Con la mucama

La tocaba como si nunca más pudiera volver hacerlo… ella se acomodó mi pene en la entrada de su vagina y yo procedí a empujarla suavemente y con el mismo movimiento jadeante de ella comencé a embestirla… me di cuenta que ella no era virgen y que su experiencia era obvia. Se movía como diosa, y me decía que la cogiera más rápido.

La primera vez…

Hoy tengo casi 30 años y muchas vivencias que ahora por medio de esta página que descubrí podré contar… hoy me enfocaré a la primera vez que tuve sexo…

Fue a los 18 años de edad, soy mexicano de una ciudad cercana al puerto de Veracruz, soy moreno claro, mido 1.80mts, en ese entonces estaba muy delgado, cursaba tercer año de preparatoria y en mi casa habían contratado una muchacha que ayudara a las labores del hogar, tenía 25 años, medía 1.65mts, delgada y de cuerpo llamativo para ser empleada doméstica…

Un día unos amigos fueron hacer un trabajo de equipo a mi casa y uno de ellos me puso una idea en la cabeza que anduvo rondándome durante mucho tiempo.  Sus palabras fueron: ¡Vaya! Que cosa tan interesante. Y ¿Está aquí todos los días?  ¿No te la has follado aun? ¿Está bien para iniciarse no? En ese entonces mi interés en el tema del sexo ya había despertado y sus preguntas fueron muy directas y en el momento le contesté que no! Que por que decía eso si era solo la empleada, yo quería coger con Luz, Mirna o Paty las mujeres más bonitas del salón de clases…  se cambió el tema hacia ellas y nunca más me volvió a mencionar a Mario, Elsa, así se llamaba la mujer que nos ayudaba.

Días después yo estudiaba la situación, ella se quedaba en un cuarto especial para la gente del servicio, pero no tenía baño por que nunca se terminó, y tenía que compartir el baño con nosotros, eso me ponía a mil y la empecé a ver con otros ojos: de lujuria, de pasiones carnales, quería llenarme de experiencias sexuales y hasta ese momento ella era lo más cercano que tenía para satisfacer mis impulsos, así es que decidí atacar y después de analizar el cómo se desenvolvía en la casa y cuando estaba sola, cuando se bañaba, etc. Me dispuse un día a regresar temprano de la escuela, nadie estaba en casa solo ella como siempre en las mañanas, regresé y ella se bañaba, en ese momento no sabía que hacer, quería meterme al baño y cogerla ahí, pero no sabía cómo reaccionaria… me fui a su cuarto y ahí la esperaría, al llegar me puse nervioso a revisar sus cosas estaba tan excitado que al llegar a su cajón de ropa interior saqué una panty  y me hice una paja con ella, al terminar no supe que hacer así es que traté de ordenar y me fui a mi recámara, Elsa salió de bañarse y fue a terminar de vestirse a su cuarto. Cuando terminó la encontré en la cocina y me miraba extrañada y me preguntaba que hacía yo ahí, le dije que no había tenido clases, me preparó el desayuno pero yo la veía excitado y empecé un juego de miradas y de palabras con ella que me hacía pensar que yo le gustaba…

Yo solo quería coger, no quería compromisos, así es que no le dije nada galante, ni lindo para una mujer y cambié mi táctica a decirle cosas como que se veía muy buena en su uniforme y que si tenía un novio que la atendiera… ella solo reía a mis preguntas y contestaba titubeando, me sorprendió cuando me dijo que tenía novio y que todos los fines de semana lo veía en su pueblo natal después de una semana de trabajo… y que si la había atendido bien hasta ese entonces…

Yo le dije que aun no conocía un hombre verdaderamente atento con las mujeres, me acerqué y le di un fuerte abrazo que fue correspondido con un beso en la mejilla y mi pene comenzó a pararse hasta que ella lo notó y brincó hacia atrás justo en el momento que  mi hermana llegaba de la escuela y entraba saludando.

Mis planes frustrados, pero yo no quería dejar de pasar mucho tiempo decidí atacar al otro día, esa tarde me la topé un par de veces y yo la acosaba con palabras al oído y ella sonreía, no decía nada pero se alejaba a otro lado por temor a ser descubierta… Al otro día me vestí para ir a la escuela, Salí de mi casa y esperé en un lugar cercano a que los demás salieran también y regresé urgente con el pene parado, corriendo en busca de esa mujer que había dispuesto a hacerla mía, porque tenía muchas ganas de sexo.

Entré a la casa y ella estaba en el baño, y se disponía a bañarse por que se escuchaba el agua empezar a correr, ella parece que no sabía que estaba yo ahí afuera, yo estaba nervioso, caliente, dispuesto a todo…  entré al baño y Elsa estaba desnuda dentro de la ducha lo único que nos separaba era un cancel de aluminio con acrílico que dejaba ver su silueta. Ella gritó del susto no se esperaba que estuviera yo ahí… le dije:

-Soy Mario, vine a saludarte. -Nooo que pena, sal de aquí, ¡apenas me iba a bañar! ¿Qué haces aquí?

Mientras ella hablaba yo le decía que se tranquilizara que solo quería platicar con ella; pero yo mientras hablábamos me desvestía; quedé completamente desnudo con mi pene más erecto que nunca, con las ganas de cogérmela como si fuera un animal sediento de sexo, todo me olía a placer… Abrí el cancel del baño y ella gritaba que me alejara, al verla solo la abracé y le dije:

-Elsa me encantas y desde hace días solo pienso en ti, ella titubeante y tratando de zafarse del abrazo me dijo:

-¡Basta! No quiero hacer nada ahorita, ¡bruto! -Esto va a pasar tarde o temprano! Tú me gustas como mujer y yo te gusto también así es que es normal esto. -Mario es que… la interrumpí haciendo el abrazo desnudo más fuerte y buscando sus labios para un beso…

Que se fue haciendo más y más tendido, ella dejó de forcejear y comenzó a tocar mi pene, nos besamos y acariciamos mientras nos bañábamos nerviosos… para mí era mi primera vez y ella después me enteré si tenía novio y ya tenía experiencia en el ámbito del sexo.

Yo comencé a besarle los senos redondos y excitados mientras acariciaba su espalda hasta sus nalgas que apretaba hacia mí, pegando mi pene con su coño, ella me dijo vamos  a tu cuarto, salimos mojados del baño y nos acostamos en la cama besándonos, acariciándonos, yo explorando su cuerpo, la tocaba como si nunca más pudiera volver hacerlo… ella se acomodó mi pene en la entrada de su vagina y yo procedí a empujarla suavemente y con el mismo movimiento jadeante de ella comencé a embestirla… me di cuenta que ella no era virgen y que su experiencia era obvia. Se movía como diosa, y me decía que la cogiera más rápido:

-Cógeme más fuerte papi, ¡dame más!

Yo me movía con desesperación, la cogía como si la quisiera partir en dos:

-Cuando quieras terminar papi échamelos en la boca, quiero saber a que sabes.

Eso me puso a mil, sus gemidos eran de una putita, disfrutaba al máximo y comenzó con su orgasmo… me decía apretando los labios que quería más:

-¡Ahhh! ¡Me corro! ¡Aaaaaaahh!  ¡Gracias papi Me hiciste gozar!

Mientras ella hablaba yo comencé a sentir el placer más grande que hasta ese día había tenido, no me podía controlar, no pude salir y dárselos en la cara… termine dentro de ella, con un movimiento de caderas constante de los dos… me terminó de exprimir…

Nos quedamos toda la mañana en la cama, besándonos, comiéndonos, teniendo sexo… fue lo mejor que pude haber hecho ese día… Estuvieron así mis días durante medio año, hasta que la corrieron por que ya no rendía en el trabajo como debía. (Sus energías se canalizaron en exprimirme a diario y ya no hacía bien sus deberes) Durante 6 meses la cogía cada vez que podía, me regresaba de la escuela, o en las tardes que no había nadie, hacía yo visitas nocturnas a su cuarto en silencio y otras en su cuarto…

La cogí en la cama, en el coche, en la azotea, en el patio, en toda la casa… era yo adicto a ella y ella a mí…  ya poco a poco la dejé de ver pero ella fue la culpable de que hoy sea un adicto al sexo… después de ella hay mil historias que prometo contar y si quieren contactarme pues nos vemos. Soy materia dispuesta para pasar buenos ratos.

Autor: Mario

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