya presentaba con lo cual debía actuar con cuidado.

Ingresa suavemente al baño, que presentaba un gran espejo y la ducha se encontraba a su derecha, recubierta por una mampara de vidrio que solo permitía observar los contornos de su hija, lo que lejos de decepcionarlo alimentó su perversidad por querer ver más. Se quedó un momento estático y pese a abundante vapor su hija logró reconocerlo…

-Papá!,… ¿que hace?… no entres al baño,… ¿no ves que me estoy duchando? -Bueno,… ya se,… es que estaba buscando una cosa,…-Bueno,… pero me estoy duchando,…-Si,… ya me voy,…-Bueno,… espera,…antes de irte,… ya que estás ahí,… alcanzame el champú! -¿Cual? -Ese verde aquel que está ahí arriba…-Tomá… -Gracias…. y que esperás… dale salí que me estoy duchando…-Bueno no te pongas así…

Aprovecha que estaba abierta la mampara para darle el champú, y sin perder esta hermosa oportunidad, trata de ver y observa que su hija, por un tema de pudor le daba la espalda… lo que no impidió continuar con su plan…

Contempla a su hija de espaldas y demora lo más que puede en irse… recorre con su vista todo el contorno de las hermosas nalgas bien formadas y firmes.

-¿Sabés que tenés una linda cola?…-¡Papá!… no te desubiques,… ¡soy tu hija!…¡andate por favor!  -Solo te digo que tenés linda cola,.. Nada más…-Por favor no te desubiques!…no te lo digo más andate!… -Bueno,..Soy tu padre,… no seas mala con tu papi,…-Papá,… por favor,… mamá ya debe estar por venir…-No,… tu madre va a demorar y tu hermano se fue….así que nadie va a venir en un rato…

-Bueno,… pero ubicate,…soy tu hija,… no seas degenerado…-¿Puedo hacerte una pregunta? -Bueno… dale… pero andate rápido… -Usas tangas metidas en la cola…¿no? -¡Papá!…(sin dejar de dar la espalda a su padre) -Cuando andas en la casa vestida en ropa interior,… o en la playa… no puedo dejar de verte la cola…-Ay,… papá sos un pervertido,… soy tu hija… y dejá de mirarme la cola y salí por favor!…-Dejame enjabonarte…-No papá,.. salí por favor…-Dale, …no seas así con papi….

Completamente cegado por la excitación que le provoca su hija, ya estaba dispuesto a seguir hasta el final… toma el jabón e ingresa a la ducha…

-No!.. papá, ¡Noo! -Dale,…vení que te enjabono las espalda…¿me vas a decir que no te gusta?… -Bueno, pero después te vas…

La confianza que le daba por ser la nena mimada de papi, le permite tomar la situación como una muestra de afecto y dulzura de su papi… disfruta del jabón deslizándose suavemente por su espalda… y escuchar la voz de su papi que le hablaba tiernamente al oído…

-Mmmmhh….has crecido,…-Obviamente… ya no soy una nenita… tengo 18 años…-Si,… ya veo…

-Pero,… era solo la espalda,…no vale…-Bueno,…dejarme enjabonarte la cola un poquito…-Bueno,.. un poquito…-Acércate,.. No te alejes,… así no te puedo enjabonar bien… -Bueno…-Sí está bien, así, quedate así…

El jabón perversamente se pierde entre las nalgas redondas de su hija y recorren todo su contorno… y pronto la tentación de seguir hacia otras partes de aquel cuerpo, lo seducía y lo tenía con la respiración acelerada…

-No,… no,… las tetas no,… ¡papá no…! Dale un poquito,.. solo un poquito,…-No por favor,… esto no está bien… ¡soy tu … hija!… no papi… no….

El jabón y sus manos ya no tenían control y recorrían impunemente sus tetas… parado detrás de su hija, abría completamente las palmas de sus manos sin llegar a poder abarcar toda la superficie de sus tetas, las masajeaba y las apretaba y con movimiento hacia delante cerrando sus dedos para terminar acariciando sus pezones.

-Que tetas divinas que tenés,… son tan grandes y firmes… que divinas…-No por favor,… las tetas no,… es mi punto débil…-¿Siii? Si,..,si,…asíii,… en los pezones siii,…siiii…. asssiiiii…-Como te gusta que te acaricie los pezones, sos bandidita. -Si,.. si,agarrámelas,…así,…así…-¿Así? -Si,… dale,.. assiiii… aaahhhh…aasssiii…

Con los movimientos descontrolados, y estando aún de espaldas a su padre… rozó con su cola sin querer, aquella erección descomunal de su padre…

-¡Papi!… ¡como estás!… se te va a romper el short…no te quedes así,… sacate el short,..dale,… sacatelo,…sino te lo saco yo! -Bueno,…esperá….

Con un poco de trabajo debido a la erección que poseía, le permitió a su hija contemplar su miembro superhinchado a punto de estallar… la situación dejó con la boca abierta a su hija… y casi sin respirar le dijo…

-¡Papi….la tenés enorme!… ¡me imaginé que la tenías grande pero me quedé corta! y que dura se te puso!…-No es para menos…-¿Fue por mi?… ¿no? -Si,.. sos la nenita de papi… divina…

-¿Sabés papi que mi amiga Daniela me contó que la de su padre mide 26 cm.? -¿Como es eso?… ¿y ella como sabe?…-Porque me contó que una vez se la midió… y después se la chupó…-Me encanta que tengas esas amigas bandidas…-Ella me preguntó cuanto medía la tuya… pero me parece que no anda muy lejos de la de su padre… ja,ja….

-Bueno después te dejo que me la midas así le contás a tu amiga…-¿Y también te gusta que te la chupen? -¡Claro!…-¿Así?,…¿te gusta que te la chupe así?… mmhhh…

-Si… así… ponétela toda en la boca… entrala y sacala de tu boca…

-¡No me entra toda en la boca!….-De a poquito así….así ¿Así te gusta….? y con la lengua también te gusta…-¡Siiii!…. chupa…chupa…-Mmmhhhh…

-Aaaaaaaahhhhh….así….así…. así…. Aaaahhhh… más rápido!… más rápido!…aaahhhh… -Voy a acabar…. aaahhhh……ahhhhhh…acabo!…acabooooo!… -Adentro de la boca nooohhh, papi, nooohhh….aaaassiiiiiiiaaahhhhhhhh…!

Tres chorros salieron violentamente y fueron a parar a la cara y las tetas de su hija….

-Guauuu,…papi…que manera de acabar… por favor!.. Cuanta leche… ¡por favor!… sos una catarata… bueno obviamente con esa pija como para no acabar así…

-¿Te gustó? -¡Por supuesto papi! -Tenemos que repetirla otra vez ¿no? -Si,…cuando estemos solos,… lo repetimos… va a ser un secreto entre nosotros…¿no? Si,… claro Sacame de una duda,… lo planeaste o se dio así nomás…-Jaja… es un secreto…

-Te caliento ¿verdad?…yo sabía,.. ¡Sos un calentón y un degenerado!.. Hijo de puta… te gozas tu hija… jajá…

-Pero te gusta,… ¿no? Claro,…me encanta tenerte a mil…¡y ser tu putita!… pero prepárate que te quiero solo para mi… y además probar otras cosas…¿no? -Así, me gusta…

-¿Sabés?… en la casa de Daniela hay un jacuzzi… ¿porque no vamos un día y la pasamos a mil?… pero… mirá que tenés que cuidar el surtidor… mamá va a tener que esperar, ja,ja…

Autor: PITHON

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