Primera vez…… Frineé

Dentro de la breve relación de sexo que entablé con Frinné, tuve la oportunidad conocer algunos de sus episodios íntimos. Desde los 15 años se hizo novia de Tony quien posteriormente sería su esposo y con quien tendría 3 hijos.

Este es mi relato de acuerdo a su confesión.

Primera Vez de Frinne

Tony era mi novio, tenía la misma edad que yo, me ayudaba en todo. Quería siempre estar cerca de mí. Me agradaba, aunque me gustaba estar también sola o con las amigas. Él se había hecho la tarea de enseñarme matemáticas y yo algunas otras cosas que él no sabía. mientras hacíamos problemas de matemáticas pegaba su pierna a la mía, sentía que me bajaba la sangre a la vagina, todo mi cuerpo quedaba temblando cuando él se marchaba, mis senos hinchados, excitados y terminaba por meterme al baño para satisfacerme con una furia igual al volcán que sentía que se apoderaba de mi cuerpo y que exigia derramarse.

Un día, viendo la excitación en su pantalón y sin pensarlo dos veces mi mano fue a su bragueta. Me reí y le dije que no había nadie en casa que quería darle un sorpresa y un regalo porque se había portado muy bien. Me tomó en sus brazos y me besó. Nuestros labios y boca juntos y sus manos sobre mi cuerpo, tocando, gozando de mis tetas por encima de mi sostén y el vestido.

Se separó de mi y me dijo: ¿porque me dijiste que tendrías una sorpresa toda la semana?. me miró a los ojos y volvimos a juntar nuestras bocas y cuerpos. sentía un deseo enorme dentro de mí y podía sentirlo en el suyo.

Le dije que había sido muy lindo toda la semana y que quería, bueno no sabía que decirle, -lo que quería era perder la virginidad-. Le dije que tenía algo para él desde hace mucho tiempo. mmm me gustan las sorpresas, me dijo con una carita de satisfacción y sin dejar de tocarme los senos. Me dijo: ¿y cual es la sorpresa?

Prefiero mostrártelo en lugar de decírtelo le dije y le jale de la mano y lo saqué de la cocina para llevarlo a mi recámara. Le llevé por las escaleras hacia arriba, iba excitada.

Cerré la puerta tras de él y nos volvimos a juntar, a besar, sus manos en mis senos, en mis nalgas, en ocasiones en mi vagina, todo encima de mi vestido. Le pedí que me bajara el cierre del vestido y yo le empecé a abrir los botones de la camisa y cuando llegue al ultimo botón seguí con el cinturón de sus jeans, abrí su bragueta, le quite la camisa y sus jeans cayeron al suelo. El tomo la iniciativa y abrió mi vestido para dejarlo deslizar por mis hombros.

El vestido cayó ante él. Se hincó y me quitó los zapatos y el vestido fue a un lado. Luego yo correspondía hincándome ante él y quitando sus zapatos, su pantalón y sus calcetines.

Nos quedamos de frente e inmóviles. luego el me jaló y empezó a quitar el broche de mi sostén y lo depositó en un mueble. yo le quite la camiseta. Él empezó a bajar mis bragas bikini despacio, deleitándose y haciéndome sentir admirada, deseada.

Luego mi turno, tomé sus calzones y se los bajé despacio igualmente, sin tocarlo, solo viendo su pene que se erguía duro. se acercó a mi y sentí su desnudez, la mía apretada en la suya. el calor de nuestros cuerpos, su pene durisimo entre nuestros cuerpos. mis senos apretados en su pecho. voltee hacia la cama y los dos nos dirigimos allí. quite la sobre cama y seguimos acariciándonos, tome su pene en mi mano y lo acaricie con deseo y su mano hacia lo mismo en mi vagina, sus dedos dentro de mi tocándome y haciéndome sentir en otro planeta. nos besamos , nos acariciamos, nos masturbamos. luego empecé a besar su cuello, hacia abajo sus tetillas duras, besándole sus pezones, mordiéndole suavemente; seguí hacia abajo por el vientre hacia su pene, lamiendo la parte de abajo de su pene, hasta oírle suspirar. luego lo metí en la boca, poco a poco , hasta que tenia todo dentro. mi cuerpo ardía de deseo, cerrando los ojos, chupando su pene. me dijo apenas: -me voy a venir- y luego sentí como se subieron sus huevos que sostenía con mi mano izquierda y sentí sus chorros en mi boca. toda su avenida en mi boca. me quede allí hasta que su pene se bajó. Luego de haberse recuperado, tony comenzó a tocar mi vagina, sus dedos en ella moviéndose como me gustaba, abarcando mis labios exteriores, haciéndome gemir, deslizándose en mis labios menores, y siguiendo mis gemidos cada vez mejores. Luego cambió y sus manos fueron a mi cara, a mis labios que disfrutaban el suave pasaje de sus dedos en mi boca y que en mi desesperación casi mordía. Empezó a besar mi cuello, en un viaje divino hacia abajo. quedándose en mis senos, mordisqueándoles, haciéndome gritar, clavando sus dientes en mis pezones erguidos, desafiantes y entre los gritos y suspiros y respiraciones cada vez mas fuertes. su boca siguió bajando hacia por mi ombligo en un transito suave pero intenso hacia mi clítoris.

Abrió mis piernas y metió su boca y su lengua en mi vagina. me hacia vibrar. –después supe que era la primera vez que lo hacía-. yo me estremecía en la cama, me movía de un lado a otro y lancé un grito que pareció detenerlo cuando sus dientes tocaron mi clítoris. luego le dije: -sigue, sigue por favor- y sus caricias volvieron a satisfacerme plenamente. empecé a sentir el clímax, quería tenerlo adentro, no sé, grité y grité. hasta que sentí que le lanzaba una ola a su boca, mis caderas moviéndose hacia él. luego me abandoné y él dejo de lamer. -es la primera vez Frineé, me dijo despacio-. Lo hiciste de maravilla, le dije, no sabes que rico. tenía su pene duro de nuevo, me lo hizo sentir al abrazarme. pero le dije: tenemos mucho tiempo. Me puse una bata y le traje del cuarto de mi hermano una para él. nos bajamos a continuar con la tarea de matemáticas y terminamos bien pronto.

Estábamos ahí viéndonos, con los ojos brillosos. Mi mano fue a su pierna, acariciándole. volví a tocar su pene que crecía rápido en mi mano, lo estimulé y se puso duro. Se dejó hacer, luego metió sus manos bajo mi bata. Se paró y me levantó, me abrazó y besó tiernamente, mientras con su mano buscaba y encontraba mi vagina dispuesta, lubricada. Por momentos le facilité la labor, apoyando mi pierna en la silla para así permitir en su totalidad, el acceso de su dedos en mi vagina inundada. Luego me tomó de la mano y me llevó por las escaleras a mi cuarto, y tras cerrar, con prisa me llevó a la cama, me quitó la bata, me miró, me recorrió todo el cuerpo. Buscó con prisa una botella de crema que estaba allí a la mano en el tocador, pero yo la tiré a cualquier parte sin dejar de mirarle.

Abrí mis piernas, le sonreí, metí dos dedos en la vagina y se los ofrecí a los labios. Creo que con esto bastará agregué, dejándole mi sabor intimo en los labios, lo que agradeció con una sonrisa. volví a bajar a mi vagina muy húmeda y los saqué para aplicar mi fabricación en su pene, que encontré dispuesto entre la bata desordenada que aun conservaba. luego el siguió mi ejemplo e hizo lo mismo, sus dedos en mi vagina excitándome, para luego untar esos jugos en su pene.

Se despojó de la bata dejándola fuera de la cama con el pene erguido. Se veía enorme. Se metió a la cama resuelto e inexperto, me abrió las piernas, puso sus manos bajo mis rodillas, me subió las piernas y no opuse resistencia, me dejé llevar y hasta se las abrí mas, luego el puso su pene en el culo. cuando sentí su pene, cerré las nalgas con sorpresa. mi mano fue a tomar su pene. lo acaricie un poco y luego lo llevé a la entrada de mi vagina, abriendo mis labios vaginales. luego empecé a moverme hacia adelante. Mmmm su cabeza en mi entrada, me gustó y lo empujó un poco más. me dolió un poco, le dije empuja muy despacio. entro un poquito más. mi vagina estaba muy angosta. sentí que me rasgaba dentro, mucha resistencia en mi vagina. me dolía. le dije: “estas satisfecho”. soy virgen, me duele. el siguió, se metió mas en mí, sentí que me abría. para le dije, me duele mucho. Luego le dirigí yo misma, lo metí dentro de mí, aguantando el dolor , dije : así, despacio. Cuando sentía el himen siendo empujado por su pene, le decía : para, ya ya, para. me miró con ternura y me dijo: “no tienes que hacerlo”. Pero mi respuesta fue volver a meterme su pene, despacio, me movía contra su pene duro hasta donde podía, en movimientos cortos, hasta lo sentía bien. Estaba tan caliente, le gustaba mucho como le dejaba en la entrada de mi vagina, a mi también mucho. Luego le tomé de las nalgas y me lo empujé hacia mí, levanté los muslos. sentí que me desgarraba dentro, un dolor muy intenso, como me rompía, como estaba dentro de mí. grité, El no decía nada. estaba como en shock. mis manos se apretaron en sus nalgas, clave mis dedos en ellas. y dije apenas: “ahora se porque fui virgen tanto tiempo, -no sabes como duele-“. si quieres me salgo me dijo. -no, no, me dijeron que era mejor así, le dije-. Quedamos así, no sé cuanto tiempo. Él estaba allí, todo dentro de mí. Lo mas duro de soportar había pasado. todo su pene estaba clavado dentro de mi. dejé de aferrarme a sus nalgas, y a moverme un poco, enseñándole el ritmo, dale le dije. sentía que el dolor había pasado un poco. me sentía lubricada. El se movió dentro de mi, mas y mas. me invadía ahora un placer que nunca había vivido, sentía como me rozaba, como se deslizaba hacia dentro de mi y hasta mis piernas se apretaban a sus costados y se confundían con sus gemidos y mis gritos de placer. El estaba hacia totalmente volcado sobre mí apoyado su cuerpo en sus codos, bufandome al oído, moviéndose con mejor ritmo, pero intensamente. De pronto El empezó a gritar y se desancló de sobre de mi, aunque seguia en su vaiven pero ahora viéndome a los ojos, en un vertigo intenso. Al voltear hacia abajo se alarmó. -tienes sangre me dijo-. Sigue, le dije sin mirar y hasta cerré los ojos en respuesta a su hacer. es normal, sigue y el siguió. Gritó y luego se desplomó encima de mí. Aunque no sentí nada en mi vagina, debe haberse venido muy intensamente. Me abracé a su espalda. “No sabes Frinné que delicioso es venirse así dentro de ti, es otro mundo”. Quedamos allí sin movernos solo compartiendo un silencio, una calma. Sentí como mi vagina ya no era llenada y él también se roló a mi lado, para liberarme sin hablar. Me levanté muy despacio, recuperando fuerzas, me incorporé y después de una vista rápida a la sábana manchada de sangre, me dirigí al baño a limpiarme. Llegué frente al espejo, me arreglé la melena, me sonreí, me aseé cuidadosamente la vagina con una toallita húmeda. Sentía un dolor tenue, pero me sentía libre.

Volví al cuarto y me esperaba El, de pie, con su sonrisa y su pene a medias. caminé hacia el. Le limpié con cuidado pero sonriente. me sentía ligera, feliz.

El me dijo: ¿quieres que me vaya?. No seas tonto le dije. quiero hacerlo de nuevo. ¿pero no te duele?. -No, ya no me dolerá-. le agarré el pene, lo manipulé, lo sentí crecer en mis manos. ¿me dijo que quieres hacer? ¿no iras a embarazarte?. le sonreí y le dije que mi periodo había terminado hacía ya 3 días. No te preocupes le dije : yo me encargo de eso. tomé su mano y lo llevé a la cama. me senté y volví a acariciar su pene, con las manos y con la boca hasta que lo puse duro, luego me tendí y le abrí las piernas. el se animó y se acomodó entre ellas, me vio, tomó su pene, lo llevó a la entrada de mi vagina, La abrió con sus dedos y lo metió. Ooohhh grité y El se detuvo, pero le rodeé la espalda en su parte baja con mis piernas, alentándole. Empezamos a movernos, empezamos a seguir un ritmo lento al principio, rico, mas rápido después ; gemidos, suspiros , abrazos , apretones, pellizcos ; seguí gritando y apretando su nuca, mi vagina se contrajo, la sentía abrazar su pene. mi respiración se hizo mas brusca, mas intensa. el dejó de moverse, solo se metió hasta el fondo y se quedó ahí, sintiendo las contracciones de mi vagina. sentí que lo inundaba, que algo salía de mí. con los ojos cerrados me desplomé en la cama y el prosiguió ahora embistiéndome, despacio. dios mío que placer, de nuevo sentía lleno mi interior. El aceleró el ritmo, empezó a jadear, el sudor abundaba en su espalda ahora, y mis manos la recorrían aferrándose a veces. gritaba, se descargaba en mí. luego se dejó abrazado y me besó suavemente, mientras recobrábamos fuerzas y alientos.

¿te gustó el regalo?, le dije mirándole a los ojos y besando su boca suavemente. -Para mi también lo fue me dijo, también es la primera vez y me devolvió el beso cálido, suave.

Me siento el hombre más feliz del mundo me dijo. -tu me has hecho a mi muy feliz hoy, le dije y con nadie mas que tú quería compartir esto.-

Luego nos metimos a las regadera y nos bañamos el uno al otro y nos vestimos. Tomamos un refresco. Teníamos una cara diferente, una complicidad, éramos otros; algo muy trascendente había sucedido entre nosotros. Él estaba feliz, también yo. Tony se fue a su casa, y yo quería estar sola, conmigo misma, con mi experiencia. Al otro día, en verdad era otra. Caminaba diferente, me sentía feliz y creía que todo mundo sabía que había pasado, me sentía delatada, pero dominaba esa sensación y paseaba mi experiencia, ese descaro que hacia diferente hasta el aire que se filtraba en mi falda. podía sentirlo subiendo por entre mis piernas; yo se lo permitía. Ya no había secretos y lo gozaba.

Me gusta / No me gusta

Laurita: la amiga de mi hermana

Mi nombre es Tomás. En esa época tenía 18 y estaba hecho un volcán hormonal. Estábamos en receso escolar y por primera vez no me había llevado ninguna materia, así que me pasaba todo el día encerrado en mi habitación haciéndome la paja y jugando a la computadora. De vez en cuando veía a alguno de mis amigos, pero casi todos estaban veraneando en la costa o en Brasil.
Ese día hacía un sol que rajaba la tierra. Me estaba tratando de conectar a internet pero la PC decía que la línea estaba ocupada así que levanté el teléfono. Era mi hermana. Hablaba con su amiga Laura, una perrita morocha que le haría endurecer la verga a una estatua de Sarmiento. La invitaba a nuestra pileta, lo que hizo que mi pecho se convirtiera en un terremoto de ansiedad y excitación. Ahí nomás me empecé a tocar la verga escuchando la voz de Laurita. Por momentos se intercalaba con la de mi hermanita, lo cual me cortaba la calentura, pero no tardé mucho en descargar toda mi leche en un cacho de papel que siempre tenía preparado para estas cuestiones. Quedé exhausto y me tiré un rato en la cama. Cuando desperté, miré a la pileta por la ventana. Todavía no había llegado. Serían las tres de la tarde. Como no había almorzado bajé a hacerme un sánwich. Papá y mamá estaban afuera, como de costumbre. Creo que habían ido a la quinta que tenemos en Ezeiza con una pareja amiga. Mientras comía se me acercó mi hermana. Estaba en malla.

– ¿Tom, cómo me queda? Es la que me regaló mamá ¿mejor que la azul?

– Sí sí, ésta está mejor.

– ¡Pero si ni me viste tarado!

– No me jodas
No teníamos una relación muy fluída. Poco díalogo y muchas muchas peleas que muchas veces terminaban en violencia física. De su parte, claro, ya que yo nunca le pegaba.

Terminé rápido el sanwich y me cambié. Quería estar en la pileta para cuando llegara Laurita para no dar la impresión de que era un baboso arrastrado.
No tardó mucho en tocar el timbre, pero no fueron a la pileta. Se encerraron en la habitación. Todas las amigas de Laurita -incluída mi hermana- nunca se cansaban de decir lo increíble que era su cuerpo. Y yo estaba a punto de confirmarlo. Me tuve que poner a nadar como loco para calmar la calentura y los nervios. Cuando finalmente llegaron a la pileta estaba relajado tomando sol. Pero me duró poco la paz. Laurita apareció con una mallita blanca infartante, diminuta. Casi se podía adivinar cómo el agua de la pileta trasparentaría su conchita adolescente y sus pezones. Me sentía un toro en celo, poseído, a punto de tirármele encima y violarla sin importarme nada. Era sin duda el cuerpito más delicioso que hubiera tenido cerca. Pero lo más atractivo era cómo se movía, cómo saludaba, cómo hablaba. Parecía realmente una felina delicada y lasciva cuyo único objetivo en la vida fuera parar cuanta verga se le cruzara. Se me acercó y me saludó. Inhalé profundamente el aire que manaba su cuerpo y sentí ganas de lamerla. El sol todavía estaba fuerte. Laurita y mi hermana se recostaron en sendas reposeras, una al lado de la otra. A los pocos minutos mi hermana dijo que se estaba cocinando y se tiró a la pileta. Laurita sacó su protector solar de un estuche y se empezó a untar el cuerpo con ceremoniosidad. Yo la miraba fantaseando. Y ahí nomás… como si los dioses hubieran escuchado años y años de laboriosos rezos y oraciones masturbatorias… ahí nomás, me dijo: Tomi… (un yunque de ansiedad me golpeó violentamente el pecho) … ¿me pasás un poco por la espalda?
No logré sacar sonido alguno de mi boca, así que me levanté y me senté en su reposera tratando de ocultar los nervios. Ella estaba boca abajo, entregada. Comencé con el cuello, lentamente pero con fuerza. Su piel tenía una suevidad juvenil dificil de transmitir. Después los hombros. Después bajé a la zona de la espalda donde se ata el corpiño. Ella sin decir nada lo desanudó de un pellizcón. Esto me puse loco. Casi le beso directamente el cuello. Mientras seguía con el masaje lubricante, acerqué mi nariz a su culo duro y olí los vapores que manaba su zona genital. Mi hermana me vio desde la pileta y me enderecé. No me importaba. Por momentos, con la mano encremada, rozaba el costado de sus tetas que sobresalían presionadas por la reposera. Bajé hasta su cintura. Mis ojos escaneaban esa cola sólida como la roca. Moría por tocarle una nalga pero temía represalias. Muy despacio mis movimientos circulares tocaban cada vez menos cintura y cada vez más nalga. ¡Qué pedazo de culo por dios! Ella no decía nada así que seguí avanzando. Llegué al centro del cachete de la cola. Ella muda. Avancé. Llegando a la raya, mi hermana volvió. Laurita carraspeó y yo subí instintivamente la mano de vuelta a la cintura. Tenía la verga dura como el acero, cosa que disimulaba con una de mis rodillas medio levantadas. Mi hermana nos miraba mientras se secaba con una toalla.

– Ay Tom, ¿me pasás a mi tambíén?

– Ni en pedo

– Dale Tomy, no seas malo con tu hermanita, que te quiere. – Dijo Laurita.

No tuve opción. Mi hermana sonrió y se recostó boca abajo en su reposera. Me quería cortar el clima con su amiga, sólo para molestarme. Ella miraba para otro lado, para el lado contrario de donde estabamos yo y su amiguita. Embroncado, me senté en su reposera. Laurita me miraba el bulto, que conservaba su tamaño de lanza.
Comencé a pasarle bronceador a mi hermana. Laurita que me seguía mirando la verga y para cebarme se acomodó la malla en el culo, metiéndosela bien en la raya. Mi verga creció aún más y me la tuve que acomodar con la mano que tenía libre. En ese instante, sin sacarme los ojos de la verga se me acercó como una hiena hambrienta. Tiró del elástico de mi malla, liberando mi verga, que despuntó como un mástil. Y chupo. Chupaba con delicadeza y confianza. No era la primera pija que se metía en la boca. Yo, con una mano le continuaba pasando bronceador a mi hermana que seguía sin darse cuenta de nada, y con la otra tome la cabeza de Laurita, que me miró a los ojos y luego clavó la vista en la mano que acariciaba el cuerpo de mi hermana. La levanté y la llevé a una de sus hermosas tetas que estaban al aire, pero ella me la tomó y la puso de vuelta sobre la cintura de mi hermana. Después tomó mi otra mano y la llevó a una de las piernas de mi hermana. Quería verme tocarla mientras me la chupaba.
Le pasé bronceador por la cintura. Tal como había hecho Laurita, mi hermanita se desabrochó el corpiño de un pellizcón. Masajeé con fuerza sus hombros, su cuello, su espalda. La manoseaba mientras Laurita chupaba. Con una mano, Laurita, se empezó a tocar su conchita lampiña. Mi excitación se tornó ingobernable. Seguí acariciando a mi hermana cada vez más desembozadamente. Laurita soltó mi pija y se alejó unos pasos. Se llevó la mano llena de fluidos a la boca y la lamió con placer mientras miraba como tocaba a mi hermana. Yo estaba loco. Ahora tenía mi verga huérfana. Miré el cuerpo de mi hermana y lo deseé con locura mientras la seguía masajeando cada vez más cerca de sus tetitas, cada vez más cerca de su cola. Sentí la compulsión de olerla, oler su conchita. Me acerqué y olí sus jugos. Estaba encendida como loca la muy putita. Le puse la mano en una nalga, despacio, ella muda, comencé a masajearle la cola, ella nada, yo tocándole esa cola hermosa y ella no decía nada, laurita mirando, tocándose y chupándose una mano. Le corrí la mallita enterré mi lengua en su conchita virgen. Ella dijo despacio “no, no, no ” y comenzó a largar una serie de gemidos apagados y agudos. Miró a Laurita mientras yo le metía la lengua lo más que podía en su conchita jugosa y lengüeteba sus labios vaginales y su clítoris. Era deliciosa. Laurita se acercó a la cabeza de la reposera y se abrió de piernas frente a ella, que la empezó a lamer desaforada. Los gemidos de mi hermana se hacían cada vez más fuertes hasta que acabó. En el silencio pasé a lamer su ano apretadito. Lamía todos los alrededores del ano, de su conchita, y cada tanto le iba metiendo la lengua en el ano. Ella le seguía chupando la concha a su amiga. Yo, le metía la lengua cada vez más adentro. Era una auténtica penetración con lengua. Pero no daba más, tenía que penetrarla. Puse la cabeza de mi pija en la entrada de su conchita apretada. Empecé a avanzar. Me paró en seco: “pará! soy virgen tarado”. Así que agarré la punta de mi verga, la ensalivé y la puse en la entrada de su apretadito ano. La muy trola me dice “ahí sí Tomy” agarra mi falo y relajando el orto se mete la puntita, sólo la puntita, diciendo “esperá un poquito”. Yo no aguanto más, avanzo. “Pará pará, me duele” dice, y yo le digo que si paro se la meto en la concha así que ella se calla y bombeo. Empieza a gemir de vuelta, como una loca, mientras sigue con la conchita de su amiga en la cara. Y, mientras bombeo me inclino cerca de su nuca, me llega el olor embriagante de los jugos de su amiguita, y le digo: “quiero que me mires” y sigo bombeandole la cola, bombeo y bombeo, y ella gira el cuello, me mira a los ojos y ahí nomás le digo: “sos mi putita sos mi putita a partir de ahora sos mi putita”, y le largo todo adentro, bien adentro de la cola.
Me gusta / No me gusta

Por la enfermedad de mi esposo … ahora le pertenezco a su socio aunque el no lo sepa

Hola a todos, mi nombre es Karen y la verdad este es el primer relato que voy a publicar, es algo completamente verídico y fue algo que me sucedió a principios de este año 2011, fue algo que en verdad no se como comenzó a pasarme pero cambio por completo mi vida y mi manera de ser.

Primero les explico como soy físicamente como soy, soy una chica que tiene un cuerpo muy bien formado y con unas curvas bastante pronunciadas o por lo menos eso es lo que mi Sergio dice de mí. Mido 1.70 centímetros de estatura y a pesar de haber vivido en el campo tanto tiempo mi piel es en cierta forma de una tonalidad clara, mis ojos son de un color negro oscuro al igual que lo es mi cabello, aunque mi cabello es singularmente lleno de chinos, algo que mi madre dice que saque de mi abuela por parte paterna del lado de ella, mis senos son bastante pequeños, apenas y alcanzan a cubrir los 87 centímetros, es lo que nunca me ha gustado de mi cuerpo, aunque hace que sobresalga mucho mis caderas que esas si que son grandes por lo menos la única vez que con una cinta métrica las medí cumplen bien con los 105 centímetros y contrastan muy bien con mis gruesos muslos, algo que creo que hizo que algunos chicos quisieran estar conmigo, por lo menos hasta que me conocían bien, pero bueno ahora pasare a darles una explicación antes de que comience el relato para que lo entiendan mejor, espero no aburrirlos.

Soy una chica que criada en el campo bajo una familia muy tradicional y con valores muy guiados por la moral, una razón por la cual veía como algo antinatural el hecho de tener relaciones antes del matrimonio, es mas hasta los besos que le daba a mis novios que tuve eran demasiado suaves y jamás pasándome de intensidad, pues me habían enseñado que eso estaba mal.

Eso mismo fue lo que hizo que me ganara una reputación en la Preparatoria, la cual estudie en la Ciudad nada agradable, me llamaban de distintas manera entre ella la mejor era la de “la monja”.

Así pasaron los años sin que importaran mucho los comentarios de los demás pues me habían enseñado mis padres que debía ser de cierta manera y tenia pensado ser así siempre, aun estando en la Universidad no me importaban los malos comentarios de mis compañeros de clase y hasta el hecho de tener novio había perdido la esperanza por las malas experiencias que había tenido con algunos que solamente me habían intentado seducir con la esperanza de ser quienes fueran capaces de tener mi virginidad.

Así fue mi vida hasta que a mediados del año pasado no puse seguir mas en la universidad aun a pesar de tener el mejor promedio de toda la institución, pues mis padres habían perdido las cosechas que tenían en el campo y como en esas fechas yo había preferido ayudar a mis padres que seguir mis estudios regrese al pueblo para ayudarles en todo lo que fuera posible hacerlo

Jamás me hubiera imaginado que con mi llegada al pueblo iban a comenzar a cambiar tanto las cosas en mi vida, pues apenas tenia un par de días cuando conocí a Marcos el que meses después se convertiría en mi esposo, era el único hombre que me había tratado como una mujer y como lo mas hermoso en su vida, tanto fue así que tras unos meses de conocernos y después de que mis padres solucionaron sus problemas planeamos la boda, justamente para el 11 de Diciembre de ese año, justamente el 2010.

Todos los planes estaban hechos a la perfección Marcos había comprado con unos pocos ahorros que tenia unas tierras en un pueblo cercano en las cuales había hecho una hermosa casa y también el junto con su mejor amigo se nombre Sergio, justamente el hombre que mas adelante seria mi perdición pondrían un buen negocio dedicado a la venta de semillas para la siembra, un negocio que prosperaba aun antes de casarnos y por eso mismo se logro preparar una luna de miel que haríamos yéndonos a Acapulco ya que yo jamás había visto el mar

Todo transcurrió con normalidad hasta el día de la boca, y aunque estaba bien nerviosa por lo que mi madre me había dicho que sucedería esa noche, esa noche yo le entregaría a mi esposo aquello que tanto había cuidado, mi virginidad, o eso creía por lo menos yo, pues jamás me imagine que una desgracia ocurriría esa misma noche.

La boda y la fiesta fueron lo mas feliz que me podía haber imaginado hasta que salimos de la fiesta en la camioneta que tenia mi ahora flamante esposo, todo estaba planeado para que recorriéramos unos cuantos kilómetros para quedarnos esa noche en un hotel de la ciudad y de ahí al siguiente día nos iríamos a nuestra luna de miel, pero no paso así, pues aun no llegábamos a la mitad del camino cuando entre la oscuridad de la autopista un automóvil que iba en sentido contrario a nosotros derrapo por la lluvia y pego de frente del lado del conductor, no supe lo siguiente que paso, solamente se que desperté tiempo después en un hospital, yo estaba bien pero Marcos no, el había recibido el golpe de frente del otro carro y aunque los doctores hicieron todo lo posible por ayudarle nada se pudo hacer, el había sobrevivido pero el golpe afecto directamente a su columna vertebral quitando tola la movilidad de su cintura hacia abajo.

Ya no hubo Luna de Miel ni nada de eso, inmediatamente cuando lo dieron de alta del hospital fuimos a la que seria nuestra casa, el por lo mismo que le había pasado ya no era tan lindo conmigo, pero aun así yo lo amaba y lo atendía en todo lo que el quería, hasta tal punto fue esto que una vez que regreso Marcos a la casa a altas horas de la noche y con cierto olor a alcohol me pidió que le chupara su pene, yo no sabia como era eso pero era mi esposo así que seguí las indicaciones que el me decía, jamás había visto un pene así que pensé que el tamaño de el de Marcos era un muy buen tamaño, ahora se muy bien que su tamaño es bastante pequeño pues aun a pesar de todo y que seguí lo que me pedía y se lo chupe todo lo que el quiso, alrededor de unos 30 minutos jamás logre que este se endureciera, los doctores tenían razón y el golpe había afectado también hasta tal grado que no podría tener relaciones según los doctores por meses, meses en los que el tenia que visitar regularmente el hospital hasta que pudiera su cuerpo volver a la normalidad y mas adelante podrían hasta operarlo para que volviera a caminar.

Pero ese día y días siguientes mi Marcos me volvía a pedir lo mismo día tras día, lo hacia tan comúnmente que el sabor de su pene cada día me gustaba mas y mas, hasta que cierto día el simple sabor de su pene dentro de mi boca hizo que sintiera un cosquilleo en la zona de mi vagina, pero nunca supe el por que y no le quise preguntar

Así pasaron los días hasta que cierto día Marcos se molesto conmigo tanto que no me quiso dirigir la palabras mas que para lo mas esencial, al siguiente día era el día en que tendría que ir al hospital, yo creí que ahí se solucionaría todo pues a el le gustaba que yo lo acompañara y estuviera apoyándolo, pero estaba vez no fue así, fue su padre el que llego para llevarlo quedándome yo sola y desconcertada en casa

No se si habrá sido esa pelea lo que hizo que me comenzara a pensar cosas que no debía o que pero desde ese día comenzó todo, pues apenas serian las 2 de la tarde cuando tocaron a la puerta de la casa, fui a abrir inmediatamente, era Sergio el socio de mi esposo, no se por que pero ese día lo vi a el tan varonil, tan hombre frente a mi, que me puse completamente nerviosa, a un grado que jamás nadie me había puesto antes, lo deje pasar y le ofrecí una cerveza pues era lo que sabia que a el y a mi marido le gustaba, el problema fue que al servírsela e inclinarme para hacerlo mi vista no pudo evitar notar en la región de su pantalón un bulto muy grande, eso me hizo dudar de por que estaba así de esa región

Ese día no sucedió nada simplemente que Sergio platico conmigo y estuvo varias horas ahí en la casa diciéndome que Marcos le había pedido que me cuidara y así el lo había hecho, pero eso no fue lo importante de ese importante día, si no que Sergio me trataba como si fuera la flor mas delicada del mundo, me hablaba de una manera tan halagadora que no podía evitar sentirme confundida

El tiempo pasaba y cada día que mi esposo se iba al hospital Sergio se la pasaba gran parte del día en la casa, pues desde ese primer día que mi esposo se había molestado conmigo las cosas no habían mejorado mucho entre los dos, solamente me hablaba un poco mejor pero ya no era el hombre que yo había conocido, pero aun así la esperanza no se perdía para nada de que volviera a ser todo mejor

Como Sergio se había convertido en mi confidente para ese entonces yo le contaba todo y el me había dicho que debía vestirme mejor, quizás con faldas mas cortas que fueran un par de dedos por encima de la rodilla y mas cosas así, yo le hice caso en ese entonces, pero eso detono las cosas pues cuando me puse un vestido especialmente para mi Marcos en la noche y que solo el me viera vestida así, me grito, me insulto entre otras tantas cosas, recuerdo bien que era un vestido azul claro entallado a mi cuerpo, vestido que casualmente Sergio me había ayudado a escoger y que dejaba bien marcadas todas las curvas de mi cuerpo, después Sergio me confeso que ese vestido me dijo que lo comprara por que a el le parecía que yo con ese vestido seguro me vería excitante.

Ese fue el día que se detono todo, pues Marcos tras gritarme de esa manera le hablo a su padre para que fuera con el para llevarlo a su casa con la excusa de que al siguiente día tenían que internarlo para hacerle unas cuantas pruebas y que estaría en el hospital por 3 días, yo me sentía destrozada, el amor de mi vida me había tratado como una cualquiera, justamente por lo que había intentado no ser tantos años, no sabia bien que hacer y lo único que tuve mente para hacer es llamarle a Sergio aun teniendo lagrimas en los ojos y pidiéndole que fuera a verme que me sentía mal

El fue inmediatamente a verme y como el gran amigo y confidente que era me ayudo demasiado pues apenas a los 5 minutos que había llegado yo estaba acostada sobre sus piernas llorando desconsoladamente, razón por la cual mas adelante sucedió lo que de ahora no me arrepiento para nada, no me había quitado aquel vestido y aun así estaba acostada así sobre sus piernas llorando de la tristeza de lo ocurrido, pero hubo en un momento en el que yo sin pensar mal de el me recosté boca abajo en el sillón con mi cabeza entre su pantalón mientas comenzaba a sentirme un poco mejor, y justamente antes de levantar mi cabeza de su pantalón sentí entre mi cara un bulto que se formaba entre su pantalón a lo cual me erguí de inmediato y lo vi a el a la cara

Recuerdo bien que le pregunte que era lo que tenia el ahí, el se puso rojo como un tomate pero me contesto de en voz baja diciéndome que es que era su pene, que estando yo así se había despertado, eso despertó en ese instante mi curiosidad pues era algo enorme en verdad lo que se notaba ahí y eso se lo hice ver a el diciéndole que eso no podía ser, que ahí se notaba algo muy grande y que un pene no podía ser si, que un pene era mucho mas pequeño

Creo que fue entonces eso, mi abstinencia sexual y que mi Marcos no me había dejado poder chupar su pene en mucho tiempo que hizo que despertara un deseo por ver aquello que tenia Sergio dentro de su pantalón, además que el comenzaba a comportarse como nunca lo había hecho conmigo de una manera algo perversa, fue entonces cuando guiada por mis deseos de ver que tenia entre sus pantalones que yo le abrí suavemente los pantalones y después bajándole sus calzoncillos, pero cuando lo hice casi me da un infarto literalmente pues Sergio tenia un pene como jamás lo había visto era sencillamente gigantesco, no solamente era largísimo, si no también muy grueso, con varias venas que cruzaban por todo lo largo de su pene y coronado por una enorme cabeza al inicio de este. Y si esto fuera poco tenía debajo de su pene un par de enormes testículos que parecían piedras

– No juegues, esto es mentira, esta gigante

Recuerdo que eso fue lo único que me dejo decir pues después de eso el jalo mi cabeza hasta su pene hasta que mis labios rozaban la cabeza de este, y con las ganas que yo tenia no dije mas, me olvide de todo lo que ocurría y abrí mi boca al máximo, pues solo así pude alojar dentro de mi boca la enorme cabeza de el en mi boca, pero eso no fue todo además de todo sabia tan deliciosa, tan exquisita, no solo era enorme si no dejaba a la de mi esposo como si no fuera nada tanto así que con cada vez que el presionaba un poco mas de mi cabeza contra su cuerpo y unos centímetros mas de su pene entraban en mi boca me calentaba mas y mas, pero no fui capaz de chuparla completa ni en mi mas remoto sueño, pues apenas estaría acercándome a la mitad cuando sentí que me llegaba a la garganta y puse mis manos contra su pecho pegándole como indicándole que no mas pero el intento dejarme así un poco mas sintiendo yo su pene dentro de mi boca, y sus manos acariciando mis muslos algo que me hacia gemir, después subió sus manos hasta el borde de mi falda y la subió por completo quedando aquel vestido hasta mi cintura y solamente tapada yo de la parte baja de mi cuerpo con una pantaleta de color blanco.

Sergio entonces me saco su pene de la boca, podía verlo apenas hasta la mitad lleno de mi saliva, mi respiración era completamente agitada y sin poder decir palabra alguna Sergio me llevo cargando hasta la habitación depositándome en la cama, se recostó a un lado y comenzó a desnudarme poco a poco mientras me recorría el cuerpo con múltiples besos que pasaban por toda mi piel y simplemente yo me erizaba del placer mientras lo dejaba hacer eso, hasta pasar después a besar por mi cuerpo, me labio mis pezones que aunque eran muy pequeños parecía que la redonda y gran aureola que los rodeaba tuvo un gran interés en el, pero nada en comparación con lo que tuvo mi virginal vagina al cual el trato no solo como un experto saboreando cada uno de los jugos que estaban saliendo gracias a el, no se cuanto tiempo habrá pasando haciendo eso, pero de un momento a otro el se levanto acostándose a un lado de mi y mientras me mordisqueaba el oído me susurro las palabras que mas ternura me dieron “si no quieres seguir lo entenderé, pero sabes que te adoro, eres maravillosa” ante eso no pude mas que dedicarle una sonrisa y simplemente decirle “hazme tuya, se el primero en tener mi cuerpo”

El no tardo nada en recostarse contra de mi y mientras me besaba el cuello puso su miembro contra mi vagina, pero no fue nada fácil hacerlo pues mi vagina era tan estrecha y suave por ser virgen que el tuvo que tardar en hacerlo, pero cuando logro entrar los primeros centímetros en mi yo literalmente comencé a gritar del dolor de sentir algo tan grande dentro de mi, pero eso no era nada pues cuando me llego su miembro hasta el fondo y toco lo que ahora se que era el cuello del útero literalmente pude ver las estrellas y grite de placer como no me imaginaba jamás poder sentir, ni me imaginaba que algo así podía llegarse a sentir

El no paraba de besar primero mi cuello, después mi rostro y al final mi boca, sitio en el cual callaron por completo mis gritos de placer, gritos que salían gracias a las múltiples embestidas que el me otorgaba haciendo que todo su pene entrara por completo dentro de mi, ya esa estrecha vagina que tenia parecía se había adaptado al tamaño de el mientras yo me dejaba tomar y disfrutaba de cada vez que su pene entraba dentro de mi

No se cuantas posiciones habrá sido las que me habrá puesto pero cada una de ellas me dio un placer sin igual hasta que me coloco con el culo en pompa y así volvió a introducir su pene completamente erecto dentro de mi súper dilatada vagina, esa posición si que me llevo al cielo pues sentía que el entraba mas profundo de lo que lo había hecho con todas las demás posiciones que me había puesto, hasta tal punto que me hizo comenzar a gimoteas por que estaba llorando de lo duro que sentía como entraba en mi

Así habremos estado por minutos enteros hasta que sentí como después de no se cuantos orgasmos, ahora se que eso es lo que eran, pero de lo que si estoy segura es que menos de diez no fueron. Sentí una oleada de calor llenar por completo mis entrañas y tras escuchar un grito potente de placer de el me caí por completo sobre la cama boca abajo y exhausta por completo mientras voltee a ver a Sergio me miraba de una manera que jamás me había visto y tras una sonrisa le pedí que me abrazara, así lo hizo y a mi ya nada me importaba ni siquiera que me había entregado a otro que no era mi esposo o que me había dejado llenar mi vagina de semen aun sabiendo que eso me podía dejar embarazada de Sergio, pues desde ese día comprendí algo, que aunque por las leyes por esposa de Marcos, yo se muy bien que la verdad es que soy mujer de Sergio pues le pertenezco a el, solo el me hace vibrar de placer y con su enorme pene que tiene que ahora puedo decir que puede quizás hasta triplicar el de Marcos y que cada vez me hace Sergio cambiar mas y mas, por lo menos cuando estoy con el

Esto ocurrió en un día del mes de Mayo, y ahora que ya ha pasado medio año de que ocurrió eso Marcos esta mucho mejor, y mas aun que en unos días lo operaran para que vuelva a caminar, pues esta emocionado y nervioso esperando poder volver a ser como lo era antes, además como los doctores lo habían dicho ahora el puede usar su pene y tener relaciones conmigo como es debido, no saben todas las que me tuve que ingeniar para que el no supiera que alguien me había tenido antes que el, pero lo importante es que se lo creyó completamente, y aunque Marcos ha vuelto a ser conmigo el hombre maravilloso que era antes a quien ahora yo quiero como a nadie es a mi Sergio, pues cuando tengo relaciones con Marcos ya no siento prácticamente nada, yo se lo atribuyo a la diferencia de tamaños que tiene de el pene de Marcos que será de unos 10 centímetros completamente erecto, mientras que el de Sergio llega hasta los 28 centímetros, y eso es todo lo que tengo que decirles por ahora chicos. Espero les haya gustado el relato y no les haya aburrido, espero sus comentarios y si les gusto puedo contarles otras veces mas.

Besitos

Me gusta / No me gusta

La sumisión de mi hermana Milagros parte 1


Hola, el relato que les escribo es cien por ciento real. Por razones de seguridad inventaré mi nombre, pero no el de los protagonistas de esta historia que ha marcado nuestras vidas.
Mi nombre es César tengo 24 de edad,  pero en ese entonces tenía algunos menos. Vivíamos en Lima, Perú en un distrito muy populoso. De mi no hablaré mucho porque mi participación en este drama no me implica mucho.
Hacía tres meses que nos habíamos cambiado de casa, cuando la rentamos todo parecía bien, nada de preocupaciones y algo que nos hiciera sospechar que nos iría mal. Mi hermana Milagros en ese entonces tenía 19 añitos una jovencita muy hermosa de verdad, alta, mide 1.73 , tez blanca, cabello largo de color negro. Su figura era y sigue siendo envidiable, lindos pechos, un trasero hermoso acompañado de unas piernas increíbles, habría que añadir que le gustaba mucho el ejercicio.
Como mis padre trabajan juntos, no permanecían mucho tiempo en casa, salían desde muy temprano y llegaban por las noches solo a dormir, así que solo yo y mi hermana permanecíamos en casa.
Cuando salía a comprar, los chicos del barrio siempre la fastidiaban, le decía ¨que buena estás reina¨, ¨por ti dejo todo mi amor¨, peor ella por su carácter serio nunca les hacía el menor caso.
En un día caluroso, después de lavar su ropa, mi hermana  fue al colgar su ropa al patio, lo malo que el patio lo compartíamos con los dueños de la casa. Donde por mala surte del destino, algo que nos marcó a todos, estaba el tío Jhony, un tipejo que tenía 30 años en ese entonces, era el vago barrio, que se drogaba, robaba, y todas esas cosas, nadie quería su amistad, muchos querían que lo lleven a un reclusorio o un reformatorio. Tenía un ascpeto sucio, es alto, medio barrigón, le decían el tío Jhony porque así se hacía llamar, nadie sabe por qué.
Bueno él estaba allí con ella en el patio, mi hermana estaba vestida con un shorcito que le permitía ver sus lindas piernas, y además que realzaba su culito, llevaba también un polo algo pegado, lo sufieciente para que vean sus pechos. Yo estaba en el cuarto de al lado, donde podía observar con claridad lo que ocurría. Mi hermana estaba tendindo la ropa cuando de pronto Jhony la saludó.
– ¨Hola Milagros ¨, le dijo Jhony
-¨Hola ¨ le respondió mi hermana a secas.
Jhony – ¨Aprovechando el sol para lavar ¨
Mi hermana volvió a responder a secar con un si.
Jhony ¿Cuántos años tienes?
19 ¿Por qué? Le respondio ella.
Jhonny: Como eres nuestra inquilina, no tuve el tiempo para presentarme, además es de cortesía el saludo no lo crees.
Mi hermana: Está bien. Chau le dijo ella.
De pronto, cuando ya se iba mi hermana, Jhony le agarró del brazo y le dijo que era muy rebelde y poca educada y que él le iba a enseñar a respetar a las personas.
No pasó a más a de un percanse esa vez. Pasamos la noche tranquila.
Al día siguiente fue casi lo mismo, por la mañana yo estaba el el cuarto jugando nintendo, mientras mi hermana regresó al patio para recojer la ropa que había tendido el día anterior, esta vez estaba vesida con un polito manga cero que realtaba más sus pechos, un short parecido al de ayer que hacía sobresalir sus piernas y nalgas.
Jhony aparece de nuevo con un biviri que hacía sobre salir su barriga y le dice: ¨De nuevo por aquí Milagritos¨ . Esta vez mi hermana no le respondió y de nuevo se estaba yendo, pero esta vez el tío Jhony parece algo furioso y le ataja el paso con su cuerpo.
Jhony: ¨Esta vez no me la haces de nuevo¨
Mi hermana:¨No te metas conmigo si no quieres problemas¨
Jhony con su con brazo sujeta de la cintura a mi hermana y le dice ¨Creo que te hace falta un verdadero macho, veo que jamás te han domado¨. Mi hermana estaba por meterle una bofetada cuando le sujeta la otra mano y se la pone a tras de su cintura y Jhony le clava un beso en sus labios.
Jhony: Ahora verás zorrita, te voy a demostrar que de verdad necesitas un macho, que te hace falta un verdadero hombre y no un bobo con los que seguro habrás estado.
Mi hermana: Suéltame imbécil, te voy a denunciar, te meteré a la cárcel por lo que me estás haciendo.
Mi hermana seguía luchando pero era obvio que no iba a poder con la fuerza ese tipo, de pronto Jhony arrincona a mi hermana y logra romperle su polito, dejándola en sostén, era de color blanco. Seguía con el forcejeo y consigue bajarle el shorcito dejándola en ropa interior, traía puesta una tanga blanca.
Jhony: Traes sostén y tanga blanca como si fueras virgen, pero seguro que ya no lo eres ah Mari ah Puta.
Por el forcejeo ambos cayeron a un viejo sillón donde Jhony le arrancó el sostén y sus pechos quedaron al aire, haciendo un miviénto de vaivén, que seguro aumentaba su morbo. La seguía presionado contra su sudoroso cuerpo, hasta que con sus manos le rompió su tanga, porvocando un fuerte dolor en ella.
Consiguió darle la vuelta a mi hermana y empezó barsarla por todo su cuerpo, ella por su parte, continuaba resistiéndose, hasta que Jhony con un hábil movimiento logró separar sus piernas y empezó a besar con locura y de forma apasionana su linda vagina. Practicamente se la estaba comiendo.
Jhony: Sabía que ya no eras virgen,pero  por lo que veo en tu conchita no te han desvirgado bien verdad. El nene que te desvirgó seguro que tenía la polla pequeña. A ti hace falta una buena pinga, una polla que te haga vibrar todo tu cuerpo.
Mi hermana: No por favor, suéltame, te lo suplico, no me hagas daño.
Jhony: Tranquila que yo te la daré esa pinga que en el fondo lo deseas. Cuando la observé mi hermana ya no ponía tanta resistencia como al principio
Al rededor de media hora le habría estado comiendo su vagina y sus tetas, cuando mi hermana ya comezaba con leves gemidos.
Mi hermana: Ahhhh, ohhh. ufffff
Jhony: Veo que comienza a gustarte Milagritos, o debería de llamarte puta, o mejor dicho mi putita. Mi hermana no respondía.
Las manos de jhony soltaron las manos de mi hermana y ella no hacía nada, señal que su resistencia había llegado a su fin para dar paso al placer.
Dejo de comer su conchita, pensé que to había acabado cuando de pronto le agarró ambas piernas, las separó, se quitó el pantalón y con su gran pene apuntó a la vagina de mi hermana, ella sin palabras, ida por el sexo oral que le había propinado, no decía nada. Cuando le metio la cabeza de su pene en su conchita recién reaccionó. Un enorme grito salió de ella.
Mi hermana: Ayyyyyyyyyyyyyyyy! Me duele, me lastimas, no va a entrar es muy grande déjame ir te lo suplico, te lo imploro.
Jhony: Dejarte ir? Eso es lo que menos quieres, en estos momentos lo que más deseas es ser penetrada por mi. Quieres que te rompa por completo. Etsó será recordado por ti mejor que tu primera vez.
Al decir esto, comenzó a meter todo su gran pene por la vagina de mi hermana que seguía gritando ahh nooo, dueleee, ahh aii.Jhony no hacia caso de su dolorni de su súplica, cuando sintió que su pene ya se había asentado por completo en la concha de mi hermama comenzaba a bombear cada vez más fuerte, los golpes se escuchaban, las de la pinga de Jhony contra la conchita  de mi hermana.
Los dolores de mi hermana cambiaron por gemidos de placer ahh ahha ahh su respiración muy agitada demostraba el placer que ya sentía cuando después de 20 minutos de estar bombeada gritó fuertemente AHHHHHHHHHH! casi se escuchó en todo el vecindario Jhony paró el bombeo y miró hacia ella. Te has venido puta, me doy cuenta que es la primera vez que llegas a tu orgamo. Veía sus piernas temblar. Pensé que ahora sí la dejaría cuando sacó un viejo colchón y lo tiró al suelo. Agarró a mi hermana y la puso a cuatro patas, de perrito la seguía cogiendo, agarró su cabello y se lo jalaba, ella solo gemía del placer en esa posición se vino 3 veces más.
La colocó boca abajo y puso una almohada en su vientre para que alzar su culo, con sus manos asperas levantó un poco y siguió penetrándola, bombeándola, ella gritaba de de puro placer. Más de 7 poses le hicieron a ella, tuvo muchos orgamos esa mañana. Hizo las poses que quiso con mi hermana. Pero lo más raro fue que esa mañana no se atrevió a hacerle por el culo, solo la palmeaba, nalgueaba,
Finalmente, cuando estaba por venirse la saco de su conchita para venirse en su cara y cuerpo. Terminó de estar con ella, sus piernas seguían temblorosas, sus pechos y nalgas  estaban marcadas por sus besos y estaba rojo por las nalgueadas que Jhony la había propinado. Al irse le dijo.
Jhony: Ves putita, ahora sí aprenderás a respetarme, ya sabes quien soy yo, además la que se benefició más eres tú. Deberías darme las gracias.
EL maldito Jhony le dijo que ni siquiera le había gustado mucho y que a él no me gustan las nenas como mi hermana que no saben moverse bien.
Jhony: Tienes un gran cuerpo pero no sabes utilizarlo bien, eso me desagrada decía mientras se sacudía su pene de los líquidos de mi hermana.
Mi hermana: Maldito, te voy a demandar, irás preso.
Jhony: JAJAJAJA eso jamás sucederá. Me buscaás con locura le decía. Chau le dijo y le tiró sus prendas junto a su calzón que se había roto por el forcejeo inicial.
Mi hermana tomó 20 minutos para tomar fuerza y levantarse se puso su shrot y polo, llego a su cuarto y tomó una ducha para después dormir por largas horas.
Pensaba en mi cama sobre lo sucedido, y me dije a mi porque no la ayudé nunca lo supe. Lo peor llega después, la dervirgación de su ano y como llega a ser su sumisa hasta la actualidad. Espero que les haya gustado.Pornto la segunda parte.
Me gusta / No me gusta

Mi primera vez con mi amigo

Soy morena, mido 1.60, senos de buen tamaño, redondos y paraditos, nalgas firmes y grandes, piernas bien torneadas y broceadas. Tengo un lindo rostro: nariz pequeña, labios gruesos y sexys y ojos grandes y rasgados. Me considero muy atractiva. Tengo un amigo que es muy cercano a mi (seis meses menor que yo) no muy atractivo: alto, cabello crespo pero corto, piel muy blanca, pompis redondas y paraditas, pero habían tres cosas de el que me encantaban: sus grandes manos, su posesividad hacia mi, me exitaba y su fuerza, una fuerza suficiente para hacer de mi lo que quisiere. Muchas veces me tomaba por la espalda y me aprisionaba entre sus brazos, rozando sus labios en mi cuello, murmuraba: no te soltaras, eres mía, solo para mi. Yo me hacia la que no quería y en el forcejeo me gustaba frotar mi trasero contra su miembro, que estaba mas que duro, el se sonrojaba y me soltaba.
El era bastante puritano. Cada vez que hablaba de sexo hacia muecas de asco, yo no le creía nada, sabia que le gustaba tocar mis piernas y que se moría de las ganas de tocarme las tetas y otras cosas mas…
Un día, me invito a su casa, a una carne asada, hacia demasiado calor y no perdí la oportunidad para vestirme lo mas puta que pude: tanga roja, brasiere push-op blanco, mini falda pegadita de mezcilla y un top coqueto rojo que dejaba ver mis senos lo suficiente para ponerlo duro (se preguntaran por que tantas prendas rojas, el ama el rojo). Llegue y el me recibió sonrojado por la forma en que me había vestido, yo me adelante a su cuarto pues ya conocía su casa perfectamente, el no se perdia ni un segundo la vista de mis piernas; Nos cruzamos con su mamá, yo la salude como siempre y se quedo viendo a su hijo, el cual seguía mirándome descaradamente. Nos encerramos en su cuarto para hablar de la escuela, computadoras y cosas que nos gustaban a los dos. Es increíble la cantidad de cosas que tenemos en común, se me iban las horas platicando con el, pero nunca deje de sacarme de la cabeza como era su verga, me excitaba en extremo, deducí que tenia que ser grande, por las veces anteriores que pude sentirla. Me fije que clavaba su mirada en mis pechos y que en su pantalón había un bulto que trataba de disimular a toda costa.
De la nada, se levanto y puso el seguro a la puerta. Le pregunte: que haces?? a lo que el respondió: lo que debí de haber hecho desde hace mucho.
Me tomo de las nalgas mientras me besaba apasionadamente, pronto bajo su mano a mi entrepierna, que ya estaba húmeda, me dijo: mmhh ya estas caliente, te probare a ver si estas tan rica como pareces;  mientras me tiro a la cama con fuerza y se sintió su verga y dijo: mira como me tienes, me la pusiste bien parada. Me quito la falda desesperadamente y vio la diminuta tanguita que traía, la quito inmediatamente y vio mi coño, lleno de jugos, rebosante de el, luego empezó a lamer por afuera, era delicioso; después abrió mis piernas violentamente y empezó a chuparme por dentro, me sentía en el cielo, la mamaba de maravilla!!!. Estaba sorprendida y algo asustada pues no sabia que era así, tan caliente y que supiera hacerle eso a una mujer. Me chupaba el clítoris con especial esmero yo estuve a punto de gritar del placer, el me tapo la boca con su mano mientras me veía al borde del orgasmo con una cara de satisfacción y lujuria. Me quito el top, se quedo un rato mirando, yo me desabroche el sujetador y el empezó a jugar con mis tetas, a lamer mis duros pezones, mientras me chupaba una, con su mano estrujaba la otra. Yo desabroche su pantalón, su verga salía de sus bóxers, luego le baje los bóxers, y ame lo que vi en ese momento, una verga grande y gruesa, dura hasta mas no poder, yo empece a lamer con cuidado cada parte de su miembro: el tronco y su cabeza, roja y jugosa, baje a lamerle los testículos y se la empece a mamar, el jadeaba de placer, me tomo el cabello entre sus manos y empezó a meter su verga a mi garganta, no me opuse, pues sabia que le encantaba, cuando me saque su verga de la boca estaba llena de liquido preseminal, aproveche para jalarsela un rato. El me volvió a tirar a la cama, me acomodo en el borde y puso mi pierna derecha en su hombro, empezó a acariciar mi sexo con su pene, viendo lo bien que se deslizaba, me la metió con fuerza, yo grite y me brotaron las lagrimas, el se acerco y las lamió de mi rostro y me beso y dijo: pronto te haré mujer, mi mujer. Siguió metiendome su miembro, hasta que llego a mi himen y lo rompió violentamente, yo solo me queje y el siguió dándome cada vez mas duro y mas rápido mientras decía: eres preciosa, sienteme, amo tus tetas y su movimiento cuando te cojo, me encanta tu sabor nena. Le dije solo seré tuya, haré lo que tu desees. El se prendió mas y me estaba dando muy fuerte, estaba a punto de venirse cuando saco su pene lleno de mis jugos y algo de sangre, lo puso en mi boca, se masturbaba y yo solo esperaba su leche. Salieron dos chorros fuertes de el directo a mi boca, yo me los trague y después salió otro poco pero lo embarro en mis tetas. El se acostó y yo a su lado, los dos desnudos, el me acariciaba mi cabello y me besaba el cuello lentamente mientras su mano acariciaba mi vientre, me volví hacia el y lo abraze muy fuerte. El solo me beso cálidamente. Se sentó en la cama y yo también, nos vestimos y nos dijimos lo mucho que nos amábamos, nos besamos tiernamente y salimos de su cuarto. El me dijo que quería repetirlo, que le había gustado mucho, yo acepte.
Este fue el primero de muchos encuentros, si quieren mas, comenten!!!!

Me gusta / No me gusta

El primer orgasmo virgen

Nos conocimos en la escuela hace algún tiempo, aun lo recuerdo como si fuera ayer, de piel clara cabello largo, negro, de estatura media y con unas piernas hermosas, vestías siempre de forma muy casual, definitivamente eras tu misma, sin pretender ser nadie mas, desde el primer momento en que te vi, se dio una química extraña entre los dos, nos tratamos en algunas ocasiones pero solo como amigos, aunque esa amistad pudo haber llegado a mas, pero el destino nos llevo por caminos diferentes.

Nunca perdimos contacto, gracias a la tecnología actual entre el correo y los mensajes de celular, nuestra amistad seguía solida, compartíamos nuestras vivencias y nuestros problemas y siempre estabas ahí para escucharme, incluso en alguna ocasión te visite en tu casa y lleve algún regalo; ambos sabíamos la atracción que ejercía uno sobre el otro, aquellas charlas y aquellos correos subían de tono cada ves mas, después fueron las fotos que guardo con tanto recelo.

Pero el tiempo sigue implacablemente y un día me dijiste que tenias un nuevo amor y que pronto te casarías con el, lo harías de blanco y siendo virgen como siempre lo quisiste, me alegre mucho por ti por que al fin tendrías a alguien que te amara de la forma que mereces, pero también me puse triste al saber que ya no tendría ninguna posibilidad contigo, los celos me llenaron de momento, no lo puedo negar. Tendría que dejar que siguieras tu camino así como dejaste que siguiera el mío, solo que antes de eso tenía que despedirme de ti y por lo menos tomar un beso de tu boca.

Te pedí una sita para poderte felicitar en persona por tu boda, para platicar sobre todas esas cosas que solíamos decir e los correos, tu accediste y nos vimos al final de esa semana, al verte te abracé con fuerza, como se abraza a esa amiga que hace años que no veía, pude sentir tu reacción cuando nuestros cuerpos se juntaron, nos quedamos mudos por un minuto después continuamos con la platica usual,  te pedí que me acompañaras a un sitio mas privado para que pudiéramos hablar tranquilamente sin tener que encontrarnos con nadie mas que nos interrumpiera, pues hacia ya años que no nos veíamos y teníamos tantas cosas que hablar,

++¿Que te parece si vamos a un lugar mas privado para poder hablar?

–¿Por qué?

++Es que no me gustaría encontrarme a alguien del trabajo por aquí, se darían cuenta que salí sin permiso de la oficina.

–Ok, esta bien a mi tampoco me gustaría encontrarme con una de las hermanas de mi novia y le diga a el que me vieron en la calle con otro hombre.

–Solo que no se muy lejos de aquí, tengo que regresar a casa temprano.

–¿Y que lugar sugieres?

++(dude en responder) Que te parece ese hotel que esta enfrente.

Lo pensaste un momento y un una sonrisa accediste.

Tomamos una habitación, dejaste tus cosas sobre la repisa, ambos apagamos nuestros teléfonos, estaba muy nervioso:

++Discúlpame por haber sugerido este lugar, no quiero que pienses mal de mi, quiero que sepas que te respeto y si te sientes ofendida podemos ir a otro sitio.

–No no, calma yo quise venir aquí, además no me parece mala idea por que tengo mucho calor y puedo aprovechar para darme una ducha.

++Pues si quieres te puedo ayudar (dije en son de broma)

Ambos sabíamos lo que sucedía, tantos mensajes por teléfono insinuándonos y esas fotos tan sexys que nos enviamos en el  pasado habían sembrado el deseo en los dos, poco a poco nos fuimos acercando cada ves mas entre platicas triviales y risas, te comenzaste a sacar el suéter, yo te ayude a removerlo por completo, quedamos frente a frente y sin mas que decir, solo baje la mirada, tu continuabas con la platica, por un momento creí que saldrías del lugar, pero en lugar de eso:

–Oye ¿ya no vas a cumplir lo que dijiste? No te quedes sentado y ayúdame a sacarme la blusa.

Yo accedí de inmediato te quedaste solo en ropa interior.

–¿Y que esperas para quitarte la tuya o crees que no recuerdo que dijiste que me ayudarías a bañarme?

Me saque la ropa y te alcance en la regadera, ahí te pude ver  por primera ves completamente desnuda, era una escena única, te veías sensual como solo tu puedes serlo, mi pene reacciono de inmediato a tanta belleza

–ten cuidado con eso, que recuerda que quiero llegar virgen al matrimonio.

++Si claro, no te preocupes, es que soy de de carne y hueso y con todo lo que estoy viendo no puedo evitarlo.

–anda déjate de bromas y tállame la espalda.

++esta bien, preciosa, a una mujer tan bella no se le puede negar nada.

Nos bañamos como si fuéramos dos niños, jugando con el agua sin ninguna lujuria en nuestro actuar, incluso mi erección desapareció completamente, el agua comenzó a enfriarse, el calentador de agua se ensendio, debimos pasar una hora ahí, de repente quedamos frente a frente, de nuevo enmudecí, te mire a los ojos y sin saberlo nuestros labios se unieron en un beso.

Ese beso duro una eternidad para mi, aunque creo que solo eran los nervios por que solo había pasado un instante, nuestros labios se separaron, nos vimos a los ojos por un segundo, te veías especialmente preciosa, tu rostro era perfecto para mi en ese momento  en tu rostro se notaba la excitación de lo sucedido, y sin pensarlo mas repetimos aquel beso, te tome por la cintura con una mano mientras que la otra sostenía tu nuca para que no escaparas de mi, pero tu respondiste rodeando mi cuello con tus brazos, nos besamos mucho tiempo, incluso escuche que el calentador de agua encendía nuevamente,  las carisias continuaban mis manos recorrían tu espalda y tus caderas sin detenerse, ya habíamos perdido todo rastro de pudor, te tomaba por ambas nalgas y las separaba tratando de llegar aun mas abajo con mis manos, tu también me acariciabas cada ves mas, mi pene estaba completamente erecto sobre tu vientre, lo tomaste con una de tus manos y empezaste a masajeármelo, empecé a tocar tu intimidad por encima, se sentía muy tibia y húmeda, con un dedo te acaricie suavemente, separaste tus piernas un poco para permitirme continuar, nuestras bocas solo se separaban para permitirnos respirar o para morder nuestros cuellos,  lentamente uno de e mis dedos se fue introduciendo a tu intimidad, te separaste un poco, pero rápidamente me permitiste continuar, mi dedo te iba invadiéndote y tu respondías con rítmicos movimientos de cadera marcando el ritmo de la penetración,  no tardo mucho en que algo impidiera que avanzara mas, me dijiste al oído,

-espera soy virgen y prometí serlo hasta el matrimonio, creo que tenemos que detenernos.

+no te preocupes, no hare nada que tu no quieras hacer.

Mi boca comenzó a recorrer tu cuello y seguí bajando hasta tus pechos, los bese con delicadeza empezando por los costados hasta llegar hasta tus pezones, tu aprobaste mis caricias tomándome por la nuca para que continuara,  seguí besando así y bajando por tu vientre, intentaste detenerme pero un ágil movimiento me permitió quedar frente a tu intimidad, la bese con dulzura, te quedaste quieta, continúe besado tu intimidad, dejaste que me acomodara para ello, estábamos demasiado excitados los dos como para poder negarle algo uno al otro, con mi lengua empecé a recorrer a todo lo largo, fue una sensación deliciosa para mi, separaste un poco mas tus piernas permitiéndome ir mas adentro, lamí con desesperación y recorrí  tu clítoris en todas las formas posibles, lo bese, lo lamí, la succione incluso lo mordí un poco, estaba tan concentrado en lo que hacia que no puse mucha atención en tus reacciones, solo podía sentir el movimiento agitado de tu vientre que revelaba tu excitación, en algún momento quisiste sepárate de mi pero lo impedí tomándote por las nalgas, estaba tan excitado que no pensaba detenerme ante nada, introduje un dedo en tu interior para masajearte un poco mas, busque en la parte de tu pubis justo detrás de donde nace el vello una zona especial, tuve mucho cuidado de no ir mas allá de tu himen virgen, solo frote lo mas cerca posible de tu punto, la sensación te gusto mucho y movías las caderas cada ves mas rápido, continúe como loco comiendo de tu ser, hasta que sentí que una hola invadía mi boca, era la señal de que habías logrado un orgasmo, seguí besando lentamente y me retire un poco, bese nuevamente desde tu vientre pasando por tus pechos, hasta llegar a tu boca, me besaste y confirmaste lo sucedido, habías tenido el mas delicioso orgasmo de tu vida, me tomaste el miembro, seguías muy excitada todavía, y me dijiste:

-es hora que yo te devuelva el favor….

Mientras te hincabas y empezabas a besar mi miembro, hábilmente con una mano lo masajeabas, te pedí que te detuvieras, estaba ya muy excitado por lo sucedido y no aguantaría ni un segundo mas,  pero eso solo te éxito, seguiste besando y masajeando mas rápidamente, sentí una fuerte contracción, y tu también lo percibiste, sacaste el miembro de tu boca, lo inclinaste hacia arriba y usando solo la punta de tu lengua recorriste lentamente desde la base hasta la punta, no pude contenerme mas y eyacule violentamente un corro de semen caliente que cayo cerca de tu boca y mejilla en parte, lo demás termino sobre tus pechos mezclándose con el agua de la regadera que lo arrastro por tu abdomen y tu vientre.

Te pusiste de pie y nos besamos un poco mas, creo que incluso nos dolían ya los labios por abusar de ellos, pero no importaba nada…..

+++sabes, eres la mujer mas especial que he encontrado en mi vida y me alegra haberte conocido.

—sabes, aunque aun soy virgen, quiero que sepas que eso solo es físico, por que para mi tu eres y serás siempre el hombre con quien perdí mi virginidad….

Me gusta / No me gusta

El culito virgen de Nadia

Le puse mi verga en su orificio, luego de a poco fui empujando, primero se resistía un poco, pero era imposible que se me pudiera escapar, ya que a esta altura yo la había tomado por las tetas, mientras se la metí lo más profundo que pude, aunque siempre lentamente, trató de moverse, lo que ayudó a que la penetrara hasta el fondo, y allí me quedé por unos segundos que parecieron eternos.

Hola, desde hace tiempo que tengo ganas de escribir, pero siempre por alguna razón me detenía, pero hoy lo quiero hacer un poco para recordar a mi querida (por un tiempo) Nadia, esto es realmente verídico, y como me encuentro muy lejos de todo no tengo que cambiar ni situaciones ni nombres.

Nadeshda (porque así se llama) es rusa, y esto aconteció cuando estuve por su terruño, ya que por mi trabajo viajo mucho, y el idioma no es ningún problema para mí, porque lo aprendí en casa (soy hijo de rusos), aunque vivimos en un país hispanohablante, desde que yo tenía dos años.

Bueno, todo comenzó un día en que fui a cortarme el cabello, me encontré con una joven de 18 años, rubia, de 1,80 y muy delgada, lo que daba la sensación de que aún tenía mucha menos edad. Ese día me hice cortar, pedí un masaje capilar, de más está decir que a medida que me cortaba, o me masajeaba, por momentos me pasaba sus pechos sobre mi espalda lo que en realidad me empezó a calentar, pero ese día no pasó nada, sólo que me despedí, dándole una generosa propina.

A mi me gusta llevar barba, pero muy corta, así que cada 10 días aprox. voy a hacérmela cortar, y, por supuesto, fui un día en que ella estaba, ya que allí ellas trabajan día por medio, enseguida me puse a hablar, y de pronto cuando se agachó vi que no tenía sujetador, así que puse mucha más atención, hasta que le pude ver completamente una tetita, lo que me calentó bastante, y así seguí, pero no podía hacer nada ya que no estábamos solos, sino que también estaban sus compañeras.

Pero llegó el momento en que tenía que lavarme el cabello, y (para quienes no conocen estos lugares), les cuento que aquí los salones no son como en otros lados, en que está todo junto, sino que hay muchos (la mayoría) en que para lavarse hay que ir a otro lado, puede ser un rincón u otro cuarto, así que como nadie me conocía, me jugué el todo por el todo, ya que más que una cachetada no me podía dar, y cuando estuvimos solos en el otro cuarto, aunque con la puerta abierta, busqué un ángulo desde donde no nos vieran, y le dije ¿moshna? (se puede) mientras le tiraba hacia delante el escote, a lo que no dijo nada, solo sonrió, y allí tenía unas tetas casi de adolescente, delante de mis ojos.

Ya totalmente descontrolado le besé un pecho y solo sonrió, sinceramente ¡nunca en mi vida había sido así de atrevido!, era la primera vez, y me salía bien, lamentablemente no pude hacer mucho más, así que le di otro beso pero esta vez en la boca, que no fue muy largo, y al despedirme le pedí su teléfono, por la calentura que tenía no sabía que más hacer, o decir.

Al otro día la llamé, y quedamos en vernos al día siguiente en que ella trabajaba, porque su madre no la deja salir mucho. Lo que más amo de este país, es que ahora como antes mucha gente quiere emigrar, irse lo más lejos posible, así que los extranjeros somos muy “codiciados” por las mujeres, porque ven en nosotros el pasaje de salida hacia una vida mejor. Lo primero que hice fue invitarla a mi piso, y una vez allí, apenas entró la empecé a besar apasionadamente, o mejor dicho con toda mi calentura, ella no respondió de la misma manera, por lo que no me quise apresurar demasiado, para que no piense lo que yo tenía en mente, así que una vez en la sala le invité un capuchino, y mientras lo tomaba, de nuevo comencé a besarla.

Como estábamos sentados me puse de lado y con mi mano izquierda empecé a tomarla por la cintura, juguetonamente le hice cosquillas, mientras disimuladamente mi mano iba subiendo hasta sus tetas, a mí me parecía irreal, pero se dejaba hacer, así que allí mismo la acosté en el diván y le levanté la ropa, y por fin, pude ver esos pechitos infantiles, sin dudar ni un minuto se los empecé a mamar, en mi vida he tenido más

mujeres de las necesarias, pero esas tetas me enloquecían por ser tan chiquitas y duras, que de pronto hasta pensaba que se trataba de una adolescente, mientras le daba lengüetazos, y los mordía frenéticamente, le quité la blusa, y pude ver su torso completamente desnudo, es muy delgada, y eso me excitó aún más, así que como pude me bajé el pantalón, y le empecé a refregar mi pene por sus pechos.

Ella sólo se dejaba hacer, pero como yo también estaba caliente, la hice parar, para llevarla hasta la cama, en ese momento le di un abrazo, y es tan pequeña que con mis manos pude tocar mis codos, encerrándola en ese pequeño espacio, mientras la tenía pegada a mi, y eso me estaba enloqueciendo.

Una vez que la acosté en la cama, y como ella no hacia mucho, tomé su propia mano y la hice acariciar mi pedazo, en realidad no era muy buena, así que le dije que me lo chupara, y me dijo que no sabía cómo hacerlo, porque nunca había estado con un hombre; era la primera vez que salíamos, y ya la tenía semi desnuda en mi cama, con mi verga dentro de su boca, y por supuesto que no le creí, así que se la introduje lo más que pude.

No soy muy bien dotado, 16 cm más o menos, aunque eso sí la tengo un poco gorda. Como decía, me la cogía por la boca aunque me hacía doler un poco con los dientes (luego vi que me había lastimado un poco en la parte de abajo), cuando ya no aguantaba más, se la saqué, y comencé de nuevo con las tetas, a pellizcarle y tironearle de los pezones, porque me decía que eso le gustaba, que lo haga fuerte, así que se las apretaba, y le hacía de todo, aunque mi sorpresa aún no había llegado.

Ya tenia la leche en la punta, pero no quería derramarla aún, así que mientras le chupaba el ombligo, fui bajando hasta llegar a su cintura, y lentamente fui bajándole el pantalón, tenía ropa interior negra, aunque no muy sexy, el contraste con el blanco de su piel era fabuloso, después de acariciarla por arriba, fui metiendo mi mano dentro mientras le chupaba las tetas, un vez dentro me encuentro con una vagina preciosa, con unos grandes labios y totalmente depilada, lo que por un momento me hizo pensar de realmente estaba con una adolescente, aunque a esta altura, yo no me hubiese importado nada, lo único que yo quería era chuparla toda, así que seguí chupando.

Fui bajando hacia ese sexo hermoso, ya que sólo en fotos había visto un coño así, con esos labios perfectos que invitaban a saborearlos, de más estaba decir que yo estaba como una locomotora y primero le fui pasando la lengua de arriba abajo, muy, muy suave, a lo que ella empezó a gemir muy suavemente, luego fui introduciendo mi lengua un poco más, probando sus jugos abundantes, mientras le lamía la almeja, estiré mis manos hasta las tetas, e hice que me abrazara con sus suaves muslos, en esa posición no me quedaba más que apretar mi verga contra la cama, y de pronto hasta parecía que me iba a venir.

Mientras estaba en esa pose, hice que levantara un poco más las piernas, y no sólo le fui lamiendo la concha, sino que mi lengua fue alargando su recorrido hasta su culo, que lo fue abriendo y cerrando, le estuve chupando un largo rato, y también comencé a meterle un dedo en el ano, ninguno de los dos ya podíamos parar, le chupé nuevamente el cuello, y sus tetas, mientras la masturbaba mis dedos, ella estaba tan caliente que por momentos me clavaba las uñas en la base de mi tranca, una de las cosas que me gusta hacer es abrazar desde atrás, mientras juego con mis dedos ya hábiles en estos menesteres, mientras ella estaba desesperada, y me pedía que le apriete fuerte las tetas, y que le tire fuerte de sus pezones, así que yo tiraba.

Apretaba de esas tetas tan firmes, estuve así por un rato, hasta que volví a bajar, y seguí chupando esa vagina, que por lo delgado de sus piernas, resaltaban más sus labios, no me costó mucho tiempo más hasta que terminó en un orgasmo revolcándose hacia los costados, mientras me apretaba la cabeza hundiéndola más en su vagina, hasta que dio un pequeño alarido y quedó exhausta.

Bien, ya ella ya había gozado, pero yo estaba intacto, así que hice que me la chupara nuevamente, y no aguanté más corriéndome en su boca, mientras mis chorros de placer iban saliendo en, ella en ningún momento dejó de chupar, lo hacía, y aunque no lo tragaba (o todo al menos), seguía chupando y dejando caer parte del semen de su boca que abría por momentos para meterse mi pija más adentro…

Eso de volcárselo en la boca me tenía a mil, así que aunque algo ya había descargado, aún seguía con muchas ganas, así que nos higienizamos y volvimos a la cama, esta vez la abracé, y la situé encima mío, así que empecé a besarla nuevamente, mientas con mis manos iba acariciando ese hermoso culo, y sus piernas.

Enseguida ya estaba empalmado y la tumbé a mi lado, para poder acariciarla mejor, así que arremetí nuevamente contra sus pechos, y mi mano se fue hundiendo en su vagina, ella permitía que la acaricié, pero no quería que le meta nada adentro, porque me decía que era virgen, en realidad mucho no le creí, pero luego ante tanta insistencia, metiendo un dedo, pude comprobar que era verdad, así que eso me calentó más aún, y ya estaba enloquecido por poder desvirgarla, pero me pidió por favor que no, que le haga cualquier cosa, pero que eso no, y puedo ser muchas cosas, pero siempre me gusta respetar a las mujeres, así que le dije que si no me daba eso, tendría que darme su trasero, a lo que me preguntó si no le dolería, y yo le dije que no se preocupara, que lo haría con mucha suavidad.

Tomé el pomo de vaselina de debajo de la almohada (yo ya tenía todo listo, para darle por los dos lados), así que lentamente le empecé a poner vaselina, y le fui introduciendo mi dedo índice, al principio se quejó, pero le gustaba que le haga doler un poco, así que empecé a apretar las tetas con una mano, y con la otra le fui abriendo cada vez más su hoyito, primero metiéndole un dedo hasta el fondo, y luego ya no fue sólo el índice, sino que el mayor también se fue abriendo paso en ese culito aún virgen, era formidable ver cómo mis dos dedos se perdían en ese culo tan pequeño, y cómo el agujero se iba dilatando cada vez más.

Como era la primera vez, pensé que lo mejor era ponerla boca abajo, y yo subirme por detrás, así que eso fue lo que hice, lentamente la fui tumbando, y llegado el momento me arrodillé detrás de ella, la abrí bien, y le puse la punta de mi verga en su orificio, luego de a poco fui empujando, primero se resistía un poco, pero era imposible que se me pudiera escapar, ya que a esta altura yo la había tomado por las tetas, mientras se la metí lo más profundo que pude, aunque siempre lentamente, trató de moverse, lo que ayudó a que la penetrara hasta el fondo, y allí me quedé por unos segundos que parecieron eternos.

Luego empezó el mete y saca, pero como yo quería que le entré bien hasta el fondo, cuando la sacaba un poquito, me agarraba el cuero del pene, y me lo tiraba hacia atrás, luego penetrándola con más ganas, y bien hasta el fondo. Pasado un momento le empezó a gustar, y ella misma me empujaba con su culo, para metérselo hasta el tronco, y así estuvimos por un rato, hasta que al fin volví a volcar todo mi esperma sobre ese culo tan delgado, me parecía mentira, que en un cuerpo aparentemente tan frágil, hubiese entrado toda mi tranca sin lastimarla.

Después de esta primera vez, hubo otras, y ambos ya fuimos adquiriendo experiencia, muchas veces yo me acostaba, y ella era la que se sentaba en mi tranca, metiéndosela hasta el fondo, y cabalgando mientras yo le apretaba los pechos, o bien yo me acostaba detrás de se la daba por el culo, mientras con una mano le agarraba las tetas, y con la otra le acariciaba la vagina, etc.

Un chupón bien fuerte…

Autor: ÁNGEL

Me gusta / No me gusta

Amigos de vacaciones

Me centré en su clítoris, y lo lamí en círculos, empezaron a recorrer el cuerpo de Sonia unos leves temblores, hasta estallar en un espasmo, ni un grito, ni un gemido, solo una serie de exhalaciones cada vez más fuertes, daban a conocer un orgasmo, se relajó, casi rota de placer, retiré mi lengua de su clítoris y fui bajando hasta su vagina, recorrió la entrada, y la penetró a modo de pene.

Después de fin de curso estábamos hechos polvo, y un amigo José y yo, Fran, decidimos irnos de vacaciones, alquilar algo cerca de la playa y descansar unos días. La idea era buena, pero se nos antojaba un poco aburrida, así que pensamos en decírselo a alguna amiga, más que nada porque siempre la compañía femenina viene bien aunque solo sea para hablar de cosas diferentes a sexo, futbol, política y coches.

Se lo comentamos a Laura, y estuvo encantada, nos dijo que si podía traía a su hermana, le dijimos que si pues así no teníamos que pensar a quien más proponérselo. Laura era una chica de 21 años, risueña, alegre y muy simpática, la gustaba mucho salir, pero no por eso dejaba los estudios a un lado, además sacaba tiempo para ir al gimnasio, tenía un cuerpo de escándalo, con bastante pecho, y unas piernas fabulosas culminadas en un espectacular culo.

A su hermana no la conocíamos, solo sabíamos que tenía 18 años, se llama Sonia. Se encargó José de alquilar un chalet, en un pueblo de Alicante, La Marina de Guardamar. Estaba cerca de un camping, y entre el chalet y la playa había un pinar. El chalet tenía piscina, jardín, cuatro habitaciones, dos plantas, cocina y comedor, dos cuartos de baño y una plaza de garaje. Lo alquilamos durante diez días, de lunes a miércoles de la siguiente semana.

Quedamos el lunes a las seis de la mañana en casa de Laura, antes había ido a recoger a José a su casa con mi escort. Bajó Laura y luego su hermana, por fin conocíamos a Sonia, la verdad es que estaba muy bien, tenía más pecho que su hermana, era un poco más bajita, y tenía un culo igual de perfecto que esta. Iba vestida con unas mallas negras cortas que le marcaban el culo, y el tanga que llevaba, y por arriba una camiseta de hombreras gris, que dejaba ver las cintas de su sujetador. Laura iba vestida con una faldita vaquera, que dejaba al aire sus maravillosas piernas, y una camiseta de manga corta amarilla, nos pusimos en camino, y durante el viaje las conversaciones banales se sucedieron.

Cuando llegamos, a eso de las once y media más o menos, abrimos la puerta y nos llevamos una agradable sorpresa todo estaba limpio, ordenado y en su sitio. El salón estaba presidido por una mesa redonda, grande de madera de pino, un sillón que se convertía en cama y con un armario que sostenía una televisión de 25 pulgadas. La cocina tenía su lavavajillas, frigorífico-congelador, horno, lavadora, placa vitro cerámica, microondas… en fin todo. Había un servicio con una ducha. En la planta superior, estaban las cuatro habitaciones, y el baño en cada habitación dos camas, menos en la de matrimonio que había una cama de 150×190 con colchas, cortinas… en los armarios, una nota, avisando que dentro de ellos estaban las sábanas.

Dejamos nuestras maletas y cogimos el coche para ir a comprar comida, pero el pueblo era diminuto, así que decidimos ir a elche, allí entramos en un centro comercial e hicimos nuestras compras, como buenos españolitos, hicimos la típica compra ideal para realizar la dieta mediterránea, hamburguesas congeladas, perritos congelados, pizzas congeladas, patas congeladas… fabada de lata… patas fritas de Lays, kikos… cerveza, vino, cocaloca, ginebra, martini… platos de plástico… volvimos rápido al chalet, porque ya iba siendo la hora de la comida, cuando llegamos colocamos las compras, calentamos algo de lo que habíamos comprado, comimos, recogimos, nos pusimos los bañadores y nos dirigimos al coche para ir a la playa.

La playa estaba a un kilómetro más o menos de distancia en línea recta por una carretera bastante bacheada, cuando llegamos, salimos del coche, cogimos las toallas, nos dirigimos a la entrada de la playa, y al ingresar nos sorprendimos al descubrir que a apenas unos pocos metros a nuestra derecha se encontraba una playa nudista. Y hacia la izquierda la playa normal.

Tal vez por el que dirían los demás, ninguno nos atrevimos a avanzar a la derecha, pero creo que en la mente de José y la mía estaba el ir hacia allí, y puede que en la de las chicas también. Pasamos la tarde entre la arena y el agua, No se como aguanté las erecciones porque tanto Laura como Sonia iban desbordantes, con sendos minúsculos bikinis de triángulo que apenas podían contener sus pechos, Laura debía tener un 95, pero Sonia era descomunal de un 110 no bajaba, pero no acababa allí, la parte de abajo del bikini apenas cubría la mitad de sus glúteos y se les metía por la raja del culo, parecían tangas, los bikinis solo se diferenciaban en el color, el de Sonia amarillo, y el de Laura rosa.

Jugamos en el agua a pasarnos una pelota hinchable que venía de propaganda con las patatas fritas, nos tiramos en las toallas a tomar el sol, pero en ningún momento se les ocurrió a nuestras amigas el decirnos que les pusiésemos cremita, así que José y yo al ritmo de una estúpida canción de anuncio de cupón de la once, nos empezamos a echar cremita entre nosotros, mientras nos observaban atentamente nuestras acompañantes y gran parte de la playa. No se si captaron la indirecta, el resto de la tarde la pasamos tumbados.

José estuvo quejándose de lo poco que había “mojado” este año en la uni y yo escuchándole, -yo tampoco había mojado, pero me parecía menos patético el callarme que airear mis “desgracias” ante José, Laura y Sonia- Laura se reía de José y le decía que el problema de la mayoría de los chicos es que no sabemos tratar a las chicas… etc. Mientras Sonia permanecía callada como en su mundo, pero me pareció que en algún momento, esbozaba una sonrisa de oír los ridículos consejos que daba su hermana a José, del tipo: “tú lo que tienes que hacer para conquistar a una mujer, es regalarle docenas de rosas, llevarla a cenar a un buen restaurante, no a un “pizza-hut” invitarla al teatro, o a un musical… bla, bla, bla…” o “después de haberla invitado en varias ocasiones a estos sitios, lo ideal es que le compres un anillo de diamantes, y le propongas un noviazgo serio… bla, bla, bla…”

No me podía creer lo que Laura estaba haciendo, se estaba quedando con José y este ni se estaba dando cuenta, se estaba creyendo todo lo que le decía Laura. Como es normal la risa me entró y no me la pude aguantar, como un chico de apenas 22 años recién cumplidos, sin oficio, con los estudios de fisioterapia a medias iba a poder sufragar los gastos, de una cena en el restaurante del Ritch, entradas para la opera, un musical, una obra de teatro, y por si fuera poco para un anillo de diamantes. Era increíble, lo que le habían contado en un momento, creo que se cabreó un poco por mis risas, pero no fui el único que se rió, Laura al verme reírme, tampoco se aguantó, y Sonia que seguro había escuchado toda la conversación tumbada boca a bajo para evitar que se la oyese reírse a carcajadas temblaba de la risa.

Poco más dio de si la tarde, pero José se había quedado diciendo que nos lo iba a devolver, que éramos unos malísimos amigos… para compensarle, le dejamos que se duchase él primero, y además le hicimos la cena, unas riquísimas salchichas de Frankfurt de Campofrío. Recogimos nosotros la mesa, y José se quedó viendo la tele. Laura me preguntó: “nos habremos pasado”, “parece muy mosqueado” dijo Sonia, a lo cual contesté: “Puede que hayamos sido un poco cabrones. Tal vez deberíamos conseguirle una chica para que se la ligue”. “Si, pero es lunes y hoy no hay ningún sitio abierto, ¿a dónde podríamos ir a buscarle una chica?” preguntó Laura. “En la playa mañana seguro que hay alguna chica de nuestra edad más o menos a la que le podamos presentar” Dijo Sonia. “Si seguro que hay alguna chica, y si no nos metemos en la playa nudista y seguro que se le pasa el cabreo con nosotros”, dijo Laura.

No supe si lo decía en serio o en broma, pero por si iba en serio, le dije riéndome: “¿por qué no vamos directamente a la playa nudista y así nos aseguramos de que se le pasa el cabreo?” y Sonia añadió: “Es buena idea seguro que él se contenta enseguida y así podemos tomar el sol sin que se nos queden las marcas del bikini”. “¿Estás de acuerdo Laura?” pregunté. “Si de acuerdo, mañana a la playa nudista, pero que no se entere José”. Después de nuestra conversación nos fuimos a ver la tele con José, estaba viendo un canal local en el que la gente llamaba y le leían las cartas del tarot, José estaba hecho polvo, quien en un estado emocional normal veía un programa de una vieja de unos 80 años que leía las cartas a otras viejas de más años todavía. Me fui a la cama, pronto lo hicieron Sonia y Laura, no se a qué hora se acostó José, me debí dormir antes.

Al día siguiente, me levanté el primero, media hora después se levantó Sonia, desayunamos juntos, estuvimos conversando.

-¿Que tal has dormido? -Bien estaba muy cansada ayer del viaje, y de la playa. -¿Te gusta donde hemos venido? -Si bastante, además para mí ha sido una sorpresa que me dijese mi hermana que viniese con ella. -¿Y eso? -No se, no me lo esperaba, creía que mis vacaciones se iban a limitar a ir una semana con mis padres a un hotel en la playa, y después el resto del mes de agosto al pueblo.
-A mí de pequeño tampoco me gustaba ir de vacaciones con mis padres. -Lo que menos me esperaba es que íbamos a ir a una playa nudista. -Nosotros no lo sabíamos, lo descubrimos ayer cuando nos bajamos del coche. -Nunca había ido a una playa nudista, me habían hablado de ellas, y tenía curiosidad. -Yo tampoco he estado nunca en ninguna y tenía ganas de ir a una. -Seguro que para ponerte morado a mirar tetas y culos.

-No en absoluto, mi interés es meramente para experimentar lo que se siente al estar en contacto directo con la naturaleza. -Si ya, que porque no esté en la universidad no quiere decir que sea tonta, tú quieres ir a la playa nudista para mirar a tías en bolas, como todos. -Si de acuerdo, pero ¿para que quieres ir tú? -Pues porque me gusta la idea de estar desnuda en un sitio público, supongo que también es porque no he estado nunca, y bueno también puede que para ver a algún macizo si se puede. -¿Y tu hermana? -Mi hermana… -Que si sabes si tu hermana ya ha estado en alguna playa nudista. -Mi hermana tampoco ha estado, este es el primer año que se va de vacaciones sin ir con mis padres. -¿No? -Que va.

Pasó un rato mientras hablábamos, cuando apareció Laura, se tomó un vaso de leche, se sentó y se puso a mirar a la nada.

-¡Vaya cara hermanita! -Déjame que no he dormido, mi cama estaba muy blanda y me hundía.

Enseguida vino José, parecía que traía mejor cara que anoche, a lo mejor se le había pasado. Se hizo un colacao, y vino con nosotros.

-¡Buenaaas! -Hola ¿qué tal has dormido? -Muy bien -Pues yo muy mal. -¿Qué nos ponemos el bañador y nos vamos a la playa? -dijo Sonia, esbozando una pequeña sonrisa- -Venga vamos.

Cogimos el coche y fuimos a la playa, en la entrada se adelantaron Sonia y Laura, que cogieron el camino de la derecha. José se quedó un momento parado, se giró Laura y le dijo: -“venga que te estamos esperando”. Andamos hasta la zona nudista, no había mucha gente extendimos las toallas y ciertos nervios recorrieron mi cuerpo a la espera de acontecimientos, Sonia miró a su hermana, y esta le devolvió la mirada. José miraba al horizonte, al agua, supongo que no sabría donde posar la mirada, y yo miraba a las chicas, expectante, ellas me miraron, y Sonia hizo un gesto como diciendo que esperas. Cogí aire, me quité las sandalias, la camiseta. Las chicas se quitaron la camiseta, las sandalias y el pantalón, posé mis manos en la cintura de mi bañador, y ellas ni cortas ni perezosas se quitaron al unísono la parte de arriba de los bikinis, dejando libres sus pechos.

No lo pude evitar y mi cara se giró hacia ellos, Laura los tenía muy bien, pero su hermana, eso era impresionante, eran redonditos, muy grandes, con una areola grande y sonrosada y culminada en un pezón medio erecto no muy grande. Las tetas de Laura eran más normales, si las comparamos con las de su hermana. Tenía una areola más pequeña y el pezón más grande, los pechos, nada caídos, eso sí algo menos redondos que los de su hermana. “A que esperáis” dijo Sonia, José en nada se quedó desnudo por completo, y se tumbó boca abajo, sin dar tiempo a que las chicas le viesen desnudo, nada más que su culo. “Y ahora tú” dijo Laura, “cuando os quitéis lo de abajo” repliqué, “de acuerdo a la vez”, “1, 2 y ya”. Los tres a la vez nos quitamos lo que nos quedaba de ropa, mi pene ya estaba erecto, pero no se porqué me daba igual.

Se quedaron desnudas y pude ver sus cuerpos al completo, me fijé en sus pubis, el de Laura estaba completamente depilado salvo una línea central de un dedo de ancho, era impresionante, el de Sonia en cambio no estaba rasurado, pero no tenía demasiado vello. Nos tumbamos, yo boca abajo esperando que se me pasase la erección. Sonia me dijo:”¿me puedes poner crema Fran?” increíble, había surtido efecto la canción de ayer. Sonia estaba boca abajo, empecé a darle crema por los hombros, espalda, riñones… cuando llegué a su culo no supe que hacer así que empecé por abajo, por sus pies, pantorrillas, muslos, por la parte interior de estos, en una de esas pasadas debí de rozarle la vulva, pero no dije nada, dudé un poco si darle crema por los glúteos, pero una frase suya me ayudó a decidirme: “¿Qué pasa que quieres que se me queme el culo?” Seguí untándole crema por todo su culo, y poco a poco me fui atreviendo a adentrarme por la raja de su culo, y fui bajando hasta rozar su ano con la crema solar.

Cuando dejé de untarle crema, se dio la vuelta, y me pidió que le siguiese echando crema por delante, volví a empezar por sus pies, y volví a subir, al llegar a sus ingles me detuve con especial atención, subí hasta su pubis, pero su matita de pelo no me dejaba mucho lugar a dar crema, seguí más arriba llegué a su ombligo, que por cierto era muy bonito y poco a poco seguí hasta que me encontré con la parte de abajo de los pechos, volví a dudar, pero su mano cogió la mía y me la puso en su canalillo, a la vez que decía: “dame crema por todas partes, que no me quiero quemar”, con muchos nervios, le unté crema por los pechos, le dibujé los pezones con la crema, y fui agrandando los círculos hasta que acabé, por último le di crema por los brazos y terminé.

-Yo también quiero crema dijo Laura, me das un poco José.

Como un resorte se levantó y se untó las manos con crema para dársela a Laura, tenía la polla a punto de estallar, igual que la mía, Sonia, me dijo: “ahora te doy yo a ti crema, túmbate”, lo hice boca abajo, me dio crema por todas partes, desde los pies hasta el cuello, fue muy agradable, cuando terminó me dijo, date la vuelta, me la di y mi pene erecto quedó a su vista, siguió como si nada, volvió a empezar por los pies, subió, se olvidó de mi pene, probablemente por vergüenza, me untó crema por todo el cuerpo, y cuando creía que se había acabado, cogió el bote, se echó un chorretón de crema y me agarró la polla y me empezó a masturbar dándome crema, bajó la mano, y untó crema por mis huevos. “¿Qué pensabas que no te iba a dar crema ahí?” dijo. Me quedé tonto. Me dijo: “¿que te vienes al agua?” Como un autómata me incorporé y me dirigí al agua con ella y con mi erección. Una vez que me metí en el agua reaccioné, tal vez porque estaba un poco fría y empezamos a hablar.

-¿Qué tal te lo estás pasando esta mañana? -me preguntó Sonia.- -Muy bien. -Como tonto. José se lo esta pasando también muy bien dando crema a mi hermana. -Todavía no ha terminado de darle crema. -Que va está muy ocupado dándole crema en su culo. -Joder el que se había enfadado -Creo que mi hermana se siente un poco culpable y por eso le está dejando que la manoseé tanto.
-Pues que suerte, ojalá se hubiese reído de mí. -¡eh! no te quejes que tú me has manoseado a mí.
-Si tienes razón. ¿Te ha gustado? -Bueno no ha estado mal. -¿Te había echado crema algún chico antes? -¿A mí?, ¡que va! y tampoco le había echado crema a ningún chico. -Pues me ha gustado. -Me lo imaginaba, estabas empalmado. ¿Tienes novia? -¿Yo? ¿Que dices?, si ligo menos que José. ¿Y tú tienes novio? –No, no tengo novio. -¿Has tenido novio alguna vez? -No sólo me he enrollado con algún chico, pero nada serio. ¿Y tú has tenido novia alguna vez? -Si tuve una hace tiempo -O sea que no eres virgen como yo. -No, no lo soy. -Alguna de mis compañeras de clase ya ha perdido la virginidad, yo todavía no me he atrevido a buscar a ningún chico para hacerlo con él, pero tengo ganas de probar. -Bueno no te preocupes todo llegará. -Eso espero.

-¿Te dolió tu primera vez? –No. -¿Y a tu novia? -Un poco creo. -A mí la verdad es que me da un poco de miedo. -No te tienes que preocupar si lo haces con cariño todo irá bien. -Te has fijado en mi hermana, lleva el vello depilado. -Si le queda muy bien. -A mí me gustaría dejármelo igual, a los chicos como os gusta más, ¿como lo lleva mi hermana o como lo llevo yo? -Hombre a los chicos nos da igual como lo lleve la chica siempre que nos deje usarlo. -Que gracioso, venga en serio contesta. -Es más erótico depilado, no necesariamente como lo lleva tu hermana, también puede estar sin nada de vello, o con forma de triángulo. -Me gustaría hacérmelo en forma de triángulo. -Díselo esta tarde a tu hermana, a lo mejor te puede depilar. -Si no está muy ocupada con José. -¿Por qué dices eso? –Mira. -Joder le está haciendo una paja a José. -Si con la crema solar. -Que te parece si les cortamos el rollo y decimos que nos vamos que tenemos hambre. -Que malo eres, anda sal, que yo te sigo.

La conversación no me había dejado que mi polla recuperase su relajación, cuando salí del agua sin casi mirarles cogí mis cosas, Sonia las suyas, y dijimos: “Andando” “que es la hora de comer”. La verdad es que era casi la hora de comer, no dijeron nada, pero se notaba que les hubiese gustado seguir. Llegamos al chalet preparamos unas suculentas pizzas, comimos, y yo me fui a echar la siesta, no se que pasó el resto de la tarde hasta que me desperté. Cuando lo hice registré la casa se habían ido, me habían abandonado, había estado durmiendo hasta las siete de la tarde. Salí al jardín y me dirigí a la piscina. Allí me encontré con Sonia.

-“¿Dónde están estos?” pregunté. -Supongo que habrán ido a la playa a terminar lo que habían empezado antes. -¿Andando? –Si. -¿Y tú qué haces aquí? -Me daba corte ir de sujeta velas, y como me daba pena despertarte me he quedado en la pisci. -¿Tomando el sol? -Bueno la verdad es que acabo de salir, antes he estado tumbada en es sofá. -¿Sabes cuando volverían? -No me han dicho nada. -¿Necesitas crema? -No ya me he echado yo, pero si quieres te puedo echar un poco. -Vale gracias. -Ven aquí.

Me estuvo echando crema por las piernas por el pecho, la espalda, hombros, brazos… cuando terminó me preguntó:

-¿Quieres tomar el sol desnudo? -De acuerdo ¿tú vas a tomarlo desnuda? -Si, quítate el bañador.

Tal vez debido al sueño mi pene no estaba en erección. Empezó a untarme crema por mi culo, mis piernas, hasta que llegó a mi pene y lo manoseó un poco. Mi pene enseguida se erectó.

-Ahora desnúdate tú. -De acuerdo, pero… -Pero ¿qué? -Pero no te rías -Reírme ¿por qué? si ya te he visto desnuda.

Se quitó la parte de arriba, y luego la de abajo, cuando dejó al descubierto su pubis, estaba completamente rasurado.

-¿Y eso? -Pues nada que mi hermana se ha puesto a depilarme para hacerme un triángulo, y se le ha ido la mano y me ha dejado sin un solo pelo. -Me encanta como te queda. -¿De verdad? Gracias. -Si la verdad es que me estás poniendo malo, más malo que esta mañana. -Je, je. -¿De qué te ríes? -Pues que siempre la tienes empalmada. -Normal teniéndote a ti desnuda delante de mí, con lo buena que estás. -De verdad crees que estoy buena. -Por supuesto, si no fueses tan pequeña, ya habría intentado liarme contigo. -No soy pequeña, tengo dieciocho años. -No te enfades. -No me enfado, pero es verdad si quisieses podrías intentar seducirme, lo que pasa es que soy una niña todavía. -No es cierto, tienes el cuerpo de una mujer, y por como te comportas también la cabeza. -O sea que te liarías conmigo. -Bueno puede que si lo hiciera.

Hubo un silencio.

-¡Venga al agua! dijo y se zambulló en la piscina salpicándome. La imité y me metí en la piscina.

El agua estaba muy caliente. Pronto empezó a hacerme ahogadillas y a jugar conmigo en el agua, agarrándome de la cintura, colgándose de mi cuello, abrazándose a mí… en fin me estaba poniendo muy malo, lo peor era que sabía que ella lo hacía aposta para ponerme cachondo, tal vez por su edad o tal vez por ser la hermana pequeña de mi amiga no intentaba nada con ella, estuvimos con esos juegos hasta las nueve de la noche, cuando salimos parecíamos garbanzos. Hacía aire así que nos metimos en casa, cogí la única toalla que había a mano y me cubrí para secarme, entonces vi a Sonia que se había quedado compuesta y sin toalla, tiritando un poquito, así que saqué mi vena caballeresca, y le ofrecí la toalla, ella en vez de cogerla lo que hizo fue pegarse a mí y arroparse con la toalla y con mi cuerpo, del mismo movimiento me impulsó al sillón y nos quedamos sentados desnudos, juntos únicamente tapados por la toalla. El mando de la tele estaba cerca, así que Sonia lo cogió y conectó la tele, puso antena tres y estaban echando las noticias.

-¡Anda! ya está el telenoticias y mi hermana y José no han venido. -Se habrán quedado tomando un baño en el mar. -Ya, pero empieza a ser tarde, y no tienen coche. -No te preocupes seguro que están bien.

En eso aparecieron, por la puerta y cuando nos vieron en esa pose, José se sonrió y dijo:

-“¿que, haciendo Zapping?” -No es que nos hemos bañado en la piscina hacía frío y sólo teníamos esta toalla, y ahora os estábamos esperando. Dijo Sonia. -Bueno vestíos e id preparando la cena, mientras nos duchamos. -De acuerdo Laura, Fran y yo haremos la cena mientras os ducháis.

Cenamos enseguida y como el día había sido largo para José y para Laura se fueron a dormir, eso si a la habitación de matrimonio que era donde dormía José, por eso de que Laura no podía dormir en su cama porque se hundía. Sonia y yo nos quedamos un rato viendo la tele, abrazados, yo estaba cogiendo mucha confianza, así que estuve un rato acariciándole los brazos, ella se empezó a quedar dormida, y me dijo que se iba a la cama, me dio un beso entre la mejilla y los labios, y se fue, creo que me estaba empezando a gustar mucho Sonia, pero no dije ni hice nada, cuando se fue a la cama, apagué la tele, y me acosté.

Los días pasaban y la rutina de que José y Laura se fueran por su lado a estar juntitos, y nos dejasen a Sonia y a mí solos, era cada vez más habitual, íbamos a la playa juntos, pero cuando Sonia y yo estábamos en el agua ellos se quedaban en la arena, y viceversa. Llegó el viernes, por fin íbamos a salir a dar una vuelta, nos enteramos de una discoteca en Guardamar, el pueblo de al lado, Se llamaba Quo. Esa tarde llegamos pronto de la playa, para cenar y arreglarnos, yo me puse un pantalón gris, y una camiseta azul y blanca, con unos mocasines, José se puso unos vaqueros y una camisa de manga corta, y las chicas nos hicieron esperar un montón, eran las doce y media y todavía no habían terminado de arreglarse.

Cuando por fin aparecieron, nos dimos cuenta que la espera había merecido la pena, Laura iba preciosa, con un pantalón negro ceñido, y una camiseta blanca con escote tipo palabra de honor, pero Sonia iba impresionante, con una minifalda blanca, que dejaba al descubierto esas preciosas piernas que tenía, con una camiseta blanca también que sólo tenía sujeción en un hombro, y dejaba al descubierto todo su abdomen, más bien era un top, que hacía que sus pechos parecieran más descomunales de lo que por si ya eran, llevaba también unos zapatos de tacón, y una capa de maquillaje, parecía una gogo, estaba buenísima.

Cogimos el coche y nos encaminamos a Guardamar, tuvimos suerte y encontramos la discoteca enseguida, pagamos y entramos, estaba casi vacío, pero era normal, era apenas la una y media de la mañana, aprovechamos y nos fuimos a la terraza a tomar algo tranquilamente antes que llegase el bullicio de todo el mundo, estuvimos hablando, y lógicamente surgió lo de la relación que acababan de comenzar José y Laura, la verdad que no aclararon nada, no hacían más que repetir, que de momento sólo estaban tanteando… y no se que más. A eso de las tres de la mañana nos adentramos en la sala de baile, y nos dirigimos hacia un pódium metálico, donde probablemente se pondrían los gogos a bailar, pero que esa noche fue de uso exclusivo de Sonia y Laura, que nada más verlo se lanzaron a subirse a él, nosotros desde abajo las animábamos.

Durante toda la noche fueron el centro de atención nuestro y del resto de los chicos de los alrededores, yo no tuve ojos en toda la noche nada más que para Sonia que para eso de las cuatro y media ya estaba bastante borracha, y sus bailes habían pasado a ser casi eróticos, pues se agachaba, se acuclillaba… llevando esa minúscula minifalda, y dejando al descubierto su tanga blanco, esos movimientos continuaron hasta eso de las seis, de la mañana que acompañada de Laura decidieron bajar del pódium y decirnos que si nos íbamos ya, a lo cual yo accedí encantado, después de todo había estado de pie unas cuantas horas y con el cuello mirando continuamente hacia arriba para poder ver el tanga de Sonia.

Cuando llegamos al chalet, Sonia y Laura se fueron a quitar el maquillaje, cuando salieron, Sonia iba solo con el tanga el resto de su ropa iba en la mano, la cogí, la rodee con mis brazos y la besé en los labios, ella respondió al beso, le pregunté: “¿quieres dormir conmigo?” Ella respondió afirmativamente nos fuimos a mi habitación, ella se metió en la cama sólo con el tanga, y una vez dentro de la cama también se lo quitó, yo me desnudé también, pero cuando me metí en la cama, ella ya se había quedado dormida, pobrecita, estaba molida. Hice lo mismo y yo también me dormí. A abrir los ojos vi a Sonia acurrucada sobre mi pecho, me miró, se sonrió, y me dio un beso en los labios, me dijo:

-“siento haberme quedado dormida, pero es que estaba molida”. -No pasa nada yo también estaba muy cansado. -¿Nos levantamos a desayunar? -Dirás más bien a comer porque son ya las dos de la tarde. -¡Jo que tarde! Nos levantamos, nos medio vestimos y en la cocina vimos una nota que ponía: “nos vamos a la playa, comeremos fuera, probablemente vengamos para la hora de la cena”. -Nos han dejado solos ¿qué quieres comer?-Me apetece pizza. Respondí. -De acuerdo comeremos pizza, después ya veremos que hay de postre. Dijo de forma muy sensual.

Comimos, y como estábamos todavía un poco cansados nos volvimos a ir a la cama. Allí me empezó a besar Sonia en los labios, me empezó a meter la lengua, y estuvimos enrollándonos durante bastante tiempo, empecé a acariciar las piernas de Sonia, y ella me correspondió con más caricias, fui subiendo mi mano hasta posarla en su culo, en el tiempo que llevábamos de vacaciones y pese a haberla tenido a tiro nunca le había metido mano ni le había tocado el culo, aproveché y rodeando su cintura subí por su abdomen hasta llevar mi mano a uno de sus pechos escasamente cubierto por el triángulo de la parte superior de su bikini, pronto conseguí que ese minúsculo pedazo de tela dejase libre a su pezón, empecé a pellizcarlo, a sobarlo, a amasar su pecho, dejé de besarla y llevé mi boca a ese maravilloso pezón erecto, lo besé primero, saqué mi lengua y lo lamí en círculos, en cruces, lo mordí despacito, luego más rápido, y luego fuerte, estirando de él hacia mí, seguí succionándolo sin soltarlo con mi mano, y mi otra mano instintivamente la dirigí a su otro pecho, esta vez la tela apenas permaneció milésimas de segundo entre su pecho y mi mano.

pecé a sentir que sus manos me empujaban la cabeza hacia abajo, me dejé llevar, pararon a la altura de su cadera, comprendí lo que quería, así que llevé mis manos a la cintura de su pantalón introduje un dedo de cada mano por cada lado del pantalón se lo bajé, se lo quité, le abrí un poquito las piernas, le besé su pubis a través de su bikini, se lo retiré a un lado y le empecé a besar su ingle izquierda, ella retiró sus manos de mi cabeza las puso en el borde de su braguita del bikini, levantó su cadera y bajó sus bragas hasta sus tobillos, con un movimiento de su pierna derecha, las braguitas volaron, me volvió a coger la cabeza, la dirigió a su entrepierna, y susurró:

“Venga hazlo”, supe lo que quería, así que saqué mi lengua y empecé a recorrer con ella las inmediaciones de su vagina, primero las ingles, luego recorrí de arriba abajo su rajita, me centré en su clítoris, y lo lamí en círculos, empezaron a recorrer el cuerpo de Sonia unos leves temblores, esos leves temblores se fueron enfureciendo, hasta estallar en un espasmo reflejado en una contracción muscular y una presión de sus manos sobre mi cabeza hacia su coñito, ni un grito, ni un gemido, solo una serie de inspiraciones y exhalaciones cada vez más fuertes, daban a conocer un orgasmo, se relajó, y casi rota de placer, articularon sus labios un: “¡sigue!”, yo lo hice gustoso, retiré mi lengua de su clítoris y fui bajando hasta su vagina, allí mi lengua saboreó sus flujos, recorrió la entrada, y la penetró a modo de pene, se inició un mete saca de lengua que pronto hizo recobrar las fuerzas y volver a agarrarme la cabeza con sus manos, durante un momento pensé en desnudarme y penetrarla allí mismo, pero recordé que era virgen así que separé mi cabeza de su vagina, y la pregunté:

-“¿Quieres que hagamos el amor, cariño?” Ella dudó un poco, y contestó muy bajito: -“Vale, pero ponte un preservativo.”

Me acerqué al armario mientras me iba desnudando, fui a mi maleta, y de un bolsillo lateral saqué un paquete, cogí uno lo abrí, y la pregunté: “¿Quieres ponérmelo tú?” Ella respondió: “no se como se pone, mejor te lo pones tú y ya me enseñarás en otro momento, pero “¿a que esperas?” “A nada” respondí, sin pensármelo cogí mi pene, lo dirigí a la entrada de su vagina, posé mi punta sobre su entrada, y con un leve, pero constante movimiento de pelvis lo introduje sin esfuerzo alguno dentro de ella, se agarró a mis brazos, y según fui introduciendo mi pene fue apretando más y más fuerte, pero no dijo ni una palabra, ni una sola queja. ¿Le estaría doliendo?, fue cuando empecé a retirar mi pene para empezar el mete-saca, cuando entonces me dijo:

-“Espera un poco dentro de mí, que me acostumbre”. -No te preocupes, no la iba a sacar, solo iba a retirarla un poco para volver a meterla, ¿Te está doliendo? -Un poco, pero no tanto como me esperaba. -No te preocupes ya verás como no es nada. -Venga empieza si quieres.

Así lo hice, poco a poco fui retirando mi pene para después volverlo a introducir igualmente de despacio. Poco a poco pude ir acelerando el ritmo, y según fui haciéndolo, empecé a escuchar unos leves sonidos procedentes de Sonia, por fin la escuchaba gemir, cada vez se fueron acrecentando esos gemidos, casi a la vez que yo aceleraba el movimiento de la cadera, pronto empecé a sentír una gran presión en la base de mi glande, y como fluía a través de mi pene el semen que se iba acumulando justo debajo del glande, estaba a punto de explotar, justo cuando estaba sintiendo esto, noté como la presión sobre mi pene fue a más…

Sonia se estaba corriendo y sus gemidos habían pasado a ser gritos, con la presión de sus paredes vaginales, mis sensaciones al meter y sacar mi pene de dentro suyo se intensificaron, hasta hacerme alcanzar el éxtasis estallando en un orgasmo, mi pene eyaculó en cinco ráfagas a cual más potente, y luego en dos pequeñas casi sin fuerza, el orgasmo fue impresionante, pero el de Sonia fue increíble. Después de sacar mi pene, caí rendido a su lado, ella estaba extasiada, con una sonrisa increíble, la pregunté:

-¿Te ha gustado? -Si mucho. -¿Te ha dolido? -Sólo al principio. -¿Y después? -No después solo he sentido placer. Por cierto ¿He sangrado? -dijo mientras se llevaba la mano a la entrepierna. -No parece que no lo has hecho -dije después de ver su mano limpia. -Pero a mí me habían dicho que iba a sangrar. -Pues ya ves no lo has hecho, y apenas te ha dolido, y has tenido varios orgasmos. -Si -dijo sonriendo. -Ven acurrúcate. -¿Vas a querer ser mi novio? ¿O solo has hecho el amor conmigo para tirarte a una más? -Claro que querré ser tu novio, es más llevo varios días desvariando por ti, desde que nos empezaron a dejar solos, lo que pasa es que no me he atrevido a decir ni a hacer nada por miedo a tu rechazo, a la reacción de tu hermana, además también me daba miedo la diferencia de edad. -¿Pero ya no te importan esas cosas? -No, ya no, ahora me importas tú.

Nos quedamos acurrucados en la cama durante toda la tarde, a eso de las ocho y media regresaron José y Laura, cuando los escuchamos, nos vestimos rápidamente, salimos a recibirlos, les preguntamos que dónde habían estado, que habían comido, y esas cosas, Laura nos preguntó que qué habíamos estado haciendo durante todo el día, que si habíamos ido a la playa, que si habíamos estado en la piscina… Nos dijeron que si íbamos a salir esta noche, contestamos Sonia y yo al unísono, que si.

-Parecéis novios. -Dijo José.- -Bueno tal vez deberías saber… -empezó a decir Sonia. -…que somos novios. -concluí yo- -¿Cómo? -preguntó entre sorprendida e inquieta Laura. -No te preocupes yo quiero a Fran y él me quiere a mí. -Es verdad. -dije yo. -Bueno ¿y qué tiene de malo? -preguntó José. -No, nada, ni tiene nada de malo es solo que me he sorprendido. -Bueno que sepáis que nosotros también somos novios y además nos vamos a duchar. -zanjó José cogiendo de la mano a Laura y llevándosela al baño.

Esa noche salimos otra vez a la misma discoteca, Sonia se puso guapísima, como una auténtica princesa, pero esta vez no se subió al pódium en ningún momento, estuvo conmigo sentada en el piso de arriba en una mesa, y estuvimos enrollándonos, besándonos, acariciándonos y abrazándonos, Laura y José se perdieron esa noche por la discoteca, igual que el resto de las vacaciones que cada pareja estuvo a su bola. Yo no podía creer que estuviese saliendo con una auténtica diosa, y que encima hubiese sido yo quien la desvirgase, y que encima día a día me estuviese demostrando que me quería y me amaba. Cuando volvimos a Madrid, seguimos igual, e incluso ese verano Sonia y Laura consiguieron quedarse en Madrid y no irse con sus padres de vacaciones. Desde entonces Sonia y yo hemos sido novios y felices juntos, a José se le pasaron todos los cabreos, y supongo que debió aprender a tratar a las mujeres, si Laura estaba siendo su maestra lo estaría aprendiendo muy bien. Y esto es todo.

Autor: PJ100llaloves

Me gusta / No me gusta