Fiesta de Año Nuevo

Para festejar el año nuevo quedamos el primer viernes del año varios chicos en el chalet del padre de mi amigo Manuel. La intención era que acudieran varias mujeres y nos la pasáramos bien. Además de Manuel, estábamos yo y mi primo Javi, Carlos, Alexis y Paco. Además, Luis vino con su vecina, Ana una casada de 32 años que se conserva bastante, flaca de cerca de 1.70 mts y pechos no muy grandes. También vino Héctor con la mujer de su padre, Alicia una cincuentona bien putona a la que le va la marcha. Aparte acudieron a la cita Lucia, una profesora de instituto casada de 35 años, nalgona y caderona, de tetas grandes, y estatura mediana y finalmente Lorena, una infaltable, una mujer rubia de 44 años y 1.60 de estatura, con unas tetas naturales voluminosas, unas caderas de fantasía, y nalgas paradas. Lorena está divorciada y es adicta al sexo.

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Cumpleaños de Lorena

Fue el 44 cumpleaños de Lorena, una mujer de 1.60 de estatura, con unas tetas naturales voluminosas, unas caderas de fantasía, y nalgas paradas. Lorena está divorciada y es adicta al sexo en grupo y le va la marcha. Una semana antes del cumpleaños hablamos de que con el pretexto de la celebración podíamos organizar algo especial para ella. Quedamos la tarde del cumpleaños en una habitación de un hotel de cinco estrellas. Invitamos a la celebración a mi primo Javi, y a Carlos y a Manuel. Lorena puso como condición que todos los participantes estuvieran bien dotados. Además me adelanto que traería Viagra para que le respondamos al máximo los cuatro.

Empezamos tomando cava. Enseguida todos comenzamos a chulearla diciendo cosas agradables y adulándole sus tetas. Al rato Lorena se puso de pie y se levantó su falda y se quitó la tanga, yo le di un beso y al mismo tiempo puse mi mano en sus piernas y la subí hasta que su raja rasurada se podía ver, seguí besándola, y ella se comenzó a calentar. Entonces le solté los botones de su blusa y le saque sus tetas.

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Dos maduras y una jovencita

Con Nuria la esposa de mi jefe cada tanto follamos, incluso ella alguna vez se sumó a una orgia con mis amigos. Ella es mujer de 35 años de edad, de estatura pequeña y delgada, con un culo bien redondo y unas grandes tetas siliconadas. Os cuento que la semana pasada: fuimos con ella a visitar a su prima Myriam una mujer de 43 años y a su marido Pepe Myriam es algo gordita pero con un buen cuerpo y tetas grandes. Nuria me había dicho que Myriam y Pepe son swingers y que Myriam le había dicho que a Pepe le gustaría follar con Nuria. La idea era pasar el día con ellos follando los cuatro.

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Una excursion a sexo total

Orgía, Parejas Liberales, Intercambio. Elba le metía la lengua en su conejo y a veces llegaba a su ano. Tina se puso a lamerle el culo para que yo pudiese penetrarla. Marina se desplomó con un orgasmo increíble antes de que su ano estuviese listo para la penetración. Tina cambió de lugar con Elba y empezó ella a lamérsela a Marina, mientras la suya era disfrutada por Elba. Allí no aguanté más y se la metí a Marina por ese culo que tanto placer me ha dado en todos estos años de convivencia. Read more

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La monotonía

La invención es el antídoto a la monotonía, si aparte la unes con el sexo, la mente viaja a mil por hora.

Mirábamos el canal X, mientras, sumidos en una monotonía, Gema y yo nos tocábamos, siempre piensas como los chicos pueden aguantar durante tanto tiempo a ese nivel, los cuerpos de las chicas perfectos, ellos musculados, otras “recauchutadas”, con la facilidad que se cambian de pareja o admiten en la cama a un recién llegado, la buena disposición que siempre tienen y lo solucionada que tienen la vida.

  • ¿Tú crees que aguantarías como ellos? Le pregunté a Gema, ella en plena excitación me contestó:
  • Seguro que le daría más placer a la chica que el que esta recibiendo, una mujer siempre conoce mejor a otra mujer que un hombre.

– Te propongo que en el próximo viaje, llamemos a una escort y me demuestres lo que puedes hacer con ella.

  • Tu estas loco, ni se te ocurra llamar, y de donde vamos a sacar la chica, creo que ves demasiado porno.

Solo pasaron tres semanas, cuando nos encontrábamos en la habitación del hotel, somos clientes habituales desde hace tiempo, ya que visitamos la ciudad una vez al mes, siempre nos asignan una suite con salón, que usamos como despacho para trabajo y entrevistas.

Una vez instalados y de vuelta de un almuerzo ligero, cogí la tablet y me dedique a mirar paginas de anuncios de sexo, Gema de nuevo me recriminó, esta vez menos estricta, comenzamos a pasar fichas de chicas, unas con la cara pixelada, otras mostrando solo su cuerpo y otras sin ningún tipo de veto, Gema ya se encontraba junto a mi en la cama, yo le propuse una chica rubia, de la Europa del Este, un cuerpo precioso y una melena cortita,

  • Que te parece si llamamos a esta,
  • Espera, nadie ha dicho que quiera hacerlo, y si lo voy a hacer, la elegiré yo. Continuamos mirando, yo veía como ella mostraba mas interés, me ponía nervioso lo que tardaba en cada ficha, a mi me parecían todas magnificas, cuando terminamos con casi cincuenta chicas, me dijo:
  • Hay tres que me gustan, son: Victoria, Sara y Marina, coincidió que todas eran latinas, siempre habíamos fantaseado con los gustos, y aunque pensé que elegiría una chica rubia de piel clarita y pecho grande, pero en este caso las tres tenían un parecido mas que razonable y nada parecido a mi suposición, morenas, pelo largo, pecho grande y piel bronceada, cogí el teléfono, Gema me detuvo, espera antes de llamar, me dijo.

-Yo pondré las condiciones, solo seré yo la que se relacione con ella, tu podrás estar mirando, pajeandote si quieres, pero a ella no la podrás tocar, esto me encendió mas, y acepte.

La primera llamada fue para Victoria.

-¿Hola!, Victoria?,

-Si?,

-Somos una pareja y queremos que te pases por nuestro hotel, Me contesto que solo atendía caballeros, gracias y colgué, siguiente, Marina, era la que mas me gustaba, marque y me salió mensaje de ocupado o fuera de cobertura, pensé, seguro que estará follando en este momento, si la cosa seguía así, tendríamos que hacer otra selección, cuando marcaba el teléfono de Sara, sonó el móvil, vi el numero que acababa de marca, era el de Marina, solo dio un toque y colgó, volví a marcar, y esta vez si me atendió,

-Marina?,

-Si, que tal, le pregunte si nos podíamos ver esta tarde, le expuse nuestra propuesta,

-Somos una pareja casada con 43 y 39 años, queremos que te pases por nuestro hotel, tenemos la fantasía de que te relaciones con mi esposa, estando yo presente, aunque no podre tocarte

– Ok, me respondió con una voz melosa, para cuando queréis? le pregunte a Gema que para cuando, me contestó que le diera como una hora y media

– En una hora te esperamos, ¿Dispones de la ropa de las fotos?, ella respondió afirmativamente, aunque posiblemente hiciera algún cambio, te envío la dirección del hotel y numero de habitación, no vengas demasiado llamativa, somos clientes, – Gema me hacia señas, preguntando si estaba completamente depilada, y si tenia algún juguete, Marina contesto a todo que sí.

Colgué, volvimos a mirar las fotos, estaba tremenda, le dije que si no podía con ella, me la dejara a mi, a lo que Gema contestó que la dejaría como un corderito, insistía que yo tenia que cumplir con lo pactado, se levantó de la cama y se fue al baño, me pidió que preparara la habitación y recogiera toda nuestra ropa y pertenencias, cuando llegara la chica me encargaría de poner el cartel de: “no molesten”,  ahora Gema se daba una ducha, pensé si realmente podría mantenerme al margen, y no sabia como aceptaría esa relación,  volví a mirar las fotos, ahora me fijé bien en sus piernas y en su pecho, no se si podría mantenerme al margen, pero eso era lo pactado.

El tiempo marchaba lento, yo miraba como Gema se preparaba sin prisa para recibir a la chica en todo el esplendor de la palabra, parecía que lo hubiera hecho toda la vida, se puso la ropa interior negra, con la solemnidad de una novia, subía sus medias y alineaba las costuras, abrochaba las sandalias apoyando el pie en la cama , se miraba por delante y por detrás en el espejo, yo era como un fantasma para ella, no existía, pintó sus labios de rojo, recogió su pelo negro, dejando caer unos mechones por los lados, la vi tan sensual que me hubiera gustado amarla allí mismo y romper con todo lo previsto, ahora anudaba la cinta de su bata de seda negra, mientras tomaba una copa con mucho hielo, el borde del vaso quedo marcado levemente de carmín, se retocaba dejando un escote generoso con el sujetador de satén negro a la vista, yo desnudo solo con el albornoz del hotel, sonó el teléfono de la habitación, desde recepción me dijeron que había una señorita esperando, les dije que le hicieran subir, indique a Gema que ya subía, revise la habitación, me fui a la puerta, desde la mirilla la vi salir del ascensor , miró y se dirigió hacia nuestra habitación, vestía con falda recta hasta la rodilla, camisa blanca, cazadora biker y  unos tenis blancos, al hombro un bolso mas bien grande, abrí y la hice pasar, ya dentro me presente y presente a Gema, nos besamos, mientras Marina decía:

  • Creo que con una chica como tu, lo voy a tener muy fácil, nos vamos a divertir, mientras le acariciaba el brazo, le volvió a besar los labios.

Tras el ofrecimiento de que pasara al baño y se preparara, Gema me hizo un gesto de lo mucho que le gustaba, dejó la puerta del baño entreabierta,  la vi desnudarse, y con el pelo recogido entró en la ducha, desde este momento yo ocuparé mi puesto y las dejaré a ellas, Marina salió de la sala de  baño, esplendida, llevaba un bustier crudo que le resaltaba el pecho, tanga compañero y medias claras con unas sandalias altas, con piedras de cristal, se mostró dando un giro, ahora veíamos su culo y piernas al natural, la realidad era mejor que las fotos, los hombros cuadrados con una piel dorada y brillante medio cubiertos por la melena negra. Dejó la bolsa junto a la cama, paso las manos por la cintura de mi mujer y esta le correspondió, sus bocas jugueteaban hasta que se unieron como magnetizadas, mientras se besaban, se acariciaban, las manos de Gema entraban por la nuca de Marina, esta le soltaba el cinturón y dejaba caer al suelo la bata de seda, Gema besaba los hombros y el escote de su amante, Marina se arrodilló y cuando fue a meter la cara entre las piernas de Gema, esta la levanto y la empujo a la cama, ahora era Gema la que metió la cara entre las piernas de Marina, apartó la braguita y comenzó a lamer, chupar, los gemidos se aceleraban, Marina apretaba la cabeza de Gema contra sí, mientras le acariciaba el pelo, soltándole el recogido y dejándoselo caer por los hombros y espalda, Marina exploto en un pronto orgasmo, mi mano no paraba aquel subir y bajar, lo que me llevó antes de lo previsto a vaciarme, mi semen salió disparado en todos los sentidos , caí rendido en el sillón

Gema acariciaba a su presa, la despojaba del corcel, besaba aquellos pezones grandes y rosados, y me miraba como anotándose la primera victoria, pero Marina tenia mucho que mostrar, su profesionalidad pronto saldría a la luz.

La mano de Marina busco en la bolsa, sacando un dildo metálico, lo chupo y comenzó a tocar el clítoris de su amante, mientras se besaban comenzó a penetrarla suavemente, cada vez que sacaba el dildo de su interior, Gema se aceleraba, ahora escuchaba el motor que hacia vibrar aquella fuente de placer, yo era el convidado de piedra mientras los jadeos se aceleraban, Marina daba palmadas en el clítoris de Gema sin dejar de seducirla, en un instante el combate quedo en tablas, no se si se habían precipitado, no habían tenido demasiados preámbulos, conectaron desde el mismo momento en que se vieron y la entrega fue mutua.

Mientras se acariciaban en la cama , yo como el marido cornudo, el voyeur, o como quieran llamarme, me dedique a servirles una copa, Marina tomó agua mineral mientras Gema pidió que le sirviera otra copa, creo que estaba preparándose para el próximo asalto, le pidió a Marina que le dejara ver su bolso de los tesoros, y encontró un falo con doble cabeza en látex color turquesa, comenzó con acariciar los labios y el clítoris de Marina, introduciéndolo con suavidad mientras la trataba con mimo, cuando considero que tenia su parte introdujo la otra cabeza en ella, con un movimiento acompasado los dos sexo se encontraron, las pierna cruzadas en equis, abrazadas y mirándose como nunca había visto mirar a mi mujer, se deseaban y se amaban, sus pechos unidos, se hicieron un solo cuerpo, mientras se besaban aumentaba el brillo de la piel, microscópicas gotas de sudor iluminaban sus cuerpo, no existía nada en torno a ellas y la magia llego rompiendo todo con un orgasmo al unísono, cuando una parecía terminar la otra comenzaba, y a si hasta quedarse abrazadas, mi aporte fue solitario, de nuevo me llevaron al éxtasis, vi como a Gema le corría una lagrima por la cara, Marina beso la lagrima en la mejilla de mi mujer, de nuevo se besaron y cayeron en la cama, me retire discretamente al baño, las deje que disfrutaran de ese momento de extenuación.

Cuando salí del baño, entro Marina, y al instante vestida como había llegado y como si no hubiera pasado nada, se acercó a la cama y beso a Gema, esta le dio las gracias mientras acariciaba su rostro, desde la ventana de la habitación la vi montar en un taxi, me acosté junto a Gema y la bese, me pregunto, ¿te ha gustado?, contesté:

– No tanto como a ti.

La vista del mes siguiente, Gema volverá sola, no tengo que imaginar demasiado.

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Nunca es tarde para aprender

Lorena es una mujer casada de unos cuarenta años. Con mi amigo Ricardo últimamente follamos seguido con ella. Lorena mide 1.60 de estatura, tiene unas tetas muy grandes y unas caderas y nalgas de fantasía. Es mi atractiva y muy puta. Con nosotros descubrió el sexo anal y se volvió adicta. Hace dos fines de semana la invitamos a una orgía en el chalet de Manu, un amigo. Quedamos con ella en encontrarnos en unos grandes almacenes y desde allí ir juntos a lo de Manu. Lorena había dicho a su marido que pasaría el fin de semana en el chalet de Ana, otra de las mujeres que participaría de la orgía y que se conocía con Lorena. Al llegar a los almacenes con Ricardo buscamos a Lorena el piso de señoras. Ella estaba allí comprando lencería. Una vez la había dejado su marido, Lorena había aprovechado para cambiarse y ponerse bien provocativa. Llevaba un vestido corto ajustado hasta media pierna y entallado en su parte superior haciendo destacar su pecho y su culo. El vestido se pegaba a su piel y le marcaba el tanga. El escote era redondo y bajo, de manera que cualquiera que fuera más alto que ella tendría una visión perfecta de sus tetas y del canal que se forma en medio, los pezones se marcaban en el vestido. Lo acababa de comprar y le había costado 100 €.

 

Nos acercamos a ella y le dijimos que estaba hermosa. Entonces vimos que un señor mayor de 50 años que acompañaba a su esposa, al entrar ésta a los probadores miraba sin disimulo a Lorena. Ricardo dijo vamos al servicio que hoy Lorena se lleva el vestido de gratis. Al mismo tiempo hizo un gesto al hombre para que nos siguiera. Al llegar a los servicios y estar fuera de la visión de la esposa del hombre, Ricardo le dijo a este; te mueres por esta perra. Por 100 € te hace una mamada aquí mismo. El hombre aceptó inmediatamente y Lorena que había adivinado las intenciones de Ricardo participó encantada del juego. No hizo falta decirle nada más. El hombre sacó 100 € de su cartera y se los dio a Ricardo quien los colocó en el escoté de Lorena. Entramos todos al servicio de caballeros y Ricardo y yo nos encargamos de bloquear la entrada. Lorena, bajó la tapa de un váter y se sentó en él. El hombre se acercó, se bajó los pantalones y saco su polla dejándola a pocos centímetros de la boca de Lorena. La polla no era muy larga pero sí muy gruesa. Lorena saco su lengua y comenzó a lamer la polla. Después comenzó a meterse la polla en la boca, despacio pero ganándole cada centímetro con una pequeña succión. Aquello hizo enloquecer al hombre, que la cogía de la nuca y le acercaba la cabeza a su cuerpo. A los cinco minutos Lorena ya tenía dentro de su boca los 13 ó 14 centímetros que debía medir aquella polla, cosa que no nos sorprendió a Ricardo y a mí que conocíamos su capacidad tragona. De repente, el hombre tensionó su cuerpo e inundó la boca de Lorena con su leche. Lorena se tragó toda la leche y el hombre se subió lo pantalones y se fue. Lorena nos dijo que la había puesto muy cachonda hacer de puta, que quería follar. Pero nosotros le dijimos que esperase hasta llegar al chalet de Manu.

 

Salimos del baño y de los almacenos y cogimos un taxi. El caso es que nada más llegar al taxi vi cómo el taxista miraba a Lorena de arriba abajo lo cual no era de extrañar. Lo mismo hizo durante todo el trayecto por medio del espejo retrovisor. Al llegar a nuestro destino el precio del taxi rebasaba los 50 €. Entonces le dije que no teníamos dinero, y continuando con el juego, le propuse que Lorena le hiciera una mamada como forma de pago. El taxista me miro extrañado y luego dijo: muy bien, bajad del coche. El taxista fue hacia Lorena y le dijo, agáchate y chúpamela. Lorena sin mediar palabra se agachó, quedando en cuclillas frente al taxista. Éste entonces le dijo, vamos chupa puta, y procura que me guste. Lorena agachada, en cuclillas, sacó la polla del taxista, y sin pensarlo, se la metió en la boca de una vez, rebajándose al nivel de una prostituta callejera. A los pocos minutos, el taxista empezó a gemir y a decirle Lorena: para, para puta, me corro, abre la boca. Lorena obedeció y el taxista sacó la polla de la boca de Lorena y poniendola a la altura de los ojos de ella empezó a eyacular, llenando toda su cara de semen espeso y caliente. Lorena, por su parte, tenía la lengua afuera y recogía toda la leche que podía y se la tragaba. Un gran hilo de esperma quedó colgando de la barbilla Lorena, al tiempo que otros, iban cayendo por sus labios y sus pómulos. Una vez se vació, el taxista se cerró los pantalones y se marchó. Lorena, quedó aún más caliente. Se limpió la cara con un pañuelo y los tres entramos en el chalet de Manu.

 

En el chalet ya estaban Manu, mi primo Javi, Héctor y Moussa, un negro pollón, con un mástil de 30 cm que juega en mi equipo de futbol. En cuanto a chicas estaba Ana, una mujer casada de 32 años que disfruta engañando a su esposo. Ella mide 1.63 es morena y sus medidas son de 110-58-92. Ana había venido acompañada de su sobrina Laura, una chica de 18 años, delgada con una talla de sostén es 80b, con lo cual parece una niña. Finalmente también estaba Ana Maria, una chica colombiana bisexual amiga de Manu de unos 24 años.

 

Cuando entramos Lorena estaba muy caliente. Entonces le dije, puta porque no empiezas con Ana María que le va la marcha con las chicas. Lorena se acercó a ella y la besó, le metió la lengua en la boca y Ana María la tomó del culo con ambas manos, por debajo de la falda; le apretó y estrujó las nalgas, clavándome sus uñas de gata. En ese momento, Lorena la dejó hacer y dejando que Ana María tomase la iniciativa y respondió a sus caricias pegándose a su cuerpo y mordisqueándole los labios. Enseguida la dos mujeres se separaron y se quitaron la ropa quedándose desnudas. Entonces Ana María estiró una mano y acarició a Lorena, primero la espalda, luego bajó por sus nalgas y después le metió las manos entre ambas piernas por detrás y acarició su vulva. Después Ana María se apartó de Lorena y la hizo poner de rodillas en el suelo, con el torso apoyado en un sofá y comenzó a lamerle el culo. Lorena comenzó a gemir y a decir barbaridades, mientras se inclinaba más hacia adelante y levantaba su cola. Entonces Ana María le metió la lengua en el ano, jugando con ella en su interior y luego le metió el dedo mayor, mojándolo previamente en la vagina de Lorena con lo que el dedo entró limpiamente en su recto. Lorena gimió y comenzó a moverse. Hacía fuerzas y se metía más profundamente el dedo hasta el final. Entonces Ana María comenzó con dos dedos y Lorena se volvió loca. Ana María los metía y sacaba, rotándolos lentamente. Después de jugar de esa forma unos minutos, con todo el resto excitado viendo la escena Ana María sacó los dedos y se acercó a su bolso. Sacó de éste un arnés de cintura que sujetaba a un pene de goma de unos 20 cm x 4,5 cm y un pote de gel. Volvió con Lorena y se inclinó sobre ella. Le besó la nuca, la espalda y fue bajando hasta su cola. Entonces le abrió las nalgas con las manos y le dejó caer un hilo de saliva sobre el orificio anal. De nuevo comenzó con la lengua a jugar en su esfínter y éste, probablemente por la excitación de Lorena, estaba tan relajado que prácticamente entró casi toda la lengua en el recto. Lorena bramaba de excitación y le pedía que no la haga desear más, que ella moría por una polla el culo. Entones Ana María se incorporó y le pasó abundante gel al pene de goma. También metió gel en el culo de Lorena. Su ano brillaba, abierto y ya rojo. Entonces Ana María le apoyó la cabeza del pene de goma y empujó hacia adentro. Cuando hubo entrado la cabeza y un poco más y Lorena comenzaba a deleitarse con esta penetración, gimiendo como una gata en celos, Ana María se dejó caer con todo el peso de su cuerpo sobre Lorena. El pene entró hasta la base, donde se ensancha y se adhiere en el arnés. Lorena dio un grito. Entonces Ana María se clavó más contra su culo, tan profundamente como pudo y después comenzó a entrar y salir del ano de una manera brutal. Lorena aullaba. Ana María a veces le retiraba el pene completamente del culo, lo apoyaba otra vez en el ano de Lorena y la penetraba con rudeza, bombeando rápido y profundo, haciéndola gozar. Lorena por su parte se movía al ritmo de Ana María y continuaba dando gemidos de gran placer. Al mismo tiempo gritaba, no pares. Así siguieron hasta que Lorena llegó al orgasmo y Ana María le sacó la polla del culo. Lorena quedo en cuatro patas y con la cabeza apoyada en sillón, la cintura arqueada, las tetas colgando y su culo muy abierto y expuesto, hacia atrás y hacia arriba. Era una visión de una lujuria total. Su esfínter ya estaba muy abierto y rojo, todo brillante por la cantidad de gel que le había puesto Ana María y su vulva chorreaba un líquido viscoso.

 

Después de esa escena todos ya estábamos deseosos de comenzar a follar. Los chicos teníamos las pollas duras y Ana y Laura estaban desnudas. Moussa estaba decidido a tomar la posta en el culo de Lorena. Pero entonces ocurrió algo inesperado. Abrieron la puerta y entraron la segunda esposa del padre de Manu y el jardinero del chalet abrazados. La sorpresa fue doble. Ella, Alicia, una mujer de 50 años, no se esperaba que Manu la pillase intentando follar con el jardinero. Por su parte Manu no quería que su padre supiera que le usaba el chalet para montar orgias. Los dos habían aprovechado un viaje del padre de Manu para beneficiarse del chalet y casi terminan fastidiándose mutuamente. Sin embargo, después de unos momentos de incertidumbre. A propuesta de Javi, todo se resolvió incorporando al jardinero y a Alicia a la orgia. Alicia a pesar de su edad no se conservaba mal. Estaba vestida con un short muy apretado blanco, que le marcaba el culo, algo entrado carnes, y una camiseta de tirantes sin sostén que le marcaba sus grandes tetas. Una vez pasado el trance, Alicia se arrodilló frente el jardinero y le bajó el pantalón bermuda y el bóxer. Este tenía su polla bastante erecta. Ella le agarró los huevos y se los empezó a amasar mientras lo miraba con cara de perrita. La polla ya estaba al máximo y ella se la metió en la boca. La succionaba y le daba pequeños masajes con su lengua, de a poco iba tragándose la polla, hasta llegar a tener sus labios contra los huevos. Entonces empezó a masturbarlo con la boca, los labios recorrían todo el tronco de arriba abajo. Cuando ella aún no lo esperaba, el empezó a gritar de placer y a contraer su cuerpo, hasta que le eyaculó en la boca, aguantó menos de 5 minutos. Ella se limpió con sus dedos los restos de semen que salieron por su boca y se desnudó.

 

Mientras tanto las otras mujeres ya mamaban a distintos chicos. De mí se encargaba Laura. Lorena mamaba a Moussa. Ana después de mamar a Javi lo había acostado en el piso, y se había puesto encima de él con sus rodillas a sus costados, para montarlo. Quedó con sus tetas en la cara de Javi, y se las puso en la boca para que él le chupe los pezones erectos. Al mismo tiempo con una mano agarró la polla y se la acomodo en la entrada del coño. Se frotó los labios vaginales con la cabeza de la polla un par de veces y se metió la polla dentro de ella. Empezó a montarlo muy fuerte, sus tetas saltaban y en un momento Javi explotó y se corrió dentro de ella quien siguió montándolo hasta que tuvo un orgasmo.

 

Laura no era muy experta mamando, pero mi calentura era tal que después de unos minutos me corrí. Al sentir mi semen brotando de mi polla, Laura saco la polla de su boca con lo que mi semen se derramo en su pecho. Entonces, Manu tomó mi lugar y Laura comenzó a mamarlo. Por su parte Ana María follaba con Héctor y Ricardo lo hacía con Alicia. Obsesionado con los culos, Ricardo intentó penetrarla analmente, pero la madrastra de Manu se resistió argumentado que no era una puta; con lo cual Ricardo la follo vaginalmente en la posición del misionero.

 

Después de tragarse la leche de Moussa, Lorena nos llamó a todos y dijo que se pondría en cuatro patas para que la follemos por turno. Que lo hiciéramos por el culo o el coño según nos apeteciera, mientras alguien la follaba ella iba a dar sexo oral a otro para tenerlo listo y para que la folle por detrás. La primera ronda dos de nosotros follamos vaginalmente a Lorena, el tercero Ricardo, la penetro analmente. Luego todas las penetraciones fueron anales. Cuatro de nosotros la follamos por el culo, haciendo que Lorena tuviera múltiples orgasmos. Ana por su parte recibió un tratamiento similar, siendo la primera en tragarse todos los 30 cm de polla de Moussa por el culo. Cuando este retiró su polla, el culo de Ana estaba dilatado y se seguía abriendo y cerrando en espasmos.

 

En paralelo a esta escena, Ana María no había perdido el tiempo. Había sobado a Alicia para calentarla y la había puesto en cuatro patas. Acto seguido comenzó a meterle lentamente el vibrador en el culo virgen de Alicia sin que esta opusiese demasiada resistencia. De a poco lo fue moviendo de manera más rápida, hasta meterlo y sacarlo frenéticamente. El culo de Alicia que al principio apenas tomaba la forma del vibrador al final se abrió de tal forma que Ana podía retirar el vibrador del culo quedando un agujero abierto de dimensiones considerable. Finalmente, con el vibrador dentro del culo Alicia tuvo un orgasmo impresionante. Entonces Ana María retiró el vibrador y Alicia se quedó quieta intentando recuperarse. Sin embargo, después de unos segundos Manu se abalanzó sobre su madrastra y le introdujo su polla totalmente erecta sin ninguna dificultad por el culo. Alicia tenía el agujero tan abierto que la polla casi no rozaba en su entrada. Manu no paraba de gozar metiéndola y sacándola completamente del agujero y disfrutando del culo de su madrastra. Ella gemía sin parar y tuvo un nuevo orgasmo.

 

Por nuestra parte, Javi y yo nos ocupamos de Laura, que de momento solo había mamado alguna que otra polla. Nuestras manos comenzaron a trabajar sus tetitas y su coño provocándoles espasmos y jadeos. Los jugos de la chavala brotaron de su coño indicando que estaba lista para copular. Por nuestra parte, nuestros penes estaban listos para entrar en los hoyitos de Laura. Hicimos que Laura cogiese nuestras pollas con sus manos para que viera los trozos de carne que próximamente tendría que soportar. Ella entonces se volteó a mirarnos. En su rostro se notaba la duda y algo de temor. Más tarde nos contó que jamás se había enfrentado una polla de esas dimensiones. Sin embargo, también se notaba que disfrutaba sintiéndose asediada por dos pollas. Entonces, Javi le comió el coñito por algunos instantes, se irguió y apuntó su polla hacia la minúscula entrada de color rosa de Laura. Tres movimientos suaves necesitó Javi para penetrar con su enorme polla el cerrado agujero de Laura. Ella estaba totalmente lubricada y claro que podía recibirlo. Javi inició un movimiento de vaivén y ella comenzó a gemir entregándose sin pudor y alcanzando el orgasmo. Después de Javi fue mi turno. Abracé a Laura y la acosté encima mío. Ella con una de sus manos tomo mi polla y la puso en la entrada de su coño y empezó a moverse. Se movía tan bien que me hizo acabarle dentro en cuestión de dos minutos más. Ella apretaba sus piernas y su cuerpo temblaba, tuvo un orgasmo y sentí sus jugos en mis piernas.

 

A esas alturas el resto de las mujeres estaban completamente desatadas. Además a la fiesta se habían sumado Marco y Alexis dos primos de Manu. Alicia estaba en cuatro patas y Marco la penetraba por su enorme culo. Ella por su parte estaba encima del jardinero quien comenzó a morderle sus enormes tetas a Alicia y poco a poco la iba penetrando con su polla por el coño. Alicia mostraba que nunca es tarde para aprender. A los 50 no solo había disfrutado por primera vez del sexo anal sino que también ahora disfrutaba con dos pollas metidas al mismo tiempo. Ya después Héctor le abrió su boca sin mucho esfuerzo y comenzó a follarla por la boca. Ella lo mamaba rabiosa y decía, denme más mucho más, que rico. Finalmente, Marco se vino en todo el culo de Alicia, mientras que Héctor se vino en su cara diciéndole, aquí está la leche que querías putona.

 

En paralelo, Ana María tenía en cuatro patas a Lorena y Ana. Ambas apoyaban sus rodillas en el piso e inclinaban el torso mostrando sus culos. Ana María metía en cada uno de ellos un vibrador. Manu y Ricardo contemplaban la escena masturbándose. De repente Ricardo vació su leche en toda la espalda de Lorena. Ella entonces con el vibrador en el culo se volteó rápidamente y Ricardo que estaba muy excitado se volvió a correr nuevamente pero ahora en sus enormes tetas que tenían muy erectos sus pezones. Manu por su parte se acostó y Ana se montó sobre su polla. Con la polla y el vibrador en el culo Ana gritaba y gemía de placer y sus tetas brincaban de un lado a otro de arriba abajo. Alexis entonces se puso de frente a Ana, la agarro del cabello e hizo que lo mamase. A los pocos minutos Alexis se corría en la cara Ana quien gritaba, dénmelo todo, soy su puta. Mientras tanto Alicia masturbaba con sus tetas a Héctor hasta que él se vino sobre ellas.

 

Entonces vimos como Ana María le ponía gel en la polla de Moussa. Él después levanto a Ana María del suelo y lentamente la bajo metiéndole su enorme polla por el culo, follándosela de pie. A Ana María le salían lágrimas de dolor y no dejaba de gritar que era realmente enorme lo que le estaba metiendo Moussa. Entonces Moussa se sentó sobre una mesa sin sacar su polla de Ana María. De inmediato me acerque y metí mi polla en la vagina follándola hasta correrme dentro de ella. Después fue el turno de Javi que la folló hasta correrse. Entonces, ella comenzó a tener espasmos tan fuertes, que casi parecían convulsiones. Su vientre se contraía y movía espasmódicamente mientras Moussa seguía empujando como si pudiera enterrarle más aún su polla dentro del culo. Finalmente, Ana María se relajó después de un orgasmo. Moussa por su parte no se vino hasta que le saco su polla del culo corriéndose sobre las nalgas de Ana María.

 

A esa altura estábamos algo cansados. Sin embargo Alicia estaba ahora montada a horcajadas sobre la polla del jardinero cabalgando sobre el como una posesa. Este le agarraba las tetas y se las amasaba y pellizcaba los pezones. Ella después cambio de postura y se puso de rodillas y comenzó a llevar el control de la follada. Llevaban un rato así cuando Alicia se giró y dijo Manu, ven que todavía tengo espacio para ti, follame otra vez por el culo. Manu se acercó y apunto como si culo tuviera una diana dibujada, de un solo golpe se la metió hasta las entrañas de su madrastra. Después de doble penetrarla un rato, Alicia se puso en cuatro patas mientras Manu le martilleaba el culo. Al mismo tiempo ella mamaba la polla del jardinero. La enculada a la que la estaba sometiendo Manu hacia que a cada una de sus embestidas la polla del jardinero le entrara completamente en la boca de Alicia. Así que aquello no se demoró mucho más y entre jadeos el jardinero se corrió en la boca de ella, vaciando por completo sus cojones. Un poco después Manu se corrió dentro del culo de Alicia.

 

En paralelo Ana María se había vuelto a poner el arnés y mientras Lorena y Ana follaban montadas sobre Alexis y Marco, Ana María las penetraba analmente de forma alternativa. Javi, y yo por nuestra parte estábamos con Laura con la intensión de hacer una doble penetración a la chavala. La única que permanecía con el culo intacto. La llevamos a un sofá y empezamos a besarla. Ella entonces se arrodilló y comenzó a engullir nuestras respectivas pollas (había aprendido bastante desde el inicio de la jornada). Tras la sesión oral la sentamos en el sofá. Uno le comía el coño mientras ella se comía la polla y los huevos del otro. Después Javi se sentó en el sofá y ella empezó a cabalgarle hasta que mi polla entró en su orificio anal. Después cambiamos de posición para volver a terminar en la misma postura. Siempre Laura rellena con dos pollas a modo sándwich. Fue en la tercera postura cuando ella alcanzó el orgasmo. Después yo me corrí dentro de su culo. Javi por su parte hizo una marcha atrás y le descargó en la cara.

 

Mientras nosotros follábamos con Laura. Alexis y Marcos hacían una doble penetración con Ana María. Por su parte, Lorena estaba en cuatro patas con un vibrador en su vagina, mientras Ricardo y Hector la penetraban ambos en simultáneo por el culo. La muy puta disfrutaba con la doble penetración anal. Por otro lado, el jardinero y Manu estaban de pie penetrado a Ana por el culo y el coño. Esta se sostenía solo por las dos pollas y su propio peso hacía que las pollas la penetrasen tanto que parecían desparecer dentro de ella. Alicia, también había vuelto a la acción y mamaba la polla de Moussa. Los primeros en terminan fueron quienes estaban con Ana y Ana Maria. Ricardo y Héctor siguieron dándole a Lorena quien con las dos pollas en su culo más el vibrador en el coño tuve otro orgasmo delicioso. Después de ello los dos se quitaron y le pusieron las dos pollas en la cara y Lorena empezó a mamarlos, pero como ella estaba todavía excitada pidió que alguien le dé por el culo. A ello me preste solicito. Poco después de que yo la enculara, Ricardo y Héctor explotaron los dos en la cara de Lorena quien quedo con semen en la boca, el pelo, y sobre todo en las tetas. Yo por mi parte seguí bombeándola por el culo hasta que ella consiguió tener un loquísimo orgasmo.

 

Por su parte, Alicia había dejado de mamar a Moussa y este la enculaba. Cogiéndola fuerte de las caderas con un par de embates brutales el negro le metió los 30 cm de polla dentro del culo. Ella grito y se mordió un brazo, luego sufrió un espasmo y quedo como desvanecida. Mousse retiro su polla y Ana y Lorena se acercaron a él. El negro se masturbo unos segundos y volcó su semen sobre las tetas de las dos mujeres quienes se lamieron las tetas la una a la otra hasta no dejar una gota de semen. Alicia tardo algunos minutos en recuperarse. En ese momento vimos su rostro de satisfacción, se encontraba totalmente extasiada, y nos dijo que había tenido el orgasmo más fuerte de su vida.

 

Entonces el jardinero propuso que le demos más placer a la señora follando de uno en uno todos por el culo. Ella caliente como estaba se prsto solicita a la enculada en serie y así lo hicimos. Alicia se puso en cuatro y el jardinero comenzó a darle por el culo. La dilatación anal de ella era excepcional por lo que la polla entro sin ninguna dificultad. Sin dudarlo continuamos después de él todos los demás, incluida Ana María que se puso el arnés y la follo con la polla de goma. Su hijastro Manu y los primos de este Alexis y Marco fueron los primeros. Luego, Ricardo, Héctor, Javi y yo disfrutamos de su culo. Posteriormente la enculo Ana María. Alicia disfrutaba como nunca, se movía con frenesí y tenía orgasmos fuertísimos. Del culo chorreaban hilos de semen que se deslizaban por las piernas de Alicia. Finalmente fue el turno de Moussa. Este tenía la polla completamente empinada. Se acercó a Alicia y de lio un par de palmadas en las nalgas y le dijo, puta, estas lista para repetir. Ella susurrando dijo que sí. El negro entonces la empalo hasta el fondo de un solo empujón y luego quito la polla del culo. Volvió a repetir la operación varias veces haciéndole claramente daño a Alicia, quien sin embargo gritaba pidiendo que la vuelva a penetrar cada vez que Moussa retiraba su polla. Al final Moussa la empalo hasta el fondo y dio un par de embestidas. Luego retiro su polla e hizo que Alicia se girara. Esta con el rostro cubierto de lágrimas se puso a chupar la polla del negro hasta que este se corrió sobre su cara y sus tetas cubriéndola de semen. Entonces Alicia se desvaneció en el piso, su cuerpo sufría fuertes convulsiones y su ano se abría y cerraba en espasmos. Las enculadas habían sido terribles y Alicia estaba agotada.

 

Para culminar la jornada Lorena y Ana reclamaron una follada más y Ana María decició jugar con Laura, follándola con su polla de goma mientras ambas mamarón a Moussa hasta que él se vino sobre sus caras. Por su parte Ana y Lorena con los vibradores en sus vaginas (se habían estado masturbando mientras las pollas pasaban por el culo de Alicia) nos mamaron al resto y consiguieron que algunos tengamos una última erección. Entonces Lorena nos invitó a Ricardo y a mí a que le hagamos otra doble penetración anal. Ana María ofreció lo mismo a Héctor y a Javi. Las dos parejas de pollas entraron sin dificultad en sus culos, muy dilatados después de tanta follada. Asi la dos mujeres tuvieron su último orgasmo esa jornada. Cuando terminamos Alicia ya había vuelto en sí y nos agradeció a todos el placer que le habíamos dado. También nos sugirió que la invitásemos a futuras fiestas. Luego, Lorena, Ana, yo y el resto de a poco nos fuimos marchando. En el chalet solo se quedaron Manu, sus dos primos y su madrastra. Ella les pidió a ellos que se quedasen a pasar la noche con ella. Después de una ducha relajante y un buen descanso por la mañana podrían follarla los tres aun un poco más.

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En un bosque de Jalapa

La estuve mamando casi 20 minutos, me dolía la mandíbula, hasta que me dijo, A ver, párate, me pegó hacia un árbol y me dijo abrázalo, abracé el tronco del árbol y se puso atrás metiéndome la verga, empezó a cogerme empujándome y raspándome contra la corteza del árbol, en unos minutos se vino dentro de mi.

Esta historia es una de muchas veces que he ido al bosque a masturbarme.

Me gustaba mucho ser exhibicionista cuando quería ir a masturbarme, me iba la playa o a algún bosque cercano y me desnudada, escondía mi ropa y caminaba hasta encontrar algún lugar especial, me la jalaba y regresaba, a vestirme y terminaba mi diversión.

Pues un día de esos fui a comprarme al súper unos dildos caseros, me compré unas calabazas enormes en la punta,  muy anchas,  y más delgadas en el rabo,  medían como 20 cms.,  también compré vaselina,  cremita y me fui a Jalapa a una carretera donde hay un bosque padrísimo, estacioné el coche, me puse unos shorts blancos chiquitos y pegados sin calzones y una camiseta, me dirigí hacia el bosque y después de caminar un rato empecé a oír agua de algún riachuelo así que seguí al ruido del agua y ahí me desnudé y escondí mi ropa, me acosté en el suelo, me embarré vaselina y crema en el culo metiendo los dedos dentro, y empecé a probar las calabazas metiéndolas en mi culo poco a poco pues estaban enormes, sacaba una y me metía la que seguía de tamaño, agrandando cada vez la entrada de mi ano,  hasta que probé la más grande, medía unos 8 o 10 con de ancho, y unos 20 o más de largo,  me dolió todo pero cuando entró se sentía delicioso, quedaba afuera de mi culo el rabo, me paré y en cada paso sentía delicioso como rozaba mis nalgas.

Siempre me pongo como tareas o castigos de caminar hasta que vea alguna gente o encuentre un camino, o lo que se me ocurra, esa vez me dije que hasta que no encontrara a alguien no pararía de caminar, onda Forest Gump, pues así me fui caminando desnudo y no veía a nadie, pasaron como dos horas sintiendo en cada paso como se movía aquel chipote metido en mi culo, del cual ya me había acostumbrado, pero se seguía sintiendo delicioso, en eso empezó a llover, primero suave y luego una tormenta, parecía que estaba abajo de una regadera de presión, el camino se convirtió en lodo y me resbalé varias veces, se quitó la lluvia de repente pero estaba todo embarrado de lodo y seguía yo en mi tarea de ver a alguna persona para poder regresarme, y masturbarme a gusto, pues iba caminando y en eso detrás de mi dos tipos que ni siquiera llegué a oír.

Montados a caballo se me acercaron, y me dijeron que hacía, que eso estaba muy mal, se bajó uno y se asomó por mis nalgas, pues se veía el pedazo de rabo de la calabaza, traía un machete en la mano y me preguntó que traía ahí metido, con muchísimo miedo y pena le inventé que estaba haciendo una promesa, de ir desnudo por el bosque con una calabaza metida en el culo, pero que ya había terminado, fue a dejar su machete a su caballo y yo salí corriendo, pero el que estaba montado me alcanzó y se me puso enfrente con el caballo y me alcanzó el otro a pie,  me dijo que me quitara esa cosa del culo, y obedecí.

La saqué y salieron muchos líquidos como babas con algo de sangre, aventé la calabaza lejos y él fue a recogerla y me dijo, A ver agáchate, y así llena de tierra y piedritas que traía pegadas la puso en mi entrada y la empezó a meter, hasta que volvió a entrar, te gustan estas mariconadas, pinche puto, le dije que sí, pero que era una promesa que tenía que cumplir, ah, que bien, me dijo:

A ver agáchate –para que sea una promesa tiene que doler, y me empezó a azotar las nalgas y me metía toda la calabaza con los golpes hasta que volvía a salir y me pegaba de nuevo en medio para que entrara otra vez y así estuvo un buen rato hasta que me dijo, A ver, dame una mamada, y se empezó a sacar la verga,  me hinqué y me la metí a la boca, olía a meados yo creo que tenía una semana de no bañarse casi me vomitaba.

Me empezó a mover la cabeza y no me quedó otra que aguantar, en eso se salió la calabaza, pues en la posición que estaba hincado la botó mi culo solita, tenía las nalgas ardiendo de aquellos azotes, se la estuve mamando casi 20 minutos, me dolía la mandíbula, hasta que me dijo, A ver, párate, me pegó hacia un árbol y me dijo abrázalo, abracé el tronco del árbol y se puso atrás metiéndome la verga, empezó a cogerme empujándome y raspándome contra la corteza del árbol, en unos minutos se vino dentro de mi, el otro se quedó sentado en el caballo observando, y me dijo, Quédate así abrazado del árbol por un rato,  quiero ver como te salen los mecos de tus nalgas.

Empezó a escurrir y se subió a su caballo,  me dijo, A ver cuando te das otra vueltecita por acá,  y se fueron, cuando reaccioné, no sabía para donde caminar de regreso, empecé a caminar y a pensar que en verdad yo estaba loco, lo que hacía en verdad era locura o calentura, caminé cerca de dos horas  buscando el arroyo y no lo encontraba.

Ya eran como las seis de la tarde y me asustaba que me agarrara la noche, en eso oí un camión y me dirigí a ese rumbo, era la carretera, así que me fui siguiendo desde dentro del bosque la orilla de la carretera, hasta que a lo lejos vi mi coche, pero había otros coches juntos también,  me acordé por donde estaba el arroyo para recoger mi ropa y se oían risas,  así que me fui escondiendo con cuidado a ver si podía ver a alguien,  hasta que vi que eran varios chavos con sus novias.

Estaban en brasier y ellos en calzones se habían metido al río y se les transparentaba todo, estaban todos mojados temblando de frío, traían vasos en las manos y me supuse que estaban tomando, casi era de noche y mi ropa estaba justo al lado de ellos, atrás de unas piedras, en eso una de ellas volteó y me vio y les dijo a los demás,  voltearon todos y yo me escondí, cuando me asomé otra vez vi que iban corriendo con sus ropas en las manos camino hacia sus coches.

Corrí por mi ropa y me puse mi short y mi camiseta, recogí las llaves del coche, esperé a que se fueran ya casi estaba oscuro,  cuando llegué al coche vi que había una botella de ron en el suelo así que la recogí y le di unos buenos tragos, ¿que andaba yo haciendo?…pero que rico…

Autor: pepon2009

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Mi sueño fantasía

Ella me sonreía lascivamente, mirándome a los ojos bañados en lágrimas, mientras los dientes de las pinzas se clavaban en la blanda carne de mis pezones, y con el peso de los cilindros me los estiraban hacia abajo causando un dolor intenso. Trataba de chillar, sin poder hacerlo por la bola de goma en mi boca que dilataba al máximo mi mandíbula, y ya había perdido la capacidad de tragar la saliva que se escapaba por la comisura de los labios.

Jamás pensé que me podría a llegar a ocurrir algo semejante, pero sin duda, repetiría todos mis pasos de nuevo, si tuviera la ocasión de regresar atrás en el tiempo.

Buscaba trabajo bastante desesperado, agarrándome a cualquier puesto que me sirviera para salir adelante, pagar mi alquiler y poder seguir estudiando. Esto no me dejaba mucho margen, y siempre acababa dejando los trabajos porque me exigían más horas de dedicación, con lo que mis estudios se quedarían en vía muerta y no lo podía permitir.

Así pues, me presenté a la entrevista de un puesto de trabajo que había leído en un anuncio del periódico que leo diariamente, en el bar donde me tomo cada mañana mi desayuno. Buscaban un joven para impartir clases de euskera, preferentemente con el titulo oficial de EGA, es decir, el dichoso certificado de nivel lingüístico, que en mala hora no se me ocurrió hacer, y ahora no soy capaz de conseguirlo. Pero no perdía nada acudiendo a la entrevista. Me dirigí a la dirección en la Gran Vía, en uno de esos grandes pisos con puertas de madera de roble macizas. Sin duda, debía ser una academia muy importante, aunque me extrañó no ver ninguna placa.

Cuando se abrió la puerta, y me recibió una mujer atractiva, y me hizo pasar al recibidor, me di cuenta que aquel piso era una casa particular. Y la atractiva mujer su dueña.

Vestía un elegante traje-chaqueta negro casi de corte masculino, sin embargo acentuaba más sus suaves curvas. Caminaba con paso decidido, firme y liviano, como si no llegara a tocar el suelo, aunque el taconeo daba muestras de que era tan terrenal como yo. Me hizo pasar a un lujoso despacho, y sentarme en la silla frente a ella mientras me iba contando que ya no pensaba que fuera a llegar nadie más, pues se preparaba para marcharse. No parecía contenta. Tal como dijo no encontraba la persona idónea para el puesto.

Ella viajaba mucho, acababa de instalarse y por motivos profesionales necesitaba cuanto antes adquirir nociones básicas del idioma, por lo tanto quería un profesor a su disposición que pasara el mayor tiempo posible junto a ella, para ayudarla conversando continuamente y en sus horas de estudio. En todo momento que duró su monólogo no dejó de fumar un cigarro fino extra largo, y a mí que no me agrada el humo del tabaco, trataba de que no percibiera mis gestos mohines, apartando la mirada de vez en cuando. Así pude comprobar que ciertamente estaba estudiando con ahínco, pues en la estantería tenía gran volumen de libros para ello.

Yo expresé cual era mi precaria situación, como estaba estudiando y como me encontraba en un momento de necesidad económica. Ella no dejó de mirarme a los ojos en ningún momento, prestando atención a todas mis palabras, y exhalando bocanadas de humo directamente hacia mi rostro. Me sentía cohibido y humillado por la forma en que me trataba, era su casa, no podía increparle aquella actitud enigmáticamente.

Abrió un cajón de donde sacó un grueso contrato con multitud de artículos, que no me detuve a leer por su letra pequeña, y porque todos los contratos de alquiler se parecen unos a otros. Nada más fírmalo lo recogió para meterlo en un sobre que ya tenía preparado para enviarlo, y lo dejó en una bandeja que había sobre la mesa. Después se sentó en el borde de la mesa junto a mí, estaba rozándome la rodilla derecha con su pierna.

-Veo que no has querido mirar el contrato detenidamente, no se si eres muy sensato, – me dijo fríamente, pero me caes muy bien. Me gustas. -Gracias. -Ahora, necesitas prepararte. Traerte tus pocas cosas, y asearte debidamente, en eso soy muy estricta. Así que te voy a mandar a una amiga mía esteticista para que te depile el cuerpo entero. -¿¡Cómo!?- casi grité dando un pequeño salto en la silla.

Me fulminó con la mirada, y con una voz fría y dura me explicó que en su casa se vive bajo sus estrictas normas, y no pensaba dejar entrar a ningún energúmeno que le llenara el baño con sus vellos. Tragué saliva como buenamente pude intentando que no percibiera el miedo que comenzaba a dominarme. Posó una mano sobre mi hombro, para luego acariciarme la mejilla tiernamente, como quien trata de calmar a un niño asustado. Sacó una tarjeta con una dirección apuntada, y me explicó como llegar al centro de belleza de su amiga, y que no dudara en ponerme en sus manos. Que se lo agradecería.

Regresé a la tarde, a la hora convenida que me transmitió su amiga la esteticista, pues le había dejado el recado mi nueva anfitriona. Tan solo llevaba una mochila montañera a cuestas, y el recuerdo reciente de las manos suaves que me arrancaban las tiras de cera. Ella decía que lo hacía lo más indoloro posible, pero no podía creer tal cosa, viendo su sonrisa. Sin embargo, he de reconocer que tras todo el tratamiento, y el masaje con aceite hidratante sentía un placer que no imaginaba posible con una sola caricia sobre la piel desnuda. Me volvió abrir la puerta ella, con una actitud mucho más alegre y me hizo pasar al vestíbulo tomándome del brazo, y acariciándome. Se me erizaba la piel tras la nuca, y por mi cuerpo, no me esperaba este recibimiento, pero estaba encantado. Me dijo que dejara la maleta allí mismo, y me fue dirigiendo por el pasillo enseñándome la casa, los dos salones, la amplia cocina, el enorme baño, y los dormitorios. Me asignó uno de los pequeños, con una mesa-estudio y estanterías vacías que me servirían. Luego me indicó los armarios para mi ropa.

-Ábrelos, me ordenó.

Me acerqué al armario más grande, que tenía un pomo dorado en la puerta corredera, y lo desplacé lentamente hacia la derecha, sin pensar que estaría lleno de ropa. Así parecía estarlo, excepto por una falda que colgaba con su percha en mitad de la barra, unas botas altas que había bajo ella. Seguía sin darle importancia, y me siguió ordenando que abriera los cajones, donde encontré en primer lugar una blusa blanca con puños y cuellos rígidos almidonados junto a un corpiño con cuatro ligas, en segundo lugar había unas medias de rejilla, unos guantes de látex negros muy largos, acompañado de un extraño objeto, que parecía ser un consolador, pero añadido a una braga de cuero fino.

Me giré para observarla con cara estúpida preguntado con mi gesto que significaba aquello, mientras ella sin mostrar ninguna, impávida, fría, encendía un cigarrillo, dando una fuerte calada,

-Desnúdate al vientre.

Su mano era cálida y el tacto de su mano agradable, me serenaba. Incluso comenzaba a sentirme algo excitado, y no pude evitar una pequeña erección que ella apreció. Pasó detrás de mí, y yo seguía sin moverme ni articular palabra, ella pasó su mano por mi espalda, rodeando las nalgas, recorrió en círculo mi muslo derecho subiendo por la ingle hasta mi pubis rasurado. Parecía estar comprobando el trabajo de su amiga esteticista, pero yo estaba cada vez más excitado y erecto.

-Estás perfecto. Me susurró al oído. -Gracias. Dije cohibido sin saber como actuar. -Ahora te voy a preparar.

Iba a preguntar a que se refería cuando sentí un fuerte golpe en mi hombro obligándome a arrodillarme en el suelo y me ordenó callarme, abrir la boca y echar las manos hacia a la espalda. Estupefacto, abrí la boca cuando me metía una pelota de goma a cuyos extremos tenía dos cintas que unió muy fuerte detrás de mi cabeza, amordazándome y casi sin dejarme respirar ni tragar la saliva. Me puso unas esposas con las cadenas muy cortas que no me dejaban separar las manos y me forzaban los brazos y los hombros de manera incómoda. Dolorido, de rodillas y amordazado estaba a su merced. Sentí miedo.

-Te voy a enseñar todo lo que necesitaras saber a partir de ahora. Me susurró inclinándose sobre mi espalda y rozándome con su cabello en mis hombros. Me besó, y apartándose un como me puso un collar de cuero muy ancho en mi cuello que me inmovilizaba, y no podía mover la cabeza a los lados, dejándome totalmente rígida la columna.

Después, se puso ante mí ordenándome ponerme firme y yo pensando que deseaba que me pusiera de pie, elevé una rodilla del suelo para apoyar el pie, y me propinó otra tremenda bofetada en la otra mejilla.

-¡Estúpido! Alzó la voz, sin llegar a gritar.

Entonces comprendí que tan solo deseaba que estuviera erguido continuando de rodillas ante ella, y así hice. En ese momento, ella se inclinó hacia mí, echándome el humo a los ojos muy denso, irritándomelos y provocándome lágrimas a propósito. Mientras hacía esto, me pellizcaba los pezones retorciéndomelos, de modo que sentía más dolor, además de la molestia de estar esposado y amordazado. Quería gritar, pero solo podía mugir como una vaca a la que marcan con un hierro candente. Se apartó de mí, para dirigirse a uno de los armarios de cuyos cajones varios aparatos que fue colocando en la mesa-estudio. Se acercó de nuevo con dos cilindros metálicos en cada mano, en cuyos extremos tenían unas pinzas de cocodrilo.

Ella me sonreía lascivamente, mirándome a los ojos bañados en lágrimas, mientras los dientes de las pinzas se clavaban en la blanda carne de mis pezones, y con el peso de los cilindros me los estiraban hacia abajo causando un dolor intenso. Trataba de chillar, sin poder hacerlo por la bola de goma en mi boca que dilataba al máximo mi mandíbula, y ya había perdido la capacidad de tragar la saliva que se escapaba por la comisura de los labios.

De pronto sentí una fuerte descarga eléctrica que me hizo temblar y con el movimiento de mi cuerpo los pesados cilindros tiraban a los lados de mis pezones que sentía desgarrarse. Aquellos pequeños demonios metálicos me estaban martirizando con electricidad mientras mi sádica anfitriona se reía de mí.

Se dio la vuelta y no pude ver que tomó entre las manos, pues me rodeó despacio colocándose detrás de mí, noté como me acariciaba con la punta de un objeto sobre mis hombros, y en hinchados y amoratados. Entonces ella posó su mano en mi cabeza, acariciándome la cabellera y susurrándome al oído palabras que yo no comprendía porque mi mente estaba cansada y quebrada, tan solo podía entender las órdenes cortas y directas que me dictaba.

-Inclínate hasta el suelo. Me ordenó dándome un pescozón en la nuca.

Con el golpe me di de bruces con el rostro en el suelo. Me sentí aliviado pudiendo apoyar los cilindros de modo que no me torturaran con el peso. Sin embargo, ella se percató y me tiró del pelo, mientras me arreaba más fustazos en las nalgas como castigo por mi treta.
-Ahora te vas a enterar. Me amenazó, casi divertida.

Sentí como se desplazaba un poco a través del pasillo alejándose, y regresaba pausadamente al rato. No me atreví a girar el cuello porque me delataría y podría azotarme más. Noté como comenzó acariciarme las nalgas doloridas, que estaban al rojo vivo, pero era extraño su tacto pues parecía que llevara guantes.

Cogió entre sus dedos mi pene que permanecía medio erecto, y colocó un aro metálico empujándolo hasta la base, presionándome el pene lo estranguló y comenzó a hincharse en una fuerte erección como nunca había tenido. Placentera, pero dolorosa al mismo tiempo continuó acariciándome las nalgas, separándomelas, noté caer sobre mi piel un líquido frío y espeso, que iba aplicando sobre mí, entre las nalgas. Inmediatamente me di cuenta que me iba a lubricar para sodomizarme.

Me aplicó el gel sobre el ano con los dedos masajeándome despacio formando círculos, poco a poco sentía como el líquido penetraba entre las hendiduras lubricando las paredes del ano, y actuando como dilatador del esfínter.

Aquello provocó unas extrañas sensaciones sobre mi cuerpo, que ya empezaba a calmarse de los impactos, y estaba palpitando con un dolor sordo y continuo. De alguna manera, sentir la suavidad de sus caricias en mis nalgas y el masaje en el ano, me excitaba. Pero entonces, cuando estaba relajándome apoyó un objeto duro sobre mi ano, y con una fuerte embestida me lo clavó hasta el fondo, hasta golpearme con sus caderas en las nalgas.

Arquee mi cuerpo tensándolo al máximo, y casi perdí el conocimiento, pero ella me tiró del cabello hacia atrás y me susurró al oído como iba a follarme hasta que se cansara.

Durante un tiempo eterno sentí como iba subiendo el ritmo de las penetraciones, con su enorme consolador con protuberancias, sacándolo por completo y volviendo a introducírmelo sin darle tiempo al esfínter a que se cerrara.

Con cada embestida inundaba mi ano con lubricante, el dolor comenzaba a dejar paso al placer, sin poder controlarme eyaculaba mojándome los muslos.

El humo azul del cigarrillo, entre los finos dedos que los guantes de látex negro, que feminizan con sus uñas puntiagudas detalladas, con mi mano inclinada hacia dentro, mientras sujeto con mi otra mano el codo con el brazo pegado al pecho, sintiendo el tacto del látex frotando la seda de la blusa blanca con mangas de tres cuartos, sube recto rompiéndose en volutas.

Estoy sentado con las piernas cruzadas como buenamente me deja la falda de cuero que me aprisiona los muslos, rozándome las pantorrillas con la suavidad de las medias y el entre chocar de los tacones de mis botas altas con brillo charol y puntas finas.

Apartó con los dedos muy lentamente los cabellos de la peluca negra con corte a lo paje que se me pegan a la comisura de los labios hinchados por las punzadas con agujas a las que me ha sometido para darme más volumen con la barra de labios rojo intenso. Abro la boca para lamer las bragas de cuero, donde un dildo anal con pequeño tubo interno inyecta mi propio esperma en el interior de mi ano.

Ahora soy una puta amaestrada.

Autor: David

davidbazaga@hotmail.com

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