La primera vez que me pusieron los cuernos

Era la tercera polla del día que me follaba y tenía ganas de follar más. Me folló y tuve no sé cuantos orgasmos pues el cabrón aparte de saber follar tenía una buena polla, me la metía y sacaba casi toda y la verdad es que la sentía llegar hasta el fondo de mi coño mientras me apretaba las tetas y me besaba en la nuca, de golpe soltó un grito, se paró y me inundó de leche. Se vistió y salió.

Hola a todos, soy Diego de Sevilla. Os voy a contar una historia que me contó Ana tal y como me la contó de cuando éramos novios y que me puso a mil, me ha contado más, pero siempre pensé que eran fantasías, hasta hace muy poco no tenía pruebas de que era tan puta y le gustase tanto follar, creía que era sólo conmigo, pero ahora sé que son ciertas ya que no sólo es conmigo sino que la pillé con otro y luego delante de mí también lo ha hecho. Todo empezó cuando yo encontré mi primer trabajo y me dieron un coche de la empresa nunca había tenido coche antes y cuando quería algo con Ana lo teníamos que hacer en el portal o en casa de algún amigo si no estaban sus padres o en algún hotel ya que en su casa o la mía no me gustaba por si nos pillaban.

El primer fin de semana que pudimos le dije que nos iríamos a ver Extremadura y los pueblos cercanos que hay muchas ruinas y monumentos que a ella le gustan ya que estudió historia del arte en la facultad, pero a mí me aburren. Bueno no me enrollo más, el sábado por la mañana cogimos el coche temprano y nos fuimos de viaje, era julio y hacía un calor infernal, ella llevaba el mapa y me iba indicando por unas carreteras secundarias para ver unas ruinas romanas, no diré pueblos por si las terceras personas que aparecen tienen problemas, el caso es que el coche empezó a fallar y daba tirones, paré en el pueblo siguiente y me dijeron que allí no había mecánico que continuásemos hasta el siguiente pueblo y preguntásemos al de la gasolinera que era el que podía arreglarlos por allí.

Llegamos miró el coche y nos dijo creo que es el carburador que está sucio veré si lo puedo arreglar, pero primero vamos al bar a tomar algo que estoy muerto de sed. Entramos y el bar era algo de película era un barucho de pueblo sin casi luz con unas ocho o diez mesas y bastante sucio había gente jugando a las cartas que se volvieron y se quedaron mirando a mi novia de arriba abajo, ella llevaba un mono corto de flores bastante ligero y escotado pues hacía mucho calor. Nos sentamos y pedimos unas cervezas y nos trajeron unas tapas también.

Cuando llevábamos dos cervezas se acercó un tipo pequeño con los ojos saltones, se presentó y nos comentó que era el que más chistes sabía del mundo, el mecánico le dijo que se sentase y nos contase algún chiste, así lo hizo y tras otras dos cervezas el mecánico dijo que iba a arreglar el coche, se marchó y el de los ojos de pez se quedó allí contando chistes y nosotros riéndonos a carcajadas pues era muy bueno. Se acercaron dos más, un abuelo de cerca de 60 años y un chaval de unos 20 años con la cara llena de granos y bastante feo, se presentaron y se sentaron a la mesa. Después de otras dos cervezas yo no aguantaba más y pregunté por el servicio, el abuelo se levantó y dijo te acompaño yo que está en la trastienda y la puerta no se abre bien y de paso voy yo también.

Me acompañó detrás, encendió unos fluorescentes que llenaban el techo y abrió una puerta de madera como las del oeste toda vieja y muy deteriorada, entré, cerré y me quedé muda pues aunque no estaba muy sucio y había una ducha, al girarme vi que la puerta se quedaba a medio metro del suelo y que las tablas no ajustaban por lo que se veía al viejo allí fuera esperando y mirándome por las rendijas. No sé si por la papa que llevaba o porque me estaba meando encima, el caso es que me desabroché el mono, me bajé las bragas y me puse a mear, vi como se acercaba el viejo y ponía el ojo en una de las rendijas, yo estaba medio agachada y seguro que me estaba viendo todo el coño y las tetas ya que el sujetador era blanco y muy transparente y con el sudor lo llevaba pegado y se transparentaban mucho mis pezones.

Terminé y cuando me lo iba a subir me dijo que no podía aguantar más y que iba a entrar. Le dije que había terminado y salía enseguida, pero empujó la puerta que se abrió pues el pestillo no cerraba bien y entró, intenté subirme las bragas como pude, él se acercó al wáter y dijo lo siento, pero no aguanto, iba a gritar cuando se bajó el pantalón y el calzoncillo y sacó una polla enorme y toda tiesa, yo me quedé como hipnotizada mirándola y él dijo, vaya como me has puesto no sé si podré mear mira tú a ver si la puedes bajar antes era durísima, pero con los años no tanto. Cogió mi mano y se la puso en la polla intenté bajarla ¿Qué puedes bajarla? No dije con la cabeza, yo seguía hipnotizada y empecé a masturbarlo, cada vez estaba más dura él se giró, metió una mano entre mis bragas y me metió un dedo en el coño que estaba mojadísimo, lo tienes todo meado guarra, pero a mí no me importa, empezó a masturbarme y con el dedo gordo me acariciaba el clítoris mientras yo seguía haciéndole una paja a él.

Me sacó una teta al aire y empezó a chuparla yo no pude aguantar más y me corrí pegando unos gritos que tuvo que taparme la boca con la otra mano. Cuando terminé me puso de rodillas y dijo a chupar guapa, la acercó a mi boca y yo pensé que tan gorda no cabía, pero la verdad es que si se la chupé hasta casi la mitad que era lo que me cabía dentro y la sacaba y metía como si me estuviese follando hasta que se corrió dentro de mi boca, intenté apartarme, pero me cogió la cabeza y casi me ahoga con su leche que se salía por los lados de mi boca y me goteaba sobre las tetas.

Luego se sentó en el wáter y me puso sobre él en cuclillas empezó a empujar y noté como se abría mi coño y me dolía un poco, pero tenía tantas ganas de meterme esa polla a ver si cabía que me mordí la mano para no gritar y dejé que me follase, al principio no la metía toda, pero cuando notó que me corría empujó hacia abajo y me la clavó entera, solté unos gemidos de placer de lo que me estaba gustando, giré un poco la cara y le metí la lengua en su boca entre el placer de su polla y lo asqueroso de besar a un hombre tan mayor, tuve el mayor orgasmo de mi vida hasta ese momento.

Volvimos al bar y Diego estaba con una copa de aguardiente en la mano, me senté a su lado y le dije que haces, él dijo me han invitado, por cierto como sigamos mucho rato aquí me voy a coger una buena con tanta cerveza y él dijo yo ya la llevo, pero lo estoy pasando muy bien. ¿Cómo es que has tardado tanto me dijo? Es que me estaba meando un montón, seguimos así un rato y fue él a mear, entonces me dijo el que tenía cara de pez, te lo estas pasando bien y contesté que sí. Se rió y dijo pues luego me tendrás que pagar y me guiñó un ojo señalando con la cabeza hacia la parte trasera del bar y todos se rieron. Yo no dije nada, pero empecé a sentir un calor por lo bajo, él lo notó, acercó la mano por debajo de la mesa y empezó a acariciar mis piernas.

Cuando regresó Diego quitó la mano rápidamente y se sentó a mi lado y le dijo a Diego ponte enfrente que el que te voy a contar es para ver la cara, empezó a contar otro chiste con gestos y mientras todos reían empezó a meter la mano, primero sólo me acariciaba el muslo, pero al ver que yo no decía nada siguió subiendo y empezó a tocar mi coño por encima de las bragas, luego las apartó y me metió primero un dedo y luego dos, yo no paraba de retorcerme y cerraba los ojos de gusto, me estaba poniendo cachondísima de lo bien que me masturbaba, cuando me corrí estaba empapada, notaba como me chorreaba el coño y además estaba muy sudada, miré mi mono y los pezones se marcaban muchísimo. Miré a Diego que no se había enterado de nada, me levanté y dije que tenía que ir otra vez al baño, Diego me dijo te acompaño y el chaval más joven dijo no hace falta, yo también necesito descargar, si quieres yo la acompaño.

Se vino conmigo, abrió la puerta y dijo pasa tu primero. Entré y empecé a refrescarme un poco la cara, este no esperó más, empujó la puerta y me dijo he visto lo que te estaban haciendo por debajo de la mesa y tú lo que necesitas para el calor no es agua, se desabrochó rápidamente el pantalón y sacó la polla más torcida que he visto nunca. Me agaché, se la chupé hasta que vi que se iba a correr y entonces me desnudé del todo y le dije fóllame por favor, no puedo más. Me subió al lavabo y empezó a clavármela como un poseso con unas culeadas rapidísimas, no tardé nada en tener el primer orgasmo y él siguió follándome y mordiéndome las tetas hasta que volví a correrme y él también. Fue un polvo increíble no sé si por lo torcida que la tenía o por las ganas que tenía de polla. Me vestí y salimos, nada más sentarme el de los ojos de pez se acercó y me dijo al oído, el próximo soy yo y te vas a enterar, la tengo como una piedra y cogiendo mi mano la puso encima de su bulto.

Como mi marido estaba bastante en pedo le dije que si salíamos a que nos diera un poco el aire y a ver como estaba el coche, salimos y nos dijo el del taller que hasta la tarde nada. Volvimos al bar y el de los ojos de pez no estaba. El viejo empezó a contar una historia, le dije a Diego que estaba empapada de sudor que iba al coche por mis cosas y me iba a pegar una ducha. Cuando me estaba duchando oí la puerta y me giré, era el de los ojos de pez, me miró de arriba abajo y dijo cierra el agua que ya estoy bastante mojado.

Se sacó la polla del pantalón y me dijo agáchate y apoya las manos contra la pared, pues te la voy a meter toda de golpe hasta que grites so puta, así lo hizo y la verdad es que era como me sentía, era la tercera polla del día que me follaba y yo seguía cachondísima y tenía ganas de follar más.

Me folló y tuve no sé cuantos orgasmos pues el cabrón aparte de saber follar tenía una buena polla, me la metía y sacaba casi toda y la verdad es que la sentía llegar hasta el fondo de mi coño mientras me apretaba las tetas y me besaba en la nuca, de golpe soltó un grito, se paró y me inundó de leche. Se vistió y salió.

Seguí duchándome y al poco oí que llamaban a la puerta, pregunté quién era y era mi marido, le abrí aunque la puerta estaba abierta y me dije yo me voy a duchar también a ver si me despejo. Me desnudo y nos duchamos.

Ana empezó a enjabonarme y al llegar a mi polla me la empezó a masturbar luego yo me puse de rodillas y le comí todo el coño que se que le encanta cuando noté que empezaba a temblar y se corría, la cogí del culo y apreté contra mi cara para que no se escapase con el agua hasta que se corrió, después la subí encima de mí y me la follé contra la pared, estaba cachondísima, mi polla se resbalaba de lo mojado que tenía el coño, cada vez le daba más fuerte y ella no paraba de gritar y arañarme le dije sí que estabas cachonda, claro después del tiempo que llevamos sin follar…

Seguimos follando hasta corrernos y luego nos vestimos y salimos, la gente del bar se reía y el de los ojos de pez me dijo vaya suerte tienes desde aquí la oíamos gritar, tienes que tener una buena polla para tanta hembra sino te los pondrá y se echaron a reír. Ahora sé por qué.

Autor: ddiaz

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Algunas experiencias de mi mujer

Empezó a comerle el coño y el culo, Ana se corrió enseguida pues es muy caliente y después de que el negro se dio cuenta que estaba a punto de llegar al segundo orgasmo, la bajó de la barra, la puso de espaldas y se la metió por el culo, mi mujer dice que empezó a gritar y que casi se desmaya, pero al poco tiempo le empezó a subir un calor increíble y que tuvo dos orgasmos seguidos.

Hola me llamo Diego soy de Sevilla y os quiero contar algunas experiencias mías y de mi mujer aunque hoy empezaré por ella.

Los que hayan venido por Sevilla sabréis que la gente aquí es muy religiosa y el sexo es una cosa tabú de la que no se suele ni hablar por eso os cuento esta experiencia en público y porque me pone caliente contarlo. Ana que así se llama mi mujer es morena, mide 1,62 y tiene un par de tetas muy bien puestas, pero lo mejor es su culo, cada vez que salimos a pasear todos los hombres se lo miran y como lo sabe va siempre con tanga, pantalones muy finos, súper apretados y unos escotes de infarto para que se le vea mejor.

Es una mujer muy caliente tenemos relaciones con otras personas y cuando volvemos a casa nos las contamos para ponernos cachondos y follar como locos, pero hasta la fecha nunca me ha dejado follármela por el culo por eso os envió esta carta para que cuando la leáis me digáis que os parece. Hace unos meses se fue de despedida de soltera de una amiga que se prepara las oposiciones con ella y cuando volvió me despertó chupándome la polla y cuando me la puso dura me dijo que me la follase mientras me contaba lo que había pasado, nunca la había visto tan cachonda. Me contó que habían cenado y después se fueron al Pub de una amiga a tomar unas copas. Estaba cerrado y sólo para ellas, un hombre era un camarero y todos los demás tías.

Se pusieron a bailar y a beber y a eso de las 3 que ya estaban todas pasadas de copas, por no decir demasiado, llegó el stripper, ella me dijo que no sabía que habían alquilado un boy, pero cuando vio al pedazo de negro bailando se mojó todas las bragas y empezó a gritarle burradas. Una chavala que estaba a su lado le dijo pues si te gusta como baila espera a verlo en pelotas que te se van a salir los ojos, mi mujer le preguntó que si lo conocía y esta le dijo que ella y sus amigas eran las que lo habían contratado, que hicieron su despedida con él y me encantó, solo me faltó follármelo, pero como hoy se me ponga a tiro me lo follo.

Continuó él bailando y desnudándose y cuando sólo le quedaban los pantalones hizo que la novia se sentase en una silla en el centro del Pub y todas las amigas se pusieron alrededor, le vendó los ojos e hizo que le desabrochase los pantalones primero, luego el calzoncillo y se quedó con un tanga, cogió las manos de la novia y las puso en su culo mientras le acercaba aquel enorme bulto a la cara, la chavala que estaba al lado de mi mujer le dijo eso a mí me lo hizo y yo me corté, pero si me lo hace ahora se la como toda.

Cuando se volvió a mirar, otra vez la novia le estaba bajando el tanga con la boca y al hacerlo la polla del negro salió disparada y mi mujer se quedó asustada dice que le mediría más de 20 cm y eso que no la tenía aún dura y cuando el negro se quitó el tanga se la empezó a pasar por la cara, la novia le dio dos o tres besos en la polla y algún lametón, pero se cortó, él le cogió la mano y se la puso en la polla para que lo masturbase hasta que se le puso dura, le subió la falda y empezó a darle puntas con la polla en el coño, pero por encima del tanga y cuando él vio que ella se ponía a gemir y estaba ya muy mojada se levantó, se puso a bailar en pelotas y a refregarse contra todas las tías que pillaba.

Cuando le tocó a mi mujer dice que se empezó a refregar contra su coño y empezó a bajar las manos por su espalda y le cogió el culo, después le dio la vuelta y se puso a su espalda y le susurró al oído tienes el culo más bonito que he visto nunca, me encantaría follármelo, yo solo bailo, pero a ti te haría de todo, se giró y se puso a bailar con la chavala que ya lo conocía esta le cogió enseguida la polla y empezó a masturbarlo, este hizo ademán de pararla, pero mi mujer se acercó le cogió una mano y la llevó a su culo, el negro se quedó mirando y mientras la otra chavala se la empezó a chupar Ana empezó a morreárselo y el negro enseguida se puso todo cachondo y empezó a sobarle el culo.

El resto de mujeres les hicieron un corro y en cuanto el negro estuvo todo empalmado empezó a desnudar a Ana, la dejó en pelotas, la cogió en brazos y la tumbó sobre la barra, empezó a comerle el coño y el culo, Ana se corrió enseguida pues ya os he dicho que es muy caliente y después de que el negro se dio cuenta que estaba a punto de llegar al segundo orgasmo, la bajó de la barra, la puso de espaldas y se la metió por el culo, mi mujer dice que empezó a gritar y que casi se desmaya, pero al poco tiempo le empezó a subir un calor increíble y que tuvo dos orgasmos seguidos, pero no como los de siempre sino mucho más fuertes. El negro se corrió y cuando se la sacó se encontró con la boca de la otra chavala que enseguida empezó a chupársela.

Ana se levantó se vistió y se quedó presenciando el espectáculo algunas de las chavalas se estaban acercando y sobando al boy mientras que otras se reían sentadas en las mesas, como mi mujer sólo conocía a la novia y a dos compañeras a parte de su amiga la dueña del Pub, se acercó a ellas y les pidió que no contaran nada que estaba muy borracha y que había perdido el control, estas le dijeron que bien, pero que ella lo mismo, pues una se levantó en ese momento y se fue por el negro, quitó a la que se la estaba chupando, se subió la minifalda y le dijo fóllame o me muero, el negro la levantó, la tumbó en el suelo y se la clavó toda, empezó a follarla dando unas sacudidas muy fuertes y gritando os follaré a todas, desnudaros y tumbaros en el suelo, las que quisieron se desnudaron y se pusieron al lado, el boy empezó a salir de un coño y a entrar en otro, alguna se puso de culo y también se la metía, algunas chavalas empezaron a masturbarse y otras se corrían con sólo notar ese pedazo de polla que las follaba.

Ana se puso otra vez caliente y decidió ir a refrescarse ya que con tanta chavala pensó que no le llegaría el turno o que el boy caería rendido, cuando entró en el baño y se estaba echando agua en la cara vio en el espejo que detrás estaba el camarero se volvió y este le dijo desde que te conozco siempre he querido follarme ese culo así que quítate esos pantalones que no aguanto más y sacando su polla se acerca a ella y empezó a meterle mano. Mi mujer le dijo que nunca hasta ese día lo había hecho por ahí y que estaba dolorida a lo que este le contestó pues empieza a chupar, ella se la empezó a mamar y cuando el camarero estuvo preparado le dio la vuelta y se la clavó por el culo por segunda vez en una noche.

Después de que este se corriese le dijo: sigo caliente así que me la vas a chupar otra vez que ahora me voy a follar ese coñito. Ana se puso en cuclillas y empezó a pasar su lengua despacio por la polla del camarero y luego la fue introduciendo en su garganta mientras notaba como se hinchaba, es toda una experta y no tardó nada en ver como el camarero estaba listo otra vez, este la metió en el wáter y sentándose la hizo ponerse encima y se la empezó a meter mientras le mordía las tetas, Ana no tardó en correrse y tras varios orgasmos él también, terminaron y salieron.

En el Pub seguía la juerga, pero mi mujer prefirió venirse a casa y terminarla conmigo, aunque no me dejó follármela por el culo y de hecho aún no he podido pues después de esta experiencia tuvo que ir al médico, ya que el negro la tenía tan grande que le hizo un desgarro y ahora tiene miedo y yo estoy loco por follármela por el culo. Eso sí, esa mañana cuando llegó follamos como locos.

Espero que os guste tanto como a mí ese día y si queréis darme vuestra opinión para convencerla de que me deje ese agujerito o lo que os parezca gracias.

Autor: Diego

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Mi papá y yo

Empezó con el mete-saca, inició lento pero cada vez si iba haciendo más rápido, en momentos me masturbaba con una mano y me daba una nalgada que yo recibía con todo placer, me corrí una vez más, por lógica apreté mi ano al venirme, no sé que haya sentido él pero gimió de una manera impresionante, aceleró sus movimientos y se vino, sentí como toda su leche recorría mi interior.

Hola amigos, tengo poco de conocer su página, aproximadamente dos semanas y me pareció algo magnífico. Su página me animó a contarles algo que a nadie se lo he dicho, probablemente por pena o los prejuicios sociales, no lo sé…

Mi nombre es Diego, tengo 22 años y vivo en México, en “la ciudad más grande del mundo”, el Distrito Federal; mido 1.65, soy un poco delgado aunque tengo brazos y piernas muy grandes gracias a la natación, lampiño, de piel apiñonada, y mi “amiguito” mide 15 cm., no es muy grueso pero tampoco muy delgado, sobra decir que soy gay desde que tengo memoria.

Esto que les contaré pasó hace dos años durante las vacaciones de verano, fue algo muy raro, pero lo más excitante que me ha ocurrido en mi vida.

En ese entonces yo tenía 19 años, mi mamá decidió llevar a mis abuelos a la playa ese verano, mi hermano (que tiene un amigo del cual les platicaré después) se fue con ellos. Mi papá y yo por cuestiones de trabajo y escuela estaríamos de jueves a domingo solos en la casa, mi papá en ese entonces tenía 46 años, es un hombre moreno, no muy peludo, mide 1.75aprox., aun conserva un buen cuerpo debido al ejercicio que ha realizado desde joven, pero como todo señor se le ha hecho algo de pancita, y su verga es unos centímetros más grande que la mía y más gruesa.

El día jueves todo transcurrió con normalidad yo fui a la escuela, regresé a casa por la tarde, en la noche llegó mi papá de trabajar, cenamos, dormimos y al otro día lo mismo… o eso pensé que pasaría, ese viernes conocí a un chico el cual llevé a mi casa, nos dimos una mamada de aquellas, pero ninguno de los dos se vino. Después de eso yo me quedé súper caliente, no sabía cómo quitarme esa calentura. Para cuando llegó mi papá en la noche yo ya tenía mi ropa de dormir (unos bóxers muy aguados y una playera delgada sin mangas). Él había rentado algunas películas en el video-club, películas aptas para “dos hombres solos” según él.

Eran dos películas de cierto toque “erótico”, en una escena dos chicos se besaban el pecho y se tocaban de manera muy sugestiva, mi pene no tardó en reaccionar debido a la excitación que guardaba desde la tarde. No sabía donde esconder la erección que ya se notaba, solamente se me ocurrió poner mis manos sobre mi paquete que ya palpitaba de tanta excitación; mi papá sólo dijo:

– ¿Quién se puede excitar con esas actuaciones tan pésimas?

Conforme pasó el tiempo mi erección bajó, algo contrario que pasó con mi excitación que era más grande. Después de la sesión de cine en casa nos dispusimos a dormir; pero alrededor de las dos de la mañana yo no podía dormir, mi excitación era demasiada, me levanté de mi cama para ir al baño y hacer lo mío cuando en la sala vi algo que nunca imaginé ver… era mi papá en de espaldas a mí en medio de la oscuridad sentado en el sillón masturbándose de una manera increíble, inmediatamente tuve una erección, mi pene estaba como una piedra; no aguanté más, me metí al baño y empecé a masturbarme, tenía los ojos cerrados y sólo tenía una imagen en mi cabeza: mi papá masturbándose.

Mi calentura era tanta que mis movimientos se hicieron más rápidos, no pasó ni un minuto cuando me vine y oh sorpresa!, me estaba viniendo cuando la puerta del baño se abre y mi papá me vio y solamente dijo… “ya duérmete que es tarde”, perdí mi erección en fracción de segundos, en ese momento fue más mi pudor que mi calentura.

Al otro día mi papá me despertó y me dijo que lo acompañara a comprar pintura y pintar mi cuarto (el cual comparto con mi hermano), durante el camino él no dijo nada, de regreso de comprar la pintura me dijo:

– No sabía que te masturbabas. Me quedé helado y sólo le dije: “sí”

Hubo otro silencio hasta llegar a la casa, empezamos a sacar las cosas del cuarto y antes de pintar nos pusimos ropa la cual no hubiera problema en que se pintara, yo me puse un pants, una playera vieja y unas sandalias, mi papá traía un short, una playera sin mangas y tenis; el short permitía ver su bulto además dejaba ver que no traía ropa interior. Ya como a las 10 de la noche habíamos terminado de pintar, como la pintura no secaba todavía mi papá sugirió que durmiera con él.

Para dormir yo me quité en pants y la playera ya que esa era una noche calurosa, únicamente dormiría con mis bóxers, cuál sería mi sorpresa cuando mi papá se quitó todo, me miró y me dijo:

-No te molesta ¿verdad? -No (le respondí) -Es que con estos calores uno ya no sabe que hacer (me dijo)

Apagó la luz y la habitación se quedó silenciosa… hasta que mi papá me dijo:

-¿Ya duermes?-No (le respondí)-Me sorprendió verte masturbándote anoche, nunca me imaginé que vería a mi hijito haciendo eso…-Y yo nunca imaginé que me fueras a ver…

Se volvió a hacer un silencio incómodo hasta que volvió a tocar el tema, pero ahora de una forma inesperada:

-Yo también me masturbaba cuando tenía tu edad… y aún lo hago…

Yo me puse de piedra, literalmente lo hice, mi verga se erectó en ese mismo instante.

-Anoche lo hice en el sillón y fue incómodo… (Volvió a decir mi padre), tengo unas ganas de hacerlo…

Estando acostado boca arriba volteé a ver de reojo a mi papá y se estaba tocando su bulto, se veía en medio de la oscuridad como su mano recorría su bulto debajo de la sábana.

-Yo también (le dije), y que sugieres? (le pregunté) -Te parece si lo hacemos aquí? -¿Juntos? (le pregunté) -Si, ¿porque no?, no tiene nada de malo, padre e hijo deben experimentar cosas ¿no?, y más si es sobre tu sexualidad.

Aun no le contestaba si o no cuando mi papá quitó las sábanas de la cama y mostró su verga, prendió la lámpara del buró y la vi, era grande, gruesa y palpitaba; mis bóxers no podían ocultar mi erección, mi papá dijo:

-Anda déjalo salir, se ve que ya no puede más…

Me quité el bóxer y mi pene salió, ya tenía algunas gotas de líquido pre-seminal en la punta.

-Ya ves, está que revienta (dijo mi papá), pues empecemos…

El simple hecho de ver como mi papá frotaba su verga era más que suficiente para que automáticamente yo empezara a hacer lo mismo. Cerré mis ojos y sólo pensaba en lo que estaba ocurriendo a mi lado, de pronto sentí la mano de mi papá en mi pecho que se deslizó hasta mi abdomen y se detuvo en mis pelos púbicos y mi papá susurró a mi oído: “te ayudo”, en cuanto terminó de decir eso, tomó mi verga y empezó con un sube y baja suave pero firme a la vez, esas sensación hizo que no aguantara más y me vine.

-Muy bien, ¡ese es mi hijo! (dijo mi padre), ahora me toca a mi, pero me tendrás que ayudar…

Me tomó de la cabeza y me dirigió hacia su palo que ya estaba a punto de estallar, inmediatamente se la empecé a mamar, mi papá sólo gemía con fuerza… eso me puso al cien y nuevamente tuve otra erección… de repente sentí una explosión caliente dentro de mi boca además de un sabor agridulce… era el semen de mi papá. Mi papá me tomó de la cabeza y me besó, mezclamos semen y saliva en ese caluroso beso.

Nos recostamos en la cama y pensé que todo terminaría ahí pero no, yo me había recostado boca abajo (accidentalmente o a propósito aun no lo sé), de repente sentí como mi papá empezó a juguetear con uno de sus dedos en la entrada de mi ano “¿quiere entrar?” le pregunté, él sólo sonrió, acercó su cara a mi ano y empezó a darme una lamida que nunca olvidaré; yo gemía y apretaba la almohada con los dientes de la emoción, entonces él levantó mis caderas y puso la punta de su palo en la entrada de mi ano, y me preguntó:

-¿Estás seguro? -Sí, (le contesté), quiero sentirte, quiero saber que se siente tener dentro la verga que me creó.

Él sólo rió un poco y dejó que entrara toda de un golpe, obviamente grité de dolor, pero al mismo tiempo de excitación, y empezó con el mete-saca, inició lento pero cada vez si iba haciendo más rápido, me tomaba de las caderas como si estuviera con una mujer, no decía nada, sólo respiraba muy fuerte, en momentos me masturbaba con una mano, y de vez en cuando me daba una nalgada, la cual yo recibía con todo placer.

Después de unos minutos, cuando me masturbaba, me corrí una vez más, por lógica apreté mi ano al venirme, no sé que haya sentido él pero gimió de una manera impresionante, aceleró sus movimientos y se vino, sentí como toda su leche recorría mi interior.

Se separó de mí y me dijo que se daría un baño y que yo debería hacer lo mismo, durante el baño sólo hubo cierto toqueteo y a veces me metía dos dedos en mi ano, el cual aún estaba sensible por aquella cogida. Después del baño nos fuimos a dormir.

Al otro día, ordenamos el cuarto ya secada la pintura y esperamos a que mi mamá llegara. Nunca hemos hablado de lo que pasó y hasta la fecha no se ha repetido.

Autor: Diego

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Diego con su hija la monja Vanesa

Apoyando mi pene en su vagina la comencé a taladrar, su coño se resistía ya que era virgen, hice más fuerza y logré penetrarla; comencé a meter y sacar mi pene, mis huevos golpeaban contra sus nalgas, por su pierna corría un hilo de sangre que llegaba hasta su rodilla, luego descargué mis huevos en su cueva de placer celestial, llenándola con mi semilla, lo que ayudó a que ella llegase al orgasmo.

Un día fui a un monasterio a visitar a una hija que decidió ser monja llamada Vanesa que era la consentida de la familia, debido a que necesitaba que le ayudara a pintar unas habitaciones. Me presento soy Diego, de 45 años, piel morena, cabello negro, ojos miel, cuerpo normal, 170 cm de estura. El día era caluroso, llegué contento y estando ya con la brocha en mano en la escalera, aparece de repente mi hija Vanesa, ella tenía unos 22 años, era de cabello negro, piel trigueña, ojos cafés, su estatura 1,68, debajo se le podía notar su hermoso cuerpo.

Cuando inconscientemente me toca los genitales por encima de la ropa, no le presté atención, pensé que había sido un movimiento en falso, pero mi sorpresa fue cuando me apretó de nuevo por sobre el pantalón, me quedé mirándola, ella miraba mi bulto, levantó la vista y algo nerviosa por lo acontecido, me pidió disculpas, tenía vergüenza por ser yo su padre, salió caminando apresuradamente. Me bajé de la escalera, la seguí, encontrándola detrás de un muro, con los ojos cerrados y la falda del hábito levantada tocándose con la mano su vagina velluda.

Me acerqué preguntándole a mi niña consentida si se sentía bien, haciendo como que no me daba cuenta de la situación, rápidamente se acomodó su falda y me dijo que “sí”.  Cuando me di la vuelta para seguir en mi labor, ella me dijo con voz temblorosa que “no” papá, la observé, le indagué que era lo que le pasaba, contándome que estaba confundida, ya que tenía sueños eróticos con hombres maduros, que se veía chupando  un pene, la causa de los mismos, según ella, era porque había entrado al noviciado siendo virgen y que nunca tuvo una relación sexual con un hombre. Diciéndome que se moría de las ganas de sentirse mujer con un macho como yo, sin importar que yo fuera su papá y que la disculpara por sus pensamientos pecaminosos.

Nos metimos en el baño del convento, ahí comencé a besarla, diciéndole que yo la quería mucho y como su padre, haría cualquier cosa para ella estuviera bien, le levanté el hábito, descubrí un cuerpo maravilloso, su pubis estaba desbordado de vellos tupidos y negros, cuando descubrí sus pechos eran redondos con unos pezones grandes y rojizos. Comencé a apretarlos, a chuparlos, rápidamente estaban como dos cañones a punto de dispararse.

En ese momento me bajé el pantalón, dejando asomar mi pene que ya estaba tomando tamaño. Ella lo miró sorprendida ya que nunca había visto el miembro de un macho, menos el de su querido padre, le tomé la mano llevándola hasta él, lo agarró con mucha suavidad, masturbándome cariñosamente. Mi pene llegó a su máximo tamaño, luego le indiqué que se sentara en uno de los inodoros, le tomé la cabeza colocando mi pene en su boca, donde se lo tragó y lo chupó de una forma inexperta, pero agradable, hasta que sentí que ya debía darle de beber mi precioso líquido en su garganta.

Me encontraba tan excitado que la levanté haciéndola sentar encima del lavamanos, le separé las piernas para comenzar a lamer su coño, mi hija Vanesa ya estaba toda mojada, su vagina parecía una gran almeja gigante.

Como estaba bien caliente me acomodé frente a ella, apoyando mi pene en su vagina, ella se aferró fuertemente a mí, la comencé a taladrar, su coño se resistía ya que era virgen, hice un poco más de fuerza y logré penetrarla; el rostro de mi adorable Vanesa marcó un gesto de dolor, el cual contuvo mordiéndose los labios. Comencé el trabajo de meter y sacar mi pene, mis huevos golpeaban contra sus nalgas, por su pierna corría un hilo de sangre que llegaba hasta su rodilla, luego descargué mis huevos en su cueva de placer celestial, llenándola con mi semilla, lo que ayudó a que ella llegase al orgasmo.

Los dos quedamos cansados, con mi pene todavía en su vagina, hasta que nos volvieron las fuerzas. Le di un beso con saliva, diciéndole que cuando quisiera me llamara, que para eso estamos los papás, ya que antes de ser mi hija monja, era mujer y como hembra que es, tenía sus necesidades sexuales y se quería le podría engendrar un bebé fruto de este amor prohibido. Desde ese día tenemos nuestras aventurillas incesto religiosas, hasta pronto mis queridos lectores.

Muchas gracias a esta página por dejarme publicar mi relato, les deseo muchos éxitos y triunfos.

Autor: NarradorErotiko

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Menú, sexo para cuatro

Yo solo veía el culo de Rosy y a mi amiga bramar. Ambos me miraron y sin decir nada se acomodaron uno por detrás y otro por delante, Raúl se acomodó en mi vagina mientras Diego me metía la verga en la boca. Así empezaron a usarme sin contemplaciones, sus acciones eran un tanto salvajes, lo cual yo disfrutaba al máximo, tener dos machos como esos era sensacional. Ahí, me salía lo puta que soy.

Uno de esos días caminaba por la calle de una zona comercial, miraba los aparadores y distraída estaba, cuando una voz femenina me grita al oído ¿Vero?, al voltear gran fue mi sorpresa de encontrar a Rosy, amiga de la infancia y compañera de innumerables travesuras juveniles. El abrazo y los besos obligados ya saben, nos dirigimos a un café y entablamos agradable plática, de nuestras vidas y me dejó saber que se había divorciado hacía dos años y que ahora tenía un novio al que quería mucho. Rosy en sus tempranos treintas igual que yo, era de aspecto bastante agradable, y por lo que portaba se veía que la vida le sonreirá. Pasamos en el café horas recordando viejos tiempos y sin darnos cuenta el tiempo transcurrió hasta llegar la noche.

Su celular sonó resultando ser su novio que inquieto por la tardanza de Rosy le cuestionó dando ella una emocionada explicación de nuestro encuentro, expresándole que aún no habíamos concluido nuestra plática y que porqué no se nos unía. Raúl el novio de Rosy aceptó alcanzarnos al café en que nos encontrábamos. En un pequeño rato llegó y se presentó, era de aspecto varonil, robusto, alto de piel morena y ojos miel más claros de lo común y muy seguro como son muchos en sus cuarentas, divorciado también y en unión libre con mi amiga. La charla se entrelazó entre los tres y así pasamos un buen rato.

Como ahora puedo decir que tengo más experiencia con los hombres, les platicaré que este hombre era decidido y su mirada reflejaba fuego, pues a momentos sentía su mirada sobre mí queriéndome decir quien sabe que, si adiviné que era algo pasional y reflejaba sexo. Para ser sincera su personalidad y sobre todo su mirada me cautivaba, pero no podía dejarme llevar por ningún sentimiento pues era el novio de mi amiga. A tanto que pasó el tiempo que obscureció y atinadamente Raúl nos invitó a cenar y fuimos a un restaurante muy bonito y rico. Raúl, como hombre bien vivido, nos ayudó a ordenar y por supuesto ordenó una botella de buen vino y así la charla transcurrió entre risa y risa y entre copa y copa, y después de beber, creo la tercera botella de vino, empecé a sentir cada vez más insistentemente la mirada de Raúl que ya para entonces hacía comentarios finos, pero halagándome.

Rosy no se si se dio cuenta en ese momento, pero me sentía por un lado preocupada por ella y por el otro realmente halagada. A tantas copas de vi conversación la sostuvo fuera de la mesa y cuando regresó solo dijo: ¡Listo¡ Diego nos alcanzará en el bar. Rosy inmediatamente me codeó y susurró a mi oído, que suertuda eres, Diego es un mangazo y pues acepté por la curiosidad y además tontamente pensé que Raúl quería me divirtiera con Diego. No fue sino hasta que llegó Diego que caí en cuenta del plan de Raúl.

Diego que ciertamente era muy atractivo se unió a nosotros y Raúl poco a poco fue encaminando la plática para que Rosy platicara con Diego y Raúl tener más libertad de acapararme. Después Raúl me confesó que se había, dado cuenta que Diego no le era indiferente a Rosy. Así todos estaban a gusto, Raúl me invitó a bailar y permitió que Diego hiciera lo mismo con Rosy.

La verdad todos llegamos un poco al descaro, pues en un momento dado cada pareja estaba en su mundo olvidándonos mutuamente. No que a mí me asustara nada, ya saben después lo que hago o más bien a lo que me dedico, pero mi preocupación era Rosy. Pero no pasaba nada y el vino es mal consejero, y así nos fuimos adentrando en pláticas más profundas y acercando los cuerpos más y más. Considero que todos alcanzamos un nivel hormonal alto, al mismo tiempo que llegó la hora de cerrar.

Como era de suponerse Raúl no permitió que me retirara e insistió en que fuéramos a su casa, yo solo volteé a ver a Rosy la cual asintió con la cabeza y pues bueno, fuimos a su casa. Al llegar siguieron las copas de vino y creo todos ya estábamos bastante relajados, atinadamente Raúl seleccionó música y adecuó el tono de la luz. Así por un pequeño rato siguió la charla hasta que Diego sugirió jugar a algo, un juego de adultos y empezamos con la botella, ya saben de castigos. Yo estoy tranquila pues a cada suceso miraba a Rosy que siempre asintió con la cabeza.

Y así las cosas se empezaron a tornar más candentes entre preguntas y castigos hubo un entendimiento general. Raúl entonces sugirió después de una breve charla con Rosy en la cocina que cambiáramos de juego ahora sería póquer de prendas. Wuau, mi hormona se disparó. Y así empezamos, cada prenda que me quitaba me excitaba más y más y por fortuna las mujeres empezamos a perder hasta que nos dejaron desnudas. Algo que les platicaré es que cuando me desnudo y alguien no muy conocido me ve, mis pezones se me erectan haciendo ver mis tetas algo más grandes de lo normal.

Habiendo ya llegado a ese nivel y sin tener que apostar volvimos a los castigos y curiosamente también Raúl empezó al igual que Diego a perder hasta que hubieran de estar desnudos como nosotras. La vista de sus miembros era exquisita pues ambos lo tienen largo y grueso y circuncidado, bellos. En un momento Diego dijo bueno ya, dejémonos de tonterías y vamos al grano, se hizo un silencio momentáneo, Raúl de repente se volteó hacia mí y se prendió en un beso profundo posando sus manos en mis senos y empezándome a recorrer el torso y las piernas. Ni tarda ni perezosa respondí a las caricias, de reojo vi que Rosy y Diego se enfrascaban también en un abrazo apasionado.

Raúl recorría con maestría mis senos, mis hombros, bajaba a mis piernas y metía sus manos entre mis muslos hasta llegar a mí ya, mojada vagina. Sus dedos frotaban hábilmente mi clítoris lo que me causaba mucho placer, al grado que abrí mis piernas para permitirle hacer uso de sus dedos a su antojo. Hube de bajar mi mano a su viril y tieso miembro recorriéndolo desde los huevos hasta la punta en augurio a lo que le propinaría más tarde. Raúl, con una mano alcanzó la cabeza de Rosy y la presionó obligando a Rosy a tragar más de la verga de Diego en su rica mamada. Todo esto lo veía de reojo sin desatender ni por un instante la verga de Raúl. Empecé entonces yo también a mamar con fuerza arrancando múltiples gemidos de Raúl que aunados a los chasquidos de su verga en mi boca se unieron en una sinfonía de pasión y sexo. Lo llevé casi a la eyaculación y sentí claramente como su miembro se hinchaba, pero no quería eso yo necesitaba sentirme penetrada.

Me retiré entonces de su verga y apreté fuertemente deteniendo su eyaculación, método que aprendí en mis experiencias de puta, le retuve la pasión sin dejarlo venirse. Suavemente le seguí mamando. Hasta calmarlo. Rosy seguía en su loca mamada, hasta que le grité: ¡Espera! Gocemos a estos machos El espectáculo era increíble dos vergas paradísimas y deseando cogernos. Yo, me levanté, tomé una almohada y me acerqué a la mesa que estaba cerca, tiré esa almohada y me recliné, le ofrecí a Raúl mis nalgas, mi vagina y mi culo. Él ni tardo ni perezoso me montó desde atrás, me acercó su verga y me penetró.

Al principio no atinó a mi vagina, pero había tanto jugo que su verga finalmente encontró mi hoyo. En un instante me dejó ir todo el tamaño de su verga, creándome un placer inigualable, su cabezota se me fue toda, ¡que rico!… pensaba, mientras me penetraba, la dejaba ir toda de golpe y la sacaba lentamente haciéndome sentir todo el tamaño de su miembro. Con sus dos manos alcanzaba cada una de mis tetas frotándolas circularmente y a momentos pellizcando suavemente mis pezones, que para ese momento seguían totalmente erectos por todo el placer que sentía. Yo, con mis brazos extendidos me entregaba a Raúl y lo único que atinaba a hacer era gemir a cada arremetida de ese macho.

Ahhhhhhhh, aaaaaaaaaaahhhhhhhh, mis mismos gemidos me excitaban aún más, y creo que a Raúl también.

Para entonces, Rosy había sido llevada a la recámara y se encontraba tirada de espaldas en la cama, con las piernas totalmente abiertas y recargadas en los hombros de Diego recibiendo todo el miembro de Diego en su alocada cogida. Nuestros gemidos se unían nuevamente en una sinfonía de placer y lujuria. Después de un rato de recibir tanta verga, Raúl me la sacó arrancándome un nuevo ahhhhhhhh, y me tomó de la mano dirigiéndome a la cama, me recostó junto a Rosy, me abrió las piernas, las posó en sus hombros y me dejó ir nuevamente su verga en mi vagina como imitando el acto de su mujer y de su amigo.

Observé como miraba con lujuria desmedida la forma en que Diego se cogía a su mujer lo que causó que su ya gran verga se hinchara aún más. Es riquísimo sentir como la verga de un macho se hincha dentro de ti. En eso Diego dijo: hagámoslas gozar más. Levantó a Rosy y la empinó a la orilla de la cama poseyéndola en posición de perrito, lo que Raúl ni tardo ni perezoso imitó, colocándome en la orilla opuesta de la cama y dejándonos a Rosy y a mí frente a frente.

Bésense putas prueben lo hermoso que son las mujeres, Rosy y yo sin pensarlo ni un segundo unimos nuestras bocas en un beso apasionado. Raúl entonces dijo: si que se besen, pero que prueben ambas el sabor de nuestras vergas. Y entonces ambos se sentaron en la orilla de la cama y nos hincaron para que les mamáramos sus jugosas vergas. Cuando hubimos de llenar nuestras bocas con los jugos lubricantes de sus vergas, nuevamente nos volvieron a si sentando en la verga exclamando grandes ahhhsss, por el dolor que le causaba la verga de Diego al ser penetrada por el culo. Mientras veíamos como Diego le hundía la verga a Rosy frente a ellos estábamos Raúl y yo tocándonos.

Cuando Rosy pudo aceptar la vergota de Diego, él teniéndola bien sentada tomó sus piernas y las abrió frente a Raúl, diciéndole, cúmplele la fantasía a la puta de tu mujer. Raúl entonces acercó su verga e inició la penetración en la vagina de mi amiga. Rosy casi se convulsionaba por el placer que le causaban las dos vergotas. Sus ojos a momentos se ponían en blanco y sus gemidos se volvieron gritos diciendo que quería más y más que no pararan. Yo veía como Rosy se venía en orgasmos uno tras otro, mientras que yo parada detrás de Raúl lo empujaba para que llegara lo más profundo dentro de Rosy. Diego se movía en un mete y saca al igual que Raúl, Rosy tenía orgasmo tras orgasmo y de su vagina escurría gran cantidad de flujo que demostraba el gran placer que sentía, obviamente al ver este espectáculo yo misma sentía como me fluían líquidos de la vagina sin poder detenerme. Quería verga.

Pasó el tiempo y Rosy gozó lo de ella y llegó mi tiempo, cuando Raúl y Diego parecieron hartos de Rosy y como si se hubieran puesto de acuerdo le sacaron las vergas casi al mismo tiempo y voltearon sus ojos hacia mí. Yo solo veía el culo de Rosy rosado y abierto y a mi amiga bramar y bramar. Ambos me miraron a los ojos y sin decir nada se acomodaron uno por detrás y otro por delante, Raúl se acomodó en mi vagina en posición de perrito mientras Diego me metía la verga en la boca. Así empezaron a usarme sin contemplaciones, sus acciones eran un tanto salvajes, lo cual yo disfrutaba al máximo, tener dos machos como esos era sensacional. Ahí, me salía lo puta que soy.

En verdad les digo, traté de complacerlos a los dos, a uno le apretaba la vagina y al otro le mamaba con tal pasión que no resistió mucho, llegamos al punto en que Diego aventó toda su leche en mi boca al grado de ahogarme, pero como buena hembra aguanté y le mamé hasta sacarle la última gota de semen tibio, algo que me gusta es los mocos en mi boca, yo también gozaba como loca. Raúl seguía su mete y saca y no tardó mucho en llenarme la vagina de semen calentito al ver como Diego se venía en mi boca.

Los Ahhhhhhhhhhhhhhs y los eeeeeeeehhhhhhhhhhhsssss estaban a la orden del día. Cuando me venía Rosy estaba tirada sin decir palabra y solo sus ojos volteaban a ver a su marido y a su amante llenarme de leche con la envidia normal de nosotras. Poco tiempo pasó hasta que ambos dejaron de usarme, se relajaron y los cuatro quedamos sin hablar y perdidos en el descanso.

Ya era de mañana y la luz penetraba por las ventanas, quedamos los cuatro sin aliento y nos dormimos.

Autora: Vero

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Una madre de altos vuelos

Diego sentía las manos de su madre amasar su verga y bolas. Las manos de Graciela se alineaba arriba y abajo del eje grueso de su hijo, tirando y ordeñando del pene de tal modo que no tardó en ponerse ya muy parado. Los labios de Graciela se reclinaban contra las bolas de su bebé, entonces ella comenzó a alternar entre sus bolas y su pene.

Los Wilson estaba viajando a Australia para las vacaciones anuales de la familia. Graciela y su marido, Juan, eran padres orgullosos de tres hijos adolescentes. Había allí un hijo llamado Diego, de 18 años, y sus hijas gemelas, Karina y Juliana de 16 años. La familia estaría pasando las doce horas próximas en un avión y como Juan era un hombre muy rico, él voló siempre en primera clase con su familia. Alcanzado todos sus asientos, Graciela dio vuelta hacia su marido y con una sonrisa cariñosa le dijo:

– Juan, porqué no le haces compañía a las muchachas en esta fila y yo me siento mejor en la parte posterior con Diego. Usted sabe que el vuelo lo pone nervioso.- -Buena idea.- Dijo Juan.

A los 39 años, Graciela era una mujer llamativa, con el pelo del marrón largo hasta el hombro y las piernas delgadas. Su hijo, tal como siempre hacía cuando hacían un vuelo de tantas horas, dormitaba en su regazo.

La azafata en su recorrido se acercó sonriente al ver la escena, Graciela le comenta que su hijo, Diego, siente cada vez que vuela cierto temor, por lo que es normal que se acurruque entre sus brazos…tal comentario hace que la azafata le responda:

– Es aceptable, yo tengo un muchacho de su edad que siente lo mismo cuando vuela. Como usted, señalándolo a él, aparte no hay ningún lugar más seguro que los brazos de su madre.-

Graciela y la azafata comparten una sonrisa significativa. Ambas entienden el deber sagrado de una madre a su hijo. Ambas entienden el enlace del secreto que solamente una madre y un hijo pueden compartir.

– El capitán me llama voy a dar vuelta por la cabina, ¿puedo yo conseguirle una manta?- Dijo la azafata. – Por favor y gracias.- Graciela respondió.

En algunos minutos las luces se apagaron, casi obscureciendo la cabina de primera clase. La fila de Graciela y de Diego ahora era una esquina privada oscura, detrás de un mar de todo los asientos vacíos. La azafata volvió con una manta y un montón de almohadillas. Ella las colocó en el asiento vacío de la fila. Graciela levanta sus piernas en el asiento y se reclina entre las piernas de su hijo. Ella podría sentir su erección con sus pantalones débiles, podría sentir el palpitar, pulsando contra su estómago. Ella sabía la sensación de sus pechos suaves aplanados contra el pecho de su hijo.

Ella le pregunta a la azafata si puede verficar como está  el resto de la familia, la misma le responde, voy a por ello.

Graciela esperó cerca de diez minutos antes de que llegara su informante. La azafata se esforzó para ver en la oscuridad, la fila de Graciela y de Diego, era como una ensenada secreta oscura, oculta del resto del mundo. Ella sonrió cuando descubrió a la madre y el hijo junto, como amantes en su propia cucheta privada. Mira al marido de Graciela y después se mueve hacia el bunker de Graciela. Y dijo:

– Su marido está dormido, sus hijas también. ¿Usted está bien?- Graciela sonrió y la azafata se fue para adelante.

Graciela desplaza las manos debajo de la camisa de su hijo a través de su pecho muscular. Rasguñó ligeramente sus pezones con sus uñas y escuchó su respiración pesada. Diego estaba nervioso y excitado pues él se encontró debajo de las mantas bajo el control de una belleza que era su mamá. Él podría sentirla desprendiendo de su camisa, exponiendo su pecho pelado. Graciela entonces se movió separando los botones de su blusa hasta que su pecho cubierto por el corpiño fue expuesto. Esto ocurría debajo de la manta, por supuesto, en un pequeño espacio oscuro, un ámbito privado para una madre y su hijo.

Graciela resbaló encima del pecho de su hijo, tirando de la manta sobre sus cabezas mientras que ella acerca los labios a su oído.

– Desbrocha mi corpiño.- Ella susurró.

Diego obedeció sin hablar y sintió los pechos de su madre sobre su pecho. Graciela tira su corpiño sobre el piso, desplazando las piernas sobre su hijo montándose a horcajadas. Con una pierna ahora un cada lado de él, ella podría sentir su sexo que se reclinaba contra ella. Le masajeó con sus manos sobre sus pantalones encontrando su blanco sustancioso. Diego mordió su labio mientras que él sentía las manos delicadas de su madre amasar su verga y bolas. Las manos de Graciela se alineaba arriba y abajo del eje grueso de su hijo, tirando y ordeñando del pene de tal modo que no tardó en ponerse ya muy parado.

Los labios de Graciela se reclinaban contra las bolas de su bebé, entonces ella comenzó a alternar entre sus bolas y su pene. Diego no podía creer su suerte, mientras que sentía los labios de su propia madre deslizarse arriba y abajo de su miembro hinchado, alguien le rozaba con una mano su pie. Él tiró de la manta para abajo descubriendo su cabeza y vio a la azafata que lo saludó con una sonrisa.

– ¿Cómo está usted? – Ella murmura.- Bien – exclamó un poco asustado por la situación.

La azafata ve la cabeza de la madre que se meneaba claramente hacia arriba y hacia abajo debajo de la manta y sabía todo sobre el especial amor entre la madre y el hijo, por tener uno de la misma edad que Diego.

– ¡Voy a acabar! – Diego murmuró.

Graciela trabajó con sus labios más rápidos y más apretado y la azafata le colocó a Diego un pedazo de plástico duro en su boca.

– Muerda esto amor, así. – Uuuummm madre sigue, sigueeee que ya acaboo. – Sí diego dale a tu madre toda la leche que está ansiosa. – Ahhh – exclamó mordiendo el plástico mientras veía que la azafata gozaba con lo que pasa bajo la manta.

Habiendo gozado del show que les dieron madre e hijo se retira para atender el resto de los pasajeros. La madre y el hijo gozaron solamente en una hora de su vuelo. Diego tenía la clase de verga que podría ir toda la noche y en cuanto a Graciela, ella sentía los labios mojados de su gatito temblar.

– Ábrelos, bebe. – le dice su madre llevándole su mano a los labios súper mojados.- Madre, que placer me estás dando – exclamó Diego. Tanto madre e hijo comenzaron besarse como jóvenes amantes.

Ella se monta desesperadamente arriba de su hijo y con su mano lleva el mástil más hermoso que tuvo en su vida hacia el lugar más secreto de una madre.

– Goza hijo que tu madre te va a dar todo de ella – dijo entre gemidos. – Si mami, es hermoso, es como tocar el cielo con las manos… – Dale Diego, llega conmigo, que estoy por acabar…acelerando los movimientos, que para ese entonces ya eran evidentes… – Si madre ya me voy, estoy acabando yaaaa…- Aay bebe que placer me estás dando, seguii, seguí, por favor. – Diego sentía su pene contra la matriz de su madre.

Aceleran sus cuerpo y se ponen a acabar simultáneamente, intercambiándose besos que nada eran de una madre y un hijo.

– Fue maravilloso hijo. – Si mami, fue lo más lindo de mi vida. – dijo Diego.

Luego de la excitante aventura se arreglan las ropas y caen en las manos de morfeo con una leve sonrisa en sus rostros. Al rato paso la azafata y ve a los dos en un sueño profundo, notando en él que estaba agradecido tener una madre de alto vuelo.

Este relato me lo relató un amigo (Diego) que no se animaba a publicarlo.

Autor: Loquisex

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La demostración

Ella se movía acercando y alejando su culo de la polla que tenía dentro. Aceleró el movimiento y otro orgasmo sacudió su cuerpo. Pedro no pudo aguantar más y descargó en su boca, el semen le salía por la comisura de los labios, ella recogió lo que pudo, saboreándolo. Manuel no resistió el espectáculo de la corrida de Pedro en su boca y se corrió dentro de ella dando unos sonoros alaridos.

Se miró en el espejo y pensó: mi chico tiene razón cuando dice que no le extraña que en la oficina todos quieran follarme. Se encontraba muy guapa con esa falda por encima de las rodillas y esa camiseta que realzaban sus pechos. Había pasado una temporada mala, no tenía claros sus sentimientos y parecía que ahora todo iba a ir mejor.

De camino a la oficina se preguntaba si iba a poder controlar la situación. Esta mañana tenía que hacer una demostración en un nuevo cliente. Llegó a la oficina, recogió el portátil, habló con el ejecutivo que la acompañaría y se dispusieron a salir. En el camino hacia el cliente, el ejecutivo recibió una llamada; un problema familiar le obligó a volver a su casa, con lo que ella se quedó sola ante el peligro.

Llegó a las oficinas del cliente, unas oficinas bastante lujosas para lo que se estilaba últimamente. Le recibió la secretaria del director. Estuvo esperando un cuarto de hora hasta que la hicieron pasar a una sala. A continuación aparecieron cuatro personas, el director general, dos jefes de área y el responsable del estudio.

Mientras preparaba el cañón pudo observar que los cuatro hombres la miraban fijamente, incluso con descaro, especialmente esas tetas que vuelven loco a cualquier hombre. Los hombres eran jóvenes, alrededor de 35, excepto el responsable del estudio, Juan, que parecía más joven y el director general, Diego, que tendría unos 45 años, aunque eso sí muy bien conservados. Los otros dos, Pedro y Manuel, debían hacer mucho deporte porque lucían un cuerpo atlético, pensó ella.

Una vez que hubo terminado de preparar todo empezó con la presentación, pero ella no podía dejar de pensar en las miradas de los cuatro. Siguió con la presentación como si fuese un autómata pero sus pensamientos estaban en otra parte.

Se imaginó que se acercaban los cuatro y empezaban a pasar las manos por todo su cuerpo, sintió un escalofrío, entonces ella cerraba los ojos y empezaban a desnudarla, lentamente, tan lentamente que ella casi sentía desesperación. La dejaron únicamente con la ropa interior y la llevaron a la mesa, la tumbaron boca arriba y se desnudaron. Mientras lo hacían ella no perdía detalle del espectáculo, especialmente cuando se quitaros los calzoncillos y aparecieron cuatro pollas de considerable tamaño en estado de semi erección. Del resto ya me ocuparé yo, pensó.

Casi tiene un orgasmo al pensar que tenía a su disposición a cuatro hombres tan apuestos. A continuación Diego se arrodilló delante de sus piernas y lentamente se las fue abriendo al tiempo que las acariciaba con delicadeza. Primero se concentró en sus pies, para ir subiendo por sus pantorrillas, rodillas y detenerse en sus muslos, especialmente en la cara interna hasta llegar a rozar su sexo por encima del tanga. Con pequeños mordiscos a través de la tela del tanga estaba transportándola a un clímax que prometía ser intensísimo.

Por su parte Juan, el más joven, había colocado su enorme verga en la boca de ella, casi no le cabía, pensó en la sensación de tenerla entre sus piernas, casi le dio miedo. Ella le acariciaba los huevos con una mano y con la otra se ayudaba para masturbar el tremendo aparato. Le gustaba chupar, hacer gozar a un hombre, ver su cara de satisfacción cuando recorría su pene con la lengua, era una sensación de poder, saber que podía hacer con ellos lo que quisiese.

Tanto Pedro como Manuel se habían colocado a los lados de ella y se ocupaban de sobarle, chuparle y juguetear con sus pechos, tirando y retorciendo sus pezones con delicadeza pero con decisión. Diego empezó a mordisquear el tanga y ayudándose con una mano se lo fue bajando lentamente, parándose para saborear cada centímetro de su sexo. La lentitud con que lo hacía la volvía loca de placer.

Primero pasó su lengua alrededor de sus labios, describiendo círculos, para a continuación saborear ese coñito que desprendía un olor suave y fuerte a la vez. Se detuvo en sus labios y finalmente empezó a mordisquear su clítoris, éste empezó a crecer tras la presión a la que era sometido. Lentamente Diego empezó a introducir un dedo en su coñito, poco a poco, lo tenía muy lubricado, introdujo otro y aceleró el ritmo. Los dedos entraban y salían con gran facilidad mientras él seguía ocupándose de su clítoris. No pudo aguantar más, y sacándose la polla de Juan de la boca empezó a suplicar que no parase, que se iba a correr. Sus gemidos se hicieron cada vez más seguidos hasta que explotó en un orgasmo bestial, no paraba de convulsionarse, los hombres casi se asustaron de la violencia del mismo.

No la dieron respiro, a continuación Juan se acercó al sexo de ella y le introdujo el pene, rápidamente. Sintió como se abría camino dentro de ella, él la penetraba con suavidad para ir acelerando paulatinamente. Nunca había tenido una polla de estas dimensiones dentro y el placer que sintió fue inmenso. Diego ocupaba ahora el lugar de Manuel, mientras éste se la metía por la boca. Pedro le restregaba su polla por las tetas. Decidieron cambiar de posición.

Se pusieron todos de pie, ella de rodillas en la moqueta, rodeándola. Empezó a chuparles la polla alternativamente a la vez que con sus manos masturbaba a otros dos. Así estuvieron un rato hasta que Pedro se sentó un una butaca. Ella se arrastró hasta él y empezó a chuparle los huevos. En esa posición, mostrando su esplendoroso culo, era irresistible. Manuel se acercó por detrás y le empezó a pasar la polla por su coño.

Ella se giró y con cara de vicio le dijo “fóllame cabrón”. No se hizo de rogar, se la insertó hasta el fondo, dejando escapar un sonido gutural. Diego y Juan acariciaban y besaban su espalda y con las manos estrujaban sus tetas.

Nunca pensó que le pudieran dar tanto placer, otro orgasmo se aproximaba, se movía acercando y alejando su culo de la polla que tenía dentro. Aceleró el movimiento y otro orgasmo sacudió su cuerpo. Al mismo tiempo Pedro no pudo aguantar más y descargó en su boca, el semen le salía por la comisura de los labios, ella recogió lo que pudo, saboreándolo. Manuel no pudo resistir el espectáculo de la corrida de Pedro en su boca y se corrió dentro de ella dando unos sonoros alaridos.
Pero la función no había acabado. Diego y Juan aún no habían tenido lo suyo.

Juan se tumbó en el suelo y ella se colocó encima, introduciéndose lentamente su enorme falo. Empezó a cabalgarle con parsimonia. Diego se masturbaba viendo la escena, ella cerraba los ojos y echaba la cabeza hacia atrás, sus tetas daban saltos, Juan se ayudaba de las manos para cogerle el culo y seguir los movimientos de sube y baja. El ritmo se volvió frenético, ella empezó a gemir y a decir obscenidades hasta que Diego se acercó y le introdujo la polla en la boca apagando sus gritos.

El primero en correrse fue Diego, el abundante semen llenó su boca y cayó por su cara hasta las tetas. Ella miró a Diego y le sonrió lascivamente. Juan aceleró ante la situación y ella consiguió correrse de nuevo. Ya no recordaba cuando había sido la última vez que se había corrido tres veces. Cayó sobre el pecho de Juan y le susurró algo, entonces éste se levantó y poniéndola de rodillas terminó en su boca. Ella no paraba de succionar, no dejó escapar ni una gota, siguió chupándola hasta dejarla reluciente. Se levantó y le dio un beso en la boca y le dio las gracias.

Había sido la mejor experiencia de su vida. Habían pasado dos horas desde que había comenzado la presentación y no se había dado ni cuenta, el tiempo había volado.

Una vez terminada la presentación le comentaron que habían quedado muy satisfechos de los resultados. Se despidieron de ella y le acompañaron a la salida. Ella giró la cabeza y vio que Juan le guiñaba un ojo.

Autor: Baco

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