Despedida de solteros improvisada

Por lo mojado que tenía el culo entró alcanzando el tope sin mucha dificultad, y empezar con el mete y saca que aprovechó el octavo chico para seguir follándole el coño, estaba siendo doblemente penetrada, sintiendo dos pollas en sus entrañas, y seguía chupando las otras que le iban poniendo en la boca, con sus manos masturbaba las que podía, ni una puta lo podía hacer mejor que ella.

Había pasado el fin de semana en un pueblo de la sierra de Huelva con toda mi reunión de amigos, nos quedamos en casa de Macarena, pues ella tenía una casa allí. A la hora de venirnos, teníamos muchos coches para la gente que éramos, así que nos repartimos, y a mí me tocó bajar con Macarena, por lo que salimos los últimos, mientras cerrábamos la casa, teníamos por delante unos cuantos kilómetros hasta Huelva, así que empezamos el camino.

Se estaba haciendo de noche, viajaba con poca gasolina, por lo que decidimos parar en una vía de servicio a echar gasolina y a picar algo, llegamos, llenamos el depósito y nos fuimos a comer algo en un hostal adjunto. Ella iba muy atractiva, con el pelo castaño suelto, y un vestido de color azul que le sentaba muy bien, era alta, con buenos pechos y largas piernas. Cuando entramos en el comedor sólo se encontraban hombres cenando, y noté como devoraban a Macarena con la mirada, tanto el camarero, como otros seis que estaban juntos al parecer de celebración de una despedida de solteros.

Nos sentamos, pedimos y empezamos a picar algo, hasta que cuando estábamos esperando el plato, uno de la mesa de los seis se acercó, y nos invitó educadamente a su mesa, pues estaban de celebración y allí según él nadie pagaba ese día, nos miramos y aceptamos la invitación. Festejaban la despedida de soltero de uno de ellos, todos eran treintañeros, nos dijeron que estaban esperando a unas señoritas que esperaban de un local del pueblo de al lado, para alegrar la fiesta, nos quedamos con ellos tomándonos una copa mientras esperaban el cambio de tercio, eran gente sana, gente de pueblo con ganas de juerga.

Yo estaba sentado en un extremo, mientras Macarena estaba en el otro, sentada entre dos, los cuales le llenaban la copa de cava sin parar, mi nivel de cava tampoco era corto. Este exceso de alcohol, hacía que las vergüenzas se fueran disipando, y más de uno le fue metiendo algo de mano, aunque ella se resistía educadamente. De repente sonó el móvil de uno, y al rato volvió diciendo que las niñas que esperaban no podían venir, todos quedaron callados, excepto ella, que se empezó a reír, gritando: ¡Con las ganas que tenéis y os han dado calabazas!, todos sonrieron.

Uno de ellos se levantó, y se dirigió hacia el camarero, le dijo algo y retornó, el mesero, cerró por dentro la puerta del comedor, y se vino hacia nosotros. Al ver esto yo pregunté en voz algo fuerte, por lo que ocurría, y uno de ellos respondió que querían que Macarena hiciera un striptease, para que el que se casa, no se sienta mal. Ella se asustó y excitó al mismo tiempo, diciendo entre risas que le daba vergüenza, a lo que uno respondió que le pagarían los seiscientos euros que iban a cobrar las señoritas. Ella me miró, y riéndose se levantó, y brindó aceptando el reto, todos se revolucionaron, y la subieron encima de la mesa, la cual ya estaba vacía, pusieron música erótica, y le indicaron que ya podía comenzar.

Macarena empezó a bailar, a contornearse más exageradamente si cabe por el alcohol ingerido, después de mucho contorneo, se desabrochó la cremallera del vestido azul, y uno de ellos la acarició, a lo que ella le replicó quitándole la mano, y diciéndole que la tratasen bien, que ella no era ninguna puta, todos se lo prometieron. Ella entonces prosiguió, se quitó el vestido, y quedó ante los ocho, en bragas y sujetador, era la primera vez que veía a mi amiga en ropa interior, y a pesar de todo, mi excitación iba en aumento ante el espectáculo, igualándose a la de los seis hombres o la del camarero.

Uno de ellos gritó: ¡Las tetas, queremos verte las tetas!, y ella, obediente, se empezó a acariciar los pechos con sus manos, para después sacárselas por encima del sostén, tenía unos redondos senos, rematados por unos gruesos pezones. No pasó mucho hasta que otro gritase: ¡Ahora el chocho, queremos verte el chocho! Macarena, se lo pensó más, y continuó un rato bailando, hasta que se bajó despacio las bragas, quedando desnuda, enseñando todas sus intimidades al grupo de tíos, más yo, y que ese momento, era de los más excitado, por poder ver a una amiga mía desnuda ante mis ojos.

Entonces tras esto, se arrodilló en la mesa, y preguntó que cómo había estado el espectáculo, todos casi encima de ella dijeron que muy bien, uno de ellos replicó que había que seguir con él, y se bajó los pantalones, a lo que todos contestamos con una risa excitada, rodeamos la mesa, y los ocho chicos nos desnudamos, yo era ya uno más de ellos. Ella se quedó un momento asustada, no pensaba que la cosa iba a llegar a tanto, aunque su nivel de alcohol no le dejaba pensar mucho. A esto que el novio, se acercó más que ninguno a ella, colocándole su polla a la altura de sus pechos, y le ordenó a Macarena que se la acariciase, ella algo reticente le cogió el miembro, y lo fue acariciando con delicadeza de abajo a arriba. Después, él le ordenó que se lo metiera en la boca, que eso entraba en el precio pagado, y ella lentamente se agachó, y se lo metió en la boca poco a poco, empezando a mamarlo por todos sitios, hasta empezar a masturbarlo con la boca. Yo no me podía creer lo que veía, parecía una chica normal, pero ahí resultaba ser una zorra acostumbrada a chupar las pollas de los chicos.

Después, soltó la polla del novio, y continuó con el siguiente, cogió la polla con la mano y con la lengua se fue hacia el glande y lo saboreó, para después empezar a acelerar el ritmo, mamándosela ricamente, aunque con esta chupada, mi disfrute también llegó, pues al estar de rodilla y agachada sobre ese chico, ante mí dejaba ella ver su rajita húmeda coronada por su culito apretadito. A continuación fue por otro, tomó con la mano su verga, y se la introdujo hasta el fondo, hasta donde podía llegar sin ahogarse, sus jugos se le caían de la vagina, empapando la mesa y los gritos de placer del tío, excitaban más aún al personal. Más tarde fue por el cuarto y el quinto, mamándoselas con bastante energía.

Pasado el quinto, llegó hacia mí, me miró, se rió, y me preguntó si yo también quería, yo le respondí que ya que estaba que hiciera algo por mi polla, ella sonrió, y me dijo que a ver qué podía hacer por ella, la tomó con una mano, y la empezó a masturbar lentamente, yo le empecé a acariciar las tetas. Me estaba tocando con cuidado mi pene, disfrutando de la masturbación manual, hasta que acercó su boca, y enseguida se la metió en la boca, hasta cubrirla entera y no dejar nada fuera, la había engullido entera, era una pasada de placer, después se la sacó y me dio unas cuantas de mamadas, lo suficiente para dejarme excitadísimo, a punto de reventar. Después de un rato, continuó su trabajo, y se fue por el séptimo y octavo, dejando a los dos cardiacos, con los lametones que les dio. Ya todos habíamos tenido nuestra mamadita, nuestro goce era exagerado, pero llegados a ese momento, para ninguno era ya suficiente, queríamos más, y Macarena iba a ser nuestra víctima.

Tras acabar con el último chico, el novio se subió a la mesa, Macarena se fue hacia él, y se la chupó un poco más, hasta que él la cogió y la tumbó en la mesa, ella ya sabía lo que iba a pasar, pero como una prostituta más, se disponía a recibir de lo suyo. Entonces él, se la metió progresivamente en su coñito, hasta llegar al tope, para después empezar a bombearla, allí estaba, desnuda y con el novio encima, metiéndosela y sacándosela sin parar, la follaba furiosamente, en un mete y saca que le estaba llevando al orgasmo por los gemidos que emitía Macarena. A la vez que sucedía esto, el chico segundo y tercero aproximaban a la boca de ella sus miembros, y se lo introducían de todas formas, primero uno y después otro, hasta llegar a meterle las dos a la vez, los demás seguíamos tocándonos nuestros miembros.

Antes de correrse el novio, se quitó, y se puso el segundo, y empezó a tirársela, después pasó el tercero, el cuarto y el quinto, que sumado a que todos íbamos pasando nuestras pollas por su boca, todo esto estaba haciendo que ella llegara a múltiples orgasmos. Llegó mi momento, y ella al verme me dijo que esperase, que yo era el último, esto me dejó en principio algo planchado, pero después le empecé a dar vueltas a la cabeza, y soñaba con que me reservaba algo especial, y esto me puso muy contento, así que continuó el desfile, y el séptimo empezó a taladrarla.

Llegado el octavo y último, ella se levantó, y colocó al chico boca arriba sobre la mesa, y Macarena se sentó poco a poco encima de él, estaba tan mojada que su pene se deslizó increíblemente rápido hasta el fondo de su vagina, ella ya había tenido varios orgasmos, y estaba muy lubricada, aunque ningún chico llegó a correrse dentro de ella. Ella empezó a moverse arriba y abajo, subía todo lo que podía y luego se la clavaba hasta el fondo sin parar, cada vez más rápido, ella gemía como una perra en celo. Yo estaba al lado de ellos, esperando mi turno, ella me ordenó que subiera, y una vez arriba, tomó con una mano mi pene y se lo introducía en la boca cuando el vaivén de la follada le dejaba.

Entonces ella me miró sonriente, y me dijo que me había dejado lo mejor, y me ordenó que me pusiera detrás de ella, y que su culo era mío, sólo el escuchar eso me puso cardíaco, pero aguanté y me puse detrás de ella. Tomé mi polla con la mano, y empecé a hacer círculos entorno al culo de Macarena, esto la volvía loca, lo tenía completamente mojado de todos los jugos que se le habían resbalado, así que enseguida puse la punta de mi polla en su ano, y la metí con mucho cuidado, ya que aunque se notaba que había practicado más veces sexo anal, estas relaciones habían sido muy esporádicas.

Aunque esta vez, por lo mojado que tenía el culo, entró relativamente fácilmente, alcanzando el tope sin mucha dificultad, para después empezar con el mete y saca a ritmo medio que aprovechó el octavo chico para seguir follándole el coño, estaba siendo doblemente penetrada, sintiendo dos pollas en sus entrañas, mientras seguía chupando una a una otras que le iban poniendo en la boca, y con sus manos masturbaba las que podía, ni una puta lo podía hacer mejor que ella.

Aquello era demasiado, una polla en cada agujero, se notaba una mezcla de pollas en sus partes, Macarena no podía parar de gemir, hasta que alcanzó un nuevo orgasmo, momento que aprovechamos para sacar nuestras pollas de su interior. Después la bajaron de la mesa, y la colocaron de rodillas en el suelo, y todos la rodeamos, ella bramaba de placer, y a la vez empezamos a masturbarnos en su cara, hasta que uno tras otro fuimos bañando su cara y cuerpo de nuestras leches. Los hombres, al verla gritar de placer al recibir el semen, exclamaron: ¡anda la tía, qué reputa es! A ella le dio igual que la insultaran, al acabar todos, estaba en un mar de semen. Se levantó, se fue al lavabo del comedor, se lavó, se vistió y el camarero del hostal le entregó el dinero, y continuamos el viaje hacia Huelva.

Autor: Fary

pabloeresmas@hotmail.com

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