Ayudando a mi cuñada con sus problemas

Comenzó a mover la sábana hacia abajo dejando al descubierto mi bulto grande que se estiraba hacia un lado de mi cuerpo presionado por el bóxer con el cual dormía. Su respiración era acelerada, pero parecía muy decidida a lo que iba, trató de liberar mi verga de su encierro, pero no pude contener la sensación de sentir el roce de la tela contra la cabeza de mi verga.

Hola amigos lectores el relato que he de contarles en esta ocasión, sucedió con mi cuñada en una época de mucha lluvia y de mucha necesidad de apagar el calor que había en nosotros.

Todo comenzó en una noche de lluvia en mi bello país llamado El Salvador, teniendo como protagonista a mi cuñada, una mujer muy bella a mi parecer, es la única hermana de mi esposa y gozan de un parecido muy especial en su físico, más que en su cara, comenzaré por describirla es una mujer muy risueña, y jovial, pero con un físico sorprendente tiene un cuerpo muy firme, unos pechos enormes como si fuesen puestos artificialmente, pero me consta ahora que son naturales, tiene un color de piel morena muy bello como re bronceado, unos ojos negros que van muy acorde con su cabello largo y liso, una boca delgada, labios muy delineados; es delgada a pesar de ser ya madre en dos ocasiones, tiene unas piernas muy bien formadas nada delgadas y no muy gruesas que con las faldas cortas que suele utilizar hacen que cualquier hombre se caliente sólo con verla, y se vuelva aún más loco verla por detrás con ese culo tan sobresaliente y duro que cuando lo tocas te hace querer besarlo y hasta morderlo.

Ella es la madre de dos hijos, una hembra de 15 años y un varón de 7, casada con un hombre muy cumplidor en cuanto a las cosas del hogar, trabaja de sol a sol para poder llevar a su casa el sustento, más sin embargo a consecuencia de ser tan cumplidor con el gasto de la casa, tiene en el olvido a mi cuñada, su nombre es Esmeralda, desde que la conocí cuando frecuentaba a la que es mi esposa, percibí en ella que a pesar de que radiaba felicidad había algo que le hacía permanecer pensativa y hasta triste, ella es casada hace mucho tiempo, más sin embargo, vive en la casa de mis suegros, en el mismo terreno, pero en casas diferentes; la casa de mis suegros es de dos plantas en la cual las habitaciones están en la segunda planta aislados totalmente del mundo y ella vive en la parte de atrás de la propiedad en una casa de tres habitaciones lineales de una sola planta.

Al principio nunca le presté atención, sin embargo me llamó la atención su jovialidad y su optimismo sobre la vida, más nunca le sentí atractivo a su físico y mucho menos se me cruzó un mal pensamiento sobre ella, con el tiempo y el pasar de los años siendo un poco más participe de las cosas de la familia política me di cuenta de que entre ella y su esposo existían problemas que a pesar de ser problemas pasajeros no dejaban de ser motivo de enojo para ella, 5 años después de estar en comunicación y siendo un poco más amigos, mi esposa quedó embarazada de nuestro primer hijo y luego del parto mi suegra nos ofreció quedarnos a pasar la dieta de mi esposa en casa de ellos para ella poder ayudar con el cuidado que mi esposa iba a requerir dado que le practicarían cesárea; esta condición no le permitiría subir gradas así que mi cuñada nos cedió una habitación la cual quedaba contigua a la habitación de ella.

Todo comenzó una noche en la que por mis incontables desvelos a raíz de la atención que le prestaba a mi hijo, salí del cuarto y la encontré sentada en el sillón viendo televisión ella sola, cuando ella vio que abrí la puerta me saludó diciendo hola cuñado y yo un poco con curiosidad pregunté que si se sentía bien porque estaba tan tarde despierta; eran las 3 de la mañana si mal no recuerdo, y ella tenía los ojos hinchados de haber llorado, pregunté que dónde estaba su esposo y me dijo que había tenido que quedarse a trabajar fuera del departamento, en nuestro país es el nombre que recibe cada región  y no regresaría hasta el siguiente día, mi esposa estaba profundamente dormida en la habitación y eso me dio la pauta para acercarme a ella y preguntar nuevamente si pasaba algo y ofrecerme a escucharle si es que ella lo necesitaba, ella respondió que no, sin embargo soltó el llanto, yo me acerqué para abrazarle y fue nuestro primer encuentro para mí excitante, aunque surgió de una situación bastante inusual y en cierta forma dolorosa para ella.

Comenzó a contarme que se sentía sola que el esposo en muchas ocasiones se quedaba fuera de la casa y que aunque ella estaba segura que no era por otra mujer, bueno eso quería creer ella, sentía que era muy duro tener que soportarlo y que en ocasiones permanecía hasta altas horas de la madrugada llorando por su sentimiento de soledad, yo prestaba atención muy atentamente a todo lo que ella decía más no podía dejar de observar la forma en que ella estaba vestida, traía puesto un camisón de tela satín transparente de tirantes y debajo únicamente usaba una tanga color blanco que si hubiera tenido el placer de quitar hubiera corroborado el hecho de que era transparente, la luz que salía del televisor dejaba apreciar lo que se transparentaba por el camisón, era una imagen excitante.

Mientras ella me contaba lo que le acongojaba, yo no pude evitar tener una enorme erección motivada por la escena que tenía ante mis ojos y la dieta que con mi mujer había mantenido desde hacía más de tres meses a raíz de su embarazo, en el principio creí que Esmeralda no se había percatado de mi erección, sin embargo ahora que gozamos como lo hicimos me lo sacó a relucir, ella si la había notado, esa noche yo usaba una calzoneta de algodón que me llegaba a las rodillas, normalmente utilizo bóxers flojos, así que al tener mi erección terminó siendo más que evidente, esperé a que se pasara y me incorporé, luego de conversar con ella  por más de una hora y a consecuencia que mi hijo se despertaba como por cuarta ocasión para tomar su pacha, terminó siendo el detonante para que yo dejara en el sillón a mi cuñada, antes le dije que no se preocupara que todo iba a estar bien y que descansara porque se veía cansada, ella me asintió con la cabeza y se recostó para seguir viendo televisión.

Entré a la habitación para atender las necesidades de mi hijo y mi esposa estaba ya despierta, me preguntó que dónde estaba, a lo que respondí que en el sanitario, atendí a mi hijo, ella volvió a dormir y yo me acosté aunque no pude conciliar el sueño debido a la imagen que tenía de mi cuñada con ese camisón tan impresionante que aunque lo había visto de forma rápida para que no fuera notorio, me había dejado caliente en mi cama y sin poder dormir, pasaban de las cuatro de la madrugada y sin poder dormir sentí la necesidad de ir al baño a pajearme para poder quitarme la calentura que había en mí, cuando abrí la puerta de la habitación noté que en el final del corredor se encontraba aún la televisión encendida, me acerqué despacio sin hacer ruido para ver que ocurría y mi cuñada estaba dormida en el sillón, se había puesto una toalla sobre los hombros y se había quedado totalmente dormida, decidí acercarme y llamarle por su nombre para comprobar el hecho.

Esmeralda le llamé y no contestó, el televisor alumbraba justo enfrente de ella y la imagen que vi hizo que mi erección creciera al máximo, ella estaba acostada con una pierna estirada y la otra recogida hacia un lado, entreabierta, me acerqué invadido por el deseo y la calentura, levantando muy despacio su camisón para ver su vulva, era una vista impresionante aunque no completa, la oscuridad hacía que no se apreciara como yo quería, pero para el efecto que causó en mí fue más que suficiente, agarré mi verga por encima de mi calzoneta y la presioné con fuerza, más el temor que se despertara y me viera me hizo retroceder e irme al baño y hacerme la paja más deliciosa que pude haberme hecho en toda mi vida, pensando en ella me jalaba la verga hacia arriba y abajo con una presión pensando en que la tenía acostada en el sillón abierta y yo bombeándole al máximo.

En cuestión de dos minutos yo estaba echando mi leche por todos lados en ese baño, quedé sentado en la taza tranquilizando mi corazón y aflojando mis piernas que por tanta excitación las tenía estiradas y tensionadas a más no poder después de esa tremenda corrida que me había pegado; limpié todo el reguero de semen que había en el baño y me dispuse en regresar a mi habitación no sin antes pasar por donde ella estaba, ponerle un cobertor para que estuviera caliente y luego regresar a mi habitación y descansar por lo menos una o dos horas antes de ir a trabajar.

Amaneció, la lluvia cesó, y mi día de trabajo comenzaba; salí temprano a tomar una ducha y mientras caminaba hacia el baño estaba ella ya despierta y acercándose me dio los buenos días y me preguntó si deseaba tomar un café, a lo que respondí con una sonrisa picaresca diciendo que si, me bañé y al salir ya cambiado, me esperaba en la mesa un desayuno que demostraba el agradecimiento de ella por haberle escuchado la noche anterior, no dejé de sentir un poco de culpabilidad por haberle espiado en la noche, pero fue pasajera, ese día comenzó lo que una semana después sería la experiencia más apasionada de mi vida.

Regresé de trabajar como a eso de las 6 de la tarde y el esposo no había regresado aún, ya se sabía que sí regresaba este día, llegué todo muy normal como si nada había pasado, pero en mi interior dejé de ver a mi cuñada como lo que era, mi cuñada, y comencé a verla como una mujer y a percatarme de sus bellezas externas, ahora si me fijaba en como vestía, en el sostén que traía, en la falda que usaba, en qué tipo de tanga se transparentaba con su ropa y hasta el peinado que ahora había hecho en mi parecer para su esposo, ya había una cierta atracción por mí, todo transcurrió con normalidad hasta que apareció el esposo, entró muy cansado saludó y sólo medio tragó la comida que ella le había preparado y se fue a acostar sin percatarse de lo linda que ella se veía ni mucho menos que se había arreglado especialmente para su regreso a casa, su cara de desilusión se hizo notar, sin embargo ella no perdió la sonrisa.

Todo transcurrió con normalidad hasta las 10 de la noche, nos acostamos y yo estaba muerto, dormí hasta la medianoche que se despertó mi hijo y de la medianoche a la madrugada es mi turno de atenderlo. Salí de la habitación y como la vez anterior estaba mi cuñada sentada en el sillón viendo televisión, yo debía atravesar el patio para ir a la otra casa y estaba lloviendo a cantaros, ella se levantó y me dijo que no me fuera a mojar, me alcanzó una sombrilla y me acompañó cubriéndonos con la misma sombrilla los dos, ella se pegó a mi cuerpo y me abrazó para que pudiéramos cubrirnos ambos con el paraguas, para los que no saben que es una sombrilla, yo traía en las manos una olla para traer pachas y llegamos a la otra casa que estaba sola y oscura, sentí tanta excitación al sentir que sus pechos se pegaban a mi hombro que no pude evitar ponerme a mil, mi verga se creció como nunca y lo único que hice fue disimular cubriéndome con la sartén, ella la notó y me comenzó a decir que tenía que cuidarme porque podría enfermar si me mojaba, sacando temas para acompañarme mientras yo recogía las pachas.

Cuando regresamos se intercambiaron los papeles, ella pasó delante de mí con la olla o sartén  y yo me pegué a ella por su espalda cubriéndola con el paraguas, ella notó la erección que yo traía al pegarme haciendo la broma de que le  había pinchado con algo, yo me sonreí poniendo cara de vergüenza y sólo le dije perdón cuñada, ella bajó la vista y se quedó medio sorprendida con el tamaño de mi verga erecta que se marcaba en mi calzoneta, sólo hizo un comentario: huy cuñado anda estresado ahorita y se pegó a mí para no mojarse. Cruzamos el corredor del patio para llegar a la casa y cuando llegamos de dio la vuelta y volvió a ver el bulto enorme que traía y comentó mientras me entregaba las pachas que se imaginaba lo difícil que debía ser estar en abstinencia tanto tiempo y lo que le falta por venir, asentí y le dije no tiene idea, las noche son las más terribles para mí.

Fue quizá la conversación más corta y la más liberadora para mí, ella había tomado la confianza para hablarme de algo que yo nunca imaginé me podría hablar, bueno no se vaya a desvelar le dije para cortar la conversación trate de descansar esta noche, ella me miró y me dijo que había descansado en la mañana mientras los chicos iban al colegio y estar ahí a la par de mi esposo viendo al techo no es motivación para descansar, mientras sonreía irónicamente, mejor veo televisión, además agregó hay una película muy buena sobre detectives que me tiene intrigada, yo sonreí con picardía y me metí en la habitación.

Tres horas más tarde mi hijo se despertó pidiendo su pacha, me levanté a atenderlo, lo saqué un momento del cuarto para pasearlo en el corredor ya con la intención de tener un motivo para salir y ahí se encontraba ella, en este caso aparentaba estar dormida, pero a mí se me hizo extraño que mi hijo llorara y ella no se hubiera despertado, debió tener el sueño muy profundo, regresé a acostar al bebé y salí nuevamente. Me acerqué con cautela sin hacer ruidos a para ver si estaba realmente dormida y para mi asombro estaba dormida, sentada en el sillón con las piernas entreabiertas, recostada en una esquina, wow la visión que tuve me hizo casi venirme en el momento, sin embargo para mí era una situación muy arriesgada, decidí regresar a la habitación y acostarme ,con mi erección pulsante opté por comenzar a tocarme en mi cama, mi sorpresa fue que a los 5 minutos escucho pasos venir hacia la habitación, me cubrí rápidamente con la sábana y me hice el dormido.

Mi cuñada se asomó por la ventana para comprobar si estábamos dormidos y lentamente giró la manecilla de la puerta empujándola con una cautela que aunque muy silenciosa era perceptible, poco a poco una luz comenzaba a hacerse más fuerte al entrar ella a la habitación y acercarse a mi lado de la cama, pude escuchar como ella caminaba a mi parecer  de puntas para no hacer ruido, se acercó a mí y se quedó viéndome por un lapso de un minuto o dos, me tocó en un hombro como para comprobar si yo estaba dormido y muy lentamente se cobró lo que yo había hecho la noche anterior al levantar su camisón y ver su hinchada concha frente al reflejo del televisor, comenzó a mover la sábana hacia abajo dejando al descubierto mi bulto grande que se estiraba hacia un lado de mi cuerpo presionado por el bóxer con el cual dormía.

Su respiración era acelerada, pero parecía muy decidida a lo que iba, trató de liberar mi verga de su encierro, pero no pude contener la sensación de sentir el roce de la tela contra la cabeza de mi verga y encogí una pierna bajando mi mano y restregándome yo mismo mi erección con fuerza; ella se asustó y despacio salió de la habitación directamente hacia su cuarto, se acostó en su cama y creo que debió pasar la noche en vela pensando en lo que había ocurrido, yo quedé encendido y tuve que terminar mi paja para poder dormir un poco. La idea de haberla tenido en el cuarto tratando de tocar mi verga me hizo correrme en cuestión de segundos, me limpié y me propuse dormir, a la mañana siguiente me desperté muy desvelado y me dirigí al baño a tomar mi ducha matutina, pero en esta ocasión no había señales de ella, su esposo estaba sentado en la mesa esperando por el desayuno, nos saludamos e intercambiamos un par de comentarios   relacionados con el trabajo y lo duro que le tocaba, me serví un poco de café en una taza y pregunté  por ella y donde se encontraba, me dijo que se había levantado a hacer el desayuno, pero que se sentía cansada y que seguía durmiendo.

Me fui al trabajo con la cabeza revuelta de pensamientos eróticos esperando poder concentrarme en los proyectos de la oficina, sin embargo tenía mi mente con la imagen de ella fija en ese sillón sentada con las piernas abiertas, no me aguantaba por llegar a la noche y esperar que las cosas fueran más allá de lo que había sucedido hasta ahora, para mi sorpresa cuando regresé la vi a ella muy fría sin sonrisa y con cara de culpabilidad, todo transcurrió con normalidad hasta la hora de la cena.

Cuando nos sentamos a cenar noté en ella algo diferente y es que no traía ropa interior, me pareció raro y excitante  más no le di importancia, en ese momento comenzamos a cenar y surgió la plática de el esposo, que donde se encontraba y recibí no con la misma tristeza de costumbre la noticia de que no vendría a cenar porque tendría que trabajar y probablemente regresaba hasta el siguiente día, mi asombro ante el tono de su voz fue evidente y comenté, pero cómo es que ahora no le produce molestia cuñada, a lo que contestó, no puedo vivir todo el tiempo molestándome por lo que no tengo, mejor aprovecho las situaciones en el momento que las puedo vivir, mi esposa sonrió y dijo muy inocentemente, tenés razón hermana te felicito por pensar así.

Durante la conversación posterior a la cena ella se ofreció a ayudarnos con el bebé, diciendo a mi esposa que ella no dormía casi cuando el esposo estaba fuera y mi esposa muy agradecida le dijo que estaba bien, creo que motivados por los sucesos anteriores ambos teníamos la adrenalina a mil, nos sugirió que fuéramos a ver una película con ella, pero mi esposa por estar en la dieta le contestó que no, que la viéramos nosotros, que ella se quedaba en la habitación con el bebé, nos fuimos a la sala y ella se sentó en el sillón individual yo me recosté en el sofá a medio cuerpo con la vista fija hacia el televisor, pasaron 5 minutos y ella me ofreció algo de tomar, yo asentí con la cabeza, se levantó y fue por unos vasos con soda, me la sirvió, pero lo interesante fue cuando ella se sentó nuevamente en el sillón, ya no lo hizo con el mismo recato de siempre, por el contrario se dejó ir en el sillón bruscamente dejando entrever que en esta ocasión llevaba un hilo dental y no estaba desnuda como yo pensaba, fue muy notorio que dirigí mi mirada hacia ella y no le di importancia.

Ella me miraba de reojo en momentos para ver que hacía yo, por ratos comentaba la película y aprovechaba para dirigir mi mirada a su entrepierna que para este momento ya me tenía con la verga bien parada, por la posición en la que yo estaba se disimulaba un poco, sin embargo se notaba el bulto, ella sin disimular ocasionalmente me veía y para echarle un poco de picante a la situación le comenté que estaba muy cansado, y que me iba a acostar, me dijo que estaba bien y que no me preocupara por cuidar del bebé que ella estaría pendiente de cuando despertara para ir a atenderlo, agradecí el gesto y me fui a dormir, en esta ocasión me puse una calzoneta corta sin ropa interior, me cubrí con la sábana y me dispuse a dormir, el llanto del niño me despertó en dos ocasiones más, ella siempre entraba a la habitación y decía que no nos preocupáramos que ella se encargaba, yo estaba cansado realmente que no sentía ni reacción de levantarme, hasta la media noche cuando sentí como alguien me tocaba la verga de manera suave y acariciaba mis huevos con ternura.

La sensación me hizo darme vuelta más tardé un poco en reaccionar y darme cuenta que era ella la que me había estado tocando, me levanté y salí de la habitación, mi sorpresa fue enorme ante la escena que vi, ella estaba sentada en el sillón más no en el que estaba frente a la tele, estaba en el que quedaba a un lado  dándole la espalda al corredor, me acerqué lentamente por atrás y la veo a ella con el camisón de satín como suele utilizarlos corto, subido a la cintura y tocándose su concha peladita suavemente mientras miraba en la televisión una escena de amor entre dos personajes semi desnudos haciendo el amor, ella sintió mis pasos y se bajó el camisón, se incorporó mientras yo avanzaba hacia a ella, se volteó y me preguntó que si se había despertado el niño, respondí que no y le pregunté qué hacía ella, tartamudeó y no supo contestarme, me dijo al final, viendo televisión ¿por qué me pregunta, vio algo?

Yo sonreí y le respondí no porqué tendría que haber visto algo, respondió olvídalo, para ella el juego de la excitación era más emocionante a mi manera de ver que el consumar el hecho, no sé si por las normas morales que cualquiera tiene pues la idea no la dejaba hacer lo que su cuerpo quería o era simplemente falta de valor, me observó directamente hacia mi bulto que para este momento estaba enorme y pues yo descaradamente no lo escondía ya y me dijo con vos pícara, veo que ha estado estresado cuñado, como que se le está haciendo muy frecuente, a mí me dio risa y comenté eso quiere decir cuñada que se ha estado fijando mucho en mi estrés, llovía como todas las noches en temporada de invierno en nuestro país y nuevamente debía ir hacia la otra casa por las pachas del bebé para hervirlas y le pregunté que si tenía un paraguas que me prestara, ella me dijo que si que ella me acompañaba.

La historia fue la misma, ella se puso atrás de mí para cubrirme apoyándose sobre mi cuerpo cubriéndonos a ambos con el paraguas, sentí un enorme escalofrío cuando se presionó en mi espalda y me empujaba para que cruzáramos rápidamente el corredor de el patio y así llegar a la otra casa, mientras cruzábamos hice como si me iba a caer y ella chocó contra mí, cuando esto ocurrió yo pasé mi mano hacia atrás y le apreté contra mí agarrándola desde la parte baja de su espalda, pude sentir la parte media de su hilo dental mientras cruzábamos el camino hacia la otra casa, cuando llegamos ella sonrió diciendo por poco nos caemos verdad, con un tono irónico dándome a entender que no había sido cierto, si usted me venía empujando muy fuerte le contesté, terminamos de hacer lo que estábamos haciendo y nos dispusimos a regresar a estas alturas ella no disimulaba verme la verga bien parada como yo la tenía, y de la misma forma yo no disimulaba ya mis erecciones, bueno es hora de regresar le comenté agregando que ahora ella fuera adelante para no tropezar otra vez.

Tomó ella la olla con las pachas y caminó frente a mí se acercó a mí sintiendo como mi pene se presionaba en sus nalgas y en forma de burla se separa diciéndome: huy muchacho usted me va a traspasar, así no vamos a poder cruzar juntos, venga no se preocupe que tiene ropa no pasa nada, le contesté, puse mi mano en su hombro izquierdo y comenzamos a caminar despacio hacia el corredor del patio y en esta ocasión ella hizo la pantomima de que se iba a caer, pero no se hizo hacia atrás sino más bien se fue hacia adelante, cuando yo vi lo que hacía mi reacción fue agarrarla y hacerla hacia atrás topándola firmemente contra mi cuerpo, y por obvias razones la agarré de sus pechos y la presioné contra mi cuerpo topando mi verga contra su culo.

Cuando ella vio que le agarré los pechos, se agarró de mis nalgas diciendo con voz risueña: bueno así ya estamos a mano, cruzamos el patio hacia la otra casa, pero en esta ocasión no íbamos secos, estábamos ambos mojados por la fuerte lluvia, cuando entramos en la casa ella tenía mojado el camisón y se le marcaba toda la mitad de su cuerpo, su hilo dental blanco era más que visible y pues por mi parte yo paseaba frente a ella con la verga erecta a lo que más me daba, ella me dijo por poco me mata cuñado con esa su cosa creo que si me caigo  y me cae encima me traspasa, yo reí y le dije ni que fuera la gran cosa cuñada, ella hizo un gesto como de sorpresa diciendo: mmmmm es más grande de lo que yo he conocido en mi vida, y eso que no la he visto en persona, huy cuñada, pero eso es peligroso le aseguré y le comenté a la vez que si tenía toallas para secarnos.

Ella entró a una habitación y sacó una toalla y  me la dio yo comencé a secarme los brazos y las piernas más mi calzoneta estaba mojada y mi erección no bajaba, me dijo: présteme la toalla y comenzó a secarse el cabello y a secarse el cuerpo, le dije que debería cambiarse de ropa no vaya a ser que se enferme, de seguro se le mojó hasta el hilo, ella comenzó a hablar ya más abiertamente y a decirme que el hilo siempre lo mantenía mojado, pero que igual se cambiaría, entró a su habitación, encendió la luz dejando la puerta abierta, me dio el show más electrizante que pude haber visto en mi vida, se comenzó a quitar el camisón lentamente y luego se quitó el hilo quedándose desnuda a mitad del cuarto y yo parado en la puerta comencé a tocarme la verga…

Continuará…

Autor: Román

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