Follada por cuatro pollas

Dolores es una mujer recién divorciada de su esposo que comenzó a ir hace unas semanas al gimnasio de mi primo Javi. Tiene 36 años y un cuerpo bien formado. Es delgada pero algo musculosa, sus glúteos son grandes y parados, y sus senos son grandes redondos y bien parados. Desde que llegó al gimnasio, varios de los asistentes pensamos en tener un rollo con ella. La semana pasada dolores se quedó más tarde que las demás mujeres haciendo bicicleta. Estábamos allí, Javi, yo, Carlos y Juan. Después de un rato, Javi que es el instructor, se acercó a dolores y le dijo que estaba muy sexy. Luego le propuso tener un rollo y dolores se mostró receptiva.

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Aquí se folla si quieres II

Hetero, Milfs, polvazo. Con el juego que estaba dándole con mis dedos, suavemente por su espalda y por sus glúteos, de ella solo salían gemidos suaves, por tanto me estaba indicando que le gustaba, aunque no tuviera ni fuerzas para decírmelo, por tanto, seguí jugando, pero sabía ella que yo estaba deseando entrar por su agujero negro, y por eso mis dedos fueron a jugar con su entrada.

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Una señora muy sexy

Le puse la punta de mi verga en el culo y se la fui metiendo, al verla de atrás con esas nalgotas gigantes más me excitaba, seguí metiéndosela por el culo y a la vez ella se metía los dedos en la raja para sentir doble placer, le sobaba sus enormes tetas, ella gritaba como una poseída, se corrió, creo, tres veces, no aguanté, se lo dije al oído y le llené el culito de leche bien caliente.

Es el primer relato que cuento yo soy de México D.F. Tengo 39 años y soy moreno claro, delgado y mido 1.75 mts, pero en realidad yo quisiera compartir con ustedes amigos lectores y es que todo comenzó cuando un día fui a realizar unos trámites.

Yo trabajo en un despacho y me dedico a visitar varias instituciones dependiendo el trámite que haga, pero en fin para ya no hacerla más larga, uno de esos días vi a una señora como de 46 años que me impresionó por la forma de vestir y caminar pues se veía muy sexy en ese momento.

A simple vista se le notaba un bikini muy sensual se le transparentaba a través de un vestido azul cielo que llevaba, era un a mujer gordita, pero tenía un trasero formidable de busto no tenía mucho pues con lo demás que traía era suficiente para verse bastante bien.

Yo como nunca la había visto en esas oficinas busqué la manera de saber al menos su nombre para siquiera tenerla en la memoria e imaginármela después cuando me inspirara en alguna mujer. Se me ocurrió preguntarle a uno de sus compañeros de trabajo inventando que esta señora parece que la había visto antes, pero que no me acordaba de su nombre, y este señor al que le había preguntado, no dudó en decirme el nombre y el área de trabajo donde la podía localizar.

La verdad eso me dio la oportunidad para primero contactarla y después decirle que si era posible que aceptara comer conmigo. Ella dijo que si y a los pocos días me estaba viendo con ella y le dije la verdad de cómo había dado con ella porque en realidad me había llamado mucho la atención. De paso le dije que se vestía muy sexy y eso parece que le agradó a la señora pues me dijo que nadie la había hecho ese comentario y nos volvimos a citar.

Después de comer y tomarnos unos tragos nos fuimos a un hotel y para mi sorpresa traía un liguero negro y una tanga sensualísima. Yo sentía que explotaba de emoción y cuando la tuve desnuda quedándole solamente el liguero con su tanga comencé a besarla en todo su cuerpo desde los pies hasta la cabeza. Le besaba las nalgas en toda su dimensión, pues era lo que más me atraía de ella, ya que median como 120 centímetros y al agacharse se veía impresionante.

Así pasamos un rato hasta que ella me dijo que ahora le tocaba acariciarme a mi y me tomó mi verga, que mide no mucho, 17 cms. de largo por 4 cms. de ancho y se la llevó a la boca. Ella la chupaba magníficamente y me dijo que se la metiera, que la quería sentir adentro pues ya no aguantaba y claro que no la hice esperar más y se puso boca arriba.

Se sujetó las piernas las dobló y sin quitarse la tanga aún me acerqué a ella y le empecé a mamar la raja, le hice a un lado la tanga y la penetré hasta el fondo, ella me agradecía. Gritaba que la dejara la verga ahí el mayor tiempo posible que la estaba disfrutando como nunca, ya que estaba divorciada desde hace seis años y no había estado con ningún hombre desde ese tiempo.

Que la dejara disfrutar este momento y se vino una y otra vez, hasta que cambiamos de posición. Ella se empinó y me mostró sus enormes nalgas y la seguí bombeando y al verle el culo que se habría y se cerraba en cada metida que le estaba dando.

Le saqué la verga de la vagina y le puse la punta de mi verga en el culo, ella no me dijo nada y se la fui metiendo poco a poco, pues quizás no le dolió porque mi verga estaba empapada de sus jugos vaginales y yo al verla de atrás con esas nalgotas gigantes más me excitaba. Yo seguí metiéndosela por el culo y a la vez ella se metía los dedos en la raja para sentir doble placer, ella me gritaba que la siguiera picando que era lo máximo.

Le sobaba sus enormes tetas, las chupaba, ella gritaba como una poseída, más, más, se corrió, creo, tres veces, no aguanté, se lo dije al oído y le llené el culito de leche bien caliente. Se dio vuelta y sacó la verga del culo, me la chupó como una maestra, sus ojos denotaban su satisfacción, con una sonrisa de oreja a oreja me dijo:

-Amor, esto hay que repetirlo más seguido. Yo solo le contesté, ¿Acaso lo dudaste?… Y nos retiramos del hotel hasta la próxima.

Espero les haya gustado. Muy amables por su atención.

Autor: Juan

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Mi alumno particular

En cuestión de pocos minutos mientras lo besaba me empecé a sacar la ropa, él quedó petrificado ante todo esto y cuando menos se dio cuenta me arrodillé al borde de la cama para empezar a comer y saborear lo que ya en él se estaba poniendo duro, estuve unos 10 minutos allí comiendo todo, desde sus amigos gemelos hasta la cabecita que cada vez estaba más colorada e hinchada.

Hola a todos, ante todo quiero decirle que después de conocer esta página y de relacionarme con varios jóvenes voy a contar como empecé en este mundo y en este tema que para mi era solo una fantasía y nada más.

Me llamo Mónica, actualmente tengo 44 años, una hija de 25, soy divorciada hace ya más de 6 años, soy profesora universitaria en una localidad de aquí de Bs. As., Argentina y físicamente me considero aún llamativa, ya que paso horas en un gym y comprando alguna que otras cremas. Me beneficia mucho la forma de vestirme ya que es a la moda y no tengo problemas con el que dirán, ya que no le debo nada a nadie.

Esta historia pasó más o menos hace 4 años atrás, yo tenía 40 y él un alumno mío de la facultad tenía 18, yo hacía 2 años que no tenía nada de nada por que después de divorciarme me preocupé solo por mi y mis cosas y no en aventurarme, era una persona de prejuicios con respecto a los jóvenes, aunque algunos ratones rondaban en la cabeza mía, nunca me fijé en ellos como para concretar algo.

Este alumno aquí lo llamaremos (X) era muy particular era de observarme todo el tiempo como petrificado, era de acercarse a preguntar cualquier cosa con tal de mirar el escote y era el que primero se sentaba en la primer fila para tenerme cerca, lo he descubierto miles de veces mirándome las piernas por debajo del escritorio, o haciendo comentarios cada vez que me daba vuelta.

Él era común, ojos marrones, estatura normal, ni delgado ni gordo común, pero si muy mirón, se quedaba fuera de hora para hacerme cualquier pregunta sobre el tema tratado o algo que yo me daba cuenta que inventaba en el momento y era de halagarme en todo desde mi letra hasta mi auto, cuando a veces me acompañaba hasta el estacionamiento. Todo empezó porque como ustedes sabrán aquí damos los mail de consulta para alguna duda que tengan sobre la materia o notas.

Un día recibí un mail con la dirección inventada con un nombre loco, en el cual decía que le encantaba como explicaba la clase, lo dulce que hablaba, pero lo que más le llamaba la atención era la forma en que me vestía, los tacos que usaba y lo bien que me maquillaba, rápidamente relacioné ese mail con X y me eché a reír, pero a la vez a darme vuelta la cabeza para probar lo que aún no hablaba de mí.

Nos citamos cerca de un hotel, yo estaba recaliente ese día, él me decía de lo buena que estaba y lo puta que era, yo volaba…

Todo eso me excitó, entonces lo que hice rápidamente mientras nos besábamos y tocábamos, fue buscar dinero en mi cartera para ir rápidamente al hotel más cercano. Una vez adentro nos tocábamos y besábamos con pasión, él no era virgen, hacía algo ya sabía, rápidamente le saqué la ropa y le bajé el pantalón que llevaba y el bóxer y frente a mis ojos vi salir algo que hacía tiempo no veía.

Un gran y enorme pedazo de carne durísimo como una roca y un tanto húmeda por el juego, rápidamente lo tomé entre mis manos y lo toqué mientras lo besaba en la boca, de golpe sentí como una gran explosión mojaba y manchaba la pollera que llevaba en ese momento, X se empezó a disculpar no sabía que hacer hasta que lo calmé y le dije que yo sabía como resolver eso.

En cuestión de pocos minutos mientras lo besaba me empecé a sacar la ropa, él quedó petrificado ante todo esto y cuando menos se dio cuenta me arrodillé al borde de la cama para empezar a comer y saborear lo que ya en él se estaba poniendo duro, estuve unos 10 minutos allí comiendo todo, desde sus amigos gemelos hasta la cabecita que cada vez estaba más colorada e hinchada.

Mientras lo miraba a los ojos, él tomaba mi cabeza y decía groserías que me ponían a mil, cuando me di cuenta que ya estaba, lo tumbé en la cama, tomé su pene, le coloqué el preservativo que estaba sobre la mesa de luz y lo introduje en mi vagina, grité como una loca porque dolía, hacía bastante que no sentía eso.

Mientras inclinaba la espalda hacia atrás y con mis manos tomaba mis tacos como para hacer equilibrio estuve saltando sobre él un poco más de 8 minutos hasta que de golpe tomó mi cintura y me tiró a un costado de la cama, dándome la orden de que me pusiera en cuatro y que dejara de gemir como una loca por que iban a echarnos.

Apenas lo hice, él se puso detrás de mí y lo volvió a meter por la vagina, pero esta vez bien duro mientras me tiraba del pelo y en ocasiones me daba nalgadas, así hemos estado unos 10 minutos más hasta que de golpe se frenó y la sacó, se quitó el preservativo y sin media palabra me tomó del pelo y dirigió mi cabeza bien enfrente de su pene, apenas sintió mi respiración cerca, un gran charco de leche enchastró toda mi cara, mi pelo y boca, la cual atiné a abrir para recibir el segundo chorro y así hasta el final donde ambos nos vestimos a la apuradas, pagué el hotel y nos fuimos.

Lo dejé a 5 cuadras de su casa con la idea de vernos en otra ocasión y tener muchos más encuentros que este.

Espero que les haya gustado esta historia de mi vida.

Autora: Mónica

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Divorciada y sin hombre

Le saqué la verga de la vagina y le puse mi verga en el culo y a la vez ella se metía los dedos en la raja para sentir doble placer, ella me gritaba que la siguiera cogiendo que era lo máximo. Le chupaba sus enormes tetas, ella gritaba como una poseída, se corrió, no aguanté, se lo dije al oído y le llené el culito de leche bien caliente. Se dio vuelta y sacó la verga del culo, me la chupó como una maestra.

Es el primer relato que cuento yo soy de México D.F.

Tengo 39 años y soy moreno claro, delgado y mido 1.75 mts, pero en realidad yo quisiera compartir con ustedes amigos lectores y es que todo comenzó cuando un día fui a realizar unos trámites.

Yo trabajo en un despacho y me dedico a visitar varias instituciones dependiendo el trámite que haga, pero en fin para ya no hacerla más larga, uno de esos días vi a una señora como de 46 años que me impresionó por la forma de vestir y caminar pues se veía muy sexy en ese momento.

A simple vista se le notaba un bikini muy sensual se le transparentaba a través de un vestido azul cielo que llevaba, era una mujer gordita, pero tenía un trasero formidable, de busto no tenía mucho pues con lo demás que traía era suficiente para verse bastante bien.

Yo como nunca la había visto en esas oficinas busqué la manera de saber al menos su nombre para siquiera tenerla en la memoria e imaginármela después cuando me inspirara en alguna mujer.

Se me ocurrió preguntarle a uno de sus compañeros de trabajo inventando que esta señora parece que la había visto antes, pero que no me acordaba de su nombre, y este señor al que le había preguntado, no dudó en decirme el nombre y el área de trabajo donde la podía localizar.

La verdad eso me dio la oportunidad para primero contactarla y después decirle que si era posible que aceptara comer conmigo.

Ella dijo que si y a los pocos días me estaba viendo con ella y le dije la verdad de cómo había dado con ella porque en realidad me había llamado mucho la atención. De paso le dije que se vestía muy sexy y eso parece que le agradó a la señora pues me dijo que nadie la había hecho ese comentario y nos volvimos a citar.

Después de comer y tomarnos unos tragos nos fuimos a un hotel y para mi sorpresa traía un liguero negro y una tanga sensualísima.

Yo sentía que explotaba de emoción y cuando la tuve desnuda quedándole solamente el liguero con su tanga comencé a besarla en todo su cuerpo desde los pies hasta la cabeza.

Le besaba las nalgas en toda su dimensión, pues era lo que más me atraía de ella, ya que median como 120 centímetros y al agacharse se veía impresionante.

Así pasamos un rato hasta que ella me dijo que ahora le tocaba acariciarme a mí y me tomó mi verga, que mide no mucho, 17 cms de largo por 4 cms de ancho y se la llevó a la boca.

Ella la chupaba magníficamente y me dijo que se la metiera, que la quería sentir adentro pues ya no aguantaba y claro que no la hice esperar más y se puso boca arriba.

Se sujetó las piernas las dobló y sin quitarse la tanga aún me acerqué a ella y le empecé a mamar la raja, le hice a un lado la tanga y la penetré hasta el fondo, ella me agradecía.

Gritaba que la dejara la verga ahí el mayor tiempo posible que la estaba disfrutando como nunca, ya que estaba divorciada desde hace 6 años y no había estado con ningún hombre desde ese tiempo.

Que la dejara disfrutar este momento y se vino una y otra vez, hasta que cambiamos de posición.

Ella se empinó y me mostró sus enormes nalgas y la seguí bombeando y al verle el culo que se habría y se cerraba en cada metida que le estaba dando.

Le saqué la verga de la vagina y le puse la punta de mi verga en el culo, ella no me dijo nada y se la fui metiendo poco a poco, pues quizás no le dolió porque mi verga estaba empapada de sus jugos vaginales y yo al verla de atrás con esas nalgotas gigantes más me excitaba.

Yo seguí metiéndosela por el culo y a la vez ella se metía los dedos en la raja para sentir doble placer, ella me gritaba que la siguiera cogiendo que era lo máximo.

Le sobaba sus enormes tetas, las chupaba, ella gritaba como una poseída, más, más, se corrió, creo, tres veces, no aguanté, se lo dije al oído y le llené el culito de leche bien caliente.

Se dio vuelta y sacó la verga del culo, me la chupó como una maestra, sus ojos denotaban su satisfacción, con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: amor, esto hay que repetirlo más seguido.

Yo solo le contesté, ¿Acaso lo dudaste?…

Y nos retiramos del hotel hasta la próxima. Que fueron muchas y variadas, y en cada una ella gozaba más, y siempre me exigía que le rompiera el culo, que eso la hacía sentir muy viva…

Espero les haya gustado. Muy amables por su atención.

Autor: Juan

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Una madura de rara belleza

Empezó a gritar y a moverse aceleradamente hasta que sus jugos abundantes fueron a dar a mi nariz y mi boca casi ahogándome, ella me hacía enloquecer, pero gozaba torturándome con mi palo bien enterrado y dándose dedo, hasta que de nuevo empezó a convulsionarse y sentí que mi vientre, mi pene y mis piernas se llenaban de su líquido de amor caliente.

Yo tenía 19 años y recién había ingresado a la empresa donde la conocí, ella contaba con cuarenta y estaba divorciada, tenía una sensualidad que le brotaba hasta por los ojos, ese brillo intenso que tienen las mujeres cuando te dicen todo sin decirte nada. Sin exagerar en describir sus atributos físicos, solo quiero hacer énfasis en que se sabía una mujer hermosa y eso le hacía proyectar una belleza muy poco común… una rara belleza, todos en la compañía querían acostarse con ella, y es que a pesar de todo, tenía fama de come hombres.

Le gustaba platicar mucho con la gente, de ahí aprendí que todas las personas tienen mucho que ofrecerte, por lo que ahora no me pierdo la oportunidad de conocer a alguien. Con el paso de los días y el trato obvio por el trabajo, nos fuimos haciendo poco a poco de una confianza mutua, por lo que nuestras pláticas se fueron haciendo cada vez más íntimas, hasta llegar al tema del sexo, cosas supongo un poco absurdas en ese tiempo ya que mi experiencia con mujeres hasta esa fecha había sido casi nula, si acaso dos o tres mujeres, pero nada del otro mundo.

Ella me contaba del sexo oral y eso era algo que yo aún no practicaba, por lo que sus pláticas me ponían bastante caliente y creo que lo notaba porque a veces la sorprendía mirando mi entrepierna, en ocasiones quitando toda mi timidez le contaba mis fantasías, como tener sexo en la oficina, ella sonreía y me preguntaba si me gustaba alguien de los demás departamentos, pero yo le decía que como era demasiado tímido no me atrevía a contarle quien me gustaba, y así poco a poco, cada vez no hacíamos mejores amigos.

Un día, ella tenía que entregarme unos reportes de su departamento, pero no los tenía listos para la hora que tenía que entregármelos por lo que me pidió ayuda para terminarlos, ese día tenía una blusa blanca que transparentaba unos senos apenas cubiertos con un sostén de encaje blanco, ella en tono de broma me suplicaba ayuda recargando sus codos en el escritorio y depositando sus senos en la madera de éste, lo que le hacía verse totalmente sensual, además portaba una minifalda negra sin medias, por lo que podían apreciarse sus vellos dorados y muy finos, eso me terminó de poner totalmente caliente, así que le dije que le ayudaría con la condición de que tenía que pagarme algo a cambio; sonriendo me contestó que lo que quisiera agregando a su voz un tono sensual que me hizo humedecer la entrepierna, le dije que era simple: quería un beso…

Como siempre sin dejar de sonreír y mirándome con esos ojos que siempre me derritieron, se levantó y rodeando el escritorio se paró frente a mí y yo me hice hacia atrás sentado en la silla giratoria, quedando ella entre el espacio del escritorio y yo. ¿Quieres que te de el beso ahí sentado? Me dijo con una voz melosa que en mis sueños sigue sonando quedito como la canción más bella que jamás haya escuchado, yo poniéndome todo nervioso, me levanté, la tomé de la cintura y teniendo tan cerca esos ojos como de miles de estrellas y esa boca roja-fresa, del color de la sangre que tenía agolpándose en mi cerebro y en mi pene, la recargué en el escritorio y me pegué a su cuerpo tibio, mejor dicho, ardiente porque mis manos se sentían tocadas por miles de brazas ardiendo todas al rojo vivo.

Primero fue un roce con los labios y al sentir su boca entreabierta, no pude resistir más y el yo tímido que siempre tenía frente a mí, se escondió para siempre para dar paso al hombre que se atreve a todo, incluso a besar algo más que esa boca dulce que tenía a mi disposición, así que nuestro beso se prolongó no se cuantos minutos, pero bien pudieron crearse y destruirse algunas estrellas en ese lapso… cuando reaccioné o algo así, me encontré acariciando sus piernas y su grandioso culo apoyado en mi escritorio y ella respirando entrecortadamente aprisionando mi cuerpo con sus piernas, le desabotoné un poco su blusa y mis manos inexpertas exploraron sus senos un poco duros y que se sentían deliciosamente tibios, como su aliento divino de mujer madura, no podíamos seguir así, ya que los demás compañeros aún tenían documentos por entregarme y podrían entrar en cualquier momento, así que acordamos vernos a la hora de la salida, en un departamento que compartía con una amiga.

Aún eran las doce del día y yo veía el reloj cada cinco minutos, ya que aún faltaban unas seis horas para estar frente a esa mujer que me hacía temblar de una extraña excitación como nunca antes había sentido. Me pasé casi todo el día imaginándome todo lo que podría aprender con ella y me tuve que aguantar las ganas de masturbarme pensando en ella, cosa que no me había atrevido siquiera a pensar un día antes. Apenas alcanzaba a darme cuenta del giro que estaba dando mi vida, cuando el reloj dio las seis de la tarde y ya me había fumado un par de cigarrillos, la vi salir radiante por la puerta de salida y agitando en el aire las llaves de la puerta del cielo.

Tomamos un taxi y nos dirigimos al que sería nuestro rincón preferido, llegamos al lugar y apenas cerrar la puerta nos empezamos a besar apasionadamente tocando cada parte de nuestro cuerpo, pero con la pared que significaba nuestra ropa, me tomó de la mano y me llevó a su recámara, juntamos nuestros labios estando de pie y ella empezó a desabotonar mi camisa besando mi cara, mi cuello, mis tetillas, desnudándome poco a poco, se sentó en la cama yo estando de pie, mi verga ya dura y húmeda palpitaba de excitación debajo de mis bóxers, sin dejar de mirarme y en un lapso que a mí me pareció una eternidad fue bajando mi ropa interior hasta que salió mi pene totalmente erecto y ella tomándolo con una ternura y una pasión combinadas, se lo fue metiendo a la boca lentamente hasta devorarlo por completo, después lo sacó lleno de su saliva diciéndome: que rica verga tienes papacito, ¡que cabezona! para después engullirla con ternura violenta, con movimientos que reflejaban su experiencia.

Se la metía con suavidad a la boca y la sacaba con una pasmosa calma, me chupaba los huevos y los mordía suavemente, mientras por detrás me acariciaba el culo formando círculos alrededor del ano, era una delicia mirar su cara de ángel de la lujuria vestida de lencería, yo le acariciaba los senos con ansiedad y locura, poco a poco la fui desnudando también, ella seguía comiéndose mi verga tan deliciosamente que en pocos minutos ya estaba por venirme, mucho debido a su experiencia y un poco debido a mi inexperiencia, ella lo notó porque bajó la intensidad de sus embestidas en mi tranca y tomando mi mano se fue recostando diciéndome en silencio que era mi turno, así que ella se situó en el borde de la cama y yo pude contemplar su hermoso cuerpo maduro cubierto por el encaje, al ver su sexo lleno de vello no pude sino excitarme más de lo que estaba y eso era ya casi imposible, así me puse de rodillas y mi instinto me guió silenciosamente a la entrada de su húmedo sexo que brillaba con la fuerza de los años contenidos.

Tenía un aroma a hembra en celo, agridulce, inexpertamente empecé a pasar mi lengua por los labios exteriores y entre mi lengua sus vellos se hacían hilos de amor transparente con mi saliva y sus jugos, me enloqueció su sabor ligeramente salado y sobre todo ver que ella se frotaba con el dedo índice… seguí en mi tarea de darle lengua ahora más profundamente mientras me decía: ¡así mi niño dame más de tu lengua! Que delicioso me la estás mamando!… miré que su dedo casi desaparecía debido a la rapidez con que se acariciaba, de pronto un grito y sentí que surgía un río de la fuente de su entrepierna, así sucesivamente, olas y olas de sus jugos amargos fueron a dar a mi boca y me los tragué con un poco de dificultad ya que eran abundantes, no sabía que las mujeres tuvieran orgasmos que se notaran tan obvios y eso me encantó de ella, sentir que tiraba de mis cabellos para introducir más mi lengua en los rincones húmedos de su intimidad ahora entregada a mí.

Sin dejar de sujetar mi cabeza, se empezó a mover ella como si fuera mi lengua su juguete sexual preferido, colocó sus pies sobre mis hombros y tomándome de las mejillas se movía como una posesa susurrando cosas ininteligibles, yo trataba de poner la lengua lo más dura que podía y me era difícil respirar en la posición en que estaba, pero yo quería darle todo el placer que pudiera, cuando de pronto, empezó de nuevo a gritar y a moverse aceleradamente hasta que sus jugos abundantes de nuevo fueron a dar a mi nariz y mi boca casi ahogándome, pero ella me tenía bien aprisionado me hacía enloquecer, yo quería que empezara a subir y bajar, pero ella gozaba torturándome con mi palo bien enterrado y dándose dedo, hasta que de nuevo empezó a convulsionarse y sentí que mi vientre, mi pene y mis piernas se llenaban de su líquido de amor caliente mientras me decía: ¿te gusta como te mojo mi niño? ¿Te gusta que tu puta se derrame de esta manera?

Yo sólo sonreía hechizado por esta maestra que me demostraba que no sabía nada de la vida, lo mejor aún estaba por venir ya que ella empezó a subir y bajar lentamente, a veces, sacaba mi verga y se golpeaba con la punta la entrada de su húmeda gruta, de pronto se la metía de nuevo hasta el fondo y hacía círculos con las caderas, como si su culo tuviera vida propia, de nuevo empezaba a subir y bajar con rapidez, otras veces con calma, otras veces los círculos, otras veces me ofrecía sus pezones para morderlos hasta hacerle marcas que ella quería para que la marcara su hombre, me decía, hasta que empezó un ritmo veloz de sus movimientos con sus caderas… y de nuevo hasta el fondo… y de nuevo los círculos… y de nuevo subía y bajaba… y sus ojos… y sus labios rojos y jugosos… y su culo como si tuviera vida propia… y yo me ausenté del mundo y sus habitantes para dejar la estela de una vida láctea que ahora se estrellaba en chorros calientes de una hembra que me despertaba a la sexualidad…

Tardé no sé cuanto tiempo en volver a la realidad al sentir su boca tibia pasando por la punta de mi pene, y sus dientes en mis huevos, luego su lengua pasando de mis huevos a mi ano… Si esto era el paraíso algo bueno hice en la vida para estar aquí… de nuevo tenía la verga dura como una roca, me levanté para colocarla en cuatro patas al borde de la cama… ¡así mi rey, de perrito me enloquece! Decía mientras me ofrecía un culo espectacular que se movía invitándome a sumergirme mientras se acariciaba por debajo… le metí la verga de golpe y ella dio un grito que me hizo enardecer y sentir que mi sangre cambiaba de colores y que yo no era yo, sino que alguien utilizaba mi cuerpo para darle placer a esa mujer que ahora estaba dispuesta a entregarse como pocas…

Así empecé un ritmo acelerado de mete saca, rápido y furioso, sin tregua, sin parar, yo creo que no tardé mucho, pero cuando ella me decía: ¡de nuevo papito, de nuevo papito! Y sentía sus primeros jugos resbalando por mis piernas, no pude más y le empecé a descargar mi semen mientras le decía: ¿quieres mi leche? ¡Tómala toda! ¡Tómala toda! Yo ya gritaba fuera de mí, incluso esas palabras me parecían extrañas saliendo de mi boca, pero era nuevo para mi alcanzar la gloria al mismo tiempo que mi amante, eran todas las primaveras brotando de sus piernas y todas la flores chorreando por mi pene… ella se dejó caer extendiéndose sobre la cama conmigo encima, así sin sacar mi pene me quedé dormido encima de ella, soñando con todos los mundos que aún faltaban por explorar…

Autor: Diamantes_de_dolor

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