De como cambió mi vida

Se puso a chuparme la pija otra vez, esta vez más lento, lo gocé más que la primera, cuando la tenía bien dura y caliente, se dio vuelta y me agarró la pija con una mano mientras que con la otra se sostenía para no caer, no les puedo explicar lo que era ese panorama, todo es gran culo delante de mí, su conchita mojada, ahí, como pidiéndome más.

Esta historia que voy a contar ahora, cambió mi vida para siempre, significa un antes y un después, ya nada volvió a ser igual. Antes de iniciar este relato quiero que sepan qué clase de persona soy. Tengo 24 años, trabajo en una empresa multinacional desde hace dos. Hasta que comencé a trabajar en esta empresa mi vida era bastante monótona, estudiaba y estudiaba y no mucho más.

En cuanto a mi vida sexual, era masturbación tras masturbación, no porque fuera un chico feo, sino que era extremadamente tímido, aún hoy lo soy, tan tímido era que en algunas oportunidades en la facultad me hacía amigo de chicas de mi edad que me atraían mucho, pero siempre dudaba en decir lo que sentía y terminaba viendo como algún compañero de la clase se la llevaba, de esas tengo mil historias, y yo… siempre terminaba pajeándome mientras otros se tomaban el mate con el agua que yo calentaba… mientras tanto seguía virgen.

Pero un día me llamaron de esta empresa y empecé a trabajar como cadete con un buen sueldo de lunes a viernes, a partir de entonces mi vida cambió, dejé la facultad, debido a que el empleo ocupaba gran parte del día, entraba a las nueve de la mañana y salía a las siete de la tarde sumamente cansado. Durante el primer año trabajé en la calle haciendo todo tipo de tareas, estaba en la empresa hasta las diez de la mañana y después salía a realizar los trámites pertinentes, en la calle, me volvía loco, veía mujeres por todos lados, y todas realmente hermosas, aquellos que hayan caminado por el micro centro de la capital, sabrán de que hablo.

Muchas veces en esos días de “fiebre” pensé en llamar a alguna puta para sacarme de una buena vez la calentura que iba juntando desde mi adolescencia, pero siempre arrugaba, debido a miedos e inseguridades. Todo seguía su curso, trabaja, ganaba buen dinero, salía poco y nada y me masturbaba hasta tres veces por día. Pero un buen día, me ascendieron, dejaría de trabajar en la calle, para ocupar un lugar en el sector de facturación de la empresa, más responsabilidad y mejor sueldo. El sector era dirigido por Estela Santillán, que a poco de ingresar, supe que era la amante del Director General, en este sector, era el nuevo, éramos siete en la oficina, Estela (nuestra jefa), Marisa, Magui, Karina, Diego, Roberto y yo.

Mis compañeros eran muy buenos, pero muy distintos a mí, eran de salir mucho, tenían como quien dice bastante nivel. Karina, Magui y Marisa eran hermosas, tenían unos cuerpos increíbles, que realmente me costaba dejar de mirar, la primera semana le habré dedicado unas diez pajas a cada de ellas. El hecho que cambió mi existencia comenzó a ocurrir un mediodía de diciembre, hacía como de costumbre un calor insoportable en toda la capital, a la hora del almuerzo, todos los de mi oficina salían para almorzar en una plaza céntrica cerca de nuestras oficinas, quedé solo en la oficina, gozando del aire acondicionado.

Al estar solo me puse a buscar en Internet alguna puta, estaba decido a dejar mi virginidad en el pasado, cuando estaba observando en mi pantalla la foto de la chica elegida, ingresó a la oficina Estela Santillán, intenté cerrar rápido la pantalla, pero fue imposible, llegó a ver en toda su dimensión la página, me puse como imaginarán de mil colores, cerré la página y me hice el tonto, Estela, como si quisiera humillarme me llamó a su escritorio, para que la ayude con unas tareas, al levantarme, mi pija, todavía dura se hizo notar, a pesar de mi intención de ocultarla, Estela, sonrío y no dijo nada. Todos regresaron a la oficina y yo, estaba petrificado, había quedado de la peor manera ante mi jefa.

Como si el destino estuviera decidido a todo, esa misma tarde hubo un corte de energía grandísimo en la zona y el edificio quedó a oscuras a las dos y media de la tarde, la energía volvió recién a las cinco y cuarto de la tarde, hasta entonces, la mayoría de los empleados salimos al patio interno del edificio, ya que en las oficinas el calor era insoportable, mientras estábamos en el patio esperando el regreso de la luz, mi cabeza no paraba de pensar en el hecho ocurrido durante el mediodía, yo estaba con Karina y con Diego cuando Estela se acercó a nuestro grupo, y comenzó a charlar con nosotros como nunca lo había hecho, preguntando sobre nuestras vidas, cuando llegó a mí, mirándome fijo a los ojos preguntó:

– ¿y vos Fer, estás de novio? – Eh no, no tengo novia. – ¿Cómo que no? ¡A tu edad, con esa pinta y un buen trabajo! Karina, ¿no tenés una amiga para presentarle?

Todos reímos, aunque en mi caso, era risa de nervios, no soportaba la situación, gracias a Dios, regresó la luz y todos volvimos a nuestros puestos, lo malo era que por el corte de energía debíamos quedarnos a realizar horas extras, ya que el trabajo del día estaba muy atrasado. Eran las siete y media cuando Estela se retiró, yo quedé solo con Roberto y Marisa, trabajando sin parar, a las nueve, de repente el aire acondicionado dejó de andar, el calor se hizo insoportable, con un humor de perros y con bronca por todo lo sucedido durante el día, salí despedido de la oficina rumbo al subsuelo, a ver qué había sucedido con el aire.

En el ascensor me encontré con un muchacho de seguridad, que me dijo que el encargado de mantenimiento se encontraba en el primer piso, así que bajé e intenté buscarlo por las oficinas de ese piso, no había nadie a simple vista, pero escuché un ruido extraño, que provenía de una de las oficinas del fondo, me acerqué y los ruidos se hicieron más claros, eran gemidos, llegué hasta la puerta y escuché el siguiente diálogo:

– Si puta, ¿te gusta cómo te cojo toda? – ¡Si, cógeme toda, me encanta sentir tu pija bien adentro!

Quedé sin palabras, era la voz de Estela, me asomé y la vi arriba de un tipo desconocido, que no era el Director General, se movía como loca sobre esa pija, la situación me calentó mucho, a tal punto de ponerme la pija súper dura, para que sepan, les cuento que Estela tiene 36 años, es alta, y digamos que gordita, pero muy bien distribuido todo, no tengo precisión sobre las medidas, pero tendrá, más de 100 de tetas, 70 de cintura y 105 de caderas, tiene el pelo corto rojizo y siempre viste muy provocativa, aunque hasta ese día nunca la observé de esa forma, ahora la veía bien puta, bien perra sobre esa pija y pidiendo más, la escuché gemir como loca cuando acabó y en ese momento… me vio, clavó sus ojos en mí. Yo me asusté y me fui, subí a mi oficina y aduciendo un malestar me retiré.

Al día siguiente al ingresar a mi oficina, Estela se me acercó y casi susurrando me dijo:

– Anoche soñé que me cogías… – … – Y no sabes lo mojadita que me desperté.

Temblé, tuve una erección en el acto, el corazón me latía más fuerte que nunca, sentía como si fuera a salirse de lugar, me hice el tonto y me puse a hacer cualquier cosa, a la media hora fui al baño y me hice un paja memorable pensando en el cuerpo de Estela y esa tarde fue la mejor de mi vida. A las siete, cuando era la hora de irse, Estela me llamó, dijo que no me fuera, que tenía algo importante para mí.

Me quedé, nervioso y muy caliente, no sabía cómo actuar, cuando todos se fueron, Estela caminó hacia mi escritorio y mirando fijo a los ojos pidió que la acompañe. Tomé mis cosas y la seguí, subimos a su auto y no dijo una sola palabra, llegamos a una casa hermosa en la zona de Palermo, me invitó a entrar, una vez adentro, me agarró contra la puerta y me dio un beso de lengua hermoso, en ese mismo instante mi pija se agrandó a más no dar, nos besamos apasionadamente, yo con mis manos recorría todos su cuerpo, le tocaba el culo (era gigante y suave), y sus tetas que eran bien grandes, tenía los pezones muy duros, me tiró casi sin darme cuenta sobre un sillón, me miró con una cara de puta que jamás voy a olvidar, y me dijo:

– Ahora vas a saber cómo coge mamita.

Abrió mi pantalón, tomó mi pija entre sus manos, la acercó a su cara…

– ¡Que linda pija tenés! No sabes como la voy a comer, ¿te gusta que te coman la pija?

Y la rozo con la punta de su lengua la cabeza de mi pija, estremecí… la empezó a introducir en su boca, caliente, húmeda, y de pronto, la tragó toda, veía su cara de perra en celo con toda mi pija en su boca, chupó y chupó desesperada, durante unos pocos minutos, hasta que le advertí que iba a acabar, era tanta la calentura que tenía que sentía que iba derramar leche por todos lados.

– Dámela chiquito, dame leche, a mamita le gusta la leche. Me decía mientras me pajeaba.

De pronto exploté, ahhh que placer, escupió mi pija una cantidad de semen blanco y espeso sobre su cara, empezó a chuparla de nuevo degustando toda la leche, la tragó casi toda, hasta tragó un poco que había caído al suelo.

– ¡Cuánta leche rica! Quiero más, la quiero en mi conchita, ¿me la vas a dar bebe? – Si, toda te la voy dar.

Nos sacamos toda la ropa, chupé sus tetas gigantes durante veinte minutos, mientras con mis dedos le tocaba la concha que estaba bien mojadita, empezó a rogarme por pija y me calentó sobremanera.

– ¡Ponémela, no seas malo, dame pija por favor! Gemía bien puta Estela.

Empecé a penetrarla de a poco, era mi debut, en mi vida pensé que podía ser tan placentero penetrar una concha, al principio me movía mal, pero ella, como una perra experta me fue guiando, bombeamos durante quince minutos hasta que sentí como acababa, se estremeció, gritó, me apretó bien fuerte contra su cuerpo y no resistí más, le di leche, le llené la concha como quería. Gritamos como locos, gocé como jamás pensé que podía gozar. Descansamos durante unos minutos mirándonos y tocándonos todo el cuerpo, ella rompió el silencio pidiendo algo que con sólo escucharlo me calentó.

-Ahora te la voy a chupar un ratito, hasta que la tengas bien durita y después, quiero que me hagas la cola.

Se puso a chuparme la pija otra vez, esta vez más lento, lo gocé más que la primera, cuando la tenía bien dura y caliente, se dio vuelta y me agarró la pija con una mano mientras que con la otra se sostenía para no caer, no les puedo explicar lo que era ese panorama, todo es gran culo delante de mí, su conchita mojada, ahí, como pidiéndome más.

Primero la introdujo en su concha, bombee unos minutos, después la sacó y apoyó la punta de mi pija en la puerta de su culo, la introdujo de a poco, me dolió al principio, pero cuando logramos que entre, fue mágico, sentía en mi pija una presión hermosa, entraba y salía mi pija del culo enorme de Estela, no tardé mucho en acabar, le llené el culo de leche y ella gozó a más no poder. Quedamos extasiados de tanto placer, a partir de entonces, somos amantes, cogemos casi todos los días, y cada día es mejor, otro día les cuento como fue que entró a nuestra cama Karina.

Con Estela debuté y me hice hombre, es una mujer increíblemente activa y sensual, jamás pensé que una mujer doce años mayor que yo y a simple vista gordita me iba a dar tanto placer. Espero que les haya gustado leer la historia que cambió mi vida, si alguien quiere realizar algún comentario no dude en escribirme.

Autor: fernandolagorio

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