03.- Neri, la feria

Ha pasado mas de un mes desde “la cacería”, y aunque aun le quedan algunas señales en su cuerpo, Nuri esta prácticamente recuperada, su cuerpo vuelve a ser el de la chica joven y bonita que siempre ha sido, su coño luce nuevamente sus rizados cabellos negros, y toda ella se siente mas mujer que nunca.

Al volver del trabajo, Nuri encuentra en su buzón una nota de Joan, sin duda el también intuye que la esclava esta recuperada y lista para nuevas pruebas, Nuri excitada y feliz, piensa ya en el próximo viernes y es que a pesar del dolor, nunca ha gozado tanto, como cuando atada a sus cadenas, su piel recibe golpe tras golpe, y su cuerpo es humillado hasta extremos que ni ella misma se atrevería a imaginar.

El viernes a las cinco, con su habitual vestido blanco, Nuri llega a casa de Joan, una vez allí, le quita el vestido y va comprobando las distintas marcas que aun quedan en la muchacha, juega con sus pechos, acaricia su coño, Neri sonriente se excita y abrazándolo le besa buscando algo más, él con la vista le indica lo que ha de hacer, ella le mira, se arrodilla y poniéndose el pene en la boca, va lamiendo, chupando, besando… mientras el, cada vez mas excitado acaba por vaciarse por completo en su boca, Neri traga lo que puede, mientras que el resto se desparrama por sus labios, sus mejillas, gotea sobre sus pechos y vientre, sonriente Joan la levanta, y la besa.

Luego le dice que se vuelva a poner el vestido, Neri no entiende nada, pero es feliz, y contenta y satisfecha obedece, van hacia el coche, Joan le dice que hoy ira delante junto a él, en pocos minutos como una pareja cualquiera salen del garaje, Neri pone su cabeza en el hombro de Joan, cierra los ojos y se adormece con el movimiento del vehículo, Joan la mira, sonríe y deja que descanse un rato. Neri nota que el coche se ha parado, abre los ojos, Joan le ordena desnudarse, están en medio de la nada, en una carretera oscura, ella obedece y mira curiosa, Joan solo le explica que van a una feria muy especial, ella baja la mirada, desnuda y un poco asustada, empieza a moverse con el traquetear del coche, sigue el viaje.

Al poco rato, oyen ruido de música y gente, el coche para ante una valla, allí un par de guardias de seguridad la iluminan con sus linternas, Neri se avergüenza e intenta no mirar, ellos ríen viendo los restos de la corrida resecos sobre su cuerpo. Una vez dentro, Joan aparca el coche frente a un edificio pequeño, le dice que entre y obedezca en todo y a todos, le da un largo beso en la boca, la hace bajar y se aleja del lugar.

Neri desnuda y asustada, entra en la casa, un hombre la observa, le levanta los pechos, le pone un par de dedos en su coño, mira su culo, sus brazos, sus piernas y decide que empiece por lo sala de dardos, le ordenan que se ponga a 4 patas, y cogiendola por los pelos, la llevan hasta una parada cercana, aun cerrada.
Allí mira a su alrededor y ve a otras cinco chicas: otra morena, también con pechos grandes, una negra con muchas marcas de látigo en su espalda, una oriental con aros en los pezones y el coño, y una chica rubia muy asustada.

A bastonazos, el propietario de la atracción les hace levantar y ponerse en hilera bajo unas aspas de la que cuelgan distintas cadenas, levantan los brazos, y cada una de ellas es atada a las cadenas, les ponen una bola en la boca y les vendan los ojos… ciega y muda, Neri nota como la cogen con fuerza, y empiezan a pintar algo en su cuerpo, son círculos concéntricos alrededor de sus pechos, su coño y su culo. Una vez pintada, las cadenas suben, y sus pies quedan colgando, un interruptor pone en marcha el aparato, que las hace girar y girar, tanto sobre si mismas, como en circulo, parece como si estuvieran atadas a un ventilador.

Se abre la parada, y el griterío llena el ambiente, es una parada circular, cada cliente ha de lanzar 7 dardos a la chica que ha elegido cuando pase frente a él, al terminar se cuentan los puntos, y quien gana, tiene un vale para el sorteo entre todos los vencedores, de la chica en cuestión.

Y sin más dilación empieza la fiesta, en el primer juego, recibe un pinchazo en el pecho izquierdo, dos en el culo, y los otros cuatro fuera de la zona puntuable. Al terminar el propietario contabiliza los puntos, el vencedor es el que ha lanzado a otra de las chicas. Pero tras un juego viene otro, otro, y otro más y los dardos siguen clavándose en su cuerpo, Neri sufre en silencio, babea y llora, sus muñecas le duelen, la tensión, los dardos en su cuerpo, los insultos, el sentirse observada, el notar como le resbala la saliva por las pechos, todo la humilla y la avergüenza, tampoco sabe donde está Joan, ¿la estará mirando?, ¿disfrutara viéndola así?, sus ideas se cortan cada vez que un puntazo de dolor quema su piel, de pronto un impacto directo al coño le hace arquearse de dolor, siguen dos impactos mas en su culo, y tres en sus pechos, quien fuese, ha acertado de lleno, esta vez el ganador ha sido su lanzador, pero la noche es larga, y antes de finalizar, por tres veces mas, su cuerpo es el vencedor, la perra de las tetas gordas como la llama el propietario ya tiene 4 ganadores.

A la una de la madrugada, termina el juego, colgando medio desmayada de sus cadenas, llena de marcas, golpes… sabe que hay 4 vencedores, y que el desempate también será duro, les dan 3 dardos a cada uno, y su cuerpo vuelve a girar, tras algunos empates al final los vencedores son Lluis, y Lidia, y cuando está a punto el segundo desempate, Lidia le comenta a Lluis que la noche es larga, y pueden compartir y gozar los dos con la perra, él sonríe y acepta el trato, Neri nota como bajan sus cadenas, cae al suelo, pero una tiron de sus pezones hace que se levante rápidamente, le ponen el collar, le quitan la bola de la boca, la venda de los ojos y es entregada a sus nuevos amos, el animal será suyo hasta las doce del mediodía del sábado.

Neri les mira, Lluis tiene unos 35 años, Lidia, estará por la treintena, y es ella quien cogiendo la correa, de un tirón la hace caer, salen ya de la atracción, y a 4 patas les va siguiendo, ellos ríen y charlan luciendo orgullosos su trofeo. No se conocían, pero el filing entre ambos es evidente, En una de las paradas Lidia quiere un helado, Lluis compra tres, dos para ellos y uno para Neri, le hacen abrir más las patas, y de un golpe se lo mete por el coño, el frió hace gritar a Neri y sus amos deciden que es un buen momento para acercarse a los reservados que la Feria tiene para castigar a los esclavos y esclavas.

No tardan en llegar, Neri se asusta al ver el lugar, látigos de todo tipo, cadenas, argollas, consoladores de castigo, potros, aparatos eléctricos… Lidia, visiblemente excitada ata en X a la esclava, aprovechando para manosearla, acaciriarle un poco el culo, luego le pone un par de dedos en la boca, que Neri lame de manera sumisa, Lidia esta nerviosa y Neri lo nota, luego se limpia los dedos en las tetas de la esclava, coge una latigo, le da otro a Lluis y empiezan a golpearla hasta cansarse. Neri agotada, llena de marcas, sudorosa y con los últimos restos de helado aun bajándole por los muslos, gime, llora, grita, al final no puede más y llena de vergüenza se mea encima. Aquello les anima a continuar, la desatan, y le ordenan lamer el suelo, Neri, a 4 patas baja la cabeza, saca la lengua y empieza a lamer, sus cabellos le tapan la cara, con los ojos llorosos, la espalda arqueada y las tetas colgando, nota como Lidia monta sobre su lomo y levantándola por el cabello le manda caminar a 4 patas pisando los restos de orina que aun quedan, Neri avanza lentamente, mientras Lidia le golpea las nalgas con una vara, Lluis comenta que una buena yegua, ha de llevar cola, coge un latigo, y de un golpe le mete el mango por el culo, Neri cae sobre sus tetas, y Lidia le mete la mano en el coño para que se levante.

Se sorprende al encontrarlo totalmente empapado y caliente, le levanta la cara y, le pregunta si está disfrutando, Neri le mira a los ojos, y casi sin fuerzas afirma con la cabeza, mientras esboza una sonrisa, Lidia queda muy seria y mirando a los ojos de Lluis, se sincera con él, quisiera saber que siente una esclava, pero la misma idea le asusta y le excita, le atrae y le avergüenza, le gustaría sentir lo mismo que Neri, pero…, Lluis la besa, la abraza y le comenta que nunca hará nada que ella no desee, y señalando a Neri, dice que incluso la perrita tiene una palabra mágica, con la que terminar su dolor, solo ha de decirla y todo habrá acabado, el placer solo es placer cuando es compartido. Lidia pregunta a Neri si es cierto, y ella sonriendo afirma con la cabeza, Lidia sin decir nada se arrodilla ante Lluis y agacha la cabeza, él sin pensárselo le ordena levantarse y desnudarse por completo.

Lidia enrojece vergonzosa, mientras va quitándose la blusa, sabe que no solo desnuda su cuerpo, sino que lo ofrece entero a un desconocido, no sabe que hará con ella, pero esta incertidumbre, esta sumisión, está llevando el placer a sus rincones mas íntimos, Neri desde el suelo, respira agitadamente mientras mira a esta muchacha delgada, menuda, de pechos juveniles, con pezones altivos, y curvas apetecibles que se ofrece perfumada, deseable y femenina, a quien quiera usarla.
Lluis se acerca, y mirándole a los ojos, va tocando sus pechos, sus pezones, baja por su vientre, hasta el coño, juega con él, y continua por sus piernas, le da la vuelta para subir hasta sus nalgas, las aprieta con fuerza, y le introduce un dedo en el culo, Lidia gime pero sonríe, él sigue hacia arriba por su espalda, hasta llegar al cuello, ella gira la cabeza y le ofrece sus labios abiertos, la besa, mientras con la mano le toca el coño, excitándola, pero antes de que llegue al placer, deja de tocarla, aun no es el momento, pero llegará.

Lluis hace levantar a Neri, y le ata las manos al techo, hace poner a Lidia delante y la encadena a las mismas argollas, la suciedad, el sudor, el olor, las heridas de Neri, hacen que Lidia intente apartarse, pero un fuerte correazo en el culo, hace que una su cuerpo al de la esclava, Lluis se sienta y les ordena que se masturben, ellas refriegan sus coños, se besan apasionadamente, frotan sus tetas… intentan hacer lo que pueden pero sus correas no les dejan disfrutar de sus cuerpos, Lluis decide ayudarlas, y cogiendo el coño de Lidia le introduce un consolador doble, que luego mete también en el de Neri, les ata bien fuerte el culo, y les da algunos azotes para que pongan interés, poco a poco las dos mujeres van calentándose, Lluis se acerca a la espalda de Lidia, y agarrandose al culo de Neri la penetra analmente, ella grita y llora, mientras su ano es perforado y su coño recibe hasta el fondo el consolador, sus bocas se encuentran, Neri lame las mejillas de Lidia, sus lagrimas, su dolor, y los tres comparten un orgasmo duro y salvaje. Lluis satisfecho y relajado, se sienta y deja que las dos mujeres sigan besándose y restregando sus cuerpos durante un buen rato, al final suelta sus cadenas, y ambas caen exhaustas al suelo. Lluis se sienta encima de las tetas de Neri, y ella abriendo la boca busca su pene, para limpiar los restos de la corrida de su amo, mientras Lidia, busca con su lengua el sexo de Neri, y poco a poco, tranquilamente el placer va llegando nuevamente.

Al final terminan durmiéndose, cuando se despierta Lluis, el sol ya hace rato que ilumina la Feria, mira a Neri, y la besa con dulzura, ella abre los ojos y sonríe, se acerca la hora de devolverla, Neri le abraza, ha sido una noche inolvidable, entre los dos despiertan a Lidia, que feliz y satisfecha también abraza y besa a sus compañeros.

Mientras Lluis ata a Neri, Lidia va a limpiarse un poco, Neri encadenada y a 4 patas, ve como Lidia esconde bajo su vestido las marcas que esta noche le han llenado el cuerpo y el alma. Y a las 11 pasadas, vuelven a entrar en el ambiente festivo y abigarrado de la feria. Cuando dejan a Neri, Lidia le besa apasionadamente y Neri le devuelve el beso, luego los ve alejarse durante un momento, hasta que un fuerte tirón a su correa la devuelve a la realidad, mientras anda, el responsable de la parada le dice –Venga tetas gordas, que hoy vas a correr contra otros animales, Neri baja la cabeza y va siguiendo los tirones que le dan a su correa, sonríe, no sabe que sucederá hoy, pero las horas inolvidables que ha pasado desde ayer, el placer compartido, el haberse sentido hembra y mujer, son sensaciones y recuerdos que ya nadie le va a quitar.

Al poco rato llegan a unas cuadras que bordean una pista central de tierra, alrededor, unas gradas aun vacías esperan que empiece un espectáculo de pony girls, allí ve distintas esclavas, a quienes ya están preparando, pronto le toca a ella, le ponen las bridas en la boca, apretándolas hasta hacerle daño, luego cogen un cubo de grasa, y con una brocha le embadurnan todo el cuerpo hasta conseguir que brille de manera espectacular, también le ponen un consolador con cola, en el culo, y una par de campanillas en las tetas. Al acabar traen un cubo de agua, y un saco con pienso para animales, ella sacando la lengua, bebe lo que puede durante un buen rato, y luego poniendo el morro en el saco va comiendo.
Poco a poco va llegando gente a las gradas, aun falta mucho, pero el espectáculo de la preparación de las esclavas, siempre encuentra espectadores, además la organización permite bajar hasta las cuadras, donde pueden ver y tocar los distintos animales allí reunidos.

Neri, atrae a bastante publico, su juventud, el pelo negro y largo, su coño ofrecido, las marcas de los castigos recibidos, su mirada sumisa, sus labios babeantes por la mordaza, y el brillo de la grasa en toda su piel, hacen que sean muchas las manos que la tocan, la pellizcan, le estiran las tetas, le manosean el coño, y es este trato duro y cruel, el que le hace sentir en su interior las sensaciones que si se lo permiten sus amos la han de llevar al placer. Pero ahora no es el momento, y hacia las cinco de la tarde, ya vuelven todos los espectadores a sus asientos, a las 6 en punto empezará la carrera

Le atan las manos a la espalda, y le ponen ya los correajes del carro, andando pausadamente, camina hacia la línea de salida, por el camino, cada vez se encuentra con más esclavas, y al final son 12 los carros que participaran en la carrera. Pronto nota que sube al carro su jinete, y por los altavoces empiezan a sonar los nombres de los corredores y de la montura que llevan… -con el numero siete, Jonás que monta a Tetas gordas… un latigazo surca la espalda de Neri, que grita de dolor, provocando los aplausos de la gente. Una vez hechas las presentaciones, el silencio y la expectación llena la sala, roto por un disparo, y los latigazos de todos los competidores a sus respectivas monturas, Neri arranca con ganas, y pronto algunos carros se enganchan entre ellos, por suerte ella puede esquivar los trompos, y seguir adelante, por megafonía oye como anuncian que la carrera será a 20 vueltas, en una pista, de aproximadamente 500 metros.
Se asusta pensando que van a ser más de 10 kilómetros, desnuda, descalza, con los pechos bailando al son de las campanillas, babeando, con un látigo que apenas salir ya le ha marcado duramente su piel. Su amo nota su indecisión, y a golpes hace que corra más rápido, pero los nervios, las piedras, y sus pies descalzos, hacen que en la segunda vuelta caiga, golpeándose en el suelo con las tetas, y casi descabalgando a su jinete, que enfadado baja del carro, la levanta por los pezones, la abofetea, y le da un par de azotes en pleno coño, luego vuelve a montar en el carro, y Neri sigue la carrera, va en octava posición, pero la carrera será larga, y ella es joven, fuerte y confía en poder remontar.

Tras la décima vuelta, tan solo quedan siete carros en competición, ella va la cuarta, en un momento u otro, todos los animales han ido cayendo, levantándose, chillando por los golpes, gimiendo, corriendo, el sudor, la tierra, la grasa, el esfuerzo, los azotes, todo va castigando unos cuerpos que luchan por no quedar atrás, mientras, en las gradas, los gritos cada vez son más fuertes, a medida que se acerca el final los nervios también llegan a los jinetes, que golpean más y más a sus animales, a falta de solo dos vueltas Neri consigue pasar a la tercera posición, el publico en pie vitorea al jinete, y este sigue golpeando a la esclava, Neri no puede mas, pero ha de continuar, y entra a la última vuelta muy cerca de la segunda posición, pero por mas que se esfuerza, al final, termina tercera.

La primera ha sido una chica negra delgada y fuerte, que exhausta respira agitadamente en el suelo, la segunda ha sido otra chica morena con visibles rastros del látigo en su cuerpo, y ella tercera. Tumbada en el suelo, agotada, sin un solo gramo de fuerza, con la espalda y el culo lacerados a golpes, pero aun no pueden descansar, y tirando de sus cabellos las hacen levantar. Las seis muchachas que han terminando la carrera son llevadas a unos potros de madera que acaban de instalar en la pista, y allí las van atando,
Les quitan todos los correajes, y por los altavoces anuncian, que a partir de ahora todo aquel que quiera puede usar a los animales, de la manera y forma que les apetezca, solo son agujeros dispuestos para dar placer sin más voluntad que la de sus amos.

Neri es una de las más solicitadas, la gente juega con sus tetas, le hace sonar las campanillas, y no dudan en penetrarla por detrás o en vaciarse en sus labios, ella quiere descansar, su cuerpo ya no responde ni al placer, ni al dolor, pero de golpe alguien le levanta la cara con ternura, es Lluis, que le sonríe, ella como puede devuelve la sonrisa, mientras Lidia le lame los labios, las mejillas, toda la cara rebosante del esperma de decenas de espectadores, para terminar besándola y acariciándole la espalda, enrojecida por los latigazos de su jinete.

Contenta y feliz, les ve marchar, pero pronto su boca vuelve a abrise para otros espectadores, mientras por detrás su coño, su culo siguen llenandose una y otra vez, embadurnada por completo con la corridas de decenas de espectadores, finalmente acaba la fiesta, todos los que han querido se han vaciado en ella, y cuando todo queda en silencio, el cansancio, el agotamiento, supera al dolor y a la humillación y atada, pinzada, sucia y humillada, cae rendida, colgando de sus ataduras.

Un fuerte chorro de agua helada, la despierta bruscamente, sus correas no le dejan protegerse, y el cuidador va limpiando con fuerza toda la piel de la esclava, sin dejar ni un solo rincón, dedicando especial atención a sus más íntimos recodos, luego, con un trapo va limpiándole la cara, ella tiene la boca seca y lame la humedad del trapo, el cuidador sonríe y poniéndole la manguera delante, deja que ella vaya lamiendo el chorro que cae frente a su cara, también le quita las pinzas, y le masajea las tetas para que la sangre vuelva a circular, ya limpia, la desatan del potro, y por fin Neri puede levantarse, ha sido una sesión muy dura, le ponen el collar nuevamente y tirando de la correa, vuelven a llevarla a la caseta, por el camino nota como la gente la mira, cuantos de aquellos habrán gozado con sus agujeros, cuantos se habrán vaciado en su boca. Humillada y vencida, sigue los tirones de su correa, mirando al suelo y nerviosa por no saber que le espera ahora.

Ya esta anocheciendo, alguien le levanta la barbilla, al verlo una sonrisa llena su mirada, es Joan, se levanta y se abraza a él, que pasea sus dedos por los surcos de sus heridas, por sus pezones inflamados, introduciéndolos en sus agujeros abiertos, luego la besa y le dice que la sesión ha terminado, ha superado con creces este nuevo peldaño en su sumisión
Neri feliz quiere explicárselo todo, la inquietud de lo desconocido, la sensación de ser solo una diana girando, el placer compartido con Lidia, la dureza y la dulzura de Lluis, el dolor y la angustia cuando caía una y otra vez en la carrera de ponys, la humillación de sentirse solo un agujero que llenar…, pero Joan le cierra la boca con un beso, diciéndole que lo ha visto todo, siempre ha estado cerca, nunca la ha dejado sola.

Tras despedirse de los responsables de la Feria, Joan la lleva ya hacia el coche, Neri duda, y el sonriendo le abre la puerta, hoy también volverá sentada junto a él, ella contenta y feliz entra y espera.
Antes de arrancar, alguien entra en el coche, Neri se gira y la alegría le dibuja una sonrisa en los labios, son Lluis i Lidia, Joan les ha invitado a compartir el coche para volver, y ellos han aceptado, una vez todos dentro, el coche arranca y sale ya del recinto, el viaje durara algunas horas, y tiempo habrá para charlar, reír, y quizás buscar nuevos retos, nuevas experiencias, nuevos castigos y sensaciones, con los que gozar y sufrir.

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