El muchacho de los dulces

Él comenzó a tocar mis bolas y mi pene muy suavemente, entonces le dije, hágale con ganas, y tomé su mano y con la mía empecé a masturbarme. Luego acerqué su cabeza a mis bolas y él empezó a lamerlas, entonces le dije, métaselas, y eso hizo, se las metió a la boca, primero una y luego la otra, sin dejar de pasar su lengua sobre ellas.

Cerca de mi casa había un muchacho que vendía dulces en un semáforo, era delgado y alto, de cabello muy corto, pero claro, tendría unos 18 años aproximadamente.

A mi él me atraía mucho y siempre había querido sobornarlo para tener sexo con él.

Un día mientras yo esperaba el bus, él vendía sus dulces al otro lado de la calle y caminaba en mi  dirección conforme los autos se afilaban esperando el cambio del semáforo, ahí es cuando él ofrecía sus dulces.

Yo lo miraba fijamente y cuando caminaba “hacia mi” yo me pasaba la mano por la entrepierna, a ver si él notaba lo que le estaba proponiendo, después de un rato de repetir esto, noté que él miraba constantemente hacia mi, continué tocándome más enfáticamente.

Después de un rato él me hizo una seña, de que fuera hacia él, seguida de un ademán con la mano como de masturbación, y así lo hice.

Cuando me encontré con él me saludó y me dijo, vamos detrás de la estación de servicio, y así lo hicimos.

Cuando estuvimos ahí me preguntó -¿Qué quiere hacer?- y yo le respondí:

-Quiero chupárselo y que después usted me lo mamé a mí.

A lo que él respondió:

– ¿Y cuanto me paga?

Le dije entonces -te doy 15 si me gusta lo llamo después y hacemos más cosas, y le pago más – entonces él me dijo -No, súbale un poquito- entonces le propuse 20 y él aceptó.

Fuimos detrás de unos árboles, cuando vimos que no había nadie yo comencé a tocarle su entrepierna, empecé suavemente y me di cuenta de que era bastante larga, después de unos minutos la sentí dura entonces le dije – mire como se lo voy a mamar, porque así quiero que me lo mame después- y él asintió, mientras se bajaba el cierre de los jeans.

Le bajé los pantalones y empecé a tocarle los genitales a través de los interiores, con fuerza, a veces masturbándolo un poco, después le bajé los interiores y empecé a acariciarle las bolas suavemente. Pasé un buen rato tocándoselas por eso él me preguntó- ¿le gustan mis bolas? A lo que le respondí, si, me gustan mucho, pero me gusta todavía más que me las chupen.

Después de eso le acaricié el pene y lo masturbé un rato, tenía un glande muy rosado y húmedo, lo que me excitaba bastante.

Me arrodillé y empecé a lamerle las bolas, él lo disfrutaba, entonces seguí, luego me metí su pene a la boca y empecé a mamárselo, paraba de vez en cuando para lamerle sus bolas y pasar mi lengua por su glande.

Él gemía suavemente, pues lo estaba disfrutando bastante, de un momento a otro él se vino en mi boca, llenándomela con abundante semen, yo lo saboreé un momento y después lo escupí.

Me paré y le dije – es su turno – y él se arrodilló, me empezó a tocar a través del pantalón, hacía rato que yo tenía una erección, pero es más placentero cuando hay que esperar, él me tocó un rato de esta manera, mi pene se frotaba mucho a través de los jeans y él pasaba su mano a todo lo largo. Luego me bajó el cierre y metió su mano en mis pantalones, palpó mis testículos a través de los interiores como yo lo había hecho con él, me bajó los jeans y siguió el masaje.

Después de un rato me bajé todo dejando al descubierto mis genitales. Él comenzó a tocar mis bolas y mi pene muy suavemente, entonces le dije, hágale con ganas, y tomé su mano y con la mía empecé a masturbarme.

Luego acerqué su cabeza a mis bolas y él empezó a lamerlas, entonces le dije, métaselas, y eso hizo, se las metió a la boca, primero una y luego la otra, sin dejar de pasar su lengua sobre ellas.

Luego llevé mi pene hacia su boca y puse mi glande sobre sus labios, y sobre su cara, después se lo metí, él empezó a chupar lentamente a lo que yo respondí con un movimiento de caderas para que lo hiciera más rápido y más profundo, continuamos así, a veces sacaba mi pene y se lo pasaba por la cara.

Después de un rato le dije – quítate la camisa –  y así lo hizo, toqué un rato sus tetillas, luego pasé mi pene por su pecho y por sus axilas, que tenían poco vello, finalmente se lo metí de nuevo en la boca, con el habitual movimiento de caderas cada vez más rápido, hasta que me vine en su boca, lo llené todo de semen, luego saqué mi pene y seguí viniéndome sobre su pecho, ya para finalizar pasé mi pene cubierto de semen por sus axilas.

Ya habiendo terminado, no pusimos la ropa, él quedó muy empegotado de semen, pero aun así se puso la camisa encima, al final le acaricié de nuevo la entrepierna y le metí el billete de 20 entre los calzoncillos, debajo de los testículos.

Ya para despedirme le di un apretón final y le dije – la próxima vez le doy por el culo…

Autor: Arbey

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