Con dos chicas en la playa nudista

Mi polla empezó a engordar, ¿quieres que lama tu picha para que se ponga contenta?, si lámeme toda la verga zorrita, se la metía toda en la boca hasta darle arcadas, esa polla tiene que estar bien húmeda y la quiero en mi culo, la saqué de la boca de Marta y derechita al culo de Laura, cada vez que la sacaba la boca de Marta esperaba ansiosa, del culo a la boca de la boca al culo.

Bueno como ya os prometí ahí va el día de playa con mi amiguita y una de sus mejores amigas.
Ella me llamó al móvil y me preguntó: ¿Te vienes con nosotras a tu playa favorita?, ¿Quienes vais?  Pregunté, una amiguita y yo, ¿que te vienes? yo loco de contento le respondí vale, no tenía nada que hacer hoy. A las 10:30 te recogemos hoy, lleva el coche mi amiga, a las 10 ya estaba preparado y loco de contento, como será su amiguita, como sea como ella me destrozan.
Justo a la hora indicada llega un golf con las dos tías y que tías, me monté detrás de ella después de las presentaciones, ya le he contado un poquito como es esa playa y está loca por verla, jajajaja. Al grano una vez en dicha playa nos fuimos bastante alejados de todo el mundo, ellas eligieron el lugar cerca de unas dunas y mirando al mar, empezaron a quitarse la ropa, ya sabían a lo que iban, sacaron sus cuatro tetazas a la vez, mientras se subían las camisetas iban apareciendo esos pezonazos que tenían, mi polla se puso un poquito a tono, ¿Que tú no te desnudas? jajaja, ahora mismito, cuando dejé mi pollón a su vista  mi amiga le dice, ¿era grande o no?, ya lo creo y otras risitas, esta vez me da la crema mi amiga, ehhh, yo deseando ver como se daban la cremita la una a la otra.

Mi amiga se tumba boca abajo y pone su culito un poquito en pompa, cuando llega con la crema a ese pedazo de culo se recrea todo lo que quiso, metiendo un dedito por la raja muy despacito, yo mirando sin cortarme un pelo, mi polla engordando cada vez más, mi amiga mira hacia ella y me pregunta, ¿que ya quieres jugar?, no mujer vosotras daros bien la cremita no os queme el sol, me podías dar tú la crema a mi mientras yo se la pongo a Marta, dicho  y hecho, me levanto con mi picha empalmada y me pongo detrás de ella, estaba de rodillas y sus piernas un poquito abiertas  pudiendo ver toda su conchita bien depilada y el culo de los que quitan el sentido, cuando llegué al culo me dice, no te cortes y dame bien por todas partes ehhh, mis dos manos se entretuvieron en el culo un buen rato,  tocaba su agujerito, cada pasada que le daba sus piernas se abrían un poco más y sus manos no dejaban de manosear a Marta.

Hacía un rato que se había dado la vuelta  y sus tetas estaba llenas de crema, con los pezones en punta, sus piernas abiertas y el chochito húmedo, su amiga no dejaba de mover el culo para que yo pudiera tocárselo mejor, el agujero del culo dilató bastante  y una  de las pasadas que la vi metí un poquito el dedo, me agaché lo suficiente para ver ese culo abierto, viene gente dijo y paramos en ese momento un ratito, cuando pasó la pareja nos miraron y se pusieron a una distancia prudente de nosotros, ¡ostia que corte! dice la amiga, porque le dije, esta playa es así ya lo verás, ya me dijo ella ya me contó Marta el día que estuvisteis aquí, ¿todo te contó?, todo dijo Marta echándose a reír.

Bueno chaval, ¿tú no te das crema?, estaba esperando que me ayudarais, pues túmbate boca arriba, anda que con cuatro manos acabamos pronto, y enseguida llegaron a la zona del rabo, Marta enseguida lo cogió, cuando su amiga vio el trabajito que estaba haciendo se animó a ayudar mientras decía, mira la pareja, no nos quita ojo, por eso se pusieron ahí porque imaginarían que habría tema, que placer ver a esas dos chicas enganchadas a mi polla y mis huevos.

Marta dijo, metimos la pata en dar crema, porque, a ver quien se la mete en la boca ahora, jajajaja, serás guarra y puta dice su amiga, ya a que tú no te comías una polla así ahora mismo, ¿yo?  Pues claro que me la comía y me la metía donde antes metió él un dedo, serás cabronazo, ¿donde le metiste el dedo? y sin decir yo nada saltó ella, en todo mi culo, te jodes, jajajaja mientras decían eso mi leche empezó a salir de mi capullo, Ohh  que  rico saltaron a la vez.

Un bañito y salimos los tres corriendo al agua, en el agua les metí mano todo lo que quise, sus chochos abiertos para mí, salían a gatas del agua para que yo pudiera ver ese par de culos,  cuando fuimos a las toallas  la pareja se estaba dando el lote, ella encima de él movía su pelvis en círculos,  vaya polvo que están echando y nosotras no, jajajaja , en ese momento nos dice Marta,  miren que dunita más bonita, os espero en ella y echó a correr, su amiga iba a correr cuando le dije, ve despacio, a ella la gusta esperarnos con el culo en pompa, verás, justo al llegar a ella su culo estaba bien abierto y su chochito se veía por debajo, ¿Que te dije? pues primero se lo chupo, yo que seguro te pone cachondo ver como una tía chupa el culo y el coño a otra, ya lo creo, que eso es el sueño de todo hombre.

Mientras le lamía el culo sus dedos le abrían el coño de repente le dio un azote bien sonoro, ¿te gusta zorra?, si azótame el culo. Tú ven aquí me dijo, quiero que le pongas el culo bien rojo de tus azotes, mientras le comía el coño mis azotes cada vez sonaban más, seguid así, quiero correrme en tu boca Laura, ¿quieres correrte en mi boca puta?, si mi amor, pues córrete zorra,  yo no podía creer lo que estaba viendo, mi polla latía, tu métele esa polla en la boca, todo eran órdenes y nosotros las cumplíamos.

Me la empezó a mamar como una loca, me la mordía, quítala de su boca y métesela por el culo ya que lo vea yo, ella seguía comiéndole el chocho tumbada en la arena, yo de pie, me agaché poco a poco hasta que mi polla tocó su culo, si méteme esa polla en el culo si,  quietos, yo lo haré, cogió mi polla poniendo mi capullo en el  agujero del culo, empuja despacio.

Mi polla empezó a entrar poco a poco, una vez dentro toda mi polla empezó a mearse de placer, su meada caía encima de Laura, así zorra así meame, me corro, empecé a decir mientras salía mi polla del culo la leche salía detrás, su culo quedó bien abierto, ¿te gusta ese culo tan abierto? ehhh pues así me tienes que dejar el mío.

Marta se quedó tumbada en la arena, Laura se puso a cuatro patas para mi, empecé a chuparle el culo, méteme la lengua por el agujero, venga,   su culo se dilataba a pasos agigantados, Marta se puso en pie y al ver el culo de Laura se quedó con la boca abierta, madre mía que agujerito para meterla, ¿ehhh?

Mi polla empezó a engordar al oírlas decir esas cosas, ¿quieres que lama tu picha para que se ponga contenta?, si lámeme toda la verga zorrita, se la metía toda en la boca hasta darle arcadas, esa polla tiene que estar bien húmeda y la quiero en mi culo, la saqué de la boca de Marta y derechita al culo de Laura, se la metí con fuerza para que entrara toda de un tirón,  cada vez que la sacaba la boca de Marta esperaba ansiosa, del culo a la boca de la boca al culo, así un buen rato.

Marta se estaba haciendo un dedito mientras me comía la polla, mis dedos entraban en el coño de Laura, hasta cuatro la metí en el chocho, sus espasmos cada vez eran más fuertes, me corro me corro gritaba,  en ese momento saqué mi polla del culo de Laura y con sus boquitas mirando mi polla empecé a correrme en sus caras, se lamían la cara la una a la otra, mi leche salía con fuerza, sus bocas abiertas para ver si encestaba en ellas,  buenos chorros cayeron dentro.

Empezaron a lamerme la polla las dos a la vez, sus lenguas se tocaban, se repartían la leche, los tres reíamos sin fuerzas, creo que tendríamos que comer algo y echarnos una siesta en las toallas, buena idea les dije, porque quizás por la tarde el juego sea más duro, jajajaja, ¿verdad esclavas?
Pero eso será contado en otro momento.
Un saludo.

Autor: Rutas21

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Footing en la playa

Eric se colocó detrás de Helen y la penetró. Sonia me dijo, por el culo mi amor, a lo que contestó Helen, Eric, haz tú lo mismo, las penetramos analmente, nuestras cónyuges gritaban, estaba a punto de descargar, Eric también, las damas se nos separaran, cogieron nuestras vergas y la mamaron hasta que nos corrimos, mi mujer limpió la poya de Eric, mientras Helen hacía lo propio con la mía.

Hola, me llamo David y les voy a relatar algo que me sucedió junto a mi mujer hace dos años.

Conocí a mi mujer en un complejo deportivo que hay en mi ciudad. Ella es profesora de aeróbic y yo soy fisioterapeuta. Por entonces estaba con un equipo de fútbol sala y después aprovechaba para hacer pesas o nadar. En el gimnasio fue donde vi a Sonia por primera vez. Todos los hombres cada vez que entraban le echaban el ojo encima. Sonia tiene el pelo castaño y largo, aunque suele llevarlo recogido casi siempre. Sus pechos son pequeños pero bien formados y lo que más me gusta es de cintura para abajo. Tiene el mejor culo del mundo, y una piernas que sin no ser demasiado alta, si las tiene preciosas. El roce diario y una lesión que tuvo, la acercaron más a mí. Lo cierto es que nos llevamos pocos años de novios, dos años, cuando nos decidimos a casarnos.

Nuestra relación era bastante buena y más cuando conseguí que me contratasen en el complejo. Yo, de vez en cuando, me metía en algunas de sus clases. También nadábamos juntos en la piscina olímpica climatizada con la que disponía dicho complejo. Como el complejo estaba junto a la playa, aprovechábamos para hacer un poco de footing. Lo cierto es que cuando íbamos a correr a la playa y llegábamos a una distancia bastante lejos de la ciudad, cerca de las dunas, durante el estiramiento nos gustaba tocarnos e incluso hacíamos el amor entre las dunas. Solíamos correr durante todo el año y era normal que en algunas épocas la playa estuviera sola para nosotros, puesto que corríamos bastante.

Hace dos años, por el mes de septiembre, nos ocurrió algo que cambió nuestra vida sexual. En verano solíamos correr por la tarde sobre las nueve. Es lógico que cuando corres te fijes en las demás personas que, al igual que nosotros, practicaban el footing. Me llamó la atención una pareja. Ella era morena tanto de pelo como de piel. Su bronceado era prácticamente perfecto. Sus ojos azules y una cara realmente bien estructurada, hacían que fuese casi imposible no fijarse en ella. Llevaba un top azul marino que dejaba su barriga al descubierto.

El sudor marcaba sus pezones en la fina tela. Por debajo unas mayas que hacía conjunto con el top. Por detrás se le podía distinguir, por el sudor, las líneas del tanga que llevaba puesto. Él era un poco más alto que yo. También bastante bronceado. Se podía observar una mayor robustez gracias a su camiseta de tirantes negra. También llevaba unas mayas de ciclista negras que dejaban ver unas piernas más delgadas que las mías pero más fibrosas. Más adelante supimos que se llamaban Helen y Eric. Eric practicaba Judo y Helen hacía aeróbic. Trabajaban en un hotel de la ciudad de relaciones públicas. Llevaban diez años en España aunque solo uno en mi ciudad. Al parecer eran franceses.

El caso es que poco a poco al vernos tan a menudo, pasamos de no saludarnos a hacernos un breve gesto cada vez que nos cruzábamos. La verdad es que cada día rezaba para poder cruzarme con ellos y poder ver el conjunto que llevaba esa morenaza. Cuando llegó Septiembre, ya la gente no solía correr tan frecuentemente. Es por ello que prácticamente teníamos la playa para nosotros solos. La pareja ya no corría tan a menudo, pero aún los veíamos al menos tres veces en semana.

Una tarde, cuando íbamos bastante lejos de la ciudad, observamos de lejos a dos personas. Una llevaba en brazos a la otra. Cuando nos acercamos nos sorprendimos al ver que se trataba de la pareja que nos cruzábamos. Nos acercamos y les dije:

– Hola, ¿Os podemos ayudar en algo?- Mi novia se ha doblado el tobillo y no puede caminar bien.- Mi novio es fisioterapeuta. Si queréis le puede echar un vistazo -respondió mi novia.- Vaya te lo agradecería.

Después de sentarla y explorar su tobillo, les dije que se quedaran allí. Lo tenía un poco doblado pero era mejor que no lo moviese. Yo iría por el coche y vendría a recogerlos, puesto que se estaba haciendo de noche y a ese paso tardarían una eternidad. Ellos accedieron quedándose mi novia también con ellos.Dicho esto me puse en marcha hacía el complejo que es donde tenía el coche y las llaves. El complejo está a la entrada de la ciudad, así que, en unos 20 minutos llegué, cogí un par de sudaderas que tenía, vendas, esparadrapo y un cool-pack para que no se le inflamara demasiado.

Llegué a la altura de la carretera más cercana a las dunas. Aparqué el coche y fui andando hasta la altura de las dunas donde estaban ellos. Ya había prácticamente anochecido, así que la visión no era del todo buena. Como la luna era llena, decidí acercarme por la orilla. Cuando me dispuse a cruzar las dunas, escuché unos ruidos. Me acerqué con sigilo para que no advirtieran mi presencia. En verano las dunas están repletas de jóvenes que buscan un cobijo para hacer el amor. Aunque ya no hacía tanto calor como en verano, la noche estaba despejada y no hacía mucho viento. Conforme más me acercaba, más nítido era el ruido. Podía distinguir dos voces de mujeres. Pensé que podían ser unas lesbianas. Sentía que estaban en la duna de delante. Solté las sudaderas y lo demás. Fui subiendo por la duna hasta copar su cima.

Cual fue mi sorpresa cuando vi que se trataba de mi mujer y la otra pareja. Mi mujer le mamaba la verga junto a la morena. El tronco del tío era bastante más grueso que el mío. Sonia se magreaba los senos con una mano mientras que con la otra le masajeaba los huevos. Por su parte Helen tenía su mano derecha profundizando por las calzones de Sonia, tocando su sexo y su ano. La escena me ponía bastante cachondo, así que empecé a masturbarme. Pero era una estupidez teniendo la oportunidad delante mío de que me lo hicieran. Así que me puse en pie y me acerqué. Los tres pusieron cara de asombro pero les dije que venía a unirme a la causa. Por lo que sin dudarlo más me abalancé sobre Helen, la desnudé, la puse a cuatro patas y poniendo saliva en su ano la enculé.

Aquel culo me volvió loco desde el primer momento en que lo vi, así que no perdí la oportunidad. Eric levantó a Sonia, creo que también se enamoró del culo de mi mujer, la cogió en brazos y se la metió poco a poco. Mi mujer gemía de placer y dolor a la vez pero le gritaba, – Sigue cabrón, sigue- esto hizo que Eric introdujera su verga más aún. Yo mientras tanto alternaba el culo con el chochito de Helen. Tanta excitación hizo que tuviera ganas de correrme. Así que saqué la polla y me corrí en la espalda de Helen. Eric tardó unos minutos más tarde dentro del culo de Sonia. Exhaustos pero aún excitados decidimos darnos un baño en el mar, desnudos. Helen parecía que el problema del tobillo había desaparecido. Bromeábamos sobre como se había curado mientras andábamos hasta la orilla.

Íbamos abrazados cada uno con su mujer. Comenté al oído a Sonia que le había parecido, a lo que ella me respondió con una sonrisa acompañada de una cara de satisfacción total.

Cuando llegamos al agua, entre juegos y toqueteos se empezó a caldear el ambiente. Eric decidió nadar un poco alejándose de nosotros. Eso lo aprovecharon Helen y Sonia para acercarse más aún y empezamos a magrearnos. Yo tocaba ambas nalgas y acariciaba sus conchas y agujeros anales mientras que nos besábamos.

Fue algo extraño pero morboso ver como mi mujer y la de Eric se besaban. Empezaron a tocarme el tronco. Éste cada vez más aumentaba su tamaño hasta parecer que me iba a explotar. Eric no se había dado cuenta de la escena todavía, cosa que aproveché para intentar poseer a las dos mujeres. Empecé por comerme sus tetas mientras ellas se besaban y se metían mano. Sentí unas ganas enormes de metérsela a Sonia pero lo incomodo del lugar hizo que nos fuésemos a la orilla. Allí me puse detrás de mi mujer y comencé a introducírsela por la vagina mientras seguían ellas en lo suyo.

Eric se percató de lo ocurrido y se dirigió hacia nosotros. Se colocó igual que yo pero detrás de Helen y la penetró. Sonia giró un poco la cabeza y me dijo, – Por el culo, mi amor, rómpeme – a lo que contestó Helen, – Eric, haz tú lo mismo, encúlame… Ambos muy obedientes las penetramos analmente y eso pareció excitar más aún a nuestras respectivas cónyuges que gritaban obscenidades. Yo estaba a punto de descargar y lo grité. Eric también estaba a punto y gritó también. Esto hizo que las damas se nos separaran, se arrodillaran, cogieran nuestras vergas y la mamasen hasta que nos corrimos en sus caras. Luego mi mujer limpió con más esmero la poya de Eric, mientras Helen hacía lo propio con la mía.

Tras acabar nos marchamos a recoger las ropas mientras las mujeres se limpiaban en el agua. Esto fue solo el principio de una larga relación. Ya os contaré en otra ocasión las experiencias que tuvimos durante varios años.

Autor: Fonmusic

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