Un desayuno muy placentero

Apuntó su pene en mi dilatada vagina, que recibió todo ese pedazo de carne de una vez, mientras los dos movíamos las caderas para tratar de satisfacernos el uno al otro, le pedí que acariciara mis senos, sentíamos un gran placer, a mi me gusta en esos casos sentirme un poco dominada, y que más posición que esa, es una de las que más me gusta.

Saludos a todos los lectores y visitantes de esta página, primeramente a mí me gusta mucho leer este tipo de cosas, pero creo que sería mejor si fueran reales, y debido a que he tenido contacto con algunos escritores (as) me decidí a redactar una de mis historias.

Todo desde que comencé con los juegos eróticos con mi novio cuando teníamos como 16 años (ahora tenemos 20), bueno lo que les quiero contar ocurrió aproximadamente hace 2 meses. Como estoy estudiando ya en la Universidad mi horario de clases es generalmente por las tardes, y el de mi novio es muy variable debido a que algunas veces asiste en la mañana y otros días por la tarde. Un día su casa estaba solo por la mañana debido a que su padre trabaja y su madre había tendido que salir de la ciudad con urgencia, me invitó a tomar el desayuno en su casa, para nosotros no es raro el contacto sexual, pero la verdad se me hizo raro que me invitara, imaginé que algo estaba planeando y no me haya querido decir, pero tengo que reconocer que soy algo cachonda (por no decir bastantito) que enseguida acepté.

Él salió de sus clases a las 9:00 de la mañana y pasó a mi casa, nos fuimos en su coche, mientras estábamos en el camino todo aconteció de manera normal, yo espera su plan, pero no le decía nada. Llegamos como 20 minutos después, como me invitó a tomar el “desayuno” pues se me ofreció algo, no recuerdo muy bien que. Total que terminamos de desayunar cuando me dijo que no había nadie en casa y que podíamos hacer muchas “cositas”, al lo que yo le respondí haciéndome la inocente, ¿que como que se le ocurría?, entonces me miró fijamente y me dio un beso en la boca que parecía que quería sacarme lo que acababa de desayunar, creo que eso fue lo que prendió la bomba, pues yo le respondí con un otro de igual magnitud, a lo que él respondió besándome el cuello.

Lentamente me fue tocando los senos y mis pezones (debo confesar que eso me vuelve loca), claro que yo no me iba a quedar con las manos sin hacer nada, enseguida respondieron en sus nalgas (prefiero llamarlas así) que no es porque sea mi novio pero la verdad es que están de rechupete, me lo han dicho algunas amigas también, mis manos se fueron deslizando al frente por debajo de sus jeans y de su ropa interior hasta llegar a su pene, que para entonces lo tenía erecto, y lo comencé a masajear. Él al sentir esto encaminó sus manos hacia mi vulva, la cual ya estaba húmeda, y sin habernos quitado ninguna prenda nos complacíamos mutuamente mientras nos besamos.

Así estuvimos por un tiempo hasta que me mi novio me desabrochó un poco blusa y me desacomodaba el brassier y senos quedaron al aire y me empezó a lamer los pezones como solo él sabe hacerlo, pasando con su lengua de aquí para allá, de vez en cuando una pequeña mordida, mmmmm, (a todos los chicos, recomiendo que pongan esto en práctica), mientras todo esto pasaba, yo ya había desnudado su pecho y enseguida lo comencé a lamerle sus pezoncitos, eso lo prende.
Debido a que el calor era mucho decidimos ir a su cuarto, en cuanto entramos, lo tomé por la cintura desabroché su cinturón y sus jeans quedando sólo con ropa interior, mmmmm, que hermosa imagen, me deshice de su ropa interior y como me había agachado para quitársela cuando levanté la cara, no era ninguna coincidencia, yo lo había hecho con toda la intención para que su pene me quedara justo en la boca a la altura de la boca, (esto lo hice por mi alta temperatura y la lujuria que tenía en ese momento y como antes había leído en algunos relatos que a los hombres les fascina lo que le iba a hacer enseguida) ya había tocado su pene con mis labios, pero nunca le había hecho una mamada como se le hice esa vez, mi novio tiempo después me dijo que se sorprendió ante tal acto pero le gustó muchísimo, su pene estaba a en su máxima erección, no sé si por mi calentura pero nunca lo había visto así, con lo que yo estaba encantada al tener ese pedazo de carne húmeda en la boca, se la dejé muy roja por que se la estuve mamando por un buen tiempo.

Después al sentir que eyaculaba en la boca (nunca he tenido semen en mi boca pero la verdad no me gustaría) reaccionó rápidamente y se apartó de mi, como yo todavía tenia la ropa puesta desabrochó totalmente mi blusa y mi falda y me las quitó en un dos por tres, me quedé en ropa interior, a mi novio le encanta observarme así, sin perder más tiempo me sacó el brassier y me bajó la tanga que esta por demás decir que estaba súper mojada.

Muy lentamente me depositó sobre la cama y de igual forma me abrió las piernas, yo casi no lo había dejado hacerme esto mas que un par de ocasiones, pero esta lo amerizaba, así que lo dejé continuar.

Primeramente fue hacia mi abdomen, haciéndome cosquillas en el ombligo, fue bajando hasta llegar hasta mí ya muy húmeda vagina, solo de acordarme me vuelvo a mojar, muy despacio se fue abriendo camino a través de mis labios vaginales hasta que hizo el contacto mágico con el clítoris, en ese momento recuerdo muy bien que me retorcí del gusto que tenía, el noto esto y sus movimientos con la lengua fueron más rápidos, yo estaba que no podía más y el tuvo la magnífica idea de introducir el dedo medio en mi vagina, placer hasta entonces era impresionantemente morboso; no pude más y tuve mi primer orgasmo de la mañana. Quedé como muerta, porque había tenido orgasmos pero ninguno se le comparaba a este y yo no sabía lo que me esperaba.

Nosotros no cuidamos mucho con eso del embarazo, pero debido a que mi regla acaba de terminar y a lo caliente de la situación decidimos hacerlo sin preservativo, como él me acaba de dar una excelente mamada yo estaba boca arriba, tenía las piernas abiertas y mi vagina muy pero muy húmeda, lo cual no facilitó la primera penetración, sus testículos tocaron mi cuerpo sin ninguna dificultad, de esta forma estuvimos haciendo el amor hasta que terminé yo primero y él al oír mis gemidos que eran casi gritos le provocó una sensación poder y me sacó el pene y como ya lo habíamos hecho antes, lo masturbé hasta que terminó con una gran eyaculación que me embarró todo el abdomen y casi mis senos, nos abrazamos muy fuerte, no besamos, no decíamos cuanto nos queríamos. Cuanto terminamos nuestro primer numerito eran casi las once de la mañana.

Al descansar un momento, mi hombre me dijo que deseaba verme bailando como si fuese una bailarina nudista (en palabras elegantes, yo se muy bien que él se refería como si yo fuera un puta de burdel), yo accedí, recogí mi ropa, fui fuera de la habitación a vestirme yo no se para que si me iba a desnudar nuevamente) mientras que él ponía un música adecuada para el acontecimiento que estaba por venir, cuando estaba todo listo entré y comencé a mover las caderas como si de verdad fuera una ramera, y observé inmediatamente la reacción en su pene, poco a poco fui deshaciéndome de las prendas hasta quedar otra vez como el día que nací.

Yo estaba deseosa de más y no podía dejar ir tal oportunidad, así es que aproximé mi boca a su pene para que volviera a ponerse totalmente como un soldado listo para entrar en acción, cuando esto ocurrió, me puse en cuatro dejándole ver mi hermoso trasero, lo que no pudo desaprovechar tampoco él. Apuntó su pene en mi dilatada vagina, que otra vez recibió todo ese pedazo de carne en un impulso de una vez, mientras los dos movíamos las caderas para tratar de satisfacernos el uno al otro, le pedí que acariciara mis senos, que me pellizcara los pezones que de por sí estaban ya muy duros y rojos, sentíamos un gran placer al estarlo haciendo en esa posición, a mi me gusta en esos casos sentirme un poco dominada, y que más posición que esa, es una de las que más me gusta.

Sin que él todavía terminara yo fui la que comenzó a gritar fuertemente de placer al sentir otro orgasmo, nunca había tenido tantos orgasmos en una solo sesión de sexo. Al terminar yo le pedí que la sacara porque me estaba lastimando un poco el continuo y exagerado roce. Él de muy buena gana aceptó, cuando me la sacó yo me tumbé boca arriba, él como estaba deseoso de terminar se acomodó para que hiciéramos un fabuloso 69. El aroma en la habitación era una mezcla del olor de mis líquidos vaginales y el de los suyos, ¿es inconfundible no creen? 

Sin dejar que se me escapara ni un solo centímetro de pene, lo lamía como si fuera una rica paleta de hielo, y él hacía lo mismo con mi vagina, me introducía un poco la lengua al mismo tiempo que rozaba mi clítoris. En ese momento él me gritó que estaba a un punto de venirse (o correrse), nos volteamos, él quedó boca arriba y con mi mano le seguí dando un masaje que según él me decía era fenomenal y que no quería que dejara de hacerlo, hasta que explotó, otro gran chorro de semen saltó de su pene y para nuestra mala suerte, llenó toda la sábana de su cama.

Para relajarnos un poco, y como ustedes recordaran las caricias en los senos me encantan, mi novio lo sabe por supuesto, fue a la alacena en la cocina por un poco de mermelada de fresa y me untó un poco en cada pezón, así me quitaba la mermelada con la lengua a la vez que hacía sentir deseos de ser penetrada nuevamente, este ejercicio de untarme y limpiarme los pezones me lo hizo como cinco veces (chicos, les recomiendo esto también), a esto yo respondía con gemidos que hacían que mi hombre se excitara, lo noté porque el pene se lo ponía duro y grande otra vez.

El último acto que tuvimos esa mañana que ya se había convertido en tarde, fue cuando un poco desesperada por mis ganas de pene lo aventé de espaldas a la cama, él quedó con el pene como una asta de bandera, me le monté como si fuese una moto, me acomodé su órgano en el mío, aquello se convirtió en una carrera loca de un caballo, movía mis caderas con ganas de que me destrozara toda la vagina, útero y demás, en momentos hacia círculos sobre su pene, en otros era un movimiento de va y ven, como siempre los primeros movimientos son lentos, después van tomando un ritmo más acelerado conforme el momento del orgasmo se acerca, los gemidos de placer se iban tornando en gritos de una sensación que solo el placer sexual proporciona, como él ya había tenido dos eyaculaciones bastante fuertes tardó un poco más que de costumbre la siguiente así es que con mis movimientos frenéticos terminé mojando todo su pene con mis líquidos que eran tal cantidad que las gotas escurrían por encima de sus testículos que debido a tanta acción se encontraban muy inflamados.

Como esta vez él estaba boca arriba, me decidí a darle la mejor mamada que jamás pudiera recibir en su vida, así lo hice, me acomodé de tal forma que él pudiera observar mi vulva toda húmeda y roja, pero le hice saber que no quería que me tocara, solo que me observara, y no porque no quisiera, quería que se concentrara en recibir el mayor placer posible, le permití que tocara mis pezones por que se que eso también le gusta, de solo pensar en la posición que teníamos me dan ganas de tener un pene entero en la boca, mmmmm.

Él sabe que no me gustaría que me eyaculara en la boca, así es que cuando estaba a punto de venirse por última vez, me lo hizo saber y continué la tarea con mis manos, con una le hacía, como dicen por ahí, una formidable chaqueta, y con la otra le sostenía los testículos, al estar en dicha posición, observaba muy detenidamente como su piel cubría y al siguiente instante dejaba al aire el glande, y me preguntaba como era posible que el pene puede cambiar de tamaño en tan poco tiempo, estaba tan pensativa que no me di cuenta que mi tarea estaba surtiendo efectos y mi hombre eyaculaba, pero esta vez lo hacía sobre mi cara, me sentí un poco sucia, ahora si como una puta de las películas pornográficas y al momento me fui a lavar la cara al baño.

Mi novio entendió lo sucedido y me siguió al baño y me dijo que le permitiera que fuera él que me limpiara la cara, pero debido a que la temperatura seguía en un alto nivel y que estábamos solos en casa, decidimos tomar un baño los dos juntos. Esto en verdad era nuevo para nosotros, y la idea de estar los dos mojados en un espacio tan reducido hacía que la piel se me pusiera como la de una gallina. Fue la ducha más placentera de mi vida, porque fui bañada por el hombre que amo de todo a todo, desde el cabello hasta la punta de los pies, claro hubo una mayor atención en mis senos y mi vulva. Yo claro en cada centímetro de su pene.

Al salir de tomar la ducha, yo lo vestí, aprovechando cada ocasión para tocarlo, y lo mismo él. Por último nos dimos un beso muy tierno y prometimos que esto se tenía que repetir no sólo una vez, si no que muchas más.

Bueno espero que le haya gustado y excitado este relato. Me gustaría mucho recibir comentarios.

Autora: Lucy

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Masaje a la madre

Rosario envolvió sus piernas alrededor del joven, él presionó su boca sobre la suya y empujó su lengua contra su madre. Se besaron mientras él bombeaba lentamente. La mente de Rosario se nubló cuando su orgasmo la golpeó, él sentía como el gatito de su madre comprimía su pene haciéndolo acabar en ella. José continuó bombeando hasta derramar todo dentro de su mamá.

José tenía 18 años cuando sus padres se separan. Él era el único hijo y su padre se fue lejos con una mujer del trabajo. Así pues, él vivió con su madre. Su madre, Rosario era una mujer atractiva, especialmente teniendo 40 años. Ella tenía problemas óseos y por eso iba a una terapia física 3 veces a la semana. Él medico recomendó que se diera masajes 3 veces al día. Un masajista profesional era absolutamente costoso, y ella no podría realmente costearlo. Entonces José le comenzó a dar masajes a la parte posterior de su madre para rehabilitar sus huesos. Él aprendió rápido a dar masajes, su madre agradecida.

Le había estado dando masajes por más de 2 meses, cuando sucedió. Rosario acababa de salir fuera de la bañera después de un largo y agradable baño en la agua caliente. Ella se puso su traje de la tela de raso y salió del cuarto de baño. Fue a su dormitorio, y en vez de bajar el traje como lo hacia normalmente, por una cierta razón, ella la quitó. Ella puso en la cama, y gritó:

– ¡José!

José fue hacia su dormitorio enseguida. Él se montó un poco más abajo que el trasero de su madre a horcajadas y comenzó a trabajar en ella. Ella gimió suavemente mientras que él la acariciaba. Le dio masajes en los hombros y parte en la espalda, mientras hacia eso, él oscilaba lentamente hacia adelante y hacia atrás, inconscientemente frotando su entrepierna contra el trasero suave de Rosario. Su pene joven comenzó a responder, pues él lo frotó contra ella. Su joven pene, de 17cms., estaba completamente duro, se salía de su bóxer, lo continuó frotándolo contra la grieta de las suaves nalgas.

Ella gimió suavemente, y comenzó a mover lentamente sus caderas. Eso excitaba a José absolutamente, él vio una gotita relucir en la cabeza hinchada de su joven pene. Actuaba como un lubricante y su pene resbalaba a lo largo de las nalgas de su madre. Rosario se tenso y gimió. José, rápidamente se asustó y tirando de su pene intentó ocultarlo en su ropa interior.

– Oh bebé, no pares -ella gimió. José saca su pene y comenzó a frotarlo desnudo y grueso entre las piernas de ella. Él podría sentir la humedad y el calor de su gatito. Rosario gimió mientras que ella sentía el pene duro de su hijo resbalando a través de sus labios jugosos. Él frotó la cabeza hinchada contra su agujero mojado, logrando que su madre empuje contra él. La cabeza del pene resbaló adentro y ella gimió en alta voz. Él empujó y difícilmente resbaló completamente adentro del gatito apretado. Rosario gruñó, y movió sus caderas debajo de él. Comenzó a cogerla lentamente.

– Ohh bebé, Ohh mi bebe.- ella gimió. José gruñó con el gatito de su madre apretado alrededor de su pene. Movió las caderas lentamente, conduciendo su pene grueso profundamente en ella. El cuerpo de Rosario comenzó a temblar, y ella gimió en alta voz mientras que ella se venia. Sus labios sostenían firmemente el pene de su hijo. José comenzó a coger más rápido, sus bolas daban una palmada contra su cola suave.

– Ohh bebé, mi hijooo, acaba para mí… – ella gritó. – Mmmm, el gatito de mami parece un terraplén dulce con su acabada. – dijo ella. José gimió cuando el primer chorro de semen llegaba como un jet caliente, entrado este en erupción dentro de ella. – Mami acaboo – dijo José. – Si bebe acaba, dale a mami toda tu leche- Rosario gimió, y culminó otra vez, pues ella sentía la ráfaga arrojada a chorros adentro de ella. – Mmmm, sí bebé, que caliente y bueno esta tu leche -. Ella gimió. José empujó furiosamente dentro del gatito de su madre, vaciándole el último chorro de semen.

– Si madre, que bueno está esto – exclamó José, Rosario resbaló rápidamente debajo de él, tomó su pene entre sus labios. José gimió mientras que se sentía la lengua materna resbalar a través de su cabeza sensible. – ¡Ohhhh mamá! – él gritó, empujando contra su boca hasta llegar a rozar los pelos en la cara de su madre, ella lo aceptó llegando profundamente en su garganta. – Asiiiiiiii, mamá, dale por favor. – gimió.

Ella hizo un giro rápidamente y sus caderas se montaban en la cara joven de su hijo a horcajadas. Ella bajó su gatito goteando contra su boca, eso hizo que José empujara hambriento su lengua adentro de ella. Estaba excitado, lamiendo a su madre y sintiendo su semen gotear del agujero caliente. Él penetró la vagina de su madre hasta llegar a su clítoris, jugando con este le hacía pegar unos alaridos que escucharían los vecinos. Rosario movía su boca hacia arriba y hacia abajo en el pene de su hijo. Ella saboreaba los jugos jóvenes que quedaban sobre ese mástil que tenía José. La lengüeta de José resbaló profundamente dentro del agujero apretado, y la meneó juguetonamente adentro de ella. Rosario movió su boca rápidamente arriba y abajo del pene grueso de su hijo, pues ella sentía acercarse al orgasmo.

– Esperanza míaaaaaa… acaba conmigo… dijo ella. Su gatito estaba llegando al éxtasis. Ella movió las caderas rápidas, frotando su gatito contra la boca de José. – Dale José mueve tu lengua que estoy acabandoooo.. Gritó Rosario. Él probaba la dulce acabada de su madre, haciendo que él también llegara hasta su punto máximo.- Si madre toma mi leche, es toda para vos, daaaaaaaale mami, esto es grandioso -. Él gruñó mientras  había comenzó a arrojar a chorros en su boca talentosa. – Si José, dale a mami todo tu lechita, que le gusta mucho…

Trató de decir claramente, mientras traga el semen de su hijo. Él empujó hacia arriba su pene para acabar en la garganta de su mama. Rosario engulló sus dulces chorros sintiendo salpicaban contra la parte posterior de su garganta. Esto hizo que su gatito orgasmeara otra vez. José la cogió rápidamente con su lengua y frotaba su clítoris hinchado con su dedo del índice. Ella jadeó, sacando el pene de su boca, lo tomó con su mano, y furiosamente lo frotó sobre su cara, mirando como la crema blanca terminaba de salir del pene de su hijo.

– Ohhhhh bebé, estoy tocando el cielo con las manos. Ella gimió.

Rosario ascendió hasta la cara de su hijo tirándolo hacia ella. Sus labios se tocan ligeramente como besándose con miedo. Él se subió encima de ella y presionó su pene contra su vagina, que resbaló fácilmente. José empujó su pene profundamente dentro de su madre, haciendo su quejido en alta voz.

– Ohhhhh bebé, ahhhhhh” ella gimió. ¿Cuántas veces puedes acabar? – No sé, mama – él susurró mientras que comenzó a cogerla.

Rosario envolvió sus piernas largas alrededor del joven, sosteniéndolo profundamente adentro de ella. Él presionó su boca sobre la suya y empujó su lengua contra su madre. Se besaron apasionadamente  mientras que él bombeaba lentamente dentro y fuera de ella. La mente de Rosario se nubló cuando su orgasmo la golpeó. Ella gimió y golpeó violentamente debajo de él. Él sentía como el gatito de su madre comprimía su pene haciéndolo acabar en ella. José continuó bombeando hasta derramar todo dentro de su mamá mientras que se besaban. José se puso al lado de ella y Rosario lo sostuvo firmemente mientras que cayeron ambos dormidos…

Rosario se despertó temprano por la mañana con el pene duro de José presionando firmemente contra ella. Ella alcanzó es verga enorme por detrás, agarrando el eje grueso, lo sostuvo firmemente en su mano y comenzó a frotarlo ligeramente. José seguía dormido mientras que ella se deslizó debajo de las cubiertas y lo tomó en su boca. Ella lenta y suavemente aspiraba su pene. Inhalación el olor de su hombre joven. Llevó una mano hasta sus testículos y ligeramente la ahuecaba, estaba sintiendo como se llenaban de leche en su boca. José se despertó con su pene en lo profundo de la garganta de su madre. Ella miraba para arriba a su hijo joven, hermoso, y continuó aspirándolo. Su lengua resbaló arriba y abajo del eje que pulsaba grueso, haciéndola gemir en alta voz.

– Mamá, que despertar más lindo. – Él gritó, Rosario sentía como palpitaba el pene de su amado hijo, y como su caliente semen entraba en erupción en su boca.

Rosario tragó hambrienta cada gota sabrosa, haciendo al cuerpo joven de su hijo gravitar violentamente. Él empujó contra su boca, vaciando toda su leche en ella. Rosario movió su boca arriba y abajo de su pene puliéndolo hasta que las gotitas restantes hubieran desaparecido. Ella subió hasta el respaldo y besó a José.

– Mmmm, que bueno este desayuno que me da mi muchacho, mi bebé, mi sueño.- Ella gimió. José todavía le da masajes a su madre, su esposa piensa, es un hijo realmente bueno para hacer viajes diarios hasta la casa de su mamá para darle masajes. Poco ella sabe de todo lo que pasa.

Autor: loquisex

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Desayunando a mami

Le bajé muy lentamente sus bragas, disfrutando el momento.  Tiene un sexo muy poblado de un vello negro espeso.  La acosté en la cama y le devolví el favor desayunándome esta vez con su rico coñito.  Ella solo suspiraba…hasta que la penetré y dio un grito de placer.  Le hice el amor muy lentamente sin dejar de comerle la boca o las tetas…la hice acabar rico….me la cogí aquella mañana dos veces.

Mami siempre ha sido muy cariñosa conmigo. La veo frecuentemente en ropa interior y en bata por la casa y siempre al darme las buenas noches, o los buenos días, o a veces sin ningún motivo nos damos muchos besos y abrazos todo el tiempo.  Pero déjenme presentarles a mami.  A sus 42 años tengo que decirles que esta muuuuy pero muuuuy buena!

Mide 1.65, tiene una cabellera negra, larga, ojos marrones y unas tetas buenísimas, como 110 de pecho, copa C o quizás D, un poco caídas pero blandas, suavecitas y coronadas por areolas grandes y rosadas y unos pezones diminutos.  Su culito tampoco está nada mal.  Un poco rellenita quizás, pero sin que se le pueda llamar gordita o nada de eso. Aunque representa su edad, cuando vamos por la calle todos la devoran con la mirada, y es que como ya dije, ella está muy pero muy buena.

Aunque de pequeño solo sentía amor por ella, ya a mis 19 años la veía también como un objeto sexual, y no podía dejar de aprovechar las cada vez más frecuentes sesiones de cariño que me daba; al principio siempre iniciadas por ella, pero recientemente por mí cada vez más.  Ella tuvo que haberlo notado, ya que era generalmente cuando mi padre no estaba en casa y quedábamos solos que me lanzaba a sus brazos buscando sus besos y el roce de su piel.

Todo comenzó una mañana del sábado, (mi padre generalmente trabaja los sábados), cuando ella entró en mi cuarto a eso de las nueve:

-Buenos días mi hombrecito!  ¡Levántate que ya es tarde y se enfría el desayuno!

Y se sentó en mi cama para darme un beso.  Nos abrazamos y besamos, y ese día por alguna razón la sesión de cariño se prolongó más de lo habitual.  Estaba acostada boca abajo sobre mí, la tenía abrazada con fuerza, mis manos bastante cerca de su culo pero sin llegar a tocarle las nalgas. (Esa mañana vestía una bata y sus pantaletas, pero sin sostenes).  Nos besábamos las mejillas, la frente, el cuello, etc…

Mi pene ya estaba grueso, sin estar completamente parado, y de pronto nos dimos un besito en la boca.  Fue algo muy rico y relativamente inocente, por lo que lo seguimos haciendo.  Después de varias revolcadas en que cambiábamos de posición, terminó ella acostada sobre mi mirando al techo, y yo besándole el cuello por detrás y tomándola con mis brazos solo un poquito por debajo de sus tetas, a penas rozándolas (no me atrevía a más).

Sentía todo su pelo y su perfume en mi cara, y mi pene a la altura de su cola ya completamente parado.  Fue entonces cuando volteó y me dio un beso muy rico en la boca, y tras mirar al reloj se dio cuenta que eran ya las once.

-¿Ya pasaron dos horas? -Es que la paso tan rico contigo que el tiempo vuela, ¡mami! -Bueno.  Me tengo que ir, desayuna cuando quieras que vuelvo en la tarde.

Con cualquier excusa la seguí a su habitación a preguntarle cualquier bobada y vi como se cambiaba (de espaldas) y hasta la ayudé a abrocharse el sostén por detrás (mi madre siempre usa sostenes de encaje, muy sexy).  Luego me dio un último beso y se fue.  No se ya ni cuantas pajas me haría aquella mañana hasta que ya en la tarde regresó a casa junto a mi padre.

Por supuesto que me recibió con cariño, pero no de la misma manera que cuando estábamos solos, lo que me puso a pensar….  Aquella semana ni me pude concentrar en las clases, pensando en lo rico que iba a ser el próximo sábado.  Incluso a mitad de semana me tiré a una de mis compañeras de clase, una chica menudita de piel muy oscura y ojos negros, bastante bonita y codiciada por algunos de mis compañeros; pero huelga decir que mientras le hacía el amor solo pensaba en mami.

El sábado siguiente me levanté muy temprano.  Estratégicamente puse el despertador a las 7:45 (15 minutos después de la hora en que mi padre salía de casa) y me lancé al cuarto de mama.  Allí estaba como siempre en su bata de dormir.  Me acurruqué en su espalda y comenzó la sesión de cariño de la mañana.  Lejos de rechazarme, ella se sonrió y comenzó toda aquella secuencia de besos, abrazos, caricias, mordiscos en el cuello y orejas, pene engordado, pezones duros, etc…pero al tenerla de espaldas, esta vez mis manos bajaron completamente hasta sus nalgas.

-¿Que haceeess…loco?  Sabes que eso no se puede….deja…

Como no fue muy convincente, seguí en lo mío y le besé la boca.  Nos comimos a besos, le chupé la lengua casi completamente mientras amasaba sus ricas nalgas y ella no dejaba de gemir y de comerme la boca.  Fue un beso de como 10 minutos.  Al quedar de espaldas a mi, fui directo hasta sus tetotas, y allí si opuso más resistencia…

-¡Deja amor!  Eso si que no.  Ya nos hemos pasado de la raya…no está bien…

Forcejeamos un poco pero no le solté en ningún momento sus hermosos melones.

-¡Deja, deja!  Es en serio, ya estuvo bien, para…¡las tetas no! -Solo un poquito más mami….por favor….es que son tan ricas… -No papi, las tetas no….déjame ya… -Un poquito más… -Bueno….un poquito….bésame….

La senté en la cama y nos besamos la boca mientras no dejaba de amasar sus ricos pechos.  Luego comencé a comérmelos…

-Mmmm!  ¡Que rico desayuno mami!

Pero ella ya no decía nada, solo gemía.  Hasta que pasó lo inevitable.  Se puso a contemplar y a tocar mi paquete por encima del slip (es todo lo que uso para dormir), y eventualmente salió de el mi pene en erección.  Soltó un suspiro de exclamación y susurró algo así como que la tenía más grande que mi padre.

-Mami, ¿me la chupas un poquito, por favor, si?

Ya no oponía prácticamente resistencia.  De rodillas ante mi, sentado en la cama, se lo metió en la boca todo completo hasta el vello púbico, me lo mamaba divino, combinando sus chupadas con lamidas y besitos en el glande.  En una de esas me bajó el calzoncillo y de dejó completamente desnudo. Yo la tomaba por la nuca con una mano para no dejar que se sacara mi pene y con la otra masajeaba las tetas, hasta que me corrí.  Le llené toda la boca de semen.

-¡Wow! Cuanto semen, la tienes enorme… -¿Más grande que la de papa? -Siiii… ¡Estamos locos! ¡Me voy, me voy ya!  ¿Que hicimos?

Pero no se fue.  La tomé por un brazo y la miré directamente a los ojos….sus ojos lloraban pero en el fondo sabía que no se podía oponer a lo inevitable.

Le bajé muy lentamente sus bragas, disfrutando el momento.  Tiene un sexo muy poblado de un vello negro espeso.  La acosté en la cama y le devolví el favor desayunándome esta vez con su rico coñito.  Ella solo suspiraba…hasta que la penetré y dio un grito de placer.  Le hice el amor muy lentamente sin dejar de comerle la boca o las tetas…la hice acabar rico….me la cogí aquella mañana dos veces.

No dejaba de decirme lo grande que la sentía en sus entrañas mientras le daba por detrás.  Luego dormimos un rato abrazados hasta que se acercaba la hora en que llegaba mi padre.

Ahora me la chupa dos o tres veces por semana (cuando se presenta una oportunidad en que estemos solos) y le hago el amor casi todos los sábados.  Una vez incluso se metió en mi cuarto y me la mamó a media noche mientras mi padre dormía….cosa que no hemos vuelto a hacer para evitar riesgos.

Se que quizás lo que hacemos no es lo correcto, pero no se si les he mencionado antes que…mi mami está muuuuy buena…

Autor: Wifefucker

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