Dos parejas y una apuesta

Patricia gemía, pero necesitaba más así que señalando con el dedo al de la polla grande le dijo que  viniese, se acercó y él se fue a darse un morreo con ella, mientras ella le cogía la polla con la mano y le hacía una paja. Mientras tanto Natalia seguía siendo follada por el de la cola más pequeña, pero tenía el pollón del moreno en la boca. El que la follaba se corrió dentro y se fue a dar un baño, Natalia tumbó al moreno y se sentó encima de él cabalgándolo.

Esto que voy a contar sucedió hace poco.

A finales de junio nos fuimos Natalia  y yo, con Patricia (su amiga del alma), y su nuevo novio José, compañero de trabajo, a una casa que tienen los padres del novio de  Patricia cerca de Torrevieja. Es un chalecito, o mejor dicho, una huerta que era de los abuelos de José. En la carretera a Torrevieja, por un camino algo apartado. Estaba reformada, la parcela era grande y tenían piscina. Podíamos estar en pelotas que no nos veía nadie, pero sólo la usábamos para quitarnos la arena cuando veníamos de la playa o algún chapuzón nocturno. Porque para eso íbamos a la playa, no para estar en la piscina.

Yo tengo 30 años, mi nombre es José Patricia Natalia David. Mido 1.76 cm, 78 kg de peso y tengo un buen cuerpo, con espaldas anchas, bien proporcionado, no me puedo quejar. Natalia tiene 28 años, es morena, mide 1.68 y es la que mejor está, tiene un culo muy bonito, unas tetas de muy buen tamaño, 95 o así, con unos pezones morrones, medianos y bien puestos, vamos que todavía no se caen. Y de cara es bastante guapa.

Patricia es también morena y de la misma edad, de cara es algo menos guapa, pero tampoco se puede decir que sea fea, de cuerpo, está algo más rellenita que Natalia, pero tiene unas tetas preciosas, un 100 más o menos, con unos pezones oscuros y grandes. Y su culo, algo más grande que el de mi chica, pero lo tiene muy duro del aerobic. Vamos toda una macizorra.

Por su parte José, es el típico guaperas, delgadito y moreno. Pero muy buen chaval. Eran compañeros de trabajo, pero se conocieron sexualmente a través de una página de internet, y como se conocían sus gustos sexuales, también se que han hecho algún que otro trío. Así que éramos un grupo muy “abierto” eso sí, tampoco nos poníamos a follar los 4, había algo de respeto en eso, aunque con Patricia ya tuve yo algo.

Íbamos a descansar, no ha hacer turismo, con lo que era fácil lo que había que hacer. Levantarse tarde, playa, salir por la noche y cumplir con las respectivas. Obviamente, las dos no tienen muchos problemas en ponerse en topless en la  playa ni vestir ligeritas de ropa por la calle cuando estamos de vacaciones (tops ajustados, escotes, minifaldas, ausencia de ropa interior)… con lo cual llaman la atención al que las mira un poco. Además  a José y a mí nos encanta ver como se exhiben y como hacen girar la cabeza a todos. Sobre todo Patricia, que aparte de tener las tetas más grandes que Natalia, la gustan mucho los escotes e ir sin sujetador, con lo que más de un camarero se distrae cuando pedimos algo.

El  segundo o tercer  día, después de salir por las noches y ver el ambiente de la playa, nos llamó a todos las atención (y sobre todo a José y a mí), que las niñas de hoy en día (decimos niñas a las de 18 años), están demasiado espabiladas. Es decir, a parte de estar en la playa en topless o tanga incluso con su grupo de amigos, después por la noche cumplen la famosa frase de Torrente que “la culpa es de los padres que las visten como putas”, es decir, demasiado ligera de ropa. Que no es que nos moleste nada de esto, pero sí que nos choca a los que tenemos veinte muchos porque no era lo normal cuando teníamos esa edad. A parte también las conversaciones que escuchábamos  a las que se sentaban cerca de nosotros que contaban sin pelos y señales a quien se tiraban, cómo… Y demás.

Con lo que uno de los días en la playa salió el tema diciendo que los chicos de hoy en día con 18 años tenían que hartarse de follar, porque antes, te costaba follar con una,  pero ahora… lo tenían más fácil porque ellas no se lo piensan tanto. Aparte que la verdad es que están muchas buenísimas, no sé lo que tendrán los bollicaos, qué les daban sus padres, pero les crecen las tetas de una manera increíble.

Bueno, el tema es que nuestras novias se pusieron algo celosas por todos los piropos que echábamos a las niñas  y nos dijeron que no nos quejásemos de lo que teníamos nosotros y que seguro que las niñas no se lo ponían tan fácil a los chicos como decíamos nosotras. Y que seguro que también ellos aguantan más de lo que aguantábamos nosotros con su edad… bueno… la discusión se fue de las manos cada uno discutiendo por un lado. Los chicos diciendo que las niñas de hoy en día estaban buenísimas y que eran unas “folladoras natas” y nuestras novias diciendo que no estaban las niñas tan buenas, que no se lo ponían tan fácil a los chicos para follar y que ellos seguro que aguantaban como unos adultos  que encima no se cansaban como nosotros… Que echamos uno y nos queremos dormir…

Con lo cual la apuesta (como es habitual en nosotros), estaba servida. Y empezamos a apostar. La apuesta consistía en que nosotros les diríamos a que chavales tenían que entrar (porque obviamente a uno que viésemos que no estaba bueno y no ligaba mucho, iba a querer ligar con ellas), y a ver si preferían irse con ellas (unas casi treintañeras), o con sus amigas jóvenes, con las tetas increíblemente tiesas. Era para demostrar si ellas estaban mejor que las niñas de 18 años. Y que si conseguían que les hiciesen caso, saliesen el resto de la noche con ellos y a ver si eran tan machos como ellas decían o eran de polvo rápido, y si al día siguiente las llamaban es que todavía les gustaban a los chavales de 18 años. Y nosotros por nuestra parte intentaríamos ligar con unas niñas que viésemos con pinta de golfas (nos lo indicarían nuestras novias),  a ver si nos dejaban hacer lo que quisiésemos…

Todo esto lo hablamos en la playa, con lo que ese día por la noche sería la apuesta, si es que se atrevían. Al llegar a casa, nuestras novias nos preguntaron si la apuesta seguía adelante, José y yo pensamos que se les habría olvidado, pero no… así que, nos fuimos a hablar y a los dos nos llamó la atención, no lo que hiciesen ellas, sino… lo de ligar con unas jovencitas… con lo que aceptamos.

Ya por la noche nos empezamos a arreglar, era importante el ir vestido con la situación, es decir nosotros marcando con camisetitas ajustadas y ropa algo joven y a ellas las tuvimos que hacer que se cambiasen de ropa  porque se habían vestido demasiado juveniles y así no valía. Además iban con tops con escotazos y sin sujetador y  eso era ya tener muchos puntos por delante. Con lo que las hicimos ir algo más tapadas y con vestiditos algo más arreglados y de chicas más mayores, aunque Patricia prescindió del sujetador porque llevaba la espalda al aire con un vestidito rojo que la llegaba por las rodillas y que iba atado al cuello. Natalia se había puesto una minifalda (algo larga y no la mini que se había puesto al principio), y un top negro sin escote.

Salimos los cuatro en busca de las presas. Después de deambular por  varios bares, por fin encontramos uno de jóvenes y  a la media hora divisamos las presas. Por un lado había 4 chavales que por sus polos Ralph Lauren parecían muy pijos. Tenían que tener los 18 justos y estaban hablando con dos niñas de 18 ó 19 años, con mini faldas y con unos tops… que madre mía… vaya melones. Iban a pillar cacho. Así que primero irían las nuestras a espantar a las dos chicas y después les entraríamos.

Natalia no se lo pensó mucho y fue para allá seguida de Patricia… Comenzaron a hablar con los chicos con la excusa de que no eran de por aquí  y que era la primera vez que venían y no sabían donde eran los locales de copas. La conversación siguió hasta que las chicas que estaban se sintieron ignoradas y se quedaron solas, con lo que José y yo fuimos al ataque. Intentamos mantener una conversación, pero estábamos más pendientes de nuestras novias, así que cuando cambiaron de garito, las seguimos y dejamos tiradas a nuestros posibles ligues. Estuvimos toda la noche siguiendo a nuestras novias. Hablaban con todos, bailaban pegadas con todos, todos se arrimaban. Parecía que no se lanzaban ninguno, o por miedo o esperando a ver si ellas escogían de entre los 4. José y yo preferíamos ver lo que hacían ellas, así que intentábamos que no nos viesen.

A las 4 de la mañana, después de unas copas. Les vimos salir del bar, dirección a los coches. Creíamos que no iban a conseguir nada o que se habían rajado ellas. Pero cogieron mi coche, habíamos llevado los dos coches uno para ellas y otro para nosotros, y los chicos iban en otro. Montaron todos en los coches y nosotros en el nuestro y los seguimos, salieron a la carretera y fueron a casa de los padres de José. Que pretenderían…

Nosotros tuvimos que entrar por otro camino que José se sabía y que no sintiesen el coche. Dejamos el coche algo lejos, fuimos andando y vimos mi coche y el de los 4 chicos aparcados en la puerta. Oímos voces y vimos luces en la parte trasera así que entramos por la puerta lateral sin hacer ruido, entramos en la casa y subimos a la terraza del ático. Desde allí podríamos ver la piscina y el jardín y ellos no nos verían porque estábamos detrás de las luces y ellos de frente. Cuando subimos, vimos a los 4 chicos, sentados en las hamacas y quitándose las camisetas. Patricia y Natalia entraban es ese momento en la casa. Se oían perfectamente las conversaciones de los chicos, uno decía que le molaba más Patricia, otro Natalia, otros dos les daba igual. Que seguro que al que le tocase disfrutaría porque eran tías mayores y tendrían mucha experiencia.

Pero cada uno respondía que a ver quien se lanzaba y quien triunfase iba dentro y el resto a esperarles en la piscina… y en esto salieron Patricia y Natalia del garaje con unas botellas de alcohol, unos hielos y vasos. Se sirvieron unas copas  y luego ellas dijeron, que si no tenían ganas de un baño, pues que ahí tenían la piscina. Uno de ellos, pobre ingenuo, dijo que tenían los bañadores en el coche y mientras decían esto, Patricia se quedó mirándole, se desabrochó el nudo del vestido y dejó caer el vestido al suelo quedándose en tetas y con el tanga rojo como única prenda. Se les salieron los ojos a los 4 chicos  y José me dijo en voz baja:

-Mira la guarra de mi novia, está con unas ganas de mojar que no se tiene.

Acto seguido se empezaron  a quitar los pantalones hasta quedarse en calzoncillos. Llevaban todos slips de pata ajustados y se les notaba un bulto increíble. Patricia se quedó mirándoles y les dijo.

-Vaya, parece que os ha gustado lo que veis.

Y se echaron las dos a reír, mientras les decían que se quitasen todo. Uno de ellos señalándose el paquete, les dijo que como se iban a quitar los calzoncillos tal y como estaban, además, Natalia seguía vestida y Patricia con tanga. Se miraron las dos, cuchichearon al oído y dijeron… por eso no hay problema, y se juntaron los morros dándose un morreo increíble, mientras se sobaban. Natalia bajaba sus manos por el cuello de Patricia, luego le magreó las tetas y después bajó a su culo, cogió el tanga y se lo fue a bajar, pero Patricia le dio una bofetada en la mano y la dijo:

-Zorra, espérate que tú estás vestida.

Siguieron morreándose y Patricia empezó quitando la mini falda a Natalia, luego le sacó el top, dejándola en ropa interior. Bajó besándole el cuello, le comió el canalillo y luego le desabrochó el sujetador, sujetó fuerte las tetas de Natalia, mientras recorría su tripa hasta llegar a su sexo, dejó las tetas y llevó las manos a su tanga y se lo bajó de golpe, besándole el coño por encima y llevando sus manos a su duro culo. Estábamos José  y yo absortos en el show lésbico que habían hecho nuestras novias, al igual que ellas,  y no nos habíamos dado cuenta de que los 4 chavales se habían quitado los calzoncillos y se estaban haciendo una paja. En la posición que se habían quedado, es decir, Natalia de pie, y Patri arrodillada con la cabeza a la altura de la cintura de Nati, giraron las cabezas para mirar a sus admiradores y les vieron totalmente desnudos, haciéndose una paja y sin pestañear casi. Ellas se rieron y dijeron:

-Que desperdicio, no os preocupéis que os ayudamos.

Se miraron los chicos y empezaron a sonreír y mirarse unos a otros como alucinados. Natalia y Patricia se incorporaron y se dirigieron a ellos. Patricia se fue a por un rubiete muy guapo con un rabo que no estaba mal y mi novia se fue directa por un moreno con un buen rabo. Los otros, uno la tenía muy chica y el otro tampoco estaba mal armado. Las dos se metieron una polla en la boca y cogieron otra con la mano, y les hacían una paja. Iban chupando una polla un rato y pajeaban la otra y luego cogían la otra polla y al revés. Ellos no perdían el tiempo y magreaban las tetas y los pezones de nuestras chicas.

No tardaron mucho en correrse tres de ellos, uno de ellos en la boca de mi novia, y los otros dos mientras les hacían la paja. El de la polla más pequeña aguantaba. José y yo nos miramos como diciendo, ya se han corrido y ya han acabado. A Natalia le tocaba el que no se había corrido, le miró, ella se tumbó en el suelo y le cogió la polla para metérsela por su mojado coño. Él se retiró y  se levantó, Natalia le preguntó que donde iba y él dijo que por un condón, ella se rió y le dijo:

-Vuelve aquí, que no te hace falta…

Así que le faltó poco para darse media vuelta, se abalanzó sobre Natalia y se la metió de golpe, mientras el rubio se acercó a Patricia le pegó un morreo, luego bajó por las tetas hasta llegar a su coño y se colocó de rodillas comiéndole el coño. No lo tenía que hacer mal, porque Patricia gemía, pero necesitaba más así que señalando con el dedo al de la polla grande le dijo que  viniese, se acercó y él se fue a darse un morreo con ella, después se fue a las tetas y se las comió y mientras ella le cogía la polla con la mano y le hacía una paja. La polla recobró rápido la erección. Mientras tanto Natalia seguía siendo follada por el de la cola más pequeña, pero tenía el pollón del moreno en la boca. Mientras él le sobaba las tetas. El que la follaba se corrió dentro y se fue a dar un baño, su sitio lo cogió el que se la estaba comiendo, pero esta vez se levantaron y se fueron a una hamaca. Natalia tumbó al moreno y se sentó encima de él cabalgándolo.

Patricia ahora estaba a cuatro patas, con el rubio follándola y el otro delante haciéndole una mamada. Era alucinante verlas con las tetas botando a las dos. Tuvieron las dos el orgasmo a la vez  y acto seguido los dos que las estaban follando se corrieron y también se fueron al agua, y el que faltaba por follar se colocó encima de Patricia y la folló en la postura del misionero. Tampoco tardó mucho en correrse. Después se fueron al agua, y allí jugaban, se abrazaba, las lanzaban al agua, las besaban, las sobaban, las levantaban para verles bien las tetas y el coño, vamos ellas se dejaban hacer.  No llevaban ni media hora y ya se los habían cepillado a todos y ellos se habían corrido dos veces.

En esto que José y yo cuchicheábamos y vimos a Natalia tumbándose  boca abajo en el bordillo para coger su vaso, dejando su culo en pompa, cuando llegó el rubio y sin previo aviso empezó otra vez las “hostilidades”, la cogió del culo, la abrió las piernas y se la metió por el coño de golpe. Bombeó un rato y después Natalia se giró, se sentó en el bordillo abrió las piernas y recibió la polla del rubio otra vez mientras le abrazaba y le besaba.

Mientras Patricia estaba siendo follada por el moreno del rabo más grande, él de pie y ella abrazándole con las piernas, mientras los otros dos le comían cada uno una teta… tenía para todos. Llevaron a Patricia al lado de Natalia y las sentaron a las dos en el bordillo mientras fueron pasando todos por sus coños, bombeaban con fuerza hasta que se corrían. A ellas también las oímos unas cuantas veces. Creo que cada uno se corrió un par de veces. Después escuché a Natalia decir al de la polla chica, que era el que más había tardado en correrse siempre, así que tenía un premio. Se salieron. Le chupó la polla y después ella se puso a cuatro patas, él se puso detrás  y dirigió la polla a la entrada de su coño, pero Natalia cogió la polla y la dirigió a su ano, él sonrió y empezó a empujar hasta que entró…

Patricia la miró y dijo que ella también quería así que, tumbó al rubio en el suelo, ella se sentó de espaldas a él, pero metiéndose la polla por el culo, estuvieron un rato empujando hasta que entró. El rubio bombeó un rato, y mientras Patricia, hacía una paja al moreno y el otro le sobaba las tetas. Una vez que la polla del moreno  estaba tiesa le tumbó en el suelo, Patri se incorporó dejando al rubio a medias y se sentó sobre el moreno, metiéndose la polla en el coño. Después, mientras que cabalgaba al moreno, señaló al rubio para que se colocase detrás de ella, le cogió la polla y se la llevó al culo. José y yo nos miramos y nos reímos… quería tener dos pollas a la vez una por cada agujero.

Tardaron en compenetrarse los tres, porque siempre se salía alguna polla, pero poco a poco fueron cogiendo el ritmo y así aguantaron, mientras mi novia seguía siendo penetrada por el culo por el de la polla más pequeña y el que quedaba le follaba la boca, el que follaba por el culo a Nati se corrió dentro de su culo y ocupó su sitio, el otro rápidamente y tras pocas embestidas se corrió. Al terminar se quedaron mirando a Patricia y su doble penetración que seguían dándole caña. Se corrieron los dos chicos casi a la vez, y Patricia les pidió que siguiesen un poco que ella estaba a punto, pero dijeron que no podían. Así que el de la polla chica se fue directo a ocupar un agujero de Patricia y siguió bombeando hasta que Patricia se corrió. Luego se quedaron tumbados en las tumbonas todos, descansando un poco y hablando.

Ya serían las 6 de la mañana y tras un baño, los chicos empezaron a vestirse y a decir que se iban a casa  y que si quedaban mañana, ellas seguían desnudas y  ellos aprovechaban para seguir sobándolas. Oímos como les decían que no podían quedar más días que sus novios venían mañana… Ellas les acompañaron a la puerta, desnudas, les dieron unos besos y se metieron.

Salieron otra vez a la piscina, las escuchamos decir que estaban llenas de leche por todas partes y qué nos iban a decir, bueno y como nos habría ido. Natalia dijo que la verdad y que a ver que habíamos hecho nosotros. Patricia le dijo que como nos iban decir que se lo habían hecho con los cuatro y mi chica dijo que no se habían salido de la apuesta. Que lo chicos habían aguantado más o menos bien, y que lo habían hecho varias veces y no una como nosotros… mientras oíamos esto, José les habló desde la terraza del ático y les dijo que no hacía falta que nos contasen nada, que ya lo habíamos visto todo, y que… al final ellos no se han atrevido y que han sido ellas las que les han entrado… que eso… no está del todo claro en la apuesta…

Ellas miraron sorprendidas y primero se taparon… porque se asustaron y no sabían quien les hablaba, pero luego al darse cuenta… se rieron…

Esperamos vuestros comentarios.

Autor: Davidrese

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