Divirtiéndome con mi tío

El sin titubear esta vez posó la puntita en la entrada de mi vagina y empujó violentamente, haciendo que se me escapara un chillido de dolor y placer, nos movíamos los dos y yo no podía dejar de gemir. Nunca me habían cogido en esa posición, el placer se hizo insoportable y mi tercer orgasmo llegó, de inmediato mi tío dijo que no podía más y dejó salir un largo chorro de semen dentro de mí.

Nunca me había atrevido a confesarle esto a alguien pero hoy encontré valor, si no lo cuento voy a estallar. Desde hace algunos meses tengo sexo con mi tío. Tengo 19 años y estoy en el 2do semestre de la universidad, estudio relaciones internacionales. Mi tío y yo siempre hemos compartido intereses, desde que tengo memoria me he llevado muy bien con él y cuando entré a la universidad nos volvimos muy cercanos pues él me ayuda prestándome libros etc., por lo que paso mucho tiempo en su casa.

Todo esto empezó un sábado en el cual fui a su casa a recoger unos libros. Mi tío, el hermano menor de mi papá, tiene una novia muy bonita con la cual tiene ya tiempo de salir pero ese día mi tío estaba solo en su casa. Por cierto, él tiene 31 años.

Desde siempre he sentido admiración por él, además de que debo aceptarlo, a veces me había sorprendido pensando que es muy guapo. Como sea, ese sábado llovía mucho por lo que en el trayecto me mojé toda. Llegué a su casa, me abrió la puerta y nos saludamos normalmente.
Me dijo que fuera al baño a secarme pues estaba realmente empapada por la lluvia, que me prestaría una bata para que pusiera a secar mi ropa. Así lo hizo, me prestó una bata de baño y sin pensarlo me quité la blusa y el pantalón y me cubrí con la bata.

Salí y puso mi ropa en la secadora, mientras tanto me dijo que los libros que me prestaría estaban sobre su escritorio, que fuera por ellos. Obediente fui por los libros y en su computadora tenía una fotografía de él y su novia dándose un beso. No se por qué justo en ese momento me imaginé besándolo a él y la idea me excitó un poco. Cuando volvió me encontró en bata y sonrojada, no pude evitar esconder mi vergüenza por mis pensamientos y él sonrió, me informó que mi ropa tardaría un poco en secarse así que me senté sobre el escritorio y la bata se abrió un poco mostrando mis piernas.

El no pudo evitar mirarlas y yo lo miré a los ojos, creo que ambos entendimos lo que queríamos. Tomando valor de no se dónde me levanté y me acerqué a él, ¡Besé a mi tío en la boca y él me correspondía! Nos quedamos inmóviles un momento analizando la situación. Se alejó un poco y me pidió perdón, le respondí que no tenia por qué preocuparse, que desde hacía tiempo yo tenia ganas de besarlo, el me respondió que desde hacía tiempo había notado cuanto había yo crecido, me dio gracia eso por lo que no pudimos evitar reírnos.

Esta vez fue él el que se acercó y me tomó por la cintura. Nos besamos de nuevo, esta vez nuestras lenguas húmedas se encontraron por primera vez, pasó su mano por mi cabello. que también estaba húmedo por la lluvia. y poco a poco fue bajando por mi cuello, mi espalda… No podía creer lo que pasaba, sabía que era malo pero no podía detenerme.

Empecé a desabotonar su camisa mientras él acariciaba mis nalguitas sobre la bata. Poco a poco me fue empujando hacia atrás hasta que sentí el filo del escritorio detrás de mí. Me subió a el y mis piernas aprisionaron las suyas mientras seguía desabotonando su camisa.  Acaricié su pecho mientras él abría la bata que le mostró mi sujetador  y mi tanguita, pude notar un gran bulto en su entrepierna lo que me excitó aun más.

Torpemente desabroché su cinturón y bajé el cierre de su pantalón. Igualmente él pasaba sus manos por mi espalda mientras desabrochaba mi sujetador. Besaba mi cuello mientras su pene duro rozaba mi tanguita, mis pezones erectos a más no poder tocaban su pecho, me aprisioné a su cuello y le susurré al oído que estaba muy excitada.

Suavemente me recostó sobre el escritorio y fue bajando lentamente mi tanguita, se quitó completamente la ropa y acercó su cara a mi clítoris, lamió y lamió y yo seguía sin poder creer el placer que sentía de que mi tío estuviera dándome la mamada de mi vida. Su barba que apenas salía rozaba mis labios húmedos y me daba cosquillas que se transformaron en placer. No pasó mucho tiempo antes de que pudiera tener un orgasmo en su boca.

Me levanté y nos miramos de nuevo a los ojos, como buscando la aprobación del otro. Me levanté y lo jalé hacia mi, su pene quedó entre mis piernas  y sin pensarlo lo conduje con mi mano a la entrada de mi vagina chorreante de placer. Con mis dedos podía sentir todas las venas palpitantes que recorrían su pene y lentamente lo fui introduciendo, mi tío me besaba el cuello mientras empujaba más.

Cada embestida me llevaba más allá de mis sentidos, no se si fue la excitación, el morbo o qué pero el segundo orgasmo llegó casi de inmediato, mi tío me decía que trataba de controlarse pero que lo volvía loco.

Sin pensarlo me levanté y me puse de espaldas a él, me incliné y lo invité a penetrarme de nuevo. El sin titubear esta vez posó la puntita en la entrada de mi vagina y empujó violentamente, haciendo que se me escapara un chillido de dolor y placer, retomamos el ritmo y nos movíamos los dos, él apretaba con sus manos mis nalgas y yo no podía dejar de gemir. Nunca me habían cogido en esa posición y mi tío lo hacía muy bien.

Pronto el placer se hizo insoportable y mi tercer orgasmo llegó, de inmediato mi tío dijo que no podía más y dejó salir un largo chorro de semen dentro de mi. Se sentía caliente y empezó a escurrir por mis piernas temblorosas.

Me tomó por los hombros, me levantó y me besó el cuello una vez más. Le dije que me la había pasado muy bien y él solo me respondió con un largo beso en los labios. Me pidió que no mencionara nada, especialmente a su novia y le dije de nuevo que no se preocupara. Nos fuimos a la ducha y nos limpiamos uno al otro.

Me devolvió mi ropa, tomé los libros y le pregunté si podía regresar otro día, me dijo que él me avisaría cuando estaría solo de nuevo para que pudiéramos repetir. Emocionada le di un beso más y me fui.

Por la noche me llamó a mi celular, me preguntó como me sentía y qué pensaba de lo sucedido. Le dije que nunca me habían cogido tan rico y que me excitaba de sólo pensar que sucediera de nuevo, él me dijo que se sentía culpable pero le respondí que a mi no me importaba. Llámenme puta o lo que quieran pero mi tío me excita demasiado.

Él dijo que no me sintiera obligada y le dije que para mi era un placer hacerlo feliz. Me respondió que hacía mucho  no se excitaba de esa forma y que podía yo volver cuando quisiera, claro, siempre y cuando su novia no estuviera en su casa.

Así ha sido desde ese día, cada que voy a recoger libros, de paso me divierto un poco con mi querido tío. Lo mejor de todo es que nadie sospecha.

Autora: Divomaniac

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