Dulce

Era algo indescriptible porque jamás me la habían mamado hasta ese momento y era algo maravilloso sentir sus besos y toda su boca chupándomela de esa manera, hasta que mis espasmos le notificaron que iba a estallar, a lo que aceleró el ritmo de su mamada y entonces me corrí dentro de su boca como nunca lo había hecho.

Lo que les voy a contar ocurrió hace bastantes años, yo ahora tengo 32 y aquello aconteció cuando yo estaba en el instituto con unos 18 años aproximadamente… Creo que fue a partir de ese momento cuando me empecé a volver loco por las mujeres maduras, con grandes teta y carnita en su cuerpo, ella fue la que despertó todo eso en mí. Se llamaba Dulce y empezó a trabajar en casa como empleada del hogar. Tendría unos cuarenta años creo, no sabría calcularlo muy bien, era gorda y con unas tetas increíblemente enormes, las más grandes que haya visto. Era rubia y su carita, aunque no era un bellezón, era muy pícara, sobretodo cuando sonreía y cerraba sus ojitos achinaditos…

Yo muchas veces la observaba cuando se ponía un trajecito para trabajar en casa, le hacía un culo tremendo y claro, las tetas se le salían por sí solas, la empezaba a mirar con morbo, y o me cortaba cuando se agachaba delante mío para mirar todo su cuerpo, sin que ella se diera cuenta claro está.

La cosa empezó a ser más fuerte cuando un día entré en el cuarto donde ella se cambiaba y observé uno de sus sostenes… ¡Mi madre!, era enorme, y eso me puso a mil por hora. Lo primero que hice fue llevármelo a la cara y aspirar el aroma de esas mamas que tenía Dulce, mi polla se puso tan, tan dura por aquella experiencia que me la saqué ahí mismo y empecé a masturbarme con su ropa interior, con un frenesí tremendo hasta correrme dentro del sostén.

Mis ganas de poseer esas tetas y ese cuerpo en general eran cada vez mayor. Acto seguido lavaba bien su ropita a mano, y después la metía en la lavadora junto con más ropa.

Al día siguiente de ella venir a casa, yo la miraba diferente, mis sonrisas con ella transmitían algo más de lo normal, me ponía mucho más cariñoso con ella, y eso lo notaba, pero a ella le gustaba, porque no era con malicia, eran besos en la mejilla y abrazos que ella me daba, pero para mí notar su cuerpo pegado al mío era increíble, y notar como sus enormes tetas se aplastaban contra mi pecho era una maravilla. Alguna vez creo que intenté ralentizar esos abrazos, y eso se notaba un poco, porque le frotaba la espalda a lo que ella me decía “vamos, vamos ya está que si no, no me da tiempo de hacerte la comida cariño…”

Me encantaba que me dijera cariño, cielo, mi niño o amor, porque sonaba mucho más erótico de lo que podría ser normalmente, a lo que yo le respondía siempre con piropos como, preciosa, oh, ay mi Dulce, que dulcita eres conmigo.

Mis masturbaciones con su ropa interior se hacían repetidas diariamente cuando ella venia a trabajar, era un completo éxtasis para mí el correrme dentro de la ropa que ella usaba, pero un día llegó el desastre, aunque al final no lo fue tanto.. Dulce con una mirada y una sonrisa medio pícara me dijo que iba a enseñarme a realizar algunas tareas del hogar para que supiera desenvolverme, yo sin saber lo que se me avecinaba acepté tranquilamente.

Ella me dijo, “cariño voy a enseñarte a lavar bien las prendas a mano, para que las manchas salgan bien, y después en la lavadora no queden restos…¿sabes a lo que me refiero, no? “¡Mierda!..Se estaba refiriendo a mi semen en sus sostenes!.Yo le dije, “eh?…lavar, ah, bueno, ¿pero ahora?”
Ella al ver mi nerviosismo me dijo muy tranquila “hombre, acabas de decirme que si cuando te dije que te iba a enseñar las tareas del hogar, ¿no?” Yo no tenía escapatoria alguna y seguí el juego por huevos, no podía hacer otra cosa.

Ella tomó un sostén que tenía en una gaveta y me lo dio en la mano, me agarró de la otra y fuimos al baño a lavar..Ella me hablaba despacio, para que atendiera, pero era también para que me pusiera más nervioso, y joder si lo consiguió. Cuando se dispuso a lavar me guiñó el ojo con cierta complicidad y me dijo que tenía que frotar muy despacio pero con energía, porque si no las manchas no iban a salir bien. Entonces me dijo sonriente pero como ausente “¿sabes que cosa tan rara le está pasando a mis sostenes?, encuentro como unas manchitas, o como restitos de manchas como blanquitas y no sé de que puede ser…porque que yo sepa yo ya no doy leche, jajajaj”

Fue oír la palabra leche de su boca y quedarme blanco, al mismo tiempo que mi polla empezó a subir, subir, subir y subir y a ponerse gorda y bien dura, ahí delante de ella pero sin que ella se diera cuenta, creo…Entonces ella siguió frotando y aclaró la prenda, y la colgó de la bañera para que escurriera diciéndome “te la dejo ahí, procura que no se vuelva a manchar, si no la lavas tú, que ya sabes, no cielo?”. Buffff, eso ya era como para que la tierra me tragara, porque encima creo que miró hacia mi bulto y sus ojitos se agrandaron un segundo.

Le dije que iba a ducharme, por lo que ella salió, diciéndome que si necesitaba algo que la avisara. Al quedarme solo en el cuarto de baño, me desnudé rápidamente para sacarme la polla y hacerme una tremenda paja en la ducha, entonces fue ahí justo cuando mis fantasías se volvieron realidad.

Dulce entró sin avisar para decirme que no tenía una toalla limpia y que me daba una nueva, cuando me vio desnudo con la polla hinchadísima y mis manos tratando de ocultarla sin resultado alguno. Ella con esa sonrisa picarona me dijo “te dejo la toalla aquí mismo amor, pero no la vayas a manchar de lechita ¿eh?”…yo estaba estupefacto y solo supe asentir con la cabeza, a lo que ella volvió a voltearse y me dijo,” es una pena que desperdicies tu lechita en la ropa cariño, ¿lo estabas haciendo por mi?”..Yo no pude negarlo y volví a asentir, a lo que ella respondió con un tierno beso en mi frente y me abrazó como otras veces, pero sé que ésta era especial.

Yo la abracé y mi polla empezó a clavarse sin evitarlo en su entrepierna, ella dijo “¡mi madre! lo que tiene mi niño aquí, que juguetona, ¿eh?…a mí me encanta jugar. ” su mano bajó de mi espalda y se posó directamente en mis huevos y mi polla.

Empezó a masturbarme de arriba a abajo mientras yo la besaba por el cuello y las mejillas hasta que me tope con su boca, que besé con locura, era algo maravilloso y que no podía frenar ninguno de los dos, entonces ella se zafó de su vestido y me enseñó sus enormes tetas cubiertas por un sostén, que aunque yo hacía grande, no cubría tanto como creía. Sus tetas ahora se veían más grandes aún, y entonces me preguntó “¿esto es lo que querías no mi niño? ¿Quieres que te de la teta amor?” yo grité que si, a lo que ella volvió a besarme en la frente y empezó a bajar mi cabeza hasta su canalillo carnoso, y mientras se quitaba con destreza una de la tiras del sostén, no paraba de masturbarme, cuando se sacó el pecho izquierdo el mundo se quedó a mis pies, era lo más increíble que había visto nunca, enorme, morenita, con un pezón gigante también con aureola de color rosado tirando a caramelito.

Mi boca se dirigió a su pezón y empezó a amamantarme con ternura, mientras me decía al oído “mama mi cielo, sigue mamando cariño mío…Dulce está para darte tu teta mi vida…” mientras dejó de masturbarme, en ese momento agarré con la otra mano su teta derecha y se la saqué de golpe, ella sonrió diciendo que tenía mucha hambre y empecé a mamar de la otra mientras ella no paraba de acariciarme la espalda, las nalgas y empezó a meterse la mano por dentro de sus bragas hasta que la sacó chorreando y me obligo a chuparle los dedos…ella me dijo en ese momento “cariño, esto es lo que quiero que chupes ahora..”

Se separó un poco de mí y me dijo que me sentara en el suelo, mientras se empezó a agachar un poquito y bajándose las bragas me mostró un coño tremendo, un poco peludo pero con un aroma a mujer que no podía resistir, estaba totalmente húmedo y se separó los labios para que le comiera el chocho con desespero, ahí susurraba, “chúpame amor, bébete toda mi agüita cariño…”

Yo respondía con gemidos y con lametones más rápidos y fuertes, Dulce me dijo que metiera mi lengua y que lamiera por dentro, y yo obedecía sin dudarlo un segundo. Ella empezó a gemir y a retorcerse de placer a lo que acto seguido se puso en cuclillas y se metió de golpe mi polla en todo ese gran coño chorreante, ahí fue cuando se puso como loca a gemir con gritos contenidos para que no se oyera por la ventana del baño hacia otros pisos del edificio, “amor no te corras dentro, por favor cariño, avísame si te vas a correr…”

Creía que lo decía porque no quería quedarse embarazada o algo, pero no era por eso, cuando le avisé que me faltaba poco para correrme se levantó y me puso el coño en la cara y a cuatro patas se engulló mi polla en la boca. Era algo indescriptible porque jamás me la habían mamado hasta ese momento y era algo maravilloso sentir sus besos y toda su boca chupándomela de esa manera, hasta que mis espasmos le notificaron que iba a estallar, a lo que aceleró el ritmo de su mamada y entonces me corrí dentro de su boca como nunca lo había hecho, mi leche seguía saliendo y ella tragando a lo que empezó a correrse ella en mi cara empapándome toda la boca de su corrida bestial, era algo maravilloso lo que estaba sintiendo en ese momento.

Al terminar con nuestras bocas manchadas por sendas leches, me besó con locura en la boca, y acto seguido en la cara, me abrazó y me besó por toda la frente dándome las gracias…aunque era yo quien tenía que darlas.

Nos quedamos abrazados unos cuantos minutos, hasta que el teléfono sonó y ella tuvo que ir a coger la llamada.

Yo me vestí y le llevé las bragas y se las puse mientras hablaba con su hermana por teléfono, ella le cortó la conversación diciendo que tenía comida en el fuego…Se vistió y volvió a besarme en la cara con una ternura deliciosa y me dijo, “bueno espero que hayas aprendido a tratar bien las prendas delicadas…”guiñándome el ojito izquierdo y dirigiéndose a la cocina a seguir con su trabajo.

Yo, realmente la miraba con un cariño tremendo, cariño que fue interrumpido al día siguiente que yo no estaba, cuando mi madre se enfadó con ella por otro asunto y decidió prescindir de sus servicios. Yo al enterarme de la noticia me enfadé bastante y discutí con ella mucho por ello, pidiendo que le diera otra oportunidad a lo que evidentemente se negó…

No supe nunca más de Dulce hasta que un día llamó a casa por teléfono y me dijo que me echaba de menos, pero que sería mejor así…Yo no lo entendía porque se le notaba afectada, pero insistió de que mejor era que no nos viéramos más, y me dijo que era un chico muy especial, y que estaba segura de que haría gozar mucho a las mujeres que la vida pusiera en mi camino…

Así ha sido.

Autor: Supersabroso

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Una dulce cogida con mi tía

Cuando ya estaba suficientemente dilatado su ano, le puse mi cabezota, le pregunté si no la lastimaba y me respondió que si, pero que estaba sintiendo tan rico que no le importaba, que se la metiera toda de una vez, se la empujé y ella volvió a gritar de placer, me dijo que sentía ganas de cagar, pero era porque se estaba viniendo como nunca antes.

Hola a todos, lo que les contaré ocurrió hace ya unos cuantos años.

En una visita que tuve a Puebla, yo tendría unos 18 años aproximadamente, estando tomando unas copas con mi primo, mi tío y unos amigos, llegamos a la casa de mi tía Karla, ya entrada la noche y todos ya en estado inconveniente, salimos a comprar más alcohol ya que se había terminado. Pero al momento de salir, unos chavos que estaban a unas cuadras de la casa de mi tía, comenzaron a buscar pleito, por lo que al ver que éramos menos que el grupo de vándalos, corrimos, todos por diferentes caminos.

Yo, buscando un arma para poder hacerles frente a los jóvenes, regresé a la casa de mi tía, la cual se percató de lo que intentaba, en ese momento me detuvo y me pidió que entrara en su casa, ya estando dentro y sentados, con una copa cada uno, le platiqué lo sucedido. Me dijo que tenía una botella que estaba reservando para una buena ocasión, pero como ya nos había notado muy tomados, prefirió no sacarla en ese momento, y así entre la plática de lo que hacía en mis ratos libres y las novias, comenzó a subir de tono la conversación.

En esos días, su esposo, mi tío político trabajaba en otra ciudad y llegaba a su casa cada fin de semana, por lo que me platicó que tenía la idea de que su esposo estaba con otra persona, a lo que le respondí que era un tonto al tenerla, siendo tan joven aún y con tan buen cuerpo. Debo decir que mi tía, todavía en estos días, tiene unas piernas sumamente bien torneadas, un culo riquísimo y unos labios mordibles, que solo de verlos se antoja una mamada. Por lo que no tardé en imaginar cómo sería que le hiciera el amor a la hermana de mi propia madre.

Creo que mi tía también lo imaginaba porque comenzó a abrir y cerrar las piernas, cada vez con mayor insistencia, aunque yo no me animaba a dar el primer paso, por lo que al terminarse la botella decidimos ir a dormir, yo me despedí pero me sugirió que mejor me quedara esa noche, puesto que los chavos esos que se reunían cerca de su casa podían seguir ahí, yo accedí y me destinó una habitación. Ya para entonces, con las copas encima, la platica y viendo las reacciones que había tenido mi tía, ya estaba bien caliente, por lo que me metí a la cama sin nada encima, para poder acariciarme la pija, de momento, una idea loca me entró a la cabeza, pensé que podía intentar algo, a ver si resultaba.

Me levanté, solo con unos bóxers, haciéndose notar mi paquete por lo recto que estaba, me aproximé a su habitación, con la respiración agitada, no sabía que podía pasar pero ya era más mi excitación que mi temor por lo que resultara, toqué a su puerta, sus hijas (mis primas) que eran muy pequeñas ya estaban dormidas en sus respectivas recámaras. Mi tía, preguntó quien era, le respondí que era yo, que deseaba platicar con ella, me dijo que pasara, y al abrir la puerta, cual fue mi sorpresa al verla desnuda, levantando su sábana para pedirme que me acostara junto a ella para poder platicar mejor, en eso mis ojos saltaron de gusto al ver tremendos senos, riquísimos, grandes, redondos, y un monte de Venus repleto de vello público, me recosté y de inmediato me jaló de los cabellos para restregar mi cara en sus adorables pechos.

Yo, de inmediato los mamé, los mordí y los jalaba con mis manos, al mismo tiempo de comenzar a acariciar su vagina, la cual para entonces ya estaba más que empapada, parecía que se había orinado, sus sábanas estaban mojadísimas, me dijo que aún cuando su esposo llegaba los fines de semana, en ocasiones ni la tocaba, y cuando lo hacía era muy rutinario, por lo que deseaba probar más verga. Yo le besaba los pechos, le metía tres dedos en su bizcochito y con otra mano le agarraba las nalgas, que son más que excelsas, grandes, morenas y con un aroma a sexo que nunca había percibido en otra mujer.

Ahí estaba yo, haciéndole el amor a mi tía que desde niño causaba en mí ideas morbosas y que hizo que me masturbara muchas ocasiones, oliendo su sexo tan rico, lo juro, nunca he vuelto a tener esa sensación, de sentir esa química que se necesita para poder decir, me voy a conocer ese coño tan exquisito.

Le abrí de piernas, le enterré mi cara en su conchita para saborearla por casi una hora, mi lengua estaba extasiada y por eso recurrí a chuparle la concha hasta comerme todos sus jugos que brotaban como agua de manantial, de verdad, no me canso de decir que aquello olía muy rico, yo creo que algunos de ustedes me entienden, lo que es que una mujer te pida sexo oral y que su olor no sea del todo de tu agrado.

Así, mi hermosa tía se vino tres o cuatro veces, yo estaba más borracho por el delirio que me causaba todo ese ambiente, cuando ya sentía que me venía solo de mamársela, le coloqué mi miembro que ya estaba babeante y de un jalón se lo dejé ir, todo, así después de 10 minutos aproximadamente ya no aguanté más y terminé dentro de ella, sin importar que no tenía preservativo en ese momento y que ella estuviera en sus días fértiles.

La locura era tal, que ni los gritos le importaron a mi tía, pues podían despertar a sus hijas, pero ella gozaba y me repetía que era un sueño hecho realidad, ya que me confesó que desde hacía unos años también fantaseaba conmigo…

Yo no podía parar, así que mi verga que es de tamaño normal pero con una cabeza muy grande y gruesa, le dije que yo quería meterle mi pito por su culo, se volteó boca a bajo y me dejó a mi libre albedrío todo su enorme y suculento culote, que también despedía un aroma fenomenal, nada más de verlo mi pija se puso como acero, le besé cada centímetro de sus nalgas, las lamia, las mordía y al abrirlas vi un ano igual de delicioso que todo lo demás de mi tía.

Comencé la labor, le metí un dedo, aprovechando sus propios jugos lo moje para dilatarlo, estaba tan mojada que no me costó trabajo meterle –otra vez- tres dedos, cuando ya estaba suficientemente dilatado su ano, le puse mi cabezota, le pregunté si no la lastimaba y me respondió que si, pero que estaba sintiendo tan rico que no le importaba, que se la metiera toda de una vez, se la empujé y ella volvió a gritar de placer, me dijo que sentía ganas de cagar, pero era porque se estaba viniendo como nunca antes.

Así pasamos, casi al amanecer, descansando claro, pero por ratos, pues despertábamos y lo único que queríamos era seguir cogiéndonos, saborear nuestros sexos y gozar de esa maravillosa locura.

Después de eso, ya nunca lo repetimos, hasta el momento, pues se divorció, se volvió a casar, pero al parecer ya necesita otro desliz ya que sigue igual o más de sabrosa.

Autor: Alberto

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