Por fin cayó

Víctor empujaba y ella pujaba, pero no entraba, todos estábamos enfocados en una sola tarea, que Víctor metiera su verga en el culo de mi mujer, yo ayudaba abriéndole las nalgas y metiéndole los dedos para relajarla, él ensalivaba la cabeza de su verga y ella se empinaba más, después del tercer intento el esfínter cedió y la cabeza de la verga de Víctor desapareció en medio de quejidos de ella.

Esta es la historia verídica de cómo logré disfrutar mi fantasía de realizar un trío con mi esposa, mi nombre es Edgar y el de ella Dolores, yo de 38 y ella de 31, tenemos cerca de 5 años de casados y nuestra relación en lo sexual era del todo normal, hasta que compramos una cámara digital. Me comenzó a llamar la atención tomarle fotos cuando ella se estaba cambiando o incluso mientras se bañaba, todo esto sin que ella se diera cuenta ya que le molestaba de sobremanera, un día me descubrió y puso el grito en el cielo, para mi suerte por esa fecha habíamos decidido tener un bebe y ella se puso a dieta, aunque para mi juicio no lo necesitaba, ella es blanca 1.62 y para entonces pesaba 59 Kg. Con unas caderas que donde quiera llaman la atención debido a que tiene muy buenas nalgas, el caso es que con la dieta adelgazó cerca de 5 Kg. y la verdad se veía super, por lo que yo en la intimidad le decía al punto caliente que se veía buenísima y que verla empinada era un verdadero espectáculo digno de presumirlo. Fue con tanto halago que la convencí de fotografiarla, primero con trajecitos sexy donde comenzó a posar como toda una profesional, hasta retratarla totalmente desnuda y abriéndose las nalgas mostrando orgullosa su delicioso culito, tomamos todo tipo de foto hasta lograr una colección digna de conservarse.

Tanto me gustaba verla empinada que ella lo hacía ya con más libertad dejándome jugar poco a poco con su delicioso culito, hasta que un día la convencí de hacerlo por ahí, fue delicioso sentir lo apretadito que lo tenía, aunque a ella le causó mucho dolor y no duramos mucho, solo lo suficiente como para ensartársela hasta los huevos. Desde luego yo insistía a repetirlo y poco a poco fue cediendo y probando formas distintas para evitar que le doliera y así fue agarrándole el gusto, al grado que normalmente cuando cogemos ella solita se voltea y me lo ofrece y una vez ensartada lo mueve que es un primor. Así comencé a preguntarle que como se sentiría con 2 vergas al mismo tiempo entregando ese delicioso culito que estaba para presumirse, que aquel que lo tuviera se volvería loco etc., y ella se calentaba mucho, comencé a halagarla en exceso, de cómo la mamaba, de sus chupadas memorables de huevos, de su culito delicioso y la forma de entregarlo y por supuesto de su rica y esponjada panochota, y no exagero ya que nunca he visto una panocha tan esponjada como la que ella tiene, incluso es sumamente notorio cuando usa pantalón e incluso cuando viste con vestidos ajustados.

Así fui metiéndole la idea de un trío pero ella se rehusaba siquiera a intentarlo, pero cuando estábamos en la intimidad y en el punto más caliente y justo cuando ella me la mamaba, yo acostado y ella agachada, yo me semi enderezaba y le abría sus nalgas diciéndole que así le iba a ofrecer su culito a un tercero y que ella no iba a tener más remedio que seguir mamando y dejar que la ensartaran hasta los huevos, ambos nos excitábamos mucho. Un día vi en esta página en contactos y tuve la idea de poner un anuncio nuestro diciendo que éramos una pareja joven, nueva en lo de tríos y buscábamos un hombre para realizar nuestra fantasía, incluso tuve el atrevimiento de publicar una foto de ella en donde realmente se ve buenísima, en menos de dos días teníamos más de 10 mensajes, así que abrí un email provisional y contesté los mensajes, pronto hicimos contacto con algunos hombres por medio del Messenger, cuando le mostré a ella todo lo que había hecho se escandalizó, pero cuando le mostré todos los mensajes de aquellos hombres diciéndole todo tipo de piropos ya no le desagradó tanto, incluso comenzó a participar en pláticas en el Messenger con algunos de ellos y desde luego a recibir más piropos, los cuales correspondió enviándoles a algunos de ellos sus fotos más atrevidas, ¡estaba entrando en el juego!

Para mi decepción, por una u otra razón comenzó a encontrarle peros a todos, hasta noté que iba perdiendo interés de nuevo, por suerte un día alguien le mandó un mensaje inusual, le lanzaba piropos también, pero más fuertes y directos que los que había recibido, sin caer desde luego en lo vulgar, y lo que hizo el boom fue que también envió una foto mostrando su verga, era tal y como le gustaba, moreno, delgado y con una verga que sin estar monstruosa se veía bien, con el color y tamaño que a ella le gusta y lo que es más, perfectamente depilada, así comenzó un intercambio de mensajes y fotos, desde luego ella le mandó sus mejores fotos, un día él nos dijo que si nos podíamos conectar con web cam para conocernos, por lo que me di a la tarea de comprar una inmediatamente, después de batallar un poco para conectarla y hacerla funcionar pudimos enlazarnos, ella no quería mostrarse porque esta sería la primera vez que le verían la cara ya que en las fotos siempre editábamos su rostro, pero para mi sorpresa Víctor (que así se llamaba el amigo) se mostró totalmente desnudo, al comentarle esto a ella, inmediatamente se animó a verlo y así Víctor pudo a su vez verla también, comenzamos a platicar y él, como siempre, se lanzó a la ofensiva tratando de provocarla, le preguntó si le gustaba verle la verga y ella dijo que si, él le dijo que si le gustaría acariciársela y ella contestó, un tal vez, las cosas se pusieron calientes y él pidió que ella se desnudara, después de varios halagos de parte de él y varios No! de ella, la convencimos a que se quedara en ropa interior, no duró mucho, al rato ya no tenía sostén.

El halagó sus bonitas tetas y pronto ella se desnudó, no se terminaba de desinhibir y mostrarse abiertamente, ella preguntó que si siempre andaba depilado, él dijo que sí, que se sentía sumamente sexy, así que la invitó a hacerlo, para mi sorpresa aceptó, subió a la recámara y después de un rato bajó totalmente depilada, era impresionante ver esa panocha esponjada, brillante e indefensa, ella llegó y frente a la cámara se la mostró, él pidió que abriera totalmente las piernas así que acomodamos la cámara y ella se recostó en el sofá ofreciéndole una vista espectacular…

Yo aproveché para acariciarle la panocha y abrirle sus labios enseñando hasta lo más íntimo, noté que ella estaba muy húmeda de lo caliente que estaba, él le dijo que si le gustaría mamarle la verga a lo que ella contestó que si él estuviera ahí se la comería toda, él le dijo que me la mamara a mí pensando en él y ella para pronto me quitó el cinto, le ayudé a bajar el pantalón y el calzón y allí frente a la cámara me dio una de sus mejores mamadas, realmente estaba pensando en él y procuraba que su pelo no le tapara la visión a Víctor, a su vez él se jalaba la verga, llegué yo primero a eyacular y el semen cayó en su cara y en mi estómago, ambos volteamos y Víctor también estaba llegando y aventando leche incluso a su cámara, por lo que procedió a limpiarla diciéndole a ella que si se tragaría su leche, ella contestó que hubiera limpiado la cámara con su lengua, él le dijo ”eres deliciosa y estás ¡buenisima!, necesito ensartarte!, ella dijo “tú también y me muero por acariciar esa rica verga”.

Nos despedimos de nuestro amigo, y por supuesto en la noche tuvimos sexo supercachondo imaginándonos a Víctor con nosotros, después del sexo le pregunté que si con Víctor se animaría y su contestación fue una promesa que aun no olvido, dijo “ mira él tiene un punto a su favor, es de otra ciudad (una cercana a la nuestra y que visitábamos con regularidad para ir de compras) así que no hay riesgo que me reconozca o salga con algún nexo de gente conocida, es el tipo de hombres que me gusta y es el único aparte de ti que me conoce completita de todo a todo, así que si ha de ser con alguien debe ser con él”. Sus palabras me pusieron cachondisimo así que rápidamente la invité a ir de compras la semana siguiente y con una sonrisa me contesto que estaría bien.

Al día siguiente le envié un email a Víctor diciéndole los planes y pidiéndole su celular, para una vez estando allá, hablarle, me lo dio gustoso y me dijo “¡Me la voy a comer todita!” Yo le dije, “¡Nooo, la vamos!”. Así fue que el viernes íbamos con rumbo a esta ciudad fronteriza la cual queda a dos horas, en el camino le dije a mi mujer que había hablado con Víctor y que traía su celular y que una vez estando allá le llamaría, también le comenté que había reservado un hotel para quedarnos (siempre nos quedábamos en casa de una tía) ella me cuestionó, que como le íbamos a hacer con los niños y yo le dije que le había pedido de favor a mi tía que me los cuidara el sábado por la noche. No dijo nada y en todo el camino se fue muy seria, llegamos a descansar al hotel y muy temprano fuimos de compras, con las compras se olvidó un poco del asunto y se relajó, no comentamos nada a nadie al respecto, de regreso, ya tarde, llegué directo a casa de mi tía a saludar y dejarle a los niños, no estuvimos mucho tiempo y con cualquier pretexto nos fuimos al hotel, en el camino le dije que ahora si preparara ese hermoso culito por que iba a tener verga hasta para llevar, ella contestaba diciendo, Ayy no, mejor no, ¿que tal si me pega una enfermedad o algo?

Yo le insistía pero ella volvía a decir lo mismo, se estaba echando para atrás, lo que ella no sabía es que ya le había hablado a Víctor diciéndole en que hotel estaba y que nos veríamos en el bar del hotel como a las ocho de la noche, ¿y ahora que iba a pasar?, llegamos al hotel ya medio enfadados por nuestras diferentes posturas y discutiendo de lo lindo, pero cuando pedimos la llave del cuarto el dependiente nos entregó una caja diciendo que nos la habían ido a dejar, pudimos leer rápidamente la nota “Espero les guste, hasta en la noche, Víctor”.

Ninguno de los dos dijo nada y entrando al cuarto ella en silencio abrió la caja, era un conjunto con liguero y medias de encaje muy bonito y un vestido de tela sedosa a media pierna de color negro, ella los desenvolvió los vio y me dijo, Tú le dijiste donde estábamos? Yo le dije, Hablé con él por la mañana y quedamos de vernos aquí en el bar a las 8 de la noche (ya eran las 7), dejó las prendas en la cama y se dirigió al lavabo del baño, yo le dije que fuéramos aunque sea a tomar una copa y que no pasaría nada que ella no quisiera, no contestó y acto seguido se metió al baño, duró algunos minutos en silencio encerrada, yo estaba seguro que no pasaría nada, que ella no iba a acceder absolutamente a nada, después de unos minutos que me parecieron eternos escuché el ruido de la regadera, se estaba bañando, y un poco de esperanza volvió a mi cabeza.

Al rato salió del baño envuelta en una toalla y en completo silencio, no le dije nada, y me metí a bañar, estuve a punto de masturbarme por la excitación que sentía de ver lo cerca que estaba de hacer esto, ¡iba a ofrecerle mi mujer a otro!, ella iba a entregar hasta lo más íntimo guuuauuu, no es fácil, pero me derretía y las piernas me temblaban.

Cuando salí de bañar ella ya estaba cambiada y ¡booiingg!, llevaba puesto el vestido y las medias, seguramente llevaba puesto todo el conjunto completo, ¡el tiro ya estaba dado!, se pulió en su arreglo, se maquilló, perfumó y peinó como nunca. Dio la hora de bajar al bar, en el elevador ninguno de los dos hablábamos, me acerqué, la abracé y la besé de una manera tierna y la acompañé con una ligera nalgada un sus ricas nalgas, ya abajo y camino al bar juro que todo me temblaba (me imagino que a ella también), para alivio no había mucha gente y no parecía estar él ahí, nos dirigimos a una mesa pegada a una pared, de esas que son sillones semiredondos con mesa en medio, pronto llegó el mesero, yo ordené una cerveza y ella un tequila, ella no toma mucho y con algunos tequilas encima es alegre y un poco cachonda.

No habían pasado unos minutos cuando él apareció por la puerta, sin duda ambos lo reconocimos, le hice una seña y se dirigió a nosotros, le saludó de beso en la mejilla y le preguntó, “Como estás preciosa”, a mí me pareció un saludo bastante cálido y creo que a ella también, él se sentó de modo que ella quedó en medio de los dos, noté como ella bajó sus manos instintivamente hacia su panocha, en un signo de nerviosismo y defensa ante aquel extraño que venía a penetrarla. Resultó que su plática fue bastante agradable y trivial, prácticamente hablábamos él y yo y ella solo opinaba cortamente, al cabo de un rato y cuatro tequilas ella reía más relajada con las ocurrencias de ambos, así que él comenzó su ofensiva diciéndole de repente “Eres una mujer hermosísima, y la más rica que he visto jamás”, ella se avergonzó y bajó la vista, solo dijo gracias, seguimos con el buen humor y cada vez más halagos y cada vez más calientes ella en una ocasión respondió a un halago con un “¡gracias guapo!” y una caricia en la barbilla de él sin bajar la mirada y con una sonrisa, el ambiente se había dado, ahora estaba seguro que iba a pasar, al minuto él pidió disculpas para ir al baño y yo me levanté diciendo “te acompaño”, en el baño él me preguntó, “¿Cómo te sientes?, ¿Cómo la ves? “Yo le dije, “¡de maravilla!,

Esta cabrona ya cayó y nos la va a tener que dar, ahora que lleguemos a la mesa cuando yo la bese intenta meterle la mano en la panochita y no la sueltes aunque ella te quiera quitar la mano,” el acepto y salimos del baño nos sentamos de nuevo y yo tomé a mi esposa de la cara y le planté un beso apasionado en la boca, para continuar con el cuello al tiempo que le susurré al oído, Ya no hay vuelta atrás, vas a dejar que te hagamos lo que queramos, ella me volteó a ver muy seria y cerró los ojos dándome un beso, en eso estábamos cuando noté un pequeño sobresalto de ella, intuitivamente llevó su mano debajo de la mesa y quiso separarse ligeramente de mi boca, fue cuando yo reaccioné, la jalé hacia mí y la besé apasionadamente…

Después de unos segundos que parecieron minutos ella comenzó a corresponder con igual intensidad mi beso, síndrome inequívoco que había cedido en su lucha de manos por debajo de la mesa, la seguí besando y bajé mi mano para acariciarle un muslo, note que tenía las piernas totalmente cerradas, seguramente no le estaba resultando fácil a Víctor, cuando comencé subir mi mano para acariciarle la panocha, ella la detuvo y me volteó a ver y con una cara deliciosa me dijo “ Aaahhh!, Ya está ocupado” volteé a verla y le susurré “¿Te están manoseando?” y ella contestó con un “Síi…iii…iii…iii!” entrecortado, yo le dije aun tomándole un muslo, “Abre tus piernas entonces”

Sin dejar de mirarme y mordiéndose los labios, sentí como separaba sus piernas lo más que pudo, acto seguido cerró los ojos y se recargó en mi hombro escondiendo su cabeza, ella daba la impresión de estar de espaldas a Víctor, pero la dirección de sus piernas seguían como si ella estuviera sentada normalmente, en eso volvía a sentir un movimiento de ella y como que se levantó un poco para acomodarse, quedando prácticamente de espaldas a él, yo volteé a ver a Víctor y me percaté que le metía ambas manos desde atrás y ella parecía estar sentada en las manos de él.

Seguramente acariciaba panocha y culo a la vez, entonces intuitivamente volteé a mí alrededor y vi que estábamos muy evidentes, cualquiera de los presentes se podía percatar con seguridad de lo que estaba ocurriendo, si no es que ya lo había hecho, así que con voz ronca por la excitación les dije, vámonos al cuarto, ambos asintieron, pedí la cuenta y aunque Víctor quiso pagar yo opté por firmar con cargo a la habitación, cuando el elevador se cerró ella se recargó en la pared y nosotros nos pusimos a su lado, Víctor le besaba el cuello y amasaba sus tetas y yo le masajeaba su panocha y levantaba su falda, el viaje en elevador fue muy corto, así que los tres queríamos entrar rápidamente a la habitación, batallé para abrir, parte las prisas, parte el nervio de la excitación, entramos y ella se quedó parada con los ojos cerrados en medio de la habitación.

Víctor se sentó en la cama y yo fui hacia ella y deslice su vestido hasta que cayó al piso, y guauuuu que espectáculo, con esa tanga, liguero tacones altos se veía monumental, Víctor exclamó ¡que buena viejota tienes wuey, ¡que rica estás mamacita! Al tiempo que se levantó y se puso enfrente a ella, yo estaba detrás, comenzamos a besarla, la besábamos y acariciábamos por todos lados, ella nos sobaba la verga por encima del pantalón, Víctor y yo le decíamos muchas cosas calientes, ”¡Ay chiquita te vamos a culear todita, te vamos a llenar de leche hasta que escurras!” Y ella lanzaba ligeras exclamaciones hasta que dijo, “cójanme, toda soy suya chiquititos”, acto seguido se arrodilló y comenzó a quitarle el pantalón a Víctor y yo hice lo propio con el mío, ella comenzó a mamarle la verga a él y se volteaba para mamar un poco la mía yo le decía a Víctor, “¿a poco no mama bien rico esta putita?” y él decía “mmm ¡delicioso! Se la come toda!”

Ella hacía el esfuerzo de metérsela toda, yo le dije, “¡Espera a que veas que rico chupa los huevos!” y antes de decir otra cosa ella se lanzó hacia los huevos de Víctor lamiéndolos y chupándolos como nunca lo había visto, estaba decidida a demostrar que era la mejor hembra, la llevamos a la cama y ella se fue a mamarme los huevos mientras que Víctor quitándole su tanga se comía toda esa panocha solo para retirarse tantito y exclamar “¡Tenías razón, mira que panochota tan grandota y esponjada tiene esta putita”, y ella solo gemía, después Víctor le lamía el culito y decía “ que culito tan apretadito y rico tienes, lo siento pero te lo voy a dejar muy agrandado con mi verga “ ella solo asentaba con gemidos, creo que ella empezó a sentir la necesidad de verga porque sola se movió y se empinó, dándole la vista de su culo a Víctor, todo lo hacía sin soltar mi verga, estando así él se acomodó detrás de ella y yo le dije “ahora si mamacita ofrézcale todo a Víctor” a como pudo sin sacarse mi verga de su boca, con sus manos abrió sus nalgas todo lo que pudo, ¡guauu! que espectáculo para Víctor, según él ahí estaba la vieja más buena que había visto en su vida empinada delante de él y ofreciéndole todo.

El apuntó su verga hacia ella (la cual era como del mismo tamaño que la mía solo que un poco más gruesa, sobre todo de la cabeza,) Víctor se voltio a mí y preguntó “por donde” yo volteé hacia ella que estaba con mi verga en su boca Y le pregunté, “¿Por dónde quiere que la ensarten mamacita?” ella soltó brevemente mi verga solo para decir “¡Por donde sea pero yaaaaaaaa!”, ¡casi me vengo con su respuesta! Víctor la encaminó hacia su panocha y se la ensartó de golpe, ella lanzó un quejido y siguió mamando, él la embestía con tantas ganas que yo nunca había visto a mi mujer hacer tantos ruidos ni tan fuerte, el chapaleo de las nalgas de mi mujer era tan fuerte que parecían aplausos que se escuchaban, seguramente, no solo en los cuartos de al lado sino en todo el piso del hotel, creo que para todos era evidente que se estaban cogiendo a alguien y ese alguien era mi mujer, debido a los quejidos tan altos no supe si mi mujer se vino ni cuantas veces lo hizo, nunca la había visto así, pero seguro que le estaba gustando.

Al cabo de un rato de estarla bombeando él paró, yo volteé a ver que pasaba y me di cuenta, él se estaba preparando para el banquete principal, ¡culeársela! Mi esposa ya solo me chupaba la verga esporádicamente concentrada más en la verga que estaba atrás de ella, mientras él se preparaba ella entendió que el momento había llegado, otro hombre la iba a ensartar por su más íntimo agujero, otra verga la tomaría por su culito, pero no hizo nada y solo cerró los labios para aguantar el dolor, (ella siempre ha sido muy sensible por ahí), Víctor empujaba y ella pujaba, pero no entraba, cuando menos pensé todos estábamos enfocados en una sola tarea, que Víctor metiera su verga en el culo de mi mujer, yo ayudaba abriéndole las nalgas y metiéndole los dedos para relajarla, él ensalivaba la cabeza de su verga y ella se empinaba más…

Después del tercer intento, el esfínter cedió y la cabeza de la verga de Víctor desapareció en medio de quejidos de ella y algo que pareció ser unos pequeños saltos para quitarse, intentos que no fructificaron por tenerla yo agarrada firmemente de las caderas, Víctor retrocedió y sacó su verga, la volvió a ensalivar y comenzó a meter su verga en ese culito ya dado, poco a poco la verga fue entrando más y mi mujer pujaba tan excitantemente que casi me vengo en ese momento, los quejidos no parecían de placer si no de dolor, un dolor que me causaba mucha excitación y a ella también, entonces recordé que traía la cámara.

Me levanté, fui por ella y regresé a tomar una foto en el momento exacto que Víctor la tenía ensartada hasta los huevos, le tomé varias fotos, inclusive algunas a la cara de mi mujer con los ojos cerrados, el ceño fruncido y mordiéndose los labios, entonces le dije, “Ya está mi amor, ya estás bien ensartada”. Pareció que le hubiera dicho una palabra clave porque enseguida comenzó a mover lentamente sus caderas hacia atrás y adelante. Víctor entendió el mensaje y comenzó un bombeo que fue agarrando ritmo hasta convertirse en algo envidiable “¿Te gusta que te cuelen?” Gritaba él, y ella respondía con un pronunciado siiiiii, “Dilo!” Decía él, “Grita culéame Víctor!”, me dio un poco de vergüenza cuando mi mujer gritó en modo tal que casi todo el piso escuchó” ¡Culéame Víctor! ¡Hazme tuya papacito! ¡Tómalo todo!”

Eso me puso a mil y busqué meterme por debajo de ella, ellos entendieron mis pretensiones y pararon un poco, me facilitaron acomodarme debajo de ella y metérsela por la panocha la cual estaba empapada, enseguida ella paró el culo lo más que pudo y él la volvió a ensartar, sentí claramente la verga de él en el interior del culo de mi mujer y sentía como su cabeza rozaba con la mía tan solo separados por muy poca piel, ella se movía a como podía y nosotros tratábamos de seguirla, en el momento de mayor excitación se me ocurrió una locura, le dije a Víctor, “Vamos a sacar al pasillo a esta putita y cogérnosla los dos”, ella no estuvo muy de acuerdo, pero entre ambos la sacamos y nos recargamos en una pared a pleno pasillo del hotel y ahí la ensartamos, ella ahogaba sus quejidos y Víctor le dijo ”Puja fuerte putita, no tiene nada de malo que sepan que te gusta la verga!”

Al poco tiempo ella cooperaba y pujaba no tan fuerte pero bastante claro, en eso escuchamos el ruido de una puerta y nos volvimos a meter al cuarto, nos volvimos a acomodar, ella se sentó en mi verga y se agachó hacia enfrente de mí ofreciendo su culo de nuevo a Víctor, este exclamó antes de ensartarla, “te dije que te lo iba a agrandar todo, ¡ya lo tienes bien abierto! “

Debió ser cierto por que sentí que de un solo empujón se la metió toda, volvimos a movernos y a decirle cosas obscenas hasta que no pudimos más, siendo yo el primero en venirme seguido de Víctor, nos quedamos un ratito así con los dos adentro de ella hasta que ella se levantó y fue al baño, cuando salió venia ya sin las medias y totalmente desnuda llego y se acostó en medio de ambos con la cara de frente a mí, no me dijo nada, sus mejillas estaban totalmente coloradas y tenía la cara desmadejada, me lanzo algo que quiso ser una sonrisa y se quedo dormida, ambos la abrazamos y nos dormimos también.

Por la mañana me despertó unas caricias en mi verga, volteé y por debajo de las sábanas estaba ella mamándole la verga a Víctor y acariciando la mía, pronto nos excitamos y comenzamos de nuevo, nos la cogimos y la culeamos al menos 2 veces cada uno y volvimos a repetir el sándwich. Ella se metió a bañar y después lo hizo Víctor, al último me metí yo, cuando salí ella le mamaba por última vez la verga a Víctor, él la quería ensartar pero ella estaba muy adolorida y rozada así que le estaba dando una buena mamada mientras yo me la jalaba y les tomaba fotos, él se vino en boca de ella y ella tragó lo que pudo en agradecimiento a tan linda noche.

No lo hemos vuelto a hacer pero el recuerdo de esa noche y las fotos nos excitan mucho, ¡ahora ella dice con orgullo que es una excelente putita!

Autor: Edgar

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Me cogí a mi madre

Cuando sentí su caliente jugo se la saqué y le acaricié su ano con mi lengua, este empezó a contraerse y a dilatarse, lo llené todo de saliva y apunté mi verga en el, mi madre estaba recostada pero con su culito parado, aun disfrutando de su orgasmo por lo cual no se dio cuenta de mis intenciones hasta que le enterré toda la verga en su culo, saltó y aulló de dolor. 

 

Les contaré una historia verídica. Me llamo Javier y mi fetiche siempre ha sido la ropa interior de mujer. Tengo 19 años y me siento atraído por las relaciones incestuosas, me he pajeado pensando en mis tías, mis primas, hasta con mi abuelita, pero más con mamá, ella se llama Dolores y me pajeo con sus calzoncitos.  Ella tiene 37 años y es de piel apiñonada y tersa, tiene unas tetas de tamaño mediano, estrecha cinturita, vientre plano (parece que le metieron un tablazo) y un delicioso culito que es el motivo más grande para mis pajas.

La atracción hacia mi madre la tengo cuando empezaba a buscar sus calzones en el baño o en su cajón para olerlos y masturbarme con ellos, cada vez que me pajeaba me venía en ellos, pensando que se los iba a poner con mi esperma y hasta llegué a pensar que podría embarazarla de esta forma y eso me sobrecalentaba. Llegué a espiarla cuando se bañaba lo hacía por la ventana del baño que da a la azotea, ella tenía 36 años y yo 18 cuando la espié por primera vez. Recuerdo que vi que mi mamá iba a bañarse y de inmediato me subí a la azotea para poder observarla.

Ella estaba desvistiéndose frente al espejo del baño; primero se quitó el brassiere y empezó a masajearse los pechos de una manera tan rica que hizo que mi verga se pusiera enorme y muy dura, me encantaba como se acariciaba y por lo visto a ella también, ya que vi como cerraba sus ojos como anhelando que le estuvieran mamando sus tetas, sus pezones se pararon y se pusieron duros como mi verga, me hubiera encantado estar frente a ella para poder mamarle sus tetas y morderle sus pezones.

Yo estaba disfrutando de aquella maravillosa escena cuando de pronto volteó hacia la ventana y pensé que me había visto, en ese momento escuché que abría la regadera y eso me tranquilizo pero esperé unos minutos para volver a asomarme.

La verdad yo creo que realmente si me vio y disimuló no saber que yo la espiaba, ya que al volver asomarme la vi bajo la regadera, se estaba bañando con todo y calzones, y noté que se enjabonaba de una manera más cachonda y volteaba disimuladamente de reojo a la ventana como para cerciorarse si aun me encontraba ahí, poco después se volteó dando la espalda a la ventana y empezó a bajarse el calzón de una manera muy sensual y se agachó para sacárselo al mismo tiempo que me permitía apreciar sus deliciosas nalgas, las cuales ondulaba cachondamente, también pude ver aquel hoyito que tanto anhelaba en mis pajas.

Ahí estaban esas nalgas en todo su esplendor, eran casi perfectas redonditas, respingadas y duras con ese culito, ese hoyito rosadito, que me gustaría rozarlo con verga y ponerlo más rosadito. Volteó de nuevo a la ventana e inició un masaje en su panochita apareció una notoria y tremenda erección en mi verga, mi madre trató de disimular no verla, pero abrió sus ojos como platos al notarlo.

Para mi desgracia se metió al agua para desenjabonarse y dio por terminado su baño y mi dicha para empezar a secarse y después retirarse; yo también di por terminado el baño y al salir me gritó mi mamá. -Alcánzame la crema y el aceite que están en el baño. Solo me puse una toalla en la cintura y me apresuré a llevárselos. -Oye chiquito, ¿me ayudas a ponerme el aceite en la espalda y las piernas? – Con gusto. ¿Por donde empiezo? -En la espalda y el cuello.

Me dio la espalda y comencé a ponerle aceite en el cuello para ir bajando por toda su espalda, cuando casi llegaba a sus nalgas, le eché un chorrito de aceite entre sus nalgas y le llegó al culito, ella al sentirlo se estremeció y dijo que rico, y me pidió que siguiera. -Ponme en los cachetes también por que sino se me parten. Yo le iba a poner en su cara y me dijo en esos no, en las nalgas. Se las empecé a acariciar al ponerle el aceite y me atreví a pasarle un dedo con aceite en su culito, ella respingó y suspiró diciendo.

– Ándale ahí también, que siempre debe estar bien lubricado por si las dudas. Eso me pareció una insinuación directa y mi verga se me paró al máximo. – ¿Ya terminaste? Deja me siento para que sigas con las piernas. Inicié por la planta de sus pies y los tobillos para después ir subiendo. En ese momento ni la toalla disimulaba mi verga parada, fui subiendo por sus muslos, escuchaba como se aceleraba su respiración conforme mis manos subían casi a punto de tocarle los vellos de su sexo.

Al acercar mis manos a su panochita puse mi cara muy pegadita a su sexo y aspiré un rico olor a sexo candente y limpio, creo que su pepita empezó a lubricarse al sentirme tan cerca como esperando y deseando ser acariciada y penetrada. Yo sin pensarlo y como idiotizado me acerqué más y le pasé la lengua por su prominente monte de venus, lamiendo sus pelitos; ella solo emitió un pequeño gemido al tiempo que abría más sus piernas dejando al descubierto sus ricos labios vaginales y su apetitoso botoncito rosado que ya estaba duro.
 
Ni tardo ni perezoso dirigí mi lengua a ese sitio de placer delicioso, ella se recostó en la cama a la vez que lanzaba pequeños gemidos de placer, le chupé su clítoris por varios minutos hasta que estiró sus piernas y se estremeció, en ese momento sentí un liquido caliente que llegaba a mi lengua e inundaba mi boca. Satisfecho por haber probado su rico coñito y disfrutar del sabor de su néctar, decidí retirarme pensando que era suficiente para ser la primera vez que hacía gozar a mi madre. Cuando ella sintió que me retiraba y me ponía de pie se sentó rápidamente en la cama y me dijo: ¿ A donde vas ? Ahora sigo yo.

Me jaló de la toalla y me la arrancó dejándola caer al piso, salió mi verga como disparada por un resorte, ahí estaba mi palo totalmente parado frente a la cara de mi mami, me agarró de las nalgas abrió su boca y empezó a lamerme el glande suavemente, la cabeza de mi verga al sentir su lengua húmeda y caliente se esponjó aun más y ella se la metió en la boca chupándomela deliciosamente.

Me dio un tirón hacia ella y se tragó todo mi miembro hasta su garganta, he inicio un frenético movimiento con su cabeza metiendo y sacando mi palo de su boca hasta que sintió que se hinchaban mis venas, yo estaba apunto de venirme cuando se detuvo y la sacó de su boca y puso uno de sus dedos en el hoyito de mi pija evitando que me chorreara y me dijo:

-No te vengas, meteme tu verga por favor. Estoy muy caliente y feliz, haz que me chorree, por favor inúndame toda con tu leche, quiero ser tu mami y tu mujer.- O.K. bien con una condición. -Si chiquito lo que quieras, pero ya cógete a tu madre. – Vas a dejar que te la meta, cuando yo quiera, en donde a mi se me antoje, me vas a dejar cogerte como yo quiera y cuantas veces lo desee, entendido mamita. – Si papito, claro que si mi bebe, cógete a mami ahora y siempre, cada vez que tú quieras tu madre se convertirá en tu putita, para que le metas toda la verga a tu mamita por donde tú quieras mi amor.

Se la ensarté toda de golpe y me la cogí ricamente como loco mientras ella pujaba y gemía de placer mientras me decía: -Soy tu putita, tu mami es tuya, metémela toda, tu madre quiere gritar de placer, atraviésame toda mi amor, mi querido hijito. Me la cogía mientras le metía el dedo en su culito, cuando lo hice ella bramó diciendo: -¡Ay! Hijo, sabes hacer gozar a mamita.

En eso tuvo un fenomenal orgasmo, retorciéndose en la cama y emitió un pequeño grito: ¡Ahh! Papito, hijito, eres sensacional, haz hecho gozar a tu madre como a una puta. – Tranquila mamita, todavía falto yo, así que voltéate y ponte en cuatro patas que te voy a coger de perrito, quiero que mi madre se ponga como una verdadera puta enseñándole sus nalgas a su hijo.

Se puso en cuatro patas y la penetré de nuevo por su vagina al tiempo que le agarraba las nalgas y se las abría para ver su rosado hoyito. Ella estaba súper mojada, con una mano la tomé por el pelo haciendo que se moviera cada vez que se lo estiraba y con la otra le metí uno de mis dedos en su culo y empezó a moverse frenéticamente por unos minutos, para después venirse de nuevo.

Cuando sentí su caliente jugo se la saqué y le acaricié su ano con mi lengua, este empezó a contraerse y a dilatarse, lo llené todo de saliva y apunté mi verga en el, mi madre estaba recostada pero con su culito parado, aun disfrutando de su orgasmo por lo cual no se dio cuenta de mis intenciones hasta que le enterré toda la verga en su culo, saltó y aulló de dolor.

– ¡Cabrón! Ya le rompiste el culo a tu madre, mamita todavía era virgen por ahí, ni tu papá me la metió por ahí, nunca lo dejé porque él ya me había roto la conchita y sabía que me iba a doler así como ahora. Después que le atravesé el culo a mamá solo le dejé albergar ahí adentro para que su culo se acostumbrara a ella.

– Ya mamita, piensa que fue tu hijito quien tuvo el honor de romperte el culito y no un desconocido. Quien mejor que un hijo para romperle el culo a su madre. Ahora empieza a gozar y a pujar con la verga de tu hijito. Le empecé a acariciar su panochita y su clítoris y a meterle dos dedos en su vagina y ella empezó a gozar y a olvidarse del dolor y solita fue moviéndose para iniciar a culeármela, mi madre gemía de gozo.

– Hijito si hubiera sentido esto tan rico antes te habría dicho que me la encajaras en el culo. ¡Que rico te culeas a mamá bebito! ¡Ahora si tu mami se siente una puta, la puta de su hijo, si hijo ensarta a mamá, ensártala toda!, ¡Aaayy, chiquito! haces gozar a la puta de tu madre, esto es maravilloso hijito, sigue, sigue así, culéate a tu mamita, ¡que rico! Hijo no te vayas a venir en mi culo, mami quiere sentir la lechita de su hijito en su concha.

-Solo si me prometes que vas a hacer todo lo que yo te diga mami. – Si bebito, ya te dije hace rato que tu mami es tu puta y no solo eso, desde ahora tu madre es tu esclava.

– Y si a veces te pido que no cojas con papá, ¿Lo vas a hacer?  -¿Porque preguntas eso?, ¡Porque me lo pedirías? -Porque no quiero que papá te coja en tus días fértiles, ya que puede embarazarte, -Siiiiiiiiiiii lo voy a hacer, pero échame toda tu lechita en mi conchita, inunda el lugar por donde naciste. -¡Aahh!, ¡Aaahhh! que rico mamita, toma toda la leche de tu hijo. Los dos tuvimos un espléndido y enorme orgasmo, maravilloso, yo le eché toda mi leche y ella me mojó mis huevos.

– No la saques hijo, quiero seguir sintiéndote, abrázame fuerte, papito haz hecho gozar a mamá muchísimo, tanto como nunca lo hizo tu padre, apriétame muy fuerte mi’jo, desde hoy tu mami es solo tuya, para siempre tu madre es para ti.

Permanecimos largo rato abrazados y cuando me separé de ella, me dio un delicioso y tierno beso y me dijo:- No olvides las promesas que le hiciste a mamá, de cogértela seguido y dejar a tu mami embarazada.

Desde entonces me cojo a mamá cada vez que podemos y le encanta que me la culee, siempre me dice, -¡No te olvides de mi culito, también metémela por ahí! Después les cuento todas las locuras que hemos hecho desde entonces.

Y recuerden, esto es muy cierto.

Autor: Javier amantevoyeur

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Dolo y Marcos nos cuentan su historia

Los gritos de placer de Dolo me taladraban el cerebro y el centro justo del máximo placer. Agarré las tetas de Vero casi con bronca y bastantes celos, mi puta lo estaba pasando mejor con su hermano que conmigo. Verónica se quejó, la posición me causaba tal placer y dolor que terminé corriéndome, apretando sus tetas como esponjas y tirando de su pelo. Verónica se corrió también.

Unos amigos en común, Dolo y Marcos, novios desde hace casi un año, me contaron la fantasía sexual de él, que concretaron un día cualquiera en una ciudad cualquiera.

Sabía que Dolo haría cualquier cosa que le pidiera, estaba seguro de ello. La fantasía me rondaba la cabeza desde hacía mucho tiempo, pero supe que iba a llevarla a cabo el día de mi reencuentro con ella. Hace un año atrás me encontré, de casualidad, en una librería, con Ramiro, un compañero del colegio secundario, al que no veía desde que terminamos el cole.

Nos reímos con gusto de nuestras guarradas de la época y me invitó a su cumpleaños, a realizarse la semana siguiente. Allí estuve y allí estaba ella, Dolores, hermana de Ramiro. Recordaba una niña pequeña, de pelo negro y largo. Ahora era una mujer de 25, piernas larguísimas, ojos negros, el pelo lacio casi llegándole a la cintura, azabache, tal cual lo recordaba, unas tetas y un culo para lamerlos sin cansarse nunca. Una yegua infernal. La visión me la puso de punta en un santiamén. Como pude la encaré. Apenas se acordaba de mí, pero esa misma noche le saqué un beso delicioso, lleno de su miel. La convertí en mi Dolo.

Una noche, organicé una reunión en casa, para comer unas pizzas, tomar whiskys, mirar pelis y reírnos un rato. Invité a unos amigos de la facultad y a Ramiro. Después de unos cuantos whiskys, estábamos borrachines y uno de mis amigos empezó a contar que se la metería por el culo a su vecinita de 18 que lo tenía en llamas. Cada uno empezó a contar lo suyo. Conté mi fantasía: que se la empomaran a Dolo algunos amigos. Ramiro contó la suya: culearse a mi Dolo, su hermana. Me reí con ganas del pedo que tenía. Mis amigos se marcharon. Y Ramiro me dice: podemos realizar tu fantasía y también la mía. Yo tengo el lugar y vos los amigos, ¿qué decís? Completamente borracho, acepté.

Al otro día, mi imaginación empezó a tomar vuelo. La visión del coño de mi Dolo sobre la polla de todos mis amigos me la puso al palo. Seguí con la visión de Ramiro culeándose a Dolo. Aaaayyyy, eso sí que me calentaba. Dolo vino a casa y le dije, sin contarle exactamente qué, lo de mi fantasía. Le gusta que la sorprendan y con esto estaba seguro de que la sorprendería de por vida. No puso muchos reparos, aceptó, confiaba en mí. No podía esperar a que llegara el momento de ver mis fantasías realizadas. Ese mismo día llamé a Ramiro, diciéndole que organizara todo, que yo me encargaba de mis amigos. Los llamé, aceptaron con gusto, pues ya habían visto a la yegua que me acompañaba en todas las fiestas.

El día D era un día de bastante frío. La hice vestir con una blusa blanca, casi transparente, que dejaba ver casi todo y que le marcaba los pezones, sin sujetador, un liguero rojo, mi preferido, sin bragas, una falda tan cortita que, de apenas moverse, se le veía la rayita del culo, y los zapatos de tacón más altos que pude encontrar en su casa.

Estaba hermosa. Y podía calentar hasta a una piedra. Verla obedeciendo a todos mis pedidos me generó ternura, pero también una erección de mil demonios. Se cubrió con un sacón negro. La subí al auto y antes de llegar a la casa, una casona en realidad, le vendé los ojos con un pañuelo de seda negro. Antes de que bajara del auto le dije que se sacara el sacón, solo para que el frío irguiera sus pezones rosados. Tocamos el timbre y la puerta se abrió instantáneamente. Era Ramiro, que me hizo señas de que ya estaba al palo. La llevé a una habitación que tenía una silla y unos sillones. La senté en la silla y sin decir nada le abrí las piernas y le desabroché la blusa. Ella no dijo nada. Pasamos todos a la habitación, tres en total, todos mis amigos de la facultad, menos Ramiro que había venido con su novia Verónica y que estaban en la habitación de al lado. Nos sentamos a mirar a mi yegua con sus largas piernas abiertas y su coño sabroso, que tantas veces había chupado y comido y que yo mismo había rasurado con sumo placer.

Ella estaba rígida, podía verlo en su cara, pero preciosa y excitante como siempre. Dejé deliberadamente la puerta abierta y empezaron a oírse gemidos: eran Ramiro y Verónica iniciando sus juegos. Los gemidos eran cada vez más fuertes y profundos: síii, ahhhh, sigueeeeee, assssssíiiiiiii, asíiiii. Ella giró su cabeza, pero siguió inmóvil. Le dije: mastúrbate. Quedó casi un minuto sin moverse, pero se corrió la blusa y empezó a jugar con sus preciosas tetas. Todos ya habíamos empezado a masajearnos. Ahora uno de sus dedos estaba en su boca, mientras que con la otra mano acariciaba su dulce coñito. Ramiro y Verónica gritaban cada vez más, siguuue, siiiiigue, ddddddame tu polla, fooooollaaame, ahooraaaaaaaa, aghhhhh, métemelllaaaa toda por atraaaaas, máaaaaas duro que me gggggusta, máaassssssss, máassssss. Ramiro gritaba a su vez… putttttaaaaaa voy a culearte hhhasta hacerte venir… voy a acabar en tus tetas, en tu culo… uuummmmm, tengo lo que quieras para ahhhh, darte… Dolo se puso más rápida con su clítoris y sus tetas y echaba su cabeza hacia atrás. Ya estaba entregada a mi juego. La amaba con desesperación y la situación estaba calentándome tanto que ya no podía estarme en mí.

Me levanté y la senté de culo sobre Maxi. El empezó a moverse debajo de ella, le sacó la blusa y se agarró a sus tetas como si nunca antes hubiera tocado algunas. Dolo gemía con cierto pudor. Escuché los gritos de Ramiro y Verónica dándose sus últimas zarandeadas. Luis me miró como pidiéndome autorización, asentí y él le quitó la mini. Quedó con su liguero rojo y sus tacones elevadísimos. Maxi la sentó en el sillón. En ese momento, vi llegar a Verónica y a Ramiro. Verónica también estaba muy buena, buenísima, rubia, tetas pequeñas y carita de puta con cierto toque inocente. Verónica se sentó sobre Luis, el más tímido, y empezó a besarlo, le pasaba la lengua por la boca abierta, por el cuello, le sobó las orejas, las mordía, cosa que parece le gustaba mucho a Luis. Ella lo levantó y lo llevó a la silla. Lo sentó y se puso en cuatro patas: metió la polla en su boca. La chupó primero despacio, luego más rápido. Fui hasta ellos y empecé a lamer el ojito de Verónica, ella estaba muy mojada.

La idea de comer a Verónica y ver a Maxi chupar y lamer a toda mi Dolo hizo que me estremeciera. Puse vaselina a mi dedo y penetré a Verónica. Estuve chupando y metiendo, sacando y metiendo, lamiendo y de reojo mirando a mi Dolo gozar. Estaba boca arriba, las piernas abiertas, Maxi chupando su coño, su cabeza rubia subía y bajaba, subía y bajaba. Ella se arqueaba, nunca hablaba cuando follábamos, pero era como si supiera que su hermano la estaba penetrando y a la muy puta le gustaba. Veeeeennnn, mételllla hasta el fonnodddoo. Aaahhh, ahhh, ahí, ahí, mássss, máss, aaaahh, sigue más fuerttte, máassss, másss. Ramiro, antes sus pedidos, arremetió con mucha más fuerza. Estaba arrebolada y muy caliente.

Los celos y el deseo se mezclaban confusamente y embestí con todo sobre Verónica que me decía, sin mucha convicción, de que me detuviera. No me detuve, seguí y aún con más fuerza, golpeando mis huevos contra su culo.

El primero en correrse fue Luis… me corrrrrooooo, esta putttttta me hace correrrrrr, me venggggoooo, chúpamela, no paresssss, ahhhhhh,  uuuuuumaaaaaghhe. Yo ya estaba casi en eso, los gritos de placer de Dolo me taladraban el cerebro y el centro justo del máximo placer. Me estaba viniendo yo también. Agarré del pelo a Verónica y la tiré contra mí. Seguí tomándola del pelo, hice que su cabeza se tirara hacia atrás y que su cuerpo se arqueara, Dolo seguía gritando, máaaaasss, aaaaaahíiiii, más, fuerte… máaaaass, aaaagghhhhh, uuuummmm, yo seguía en mi faena, siempre sin dejar de mirar y escuchar. Agarré las tetas de Vero casi con bronca y bastantes celos, mi puta lo estaba pasando mejor con su hermano que conmigo. Verónica se quejó, la posición me causaba tal placer y dolor que terminé corriéndome, apretando sus tetas como esponjas y tirando de su pelo… Verónica se corrió también… Me tiré en el suelo, exhausto. Verónica me miró con cierto resquemor y también cayó rendida.

Todavía me faltaba oír la corrida de Ramiro, y la de Dolo. Me excitaba, pero los celos me carcomían, ya no podía negarlo. Decidí mirar y escuchar atentamente. Era la fantasía con la que había soñado durante mucho tiempo. Y la cumpliría completa. Dolores, con sus piernas, agarraba por las caderas a su hermano para que la penetración fuera más profunda… Pero Ramiro le dio vuelta rápidamente y por primera vez habló… Hace años que deseaba hacer esto hermanita, dijo entrecortadamente… Mierda, me dije, se suponía que no tenía que hablar… esperaba la reacción de Dolo. Ella ni se inmutó, siguió gimiendo, pidiendo más a su hermano, ofreciéndole su culo duro y tentador. El no lo dudó, chupó un instante su culo mientras hacia malabares tratando de envaselinar su polla. No pudo, la vaselina corrió por la raya de mi culito preferido. Con lo que pudo rescatar se lubricó la polla, vi que le temblaban las manos.

Asomó la cabeza en el culo deseoso de Dolo… Máaassss, dijo ella, enterrala, toda, rápido, rápidooo, la quierooo todaa adennntrro, ahoraaaa, ummmmm, gimió de dolor cuando el arremetió con todo… ida y vuelta, meta y ponga… yo tenía otra vez la polla al vuelo. Maxi se estaba corriendo también o ya se había corrido, creo, no lo se, yo solo tenía la mirada y la mente disponible para Dolo. Esto si es una súper follada hermaaaa míaaaa, y terminó corriéndose, a la vez que vi a Dolo llegar a la misma instancia con un grito de regocijo infinito. Hervía de celos. La sangre me recorría las venas como un torrente descontrolado. Me levanté. Dolores estaba exhausta, relajadísima. La tomé del brazo bruscamente, y con un tirón levanté su frágil humanidad. A pesar de ello, sentía que era poderosísima.

Autor: marisapol

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