Me destrozaron el bizcocho

Encajó la punta en la entrada de mi hambrienta garganta sexual, entre mis labios interiores. Mi movimiento solo logró que entrara más y el dolor aumentó, sentía yo como esa porra se abría paso en mis entrañas lastimándolas, el ardor se hizo insoportable y aquello no paraba de entrar, me estaba matando, y lo sentía deslizándose centímetro a centímetro estrenando mi vagina.

Este es el relato de mi primera vez.

Esto que les voy a platicar ocurrió cuando tenía yo 19 años pero aun lo recuerdo como si hubiera sido la semana pasada. Primero dejen que les diga algo de mi, tengo actualmente 47 años y me considero todavía una mujer muy atractiva a pesar de tener algunos kilitos de más, sin exagerar, pero los hombres voltean a mirarme en la calle, mido 1.72 y peso 75 kg. No tengo un busto enorme pero soy talla 36C y mis caderas y nalgas están bien puestas en su lugar y redondeadas sobre unas piernas largas y torneadas. Con todo he recibido propuestas de todo tipo de hombres que se acercan a mí con intención de llevarme a su cama. Estoy casada por segunda vez y tengo varios hijos, sin embargo todavía soy capaz de darle placer a mi amante de turno.

Como les decía, hace ya un tiempo estaba yo estudiando y tuve problemas con mi madre así que decidí irme a vivir con mi novio, no porque yo lo deseara sino porque no tenía donde irme, siendo todavía virgen le dije a él que no deseaba tener sexo, solo necesitaba cariño y comprensión que no tenía en casa. Él lo aceptó así y me mudé a su casa, los primeros días fueron muy tranquilos, dormíamos en el mismo cuarto pero en camas separadas, pero ya saben los hombres a fin de cuentas solo quieren “eso” y él empezó a acercarse en las noches, se acurrucaba junto a mi, me abrazaba, besaba y decía palabras dulces acariciándome sobre la ropa de dormir, short y camiseta, y yo me excitaba mucho pero no lo dejaba notar, tenía miedo.

Así fueron pasando varias noches hasta que una noche se animó a quitarme la ropa y acariciarme mis pechos con sus manos y fue bajándolas hacia mi palpitante rajita húmeda, yo no quería dejarlo pero estaba tan mojada que me era imposible mantener las piernas juntas, así que metió una mano entre mis piernas y me acarició directamente mis labios, separándolos poco a poco pudo sentir la humedad que me salía y continuo acariciando mi entradita.

– Que rico que sería estar ahí adentro mi amor y tú también vas a sentir delicioso si me dejas hacerte el amor. – Tengo miedo de que me duela. Dije temblando. – No te preocupes déjame acariciarte y besarte y verás que no habrá problema, estás muy lubricada, te va a encantar. – Pero te lo advierto si me duele, te vas a salir de inmediato. le dije. – Claro que si mi vida. Me prometió.

De esa manera lo dejé que me destapara, me sentía cohibida, era la primera vez que alguien me veía desnuda, pero también me provocó más excitación.  Con mucha calma me empezó a besar en la boca con pasión y mis labios le respondieron igualmente, cosa que me sorprendió a mi misma. Me besó por toda la cara, cuando metió su lengua en mis orejas sentí que todo me daba vueltas y las piernas se me aflojaron.

Fue bajando hacia mis tetas, que eran masajeadas por sus manos las cuales dejaron paso a sus labios, besó mis globos rozándolos apenas con su boca y lengua para luego atacar mis pezones, que para ese entonces parecían pitones de toro, de tan duros y paraditos que estaban. Les dio un tratamiento que me pareció una eternidad, chupando, lamiendo, succionando y amasando no solo mis chichitas sino todo mi pecho, era delicioso. Mientras mis bubis recibían ese tratamiento especial, con una mano me acariciaba la cuevita, tocando los labios, el clítoris y haciendo pequeñas penetraciones a mi vagina con un dedo.

– Que rico – pensaba yo – si así es el principio quiero conocer hasta el final.

A estas altura estaba tan caliente que dejé mi pudor a un lado y empecé a acariciar su verga con las manos, no era muy grande pero para ser al primera que conocía me pareció enorme. Poco a poco se fue dando la vuelta para besar mi conchita y tuve frente a mí al victimario de mi himen. Él intentó meterla en mi boca pero me negué, me daba asco, así que la estuve acariciándola y conociendo su forma, sintiendo su rigidez. Él con cariño me explicó como se llama cada parte del pene, así me dijo que se llamaba, en ese entonces yo pensé que era el nombre que él le daba a su palo, no podía pensar otra cosa.

– Hay papito está muy grande, me va a lastimar – le dije. – No, ¿como crees mi amor?, te la voy a meter despacito para que la disfrutes. – Bueno entonces métemela ¡ya! quiero sentirla – le dije con inocencia. – Tus deseos son órdenes mi reina – dijo y se acomodó sobre mi con su garrote apoyado en mi abdomen.

Fue bajando hasta acomodarse justo en la entrada de mi hambrienta garganta sexual y encajó la punta entre mis labios interiores, empezó a empujarla y sentí la húmeda cabecita abriéndome despacito, conforme entraba sentía un calor y picor extraño pero agradable hasta que algo la detuvo de pronto y dejó de deslizarse con suavidad, sentí un empujón profundo y grité un poco ahogada, pero no entraba.

– Si me duele te quitas – le repetí.

Por toda respuesta recibí otro envite que no penetró más, solo empujaba toda mi conchita hacia adentro.

– Ay, ay no sigas que me está doliendo. – Tranquila mi amorcito no pasa nada – dijo él. – Si, ¡no pasa nada! – Contesté – ya me di cuenta que no entra y me duele, ¡así que quítate!

Él se retiró un poco pero sin sacarla del todo y volvió a arremeter.

– Nooo! – grité y lo empujé para un lado.

Cayó sobre la cama y su pene se deslizó fuera de mi coño adolorido haciendo un ruido fuerte al salir. Quedó recostado a mi lado y volvió a acariciarme diciéndome que eso era normal, que muchas mujeres sienten un poco de dolor la primera vez.

– Déjame ver tu cosita, tu himen debe estar muy resistente y no se rompió por eso no pude entrártela toda.

Yo sentía ardor en mi entrepierna pero también sentía una vibración agradable en mi entradita.

– No déjame, estoy toda adolorida, y te lo dije desde el principio. – Pero no me puedes dejar así cariñito, me van a doler las bolas – argumentó. – Me vale madres, ¿crees que a mi no me duele mucho? – Déjame explorarte con mi dedo, veré si puedo romper el himen y ya no te va a doler, de veras – insistió. – Bueno pero déjame descansar un poco, de veras me duele.

Me atrajo y acurrucó entre sus brazos fuertes, me sentí protegida y me abandoné en su regazo.

Pasados uno minutos me volvió a besar y a acariciar la espalda y las nalgas hasta que poco a poco fui respondiendo a sus caricias que eran cada vez más excitantes pues pasaba sus dedos suavemente por mi espalda y la hendidura de mis nalgas hasta tocarme el chochete, jugando con los pelos recortados, de ahí y del culo. Cada vez que rozaba mi ojete sentía yo una descarga eléctrica en mi columna.

Él se dio cuenta como brincaba con el toque de mi agujerito y decidió explorar más. Mojando los dedos en mis jugos, me empezó a sobar cada vez más y luego introdujo un dedo en mi ano. Con eso pegué un reparo, pero no logré liberarme del invasor y él me dijo,

– Calmada, no te muevas que te puedes lastimar. – ¿Qué hiciste, recabrón?- Nada, ¿te dolió? ¿Qué sientes? – Siento algo extraño en mi chiquito, como si me estuviera haciendo del 2. – Tranquila no te estás haciendo, solo te metí un dedo, ¿Cómo lo sientes? – Ay se siente raro, no me gusta, sácalo ¡pero ya! – Espérate dale tiempo a tu cuerpo a asimilar todas las sensaciones nuevas y diferentes que esta recibiendo.

Lo dejé hacer y muy despacio fue moviendo el dedo haciéndolo girar y metiendo y sacando.

– Si se siente muy diferente, pero no quiero, sácamelo.

Lo sacó y continuó con las caricias de mi pepita, entonces se acomodó en medio de mis piernas y empezó a lamerla como desesperado lo que me volvió a excitar. La exploración con sus dedos en mi vagina dio comienzo y me dejé llevar ya que se sentía muy bien. Sentí como llegaron sus dedos a mi telita y al empujarlos era como si estuvieran rebotando en un elástico que poco a poco fue cediendo.

Se subió otra vez sobre mí, amenazando con su instrumento mi bizcocho y de nuevo a penetrarme, la primera parte que ya había sido abierta no fue problema hasta que llegó al himen, que todavía presentaba resistencia. Yo estaba más nerviosa que otra cosa.

– Aguanta un poquito, ya no te va a doler (tanto) – dijo y de un empujón entró otro poco.

Yo sentí que me desgarraba y empecé a luchar para sacármela, pero él hábilmente me había metido las manos por debajo de la espalda hasta los hombros y me inmovilizó. Mi movimiento solo logró que entrara más y el dolor aumentó, sentía yo como esa porra se abría paso en mis entrañas lastimándolas, el ardor se hizo insoportable y aquello no paraba de entrar, me estaba matando, y lo sentía deslizándose centímetro a centímetro estrenando mi vagina. Cuando por fin dejó de penetrar, no se si por que llegó al fondo o por que se acabó la mecha, estaba yo en un llanto. Él me dijo,

– Ya ves ya la tienes toda adentro, fue un poco difícil porque estás muy estrecha.

Yo sentía que mi vagina se contraía de manera violenta con ese intruso metido hasta el fondo lo que provocó que él se viniera en un tremendo orgasmo que me inundó de leche hasta las orejas.

Con el orgasmo él se relajó, lo que yo aproveché para deshacerme del agresor, que salió de mi rapidísimo aventando esperma en mi panza, mis piernas y por toda la cama. Y cosa increíble, al salir mi túnel se contrajo de una forma que me provocó un orgasmo espectacular, vibraba y me revolcaba en la cama con espasmos de placer que duraron casi cinco minutos dejándome totalmente desmadejada.

– Chingas a tu madre, puto – fue lo primero que acerté a decirle cuando me recuperé. – No me digas que no lo disfrutaste – decía riéndose al ver mis contracciones. – Dijiste que me la ibas a sacar si me dolía y al contrario me la aporreaste más – dije llorando. – Ya cosita linda, por lo que pude ver tuviste un orgasmo de campeonato. – Si pero me dolió mucho.

Me abrazó y acariciándome tiernamente me consoló y entre gemidos me quedé dormida un ratito. Cuando desperté todavía sentía el placer de mi orgasmo lo que mitigó el dolor.

Siento decirles que al día siguiente no podía ni enderezarme y caminaba con mucha dificultad. No quise salir de la casa en dos días, por como me sentía, creía yo que la gente se iba a dar cuenta que me habían cogido por primera vez.

Estaba tan dolida no solo de la puchita sino de mi dignidad que dejé de hablarle varios días. Aun ahora cuando me acuerdo de mi primera vez le miento la madre, pero me mojo los calzones y siento como si me estuviera desflorando de nuevo.

Después en el recuento de los daños pensé que a pesar del dolor había sido espectacular, tanto que desde entonces no he dejado de meterme todas las vergas que se me antojan. Y eso habrá tiempo de contarlo en otra ocasión.

Autora: Marielena

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Nunca lo imaginé

Comenzaron a taladrarme el ojete. Habían escupido en culo, y la saliva actuaba como lubricante. El otro chico estaba de pie y yo seguía de rodillas. Me estaba gustando que me diesen por culo mientras yo mamaba la polla más grande que había visto nunca. El propietario de la enorme polla anunció que se iba a correr, e intentó escaparse, no le dejé y tragué todo el semen que salió de su capullo.

Mi novia nunca supo que había ocurrido, ni siquiera de este encuentro. Tampoco es que yo tuviese inclinación por las relaciones sexuales con hombres, al contrario, hasta entonces había sido muy activo con las chicas, y con bastante éxito. No es que sea muy guapo, soy normalito, tenía por entonces 30 años, y estaba bastante en forma.

Entré en su casa nervioso, no sabía que me esperaba, mejor dicho si lo sabía pero no si me atrevería. Había quedado con el por Sms de un numero en un chat erótico de estos de las tv locales. Me invitó a ponerme cómodo y me quité el sweater. El más del 1´90, y no es que fuera muy guapo, y su complexión era normal, vamos que por la calle te cruzas con bastantes como él.

Directamente puso una peli porno, y tuvimos unos minutos tensos. La situación cambió cuando empezó a masturbarse, invitándome a masturbarme yo mismo también. Así lo hice, me bajé la cremallera y empecé a pajearme. Intentaba ver la película, cuando vi como su polla empezaba a crecer y a crecer, su tamaño era impresionante, y no es que la mía fuera pequeña, pero la de este chico pasaba los 20 cm.

Me sorprendí a mi mismo cuando mi mano se dirigió a su paquete y comenzaba a pajearle. Era muy dura. Mi siguiente impulso fue dejar mi polla, quieta y colocarme entre sus piernas, acerqué mi boca y con mis labios entreabiertos besé su capullo, mis manos no dejaban de deslizarse por el troco. Con la lengua acariciaba el capullo, primero y después di unos mordisquitos al tronco de la verga, estaba caliente y dura, muy dura. Nos fuimos quitando la ropa, y una vez desnudos, él se volvió a sentar y yo a colocarme de rodillas frente a él.

Ya no pude más, y abriendo la boca introduje su polla en mi boca. Era la primera polla que me comía y me estaba gustando, estaba muy excitado. El capullo golpeaba mi garganta, y mis labios no daban más de sí debido al grosor de la verga que me estaba comiendo.

Al poco empezó a decir que quería metérmela por el culo, pero yo le dije que mi culito era virgen y seguiría siéndolo, por ahora. Y seguí con mi tarea. No sé cómo pero mis ojos buscaron su cara, creo que para ver si realmente le estaba gustando. En ese momento me vinieron a la mente todas las caras de las chicas que habían hecho este gesto conmigo, mientras me moría de placer como este desconocido conmigo ahora.

De nuevo insistió en penetrarme, a lo que yo respondí poniendo más interés aun en la mamada que le estaba haciendo.
Fue entonces cuando sentí un capullo en la entrada de mi ojete, no sabía cómo había llegado allí. En principio solo estábamos los dos solos…

Yo seguía mamando de rodillas mientras alguien intentaba darme por detrás. Estaba completamente a su merced. Y fue así como agarrándome por las caderas, empezó a empujar. Sentía como mi culo se abría al caliente glande, doliendo cada vez más.

Qué rica estaba la polla y que grande era, nunca podía haber imaginado el placer que da el generar tanto placer a otro. Mi culo estaba siendo follado por primera vez, me estaba merendando una polla y yo me había considerado hetero hasta entonces.

Decidí seguir comiendo la gran verga, mientras intentaba relajar mi esfínter, tal vez así dejase de doler. Siguió doliendo un poco, pero al menos terminó de entrar el capullo, dándome un descanso, con las manos palpe la polla que me estaban calzando había entrado una buena parte aunque realmente dentro de mí, solo tenía el capullo. Mi primer amigo me cogió la cabeza, con las dos manos moviéndola diciéndome que siguiese con lo mío.

Mientras comenzaron a taladrarme el ojete, esta vez ya sin miramientos. Habían escupido en culo, y la saliva actuaba como lubricante. El otro chico estaba ahora casi de pie, y yo seguía de rodillas. Me estaban dando placer, me estaba gustando que me diesen por culo mientras yo mamaba la polla más grande que había visto nunca. El propietario de la enorme polla anunció que se iba a correr, e intentó escaparse, no le dejé y tragué todo el semen que salió de su capullo.

-“Ahora yo quiero probar ese culito”- Yo la verdad es que tuve miedo pero el otro se salió de mi y dando la vuelta ambos colocó su polla delante de mi boca y empecé a mamar, mientras el otro ponía su capullo en mi ojete dolorido.

Entró fácilmente, y empujaba con mucha fuerza, tanto que apenas tenía que moverme para que la otra polla entrase y saliese de mi boca…

¡Que placer!, al rato ambos terminaron dentro de mí, uno en mi boca, y el otro llenó mi culo hasta ese día virgen con su leche.

Claro que hasta ese día yo no había estado con ningún chico, y menos con dos. No intenté volver, aunque nunca he olvidado esa inolvidable tarde que pasé. Incluso a veces me dan ganas de entablar algún contacto de nuevo con un chico…

Ya sabéis si queréis escribidme a mi correo,contadme, y quién sabe si podamos quedar en Zaragoza.

Autor: Desseo

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Debutamos como putas

Se la comencé a chupar y apenas me entraba en la boca, comenzó a chuparme la concha hasta que tuve un orgasmo y luego él se puso sobre mi y de un golpe metió tremenda verga dentro de mi concha lo que me hizo gritar de dolor, me relajé y comencé a gozar. Estuvo largo rato cogiéndome y yo tenía orgasmo tras orgasmo hasta que sentí que eyaculaba violentamente dentro de mi concha.

Una tarde estábamos mi hermana Valeria de 19 años, mi hermanastra Karina de 20 y yo Floppita de 20, tomando cerveza sentadas en una mesa de la vereda de una confitería céntrica de Buenos Aires y éramos el blanco de la mirada de los hombres que pasaban ya que las tres estábamos vestidas con minifaldas y top sin corpiño.

Cuando nos paramos para irnos tres hombres que estaban en una mesa cercana también se levantaron y uno de ellos se nos acercó y nos invitó a que fuéramos con ellos.

No sé cómo se me ocurrió pero de mi boca salió “somos chicas muy caras” para ahuyentarlos pero puso cara de no importarle y preguntó ¿cuánto de caras? a lo que le repuse ni lerda ni perezosa “u$s 400 cada una” y él sin inmutarse me preguntó ¿incluye la colita? y ahí se me complicó la cosa porque ninguna de las tres habíamos sido cogidas por la cola así que suelta de cuerpo le digo “nuestras colas son vírgenes así que si les interesa serán u$s 1500 para cada una”

Pensé, este sale corriendo pero me equivocaba ya que se dirigió a los otros dos y tras buscar en sus billeteras se me acerca con billetes en la mano y me dice “acá tenés u$s 4500 así que vamos”

Nos miramos las tres y muy sueltas de cuerpo los seguimos hasta un hotel de cinco estrellas donde ellos se alojaban (eran unos ingenieros extranjeros que estaban de paso) y allí estábamos las tres debutando como putas de lujo.

Ellos se alojaban en una suite de dos dormitorios así que mi hermana se fue con uno de ellos y mi hermanastra y yo con los otros dos a la otra habitación.

Nos desnudamos haciendo un acto erótico y nos pusimos a hacer un 69 las dos chicas mientras ellos miraban y se desnudaban. Uno de ellos tenía una pija de tamaño normal pero el otro asustaba ya que calculo que debía medir unos 25 cm de largo y 5 de grosor y no quise pensar lo que sería semejante pedazo de carne entrando en mi culito virgen.

Se la comencé a chupar y apenas me entraba en la boca y luego me tiró sobre la cama y comenzó a chuparme la concha hasta que tuve un orgasmo y luego él se puso sobre mi y de un golpe metió tremenda verga dentro de mi concha lo que me hizo gritar del dolor hasta que pude relajarme y comenzar a gozar.

Estuvo largo rato cogiéndome y yo tenía orgasmo tras orgasmo hasta que sentí que eyaculaba violentamente dentro de mi concha.

Me hizo poner en cuatro patas y comenzó metiéndome un dedo mojado en el culo con el semen que chorreaba de mi conchita recién cogida, sentí cosquillas de placer y después fueron dos dedos y después tres dedos y yo me relajaba y me masturbaba el clítoris.

Sentí que puso la cabeza de su  verga en la puerta de mi culo y lentamente comenzó  meterla y yo gemía del dolor pero además sentía placer y noté que la tenía toda adentro y comenzó a cogerme suavemente al principio y cada vez más violentamente hasta que eyaculó esta vez dentro de mis entrañas y al eructar sentí el sabor al semen que había llegado desde los intestinos hasta mi boca.

Estaba muy dolorida y al pararme vi que un hilo de sangre bajaba por una de mis piernas. A mi hermanastra el otro la tenía empalada por el culo con su verga y le metía un consolador en la concha y la perra gemía de placer.

Después nos juntamos las tres parejas y luego de una ducha las tres mujeres fuimos cogidas por cada uno de ellos pero únicamente por la concha y cada uno de ellos eyaculó dentro nuestro. Nos volvimos a duchar y muy doloridas salimos del hotel y la primera parada fue en la farmacia donde compramos la píldora del día después.

Ya habiendo debutado como putas usamos ese dinero para alquilar un departamento y publicamos aviso en internet ofreciendo nuestros servicios.

Trabajamos en ese departamento seis meses hasta que por casualidad nos descubrieron nuestros novios, ya que ellos habían leído el aviso en internet se aparecieron una tarde como clientes y ¡no lo podían creer!

Se quedaron asombrados por la cantidad de dinero que habíamos ganado y luego fue cuando por primera vez las tres fuimos cogidas por los tres siendo yo la privilegiada en ser la primera y la única que se atrevió a la triple penetración al tener una pija en el culo, otra en la concha y otra eyaculando dentro de mi boca…

Ese día cerramos “nuestro negocio

Autora: Flor Porri

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Historia de una sirvienta

Mi tío seguía metiendo y sacando su verga y el dolor pasó casi al instante, luego sentí como cuando me había lamido la concha pero más intenso aun, sin saber porque comencé a mover mis caderas al ritmo que él me embestía con su verga adelante y atrás, sentía como de mi concha salía ese flujo y mojaba los testículos de mi tío, él aceleró sus embestidas y yo mis movimientos de cadera, ya no sentía dolor pero si un placer muy grande; como nunca antes había sentido.

Hola, me llamo María y esta es mi historia…

Hace algunos años atrás, cuando aún  vivía en mi pueblo, perdí mi virginidad en manos de un tío mío hermano de mi padre, él era 10 años mayor que yo y como siempre habíamos vivido juntos teníamos mucha confianza, yo lo consideraba más que mi tío como un hermano mayor, desde niña había jugado con él y lo acompañaba a todos sitios, en el monte cuando íbamos a arrear el ganado o en los cultivos en la chacra; por esa época hace unos años atrás,  ya estaba bien desarrollada, mis senos habían crecido y mis caderas también quizás un poco más que lo normal para una chica de mi edad, ahí empecé a notar que mi tío José, que así se llamaba, me miraba ya con otros ojos no como antes sino con lujuria, no niego que a mi también me gustaba un poco que me mirara así por que reconozco que mi tío me ponía un poco caliente cuando lo veía trabajar sin polo o en pantalones cortos, o cuando íbamos al rio a bañarnos, fue en una ocasión como esta en que pasó lo que les cuento…

Habíamos llevado al ganado a pastar lejos de casa a un lugar en la ribera del río, hacía mucho calor así que mi tío me dijo que porque no tomábamos un baño para refrescarnos, yo no tenía ningún problema así que le dije que si, buscamos un recodo del río para que no nos pudiera ver nadie, aunque era una zona donde muy poca gente acudía, ya ahí yo me quité la falda y el polo que llevaba y me quedé con mi sostén y mi calzoncito y me metí al agua, cuando volteé para ver a mi tío por que tardaba y  vi que se metía  al rio totalmente desnudo, eso me sorprendió un poco y le pregunte por que lo hacía, me dijo que no tenía calzoncillos y por eso entraba desnudo, yo a pesar de mi asombro no podía dejar de mirar la verga de mi tío José que aun flácida parecía una culebra gorda que colgaba hasta medio muslo, se lo comenté esto último riendo y él me respondió que no tenía que asustarme porque no era la primera vez que le veía la verga;  el otro día vi como me espiabas mientras orinaba me dijo riendo…

Yo me puse roja pues pensé que no se había dado cuenta, no te preocupes ,me dijo, es normal que quieras conocer como es una verga y quien mejor que yo para mostrarte todo lo que tienes que saber, jaajjaaja, seguía riéndose y tomó con una mano su verga que ya se ponía un poco gorda sacudiéndola de un lado al otro, yo me tranquilicé y hasta me dio gracia como jugaba con su sexo, me contó que un día en que salió al campo con la prima Lucy, cuando ella era de mi edad, también le enseñó todo y ella quedó muy contenta, la prima Lucy era tres años mayor que yo, tenía unas tetas como de vaca y buenas caderas, se había ido a la capital a trabajar como sirvienta en una casa de gente de dinero hacía un año,  pero hasta que se fue me dijo mi tío que siempre lo buscaba para que le enseñara cosas nuevas.

Mi tío se acercó jugando con el agua que nos llegaba hasta la cintura cuando me tiró agua a la cara yo me volteé agachándome un poco para cubrirme, pero al hacer eso quedé mostrando mi trasero;  él me abrazó desde atrás y sentí como su verga rozaba con mis nalgas y se metía entre mis piernas, yo me movía como queriendo soltarme pero sin hacer mucho esfuerzo, porque para decir verdades me gustaba la sensación de tener eso entre mis piernas, sentía como un hormigueo y un calorcito dentro de mí y sobre todo en mi conchita, mi tío seguía abrazándome y su verga comenzó a crecer mucho ya que podía ver su enorme cabeza entre mis muslos, de pronto mi tío ya no solo me abrazaba sino que comenzó a tocarme las tetas que no sé si por el agua o por los toqueteos de mi tío se me hincharon y se marcaron mucho mis pezones…

Yo me quedé quieta pues lo que sentí era nuevo para mí pero me gustaba, cerré mis ojos y solo sentía las manos de mi tío que habían liberado mis tetas del sostén para tocármelas libremente y a su antojo movía su verga entre mis piernas como cuando un animal cubre a la hembra y de pronto con una de sus manos la metió por dentro de mi calzón y sus dedos atravesaron mi montecito de pelos y llegaron a mi conchita que aun estaba cerradita pero sentía, que al igual que mis pechos, se había hinchado un poco;  mi tío tocó mi botoncito y ¡Uuy! sentí como una corriente en todo mi cuerpo lo que provocó que escapara de mi boca un largo gemido,  mi tío me volteó y me dio un largo beso metiendo su lengua en mi boca hasta la garganta, ya en esos momentos yo estaba totalmente entregada a mi tío y solo me dejaba hacer lo que a él se le antojara.

Me sacó un poco del rio hasta que el agua nos llegaba a las rodillas, me dijo que me arrodillara y cuando estaba en esa posición podía ver su verga  justo en frente de mi,  tomó mis cabellos con una mano y con la otra agarraba su verga;  chúpala me ordenó,  yo nunca había hecho nada de eso pero algunas amigas me habían contado que cuando estaban con sus novios les pedían que lo hicieran;  recuerdo que yo siempre les dije que eran unas cochinas y que yo aun que me lo pidieran jamás lo haría, tuve que tragarme mis palabras porque a la primera orden de mi tío tomé su verga y me la metí en la boca sin protestar siquiera,  sentí su sabor, y su olor era tan agradable que luego de unos segundos estaba devorando literalmente la verga de mi tío, él me indicaba como le gustaba y yo como buena alumna hacía todo cuanto me decía y más,  me di cuenta que ya no era él el que sujetaba su verga sino que era yo misma que me había apoderado de su miembro y lo lamia y chupaba con gusto.

Mi tío se separó de mí con un poco de esfuerzo ya que yo no quería despegarme de mi nuevo amigo, me condujo a la orilla del rio y me apoyó en un árbol,  me quitó mi calzoncito que estaba totalmente mojado, no solo por el agua del río (ustedes entienden) y me dijo, ahora me toca a mí, dicho esto separó mis piernas levantando una de ellas sobre su hombro y con su lengua me lamió toda mi conchita, separaba con sus dedos mis labios vaginales, pasó su áspera lengua por toda mi concha,  yo estaba en otro planeta, con los ojos cerrados pero cuando se apoderó de mi botoncito no aguanté más,  la sensación era tal que gritaba y gemía, lo tomé de los cabellos forzando su cabeza para que no se separe de mi concha hasta que en un momento no se qué pasó, sentí como una explosión dentro de mí,  sentí como si me orinara, pero no era orina sino un abundante líquido viscoso y blanquecino que cubría la cara de mi tío, las piernas me flaquearon y se me apagaron las luces; caí al suelo temblando y no sabía que pasaba, solo que era la sensación más fuerte que había tenido en toda mi vida.

Cuando abrí los ojos, ya más repuesta, vi a mi tío a mi lado tocando su larga verga que parecía un enorme palo, me dijo si estaba lista para seguir jugando, yo no sabía de que se trataba pero solo por inercia le dije que sí,  que haría lo que él me dijera, entonces me dijo que me pusiera en cuatro patas como los perros, yo le obedecí, él se arrodilló detrás de mí, separó un poco mis piernas y tomando con una mano su verga la dirigió a mi conchita, que aun estaba sensible por la lamida que me había dado y también muy viscosa por ese liquido que había salido de mi interior, me dijo que no tuviera miedo, que me metería su verga en mi conchita poco a poco para que no me doliera pero yo al ver tremendo palo y tan grueso dudaba de que pudiera entrar fácilmente.

Mi tío rozó la cabeza de su verga por la entrada de mi vagina cubriéndola con mi flujo que no paraba de salir y sin darme tiempo a nada  empujó dentro de mi toda su cabeza, fue una sensación dolorosa, como un punzón agudo pues sentí que algo se rompía dentro de mí.

Aaaay, bestia le dije, me matas, para,  para, que me partes la concha animal, mi tío me tomó de los cabellos para que no huyera y sin contemplación introdujo toda su verga dentro de mi conchita, luego se detuvo sujetándome y me dijo, tranquila, así es la primera vez pero ahora te va a gustar mucho, y comenzó a mover su aparato adentro y afuera lentamente, las lágrimas me corrían por las mejillas y le gritaba que era en malo, un salvaje que me había roto toda,  con una mano me toqué la concha, que seguía siendo penetrada por el animal de mi tío, y vi que salía sangre;  ya ves, le dije, me has hecho daño, mira como sangra mi concha, no te preocupes María, eso es normal la primera vez , ¿te das cuenta que ahora meto y saco mi verga y ya no te duele?

Mi tío seguía metiendo y sacando su verga y efectivamente el dolor pasó casi al instante y luego sentí nuevamente como cuando me había lamido la concha pero más intenso aun, sin saber porque comencé a mover mis caderas al ritmo que él me embestía con su verga adelante y atrás, sentía como de mi concha salía ese flujo  y mojaba los testículos de mi tío, él aceleró sus embestidas y yo mis movimientos de cadera, ya no sentía dolor pero si un placer muy grande; como nunca antes había sentido, fue en ese momento en que gritando ambos llegamos a lo que luego aprendería que se llama orgasmo.  Yo sentí como si mi tío se orinara dentro de mí, sentía unos chorros calientes que me hacían temblar; mi tío se salió de dentro de mí y riendo me dijo, ahora si María, ahora si eres una mujer, te he llenado la concha de leche; yo me levanté y vi como de mi concha salía un líquido viscoso mesclado con restos de sangre chorreando por mis piernas.

Yo le pregunté a mi tío, ¿Y ahora como voy a curarme la herida?, nada tonta, no tienes ninguna herida, solo lávate en el río y saldrá todo y ya no sangraras más hasta que te venga tu mes como es normal, y cuando lo volvamos a hacer ya no te dolerá ni volverás a sangrar.

¿Volverlo a hacer? ni loca, me has destrozado la concha, eres un malo,  me dolió mucho cuando lo metiste de golpe. Mi tío se reía a carcajadas viéndome como le recriminaba;  luego de dos días tuve que comerme mis palabras porque llevamos al ganado nuevamente a pastear al río y mi tío me volvió a coger, pero esta vez, como él dijo, ya no sangré ni me dolió tanto,   me monté sobre él como si fuera un potro y me clavé yo misma su gran verga,  hasta que tuve tan fuerte orgasmo que me oriné sobre él,  mis chorros de orines eran tan fuertes y largos que llegaron hasta su cara;  a él no le importó, seguía clavando su verga hasta que se vino dentro de mi nuevamente.

Desde ese día hasta hace un año, en que viaje a Lima a trabajar como sirvienta, mi tío me enseñó muchas cosas al igual que hizo con mi prima Lucy antes de que ella se fuera a la capital.

Luego les cuento como un día en que mi padre llegó borracho, me culeó pensando que era mamá, al comienzo no quería pero luego comprobé que papá también tenía una buena verga y al muy cabrón le gusta meterla por el culo, felizmente mi tío José ya me había desflorado el culo y como lo hacíamos con frecuencia ya le había agarrado el gusto a que me dieran por ahí, era una suerte porque mi papá tiene la verga más gruesa que mi tío, si no tuviera el culo ya dilatado me hubiera destrozado mi culito.

Hasta mi próxima entrega, espero les guste…

Autora: María.

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Madre e hijas cogidas por el mismo hombre

Comenzaba por estimular mi clítoris, con sus dedos y con su lengua haciéndome estallar de placer. Para después comenzar a penetrarme, me abría toda de piernas  y comenzaba mi lucha por alojar toda su verga en mi vagina, comenzaba a penetrarme despacio, me mamaba los senos, él me ensartaba por completo, hundiendo toda su verga en mi vientre  y comenzaba a cogerme.

No es muy fácil para una mujer venir y redactar su vida sexual sin que nos llamen mujeres fáciles o putas- por todas las barreras de tabúes sexuales y  sociales -impuestas en nuestra sociedad.   La misma sociedad que habitamos no juzga por igual a hombres y mujeres.  Si la mujer engaña al marido es una puta- una piruja- pero cuando el hombre es el que engaña es un garañón- un mujeriego.  Quise aclarar esto por que el tema que a continuación les narro es un tema tabú.

Conocí   a un hombre que ha despertado mi instinto de mujer –  estoy atada a este macho  por el deseo sexual que ha despertado en mi y en mis hijas. Mis hijas fueron desvirgadas – desfloradas –abiertas – rotas – como vulgarmente se le dice por mi macho.

Me llamo María. Tengo 37 años. Casada con un hombre de edad madura es un buen marido no tengo la menor duda pero no me satisface en la cama.  Son esporádicas  las noches que me hace el amor  pero no me llena y yo lo busco con desesperación solo para terminar con más ganas.

Por causas del destino, o por que simplemente estaba escrito en mi vida conocí a Juan Carlos. Un tipo al cual llamaban el negro.  Cuando salía  a comprar o a la calle comencé a notar  su mirada sobre mi persona y ala vez  varios tipos comenzaron a seguirme  a donde fuera y cada vez era más estrecho el contacto  no disimulaban  su presencia ni se escondían.

Somos comerciantes con mi esposo, tenía miedo – le comenté a mi marido pero no pasó nada. Cuando menos lo pensé, se me acercaron, uno de ellos vino hacia mí y me dijo. -Señora Juan -el jefe  quiere hablar con usted. No  podía negarme, no tenía alternativa, quería acabar de una vez por todas con el acoso.  Me fui a verlo, tenía miedo, pero no quería demostrarlo, tenía que ser valiente. O al menos  quería demostrar, seguridad.

Cuando llegué a una de tantas bodegas de las muchas que hay  por este barrio, me llevaron por tantos laberintos que nunca supe, en donde realmente me encontraba.  Por fin salimos a un pasillo el cual se conectaba a una puerta, entre y me senté a esperarlo, pensando en todo lo que antes escuche decir sobre su persona, nunca escuche cosas buena, todo lo que se platicaba de el  era,  miedo, temor, odio, rencor, violaciones, muertes, asaltos, robos etc. No entendía para  que le podía servir, si mujeres le sobraban, putas y decentes, casadas y solteras, señoras y jovencitas, escuche muchos mitos sobre su persona, pero no tenía la seguridad de saber si todo era cierto o solo chismes.

Cuando lo tuve enfrente de mi  lo puedo describir como un hombre joven, moreno claro, de un metro noventa, de 30 años,  de 89 kilos, vigoroso. De mirada penetrante, con un olor de loción fina, no vulgar, pero tampoco  de aspecto fino, sino más bien de clase media.  Se me quedó viendo,  se acercó, con paso lento, enfundado en un pantalón de mezclilla, y una playera blanca, con una chamarra negra. Como olvidar ese día si lo tengo muy presente en mi memoria. Ese encuentro marcó el comienzo de una relación entra él y yo,  me convertí en  su amante, en su mujer, en su puta. En las madre de sus hijos.

Puedo dar muchas explicaciones, de cómo lo rechacé, de cómo traté de evitarlo, pero en el fondo no explicaría nada y  me acosó de una forma que no tuve escapatoria, por más que traté de evitarlo y luchar contra mis principios morales de mujer casada, no logré evitar terminar abierta de piernas y ensartada por su verga.

Mi historia.

Comenzó a ir a la casa a visitarme – fue una relación extraña – tenía miedo y morbo, miedo por mi  marido que lo fueran  a golpear o que mandara a que le hicieran algo y morbo de saber que  a pesar de mis 2  embarazos le gustaba a este hombre –  simplemente él me tomó como  su mujer sabiendo que yo era una mujer casada y mi esposo  estuvo de acuerdo.

Como  comenzamos ni yo misma lo puedo explicar, lo único que puedo decirles es que me dejé  llevar por lo que mi  cuerpo a gritos me pedía  y no era otra cosa que sexo. La primera vez que me entregué a él fue un fin de semana,  lo recuerdo como el primer día,  como olvidarlo, si me encontraba nerviosa, asustada, vino a la casa, ya lo esperaba, unos dias  antes había estado con él pero no me penetró,  solamente me estuvo preparando para el momento.   Llegó cerca de las 11 de la noche, le di de cenar, lo atendí como si fuera mi marido, mientras él me recorría con la vista, todo mi cuerpo. Su presencia me daba miedo, pero no podía evitar mirarlo a los ojos cada vez que me acercaba a él.

Terminó de cenar, se metió a bañar, cuando salió del baño  se fue a sentar  a la sala. Me senté a su lado  y comenzamos a platicar, descubrí que en el fondo no era un mal hombre,  estuvimos horas platicando y cuando me besó mi cuerpo comenzó a temblar, mis sentimientos  comenzaron   a traicionarme.  Miles de ideas cruzaron mi mente, pero cuando sus dedos y manos comenzaron a recorrer mi cuerpo,  cerré  mis  ojos. Y me dejé llevar por el momento, por un lado estaban mis sentimiento de madre y de mujer casada y por el otro mis sentimientos de mujer, los cuales afloraron y comencé a besarlo, a cooperar con él,  mis nervios y mis temores se fueron desvaneciendo y  poco a poco  logró vencer la breve resistencia que al principio opuse. Además no tenía escapatoria, de todas formas él quería cogerme y no se iba a detener hasta haberme hecho suya.

Sus caricias y sus besos me excitaron  de una forma que me hizo perder el control. Me llevó en brazos a la habitación, en la misma cama matrimonial que compartía con mi marido en el lecho conyugal- me desnudó sin prisas, sin violencia, cuando me tuvo desnuda, me comenzó a besar todo el cuerpo, mis senos, mi sexo,  toda  me besó y me acarició lentamente. Era la primera vez lo que lo miraba desnudo, y supe por que le decían el negro,  el color de su piel era oscuro claro,   no quiero caer en el estúpido error de contar lo que todo el mundo narra en estos relatos, pero si hay algo que sobresalía de su cuerpo eran sus huevos y el tamaño de su verga. Era considerablemente gruesa y grande en comparación con el de mi marido. Me fue imposible meterme todo su pene  en la boca cuando se la mamé, por más esfuerzos que hice, nunca logré metérmelo completo a la boca. Comencé a toser por el esfuerzo – pero hice mi mejor esfuerzo al mamarle su verga.  El miró en mis ojos,   el miedo y supo calmarme, a diferencia de otros, que presumen de tener una verga grande  él nunca  presumió el tamaño.

Esa noche que me hizo suya, algo dentro de mi quedó ligada a él, en el fondo no quería reconocer que me había gustado la forma de cómo me hizo el amor, tenía una lucha interna, bastante fuerte. Decirles que no gocé sería mentirles, tuve miedo al principio, pero poco a poco vencí mi miedo y me abrí de piernas para que él me poseyera, me fue penetrando lentamente, centímetro a centímetro fue abriendo las paredes de mi vagina hasta que logró ensartarme completamente.  Comenzó a moverse, rápido, con un mete y saca que me ponía  loca, hasta que logró hacerme explotar, mi primer orgasmo fue fenomenal, comencé a gritar, a mover mi pelvis, a rotar mis caderas de un lado para otro, hasta que lo senti explotar, dentro de mi vagina.

Al principio, cada vez que él me penetraba  lo hacía con  preservativo,  después conforme pasó el tiempo me penetraba sin condón. Mi esposo  me compró unas inyecciones para que no fuera a quedar preñada.

Mi vida dio un  giro  enorme,  me convertí en su mujer. Me cogía en cualquier lugar de la casa, en la cocina, en la sala, en la cama, en el baño, por más que trataba de no gritar cuando él me estaba cogiendo, no podía evitarlo, cuando su verga comenzaba a penetrarme me ponía loca, comenzaba por estimular mi clítoris, con sus dedos y con su lengua haciéndome estallar de placer. Para después comenzar a penetrarme, se subía sobre mi y me abría toda de piernas  y comenzaba mi lucha por alojar toda su verga en mi vagina, comenzaba a penetrarme despacio, y me besaba, me mamaba los senos, hasta que yo comenzaba a mover mis caderas, él me ensartaba por completo, hundiendo toda su verga en mi vientre  y comenzaba a cogerme.

Al principio lo hacía despacio pero una vez que estaba dentro de mí comenzaba con un mete y saca que me volvía loca, me cogía bocabajo tomando mis caderas con sus manos de perrito y comenzaba a meterme toda su verga, me impulsaba hacia delante cada vez que me ensartaba, sentía que su verga me saldría por la boca y terminaba dentro de mi matriz, bufando, gritando como poseído, descargando todo su semen en lo más hondo de mi vientre.

Cuando él estaba en la casa siempre andaba desnudo, o  en ropa interior, yo le pedía  que me cogiera cuando mis hijas no estuvieran en la casa, o las mandaba a comprar, tratando de protegerlas. Comenzaron los rumores en el barrio y todo el mundo me comenzó a señalar  como la nueva puta del jefe. No me lo decían directamente por temor a él,  pero los chismes comenzaron a circular, que opté por  salir  a la calle lo menos posible. Mi esposo se hacía cargo del negocio solo.

Juan Carlos, el negro,  se ausentaba de la casa por semanas y meses,  en una ocasión tardo más de un mes en regresar. El hecho de que se ausentara tanto tiempo me molestaba, me ponía celosa, histérica. Andaba de mal humor.

El día que regresó,  venía  con olor a licor,  intentó besarme y me resistí,  me siguió hasta la cocina y me pegó contra la pared, hice el intento de resistirme, pero de nada me sirvió, comenzó a tocar mi cuerpo, a besarme lo empujé para que me dejara y me dio una  cachetada que me hizo trastabillar, comencé a llorar, me tomó en sus brazos y me besó. Con sus labios secó mis lágrimas, tenía que reconocer que estaba celosa.

Me cargó en vilo como si fuera una muñeca y me llevó a la cama. Me despojó de mis ropas, sus manos comenzaron a tocar  mi cuerpo, bufaba como un animal, miré su verga rígida, dura, impresionantemente grande. Cerré mis ojos y me dejé llevar, por los impulsos de la carne, sus manos me acariciaban y  lo dejé que me hiciera lo que él quisiera.  Mi corazón latía a una fuerza desmedida. Me senté sobre la cama. Se tomó su verga con las manos y se dirigió a mí con ella. Abrí mis labios y  comencé a mamarle su verga. Al último fui yo la que lo buscó, no me importó nada más que tenerlo dentro de mí.  Me tendí sobre la cama y al momento  me abrí de piernas.

Comencé a temblar  cuando sentí su lengua en mi panocha,   me mamó  completa,  separaba los labios de mi gruta con sus manos dejando mi rajada a merced de su lengua. Comencé a gemir, a retorcerme, a gritar como una  putita,  que  me olvidé de mis hijas de mi esposo.  No me importó que ellas escucharan mis gemidos mis gritos. Estaba en ese momento poseída por el deseo. Sus manos me separaron mis nalgas y su lengua comenzó recorrer la separación  de ellas provocándome un gemido, su lengua continuó con su recorrido y llegó a mi  culo,  me sentía en el paraíso jamás imaginé que esa área del cuerpo diera tanto placer. Sus dedos trabajaban mi concha que exploté en un orgasmo y comencé a gemir, a rotar mis caderas buscando que su verga me ensartara.  No Importaba nada en ese momento que no fuera otra cosa que sentir como su verga me penetraba.

Hice el intento de levantarme de la cama y tomar la pastilla por que había dejado de inyectarme – pero no me dejó – por favor le volví a decir, déjame tomar la pastilla, ya no me estoy inyectando, puedo quedar embarazada, me puedes preñar, no me hizo caso,  solo me dijo,  si te preño, pues te preñé, no serás la última ni la primera.

Se subió sobre la cama y con sus manos me abrió de piernas y me empezó a coger de una forma que me transformé  y comencé a gemir y gritar como loca cada vez que su verga me ensartaba  con un mete y saca que era lento y la vez fuerte, lo sentí llegar a lo más hondo de mi vagina,  perdí la noción de las  horas, no me importaba nada. Solo que nunca terminara.

Un remordimiento cruzó mi mente,  al acordarme de mi esposo y de mis hijas, pero al sentir  sus  embestidas dentro de mi concha me olvidé por completo y me entregué a él sin recato alguno. Lo rodeé con  mis piernas por su cintura evitando que su verga se  saliera de mi concha, lo quería todo dentro de mi cueva,  no me importó comportarme como una puta. Y lo alentaba a que me clavara hasta el fondo. Mientras me cogía trataba de meter sus dedos en mi culo,  era una sensación nueva en mi cuerpo, nunca antes un hombre trató de meterme algo por mi ano que aventé mi culo con fuerza para que su dedos entraran.

Estuvimos en la cama cogiendo como animales en celo como  una hora y por fin estalló    y  explotó dentro de mi vagina.

Terminé agotada pero contenta…

Continuará

Autora. Maria Hdz

Mi correo y el de mi esposo.

mariahdz@hotmail.com

estebanrela@hotmail.com

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Mi culito virgen

La estocada fue brutal e hizo salir un alarido de mi garganta. Mis lágrimas salían a borbotones y con la boca abierta sin poder articular palabra, me preguntaba que estaba haciendo yo allí. Luego con  el violento mete y saca del cabrón el dolor remitió un poco y hasta pude adivinar un poquito de placer que me produjo un tímido orgasmo cuando al final el mamón acabó dentro de mi culito violado.

Todo empezó un día que estaba aburrida en la barra de una discoteca de ambiente en Barcelona. Allí conocí a una chica guapísima con la que empecé una relación de amistad y con el tiempo de algo más. Un día en una de nuestras salidas nocturnas en busca de fiesta me confesó que ella se dedicaba a ser chica de compañía de ejecutivos/as, cuando la solicitaban para ir a fiestas, cenas, convenciones o simplemente para ir a un hotel sin más preliminares.

La verdad es que yo me quedé un poco estupefacta, resultaba que con la chica que últimamente salía y que nos lo pasábamos tan bien, era prostituta de alto standing. “Vaya, vaya” es lo único que se me ocurrió decir. Esa noche mi cabeza no dejaba de darle vueltas al asunto, no me lo podía sacar de la cabeza.

La cosa con el tiempo se quedó aquí y no volvimos a comentar el tema hasta un día que recibí un mensaje en el móvil donde me decía que le urgía hablar conmigo. Cuando pude la llamé y quedamos en tomar un café en el centro. Cuando nos encontramos, después de darnos un beso de los de película que hizo mirar embobados a cuantos estaban en el pequeño café, me dijo el motivo del encuentro.

– ” Mira Alba, resulta un poquito delicado lo que voy a proponerte, pero me gustaría que no te enfadaras, si no te gusta simplemente di no y seguiremos siendo tan amigas” – Mirándola con los ojos abiertos y con una cierta impaciencia para saber el asunto tan misterioso, le dije – ” No te preocupes, suéltalo” – Acompañando esto con una sonrisa.

– “Mira ya sabes a que me dedico cuando me lo piden, tengo mis clientes, buenos clientes que cuando vienen a la ciudad y precisan de mi compañía me llaman. Pues bien, tengo un cliente que de vez en cuando me hace partícipe de sus fantasías más íntimas. Normalmente se las puedo satisfacer yo, pero en este caso tiene uno que no.” –

La cosa se iba poniendo interesante, más  o menos veía por donde iban a ir las cosas pero dejé hablar a Clara antes de decirle que no.

-” Tengo un cliente que me ha pedido si tuviera alguna amiga con el agujerito de atrás virgen, para podérselo cliente desflorar. Que le encantaría muchísimo una niñita para poseerla por detrás” -Yo le había confesado a Clara que esa parte de mi estaba todavía intacta y aunque alguna vez ella me había puesto los deditos, cosa que me había encantado, no llegamos a penetraciones más serias.

Cuando oí su propuesta, aunque ya me la estaba temiendo, no lo podía creer. Me estaba proponiendo que me prostituyera, que fuera la putita de uno de sus clientes. Al verme tan descolocada me dijo que la perdonara y que olvidara lo dicho. Que era evidente que no me había hecho ninguna gracia la propuesta.

Esa noche no pude conciliar el sueño, di un montón de vueltas en la cama pensando en Clara y su “amigo” y aunque me escandalizaba solo de pensar en que yo pudiera ser una putita, la verdad es que me ponía en situación y me calentaba de mala manera. Al día siguiente la llamé y le dije que de acuerdo, pero que yo no sabía como actuar en esos casos. Clara me comentó que era perfecta, sin experiencia, con la carita aniñada que tengo y muerta de miedo era lo que el “pájaro” quería.

Quedamos una tarde en su casa para prepararlo todo. El individuo llegaría más o menos a las 18:00 h y primero estaría con Clara y luego lo pasaría a la habitación donde estaría yo encima de la cama con braguitas de niña, calcetines blancos y sin sujetador. Clara me comentó que no me preocupara que ella estaría vigilando para que el tío no se pasara, que yo debía mostrarme en todo momento modosita, un poquito con miedo y quejarme cuando me penetrara, pues debía de pensar que era la primera cosa que me entraba en el culito.

Esa tarde antes de oír el timbre de la puerta Clara me estuvo más ajeando el culito y dilatándomelo un poquito para que no fuera tan dura la primera experiencia, pero no demasiado como para que él notara que estaba dado el agujerito. Nos lo pasamos de maravilla las dos en la cama, yo nerviosa como un flan y ella trabajándome el agujerito con sus deditos y lubrificador, tuve unos orgasmos anales increíbles, aunque lo bueno me había de llegar.

Cuando el tipo entró en la casa Clara lo recibió como solía hacerlo, se lo llevó a la habitación de al lado y pude oír las conversaciones obscenas que mantuvieron y todos y cada uno de los gemidos que se produjeron. No pude evitar ponerme muy caliente imaginándome la escena y me bajé las braguitas de algodón blancas, para no mancharlas

Después de una pausa empecé a oír lo que decían de mi y todo lo que pretendía el “pájaro” hacerme. Me empecé a ponerme nerviosa, muy nerviosa. Entre muchas de las cosas que quería hacerme estaba el azotarme, amordazarme, taparme los ojos y como no, clavármela. Clara le dijo que taparme los ojos y atarme no. Que lo otro mientras no se pasara que de acuerdo.

La verdad es que cuando entraron estaba muy asustada y Clara estuvo a punto de decirle a su cliente que lo dejáramos. Yo estaba encima de la cama sentada con las piernas encogidas sobre mi pecho y temblando como una niña pequeña. Esto al “pájaro” lo calentó de mala manera, solo faltaba que babeara.

Cuando el tipo le dijo a Clara que me amordazara ella me dijo al oído que si querría dejarlo, yo le dije que no con la cabeza y entonces me dijo que estuviera tranquila que ella estaría en la habitación de al lado.

– “Venga zorra vete ya, que quiero comerme los postres”-oí que decía. Clara salió de la habitación ajustando la puerta sin cerrarla cosa que me tranquilizó un poco.

El tipo vino hacia mí y agarrándome de las muñecas me tendió encima de la cama, haciéndome mostrar mis pechos duros y empinados por la mezcla de excitación y miedo. Me los agarró de forma brusca y pellizcándome los pezones dijo -“así me gusta una zorrita novata, cuando acabe contigo ya podrás salir a hacer la calle” – Un gemido sordo salió a través del pañuelo que Clara me había puesto delante de la boca.

Un momento más tarde ya tenia al individuo sudando encima mío manoseando, chupando y mordisqueando mis pechitos. Quería pedirle por favor que parara, que no quería seguir pero solo me salían palabras ininteligibles que aún le excitaban más. Vi que Clara asomaba la cabeza por la puerta, cerré los ojos y agarré fuerte las sábanas. Había querido jugar y tenía que jugar.

Unas cuantas veces mordió más de lo debido mis pezones haciéndome chillar y arquear todo el cuerpo de dolor. El resultado fue una carcajada de placer del “pájaro”. Cuando se cansó de mis pechitos ya rojos y doloridos me bajó directamente las braguitas y sin mostrar demasiado interés por mi pubis depilado y mi vagina mojadita y cerradita, solo me pellizcó un par de veces el clítoris cosa que me hizo arquear otra vez de dolor y me salieron las primeras lágrimas. XOX2

Luego dándome la vuelta me hizo poner a cuatro patas y allí empezó el verdadero tratamiento de posesión. Al ver mi culito redondito, terso, rosadito y durito, despertó el animal que llevaba dentro, o al menos la parte que aún no había salido. Se lo comió todo de arriba abajo y de izquierda a derecha, sin ningún tipo de miramientos y ausencia de toda delicadeza.

Mordiscos, pellizcos, azotes fueron todo lo más aproximado a una acaricia. Noté como me introdujo la lengua hasta donde pudo dentro de mi ojete. Y esa saliva y un par más de salivazos fue la única lubricación que recibí.

Cuando se cansó de todo esto ya pasó directamente a introducirme los dedos a lo bruto. Primero uno hasta lo más hondo, luego un par de aquellos gordos y callosos dedos. Eso me estaba dando placer pero recordé que Clara me dijo que me quejara y así lo hice. Amordazada y gimiendo de dolor. Mientras el tío me trabajaba mi querido agujerito con un mete y saca de los deditos, notaba como su aparato que le colgaba se iba refregando por mis muslos y nalgas a la espera de la estocada final. De pronto sobrevino una calma, premonición de lo que habría de venir.

-“Zorra, puta,.. Te voy a enseñar a gozar”-vino precedido de un par o tres de fuertes cachetes en mis doloridas nalgas. Y luego un grito y. “Goza zorra…”

Un latigazo me recorrió todo el cuerpo, desde la parte baja de mi columna hasta estallarme en mi nuca. La estocada fue brutal e hizo salir un alarido de mi garganta hasta casi quedarme afónica. Mis lágrimas salían a borbotones y con la boca abierta sin poder articular palabra, me preguntaba que estaba haciendo yo allí.

Luego con el posterior bombeo del animal, el violento mete y saca del cabrón que tenía detrás, el dolor remitió un poco y hasta pude adivinar un poquito de placer que me produjo un tímido orgasmo cuando al final el mamón acabó dentro de mi culito violado.

Después de la corrida, sin decir nada el tipo se dejó caer encima mío y mi agotado cuerpecito no aguantó su peso, desplomándome encima de la cama con el cuerpo del tío encima mío chorreando sudor Cuando hubo descansado se levantó y sin decirme nada me dejó boca abajo tendida en la cama y salió de la habitación a liquidar con Clara. Me saqué la mordaza y tendida como estaba en la cama eché a llorar hasta que Clara me consoló, pero eso será mi segunda historia…

Autora: Alba

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La primera vez

Hoy acabaste con la virginidad de mi vagina, porqué no me das por el culo, si tú quieres podemos intentarlo mi amor, le dije, ella me ofreció lo que un hombre quisiera tener a toda hora, culo y coñazo juntos, besé su coño mientras le miraba el culo que iba a desflorar, le di unos lengüetazos y me incorporé, me puse tras de ella y con mi pene hacía que los jugos de su vagina impregnaran su ano.

Hola a todos los lectores que lean este relato, es la primera vez que me atrevo a escribir mi historia y es que al leer las que vosotros mandan, me han dado el ánimo para participarles de mi real vivencia sexual. Tengo 25 años y realmente mi testosterona siempre me ha hecho quedar bien, mi deseo sexual nunca decrece y cuando no puedo tener una mujer a mi lado para satisfacerla y satisfacerme, pues recurro a técnicas de masturbación realmente calientes.

Mi debilidad siempre han sido las mujeres y os voy a contar lo que me ocurrió con mi primera novia, vivía cerca de mi casa y era realmente una trigueña es-pec-ta-cu-lar, tenía un cuerpazo y por eso la asediaban los jóvenes de entonces, sin embargo conmigo hubo química y nos enamoramos, ella tenía una cara divina, unas nalgas impresionantes y voluminosas y unas piernas deliciosamente hermosas, bien torneadas que yo me imaginaba besando y abriéndolas a mi gusto, pero la verdad fue otra, ella tenía unos principios muy moralistas y no me fue posible desvirgarla sino dos años después de conocerla, no creáis que fue falta de morbo y tonterías mías, simplemente era de esas chicas bien difíciles, pero cuando ella cumplió sus 18 años, esa noche de fiesta logré alcanzar mi objetivo y convertirla en mujer.

Después de su fiesta, eran como las 3:00 de la mañana y estando toda su familia en el club donde ésta se realizó, su padre me pidió que llevara a casa su hija, porque realmente ella estaba cansada, la fiesta seguiría sin ella y obviamente sin mí, yo asentí gustoso porque dentro de mi morbo sabía que en casa estaríamos solos, pero yo ya estaba acostumbrado a que todo eran caricias y besos y nos mojábamos los genitales de la excitación, pero nada más, pero cual no sería mi sorpresa cuando al bajar del auto, ella misma me invitó a seguir a su casa y su cara de cansancio desapareció por arte de magia, ella estaba bellísima, y me dijo: todo esto fue una mentira, quería llegar a casa y quedarme a solas contigo, porque quiero que el primer día de mis 18 años me conviertas en mujer.

Esas palabras tan llenas de erotismo y sexo tan directas, me llenaron la cabeza de morbo y excitación, pero puse los pies en la tierra y pensé en que debía ser una madrugada muy especial y que debería portarme a la altura con semejante oportunidad, pensé entonces en ser el mejor amante para que su primera vez fuera realmente inolvidable.

Así pasamos a su casa y después de cerrar la puerta se aferró a mi cuello y yo a su cinturita de avispa y nos estrechamos en un beso larguísimo, donde nuestras lenguas y labios jugueteaban sin cesar, mis manos no aguantaron el nerviosismo y de su cintura bajé lentamente a tu culo, el cual empecé a acariciar suavemente, empecé a subir su vestido rosa brillante y empecé así mismo a besar el cuello y sus hombros desnudos, mis manos lograron apartar la tela de su vestido y tomar las nalgas de mi novia con firmeza, sus panties eran muy pequeños y la piel estaba a mi entera disposición, quise en un momento tomarle el coño encima de sus bragas pero pensé que sería mejor de otra manera, saqué mis manos de abajo y empecé a desabrochar su vestido, poco a poco, mientras sus ojos cerrados me denotaban su excitación, sus jadeos eran más fuertes y seguidos, al fin terminé de liberar el vestido y éste cayó, ofreciéndome el cuerpo escultural de mi novia, solo para mí, había llegado el momento de olvidar tantas caricias furtivas, tantos deseos inconclusos, tantas eyaculadas sobre sus panties, ahora todo iba a ser distinto, todo se iba a consumar, su cuerpo virginal estaba a mi disposición y mi pene estaba dispuesto a dar lo mejor de sí, nos estrechamos en un profundo abrazo y empecé a bajar recorriendo su cuerpo con mi lengua, mis manos hacían lo propio acariciando cada centímetro de piel, como pude…

Liberé su sostén, y llegué sin prisa a cada seno redondo, turgente, cuyos pezones erectos esperaban por mi lengua, cada pecho se ofrecía con tal delicia que ella mediante sus manos, hacía que no me olvidara que tenía otro esperando por mis besos y chupadas, mis manos ahora tomaban sus nalgas y yo las separaba para que su culo se estremeciera de placer, sus jadeos eran realmente hechizantes, cuando estuvo bien de mamadas a su senos, me levanté y la cargué, la llevé a su cama amplia y bien dotada, la acosté suavemente y ella se llevó la mano a sus pechos para seguirlos acariciando, yo me quité todo lo que tenía por encima de la cintura, mi cuerpo siempre fue orgullo para mí, un poco musculoso debido a que hacía gimnasio, me acerqué a ella y besé por unos instantes sus pechos, empecé a bajar poco a poco, llegué a su ombligo y con mi lengua hacía círculos en su piel, ella instintivamente abrió sus espectaculares piernas para que mi pecho se encajara en su pubis, mis manos tomaban ahora sus caderas y yo poco a poco me acercaba al encaje de sus bragas, las cuales besé desenfrenadamente mientras ella disfrutaba con goce y sin temor todo este preludio.

Tal vez estaba muy segura de este paso que iba a dar, porque pensé en algún momento que no era su primera vez, pero un rato después… confirmaría cuán equivocado estaba yo. Cuando logré llegar a pubis, el olor a sexo era evidente, la vulva de mi novia estaba rebosante, bajé un poco más sobre sus bragas de seda de color rosa y con mi lengua empecé a recorrer la forma de su vulva, imaginándome como sería, quería ya quitar ese trozo que me separaba de ella, pero este juego nos gustaba, los jugos lubricantes de su vulva empapaban exageradamente su panty, en ese instante en que ya era apreciable el tamaño de su clítoris para mi lengua, ella instintivamente levantó sus piernas, las juntó y me ofreció el espectáculo de sus piernas, culo y coño juntos, tomé sus panties y la liberé de ellos.

El espectáculo que me ofrecía mi novia en su primera vez, era digno de reyes, su pubis estaba realmente liso, sin rizo alguno, estaba depilado, y sus labios vaginales eran divinos, ella abrió aun más sus piernas, tomó la almohada y como pudo se la metió debajo para ofrecerme aún más su coño divino, el cual saboreé durante más de media hora, ella apretaba mi cabeza contra su sexo y se movía como en círculos y a veces arriba y hacia abajo, a veces ella metía sus dedos para jugar con mi lengua y ayudaba a abrir sus labios para dejar el clítoris bien al descubierto, yo lo chupaba, lo succionaba, lo rozaba, lo besaba y sus jugos eran cada vez más cálidos y brotaban tanto que mi cara estaba totalmente empapada, yo miraba a veces hacía su cara y sus gestos me excitaban aún más y podía ver sus senos a punto de estallar.

Yo estaba de rodillas y ella me pidió que me subiera a la cama, que ella quería hacerme lo mismo que yo le estaba haciendo, me trepé en menos de un segundo y quedamos de lado a modo de un 69, yo seguí chupando y ella tomó mi pene enormemente engrandecido, largo y gordo, y sentí como su cálida boca lo envolvía por primera vez, su lengua intentaba a veces hasta meterse en el hoyuelo de mi pene…

Ella lo tomaba con dulzura y recorría cada centímetro fuera y dentro, yo abría abajo su coño desnudo y lo recorría con delicia, su cuerpo temblada en unas oleadas extrañas durante toda la sesión y me imaginaba que mi novia estaba teniendo múltiples orgasmos, pero me parecían exagerados que tuviera tantos, tal vez estaba haciendo bien mi trabajo, pero esto mismo me lo confirmó ella al poco rato, ya que le dije que si seguía chupando mi pene de esa manera tan sensacional, tendría un orgasmo y me vendría en su boca, ella replicó entonces que sería maravilloso sentir mi semen en su boca y que era justo que eyaculara en ella, porque los que yo le había hecho sentir hasta el momento eran inimaginables.

Seguimos con placer extremo durante algunos minutos y no pude contenerme más, le advertí que me venía y ella apretó mis nalgas contra ella y mi pene atravesó su boca hasta su garganta, oleadas de placer invadieron mi cuerpo y mi pene turgente disparó ráfagas de leche cálida y espesa en su virginal boca, ella jugaba con placer con mi pene, lo metía una y otra vez, exprimía sus jugos hasta el máximo y la leche se la bebió toda, replicó que era un manjar, lo mamaba con tal lujuria que en un minuto estaba ya como si nada, estaba duro y diría yo hasta más grande, yo seguía lamiendo su vulva lentamente ahora, para no permitir que su vulva se habituara y perdiera de pronto algo de sensibilidad, cuando en un momento dado, sacó mi pene de su boca y me dijo, estoy realmente preparada, es el momento, esas palabras me transportaron al lugar donde los dioses se preparan para desflorar a las doncellas.

Me incorporé y le dije las palabras de rigor, llenas de ternura para prepararla para el momento, ella me dijo sin temor que cual debería ser la mejor postura para ser penetrada y le repliqué sin machismo que ella debería llevar las riendas, es decir, encima de mí, para que tuviese el control de la penetración, yo me acosté hacía arriba y mi pene estaba a punto, totalmente lubricado y parado como una mástil, ella con su pubis angelical desnudo y lubricado me iba a dejar ver el momento de la desfloración en primer plano, sus senos turgentes estaban super erectos, su cabello negro cubría sus hombros y sus piernas y su vientre plano me iban a hacer realmente loco.

Ella se acercó observando mi pene y lo miraba con delicia y picardía, se imaginaba ese momento después de muchos años en que solo nos habíamos excitado con caricias, esto era real y se consumaría al instante, ella se subió sobre mí, colocó sus piernas abiertas y se arrodilló y se sentó lentamente en mi verga, la cabeza se fue perdiendo de mi vista, sus labios vaginales apretados empezaban a ceder y a rodear mi pene, un pequeño quejido empezó a brotar de la boca de mi novia, pero su excitación era tal que el dolor que sentía era menos importante, al notar que la penetración era lenta, empuje un poco y ella soltó mi pene de su mano, y dejó que yo empujara.

El calor de su vagina era delicioso, mi pene resbalaba hacia adentro, ella dejó de hacer fuerza en sus piernas y literalmente se acopló y se sentó en mi verga, sacudió su cabeza hacía adelante, su cabello cubrió su rostro y se quedó allí un momento, volvió a echarse hacia atrás, apoyó sus manos en mis rodillas y me ofreció un vulva entreabierta y mi pene totalmente adentro, se levantó un poco y mi pene salió victorioso, mi novia no dejó que la cabeza saliera, pero el cuerpo de mi verga tiesa salía de un tono rosado producto de su desfloración y su lubricación.

Empezó a subir y bajar con frenesí, su vulva apretaba con furia y mi pene se batía con fiereza en su interior, empezó a moverse como una profesional, mi novia brincaba sobre mi carne y hacia de este acto un verdadero festín, comía cada centímetro y lo sacaba una y otra vez para embestirlo con violencia, la pérdida de su virginidad fue total, ella se echó hacía adelante y empecé a comerme ese delicioso postre, le tomé las nalgas para ayudarla a subir y bajar, mientras mis caderas se agitaban una y otra vez, en un momento ella se tumbó hacía un lado y yo la seguí, quedé ahora sobre ella y ella colocó sus piernas abiertas bien atrás, tocando sus propios hombros, me acosté sobre ella y empecé a entrar y salir de ella como loco, ella se veía claramente perdida de la excitación.

Estaba totalmente entregada a mi verga y su vientre contorsionaba y gemía de placer, se llevó el dedo pulgar a la boca para acallar sus pequeños gritos y quejidos y mi pene como roca tocaba su interior vaginal y su vientre tenía oleadas de placer, tenía uno y otro orgasmo y nuestras lenguas se retorcían entre ellas, sus uñas rallaban mi espalda y yo besaba sus senos también, quiero venirme contigo de nuevo, replicó, ella tuvo dos orgasmos más y cuando estuve listo le dije que no aguantaría más, eso la hizo venirse rápidamente y descargué mi leche en su interior, en ese punto el pene se hincha otro tanto y la vagina se contrae, por eso nos quedamos como perros, amarrados, llenos de pasión y sexo virginal, no quería dejarme salir de su intimidad, pero se le ocurrió otra idea más loca…

Hoy acabaste con la virginidad de mi boca, de mi vagina, porqué no me das por el culo, me dijo: ¡me quedé de una sola pieza!, si tú quieres podemos intentarlo mi amor, le dije: ella, se colocó en cuatro, me ofreció todo lo que un hombre quisiera tener todos los días a toda hora, culo y coñazo juntos, esta vez besé su coño de nuevo, mientras le miraba el culo que iba a desflorar, le di unos lengüetazos y me incorporé, me puse tras de ella y con mi pene hacía que los jugos de su vagina impregnaran su ano.

Además el semen de la eyaculación servía de primera y salía a borbotones de sus labios, la empape, tomé mi pene con la mano y empecé a empujar mi gran cabeza sobre el culito de mi novia, ella no se relajaba, tal vez por reflejo o instinto, pero eso no era problema, tome las dos nalgas, las aparté y su culo se entreabrió, acerqué mi pene y se lo empecé a embutir suavemente.

Ella ahora apretaba su esfínter y hacía que mi pene volviera a cobrar un tamaño grandioso, se agachó en la oscuridad de la sala, sacó mi pene ya duro de nuevo y lo besó con tal pasión que se paró como un resorte, ella me pidió que la cargara.

Así lo hice y cuando iba bajándola, ella echó su pubis hacía adelante, yo sentí su vulva contra mi pene y la ensarté hasta el fondo, ella me apretó con pasión y le hice el amor parado y ella rodeó mi cintura con sus piernas, así la cabalgué un rato mientras ella tenía intensos orgasmos, se la saqué, se agachó de nuevo y me la mamó hasta hacerme eyacular, se tragó mi leche y me fui feliz a dormir.
Ese era el momento porque en cualquier instante podría llegar su familia de aquella que era su fiesta de cumpleaños. Todos los días, durante mucho tiempo, seguimos conociendo las mieles del sexo en todas las posiciones y formas inimaginables, sin inhibiciones, pero mis ansias no quedarían ahí…

La hermana de mi novia me atraía aún más, ni que decir de la prima de ella y de su madre, una delicia de mujer madura de 49 años, y es que realmente era una familia de mujeres deliciosas, exuberantes, bien dotadas y lindas, que yo con mi personalidad conquisté siempre y cuya historia real continuaré muy pronto, porque logré “acabar” con todas estas mujeres de esta familia, no es fantasía, es real, y si me dais el voto de confianza, podré contarles quién estaba espiándonos esa madrugada y como disfruté del sexo con todas estas mujeres. Desde Colombia, les escribe un verdadero Casanova.

Espero hayáis disfrutado mi historia y gracias por excitarse conmigo, yo termino esto y voy a masturbarme un rato porque mi actual esposa no se encuentra aquí, sino, la cogería en esta misma silla, la haría mamar, le follaría la vagina, le succionaría los labios vaginales, le daría por el culo y haría que se tomará toda mi leche. Adiós.

Autor: Koronel

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Desfloración doble

Ella gemía tímidamente al principio casi ni hacía ruido, no lo podía creer me estaba cogiendo a mi prima, y con el bono de que era virgen, se lo seguía metiendo y le daba besos apasionados y seguía con el vaivén hasta que sentí que me aprisionaba, creo que tenía un orgasmo, me sentí orgulloso de mi mismo, unos 10 minutos después me vine dentro del condón.

Hola, me llamo César y soy de México, DF, tengo 23 años y la verdad no estoy tan bueno como algunos dicen estar, eso si, mis primas dicen que tengo buena pompa en fin, esta es la historia de como desvirgué a mi prima por los dos lados en un mismo día.

En junio pasado llegaron dos primas del estado de Morelos, Raquel y Laura, ellas son delgadas la primera de 19 años y la otra de 18, tez clara y cabello rubio con mechas, chaparritas de 1.50 a 1.55 cm, pero eso si con buena nalga las dos, se veían muy tranquilas, aún no sabían lo que les esperaba.

El día que llegaron no les tomé tanta importancia, de hecho solo les dije hola y me subí a mi cuarto y así siguieron pasando los días y poco a poco nos fuimos conociendo y a elevar poco a poco la temperatura de las conversaciones, en fin pasó como 4 meses y nada aunque cada vez que veía a mis primas me daban ganas de quitarles la ropa y chuparle la chichi y masajear sus nalgas, en fin Raquel consiguió trabajo de asistenta y se quedaba casi toda la semana en la casa que trabajaba, eso me daba pie para empezar a convencer a Laura.

Como 3 días después de que empezara a trabajar Raquel invité a Laura a ver una película, cosa normal, pues ya la había invitado a ver varias películas a mi cuarto, ya era de noche, ella estaba en mi cama y le mencioné de broma que si quería ver una porno a lo que ella me dijo que si un poco apenada, (ya en conversaciones anteriores me había mencionado que había visto varias y que le gustaban) cuando me dijo eso se me paró en ese instante y creo que si lo notó, en fin después de ver 2 películas yo ya estaba muy caliente acostado al lado de ella que más podía pedir, sólo que se dejara, le pregunté que si ya había visto una polla en vivo y me dijo que solo cuando estaban meando los chicos de donde vivía, le dije un poco temeroso que si se la enseñaba, a lo que ella respondió que no, que le daba miedo, en fin después de eso vimos otra porno y se le notaba que estaba bien caliente, después de eso ella se fue y ese día no pasó nada.

Pasaron unas semanas y llegó el día de muertos y nos dispusimos ir al panteón, ya estando ahí le pregunté por mis pompas que si le gustaban y ella dijo que si, a lo que le respondí que por ser mi prima se lo perdía, pasó ese día, en la mañana mi prima subió a lavar y como mi cuarto da al tendedero pude ver sus nalguitas y su calzón marcado sobre el pants que llevaba, ese día viendo sus nalgas me hice una chaquetilla y me dije que ese culito iba a ser mío, dos días después parecía que mi familia había preparado todo para dejarnos solos, platicando en la sala con mi prima, le volví a preguntar que si en verdad le gustaban mis pompas a lo que ella me dijo que las tenía bonitas, le dije que si quería agarrarlas y ella dijo que no, que si las agarraba no las iba a soltar, que no la buscara con ella, por que se conocía bien, huy, cuando escuché eso dije, esta ya es mía, seguí insistiendo y ella aceptó un poco incrédula, le decía agarralas y ella si, si agarralas, si, entre puro si, si, se acercaba hasta que llegó a su meta, puso mi mano en mi nalga apenas tocando, le dije que agarrara bien y la obligué a apretar mi nalga, así estuvo unos 5 minutos, la sobaba más y más.

Ya para ese entonces mi polla ya no podía disimularla, estaba bien cachondo y le dije que subiéramos a la sala del primer piso, ella se puso en un sillón y yo en el otro enseñándole las pompas y moviéndoselas para que las agarrara, ella me miraba pícaramente y le dije que si quería que no se quedara con las ganas y me las tocara, inmediatamente se sentó a mi lado y las tocó, le agarré la mano tratando que agarrara la verga, ella solo decía que no, pero ya con la calentura que tenía no podía esperar y seguí tratando de empujar su mano y solo decía que no, en ese momento me arriesgué más por la calentura que otra cosa y le di un beso en el cuello, ella no dijo nada y seguí besándole tratando que me agarrara la verga.

Ella me dijo que ahí nos podían ver a lo que le dije que subiéramos a mi cuarto y ella dijo que si, yo estaba en el cielo, subimos a mi cuarto y cerramos las cortinas, la empecé a besar en el cuello por que no se dejaba besar la boca y estuvimos fajando fácil una hora, entre besos apasionados y agarradas de chichi pasó el tiempo cuando le quité la blusa ella me dijo que estaba mal y le dije que si quería o no yo le seguía agarrando las chichis y las nalgas y pues ante eso y lo rico del faje ella dijo que si.

Seguí desvistiéndola y la dejé sin brassier ella se tapaba y me presionaba las chichis contra mi pecho (era muy pudorosa) al momento de bajarle el pantalón no me dejó y solo se lo bajé unos 20 cms., pero se alcanzaba a ver sus nalguitas duritas, apretaditas tan suaves y en lo profundo ese ano tan rico y apretadito traté de ver su puchita, pero no se dejó, agarré mi condón lo abrí pero no me lo puse por que todavía faltaba faje, chupaba una de sus tetas y agarraba sus nalguitas las masajeaba con una mano y le metía un dedo de vez en cuando mientras con la otra le estimulaba el clítoris y también le metía un dedo preparando mi entrada triunfal a su coño, sacaba la mano de su coño y olía sus néctares, mmmm, néctar virgen.

La acomodé en el piso y ya ella bien caliente me pedía que se lo metiera y me dispuse a ponerme mi condón, la acomodé en el piso y con los pantalones a media nalga pedía que la cogiera, pero no podía entrar en su coño, así que mejor le di vuelta y le dije que si quería que se lo metiera en el culo a lo que ella dijo que si, pero que se lo metiera, nunca lo imaginé esa niña tan tranquila me había salido tan putita que pedía que la cogieran por la cola, que le partiera el culo como dicen en España, en fin ya volteada le pedí que se inclinara y me preparé para perforar ese culito tan rico, puse mi verga en su culo y poco a poco se lo fui metiendo en su culo virgen, a ella no le dolió ya que después de ese faje y la calentura no podía dolerle mmmmmm.

Estaba apretadito se sentía muy bien de vez en cuando le abría las nalgas para ver como desaparecía en su culo mi verga se veía muy chingón, yo seguía en el vaivén ella gemía de placer, mis embestidas fueron poco a poco más rápidas y si las aligeraba, ella me pedía que siguiera con fuerza que así le gustaba, seguía con el mete saca, se sentía tan bien mi pene entrando en su culo piel con piel hasta que casi me corro dentro de ella se lo saqué y esperé que pasara un poco mientras que le besaba el cuello y las tetas y le metía dos dedos en su pucha cuidando no se fueran tan adentro, ya pasado unos 5 minutos le puse mi pene en la entrada de su concha y se lo movía como esperando que su concha cobrara vida y se lo comiera.

Estaba jugando con mi prima moviéndolo de arriba para abajo, cuando ella me pidió con una voz muy cachonda que se lo metiera, pero seguí jugando un rato más me ponía más cachondo que me pidiera que la cogiera, me puse mi condón y volví a tratar de penetrarla, pero mi pene no quería, se negaba a coger a una prima, hasta que me metí dentro de sus pantalones y traté de meterlo y solo entró la puntita, le dije que me lo chupara para que se parara, pero esa vez no quiso, en cambio me hizo una chaqueta, ya que lo tenía parado se lo quedó viendo y le dije que se acostara en el sillón con sus piernas sobre mis hombros para que se lo metiera, ya que ella por ser pudorosa no se quitaba el pantalón ,y en las otras posiciones no pudo entrar bien.

Dicho y hecho eso hizo con rapidez, le subí sus piernas en mis hombros ya con otro condón y poco a poco se lo fui metiendo, en primera por que la estaba desvirgando a la zorrita de mi prima, y en segunda para que me sintiera, seguí hasta que sus jugos fueron lubricando el condón, mmmmmmm, ese agujero estrecho que solo se tiene una vez, mmmmmm, se lo seguía metiendo mientras ella me decía que despacito, que le dolía, pero a mi no me importaba, por que ya había esperado mucho y estaba bien caliente, se lo seguí metiendo y se lo introduje con fuerza para que supiera que era lo bueno, ella gemía tímidamente al principio casi ni hacía ruido, pero al llegar las embestidas parecía poseída por los ruidos que hacía, no lo podía creer me estaba cogiendo a mi prima, y con el bono de que era virgen, se lo seguía metiendo y le daba besos apasionados y seguía con el vaivén hasta que sentí que me aprisionaba, creo que tenía un orgasmo, me sentí orgulloso de mi mismo, unos 10 minutos después me vine dentro del condón, pero dentro de ella, le pregunté que si le gustó y me dijo que si, le expliqué que nosotros solo podíamos coger y no podíamos tener nada más, a lo que aceptó sin problema.

A la mañana siguiente ella subió a lavar su ropa y yo me acerqué para platicar, ella se me acercó y me rozó la polla con la mano, ya sabía que quería, traía un pants en ese momento y me lo bajé solo la parte de la polla ella la vio y me la empezó a jalar, pero un jaloneo rico, mientras le agarraba las nalgas cuando escuchamos que abrían la puerta, era mi abuelita, me subí los pantalones he hice que pareciera que estábamos platicando, mi abuelita no se dio cuenta y bajó al mandado, Laura me dijo en voz baja que quería un rapidón y pues la carne es débil, que se lo meto pero como no tenía condón, se lo hago por la cola, esta vez si le dolió, pero le encantó, bueno así termina mi historia de mi prima caliente, aunque no es la última.

Autor: César

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Desvirgué a Lu

La pendeja aprendía más rápido que su mamá. Ya no pude aguantar más y me desleché dentro de su culito que no alcanzó a contener el torrente y la leche desbordaba alrededor de mi pija, mientras yo seguía bombeando para sacarme hasta la última gota. Volvimos a acostarnos abrazados y le contaba cómo tenía que hacer para que pudiera llenarle la concha de mi leche.

Ya les conté cómo conocí a Marta, y como me relacioné con la novia de su hijo que ahora es su ex novia, el boludo ya tiene otra nueva que está tan buena como la anterior, aún no he encontrado la forma de acercarme a la nueva novia, pero el tiempo es muy sabio, ya llegará el momento.

Marta tiene cinco hijos: una mujer alrededor de treinta, casada con un hijo, mujer algo menor soltera y bien cogedora, varón bien seguido, casado con una mujer que está buenísima, y más espaciados Carlitos y Marilú (Lu). Los dos últimos viven con Marta, Carlitos anda por los 21 y Lu tiene algo de diecinueve años.

Esta niña es la pasión de Marta, Lu no es fea, apenas si le falta crecer un poco, no es muy alta, más bien flaquita, un hermoso par de tetas, un culito que cuando anda de entre casa con breves shorts se ve bien aunque chico, y unas piernitas como de pollo, hasta sus muslitos son escasos, pero si le dan tiempo echará unos muslazos como los que luce su madre. Lu es bonita de cara y tiene una boquita estrecha, a diferencia de su madre que tiene una bocota como para llenarla de verga.

También les conté que al principio de mi relación con Marta cuando yo iba a Buenos Aires nos quedábamos en un hotel, y que muy pocas veces Marta se quedó a dormir conmigo, es muy convencional y pudorosa, cogíamos hasta las dos o tres de la mañana y luego volvía a dormir a su casa, aunque los hijos no precisaran tanto cuidado.

Con el tiempo Marta me llevó a dormir a su casa, la primera noche ella estaba tan cohibida que resolví no cogerla esa vez, y yo al día siguiente me volvía a Mendoza. Pero la vez siguiente todo anduvo bien y cogimos como siempre. En la ocasión que relato ahora yo había ido por una semana entera a Buenos Aires, y como saben en los días laborables Marta estaba afuera casi todo el día. En esta oportunidad le surgió un viaje de trabajo por un día; se iba luego de almorzar y regresaba al otro día por la tarde. Le ofrecí acompañarla o volver a Mendoza, pero me dijo que mejor la esperara, y así lo hice.

La llevé a Aeroparque alrededor de las 14:00 y luego me fui al centro, al cine; cené bien en un restaurante muy lujoso, bebí bastante vino bueno y regresé a lo de Marta, llevaba dos películas porque sé que me cuesta dormirme temprano.

Me llevé la botella de whisky, hielo y vaso al living, dispuesto a ver buen cine hasta que me viniera el sueño. Ajeno al mundo que me rodeaba, apenas advertí que el boludo salió con su nueva novia anunciando que ya no regresaba. Lu estaba con su noviecito en su cuarto, la puerta cerrada como hacía habitualmente.

El policial que estaba viendo era muy bueno, con gran misterio, y el scotch era incomparable, no había nada mejor paz y descanso. Casi al finalizar el filme Lu sale de su habitación con el novio y lo acompaña hasta la puerta de calle; a poco regresa y se queda mirando el final de mi policial. Luego me pregunta: ¿Qué estás tomando?- -Whisky, ¿querés?-Nunca he tomado,como mi novio, nos tenemos muchas ganas, pero hay muchas veces que deseo que no fuera virgen, y ninguno de los dos sabe cómo se hace…

Me preguntó si yo sabía, mientras se acercaba y se recostaba contra mí en el sofá. Por supuesto que sé le dije, pero no pretenderás que lo haga con vos. Ya me pasaba su mano por mi pierna cuando me dijo que por qué no, que ya era una mujer, que tenía los diecinueve cumplidos.

Pero sos casi como mi hija. No soy tu hija, vos lo hacés con mi madre, nada más. Y seguía pasando su mano por mi pierna, cada vez más cerca de mi verga que empezaba a reaccionar y pararse.

Esto no podía ser, traté de separarla, pero no me dejó, al contrario se acercó más a mí. Y yo no soy muy resistente. Le pasé un brazo por los hombros y la acerqué; me miró a los ojos y me ofreció la boca abierta. ¿Qué podía hacer?, la besé y juntamos nuestras lenguas; mi pija ya estaba bien dura y parada, y se me notaba a través del pantalón; además ya había resuelto cogerme a la criatura inocente.

Lu llevaba un top y un short muy chicos ambos, estaba descalza y con el pelo suelto. Le acaricié el espacio de piel entre el short y el top, y seguí subiendo mi mano hasta sus tetas que palpé sobre el corpiño mientras le llevaba la mano hasta ponerla sobre mi verga, y ella se prendió, novedad: me dijo que la tenía muy grande, ya lo sabía, pero le pregunté con qué la comparaba. Con la de mi novio me dijo, no creas que no se la haya tocado siempre sobre la ropa como ahora a vos.

Sin hablar le desprendí el corpiño y amasé sus tetas en directo, los pezones estaban muy duros y parados. Me bajé el cierre de la bragueta y le dejé poner la mano adentro, por suerte llevaba bóxer y pronto encontró el camino hacia mi pija sin nada entre medio, me la sacó y la miraba extasiada, yo ya le chupaba los pezones y las tetas enteras.

Le pedí que me la besara, luego que me la lamiera, que me la chupara, me dijo que no sabía cómo. Y yo otra vez de docente de mamada, explicando toda la técnica de una buena felatio, que Lu aprendía como la mejor alumna. No estamos en el lugar más cómodo, le dije mientras la alzaba en mis brazos y la llevaba hacia la cama de su madre.

Allí la acosté y me saqué la ropa hasta quedar sólo en bóxer para tenderme a su lado, la nena me miraba embobada, he mantenido mi físico en forma gracias al deporte y a la gimnasia, y estoy bien tostado, de verdad no aparento mi real edad. Los dos de costado enfrentados le saqué el top, el corpiño que ya estaba suelto, y mientras seguía chupándole las tetas le bajé el short.

Le tocaba la conchita por sobre la tanga y percibía los labios mayores y menores hasta llegar a su clítoris que noté duro e hinchado. Me moría por comerme ese bocadito caliente, así que le arranqué la tanga y puse mi cara entre sus piernas para darle lengüetazos en la concha mientras le apretaba el culito con las dos manos; le lamía el clítoris y la penetraba con la lengua en forma alternativa.

Me decía: dale seguí que me gusta mucho, nunca me pasó esto. Pobre no sabía expresar que estaba teniendo un brutal orgasmo, tal vez no el primero porque debía haberse masturbado más de una vez, y seguro que conocía el término orgasmo, pero no acertaba a ligarlo con lo que estaba sintiendo. Trató de darse vuelta para chuparme la verga en sesenta y nueve, pero a mí esa posición no me gustó nunca, la boca del hombre cae mal y no sabés si estás dando o recibiendo, mejor cada cosa a su tiempo.

Quiero que me cojas, me dijo, poneme toda esa pija dentro de mi concha. Con la pre lubricación la tranca empezó a entrar de a poco, le dolía, pero no decía nada; a los pocos centímetros hallé una barrera cerrada. Era el himen que no se quería dejar desflorar.

Dale, la quiero toda adentro, me dijo. Me decidí y empujé, forzando, desgarrando, apenas se quejó, se contenía para no parecer una chiquilina inexperta, aunque lo era. Ya con toda mi verga dentro de la conchita recién estrenada me quedé un rato sin moverme, dejándola que se adaptara al pedazo de pija que tenía en su vaginita nueva.

Percibí que le gustaba y ella empezó a mover sus caderas despacio a la vez que acababa como una potranca en celo, yo me movía apenas y no contaba sus orgasmos que se sucedían sin interrupción cada cuarenta segundos.

Cuando sentí que ya no podía contener mi eyaculación se la saqué, Lu quería que se la dejara adentro y la siguiera cogiendo. No, le dije, esperá que me toca a mí, serví dos whiskys con poco hielo. Bebiendo la hice poner boca abajo y empecé a masajear su culito, le abría las nalgas y le rozaba el ano con un dedo, luego le unté gel en el culo.

Me preguntó qué quería hacer. Le expliqué, no quería acabar dentro de su concha por el peligro de un embarazo que no sabríamos cómo justificar, entonces mi intención era penetrarla por el culo y llenarla de mi leche por allí.

Vi su cara de miedo, la tenés muy grande, me vas a romper toda; la tranquilicé diciéndole que me dejara hacer, que yo sabía más que ella, le pedí que se relajara mientras le iba metiendo primero un dedo y luego dos más tarde tres, que entraron bien gracias al gel que era maravilloso, movía mis dedos en círculo para dilatarla mejor, cada tanto paraba y le miraba el agujerito que se notaba cada vez más grande.

En un momento la coloqué en el borde de la cama con las rodillas apoyadas en el piso y le pedí que se separara las nalgas, quedó ante mi vista el precioso orificio bien abierto. Me acomodé hasta quedar en posición para penetrarla y le empecé a mandar mi verga con mucho cuidado. Le advertí que le iba a doler al principio, que aguantara si era tan mujer y quería hacerme gozar.

Se quejaba en silencio mientras mi pija la iba invadiendo, no abría la boca, no decía nada, pero yo sé que le dolía bastante. A medida que mi verga la penetraba se iba adaptando a tenerla adentro de su culito que era más estrecho que su concha. Mi poronga estaba en la gloria tan apretada por esa carne que se iba abriendo a su empuje.

Cuando sentí que Lu aceptaba lo que se había tragado su culo me empecé a mover bien lento, sentía que ese culo me succionaba la verga, le masajeaba el clítoris, ella también se empezó a mover y a acabar nuevamente a repetición, trazaba círculos con el culo y me acercaba al paraíso.

La pendeja aprendía más rápido que su mamá. Ya no pude aguantar más y me desleché dentro de su culito que no alcanzó a contener el torrente y la leche desbordaba alrededor de mi pija, mientras yo seguía bombeando para sacarme hasta la última gota. Volvimos a acostarnos abrazados y le contaba cómo tenía que hacer para que pudiera llenarle la concha de mi leche, debía tomar unas píldoras que le iba a comprar, pero que no lo supiera Marta, y debía también llevar un control estricto de sus reglas. Así te voy a poder coger por todos lados sin riesgo. Así nos dormimos.

Ya entrada la mañana me desperté y Lu me estaba chupando la verga.

Autor: Jorge

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Como preñaron a mi mujer

Al mismo tiempo yo tenía una venida de campeonato, en eso la levantó y se la sacó de un solo golpe haciendo un sonido como cuando se saca un corcho, sólo para volver a colocarla boca arriba, pero esta vez las piernas de ella estaban sobre los hombros de él y de una estoca se la dejó ir, ella solo gemía escandalosamente y en un momento dado él le dijo ahí te van mis mocos.

No sé por donde comenzar, ya que lo que a continuación les contaré me ha dejado hecho una porquería y ahora no sé que hacer, comenzaré por describirnos para que entiendan que estuvo mal y si me dan un consejo se los agradeceré, pido perdón por lo largo, pero es para que ustedes entiendan lo sucedido.

Nosotros somos una pareja con 18 años de casados, los dos andamos por los 30 aunque mi mujer es mayor que yo por 2 años, nos llevamos bien con sus altas y sus bajas, vivimos en una posición acomodada así que casi no teníamos problemas, mi esposa no es la típica súper cuero que algunos describen, pero en realidad ella es muy sensual y sexy, tiene una descendencia maya con mezcla de oriental por lo que su cuerpo es muy armonioso aunque ella se queja que no tiene muchas nalgas lo contrarrestaba con lo demás, ya que ella mide 1.70, pesa 62kg, tiene la piel blanca y los ojos rasgados como japonés, su cabellera es lacia de color café claro, con unos ojos color miel que te derriten al verlos, su cuerpo está lleno de curvas y si es verdad no tenía muchas pompas.

La cadera y sus piernas eran increíbles, bien torneadas y llenitas la verdad de concurso, sus senos aunque no son grandes puesto que es talla 34C si tienen una forma que en muy pocas mujeres he visto ya que se levantan en forma de pico como si tuviera puntas de mango mirando hacia arriba, sus aureolas muy abultadas y rematadas por unos botoncitos regordetes y paraditos de un color rosita oscuro que hasta la fecha no he preguntado porqué cuando se excita se ponen de color rojo intenso, su vientre plano a pesar de ser madre y con un monte de venus abultado hacia el frente, su vagina es chica y tiene muy pequeños los labios de su conchita, como sus manos y sus pies.

Por mi parte sin sonar a arrogante no estaba mal ya que mido 1.83 y peso 83 Kg, que conservo en el gimnasio, soy muy velludo de pelo negro y crespo y mi miembro es de 16cms x 6 de ancho, así que ella no tenia queja alguna ya que en la cama éramos unas fieras en celo y todo estaba bien.

Todo comenzó después de que tuvimos a nuestro primer hijo, que fue una linda niña, después de el lapso de abstinencia que se guarda, recomenzamos a tener relaciones, yo no entendía porqué a pesar que ya tenía dos 2 años nuestra hija y que ella ya no la amamantaba le salía demasiada leche por sus pezones tanta que durante los actos sexuales me llenaba de leche todo el cuerpo lo cual decidimos dejarlo de hacer para que ella se secara o dejara de fluir leche, pero comenzó a no tener apetito sexual y yo no le di importancia así seguimos los 3 años siguientes hasta que comencé a preguntarme porqué no se embaraza ya que yo la mantenía con una dosis que se diría exagerada de sexo puesto que lo hacíamos 3 veces al día, ella cada día mostraba menos interés por el sexo y me decía hasta que le dolía cuando lo hacíamos.

Así estuvimos hasta que lo dejamos de hacer una vez cada 3 días, eso motivó para que yo fuera a escondidas a hacerme unas pruebas con el médico para ver si yo no tenía una infección o era estéril, él médico me informó que no tenía nada malo que posiblemente ella era el problema, así que me llené de valor y se lo comenté, ella me dijo que estaba bien que no tenía nada, pero al cabo de unos meses después de reiniciar de nuevo nuestra relaciones noté que seguía sin embarazarla y eso a mí ya me estaba afectando porque empecé a darme cuenta que me gustaba mirar y espiar a las parejas y mujeres, eso que llaman voyeur, mi cuerpo necesitaba calmarse y no encontraba la forma de calmar esta calentura, comencé por tener unas saliditas lo cual provocó ira en mi mujer llegándole a decir lo que me pasaba.

Esto motivó para que fuéramos a ver al ginecólogo el cual nos confirmó que sus ovarios no estaban trabajando bien, que posiblemente tenía muy pocas hormonas por lo que nos recomendó un tratamiento hormonal y unas pastillas no se para qué, pero en fin, comenzó el tratamiento y él nos dijo que por lo menos en un mes no tuviéramos relaciones para ver como respondía ella al tratamiento por lo que al mes fuimos a la consulta y el médico nos indicó que estaba comenzando a funcionar el tratamiento, que su ovario derecho ya estaba creciendo por lo que nos cambió de medicamento y nos dijo que continuáramos así durante otro mes, la abstinencia ya me estaba inquietando demasiado ya que soy muy poderoso sexualmente tenía muchas fantasías y siempre terminaba masturbándome 2 veces al día.

Así llegó el día de la visita al doctor y nos dijo que íbamos por buen camino que siguiéramos y nos auguraba éxito total y que en la próxima visita nos daba la fecha para poder tener nuestro otro hijo, la verdad ya no me interesa el embarazo, sólo quería estar de nuevo bien con mi mujer, pero sucedió algo que me empezó a sacar de mis casillas, mi esposa comenzó a cambiar la forma de vestir, se compraba ropa interior de encaje y transparente, cambiaba sus jeans por faldas cortas y se arreglaba más, por lo que le pregunté por el cambio, ella me comentó que el tratamiento la tenía muy alterada que sentía un fuego intenso en su cuerpo y que quería sentirse más deseada, entonces comprendí que le estaba despertando el libido y eso a mí me encantó, así que la ayudé a cambiar su forma de vestir comprándole cuanta cosa quería, como todavía no lo podíamos hacer, ella me compensaba con mamadas de campeonato y unos restregones en sus senos que me hacían venir copiosamente como cascada sobre ellos, hasta que de nueva cuenta fuimos con el doctor y le hicimos ver esos detalles.

El nos comentó que las pastillas que le daba a mi esposa eran precisamente para levantar el libido y tenerla lista para la concepción, por lo que nos sugirió que ya podríamos tener sexo la semana entrante así que nosotros estábamos más que felices y organizamos una salida con una pareja para reventarnos y así poder tener sexo a manos llenas, concertamos la cita y ellos nos sugirieron ir a un club de table dance, mi mujer se metió a bañar, en cuanto terminó me metí yo, cual no fue mi sorpresa ver a mi esposa vestida de antología, llevaba una blusa de gasa blanca con un sostenedor transparente en la cual no solo se le veía los senos sino que también se le marcaban en la blusa como una segunda piel, su falda era de seda muy fina y larga hasta los tobillos de esas que se amarran de un costado la cual al caminar se abre de lado dejando ver hasta casi en su totalidad las piernas, luego se colocó unas zapatillas muy sexy blancas de tiritas, la verdad yo ya tenía la verga parada de una forma brutal.

Hasta su panty era de encaje transparente, sujeto por dos lacitos en cada lado, era tan pequeña que sus vellos salían por la parte superior,  la canija se había rasurado la parte de los labios eso me puso a mil y solo quería regresar para cogérmela, ya en el bar nos hablaron nuestros amigos para informarnos que iban retrasados por lo que nos pusimos a tomar y a ver el show, pero la verdad ya ni me fijaba en eso porque mi esposa tenía una mirada de lujuria y se notaba que estaba completamente excitada porque como les dije se le notaba todo y sus pezones estaban más que hinchados y parados como nunca los había visto, en ese momento llegaron nuestros amigos y todos convivimos, al rato anunciaron a un stripper como regalo a las damas presentes, el tipo salió y nuestra amiga gritó, pero si es Mijail, nos comentó que lo conocían cuando fueron ellos de luna de miel al Cairo.

El tipo era el clásico stripper, era muy alto como de 1.95, musculoso y no mal parecido, pero algo grotesco de cara, lo que me sorprendió fue su miembro, el tipo tenía tremendo bulto en sus ingles y eso no pasó desapercibido por mi esposa que me comentó: ya viste eso y le dije la mía no canta mal las rancheras, a lo que solo se rió y seguimos conversando de cualquier cosa, entonces mi amiga le dice a mi esposa que si se avienta a que les hiciera un show a ellas dos, lo que sin preguntarme contestó que si, luego me miró y me dijo si le daba permiso, respondí que si iban las dos no había problema, así que continuamos chupando de la botella de whisky.

En eso acaba el show y nuestra amiga sale dispara a buscar al tipejo, me asombraba que su marido no pusiera pero alguno así que no le di importancia, al ratito regresó con él, hizo las presentaciones de rigor y le comentó lo del show y él dijo claro si no se molestan los señores por lo que al instante se llevó a nuestras mujercitas y seguimos bebiendo, pero al cabo de unos 10 minutos vi que no venían así que me paré con la excusa de ir al baño y fui a buscar a mi esposa, misma que me topé en el camino, venía saliendo de la parte de atrás y le dije que pasó, te tardaste mucho, lo que ella me dijo es que se lo hizo primera a una y luego a la otra, noté que estaba colorada sin mucho lápiz labial y tenía revuelto el pelo por lo que le dije: espero que te hayas comportado bien lo cual agregó que todo estaba bien y me dio un fuerte abrazo y me dijo te amo.

Al rato regresó el tipo y se sentó a tomar con nosotros por lo que pedimos otro pomo y en eso estábamos cuando vi que mi mujer estaba algo tomada así que les informé que nosotros nos retirábamos a lo que ellos dijeron que la termináramos en su casa como vi que mi esposa estaba feliz y me insistía les dije órale, lo que no me gustó es que la amiga invitara al tipo también, pagamos y nos subimos al coche, en ese preciso momento al subir mi esposa a nuestro carro pude ver perfectamente que no traía las bragas, no quise armar escándalo así que solo cerré la puerta y me subí al coche, ya en camino quería confirma mis sospechas por lo que le comencé a acariciar las piernas y al tratar de subir la falda ella no me lo permitió, me dijo espérate ya tendrás tu premio, en ese instante le iba a reclamar, cuando la mendiga me comienza a apretar la verga y los huevos y yo la dejé sacármela.

Comenzó a darle unos lametazos que por poco chocamos así que me calmé y le dije está bien, sabré esperar, al ratito llegamos a su casa y nos pusimos a cotorrear todo iba bien, pero yo ya empezaba a sentir los estragos del alcohol, la amiga ya estaba más que dormida de borracha por lo que decidí que era tiempo de marcharnos, pero ellos me dijeron la última y nos vamos, el marido de esta chava fue por otros refrescos no se en que momento me dormí, pero en cuanto desperté no vi a mi mujer ni al tipo así que me levanté como pude y cual fue mi sorpresa que en la esquina que hace la puerta del baño con la recámara estaba el tipo forcejando con mi esposa, esta movía la cabeza en forma de negación, no alcancé a oír bien que le decía así que me acerqué lo más posible sin ser visto y escuché que él decía que tenía ganas de ella desde que la vio y más que si no le había gustado su lengua en su panochita.

Le respondió que ella no hacía esas cosas, que no era ella, que eran las malditas pastillas que estaba tomando para tener un bebé, esa situación me causó un efecto que hasta hoy me he arrepentido, no sabía que hacer, no comprendía que esperaba para ayudar a mi esposa en lugar de ayudarla me excité, comencé a sentir una lujuria bestial, mi miembro se elevó hasta más no poder, la escena no era para menos ya que en ese instante el maldito se encendió y de un tirón le arrancó la falda a mi esposa, entonces pude comprobar que efectivamente no llevaba la tanga puesta, en eso el cabrón sacó de su bolsa las bragas y le dijo no dijiste nada cuando te lamí y te quité esto, la cara de mi mujer se transformó nunca había visto su cara así, en ese instante se arrodilló entre sus piernas y abriéndoselas con fuerza pegó su boca a la vagina de mi mujer lanzando un sonoro quejido ¡Aaaaahhhhuugggggg! Por favor no, decía mi mujer, no, ¡aaaaaaahhhhhh! El tipo pasó uno de sus brazos por debajo de su pierna izquierda y la levantó abriéndola por completo y de paso colocando la mano sobre su seno izquierdo, apretándoselo con fuerza, con violencia, vi que los pezones de ella estaban que reventaban lo único que emitía era un ¡aaaahhhhhiiiiii! ¡aaaahhhhhuuuuuggg!

En eso él trató de enderezarse y vi que estaba batallando con su pantalón para sacar su miembro, ella aprovechó ese momento para zafarse de él, pero el muy perro la agarró de la cintura y la levantó en vilo como si fuera una niña pequeña, abrió la recámara y prendió la luz, aventó a mi mujer sobre la cama mientras se sacaba el pantalón, en eso mi mujer abrió sus ojos como plato y sólo alcanzó a decir: ¡madre santa!  El tipo dio medio giro y pude ver que el desgraciado tenía una enorme erección mucho más grande que la que tenía yo en mis manos, creo que era como el doble del mío.  Tenía la blusa atorada en su cabeza y de un tirón se la terminó de quitar, yo estaba ya con una eminente eyaculación, sentía que mis huevos iban a estallar, él se retiró un instante y la observó diciendo, pero que hembra tan rica, que buena estás y ya se han de imaginar a mi esposa con su sostén blanco transparente, ligero con medias blancas de encaje y sus zapatillas de tiritas.

Él la volvió a abrazar, pero solo fue con el propósito de quitarle el sostén mismo que se abrió a la presión de sus dedos liberando los hermosos senos de mi mujer, pero que hermosas tetas tienes chiquilla, diciendo esto se fue como animal sobre ellos, los apretujaba, los sobaba, en cuanto metió el abultado pezón en su boca mi mujer dejó escapar un grito que el cual yo conozco a la perfección cuando se viene. ¡Aaaaaaahhhhggggg! En ese momento mi mujer se dejó hacer, ya lo acariciaba los besaba era un remolino, se retorcía bajo ese enorme engendro que no había desaprovechado la oportunidad de meter su mano entre las piernas de mi esposa para introducir su manota dentro de su pequeña vagina que parecía un charco de lo muy mojada que estaba hasta se podía escuchar el ¡slapsh, lash.plas!, de su vagina.

Utilizando su fortaleza se metió a la fuerza entre sus piernas abriéndoselas con las suyas y usando una de sus manos se agarró el pene y lo colocó en la entrada, la punta de su hongo se abría paso entre los labios de la panocha de mi mujer y de un solo empujón de verga se la metió hasta la mitad, mi mujer arqueó la espalda y se notaba en su cara una expresión no sé si de dolor o de placer, pero cerraba y abría sus ojos y su boca abierta totalmente como si le faltara el aire lanzando un sonoro ¡aaaaayyyy, sacaaalllloooo! Me estás partiendooo, mmeee duueeellee.  Bajé la vista y pude ver los labios de mi mujer, estaban al rojo vivo y estaba abierta como si tuviera un enorme pepino y eso sólo era la mitad de su miembro, entonces mordiéndole un pezón se la dejó ir hasta fondo. Ella gritó ¡ aaaahhhuuuggg! Y comenzó él mete saca de una forma bestial, mi mujer solo bufaba ¡aaaayyyy!  ¡uuuuuffff! ¡ooooouuchhhh! no pares dame más fuerte repetía una y otra vez, pero sólo fueron unos instantes ya que ella comenzó a moverse de una manera que nunca imaginé.

Movía su cabeza de lado a lado, lo levantaba con sus brazos para que él se despegara y él volvía a clavarla, en un momento dado la agarró de una de sus piernas y la volteó quedando ella de a perrito mientras el animal la embestía una y otra vez, mi mujer comenzó a recular y a mover sus caderas en círculos, gritaba perdón, perdón, no puedo más y se vino de una forma que jamás llegué a darle, sólo gritaba ¡aaaaahhhhhgggggg, me matas animal! Al mismo tiempo yo tenía una venida de campeonato, en eso el cabrón la levantó y se la sacó de un solo golpe haciendo un sonido como cuando se saca un corcho sólo para volver a colocarla boca arriba, pero esta vez las piernas de ella estaban sobre los hombros de él y de una estoca se la dejó ir, mi mujer solo gemía escandalosamente y en un momento dado él le dijo ahí te van mis mocos, te voy a llenar toda hasta los oídos, tómalos pequeña, tómalos, en ese momento ella levantó su cabeza y dijo: ¡Nnnnnooo por favor, nooooo! ¡Adentro nooooo! y él soltando un alarido empezó su descarga.

Mi mujer aterrorizada le decía, te estás viniendo dentro de mi maldito, le comenzó a pegar con los pies y las manos, él se seguía vaciando dentro de mi esposa, parecía nunca iba a acabar, se retorcía y volvía hundir la verga dentro de mi mujer, cuando de repente que se sale y con inusitada fuerza le descarga otro tanto de semen, bañándole el cuerpo hasta el cuello, entonces ella comenzó a llorar mientras yo me venía por segunda ocasión, él la abrió de piernas y le dijo que realmente parecía que acababa de desflorarla, la verdad es que la vagina de mi mujer estaba súper dilatada y llena de la corrida de él, ella se desmadejó y dejó de moverse, él se acercó a su cuerpo y le embarró todo su miembro sobre sus pezones apretándolos junto con su pedazo de mierda, luego se levantó y le dijo: te encantó perrita, dándole una sonora nalgada dejándosela con la marca de su mano y procedió a vestirse mientras yo me retiré y me fui a el lugar donde me quedé fingiendo estar dormido y él se fue de la casa como si nada.

No sabía que hacer así que me tomé de un solo trago la cuba que me quedaba y caí en un letargo, no sé cuanto estuve dormido, pero lo que sí me acuerdo es que oía a mi mujer gemir y gemir, creo que el marido de su amiga también se la cogió, no desperté hasta que ella me dijo vamos, quiero irme a la casa, me paré como pude y nos fuimos, no platicamos nada en el trayecto, llegamos y le dije que porqué tenía los ojos hinchados como su hubiera llorado, ella me dijo que su amiga le contó algo muy malo y se pusieron a llorar, mientras se desmadejó y se durmió, durante los días siguientes no me dejó tocarla dijo que se sentía muy mal, yo sabía la razón, esos moretones iban a tardar en sanar así que la entendí y callé, pero se dio el caso que a las pocas semanas me sentó y me dijo: (me temía lo peor que aquel estúpido la había dejado preñada), sabes estoy embarazada, ocultando mi angustia la abracé sonriente y feliz, pero ella comenzó a llorar le dije que te pasa no te causa alegría, si pero te tengo que contar algo, no se como lo vas tomar, se que me vas odiar y si quieres separarte lo entenderé.

Lo que ella no sabía es que yo lo había visto todo y tomando una copa se armó de valor para contarme lo que había pasado, que se había calentado con el tipo del bar permitiéndole que le mamara su cosita, pero el mendigo le escondió el calzón y que ella no quería que yo me diera cuenta por eso actuó así en el coche, pero cuando estaban en la casa de los amigos él la empezó a calentar al estar bailando ya que le restregaba su paquete sobre su pubis cubierto solamente por la delgada tela de su falda y que en un descuido vio que yo estaba dormido, le metió la mano hasta introducirle un dedo por lo cual ella lo retiró y le dijo que lo del bar fue un error y se fue para el baño y este abusando de su febril estado había hecho el sexo forzado con ella, ustedes sabrán todo que tuve que hacer para aparentar zozobra, pero en eso que me dice que lo que más le dolió es que el marido de su amiga la vio desnuda y abusando de que tú estabas dormido también la poseyó, claro está no me dio detalles, pero supongo que este perro la usó por atrás, eso si me calentó, que fui a partirle la cara al desgraciado ese, jamás los volvimos a ver.

Para no caer en un dilema de saber de quien era el padre, dejó que también me viniera en ella con la esperanza de que no fuera a quedar embarazada y se así fuera que fuera mío, le dije que no se preocupara total éramos un matrimonio feliz y eso era lo más importante, ya sabrán ustedes de quien fue mi hijo que por cierto es un niño maravilloso.

Lo que sí me tiene de un hilo es que mi mujer cambió totalmente su forma de ser desde ese día, ella ahora es exhibicionista no tiene fin, es una ninfómana, bueno eso digo yo, la he visto salir con chicos y reventarse con sus amigas, la verdad no sé si está bien ella o de plano le digo toda la verdad y le comento lo mucho que lo disfruté en esa ocasión, pero que me duele lo que está haciendo.

Espero sus comentarios Gracias.

Autor: claudio

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