Viaje de graduación

Como esta historia es real, me tomé la liberad de cambiar los nombres y no identificar los lugares.

Mi nombre es Laura, conocí a mi marido, Pablo, cuando vine a estudiar a Buenos Aires, soy oriunda de un país Latinoamericano y el es de acá de Bs. As. Fuimos novios casi desde que nos vimos la primera vez, terminamos la carrera juntos y decidimos viajar a que Pablo conozca mi país. Recién terminada la universidad, no disponíamos de mucho dinero así que armamos nuestras mochilas pensando en viajar un poco en transporte público (ómnibus, tren o lo que sea, todo menos avión que no estaba a nuestro alcance) y no descartamos el auto-stop.

En uno de los tantos transbordo que hicimos nos equivocamos y terminamos en un paraje solitario a horas del lugar poblado más cercano. Lo único que había eran un puesto de policía caminera y una estación de servicio. Claro en lugar así los ómnibus pasaban una vez a la semana y tampoco había mucho tránsito. Hablamos con los agentes de policía y nos dijeron que lo más seguro era que viajemos en algún camión de larga distancia porque los demás seguro que desviaban en los caminos secundarios y nos íbamos a perder del todo. Ellos nos iban a parar alguno.

Así fue, al día siguiente nos recomiendan a un camionero que viajaba hasta la ciudad, no llevaba carga, sólo unos obreros que iban en la caja del camión bajo el toldo. Ahí pensábamos ir nosotros pero el agente les pidió si no me llevaban a mi en la cabina para que no me faltasen el respeto, los otros pasajeros llevaban varias cervezas en el estómago.
El camión era enorme, de esos con cabina para dormir y todas la comodidades para viajes largos, los choferes, dos, me miraron de arriba a abajo, medio me asusté pera como tenía la recomendación de la policía igual subí, me novio se despidió y subió a la caja que cerraron con el toldo para que no traguen tanto polvo, la mitad del recorrido era camino de tierra.
Arrancamos pero antes de salir de la estación de servicio nos hace señas uno de los agentes que estaba de civil, paramos y se sube a la cabina.
-Justo empiezo el franco, me acoplo al viaje.
Me miró con toda la lujuria que se pueda imaginar, me sentí totalmente desnuda e indefensa.
Arrancamos otra vez y todo era silencio. A los pocos kilómetros el poli dice
-Supongo que les gusta el regalito que les hicimos?
-Bueno… se ve bien… vamos a ver si sirve. -Contesta el que manejaba.
-Que decís nena, cómo te vas a portar? -El milico.
Se me paró el corazón, ahí entendí que el regalito era yo…
-Se va a portar bien… no le queda otra… siempre va a estar mejor acá con nosotros que si la bajamos sola y la encuentran los negros cosecheros, cierto ricura. -y me pasa la mano por encima de hombro el otro camionero acercándome hacia él.
Forcejeo tratando de zafarme
-Soltá, están locos, si me tocan los denuncio en cuanto lleguemos, en el destacamento saben con quien viajamos, ellos nos recomendaron.
-Sí mi amor, por que pensás que estoy acá… no pienso perderme la fiesta.
-Esto es muy fácil… o te sumás a la joda por las buenas o te violamos y te bajamos sola en el monte, al gringuito de tu novio lo bajamos cuatro o cinco horas después, cuando se encuentren otra vez vos ya habrás sido la mujer de diez o veinte cosecheros, nos ponemos de acuerdo?
No tenía escapatoria, me iban a cojer, me quedé muda, las lágrimas me corrían por las mejillas pero sin un sollozo.
-Por favor no me lastimen -fue lo único que atiné a decir.
-No es la idea lastimarte sino todo lo contrario… queremos pasarla todos bien. -El milico me seca la cara con la mano y me empieza a besar.
Todo fue muy suave, no se abalanzaron como bestias… eso me descolocó… yo pensé ahora me arrancan la ropa y me destrozan toda.
No… despacio me fuero besando los dos, la boca, el cuello, las orejas, las caricias fueron apareciendo de a poco… los hombros, la espalda, el vientre…
Cuando llegaron a los pechos yo no se si estaba excitada pero si entregada, no pensaba en resistirme.
-Ves que nadie te quiere hacer daño, dale, sacate la camisa… eso es, muy bien… ahora el sostén, despacio, no hay apuro… nos calienta verte.
Me lamieron los pezones hasta que los tuve duros, jugaban con sus lenguas alrededor de mis aureolas que cobraron toda la sensibilidad posible, no se cuanto tiempo así hasta que sentí la primera mano en mi muslo, de lado interno, subiendo lento a la entrepierna. Me empece a maldecir por dentro a mi misma, por más que me resistiese me estaba calentando, -no podés ser tan puta!- me decía, no hubo remedio… me calenté… traté que no se note, que ellos no lo vean pero ahí estaban mis pezones parados y mi conchita mojándose.
-Me das los pantalones por favor -no se quien lo dijo pero yo obedecí sin chistar y quedé con mi tanga negra ya toda mojada, no había forma de disimular lo que me pasaba.
-Me parece que todos lo estamos pasando bien, verdad? -me preguntan tocando los jugos que se corrían por mi pierna. Cuando rozaron mis labios se oyó mi primer gemido.
-Ahora sí! Ya empezó la fiesta! -dijo el poli y se agachó a lamer mi conchita.
-Todavía no me dijiste como te llamás -me dice el camionero.
-Laura -le contesto entre ayes y suspiros.
-Bueno Laura, yo soy Manuel, ahora le vas a chupar la polla a Manuel -y se baja el pantalón presentándome la pija totalmente parada y latiendo, parecía que ya iba a acabar, la tomo en la mano y se movía, no era muy grande pero si dura y con la venas muy marcadas. La llevo a mi boca y la voy lamiendo de la base a la cabeza hasta que la meto y chupo con fuerza toda su pija dentro de mi boca, grita de placer y me agarra la cabeza para sacudirme haciendo entrar y salir todo su poronga hasta mi garganta, lo dejo hacer, yo estoy más concentrada en mi conchita que está siendo lamida con una dedicación que me enloquece, es como si me lo hubiera hecho desde siempre, conoce todos mis puntos sensibles, la unión de mis labios en donde tengo ese único rulito de bello que mi novio no me dejaba depilar –no quiero estar con una nena, ese pelito dejalo– me decía. Bajaba la lengua casi sin abrir esos labios y volvía a subir justo antes de llegar al culito, al subir un poquito más de presión para llegar a los labios internos y terminar en el clítoris que queda atrapado entre la lengua y los dientes, para soltarlo con un beso sonoro que me hace largar otro montón de jugos.
Con esto ni cuenta me doy que estoy chupando la pija de Manuel como la más experta de las putas, tanto que me dice
-Para que no quiero acabar antes de cojerte -y saca su pija y me da un beso en la boca con toda su lengua que sumado a la chupada que me están dando me hace acabar. Me siento horrible pero no puedo contener la excitación.
-Dásela que te la chupe Juan, es una maestra, mientras yo quiero cojerla.
-Bueno, pero vamos a la litera, igual Pedro no ve por el espejo.
Me acuestan en la litera y Manuel se mete entre mis piernas a chuparme y meterme los dedos y Juan, el poli, se desnuda y me pone la verga en la boca, no la tiene muy parada pero parece grande, el es medio indio así que tiene poco bello y la tiene oscura, con mucha piel, cuando se le pare y llene toda esta piel va a ser muy grande, pienso mientras se la pajeo con mi mano y dentro de la boca le paso la lengua. Estoy rara, ya no se si me siento violada, no me doy cuenta de que pasa, estoy gozando… Que pedazo de puta! El pobre Pablo atrás siendo cornudo por pensar en mi seguridad.
Cuando Manuel me mete un dedo en el culito ni me doy cuenta que está haciendo, con Pablo hace rato que hacemos sexo anal, pero este no es Pablo y yo ni enterada con dos o tres dedos en la conchita y uno atrás sigo chupando a Juan que sigue creciendo y yo aumento mis gemidos y jadeos, ya ni intento disimular… estoy gozando y ya!
Cuando Manuel me apoya la cabeza en los labios para entrar en mi concha ya tengo concha y culo totalmente mojados y relajados, el culito ya recibió toda su lengua y creo que hasta tres dedos, entre saliva y mis flujos todo resbala y entra sin problemas. Al sentir la pija de Manuel dentro de mi concha, aprieto los musculos de mi vagina y Manuel se enloquece
-Ay que putita sos como me agarras con esa concha, quien diría con la carita de santurrona que tenías al subir al camión -y me da adentro y afuera con todo y como yo se cerrar todos los músculos de mi vagina, a pesar de no ser una gran pija con lo dura y venosa que es me pone de la cabeza y me hamaco al mismo ritmo que él.
Con el entusiasmo de la cojida ni cuenta del tamaño que tenía la de Juan, como para para película porno, que pedazo de verga y yo en lugar de asustarme me calenté más y perdí todo control.
-Quiero que me cojas, quiero saber si puedo con toda tu poronga, nunca vi algo tan grande.
-A ver Manuel, haceme un lugarcito que me quieren adentro.
-Que te monte ella.
-Eso, vení subite.
Y allá voy yo, arriba de Juan y su cañón.
Me senté sobre esa pija despacio, tratando de que se moje y corra suave pero lo mismo me hizo temblar… no de dolor, la excitación era muy grande y yo estaba bien dilatada y lubricada, me hizo temblar el sentirme tan llena, todo estaba ocupado, me parecía ver en mi vientre el bulto de su cabezota, ni bien sentí que tocó mi fondo acabé con un grito y me arqueé primero hacia atrás para derrumbarme sobre el pecho de Juan que me abrazó y empezó a besarme y a bombear dentro mio, suave pero firme.
Así yo pegada al pecho de Juan, mi culito a disposición de Manuel que no perdió el tiempo y con los dedos bien ensalivados me dilató y se acomodó arriba para cojer mi culito.
-No, esperá que salga Juan -dije.
-Yo creo que no, que mejor si estamos los dos adentro, sino es como si estuvieras con uno solo y cojer con dos es cojer con dos, no con uno primero y otro después.
-En eso tiene razón -dice Juan.
Antes de que la pija de Manuel me toque el culito, la sola idea de tener semejante pijota en mi conchita y además otra en el culo me excitó de tal manera que tuve un orgasmo tan largo que ni sentí a Manuel entrar a mi culo. Cuando tomé conciencia nuevamente nos estábamos moviendo los tres al mismo ritmo, sentía las dos pijas entrar y salir, las cuatro manos por todo mi cuerpo, las respiraciones agitadas… volví a acabar.
-Te animas a cambiar? -dice Juan sofrenando el ritmo.
-Vos en mi culito? Sos muy grande, me lo vas a romper.
-Tengo lubricante… y por otro lado con lo que llevamos no vamos a durar mucho… un mete y saca rápido y acabamos los dos.
-Los tres querrás decir, porque la muñeca no se queda atrás.
-Jajajaj- nos reimos los tres y nos separamos despacio, yo tengo miedo de que la pija de Juan me de vuelta como a un guante.
Me siento sobre Manuel que entra fácil después del ejercicio con Juan y este me pone una buena cantidad de lubricante y con los dedos me abre el culo más de lo que había hecho Manuel. Yo me muevo despacio sobre Manuel con miedo por lo que está por venir pero como no se apuran me excito de nuevo y me aflojo. Entonces Juan aprovecha y apoya mi culito… se va abriendo de a poco y siento que entra un mundo por él… me abre los cachetes con las manos y empuja otro poco…
-Dejame entrar nena… la cabeza ya está… empujá vos… así… vamos… vamos… aflojá… ahora…-y empujó todo hasta el fondo. Sentí que me desmayaba, un dolor como si nunca lo hubiera hecho… después se aflojaron mis piernas y claro también mi culo… empieza el pone y saca, suave… está todo lubricado y me excito… me olvido del dolor… por un momento pienso en Pablo… tomamos ritmo… entran…salen…entran…salen….Aaaahhhhh!!
-Voy!
-Y yo!
Con lo chorros de ellos dentro mio voy yo también!
-Hijos de puta… que cojida que se mandaron! -grita Pedro golpeando el volante.
-Nos olvidamos de Pedro -dije mientras trataba de recuperar la respiración.
-A Pedro no le importa… le gusta mirar… y ahora en un par de kilómetros se baja Juan, yo agarro el volante y lo cojes a Pedro.
Se bajó Juan, Manuel tomó el volante y yo cojí con Pedro, no gran cosa después de lo anterior pero él estaba tan caliente que lo gozó un montón y yo… y yo también…

Tardé varios años en contarle esto a Pablo, estaba planeando un viaje al África y ahí se lo conté, en África tampoco hay buenos transportes y mucho hay que hacerlo a dedo por lo que me pareció que tenía que saber lo que había pasado…

Otro día les cuento el viaje por África…

Laura

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Nuevas experiencias

Me introdujo el consolador en la concha, yo estaba gozando como loca pero nada comparado cuando lo encendió y empecé a sentir como vibraba, estaba disfrutando como nunca. En ese momento tomó mis piernas dejándome el vibrador dentro de mi concha y apoyó su verga en mi culo, comenzó a metérmela hasta que me lo metió por completo al igual que el consolador.

Hola, soy Amelia y tengo un nuevo relato que me gustaría compartir con ustedes, les comentaba anteriormente que soy una mujer de 35 años bajita de 1.55 delgada cabello largo morena clara, boca mediana y ojos grandes unos senos pequeños pero bien formados una nalgas paradas un culito respingón, bueno eso es lo que dice mi novio, y creo que tiene razón.

Mi novio tiene 38 años, él es bajito, de 1.60 mts de altura, está un poco llenito, no gordo, moreno claro, ojos grandes, muy expresivos un boca delgada, y los dos vivimos en DF.,  todo comenzó cuando recibí un mensaje de mi novio diciéndome  que si estaba lista para la tarde y que se le había ocurrido que me masturbara en el trayecto al motel dentro del carro, debo aclarar que ya lo hemos hecho en otras ocasiones solo que esta vez quería que compráramos un consolador.

Yo jamás en mi vida había usado uno pero me dio curiosidad además del morbo por ver que se sentía así que no tuve mucho problema en aceptar y bueno pensé que sería algo diferente para nuestra cita como en cada ocasión que siempre tratamos de ponerle algo nuevo a nuestras citas, así que nos pusimos de acuerdo para vernos fuera de un sex shop que se localiza cerca del lugar donde trabajo.

Cuando llegó me subí a su auto, me dio un beso muy caliente y me bajó la mano para darme un fuerte apretón de nalgas y manosearlas un poco y me dijo si estaba lista para entrar y escoger mi verga de hule, le respondí que si, entramos de inmediato, en el lugar se encontraban dos jóvenes que escogían algunas películas en un rincón, la que atendía era una mujer que se encontraba en una silla de ruedas y un hombre, los dos jóvenes, de unos 28 o 30 años de edad, la que nos atendió fue la chica que nos dijo que se nos ofrecía, que tenía un variedad de consoladores, ya que era lo que estábamos viendo en esos momentos y él me preguntaba que cual quería.

Como vio que tenía un poco de pena y no le contestaba me dijo que  me parecía  una azul de 22 cm y yo por no estar más en ese lugar porque la verdad me incomodaba un poco le dije que estaba bien, aunque en realidad me pareció un poco exagerado, y pensé que jamás iba a poder usar semejante cosa, una vez en el carro lo sacó de su estuche y  como traía pilas incluidas me pidió que me fuera en la parte de atrás del carro y que comenzara a masturbarme de camino al motel, como ya venía bien caliente de todo lo que estuvimos platicando durante el día le hice caso.

Ese día llevaba puesto una falda verde arriba de las rodillas y una tanga negra, así que me senté en medio de los dos asientos en la parte de atrás, él se puso en marcha y acomodó el espejo de la visera para poder ver por medio del espejo, yo abrí mis piernas e hice de lado la tanga y comencé a tocarme el clítoris, rápidamente me puse bien caliente, él me decía que abriera más la piernas y que me siguiera tocando.

Así estuve un rato, mi concha  estaba súper mojada, me escurría de los dedos todo el flujo que tenía por la calentura, así que deseaba tener su verga y como no podían dármela en ese momento tomé el consolador y comencé a flotarlo por mi concha, al ver esto mi novio se sacó su verga y comenzó también a masturbarse, en ese momento no aguanté más y me comencé a introducir, primero fue la puntita pero al cabo de un rato ya tenía más de la mitad, metiendo y sacándolo de mi concha, y cada vez más rápido.

En ese momento le tocó un alto y aprovechó para sacarme el juguete y meterme tres dedos en la cocha, después sacó uno de los dedos completamente mojado de mis flujos y me lo introdujo por el culo el cual no costó ningún trabajo introducírmelo hasta el fondo, y en ese momento me vino uno de mis orgasmos más placenteros que he tenido en mi vida, y que solo reaccioné cuando nos tocaron el claxon por que ya estaba la luz verde.

Pero esto apenas comenzaba, ya que llegando al motel se bajó rápidamente a pagar, bajó la cortina y se subió en la parte de atrás conmigo se bajó los pantalones, al verle la verga tan parada  me abalancé a ella como desesperada para mamársela, él se recostó también en el asiento para tocarme las nalgas y meterme los dedos en la vagina, alterándolos para meterlos en mi culo, hubo un momento en que tenía tres dedos en el culo y tuve un tremendo dilema, ya que por un lado deseaba que me llenara la boca de su caliente leche, y por el otro que me metiera su verga lo más profundo en mi culo.

Situación que rápido solucionó al sentir como subía y bajaba algo de mi concha a mi culo, al darme cuenta supe que se trataba del consolador, una vez que lo había lubricado perfectamente con los jugos de mi vagina lo acercó a la entrada de mi culo que ya se encontraba totalmente dilatado después de haber tenido dentro apenas unos momentos antes tres dedos, me lo comenzó a introducir lentamente.

Por un momento había olvidado el tamaño de semejante aparato hasta que nuevamente lo comencé a sentir como se abría paso dentro de mi culo provocándome un pequeño dolor que rápido desapareció, una vez que se encontraba a tope comenzó a sobar mi clítoris y a meterlo y sacar cada vez más rápido, al tiempo que yo le mamaba su verga de la misma forma, hasta que sentí sus chorros de leche caliente en mi boca y yo corriéndome al mismo tiempo que él.

Tal como lo había deseado, tener una verga en la boca llenándomela de leche y otra en el culo, terminé un poco adolorida pero después de un rato que nos recuperamos subimos al cuarto, nos dimos un ducha, y al salir del baño me cargó y me subió al tocador, abrió mis piernas y comenzó a darme un tremenda mamada en mi concha que rápidamente me puso muy cachonda, ya que lo sabe hacer de una manera tan exquisita que no tardé mucho en volver a tener un nuevo orgasmo.

Después de eso me bajó del tocador y me puso al filo de la cama boca arriba, tomó el consolador y me lo introdujo en la concha, yo estaba gozando como loca pero nada comparado cuando lo encendió y empecé a sentir como vibraba, era una sensación totalmente extraña para mí, pero que estaba disfrutando como nunca.

En ese momento tomó mis piernas y las levantó un poco dejándome el vibrador dentro de mi concha y apoyando su verga en la entrada de mi culo comenzó a metérmela poco a poco, hasta que me lo metió por completo y poco a poco comenzó a meter y sacar cada vez más rápido al igual que el consolador.

Yo comencé a dar unos gritos de placer, que en más de una habitación los debieron de haber escuchado, lo cual excitó más a mi novio y comenzó a moverse cada vez más rápido hasta que terminó por inundar mi culo de cremas, las cuales una vez que me sacó su verga escurrían a chorros.
Después de esto me dijo que me había parecido tener dos vergas metidas al mismo tiempo y le contesté que me había fascinado, a lo cual respondió, que si no me gustaría que en lugar de un consolador no fuera una verga real,  y le contesté que sí, que me gustaría mucho, tengo que confesarles que él ha sido la única persona con la que he tenido relaciones y aunque he hecho de todo con él, me gusta la idea de sentir una verga diferente, y aparte de ser cogida por dos vergas al mismo tiempo por mis diferentes orificios.

Esperamos que podamos cumplir nuestra fantasía pronto. Espero que les haya gustado nuestro relato cien por ciento real a excepción de mi nombre claro y que lo omito por obvias razones.

¿Otra semana en soledad? No más, registrarte gratis y encuentra lo que buscas http://www.yunu.com/ y goza con la pareja.

Autora: Amelia

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Mi esposa visita dos clientes

Daniel aprovechaba para magrearte las tetas y Alberto te besaba el cuello. Te decían todo tipo de guarrerías, lo putilla que eras y lo bien que follabas, no parabas de gemir de suplicarles que te siguiesen follando de que no parasen, los vecinos de las habitaciones contiguas estarían excitadísimos escuchando tus palabras. Así estuvisteis un buen rato hasta que os corristeis como animales.

Te habías levantado muy pronto, como siempre que tenías que ir a Barcelona. Además esta vez tenías que visitar a dos clientes e ibas a hacer noche allí. Te pusiste el traje oscuro con falda larga que te hace esa figura tan esbelta y sensual, con la camiseta roja si mangas que resaltan esas tetas que gustan tanto a los hombres y que les hacen volverse para mirarlas y que más de uno ha tenido ocasión de tocar y chupar.

El taxi te esperaba en la puerta, ibas con el portátil y con el bolso, el taxista, un chico joven y bastante apuesto, al verte se bajó y muy atento te abrió la puerta. Tú notaste como te miraba y clavaba sus ojos en tu culo, que se marcaba claramente a través de tu falda. Al entrar en el taxi te quitaste la chaqueta, hacía calor, y disimuladamente el taxista movió el espejo para poder observar tus tetas. Tú te diste cuenta pero fue una sensación que te gustó. Llegaste al aeropuerto, bajaste del taxi y al cabo de cinco metros giraste la cabeza y viste como el taxista miraba tu culo. Entraste en la terminal y pensaste que había sido un buen comienzo de día.

El vuelo no salía hasta dentro de una hora, así que fuiste a tomar un café. Al llegar a la barra te fijaste en dos ejecutivos muy atractivos que estaban desayunando. Tendrían alrededor de 30 años. Terminaste de desayunar, subiste al avión, metiste el portátil en el maletero y te sentaste junto a la ventanilla, dispuesta a dormir como siempre hacías. Pero en eso que llegan los dos hombres que habías visto en el bar y se sentaron junto a ti. De cerca eran más apuestos.

Te saludaron amablemente y se sentaron. Empezaron a hablar entre ellos, parecían dedicarse a la consultoría. Al cabo de un rato uno de ellos te preguntó si solías hacer el puente, a partir de ahí seguisteis hablando de todo un poco hasta llegar a Barcelona. Uno se llamaba Daniel y el otro Alberto. Durante el trayecto tuviste que ir al baño, ellos se levantaron para dejarte salir pero notaste como ninguno se retiraba lo suficiente para no frotar tu culo con sus pantalones. Esto te puso cachonda. Menudo día, pensaste, primero el taxista y ahora estos dos.

Al llegar a Barcelona fuisteis a coger un taxi y te preguntaron hacia dónde ibas. Casualmente su oficina estaba cerca de la tuya y cogisteis el mismo taxi. Tú te pusiste en medio. Durante el trayecto ibas acercando tus piernas a las suyas y notabas como ellos se iban excitando. Llegado a ese punto te preguntaron si te gustaría cenar con ellos. Tu respuesta no podía ser otra que el sí.

Más tarde pensaste si debías haber aceptado su invitación, pero no te podías engañar, deseabas algo más que cenar con ellos. Desde siempre habías reprimido tu necesidad de sexo, salvo contadas excepciones, en las que te habías comportado como una verdadera calentorra, eso que tanto gusta a los hombres. Estuviste todo el día pensando en la cena.

Te llevaron a cenar a un restaurante del barrio gótico. Después de la cena tomasteis una copa en un pub cercano y te propusieron ir a su hotel. Tú en un primer momento dijiste que no pero en seguida te convencieron. Realmente ya estabas convencida de antemano porque los dos te ponían muy cachonda.

Subisteis en el ascensor y Daniel se puso detrás de ti y empezó a tocarte ligeramente las tetas. Tú cerraste los ojos y echaste la cabeza para atrás, mientras Alberto te besaba el cuello y frotaba su polla contra ti.

Llegasteis a la habitación y entre los dos te cogieron y te llevaron a la cama. Alberto se tumbó y tú te fuiste directamente a su pantalón, le bajaste la cremallera y sacaste su polla. Tus ojos al verla se iluminaron, era muy grande y gorda, y eso que no estaba todavía dura. Te la metiste en la boca y notabas como iba creciendo, parecía que no iba a parar. Él con su mano te estaba tocando las tetas, tú seguías con la camiseta puesta. Daniel mientras se dedicaba a ir subiéndote la falda poco a poco y besándote cada palmo de tus piernas. Cuando llegó a tu culo te bajó las medias y te dejó el tanga. Tenías la falda subida hasta la cintura, se la estabas chupando a uno mientras te tocaba las tetas y el otro te sobaba el culo y te metía la lengua en ese coñito tan lubricado.

Estabas muy caliente, os terminasteis de desnudar y cambiasteis de posición. Ahora tú se la chupabas a Daniel y Alberto te trabajaba el coñito, metiendo dos dedos mientras te chupaba el clítoris. Estabas en el séptimo cielo. Tras un rato así empezaste a gemir y convulsionarte, teniendo el primer orgasmo, un orgasmo largo e intenso. Pero no te dejaron descansar, te sentaste encima de la polla de Alberto y le cabalgabas salvajemente, Daniel por su parte te la metía en la boca y te estrujaba las tetas mientras te decía lo guarrilla que eras.

No podías más y te corriste por segunda vez. Al mismo tiempo Daniel se corría en tu boca, tú le mirabas con ojos de lujuria, el semen te resbalaba por los labios, pero tú no querías desperdiciar nada y lo recogías con tu lengua. Le chupaste la polla hasta dejarla bien limpia, Daniel cayó rendido. Alberto por su parte seguía follándote, de repente se salió de ti y te dijo que te pusieses de rodillas. Acercó su polla a tu cara y tras darle dos lengüetazos un chorro de esperma inundó tu boca y cara.

Tras este primer combate descansasteis un rato, pero tú no tenías suficiente y empezaste a juguetear con sus pollas, te las metiste las dos en la boca, nunca creíste que pudieras hacer esto y pensaste en lo putilla que eras.

Ellos se pusieron rápidamente a tono, quién se iba a resistir a esa boquita de mamadora, para eso te habías entrenado tanto. Esta vez decidieron follarte a cuatro patas, Daniel te lubricó el coño con su boca y te metió su rabo hasta el fondo. Se te escapó un pequeño gritito, mitad placer mitad dolor. Alberto se puso delante de ti y te empezó a follar por la boca mientras te masajeaba las tetas y te tiraba de los pezones. Tras 10 minutos en esta postura Daniel se puso debajo y tú le montaste. Notaste de repente que Alberto te empezaba a chupar el ano y a meterte un dedo.

Al principio tuviste miedo pero en seguida empezaste a notar placer. Notabas la punta de su capullo en tu culo, cómo iba penetrando ese agujero estrecho. Para ti era una nueva sensación, nunca te habían follado por el coño y culo a la vez. Empezaron con un ritmo tranquilo pero en seguida se hizo más rápido, tú sentías algo increíble, mezcla de dolor y placer.

Daniel dijo que quería follarte el culo, así que cambiasteis de postura. Esta vez te sentaste encima de Daniel, dándole la espalda. Te la metió por el culo. Te subieron las piernas para que Alberto te la pudiese meter por el coño. Esta postura te gustaba aún más que la otra, gemías a cada embestida.

Daniel aprovechaba para magrearte las tetas y Alberto te besaba el cuello. Te decían todo tipo de guarrerías, lo putilla que eras y lo bien que follabas, tú no parabas de gemir, de suplicarles que te siguiesen follando, de que no parasen, los vecinos de las habitaciones contiguas estarían excitadísimos escuchando tus palabras.

Así estuvisteis un buen rato hasta que os corristeis como animales. Os quedasteis los tres abrazados, derrotados tras el maratón de sexo, había sido tu mejor experiencia. Te levantase, te duchaste y te fuiste, no hubo preguntas entre vosotros.

Al llegar a tu hotel pensaste en si volverías a repetirlo. Cogiste el móvil y llamaste a tu marido. Te preguntó qué tal el día y tú le dijiste que había sido muy duro y aburrido. Te habías convertido en una experta mentirosa.

Autor: Baco

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Trío obligada por trabajo

Yo ni vuelta me di y seguí en lo mío muy concentrada, chupar su polla, así que quedé reclinada hacia delante con él agarrándome haciendo que le chupara la polla de arriba abajo, el de atrás me levantó la pollera, me bajó las bragas, me abrió las piernas y empezó a chupar mi concha, con sus manos me abría las nalgas y me metía toda su lengua chupándomela y moviéndola como todo un experto.

Estábamos con mi socia en Brasil por un trabajo que nos tocó ir hacer las dos que nos fue espectacular, era la última noche de estadía de un arduo mes de trabajo. Por ser el último día los gerentes nos invitaron a salir en la noche un lugar típico de por allí, nosotras aceptamos con gusto pues teníamos ánimo de festejo y por supuesto no estaban nada mal ellos dos.

Nos llevaron a un tipo Pub. muy de pueblo donde se bailaba zamba y corría la caipiriña (su bebida típica que por cierto a mí me encanta), ellos nos pasaron a buscar al hotel y nos dimos cuenta que venían informales y nosotras estábamos de pollera y tacos pero ya habíamos subido al auto así que fuimos igual. Nos sentamos a una mesa cerca de la pista y ellos pidieron inmediatamente 4 caipiriñas, es una bebida muy refrescante pero si no lo sabes tomar puede ser muy peligrosa porque está hecha con caña de azúcar, a medida que tomábamos más de una caipiriña el ambiente se iba haciendo más distendido ya que nos habíamos separado a hablar en parejas.

El mío me invitó a bailar cosa que acepté rápidamente pues me encanta el zamba y lo bailo muy bien…en la pasada él pidió dos caipiriñas más y nos pusimos a bailar tomando. Ya tenía perdida la cuenta de las caipi que me había tomado y ya no bailábamos separados sino que él me tenía agarrada de la cintura con las piernas entrecruzadas y apretándome contra su sexo haciéndome llevar el ritmo, mi socia no quería bailar así que sentí en la espalda alguien que me agarraba, era el otro sub gerente que me abrazó por detrás apretándome y haciendo un emparedado conmigo en medio, me tuvieron así un rato apretándome y abrazándome cosa que yo no me quejé y me contoneaba para rozarlos a los dos con mis partes, en eso me suelta mi compañero y me deja bailando con el nuevo y se va a sentar con mi socia.

Seguimos bailando por un tiempo más y le pedí para que nos fuéramos a sentar porque ya me sentía un poco mareada de tanto que había tomado, él me tomó de la cintura y me dijo al oído que siguiéramos bailando en otro lado más tranquilos los cuatro, yo le asiento con la cabeza y él me agarra de la mano y nos vamos para la mesa que ya nos estaban esperando parados, cuando llegamos Laura me cuenta que se sentía con nauseas por la bebida y que quería volver para ir a dormirse, yo le dije que no fuera una aguafiestas que para coger con mi pareja siempre está dispuesta pero cuando salimos juntas siempre pone un pero…..me dijo que no me lo tomara a mal pero que estaba por vomitar y quería irse.

En el auto a la vuelta venia Laura delante con la ventanilla baja y la cabeza fuera tomando aire y yo atrás sin mi socia controlando mi borrachera siendo totalmente manoseada y besada por mi acompañante.

Mi piso era el primero, me bajo con mi acompañante atrás mío y el otro traba la puerta del ascensor y le dice al otro que le tirara la tarjeta magnética después de abrir mi puerta, cosa que hace y yo no entiendo porque. Tambaleante entro en la habitación siendo agarrada por él por detrás, me lleva cerca de la cama, se sienta al borde y se baja la cremallera sacando su polla. (Yo en ese momento para ser totalmente sincera no me acordaba de mi nombre de la borrachera que tenía) sin pensarlo dos veces me arrodillé en la alfombra y le hice el gusto.

Le agarré la polla con la mano levantándosela y le empecé a pasar la lengua por los huevos lentamente cosa que lo dejó súper tenso, a cada lengüetazo sentía como su polla en mi mano se ponía cada vez más dura de a poquito, con mi lengua, como si fuera una perrita, le empecé a subir por su polla lamiéndosela desde abajo y al llegar arriba me la metí toda en la boca muy lentamente (aprovechando que no estaba todavía en su mayor tamaño y podía tragármela toda cosa que se que a los hombres los mata) Lentamente me la metía y la sacaba de mi boca mientras él me decía que lindo me la comía…en ese momento sentimos la puerta, era el otro que habiendo dejado en su habitación a mi socia se sumaba a la fiesta que de seguro la tenían programada para los cuatro pero como Laura abandonó solo quedaba yo para los dos.

Yo ni vuelta me di y seguí en lo mío muy concentrada, ellos se dijeron unas palabras en portugués muy cerrado que no entendí mucho, se rieron y se acercó por detrás diciéndome que me tocaba a mí disfrutar, me levantó de la cintura poniéndome de pie pero su compañero no dejó que le dejara de chupar su polla, así que quedé con las piernas rectas pero reclinada hacia delante con él agarrándome del pelo haciendo que le chupara la polla de arriba abajo, el de atrás me levantó la pollera, me bajó las bragas y arrodillándose me abrió las piernas y empezó a chupar mi concha, con sus manos me abría las nalgas y me metía toda su lengua chupándomela y moviéndola como todo un experto.

Así estuvimos un tiempo hasta que me dejó de chupar y le dijo al compañero que le tocaba a él disfrutar una rica chupada. El que estaba sentado al borde se paró y el otro se quitó la ropa y se tiró al medio de la cama, me dijo que fuera como una perra a chupársela, apoyé mis rodillas al borde de la cama y me tiré hacia delante quedando en posición perrita, con mis brazos al costado de su cuerpo y su polla justo debajo de mi boca, cosa que él la agarró con la mano y me la puso para que me la comiera, ahí estaba yo como una perrita en celo, tragándome su pija mirándolo a los ojos mientras él se reía y me decía lo puta y linda que era, y que todo el mes estuvieron esperando el momento de cogerme …me olvidé del compañero que seguía atrás mío que al sacarse la ropa agarró y empezó a jugar con su pija en mi concha abriéndome los labios con ella, sin darme cuenta había quedado en la posición ideal (por suerte para mí) al borde de la cama entregándole toda mi concha abierta para él. Me agarra de la cintura y me empieza a meter y sacar su pija muy dulcemente para no interrumpir la chupada de su amigo.

Yo levanto la cabeza y le digo a  Miguel ( a quien se la estaba chupando) que su compañero le había ganado de mano el premio, él me dice que no me preocupara, que compartían todo, y que disfrutara, que yo tenía premio doble, todo para mí. Momentos después Miguel dice …ta bom, quiero cogerla eu…yo dejo de chuparlo, Lula deja de cogerme, me reincorporo y Miguel se desliza para el borde de la cama dejando las piernas colgando, yo quedo justo arriba de su pija semi sentada cosa que se la agarro y me la meto sentándome, apoyándome en su pecho con mis manos entendidas, empiezo a moverme encima de su pija a entrar y salir y a dar unos ricos círculos que hacen que sienta de maravilla…

Lula como si nada me intenta meter su polla por mi culo cosa que inmediatamente me reincorporo y lo empujo hacia atrás, Miguel me agarra y me dice tranquila, yo me doy vuelta y sigo en lo mío, ahí Lula se acerca de vuelta por detrás pero esta vez me agarra del pelo me tira hacia él y dándome vuelta la cara me empieza a comer la boca de costado, me agarra los brazos, me los levanta y me saca la bruza por arriba desprendiéndome el corpiño y teniéndome de los pechos por detrás …lamiéndome la boca con su lengua, acariciándome los pezones y sentada en una rica polla dando círculos en ella (así me tenían).

Miguel se reincorporó y le quitó las manos de mis pechos para empezar a chuparlos él, Lula con una mano agarró mi cabeza para poder besarme más fuerte y la otra mano, ayudado por mis jugos, empezó a acariciarme el culo lentamente. En ese momento me sentía en las nubes y no iba a quejarme, no me molestaba en lo más mínimo que jugara de esa manera. Acariciándomelo de esa manera mi culo se fue dilatando y él fue metiendo sus dedos, tenía mucho placer pero la incomodidad hizo que quisiera levantarme…

Ahí Miguel me agarró fuerte de los brazos y me tiró hacia él y empezó a besarme y a pasarme la lengua por todo el cuello dejando su polla quieta pero dentro mío, Lula teniéndome en esa posición agarró su polla y empezó a jugar con su cabeza en la puerta de mi culo, de a poquito fue metiéndola y sacándola lentamente cada vez metiéndola más adentro abriendo mi culo cada vez más.

La incomodidad del principio fue transformándose en placer aflojándome y haciéndome que Miguel me soltara y permitiendo que me apoyara con mis brazos al costado de su cuerpo para seguir el ritmo de las dos pijas que en ese momento entraban y salían al mismo tiempo haciéndome ver las estrellas.

Mientras Miguel me besaba la boca y me chupaba los pezones sentí como Lula se corría en mi culo metiéndola bien dentro haciéndome pegar unos gritos a medida que daba unos empujones para bombear toda su leche dentro mío. Miguel, que en ese momento quedó inmóvil, dejó a su compañero disfrutar pero con los gritos míos su polla latía como si fuera a explotar Lula salió casi de inmediato viendo, creo yo, la cara de Miguel, Miguel se paró conmigo en su cintura prendida y se dio media vuelta y me recostó al borde de la cama boca arriba, instintivamente puse mis manos en sus hombros para que no cayera hacia mí.

Él se apoyó con sus manos en la cama dejándome en el medio y me dijo que abriera bien las piernas, cosa que yo ya había hecho porque me tenía apretada contra él, ahí empezó a cogerme con todas sus fuerzas metiéndome la pija bien fuerte hasta el fondo y sacándola y metiéndola bien rápido como si fuera una puta sin importancia, cosa que en otro momento no me hubiera gustado pero que en ese instante ya me estaba corriendo y no me importó, empecé a gemir bien fuerte mientras me corría, al segundo él se corrió también dejándola dentro y moviéndola para que le saliera toda la leche, dando unos jadeos y diciéndome que me estaba llenando toda.

Lula ni se despidió y se fue mientras Miguel y yo seguíamos todavía abrazados y besándonos, creo yo que sabía que Miguel me quería tener para él solo más tiempo en la noche para disfrutarme.

Fin…por ahora…

Autora: Elena75

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Orgía interracial

No me importa nada más que los dos hombres que entran y salen de mí, noto que la chica está debajo nuestro, entre las piernas de su negro, lamiéndole las bolas y tragándose todo el jugo que de nuestros cuerpos, noto como empiezan mis dos hombres a convulsionarse, señal de que se derramaran dentro de mí, primero el negro me avienta su enorme cantidad de leche y luego mi culito se ve inundado.

“Estoy esperando que llegue por mí… él siempre es puntual y esta noche estoy en verdad excitada, él me ha dicho que me prepare para una noche loca de pasión desenfrenada, que iremos a uno de esos sitios donde las parejas pueden ir a disfrutar de un rato de buen sexo entre ellos o compartiendo con otras parejas… me dijo que quedó con una pareja que me excitará, él sabe que no tengo sexo con mujeres, pero que no me importa compartirlo a veces… como sé que a él no le importa compartirme… si siempre que tenemos encuentros así, acabamos haciéndolo con más pasión y desenfreno… como para demostrarnos que somos el uno para el otro.

Llega por mí y me dice que le excita mucho cómo estoy vestida… la verdad es que me puse un tanto vulgar… pero eso le excita… un ajustadísimo vestido de lycra negro, sin medias y unas botas altas de taco alto, de aguja… no lo sabe, pero debajo del vestido no llevo nada y si me inclino dejo ver no sólo parte de mis nalgas, sino que también enseño mi cosita… la cual he rasurado para él totalmente… me pongo un abrigo así que él no nota en realidad que sólo me tapa el vestido y eso a medias, porque se me olvidaba mencionar que lleva los escotes muy amplios.

La verdad es que parezco una cualquiera… pero como dije sé que eso lo excita mucho… así que salimos y en poco tiempo llegamos al lugar y entramos… y es entonces cuando me dice que hará realidad una de mis grandes dudas, ni siquiera deseos o fantasías, porque no es así, pero que esa noche probaré algo que me despierta mucho la curiosidad.

Así que pregunta por Sofía y Daniel… y nos llevan al cubículo donde ellos esperan, es de esos como de prostíbulo, con luces rojas y muchos aparatos para dar placer, desde dildos y consoladores hasta esposas y látigos, pero todos los cubículos son así, por lo que no me asusto… como la primera vez que entré ahí…

Lo que sí me sorprende es que cuando entramos, me topo con una pareja bastante inusual: ella es una chica oriental, al menos sus rasgos lo son, pequeña, con cuerpo delgadito, pero bien formada, vestida casi igual que yo, solo que su vestido es de un rojo encendido que apenas se distingue con las luces; él en cambio me deja con la boca abierta, totalmente vestido de blanco.

Es un tipo como de 1.95 de estatura, complexión gruesa, muy musculoso, con aspecto de jugador de fútbol americano, piernas fuertes, brazos más fuertes, cuello amplio, sin un solo cabello en la cabeza; labios gruesos y una mirada lasciva que me hace sentir desnuda al momento; pero lo que más me llama la atención es que es negro, de un negro carbón que me deja sorprendida… puesto que a mi pareja nunca le hablé de ello, pero sí, las fotos porno que a veces vemos o las películas, cuando sale alguna persona de color me llama la atención.

Nos presentamos y entonces, para romper el hielo, o más bien por el deseo de mi pareja de “tirarse” a la chica, empiezan los dos por trenzarse en un beso profundo, lo que me indica que esos dos ya habían estado juntos antes y solo sonrió: yo también tengo mis secretitos… así que no me molesta en realidad.

Entonces se acerca a mí ese monumento negro y me quita el abrigo… admirando mi cuerpo… y sin más me agarra de las nalgas y me pega a su bulto, lo que me hace gemir de sólo pensar que sea tan grande como se siente a través de la tela.

Sin más me besa y mete su lengua hasta mi garganta mientras me masajea las nalgas hasta subir el vestido lo suficiente para notar que no traigo nada debajo…. por lo que me dice al oído que así le gusta que sean las mujeres… sin inhibiciones… y me sube más el vestido hasta la cintura y me carga para colocarme en una mesa e inmediatamente comenzar a devorarse mi recién rasurado coñito… lo que me enloquece ya que está muy sensible… y mueve la lengua de tal modo que en segundos logra que me corra de manera estrepitosa y ruidosa, por lo que los otros dos nos voltean a ver… y después de unos segundos, al voltear a verlos, descubro que mi amado esta clavándose en el culito de la chica que se retuerce y grita de placer.

Entonces veo que mi pareja en ese momento está desnudándose… tiene un pecho poderoso, tal y como imaginaba pero cuando se quita el pantalón y el resto de la ropa, veo sorprendida el tamaño de su tronco… grueso, muy grueso y largo y entonces me dice que me toca tragarme su “varita” por lo que me pongo en cuatro sobre la mesa y empiezo a llenar de saliva todo su grueso tronco hasta que me atrevo a deslizarlo por mi boca… no cabe todo, pero sí lo suficiente para hacerlo gemir una y otra vez y entonces me agarra del cabello y me mueve al ritmo que le gusta, una y otra vez, mientras de su garganta salen todo tipo de sonidos, mezclados con una serie de obscenidades que quizás en otro momento me molestaran… pero no ahora.

A punto de correrse, me detiene y sin ninguna delicadeza me jala hasta hacerme bajar las piernas de la mesa y me coloca a espaldas de él sobre la mesa… y me levanta un poco una de mis piernas hasta tener lo suficientemente bien abierta mi rajita como para empezar a recibirlo y empieza a taladrarme con ese enorme pene… tan es así que me duele un poco pero sólo en lo que tarda en entrar, porque en cuanto mi vagina se adapta a él, empezamos a movernos de tal modo que cada arremetida me roza todo mi coñito y me causa un placer infinito y de repente se pone salvajemente loco y empieza a embestirme de tal modo que me aprisiona con su enorme cuerpo contra la mesa y entra y sale frenético de mí… haciendo que comience a tener innumerables orgasmos… y conforme se acelera, empieza a decirme obscenidades, comienza a llamarme “zorra” y mil cosas más… lo que increíblemente ¡me excita!

Después, y sin previo aviso, sale de mí y me voltea de frente a él y me taladra de nuevo pero ahora sentada yo en el borde de la mesa, él pone sus brazos debajo de mis piernas y después de varias arremetidas, y sin aviso, me carga y comienza a moverme, a hacerme brincar contra él, lo que lo hace entrar más profundo y a mí me vuelve loca… por lo que por fin pierdo toda conciencia y me vuelvo puro deseo y empiezo a pedirle más y más… le pido que no pare, que me parta en dos, que deseo sentir como cabalga mi cuerpo… que siga así y no pare.

Así que, frenético, empieza a caminar por el cuarto haciéndome brincar contra su tronco… una y otra vez, más y más y más… y entonces es que me vuelvo consciente de que escucho como gimen apresurados la otra pareja… y les escuchamos acabar…. pero nosotros aún no estamos en eso, así que, un par de minutos después escucho a ese hombre que me tiene clavada decirle a mi amado que se acerque y me cargue.

Así lo hace y entonces, al ver como ese negro entra y sale de mí, siento como se endurece el miembro también grueso de mi amado y le digo entre gemidos que me lo de, por lo que se pone contra la mesa y empieza a introducírmelo en el culo… lo que me duele como nunca pero le pido que no pare… así que una vez dentro empieza a moverse suave y es entonces que los dos, aprisionándome salvajemente empiezan a darme con todo una y otra vez por lo que yo soy un manojo de orgasmos simultáneos.

Si bien no acaba uno cuando estoy con el que sigue… y no paro de gemir… no me importa nada más que los dos hombres que entran y salen de mí… entonces noto que la chica está debajo nuestro, entre las piernas de su negro, lamiéndole las bolas y tragándose todo el jugo que de nuestros cuerpos emana, hasta que, salvajemente noto como empiezan mis dos hombres a convulsionarse, señal de que se derramaran dentro de mí… y así ocurre, primero el negro me avienta su enorme cantidad de leche y luego mi culito se ve inundado… tanto que escurre de los dos lados y la chica se come todo mientras yo me derramo también en un último orgasmo final.

Luego ambos salen de mí y me recuestan en el sofá, con delicadeza… y espero a recuperarme de la acción hasta me duermo unos minutos mientras ellos conversan… luego me despierto y comenzamos a platicar de nuestras vidas… completamente satisfechos todos. Un rato después nos vestimos y salimos de ahí, vamos a cenar y cada quien a su casa ¡totalmente plenos…!
Espero te haya gustado.

Autora: Chiquita Bonita

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Paseando sola

Mientras uno me follaba, el otro se abrió camino por mi culo, su lengua me llenaba de saliva. Aquello hizo que la follada empezara a gustarme de nuevo. El otro dejó de follarme por el coño, sin sacar su polla. Esperó a que su colega me la metiese por el culo. Esperaba a que se me abriera el ano, y luego seguía su camino hacia adentro. Entonces empezaron los dos a embestirme al mismo ritmo.

Iba tarde, de noche, sola por la calle, después de un día muy largo y agotador. Serían las 3 más o menos. La acera estaba vacía, y no se veía a nadie. Pero yo iba tan cansada que no me di cuenta de un posible asalto y me dispuse a cruzar por el parque. Venía de fiesta y todavía me duraba un poco la borrachera. Había estado a punto de liarme con un chaval, que estaba realmente bien. Pero no resultó, porque en el último momento le entró un mal etílico. Estaba con las ganas.

Iba vestida con un vestido de tela vaquera, de tirantes, con botones por la espalda y unas cintas que me cerraban el escote. Una chaqueta también de tela vaquera y zapatos abiertos de verano con un poco de cuña. Vestida de esa forma llamé la atención de un par de tíos que estaban saliendo de un coche en la oscuridad, o quizá entrando en él. Me preguntaron a ver si quería fiesta, que me llevaban.

– ¡Eh, preciosa! ¿Quieres fiesta? ¡Te llevamos! – No, gracias, vengo de ella. – Venga, enróllate, que no mordemos. Yo seguía andando, pero uno de ellos me salió al camino y me cortó el paso. Empecé a asustarme. – Venga tía ¿cuál es tu problema? En ese momento hice exactamente lo que no debía haber hecho. Le dije: – Que todos los tíos sois unos putos inútiles que no sabéis lo que quiere una tía. – ¡Vaya, va de dura! – le dijo al otro. – ¿Quieres que te demostremos lo contrario? – dijo el otro. – No, me voy a mi casa. Déjame pasar.

Mientras tanto el otro se acercó por detrás. Los dos eran más altos que yo.

– ¿Qué, no quieres follar? – me preguntó. – No gracias, ya lo he intentado, y no ha resultado – mi susto iba en aumento, y para mi sorpresa, la humedad en mi coño también. Si salía de esta me iba a masturbar en casa a conciencia. – Pruébanos – me dijo desde atrás. Me di la vuelta y le dije: – No gracias, me quedaría con las ganas. – Oye, esta tía no quiere nada, joder, además tampoco creo que dé la talla – dijo el otro, y se encaminó al coche-. Nos dejaría con las ganas. Vámonos, tío.

Aquello me ofendió, y no quise dejarlo así.

– Eh, gilipollas, todos los que me he follado han querido repetir. No creo que tú puedas decir lo mismo. – Demuéstralo – dijo el otro. – Demuéstrame tú que valéis la pena.

Entonces se abalanzó hacia mí, y sujetándome la cabeza me dio un beso en la boca. Me metió la lengua casi a la fuerza, y no me soltó del pelo hasta que le correspondí. Entonces, a mi vez, le agarré también y le besé con todas las ganas que llevaba arrastras durante toda la noche.

– Bueno, ¿te animas o qué? Tenemos condones – me dijo. – Primero me demuestras que sabéis hacer que una tía lo pase bien. – Lo vas a pasar de puta madre.

Me llevó marcha atrás hasta su coche, y me hizo tumbarme con la espalda contra el motor. Se puso encima de mí, aplastándome y separándome las piernas. Y mientras inspeccionaba con las manos para quitarme las bragas, volvía a meterme la lengua en la boca. Estaba tan caliente que su lentitud me mataba. Una vez me las hubo quitado, sonrió al ver lo mojada que estaba. – Sujétamela que no se caiga – le dijo al otro. Me subieron un poco más al capó del coche, y mientras me sujetaba por los brazos, el otro empezó a chuparme despacio, sin tocarme el clítoris. Yo quería bastante más que eso, y le buscaba moviendo las caderas, pero no me dejaba. Mientras uno me metía la lengua en el coño, el otro me la metía en la boca.

Me chupaba de arriba abajo, no dejaba un rincón sin lamer, hasta que posó su lengua en mi clítoris, y empecé a jadear, estaba a punto de correrme. Su boca caliente, sus dedos penetrándome, y su mano sobándome las tetas, hicieron que me corriese durante tanto tiempo que pensaba que no iba a soportarlo. Le llené la boca y la cara de jugos, que él chupaba concentrado en darme todo el placer que podía soportar y más. Justo cuando estaba acabando, aunque no del todo, dejó de chuparme y se levantó hasta mi altura. Yo intentaba recuperar el aliento y el ritmo del corazón. Entonces me dijo:

– Ahora nos tienes que demostrar tú que vales la pena. Harás lo que nosotros queramos.

Estaba tan cansada que no comprendí bien lo que me dijo. Se levantó de encima de mí, y el otro me soltó, pero inmediatamente me dijeron que les siguiese. “Lejos de la luz de las farolas” me explicaron. Cogieron algo del maletero, cerraron el coche, y les seguí, a la expectativa de seguir follando. No me puse las bragas, me las guardé en la chaqueta. Cuando decidieron que era suficientemente lejos me di cuenta de que ese lado del parque siempre estaba vacío. La hierba estaba alta, y un poco más lejos había un bosquecito. Me llevaron hasta allí. Por el camino me fijé un poco más en ellos. El que me había chupado era un poco más alto que el otro, pero el otro era más fuerte. Los dos con el pelo un poco largo, pero no demasiado, pantalones vaqueros y camiseta de diferente color. Tendrían alrededor de 30 años. Y sobre todo estaban bastante bien, incluso tanto como el que me había dejado con las ganas. Cuando se pararon, el más alto me dijo:

– Tú sigue el juego, y lo pasaremos bien los tres. Se acercó y repitió lo de antes: me besó con fuerza, pero estaba vez me agarró por el culo y me aplastó contra él.

Estaba empalmado, bastante. El otro detrás hacía ruido de quitarse la ropa. Me soltó y el otro repitió la escena. Estaba completamente desnudo y empalmado, y me subió la falda del vestido para sobarme el culo y arrastrarme hasta donde estaba. Me subió tanto la falda que noté su polla rozándome el pelo del coño. Mientras tanto el otro también se había desnudado. Se apartaron de mí y me dijeron que era mi turno.

– Tengo ganas de verte esas tetas – dijo el más fuerte.

Me decidí y dejé que la chaqueta se deslizara por mis brazos hasta que cayó al suelo. Estaba sudando y agradecí quitármela. Me di la vuelta y me bajé la cremallera despacio, y sin bajarme el vestido me desabroché el sujetador. Luego me desnudé de cintura arriba y me bajé el vestido hasta que cayó a mis pies. Enseguida noté que alguien me abrazaba por detrás. Me sobaba las tetas apretándomelas con fuerza, y me chupaba el cuello. Notaba su polla dura contra mi culo. Estaba deseando que me la metiera.

– Ponte de rodillas – me susurró. Era el más fuerte.

Me agaché al mismo tiempo que él hasta que mis rodillas toparon con la hierba del suelo. Luego me empujó por la espalda y me puso a cuatro patas. Ya sabía lo que venía ahora. Mientras su capullo me acariciaba levemente, oí ruido de plástico. Estaba abriendo un condón.- No te muevas – me dijo y se apartó de mí. Enseguida volvió, y su puso encima de mí, sus manos en mis muñecas y sus piernas sobre las mías, inmovilizándome. Entonces empezó a meterme la polla despacio, haciéndose de rogar. Pero de repente embistió con fuerza, y me la clavó hasta el fondo. Solté un grito, entre dolor, sorpresa y placer. Mientras tanto el otro se había colocado de rodillas delante de mí, con la polla a la altura de mi boca. No hizo falta que me dijera qué quería. Abrí la boca y me la metió. El sabor a plástico me pilló desprevenida. Mientras uno me follaba con fuerza, con embestidas que me proyectaban hacia delante, el otro me metió la polla en la boca, agarrándome por el pelo y haciendo tragar su gordo miembro.

Estaba inmovilizada, no podía moverme en busca del orgasmo, y no podía respirar con normalidad. Quise moverme, pero solo conseguí que me sujetasen con más fuerza. Estaba atrapada, sus pollas me barrenaban, me penetraban, estaba a merced de su deseo, mientras el mío propio me mataba y no podía aliviarlo. Mi cabeza se volvía loca.

Al fin, el que me estaba follando por el coño, empezó a correrse. Sus embestidas se hicieron más agresivas, y si no me lanzaban contra el suelo con esa fuerza era porque tenía otra polla en la boca. Noté cómo se tensaba, cómo me agarraba con más fuerza, oí sus jadeos y noté su aliento en mi nuca. Se corrió con violencia, y se quedó dentro un momento, recuperando el ritmo vital. Pero el otro también quería probarme. Me la sacó de la boca, y aproveché para coger aire y llenar los pulmones. No me dejaron que me moviese ni un milímetro. En seguida cogió el lugar del otro, y me penetró sin miramientos, a la primera vez me la clavó hasta las entrañas, y volví a soltar un grito. Se irguió sobre mí, y puso las dos manos en mis tetas, mientras el otro me sujetaba las muñecas y me metía la lengua en la boca.

Me estrujaba las tetas y me daba tanto placer que me habría gustado ayudarle en su cometido, pero seguía inmovilizada. Su polla me estaba follando tan rápido y fuerte, que me corrí yo antes que él. Pensaba que me iba en fluidos, que se me escapaba toda la fuerza del cuerpo por el coño. Me corrí durante tanto tiempo, que su orgasmo acompañó al mío. Posó las dos manos en mis hombros, y me movía entera para penetrarme con más fuerza, hasta que cayó exhausto encima de mí. Me soltó las muñecas, y nos quedamos en el suelo. Pero el otro había vuelto a empalmarse viéndonos.

Buscó algo entre la ropa y luego se acercó. Le apartó de mí, y me llevó las manos hasta la nuca… Me las sujetó a la altura de las muñecas con cinta adhesiva, mientras me decía que estuviese tranquila, que eso era algo que había querido hacer siempre. Me ayudó a darme la vuelta, y se tumbó entre mis piernas. Yo le miraba interrogativa y excitada, pero también cansada. Volvió a penetrarme, pero esta vez con suavidad, con cuidado. Me quejé. Me habían dejado irritada de sus embestidas, pero el flujo vaginal hacía de lubricante, y pronto el placer fue más poderoso que el dolor. Mientras me chupaba las tetas y me sobaba con las manos allí donde llegaban, me folló despacio, con todo el tiempo del mundo, dándome placer y subiéndome al cielo. Busqué al otro con la mirada, y le vi sentado mirándonos, haciéndose una paja, pero tan despacio como su amigo me estaba follando.

Luego se acercó y mientras me besaba y jugábamos con la lengua, seguía pajeándose. Duramos así bastante tiempo, hasta que un orgasmo me hizo estremecerme. Mojé la polla al que me estaba follando, y le mordí la boca al que me hacía callar con la lengua. Me dejaron un momento para que me recuperase y descansase. Luego me ayudaron a levantarme y me llevaron con las manos atadas hasta uno de los árboles. Tenía ramas bastante bajas. Con más cinta adhesiva me sujetaron las manos por encima de la cabeza a una rama que estaba lo suficientemente alta como para tener que ponerme en las puntas de los pies. De todas formas no dejaron de sujetarme para que no me quedara colgada por los brazos.

Mientras el alto me sujetaba por detrás, el fuerte se llevó mis piernas alrededor de su cuerpo, y volvió a meterme la polla. Me folló durante un ratito exquisito, y luego cambió el sitio con el otro. La situación se repitió, pero esta vez no se limitó a unos segundos, siguió follándome despacio. Yo estaba lo suficientemente cansada como para simplemente dejarles hacer. Mientras uno me follaba, el otro se abrió camino por mi culo. Me separó las nalgas con las dos manos, y noté cómo su lengua caliente me llenaba de saliva. Aquello hizo que la follada empezara a gustarme de nuevo. Pero apartó la lengua demasiado pronto. Al parecer mis propios jugos me habían lubricado. Dejó de follarme el coño, pero tampoco la sacó. Esperó a que su colega me la metiese por el culo. Lo hizo muy despacio, un poco cada vez, mientras me manipulaban el clítoris para mantenerme excitada.

Esperaba a que se me abriera el ano, y luego seguía su camino hacia adentro. Notaba cada centímetro que avanzaba, hasta que me la metió entera. Entonces empezaron los dos a embestirme al mismo ritmo. Mis pies no tocaban el suelo, y mi cuerpo estaba aplastado entre sus cuerpos. Me movían y se acoplaban a mi cuerpo, y sus pollas me taladraban de tal forma que el placer y el dolor se mezclaron en tal morbo que me habría gustado que me desataran, o que me follaran más deprisa.

Entre jadeos y sudor, el que me estaba sodomizando me preguntó que tal iba, y por respuesta sólo pude jadear a mi vez. En consecuencia subieron el ritmo progresivamente. Me daban tan fuerte y deprisa y tan sincronizados, que empecé a correrme sin darme cuenta. Fue un largo orgasmo que los excitó más a ellos. No paraba de correrme en medio de sus embestidas, hasta que el que me estaba barrenando el culo se corrió arañándome por donde me sujetaba. El otro no tardó mucho más. No me sacaron la polla hasta que se hubieron corrido los dos, y todavía se quedaron unos segundos respirando sobre mí y mojándome con su sudor. Luego me libraron de sus pollas, y me desataron. Me dejé caer al suelo, exhausta y sin fuerza. Se tumbaron conmigo y me chuparon el coño y el ano hasta que me limpiaron de mis propios jugos. Luego se quedaron tendidos uno a cada lado.

Cuando recuperamos las fuerzas, nos levantamos y nos vestimos, y fuimos de vuelta al coche. Me llevaron hasta cerca de mi casa, y se despidieron con un beso cada uno, y una promesa de volver a repetirlo. Tengo su teléfono y el olor de sus cuerpos metido en la memoria.

Volví a estar con ellos. Pero fue una situación muy diferente a la vez anterior. El caso es que estaba con un chaval, aparcados al lado de la playa fumando antes de irnos a casa. No era muy tarde, pero ya había anochecido. Estábamos tan tranquilos y a gusto que no nos dimos cuenta de que alguien se acercaba al coche. Eran dos vigilantes de seguridad de la estación del tren metropolitano que venían a echarnos. Eran los dos tíos que me follaron en el parque, y se llevaron una sorpresa muy agradable cuando me reconocieron. Me hicieron bajar del coche mientras mi amigo se quedaba dentro, y me alejaron unos metros. Me dijeron, en resumen, que si me quedaba con ellos no llamarían a la policía. Decidí quedarme.

Me despedí de mi amigo, diciéndole que les conocía y que se fuera a casa, y les hice compañía durante hora y media hasta que terminaron el turno y cerraron la estación, pero con nosotros dentro. Me llevaron por un pasillo hasta una oficina bastante pequeña. Había una mesa puesta contra la pared con una silla, y unos estantes al lado, contra la pared también. Antes de que pudiera ver con más detalles la estancia, me pidieron que me quitara las bragas. Yo iba vestida con unos pantalones vaqueros ajustados a la moda, una camiseta de manga corta y calzado deportivo. Además del bolso. No podía creerme lo que había oído.

– Oye, o te quitas las bragas o llamamos a la policía y les damos esto. – ¿Qué me vais a hacer exactamente? – Tranquila, que no te vamos a hacer daño. – Estoy asustada. – Venga, tranquila – repitió, y acercándose a mí me besó en la boca.

Dejó mi bolso encima de la mesa, y su compañero empezó a destrabarme los pantalones. Sin soltarme me los bajó hasta las rodillas, y yo le ayudé quitándome el calzado haciendo presión con un pie en el otro. Mientras seguíamos besándonos, el otro me sacó la ropa del todo, y luego, separándose de mí me dijeron que me pusiera los pantalones. Luego se guardaron mis bragas. Me vestí, y enseguida quisieron también mi sujetador. Esta vez me lo pude quitar sin tener que desnudarme. Una vez tuvieron sus trofeos me llevaron de nuevo a la calle y me metieron en el coche del otro día. Me senté detrás con el que dijo que se llamaba Jokin y el otro condujo hasta un descampado al borde de unos acantilados.

En el camino no me hicieron nada, solo fuimos hablando. Me dijeron que habían estado pensando en mí todos estos días, y que me habían echado de menos. Les dije, a mi vez, que no me atrevía a llamar a dos tipos que ni siquiera me habían dicho sus nombres. Una cosa fue una locura de un sábado, y otra perpetuarla para siempre. Les hizo gracia. Al parecer les di una imagen de mí que yo no recordaba. Nos bajamos del coche, y entre que no llevaba ropa interior, y entre que el pantalón me rozaba, empecé a mojarme. Al menos no me harían daño, pensé. La lubricación no me faltaría.

Empezamos a bajar por un senderito hasta una playa pequeñita, y una vez allí el que había conducido volvió a besarme. Me puso las dos manos en mi culo sin bragas, mientras Jokin me sujetaba las manos a la espalda.

– No te asustes – me dijo.

Dejó de besarme y empezó a quitarme los pantalones. El otro desde atrás me besaba en el cuello. Una vez desnuda de cintura hacia abajo, desde atrás me separó las piernas con sus pies, y llevó la mano directamente a mi coño. Allí se dio cuenta de lo que me estaban excitando…

Autora: uretandantzan

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Padre e hijo

Con una ligera indicación me hizo acostarme en el suelo y a su hijo a sentarse encima de mi polla para luego el meter la suya a la vez. Alberto tenía el culo muy entrenado, a saber que le habría estado metiendo el cabrón de su padre todos estos años. Las dos pollas en el culo, su padre le tiraba del pelo mientras le decía que me mirase. Quería que mirase como su mejor amigo se lo estaba follando junto con su padre.

Alberto es un tío masculino, extremadamente atractivo y con un cuerpo curtido en el gimnasio. Es mi amigo desde la infancia y su único defecto es que es policía local, eso nunca se lo perdonaré. Alberto siempre ha tenido una relación muy estrecha conmigo, siempre dispuesto a ayudar, a agradar… Con 27 años aún vive con su padre, separado. Su padre parece más su hermano mayor, con 48 años aparenta muchos menos y se cuida mucho.

Por cierto, me llamo Andrés. Soy bisexual y tengo novia desde hace años. Mi orientación sexual no la sabe ni Alberto, bueno, no la sabía. Siempre he sido muy cañero cuando follo con tíos, muy cañero, muy, muy cañero, pero dentro de la “normalidad”. Todo cambió hace dos semanas y aún me pellizco para creérmelo.

Llegamos a su casa sobre las 6 de la tarde, Alberto llevaba todo el día nervioso y mirándome extraño. Entramos y tras beber agua se le saltaron las lágrimas, llevaba años enamorado de mí y ya no podía más…y su llanto se hizo angustia. Por instinto y sin saber porqué le di una bofetada a la que él respondió tirándose a mis pies y parando de llorar…llevaba sandalias y comenzó a besarme los pies. La situación lejos de asustarme me puso cachondo. Ver a mi amigo a mis pies y de esa forma sacó lo peor/mejor de mí. Le tomé por el pelo, le levanté casi a tirones y le escupí en la cara a lo que el muy cerdo respondió con una sonrisa y un te quiero…”haz conmigo lo que quieras”…y vaya si lo hice.

Con una ligera indicación se desnudó completamente, nunca lo había visto desnudo…tenía una polla considerable y unos huevos grandes y prietos. Entendí su juego en un solo instante y yo lo seguía de forma automática. Tras otra bofetada le obligué a arrodillarse y lamerme los pies, desnudarme poco a poco, lamerme huevos, polla, axilas…le obligaba a abrir la boca y le escupía con rabia dentro y su cara de placer me sacaba de quicio.

Nunca antes me había sentido así, pero no podía parar, quería saber sus límites. Le arrastré por el pelo hasta el baño, le obligué a entrar en la bañera y abrir la boca…y oriné en ella, el muy cerdo disfrutaba y encima comenzó con su juego. A cada bofetada, lapo, insulto respondía con un “gracias amo”. ¿Qué coño estaba pasando? Buscaba sus límites y no los encontraba. Traté de degradarlo aún más, sin lubricar le metí lo primero que encontré en el culo, una vela y a pesar del dolor el muy imbécil me daba las gracias y me decía que sólo quería servirme. No entendía nada. Con rabia le saqué la vela y sin contemplaciones lo tiré al suelo y le violé, le sujetaba la cabeza contra el suelo, le daba golpes en el culo, le metía casi toda la mano en la boca y el muy cerdo disfrutaba con todo ello.

¡Joder! Me estaba volviendo loco, quería que me dijera que parase y no había forma. Colocándolo encima de la mesa comencé con la tortura. Le até las manos, le vendé los ojos (mirarme con cara de placer me sacaba de quicio) y le até los tobillos a las patas de la mesa. Le escupía en la boca, en la polla, le daba golpes en los huevos y sus gemidos me ponían más y más cachondo…le abrí la boca con las manos y sin poder remediarle me corrí en su boca. No hizo falta decirle que se lo tragara todo, lo hizo con gusto.

Al abrir los ojos me quedé paralizado. Su padre estaba de pie, en la puerta del comedor, con la polla en la mano y mirándonos. Alberto, sin inmutarse se dirigió a su padre y dijo algo que me dejó helado: ¿Lo he hecho bien papá?

La respuesta no llegó, se acercó a mí y me dio una palmada en la espalda y continuó hacia su hijo y le metió la polla en la boca y orinó en ella. Esta familia estaba loca, pero no quería salir de allí. Se tragaba como un experto casi todo, pero mucha orina caía sobre la mesa y el suelo. Su padre le desató y sin decir ni media palabra Alberto comenzó a lamer todo hasta no dejar ni rastro, verlo lamer el suelo era un espectáculo. Mientras lo hacía el cabrón de su padre se desnudaba mientras le decía lo cerdo que era.

Al terminar le obligó a lamerme los pies y comerme el culo a conciencia, mientras él no paraba de azotarle el culo. Cuando se cansó le ató los huevos y la polla hasta que se puso morada. Le daba golpes en los huevos que por primera vez le hicieron saltar las lágrimas, pero nunca hizo amagos para parar. Yo miraba embobado como su padre maltrataba a su hijo, le insultaba y le obligaba a comerme la polla, le escupía en la boca y cogía mi polla y se la introducía a su hijo en la boca.

Con una ligera indicación me hizo acostarme en el suelo y a su hijo a sentarse encima de mi polla…para luego el meter la suya a la vez. Alberto tenía el culo muy entrenado, a saber que le habría estado metiendo el cabrón de su padre todos estos años. Las dos pollas en el culo, su padre le tiraba del pelo mientras le decía que me mirase. Quería que mirase como su mejor amigo se lo estaba follando junto con su padre. Su polla y huevos atados con cuerdas los sentía en mi pelvis…la imagen me estaba sacando de quicio.

Lo que a continuación pasó cambió mi vida para siempre.

Autor: Andrés

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Sexy Puta, el cornudo y yo

El cornudo se acercó y se la metió por el culo. La presión del nuevo intruso hizo que aumentara mi excitación y al compás de nuestras vergas le dimos placer a Puta Sexy, el cornudo sugirió una doble penetración, por la vagina. Ella dijo que sí, el cornudo salió de su culo para meterle la verga en el orificio que ya estaba ocupado por mi fierro, ambos le dábamos verga por la panocha a la gran puta.

Un saludo a todas las personas que visitan esta gran página. Comenzaré por presentarme: soy Yoshua, un joven de veintitantos años, del Distrito Federal y, como la gran mayoría de ustedes navegando por Internet me topé con las fotos de una mujer hermosa: un par de nalgas que llamaron mi atención y un mensaje que, si bien me desconcertó, me atrajo de sobremanera. Presioné el link y ya estaba en la página de Puta Sexy  y el Cornudo. Todo lo demás ustedes lo deben saber por experiencia: las fotos, los relatos y de ahí en adelante la fantasía de estar con esaputa.

Aun pensando que todo era una broma (pero al ser más fuerte mi curiosidad y deseo por Puta Sexy ), decidí escribirles, adjuntar mi foto y hacerles saber mi fantasía, que consistía en darle un masaje a Puta Sexy  (leí que le gustaban) y terminar cogiéndomela. Tal vez suene un poco simple, pero tiene su trasfondo: soy masajista y más de una vez he deseado cogerme a alguna de mis clientas pero, por ética, no lo he hecho y ni siquiera lo he sugerido.

En fin, le propuse a Puta Sexy  darle un masaje en el cual me permitiera acariciar sus nalgas con descaro (como tantas veces lo había querido hacer), para después comerle el chocho y cogerla oral, vaginal y, obvio, analmente.  A Puta Sexy  le pareció buena idea y empezamos a hacer los arreglos para la cita; como todo en la vida tiene sus complicaciones, el encuentro estuvo a punto de suspenderse por una desubicación de mi parte, pero al final gracias a la intervención de Puta Sexy  (eso lo supe después), volvieron a considerar mi propuesta y pusimos una nueva fecha para el encuentro.

Ya en la cita y al llegar al bar del hotel, estaba muy nervioso. Era mi primera experiencia de este tipo (con una pareja swinger) y no sabía bien a bien qué me esperaba. Pero ya estaban ahí, la puntualidad es algo que aprecian, y me topé con una hermosa mujer…  no era ya sólo ese cuerpecito que tanto había deseado, ese cuerpo ahora tenía un lindo rostro y una bella sonrisa. Me encantó su ropa, una faldita muy ligera que dejaba ver ese hermoso par de piernas y una blusa que aseguraba que no llevaba sostén. Discretamente, me la comía con los ojos, y digo discretamente no porque al cornudo le molestara, sino porque estaba muy nervioso y no sabía cómo comportarme.

Platicamos un rato, me di cuenta de la calidad humana de ambos: son personas muy cultas y, a diferencia de lo que algunos piensen (incluso yo lo pensaba), disfrutan su sexualidad pero no viven para el sexo. Tienen sus trabajos, una vida profesional y otras ocupaciones más; charlamos de todo ello, de mí y me invitaron a tranquilizarme, lo cual logré con un tequila y su amena charla (todo esto en un ambiente de camaradería). Como no me veía muy animado a tocar a Puta Sexy, el mismo cornudo me invitó a besarla: fue algo sumamente grato, pues tiene unos labios divinos y besa riquísimo, lo que me prendió y quise empezar ahí mismo, pero como venía de la calle y, seguramente tenia las manos sucias, no me pareció correcto y le dije al cornudo que era mejor subir a la habitación cuanto antes.

Él pidió la habitación y subieron primero, acordando que los alcanzaría en unos minutos, mientras se daban un duchazo y se preparaban… Al llegar, me topé con Puta Sexy  recién bañada y completamente desnuda. Me di un baño para estar fresco y limpio y, al salir, vi ese culo hacia mí y dimos comienzo a su sesión. Le dije cómo colocarse para estar más cómodos y comencé el masaje…

Acariciando todo su cuerpo, sentía sus formas, veía la parte externa de sus senos, sentía su cara cerca de mi pene y su mirada me decía que quería probarlo, mientras masajeaba su espalda y sus brazos. Me sentía raro, pues nunca había dado un masaje desnudo, pero llegué a sus nalgas y de ahí ya no me separé: las acariciaba, las separaba y veía su ojete y su panocha, tocaba sus dos hoyos, les metía los dedos y notaba que su respiración cambiaba.

De vez en cuando volteaba a ver al cornudo, que tenía la verga parada y miraba como cachondeaba a su mujer y le decía: “Eres una puta”, “Qué culo y qué nalgas”. Sabía que algo así pasaría, pues no quería seguir con el masaje, por lo que me incliné y empecé a comerme su culo… Fue riquísimo sentir ese aroma de hembra, esos pliegues de su culo con mi lengua saboreando todo su perineo, los labios de su puchita…

De plano, Puta Sexy  se dio vuelta y me pidió que le comiera la panocha, con lo que inicié saboreando esa puchita como debe de ser: le metía la lengua en su vagina y le daba pequeños mordiscos en su clítoris, la follaba con los dedos y le  preguntaba: “¿Te gusta putita?”,  a lo que ella respondía con gemidos o con un: “Sí, mucho”, y le recordaba lo puta que es y lo bien que me la estaba pasando comiéndome su panocha.

Pero mi verga reclamaba atención y le dije que era  hora de que me correspondiera el favorcito, a lo que accedió encantada metiéndose mi falo sin más ni más en su boquita, dándome una deliciosa mamada, mientras el cornudo sólo veía cómo la puta de su esposa se metía mi fierro una y otra vez. Así estuvimos un rato hasta que el cornudo se acercó y  reclamó también una mamada, mientras Puta Sexy  estaba fascinada de tener dos vergas para ella solita, lamiendo con mucho entusiasmo, a la vez que le masajeaba las tetas.

Me encantaron sus pezones erectos: los acariciaba y pellizcaba, mientras le decía: “Puta, mi Puta”. Quería sentir su cuerpo entero junto al mió y besarla apasionadamente, en lo que el cornudo tomaba fotos de su corneador: ¡Yo!, y de la putísima de su esposa… y así lo hice. Sentía riquísimo mi pene rozando su piel, su vagina, le acariciaba todo su cuerpo, le mordía los pezones y me comía esas tetas riquísimas. Puta Sexy  quería sentir mi verga en su boca nuevamente y que le comiera su pucha, por lo que hicimos un rico 69… Yo sentía como Puta Sexy  pasaba su lengua por mi glande y se metía la verga completa en su boquita, mientras no dejaba de meter mi lengua en su vagina y en su culo, esos pliegues del culo me estaban volviendo loco y le dije sin pudor: “Putita, ya es hora de que sientas mi verga.  Cornudo, me voy a coger a la puta de tu esposa”.

Me puse un condón y se la metí de un solo golpe, estaba caliente y súper mojada, sólo despidió un suspiro y me sujetó fuerte los brazos, quería sentirme bien adentro y yo sólo le decía: “Qué puta eres, una puta riquísima” y su respuesta era música para mis oídos: “Sí, soy Puta, tu Puta”, lo que hacía que me la cogiera con más ganas, por lo que empezamos un frenético mete y saca que estábamos disfrutando. Después, dijo que quería montarme y, encantado, accedí: me acosté y se subió, se sentó en mi verga y entró hasta el fondo. ¡Qué rico ver sus tetas frente a mí y sentir toda esa carne sobre mí! Acariciaba sus nalgas le metía un dedo en el culo y su cara de placer me lo decía todo: ella también gozaba y me decía: “Cógeme, cabrón, soy tu puta”.

Yo seguía manoseándole las tetas, el culo, las piernas… Le metía mis dedos en la boca y me los chupaba delicioso, mientras el cornudo, excitadísimo, se acercó por atrás y se la metió por el culo. La presión del nuevo intruso hizo que aumentara mi excitación y, al compás de nuestras vergas, le dimos placer a Puta Sexy, que pedía más y más, a lo que el cornudo sugirió una doble penetración… ¡por la vagina! Ella, encantada, dijo que sí, dando paso a que el cornudo saliera de su culo para meterle la verga en el orificio que ya estaba ocupado por mi fierro, y entró… con esfuerzo, pero entró. Ambos le dábamos verga por la panocha a la gran puta…

Todas estas nuevas experiencias me tenían encantado y ver la cara de placer de Puta Sexy  era maravilloso, pero yo también quería meterle mi verga en ese culito tan prometedor, por lo que, después de una pausa, salió del baño y no permití ni siquiera que llegara a la cama, pues de pie se la metí hasta el fondo en ese culo delicioso que tanto había anhelado y que ya había saboreado, ahora era la funda de mi verga, sentía esos pliegues en mi polla y mis huevos rebotaban en sus nalgas, mientras la sujetaba de la cadera y la atraía hacia mí para que sintiera mi verga lo más adentro posible. De verdad tiene un culo muy tragón y le encanta la verga a la muy piruja.

Como estaba bañado en sudor y un poco cansado, regresamos a la cama y, ahí, como la perra que es, seguí disfrutando de ese culo insaciable de verga. Me acosté sobre ella, pero sin sacarle ni un segundo la verga de su culito y ella dijo que quería sentarse sobre mí, pero ahora con mi verga en el culo y así lo hizo: se sentó y podía sentir su culo oprimiendo mi pene. Lo siguiente fue espectacular: el cornudo se unió a la cogida y, como el culo estaba ocupado y por la postura no se la podía meter en la pucha, ¡se la metió también por el ojete! Fue riquísimo sentir cómo entraba la verga del cornudo, junto con la mía, en el espacio de por sí reducido del culo de Puta Sexy: ¡Tenía dos pitos en el culo! Miré su cara de dolor al tener dos vergas en su culo y, una vez empezado el mete-saca, empezó a gemir y a gozar de dos vergas por el culo, lo cual ya no pudo aguantar el cornudo y se vino dentro de sus nalgas…

Sentir la leche caliente del cornudo hizo estremecer a Puta Sexy, por lo que aumenté la velocidad de mis penetraciones, la puse boca abajo y seguí metiendo mi verga con frenesí y, cuando sentí que estaba a punto de venirme, le pedí a Puta Sexy  que me la mamara, que quería terminar en su boca y que se comiera mi semen. Se dio vuelta y se metió mi verga con avidez en la boca y, después de unas cuantas mamadas, descargué todos mis mecos en su boca: ella los tragaba golosa, mientras yo le decía: “Toma zorra”.

Nos bañamos y vestimos, mientras les aseguraba que nunca había cogido así y que la experiencia me había encantado. Quedamos como los mejores amigos y acordamos cenar en su casa, así que las próximas fotos y el relato tal vez sean en la casa de Puta Sexy  y el cornudo. Ya podrán imaginar que anhelo el siguiente encuentro con estas dos grandes personas.

Su servidor y amigo…

Autor: Yoshua

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Orgía inesperada

María galopaba sobre Fernando, cuando sintió la presencia del aparato de Martín en la entrada de su ano, sin dejar de moverse sobre Fernando lo invitó a pasar, Martín le introdujo entera su verga, María era poseída por ambos, sus gemidos eran impresionantes, su cara reflejaba la excitación del momento, sus ojos en blanco parecían anticipar un desmayo, pero era un gozo realmente extremo.

Primero que nada una pequeña presentación, me llamo Juan, vivo en Buenos Aires, Argentina, tengo 29 años, hace tiempo que tengo ganas de contarles alguna de mis experiencias con el sexo. Soy una persona muy apasionada, morbosa y desinhibida con respecto a las prácticas sexuales, y me encanta disfrutar de mis instintos. Este suceso que paso a relatarles, sucedió hace un par de años, pero lo recuerdo como si fuera hoy.

Yo me muevo generalmente con un grupo de amigos, que nos conocemos desde hace más de diez años, vamos a mismo club todos los fines de semana, desde que éramos niños nomás, así fue que un viernes programando el fin de semana, recibí en mi trabajo una llamada de mi amigo Jorge, en el que me dijo tenía ganas de armar una fiesta en su casa de fin de semana, para la ocasión había convencido a la chica con la que estaba saliendo que reclutara cuatro o cinco amigas, la empresa prometía por demás, ya que además de ser muy linda Leticia, así se llamaba, era una autentica “guerrera”, Jorge me pedía moviera los hilos para juntar nosotros, una tropa de similares características.

En cinco minutos nomás me comuniqué con algunos de mis amigos, Fernando, Martín y el Negro, quedamos en la hora y el lugar donde encontrarnos, además de distribuir rápidamente las tareas, en cuanto a las provisiones a comprar. A mí como “Pope gastronómico del grupo” me tocó encargarme de comprar unas carnes para realizar un característico asado a la criolla.

Bueno, luego de cumplir cada uno con nuestros deberes, finalmente nos juntamos en la casa de Jorge, y emprendimos tipo 9 PM el viaje hacia donde las chicas se habían juntado, la excitación recorría como impulsos eléctricos nuestros cuerpos, porque aunque es arriesgado y uno puede llevarse terribles sorpresas, el hecho de concretar una cita a ciegas tiene un gran dejo de aventura y misterio que la mayoría de los mortales amamos, finalmente arribamos al apartamento de la chica, Jorge bajó y tocó el timbre, nosotros pegados a las ventanillas de los autos en los que nos desplazábamos, uno era el mío y en el otro el del negro.

Comenzamos a desmenuzarlas con la mirada, apenas fueron apareciendo, y la verdad lo que estábamos viendo nos entusiasmó, de inmediato bajamos a presentarnos y a ayudar con sus bolsos, en ese momento comencé a percibir en el ambiente una sensación particular, sensual, todas ellas así como nosotros teníamos una mirada lujuriosa y excitante en nuestras caras, que revelaba un estado de excitación general prácticamente indisimulable. Junto a mí en el auto se sentó Martín, y atrás tres de las señoritas, María, Agustina y Natalia, María, morocha con ojos oscuros, no muy alta, 1,60 m, era la más callada, apenas si se presentó y devolvió algún elogio, los cuales le llovían de nuestra parte, y no era para menos, sus labios carnosos, la suavidad de su piel que se adivinaba por la falta de maquillaje, sus firmes pechos que apuntando hacia el frente parecían querer escapar de aquella blanca camisa que llevaba puesta y su perfectas piernas, que yo al pasar los cambios llegaba a rozar dado que ella se encontraba justo en medio en la parte trasera, coronaban un firmísimo culo que no estaba a la vista en ese momento pero que habíamos admirado cundo nos presentamos en la puerta de la casa.

Agustina sentada justo detrás mío, era castaña de tez morena y ojos verdes, su dulzura y timidez, se adivinaban en sus gestos, pero su voz era realmente sensual, no poseía grandes pechos pero sí un buen trasero y bonitas piernas, dada su altura, debía medir casi 1,70 m. Y por ultimo Natalia, una autentica muñequita, rubia de ojos azules, su rostro era realmente hermoso, todo esto acompañado por un suculento par de tetas, quizás un poco rellenita por debajo pero nada exagerado, tenia un culo carnoso y bien formado a pesar de ser un poco grande para su baja estatura, 1,60, o menos.

En el coche del Negro iban, él, Jorge y Fernando acompañados por Leticia y Camila, a Leticia yo ya la conocía, era un magnifico espécimen de mujer de 1, 65, castaña, de no muy grandes pero sí hermosas tetas, un riquísimo culo y lindas piernas, aparte de muy divertida y desfachatada, a Camila sólo pude observarla unos minutos mientras nos presentábamos y la verdad me había impresionado bien, era alta, 1,75 m, morocha de pelo bien cotito, ojos azules, no pude quitar mis ojos de encima de sus grandes y firmes pechos, largas piernas y un pequeño pero bien formadito culito.

El viaje transcurrió tranquilo, con charlas triviales y alguna que otra indirecta, pero todo muy divertido, Natalia llevaba la posta dando gala de su simpatía, al llegar a la casa de Jorge y luego de estacionar los autos, yo me dirigí a la parrilla, las chicas pusieron la mesa, algunos se cambiaron dado que se encontraban de traje y corbata, otros destaparon las primeras de las múltiples botellas de vino que habíamos traído, en fin nos organizamos un poco, para luego sentarnos a picar algo alrededor de la mesa.

Fue allí donde desinhibidos por el vino comencé a vislumbrar lo que iba a ser una gran noche, las charlas más subidas de tono ahora, calentaron la casa, a pesar del frío, y luego de servir la cena y en la sobremesa, apareció una baraja de cartas, los juegos se fueron sucediendo hasta que Martín propuso uno más atrevido, formar una ronda, tomar una carta con la boca y pasársela al compañero, las risas no se hicieron esperar, María preguntó: -“¿Y si se cae qué?”A lo que yo respondí:-” ¡María! ¡Si se cae, los frustrados pasadores deben darse un beso!”-A lo que ella respondió: -“Tanto problema por un beso, el que quiera uno que me lo pida que se lo doy gustosa.”

Inmediatamente me acerqué a ella al igual que mis amigos, ella me tomó de la nuca y me aplastó contra su boca, su lengua llegó casi hasta mi garganta, luego me soltó y tomó a Fernando y así hasta cumplir con todos inclusive con Jorge, Leticia disgustada, celosa quizá, sin pensárselo mucho, tomó al negro y comenzó a besarlo en señal de venganza, yo tomé de la mano a María y la llevé a un costado donde empezamos a besarnos y tocarnos frenéticamente, de reojo veía como todos tomaron pareja y comenzaron a apretarse mutuamente, Leticia y el negro, Fernando y Camila, Martín y Natalia, Jorge y Agustina. Poco a poco fuimos recostándonos todos en la mullida alfombra del living, yo mientras comenzaba a desnudar a María noté como ella estiraba su mano y acariciaba el bulto de Fernando que se encontraba al lado nuestro, cosa que me sobresaltó, y le pregunté: -“si quieres estar con él sólo tienes que decírmelo”-Ella me miró a los ojos, sus ojos desorbitados por la lujuria irradiaban fuego, me respondió: -“Los quiero a todos, de a uno de a dos o de a tres.”

Mi sorpresa fue grande como la de Fernando, pero aún más nos sorprendimos cuando Camila balbuceó: -“yo también.”-Era increíble, nosotros veníamos dispuestos a una buena parranda, pero ellas querían más, querían una desbocada orgía.

Así fue que me zambullí en las tetas de María mientras ésta le proporcionaba una buena paja a Fernando que a su vez desnudaba y besaba a Camila, en un instante que me levanté, para desprenderme de la remera, María se incorporó, tomó la verga de Fernando con ambas manos y comenzó a chuparla como poseída, Fernando giró y la tomó de la cabeza, Camila al encontrase libre, caminando lentamente en cuatro patas se dirigió hacia mí y con su mano en mi pecho, me recostó nuevamente en la alfombra, ahora boca arriba, terminó de desabrochar mis pantalones y se comió mi pene que palpitaba del placer, en esta posición pude ver lo que sucedía a nuestro alrededor. Jorge, ahora sí con Leticia practicaban un hermoso 69, el negro y Agustina totalmente desnudos en medio de la habitación, ella recostada en el piso, él encima de ella con su aparato entre sus tetas, bamboleándolo de arriba abajo gemían de placer, por ultimo aquélla cara angelical de Natalia, ahora transformada en codicia, se tragaba entera la verga de Martín mientras con su mano derecha comenzaba a acariciar a Jorge.

Este, al percatarse de aquello, separándose de Leticia y tirando firmemente de las piernas de Natalia para que ella se posesionara en cuatro patas, sin dejar de degustar la verga de Martín como el más rico de los helados, y así sin mediar palabra, Jorge se acomodó detrás de ella y la penetró por su babeante agujero hasta que sus testículos chocaron con su cola, comenzando un mete y saca sensacional, Leticia insatisfecha espectadora de todo aquello, levantó su cabeza buscando ayuda, sus ojos se cruzaron con los míos, donde encontraron refugio, ella se acercó a mí y al oído me dijo: La comida estaba muy buena, no querés un rico postre”, seguidamente y sin molestar a Camila que seguía trabajando a pleno en mi miembro se acomodó sobre mi cara, yo dirigí primero mis ojos, luego mi lengua a aquella hermosa conchita, mojada y tierna, sus labios eran finos, su color era oscuro, su clítoris se podía ver fácilmente, así que me decidí a chuparlo como quien chupa un carozo.

Su inmediata respuesta fue un: Ummmm de placer, lo que me decidió a esforzarme aún más en la tarea. Luego de un rato de mantener esta posición y percatándose Camila que mi final se hallaba próximo, soltó mi miembro y luego de decirle unas palabras al oído a Leticia, intercambio posición con ella, ahora sentía la suave boca de Leticia en mi Verga y la depilada conchita de Camila en mi boca, era aún más jugosa que la anterior, sus labios eran más gruesos, su aroma era refrescante, una exquisitez, siempre me ha gustado chupar a las mujeres, realmente lo disfruto.

Yo había perdido todo contacto con los demás participantes de esta singular festiorgía, así que decidido a penetrar a alguna de mis dos hembras les pedí que se incorporaran, ambas lo hicieron. Giré mi cabeza y vi como Fernando llenaba la boca de María con su esperma, al ver esto, Camila se inclinó a ayudarla y recibió también su ración, Leticia sentada en la alfombra enfrente mío, abrió las piernas llamándome a mi tarea, cosa que no dudé en hacer, así, lentamente acerqué mi hinchada pija a su caliente asilo y la introduje lentamente, el placer fue extremo, muy suavemente por momento y frenéticamente en otros comencé a poseerla con ímpetu y pasión, mientras de reojo observé como, Fernando le comía la concha a María, retribuyéndole el buen momento vivido.

Camila, sin pareja y muy caliente buscaba en el cuarto una pija para ella, al otro lado del cuarto aún se encontraban Jorge, Martín y Natalia, Natalia, seguía recibiendo las embestidas de Jorge mientras tragaba la verga de Martín, Camila se acercó y agarró el aparato de Martín y lo llevó hacia ella, Natalia lo soltó, un poco ofuscada tal vez de quedarse con la mitad de su equipo, pero aceptó y dándose vuelta se dedicó por entera a Jorge que ahora además de penetrarla le chupaba las tetas y la besaba a su antojo, Camila se puso en cuatro, arqueó su espalda como suplicando ser penetrada, Martín con su aparato en la mano se acercó a ella y de un golpe la penetró, pero el grito de Camila nos sobresaltó, todos pudimos ver su mueca de dolor, el bombeo de Martín se incremento al igual que los lamentos de Camila, pero de a poco estos se volvían gemidos, él atacó su culo con todo, ella no lo esperaba, pero ahora lo disfrutaba, a pesar de mantener una gran sed en su agujero delantero, se saciaba con el inesperado regalo de Martín.

El Negro acababa en ese momento entre las tetas de Agustina, que desesperadamente sacaba la lengua para degustar su leche, al mismo tiempo que se agarraba las tetas, Yo al ver esto no aguanté más, sentí que me venía, así que retiré mi aparato de entre las piernas de Leticia y se lo introduje en la boca, donde fue recibido con gran alegría, Leticia abrió su boca, sacó la lengua y recibió mis múltiples chorros de esperma hasta tragárselo todo, luego relamiéndose los labios y mirándome a los ojos me dijo: “gracias por tan rico postre”

Martín que seguía partiendo en dos el culo de Camila se corrió abundantemente en la espalda de ésta, sacó su aparato y Camila dándose vuelta se dedicó a limpiarlo a conciencia, Leticia y Agustina casi corrieron a limpiarle la espalda a su amiga con sus lenguas, sedientas de sexo, limpiaron todo el esperma de Martín del Cuerpo de Camila.

Jorge y Natalia gritaron de placer al llegar al éxtasis, él no se despegó de ella ni un segundo, llenando su agujero hasta rebalsarlo con su esperma, se besaban, se acariciaban, era la única escena tierna en la habitación, ya que todos los demás y me incluyo, estábamos sacados, buscábamos más y más sexo.

Mi excitación continuaba, a pesar de haber acabado hacía sólo unos minutos, me acerqué a Agustina y por detrás comencé a morderle el cuello, ella sintió un escalofrió, su piel se erizó y arqueó su espalda apoyando su trasero en mi verga que comenzaba a crecer nuevamente, la empujé suavemente hasta que ella quedó delante mío en posición perrito, avancé con mi cara directo a su bellísimo culo y con mi lengua lamí su culo con gula, de la misma manera lo hizo Camila pero con el mío, y Martín con el de ella, era una especie de trencito de placer. Leticia compartía ahora a Jorge con Natalia, ambas chupaban su verga a turnos, parecían pelearse por un poco de aquel pedazo de carne.

El negro se situó delante de Agustina, aumentando los vagones de este singular tren, yo retiré mi lengua de su ano y tomé mi verga, ya lista para la batalla, y se la introduje muy de a poquito en ese pequeño, pero ya dilatado agujero, Agustina me ayudaba empujando ella misma hacia atrás, al tiempo que gruñía de dolor y placer. Sentí como Camila dejaba de lamer mi culo y la vi pasar hasta sentarse frente al negro y ofrecerle su muy húmeda concha, a la que el negro se entregó por completo, sumergiendo su cara entre sus piernas.

María galopaba sobre Fernando, cuando sintió la presencia del aparato de Martín en la entrada de su ano, primero hizo una mueca de susto, luego le sonrió y sin dejar de moverse sobre Fernando lo invitó a pasar dentro de ella, Martín esta vez lentamente y luego de lamerla un poco en su aparentemente virgen agujero, le introdujo entera su verga, María era poseída por ambos, sus gritos y gemidos eran impresionantes, su cara reflejaba la excitación, el dolor y el goce del momento, sus ojos virtualmente en blanco, parecían anticipar un desmayo, pero no, era un gozo realmente extremo.
Mirando la cara de Camila, imaginé la de Agustina, que no podía ver y me corrí en su interior, me fue la vida en aquello, caí rendido en la alfombra, mientras ella giraba y me limpiaba, agradecida del momento que le había echo pasar, casi durmiéndome, recuerdo haber escuchado uno tras otro las acabadas de todos.

Con las primeras luces del día, abrí los ojos, la escena era increíble, 10 cuerpos desparramados en aquella alfombra, todos desnudos, algunos encima de los otros, el olor a sexo que impregnaba la habitación, poco a poco se fueron despertando todos, nos fuimos vistiendo para ir juntos a desayunar. Luego de tomar el sol y del almuerzo planeamos una siesta conjunta, pero eso se los debo para la próxima…

Saludos cordiales,

Autor: Juan El Poseidón

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Mi marido y mi tigre

Era la perra más puta en ese momento, mi marido mamándome el culo y yo mamando la verga de mi tigre preparándolo para que me rompa el culo, me puse en cuatro y fueron entrando las dos vergas, la de mi marido en mi boca y la de mi tigre en mi culo. Era la puta más rica en ese momento, tanta verga para mí sola, empezaron el movimiento, era rico sentirse así bien culeada por dos ricas vergas.

Hola a todos mis amigos y a los que son nuevos, me presento, me llamo Dennisse, soy una trans, pasiva, me encanta tener amigos. Les contaré algo que me pasó hace poco.

Hace tiempo había tenido una fantasía, fue al ver una película porno, en donde dos hombres hacían gozar a una chica. Tuve la idea de pensar si yo sería capaz de estar en esa situación, con dos hombres, y si disfrutaría tanto como gozo cuando estoy con mi marido en la cama, esa idea rondaba mi mente, hasta que un día se lo comenté a él, claro que no le gustó, pero de tanto que molestaba yo, él accedió, pero no estaba convencido.

El día llegó, contacté a un amigo que me gustaba, pero eso no lo sabía mi marido, sólo le dije que lo busqué en esos anuncios. Llegó mi amigo, él es un tigre, mi marido y yo salimos a recibirlo, ya para esto mi marido estaba dispuesto a todo lo que pase, yo ya había hablado con él de todo lo que íbamos a gozar de esta aventura, y además que él era mi único amor, que es mi marido y que no lo voy a dejar nunca.

Estaba vestida con un short de blue jeans, cachetero, tenía mi hilo azul, y una blusita. Al entrar saludamos, yo sólo le di la mano a Tigre, mi marido me dice: “Que pasó nena, así se saluda a la visita”, entonces le di un beso en la mejilla, mi marido replicó: “mami póngale emoción para que estemos bien, venga como me saluda cuando me ve a la semana”, entonces mi marido me tomó en sus brazos, me besó con cariño y placer, sus manos jugaban por mi cintura las llevó hasta mis nalgas, y me acariciaba las tapitas de mi trasero, metía los dedos por los filos, en un momento me excité rápido, “ahora si nena, saluda al invitado”, saludé con un beso rico a mi tigre, él también empezó a meter sus manos en mi trasero, me acariciaba las nalgas, en ese momento ya perdí cualquier miedo o duda que tenía.

Nos fuimos a la sala, y mi marido ya estaba excitado, me preguntó: “¿mami lo vamos hacer como lo hacemos nosotros sin miedo?” “Si papi con todo y para todo esta tarde”. Me abrazó, besó, sacó la blusa y mis tetitas quedaron al aire, las empezó a mamar, despacio jugaba con su lengua en mis pezones, yo empecé a gemir de placer.

-Mmmmm, aaaahhh, si rico, se siente bien, mmmmm, sigue.

El pasaba de un  pezón a otro, yo sentía rico esa mamada de tetas, tigre sentado veía la escena, luego bajó por mi vientre, yo me derretía con esa su lengua que estaba tocando mi cuerpo, luego subió a mi cuello y me besaba, me giró y empezó a besarme la nuca, yo alcé la mirada y tigre me veía de una forma rica, le tiré un beso volado, arqueaba mi cuerpo y rozaba mi nalga a la rica verga de mi marido, luego él se sentó y me dice siga allá, caminé hacia mi tigre, él se levantó y me recibió con un beso, me besaba el cuello, bajó  a mis tetitas, yo empecé a gemir.

-Aahhh, mmmm, si papi sigue, rico, mmmm. Me dio la vuelta, ahora al que veía era a mi marido, con una sonrisa pícara, le lancé un beso, tigre me abrazaba, me empezó a sacar mi short, bajó por mi espalda, yo empinaba mi nalga, cuando de repente empezó a lamer mis nalgas, comencé a gemir más.

– Mmmmmmm, aaahhhh, si, ooohhh, mmmm, rico. Luego cuando hizo a un lado mi hilo, y empezó a rondar su lengua mi huequito. – Mmmmmm, si, mmmm, rico, come por favor, mmmmm.Empezó a pasar su lengua de ahí me lamió mi culito. – Aaaaayyyy, si rico, mmmmm, ahh, mmmm.

Me empecé a derretir. Mi marido se dio cuenta lo que estaba disfrutando, y me dice:

-Quieres tragar verga mi perrita, ahora tienes dos.

Me dirigí a mi marido, y le quité el pantalón, su verga estaba bien rica, dura como punta de acero, me la comí rápidamente toda, luego me retiró la cabeza, y de repente sentí un azote en mi cara con su verga.

-Quieta perra, ya le he enseñado como tiene que comer mi verga. Se dirigió a tigre y le dice: -Si acaso se porta mal la azotas con la verga para que no se ponga malcriada esta perra.

Empecé a mamar como lo sé hacer, despacio, primero oliendo el aroma de macho que sale de la verga parada de un hombre arrecho.

-Mmmmm, rico papi, mmmm. Luego probando con mi lengua desde las bolas hasta la punta de la cabecita de la rica verga. -Mmmmm, ahhh, mmm, si, mmmmm. Inmediatamente me como la cabeza de la verga sólo la punta. -Mmmmmm.  En seguida me como otro poco, respiro. -Aahhhh, mmmmm y sigo hasta que ya tengo toda la verga en mi boca. -Mmmmmm y ahí si empiezo como loca a mamar.-Mmmmmm, ahhhh, mmm, ahhh. La dejo bien babeada para que pueda entrar con facilidad, queda lubricada.

Me cambié a Tigre, le saqué los pantalones, hice lo mismo, me lancé como perra hambrienta sobre su rica verga, y también recibí un azote de verga, me sentía dichosa, ser castigada en un sólo día por dos vergas. Hice lo mismo al mamar su rica verga. -Mmmm, rico, mmm, si, ahhh. Mi marido me dio una nalgada en mi trasero.

-Con la boca llena no se habla mi putita.

Mientras tanto, mi tigre estaba sentado en el mueble, yo de rodillas mamando su rica verga, mi marido atrás, cuando dice:-Déjenme preparar este culo para la culeada, y lo empieza a mamar.

-Mmmmm, si, mmmm, ahhhh, si rico.

Era la perra más puta en ese momento, mi marido mamándome el culo, mojándolo para recibir verga, y yo mamando la verga de mi tigre preparándolo para que me rompa el culo, era una rica sensación, luego mi marido me dice:

– A ver mi perra, póngase en la posición con la cabeza para acá para que tigre haga los honores.

Mi marido me ha entrenado a punta de rica verga, y yo obedecí como buena perra, me coloqué en cuatro con mis tetitas en la alfombra y mis manos abriendo mi culito, me tuvieron un rato en esa posición sin hacer nada, cuando empecé a derretirme, mi marido dice:

-Miren esta perra está bien arrecha, está acabando sola, y el culo se está mojando solo. Me sostiene por los hombros y dice: -Ahora rómpele el culo. -Si quiero verga. Por favor rómpeme el culo, llénenme de verga por todos lados.

Al mismo tiempo como que se hubieran puesto de acuerdo fueron entrando las dos vergas, la de mi marido en mi boca y la de mi tigre en mi culo.

-Mmmm, si, mmmm, ahhh, mmmm.

No podía hablar de lo rico porque la verga en la boca no me dejaba gritar, pero era la puta más rica en ese momento, tanta verga para mí sola. Luego empezaron el movimiento, era rico sentirse así bien culeada por dos ricas vergas, luego de un buen rato de estar siendo penetrada.

-Perra aprieta la boca y el culo que vamos a sacar las vergas.

Obedecí, apreté mis labios alrededor de la verga de mi marido y mi culo lo apretaba y sentía la verga de mi tigre, cuando empezaron los dos a sacar sus vergas, la primera en salir fue la de mi marido, hizo un lindo sonido como de beso cuando salió de mis labios, y la verga de mi tigre al salir de mi culo, sonó como que salía del agua, era mi culo que estaba mojado.

-Perra date la vuelta, posición otra vez.

Ahora cambiaron las vergas, fue igual de rico, yo era una puta incontrolable, cuando mi marido me dice: -Yo termino primero en tu culo mi puta. No solté la verga de mi tigre de mi boca, más bien más la apretaba, mi marido dijo: -Listo perra, ahí va toma leche. Sentí que él sacó su verga hasta la punta y empezó a acabar, sabía que significaba que me acabara así, al filo de la entrada de mi culito, luego se acostó y yo me puse en 69 sobre él le dije a tigre: -Espera un poco papi, déjame que me haga tomar la leche que sale de mi culo.

Empecé a limpiar con mi lengua la verga de mi marido, mientras él mamaba mi culo, luego pujé un poquito y la leche empezó a brotar de mi culo, mi marido estaba con su boca ahí listo para no dejar que se desperdicie la leche, me succionó un poco más, luego se paró y me dio un rico beso y me pasó toda la leche a mi boca.

-Es que ella, mi puta, es adicta a la leche.

Me lancé sobre la verga de tigre, necesitaba más leche de macho, él también estaba listo para descargar la leche, cuando se vino en mi boca era tan rico, leche fresca recién salida de la verga y gracias a mi esfuerzo, la exprimí, me di vuelta y le ofrecí mi culo, él me la metió un momento aún erecta y sentía como disfrutábamos los tres.

El resto otro día lo escribiré, espero les haya gustado, cualquier comentario lo dejan al pie de este relato.

Autor: dennisse

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Lo gran puta que soy

Esa habitación olía a solo sexo y se escuchaba el palmoteo de los cuerpos de nuestros machos al golpear con nuestros culos, al terminar de correrse se quitó de Marcos quien con tono de sorpresa le preguntaba que pasó, ella le respondió que le tenía un regalito, me buscó la cara a mi, quien para ese momento estaba sentada sobre la verga de Carlos cabalgando y corriéndome a montones.

Lo gran puta que soy se los voy a contar de ahora en lo a delante. Soy colombiana, delgada de unas tetas 36b, de un culo provocativo, estoy buenísima, como dicen todos los manes que me quieren comer y los que no he dejado todavía, hoy les voy a contar lo que pasó en cierta ocasión que me hicieron una encerrona en mi apartamento.

En esa ocasión vivía en compañía de una amiga de montería en un apartamento, mi amiga había conseguido una aventura con un man que estaba buenísimo, ella lo llevó al apartamento ese día y se fueron, mi amiga me contó que le había pegado una culeada como a nosotras nos gusta, al día siguiente, en la noche, él nos invitó a tomarnos unas cervezas en un bar cercano a la casa, entre copa y copa, Marcos, que era como se llamaba el levante de mi amiga, me invitó a que esa noche nos fuéramos los dos a culear porque el polvo de mi amiga no le había gustado mucho, y que hoy me quería coger a mi, yo ni corta ni perezosa y con la concha hecha un mar le dije que si, pero no encontrábamos la manera de quitarnos de mi amiga y ella se dio cuenta.

-Gran puta quieres comerte mi macho, ¿Estás muy arrecha?, espera que yo se quien te quita esa arrechera so gran puta…estas fueron las palabras de ella cuando toda brava por lo que estaba pasado hizo una llamada y como a la media hora apareció un muchacho, moreno, de buen cuerpo,  aunque no muy alto, yo diría más bien chiquito y me lo presentó, yo me la quedé mirando y con mis señas le indicaba si este se suponía quien me iba a calmar y con sus gestos me indicó que si, que tenía una verga de marca mayor, bailamos, tomamos, rumbeamos como hasta la una de la mañana, nos dirigimos a mi apartamento, colocamos música y continuamos bebiendo lo que habíamos traído de la calle…

En esas estábamos cuando mi amiga empezó a besarse con Marcos, este man que estaba tan bueno y el man a meterle la mano por donde pudiera y yo viéndolos me calenté como no se lo imaginan…

El caso es que Carlos que era el negro con el que había bailado casi toda la noche, me sacó a bailar y pegarse a mi cuerpo y yo al de él y con lo arrecha que estaba el mundo se me olvidó, Carlos empezó agarrarme el culo y  a besarme sin reparos y yo sin restricción alguna le mandé la mano directo a la verga, -Oye Linda, esta perra es peor de lo que me contaste, es más arrecha que las gallinas de Corinto”…Jajaja solo risas se escucharon en ese momento, pero es cierto, me gusta más la verga que la comida.

El caso es que empezamos a besarnos y en medio de los tragos y la arrechera me lo llevé para mi habitación y de inmediato me arrodillé delante y le saqué la verga, empecé a mamar como ternera huérfana, como si no me fueran a dar más verga nunca, como la puta que soy, -¡Eso mamita chupa, chupa perra! escuché que mi amiga me gritaba detrás mío, me sorprendí un poco porque yo me hacía a solas con él, pero para mi sorpresa no era así, Carlos no me dejó reaccionar, de inmediato me agarró la cabeza y me dirigió hacia su verga -¡No pares puta, chupa, mama, que lo haces delicioso! -Si puta, ¿no querías culearte mi macho), perra…con un movimiento de  cabeza confirmé su afirmación, -¡Pues ahora vas a culear de lo lindo…arrecha!…ponte en cuatro que te quiero clavar la verga! Ummm…

Se me hizo la chocha un caracol y de inmediato me quité el pantalón que llevaba puesto, y eran tantas las ganas que tenía que junto con el me quité la tanga de una vez, -¡Esta perra está gritando que le taladre ese chocho! dijo Carlos, -Siiiiiiii, dame duro y sin compasión. Él se puso detrás mío completamente desnudo y me la clavó hasta el fondo y sin ningún reparo, yo llamé a Linda, mi amiga, mmmmmm, -Linda- no te equivocaste- este hijueputa tiene una verga riquísima- mmmmmm, -Entonces cométela toda perra hijueputa me contestó, toda esta situación, las palabras me tenían al borde de reventarme, mientras Carlos me daba verga como un condenado y yo gritaba…duro, duro, dame duro, así que me voy a venirrrrrrrrr, -Eso puta chorrea arrecha, chorrea, perra, chorrea que esto apenas empieza.

Efectivamente apenas empezaba, porque estaba yo viniéndome como la zorra que soy y Marcos me ofreció su verga para que se la chupara, ahora si llegó la gloria ahí tenía la verga que me quería comer en bandeja de plata y ni corta ni perezosa me tiré sobre ella para chuparla, casi me desclavo de Carlos del impulso que tomé para engullírmela de un solo tiro, -¿Ahora si estas contenta puta? preguntaba Linda mientras me veía chupando y culeando al tiempo, Claro que mi respuesta no se dejo esperar. -Siiiiiiii, ssiiiiii, esta es la vida que yo me merezco, cuélenme toda, denme duro que me estoy viniendo otra vezzzzzz, ssssssiiiiiiiiiiiiiii, sssssssssiiiiiiiiiiiiiiii.

-Córrete perra, mójale la verga que te tengo otro regalito, y quitó a Marcos de mi boca para poner su concha, vaya que sorpresa y delicia esta perra, me estaba dando la concha para que me la chupara y empecé de inmediato, -Dame lengua perra, come,  come, come chocha, come gallo, ven, méteme un dedo Mmmmmmmmmmmmmm…

Ahí estaba yo, clavada por la concha y saboreando la concha de esta monteriana y dándole dedo, que más quería yo si no seguir viniéndome como nunca, -Ven perra que te querías comer mi macho, y se puso en cuatro al lado mío y le pidió a Marcos que se la enterrara y él muy obediente lo hizo sin compasión.

Esa habitación olía a solo sexo y se escuchaba el palmoteo de los cuerpos de nuestros machos al golpear con nuestros culos, -Que rico, me vengo… gritó Linda, -Dame duro hijueputa, dame duro cabrón, al terminar de correrse se quitó de Marcos, quien con tono de sorpresa le preguntaba que pasó, y ella le respondió que nada, que no se preocupara, que le tenía un regalito a él también, en eso me buscó la cara a mi, quien para ese momento estaba sentada sobre la verga de Carlos cabalgando y corriéndome a montones…

Ella me cogió la cara y me preguntó, -¿Te querías comer mi macho no puta? -Ssssiiiiiii, sssssiiiiiiiii, fue mi respuesta, -¡Quieres que te clave verdad? Ssssiiiiiii, sssssiiiiiiiiiii, y continuaba viniéndome, pues recuéstate al pecho de Carlos que lo vas a sentir, uuuuuuuhhhhhhyyyyy, que rico…

Yo ya sabía lo que venía así que me acomodé bien para darle paso a la verga de Marcos, Linda me untó gel lubricante en mi culo y en la verga de Marcos, -Ven papi para que le rompas el culo a esta perra que se quiere comer tu verga, no ves como está de feliz, al saber que se la vas a clavar?

Él apuntó su verga hacia mi culito y ella me abría las nalgas para facilitar la clavada de Marcos, -Uuffffffffff, hijueputa, que rico, fue todo lo que pude decir cuando me enculó con esa verga tan linda, tan rica, tanto que la deseaba y ahí la tenía dentro de mí, y por si fuera poco no solo una si no dos, dándome placer y haciéndome venir como nunca se ha venido nadie…

-Eso papi, dale duro por ese culo, dale duro le decía Linda a Marcos mientras me daba nalgadas en el culo, Carlos no lo podía creer, -¡Que puta es tu amiga! Linda que polvazo el que le estamos echando a esta perra, y eso no es nada mírala, le contestó y se colocó enfrente mío y abrió toda la chocha y mostrándome su gallo me lo ofreció, pero no lo pegó a mi boca sino que lo dejó un poco alejado para que tuviera que estirarme para poder comerlo y eso hice…

-¿La vistes? como la malparida no le basta con dos vergas dentro quiere comer chocho, y lo acercaba y lo retiraba un poco como en gesto de maldad, -Sssssssiiiiiiiiiiii, dame, fue en ese momento cuando Marcos no resistió más y gritó que se venía, -Adentroooooooooooo, grité con fuerza y mirándolo, -Dame toda esa leche adentro de mi culito, perro dámela toda…

Carlos seguía clavándome la chocha y Linda dándome concha y yo feliz como una lombriz, Carlos me acostó boca arriba en la cama (entre otras cosas mi cama de matrimonio), y empezó a clavarme y le dije a Linda que trajera mi concha para mamar y darle dedo, ella obedeció sin chistar y Carlos empezó a darme duro y más rápido hasta que se vino en mis tetas.

Esta encerrona duró 5 días y esto pasó la primera noche, puedes imaginarte como lo pasamos el resto del tiempo, pues también se los voy a contar, besos, mamadas, muchos pajazos. Y si hay una perra más puta que yo espero me lo comentes.

Autora: Katyputa

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Mis dos machos

Nacho me sacó la pija del orto y yo como una buena putita me clavé ese obelisco adentro de la concha, la pija de Sebas era muy larga y sentía que me llegaba hasta el ombligo, de pronto Ignacio metió su palo hermoso adentro de mi culo y me empezaron a coger, yo gritaba y les pedía más, acabé una y otra vez arriba de esas pijas.

Ese domingo me desperté cansada a pesar de que había dormido hasta tarde no me había podido recuperar de la noche anterior. La había pasado muy bien. Con unos amigos salimos a bailar y bebimos bastante demás, así que tenía una resaca bastante pesada. Pensé que iba a ser un domingo aburrido como todos los demás, ya que en mi vida el día domingo es el peor, el más aburrido, casi siempre es el que uso para estudiar o dormir, raras veces hago deporte o toco un rato la guitarra.

Siempre que lo uso para dormir me hago unas cuantas pajas, me encanta masturbarme. Y la cantidad de pajas se multiplica si la noche anterior me cogieron, no se porqué, pero hasta el día de hoy nadie logró satisfacerme sexualmente al máximo, siempre me quedo caliente y necesito tocarme y acabar unas cuantas veces para poder irme a dormir tranquila. Me fascina tocarme, grito mucho y me caliento metiéndome y sacándome los dedos, suelo jugar con cubitos de hielo pasándomelos por todos lados, me gusta mucho cogerme con los dedos o metiéndome cositas en la concha y el culo.

Ya había almorzado y después de lavar los platos me recosté un rato en la cama, entre dormida atendí el teléfono que sonaba insistentemente.

– Hola -dije con voz de dormida – Hola Turca, soy Sebas…

Sebastián es un ex compañero de colegio al que veo bastante a menudo porque le paso partituras y nos juntamos un rato a tocar la guitarra, es morocho tiene el pelo enrulado, ojos bien verdes y un cuerpo bastante fibroso.

– ¿Cómo va? Estaba medio dormida, negro. – Bien. Uh no te quería joder. Te llamaba porque estoy al pedo en casa y tengo ganas de salir algún lado ¿Vamos a la casa de Ignacio? – Bueno dale, pásame a buscar en un rato así me baño.

Nos saludamos, me levanté de la cama y me fui a bañar. Cuando estaba bañándome me puse a pensar en los cuerpos de Sebas y el gringo (así le decimos a Ignacio) empecé a sentir sus manos en mi cuerpo, sentía que me tocaban, que me deseaban y que me querían llenar toda de leche.
Ignacio es rubio, tiene ojos marrones, no tiene un gran cuerpo pero es bastante bonito de cara, de esos chicos con carita de bebes. Siempre que se hablaba de los tamaños de las pijas de los chicos la de Ignacio era la más gorda y la de Sebas la más larga. Mis dedos no daban más, mi concha era fuego, ya había acabado dos veces tocándome mientras pensaba en esas pijas, no tenía ni idea hace cuanto que estaba debajo de la ducha; cuando estaba por acabar por tercera vez sonó el timbre, así que retiré mis deditos de mi mojadísima y humeante concha, me puse la bata y abrí la puerta.

Era Sebastián le dije que me espere que terminaba de bañarme y nos íbamos, volví a meterme al baño y seguí masturbándome ahora mi excitación era mayor, porque sabia que Sebastián estaba sentado en la cocina. El ruido de la ducha tapaba un poco mis gemidos, se acercó a la puerta del baño para preguntarme cuanto me faltaba, le contesté que ya terminaba de bañarme, estoy segura de que él sabía de mis deditos en la concha, abrió un poco la puerta del baño y miró hacia la bañadera. La cortina deja ver mi sombra, cuando vi que me estaba mirando me calenté más, me di vuelta y empecé a cogerme como si estuviera mirándolo, acabé nuevamente y cerré la ducha, al tiempo que él se hacía el desentendido y cerraba la puerta.

Llegamos a la casa de Nacho. Tenía puesto un bóxer de algodón que le marcaba mucho el bulto, hacía mucho calor y estaba solo. Yo tenía puesto un vestidito que no era transparente pero dejaba que esos dos machos se dieran cuenta que no tenía ropa interior, mis pezones estaban bastante erguidos. Tomamos unos tragos y nos sentamos a hablar.

Ignacio nos dijo que fuéramos a su pieza así escuchábamos un poco de música, él se tiró en su cama yo me senté en el piso y Sebastián se sentó a mi lado. Sonaba Money (de Floyd) cuando Sebas me miró fijamente a los ojos y me dijo:

– Azul, ¿sabes porque vinimos para acá? – Porque estábamos aburridos y queríamos ver a nuestro amigo, es obvio ¿no? Sebastián y Nacho se empezaron a reír, mientras no paraban de mirarme. Ahí me di cuenta de porque estaba ahí, haciéndome la tonta, cambié mi posición y me senté con las piernas como una indiecita. Dejándole ver a Ignacio (que estaba enfrente mío) gran parte de mi concha mojada. Mientras lo hacía lo miraba de reojo para ver la cara que ponía, y cuando por fin me miró la concha puso una cara de satisfacción increíble, como si me la quisiera comer.

– Sabes que estás equivocada, hermosa. Sebastián te trajo para casa porque ayer nos pusiste re loquitos con tus bailes. Me hice unas cuantas pajas pensando en esas tetas enormes y en ese culito tan paradito y lindo que tenés – dijo Ignacio.

Lo miré y le sonreí. Le dije a Sebastián que se sentara en la cama al lado de Ignacio, mirando hacia donde estaba yo. Una vez que los tenía a los dos ahí, abrí las piernas bien grandes y les mostré mi concha toda roja, me la abría toda con los dedos y me pasaba la mano apenas por el clítoris, eso me hacía gemir un poco.

– Hoy mientras me bañaba me pajeé mucho pensando en ustedes dos, me imaginaba que me estaban cogiendo, que me llenaban de leche, no podía parar de tocarme pensando en sus pijas, así que ahora me muero de ganas de conocerlas ¿me las muestran?

Cuando terminé de decir eso, los chicos se habían sacado la ropa y tenían sus pijas en la mano. La de Ignacio era muy gorda, supongo que tenía como 6 cm de ancho no era muy larga más bien era normal, pero era muy gorda y cabezona. Tenía la cabeza de la verga toda colorada y todo el largo de la pija lleno de venitas. La de Sebastián era muy larga más o menos 25 cm y 4 cm de ancho, era muy linda, estaba muy parada y tenía una cabeza grande que parecía muchísimo más gruesa que el resto de la pija, la tenía de un color medio violeta que me calentaba mucho. Tenía esas dos pijas increíbles enfrente de mí, yo sentía que me estaban pidiendo que se las chupe.

– ¿Te gusta? – me dijo Ignacio – ¿Cuál es más linda?

Le respondí que si, que las dos eran hermosas. Me acerqué y me metí la pija de Nacho en la boca mientras que con la otra mano le hacía una hermosa paja a Sebastián, le chupé la cabeza de la verga, me moría de ganas de que me toquen, de que me llenen de pija. Ignacio me dijo que quería probar el gusto de mi concha, así que se paró, me desnudó y me acostó en la cama.

Ignacio me besaba la boca mientras yo con una mano lo pajeaba a Sebas, empezó a bajar con sus besos y llegó hasta mis tetas. Sebastián me mordía el pezón y me chupaba una teta mientras Ignacio hacía lo mismo con la otra, yo me moría de placer, mi concha estaba mojadísima, les empecé a gritar que quería que me la pusieran, que me chupen toda la concha, pero que me hagan algo porque estaba súper caliente y necesitaba esas dos porongas adentro.

Ignacio me dijo que me sentara en su cara y que le chupara la pija, que me iba a hacer acabar como una puta. Mi culo quedó como mirando a la puerta de entrada a la pieza y mientras Nacho me cogía con su lengua, empecé a sentir una lengua en el culo, le chupaba la pija con fuerza. Ignacio me iba a dar toda su crema en la boca y yo sentía que mi concha no daba más y que iba a acabar como una verdadera puta, Sebastián metía y sacaba su lengua de mi culo. Me saqué la pija de la boca y la comencé a pajear con mucha fuerza mientras pasaba mi lengua por la imponente cabeza.

– Dame la leche papito, dale toda la leche a tu putita que quiere que tragársela toda, aaaaaah chupámela toda. Cójanme con la lengua más rápido, acabo, siiiiiiiii, aaaaaaaaahhhhhhhh. Mientras yo estaba acabando Sebastián se acercó hasta mi cara y mientras me tragaba toda la leche de Ignacio él me llenaba la cara y el pelo de leche. Me senté en la cama y les dije que ahora se la iba a chupar a Sebastián, pero que me moría por tener esas pijas adentro mío.

Le toqué las pijas a los dos, de a poco se iban parando cada vez más, cuando la de Sebastián estuvo bastante parada me la metí en la boca y la empecé a chupar. Le agarré la pija con una mano, lo miré a los ojos y le dije, “papito, te la voy a chupar hasta que me pidas que pare, como me gusta tu palo” me metí esa cabeza deliciosa en la boca y chupé con mucha fuerza. Ignacio nos miraba y jugaba con su pija desde la cama.

– Chupámela toda, puta. Es increíble lo perra que sos, me encanta como la chupas, te voy a romper toda pendeja puta, sos tan trola, te vamos a re contra coger entre los dos, no vas a querer que nadie te vuelva coger después de nosotros.

Yo le chupaba los huevos, lo pajeaba, me metía la pija en la boca. Disfrutaba como una yegua. El estaba sentado en una silla y yo arrodillada encima de él con mi culito hacia fuera. Ignacio vino de atrás y me apoyó la pija en el orto, yo sentía como él jugaba con su gorda poronga en mi concha, la pasaba por el clítoris, mi calentura era impresionante.

– Vamos a la cama que te quiero coger, hija de puta. Nena, vamos a ver que tan bien te moves cuando te llenemos de pija. – me dijo Ignacio.

Se acostó en la cama boca arriba y me pidió que me sentara arriba de él pero que no me pusiera su verga en la concha, entre los dos me tocaban toda, yo gritaba y gemía como nunca, tenía dos manos en la concha, una en las tetas y un par de dedos dilatándome el orto. Me chupaban y me mordían los pezones que estaban tan parados como esas dos hermosas porongas que pronto iba a tener adentro.

Ignacio agarró su pija con la mano y sin preámbulos me puso la cabeza en la entrada de la concha. Cuando sentí esa cabeza tan grande ahí, pensé que no me iba a entrar, gozaba como la más puta de todas, tenía la lengua de Sebastián en mi teta, me la estaba chupando exquisitamente, mi concha se mojaba cada vez más. Ignacio me tomó de las caderas y me hundió toda la pija de una vez, mi grito fue fuertísimo, me estaba cogiendo muy rápido, sentía como esa pija hermosa y roja, latía adentro mío y me llenaba toda la concha.

– Si papitoooooo..siiiii dame más que te quiero acabar en la pija te la voy a llenar de juguito papito, cogeme hijo de puta, dameeeeee, massss, mássss, ayyyyyyyy….que verga maás divinaaaaaaaa, no pareesss, no paressssss…

Sebastián me abrió los cachetes del culo con la mano y apoyó su pija contra mi orto, Ignacio se quedó quieto mientras me tocaba los pezones. La verga de Sebastián empezaba a llenarme el culo, me encantaba como la estaba poniendo y como se me abría el orto mientras iba entrando.

– Si así papito, mátame, rompeme todo el orto, dame más, si llegas a sacarme la pija del culo te juro que te mato, mo…ve…teee, aaahhhh, movete hijo de puta, haceme gozar, quiero ser la más puta hoy, háganme sentir la más puta, cójanme toda y llénenme de manos, garchenme bien rápido, demuéstrenme que son unos machos pijudos bien calentones.

Se movían los dos adentro mío muy rápido, cada vez más rápido. Yo acabé cuatro veces y ellos todavía no habían acabado. Sabía que Ignacio estaba por acabar porque estaba moviéndose más despacio para esperar que Sebastián este como él.

– Quiero que me llenen los dos de leche al mismo tiempo, quiero sentir como mi concha y mi orto se llenan al mismo tiempo, quiero que cuando me pare me chorree leche de todos lados. Cójanme fuertee, quiero sentirlos, llénenme de leche, vamos, soy su puta y quiero mucha leche.

– Gringo, dale que le estoy rompiendo todo el orto a la putita y ya se lo lleno de leche. Ay que puta que sos, como te moves, como te gusta estar llena de pija, estoy seguro de que te encantaría tener más pijas todavía, que bien que culeas puta, que lindo orto que tenés, mira como se traga toda mi pija, la tengo toda adentro. – Me gritaba Sebastián mientras me tiraba del pelo.

– Te lleno de leche mamita, ay como te cojo puta hermosa, que linda concha toda mojadita que tenés como me gusta rompértela toda. Ay perra! Te voy a llenar de leche, te acabo putaaa…

La leche de Ignacio me estaba llenando la concha y Sebastián estaba empezando a acabar en mi orto yo gritaba como una loca y me movía para que me sigan cogiendo. Quería seguir, no quería que me saquen las pijas.

– ¡Ayyy! Siento la leche en la concha y en el culo, ¡como me gusta! Cójanme mássssss por favor, más rápido. Acabooooo, ayyyyy, Siiiiiiiiiiiiiiiii, ahhhhhh, que lindas vergasssss… Sebastián me sacó la pija del orto, yo me paré y me senté en el piso, la leche me chorreaba por los muslos. Prendí un cigarrillo y les convidé uno a cada uno. Estábamos los tres desnudos, la pija de Ignacio se estaba achicando, pero Sebastián estaba todavía al palo.

– Que lindas pijas. – Que amiguita más puta que tenemos, jajaja, eran verdad todos los cuentos, como te gusta coger perrita. Me volvés loco, me haces calentar como la puta madre, mi pija no se baja. Me gustan tanto esas tetas y esa concha toda colorada es una perdición. – decía Sebastián mientras se tocaba los huevos y me miraba. – Che bebota, ¿nos vamos a bañar? propuso Ignacio… – Me muero de ganas de seguir dándote, me encantás. – Yo tengo algo acá (dije señalándome la concha) que me late mucho, no se que, pero quiero que se calme. ¿Se animan?

Abrimos la ducha yo estaba en el medio de esos dos machos que tenían unas pijas imperdibles para cualquier mujer con M mayúscula. Sebastián estaba atrás mío besándome el cuello y masajeándome las tetas. Con Ignacio nos besamos desesperadamente y con las manos me tocaba la concha, yo tenía en una mano la pija gorda de Ignacio y en la otra el palo de Sebastián. Se pusieron los dos enfrente mío, nuestras tres lenguas jugaban, me chupaban la cara, mi lengua quería sus pijas, así que me arrodillé y empecé a chupárselas un poquito a uno un poquito al otro, mientras los pajeaba y los miraba a los ojos.

– Cójanme ahoraaa, no aguanto más hijos de puta. Quiero que me garchen como recién los dos juntos pero ahora quiero sentir la pija de Ignacio en el orto.

Me miraron como diciendo que no me iba a bancar esa pija tan grande en el culo, yo les dije que la quería adentro si o si, y que la quería ya. Le chupaba la pija a Sebastián mientras Ignacio me dilataba el culo con la lengua, me la chupaba tan bien que ya estaba re loca, y quería que me cogiera. Apoyó la cabeza en la entrada de mi culo y como vio que no se dilataba mucho le dijo a Sebastián que me la pusiera él primero. Sebastián me metió la pija en el orto de una, me la mandó hasta el fondo, me cogía muy fuerte y yo gozaba, con las manos me tocaba el clítoris.

– Dale pelotudo, que esta puta es mía no tuya, quiere que yo le ponga todo mi trozo adentro. Le dijo Ignacio.

Ignacio apoyó su verga en mi culito y empezó a empujar.

– Relájate bebota, porque te voy a romper el orto y lo sabes, así que lo mejor es que no te duela tanto, porque yo te voy a coger por más que te estés muriendo del dolor, sos mi puta y vas a hacer lo que yo quiera.

Me metió la cabeza, yo me movía como una desesperada y gritaba de dolor y placer. Tenía a Sebastián pajeandose en mi cara y le pasaba la lengua a la pija cada vez que los gemidos me lo permitían.

– Pelotudo, no sabés la cara que esta poniendo esta puta, le fascina tener la cabeza de tu poronga ahí adentro, así que metesela toda, quiero ver como goza. – le dijo Sebastián a Ignacio.

Ignacio le hizo caso y me la metió hasta el fondo, yo grité diciendo que me dolía mucho y que no quería que me hiciera sufrir tanto, me dijo que me callara que yo era su puta y que quería disfrutarme. Me empezó a coger con un ritmo sublime, no muy rápido pero bien profundo, sentía como salía toda la pija y me la volvía a mandar, el dolor se iba pasando y se convertía en un goce impresionante, de los más grandes de toda mi vida. Ignacio me metió toda la pija adentro y se quedó quieto, me levantó sin sacármela de culo y le dijo a Sebastián que se acostara en el piso de la bañadera que a mi se me notaba que con una sola pija no me alcanzaba.

Sebastián se acostó en el piso, Nacho me sacó la pija del orto y yo como una buena putita que soy, me clavé ese obelisco adentro de la concha, la pija de Sebas era muy larga y sentía que me llegaba hasta el ombligo me volvía loca. Sebastián me trajo fuerte contra él agarrándome de la cintura, me besaba como un loco. De pronto Ignacio metió su palo hermoso adentro de mi culo y me empezaron a coger, yo gritaba y les pedía más, acabé una y otra vez arriba de esas pijas.

– Te vamos a llenar de leche de nuevo putita, me gritó Ignacio. Ahí te lleno todo el orto hermoso que tenés de leche, miraaaaaaaaaaa putaaaaaaa de mierda, reventada, sentí como sale toda mi leche espesa, te estoy llenando el orto. Ayyyyy putaaaaaaa, culiaaaaaa. Dale mové ese culo. Movelo para mí. Que buena puta que sos. Como me gusta tu culo, me encanta.

Ignacio sacó la pija de mi culo y yo sentía como me salía la leche, acabé mientras él acababa pero quería seguir cogiendo con Sebastián, tenía muchas ganas de estar un rato con esa pija adentro. Ignacio se sentó en el piso y me miraba a los ojos, yo gozaba como una puta con ese palo adentro mío.

-¿Te gusta mirar como me cojo a tu amiguito, papi?… te gusta mi cara de puta, ¿viste como me gusta tenerlo adentro?, que bien que cogen. Me encanta. Siiiiiiii papitooooooo, garchame todaaaaaaa, que buena poronga que tenés, la quiero toda adentro, bien hasta el fondo, haceme toda tuya hijo de puta, llename de leche la concha, haceme mierda, destrózame la argolla.

– Mirá puuuuutaaaaaaa. Mirá lo que haces. Ayyy! Pará de moverte así porque te voy a llenar la concha de leche. – Dale toda la leche, gil. Metésela hasta el fondo… – le decía Ignacio…

Me acabó en la concha y yo me movía buscando otro orgasmo, Sebastián me dijo que me sentara en su cara que mi próximo orgasmo iba a ser con su lengua y sus dedos. Me chupó la concha de tal forma que acabé rapidísimo, y varias veces seguidas. Hasta ese día nadie me había chupado la concha con tantas ganas, ni me había hecho gozar tanto.

Me enjabonaron y me bañaron, me puse una bata y volvimos a la pieza.

– ¿Quieren seguir mis papitos? – Mira putita, yo se que querés más pija, pero te vamos a dejar bien caliente a propósito – me dijo Sebastián y después me dio un beso en la boca bien profundo. Mi concha latía como si nadie me hubiera cogido en meses.

– ¿El sábado que viene, te animás a volver para acá?, pero te prometemos que la vas a pasar mucho mejor que hoy. – dijo Ignacio, mientras miraba a Sebastián y se reían como dos nenitos que están por hacer alguna maldad. – ¿Tienen ganas de enfiestarme devuelta? – les respondí. – No sabes lo que te espera. Jajajajajajajajajajaja – dijo Sebas Se reían mucho. Yo no sabía de qué hablaban, pero como una buena perra que le obedece a sus amos les respondí que contaran conmigo, pero que me llamaran en la semana.

Sebastián me acompañó a casa, nos tiramos en el sillón y nos tocábamos y besábamos de una forma muy brusca. Me dijo que no me iba a coger ahora y que no quería que me tocase la concha ni que cogiera en toda la semana, quería que este bien caliente para el sábado próximo. No se como hice, pero me aguanté desde el domingo hasta el sábado y no cogí con nadie y tampoco me toqué la concha, estaba muy caliente pero preferí guardarme la calentura para mis bebotes.
La próxima vez les cuento lo que hicimos ¿si?…

Autora: Azul

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Buenos amigos

Los tipos comienzan a moverse dentro de Laura, ella grita, gime, se queja, pero comienza a moverse, haciendo que las pijas entren y salgan prácticamente de su concha y culo. Está por acabar, lo se porque aprieta las sábanas con sus manos y dobla los dedos de los pies. Acaba en medio de convulsiones y gritos de placer. Los veteranos comienzan a moverse en forma violenta, arrancando gritos a Laura, ellos le acaban en el culo y la concha.

Mi esposa Laura y yo siempre que salimos, lo hacemos dispuestos a tener sexo con terceros o terceras. Por eso Laura siempre sale vestida en forma muy sugestiva y yo llevo varios paquetes de preservativos.

La noche era realmente hermosa. Dejamos a nuestra nena con la abuela y salimos a recorrer los Pubs que hay en nuestra ciudad. Hemos tenido y tenemos sexo con algunos amigos de nuestra ciudad, pero preferimos hacerlo con gente que luego no veamos, para evitar compromisos. Primero salimos a recorrer los Pubs, para ver la cantidad de gente que hay en cada uno. Al tercero que vamos, vemos que hay dos coches con chapa de otro departamento. Entramos. Estaban los parroquianos habituales y además un grupo de hombres entre 25 y 50 años, sentados en una mesa. Aparentaban ser padres e hijos.

Laura los mira y me dice “están buenos”. Como habíamos salido en nuestra moto, una moto de bastantes cilindradas, íbamos vestidos de acuerdo al vehículo en que viajábamos. Por mi parte me había vestido con un jeans negro, una remera negra ajustada, botas negras y campera de cuero negra. Laura se había vestido con un pantalón de cuero negro que le queda tipo guante, una remera negra totalmente transparente y muy justa, que como no usa ropa interior, permitía ver sus hermosos senos como si estuviese desnuda. Completaba su vestimenta un saco negro de cuero negro y botas negras de taco muy alto y fino.

Ella es una mujer de 29 años, muy bonita, delgada y con buena cola y tetas, su cintura es estrecha, lo que resalta sus atributos naturales. Tiene una estatura media y cabello largo, lacio y bien rubio, que resaltaba con el negro de su vestimenta. Cuando entramos, ella iba aún con la chaqueta, aunque desprendida y todos voltearon a mirarla. Cuando nos sentamos a la barra y Laura se quita la chaqueta, todos quedan como idiotas, mirándola. El cantinero quebró una botella de Martini, uno de los parroquianos se llevó una mesa por delante y se hizo un silencio que se escuchaba. Nosotros “ajenos” a todo pedimos un Martini para Laura y un “cuba libre” para mí. Ella saca un cigarrillo y me pide un encendedor, sabiendo que yo no fumo, por lo que no tengo. Uno de los señores se levanta muy galante y le ofrece fuego. Laura lo mira, le sonríe y enciende el cigarro. El señor le dice al cantinero que lo que consumamos esa noche lo invita él y nos pregunta si le haríamos el honor de sentarnos a la mesa con ellos.

Tomamos varias copas, por lo que Laura estaba bastante alegre y desinhibida. El tema de la conversación llega al plano sexual y uno de los más grandes le pregunta a Laura como le gustan los penes de los hombres. Los mira, sonríe, mira a los ojos al que le había preguntado y le contesta: “me gustan duras y limpias, lo del tamaño depende de cómo la uses y de lo que yo tenga ganas esta noche”, y resaltó las palabras esta noche. Mi esposa estaba sentada frente a mí por lo que tenía un desconocido a cada lado. Veo bien claro como las manos de estos se apoyan en las piernas de Laura y ella se ríe divertida. El más joven pregunta que íbamos a hacer después que nos fuésemos del Pub. Yo les digo que todo depende de Laura y ella les pregunta que idea tienen ellos.

No esperaban esa respuesta, por lo que se miran y deciden invitarnos a seguir la velada en algún motel. Laura los mira con picardía y le pregunta: “¿cuales son vuestros planes caballeros?”. Ellos nos dicen que íbamos a hacer todo lo que Laura indicase y lo que ella no quisiera no lo hacíamos. Un par de copas más y Laura nos dice: “¿vamos?” Subimos los seis en uno de los coches y llegamos a un motel.

Laura es la primera en entrar y va al baño a ducharse. Sale totalmente desnuda y es rodeada inmediatamente por los hombres que comienzan a besarla y tocarla por todos lados. Ya estaba bien caliente por lo que nos pide a todos que la imitemos y nos desnudemos. Nos hace sentar en la cama y comienza a chuparnos las pijas a todos y nos dice: “la primera acabada es mía, luego me pueden hacer lo que les guste y por donde les guste…”  Laura no te chupa la pija, te exprime la pija, te masturba, te mordisquea, te chupa, te lame, te toca el culo y te hace acabar en pocos minutos.

El primero, uno de los chicos, se acaba casi enseguida y le llena la boca y la cara de leche. Laura no se limpia y va por el segundo, que es uno de los señores grandes y se encuentra con una pija realmente enorme y muy gruesa. Le cuesta meterla en la boca por lo que lo más que hace es masturbarlo y lamerle el culo. En pocos minutos el tipo acaba en medio de gritos y bufidos y gritaba: “esto es maravilloso…” Le llena la boca, el pelo, la cara y las tetas con leche muy espesa. Laura lo mira y le dice: “si esa pija no se para de nuevo te la corto”. Una a una nuestras pijas van volcando su leche en Laura que disfruta mucho de saberse tan deseada. Se da otra ducha y regresa diciendo que ahora la tienen que hacer acabar a ella.

La acostamos en el medio de la cama y comenzamos a lamerle todo el cuerpo. Nos turnábamos para chuparle la concha y el culo. Le chupábamos las tetas, los pies, las manos, el cuello. De repente se hinca y se dirige al hombre que tiene la pija más grande. Lo comienza a masturbar y logra meter parte de la flácida pija en la boca. En pocos minutos el tipo tiene la pija totalmente parada otra vez y Laura le coloca un condón y lo monta. Lo cabalga durante unos minutos y luego se acuesta en su pecho y nos dice, metiéndose un dedo en el culo: “quiero a alguien aquí”. El otro veterano, que era bastante flaco se sube encima y arrodillado le toca con su pija el culito que estaba bastante dilatado. Se pone un condón lubricado y lentamente, pero sin detenerse nunca, le mete toda la pija en el culo. Se queja de que le duele el culo, pero pide que no se la saquen, que le gusta la mezcla de placer y dolor.

Los tipos comienzan a moverse dentro de Laura, primero lento y luego más rápido. Laura grita, gime, se queja, pero comienza a moverse, haciendo que las pijas entren y salgan prácticamente de su concha y culo. Está por acabar, lo se porque aprieta las sábanas con sus manos y dobla los dedos de los pies. Acaba en medio de convulsiones y gritos de placer. Los veteranos comienzan a moverse en forma violenta, arrancando gritos a Laura hasta que primero se acaba el que estaba en el culo y casi enseguida el que estaba en la concha. Los otros chicos la cogen de a uno y logran que Laura acabe dos veces más, mientras que ellos le acaban ambos en el culo y la concha.

Laura se coloca boca para abajo y me pide que se la ponga en la concha ya que el culo le duele horrores. Me monto sobre ella y la cojo hasta que vuelco toda mi leche en su concha. Quedamos todos aletargados y poco a poco nos vamos durmiendo… Me despiertan unos quejidos y veo a Laura que era penetrada por su culo por el veterano de la pija inmensa mientras el otro veterano le chupaba la concha.

Cuando reaccionó, Laura estaba en medio de una serie de orgasmos que la tenían casi en un desmayo. El veterano acaba tomando a Laura de la cadera y golpeando su pija con toda su fuerza, haciendo que el culo de ella quedara realmente lastimado. Se la saca y es cuando veo que no llevaba condón ya que la leche y algo de sangre manchaban la cama. La ponen de espaldas a la cama y uno a uno la va cogiendo por la concha, que también le dolía bastante, hasta que los tres acabaron.

Laura se da la última ducha y se viste. Nosotros estábamos todos vestidos. Subimos al auto y nos retiramos, Laura iba evidentemente dolorida. Cuando llegamos a nuestra casa se acostó y se durmió al instante. La desvestí, le di un beso y la arropé. Laura pasó todo el día acostada. Ese tipo de sexo nos tiene calientes varios días. Casi todo lo narrado es real, sólo se modificaron unos hechos para lograr mayor erotismo.

Autor: lauyluis

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Mi cuñado preferido

Cada embestida de mi cuñado en mi culo me hacía abrir un poco más la boca, lo que mi novio aprovechaba para meterme más aún la polla. Al rato se turnaban, y fue la polla de mi cuñado la que empecé a comerme y la de mi novio la que recibí gustosa en el culo. Aquello era una de mis mayores fantasías, que dos tíos me hicieran lo que quisieran.

Mi relación con mi cuñado puede que os parezca un tópico, pero también os aseguro que para mí supuso el llevar a cabo una de mis mayores fantasías sexuales. Os pongo en antecedentes: yo actualmente tengo pareja. Convivo con él desde hace cerca de 3 años, somos felices en todos los aspectos de nuestra vida. Económicamente no vamos mal y sexualmente gozamos todo lo que podemos. Mi cuñado también tiene pareja, está felizmente casado y tiene una hija de 3 años guapísima que es la alegría de la familia (y mi envidia, porqué no decirlo).

Bueno, hecha esta introducción se puede deducir que la nuestra es una familia de lo más normal, con nuestras discusiones y nuestras alegrías. Y fue en una de esas discusiones en las que yo vi la oportunidad de hacer algo que siempre había intentado borrar de mi cabeza, que era conseguir que mi cuñado y yo acabáramos en la cama como dos adolescentes en celo. Mi pareja y su hermano discutieron acaloradamente por una tontería, pero aquello hizo que dejaran de hablarse durante una temporada. Intenté hacer entrar en razón a mi pareja, pero él se negaba en rotundo a dar su brazo a torcer… Así que dispuse un plan, a espaldas de mi novio. Un día, mientras sabía que mi cuñado estaba trabajando y no había posibilidad de que su mujer escuchara la conversación, le llamé por teléfono.

Él al principio estaba extrañado de que fuera yo y no su hermano quien hablara con él. Le dije que mi novio me había pedido que él viniera esa tarde a casa, para hablar las cosas y arreglar aquel enfado tan tonto. Mi cuñado mordió el anzuelo y quedó en que vendría a mi casa a las 6 de la tarde cuando saliera de trabajar. Me puse como si fuera la primera vez que iba a intentar conquistar a un hombre: me arreglé el pelo rubio y rizado en un moño con algunos mechones sueltos, me puse ropa interior de encaje negro y me puse un vestido liviano que marcaba mis líneas redondeadas pero bien formadas.

No soy muy alta, mido 1″70, y mi cuerpo ha sufrido altibajos, pero ahora conservo unos grandes pechos y una cadera generosa, con la cintura estrecha y bien moldeadas piernas. No es que sea Schiffer, pero tampoco tengo nada que envidiarle…

A las seis como un reloj estaba mi cuñado dándole al timbre de mi casa. Fui a abrirle descalza, y al verle le di dos besos políticamente correctos… Le acompañé al salón, y entonces llamé a mi novio al trabajo:

– Cariño, ¿tardarás en venir? – Supongo que hasta las 9 o así no llegaré, me voy a quedar con los amigos en el bar un buen rato. – ¿Y por qué no me has avisado antes? Está aquí tu hermano… – Pues dile que se quede a cenar y ya llegaré yo… – De acuerdo, mi amor…-Pi…Pi…Pi…

Aquello me estaba saliendo bordado… mi novio sabía que mi cuñado estaba en mi casa, sabía que tardaría en llegar y mi cuñado había oído que su hermano estaba avisado de su presencia… no podía fallar. Le ofrecí algo de beber a mi cuñado, y fui a la cocina a por lo que él quería. Para él una cerveza, y para mí cogí un vaso de agua casi helada….. Le di la cerveza, y ¡Oh, torpeza la mía! Todo mi vaso de agua se derramó sobre mi cuñado…. ya sé que es un truco muy viejo, pero dio el resultado esperado…

Le dije que se quitara la ropa, que le dejaba algo cómodo, mientras la suya se secaba…. se quedó en calzoncillos delante de mí, sin ningún tipo de reparo, después de que nos conocemos tantos años, y me dio su ropa, y me dijo que no me preocupara, que estaba así cómodo… para aquellos entonces yo estaba ya más que caliente y tenía unas ganas locas de tirarme a su cuello, pero todo a su debido tiempo…. Empezamos a hablar de cosas triviales, hasta que poco a poco fui encauzando la conversación hacia temas más íntimos y calientes… al principio él se cortó un poco, pero luego al ver la naturalidad con la que yo trataba el tema, se fue soltando y empezó a contarme fantasías y cosas parecidas… yo no podía dejar de pensar en como atacar, en como dejar la conversación y entrar en acción… pero no me hizo falta pensar mucho… sólo tuve que usar eso que llaman armas de mujer…

Le pregunté a mi cuñado que si quería algo más, ya que por aquél entones ya se había terminado la cerveza, y me dijo que otra no estaría mal. Así que me levanté y fui a la cocina, y al volver me agaché un poco para dejar la lata sobre la mesita de centro que había frente al sofá en el que estábamos sentados. Me senté y subí las piernas al sofá, y él me dijo que me pusiera cómoda, que no pasaba nada porque le pusiera las piernas encima…así que eso hice.

Puse las piernas sobre mi cuñado y él empezó a bromear con mis pies, haciéndome cosquillas y dándome pellizquitos en los dedos…parecía que teníamos quince años…hasta que me acerqué a él como para reñirle por ser malo, y al incorporarme un poco hice como que me caía sobre él…otro truco antiquísimo, pero que también funcionó…mi cuñado me cogió por la cintura y me acercó a él…yo le miré a aquellos ojos azules y me dije: ahora o nunca. Me acerqué a su boca y el resto no tuve que forzarlo.

Mi cuñado recibió mis labios ávidamente, comenzamos a besarnos apasionadamente, mientras nuestras manos empezaban ya a buscar el cuerpo del otro. Al comienzo él deslizó una mano hacia mi culo, y la otra la mantuvo en la cintura. Yo llevé una a su nuca, y la otra la puse en su pecho, acariciándole y sintiendo como su pezoncito empezaba a reaccionar con excitación…evidentemente no fue lo único que reaccionó, y aún no llevábamos dos minutos besándonos y su polla ya era todo un mástil erecto que necesitaba de mi atención. Mi mano de su pecho pronto abandonó esa zona y se dirigió rauda hacia su paquete. Al llevar solamente el calzoncillo notaba perfectamente su erección sin ningún problema…tampoco es que mi vestido fuera una coraza…sus manos ya se habían abierto paso hacia mi tanga, y tiraba una mano sin piedad de el como intentando arrancarlo.

La otra mano me había desabrochado el sujetador y buscaba mis tetas con ansia. Encontró mi pezón izquierdo duro como una piedra, deseando ser mordido, lamido, pellizcado por aquella mano. Me apartó un poco de él y me levantó el vestido, me lo quitó y apartó el sujetador. Sus labios dejaron los míos y se dirigieron hacia el pezón derecho, que estaba igual de duro y de deseoso. Sus labios y su lengua arrancaron los primeros jadeos de mi garganta, y mi mano ya no pudo resistir más y se coló dentro de su calzoncillo. Sentir aquella polla en mi mano me hizo suspirar, sabiendo el triunfo que aquello suponía.

Estuvimos un rato así, él tocándome y chupándome las tetas y yo acariciando y moviendo su polla.

Gemíamos y los dos decíamos que aquello no estaba bien, él con más convicción que yo, pero ninguno de los dos deseaba parar. Poco a poco me fue recostando en el sillón y empezó a deslizar su mano por mi vientre hasta llegar a mi coñito húmedo y hambriento. Mi tanga le molestaba así que sin más pegó un tirón y me lo arrancó…estaba completamente desnuda… Obviamente mi cuñado no paró ahí, y se colocó encima de mí, abriéndome las piernas y preparándome con dos dedos para recibir su polla.

Me la clavó sin piedad, pero sin esfuerzo, porque yo estaba completamente mojada, y empezó un vaivén brutal en el que me sacaba la polla cada vez y me la volvía a meter tan dentro que incluso me dolía. Me dijo que si seguía ese ritmo mucho rato acabaría corriéndose en segundos, así que le propuse un cambio de postura.

Me coloqué sobre él y comencé a moverme, haciendo que mis tetas se movieran en su cara… él me intentaba morder los pezones y sacaba su lengua para chuparlos…Pero en ese momento oí la puerta de casa. Creía que me daba un síncope. Intenté zafarme de mi cuñado, pero ante mi desconcierto, él me sujetó y no permitió que me moviera. Mi novio entró al salón, y me dijo con cara de bueno: Vaya, la fiesta que has montado y ni siquiera me invitas…mi cara era un poema. Bajé la vista y me di cuenta de que mi novio estaba empalmado como jamás lo había visto, y vi como se dirigía hacia el sofá. Le preguntó a su hermano: Qué, ¿cuántas veces se ha corrido ya? Y mi cuñado le contestó: una, pero no te preocupes que ahora conseguiremos unas cuantas más. Yo no podía creer lo que escuchaba.

Mi novio y su hermano parecían indiferentes ante el hecho de encontrarnos en aquella situación…y entonces noté como mi novio se sacaba la polla y la acercaba a mi culo, la apoyó en mi agujerito y empezó a hacer fuerza y me la clavó también, yo estaba extasiada de placer a la vez que perpleja, pero pudo más el placer que la extrañeza y me dejé llevar por el momento, ya habría tiempo de pedir explicaciones. Yo estaba sentada sobre la polla de mi cuñado, y mi novio me la estaba metiendo por el culo. Los dos se movían rítmicamente, haciendo que cuando una entraba la otra saliera, multiplicando mi placer, me corrí no recuerdo las veces teniendo las dos pollas dentro, gimiendo y pidiendo más cada vez.

De repente mi novio se apartó, y me levantó de encima de mi cuñado. Se puso de pie y me hizo sentarme en el sillón. Mi cuñado también se había puesto de pie, y apuntaban los dos con su polla a mi boca. Comencé a lamérsela a mi cuñado, desde los huevos hasta el capullo, y luego pasé a la de mi novio. Me la metí entera en la boca, y él me cogió por el pelo y me obligó a tragármela un poco más. Yo notaba como mi cuñado se la movía al lado de mi cara, mirando como me comía la polla de mi novio. Así que me cogió él también del pelo y me separó de ella y me acercó a la suya, y empezó a hacerme lo mismo, metiéndomela todo lo más que podía, sujetando mi cabeza para no darme opción a que me escapara.

No sabía que pensar, si aquello era preparado o fruto de la casualidad, pero deseaba con todas mis fuerzas que los dos hermanitos se corrieran en mi boca y en mi cara, pero ellos todavía no estaban dispuestos a hacerlo.

Agarrándome del pelo, me obligaron a que me pusiera de rodillas en el suelo, con el culo preparado para recibir, mi cuñado se puso detrás de mí, y me la metió de un golpe, haciéndome gemir de placer y de dolor. Mi novio me la metió en la boca, y ambos embestían a la vez. Cada embestida de mi cuñado en mi culo me hacía abrir un poco más la boca, lo que mi novio aprovechaba para meterme más aún la polla. Al rato se turnaban, y fue la polla de mi cuñado la que empecé a comerme y la de mi novio la que recibí gustosa en el culo. Aquello era una de mis mayores fantasías, que dos tíos me hicieran lo que quisieran, pero lo que no esperaba era que fueran mi novio y su hermano, ellos siguieron follándome, como si no tuviera importancia el rato que estuvieran rompiéndome el culo o follándome la boca.

De repente mi novio empezó a decir: Prepárate porque te voy a bañar. Se colocó delante de mí y empezó a mover su polla. Al lado tenía a su hermano, que hizo lo propio con la suya. Ambos estaban preparados para acabar, y yo estaba más que dispuesta a recibirlos. Me cogieron los dos del pelo y me levantaron la cabeza, yo alucinada con esas dos vergas, palpitantes y descargando su semen caliente en mi boca, sedienta me tragué todas sus descargas, me sentía en el mejor de los mundos saboreando el néctar más preciado, y acabé yo también en un orgasmo genial…

Los tres estábamos exhaustos, pero yo estaba desconcertada. Ante mi mirada interrogante, ambos se sonrieron, y procedieron a explicarme lo sucedido: cuando yo había llamado a mi cuñado, éste había llamado a mi novio para decirle que no sabía si podría quedarse a cenar. Mi novio le había dicho que él se imaginaba mis planes, ya que yo alguna vez le había comentado a mi novio lo mucho que me ponía su hermano. Así que decidieron darme una sorpresa.

Mi cuñado haría como que no sabía nada, y mi novio me diría que llegaría tarde, para darme tiempo a poner en marcha mi plan. Y aparecería antes de lo previsto cuando yo ya estuviera lo suficientemente excitada como para no poder negarme. Así que los hermanitos se habían puesto de acuerdo para pegarme aquella monumental follada. Y yo, inocente de mí, pensando que había sido capaz de hacer que mi cuñado cayera en mi trampa. Y la que caí en mi propia trampa fui yo. Por ninfómana.

Comentarios, aplausos y críticas.

Autora: Sandalwood

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Unos días en el campo

Cuando saqué mi miembro del culo de Rosa, este estaba como una flor, Rosa me dijo que fuéramos al dormitorio, mi tía tenía una doble penetración. Era una mujer exuberante, tetas grandes, mi tío un miembro de unos 20 cm, el de Luis era similar. Mi tía gemía de placer, fuimos al de Elena y estaba con Mara, Elena con las piernas abiertas, Mara con un consolador bombeaba el ano de Elena.

Mi nombre es Daniel. Esto ocurrió hace dos semanas. Era viernes, como que quedaban unos días colgados de la licencia anual, decidí tomármelos. Así que un viernes tome mis cosas y me fui a pasar unos días al campo. Mi tío Juan, tiene un campo con una hermosa casa de dos pisos, rodeada de árboles. Lo llamé para avisarle que iría y me dijo:

J – Bueno sobrino, vente para acá, tu primo Alberto te va a estar esperando en la ruta.

Con mi primo, éramos muy buenos amigos cuando chicos, cuando ellos se fueron al campo lo dejé de ver, hacía años que no lo veía y tampoco a mis primas. Después de dos horas de viaje llegué a lugar donde debía bajarme. Allí estaba Alberto, esperándome con su camioneta, pues desde la ruta había que entrar por un camino de tierra varios kilómetros, hasta la casa de mi tío. Nos saludamos y nos abrazamos un largo rato.

A – No podes estar tanto tiempo sin vernos, hacía mucho tiempo que no nos veíamos, ¿que te cuentas?

Bueno, nos pusimos al día con algunos cuentos y recordamos los tiempos en la ciudad cuando chicos. Recuerdo que solíamos caminar por los techos de las casas de para espiar a las chicas bañándose o tomando sol en malla. Eran uno de nuestros pasatiempos en verano. Llegamos a la casa y allí me estaba esperando el resto de la familia. Mi tío Juan, su esposa Lucia, mi prima Elena que tiene 18 años, mi prima Mara de 23 años y Rosa de 29 años, el mayor era mi primo de 31. La última vez que vi a mis primas eran una niñas, pero ahora eran mujeres y que mujeres.

La primera semana transcurrió sin problemas, salimos de paseo a caballo, otros días en la camioneta. Mis primas estaban muy alborotadas, pues yo las hacía salir de la su vida rutinaria. Al final de la primera semana llegó un amigo de mi tía. Estando yo en la sala llegó Luis, se presentó y me preguntó por mi tía, le indiqué que estaba en la cocina, él se dirigió allí. Escuché cuando la saludaba y después no escuché nada más.

Me acerqué a la puerta de la cocina y escuché el jadeo de mi tía. Me acerqué a la ventana interna de la cocina y vi a Luis debajo de la pollera de mi tía. Le estaba chupando la concha y esta estaba gozando. Luego ella le bajó los pantalones y tomó su miembro y le practicó una mamada espectacular haciendo que este acabara en su boca. Después ella dijo que estaba bien, los dos se sentaron a tomar un refresco y charlar.

Yo pensaba en mi tío, el tipo trabajaba en la chacra mientras mi tía lo cagaba con su amigo. Cuando estaba pensando en ello, llegó mi tío, me quede bastante nervioso, no sabía que hacer, él me saludó y se dirigió a la cocina. Al ver a Luis, lo saludó muy efusivamente y me llamó a la cocina. J – Sobrino, ven que te voy a presentar a un amigo de la casa. Este es Luis, un amigo. Yo pensaba en si mi tío sabría que clase de amigo tenía. Luis tomó a mi tía la abrazó y me dijo. L – Acá somos más que amigos. Abrazó a mi tía por la cintura y le tocaba una nalga. Yo no entendía nada, mi tío ahí no decía nada, vaya amistad. Bueno allá ellos dije.

Por la noche ya todos estábamos cenando y conversando de cualquier tema. Mi tía me hacía caras, me guiñaba un ojo, mis primos se reían y hacía lo mismo, pero tenía la sensación de que estaba quedando fuera de algo. Cuando terminamos, dijo mi tío. J – Bueno vamos a jugar a los dados.

Todos dijeron que sí. Yo pregunté que como se jugaba. Mi primo me dijo que se tiraban dos dados por ronda y el que tuviera el número más chico se quitaba una prenda. Me pareció divertido, sobre todo porque podría ver a mis primas con poca ropa. Comenzó el juego y comenzamos a sacarnos el calzado, las medías, las remeras, etc. Yo esperaba que el juego terminara pronto, pues ya no podíamos sacarnos nada más. En al última tirada, pierde mi tía y mi tío dijo “abajo la pollera”. Yo pensé “no se la va a sacar”, mi tía se paró y se sacó la pollera, quedando con una hermosa tanga blanca, yo parecía el único sorprendido.

Así perdió mi prima, se sacó el short, quedando con una diminuta tanga negra, yo esta empezando a ponerme nervioso, porque si perdía, tendría que sacarme el short y se darían cuanta de que estaba a mil. Uno a uno fuimos quedando en ropa interior, perdió mi tío y sin inmutarse se sacó el bóxer y dejó su miembro al aire, yo miraba a los demás y a nadie parecía importarle. Una a una mis primas fueron quedando con las tetas y su concha al aire. Cuando quedamos totalmente desnudos, excepto mi primo, que como ganó se quedó con el bóxer puesto, mi tío se llevó a mi tía y a Luis.

J – Bueno nos vamos a dormir, ustedes hagan lo que quieran. Yo no sabía que hacer, así que tomé mi ropa y me dirigía al dormitorio. Cuando me acosté, sentía que la puerta de mi habitación se abría. Era Rosa, totalmente desnuda.

R – ¿Puedo dormir contigo?

Yo le respondí, que si su padre no diría nada.

R – No entendiste nada, ¿no es así? D – La verdad que no. R – Nosotros siempre jugamos al juego de los dados, siempre ganan mi padre y mi primo. Después ellos eligen con quien dormirán. D – Quieres decir que tu padre puede elegir dormir contigo. R – Así es, es más, la semana pasada, me eligió, generalmente se turna con nosotras, menos Elena que aun es virgen y ni mi hermano, ni mi padre quieren desvirgarla. Así que puede ser toda tuya, ¿te gustaría?, esta cada día más linda, ¿no? D – Si, es un bombón. R – Bueno, ¿y que te parezco yo? D – Eres terrible hembra.

No dijo nada más, se tiró encima de mí, me besó apasionadamente y deslizó su mano derecha buscando mi miembro, cuando lo alcanzó comenzó a pajearme. Fue bajando y comenzó a mamármelo como nunca me lo habían hecho. La giré para hacer un 69. Al abrir sus piernas, poner frente a mí una espléndida concha totalmente rasurada, lamí sus labios, su clítoris, su ano y tuvimos nuestro primer orgasmo. Me deslicé por debajo de ella, hacía atrás, dejándola en cuatro y acerqué mi miembro a la puerta de su vagina y la metí de una. Ella gimió y comenzó a moverse para adelante y para atrás, era increíble.

R – Ummmmmmmm, así Dani, así, más, más, que rico.

No fuimos por segunda vez. La puse boca arriba, para poder comer esas deliciosas tetas. Las chupé, le mordisqueé los pezones, tenía una aureola oscura y grande. Unos pechos grandes, que no pasaban desapercibidos. En eso entró mi primo.

A – Bueno, yo también quiero jugar.

Acercó su miembro a la boca de Rosa y esta comenzó a mamarlo. La tomé por la cintura, ella abrió más las piernas y la penetré por delante. Ella soltó un grito que ahogó con el miembro de su hermano. Alberto se acabó en la boca de Rosa, esta se tragó todo el semen y yo tuve un nuevo orgasmo.

R – Quiero que me des por atrás, Daniel.

Yo obedecí. Lubriqué su ano con los jugos que salían de su concha, puse la punta de mi miembro en su ano y comencé a penetrarla poco a poco. Ella gemía y gozaba.

R – Mmmm, despacio, así, así. Más, más, así, Siiiiiiii.

Ya tenía la mitad dentro, así que metí el resto de una.

R – Aghhhhhhhh, uhhhhhhhh, si, ahhhhhhhhhhh, la puta que te parió, me estás rompiendo el culo. Seguid, hijo de puta.

Suspiraba, gemía y puteaba. Alberto, la levantó e hizo que se sentara sobre mi miembro, luego se acuesta sobre mí, le abrió las piernas y la penetró de una.

R – Ahhhhhh, puto, me quieres partir la concha, cada vez tienes la pija más grande. A – Si perrita, como te gusta a ti. Ella giraba su cabeza para besarme y Alberto le chupaba las tetas. Acabamos los tres, yo inundé su culo con mi semen y Alberto la vagina con la suya. Cuando saqué mi miembro del culo de Rosa, este estaba como una flor. Era excitante, quedamos extenuados. Rosa me tomó de la mano y me dijo que fuéramos a ver a los demás. Fuimos al dormitorio de mis tíos y mi tía tenía una doble penetración.

Era una mujer exuberante, unas tetas grandes, unos pezones que parecían, unos corchos, una concha grande rodeada de pelos negros. Mi tío un miembro de unos 20 cm y grueso, el de Luis era similar.
Mi tía gemía de placer, se movía como una profesional. Fuimos al dormitorio de Elena y estaba con Mara. Las dos desnudas, Elena boca abajo con las piernas abiertas, Mara con un consolador de unos 20 cm, bombeaba el ano de Elena. Sacaba el consolador e introducía dos dedos hasta el fondo, Elena soltaba pequeños suspiros, gemía, gritaba cuando Mara hundía el consolador más de lo que su ano soportaba. Rosa me instó a entrar.

R – Entra, dale, comételas, son tuyas. M – Dale Dani, pasa, ¿no te gustan tus primitas?

Mara, es rubia, de piel blanca, pechos medianos, se afeita la entrepierna, tiene un culo redondo, bien parado, es la predilecta de mi primo. Tiene formas de modelo. Así que me decidí a entrar.

Pero ya les contare lo que pasó.

Un abrazo

Autor: Daniel

Me gusta / No me gusta

Ten cuidado por si te graban

Raúl le puso la polla en la boca y yo la senté encima mío, aprovechando un movimiento para encularla y echarla hacia atrás y dejarle todo el coño libre a Raúl, que tardó poco en ocupar el sitio, haciendo la primera doble penetración a mi mujer, que después me ha confesado que ha sido el mayor placer de su vida, pues ya estaba en un punto que se abandonó al placer y gemía como una loca.

Estoy casado desde hace 8 años y mi vida sexual es bastante activa, mi mujer de 33 años es muy guapa y tiene un cuerpo atractivo, y a la hora de la cama no es nada tímida, le encanta hacerlo viendo una película porno y su primer orgasmo siempre se produce mientras le chupo el clítoris y mantengo moviéndose un dedo en su ano y otro en su vagina y ella se chupa las tetas.
Lo que voy a contar ocurrió hace dos meses cuando una pareja de amigos vinieron a visitarnos y a quedarse el fin de semana, él se llama Raúl y ella Rosi, que en esos momentos se encontraba embarazada en las últimas semanas, para estar más a gusto dejamos a mi hijo en casa de mi suegra y dejamos a la pareja la cama de matrimonio, repartiéndonos, yo en mi despacho y mi mujer en la habitación de al lado, que es la de mi hijo.

Con todo arreglado nos dispusimos a salir a cenar y la conversación giró en torno a la cuarentena y al tiempo que llevaba Raúl sin echar un polvo, pues el embarazo se había complicado en el 5º mes, mi mujer empezó con el cachondeo diciendo “estarás como un toro”, “ten cuidado Rosi, o Raúl te partirá el día que te eche un polvo”, tomamos unas cuantas copas y regresamos a nuestra casa.
Al poco rato escuché la puerta de la habitación del matrimonio y me pareció oír la de la habitación de mi hijo seguidamente, no le di importancia pues pensé que era alguien que había ido al servicio, pero al poco tiempo a través de la ventana vi el resplandor de la luz de la habitación y me picó la curiosidad, así que salí a la terraza, desde la que si te inclinas un poco puedes ver el interior de la habitación contigua y encima sin ser visto, pues las cortinas semitransparentes dejan ver y la luz en el interior impide la visión hacia afuera.

Pues lo que vi, me dejó de piedra, mi mujer de rodillas en la cama chupándole la polla a Raúl, mientras éste la sujetaba del cuello, pero lo que más me sorprendió fue mi reacción interior, no me sentí celoso, pero noté una excitación fuera de lo común y procedí a coger mi cámara de video y grabar toda la faena, por si acaso, los dos comenzaron un polvo de campeonato…

La golfa de mi mujer mordía la almohada (supongo para no gritar) y Raúl la follaba a lo bestia, con otra faceta desconocida de mi mujer, pues no se que le decía al oído que ella parecía que se iba a correr, en un momento dado ella se dio la vuelta y se abrió las nalgas, con lo que Raúl, le metió una enculada a lo salvaje, (al contrario que mí, que cada vez que la daba por culo, se quejaba si me movía más de la cuenta), hasta que se derrumbó encima de ella, (cuando se corrió imagino), se salió de ella se limpió con sus bragas y se fue de la habitación dejando a mi mujer boca abajo, tocándose el clítoris y el ano y con la boca abierta, yo, estaba flipado, no me había imaginado la faceta de adúltera golfa que acababa de ver.

Me hice una paja de la ostia y me puse a maquinar que hacer con lo que tenía en mis manos, porque al día siguiente mi mujer disimulaba de maravilla y se comportaba como si no hubiera pasado nada, creo que es lo que más me jodió, por lo que me puse manos a la obra.

Uno de los defectos de mi mujer son los celos, pues no me deja hacer un comentario sobre una chica del gimnasio, yo preparé la cinta de video y cuando se cambió y se sentó al lado mío, momento en el que al salir una presentadora, dije “vaya morritos para hacer mamadas tiene esa loba”, empezando ella:

“¿Pero que pasa, te estás pasando ¿que estás haciendo?, ¿estás enrollado con otra o que?, te veo muy raro y me empiezas a cabrear”, yo le contesté diciendo que mirase la tele, presionando el play, fue buenísimo, pues salió un primer plano de su cara mamando la polla de Raúl, un poco borroso pero perfecto, entonces le empecé yo a preguntar”¿No es para estar un pelín celoso?” “creo que tu madre se alegrara de que hayas salido en la tele, pero el micrófono es un poco diferente, ¿no?”, ella solo decía, perdóname fue una locura…etc…

Empecé a desnudarme, mientras el video seguía emitiendo las imágenes y le dije despelótate, ponte a cuatro patas y empieza a chupar, y eso hizo, con lágrimas en los ojos, la agarré de las orejas y empezar a follarla por la boca, mientras Raúl sin hacer ruido se acercaba por detrás y empezaba a lamerle el chocho (eso no entraba en el programa, mi instrucción era que la follase directamente, pero a él le daba pena, al cabrón), mi mujer intentaba girarse para ver quien era pero yo no la dejaba.

Cuando pudo mirar no salía de su asombro y me preguntó que a que jugaba, pero la aticé un bofetón que le quitó las ganas de discutir y dijo “haz conmigo lo que quieras”, Raúl le puso la polla en la boca y yo la senté encima mío, aprovechando un movimiento para encularla y echarla hacia atrás y dejarle todo el coño libre a Raúl, que tardó poco en ocupar el sitio, haciendo la primera doble penetración a mi mujer, que después me ha confesado que ha sido el mayor placer de su vida, pues ya estaba en un punto que se abandonó al placer y gemía como una loca…

Continuamos cambiando de posturas y de agujeros, pero con el denominador común de que yo llevaba la batuta y dirigía “métesela por el culo, bien, más ritmo, pon cara de vicio putita, ¿vas a tener bastante?”

Raúl se corrió bastante rápido la primera vez encima de sus tetas, yo me corrí dentro de su boca y se lo hice dejar que resbalara por sus comisuras, como en las películas y no se le ocurrió rechistar, por la noche hicimos otro maratón sexual, con alguna tímida protesta de mi mujer, por el escozor de su ano.

Ahora a Raúl le he presionado para que introduzca a su mujer en nuestro rollete, no sabemos como, pero todo se andará, según mi mujer es un poco bisexual y ella va a intentar un acercamiento, que será grabado y si no Raúl va a tener que poner toda la carne en el asador, pues no va a estar follándose a mi mujer sin poner nada de su parte, así que si hay alguna sugerencia será bien aceptada.

Autor: campeador_2001

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Mis amigos del edificio

Pensé que el que estaba debajo de mí se vaciaría para que entrara el otro, pero se puso detrás mío y me metió la verga por el ano. Nunca pensé hacer el amor de esa manera. Los dos me estaban culeando a la vez y de tanto movimiento yo sentía que me corría varias veces, hasta que ellos descargaron su semen dentro mío, por ambos lados. Quedé satisfecha por la cogida que me habían dado.

Este relato me pasó cuando llegué a vivir a la ciudad y conocí a dos chicos que eran mis vecinos y me enseñaron como se podía divertir una chica un día domingo en el cual no había nada que hacer. Mis padres me enviaron a Lima apenas cumplí 18 años para que yo viera si me gustaría vivir en una ciudad grande, a diferencia de la vida de pueblo donde el tiempo transcurría sin que pase nada.

Mi vida en provincia había transcurrido en una forma totalmente inocente, donde mi única diversión se limitó a nadar en el lago con mis amigos de colegio, e ir al cine los fines de semana. Yo quería estudiar y fue así como mis padres arreglaron en conseguirme una habitación, en un edificio del centro de la ciudad. Debía vivir unos meses ahí y ver por mi misma si deseaba quedarme definitivamente.

En el edificio donde vivía, de vez en cuando me cruzaba con un par de chicos que estudiaban en una universidad de la ciudad y que ya llevaban varios años viviendo ahí. Ellos eran también de provincia y de la misma forma que a mí, sus padres les pagaban un departamento. Ellos se habían conocido en la universidad y compartían los gastos del departamento.

A diferencia de mis amistades masculinas en el pueblo donde vivía, se notaba que los de la ciudad eran más mandados y siempre estos chicos me invitaban a que los fines de semana los visitara en su habitación. Fue así como un día me animé a visitarlos ya que no tenía nada que hacer ese domingo. Ellos tendrían algo de 24 años cada uno y siempre que los veía me piropeaban y me decían que era una chica muy linda y esas cosas.

En la mañana que los encontré fuera del edificio, les pregunté si podría visitarlos. Ambos me dijeron que si y que nos podríamos encontrar en su departamento por la tarde. Luego de almorzar, descansé un rato y luego me bañé para estar más fresca. Me puse un vestido entero de vuelo, que usaba los domingos y me puse unas pantimedias del color de mi piel, ya que estábamos en otoño y hacía un poco de frío. Me puse mis zapatos de charol e hice una cola en mi cabello y subí dos pisos hasta llegar a su puerta.

Toqué y uno de ellos salió a abrirme. Me invitó a pasar, diciéndome que estaba muy linda esa tarde vestida así. Siempre me han gustado los halagos, aunque donde vivía antes los chicos no se esmeraban por piropearla a una mucho. Usaba los vestidos un poco sueltos ya que siempre he sido de senos un poco grandes, y además de eso mi trasero sobresalía si me ponía ropa ajustada.

Me invitaron a sentar en la sala y me dijeron que cosa me gustaría hacer esa tarde. Les dije que no tenía idea y que ellos propusieran algo, así que uno de ellos me sirvió un refresco que era burbujeante y noté que tenía un poco de alcohol. Ellos se sirvieron lo mismo y comenzaron a preguntarme sobre mi vida. Les dije que no había mucho que contar ya que la vida de pueblo era un poco aburrida y que el único juego de salón que conocía era la gallina ciega, y los tres nos reímos sobre ello.

Uno de ellos me dijeron que no era tan mala idea y que para matar el tiempo podríamos jugar eso. Sirvieron más licor, según ellos para estar un poco mareaditos y que la gallinita no encontrará tan rápido a quienes buscaba.

Nos acabamos una botella de sidra y sorteamos a quien tendríamos que vendar primero. Perdió uno de ellos y yo lo vendé y su compañero y yo nos alejamos.

Como el departamento no era muy grande, el que estaba vendado caminaba, estirando sus manos y trataba de agarrarnos. En uno de sus intentos no me di cuenta de su cercanía y con una de sus manos me agarró los pechos. Yo hice como que no había pasado nada, pero su compañero si se dio cuenta de eso.

Luego que nos encontró a ambos, tocó que me vendaran a mí. El licor ya me había subido un poco a la cabeza y una vez que tenía los ojos vendados empecé a buscarlos. Caminaba a todos lados pero no lograba tocarlos y así estuve un rato caminando con cuidado para no tropezarme y golpearme las piernas en algún mueble. La venda que tenía en los ojos se movió un poco y cuando bajé la mirada, pude verlos a ambos que estaban agachados en el suelo mirando debajo de mi vestido. Seguramente habrían podido ver mis braguitas blancas a través de mi pantimedias.

Me quité la venda pero ellos ya se habían parado rápidamente y les dije que ya no quería jugar a eso porque me había dado calor. A ellos también se les notaba acalorados, no sé sí por los tragos o por haber visto mis intimidades. Me senté en el sillón y ellos se sentaron cada uno a mi costado. Mientras seguíamos tomando para calmar la sed, uno de ellos empezó a hablar de que había visto un programa en el cual una chica se había implantado siliconas en los senos, y me dijo si yo tenía siliconas ya que mis pechos eran grandes. Les dije que no las tenía y uno de ellos me replicó que se lo demostrara y como una tonta les pregunté, que como lo podría hacer.

Uno de ellos me dijo que le mostrara mis tetas para verlas, ya que estaba seguro de lo que afirmaba y yo les dije que si, pero que solo me quedaría en sujetador. Ambos aceptaron eso, así que me bajé el cierre trasero del vestido y me quedé en sujetador. Nunca cuando viví en el campo algún chico me había propuesto algo semejante, así que me dio curiosidad los juegos que estos dos me querían enseñar.

Estando así con el vestido hasta la cintura, me volvieron a decir que así no valía porque no se notaba si tenía alguna cicatriz en mis pechos y para terminar de convencerlos, me quité también el sujetador. Ambos veían con la boca abierta mis pechos y curiosamente no me avergonzaba mostrárselos, ya que hubo veces que cuando era chica, me bañé con mis amigos en la provincia solo en braguitas y ellos no mostraban mucho interés por mis pechos desnudos aunque en esa oportunidad no tenían el tamaño actual.

Les conté sobre cuando me bañaba en el lago así, y me dijeron que el juego de la gallinita ciega les había dado mucho calor y que porque no nos bañábamos en la ducha. ¿Desnudos? les pregunté. Y al mismo tiempo contestaron que si, ya que ellos también eran de provincia y que no había ninguna malicia en ello.

En ese momento me pareció natural lo que me dijeron y nos fuimos los tres al baño, donde se encontraba una ducha. Quitémonos la ropa, me dijeron. Y se empezaron a despojar de la suya y yo también dejé caer mi vestido y me saqué los zapatos y las pantimedias y me quedé solo en braguitas y ellos en calzoncillos, aunque a través de estos se les podía notar sus penes parados y a uno de ellos se le podía ver el vello púbico de tan parada que la tenía.

En anteriores ocasiones a mis amigos de pueblo los había visto en este estado, pero una vez que nos metíamos al lago se les bajaba, por lo que pensé que una vez que estuviéramos bañándonos se les bajaría también.

Los tres entramos a la ducha y como no había mucho espacio en la ducha, prácticamente estábamos pegados uno contra otro y yo estaba en medio de los dos. Uno tomó el jabón y me preguntó si quería que me enjabone la espalda y le dije que si ya que nunca me la habían enjabonado, rápidamente tomó el jabón y comenzó a pasármelo por la espalda, mientras que el otro pedía también el jabón para enjabonarme por delante. Las erecciones que tenían no bajaban en ningún momento y podía sentir el pene del que tenía detrás en medio de mis nalgas por encima de mis braguitas y la verga del que tenía delante apuntando directamente a mi coño.

Entre los dos me pasaban sus manos jabonosas por todo el cuerpo y el que estaba adelante, agarraba con sus dos manos mis tetas, afirmando que efectivamente eran naturales. El que estaba detrás no hacía caso a lo que su compañero de habitación decía y me pasaba las manos por las nalgas. Yo pensaba que tendría que irme sin trusa a mi cuarto ya que mojada como estaba no me la podría poner una vez que saliéramos de la ducha.

Ellos dijeron que mejor nos sacáramos la única prenda que nos cubría y la verdad me dio curiosidad ver que forma tendrían sus vergas sin el calzoncillo y acepté hacerlo. Nos quedamos desnudos los tres mientras el agua nos caía en el cuerpo y ellos se pegaron más a mí, dejándome sentir el latido de sus penes por delante y por detrás de mí.

¿No te gustaría agarrarlas?, me preguntó uno de ellos y yo les dije que si y tomé cada una de ellas con cada mano y las empecé a palpar. Una de ellas era muy grande y la otra no tanto, pero me daba placer tenerlas en mis manos y empecé a moverlas de tal forma, que hacía que la piel que las recubría se replegara y saliera una cabeza roja. Las estaba mirando con detenimiento mientras ellos seguían jugando con mis tetas, cuando me pidieron que me las meta a la boca. ¿Para que? les pregunté asombrada, y ellos me dijeron para que sienta el sabor que tenían. Me arrodillé quedando ambos delante mío de pie y empecé a mamar una por una y ellos me decían que me las meta las dos a la vez. Abrí más mi boca y metí ambas vergas a mi boca. El único sabor que sentía era la del agua y así se los hice saber.

Nos enjuagamos y secamos el cuerpo y así los tres desnudos, nos fuimos hasta la habitación que tenía el departamento. Me senté al borde de la cama y nuevamente ellos se acercaron hacia mí, con sus vergas paradas y me dijeron que lo haga de nuevo. Volví a meterme sus vergas y pude saborear un líquido espeso que salía por el orificio que tenían en la cabeza de sus penes. Me gustó el sabor que sentí y notaba que la respiración de ambos estaba agitada y la mía también.

Me di cuenta de que esto se trataba de algo más, cuando me pusieron boca arriba y uno de ellos se puso encima de mí metiendo su verga por mi chochito.

Sentí un dolor agudo, pero luego me relajé alejándose el dolor. El otro se arrodilló sobre la cama a la altura de mi cabeza y apoyándose en el respaldar de ésta puso su verga sobre mi boca. Al tenerla ahí lo que hice es abrirla y empezar a chuparla. Sentía unas cosquillas deliciosas en mi parte baja y me gustaba estar en esa posición con los dos metiéndome sus penes.

De pronto sentí que el que tenía encima, soltó un líquido caliente dentro de mí, haciéndome sentir un placer que hasta ese momento no había sentido nunca y salió de mí y se tendió boca arriba a mi costado.

Al que se la había estado chupando, sacó su verga de mi boca y se puso encima de mí, de la misma manera que había estado el otro y empezó a bombear pero con más fuerza, mientras con sus manos me agarraba las nalgas y me besaba en la boca. El también soltó su líquido dentro de mí, dándome placer como lo había hecho su amigo y ambos quedaron tendidos uno a cada costado mío, yo me fui a lavar lo que me chorreaba del coño para no manchar las sábanas de la cama.

Me había gustado lo que habíamos hecho, pero yo quería tener más y así se los hice saber, así que me pidieron que se las chupe nuevamente y se las mamé pero con más fuerza, haciendo que se paren rápidamente. Te vamos a enseñar cosas nuevas me dijeron y yo la verdad estaba deseosa de aprenderlas. Uno de ellos se quedó echado boca arriba y se movió hacia el centro de la cama y me dijo que íbamos a hacer la pose del 69, yo no sabía que era eso así que me dejé guiar.

Puse mis piernas a la altura de su cabeza quedando mi culo casi encima de su cara y el otro que estaba fuera de la cama, me ayudó a inclinarme hasta la altura de la verga del que estaba debajo mío, y su verga quedó al alcance de mi boca. Ahora chúpalo me dijo, y yo comencé a chupar. Luego de eso me hizo ponerme encima de él, pero mirándolo de frente y me la metió por la chucha, dejando mi culo para que el otro metiese hábilmente sus dedos por mi ano. Sentía que metía los dedos y también lo lamía, mientras sentía que el que estaba debajo de mí se movía rítmicamente.

Pensé que el que estaba debajo de mí se vaciaría para que entrara el otro, pero grande fue mi sorpresa cuando su amigo se puso detrás de mí y me metió la verga por el ano. Nunca pensé hacer el amor de esa manera. Los dos me estaban culeando a la vez y de tanto movimiento y lengüetazos yo sentía que me corría varias veces, hasta que ellos descargaron su semen dentro mío, por ambos lados.

Quedé satisfecha por la cogida que me habían dado y prometí visitarlos más seguido de ahora en adelante, y les escribí a mis padres haciéndoles saber que la vida en la capital me había gustado mucho.

Autor: sleepkis

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Doble penetración salvaje II

Carlos le enterraba su verga hasta los huevos, mientras yo le hundía mi pija en su conchita, Sonia gozaba como una putita, su marido le gritaba, abre más tu culo puta, ella movía ese culito que nos ponía en las nubes, su vagina me exprimía como si tuviera una aspiradora y no tardamos en corrernos, le llené de leche esa cocha maravillosa, y Carlos le echó todo su semen en el agujero.

Hola, les voy a contar lo que me pasó una semana después del primer relato “Doble Penetración Salvaje”.

Después del primer encuentro todos fuimos muy alegres y felices de esa primera experiencia y seguimos en el chat toda la semana, intercambiando fotos y demás. Yo estando en el trabajo hasta tenía flash en mi mente de lo que había pasado durante en el fin de semana. Sonia me dijo que la cosa más excitante que le pasó fue el despertarse entre dos hombres quienes empezaban a acariciarla y hacerle el amor con dulzura y terminando con una doble penetración.

Esta vez ellos decidieron invitarme a su casa. Yo acepté si decir más. Eso pasó el viernes siguiente (les acuerdo que el sábado antes fue nuestra primera noche juntos). Llegue a su casa como a las 8:00 de la noche. Entrando no sabia si darle une beso sobre la boca a su esposa en frente de él o besarla en las mejillas como se acostumbran aquí. Decidí darle un largo beso con la lengua a Sonia enfrente de Carlos. Aprobó mi gesto con un yesssss así me gusta. Oyendo eso le toqué los senos al mismo tiempo como bienvenida!

Nos pusimos a tomar cerveza y charlar un poco. Luego de unos diez minutos, Carlos estaba tocando el pecho a Sonia delante de mí sin ninguna pudor. Yo me estaba excitando mucho y quería tocar yo también pero decidí esperar un poco aunque no hubiera problema si lo hubiera hecho pero me gusta alargar el placer y la excitación. Después de charlar nos fuimos al comedor para comer un poquito. Carlos puso una película porno y comimos mientras estábamos viéndola y comentándola. De vez en cuando tocábamos los pechos de Sonia y le damos besos largos con la lengua. Al rato les pregunté si tenían fotos de ellos o de otros encuentros. Me dijeron que si y nos pusimos a verlas muy a gusto con su esposa casi desnuda entre nosotros. Sus computadoras están en el comedor cerca de la mesa.

Viendo las fotos muy cachondas de sus últimos encuentros (vimos fotos de intercambio de parejas y de nosotros) y de ellos en plena acción nos calentamos mucho. Íbamos a turno dándole largos besos a Sonia, metiéndole unos dedos en la concha húmeda, chupándole las tetas y eso durante media hora. Mi pene quería salir y ella como buena mamadora se dio cuenta y me desabrochó el pantalón porque quería su ración de lechita.

Entonces Sonia empezó a chuparme rico como solamente ella lo sabe hacer y me decía, y esto hasta que me des toda la lechita que tienes. Mientras, su marido Carlos iba comiéndola. Todo eso pasaba en el comedor. Ahora, había ropa por todos lados. ¡Que rico chupas mamacita!, le decía yo, y ella me miraba a los ojos mientras me hacía una de las mamadas más deliciosas que tuve en mi vida. Me decía Sonia, si, dame tu lechita, que sea nada más para mi, quiero tragármela toda y ni dejar caer una gotita. Si mi rey, todo para tu mamacita, ándale dámela.

Oyendo eso y viendo Carlos metiéndole el pene y dándole fuerte por atrás a su mujer y ella gritando de placer, no pude aguantar más. Ya Carlos se estaba viniendo en la preciosa concha de su mujer. Pero yo antes de correrme le dije al oído que me querría correr en su pecho sobre sus maravillosas tetas. Ella dijo que sí, por esa vez por que normalmente traga todo sin dejar nada a la vista. Entonces ante mis gritos de hombre que va eyacular me sacó el pene de su boca y me corrí sobre su pecho. Era espléndido ver toda mi carga de semen sobre sus tetas. Mientras eso su marido estaba tomando fotos de todo. Recogió todo mi semen con sus dedos y se lo llevaba a la boca. Casi me volví a poner duro viendo eso.

Volvimos a sentarnos a la mesa, desnudos todos, y volvimos a tomar vino y comer un poco. Después de un rato, nuestras vergas necesitaban mamadas y demás entonces seguimos jugamos así durante un tiempo, ella me chupaba, su marido la comía y le entraba unos dedos a dentro de su concha, después yo la comía y así durante un tiempo.

Era increíble ver a esa mujer disfrutando de nosotros.

Sonia se arrodilló y nos chupaba por turno. Wow, era increíble de ver a esa preciosa mujer mamarnos así y gozar mucho. Parece que era adicta a nuestros penes y que todavía necesitaba más lechita. Se puso a cuatro patas y yo la penetré mientras ella seguía con la polla de su marido en la boca. Luego fue Carlos por un dildo de muy buen tamaño. Ella se puso en el suelo del comedor boca arriba y Carlos le empezó a poner el dildo en la concha.

Mientras eso ella nos masturbaba a sus lados y yo trataba de tomar ¡fotos! ¡Que rico nos veíamos! Así durante unos minutos y nos corrimos todos al mismo tiempo. Era espléndido verla correrse y nosotros echando nuestra lechita por todo su cuerpo de diosa.

Nos volvimos a sentar a la mesa y charlar un poco. Al rato le pedí a Sonia que se vistiera de puta con su falda cortita que habíamos visto en sus fotos y con sus medias que llegan a media pierna, eso me excita mucho. Llegó vestida así y se sentó sobre mi. Ni traía su tanga y puse mis manos sobre y dentro su concha húmeda y la besaba con largos besos con la lengua. Decidimos irnos a la cama, era como las 3:00 de la madrugada.

Le quitamos su faldita y se puso en la esquina de la cama y me puse a cogerla como loco. Le puse las piernas sobre mis hombros, así me encanta follar a una mujer. Así me decía, dame papito, dale todo a tu mamacita, que te quiero sentir hasta el fondo. Luego tomó mi lugar su marido, yo tomando fotos y él follando a su esposa con ganas. Ella buscaba mi pija para chupármela mientras su marido la cogía bien duro.

Al poco tiempo yo vuelvo a cogerla pero en la posición clásica del misionero (a ella y a mi nos gusta mucho porque nos podemos ver en los ojos y es intenso). Mientras me la cogía así ella me decía al oído quiero que vengas en mi boca que le des tu lechita a mamacita, la quiero toda tu lechita en mi boca, y me repetía eso y más. La cogía muy fuerte y ella gritaba que le gustaba y le decía a su marido como le gustaba lo que le hacía. Imagínate como me ponía más duro yo oyendo todo eso. Después me puse en la cama boca arriba y ella se puso encima mío. Verla cabalgando así me puso a cien además de verla con sus medias, me volvía loco. Era tan guapa tocándose los senos y con cara de mujer satisfecha con dos machos a su disposición.

Después volvimos a repetir lo mismo que en el primer relato. Ya era como la 5:30 de la madrugada. Todavía no terminaba. De lo cansado nos pusimos a dormir. Como a las 7:30 yo me desperté y empece a acariciarle las manos a Sonia. Ella también estaba despierta. Nos mirábamos en los ojos, tocándonos con mucha suavidad y con mi pene erecto buscando la entrada de su conchita y su marido despertándose a nuestro lado. Después de un rato jugando ella sintió las manos de su marido masturbándola. Se corrió casi en el momento de tanta excitación.

Pasaron unos minutos (Sonia se había puesta muy muy muy caliente y cachonda) y se puso encima de mi, metiendo mi polla por su concha y le pidió a Carlos que volviera a darle por el culo pero esa vez con su pene no solamente con sus dedos o el dildo.

Era la segunda vez que le penetraban dos machos. Carlos le enterraba su verga hasta los huevos, mientras yo le hundía mi pija en su conchita caliente mientras le chupaba esas tetas tan hermosas y duras, Sonia gozaba como una putita, mejor dicho, como una perra en celo, le mordía los pezones y su marido la nalgueaba mientras gritaba, abre más tu culo puta, ella movía como nadie ese culito que nos ponía en las nubes, su vagina me exprimía como si tuviera una aspiradora y no tardamos en corrernos, le llené de leche caliente esa cocha maravillosa, y Carlos le echó todo su semen en el agujero, tan así que le chorreaba por los dos agujeros, Sonia era todo placer con sus ojos en blanco.

Eran como las 0900, nos dirigimos a la ducha los tres juntos, Sonia nos chupó la leche que aún colgaba de nuestras vergas, se sació por completo y ahora si a ducharnos. Sonia nos hizo un desayuno con mucha “leche”, para reponer, decía entre sonrisas Sonia. Me levanté, le tomé una teta, se la chupé, le mordí el pezón, ella gemía de placer, mira que no te dejo ir…, nos dimos un muy caliente beso de lengua, me despedí de Carlos, hasta otra, y un hasta pronto mi mamacita caliente y me retiré rumbo a mi casa. con un largo besos y tocándole los senos diciendo hasta pronto mi reina. Luego me regresé a mi casa pensando en todo eso. Estamos en contacto permanente y ha sido tanto el placer que volveremos a repetir y experimentar nuevas poses y lugares.

Después de ese segundo encuentro juntos que tuvimos, ellos tuvieron otro encuentro con una pareja y al día siguiente de ese encuentro con la pareja vimos las fotos juntos en el Internet al mismo tiempo. Ellos en su casa y yo masturbándome en mi casa viendo sus fotos con la pareja. Increíble la sensación. También intercambié fotos con un amigo que me contacto por darme comentarios sobre mi relato. El y su esposa hacen cosas así y me contó lo que hacían y me mandaba fotos de su preciosa esposa. Nos calentamos mucho, él viendo las fotos de mis relatos que le envía (e imaginándose que yo estaba cogiendo a su esposa) y yo con lo que me decía que hacia con su esposa y con las fotos que me mandaba de su preciosa esposa. Podíamos sentir la excitación crecer a lo largo de nuestro chat y …

Luego les sigo contando el tercer encuentro con Carlos y Sonia.

Autor: Heathack

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Doble penetración salvaje

Al poco tiempo yo vuelvo a cogerla por atrás esa vez. La cogía muy fuerte y ella gritaba que le gustaba y le decía a su marido como le gustaba lo que le hacía. Después me puse en la cama boca arriba y ella se puso encima de mi. Verla cabalgando así sobre mí me puso a cien. Era tan guapa tocándose los senos y con cara de mujer satisfecha con dos machos a su disposición.

Hola, les voy a contar lo que me pasó este fin de semana. Como mi mujer siempre anda de viaje en su familia y se tarda unas semanas antes de regresar, decidí poner algo picante en mi vida. Les quiero decir que mi mujer tiene una libido mucho más leve que la mía y algunas veces me dijo que me buscara una amante para tener lo que quería. Decidí actuar pero quería vivir algo nuevo entonces me puse a buscar una pareja en un sitio Internet local (en Canadá). Encontré a una pareja que la mujer, de 40 años, está guapísima y su marido quiere compartirla para realizar la fantasía de su esposa. Les voy a llamar Sonia y Carlos.

Sonia es rubia, con unos senos muy bonitos, redondos y que llenan la mano de cualquier hombre y unas popas increíble. Además su cuerpo es todo bronceado (siempre se hace broncear desnuda en el patio en verano). Yo mido 6″1 y tengo un buen cuerpo con unas nalgas que sobresalen y un poco velludo. Su marido es más bajito. En la semana estuvimos en contacto por el chat e intercambiamos fotos muy cachondas y eso nos puso al máximo. Decidimos vernos el sábado. Quedamos en que venían a tomar una copa de vino en mi casa y que si nos llevamos bien íbamos a cenar en un restaurante y después íbamos a pasar toda la noche cogiendo a su esposa entre los dos.

Llegaron como a la 4:30 de la tarde y eso era nuestro primero contacto. Les quiero decir que cuando tocaron a la puerta mi corazón latía mucho (luego Sonia me confesó que le quería salir el corazón). Nos saludamos, les hice conocer el departamento y nos pusimos a tomar una copa. Poco a poco nos fuimos conociendo y bajó poco a poco el estrés del primer encuentro. Luego de una hora, Carlos estaba muy a gusto y le tocaba el pecho a Sonia delante de mí sin ninguna pudor.

Yo me estaba excitando mucho y quería tocar yo también pero decidí esperar un poco. Luego decidieron que nos llevábamos bien y querrían seguir como lo planeado. No podía creer que me iba a follar toda la noche a esa maravillosa hembra con su marido. Me daba escalofríos. Antes había hecho un trío con un amigo y una amiga que no eran pareja. Pero esa vez era mucho más excitante. Luego se fueron a vestir en la recámara y Carlos me llevó y me dijo que viera lo que me esperaba.

Su mujer estaba casi desnuda en la recámara. Entonces les enseñé fotos muy cachondas de mi mujer y yo mientras acariciaba las nalgas de su mujer casi desnuda. La acostamos en la cama y empezamos los dos a chuparle los senos. Se puso muy relajada (teníamos apenas dos horas de vernos y tenia un seno de Sonia en mi boca). Después de ese pequeño momento nos vestimos para ir a comer en un restaurante.

En el restaurante, Carlos tocaba los senos de Sonia muy discretamente, además le pasaba la mano sobre la concha también muy discretamente. Yo del otro lado muriendo para tocarla pero tenia que esperar. Hablamos de sexo, sexo, sexo y todo lo que le íbamos a hacer a su esposa

Regresando al departamento se pusieron muy confortables y nos fuimos a la sala donde todo empezó. Yo seguía vestido pero no por mucho tiempo. Entonces Carlos se puso a besar a su esposa y acariciar su concha afeitada. Luego se paró y empezó a tomar fotos de Sonia conmigo. Muy rápidamente empecé a besarla, tocarle los senos y pasar las manos por su concha que rebosaba humedad por la situación.

Me encantaba como besaba esa mujer, con una sensualidad increíble. Ella buscaba mi polla para ver el efecto que me hacía. Yo seguía besándola y acariciando sus senos mientras su marido se puso a comerla. Desde ahora empezó un noche de sexo increíble. En ese entonces era como la 10:30 de la noche.

Jugamos así durante un tiempo, ella me chupaba, su marido la comía y le entraba unos dedos adentro de su concha, después yo la comía y así durante un tiempo. Era increíble ver a esa mujer disfrutando de nosotros. En una de esas, estaba mamando a su marido y yo tocando su clítoris y se vino su marido en la boca de Sonia, ella tragando todo pero se cayó algo de semen sobre sus senos. Era increíble la sensación de verla chupar así y caer el semen en su cara y pecho estando yo muy cerca. Eso me puso a cien! Luego ella me acostó y se puso a chuparme como toda una experta hasta que me viniera en su boca y su marido tomando fotos y fotos de la escena.

Después puse un vídeo casero donde yo cogía con mi esposa. Carlos se masturbaba viéndome coger con mi esposa en la pantalla gigante que tengo. Su esposa también se animaba y lo volvió a chupar mientras yo le tocaba el ano y el clítoris. Él se vino otra vez en la boca de su esposa y ella se corrió, yo acariciando su clítoris y entrando mis dedos en su vagina. ¿Excitante no?, verme coger con mi esposa en la tele y Carlos gozando de una mamada y yo pasando los dedos y la lengua en la concha y el ano de su esposa. Que rico! Nos corrimos otra vez.

Luego de eso tomamos tequila, Sonia nos pidió entonces que la masturbáramos. Carlos y yo, obedientes, le metimos dedos en la concha juntos y se la frotamos hasta conseguir que ella se corriera con unos tremendos espasmos y gritos de perra en celo. Luego de tener los codos y las rodillas raspadas con el tapete de la sala nos fuimos a la recámara.

Era entonces las 2:00 de la madrugada. En la cama nos empezamos a besar. Sonia me pasaba la lengua por todos lados y me acariciaba el ano a veces con un dedo muy suavemente. En una de esa me estaba mamando y su marido la penetró por atrás. Wow, era increíble ver a esa mujer así gozando con dos hombres.

Después de un rato ella me dijo: cógeme por favor, cógeme quiero sentirte a dentro y quiero que eches tu semen dentro de mi. Eso es lo que querría hacer desde mucho tiempo pero estaba esperando que ella me lo pidiera. Entonces entré mi pene en su concha y empecé a bombearla con ganas y ritmo mientras su marido se masturbaba a nuestro lado. A veces se acercaba y Sonia le chupaba el pene con vigor.

Yo me vine después de un rato estando en su concha tan caliente. Era especial venirme dentro de Sonia, su marido estando a lado de nosotros. A el le excitaba mucho ver gozar a su mujer así.

Descansamos un rato hablando y tomando tequila y porto. Después de un tiempo Carlos sacó las sábanas de la cama, encendió la luz, y empezó a sobar los pechos de su mujer, que estaba desnuda entre los dos hombres. Carlos, animada su polla de nuevo, continuaba tocándole el clítoris. Sonia, ante el ataque de sus dos hombres, se corrió de tanta frotada de concha.

Al poco tiempo yo vuelvo a cogerla por atrás esa vez. La cogía muy fuerte y ella gritaba que le gustaba y le decía a su marido como le gustaba lo que le hacía. Después me puse en la cama boca arriba y ella se puso encima de mi. Verla cabalgando así sobre mí me puso a cien. Era tan guapa tocándose los senos y con cara de mujer satisfecha con dos machos a su disposición. De vez en cuando buscaba la polla de su marido. A veces lo chupaba mientras yo la seguía cogiendo.

Al rato me saqué la polla de su vagina y me corrí sobre sus piernas. Luego, luego se paso los dedos en las piernas. Así lo hizo, limpiando con su lengua todo el pringue que recogieron sus dedos en sus piernas y su marido se vino sobre sus senos viendo eso y mi corrida en las piernas de su mujer.

Ya era como la 5:30 de la madrugada. Todavía no terminaba. De lo cansado nos pusimos a dormir. Como a las 7:00 yo me desperté y empecé a acariciarle las manos a Sonia. Ella también estaba despierta. Nos mirábamos en los ojos, tocándonos con mucha suavidad y con mi pene erecto buscando la entrada de su coño y su marido al lado durmiendo. Después de un rato jugando ella sintió las manos de su marido masturbándola. Se corrió casi en el momento de tanta excitación.

Pasaron unos minutos (Sonia se había puesta muy, muy, muy caliente y cachonda) y se puso encima de mi, metiendo mi polla por su concha y le pidió a Carlos que volviera a darle por el culo pero esta vez con su pene, no solamente con sus dedos. Luego me enteré que era la primera vez que le penetraban dos hombres así. No vaciló éste y al momento Sonia tenía las dos pollas dentro de ella, en una doble penetración salvaje, con azotes en las nalgas que le propinaba Carlos y mordidas de tetas y pezones que yo le daba.

Ella seguía moviendo el culo para satisfacer más a sus hombres. Nos corrimos los dos a la vez llenando de semen su concha y su ano. Ella estaba gozando como nunca.

Ahora era como la 8:00 AM, nos duchamos y fuimos a desayunar juntos todos bien cansados. Luego se fueron. Desde ese día estamos en contactos y nos gusto tanto a los tres que vamos a volver a repetir eso. Sobre todo que llegan la vacaciones de Navidad y creo que vamos a disfrutarlas mucho. Luego les sigo contando las nuevas.

Autor: Heathack

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Lalo, mi compadre

Le metí la verga a mi esposa en el culito, le agarré la verga a mi compadre y la guié a la vagina de mi esposa, ella tenía dos vergas dentro, se movía y gritaba de placer, yo podía sentir la sensación de tener a través de unos tejidos otra verga, estuvimos así por varios minutos hasta que Rebeca tuvo tres orgasmos, Lalo se vino en la conchita de mi esposa caliente y yo en su rico y apretado culito.

Hola, espero que les guste este relato, sucedió el año pasado; me llamo Arturo, soy un hombre casado, tengo 39 años y mi esposa 38 años, ella se llama Rebeca y mide 1.65 metros, pesa 55 kilos y tiene un cuerpo que cada vez que la veo desnuda y con ropa sexy, me dan ganas de hacerle el amor.

En una noche de viernes, las dos hijas que tenemos se habían ido a pasar la noche en casa de mi suegra, eran las 10:00 de la noche cuando estábamos en la recámara empezando a hacer el amor, ella se había tomado 3 vasos de vino, por lo que se encontraba relajada, empezamos a besarnos y a acariciarnos al momento que yo le quitaba el vestido rojo apretado al cuerpo quedándose únicamente en pantaletas, sostén y con un liguero negro al cual tenía sostenidas las dos medias negras.

Le quité el sostén y el empecé a mamar los pezones, “ah, que rico, que rico” -decía ella al momento de desabrocharme la bragueta del pantalón para sacarme la verga que ya estaba bastante grande y dura, después de tener en sus manos aquel miembro caliente, ella se hinco y empezó a mamar mi verga como ella sabe hacerlo y que a mi me vuelve loco.

En eso estábamos cuando tocaron a la puerta, “¿quien será a esta hora?”-preguntó ella al momento de seguir jalándome la verga, me abroché el pantalón y bajé a ver quien tocaba, vi que era mi compadre Lalo quien tenía ya algunas semanas que estaba separado de su esposa, y se veía algo preocupado, le abrí la puerta “hola compadre, que milagro” -le saludé al momento que habría la puerta, “hola compadre ¿como están?” -me contestó con voz algo grave debido a que venía con algunas cervezas encima, lo invité a pasar a la sala.

Tomé del refrigerador un paquete de cervezas, abrí una para mi y otra para él, estuvimos platicando por 15 minutos sobre su trabajo, que había hecho los últimos días, etc. cuando en ese momento baja mi esposa “¿quién era?” – preguntó al momento que vio a mi compadre y él alcanzó a verla tal y como estaba vestida: con una bata corta de seda color morado en la cual se le notaban los pezones parados y bajo esta, sus piernas enfundadas en medias negras, “compadre¡” – exclamó cuando lo vio y no supo que decir, “buenas noches comadre!” – le contestó Lalo al momento de estarle viendo sus pezones a través de la bata.

En eso, yo entré en la plática para relajar el momento, “es Lalo, vino a invitarme unas cervezas, pero le dije que prefería quedarme en casa y le invité una cerveza” después le dije “ven y siéntate aquí con nosotros”, Rebeca se acercó y le dio un abrazo y un beso en la mejilla al compadre cuando sintió el enorme bulto de Lalo en la entrepierna -era obvio que mi esposa lo había excitado, ella se sentó junto a mi y enfrente de Lalo, él no podía quitar sus ojos de los pezones y las piernas de mi esposa y disimuladamente los veía cada vez que podía.

Me decidí a poner música para relajar el ambiente. Cuando se estaba tocando una balada que le gusta mucho a mi esposa, ella me invitó a bailar, mientras bailábamos, notaba en Rebeca cierto aire de niña traviesa y veía de reojo como el compadre no quitaba la vista de las caderas de mi esposa, se terminó la pieza y luego siguió otra con el mismo ritmo, nos sentamos y luego ella invitó a bailar a Lalo, “ven compadre enséñale a Arturo como se baila este tipo de música” – ella le mencionó al momento que el compadre me preguntaba: “¿no hay problema compadre?”, y yo le contesté: “claro que no compadre, adelante, estamos entre amigos”, por lo que se pusieron a bailar y noté que Lalo tomaba a Rebeca de la cintura y la empujaba contra si mismo, ella se dejaba llevar -quizá sintiendo el miembro de Lalo que ya estaba muy grande y caliente.

Al verlos bailar de esa forma y en la forma que estaba vestida mi esposa, empecé a sentirme muy excitado y mi verga empezó a mostrar mi reacción, era una nueva sensación para mi pero me gustaba mucho y me sentía orgulloso de tener una esposa tan hembra.

Seguimos bailando y platicando entre bromas hasta que pasó una hora, yo seguía cada vez más caliente pensando en que no era mala idea que mi compadre le hiciera el amor a mi esposa, esa sería una forma de demostrarle a ella cuanto la amaba y a mi compadre que lo apreciaba bastante -cada minuto que pasaba, esta idea se me hacia más atractiva, pero ¿cómo podía decirle eso a mi esposa o a mi compadre sin temor a que alguno de ellos reaccionara negativamente?

Después de un rato de pensarlo, maquiné un plan, le pregunté discretamente a mi señora si podíamos invitar a dormir al compadre esa noche, justificando que ya era muy noche (no era tan tarde) y que era peligroso conducir ebrio, ella aceptó, por lo que le dije a Lalo: “¿compadre que te parece si te quedas a dormir en la casa?, hay lugar y ya es algo tarde”, él aceptó debido a que ya estaba algo tomado y en realidad era peligroso irse en ese estado, le dijimos que podía dormir en el sofá cama que se encuentra en la planta baja, preparamos el sofá cama, Lalo se sentó en el y Rebeca y yo nos subimos a nuestra recámara.

Cuando estaba preparando la cama para acostarnos, estaba pensando que seguir cuando en ese momento Rebeca me preguntó: “¿Oye, está haciendo frío, quieres llevarle unas cobijas a Lalo?”, -este era el momento esperado, – a lo que yo le contesté: “llévaselas tú, sirve de que le ayudas a tender el sofá cama”, ella dudó al principio, pero después aceptó Tomó un par de cobijas y bajó la escalera, yo disimuladamente me asomé por un lado de la escalera y me quedé observando, cuando ella bajó.

Lalo se volteó y cual fue la sorpresa de ella que vio que Lalo solo traía puesto una trusa por la que se le asomaba, en la parte superior, el glande del enorme pene de mi compadre que se le adivinaba a través de la trusa, era más grande que el mío, medía aproximadamente 8 pulgadas y como 6 de diámetro, Rebeca se quedó sorprendida viendo aquel enorme animal, al mismo tiempo que se caían las cobijas de las manos, cuando se agachó a levantarlas, Lalo se acercó a ayudarle, se agachó y en vez de tocar las cobijas, tocó el muslo de mi esposa, al sentir el roce de la media, este subió la mano a través de su pierna a lo que ella reaccionó soltando las cobijas, le pasó al compadre las manos alrededor del cuello y le dio un beso húmedo y largo al cual Lalo correspondió de manera apasionada, la levantó y la recargó contra la pared, frotando su verga contra el vientre de Rebeca, pasándole las manos por las nalgas de mi caliente esposa.

Le bajó la bata por un lado y le empezó a besar un seno, ella solo decía: “ahh, que rico, ahh, que rico”, el compadre la levantó en peso y presionó su verga contra la vagina de mi esposa -que ya debía estar muy mojada, ella solo gemía y decía: “ah compadre que rico, que rico, que vergota tienes”, y la llevó al sofá cama, ella se quitó la bata quedando solo con liguero y medias, él se quitó la trusa y brincó su verga cuan grande era; yo no podía contenerme de lo excitado que estaba, ahí estaba otro hombre a punto de cogerse a mi caliente esposa.

Ella le agarró con las dos manos la verga y se la empezó a mamar desesperadamente, después, Lalo la acostó boca arriba, le puso el glande en los labios de su conchita y de un golpe le metió toda su verga, ella pegó un grito y cerró los ojos, después, mientras mi compadre embestía fuertemente, ella volteó hacia arriba, me vio en las escaleras , me sonrió y me dijo: “baja mi amor, tú también te puedes unir a la fiesta, ya verás de lo que soy capaz”, el compadre solo me vio, se sonrió y me dijo: “que buena hembra tienes compadre”, yo solo pude contestar: “a la orden compadre”

Bajé, me quité la ropa y le puse la verga a mi esposa frente a la cara, ella la tomó con la mano derecha -mientras con la izquierda acariciaba el brazo de Lalo- y después me la empezó a mamar, después de unos minutos ella dijo: “quiero cambiar de vergas”, Lalo le sacó la verga, yo me moví, se la metí por delante y Lalo se la puso para que ella la mamara, así cambiamos posiciones tres veces hasta que ella dijo:

“Quiero sentir las dos vergas dentro de mi al mismo tiempo, cóganme rico “, por lo que le saqué la verga y dije a Lalo que se acostara boca arriba, y a ella que se sentara en él.

Cuando lo hicieron, dije “compadre préstame tu verga para preparar a mi vieja que ya está bien caliente”, le tomé la verga a Lalo (que en ese momento estaba dentro de Rebeca) y se la metí a mi esposa por delante, después se la saqué y se la puse en la entrada del ano, repetí esa acción 5 veces, le dejé la verga a Lalo cuando Rebeca la tenía adentro y le empecé a meter el dedo índice en el ano a Rebeca, ella decía “ahh, si, quiero dos vergas, que rico” y yo seguía con mi dedo mientras que Lalo se la estaba metiendo por delante.

Le dije a Lalo: “espera”, le tomé su verga y la saqué de dentro de mi esposa, luego me puse arriba de ella viendo su espalda mientras ella estaba sentada en Lalo viéndolo de frente, me puse vaselina en el glande y le metí despacio la verga a mi esposa en el culito, ella dio un grito de placer, después le agarré la verga a mi compadre y la guié a la vagina de mi esposa, finalmente ella tenía dos vergas dentro de si, se movía y gritaba de placer, yo podía sentir la sensación de tener a través de unos tejidos otra verga grande y dura, estuvimos así por varios minutos hasta que Rebeca tuvo tres orgasmos, Lalo se vino en la conchita de mi esposa caliente y yo en su rico y apretado culito, ¡que fabulosa sensación!

Nos quedamos así por unos minutos, nos levantamos y yo me fui al baño a limpiarme, después me fui a dormir, cuando desperté Rebeca no estaba a mi lado, me asomé y vi que se había dormido con el compadre.Despertaron y al verme se les notaba que tenían cierto sentimiento de culpabilidad, les dije que no se preocuparan que había sido especial la noche anterior y que no había nada de que arrepentirse. Desayunamos entre bromas, despedimos al compadre y fuimos a recoger a las niñas a la casa de mi suegra.

Ella después me platicó que después que me subí a dormir, Lalo la abrazó y no la dejó subir, estuvo besándola y acariciándole los senos hasta que se le volvió a parar la verga, después le hice el amor dos veces más, una vez se vino en su concha y posteriormente también la penetró por detrás hasta venirse, ella me comentó que nunca pensó que aquel animalote le pudiera caber en el culo.

Le comenté que si Lalo aceptaba, repetiríamos otro día la fiesta.

Autor: R2D2338

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