Uso y disfrute

Preámbulo antes del relato:

Quiero explicar un poco antes en qué consiste y por qué lo publico.

Tengo 20 años y llevo 4 con mi novia y me vuelve loco.

Ayer, al salir de la ducha… se me vino a la cabeza… y empecé a imaginar y elucubrar. El resultado fue que acabé con una tremenda erección y unas ganas de…… así que me planté delante del teclado y le escribí este mail.

Por eso que el relato es lo que yo le digo a ella… que fue todo improvisado y como se me iba ocurriendo, por eso quizás no os parezca que esté muy bien… es el primero y no he querido “rematarlo” para relato, si no poner tal cual las palabras que rondaban en mi cabeza y que le dije a ella… y quizás esté un poco pensado para ella en concreto… pero bueno…

¿Por qué? porque ella acostumbra a leer relatos, dice que le pareció la hostia y que no suele haber muchos así y que le pone cantidad… y palabras textuales “Impresionante, colosal, enorme, fastuosa, gigantesca corrida. GRACIAS”

Espero que os guste, sobre todo a vosotras ;)

Relato:

Adoro cuando te pones tan perra y me dices cosas como  “una sensación de… Querer estar llena, que me folles, que me pegues, que me utilices como si fuese una puta barata”

Me encanta cuando sé que puedo decirte todas las guarradas y bastadas que quiero decirte…. como que quiero poner la cámara a grabar… yo sólo con un calzoncillo negro ajustado, de pie. Ponerte delante de la cámara, empujarte hacia abajo y ponerte de rodillas, levantarte la cara y decirte “mírame puta”, agarrarte por el pelo y decirte “abre la boca, perra!” y arrimarte contra mi calzoncillo, metiéndote con él mis huevos en la boca y empujarte con fuerza hasta que necesites coger aire y separarte y que cojas una bocanada de aire haciendo “ahhhhhhh” porque ya necesitabas respirar. Levantarte otra vez la cara para que me mires, bajarme y pasarte la lengua por la cara, desde el mentón hasta la frente, babándote entera, cogerte por el pelo, ponerte la mano derecha al lado de la cara y mirarte y…. pegarte un tortazo gritándote ¡puta! Que veas mi polla durísima y muy empalmada levantando el gallumbo… agarrarme la polla y metértela en la boca con el calzoncillo empújandote con fuerza. Sacarme la polla y restregártela por la cara       “¿te gusta? ¡puta de mierda!” y volver a pegarte             “chúpame los huevos, zorra de los cojones”     y pajearme mientras me los comes ahí debajo…. volver a pegarte decirte    ” tócate el coño, venga, quiero verte mover tus dedos en esa maravilla que tienes”. Que acerques los dedos y esté todo empapado y caliente. Mandarte separar los labios, ya abultados, con la manos, meterte mi mano en la boca para que la babes y luego darte unos golpes en el coño, primero suaves y cada vez un poco más fuertes. “Tócate puta” y que empieces a mover los dedos como una perra ansiosa…. y agarrarte por el cuello. Fuerte. Muy muy fuerte……. cada vez más mientras te tocas cada vez más rápido   ¡¡¡¡puta !!! y apretarte!!! PUTA PERRA  y sin soltarte empezar a comerte las tetas como loco, lamiendolas enteras, metiéndomelas en la boca, aplastándolas en mi boca, apretando los pezones con fuerza en mis labios y tirando de ellos…. mientras te tocas el coño y te agarro por el cuello como a una zorra, como a un puto objeto, una puta barata de mierda y coger ese bote que tu sabes, grande y alargado, estrecho en la punta y que se vuelve más ancho a medida que se aleja de ella, y mandarte meterlo en el coño, y tu metiéndolo y tocándote el coño y yo agarrándote por el cuello y pegándote en la cara….. fuerte….. y  teniendo la polla ya tan tan tan jodidamente dura metértela hasta el fondo de la puta garganta y apretarte contra mi cuerpo aplastándote contra él agarrándote la cabeza con fuerza y que te atraviese mi polla la boca y la gartanta………………

y todo eso grabándolo, para que sepas lo puta perra que eres, la puta barata de mierda a la que le meto mi polla hasta el fondo y a la que le pego porque eres MI PUTA MUÑECA, hago contigo lo que me da la puta gana porque estás para eso, para que yo te use y te reviente todo lo que quiera, y te pegue y te golpee…. y mientras TU TE ESTÁS TOCANDO EL PUTO COÑO cachonda perdida como una perra!!!

Y entonces te cogería por las muñecas y te levantaría, te cogería por esa cara de puta que tienes y te metería un pedazo morreo babándote entera metiéndote la lengua mientras te llevo para la cama, darte la vuelta y empujarte hacia ella, para que caigas boca abajo y ponerme encima, con mi polla dura y tiesa encima de tu culo y aplastándote… agarrándote la cara contra el colchón totalmente dominada y sumisa… y apretarte con fuerza entera y dceirte  “eres mi puta, me oyes, mi PUTA ” y empezar a tocarte el coño con velocidad; y bajarme de la cama y llevarte un poco hacia atrás, hasta que te quede el culo en el borde y ponerme en el suelo y empezar a comerte el coño desde atrás como un loco, arrimando mi cara entera a tu culo y a tu coño…. comiéndote entera y empapándome de arriba abajo la cara, viendo ese puto culazo que tienes y ese PEDAZO DE COÑO ABIERTO Y EMPAPADO… chorreando por mis dedos…. y comértelo de forma salvaje mientras te azoto en las nalgas… y te las aprieto y amaso, y pegarte y pegarte con fuerza y firmeza, poniéndotelas rojas y ardiendo, y ya no sabes qué es dolor y qué es gusto y ganas de correrse en el coño……… poniéndote tan tan cachonda y rebajada y deseando que de una puta vez te parta el coño, te lo llene, te lo abra de una forma tan salvaje y empuje todo dentro, cuánto más mejor, solo meter meter y meter, sintiendo como empujo hacia dentro… sintiendo mi polla tan dura entrar en tu coño… abriéndolo más…. notar como empuja y te lo abre y sentir como se te mete hasta dentro…. y mi mano destrozándote el clítoris de tanto frotar……..  y tu culo ardiendo de tanto golpearlo….. y estando tan tan cachonda….. que quieres más… y bajas tu mano como una loca y metes dos dedos con mi polla….. y tres…. y el coño TE VA A REVENTAR, está apunto de estallarte tan tan lleno… y aún te empapas mássssss y te mueves alante y atrás,  intentando empujar todo más dentro, que te llene más, te empuje más, y que tu coño estalle de tanto llenarse con mi polla y tus dedos y tú tirada como una perra cualquiera en la cama….. y empiezas a gemir como una loca…. y estás apunto de correrte, con esa sensación tan jodidamente increíble, el coño lleno, todo empapado, caliente, mi polla aún más dentro… te agarro el cuello por detrás y te empujo contra la cama y te aprieto con muchísima fuerza, vas a correrte!!!!! y te aprieto tanto que ya ni puedes respirar y estás jodidamente cachondaaa y me gritas que te tire de los pezones y te los agarro co las dos manos…. y los aprieto muy muy fuerte y los estiro, tus tetas agarradas y tan estiradas hacia alante, con el dolor en los pezones y el coño tan tan abierto y lleno que te duele PERO TE PONEEE y lo disfrutas y gritas y gritas y

¡DIIIIIIIOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

TE CORRESSSSSSSSSSSSSSSSS

con el coño rojo! empapado! súper abierto y lleno hasta reventar”

los pezones rojos y doloridos estirados en mis manos….

pasan 5 minutos hasta que te repones…..

yo estoy de pie detrás tuya mirándote ahí tirada en la cama…. con ese pedazo de coño usado….

ves mi polla tiesa levantada….

los huevos debajo….

te vienes y te pones de rodillas, debajo de mi polla…. cierras los ojos… te metes mis huevos en la boca….

y disfrutas.

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Así inicia mi vida sexual

Entonces se puso encima de mi y me separó más mis piernas con las suyas y puso su verga en la entrada de mi culo, entonces lo hizo, metió la cabeza solamente ¡y que dolor Me dolió 100 veces más que con su dedo, fue tan fuerte que solté el grito más grande de mi vida y él la sacó inmediatamente.

Hola a todos los lectores de esta página. Ante todo déjenme presentarme: soy un chico de Caracas-Venezuela, actualmente tengo 20 años, mido 1.70 aproximadamente, no soy flaco pero tampoco gordo, digamos que robusto. Mi nombre es Angel.

Aunque tengo 20 años los hechos son de años pasados y los iré contando cronológicamente hasta llegar al presente, porque con 20 años puedo decirles que he sido un poco promiscuo (claro tampoco he sido la puta del pueblo) y he sido muy discreto con eso.

Desde que tengo uso de razón siempre tuve más curiosidad por el cuerpo masculino que por el femenino y aunque mi papa me inculco que me debían gustar las mujeres a mi me gustaban más los hombres, recuerdo que cuando estaba en 2do grado de primaria me iba con un compañero a “cogernos” detrás del colegio pero claro éramos unos niños, no pasaba de vernos nuestras partes y tocarnos con ellas pero bueno éramos tan inocentes que durante una época creí que estaba “embarazado” Jejeje, imagínense lo inocente que era, pero bueno… luego crecí y las cosas se hicieron mucho más reales y ya no era tan inocente Jejeje.

A los 18 años conocí al hombre que se llevó mi virginidad, a él lo llamaré Manuel. El vivía en el mismo barrio en donde yo vivía con mi familia y de verdad que nunca me imaginé que con él pasaría la experiencia más caliente, excitante y maravillosa de mi vida. Yo quería hacerlo con él pero solo era un deseo de esos que le dan a los adolescentes. Bueno en fin… cierto día le pidió permiso a mi abuela para que yo lo ayudara a limpiar en su casa, ella le dijo que si, a mi no me gustó mucho la idea, yo estaba cómodamente haciendo, nada, Jejeje, claro yo no sabía sus intenciones en realidad.

Llegamos a su casa, que no estaba muy lejos de la mía, y empezamos a limpiarla, teníamos como una hora de mover muebles y limpiar adornos y lo único que yo deseaba era largarme de ahí a ver tv en mi casa, me dice que tomemos un momento de descanso y prende la tv, se sienta en un mueble o más bien se acuesta en un mueble y no me dejó espacio a mi (después me di cuenta que fue a propósito) yo me siento encima de él pero a la altura de su pene y me muevo como para acomodarme restregándole mi culo muy a propósito y de repente me agarra de la nuca y me da un beso, pero era un beso con lengua y era muy delicioso, el muy condenado como que quería que yo me tragara su lengua, y yo no me resistí, incluso puse mi mano en su nuca para unirnos más si eso era posible, pero es que el hijo de puta besaba de maravilla.

Cuando dejó de besarme me llevó a su cuarto agarrado de la mano, nos sentamos en la cama y siguió besándome, ¡como besaba! Debía tener mucha práctica. Luego se quitó la camisa y vi un cuerpo hermoso, tenía unos pectorales muy lindos y marcados, cuando se terminó de quitar la ropa vi un cuerpo muy lindo, tenía las piernas muy trabajadas y una verga que me pareció la más grande y linda del mundo, déjenme aclarar que era la primera vez que veía una verga erecta (aparte de la mía) y él era 4 años mayor que yo, era un poco más gruesa que la mía y cerrada por el prepucio y se veía la punta de la cabeza.

Cuando la agarré estaba dura y muy caliente entonces le dije: ¿puedo mamarla? Y él dijo: -Has lo que quieras, es para ti. Y empecé a metérmela despacio en la boca y el sabor que tenia era muy rico, la saboreé un rato y de repente me agarra la cabeza, intenta meterla más y por supuesto yo me ahogué y le dije: -Despacio, esta es la primera vez que hago esto, él respondió: -Tranquilo, yo te enseño, y sin previo aviso la sacó de mi boca y cuando me di cuenta yo ya estaba desnudo boca arriba en la cama y él mamándomela, eso fue algo que no esperaba y lo que me dio fue risa, no por la forma en que lo hacía sino porque siempre he tenido mucha sensibilidad en la cabeza del pene, pero él lo hacia de maravilla.

Después de unos 10 minutos me dice: -Te toca, has lo que te acabo de decir y verás que lo harás bien. Eso era un problema porque no recuerdo que me dijera nada, su mamada fue tan buena que mi mente estaba en otro lugar, no se en donde exactamente, pero no estuvo en ese cuarto en el momento de la mamada así que le dije que me lo repitiera mientras yo se la hacía y entonces me dijo: -Ok, escucha: vas a empezar lento, pero firme cuando sientas que te llega al fondo de la garganta, la vas a relajar, para que pueda llegar aún más al fondo… Es normal que alguien nuevo tenga un reflejo, sentir que vas a volver el estómago o incluso que te ahoga pero cuando eso te suceda relájate y controla tu respiración; así no sufrirás por la falta de aire, yo lo sujeto y lo mantengo erguido para ahorrarte un poco el trabajo.

Así que él agarró su miembro por la base, y yo puse mis manos en su estómago después, lento, muy lentamente, comencé a tragarme su rica verga pasando mi lengua y ensalivándola toda para que entrara más fácil, luego, sentí que la punta tocaba con mi campanilla, pero haciendo lo que me dijo de relajarme, inhalé lenta y profundamente y relajé mi garganta e intenté tragándomela pero yo no era muy experto así que no pude hacerla entrar más y entonces me dijo: -Tranquilo así está bien, tu boca está muy caliente sabías? Y se echó a reír yo hubiera hecho lo mismo si no hubiera tenido una verga incrustada en mi boca así que me conformé con sonreír mientras él  empezaba a moverse en un vaivén en mi boca que me gustaba mucho y me parece que a él también le gustaba porque empezó a hacerlo rápido, sabía en donde detenerse para no meterla más y hacerme daño y entonces dijo:

-Bueno Angel es hora y la sacó lentamente de mi boca. Yo ya sabía lo que venía, pero eso no quitaba el hecho de que estaba emocionado y asustado al mismo tiempo entonces le pregunté: -¿Me va a doler? Y él dijo: -Lo voy hacer con todo el cuidado del mundo, tranquilo, y si les soy sincero eso no me calmó, yo veía su verga muy grande para mi culito pero confiaba en él, así que lo dejé hacer.

Me puso boca abajo con las piernas abiertas y mi culito expuesto y luego sentí un dedo masajeando entre mis nalgas, y experimenté una extraña sensación, algo que nunca había sentido, pero él no se detuvo ahí, de repente sentí que movía su mano para separar las nalgas y sentí su lengua, di un respingo y me dio un estremecimiento en todo el cuerpo. Después se separó e intentó meter un dedo y eso si me dolió.

Le dije: -¡Alto! Y gracias que me hizo caso y me dijo: -Disculpa. no era mi intención lastimarte,  respondí: -Tranquilo eso lo se, pero creo que no podrás penetrarme porque si un dedo hace eso me imagino que tu verga me va a doler mucho más, sin embargo dejaré que intentes otra vez porque yo quiero que me penetres, pero hazlo directamente con tu verga y muy calmado.

Entonces se puso encima de mi y me separó más mis piernas con las suyas y puso su verga en la entrada de mi culo, entonces lo hizo, metió la cabeza solamente ¡y que dolor Me dolió 100 veces más que con su dedo, fue tan fuerte que solté el grito más grande de mi vida y él la sacó inmediatamente y me empezó a sobar el culo y yo le dije: -Ves que tenía razón, y me eché a reír para calmarlo, irónicamente él estaba más asustado que yo, entonces se calmó y me preguntó: -¿Puedo acabar en tu culo? Le respondí: -Si hazlo.

Me volteé de nuevo dejándole mi culo a su disposición, aunque todavía me dolía bastante así que le dije: -Solo acaba, no lo intentes otra vez, y él me dijo: -Tranquilo yo te respeto. Mientras se hacía una paja lo vi todo y déjenme decirles que se veía sensual mientras lo hacía, vi cuando acabó desparramando su semen en mi culo y estaba caliente ese semen, después que terminamos de vestirnos sentía mi culo resbaloso y se sentía extraño pero rico Jejeje, después me dijo:

-Supongo que esto quedará entre nosotros ¿no? Y yo le respondí: -Por supuesto. Así no termina esta historia ojo, lo que pasa es que como dice el título, este es el inicio de mi vida sexual, pronto les contaré como perdí mi virginidad con Manuel así que estén pendientes.

Autor: Angel

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De nuevo a las andadas

El esfínter presionaba el nacimiento de mi verga y me ayudaba a mantener la erección. Le di tiempo  de adaptación y comencé a bombear despacio; le pedí que tratara de moverse, lo hizo entre quejidos. La ayudé con mis dedos en su clítoris; el placer que sentía ella en su concha la hizo moverse como si la estuvieran cogiendo por allí; y la verga en ese culo de antología estaba a sus anchas.

Mientras cursaba mi carrera fui muchas veces ayudante de cátedra, histología, fisiología, semiología, clínica médica, ginecología y otras materias que me interesaban. A poco de graduarme, mientras hacía mi residencia en ginecología en el Hospital de Clínicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires, me designaron monitor de mi promoción. Luego fui adjunto de la cátedra de Ginecología en Buenos Aires.
Actualmente soy profesor titular de Ginecología en la Universidad Nacional de Cuyo.

Todos estos cargos o son ad honorem, o tienen remuneraciones muy bajas; lo que evidencia que me apasiona la docencia. Y esa pasión docente se traslada a todos los órdenes en mi vida. Así es que hoy sigo enseñando, tanto en la facultad como en privado. En la facultad enseño los temas de mi especialidad; en mi vida privada también, pero con otros fines. Son innumerables las mujeres que aprendieron a coger bien bajo mi dirección. Y más aún las que aprendieron a mamar muy bien una verga. He desvirgado varias conchas y más culos.

Claro que todo eso lo he enseñado con el único interés de que las mujeres que cogen conmigo lo hagan a mi entero gusto. No es que sea más experto que nadie, pero me he topado con muchas mujeres que ignoraban asuntos elementales. Por ejemplo Marta, mi pareja más o menos estable, a pesar de haber estado casada por años, mamaba muy mal y era virgen del culo. Su hijita Marilú era virgen e inexperta en todo. Muchas de las amigas de Marilú (Lu) estaban en las mismas o parecidas situaciones. La hermana de Marta era una mal cogida.

Hoy todas ellas y algunas más que no menciono para no fatigar al lector son expertas cogedoras y mamadoras. Si quieren más detalles pueden leer mis relatos anteriores en esta web. Pero mi intención no es jactarme de mis cualidades docentes, sino contarles algo que me sucedió hace poco.

Sigo alternando mi vida entre Mendoza y Buenos Aires, aunque estoy más tiempo en Mendoza por cuestiones laborales. A Buenos Aires voy casi siempre por asuntos personales, generalmente estoy en la casa de Marta porque esa situación me deja libre la mayor parte de los días hábiles. Y sin moverme de allí tengo a Lu, a Estela, la novia de Carlitos el hijo de Marta; a las otras hijas de Marta que vienen cuando saben que el terreno está despejado; a pocas cuadras vive Lucrecia, la hermana de Marta. El caso en cuestión es que hace unos días estaba en la cama con Lu, a la siesta, y me descerrajó un pedido.

-Tengo una prima que no has conocido, es hija de una hermana de mi padre, tiene veinte años y es virgen. No es fea, tampoco es muy linda; ha tenido solamente dos novios y no se ha animado a hacerlo con ninguno, es muy tímida. Le he contado como vos me desvirgaste y lo mucho que me hacés gozar cada vez que cogemos, en fin le he contado todo lo que hacemos. También los favores que les hiciste a mis amigas Sammy, Marina y Cris. La cuestión es que ahora Ethel, mi prima, quiere conocerte para saber si se decide a que la hagas mujer de una buena vez. Me dijo que quiere hacerlo sola, sin mi presencia. Sergio, te pido ese favor, complaceme.

Comprenderán que no podía negarme a ese pedido aún sin saber como era la tal Ethel, pero sé que ninguna mujer a los veinte años carece totalmente de atractivos para un hombre mayor como yo. De modo que arreglamos para que la conociera al día siguiente. Siempre previsor, aunque ignoraba como se desarrollarían las cosas, hablé con mi amigo y colega que me presta el departamento en estos casos, y del que tenía una llave. A las dos de la tarde nos encontramos con Ethel en un bar cercano al departamento, Lu me la presentó y se fue.

La chica no era una belleza, pero tampoco era desagradable. Llenita sin ser gorda, alta como de 1,70, rostro simpático, pelo al hombro rubio, blanca de piel. Llevaba un vestido por debajo de la rodilla, lo que se veía de piernas era bueno, pantorrillas bien formadas. Imposible apreciar el busto y la grupa, ya que la ropa era más bien suelta y nada provocativa.Por cierto que era bien tímida, el gasto de la conversación lo estaba llevando yo. Hasta que la llevé al grano de la cuestión, se puso colorada como un tomate maduro, tartamudeaba y no atinaba con las palabras, pero asintió con la cabeza cuando la invité a irnos al departamento.

Sin hablar caminamos las dos cuadras, subimos en el ascensor y entramos. La decoración con pinturas eróticas le hizo volver el poco de rubor que había perdido en el trayecto. La invité a sentarse y serví dos whiskys bien cargados; le dije que se tranquilizara, que no dijera nada si es que no quería hablar. Que me dejara hacer en silencio, y que de allí no se iría virgen como entró.

Con manos temblorosas encendió un cigarrillo, y con la segunda bocanada que aspiró disminuyó el temblor que traía desde el bar. La dejé sola en el living para verificar que en el dormitorio todo estuviera en orden. La cama enorme estaba allí con sus sábanas impecables, y un aroma suave a lavanda se expandía por el ambiente. En el baño me desnudé y vestí una amplia bata que había dejado en el placard meses antes.

Volví a buscarla, y tomándola de la mano la conduje hasta la habitación; temblaba nuevamente. La abracé suavemente y rocé sus labios con los míos, no respondió al intento de beso. Viendo que también allí tendría que hacerme cargo de todo la alcé en brazos y la deposité en la cama vestida. Le quité los zapatos y subí mis manos por sus muslos, eran suaves, rotundos, firmes y muy cálidos. Me tendí a su lado para reconocer algo más de su cuerpo por sobre la ropa. Las tetas eran medianas y duras; el culo igualmente duro y amplio. Al fin no iba a ser desagradable mi tarea.

Con infinita paciencia inicié la fatigosa batalla contra botones, lazos y broches. Todos sabrán la dificultad que implica quitar un vestido entero sin la menor colaboración; debía menearme, sentarme, pararme; pero lo conseguí y quedó en bombachita y soutien. Debo reconocer que al menos había elegido una ropa interior sugerente en tonos pastel.

Sin dejar de acariciar esas formas tan apetecibles y suaves le desprendí el sujetador y se lo quité; sus pezones estaban erectos y duros como aceitunas verdes. Esta vez aceptó el beso y respondió con su lengua ávida. La apreté contra mí, y entreabriendo mi bata le hice sentir la dureza de mi verga parada contra el vientre. Me negué a su pedido de apagar la luz, me agrada ver con quién cojo, y que ella me vea a mí. Fui bajando su trusa hasta sacarla por los pies. Me gustó lo que vi, un culo muy bien formado, paradito y duro; la concha semi depilada y de labios mayores carnosos.

Hasta esa conchita bajé y abriéndole las piernas ubiqué mi cabeza entre ellas para darle una buena chupada de concha que la desinhibiera un tanto. Separé con mi lengua sus labios mayores y recorrí toda la caliente entrada. Di con el clítoris y lo lamí, chupé, rocé con una dedicación admirable; Ethel respondió a los estímulos y comenzó a gemir, ya no temblaba, más bien agitaba todo su cuerpo procurando estrechar el contacto con la lengua que la excitaba y a ratos la penetraba. La concha era una verdadera sopa de tantos jugos que segregaba. Su orgasmo fue movido y estridente.

La dejé recuperarse mientras enjuagaba mi boca con whisky, tampoco yo hablaba ahora. Me quité la bata por entero y le ofrecí a la vista mi poronga erecta. Llevé una de sus manos hacia allí y se la hice apretar, es decir al principio lo hice yo, luego ella se encargó de apretar mi verga y recorrerla entera.

Volví a besarla y acariciarle toda, le susurraba cosa ininteligibles para preparar el momento en que iba a penetrarla; aunque estaba bien lubricada naturalmente por la calentura que llevaba le unté generosamente la concha con gel y probé con un dedo, luego con dos y con tres. No iba a ser tan sencillo, su vagina era muy estrecha, pero tengo madera de héroe y no hay empresa que me desaliente. Ella tendida con las piernas abiertas y yo entre ellas verga en mano me dispuse a iniciar la clásica posición del misionero.

Apoyé mi glande en la entrada de su concha, me sostuve con un brazo mientras con la mano libre guiaba mi poronga hacia su glorioso destino. Empujé un tanto, con poco resultado por cierto, el canal era pequeño para la nave que quería cruzarlo; me dijo que le dolía un poco, pero que no parara. Volví a empujar y la punta de mi verga empezó a abrirse camino trabajosamente; la cabeza era más gruesa que el resto, de modo que por donde esta pasaba quedaba el camino expedito para el tronco. Ya no hacía falta guiarla con la mano que estaba dedicada al clítoris por entero para darle placer y ayudarla a relajarse.

Las paredes de la concha de Ethel se ceñían sobre mi poronga, apretaban deliciosamente; la verga iba sólo hacia adentro, ya había entrado poco más de la mitad. De un solo envión destrocé su virgo, dio un grito de dolor, y aproveché el momento para metérsela toda, y acostado prácticamente sobre ella continué hablando pavadas inconexas, le sobaba los pezones y el clítoris alternativamente mientras se iba acostumbrando a la carne extraña que tenía en su interior.

Y el trabajo dio resultado, Ethel se empezó a mover, primero lentamente, luego más rápido. Yo también empecé a mover mi verga dentro de su vagina con suaves vaivenes de mis caderas. Poco a poco fuimos tomando la cadencia de una buena cogida, eso es tan natural como estornudar, ella ya gemía y jadeaba, puse mis dos manos bajo su culo, esto además de regalarme el fantástico tacto de esas cachas redondas y duras me permitía subirla un tanto y hacerle entrar un poco más mi poronga en la concha.

Habló por fin, para decirme que no parara, que le encantaba como la estaba cogiendo, que la rompiera toda. Entre gemidos y jadeos convulsivos me pedía más, más verga. Le metí el dedo medio de mi mano derecha en el culo, entró con dificultad pero no me dijo nada.

Creo que de golpe tuvo mil orgasmos juntos. Aunque el dueño del departamento me había asegurado que no se escuchaba nada de afuera, temí que llegaran los bomberos por los gritos de Ethel. Me mordió el cuello hasta sacarme sangre, no lo pensé en el momento, pero me costó un esfuerzo de imaginación explicarle a Marta ese hematoma con dientes marcados.

Mi acabada fue de campeonato, volqué toda mi leche en esa concha recién estrenada, mis espasmos me ayudaban a penetrarla cada vez mejor; no recordaba muchas veces de haber eyaculado de esa manera; fue la apoteosis del polvo.

En el relax post coito me volvió la razón y le di a tomar una de las pastillas del día después, con agua, mientras yo bebía otro whisky.

Tardamos en reponernos, y me pidió seguir con la lección. Le enseñé a chupar una verga y se reveló como una discípula aventajada; no eyaculé en su boca porque me reservaba para la lección final. Nos dimos una hermosa ducha, juntos, la aproveché para acariciarla otra vez mientras la jabonaba. Mi poronga estaba nuevamente lista, parada, dura y caliente.

Preparé una enema de un litro y medio, agua tibia con sal, la tendí en el piso del baño y penetré su culo con la cánula del irrigador. Con toda el agua adentro la hice mover un poco para acentuar el resultado, y la dejé sola para que evacuara y se lavara el culo.

Volvimos a la cama, entre arrumacos, más propios de novios que de quienes estaban cumpliendo una misión, me confió que había gozado demasiado, que si hubiera sabido que coger era tan bueno lo hubiera hecho mucho antes.

Luego inicié la culminación de mi obra, en medio de besos y caricias que nos daban mucho placer a ambos tomé el tubo de gel y le unté los alrededores del ano, hice lo mismo con los dedos de mi mano derecha para empezar introduciendo el índice en su recto, entró sin demasiada dificultad, lo hice jugar un rato dentro del estrecho orificio, lo saqué y probé de volver a meterlo pero esta vez junto con el mayor, me costó bastante más, pero Ethel colaboraba ansiosa. Mientras tanto le hablaba con calma, pidiéndole que se relajara, que no temiera, que iba a ser muy delicado con su bello culito. Siempre dándole tiempo para que asimilara lo que le iba entrando logré tener ambos dedos en su culo y los moví en círculos; luego los fui abriendo para poder dilatar un poco más su anillo muscular.

Cuando consideré que su esfínter no dilataría más por esos medios la acomodé boca abajo, con una almohada bajo sus caderas y las piernas ligeramente separadas. La experiencia me había enseñado que esa era la forma menos traumática de desvirgar un culo; la posición boca arriba con las piernas tocando el pecho es más placentera pero tensa demasiado los músculos y hace más dolorosa la penetración anal. Le pedí que se separara las nalgas con sus manos, un anillito marrón claro, arrugado se ofreció a mi vista. Allí ubiqué la punta de mi estaca dura, la guié con mi mano y presioné con fuerza, al entrar mi glande dio un bramido desgarrador, era notorio que le dolía, no esperaba yo otra cosa.

Sé que no hay placer sin dolor, por eso seguí presionando a pesar de sus quejas. No hay mujer que goce la primera vez que la penetran por el orto, en las sucesivas es otro cantar. La abundancia de gel ayudaba un tanto y seguí introduciendo mi verga en ese preciado recto. Fue un trabajo lento, un centímetro y parar para dejar que el canal se vaya adaptando. Después de muchos “un centímetro” ya se la tenía toda adentro; se seguía quejando del dolor, le dije que aguantara, que era sólo la primera vez. Pero de verdad ese culo era tan estrecho como estrecha había sido su concha, aunque algo bastante más.

Me dolía la verga por lo apretada que se hallaba; los dos sentíamos una mezcla de dolor y placer; ella porque se sentía penetrada que era lo que quería; yo porque me estaba comiendo un culito precioso; esto hacía que el dolor de ambos fuera soportable. El esfínter que presionaba el nacimiento de mi verga me ayudaba a mantener la erección. Le di el tiempo suficiente de adaptación y comencé a bombear despacio; le pedí que tratara de moverse, lo hizo entre quejidos. La ayudé con mis dedos en su clítoris; el placer que sentía ella en su concha la hizo moverse como si la estuvieran cogiendo por allí; y la verga en ese culo de antología estaba a sus anchas.

Poco tiempo pude aguantar el torrente de leche que empujaba desde mis profundidades, me derramé entre los gritos desaforados de ambos; nunca supe si ella tuvo también un orgasmo, estaba yo demasiado atento a otras cosas.

En el relax subsiguiente me dijo que me agradecía lo que había hecho por ella, le retribuí su agradecimiento, para mí había sido una fuente de enorme placer.

Convinimos dejar pasar unos días y repetir la experiencia, Ethel quería aprender algo más y fijar los conocimientos de esta tarde.

Afortunadamente siempre tengo un buen stock de Viagra, pues esa noche Marta quiso que cumpliera con ella. Pero en los días de semana Marta se conforma con un solo polvo, aunque muy largo; y en mi estado, pese a que me costó un triunfo la erección, tardé bastante en acabar, lo suficiente para que Marta tuviera tres orgasmos.

Autor: Sergio

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Mi primera vez con una chica

Los dolores de ambos pasaron a ser de placer y ella solo gemía y gemía, no se cuantas veces terminó ella porque se sentía cuando su vagina se contraía fuertemente en mi pene, quería terminar se lo hice saber, porque eso si queríamos evitar un embarazo, ella se volteó y la volví a penetrar por atrás, ella hasta se ponía erizada del placer que estaba sintiendo y logré terminar en su interior.

Esta es mi primera vez escribiendo un relato así que pido disculpas por los errores que tenga en la redacción. Trataré de contarlo al pie de lo sucedido que eso lo recordaré siempre.

De hecho comenzaré escribiendo acerca de mi primera vez con una chica.

Soy de Nicaragua me llamo Marlon, moreno, tamaño promedio, dice mi chica que tengo un pene grande, pero no se, eso dice ella, 19 cm de largo 5 cm de ancho para ser exactos. Cuerpo atlético no me considero nada guapo a veces hasta digo que soy feo.

La chica es delgada, se llama Vane, tamaño promedio, un trasero que me vuelve loco y unos senos lo suficiente para amamantar a alguien.

De hecho esto comenzó hace 5 años cuando yo tenía 21 y ella 18 y todavía era bien tímido y nunca le había hablado a una chica de eso, es decir ambos éramos vírgenes. Todo da inicio cuando yo trabajaba en un centro de computación y ella era mi alumna, después ella se quedó realizando prácticas y dio lugar a lo siguiente:

Después de un tiempo de conocernos terminamos siendo novios y pues normal, todo sucedía de besos y abrazos nada más aunque a veces cuando estábamos solos, yo aprovechaba para echarle mano en otras partes del cuerpo pero siempre nos deteníamos por miedo que ella me decía que no por lo de su virginidad y cosas así.

Un día tenía que trabajar en domingo y le pedí que me ayudara así que quedamos en una hora de la tarde acordada la hora, yo llegué por cierto hora y media tarde, ella estaba un poco enojada pero aun  así como era trabajo entramos, pero una vez adentro el trabajo no se hizo y nos empezamos a besar y las cosas se iban calentando poco a poco, hasta que ella quedó en ropa interior y luego sin nada ya que poco a poco recorría su cuerpo con mi boca y le iba quitando cosas hasta que quedó completamente desnuda.

Lo primero que hice fue chuparle su coño que sabía divino y se lo chupé hasta más no poder, después me di cuenta que en ese lapso terminó muchas veces, y después de eso yo quería penetrarla, mi pene estaba que explotaba, así que la puse en la entrada de su vagina e iba a penetrarla cuando ella me detuvo por lo de su virginidad, pero que probaríamos sexo anal.

No me pareció mal la idea ya que yo a esa hora solo quería metérsela, no importaba donde, así que nos fuimos a una mesa donde se daba clases y la puse en posición de perrito, dándome una visión de toda su vagina virgen y ese ano que estaba por desvirgar y así lo intenté, cuando ella se puso de a perrito empecé la penetración sin lubricar y sin nada ya que no sabíamos prácticamente nada de esas cosas.

Empecé poco a poco pero costaba, estaba todo muy estrecho pero al fin logré la penetración costosa y dolorosamente para ambos y así seguí y seguí sin lograr terminar la penetración completamente porque el dolor era demasiado fuerte para ella, ahí fue cuando observé que en el suelo tenía gotas de sangre, nos asustamos y revisamos qué era y era yo el que estaba sangrando del pene, me lo había desgarrado, pero ni modo, tenía ganas y ella también así que ella me dijo que decidió a perder su virginidad, pero me dijo que ella iría arriba y yo abajo así que nos acomodamos en un escritorio y me recosté.

De hecho me dolía el pene un poco, ella se subió al escritorio y empezó a bajar, cuando sintió que le dolía paró un poco, costaba meterla en su conchita virgen, yo me retorcía porque ya la quería meter pero en una de esas se descuidó y se la metió de un solo empujón rompiendo su preciado himen que hasta escuché algo que se rompía.

Cuando hizo eso ella pegó un brinco del escritorio por el dolor causado por la penetración pero traté de calmarla, ella con lágrimas hasta decía cosas incoherentes pero después la calmé y ahora le dije que yo la penetraría, así que ella se acostó sobre el escritorio y empecé la penetración, seguí bombeando con fuerza y cada vez más rápido.

Los dolores de ambos pasaron a ser de placer y ella solo gemía y gemía, no se cuantas veces terminó ella porque se sentía cuando su vagina se contraía fuertemente en mi pene, ya cuando no aguantaba y quería terminar se lo hice saber, porque eso si queríamos evitar un embarazo así que ella se volteó y la volví a penetrar por atrás, ella hasta se ponía erizada completamente del placer que estaba sintiendo y logré terminar en su interior.

Después de un tiempo me asusté, porque dicen que alguien de primera vez no dilata, para peor ese día dilatamos como una hora bombeando hasta que terminamos los dos sudados y exhaustos de la gran cogida que habíamos pegado, y eso marcó el inicio de lo que sería una vida de sexo en todas las posiciones imaginadas y hasta un trío intentamos que contaré en otra ocasión, como contaré todas las aventuras que hemos tenido y las formas que lo hemos hecho ya que hemos hecho el Kama Sutra sin conocerlo porque cuando lo conocimos ya la mayoría de las posiciones ya las habíamos realizado.
Ella dice que no me cambia porque siempre la dejo terminar una y otra vez hasta que está satisfecha, busco como terminar yo, además que ella dice que por el tamaño de su doloroso amigo no lo cambia, hasta nombre le puso, ahora mi pene se llama Jogi y la verdad yo a ella no la cambio tampoco.

Acá en Nicaragua es difícil encontrar una mujer que se da a todo, ahora estamos pensando en hacer otro trío primero dos hombres y ella y después dos mujeres y yo pero veremos, ya que acá en Nicaragua es difícil conseguir gente que haga estas cosas por la bendita sociedad…

Veremos cuando se nos cumple aunque creo que será con una prima que queremos convencer.

Si les gustó, aguardo sus comentarios, y si hay alguien de Nicaragua que quiera algo que me escriba también para así ver que hacemos y hasta donde llegamos.

Autor: Marlon

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Una cena de antiguos compañeros

Sujetó mi cabeza con sus manos mientras me decía cómemela. Le masturbaba y besaba a la vez. Sus testículos hinchados entraban y salían de mi boca. Su pene se restregaba por mi cara. Chupé y chupé con todas mis fuerzas. Cada gemido de placer era recibido como una orden para que siguiera, para que me superara. Quería verle estallar, quería beber su semen, quería sentirme como una puta.

Hacía al menos quince años que no nos veíamos. No tenía ni idea de quien acudiría a aquella estúpida cena de antiguos alumnos del colegio de los hermanos maristas de Valladolid. No suelo acudir a ese tipo de actos, me aburren soberanamente, pero la insistencia de Lucía, eran tus amigos… esos reencuentros son bonitos, me hizo claudicar.

Desde que nos mudamos a Madrid apenas habíamos tenido contacto con ninguno de mis antiguos compañeros, algunos de los cuales me resultaron casi irreconocibles. Teníamos 35 años, pero la mayoría de ellos estaban muy avejentados y parecían haber superado sobradamente la cuarentena. Nos sentíamos los más jóvenes de la fiesta. Lucía estaba resplandeciente y parecía imposible que tuviera la misma edad que las mujeres de mis compañeros. Sus miradas se clavaban en ella y eso hacía que me sintiera halagado y celoso al mismo tiempo.

Félix, uno de los pocos que acudió solo se sentó frente a mí. Con todo aquel ruido apenas podíamos hablar pero me llamó la atención que apenas dirigiera su mirada a mi mujer. Nada más terminar el segundo plato mi vejiga me pidió ir al baño. Segundos después entró Félix.

– Estas fiestas son aburridísimas. – Tienes razón.

No le di mayor importancia pero ya entonces me pareció notar que Félix no dejaba de mirarme indiscretamente mientras yo me aliviaba. Aunque aquello no tenía mucha pinta de mejorar el grupo decidió proseguir la fiesta en una conocida discoteca. A Lucía le encanta bailar así que no conseguí que nos escaqueáramos. Uno tras otro, mis antiguos compañeros se la disputaban para bailar. El volumen de la música apenas me dejaba escuchar lo que Félix no paraba de contarme. Quieres que nos hagamos una raya me gritó al oído. Asentí a pesar de no estar muy seguro de lo que me había propuesto y me hizo un gesto para que le siguiera hasta el baño.

Aquello era otra cosa, estaba mucho más tranquilo. Sacó un trozo de papel de su cartera y dispuso dos rayas sobre su tarjeta de crédito. Nos las metimos y noté que mis pulmones se ensanchaban. Recogió los restos de polvo con su dedo y me hizo un gesto para que abriera la boca. Metió su dedo en mi boca y refrotó mis encías. Me tomó por la nuca y me besó con violencia. Todo sucedía muy rápido y yo no entendía nada. ¿Qué haces? le dije. Jamás había besado a un hombre, jamás había fantaseado con un hombre. Me sentí ofendido. No dijo nada y me besó de nuevo, desafiante. Intenté zafarme de él y noté como su mano se aferraba a mi entrepierna.

– ¿Qué estás haciendo? Pregunté airado mientras intentaba alejarme. – Cállate.

A pesar de mis reticencias me empujó hasta uno de los váteres. Sin dejar de acariciarme se inclinó poniendo su rostro frente a mi bragueta. Comenzó a besarme, a través de los pantalones. Yo balbuceaba sin demasiada convicción que me dejara en paz. Desabrochó mis pantalones y frotó su rostro contra mis calzoncillos. Inexplicablemente yo me dejé hacer. Dejó mi miembro flácido al descubierto y comenzó a lamerlo. Besaba mis testículos sin dejar de acariciarme hacerme crecer.

Estaba confuso pero fue en ese momento cuando tuve la certeza de que no quería parar. Le sujeté la cabeza y comencé a moverme dentro de su boca. Se detuvo. Extrajo otra papelina de su bolsillo, manchó de blanco la punta de su lengua y comenzó a lamerme nuevamente. Sentí mi polla deseando reventar, ardiendo. Mis embestidas se hicieron más violentas, incontenibles. Intentó penetrarme con un dedo ¡qué haces! pensé. No dije nada. Seguí moviéndome cada vez más alocadamente hasta que exploté en su boca.

Tenía la boca y la barbilla llena de semen, me había exprimido completamente pero yo no podía parar a pesar de que el placer comenzaba a convertirse en dolor. Retiró su boca lentamente dejando caer mi miembro flácido. Se levantó y me besó. Nunca antes había probado el sabor de mi propio semen. Ahora te toca a ti, susurró. ¿Qué dices?, respondí. Llevó mi mano hasta su entrepierna y noté un enorme bulto duro. No pensarás que esto se va a quedar así ¿verdad? Pero, ¿qué dices? dije indignado. Yo me largo. Pero no parecía entender mis palabras, no dejaba de sonreír.

Desabrochó sus pantalones y cayeron al suelo. Sus calzoncillos estaban a punto de saltar por los aires. Aquella visión me perturbó. Me abalancé sobre ellos y comencé a besarle. Mi lengua luchaba por atravesar aquel pedazo de tela. Aquello no tenía nada que ver con lo que me había parecido intuir en los servicios del restaurante. Su miembro doblaba en tamaño al mío. Estaba erguido, mirándome a los ojos, apuntándome como un cohete. Estaba depilado.

Sujetó mi cabeza con sus manos mientras me decía cómemela. Me volví loco. Le masturbaba y besaba a la vez. Sus testículos hinchados entraban y salían de mi boca. Su pene se restregaba por mi cara. Chupé y chupé con todas mis fuerzas. Cada gemido de placer era recibido como una orden para que siguiera, para que me superara. Quería verle estallar, quería beber su semen, quería sentirme como una puta.

Me ordenó que me levantara, que me diera la vuelta. No entendía pero obedecía. Noté su polla a la entrada de mi culo. Era imposible que aquella estaca me penetrara. Tenía un grosor descomunal. No dijo nada, noté cómo comenzaba a empujar. Yo ardía.

Fue un dolor indescriptible pero yo le pedía más. Grité. Mi aullido debió escucharse en toda la discoteca. Me tapó la boca con su mano. Yo chupaba sus dedos. Aquello parecía retumbar. Félix follaba como un animal, los dos nos sentíamos dominados por aquella polla incandescente. Le sentía jadear tras mi nuca.

Se quedó en silencio. Supe que se iba a correr. Me zafé de él y me lancé como un poseso sobre su miembro enrojecido. Estalló en mi cara, inundó mi boca. Me relamía. Había sangre entre mis piernas.

Nos vestimos. No sabía cuánto el tiempo que había pasado. Lucía bailaba con Miguel y Félix no decía nada.

Han pasado seis meses. No he vuelto a ver a Félix. Lucía y yo hacemos el amor todas las noches pero no puedo sacarme de la cabeza aquella noche.

Félix escríbeme donde quiera que estés.

Me gustaría recibir vuestra opinión.

Autor: Martín

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Mi hijo lleva dos años violándome

Noto aquel enorme pene buscar mi coño, con las manos abrí todo lo que pude mi coño y aquello empezó a entrar hasta el fondo, al principio sentía algo de dolor pero con el mete y saca empecé a sentir un tremendo placer, llevaba años sin tener un orgasmo, mi hijo me seguía follando, tuve dos orgasmos seguidos, estaba sudada completamente, cuando eyaculó creí perder el conocimiento.

Este caso lo relato según mi cuñada me lo cuenta, ella tiene ganas de que alguien lo sepa, y si hay alguna madre con casos similares.

Esto es real como la misma vida, yo me llamo Pilar pero todos me llaman Pili, a los 19 años me casé con un chico dos años mayor que yo llamado Daniel, en aquella época Daniel trabajaba en una empresa bastante importante en la provincia, a mis 20 años tuvimos un precioso hijo que le pusimos de nombre Daniel, aunque siempre lo llamamos Dani.

Dani fue creciendo y siempre fue muy cariñoso conmigo, siempre me estaba abrazando y dándome besos, según se hacia mayor cuando me abrazaba me manejaba como si yo fuere una pluma ya que Dani media 1,80 y era muy fuerte y yo no le llegaba a los hombros, me cogía en el cuello como si fuera una muñeca, empecé a notar algunas veces que tenía unas grandes erecciones, pero yo no le daba la mayor importancia, al contrario me resultaba gracioso, en un par de ocasiones le había visto en el servicio, y quedé asombrada del enorme pene que tenía, en una ocasión que él creía que yo no estaba en casa, se estaba masturbando en el servicio con la puerta un poco abierta, y pude ver aquel pene erecto, mediría unos 24 centímetros, y calculo que unos 12 centímetros de circunferencia, como digo algo enorme, lo comenté con mi marido, y él decía que alguna lo disfrutaría de lo lindo.

Cuando cumplió 18 años dijo que no estudiaba más, así que su padre habló con sus jefes y lo contrataron para una sucursal de la empresa en otra provincia. A los dos años, yo contaba 40 preciosos años, mi marido falleció a causa de un accidente en la empresa, por lo que de repente me veo sola, mi marido fallecido y mi hijo en otra provincia. Mi hijo me llamaba por el teléfono casi a diario, me comentaba que se había echado novia y que estaba muy contento, yo estaba encantada ya que mi hijo estaba feliz, y me venía a la memoria el pene de mi hijo y pensaba pobre chica. Al año me dice que se casan, así que un día antes de la boda me fui a la provincia donde estaba, me alojé en su piso, estábamos muy contentos, me contaba sus planes y lo feliz que era.

Al día siguiente pasamos un día muy feliz después de la ceremonia y la comida empezó el baile, baile con casi todos los hombres de la boda, estaba realmente contenta, contaba con 50 años y muy bien conservada, en un baile ya avanzada la noche estaba bailando con un tío de mi nuera, un mocetón de unos 40 años, el baile era muy lento así que estábamos bastante apretados, yo sentía en mi barriga la erección que tenía y me estaba realmente calentando ya que llevaba bastantes años sin ninguna relación, desde que murió mi marido ningún hombre me había tocado, terminó la pieza y me fui a sentar, en mi mente estaba el roce que había tenido A las dos piezas siguientes el mismo tío de mi nuera me volvió a sacar a bailar, pero yo le dije que estaba cansada, que me perdonara pero no quería bailar más, la verdad es que tenía miedo de no poder controlarme, y era la boda de mi hijo. Al siguiente día me fui de nuevo para mi casa, y a la rutina diaria. A los 3 años mi hijo me dice que se separa, ante mi asombro le pregunté que había pasado, él solo me decía que Rosa no aguantaba nada, yo pensaba para mí que la pobre bastante tenía con meterse el enorme pene de mi hijo.

Pasaron dos años por este entonces yo tenía 56 años, y mi hijo me dice que lo destinan a la fabrica donde su padre había trabajado muchos años, así que yo estaba loca de contenta después de años sola mi hijo volvía a la ciudad donde había nacido.

Cuando llegó nos abrazamos como había años que no lo hacíamos, después de hablar largo tiempo me dice que alquilará un piso en la ciudad, yo le dije que tenía su habitación y que mi piso era muy grande, pero él contestó que le gustaba estar solo, ya que una vez instalado en la empresa, los sábados saldría de copas y posiblemente alguna vez llegaría un poco pasado.

Yo le seguía insistiendo, que podía hacer lo que le diera la gana, y así también sería un entretenimiento para mí, lavaría su ropa prepararía la comida, y tendría más ocupado el tiempo. Al final dijo que pasaría un tiempo en casa, y se instaló en su antigua habitación, seguía siendo tan cariñoso como cuando era jovencito, cuando llegaba de trabajar me abrazaba y me besaba como un loco, yo me reía, y algunas veces notaba sus erecciones como antes, cuando estaba en mi cama a veces pensaba que si no fuera mi hijo aquel pedazo de pene, me lo metería hasta las entrañas.

Pasaron un par de semanas y no salía, decía que no había encontrado todavía algún compañero para salir, un sábado me dice que saldrá con un compañero que se llama Ángel, así que no le espere, que igual llega tarde, total que después de cenar y ver un poco la tele me acosté, dejando la puerta abierta para sentir cuando llegaba Dani, yo desde niña tenía la costumbre de dormir solo con el camisón, así que una vez en la cama me acordaba de los roces con mi hijo y así me dormí.

Sobre las 3 de la mañana, sentí la puerta abrirse y un golpe como si hubiera tropezado con algo, así que me levanté y estaba intentando abrir la puerta de su habitación, me encaminé hacia él y le cogí por la cintura pase su brazo sobre mis hombros y lo fui acercando a la cama, lo senté sobre la cama y me puse a quitarle los zapatos y calcetines, se le notaba una erección considerable por el bulto que se le veía en el pantalones, le desabroché la camisa y la tiré al suelo, lo abracé por debajo de los brazos y lo levanté, él me abrazaba fuertemente, así que le solté el cinturón y empecé a bajarle los pantalones, con el ajetreo también se le bajó el calzoncillo, me quedé de piedra viento aquel enorme aparato, le subí el calzoncillo pero no pasaba para arriba así que cogí el pene lo aparté sobre un lado y le subí los calzoncillos, el contacto con su pene me dio un escalofrío tremendo, estaba como un taco de madera y casi no lo abarcaba mi mano.

Siguiendo abrazados caímos sobre la cama, yo sentía aquel pene sobre mi cuerpo que casi me hacia daño, me solté como pude y recogiendo la ropa del suelo la coloqué sobre la butaca y me fui para mi habitación, me acosté y estuve un rato pensando en aquel precioso pene hasta que me dormí.

Estaba dormida y de repente sentí que me abrazaban por la espalda, cuando veo que es mi hijo que esta acostado a mi espalda, le pregunté si le pasaba algo pero él no contestó, me abrazó por la cintura y sentía aquel pedazo de tabla en mi culo, y con una mano lo guió a mi entrepierna, yo le gritaba que era lo que intentaba, que yo era su madre una mujer de 56 años y él mi hijo de 36, que por favor me dejara, él seguía sin decir nada, en un empellón me metió aquel enorme pene sintiendo un gran dolor, no sabía a donde me llegaba, me hacía un enorme daño, empezó con el mete y saca, yo gritándole que parara que era su madre, al rato sentí que eyaculaba dentro de mi, cuando sacó el pene sentí salirse una gran cantidad de semen por mis piernas y sobre las sábanas, cuando pude soltarme de aquel fuerte abrazo me metí corriendo en el servicio llorando como una loca, me lavé y me puse una bata y me fui para el salón llorando, no sabía que hacer…

Cuando se despertó al medio día se duchó, y entró en la cocina se me quedó mirando y me pregunta que si había llorado ya que mis ojos estaban encarnados, yo asombrada le dije que teníamos que hablar, le pregunté si sabía lo que había hecho de noche, él con cara de asombro me preguntó que si había llegado bebido, yo le dije que bastante, y si no se acordaba de lo que había hecho después, me contesta que no, que se metió en su habitación y se quedó dormido hasta ahora que se había levantado, y me preguntó que había pasado, yo ya no sabía que decir así que le dije que había estado dando voces y nombrando a Rosa.

Le pregunté que había ocurrido entre él y Rosa para llegar a la separación, y él me decía que ella no aguantaba nada, que los sábados cuando salía con los amigos, lo llevaba muy mal, era todo lo que le podía sacar, yo pensé que mi hijo cuando tomaba unas copas de más no sabía lo que hacía ni lo recordaba, pasé los dos siguientes días con dolores ya que me había penetrado con brusquedad y el pene era de unas dimensiones considerable, pasó la semana y mi hijo seguía tan cariñoso como siempre, aunque yo siempre estaba alerta, seguía sintiendo sus erecciones cuando me abrazaba.

Llegó el siguiente sábado y dice que saldrá con su compañero Ángel, yo le decía que no bebiera que luego llegaba a casa en malas condiciones, él me decía que por eso quería vivir solo, porque los sábados era el único día que se bebía unas copas, yo no supe que contestar, así que cuando me acosté, me quedé con las bragas puestas la primera vez en muchos años, no fui capaz de conciliar el sueño, estaba pendiente de cuando llegara Dani, no se que hora sería sentí abrirse la puerta, yo estaba muy nerviosa, entró en su habitación, yo pensé, menos mal, a ver si se duerme…

Pasó un rato y entró en mi habitación, me levanté de un salto dando la luz y veo a mi hijo entrando desnudo con el pene tieso como una barra de hierro, le dije Dani por favor, sal de mi habitación, pero él me abrazó fuertemente y me tiró sobre la cama, yo le pedía que por favor se fuera que me respetara ya que era su madre, él ni contestaba, de un tirón me rompió las bragas y dirigió aquel enorme pene a mi entrepierna, yo apretaba las piernas pero él con sus rodillas me las abrió y de un golpe me incrustó el pene hasta el fondo, yo di un fuerte grito y seguía pidiendo que por favor parara, comenzó a follarme, yo sentía un dolor profundo, lloraba por el tremendo dolor que sentía, hasta que de nuevo eyaculó dentro de mi.

Al día siguiente volví a preguntarle que si sabía lo que había hecho, y él me dice que si dio voces llamando a Rosa. Yo pasé la semana pensando, era la segunda vez que mi hijo me violaba, y pasaba varios días con dolores por la brusquedad que lo hacía, le estuve dando mil vueltas, no quería que mi hijo se fuera a vivir a otra casa y tampoco quería que me violara y pasar unos días con fuertes dolores, después de darle vueltas pensé que como él no recordaba lo que pasaba porque no favorecía la entrada del pene, así por lo menos no pasaba unos días con dolores.

Pasó la semana y yo no podía dejar de pensar en ello, así que el sábado me acosté y como siempre hacía sin bragas, cuando sentí la puerta abrirse, miré el reloj y eran las 2 de la mañana, lo sentí entrar en su habitación, yo me empecé a tocar para lubricarme un poco para no sentir tanto dolor, pasaba el tiempo y no venía, yo ya pensaba, este se ha dormido, pero de pronto sentí abrirse la puerta de su habitación, entonces tiré la ropa hacia atrás y me puse boca arriba con las piernas bien abiertas, al rato lo siento que se echa sobre mí y noto aquel enorme pene buscar mi coño, yo con las manos abrí todo lo que pude mi coño y aquello empezó a entrar hasta el fondo, al principio sentía algo de dolor pero con el mete y saca empecé a sentir un tremendo placer, llevaba años sin tener un orgasmo, mi hijo me seguía follando, tuve dos orgasmos seguidos, estaba sudada completamente, cuando eyaculó creí perder el conocimiento.

Al día siguiente le pregunto si se acordaba de lo que había hecho en la noche, pero el me contesta que no se acuerda de nada. Total que mi hijo lleva 2 años violándome entre comillas los sábados, al menos es lo que yo quiero entender, pues a veces no esta tan bebido como se hace, él dice no acordarse de nada pero yo disfruto como nunca lo había hecho. No se si hago bien o no, pero mi hijo vive en mi casa, y yo con mis 58 años estoy disfrutando mucho sexo…

Autora: Pilar

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El cadete de policía

Seguí chupando y besando todo su bello cuerpo, cuando sentí que se le había parado su pene, busqué lubricante y un condón y me senté encima de él para enterrarme su machete. Lo hice lento pues me dolía una barbaridad, al sentir que lo tenía todo dentro de mi empezamos a movernos los dos como locos y el dolor se me convirtió en el más grande de los placeres hasta que mi macho acabó.

Hola a todos, estoy nuevamente acá para contarles lo que me pasó hace un mes exactamente, como recordaran en mi relato del colector de la buseta entre José y yo había una gran química, y durante año y medio todo fue de maravilla pero nunca falta un pero y sucedió que él se antojó de irse para donde un tío en el oriente de Venezuela y viene cada mes o mes y medio y eso me tiene muy mal.

Entonces ocurre que un día voy a realizar una supervisión a un curso que había en mi sitio de trabajo y que pertenecía a la escuela de policía, o sea puros cadetes, y cual es mi sorpresa que al ver a un chico que entrenaba karate conmigo en dicho curso, yo lo vi fijamente y él me sonrió muy deliciosamente.

Busqué al profesor, que era un policía amigo mío, y le pedí que le diera mi número al joven, me respondió que no había ningún rollo, que él se lo daba en la tarde, como a las tres horas me llega un mensaje a mi celular y mi sorpresa es que era del chico me decía que ese era su número, que se llama Alexander y que lo podía llamar cuando quisiera, inmediatamente lo llamé, él me dijo que me recordaba de las clases de karate y que si podíamos salir ese fin de semana, yo le dije que ese fin no podía pues iba a viajar y cuadramos para la semana siguiente.

Estuvimos chateando esas dos semanas hasta el día viernes cuando lo invité a tomar y me dijo que prefería hablar conmigo, pues había cosas más importantes que hacer. Le pregunté donde vivía para buscarlos y resulta que vive en un barrio cercano a mi apartamento, él me dijo, sí, yo ya se donde vives voy para allá.

Lo esperé abajo y subimos al apartamento, él estaba muy tranquilo y yo  estaba como acelerado, es un muchacho con un buen cuerpo como de 1,85 de alto, buenos músculos y me imaginaba como sería su herramienta.

Nos tomamos unas copas en la sala y me dijo por que no vamos a tu cuarto, accedí y se acostó, nos pusimos a conversar y le acaricié su pecho y sentí como su corazón latía a todo tren, me le acerqué cauteloso y besé sus labios a lo cual él respondió de la manera más rica con su lengua y sus labios.

Yo estaba nervioso por que estaba pensando en José, ya que nunca le había sido infiel pero al sentirme entre los brazos de Alexander todo se me olvidó, nos desvestimos uno al otro y pude al fin notar su dotación, eran 22 centímetros de puro músculo, lo tomó entre sus manos y me miró y me dijo si lo quieres es tuyo…

Nos besamos nuevamente como dos desaforados, bajé a mamárselo y lo veía como se contorsionaba de placer ante mis chupadas, yo estaba superexitado con esa chupeta en mi boca cuando sentí que me descargó sus fluidos dentro de mi garganta…

Seguí chupando y besando todo su bello cuerpo, sus labios se juntaban con los míos cuando sentí que nuevamente se le había parado su pene, busqué lubricante y un condón y me senté encima de él para enterrarme su machete…

Lo hice poco a poco pues me dolía una barbaridad, pues aunque José tiene una buena herramienta este la tiene más grande, al sentir que lo tenía todo dentro de mi empezamos a movernos los dos como locos y el dolor se me convirtió en el más grande de los placeres hasta que mi macho acabó y descansamos.

Todo ese fin de semana estuvimos haciendo el sexo hasta que él se fue para la academia, no sin antes prometerme que el próximo viernes volvería con más ímpetu pues le había gustado que yo le había pedido cacao y eso lo excitaba mucho.

El domingo en la noche me volvió a abatir el pensamiento de José pues lo amo mucho y ahora no se que hacer.

Autor: Antonio

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La mejor de la clase y la más puta de todas

Empecé a cogerla, ella gemía de placer, estaba de costado y yo sobre ella, me encantaba ver como sus tetas se movían mientras le metía mi pichula, la hice girar y la tenía boca abajo, no dejé que mi pinga saliera de esa jugosa chuchita, empecé nuevamente a meter mi pinga dentro de esa chuchita, ella lo disfrutaba cada vez más, su conchita estaba empapada de tantos jugos que había dejado salir.

Una tarde en la universidad, estaba conversando con unos amigos, de diferentes temas, entonces recordé que debía ponerme al día en un curso, vi a Brenda, con su jeans apretado, sus lentes, toda una intelectual, si bien no tenía buen cuerpo exuberante, a mí me gustaba mucho, ese par de tetas, ese culito y esa carita de ángel me volvían loco, más de una vez cachaba a mi enamorada pensando que me la estaba cachando a ella. Le pedí que me prestara las copias del curso, ella me dijo que no las había traído, entonces me dijo que fuera mañana (sábado) por la tarde a su casa, porque allí me las daría, me dijo que tocara fuerte, ya que su timbre se había malogrado y no habría nadie más en su casa.

Mis ojos se encendieron, estaría sola en su casa, mmm, creo que es tiempo de que Brenda y yo nos conozcamos mejor… Llegó el sábado, eran las 5.00 pm, estaba frente a su puerta, una bonita casa, estaba bien presentable me había puesto colonia, por todos lados, incluso hasta en los huevos, toqué fuerte, no salía nadie, volví a tocar y no había respuesta, pensé que no había nadie, decepcionado estaba por irme a casa, cuando…

– ¡Espera, ya bajo! – Era Brenda desde su ventana estaba con la toalla y su pelo mojado, solo cubierta con la toalla. Bajó inmediatamente, abrió un poco la puerta para que entre, y la vi, solo vestida con la toalla. – Espérame mientras me cambio – Ella subió a su cuarto rápidamente. – No hay nadie, siéntate, todos están en la playa, yo iré por la noche – Gritó desde su cuarto.

Yo ya estaba arrecho. Quería cacharla. Me desvestí, quedando totalmente desnudo. Dejé mi ropa en el sofá de su sala y subí sigilosamente. Miré con cuidado para que no me descubra, la vi, totalmente desnudita, secándose el agua de sus cabellos y de su hermoso cuerpo, por primera vez. Me paré entonces frente a la puerta de su habitación.

– ¡Brenda! – Le dije, ella se sorprendió al verme así, mi pinga estaba sumamente dura, ella instintivamente bajó la mirada para verme la pinga, se quedó quieta un momento y luego cogió la toalla y se cubrió. – ¡Que te pasa! – Me gritó, sal de aquí… dándome empujones para que bajara.

– ¡Fuera de mi casa! – Siguió gritando, entonces cogí la toalla y se un tirón se la quité, estaba ella allí para mí, ella quiso correr, la sujeté de los hombros y le di un apasionado beso, ella no correspondía. Entonces la tiré en la cama… – No me hagas daño, por favor, soy virgen… – Me dijo llorando. – No te preocupes, te gustará, te voy a tratar como a una reina – le respondí, con ternura para que no se asuste.

Suavemente le abrí las piernas y dejé ver su hermosa conchita, era rosadita, sus vellos la cubrían ligeramente, su piel blanca era toda una tentación. Me dirigí directamente a su zorrita y empecé a darle besos, finalmente empecé a chuparle toda esa rajita.

– Mmmm que rico sabor tienes Brenda – Exclamé mientras disfrutaba de los jugos que ya empezaban a salir, lo cual me daba la seguridad de que le gustaba. – Ohhhhh – Suspiró Brenda, inmediatamente colocó sus manos sobre mi cabeza. Seguí chupando, al mismo tiempo que cogía sus tetitas y las acariciaba suavemente. – Mmmm, tu rajita está dándome sus jugos, que ricos son Brendita, eres toda una putita – Entonces Brenda, se sentó, dejándome de lado.

Me paré frente a ella, estaba allí sentada en la cama, mi pinga estaba frente a la cara de Brenda, miró fijamente a mi verga, luego subió su mirada a mí, cogí su cabeza con mi mano derecha, con la izquierda la cogí de la boca, abrí un poco su boca, mientras la acercaba a mi verga, primero la cabeza de mi pichula tocó suavemente los labios de Brenda, ella se resistía.

– No, nunca lo he hecho – me dijo mientras empezaba a llorar. – No te preocupes, te va a gustar el sabor de pinga – Mientras que la llevaba hacia mí para que me la chupara. Suavemente empecé a meter mi pinga en su boca, ella cerró los ojos, eso me arrechó más.

Seguidamente empecé a meter y sacar mi pinga de su boca.

– Ahhhh, que bien lo haces Brendita – empecé a meter y sacar cada vez más rápido, me detuve en un momento. Ella me miró y sacó suavemente mi pinga de su boca. – ¿No te gusta, lo hago mal? – Preguntó preocupada. – No mi amor, ahora vas a sentir más – le respondí inmediatamente. Entonces la eché, la llevé al centro de la cama, me paré sobre la cama, viéndola fijamente.

Ella me miraba, estaba segura de lo que iba a pasar. Me coloqué sobre ella, abrí suavemente sus piernas, ella puso un poco de resistencia, coloqué mi pinga en la entrada de su vagina, ella presintió lo que venía.

– Espera, no… Ahhhh – La penetré suavemente, mientras ella intentaba evitar que la siguiera penetrando, pero ya era tarde, la tenía donde yo siempre la había querido. – Mmmm, Brenda, que estrecha eres, quien lo hubiera pensado – pensé, mientras me la seguía tirando, ella empezó a llorar cada vez que le empujaba mi pichula dentro de su chuchita.

– ¿Por qué lloras amor? – Pregunté (Cómo si no supiera), en un tono muy calmado. – Eres mi primer hombre… – Me respondió entre sollozos. – Nunca pensé que doliera así. – Volvió a decirme. – No te preocupes, te voy a tratar como una reina y como una puta, suavemente al inicio y fuertemente al final, para que veas la diferencia…

Ella inmediatamente me miró sorprendida. Entonces, suavemente empecé a meter, más y más mi pinga dentro de su conchita, Brenda empezó a abrazarme y a incrustar sus uñas en mi espalda, yo seguía disfrutando de su conchita, mantenía los ojos cerrados, gimiendo y suspirando a cada instante. Al cabo de unos minutos me levanté un poco, sin dejar de sacar mi pichula de su conchita. Brenda permanecía con los ojos cerrados, seguramente pensaba que ya todo había pasado, pero no era así.

Suavemente levanté sus piernas y las coloqué sobre mis hombros. Ella inmediatamente abrió los ojos.

– ¿Qué haces? – Brenda abrió los ojos, eso me arrechó mucho más. – Ahora vas a sentir toda la fuerza de un hombre – Le respondí, primero metí suavemente mi pinga, y la saqué con suavidad, luego ¡zas! De un solo golpe la metí, la saqué y nuevamente la metía con toda mi fuerza.

– Ayyy, no, me duele – Gritaba, mientras yo seguía un mete y saca cada vez más rápido, sus gritos me arrechaban más, mientras gritaba me sujetaba de los antebrazos, lo que me indicaba que le gustaba esa pose. Ella seguía gimiendo y gritando.

Entonces empecé a cogerla con más fuerza, el sonido de mis huevos chocando con su culo se podía escuchar mientras ella gemía de placer, me la seguía follando, suavemente bajé su pierna derecha, la hice girar un poco y de nuevo empecé a cogerla, ella estaba de costado y yo sobre ella, me encantaba ver como sus tetas se movían mientras le metía mi pichula, entonces suavemente bajé su otra pierna, la hice girar otro poco y la tenía boca abajo, obviamente no dejé que mi pinga saliera de esa jugosa chuchita. Ahora podía ver mi pinga dentro de su conchita, con sus hermosas nalgas, empecé nuevamente a meter mi pinga dentro de esa chuchita, ella lo disfrutaba cada vez más, su conchita ya estaba empapada de tantos jugos que había dejado salir.

Me coloqué sobre ella para sentir completamente, movía mi pinga dentro de ella, gemía como toda una puta. Entonces empecé a cogerla más rápido, mi leche ya quería salir, cogí sus caderas, le mordía el cuello, la espalda.

– ¡Brenda, me vengo, mi leche va ha salir! – Le dije mientras me la comía a besos. – Que, no – Me dijo asustada. Me pue… – Ohhhh, mi leche – ya me estaba vaciando dentro de ella. – No, me puedes embarazar – me dijo asustada. Me dejé caer sobre ella, aún recuerdo su cuerpo angelical.

Suavemente me levanté y me recosté junto a ella, la llené de besos mientras le decía: – Brenda, tienes una cuchita deliciosa, no te preocupes, disfruta de este momento. Brenda aún seguía asustada y molesta, suavemente coloqué mi brazo debajo de su cuello y la acerqué a mí, ella me abrazó y nos quedamos dormidos hasta casi la medianoche. Al despertar, nos bañamos juntos, hicimos otras travesuras en la ducha, decidí quedarme a dormir con ella. A la mañana siguiente me fui a casa, no sin antes prometerle regresar por el segundo polvo.

Espero que les haya gustado.

Autor: Loui

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Me llenó el trasero

Me cogió del brazo me levantó, me comenzó a besar mientras recorría con sus manos todo mi cuerpo, me volteó y me dijo, te lo voy a meter despacio, para que no te duela. Yo le dije  es mejor, puso la cabeza de su pinga en mi trasero y me lo empujó con todo, yo di un súper grito. Le decía me duele. Él me respondió es mejor pues tendrás un solo dolor, y comenzó a besarme el cuello.

Este relato es real me pasó hace 2 años atrás, fue una vez en el cual mis padres se fueron de viaje al extranjero y yo me quede solo en casa. Ellos saben que yo estudio casi todo el día, pues estudio en la universidad en la mañana de 7:00am hasta las 1:30pm, después regreso a casa a comer algo y luego me voy al instituto ya en las noches de 6:00pm a 8:00pm.

Bueno antes de que mis padres se vayan de viaje contrataron a una agencia de construcción para que hicieran los acabados del cuarto del tercer piso en el cual iba a venir mi tío a vivir. Ese día muy temprano (6:15am) llegó a mi casa un trabajador, el cual se presentó con su carnet y me dijo que llamara a la agencia para verificar los datos, el cual yo hice muy rápidamente pues tenía que ir a la universidad, como estaba apurado, le mostré el cuarto en el cual tenía que trabajar, tan solo sabía que se llamaba José Fernando Fuentes, por el carnet de identificación, luego salí muy apurado, casi ni lo vi.

En la universidad estaba algo preocupado, pues este tipo se había quedado solo en la casa, y me ponía a pensar si era de confianza. Al terminar mis clases salí rápidamente de regreso a casa. Donde encontré todo en orden pero el albañil no estaba. Me dije entonces quizás a salido a comer, yo llamé por teléfono a un restaurante para que me trajeran algo de comer. Al cabo de 15 minutos alguien tocó el timbre, yo fui a abrir la puerta pues creía que mi comida ya venía, tenía razón, pero no era la comida que esperaba, pues ahora quería que la comida me comiera.

Era el trabajador, al cual vi con más atención, era un hombre en toda la extensión de la palabra, ya ahora lo veía con un short jean azul pegado a sus hermosas piernas bien marcadas, y un polo blanco el cual se notaba se había cambiado para salir a comer, se notaba una espalda ancha y unos brazos fuertes y bien marcados.

Yo quedé impresionado de tan solo mirar ese cuerpo, que no sabía como no lo había podido mirar en la mañana, me dijo: ¿como está joven?, vengo a continuar, me preguntó ¿va a volver a salir?, a lo cual yo respondí NO. Pues ese día no quería ir al instituto, quería quedarme en casa disfrutando de ese hombre. Yo no soy nada amanerado, soy bien varonil, en esa época tenía 18 años practicaba, natación, basketball y algo de artes marciales. Me considero un tipo agraciado y de buen cuerpo.

Al poco rato que entró José sonó el timbre, era el del restaurante. José vio la comida y me dijo: buen provecho joven, a lo cual yo respondí: gracias, pero quédate acá en la sala un momento a descansar, él me respondió: no joven no quiero incomodar, yo le dije no incomodas, me respondió, mejor voy a descansar al cuarto de arriba hay más aire y puedo descansar en la arena, ok le dije, si así lo prefieres.

Yo no pude comer pues solo pensaba en su hermoso cuerpo. Entonces decidí subir a ver como descansaba. Él estaba echado sobre la arena, se había quitado el polo, se mostraban unos pectorales bien marcados, sin llegar a la exageración, era hermoso ver su cabellera ondeada castaña clara, sus labios que decían bésame, esas piernas fuertes y en un ambiente rustico se veía excitante. En eso me di cuenta que se me había parado, estaba excitado, babeando de verlo, al querer ocultar mi pene en el pantalón (pues no uso ropa interior), me tropecé e hice algo de bulla, a lo cual él reaccionó y se despertó.

Me dijo mirándome, ah era usted joven. Si soy yo respondí, me preguntó ¿que tal estuvo su almuerzo?, se notaba exquisito, yo respondí, estaba muy rico, gracias. Que bien está quedando tu trabajo, le dije. Él me dijo gracias, ya llevo años haciendo este trabajo, que en realidad no es un trabajo, es mi hobby, me gusta lo que hago. Y comenzó a trabajar, yo me quedé un momento mirándolo, no podía moverme pues si no notaria mi pinga erecta.

Él me dijo mientras trabajaba: gracias por su confianza, yo le dije: ¿porque?Él me dijo porque no mucha gente me deja solo en su casa, sin conocerme, eso es muestra de confianza.

No te preocupes le dije, además no tenía otra opción. Y comencé a reír, a lo cual él respondió con una sonrisa, le dije voy a traerte algo de beber, debes estar sediento, me dijo, gracias. Pero solo me quedaré unos minutos más, después tengo salir a enseñar en una universidad, me tengo que bañar, me preguntó: ¿me puedes prestar tu ducha de este piso?. Yo le dije: Pero puedes ir a bañarte en el piso de abajo. Él me respondió: No es que estoy demasiado cochino Y no quiero ensuciar ni arañar nada cuando camine. Le dije ok no te preocupes usa el baño, pero este no tiene cortinas. A lo cual respondió: no hay problema además solo estamos los dos, yo no sabía que hacer, le dije ya vengo con los refrescos.

Él me dijo: No te molestes, le respondí: No es molestia. De paso que me ponía un bóxer, pues aún se notaba mi calentura, mi pinga estaba arrecha y erecta.

Bajé a la cocina y me fui al cuarto, a ponerme ropa interior, me demoré unos 15 minutos pues no quería ser evidente, de paso que me acaricié la pinga y me la corrí. Luego subí, él ya había terminado solo faltaban unos toques, el cual me dijo terminaría al siguiente día, se tomó todo el refresco, entré y le mostré la ducha. Acá está la ducha le dije, él, ok, ya la había visto antes, y comenzó a quitarse el short, como yo estaba de espaldas no me di cuenta, al voltear me di frente a un cuerpo maravilloso reaccioné instantáneamente diciéndole, ya me voy, él dijo pero porque, somos hombres, no te preocupes. Y me preguntó, ¿eres hombre no? Yo le contesté, si. Firmemente. Quédate y conversamos de algo para no aburrirme me dijo.

Yo me quedé, en eso se sacó su bóxer y se puso de espaldas a donde yo estaba, tenía unas nalgas bien formadas, redondas, se metió a la ducha, me preguntó que estudias, le dije, quedando estupefacto por su cuerpo, comunicaciones, me dijo yo soy comunicador social, enseño en la universidad y trabajo en una productora. Que bueno, coincidimos en algo, en eso volteo y pude ver su pinga, que estaba aún dormida, media unos 15 cms, era gruesa y no tenía ningún vello en los huevos. Se veía exquisita, riquísima como para devorarla en el instante, pero me contuve, al instante levanté la mirada y le miré el rostro algo avergonzado, me dijo no te preocupes, es natural en todo hombre muchas veces queremos comparar nuestras pingas, normal, ¿que opinas de ella?.

– Soy hombre como voy a opinar sobre tu pinga. – El que opines de ella no te va a quitar ser hombre. Anda opina, es grande y gruesa según me han dicho, pero me gustaría saber tu opinión. – Si así se ve desde acá… – Acércate para que veas mejor, además me preguntó: ¿Y que tal es la tuya? Supongo que la debes haber usado ya muchas veces. – Si algunas, y tú si la debes haber utilizado muchas veces, – Si, muchísimas, el sexo es algo delicioso, siempre y cuando lo hagas con cuidado. – Eso es verdad. – Y que tal es la consistencia de tu pinga, la mía se pone muy dura como una piedra, ¿y la tuya? – La mía de igual manera. – La vas a ver, y se comenzó a correr…

Yo no sabía que hacer. Le dije no es necesario, en eso él vio que dentro del pantalón se me había parado la pinga.

– Según veo tú me ganaste, quiero verla, puedo? Ven anda Me dijo. – No.

Yo me volteé para salir del cuarto de baño. En eso él me cogio el brazo y me jaló a su cuerpo mojado.

-Se que tú también lo quieres y me comenzó a besar el cuello, yo me resistía. – No te resistas, y me apretó con sus brazos fuertes.

Me comenzó a coger por el cuello con un brazo mientras el otro lo metía por la parte de atrás de mi pantalón, me rompió el polo que llevaba, me bajó los pantalones y me metió a la ducha junto a él, no podía librarme, en eso me rompió la ropa interior, y puso mi mano en su pinga, que estaba creciendo, me dijo córremela, yo acepté, mientras me besaba el cuello yo me derretía de la delicia de sentir sus labios en mi cuello y en el pecho.

Me dijo chupámela, yo lo miré fijamente y me dijo es un regalo que te hago, un chupete con una cabeza roja, yo me agaché y comencé a chuparla, la comencé a succionar como nunca lo había hecho, desde la cabeza hasta los huevos, deliciosos grandes sin ningún vello, una cabeza muy grande, su pinga pronto alcanzó, unos 24 cms. Ya no cabía en mi boca, me ahogaba de tenerla dentro de la boca, me dijo entonces ves como te gusta, me comenzó a tocar el trasero, a buscar mi anito casi virgen con la mano, la cual era tosca, bastante excitante, sigue no pares de chuparla.

Yo le dije eres un gran hombre, quiero que me tapes el hueco. Él me dijo ok lo haré, me cogió del brazo me levantó, me comenzó a besar mientras recorría con sus manos todo mi cuerpo, me volteó y me dijo, te lo voy a meter despacio, para que no te duela. Yo le dije ok, es mejor,

él me puso la cabeza de su pinga en el trasero y me lo empujó con todo, yo di un súper grito. Le decía me duele. Él me dijo es mejor pues tendrás un solo dolor, y comenzó a besarme el cuello.

Lo meneaba dentro de mí y comencé a gemir de dolor que luego de un rato se convirtieron en gemidos de placer, yo le decía más, más, sigue. Me decía, ves como te gusta, tienes un culito súper rico y una boca deliciosa. Hicimos distintas poses, la del perrito, el pollito tomando agua, el canguro, etc. Luego de más de media hora me dijo ya me vengo. Sacó su pinga y me la puso en la boca, explotó toda su leche como un cañón que quiere matar a su víctima. Era un leche súper blanca, riquísima, la cual explotó en mi rostro, luego me empezó a besar, se puso una toalla y bajamos a mi cuarto en el cual tuvimos otra súper escena de sexo, súper rica en la cama, en el piso contra la pared, era algo delicioso.

Nunca voy a olvidar esta experiencia, después vino el siguiente día a terminar el trabajo y a tener otra escena de goce el cual fue maravilloso. Actualmente algunas veces nos vemos, él me ayuda en mis prácticas de comunicaciones y me explica algunas materias que no entiendo. Yo de premio le doy una súper mamada. Él es casado, ahora tiene 1 hijo de 2 años que es súper lindo. Los 2 nos hemos hecho patas, nos ayudamos mutuamente.

Espero les haya gustado este relato. Disfruten de este relato, como les dije al inicio es real.

Autor: Billyou01

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