Extraños en el autobús

Siempre que subía al autobús allí estaba él, un hombre delgado, alto, moreno, atractivo, de los hombres que una mujer no puede evitar girarse a mirarle.
Notaba siempre su mirada clavada en mi, no dejaba de mirarme hasta que me bajaba en mi destino, un día empezó a acercarse, cada vez que subía al bus el se acercaba y se colocaba mas cerca de mi, cada día se acercaba un poco más, hasta que un día quedo a mi lado, notaba su mirada penetrante en mi.

Al día siguiente ahí estaba él, entre y como cada día el autobús al ser hora punta iba repleto de gente, eso hizo que fuese yo la que ese día cayo justo a su lado y tuviese que sujetarme justo donde mismo el estaba, notaba su respiración cerca de mi cuello, se me acelero el pulso, estaba nerviosa, inquieta, cuando llegue a mi parada y baje, mire hacia el autobús y él me seguía con su mirada.

Era martes y como cada día subí a ese autobús, no le vi, porque como siempre el bus iba lleno, pero de pronto note una respiración en mi cuello, gire la cabeza y me encontré con una sonrisa preciosa, gire mi cabeza otra vez avergonzada, y sentía su respiración en mi cuello, pero… también sentí una mano en mi cintura, una mano cálida que me acariciaba la cintura, mi corazón empezó a latir a mil por hora, él rozaba su boca en mi pelo, y su mano en mi cintura paso a ser un brazo que me atraía hacia él, note su excitación al mismo tiempo que yo la mía, llegue a mi parada, me baje y volví a hacer lo mismo que el día anterior, mire hacia atrás y ahí estaba él mirándome.

El miércoles, entre y fui yo quien le busco y me acerque, esta vez iban dos asientos libres, le mire y me fui hacia esos asientos, él me siguió y se sentó a mi lado, como siempre en silencio, sin decirnos ni una sola palabra, al sentarme, él puso una mano en mi muslo y lo acariciaba sin dejar de mirarme, su mano cada vez se iba acercando mas a mi sexo, lo rozaba y yo notaba como me excitaba cada vez mas, esta vez no pude evitar pasarme de mi parada, me daba igual llegar tarde a trabajar, quería mas, al menos un poco mas, y lo obtuve…

Mi mente no pensaba, era mi cuerpo el que reaccionaba por mi, separe mis piernas al sentir su mano ya tocando mi ropa interior, había gente que nos miraba de reojo intuyendo lo que estaba pasando en ese asiento, pero poco me importaba a esas alturas, y mientras yo separaba mis piernas el separo mi tanga de mi piel, la hizo a un lado y toco la entrada de mi vagina con sus dedos, me sentí explotar de excitación tan solo con ese roce, no duro mucho masturbándome porque no pude más y termine teniendo un ahogado pero enorme orgasmo que me hizo acabar en su mano, me baje dos paradas más adelante de la mía, iba con el pulso acelerado, llena de morbo, satisfacción y super mojada, al bajarme me gire y el me sonreía llevándose los dedos a sus labios.

Estuve todo ese día como los días anteriores con él en mi cabeza, no podía sacarle de mis pensamientos, y tan solo recordar lo que había sucedido en ese autobús hacia que estuviese lo que estuviese haciendo, tenia que interrumpirlo para acariciarme y calmar mis deseos hacia ese desconocido que tanto me excitaba y que me había regalado ese orgasmo tan poderoso, me tocaba y me masturbaba teniendo unas corridas monumentales.

Era Jueves y tocaba subir a ese autobús, estaba ansiosa, deseosa de que llegase el momento de volver a verle y por fin saber que me esperaba ese día, dar un paso mas allá de lo ocurrido el día anterior, porque quería avanzar, quería poseerle, le deseaba como loca.

Subí y me dirigí a él, me sujete a su lado, ya no disimulaba, ni él ni yo, directamente me abrazo, me beso en la mejilla, un beso cálido, y otro beso menos cálido en mi cuello, y otro directo a mi boca, la gente nos miraba, pero de pronto fue como si el autobús fuese vacío, solo íbamos él y yo, de locura, me abrazaba y me besaba y me besaba, esta vez él toco parada antes de llegar a la mía, me agarro de la mano y nos bajamos, por primera vez escuche su voz, una voz preciosa, grave y fuerte que me dijo un simple “ven conmigo”, yo le seguí, me llevo a un hotelito pequeño, dimos nuestros documentos y mientras nos tomaban los datos esperábamos nerviosos, pero nunca dejamos de estar abrazados y besarnos.

Cuando nos dieron la llave de la habitación nos dirigimos a el ascensor, entramos y según cerro la puerta y presionamos el botón de la planta donde íbamos empezó a besarme de un modo muy pasional, deseoso, notaba su excitación, su pantalón estaba a punto de reventar, me apoyo contra la pared, me tocaba por todas partes, me besaba y me decía que me deseaba como loco, que hacia mucho tiempo que solo verme le producía que su sexo se pusiese muy duro, su polla estaba super dura, mi mano lo comprobaba, metí mi mano en su pantalón y comprobé que era enorme, estaba gorda y durísima, no podía esperar mucho mas, si el ascensor tardaba mas en llegar yo ahí mismo le bajaba el pantalón y me la comía al momento, pero no, justo paro y salimos deprisa, besándonos torpemente mientras caminábamos, así que él me cogió en brazos y yo rodee su cintura con mis piernas, con dificultad el abrió la puerta de la habitación.

Entramos así, besándonos y ya desnudándonos, cayo mi camisa según entramos, la suya igual, me puso en la cama y me quito mi vaquero, yo me senté y le baje el suyo, y quede frente a su sexo, baje sus boxers, y quedo libre su polla, estaba durísima, mi mano la agarro y mi boca fue directa, mi lengua la lamió y saboreo, la metí enorme dura y deliciosa en mi boca, me la comí entera, dejaba que entrara hasta mi garganta, le daba pequeños mordisquitos, la lamia y chupaba, jugué con su polla un buen rato, hasta que el me aparto, me volvió a acostar en la cama y se fue directo a mi coño.

Su lengua jugaba con mi clítoris, ufffff me tenia super excitada ya de por si, así que apenas me dio dos lamidas y llego mi primer orgasmo, jadee y grite como loca, eso hizo que el se excitara aun mas, me cogió de las manos y me levanto de la cama, me abrazo y me pregunto ¿sabes el tiempo que te deseo? ¿sabes cuanto me gustas? ni lo imaginas, te deseo y ahora te lo voy a demostrar.

Se sentó en la cama y me senté frente a el, me agarre a su cuello y note como su polla iba entrando en mi coño, me llenaba, nos acoplamos perfectamente, primero nos movíamos despacio, nos gozábamos, nos comíamos vivos, le besaba como loca, y el a mi igual, me encantaba su olor, un olor a perfume suave y cálido, unido a su olor corporal que era dulce, me embriagaba.

Santo cielo!! cuanto me gustaba, me tenia tocando el cielo con la punta de mis dedos, me follaba como jamás me había follado nadie, me tenia a ratos suave y despacito, a ratos fuerte y duro, me hacia gemir y gritar una y otra vez, consiguió que tuviese varios orgasmos, pero orgasmos inmensos y deliciosos, me agoto y él aún no se había corrido una sola vez, tenia un aguante increíble, su polla permanecía enorme y durísima, hasta que ya por ultimo me puso de pie, me giro y me puso con las manos en la pared, me penetro desde atrás, su aparato entro en mi hasta el fondo.

Empezó a follarme suave, y poco a poco empezó a acelerar sus movimientos, su polla entraba y salía de mi una y otra vez, empapada por mis jugos que ya me chorreaban por mis muslos, hasta que empezó a gemir muy acelerado y gritar como loco mientras me llenaba con su esperma, me sentí llena, deliciosamente llena, se abrazo a mi espalda, apoyo su cabeza junto a la mía, después me giro y me abrazo y me beso muy fuerte.

Estuvimos acostados en la cama abrazados y hablando, haciéndonos caricias mientras nos dábamos cuenta que teníamos muchas cosas en común, nos reíamos, y no podíamos dejar de mirarnos, propuse una ducha y nos bañamos juntos aprovechando esa ducha para follar otra vez, fue delicioso, cuando acabamos nos vestimos y salimos de la habitación, bajamos abrazados en el ascensor, nos besábamos, nos acariciábamos, salimos de allí y nos despedimos con un gran beso, cada uno siguió su camino.

Mientras caminaba me di cuenta que ni él me pregunto mi nombre ni yo el suyo, pero pensé, “ya se lo preguntare mañana”, al día siguiente ahí estaba él, en ese autobús que tomábamos cada día, entre y él vino hacia mi, me abrazo, me beso, hablamos y quedamos en que los viernes seria nuestro día para visitar ese hotelito, ¿pero saben? nunca nos dijimos nuestros nombres, follo cada viernes con él y no se ni como se llama.

Autor: Adis

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Centro comercial

Era un día de otoño, María había estado toda la mañana haciendo gestiones en el centro, acabó pronto serían las 11 y hacía una brisa fresquita que junto a los rayos de sol invitaban a pasear, así lo hizo. Pasó cerca de un centro comercial y pensó que no era mala idea darse una vuelta, y más a esa hora que no había el tumulto típico de gente, pasaría un rato tranquila viendo cosas. Entró en Kiabi y ella misma se sorprendió de la poca gente que había, comenzó a mirar ropa… no tenía pensado comprar nada pero se dijo, caray me voy a dedicar a probarme cositas. Tomó una blusa blanca, una falda negra estrecha por encima de la rodilla.. y cogió el camino hacia los probadores. Por uno de los pasillos se acercaba una vendedora con un carro lleno de ropa hasta arriba que la tapaba completamente, y al hacerse a un lado un hombre entraba por el hueco que dejaba el carrito a la vez en dirección contraria, no llegaron a chocar pero se quedaron parados uno frente al otro mientras se despejaba el pasillo, sus ojos se clavaron en los suyos y el breve instante ese le pareció eterno, continuaron cada uno su camino. Entró en la zona de probadores y no había ni la encargada de tomar las prendas, esperó un poco.. y viendo que no llegaba entró, era un pasillo largo con cabinas a un solo lado, habría como 20, al final del pasillo había un espejo que ocupaba todo el hueco.

Comenzó a caminar mirándose al espejo, observando sus curvas, lo bien que se conservaba habiendo superado ya los 40 años. Cuando se dio cuenta estaba a dos metros del espejo, así que giró a la derecha y se metió en la última cabina. Cerró tras de sí la doble cortina, colgó las prendas en la percha y se sorprendió lo espaciosa que era la cabina. Comenzó a desnudarse mirándose en el espejo interior, si dejar de mirarse instintivamente sus movimientos se hacía más sensuales observándose…imaginando aquella fantasía que había tenido siempre, ser observada, sentir el morbo de ser observada, sus mejillas se encendieron al instante y de repente vino a su mente el encuentro con el hombre en el pasillo de la tienda, cerró los ojos y se dio cuenta inmediatamente que su corazón estaba acelerado, y que lo estaba desde que sus ojos se clavaron en los de aquel desconocido hace sólo 5 minutos. Abrió los ojos y una tenue sonrisa se dibujó en su cara: ¡María estás loca! Se dijo ella misma, y se puso a quitarse el vaquero, mirándose…desabrochando los botones..poco a poco… descubriendo sus braguitas…cuando sólo quedaba un botón…separó las manos y las puso en sus caderas..observándose..bajando los vaqueros un poquito por el lateral a la vez que subía las braguita…. su barriguita bien formada.. madura… firme…pasando sus manos por ella… recorriéndola…bajando más el vaquero… sacando un pernil… y luego el otro… de pie ante el espejo… mirándose… comiéndose con los ojos… sus manos acariciándose las caderas… los muslos… el interior de ellos…recorriendo la braguita…y notar que está húmeda… muy húmeda…. su mano entró por la cinturilla.. hasta llegar a su sexo hinchado de la excitación. Un ruido la hace despertar y volver a la realidad, no había podido distinguirlo, pero sus movimientos se hacen más rápidos y torpes, ha notado como si la observaran o la pudiesen observar, sintiendo una mezcla de pánico y excitación a la vez, puro morbo. Se dispone a subirse el suéter para sacarlo por la cabeza, lo hace y al bajarlo nota como un pendiente se desprende y cae a la moqueta del sueño dando un salto y pasando a la cabina adyacente por la ranura inferior de la pared separadora. Se agacha rápidamente para mirar donde está y ante su sorpresa ve unos zapatos de hombre. De un golpe sube y se pone de pie de nuevo, quedando paralizada, conteniendo la respiración, sin saber qué hacer. En esa postura se queda inmóvil unos instantes, hasta que vuelve a agacharse para volver a mirar, lo hace y en ese instante ve como la mano del hombre coge el pendiente. Vuelve a incorporarse rápidamente como la vez anterior pero sus sensaciones multiplicadas por diez.

De repente oye una voz de hombre decir: ¿Señorita? ¿Es suyo el pendiente? Ella automáticamente y con tono de alivio dice: Si, si es mío ¡gracias! y se agacha esperando que se lo dé por la rendija del separador. No ocurre nada y mira hacia la cortina y ve la mano del hombre dentro abierta con el pendiente, ella se vuelve a levantar rápidamente y extiende su mano para coger el pendiente, con los nervios la golpea con su mano sin querer y el pendiente se cae de nuevo al suelo, pero esta vez el pendiente sale por debajo de la cortina hacia el pasillo. Automáticamente abre la cortina para buscarlo y ve al hombre agachado cogiendo el pendiente, y como levanta su mirada, y sus ojos se vuelven a clavar en los suyos. Los dos en esa postura, él agachado y ella de pie, los dos inmóviles, hasta que él se levanta sin separar sus ojos de los suyos y hace un ademán de ponérselo, ella sólo es capaz de girar un poco su cabeza mostrándole la oreja, sus dedos se acercan a ella y delicadamente se dispone a ponérselo. Al notar el roce de las yemas de sus dedos en su cara su cuerpo se estremece, él lo ha notado y se acerca más a ella, pudiendo notar su aliento en su cara y como le dá un beso en su cuello debajo de la oreja. La mano de ella por ese momento está en la cintura de él, acercándolo más hacia ella, tanto que cuando se dan cuenta están dentro del probador. Solos, tres paredes y una doble cortina, uno frente al otro mirándose a los ojos, él se acerca y la besa en los labios, sin apenas rozarlos, ella hace un intento de tomar aire y sus brazos rodean su cuello y se funden en un beso muy húmedo, notando sus lenguas enlazarse, saboreándose, se abrazan.. se aprietan… se magrean.. ya nada es sutil… solo hay deseo…ella está sólo con el sujetador y las braguitas cuando el hombre empieza a deslizarse hacia abajo mordiéndola con sus labios, sus hombros sus brazos, no queriendo dejar ni un poro sin morder, lamer, besar…Sube hacia sus pecho, los besa, hunde la cara en ellos encima de la tela del sujetador, ella torpemente empieza a quitárselo sin atinar con el cierre mientras él no deja de masajearle las tetas con su boca sus manos, el sujetador se desprende y su boca atrapa el pezón mamándolo sorbiéndolo y mordiéndolo. La mano de ella en la nuca de él.. apretándolo más contra sus pechos. Las manos de él recorren su cuerpo.. sus caderas.. su culo… magreándolo, apretándolo. Baja más su boca por su barriga.. lamiendo el ombligo… desviándose a un lateral para lamer y morder sus caderas y volver al centro recorriendo su ingle, hundiendo su boca en ella.. sorbiendo.. chupando.. dirigiéndose poco a poco hacia la cinturilla de su braguita, bajando con sus labios por encima de la tela, ella en cada movimiento responde con espasmos repentinos acompañados de gemidos, cuando siente como las labios y el aliento de ese hombre alcanzan el bulto que forman debajo de la tela los labios de su coño hinchados de deseo,.. como lo acaricia con su aliento.. como dibuja su contorno. Mira hacia abajo y la imagen de ese hombre desconocido, haciéndole sentir lo que nunca creía recuperar ya. Sus manos se posan en la cabeza de él, no para guiarlo sino para sentirlo más. Mientras él continúa deleitándose encima de la tela… sus manos recorren sus piernas.. sus muslos, con movimientos firmes, presionando con las manos su carne sin llegar a sentir dolor pero haciéndole notar que quiere entrar dentro de ella como el que estruja una bola de plastilina, sentirla más y más.
Sus manos ahora se han posado en sus caderas, sus dedos toman la cinturilla de sus bragas y comienza a bajarlas poco a poco dejando al descubierto su vello púbico y notando ahora como su aliento entrecortado por la excitación lo acaricia, continuando así hasta que sus manos han bajado las bragas hasta los tobillos, sin dejar de apartar sus aliento ni en un momento de su coño.
Ella busca con la mirada el taburete de la cabina y posa un pie sobre él, para que la boca de ese hombre disponga de vía libre para hacerle sentir más y más. Su boca ahora se acerca a la parte inferior de su ingle… abriendo sus labios y hundiéndose en ella… sorbiendo y chupando… lamiendo.. y moviéndose hacia el centro… hasta llegar justo delante de su coño.. nota de nuevo su aliento… separando el vello.. como queriéndose abrir camino entre sus labios húmedos.. cuando nota el contacto de su lengua.. suave… moviéndose verticalmente por su raja.. abriéndola poco a poco…nota como los labios muerden los labios de su coño.. chupándolos… sigue con su lengua hasta llegar a su clítoris… se detiene… lo abraza con la lengua abierta.. presionando firme.. sin moverla… solo siente el pulso de su lengua en su clítoris… le hace soltar un gemido agudo… y con una mano ella misma se tapa la boca.. para ahogarlo.. para no interrumpir ni que nadie lo haga ese momento.. ese sueño… su lengua recorre toda su raja desde el clítoris hasta su ano… saboreando su jugo.. ella nota como él disfruta haciéndolo y le hace excitarse más aún.
Mira hacia debajo de nuevo y en uno de los movimientos puede observar como ha sacado su polla del pantalón.. dura y gruesa pero no se está tocando, sus manos están continuamente descubriéndola, cada palmo de su piel, deteniéndose donde nota que ella reacciona más. Sigue recorriendo su coño con la boca, los movimientos se hacen más intensos, su boca está prácticamente debajo de su coño, se lo come con tantas ganas que hay momentos que el pie que tiene apoyado en el suelo está a punto de perder el contacto con el mismo, el único apoyo es la boca del él con su coño, ella intenta no perder el equilibrio apoyando sus manos en las paredes del vestidor, le da la vuelta y quedan los dos mirando a la pared, él de rodillas comiéndole el coño y ella con sus manos apoyadas en la pared y los dos pies en el suelo, inclinada hacia delante y sentada en su boca, moviéndose, acompañando los movimientos de su lengua, follándole la boca.
Nota como se separa y se levanta, es incapaz de volverse, cuando siente su polla abrirse paso por detrás entre sus muslos… ella se inclina más acercado su culo a la barriga de él… nota su polla golpear su coño hinchado… ella hace un movimiento para buscar que la penetre pero él lo esquiva y coloca la polla a lo largo de su coño… haciendo movimientos de penetrarla… el tronco de su polla rozando su raja, los labios hinchados de ella cubriéndola… empapándola con sus jugos, las manos de él una aferrando uno de sus pechos y la otra acariciándole la cara.. dándole sus dedos para que los chupe, ella lo hace notando como en ese momento está entrando dentro justo al encontrar la entrada de su coño los dos hace un movimiento para que entre completamente, saben que pueden ser descubiertos en cualquier momento, los gemidos se entremezclan con jadeos y palabras casi inaudibles: Por favor cuidado… sigue así… ¿te gusta?… ¡dios mío!
Se retira de ella, la toma de la cintura y la vuelve hacia él, es la primera vez en un rato que sus ojos se encuentran.. se acercan se besan, muerden sus labios sus lenguas juegan se lamen la boca, mientras se buscan, agitados temblorosos y la vuelve a penetrar de frente, están con las bocas juntadas para ahogar sus gemidos, no se separan, y eso los excita más, ella intenta decirle que está a punto de correrse, pero no hace falta sabe que él también, la embiste fuerte sudoroso, casi con angustia, ella siente como está siendo inundada por la leche de ese desconocido y al instante entra en un orgasmo, cohibido y liberador a la vez. Separan un poco sus bocas apoyándose uno en la frente del otro, tomando aliento, respirando, recuperando… él toma su cara con sus manos en esa postura y la besa muy dulcemente, y le dice: Eres un sueño, eres mi sueño… ella sólo puede sonreír. Quedan así unos instantes hasta que comienzan los dos a ser conscientes como están y dónde están, él dice. Vístete, voy a mi cabina… ella lo hace, sin dejar de pensar en todo, en cada sensación en cada momento, se ha vestido, toma las prendas que cogió y sale de la cabina.
Al pasar por la cabina de al lado ve las cortinas abiertas y totalmente vacía.. se siente molesta, extrañada y aliviada a la vez y se dirige a la salida de las cabinas, ya hay una dependienta en el mostrador… ¿Señora? Le quedaba bien? Si, todo perfecto gracias, sale caminando por el pasillo con la vista ida… hasta que su mirada se queda fija en la entrada de la tienda, un hombre de espaldas.. ¿será él? El hombre se gira y sus ojos se vuelven a clavar en los suyos… y en su boca se dibuja una sonrisa sincera, ella suelta las dos prendas que no llegó a probarse en el primer expositor que encuentra y se dirige hacia la puerta.

Que real puede llegar a ser un sueño, una fantasía

Autor: PioIX

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