Mi recatada esposa

Mi mujer gemía como loca, la acostó y el se tendió arriba de ella, colocando su verga en la raja de su concha, mi mujer le suplicaba a los gritos que se la metiera, con la verga en la mano le pasaba en la concha sin penetrarla, hasta que mi mujer agarrándolo por la nalgas se introdujo semejante verga, pegó un grito muy fuerte, y empezó a moverse pidiendo más y más verga.

Mi nombre es Roberto, tengo 38 años, profesional, casado, con un hijo. Por razones laborales viajo permanentemente, me casé hace 12 años. Mi mujer padece desde hace años problema de depresión anímica, casi en forma permanente.

Esto y otros problemas ocasionaron que nuestras relaciones sexuales fueran esporádicas y aburridas, posiblemente como consecuencia de la educación que recibió en su casa. Mi mujer, tiene una figura bonita con pechos prominentes y una cola muy linda, que siempre es elogiada. A mi me gusta el sexo, de allí que en mis viajes tengo alguna relaciones furtivas. Pero, jamás conseguí que mi mujer se liberara de sus atavismos, de lo cuál me siento responsable.

Hace unos meses, noté que había empezado a arreglarse y a comprarse ropa que la hacía verse muy sensual, y su ánimo estaba mucho mejor. Supuse que era como consecuencia de la sicoterapia. No obstante me había resignado a vivir de la forma que expresé antes.

Dos meses atrás me voy de viaje por varios días. Pero por un desperfecto en el auto tengo que volver a casa: Cuando llego veo que estaba estacionado el auto de un amigo de la casa.  Entro a la casa por el garaje, pero notaba mucho silencio.

Me asomo por una ventana abierta a medias del living y veo a mi mujer y mi amigo muy abrazados. Me detengo y me pongo a observar, puesto que no entendía como mi mujer con su perfil mojigato podía estar engañándome. Pero, me llamó la atención la forma en que estaba vestida, nunca la había visto así, realmente estaba espectacular, por lo que decidí continuar mirando sin hacer ningún ruido.

Mi amigo, la tenía abrazada, con sus manos en la cola y le decía cosas al oído. Le desabrochó la camisa y el corpiño, veo como sus pechos turgentes saltan a la vista, él se prende para besarlos ansiosamente. Mi mujer estaba totalmente desconocida, podía escuchar sus gemidos. El la alza y la lleva a nuestro dormitorio.

Mi curiosidad  aumentaba puesto que no podía creer ver a mi mujer en esa situación, estaba completamente entregada. La desnudó completamente y la depositó sobre la cama, él también quedó completamente desnudo y su verga era del tamaño de la mía.

Tuve la intención de parar todo pero, quería ver hasta donde era capaz de llegar mi mujer. Mi amigo la besaba de arriba abajo, mi mujer gemía. Le chupaba la concha y yo notaba como mi mujer terminaba una y otra vez. Le suplicaba que se la metiera, entonces el se paró, la hizo sentar, llevo la mano de mi mujer a su verga, y ella torpemente la acariciaba,  luego la besó y le dio una chupada que mi amigo se retorcía de gusto.

La apartó para no terminar en su boca, y mi mujer gemía como loca, la acostó y él se tendió arriba de ella, colocando su verga en la raja de su concha, mi mujer le suplicaba a los gritos que se la metiera, con la verga en la mano le pasaba en la concha sin penetrarla, hasta que mi mujer agarrándolo por las nalgas se introdujo semejante verga, pegó un grito muy fuerte, y empezó a moverse pidiendo más y más verga.

Yo no podía creer que fuera mi mujer la que estaba en esa cama.

Tuvo varios orgasmos, él se paró y se hizo chupar nuevamente la verga, que la tenía muy dura, pues no había terminado. La puso de pie, la dio vuelta y empezó a chuparle el culo. Tuve un presentimiento que me hizo estremecer. Se sentó en la cama y la hizo que se siente suavemente en su verga, mi mujer le pedía que no, que nunca lo había hecho por atrás.

La abrazó desde atrás, y la sentó, su verga penetraba lentamente el culo de mi mujer, que gritaba, chillaba y lloraba de dolor y de placer cuando mi amigo se la enterró toda. Se quedaron quietos por unos minutos, y juntos se empezaron a mover en forma armónica. Luego la puso en cuatro y siguieron con movimientos espasmódicos.

Mi amigo terminó en el culo de mi mujer con un grito, mi mujer quedó como desmayada en la cama. Fue al baño, cosa que aproveché para salir de casa.

Volví a los dos días muy confundido por lo que había visto. Mi mujer estaba como ausente, pero feliz, como nunca la había visto. A los día le pregunté que le pasaba, a que se debía el cambio, me contestó que era debido a la sicoterapia. Con mucha bronca le dije que yo sabía el motivo de su cambio.

En ese momento me fui de casa y estoy pensando que hacer.

Espero vuestros comentarios.

Autor: Roberto

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