Reparando la disquetera

Empecé a metérsela por el culo lentamente y después de rápidamente a la vez que él gemía. Sin darme cuenta había pasado 2 horas desde que llegué a su casa. Estábamos los dos muy sudados de hacer tanto ejercicio. Él empezó a gemir más rápidamente a la vez que yo empezaba a notar que por mi cuerpo pasaba una ráfaga chispeante de euforia a la vez que me corría en sus entrañas.

Me llamo Alberto, tengo 21 años soy de un pequeño pueblo de Salamanca, en España, soy bastante alto, moreno, con los ojos verdes, un cuerpo trabajado, bueno dejemos de hablar de mí y empezaré a contar la historia.

Esta historia empezó cuando tenía 19 años. Vivo con mis abuelos y mi padre. Mi madre murió cuando era un bebe. Los vecinos de mi casa son dos hombres. Afro es un hombre mayor de unos 50 años y vive con su hermano. Felipe, el hermano de Afro es discapacitado mental y él lo cuida.

Afro fue a mi casa y le comentó a mi abuela que se acababa de comparar un DVD y no sabía controlarlo bien, creía que lo había roto por que no se abría la disquetera. Mi abuela le comentó que yo podía pasarme por su casa y mirar si yo podía solucionar su problema. Cuando llegué a casa de las clases mi abuela me comentó lo que le había pasado al vecino y que me pasara más tarde por su casa.

Cuando llamé al timbre Felipe me abrió la puerta y me dijo que pasara que Afro me estaba esperando. Al entrar en el salón estaba Afro con el manual del DVD en las manos. Afro a pesar de su edad estaba bastante fuerte del trabajo en el campo, su cuerpo bien definido y con un aire intelectual.

Pasa, ponte cómodo –dijo. Gracias –le dije yo. Como le comenté a Felisa, no sé lo que le pasa a esta estúpida máquina- me dijo él. Si, ya me dijo que le pasaba algo a la disquetera del DVD – él se quedó mirándome…

Me agaché delante del Dvd y comprobé que la disquetera no se abría. Miré el manual, Afro me pasó rozando su mano con la mía. No le di ninguna importancia y seguí comprobando que le pasaba al DVD.

Después de media hora descubrí que se había roto el botón para sacar la disquetera. Le pedí un cuchillo para sacar a la fuerza y dijo que su ese era el problema ya se encargaría él luego de sacarlo, que ya me había molestado mucho con esa tontería. Yo insistí en hacerlo y me acerqué a la cocina y saqué un cuchillo del cajón. Cuando me acerqué al salón Afro estaba sudando como un cerdo, por algún motivo se había puesto nervioso.

Me dispuse a sacar la disquetera a la fuerza y cuando la conseguí sacar me quedé anonadado. Dentro del DVD había una película llamada “El cumpleaños de Carlos” y una imagen de un par de tíos dándose por culo. Él se acercó rápido a cogerlo pero se dio cuenta que me había fijado en la película.

Se puso a hablar sin entender lo que me decía.

Esto solo, es que quiero probar cosas nuevas- me dijo.

No pasa nada, hay muchas personas a las que la gusta eso…- le dije…

¿Qué quieres decir?- dijo Afro…

Que a mí también me gustaba probar cosas nuevas…- le comenté a la vez que cogía el disco de su mano.

Metí el disco en el DVD y alcancé a poner el canal de la tv para ver la película. Se quedó mirando lo que estaba haciendo y se sentó en el sillón, sin dejar de mirarme.
Puse la película en marcha y me senté en el sofá situado al lado del sillón. Empezó la película y aparecieron dos hombres andando por la calle y se metían en un baño público del metro de Nueva York. Mientras se cocaban el uno al otro entró un policía…

Mientras veíamos la película noté que se me estaba empalmando la polla. Y noté que él me estaba mirando sin dejar de tocarse atreves del pantalón. Y vi que se empezaba e desabrocharse el cinturón y se bajaba los pantalones, mientras se ponía en pie. Se acercó a mi con los pantalones por las rodillas y se sentó a mi lado tocándose a través de el bóxer.

Me dijo que le encantaría ver mi miembro erecto como un palo. Al segundo después me estaba besando y se disponía a bajarme los pantalones. Cuando los dos estábamos semi-desnudos se agachó a mi entrepierna y empezó a darme mordisquitos a través de mis calzoncillos. Me dijo que fuéramos a su cuarto que estaríamos más cómodos. A lo que le pregunté, ¿por donde se llega a el?

Al llegar a su cuarto se desnudó por completo, empezó a tocarse su miembro a la vez que me quitaba mi ropa con los dientes, dejando a la luz de la ventana mi polla. Los dos estábamos muy excitados al ser esta nuestra primera vez con un hombre.

Empezó a besar todo mi cuerpo y se detuvo en mis pezones durante un unos minutos espectaculares. Siguió bajando hasta meterse mi magnífica polla en su boca.

La chupaba de arriba a bajo y durante mucho rato estuvo la lamiéndola a la vez que la masturbaba y se la sacaba y metía en la boca. Cuando estaba a punto de correrme se la sacó de la boca y me dijo que ahora era mi turno. Se sentó en la cama y me dijo que me la metiera en la boca y yo procedí a meterme su polla grande y gruesa en la boca.

Después de un rato chupando su polla, él se levantó y me la sacó de la boca y se dirigió a la cocina a por un bote de mantequilla. Me dijo que se la pusiera en el culo y empezara a meterle los dedos en el culo. Cuando introduje el primer dedo en su culo noté la presión que ejercía, después de un rato metiendo y sacando el dedo me dijo que metiera más dedos.

Cuando le metí tres dedos y él no podía aguantar más empecé a rozar mi colla con su culo.  Al colocar mi glande en su ano noté que estaba húmedo. Y empecé a metérsela por el culo lentamente y después de rápidamente a la vez que él gemía.

Sin darme cuenta había pasado 2 horas desde que llegué a su casa. Estábamos los dos muy sudados de hacer tanto ejercicio. Él empezó a gemir más rápidamente a la vez que yo empezaba a notar que por mi cuerpo pasaba una ráfaga chispeante de euforia a la vez que me corría en sus entrañas.

Después de correrme me derrumbé encima de él y nos quedamos en la cama durante unos minutos descansando. Al salir de su casa me dijo que pasara otro día y volveríamos a ponernos cómodos…
Después de eso volvimos a vernos una vez por semana…

Espero que les guste este relato.

Gracias.

Autor: Alberto

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