Le chupo la cola y se la dilato

Se la chupo y se la lleno de saliva ya que con eso empiezo a sentir como se le comienza a abrir y como le late el esfínter, así que empiezo a coger ese culito con mi lengua, cosa que la vuelve loca, luego le escupo el agujerito y le meto un dedo. De sólo imaginármelo se me pone muy dura la pija, así que se los cuento para que a ustedes les pase lo mismo.

Llego de trabajar y encuentro a mi hembra acostada boca abajo, con un vestidito finito, una leve pintadita y unos  zuecos de corcho. Así es como me espera mi putita cuando llego los sábados tipo 17.00 horas.

Al verla así no puedo hacer otra cosa que desvestirme y poner mi verga en su boquita, la cual chupa con una admiración increíble. Puede estar hasta una hora chupándome la pija y yo mientras tanto me fumo un cigarrillo y con una gomita, le ato el pelo para que no le moleste en su hermosa tarea, mientras que le voy diciendo lo mucho que le gusta chupar pija, tomar leche y ser mi putita.

Cuando me canso de que me chupe la pija, la pongo al estilo perrita en el borde del somier para que me quede justo a la altura de mi verga. Le hago apoyar la cabeza y las tetas en la cama para que se le pare más el culito y quede bien abierto. Luego lo chupo un poquito y chupo los labios de su conchita gordita que tiene, eso la vuelve loquita, sólo con comerle la empanadita y llenársela de saliva se pone loquita y muy caliente, ni les cuento si encima le paso una manito por abajo y le aprieto un poquito los pezones, pero bueno eso se los contaré en otra oportunidad. Lo que ahora quiero contarles y mostrarles, es como goza esta putita mía cuando le hago la cola.

Se la chupo y se la lleno de saliva ya que con eso empiezo a sentir como se le empieza a abrir y como le late el esfínter, así que empiezo a coger ese culito con mi lengua, cosa que la vuelve loquita, luego le escupo el agujerito y le meto un dedo, así voy sintiendo como le entra más o menos dos centímetros, un poquito más de saliva y saco el dedito para esta vez acompañarlo por otro dedito con saliva y luego los dos deditos juntos.

Es algo increíble tener a una putita así entregada al placer y los deseos del macho, sabiendo que todo el control está en dos deditos. Juego con su culito hasta que noto que mis deditos entran cómodos y es ahí cuando los retiro para pajear mi verga que está súper agarrotada y caliente. Me paro justo detrás suyo y se la apoyo en la entrada de la concha, comenzando a enterrársela para que se relaje y se caliente más, pero enseguida se la saco y ya sabe que su colita va a quedar rota en poquito tiempo.

Apoyo la cabeza de mi pija en la entrada de su culito estrechito y cerrado y empujo un poco para que entre más o menos hasta donde mis dedos la dilataron. Luego paso mis manos para adelante y comienzo a pezonearla, rozando la punta de sus pezones con la punta de mis dedos y dándole unas pequeñas apretaditas a medida que le voy metiendo centímetro a centímetro mi verga en su culito.

Al principio se pone un poquito tensa pero cuando le entran más o menos 3 ó 4 centímetros de verga, ya su culito se le empieza a amoldar, su lujuria empieza a fluir y es ella misma la que me empieza a pedir a gritos que le rompa el culito, empujando su colita hacia mi verga, que le de bien fuerte, aunque cuando lo hago, a veces me voy de rosa y le pego unos pijazos tan fuertes que le llega muy adentro, se asusta y me grita que le dé más despacio, pero difícilmente yo a esa altura escuche su pedido.

Como la tengo en posición de perrita, le vuelvo a a bajar la cabeza para que la apoye junto con las tetas en la cama y le agarro las manos por atrás, para explicarme mejor, la agarro fuerte de sus muñecas, me tiro para atrás y se la clavo toda hasta el fondo. Lo único que puede hacer es gritar y retorcerse de placer, así taladro su cola un buen rato hasta que le queda bien abierta y ya no le duele absolutamente nada, entonces la dejo levantarse.

Bueno estimados lectores, esto es sólo una de las formas en que gozamos con mi hembrita y quería que la conocieran, y si pudieran ver cómo le queda la cola después de que su toro le pega una buena enculada…uuufffff

Espero sus comentarios y sugerencias.

Autor: Darío

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Una bella orgía

Robiño se la comenzó enterrar de a poco entre los gritos de mi mujer, hasta que sus bolas comenzaron a chocar con las nalgas de mi esposa y comenzó a bombearla, mi mujercita quedó sin poder articular palabra, mi mujer tuvo unos 3 orgasmos, le blanqueaba los ojos, se retorcía, gritaba que le chupen sus tetas, el negro lanzó un alarido, estaba eyaculando dentro de mi mujer.

Esto que les relataré es por que siento una manera de desahogarme de todas las cosas que me pasan, que si bien me agradan pero a veces me siento como que si todo el mundo me viera como a un perfecto cabrón, por todo lo que hacemos con mi mujer y yo, pero a la vez me agrada por que con mi esposa la pasamos bien nos gusta lo que hacemos y gozamos del sexo como no tienes idea. Ella en cuanto a su trabajo tiene todas las consideraciones de su jefe, le compra buena ropa, siempre la lleva a sus convenciones, o seminarios, cenas con ejecutivos, etc. Pero siempre vaya donde vaya, sin calzones, ni tangas o sea tiene que estar lista para lo que se le antoje a su jefe. Como veras no hay día que no se la coja. A decir verdad mi esposa es muy simpática y tiene muy buen cuerpo.

En un fin de semana nos fuimos a la quinta de uno de los amigos de su jefe, lo llamo así por que a la final él paga todo, aparte del buen sueldo de mi mujer, y a Juan su amigo entrañable que coadyuva con él con los gastos. Darío un amigo de Raúl, en su quinta estaba acompañado de un socio brasilero, estaba nadando en la piscina cuando llegamos, entonces lo llamó para presentarnos, salió de la piscina un negrazo de 1,90 aproximadamente de alto y bien fornido,  en su malla lo primero que se denotaba era un vergazo tamaño familiar, yo particularmente me impresioné mucho, una vez presentados nos tomamos un whisky y a la piscina, el jefe me preguntó si trajimos mallas, le dije que no, a lo que Juan repuso que no era necesario, ya que la quinta estaba bien cercada y que nadie podía ver nada desde afuera, así que fuera ropas…

Serían las 2 de la tarde, la parrillada estaba en su punto, ya que Darío había sido experto en esa materia. A mi esposa la empujaron a la piscina con ropa y todo y Juan gritó, todos contra ella y se largaron a la piscina, en un santiamén estaba desnudita, parecía que querían sacrificarla, la pusieron de espalda en el agua, flotando ella a ellos le llegaba el agua a la cintura, Darío le agarraba los brazos, Víctor le abría una pierna y Juan la otra y el brasiquiño en medio de sus piernas, pero mi jefe como siempre manda mÁs, me dice, Alberto ya sabes, tú pega, prepáralo a Robiño, así que entré al agua, le tuve que sacar su malla y pajear su vergota que ya la tenía media parada, y tuve que pasarle la lengua por que no entraba todo en mi boca solo la cabezota, con decirte que a ellos el agua les llegaba a la coyuntura y a él le llegaba a medio muslo, parecía un tolete reforzado o forrado con goma negra.

Cuando ya sentí que fluía de su glande un poco de líquido seminal él me apartó y se acercó hacia mi mujercita, la tomó de sus nalgas y yo tuve que enfilar su verga con una mano  hacia su conchita, con mi pulgar e índice de mi mano izquierda le separé sus labios vaginales, lo que vi era algo que no se como explicarlo exactamente, es decir todos tenían sus vergas paradas incluso la mía y el negro la comenzó a penetrar centímetro a centímetro y mi esposa queriendo evitar sin poder hacerlo solo gritaba que no se la metiera, que la estaba desgarrando, entonces Darío me dijo anda, a mi baño y trae un gel de pomo verde, salí, fui y traje, era de esos gel que se usa para los coitos anales, por lo que leí en las instrucciones, se lo llevé y como siempre las órdenes del jefe de mi mujer, Alberto embadúrnale toda su verga y ponle un poco a la entrada de la concha de tu mujer, saqué con mis dedos y le refregué en todo lo largo de su pene y a mi esposa le unté en sus labios interiores, paralelo a eso Juan y Víctor le chupaba los pechos, en fin la preparaban al extremo de ponerla sumamente arrecha y pedirle a Robiño que la penetre de una vez por todas, Robiño ni corto ni perezoso se la comenzó enterrar de a poco entre los gritos de mi mujer, hasta que sus bolas comenzaron a chocar con las nalgas de mi esposa y comenzó a bombearla, por lo menos eran unos 25 a 28 cm de verga si no eran treinta y el grosor de mi muñeca.

De repente un cm. menos, pero mi mujercita quedó un rato sin poder articular palabra, solo decía, madre, que bueno, madre, se la cogió unos 10 minutos pero parecía una eternidad, en todo ese lapso mi mujer tuvo unos 3 orgasmos, ¡pero que orgasmos! Le blanqueaba los ojos, no se si gritaba de placer o de dolor, se retorcía, meneaba sus caderas, gritaba que le besen, que le chupen sus tetas, yo les decía, ya basta por favor, pero  me hacían caso hasta que el negro lanzó un alarido, más que un grito estaba eyaculando dentro de mi mujer, por lo menos su eyaculación ha debido durar unos 20 segundos hasta que paró de bombearla, me volvió a la razón cuando Juan me dijo, ya se la va a sacar y tú sabes lo que debes hacer, limpiarle con la boca, se la sacó de la conchita de mi mujer, todavía babeando semen, lo que yo tuve que chuparle hasta dejarle brillando su vergota, vi su vagina de mi esposa, se le que quedó abierta y no se terminaba de cerrar y le salía a borbotones la leche del negro sobre la superficie del agua, Alberto recoge  esa leche con tu boca y tómatela, tuve que hacerlo mezclada con el agua de la piscina…

Salimos del agua y nos recostamos en las toallas tendidos en el césped y fue Darío que se la montó enseguida, él también tiene una verga respetable, unos 22 cm y bastante gruesa, Víctor se la metió en la boca de mi mujer para que se la chupe,  a Juan mi mujer lo estaba pajeando, le di un vaso de trago a Robiño, me felicitó por tener una mujer aguantadora y angosta según él, entonces Juan, que estaba siendo pajeado por mi mujer, me dijo; échate de barriga y ponte esa almohada debajo de tu bajo vientre, era para que se me levante el culo, el que me había penetrado la primera vez era Víctor, que su paloma no era tan grande pero de Juan era grande y le dije que no, que prefería hacerle una paja o chuparle, no, me dijo, hay gel y no discutas cabrón…

No tuve más remedio que echarme de barriga, ponerme la almohada debajo y esperar, abrí ligeramente las piernas se puso detrás de mí, me untó el gel, con uno de sus dedos me introdujo un poco dentro mi ano y adentro, me quitó la respiración, por lo menos la primera vez Víctor lo hizo poco a poco en cambio Juan me la enterró de golpe, luego comenzó el mete y saca, en tanto el proceso que estaba pasando conmigo, Darío ya se la había cogido a mi mujer y era Víctor que estaba acabando en la boca de mi esposa, mientras yo lagrimeaba; pero para serte sincero me gustaba lo que me estaba dando Juan, me acostumbré a su verga o era el gel que estaba funcionando…

Me puso de costado para variar mientras me seguía culeando y mi palomita estaba erguida babeando y vino Robiño, agarró mi verga y dijo, que cosita más pequeña (la mía mide 14 cms.) mira la mía, y se fue nuevamente donde mi esposa que estaba tirada en el césped, cuando abrió los ojos, por que parecía desmayada de tanta verga y placer, y lo vio venir quiso escaparse pero Darío la agarró, la tumbó de espaldas, vino el negro, le abrió las piernas levantándolas hacia sus hombros y se la enterró nuevamente. Otro griterío de dolor hasta que comenzó a gemir pero seguramente de placer, por que por lo menos intentaba mover sus caderas mientras se la cogía, en eso sentí la descarga de Juan que inundó mi culo, lo sentía caliente dentro mío, me la sacó de a poco hasta que me liberé del pedazote de verga que la tenía dentro, inmediatamente me levanté y sentí como me chorreaba su leche entre mis nalgas y piernas, me fui a sentar al baño por que me provocó deponer, hice y boté con harta leche, me lavé en el bidé y sentía mi ano abierto, no se me quería cerrar, me levanté, salí afuera y el negro estaba terminando de descargar su leche en mi esposa, Víctor me dijo entonces, besala a tu mujer, al fin y al cabo los dos han sido cogidos de la mejor manera, seguimos tomando…

Ese día yo honestamente me emborraché, en realidad todos, cuando desperté estaba en mi habitación, mi mujer no supe donde durmió, si es que durmió por que hombres tan arrechos nunca vi, iba al baño, salía, ya estaba siendo cogida por uno o por el otro, desde el jueves, viernes y sábado que estuvimos, ya que domingo en la mañana recién retornamos a la paz, a mi mujer se la han debido tirar unas 25 veces, sin contar las terminadas en la boca, a mi solo me cogieron Juan y Víctor, una mamada a Robiño y otra a Darío, la leche de Robiño parecía leche condensada, bien espesa. En el camino a cada uno le dio una mamada más…

La única vez que me dejaron que la coja a mi mujer fue después de la última cogida de Robiño, pero era como meter mi paloma a un bolsillo de payaso, mi mujer quedó anchona, pero la pasamos bien, comimos, tomamos, bailamos, se la tiraban, en fin, al final le regalaron 400 dólares,  en la casa recordamos y hacemos el amor con mi mujer con más cariño y amor, te diré que estamos más unidos que antes. También nos adelantó Víctor, su jefe, que la próxima reunión será con unas parejas que están en esto, que cada uno irá con su pareja, él irá con la mía y yo participaré solo para atenderlos con los tragos. A ver que pasa. Ya les contaré.

Autor: Alberto

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Mi juguetona hermana

Mientras yo la penetraba ella me decía que se lo hiciera más fuerte, después más tarde comencé a chuparle el clítoris, Mmmm que rico que sabroso, le daba mordisquitos pequeños y automáticamente ella gemía como una leona en celo, le daba de lengüetazos, lo pellizcaba, y ahora empezaba a subir para mamarle ese hermoso par de tetas que tenía.

Me llamo Darío y tengo 19 años. Todo comenzó cuando empecé a prestarle más atención a mi media hermana Alejandra, ella es hermosa un cuerpo magnifico, una cara hermosa, y por sobre todo un culo de película.

Debido a que era mi media hermana por parte de mi padre nunca tuvimos una excelente relación, fue buena, no digo que no pero no la mejor. Uno de estos días empecé a mirar a Alejandra de una forma muy distinta me calentaba mucho y siempre terminaba en el baño matándome.
Como ellos viven en Ranelagh, una localidad muy apartada de Buenos Aires aprovechaba para que cada vez que yo iba con mis padres a visitar a mis sobrinas ellos se iban al cine o salían de compra, de esta forma había alguien cuidando a mis sobrinas.

Ellos viven en un barrio privado que tiene una importante cantidad de lugares verdes, un montón de caminos, y obviamente poca gente. El día que sucedió todo llegamos como a las 13:00 y estuvimos charlando con Daniel (el esposo de Alejandra), hasta que se terminara de hacer el asado, cuando terminamos de comer, como siempre una linda siestita y una buena paja y a dormir.

Cuando me levanté no había nadie en mi casa solo mi sobrina más chiquita que tiene solo 1 año, entonces empecé a caminar por la escalera para abajo, cuando llegué a planta baja me dirigí a la cocina (porque tenía mucho hambre, y siempre algo ellos tenían en la heladera).

Terrible fue mi decepción cuando llegué a la heladera y no había nada para comer, pero por otro lado, si no hubiese bajado hasta allá, Alejandra no me hubiese visto. Es decir, estoy por agarrar algo de la heladera y escucho que una puerta detrás mío se abre yo supuse que era el viento y entonces cuando me di vuelta la vi a Alejandra que me miraba como diciendo que hacía comiendo a esta ahora, luego de la larga pausa, empecé a notar que me estaba mirando mi bulto, ya que como recién me había levantado tenía una terrible erección.

Ahí supe que le gustó lo que vio, entonces el resto de la semana empecé a complacerla viendo lo que ella quería ver, nunca pensé que pensaría tanto en mi, pero un día, cuando yo me hice el dormido en su cama todo desnudo, ella no perdió momento para matarme con su mirada, me veía desde arriba hasta abajo. Y más tarde me enteré que ella se había ido a pajearse en el baño. Cuando me acerqué al baño escuché unos gemidos muy cortitos pero placenteros.

Yo seguía escuchando, esta vez sin prestarle mucha atención, pero de repente se paró el ruido y la puerta del baño se abrió, en ese momento quedé de rodillas (tipo sumisión) frente a la puerta abierta donde salía mi media hermana, entonces ella pasó delante mío y me preguntó que hacía, y no se me ocurrió mejor idea que decirle que estaba rezando. Ella me miró y esbozó una risa pequeña, y después bajó las escaleras.

¡Como zafé ese día!, nunca había tenido tanta suerte. Igual supuse que Alejandra ya se había dado cuenta y por eso se rió. Otro día me cansé de la espera y me dirigí a su cuarto y le robé una tanguita que tenía ella, era de marca y todo, tenía un aroma hermoso que hacía que lo huelas una y otra vez. Ese mismo día Ale vino de frente y me dijo:

– Vos me robaste la tanga negra que yo tenía arriba.

Pensé dos veces antes de contestar. Si quería que pasara lo que yo quería que pasara tenía que decir la verdad a pesar de que se enoje conmigo, entonces le dije:

-Si la robé yo, quería tener algo de vos En ese momento Ale me miró y me dijo muy simplemente: -Está bien devolvémela mañana, pero que no esté manchada.

Y los dos nos empezamos a reír, yo tratando de ocultar mi vergüenza y ella mostrándose sexy cada día que pasaba.

Pasado ya 2 semanas de los últimos sucesos noté que Ale seguía igual de “caliente” conmigo entonces decidí no esperar más y empezar el show. Ese mismo día ella estaba limpiando la cocina, Daniel había salido al supermercado y mis padres salieron no se a donde. Ahí me decidí y me acerqué con todo y le manoseé el culo hermoso que tenía, entonces ella en vez de decirme que pare la muy perra me dijo que siga, y que le metiera un dedo en el ano.

Levemente mi mano se dirigió nuevamente a su culo y lo apreté con toda mi fuerza y después por arriba del pantalón empecé a meter mi mano para llegar a su ano. Le metí  dos dedos y gimió como una diosa. Comencé un mete y saca con mis dedos hasta que ella me los quitó de atrás y se los pasó por la boca y me miró y me dijo:

-Vamos a la cama, no hay nadie y la comida la preparo más tarde.

Y yo asentí con mi cabeza.

Subimos las escaleras, en ese momento pensaba como iba a ser todo, pensé en que lo que hacía estaba mal pero no quería que se terminara. Entramos al cuarto y ella antes de que yo me sentara en la cama me dijo que le devolviera la tanga. Así fue y me comentó que podía ser mi esclava por todo el tiempor que quisera.

No puedo comentarles el sentimiento de alegría que tuve, nunca estuve tan feliz por coger con una mujer. Entonces le ordené que me hiciera un striptease completo y que se sacara la ropa muy lentamente.

Ella comenzó el show. No se si había trabajado de eso antes o que pero lo hacía muy bien, entonces en ese momento se me empezó a acercar y me tocaba la pija que la tenía re parada. Terminado el show le dije que me entregara el culo y así fue y comencé a penetrarla con todo, por ese culo hermoso y mediano.

Mientras yo la penetraba ella me decía que se lo hiciera más fuerte, después más tarde comencé a chuparle el clítoris, Mmmm que rico que sabroso, le daba mordisquitos pequeños y automáticamente ella gemía como una leona en celo, le daba de lengüetazos, lo pellizcaba, y ahora empezaba a subir para mamarle ese hermoso par de tetas que tenía.

Que lindas, tan redonditas y respingonas, fuertes pero a la vez débiles por dentro. Las pellizcaba con todo, y cada vez que lo hacía ella lanzaba unos gemidos al aire. Estos se sentían por toda la casa, suerte que no había nadie.

Nuevamente tomé por atrás su culo y lo penetré hasta que mis huevos golpearan contra las nalgas de Ale, así seguimos toda la tarde, chupando, cogiendo, tocándonos mutuamente. Desde ese momento no le di restricción a mi imaginación y a mi esperanza con ella. Hacía todo lo que yo quería, en cualquier momento, en cualquier lugar. Era mi esclava del paraíso.

Cuando llegó el momento de volver a Capital Federal (donde yo vivo) me sentí tremendamente mal debido que tenía que dejar a mi hermosa media hermana. Esa última noche ella estaba con su esposo, y yo decidí interrumpir su sesión de sexo abriendo con todo la puerta de su dormitorio. En ese momento Ale me dijo:

– Ven únete con nosotros, así disfrutamos el doble.

Cuando le miré la cara a Daniel, este asintió rotundamente. Entonces todo estaba dicho. Me saqué toda la ropa y empecé a penetrar a Ale por su pequeña vagina, estrecha pero dulce, mientras Daniel sobaba sus tetas fláccidas esta vez. Terminamos en una orgía infernal donde la lujuria y la decadencia fueron los principales protagonistas de esta.

Cuando volví a Cap. Fed. pude dejar esos pensamientos de lado desde que me puse a salir con Carla.


Pero eso… eso es otra historia de mi saga.

Autor: Darío

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