Thania

Bueno esta es mi historia, primero quiero decir que a mi me encanta practicar el sexo anal, pero me es muy dificil encontrar chicas que accedan a ser penetradas.
Esto paso hace como 6 meses, yo conocia a tania una muchacha de 18 años, ella vive en la misma localidad que yo, a mi siempre me gustava verla en la calle o sus fotos en face era mi fantacia hacerla mia, pero savia que era poco probable era muy sensual güerita de estatura media unas nalgas bien formadas grandes justo mi delirio, yo siempre intente platicar con ella pero nomas no, un dia por casualidad entre a un grupo de face de sexo y me di cuenta que ella tambien era miembro y que ponia publicaciones de que le encantaria hacer sexo anal trios y demas, yo aprobeche y saque capturas de sus publicaciones donde se viera que era ella.

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Orgia con Isabel: cuatro x cuatro

Después del encuentro en el gimnasio con Isabel, mi primo Javi y yo continuamos viéndonos con ella. La muy puta es una viciosa. Disfruta muchísimo con la doble penetración. Su marido viaja mucho por negocios. Durante sus ausencias comenzamos a frecuentar la casa de Isabel. Ella tiene una chica sudamericana que se encarga de la casa. Camila es una chica de 22 años, delgada, de estatura baja, de tez morena y cabello oscuro. A pesar de su delgadez tiene unas tetas de buen tamaño. Con Javi le contamos a Isabel que Camila nos calentaba. Al principio no le agradó mucho la idea de que nos la follaramos. Pero insistiéndole conseguimos que acepte incluirla en nuestras orgias a cambio de incluir a dos amigos nuestros, Héctor y un chico marroquí que tiene una polla descomunal, lo que le dio mucho morbo a Isabel. Quedamos en ir a su casa un mañana en la que Camila estuviera allí aprovechando un viaje del marido de Isabel. Al llegar a casa de ella nos llevamos la sorpresa de que inesperadamente estaba de visita una vecina suya. Bea, una mujer de unos 55 años, bajita, con tetas grandes y que vestía ropas ajustadas y mostraba sus tetas a lo putón verbenero. Isabel, nos dijo que la visita de Bea la había sorprendido a ella también. Nos sugirió quedar para otro día, a lo cual respondimos que mejor era hacerlo incluyendo a Bea.

Entonces Isabel llamó a Camila y le pidió que preparase unos mojitos. Cuando los trajo le dijo que se quedase y tomase uno. Al rato ya se había generado ambiente. Isabel se había sentado entre Héctor y el moro, les había abierto los pantalones y les meneaba las pollas. Bea, sentada en un sillón mamaba la polla de Javi. Y yo estaba con Camila. Comencé a desnudarla y a besarla por todo el cuerpo, el cuello, los hombros, los brazos, las tetas y bajé por su vientre hasta llegar a su chocho. Mientras tanto, Isabel ya estaba completamente desnuda. Ella estaba mamando la pollo del moro, que no le cabía en la boca. Mientras tanto Héctor le clavo la polla de un sopetón en su chocho. Isabel, gritó, pero sintió mucho placer, pues estaba muy excitada y sumamente mojada; por lo que pronto comenzó a moverse con el mismo ritmo que Héctor. Bea por su parte había sacado las tetas de su sostén y le hacía una cubana a mi primo Javi.  Yo  había recostado a Camila sobre una mesa y comencé a bombear dentro y fuera de la chica. Después de un buen rato, me vacié en una descarga fenomenal dentro de ella. Unos segundos después, Héctor e Isabel tenían un orgasmo simultáneo y el moro retiro su polla de la boca de Isabel vaciándose en su cara. Esta se relamió la cara para comerse parte del semen. Javi, ni lerdo ni perezoso se corrió entre las tetas de Bea.

Un poco después de esto ya estábamos todos desnudos. Isabel volvía a mamar la polla del moro y Bea hacia lo mismo con Héctor. Con Javi nos dedicábamos a Camila. Ella estaba acostada boca arriba, mientras Javi la penetraba, ella me masturbaba con sus manos. Entonces, Héctor y el moro pusieron en cuatro patas a Bea e Isabel y sin demora les clavaron sus vergas en el culo. Bea se tragó con facilidad la polla de Héctor, su culo parecía muy flexible y acostumbrado a que lo penetrasen. Su cara demostraba el placer que sentía y ella pedía que se la metan más. Así siguieron hasta que Héctor se vació en su culo y ella llegó al orgasmo frotándose el clítoris. Isabel por su parte tenía la cara cubierta de lágrimas y se mordía los labios. El moro, que la penetró bruscamente sin previa dilatación, solamente la había ensartado hasta la mitad de su polla. Claramente le hacía daño. Sin embargo, ella lo empujaba con una mano hacia ella tratando que la empalase aún más. Vista la dificultad, el moro retiró su polla en un movimiento brusco haciendo que Isabel gritase. Inmediatamente la penetró por el chocho. Lo hizo bruscamente y en dos movimientos la polla había llenado completamente a Isabel, corriéndose el moro dentro de ella. Camila continúo satisfaciéndonos a Javi y a mí quienes por turnos la follamos.

Mientras tomábamos otros mojitos comenzamos a chatear sobre quien de las tres sería de comerse la polla del moro entera por el culo. Isabel dijo que ella repetiría, aunque critico que el moro se corriera tan rápido, no dándole tiempo a disfrutar más de su polla. Bea también se apuntó, pero Camila permaneció en silencio. Héctor entonces se abalanzo sobre Camila y comenzó a manosearle las tetas. Su miembro esta nuevamente enhiesto. Bea, meneaba la polla del moro. Al mismo tiempo mojaba sus dedos en saliva y le mostraba a este como se los metía en el culo dilatándose. Javi y yo estábamos con nuestra amiga Isabel. Al rato Héctor y Camila hacían un 69. Ella chupaba la polla de él y él le chupaba el ano y se lo dilataba con la mano. Camila hacía gestos de dolor pero no se quejaba. El moro había puesto a Bea en cuatro en un sillón y comenzaba a penetrarla analmente. Isabel estaba recostada y Javi y yo chupábamos uno su seno derecho y el otro el izquierdo. Entonces, ella acostó a Javi boca arriba y le comenzó a chupar la polla. Yo empecé a penetrara de perrito por la vagina. Después de un rato Isabel se salió de mi polla y se sentó sobre la de Javi. Como estaba acostado, él le chupaba las tetas. Entonces, yo le metí un dedo por el ano. Ella a pesar de tenerlo dilatado y escocido por el pollón del moro se  estremeció de placer, y se puso en posición para que yo pudiera penetrarla. Rápidamente ella estaba penetrada por los dos lados. Así, después de unos minutos ella llego mágicamente al orgasmo. Se apartó de ambos, y como nosotros no nos habíamos vaciado aun ella nos chupo alternativamente a ambos  hasta que nos vaciamos en su boca y en sus tetas. Cuando terminamos vimos que Héctor penetraba a Camila analmente. Ambos se movias a buen ritmo. La Latinoamérica gritaba, – papito dame más, rómpeme el culo. Unos segundos después Héctor le inundó el culo con su leche. Al retirar su polla se veía el culito de Camila abierto en flor. Mientras tanto, el moro ya había acabado con Bea. Tampoco había conseguido penetrarla del todo, aunque el culo de Bea se veía bastante abierto. Al final, el moro se había vaciado cuando Bea le hizo una cubana, así que sus tetas estaban llenas de semen. Aprovechando la oportunidad, Isabel llevó consigo a Camila y entre las dos chuparon el semen de las tetas de Bea. Mientras tanto, la guarra de Bea llego al orgasmo frotándose el clítoris.

Ya iban casi dos horas desde que habíamos llegado a la casa. Así que Isabel le ordenó a Camila que preparase un tentempié. Mientras lo saboreábamos todos nos relajamos. Camila contó que era la primera vez que le hacían el culo, que le había gustado. Cuando estábamos hablando se escuchó la llegada de un scooter. Llamaron al timbre y el mirar Isabel dijo que era la guardia de seguridad de la urbanización. Era obvio que había gente en casa, así que Isabel se puso un albornoz y salió al recibidor a atenderla. La guardia, una chica andaluza muy esbelta, alta, delgada y fibrosa, de unos treinta años, le pidió si podía pasar un momento, necesitaba ir al baño y no llegaba a su puesto. Isabel la hizo pasar y la llevó a un baño de servicio sin pasar por donde estamos el resto. Sin que Isabel se diera cuenta Héctor y yo no acercamos al baño. Al salir la andaluza, Héctor la coge del brazo con fuerza y tira de ella.  La llevamos al salón  y entre los cuatro comenzamos a tocarla por todos lados. Javi le aprieta las pequeñas tetas con devoción, yo le aprieto los glúteos y el moro va directo hacia su coño, al tocárselo le hace escapar un gemido de sorpresa. Entre todos le quitamos su ropa, estamos todos ya tan excitados como cerdos en celo. El moro le frota el coño con rapidez, ella esta excitada, irremediablemente, los dedos de él han hecho que ella compiece a gemir y a contonearse. Entonces la ponemos de rodillas. Ella sabe lo que queremos. La rodeamos y comienza a chuparnos las pollas hasta que nos corremos todos. El moro es el último, ella no esperaba encontrarse una manguera tan vigorosa. El moro le golpeó la cara con la polla y ella no pudo evitar decir -¡Dios, que polla! La andaluza cogió la polla, la masturbó y él gimió de placer. Ella abrió su boca y acercó la polla hacia ella, cerró sus labios alrededor del glande y lo succionó, y después comenzó a mamar despacio. El moro entonces la cogió de la cabeza y comienzó a moverla adelante y atrás. Cuando él le dio un respiro ella sacó la polla de su boca, hilillos de babas caían por su barbilla. Él la vuelve a coger de la cabeza y le ensarta la polla casi hasta el final de la boca. Parece que ella va a vomitar, le saltan las lágrimas.  El moro comienza a moverle la cabeza adelante y atrás, saca la polla de la boca y un baño de semen sale de golpe, con potencia, y mancha la cara y el pecho de la andaluza. Después de esto ella se queda quieta.

A los cinco minutos nos sumamos todos a las otras tres mujeres que están completamente excitadas. Bea e Isabel nos piden que las follemos hasta que no podamos más. Yo les digo, -putas, ustedes nos chuparan la pollas y disfrutaran viendo como le hacemos el culo a estas otras dos. Bea e Isabel no tienen otra opción que aceptar y se ponen de rodillas a mamar a Héctor y al moro. Yo pongo en cuatro patas a la andaluza y paso a frotarte el coño con violencia, Mis  dedos frotan su vulva y se meten dentro. Javi se encarga de Camila. Le lame el sexo de arriba a abajo, después hunde su cara y comienza a comerte el coño literalmente. En simultáneo las penetramos, ellas abren las piernas para que las penetremos mejor.  Los otros dos miran como lo hacemos mientras los maman, esperando su turno. Las dos mujeres están enfrentadas por sus caras. Por lo tanto Javi y yo también estamos frente a frente. En un instante hay un gesto de complicidad, los quitamos las pollas y les damos varias palmadas en sus glúteos. Después los apretamos con devoción y los abrimos. Escupimos en la entrada de sus orificios anales. Entonces la andaluza lleva sus manos hacia el culo y lo abre. Yo le meto la polla y ella lanza un largo gemido. Su culo recibe mi miembro caliente, ella tiene un pequeño orgasmo y pide más polla. Yo no me detengo, avanzó abriéndome paso. Le meto mi polla hasta el final y le rellenó el culo con mi esperma. Algo parecido ocurre con Javi y Camila. Cuando me separo de la andaluza, parte de mi semen sale goteante y se desliza hasta sus muslos.

Al vernos follar, el moro y Héctor se habían excitado completamente. Al terminar nosotros, el moro se pone detrás de Camila y hace que se incline para que le entregue su culo ya estrenado, mientras que Héctor se pone detrás de la andaluza. Entonces, Camila dice, – no, tu no, me romperás el culo. -Te jodes, responde él. ¿No querías más? Vas a tenerlo. Héctor mientras tanto ya tiene su polla enterrada en el culo de la andaluza. Isabel y Bea comienzan a comernos las pollas a Javi y a mí.

El moro le abre el culo a Camila con las manos y le penetra de una. Obviamente a ella, le duele más que las veces anteriores. Sin embargo, la polla abre paso en sus entrañas sin dudarlo. El moro empuja una vez más con fuerza y avanza más dentro de ella. Después él la saca un poco y se la mete de golpe, tanto que la hace gritar y correrse a la vez. Camila tiene la polla del moro entera dentro de su culo. Parece mentira que la más menuda de todas las mujeres se la única que se la haya tragado toda. El orgasmo hace que Camila casi se desmayé y quede con los ojos en blanco. En ese momento Javi y yo estábamos sentados en el sillón, e Isabel y Bea estaban enculadas. Solas subían y bajaban moviéndose a ritmo sobre nuestras pollas que estaban dentro de sus culos. Esta vez el moro no se había corrido tan rápido como con Isabel y Bea. Así que se levantó y se acercó a Bea quien lo ayudo a masturbarse con las manos hasta que un par de minutos después él eyaculó sobre las tetas de ella hasta la última gota de esperma. Inmediatamente yo inundé el canal anal de Bea con mi esperma. Durante ese tiempo, Héctor le dio rudo a la andaluza. No sé cuánto tiempo lo hizo. Pero ésta estaba muy excitada y tuvo dos orgasmos casi seguidos. El último cuando él se corrió dentro de ella. Javi también dejo el culo de Isabel inundado de leche.

A esa altura los cuatro hombres ya estábamos cansados. Sin embargo, Isabel estaba muy caliente. Además estaba picada porque Camila había podido tragarse toda la polla del moro por el culo. Después de un breve descanso y de tomar unas copas que volvió a preparar Camila una vez recuperada de las enculadas, Isabel  ahora dijo, -quiero que el nabo del moro me folle de verdad por el culo. Quiero que me llegue hasta las tripas. Entonces yo le digo, que empiece por chupársela, que los otros tres iremos abriendo camino. Mientras Isabel mamaba al moro, las otras tres mujeres se encargaron de poner a punto nuestras pollas. El primero en hacerle el culo a Isabel fue Javi. Una vez hubo terminado, continuó Héctor y el tercero fui yo. El culo de Isabel estaba más que dilatado, y mi polla entro con gran facilidad. Ella se movía a ritmo y estaba fuera de sí. Yo me corrí dentro de ella. Su canal anal estaba completamente inundado de esperma. Cuando me retiré, el moro aún no tenía su polla completamente enhiesta. Para ayudar a Isabel la andaluza se sumó a la mamada y comenzó a sorberle los testículos. Esto lo puso loco. Mientras tanto, Bea se puso detrás de Isabel e introdujo un dedo en el ano, y así siguió hasta llegar a cuatro. Unos minutos después sacó los dedos y llamó al moro. Bea apoyó el rabo de él en el ano de Isabel, haciendo sutiles movimientos hizo que Isabel lo desee desesperadamente dentro de su recto. Isabel se movía tratando de hacer que entrase más allá de la puerta. Entonces de una sola vez, con un empujón, él la penetró y la polla quedó un 50% dentro de ella. Ella se tensionó y gritó, y con esfuerzo dijo, -no me la saques, déjala adentro, pero sin moverla, para que me acostumbre. Unos minutos después, él comenzó a moverse cada vez más velozmente y con más fuerza. La metía cada vez más adentro de ella, haciéndola gritar de dolor con cada cm más que la polla se introducía. Al mismo tiempo el goce de Isabel crecía exponencialmente y ella decía – Ah! Si, sí, hay. Ah! Voy a acabar!!! Me encanta! La imagen era espectacular. El moro consiguió al fin meter toda su polla dentro de Isabel. Luego de unos minutos, aceleró sus embestidas y se vacío dentro del culo de ella, descargando una enorme cantidad de semen. Ella en ese momento parecía en trance. Su cuerpo tenía temblores y sus ojos estaban en blanco. En un momento pareció que ella se desmayó, El moro retiró su polla y ésta estaba ensangrentada, el ano de Isabel estaba desgarrado. Isabel, quedó tendida en el piso con los ojos cerrados.  A los cinco minutos los abrió y con una sonrisa nos dijo, -nunca disfrute tanto como hoy. Ayúdenme a recostarme en el sillón.

En ese momento, yo pensé que nuestra orgia había concluido. La andaluza se vistió y volvió a su trabajo. La visita al baño se había extendido más de los esperado y había resultado sorprendente. Bea también se marchó. Sugiriendo que le gustaría que repitiésemos el encuentro. El resto nos quedamos haciendo compañía a Isabel. Camila miró el reloj, como si estuviera esperando a alguien que nunca iba a llegar. Conversamos un rato, de cualquier cosa. Ya había pasado una hora desde que había terminado el enculamiento de Isabel. Todos seguíamos desnudos. Yo y Javi siempre al lado de Camila en un sillón grande, Isabel acostada en otro y Héctor y el moro en sillones individuales. Entonces miré directo a los ojos a Camila y le dije -qué tal otra ronda. Ella como respuesta bajo su cabeza y comenzó a recorrer la cabeza de mi polla, que estaba bastante dura, con la punta de la lengua. Cuando estuvo bien mojada se la metió entera a la boca. Entonces Javi se puso a lamer los agujeros de Camila de arriba a abajo.  Los demás se acercaron masajeando sus paquetes y esperando ansiosos su turno de disfrutar. Uno a uno ella fue chupando nuestras pollas, mientras nosotros amasábamos sus tetas.

Un rato después, los otros tres machos estaban en el sillón grande. Camila mamaba alternativamente sus pollas. Yo voy por detrás de ella y  la penetro por el chocho de una sola vez, los tres restantes se acomodan a su alrededor meneando sus pollas delante de su cara y masajeándole las tetas. Entonces, Javi la folla salvajemente por la boca haciendo que se trague toda su polla. Cuando ve que está a punto de correrse se la saca y deja que se la meta por la boca Héctor. Mientras tanto, mi polla entra y sale del cuerpo de Camila a un ritmo muy acelerado llevándonos a ambos a un orgasmo.  Camila entonces vuelve a chupársela a Javi con más fuerza hasta que un chorro caliente le inunda la boca, la leche rebalsaba por la comisura de sus labios. Ella se esmera en tragar todo y sigue chupando la polla hasta sacarle la última gota. Entonces el moro se tumba boca arriba en el suelo y la sienta encima suyo para poder follarla bien al tiempo que Héctor se pone delante de Camila y ella chupa ansiosamente su polla.

Entonces yo me pongo detrás de Camila. Ella con su acento sudamericano me pide que “la coja por el culo”, -que quiero sentir dos pijas adentro! Cuando comienzo a penetrarla me doy cuenta que su placer aumenta a cada instante. Con movimientos suaves voy entrando de a poco en su culo. Ella tiene otro orgasmo en el justo momento en que le meto la polla por completo, mientras sigue lamiendo a Héctor. Camila nos pide que no dejemos de “cogerla”. El moro y yo nos movemos acompasados hasta que los dos explotamos dentro de ella.

Alguien sugiere que vayamos al sillón. Héctor se recuesta y Camila se pone encima de él dándole la espalda y prepara su culo para meterse la polla de Héctor. Él de repente se la clava entera. Javi por delante pasa un dedo por su sexo empapado, acaricia su clítoris y después le pone su mano en la boca dejando que Camila saboree sus dedos. Después, Javi la penetra vaginalmente. Camila ya no puede hablar, se entrecortan sus palabras, y solo se escabulle un “si… me encanta”, sacudida por las embestidas coordinadas de Héctor y Javi. Así los tres llegan a otro orgasmo.

Entonces cambiamos de posiciones el moro se sienta abajo y Camila se sienta encima de él y yo la cojo por su espalda. Él le penetra el chocho, ella se queda quieta un momento y me dice, -tu turno. Yo me acerco y le pregunto ¿Cómo estás? Y ella dice MUY CALIENTE. Entonces yo también la penetró vaginalmente, Los dos empezamos a movernos  dentro de su chocho y fuera de sí Camila llega a otro orgasmo.

Diez minutos más tarde Camila seguía con ganas de follar. Pero Isabel, aun en su sillón, nos pide que nos acerquemos y no la dejemos fuera. Parece algo recuperada de la cuádruple enculada y el desgarro anal. O al menos la calentura hace que se olvide de todo y quiera volver a follar. Camila por su parte había mostrado ser capaz de atreverse con todo y tener una capacidad inhumana para tragar una polla detrás de la otra por sus orificios. Cuanto más la follábamos, más ganas tenia de que lo hiciéramos otra vez.  Héctor entonces se pone al lado de Isabel y amasa sus tetas, las besa, las devora, mientras ella lo masturba. El resto estábamos listos para pasar a la acción.  Yo me siento en un sillón y me llevo a Camila conmigo. Ella se sienta encima de mí y se mete mi polla por el culo. El moro se acerca a Isabel y le mete de golpe la polla hasta el fondo de la garganta, queda una parte afuera a pesar de que las arcadas de Isabel indicarán que la polla la asfixiaba. Mientras tanto, Héctor ya la está follando y le aprieta con fuerza los pezones. Entonces Javi se pone a lamer el chocho de Camila. Ella le pide que la penetre. Entonces yo me paro y mi polla entra completamente en el culo de Camila. Javi se acerca y la penetra vaginalmente. Ella está en el aire con nuestras dos pollas dentro de sus orificios. Su delgado cuerpo está completamente tenso. Nosotros comenzamos con nuestros brazos a subirla y bajarla hasta que la inundamos de semen. Ella da un grito de lujuria y clava sus uñas en la espalda de Javi, teniendo otro orgasmo, después del cual la dejamos recostada sobre un sillón. Cuando miramos a Isabel,  El moro le frotaba su polla en la cara, tenía leche en los ojos, la frente, las mejillas, y las tetas. Héctor había retirado su polla del chocho y también la había bañado con su semen. Entonces yo me recosté en el sillón. Isabel se acercó y puso mi polla entre sus tetas. Empezó a moverlas hacia arriba y abajo, en círculos. Cuando mi polla asomaba entre sus tetas, la metía en su boca saboreando cada centímetro. Yo no pude resistir los encantos de su lengua y de sus tetas, y me vine. Llené de leche su pecho y su cara, hasta el pelo. Ella masajeaba sus tetas empapadas en semen y después limpió suavemente mi polla con su lengua hasta la última gota.

Cuando Isabel terminó conmigo vi que Camila estaba otra vez en acción. Chupaba las pollas de los demás, una tras otra para poder tener a todas contentas y bien paradas. Yo me sume a ellos. Ella se levantó y se recostó en la cama, entonces Javi empezó a penetrarla. Luego ella le dijo a Javi que la deje ponerse de rodillas, en cuatro,  como una perra, y el volvió a bombearla nuevamente. Al mismo tiempo Camila mamaba la polla de Héctor quien estaba frente a ella. Isabel viendo el espectáculo se unió también a la fiesta y pronto había dos pollas en su boca. Entonces Isabel recostó al moro y se montó en él, cabalgándolo y poniendo su culo en una posición muy apetecible. Yo acerque mi polla a su culo y comencé a introducírsela.  Mientras tanto, Héctor y Javi  cambiaron de lugar y entonces Camila tenía la polla de Javi en la boca y la de Héctor en el coño. Al rato ella pidió que se la metieran por el culo. Héctor empezó a penetrarla por allí. Ella gemía como una zorra y no paraba de chupar la polla de Javi. Entonces Javi se recostó en el suelo y ella se colocó encima de él metiéndose la polla en su coño. Inmediatamente Héctor volvió a follarla analmente,  penetrándola los dos al mismo tiempo. Ella gemía y disfrutaba al máximo. Luego intercambiaron posiciones y siguieron penetrándola por varios minutos. Por nuestra parte, el moro y yo hacíamos lo mismo con Isabel. Ambos tríos entramos en un mete y saca frenético. Ambas mujeres, estaban fuera de sí. Habían sido penetradas innumerables veces por ambos agujeros. Y después de horas seguían siendo embestidas por el culo y el  coño. Su nivel de excitación era tal que podíamos hacer lo que quisiéramos con ellas. Accedían a todo lo que les decíamos por lo caliente que estaban. Así llegamos al culmen de la jornada, con nosotros cuatro corriéndonos una vez más en sus orificios. Fue lo último que hicimos ese día. Después nosotros nos arreglamos y nos marchamos. Estábamos todos exhaustos, pero satisfechos. Después de tal bacanal, por unos días no volví a ver a Isabel, pero ella me conto por teléfono que las brutales enculadas habían tenido sus consecuencias. Varios días después, aun defecaba con sangre debido al desgarro anal que tenía. Le dolía y tomaba Ibuprofeno. Sin embargo, me insinuó que volvería a repetir lo hecho y que le gustaría que la encularan con una polla más grande que la del moro. La muy puta me dijo que la calentaba mucho pensar que era desgarrada por una polla. Quedamos en vernos en algunos días cuando su marido se volviese marchar.

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Manuel,mi compañero de trabajo.

Estábamos todos borrachos y la noche estaba por terminar. Era fin diciembre y con el grupo del trabajo salimos a festejar el fin de año que se avecinaba.

Entre mis compañeros estaba Manuel, que si bien no éramos amigos, en el trabajo nos llevábamos muy bien. Estaba muy ebrio y como estaba en automóvil, le ofrecí que duerma en mi casa esa noche. Él accedió con gusto, ya que era consciente que no podría conducir en ese estado.

Al llegar a mi casa, en taxi, le ofrecí un café y comenzamos a charlar.

–           Che, Carlos, vivís solo?- me preguntó.

–           Si, hace un par de meses me divorcié y desde ahí me quedé solo en casa. Aparte sin chicos que criar, más solo que un perro.

–           Bueno, pero sos joven, podes encontrar una mina y rehacer tu vida todavía. Cuantos años tenés? 33? 34?

–           34.

–           Podés hacer lo que quieras con 34 años, mucha gente ni se casó todavía a esa edad. Yo, en tu lugar, vivo unos años de joda, con minas y sin compromiso.

–           Sí, bueno, algunas macanas me mandé en este tiempito solo. Y vos? Que es de tu vida?- le pregunté.

–           Yo, hace tres años que me casé, tengo una nena de 3 años y a mis 37 años me la paso laburando. Nada emocionante, siempre monótono y liso. Preferiría uno o dos años sabáticos, para vivir de joda, como vos ahora.- me respondió.

–           Míralo por el lado positivo, yo a veces tengo ganas de culear y no tengo a quién, por lo que tengo que ir con una puta. Vos, en cambio, la tenés cuando querés.

–           Con culear, a qué te réferis?

–           A coger, garchar! Qué pensabas?

–           Pensaba que te referías a tener solo sexo anal.

–           Bueno, eso también, hablo de sexo en general.- le dije.

–           Te cogías a tu mujer por el orto?- preguntó.

–           Si, de vez en cuando. Vos?

–           Yo ahí, tengo un problema, que aunque no lo parezca, a mí me está afectando cada vez más.- me responde.

–           Que pasa? Tu esposa no quiere que te la garches por el culo?

–           No quiere saber nada Carli, lo intenté un par de veces, pero nunca pude hacérselo.

–           Bueno, pero alguna vez te haz descargado con alguna otra mina, no? O una prostituta.

–           Si bueno eso sí, pero no es lo mismo, yo quiero a mi mujer totalmente entregada a mí y siento que sin hacerle el ano, no la tengo por completo.- comenta.

–           Bueno, pero debe ser muy sensible su ano, además de muy cerradito. La pobre, no sabe lo que se pierde y si sigue así, nunca lo va a saber.- le digo.

–           Ahí te estás equivocando Carlos, a su ano ya se lo desvirgaron, lo hizo con cada uno de sus ex novios. Entendes? Sus ex la tuvieron entera y yo no puedo.

–           Pero que raro Manu, no lo entiendo. Porque a vos no te deja? Debe haber una razón, nunca te dijo nada?- le pregunté.

–           Sí, hay una clara razón, pero creo que ella se podría ir adaptando de a poco y con todos estos años ya no sería un problema.

–           Dale decime!- le dije.

–           Dice que la tengo demasiado grande y que le va a doler mucho, ya que se lo voy a romper.

–           Qué? Tan grande es?- le pregunté exaltado.

–           Es grande, muy grande.- me dijo.

–           Jajaja, que hijo de puta! La mina te tiene miedo. Va, le tiene miedo a tu pija. Pero es para tanto?- pregunté riendo.

–           Mira si no es para tanto!.- me dijo levantándose de la silla para que viera su bulto.

–           No puede ser cierto lo que veo!- exclamé.

Nunca me había imaginado que existieran vergas de tales dimensiones. Por sobre su muslo derecho, un enorme bulto cilíndrico lo recorría en más de la mitad de su extensión.

–           Es grande?- me pregunta.

–           No lo puedo creer Manu, que pedazo de verga cargás. Pero está parado, no?

–           No man! Está blandito.- dijo levantándose otra vez, para mostrarme lo blando que estaba al tocárselo.

Sin querer una excitación me invadió y en pocos segundos, mi verga estaba bien al palo. Me imaginaba esa verga enorme, quería verla, tocarla, pero más me calentaba la idea de compararla con la mía, no sé por qué, pero así era. Nunca me había fijado en hombres, tampoco lo hacía ahora, pero esa verga hacía que yo no respondiera a mi excitación.

–           Y vos? Como la tenés de grande?- me preguntó.

–           La mía es de tamaño normal, 19cm x 5cm, maso. Minúscula, comparada con la tuya.- respondí.

–           Sí, pero vos podés hacer el orto y yo no.

–           Alguna persona se la va a bancar bien man. En internet yo he visto vergas muy grandes que entran y salen con facilidad de los culos. Cuando te pongas a navegar, buscá que vas a encontrar.- le sugerí.

–           Y si nos conectamos ahora y me mostrás?

–           Ahora? Bueno, dale.- accedí.

Unos minutos después estábamos navegando por la web, buscando hombres muy dotados teniendo sexo anal, pero él me decía que la tenía más grande que todos ellos. Y a medida que el tiempo pasaba me iba excitando cada vez más, pero no solo me había excitado yo.

–           Carlos, estoy re caliente por ver estos vídeos, te molesta si me toco un poco? jeje.

–           Te quería decir lo mismo y no me animaba. Jaja. Cuando quieras!- respondí.

–           Pelamos?

–           Dale!- le respondí.

Le miré el bulto y se veía gigantesco, pero también muy duro. Al mismo tiempo, nos bajamos las cremalleras y el slip. Mi verga salió como un resorte de mi pantalón, en cambio Manuel debió bajarse la ropa hasta la rodilla prácticamente, porque le era imposible sacar el descomunal miembro erecto de la forma que yo lo había hecho.

–           Increíble!- dije.

Comenzamos a masturbarnos, pero yo podía dejar de ver esa enorme poronga, que estaba frente a mis ojos. Dimensiones descomunales, más de 35cm de largo y más de 8cm de diámetro, seguramente. Su glande también era enorme, verlo descubrirse del prepucio y volverse a esconder por las manos de Manuel, me excitaba cada vez más.

–           Carlos, dejá de mirarme la pija, me da vergüenza.- me dijo.

–           Que se siente?- le pregunté, elevando la mirada hacia su rostro.

–           El qué?

–           Tener una verga de tales dimensiones. No lo puedo creer todavía!

–           Cuando me ven desnudo, instintivamente las minas se asombran por el tamaño, pero después el deseo de tocarla, tenerla y chuparla se hace inevitable. En hombres gay pasa lo mismo, pero nunca permití que un puto me la tocara.

–           Pero yo soy un hombre heterosexual.- le dije.

–           Veo que te morís de ganas por tocarla. Toda tuya, vas a ser el primer tipo al que le confío mi miembro.- agregó Manuel.

Con timidez estiré una mano agarrando el miembro a modo de empuñadura, estirando hacia abajo para dejar el descubierto se cabeza. Noté que una sola mano no bastaba para rodearlo completamente, así que lo tomé con mis dos manos y lo empecé a masturbar. Poco a poco fui acelerando la masturbación, Manuel se excitaba cada vez más y empezó a gemir de placer. Luego se relajó, se sentó en el sillón mirando hacia arriba, mostrando mucho placer. En ese momento de relajo, su verga se endureció cada vez más, pero también parecía más grande. Mi excitación explotó y en un santiamén derrumbó todos mis prejuicios, haciendo que le dé un lengüetazo al tronco erecto, para luego llegar al glande.

–           Qué haces? Hasta una paja era Carlos!- gritó.

–           Perdón Manu, no sé que me pasa, no me pude contener. Es espectacular!- dije y seguí lamiéndola y chupándola .

–           Pero Carlos, sos puto? Por qué no me dijiste?

–           No, no soy puto man!

–           Flaco, te estás comiendo mi verga como loco!- exclamó.

–           Es la primera vez que veo y me excita una pija. Te lo juro Manuel! Por lo que más quiera en el mundo! Por favor, déjame chuparla más tiempo!- le dije entre mamadas.

–           Y bueno, está bien. Ahora no queda otro camino que terminar lo empezado.

Ni bien terminó de decirme eso, agarró mi cabeza fuertemente y me cogió la boca con esa descomunal verga, metiéndola hasta donde hacía tope. Por un rato, él me cogía la boca y por otro se la chupaba yo, inclusive me dieron varias arcadas cuando llenaba mi boca.

–           Estoy re caliente Carlitos! Quiero probar tu colita.- me dijo.

–           Mi colita?

–           Sí Carlos. Si te la voy haciendo de a poco, más rápido se va a acostumbrar!- me dijo.

–           Eso quiere decir que lo vamos a estar más veces juntos?- le pregunté con alegría.

–           Si me la das sí!

–           Hacerme mierda el culo entonces!- le dije y me di vueltas mostrándole mi colita virgen.

–           No te muevas!- me dijo y salió del cuarto.

Cuando volvió, untó algo en mi ano introduciendo un dedo y luego dos dedos, que me hicieron gemir de placer.

–           Nunca había experimentado el placer de mi cola! Es increíble.- le dije a Manuel.

–           Quería que sientas placer anal, que lo conozcas y te prepare para el plato fuerte.

Unos minutos después saca los dedos, que al final eran cuatro y me apoya su rabo en mi ano, haciendo sutiles movimientos mientras lo puerteaba, haciendo que desee que esté dentro de mi recto. Yo me movía tratando de calentarlo aún más, con esos movimientos, pero parecía que no lo lograba porque él ni se movía. Que equivocado estaba, cuando ya me había acostumbrado a tenerla en la puerta, de una sola vez, con un empujón, su verga quedó 50% dentro de mí.

–           Hay!!!!!!!!!! hayyy! Hahahaha. Que dolor!!! Hay!- grité yo, descolocado del dolor que sentía.

–           Huy no, perdón Carlos! Te hice mierda! Te la voy a sacar, no te preocupes.

–           Nooooo, no me la saques, dejala adentro, pero sin moverla, para que me acostumbre. Hay! que dolor!- dije un poco lloriqueando.

–           Seguro?

–           Seguro!- afirmé.

Unos minutos después, comenzó a moverse cada vez más velozmente y con más fuerza. La metía cada vez más dentro de mí, haciéndome gritar de dolor con cada cm más de verga que me introducía, pero al mismo tiempo mi goce crecía exponencialmente y el dolor fue quedando en un segundo plano, hasta que exploté en excitación.

–           Ah! Si, si, hay. Ah! Voy a acabar!!! Me encanta!- grité.

Nunca había experimentado un orgasmo así, era espectacular y diferente a todo lo anterior. Empecé a descargar una enorme cantidad de semen, mucho más que en ninguna otra vez en mi vida. Cada embestida de él en mi ano, hacía que mi verga descargara un chorro de semen sin que yo me toque ni siquiera una sola vez, era como estar siendo ordeñado, ya que el roce de su enorme verga en mi próstata producía un gran estímulo en mí, pero con un increíble placer.

–           Que increíble! Que increíble!- decía yo, mientras no terminaba de acabar.

–           Que colita Carlitos! Tan apretadita que estaba, tan virgencita que era, ahora se siente tan relajadita y entregada.- dijo Manuel.

–           Es toda tuya, solo tuya!- le dije.

–           Toda mía? Ok, toda mía será.

Comenzó a cogerme muy fuerte, introduciendo cada vez más profundo su miembro, hasta que llegó a estar casi todo dentro de mí. Manuel gritaba de placer, gemía como loco y estaba eufórico, descontrolando su excitación en mí, de una manera brutal. Ahora el dolor reinaba nuevamente, empecé a llorar y suplicarle a Manuel que parara, pero él no me escuchaba en lo absoluto. El dolor era tan tremendo que había sacado todas mis fuerzas, dejándome indefenso ante él. Llegué a sentir que la sacaba completamente, para luego metérmela hasta el fondo de un solo empujón, una y otra vez.

Luego de unos minutos, que a mí me parecieron una eternidad, aceleró sus embestidas y acabó dentro de mi cola, llenándola de semen y haciendo descargar más semen de mi verga, pero esta vez sin placer alguno.

Creo que en ese momento me desmayé, no me acuerdo muy bien lo que pasó, pero cuando desperté estaba en mi cama y junto a mí estaba Manuel con cara de preocupado.

–           Que paso? Dónde estoy?- dije.

–           Por fin despertaste! Como te sentís?

–           No sé, me duele un poco la cola.- le respondí.

–           Es culpa mía, perdón! Me descontrolé y perdí el control de mis actos. Soy un hijo de puta.- me dijo.

–           Me acuerdo un poco, me acuerdo que sentía mucho placer, pero luego fue mucho dolor.

–           Me descontrolé Carlitos, cuando estaba llegando al orgasmo, me descontrolé y te rompí el ano, pero no me di cuenta hasta que acabé. Cuando saqué mi verga de tu cola, tu ano estaba desgarrado y vos estabas desmallado, sin reaccionar.- me dijo.

–           Mi ano desgarrado? Y ahora que hago? Tengo que ir al médico! Que le digo? Que vergüenza!- dije un poco desesperado.

–           Para! Para! No te preocupes Carlos! No te diste cuenta que tienes una gaza en la cola? Al verte así, me asusté muchísimo, tu cola sangraba y vos no reaccionabas. No me animaba a llevarte a un hospital, por lo que se me ocurrió llamar a un amigo de confianza absoluta que es cirujano. A pesar de vivir un poco lejos, mi amigo llegó en pocos minutos y se ocupó de tu ano.- me contó.

–           Ok, menos mal! Me daría mucha vergüenza ir a un hospital con este problema. Pero que le contaste a tu amigo cirujano?

–           Toda la verdad, no podía negarlo por las evidencias, había mucho semen en tu cola.

–           Y como lo tomo él?- le pregunté.

–           Pregúntale a él.- respondió Manuel.

–           No te preocupes Carlos, tu secreto y el de Manuel está a salvo conmigo, es un secreto médico y no será revelado. Soy el doctor Rodriguez, cirujano general y mejor amigo de Manuel desde la infancia.- me dijo el doctor ante mi cara de asombro.

Luego, el doc me explicó como tenía que curarme la herida y los antibióticos que tendría que tomar.

Manuel se ofreció a ayudarme, compró los medicamentos y religiosamente venía a mi casa a curar mis heridas anales. Así nuestra amistad creció, ya no solo éramos compañeros de trabajo, ahora éramos verdaderos amigos. Pronto comencé a frecuentar su casa, comíamos asados los fines de semana con su esposa e hija que estaban encantadas conmigo llegando a tal punto que su mujer propuso que yo sea el padrino de su segundo hijo, el cual venía en camino.

Pero cuando estábamos solos, Manuel y yo, volvíamos a unirnos completamente. Con el tiempo, mi ano y mi recto se adaptaron al miembro de mi amigo, para alojarlo cómodamente. Ahora sentía solo placer, sin nada de dolor y ambos disfrutábamos plenamente nuestra relación sexual, que solo es eso, sin sentimientos más que los sentimientos que hay entre buenos amigos.

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