¿Donde jugarán las niñas? (2)

¿Dónde jugarán las niñas? (2)

Esta es la segunda entrega de la maravillosa experiencia vivida con Sara. Espero que les guste.

Sara nunca había experimentado la sumisión, obedecer las ordenes de otra persona, que le mandara cosas increíbles y difíciles de realizar por su miedo a ser descubierta y avergonzada.

Quedamos en un centro comercial, era un día soleado de principios de primavera, la cité en una cafetería con una amplia terraza. Ella llegó a la hora indicada, era un jueves a las 10:30 de la mañana, iba vestida tal y como yo le había mandado, llevaba un traje gris compuesto por una falda ceñida y una chaqueta de media manga, bastante ajustada, debajo llevaba un top de lycra blanca, con escote palabra de honor, dejando intuir un sujetador de encaje blanco a conjunto con su tanga.

Yo la observaba desde una posición bastante alejada, en el interior de otro restaurante situado enfrente de la cafetería. Una vez la vi llegar, rápidamente le envíe un sms:

– “Hola Sara, buenos días, llegaré un poco tarde, pídete un café y sitúate en la mesa de la derecha del todo de la terraza, coge un diario y empieza a leerlo tranquilamente. Un beso”
– “Ok, no tardes, estoy ansiosa….”

Dejé pasar unos diez minutos, observándola desde la distancia, cómo había obedecido mis indicaciones. Volví a la carga:
– “Creo que aún tardaré, hay un atasco, pero vamos a ir empezando, vas a obedecer todas mis ordenes sin rechistar. Si no te parece bien, puedes marcharte ahora mismo, y no volver a verme, si aceptas tendrás todo el morbo que has venido a buscar….”
– “No se que pretendes, pero acepto”
– “Me alegro de tu decisión, a partir de ahora no vuelvas a contestarme al móvil, sólo obedece, de acuerdo putita? Tu primera orden como zorrita sumisa, es bajarte el tanga, quiero que te lo dejes puesto hasta donde te llega tu falda, así nadie podrá verlo”

Ella, tras dejar el móvil sobre la mesa, siguió leyendo el diario. Estaba totalmente sola en la terraza, tan solo pasaban algunas personas de vez en cuando por delante, en el interior de la cafetería tan sólo había una chica, bastante atareada con las primeras horas de la jornada.
Cuando se encontró segura, se levantó ligeramente, y con movimientos suaves y precisos deslizó su tanga hasta donde su falda le permitió, y sin ningún pudor siguió leyendo.

– “Muy bien, te he mentido… te estoy observando, no me busques, sólo obedece, como la perra calientapollas que eres…”

Ella, sonrió, movió la cabeza en señal de asentimiento.

– “Quítate el sujetador, a partir de ahora no lo necesitaras”

Sin demorarse ni un instante, se desabrochó el sujetador sin tirantes que llevaba, y se lo quitó rápidamente, colocándolo en su bolso.
– “Te sientes excitada? Notas como se va mojando tu coñito de niña pija? Notas como se van poniendo duros tus pezoncitos?”

Ella volvió a asentir con la cabeza. Justo en ese momento, la chica de la cafetería salió a ver si quería tomar alguna cosa más, volvió a pedir otro café con su mejor sonrisa.

-“Bien, bájate el tanga hasta los tobillos, y quiero que empieces a contraer y relajar tu coñito y tu culito. Contráelo durante tres segundos seguidos, y descansas otros tres, si pasa algún chico, lo miras y le sonríes”

Se notaba un poco ruborizada, respiró hondo, miró hacia ambos lados de la terraza, metió sus manos por los laterales de la falda, y bajó su tanga blanco hasta sus tobillos, y empezó a contraer sus orificios y a relajarlos tal y como yo le había dicho. En ese momento salió la camarera con su bandeja, y le sirvió el café creo que sin percatarse de nada, aunque si que notó algo raro en las mejillas de Sara.

-“Como me gusta que seas una perrita obediente”

Estaba caliente como una perra, mojada, muy mojada, sus piernas temblorosas no podían parar de moverse, instintivamente llevó una de sus manos hacia sus pezones que estaban a punto de taladrar su top. Notar su tanga acariciando sus tobillos al mismo tiempo que la gente no paraba de deambular frente a ella, era una experiencia que nunca había vivido, podía ser descubierta en cualquier momento, y no sabía lo que podría ocurrir.

– “Coge la cucharilla del café y colócatela en tu coñito, de manera que quede la empuñadura sobre tu rajita y la parte cóncava sobre tu clítoris, y sigue contrayendo tu coñito”

Ella cogió su móvil, y empezó a escribir:

-“Eres un cabrón, no se que pretendes pero no he estado tan mojada en toda mi vida, para ya, ven y fóllame hijo de puta”

– “Aquí mando yo, tu no decides nada, eres una perra sumisa, y serás castigada por tu impertinencia. Sólo obedece o márchate ahora y no me busques más, puta”

En ese momento creo que dudó, no sabía que hacer, nunca en su vida había estado tan caliente ni tan desorientada, pero creo que tomó la decisión correcta. Levantó sus pies, sacándose el tanga del todo y lo guardó en el bolso, a continuación abrió levemente las piernas, se arremangó un poco la falda y cogiendo la cucharilla y tras chuparla para dejarla bien limpia, se la colocó tal y como yo le había dicho.

-“Veo que te gusta provocarme, te has quitado el tanga sin permiso, ya te debo dos castigos, y te prometo que los recibirás”
-“Ahora quiero que te levantes, coge tus cosas y llévale a la camarera el plato del café, mientras le pagues quiero que dejes caer al suelo la cucharilla de dentro de tu coño”

Ella obedeció, recogió su bolso, sus llaves y se levantó, caminaba con dificultad pero consiguió llegar a la barra. Al darme la espalda pude apreciar el rodal de humedad que había en su falda, realmente había conseguido excitarla como nunca antes en su vida, y según me comentó después, me dijo que había estado a punto de tener un orgasmo sin tocarse, sólo contrayendo y notando la frialdad de la cucharilla insertada en su sexo.
En el momento de pagar, observé como abría levemente las piernas, y aprecié como su coñito dejaba caer ese objeto frío que tanto placer le había dado. Cuando la camarera y ella oyeron el ruido de la cucharita al caer, se quedaron mirando fijamente. Sara se agachó y dejó la cucharita impregnada de sus flujos sobre la barra, entonces la camarera, una chica joven, rubia y con muy buen cuerpo, la cogió con cara de asco y mirando a Sara a los ojos con cara de enfadada, la tiro directamente a la basura, mientras depositaba sobre un platito las monedas con el cambio.

Continuará….

Espero que les haya gustado, me encantaría recibir vuestros votos y comentarios, y si alguna chica quiere agregarme, para poder sentirse así, me podéis encontrar

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