Enviar fotos por Whatsapp

Aquella noche estaba solo, de Rodríguez, en casa. Mi novia Sara (de 27 años), se había ido a cenar y de marcha con su amiga Raquel. Ambas eran chicas muy guapas, de cuerpos parecidos, delgadas, poco pecho, pero bien puesto y unos culitos de revista.

Antes de irse, Sara me prometió que me enviaría algunas fotos a través del popular programa de mensajería en móviles “Whatsapp” para que no me aburriera y la esperara contento cuando ella volviera a las tantas.

Me quedé mirándola justo antes de irse: llevaba puesto un top muy escotado y una minifalda que el viento podría haber eliminado con facilidad.

SARA: te quiero Luis – me dijo.

Me dio un beso y se fue.

****

Durante la cena, Sara decidió enviar la primera foto.  Ella y su amiga ya se habían bebido una jarra de sangría, y tenían la risa floja. Rebuscó en su bolso y tras encontrar el móvil,  abrió el Whatsapp y en contactos buscó rápidamente a “Luis” y le dio a “Enviar Foto”. Se hizo un autorretrato y lo envió.

FOTO: hecha por ella misma en la que aparecía sonriendo y apenas se le intuía un canalillo.

A lo largo de la noche fue enviando varias fotos, convencida de que debía de estar poniendo a su novio Luis bien caliente.

FOTO: en un cuarto de baño, sonriente, agachada frente a un espejo mostrando un amplio canalillo.

FOTO: otra frente al espejo mostrando el canalillo

FOTO: hecha por ella misma de lado, en la calle, donde se podían apreciar bien las curvas de sus pechos y su hermoso canalillo.

FOTO: ella y su amiga sentadas en un sofá, con las piernas cruzadas luciendo unas inmaculadas extremidades, sonrientes, con unos cubatas en la mano.

FOTO: las dos bailando en una discoteca atestada de gente una frente a la otra. Por el encuadre era imposible que ellas hubieran hecho la foto.

FOTO: otra foto similar, pero esta vez ambas chicas estaban más pegadas y provocativas. Sara tenía una de las piernas de su amiga entre las suyas, y tenía una mano posada sobre su abdomen.

FOTO: Sara con un chico desconocido. El chico era claramente más joven que ella y lucía una camiseta informal y unos pantalones negros. Su mano estaba encaramada en la cintura de Sara, pero este mantenía un poco las distancias. La foto era de frente, por lo que no  la podía haber hecho Sara. ¿La habría hecho Raquel?

FOTO: Raquel y Sara con tres chicos a los lados. Las dos aparecen sonrientes y apretujadas entre los desconocidos.

FOTO: un primer plano de un autoretrato del escote de Sara, con sus pechos haciendo fuerza contra el top.

FOTO: Sara con un hombre mayor que ella. Aparecía de lado pasando el brazo por detrás del cuello del maromo, y este la tenía bien agarrada por la cintura. En su mano libre Sara portaba un cubata casi vacío.

FOTO: Sara agarrada de frente con un chico guaperillas. Ella llevaba en su mano libre un cubata lleno.

FOTO: Sara de frente con un chico alto y rubio pegado detrás de ella. Las manos de la chica estaban cogidas a las de él.

FOTO: Sara otra vez con el rubio. Él estaba de frente, y ella de lado pegada su cara a su pecho. Otro desconocido se había colocado detrás de ella como si se la quisiese follar para hacer la gracia.

FOTO: Sara de nuevo con el hombre maduro de unas fotos anteriores. Ambos estaban pegados de frente  y ella tenía los ojos entrecerrados.

FOTO: Sara bailando con las piernas bien abiertas y la falda subida hasta casi desvelar sus encantos. Detrás, un chico desconocido  al que apenas se le podía ver la cara la tenía cogida por las caderas jugando al límite con el culo. ¿Se estaría restregando contra ella?

FOTO: Sara de frente cansada o pasada de copas. Detrás, por la ropa, el chico de la foto anterior abrazándola por la cintura.

FOTO: una foto parecida a la anterior pero en la que Sara se destornillaba de risa y subía su falda por una pierna hasta que se le podía apreciar un poco del tanga negro.

FOTO: Sara, con el chico de antes, ambos sentados en un sofá. Ella le besaba en la mejilla a él.

FOTO: una variación de la foto anterior en la que Sara estaba sentada con las piernas cruzadas sobre las rodillas del chico, que la abrazaba por la cintura.

FOTO: Raquel sentada en el mismo sofá con un desconocido al lado. Ambos tenían una mano sobre la pierna del otro.

FOTO: Sara en el sofá, sentada de lado casi casi enseñando el culo. El chico le tenía pasado un brazo por el cuello hasta dejar caer su mano a la altura de uno de sus pechos ¿Se lo estaría tocando?

FOTO: Raquel sentada sobre las rodillas del chico y este con su cara casi pegada a los pechos de ella.

***

Sara estaba en el baño de la discoteca cuando recibió un mensaje. Era de Luis, que por fin contestaba a todas las fotos que ella le había enviado.

MENSAJE: mmm.k fotos! M tienes bien caliente; estas hecha toda una putita

SARA: esta noche seré tu putita

MENSAJE: joder m tienes l polla bien dura, guarra. D donde son las ultimas fotos?

Ella le dijo el nombre de la discoteca.

A Sara le extrañó un poco la forma de escribir de su novio, pero no le dio mayor importancia pensando que debía ser por el calentó.

SARA: dura como las pollas que me han rozado esta noche?? Te pone que te diga eso??

MENSAJE: cojones, te follaria ahora mismo.

SARA: esta noche lo haras!

MENSAJE: no jodas! Con la de pajas que me h hecho imaginandomelo…

Aquel último mensaje le extrañó un poco. Pese a que el alcohol le nublaba un poco la mente, fue hacia el inicio de la conversación y pulsó en el botón “Info” del contacto. Se tuvo que apoyar en el lavabo por que casi se cae. El número de teléfono no coincidía con el de su novio.

Justo en ese momento recibió un nuevo mensaje:

MENSAJE: voy ahora mismo a donde estas a ver si es verdad. Hoy ya no me harás más bromas de que si “el Luisma es tonto”.

SARA: Luisma?

El programa no mostró el doble “check” de que el destinatario había leído el mensaje. El chico estaba en marcha y no era su novio. Se había pasado la noche mandando fotos provocativas a otra persona. ¿Pero a quién?

En seguida le vino la inspiración al pensar en lo de “Luisma”. ¡Claro! Debía de ser un chico con el que coincidió en la Universidad de nombre “Luisma” con el que solía meterse (en plan de coña) haciéndole bromitas del tipo “.. como el Luisma es Tonto”.

Intentó llamarle, pero le saltó el contestador. Le envió otro mensaje explicándoselo, pero él no lo leyó. En un acto irracional, se puso a enviar las fotos a su novio. Al parecer su móvil había mezclado los contactos al intentar unificarlos.

Su novio (el verdadero Luis) no tardó en enviarle mensajes más tiernos, también cargados de erotismo.

Raquel se estaba liando con un chico cuando salió del baño, así que se fue a la barra a por una copa. Estuvo un rato jugando con el móvil cuando alguien le tocó la espalda.

Se giró y se encontró con una cara desconocida que le estaba sonriendo. Él la saludó y Ella se sobresaltó al reconocerle.

SARA: ¡Luisma!

La chica se tapó la boca con la mano sorprendida y él se acercó para darle dos besos.

LUISMA: con todo lo que me has enviado por Whatsapp, más que dos besos te tendría que dar un morreo.

SARA: yo… yo… me equivoqué, no eran para ti sino para mi novio.

LUISMA: ya, al bajar del coche he leído lo último que me has escrito. De cualquier forma, igual que le querías enviar esas fotos a tu novio para darle celos y ponerle cachondo, también le puedes enviar una foto conmigo ¿o no?

Sara lo pensó y realmente podía seguir con el juego que había empezado sin decirle nada a su novio. Para él sería una foto más.  Los dos juntaron se juntaron y Sara extendió el móvil con una mano para hacerse una foto juntos. Luisma le subió la mano y le dijo.

LUISMA: hazla desde más arriba, para que se vea mejor tu escote. Te aseguro que le pondrá más.

Hicieron la foto y ella se la envió a su novio, Luis.

LUISMA: escríbele que estás con un amigo de la universidad.

Ella se rio y así lo hizo. Su novio le contestó en seguida:

LUIS: Seguro que habrás recordado los viejos tiempos…

Sara y Luisma hablaron un rato y se hicieron y enviaron algunas fotos a Luis:

FOTO: ella con un tirante caído.

FOTO: él besándole el cuello.

FOTO: sus piernas.

FOTO: una mano claramente masculina sobre el muslo de ella.

FOTO: ella con la camiseta arremangada desde abajo y él besándole cerca de su ombligo.

Sara y Luisma buscaron a Raquel y la encontraron sola tirada en un sofá durmiendo. Llevaba un buen pedo encima. La chica tenía su faldita bastante subida y se le veía bastante fachada del culo. Sara le hizo una foto y se la envió a su novio diciéndole:

SARA: mira a Raquel que mal que va. ¿No te aprovecharías ahora de ella?

LUIS: me aprovecharía de las dos

Sara le envió otra foto en la que se podía ver a Luisma sonriendo con su cara pegada al culo de Raquel .

LUIS: a ver el que os va a follar a las dos va a ser tu amigo de la Universidad…

En la discoteca, Sara le enseñó el mensaje a Luisma, el cual soltó una carcajada.

LUISMA: venga, añádeme a la conversación, por fa.

Sara le hizo prometer que le enseñaría los mensajes antes de enviarlos, y le añadió. Ahora Luis podría leer lo que Luisma escribiera.

LUISMA: hola luis soy luismal el amigo de la uni de tu novia. sara esta muy buena!!!!!

LUIS: encantado. ¿Te gusta cómo ha salido de marcha?

LUISMA: si muy guarrona. K foto quieres que te mande? Tu pide?

LUIS: una dándoos el lote.

Luisma sonrió a Sara, la cogió por la cintura y tras decirle “lo que tu novio diga…”, lanzó sus labios hacia su presa insertando su lengua como una ballesta húmeda dentro de la boca de ella.

FOTO: de lado. Luisma y Sara muy pegados y besándose con pasión con lengua.

Se fueron a sentar en el sofá, y justo antes de hacerlo, Luisma le apretó el culo a Sara al tiempo que le hacía una foto.

LUIS: seguro que estás deseando follartela.

FOTO: en el sofá sentados, la mano de Luisma apretando la parte de debajo de la minifalda de Sara.

SARA: creo que vamos a salir a dar una vuelta por la calle para que Raquel tome el aire. Un beso cariño. Espero que te lo estés pasando bien con todo este morbo.

FOTO: en la calle, Raquel apoyada en un coche y Luisma levantándole la falda. Se podía apreciar un diminuto tanga blanco.

FOTO: dentro de un coche. Raquel sentada con las piernas abiertas y su tanga luciendo en todo su esplendor.

FOTO: Sara de lado en el asiento de copiloto.

FOTO: Luisma conduciendo.

FOTO: un volante, un pantalón y una mano femenina sobre el paquete.

FOTO: hecha desde el asiento de atrás de un choche. Sara y Luisma besándose bajo la luz roja de un semáforo.

FOTO: dentro de un ascensor, frente al espejo. Luisma sonriente y Sara y Raquel abrazándole por cada lado.

***

Luis estaba tumbado en la cama con el móvil en la mano cuando de repente sonó una llave introduciéndose en la puerta de entrada. Se levantó de la cama, y ante su sorpresa, por la puerta pasaron Sara, Raquel y Luisma riéndose.

Luisma y él se presentaron y le dio dos besos a Raquel, que realmente no estaba tan mal como parecía en las fotos.

Se fueron al comedor a beber una copa y en un lado de la mesa se sentaron Luis y su novia Sara y en el otro Luisma y Raquel.

LUIS: no veas qué cachondo me has puesto esta noche. Me ha costado no correrme de la dura que la tenía.

Sara se sentó encima de él y se besaron.

LUISMA: Luis ¿no te gustaría seguir con el juego del móvil pero en directo?

El chico alargó una mano para coger la de la aludida.

LUIS: ¿tú qué dices cariño?

SARA: vale…

Luisma se levantó, y sin soltarle la mano a ella, se puso de pies en frente. Con la mano libre le acarició la pierna.

LUISMA: ¿vamos?

Sara se levantó, le dio un beso a su novio, y guio a Luisma hasta el dormitorio.

Raquel y Luis se miraron.

LUIS: ¿vamos a ver qué hacen?

RAQUEL: venga.

Luis ayudó a levantarse a la amiga de su novia, e pasó el brazo por encima de los hombros y la guio hasta la habitación.

Una vez allí, se sentaron en la cama donde Sara y Luisma se besaban. Él le acarició la rodilla y pasó su mano con pasión hasta sus pechos que apretó sin ternura.

Raquel sonrió a Luis, y éste le dio un tímido pico que ella cerró con un morreo en toda regla. Cuando miró a la pareja de al lado, Luisma estaba sin camiseta y su novia le succionaba los pezones.

Raquel pasó sus piernas sobre las de Luis mientras se besaban cada vez con más pasión. Sara estaba terminando de desnudar a Luisma cuando Raquel dijo:

RAQUEL: ¡vaya rabote!

Sara la miró sonriendo, lo agarró con una mano y se lo llevó a la boca. Fue al grano y empezó a chupársela como si quisiera que él se corriera rápido.

Raquel le quitó la camiseta del pijama a Luis, mientras este le sobaba las piernas como si sus dedos fueran las cuchillas de una máquina corta césped.

Luis se sentó apoyándose en el cabecero de la cama y Raquel, mucho más despierta que antes, se lanzó a su oreja y le susurró:

RAQUEL: ¿te pone cachondo ver cómo se la chupa tu novia a otro, o prefieres que te la chupe yo?

LUIS: las dos cosas. Ven y cómemela.

Raquel le bajó los pantalones y calzoncillo a la vez con torpeza, y tras ponerse frente a él de rodillas se puso a chupársela de la misma forma que su novia lo hacía con aquel, hasta ahora, desconocido.

Luis miraba a su novia y luego a su amiga cómo chupaban polla sin dejar de resoplar de placer.

Raquel se quitó la parte de arriba y el sujetador y se inclinó para que Luis pudiera comerle los pechos. Éste, de reojo pudo ver cómo su novia se ponía a cuatro patas sin nada de ropa y Luisma le despojaba del tanga. Lentamente, el antiguo amigo de la universidad empezó a penetrar a Sara. Entre gemidos, esta alargó una mano para tocar los testículos de su novio y pajearle. Al darse cuenta de que invadían su territorio, Raquel se lanzó ávida a chupar el miembro de Luis.

SARA: Raque, déjame un momento a mi novio.

Raquel soltó aquel pene babeado, y Sara se lo acercó a la boca. Empezó a chuparlo al ritmo de las embestidas de Luisma. Raquel por su parte se puso a morrear a Luis mientras este le masturbaba dando vueltas con la yema de su dedo índice en el clítoris.

RAQUEL: yo también quiero que me follen… estoy muy cachonda… mmmm….

Luis se levantó, la desnudó, y empezó a comerle el coñito empapado a la chica. No duró mucho en tal guisa, porque en seguida se colocó en la famosa postura del misionero y empezó a follar lentamente a la amiga de su novia. Lo de lentamente no era por gusto, sino porque si aumentaba el ritmo se correría en seguida de lo cachondo que estaba.

Mientras ellos follaban, Sara se había desnudado por completo y estaba siendo follada en la misma postura. Su cabeza estaba pegada a la de su amiga  en un momento dado ambas se giraron y se morrearon. Los pequeños pechos de Sara saltaban más que los de Raquel ya que Luisma llevaba un ritmo más acelerado de penetración.

Cambiaron de postura a la vez y ambas chicas fueron folladas a lo perrito. Luis daba pequeños golpecitos en el culo de su novia mientras se follaba a su amiga.

Los dos chicos estaban muy cachondos y más de una vez tuvieron que parar para no correrse.

Ambos se pusieron de acuerdo, y decidieron correrse a la vez. Las chicas se arrodillaron en la alfombra del suelo y ellos se pusieron a masturbarse con las pollas frente a las caras de sus parejas. El primero en acabar fue Luisma, que soltó un buen chorro seguido de otros más pequeños sobre la cara de Sara.

Luis se corrió a borbotones y casi no manchó a Raquel. Sara se acercó a su chico y empezó a chupar su polla limpiándola de restos de semen y comiéndoselos.

***

Todos se limpiaron, Luisma se fue, y Raquel Sara y Luis se quedaron dormidos y exhaustos en la cama, hasta la mañana siguiente…

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Mis relaciones con Luz I

Me metí entre sus piernas separando el tanguita, se la metí hasta el fondo, mientras le iba bombeando notaba su mano sobre su clítoris llegando hasta mi polla, la que acariciaba con sus dedos. Ya no aguanté más y solté la leche en su interior, a cada chorro de leche que le llegaba a lo más hondo de su cuevita ella se frotaba con más rapidez y a poco de yo terminar comenzó a correrse de nuevo.

Siempre me ha gustado el sexo, sobre todo, ligar con alguna que otra chica, chica o señora, en ese aspecto no me gusta discriminar, en mis viajes fuera del lugar de mi residencia habitual.

Mi sitio preferido para ligar es Madrid, tanto con chicas o señoras de la capital, como con las que estén en disposición de acercarse a la misma en alguno de mis viajes. También he tenido alguna experiencia con alguna señora de fuera que me he acercado yo a su lugar de residencia o trabajo. Soy un hombre de 40 años al que le encantan las mujeres, de ahí mi auto-denominación de Infiel, creo que no podría ser fiel a ninguna, cada una es un mundo y cada cual tiene su atractivo, unas más que otras por supuesto, pero …  Voy a comenzar una serie de relatos contando mis vivencias de los últimos años, algunos son con las mismas mujeres, con las que he tenido la suerte de repetir experiencias, estos serán realizados por entregas o partes, otros sólo trataran de una relación o encuentro único.

El siguiente relato trata de mi relación con Luz, una chica que conocí una tarde – noche (fue antes de las 10 de la noche), en una disco de Madrid. Estaba tomando una copa cuando la vi bajar las escaleras, no era muy alta, pero tenía un atrayente que me hizo fijarme en ella. Su pelo largo, rizado y con mucho volumen, llamaba la atención, su cara algo redonda con unos ojos muy expresivos y unos labios gorditos que invitaban a comerlos, su cuello no se veía mucho, pues entre el pelo y la ropa quedaba casi oculto. Pero tras de su chaquetilla abierta y su blusa se marcaban unos pechos que prometían bastante, levantados y con volumen, asomando por sobre el escote, marcando la línea de separación de los mismos, e incitando al deseo a cualquiera que la mirase como lo hacía yo en ese momento.

Un poco más abajo su falda, ni corta ni larga, a medio muslo, enseñaba o insinuaba la rotundidad de los mismos, tenía unos muslos fuertes. Pasó a mi lado, se dio cuenta de que la estaba mirando con cara de admiración, un poco embobado (con deseo, diría yo), y se sonrió; pude observar su culo, rotundo y levantado. Me quede prendado, con ganas de profundizar y explorar los recónditos sitios de su anatomía que no estaban a la vista. La seguí con la vista y me fui tras ella hasta donde se decidió a tomar asiento. Me acerqué a su lado y le pregunté si me aceptaba que la invitase a tomar una copa y hacerle compañía.

Entablamos conversación tomamos una copa y, como no podía ser de otra forma, pues deseaba tenerla entre mis brazos, aproveché una serie de lentos para invitarla a bailar, salimos a la pista y pude sentir su cuerpo pegado al mío, sus pechos pegados a mi pecho, su pelo en mi boca, era más baja que yo y su frente quedaba a la altura de mis labios, su perfume me estaba trastornando, a la segunda pieza ya la tenía completamente abrazada, haciéndole sentir que me encontraba súper excitado.  Mi polla se había puesto dura y a cada movimiento del baile se frotaba lentamente contra su anatomía, lo mismo que sus pechos se frotaban contra mi pecho haciéndome sentir su dureza. Creo que la excitación y la insinuación eran mutua, habíamos congeniado a la primera.

Terminaron los lentos y nos fuimos a terminar la copa, entre sorbo y sorbo decidimos brindar por habernos conocido y, en los besos de rigor por los brindis, llegué a besar su boca, no se apartó, más bien se entregó a mis besos, entreabriendo sus labios y dejándome explorar su boca, su lengua, exploración mutua, su lengua penetraba en mi boca, se entrelazaba con la mía y de vez en cuando me la chupaba como nadie me lo había hecho, sus besos tiraban de mi lengua como si me la quisiese despegar (en mis pensamientos más íntimos o en mis deseos, llegué a pensar si esto lo hace con la lengua será digno sentir como chupa la polla), la excitación de los dos iba en aumento y nos habíamos olvidado de donde estábamos, un lugar público y con bastante gente.

Entre morreos y bastantes caricias escapadas (con el fin de aumentar el deseo), decidimos que aquello era mejor terminarlo en la habitación del hotel. Salimos de la disco pillamos un taxi y nos dirigimos al hotel. Por el camino nos olvidamos del taxista y comenzamos con los besos y las caricias. Caricias que ya eran expresión del máximo deseo, ya no había lugar que no intentásemos acariciar todo era válido, éramos dos animales en celo, dos fieras que sólo pensábamos en dar y recibir placer. Nos detuvo la parada del taxi ante la puerta del hotel, que si tarda un poco más no se que hubiese pasado en el taxi, pues ya estábamos comenzando a quitar botones y meter mano a la carne, habíamos dejado las caricias superficiales para pasar a las caricias directamente sobre la carne.

Salimos del taxi intentando que no se notase mucho el desastre que habíamos hecho con las ropas. Nada más entrar al ascensor volvimos a reanudar el desastre, en lo que subió los tres pisos salimos del ascensor completamente desarrapados, en un momento pillamos la puerta de la habitación y ahí comenzó lo más excitante de la noche. Bueno, lo más excitante, no, la culminación de la excitación y el deseo, la pasión que arrastrábamos y que nos había hecho llegar al lugar donde íbamos a desfogar nuestros deseos.

Nada más cerrar la puerta comenzamos a besarnos a comernos la boca, chupadas de lengua, comidas de cuello, comencé tomando la iniciativa y le quité la blusa. Sus pechos pugnaban por salirse del sujetador, si antes me habían parecido de buen tamaño, ahora pude confirmar que realmente lo tenían, se los acaricié sobre del sujetador, buscando sus pezones que estaban duros y se marcaban bajo la fina textura del mismo. Besé la canal que los separaba, metiendo mi lengua en ella, busqué chupar los pezones, todo esto sin llegar a quitarle el sujetador. Mientras la iba chupando y acariciando le solté el broche de la espalda y mis manos se metieron bajo de las copas del sujetador, noté su piel suave, tibia, más bien ardiente, y sobre todo, la dureza de sus pechos, tenía los pechos bastante duros. Normalmente los pechos grandes son más blandos y se caen un poco al soltarlos, estos no, ni se caían ni estaban blandos.

Le quité el sujetador mientras ella me quitaba la camisa, comenzó a chuparme las tetillas a mordisquearme el pecho, mientras mis manos se fueron a su espalda, fui bajando hasta encontrar la cremallera de la falda que tenía puesta, se la solté y la fui bajando poco a poco, centímetro a centímetro mientras acariciaba todo lo que iba quedando libre de ella. Al bajar por sus nalgas aprecié que llevaba un pequeño tanga, muy suave al tacto, según la falda iba bajando por sus muslos yo me fui bajando tras ella. Mientras bajaba recorrí su pecho con mi lengua, su ombligo, el vientre, sobre el tanga le besé su pubis, parecía recortado o con muy poco pelo (luego descubrí que lo tenía recortadito, vamos que llevaba el coño a la peluquería o lo pelaba ella), mis labios recorrieron sus muslos uno al bajar y el otro al subir tras quitarle la falda y dejarla a un lado.

Durante la subida seguí acariciando y besando todo lo que encontraba a mi paso, hasta llegar de nuevo a su boca, que me esperaba ansiosa, entreabierta y deseando que la besase, se notaba que estaba ardiendo de deseo y con ganas de sentirme. Intentó quitarme el pantalón, pero no la dejé, preferí hacerlo a mi manera para evitar que la excitación me jugase alguna mala pasada. En estas ocasiones prefiero ser yo el que lleve la iniciativa y procurar hacerlas gozar al menos de un orgasmo antes de terminar de desnudarme, es algo que funciona a las mil maravillas y que ayuda a quedar bien en todo momento.

Mientras nos besábamos una de mis manos se fue a su entrepierna y comencé a acariciarla, primero sobre el tanguita, por cierto, a estas alturas, todo mojado, empapado diría yo. Luego lo aparté a un lado y metí los dedos buscando su clítoris y los labios del coñito. Estaba tan caliente que no tardó mucho en comenzar a jadear, se le estaba subiendo la bilirrubina, estaba a punto de caramelo. Mientras seguía acariciando su clítoris, le metí un par de dedos y comencé a follarla con ellos, no tardó mucho en explotar en un orgasmo, mientras se contraía apretaba los muslos e intentaba cerrar o aprisionar mis dedos dentro de su coñito, la seguí besando hasta que terminó relajándose y totalmente entregada en mis brazos.

Ahora era su momento, me comenzó a besar y chupar las tetillas, mientras desabrochaba el pantalón, repitió lo mismo que yo había realizado, me fue chupando y besando por todos lados hasta las rodillas, mientras me quitaba el pantalón, luego subió y comenzó a mordisquearme la polla y a chuparla sobre del slip mientras me acariciaba los huevos. Al par de minutos ya me estaba bajando el slip, comenzó poco a poco mientras pasaba la lengua a todo lo que quedaba libre. Primero el capullo, limpiando y sorbiendo el líquido pre seminal que había ido soltando de la excitación, la verdad es que tenía el slip tan mojado que parecía que me había corrido de tanto líquido que había soltado.

Fue bajando hasta llegar a los huevos, luego volvía a subir pasando la lengua alrededor de la polla hasta llegar al capullo que lo metió en la boca, comenzó a chuparla con fuerza, mientras terminaba de quitarme el slip. Se notaba que quería devolverme el favor, pero mi intención iba más lejos, se la quité de la boca y cogiéndola bajo los brazos la puse de pie, comenzamos a besarnos mientras abrazados como estábamos nos tiramos sobre de la cama. Me puse un preservativo y me metí entre sus piernas separando a un lado el tanguita, de un solo envite se la metí hasta el fondo, con lo mojada que estaba sabía que no le iba de hacer daño, por eso no tuve muchas contemplaciones, aparte de que estaba a punto de correrme y no quería que esto sucediese antes de metérsela bien metida.

La comencé a bombear, lentamente, alargando lo que era una corrida inminente, pero con la intención de que pudiese volver a gozar (hay veces que se consigue y otras que no), me tenía cogido por la espalda y me apretaba con fuerza contra de ella, se notaba que la quería sentir bien dentro, como en esta posición yo no le podía acariciar el clítoris, cogí una de sus manos y la dirigí a él. Acaríciate, le pedí, mientras le iba bombeando cada vez más rápido, notaba su mano que iba en venía sobre de su clítoris llegando hasta mi polla, la que acariciaba también con la punta de sus dedos.

Ya no podía aguantar más y comencé a soltar la leche en su interior, a cada chorro de leche una embolada que le llegaba a lo más hondo de su cuevita del placer, ella se frotaba cada vez con más rapidez y a poco de yo terminar comenzó a correrse de nuevo, el aguantar un par de minutos con la polla clavada hasta el fondo, mientras ellas se acarician algunas veces es suficiente para que terminen, si están lo suficientemente excitadas y con ganas, como era en esta ocasión. Nos quedamos un rato abrazados hasta que se fue aflojando y se salió de dentro de su cuevita. Me dirigí al baño a tirar el condón y darme una ducha mientras ella se quedó tendida, completamente desmadejada y plenamente satisfecha en medio de la cama.

Tras la reparadora ducha me regresé a la habitación encontrándola igual que la había dejado, desmadejada y con una cara de satisfacción increíble, creo que no era para tanto, pero se ve que tenía muchas ganas y que había disfrutado con las dos corridas. Me tendí a su lado y comencé a besarla, a acariciar sus pechos, buscando otro nuevo polvo, pero no me dejó seguir, se levantó y recogió su ropa dirigiéndose a la ducha, se duchó rápidamente y enseguida apareció vestida. Me extraño tanta rapidez y le pedí dos minutos para vestirme y acompañarla.

Según me contó en lo que esperábamos el taxi para regresar a su domicilio, llevaba unos meses de abstinencia y sin poder gozar de un hombre. Era casada y su marido llevaba varios meses trabajando fuera con lo que no había follado desde hacía tiempo, esa noche había decido que no podía esperar más, que necesita de un hombre que la hiciera gozar. Ahora entendí el motivo de haber ligado tan rápido y marcharnos al hotel con tanta premura, tenía que regresar temprano a casa, la canguro que había contratado, sólo estaba hasta pasada la medianoche y no podía tardar más.

Lo había pasado estupendamente y ella también, le pedí su teléfono para poder contactar en otra ocasión. Después de esta nos hemos visto en varias ocasiones, pero eso serán otros relatos, el de hoy termina aquí.

Espero les haya gustado y por lo menos haya sido amena su lectura, a la vez que les saque un poco de deseo, excitación y ganas de poderlo hacer realidad, de probar cosas nuevas y excitantes.

Autor: Infiel

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Una noche en la disco

Mi novio estaba sentado y yo me trepé sobre él para ensartarme en su maravillosa verga como yo tanto deseaba. Me sentí súper bien al saber que tenía a todos los hombres de la discoteca concentrados en el delicioso espectáculo que les estaba dando y todo esto hacía que yo me excitara aun más de lo que ya estaba, todo aquellos hombres mirándome con lujuria y deseo, con ganas de sumarse a nosotros pero ninguno tuvo el valor.

La historia que les voy a contar es 100% real y voy a estar muy complacida de compartirla con ustedes.

Mi novio es un hombre muy sexy con una hermosa cabellera negra azabache, unos ojos enormes que deslumbran a cualquier mujer y la verga más deliciosa que puede existir sobre la faz de la tierra y lo que más me gusta de él es que es insaciablemente arrecho.

Yo por mi parte soy una mujer pequeña, de piel canela, pero con unas grandes y jugosas tetas que se que todos los hombres desean probar, un culo pequeño, pero con mucho sabor, me encanta experimentar distintas cosas en cuanto a sexo se refiere, y si hay en algo a lo que me pueda parecer a mi novio es que al igual que él soy insaciable sexualmente hablando.

Todo empezó una noche que mi novio me invitó a la discoteca y yo accedí gustosamente, sin imaginar todo lo que me esperaba. Mientras me arreglaba para salir pensaba en qué podía hacer para que todo fuera muy rico y excitante, ya que él me había comentado que quería que me portara como toda una puta. El llegó minutos más tarde a mi casa para buscarme y quedó sin palabras cuando me vio con una falda tan corta que si me agachaba mostraba todo.

En el camino hacia la discoteca, íbamos hablando puras cosas calientes y excitantes y se puso mejor cuando me metió la mano bajo la falda para darse cuenta que no llevaba nada, eso nos tenía a los dos a mil por hora y él me repetía que quería verme como una puta, que calentara a todos los hombres del lugar. Al llegar a la disco buscamos el lugar más oscuro y apartado de todo el lugar y nos ubicamos ahí. Yo muy hábilmente pude percatarme de que cerca de nosotros había más hombres que mujeres y eso me gustó mucho ya que de esa forma podía hacer de todo sin que a nadie le molestara.

Mi novio fue a buscarme un trago y mientras él caminaba hacia el bar yo, como clásica arrecha que soy, lujuriaba a mi novio de una forma tan pervertida y depravada que comenzaba a mojarme. Cuando él regresó se sentó muy juntito a mí y empezó a meter su mano debajo de mi falda, él me acariciaba el clítoris y poco a poco introdujo dos de sus dedos dentro de mi conchita ¡Waoo! Esa fue mi expresión mientras él seguía masturbándome con sus dedos. Luego yo le dije que quería bailar con él y rápidamente aceptó, supongo que fue porque quería comenzar el show…

Empezamos a bailar muy pegados y de una forma muy erótica; yo por mi parte le apretaba las nalgas y él subía mi falda para mostrar a todos los que estaban en la discoteca mi culo redondo, los hombres que estaban cerca se veían felices al presenciar un espectáculo como el que estaban viendo; nosotros por nuestra parte continuábamos bailando como si estuviéramos teniendo sexo y nos besábamos y nos sobábamos muchísimo era algo increíble esa sensación. Los hombres de toda la discoteca miraban a mi novio con cara de envidia ya que ninguna de sus parejas los hacía disfrutar como yo le estaba dando a disfrutar a mi novio.

Luego de haber tomado un buen par de tragos yo ya estaba un poco más alegre, decidí hacerle una deliciosa mamada a mi novio ¡mmmmm! Mientras yo se lo chupaba él acariciaba mi nalga y muchos hombres observaban y empezaban a tocarse sus pingas, esto me excitaba muchísimo y en mi mente yo pensé, ellos están con ganas de que yo se los chupe también, yo continué mi labor de satisfacer a mi macho y él estaba que no cabía en su pellejo al sentir tanto placer, sentía su pinga durísima.

Ya tenía el alcohol muy subido en la cabeza y fue entonces cuando le dije a mi novio que quería que me metiera la pinga y él sonrió de una forma muy picaresca y me dijo, móntate; y es aquí donde viene lo bueno de esta historia.

Mi novio estaba sentado y yo me trepé sobre él para ensartarme en su maravillosa verga como yo tanto deseaba ¡Uuuyyyy! Eso fue algo que me encantó me sentí súper bien al saber que tenía a todos los hombres de la discoteca concentrados en el delicioso espectáculo que les estaba dando y todo esto hacía que yo me excitara aun más de lo que ya estaba, todo aquellos hombres mirándome con lujuria y deseo, con ganas de sumarse a nosotros pero ninguno tuvo el valor.

Mientras tanto mi novio me decía cositas ricas al oído como por ejemplo “oye putita, tienes la micha deliciosa, me encanta meterte la verga putita” y yo en mi mente pensaba “Ay papi si supieras el espectáculo que la puta de tu novia les está dando a todos los hombres de la disco y eso me hacía reír mucho y me abría más para que vieran mi conchita y como la pinga de mi novio entraba en ella y claro, esto me excitaba aun más…

Yo estaba que no aguantaba más y por su parte mi novio tampoco y fue entonces cuando tuvimos un orgasmo simultáneo, los dos nos vinimos al mismo tiempo, no saben lo rico y lo mucho que se viene mi novio y yo tuve un orgasmo larguísimo, cuando terminamos descansamos y tomamos un último trago, luego yo sentía todavía esas miradas sobre mí y sentía esa leche espesa recorriéndome las piernas. Nos fuimos, mi novio me dio las gracias por lo bien que la había pasado y yo en mi mente pensaba “Ay papi, si supieras todo lo que hice”, yo todo esto lo hacía sin que mi novio se diera cuenta porque yo pensaba que esto le molestaría.

A los días estando en la cama, y recordando lo de esa noche, le conté todo lo que había pasado, él quedó en shock y de repente se sonrió y me dijo porque no le dije nada cuando estábamos allá, y me dijo que le hubiera gustado mucho verme en acción aquel día, yo quedé sorprendida porque la verdad nunca pensé que mi novio me patrocinaría semejante locura…

Espero que les haya gustado mi relato y pronto sabrán más de nuestras aventuras.

Autor: chiquinfo

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