Viernes de ciertas libertades

En esa grata posición me sentía llena, en la boca con esa barra de carne que vibraba y en el culito por sus dedos que me hacían transportarme. Era la felicidad que se concentraba en el espacio de mi  apartamento, sintiendo como de ese trozo de carne, en medio de gemidos que me reclamaban un no parar, brotaba la dicha caliente que inundó mi garganta sin dejar derramar ni una sola gota.

Hola a todos los que ya me conocen, soy Dennisse, gracias por escribirme, les envió un beso muy grande y húmedo. Quiero compartir algo de lo que siempre digo yo, lo rico que es una buena mamada, y una lo que mas le gusta es tomarse la leche calientita salida de un rico pene, y claro después del trabajo de estar chupando esa rica verga, el premio la rica leche de macho.

Esta historia es real, pero es de una amiga, la cual recuerdo que la fui a visitar y salía un hombre muy guapo de su departamento, le pedí que me contara con lujos de detalles lo que había pasado, estas son sus palabras Ella es Golla.

Desde muy temprano ese viernes había sentido el deseo interior de dejar traslucir mi mejor emoción femenina. Como un preludio de lo que me esperaba, hacia la media mañana recibí una llamada en mi móvil de J, quien quería en la noche compartir, conversar conmigo, tomarnos unas cervezas y algo más… intuyendo para mi que ese “algo más” sería una buena cogida, pues con él ya había tenido algunos acercamientos pasionales, aunque no había probado las mieles de mi chochito, y consideré que esta sería una bonita oportunidad, máxime si me veía en todo mi esplendor femenino.

Quiero, antes de seguir adelante, contarles un poquito de quien soy. Soy de Sudamérica, con buena estatura y un cuerpo agradable, mis ojos son claros, la boca y labios muy sensuales, la cola bien paradita y las piernas torneadas. Siempre he disfrutado de la suavidad de la ropa femenina, y ya con unos años más el disfrute ha sido a plenitud, eso si en mi intimidad, pues nunca me he atrevido a salir a la calle, aunque siempre observo ese hermoso cambio cuando luzco las mejores prendas, y la más de las veces después de un rato de gozo termino empalada con un dulce compañero, mi amigo y vibrante consolador.

Llegada la tarde y concluida la tarea diaria me dirigí a mi apartamento, llegar y desnudarme fue una sola cosa. Busqué entre mis ropas lo más apropiado para la ocasión, inclinándome por el color negro que es mi favorito, y procedí a darme un duchazo que incluyó en ese recorrido jabonoso un sobarme con gusto el chochito dejando deslizar en él uno de mis dedos como una manera de irme preparando a lo que deseaba fuera una noche espectacular, y lo que empezó a llenarme de emoción.

Salí del baño con un toallón enrollado en el cuerpo, me senté frente al espejo y comencé un especial trabajo de maquillaje, delineé mis cejas, pinté las pestañas, cubrí mis carnosos labios con un rojo impactante, un par de candonga en los lóbulos de las orejas y una peluca lacia y negra me dieron el primer y llamativo toque femenino de la ocasión.

Me quité la toalla y dejé frente al espejo mi cuerpo, ya se insinuaba una atractiva fémina, sobre el pecho coloqué un brasier de copa dura que apretándome hacía ver un seno elevado, sobre las piernas deslicé una sedosas medias, las cuales, una a una fueron llegando hasta los muslos y ciñendo a mi cintura un negro y delicado liguero, -que de paso quiero contarles me parece la prenda más sensual y femenina-, abroché las medias, lo que me causaba una creciente excitación, al final una hermosa tanga que cubría mi polla y dejaba escapar a los lados algunos suaves vellos mientras que su delgada tira trasera se perdía con deleite entre la rajita de mis nalgas sobándome el rotico y produciéndome un cosquilleo emocionante.

Ya estaba mi ser interior con una gran puesta y cubrí mi cuerpo con un vestido negro de licra que resalta mis formas y acomodando mis pequeños pies en unos tacones elevados me di vuelta frente al espejo observando una sensual y atractiva mujer, que desde ya reclamaba la presencia de un hombre que la transportara en espacios de pasión. Era de verdad grato lo que se veía, la cara bien maquillada dejando brotar una sonrisa, el pecho elevado con un par de tetas llamativas, una cola parada, las piernas elevadas con los zapatos y torneadas con la seda de las medias, me mostraron a quien de verdad estaba dentro de mí.

Ensimismada en mis pensamientos y en las tareas de cambio no me había percatado del paso del tiempo, cuando el timbre de la puerta me volvió a la realidad. Me asomé por el pestillo y vi a mi amigo en el dintel, abrí la puerta y noté la sorpresa en su cara, parecía no dar crédito a lo que veían sus ojos, y tomándolo de la mano lo hice pasar para que sintiera el verdadero disfrute. Cuando pudo hablar solo balbuceó ¡estás divina!, lo que me agradó y permitió romper el hielo mientras caminábamos hacia la sala.

Ya allí instalados fui en busca de las primeras cervezas sintiendo como su mirada me seguía de manera fija, parecía no querer perder detalle de lo que veía y a cada instante alababa la presentación que estaba viendo. Sentados y consumiendo el primer trago me abrazó y unió sus labios a los míos, le respondí de igual manera mientras parecía escarbar en mi cavidad bucal y las lenguas se transaban en una lucha feroz a la vez que sus manos empezaban a recorrer la geografía de mi cuerpo, sentí como sobaba mi seno notando la dureza y llegaba a las piernas disfrutando de la suavidad.

Su mano se deslizó en mi entrepierna y empezó a jugar con los vellos que salían a los lados del panty a la vez que hacía presión sobre mi polla. Yo no quise perder tiempo, y por igual fui buscando el nacimiento de sus piernas donde ya notaba su erección y pronto liberé esa hermosa barra de carne la que fui masajeando cogiéndole a la vez los huevos que sentía lleno de semen. Ello era un atractivo para mi, y sin pensarlo me agaché liberándome de sus brazos para ir recorriendo ese elevado falo con mi lengua probando algunas gotas preseminales que ya aparecían, la fui consumiendo entre mi boca adelantando un rico entrar y salir que me llenaba y que sentía como a él le fascinaba, pues su gemidos así lo delataban.

Mientras me comía esa linda verga, él aprovechó para subirme un poco el vestido y acariciar mi chochito, fue recorriéndolo con suavidad y deslizando en el uno de los dedos lo que me hacía impulsar con más fuerza la mamada que le venía dando, era un placer indescriptible.
En esa grata posición me sentía llena, en la boca con esa barra de carne que vibraba y en el culito por sus dedos que me hacían transportarme. Era la felicidad que se concentraba en el espacio de mi  apartamento, sintiendo como de ese trozo de carne, en medio de gemidos que me reclamaban un no parar, brotaba la dicha caliente que inundó mi garganta sin dejar derramar ni una sola gota. Lo compartimos de maravilla, mientras él me decía que era, de seguro, la mejor mamada que le habían dado, y yo con la satisfacción femenina de haberme tomado toda la lechita.

Bueno esta historia de mi amiga es caliente, espero les haya gustado.

Besos, atentamente:

Dennisse

Autora: Dennisse

dennissetv@hotmail.com

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Mi marido y mi tigre

Era la perra más puta en ese momento, mi marido mamándome el culo y yo mamando la verga de mi tigre preparándolo para que me rompa el culo, me puse en cuatro y fueron entrando las dos vergas, la de mi marido en mi boca y la de mi tigre en mi culo. Era la puta más rica en ese momento, tanta verga para mí sola, empezaron el movimiento, era rico sentirse así bien culeada por dos ricas vergas.

Hola a todos mis amigos y a los que son nuevos, me presento, me llamo Dennisse, soy una trans, pasiva, me encanta tener amigos. Les contaré algo que me pasó hace poco.

Hace tiempo había tenido una fantasía, fue al ver una película porno, en donde dos hombres hacían gozar a una chica. Tuve la idea de pensar si yo sería capaz de estar en esa situación, con dos hombres, y si disfrutaría tanto como gozo cuando estoy con mi marido en la cama, esa idea rondaba mi mente, hasta que un día se lo comenté a él, claro que no le gustó, pero de tanto que molestaba yo, él accedió, pero no estaba convencido.

El día llegó, contacté a un amigo que me gustaba, pero eso no lo sabía mi marido, sólo le dije que lo busqué en esos anuncios. Llegó mi amigo, él es un tigre, mi marido y yo salimos a recibirlo, ya para esto mi marido estaba dispuesto a todo lo que pase, yo ya había hablado con él de todo lo que íbamos a gozar de esta aventura, y además que él era mi único amor, que es mi marido y que no lo voy a dejar nunca.

Estaba vestida con un short de blue jeans, cachetero, tenía mi hilo azul, y una blusita. Al entrar saludamos, yo sólo le di la mano a Tigre, mi marido me dice: “Que pasó nena, así se saluda a la visita”, entonces le di un beso en la mejilla, mi marido replicó: “mami póngale emoción para que estemos bien, venga como me saluda cuando me ve a la semana”, entonces mi marido me tomó en sus brazos, me besó con cariño y placer, sus manos jugaban por mi cintura las llevó hasta mis nalgas, y me acariciaba las tapitas de mi trasero, metía los dedos por los filos, en un momento me excité rápido, “ahora si nena, saluda al invitado”, saludé con un beso rico a mi tigre, él también empezó a meter sus manos en mi trasero, me acariciaba las nalgas, en ese momento ya perdí cualquier miedo o duda que tenía.

Nos fuimos a la sala, y mi marido ya estaba excitado, me preguntó: “¿mami lo vamos hacer como lo hacemos nosotros sin miedo?” “Si papi con todo y para todo esta tarde”. Me abrazó, besó, sacó la blusa y mis tetitas quedaron al aire, las empezó a mamar, despacio jugaba con su lengua en mis pezones, yo empecé a gemir de placer.

-Mmmmm, aaaahhh, si rico, se siente bien, mmmmm, sigue.

El pasaba de un  pezón a otro, yo sentía rico esa mamada de tetas, tigre sentado veía la escena, luego bajó por mi vientre, yo me derretía con esa su lengua que estaba tocando mi cuerpo, luego subió a mi cuello y me besaba, me giró y empezó a besarme la nuca, yo alcé la mirada y tigre me veía de una forma rica, le tiré un beso volado, arqueaba mi cuerpo y rozaba mi nalga a la rica verga de mi marido, luego él se sentó y me dice siga allá, caminé hacia mi tigre, él se levantó y me recibió con un beso, me besaba el cuello, bajó  a mis tetitas, yo empecé a gemir.

-Aahhh, mmmm, si papi sigue, rico, mmmm. Me dio la vuelta, ahora al que veía era a mi marido, con una sonrisa pícara, le lancé un beso, tigre me abrazaba, me empezó a sacar mi short, bajó por mi espalda, yo empinaba mi nalga, cuando de repente empezó a lamer mis nalgas, comencé a gemir más.

– Mmmmmmm, aaahhhh, si, ooohhh, mmmm, rico. Luego cuando hizo a un lado mi hilo, y empezó a rondar su lengua mi huequito. – Mmmmmm, si, mmmm, rico, come por favor, mmmmm.Empezó a pasar su lengua de ahí me lamió mi culito. – Aaaaayyyy, si rico, mmmmm, ahh, mmmm.

Me empecé a derretir. Mi marido se dio cuenta lo que estaba disfrutando, y me dice:

-Quieres tragar verga mi perrita, ahora tienes dos.

Me dirigí a mi marido, y le quité el pantalón, su verga estaba bien rica, dura como punta de acero, me la comí rápidamente toda, luego me retiró la cabeza, y de repente sentí un azote en mi cara con su verga.

-Quieta perra, ya le he enseñado como tiene que comer mi verga. Se dirigió a tigre y le dice: -Si acaso se porta mal la azotas con la verga para que no se ponga malcriada esta perra.

Empecé a mamar como lo sé hacer, despacio, primero oliendo el aroma de macho que sale de la verga parada de un hombre arrecho.

-Mmmmm, rico papi, mmmm. Luego probando con mi lengua desde las bolas hasta la punta de la cabecita de la rica verga. -Mmmmm, ahhh, mmm, si, mmmmm. Inmediatamente me como la cabeza de la verga sólo la punta. -Mmmmmm.  En seguida me como otro poco, respiro. -Aahhhh, mmmmm y sigo hasta que ya tengo toda la verga en mi boca. -Mmmmmm y ahí si empiezo como loca a mamar.-Mmmmmm, ahhhh, mmm, ahhh. La dejo bien babeada para que pueda entrar con facilidad, queda lubricada.

Me cambié a Tigre, le saqué los pantalones, hice lo mismo, me lancé como perra hambrienta sobre su rica verga, y también recibí un azote de verga, me sentía dichosa, ser castigada en un sólo día por dos vergas. Hice lo mismo al mamar su rica verga. -Mmmm, rico, mmm, si, ahhh. Mi marido me dio una nalgada en mi trasero.

-Con la boca llena no se habla mi putita.

Mientras tanto, mi tigre estaba sentado en el mueble, yo de rodillas mamando su rica verga, mi marido atrás, cuando dice:-Déjenme preparar este culo para la culeada, y lo empieza a mamar.

-Mmmmm, si, mmmm, ahhhh, si rico.

Era la perra más puta en ese momento, mi marido mamándome el culo, mojándolo para recibir verga, y yo mamando la verga de mi tigre preparándolo para que me rompa el culo, era una rica sensación, luego mi marido me dice:

– A ver mi perra, póngase en la posición con la cabeza para acá para que tigre haga los honores.

Mi marido me ha entrenado a punta de rica verga, y yo obedecí como buena perra, me coloqué en cuatro con mis tetitas en la alfombra y mis manos abriendo mi culito, me tuvieron un rato en esa posición sin hacer nada, cuando empecé a derretirme, mi marido dice:

-Miren esta perra está bien arrecha, está acabando sola, y el culo se está mojando solo. Me sostiene por los hombros y dice: -Ahora rómpele el culo. -Si quiero verga. Por favor rómpeme el culo, llénenme de verga por todos lados.

Al mismo tiempo como que se hubieran puesto de acuerdo fueron entrando las dos vergas, la de mi marido en mi boca y la de mi tigre en mi culo.

-Mmmm, si, mmmm, ahhh, mmmm.

No podía hablar de lo rico porque la verga en la boca no me dejaba gritar, pero era la puta más rica en ese momento, tanta verga para mí sola. Luego empezaron el movimiento, era rico sentirse así bien culeada por dos ricas vergas, luego de un buen rato de estar siendo penetrada.

-Perra aprieta la boca y el culo que vamos a sacar las vergas.

Obedecí, apreté mis labios alrededor de la verga de mi marido y mi culo lo apretaba y sentía la verga de mi tigre, cuando empezaron los dos a sacar sus vergas, la primera en salir fue la de mi marido, hizo un lindo sonido como de beso cuando salió de mis labios, y la verga de mi tigre al salir de mi culo, sonó como que salía del agua, era mi culo que estaba mojado.

-Perra date la vuelta, posición otra vez.

Ahora cambiaron las vergas, fue igual de rico, yo era una puta incontrolable, cuando mi marido me dice: -Yo termino primero en tu culo mi puta. No solté la verga de mi tigre de mi boca, más bien más la apretaba, mi marido dijo: -Listo perra, ahí va toma leche. Sentí que él sacó su verga hasta la punta y empezó a acabar, sabía que significaba que me acabara así, al filo de la entrada de mi culito, luego se acostó y yo me puse en 69 sobre él le dije a tigre: -Espera un poco papi, déjame que me haga tomar la leche que sale de mi culo.

Empecé a limpiar con mi lengua la verga de mi marido, mientras él mamaba mi culo, luego pujé un poquito y la leche empezó a brotar de mi culo, mi marido estaba con su boca ahí listo para no dejar que se desperdicie la leche, me succionó un poco más, luego se paró y me dio un rico beso y me pasó toda la leche a mi boca.

-Es que ella, mi puta, es adicta a la leche.

Me lancé sobre la verga de tigre, necesitaba más leche de macho, él también estaba listo para descargar la leche, cuando se vino en mi boca era tan rico, leche fresca recién salida de la verga y gracias a mi esfuerzo, la exprimí, me di vuelta y le ofrecí mi culo, él me la metió un momento aún erecta y sentía como disfrutábamos los tres.

El resto otro día lo escribiré, espero les haya gustado, cualquier comentario lo dejan al pie de este relato.

Autor: dennisse

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