Una historia chilena

Una de nuestras vecinas me gustaba más de la cuenta. Era una mezcla de española y alemana muy espectacular. Alguna vez bailé con ella en reuniones a las que cada vez asistíamos más y le dije al oído que me gustaba muchísimo y quería follármela, ella me dijo riendo que solo aceptaría un intercambio pues su marido estaba loco por Magda.

La historia que voy a contarles nunca se la hubiera creído a nadie si me la hubieran contado a mi pero así fue y no creo que sea la única.

Magda mi mujer era y es una mujer atractiva, cuando quiere. Antes de casarse había tenido una vida sentimental y sexual agitada y no creo, que por su éxito con los hombres, se hubiera fijado en mi si no fuera porque la conocí en un mal momento para ella, y la verdad nuestros primeros escarceos en la oscuridad de nuestro coche aparcado en un lugar solitario la dejaron flipada. En seguida descubrí sus debilidades, tengo facilidad para ello, la hacía excitarse como una loca aunque rara vez llegáramos a follar de una manera convencional y entonces notaba que algo fallaba. Le encantaba, y a mí también, masturbarme lo que llego a hacer con una maestría increíble, era una buena chupona y no le daba asco tragarse mi polla y le volvían loca los juegos con sus tetitas.

No tardamos en casarnos y pronto se operó en ella un cambio. Siempre durante nuestro noviazgo y antes iba vestida para matar o al menos un punto provocativa. Le fascinaba no llevar sostén con blusas de seda lo que hacía que sus increíbles pezones se notaran más de la cuenta. Siempre vestida con pantalones muy ceñidos que hacían lucir sus increíbles piernas. Yo tengo que reconocer que disfrutaba viendo como se la comían con lo ojos amigos y extraños. El día de la boda fue espectacular, nunca había visto una novia más sexy, con un escote amplio y despegado que desde arriba dejaba ver sus senos en su plenitud. Sin embargo poco después, para mi desesperación, todo interés en lucirse desapareció.

Naturalmente dejamos de darnos lotes en mi coche y poco a poco entramos en una rutina de cama que solo cuando me dedicaba a fondo a trabajar sus debilidades se rompía momentáneamente. Tuve que aceptar que desde el punto de vista vaginal la cosa no iba bien y seguramente por mi culpa. En parte por romper con nuestra vida y por una buena oferta económica a los pocos meses nos trasladamos a vivir a Santiago de Chile para trabajar en una empresa española.

Alquilamos un pequeño chalet en una urbanización privada. La mayoría de los vecinos eran parejas jóvenes, como nosotras de clase media alta. Desde el primer momento mis vecinas chilenas me parecieron muy atractivas y exóticas a causa fundamentalmente de la mezcla de razas en ese país. Me impresionó el tamaño de sus senos, muchas estaban embarazadas, y las pecas en sus generosos escotes y el color de la piel. Eso hacía que yo anduviera salidísimo y a su vez cada vez encontraba más dificultades con Magda. A su vez los chilenos se comían literalmente a la españolita a pesar de que no pasaba su mejor momento.

Poco a poco fuimos estableciendo algunas amistades. Una de nuestras vecinas me gustaba más de la cuenta. Era una mezcla de española y alemana muy espectacular. Alguna vez bailé con ella en reuniones a las que cada vez asistíamos más y le dije al oído que me gustaba muchísimo y quería follármela, ella me dijo riendo que solo aceptaría un intercambio pues su marido estaba loco por Magda. Me quité la idea de la cabeza pues me pareció que mi pareja no le apetecía en absoluto su marido.

Yo estaba cada vez más salido por el coqueteo de la chilena y algunas secretarias de la oficina pero no me gustan los compromisos y empecé a explorar el ambiente de la prostitución. Siempre me han gustado las putas barriobajeras y en Santiago encontré en seguida el lugar ideal. Frecuentaba prostitutas muy jóvenes, algunas de dieciocho años que llegaban allí protegidas por sus chulos, unos macarras de un tipo que ya no se conocía en España. Eran muy dóciles y se las notaba aterradas. Una de ellas, Patricia, me contó su historia, había sido violada repetidamente por el cacique del pueblo y su hijo, embarazada, tuvo un hijo al que dejó con unos parientes y se vino a Santiago. Pocos días después de llegar cayó en las manos de Edgar, su chulo actual, un indio bajo y fornido con el que vivió unos días antes que la pusiera a trabajar en un bar y algunas noches en la calle.

Conseguía unos seis clientes por noche y naturalmente le entregaba al macarra hasta el último peso. Era delgada morena, con un bonito pelo negro, no muy alta de tez oscura y ojos verdes. Tenía un par de buenas tetas. Hacía cualquier coso que le pidieras, pues sabía que las consecuencias de una queja de un cliente era una brutal paliza. Edgar nos observaba cuando entrábamos a la pensión apoyado en la pared mirando descaradamente. Tenía el cuello de un toro, el pelo muy corto y vestía siempre dos o tres jerséis, uno encima de otro.

En el fondo envidiaba a aquel hombre que otros juzgarían despreciable y su estilo de vida pero no me atrevía aun a hablarle. Para acercarme a él incremente mis visitas a Patricia que por otra parte me hacía pasar muy buenos momentos y él empezó a mirarme con cierta curiosidad.

¿El caballero audaz?

Agradecere cualquier comentario a este escrito, especialmente de Chile.

Autor: Seis

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Por fin cayó

Víctor empujaba y ella pujaba, pero no entraba, todos estábamos enfocados en una sola tarea, que Víctor metiera su verga en el culo de mi mujer, yo ayudaba abriéndole las nalgas y metiéndole los dedos para relajarla, él ensalivaba la cabeza de su verga y ella se empinaba más, después del tercer intento el esfínter cedió y la cabeza de la verga de Víctor desapareció en medio de quejidos de ella.

Esta es la historia verídica de cómo logré disfrutar mi fantasía de realizar un trío con mi esposa, mi nombre es Edgar y el de ella Dolores, yo de 38 y ella de 31, tenemos cerca de 5 años de casados y nuestra relación en lo sexual era del todo normal, hasta que compramos una cámara digital. Me comenzó a llamar la atención tomarle fotos cuando ella se estaba cambiando o incluso mientras se bañaba, todo esto sin que ella se diera cuenta ya que le molestaba de sobremanera, un día me descubrió y puso el grito en el cielo, para mi suerte por esa fecha habíamos decidido tener un bebe y ella se puso a dieta, aunque para mi juicio no lo necesitaba, ella es blanca 1.62 y para entonces pesaba 59 Kg. Con unas caderas que donde quiera llaman la atención debido a que tiene muy buenas nalgas, el caso es que con la dieta adelgazó cerca de 5 Kg. y la verdad se veía super, por lo que yo en la intimidad le decía al punto caliente que se veía buenísima y que verla empinada era un verdadero espectáculo digno de presumirlo. Fue con tanto halago que la convencí de fotografiarla, primero con trajecitos sexy donde comenzó a posar como toda una profesional, hasta retratarla totalmente desnuda y abriéndose las nalgas mostrando orgullosa su delicioso culito, tomamos todo tipo de foto hasta lograr una colección digna de conservarse.

Tanto me gustaba verla empinada que ella lo hacía ya con más libertad dejándome jugar poco a poco con su delicioso culito, hasta que un día la convencí de hacerlo por ahí, fue delicioso sentir lo apretadito que lo tenía, aunque a ella le causó mucho dolor y no duramos mucho, solo lo suficiente como para ensartársela hasta los huevos. Desde luego yo insistía a repetirlo y poco a poco fue cediendo y probando formas distintas para evitar que le doliera y así fue agarrándole el gusto, al grado que normalmente cuando cogemos ella solita se voltea y me lo ofrece y una vez ensartada lo mueve que es un primor. Así comencé a preguntarle que como se sentiría con 2 vergas al mismo tiempo entregando ese delicioso culito que estaba para presumirse, que aquel que lo tuviera se volvería loco etc., y ella se calentaba mucho, comencé a halagarla en exceso, de cómo la mamaba, de sus chupadas memorables de huevos, de su culito delicioso y la forma de entregarlo y por supuesto de su rica y esponjada panochota, y no exagero ya que nunca he visto una panocha tan esponjada como la que ella tiene, incluso es sumamente notorio cuando usa pantalón e incluso cuando viste con vestidos ajustados.

Así fui metiéndole la idea de un trío pero ella se rehusaba siquiera a intentarlo, pero cuando estábamos en la intimidad y en el punto más caliente y justo cuando ella me la mamaba, yo acostado y ella agachada, yo me semi enderezaba y le abría sus nalgas diciéndole que así le iba a ofrecer su culito a un tercero y que ella no iba a tener más remedio que seguir mamando y dejar que la ensartaran hasta los huevos, ambos nos excitábamos mucho. Un día vi en esta página en contactos y tuve la idea de poner un anuncio nuestro diciendo que éramos una pareja joven, nueva en lo de tríos y buscábamos un hombre para realizar nuestra fantasía, incluso tuve el atrevimiento de publicar una foto de ella en donde realmente se ve buenísima, en menos de dos días teníamos más de 10 mensajes, así que abrí un email provisional y contesté los mensajes, pronto hicimos contacto con algunos hombres por medio del Messenger, cuando le mostré a ella todo lo que había hecho se escandalizó, pero cuando le mostré todos los mensajes de aquellos hombres diciéndole todo tipo de piropos ya no le desagradó tanto, incluso comenzó a participar en pláticas en el Messenger con algunos de ellos y desde luego a recibir más piropos, los cuales correspondió enviándoles a algunos de ellos sus fotos más atrevidas, ¡estaba entrando en el juego!

Para mi decepción, por una u otra razón comenzó a encontrarle peros a todos, hasta noté que iba perdiendo interés de nuevo, por suerte un día alguien le mandó un mensaje inusual, le lanzaba piropos también, pero más fuertes y directos que los que había recibido, sin caer desde luego en lo vulgar, y lo que hizo el boom fue que también envió una foto mostrando su verga, era tal y como le gustaba, moreno, delgado y con una verga que sin estar monstruosa se veía bien, con el color y tamaño que a ella le gusta y lo que es más, perfectamente depilada, así comenzó un intercambio de mensajes y fotos, desde luego ella le mandó sus mejores fotos, un día él nos dijo que si nos podíamos conectar con web cam para conocernos, por lo que me di a la tarea de comprar una inmediatamente, después de batallar un poco para conectarla y hacerla funcionar pudimos enlazarnos, ella no quería mostrarse porque esta sería la primera vez que le verían la cara ya que en las fotos siempre editábamos su rostro, pero para mi sorpresa Víctor (que así se llamaba el amigo) se mostró totalmente desnudo, al comentarle esto a ella, inmediatamente se animó a verlo y así Víctor pudo a su vez verla también, comenzamos a platicar y él, como siempre, se lanzó a la ofensiva tratando de provocarla, le preguntó si le gustaba verle la verga y ella dijo que si, él le dijo que si le gustaría acariciársela y ella contestó, un tal vez, las cosas se pusieron calientes y él pidió que ella se desnudara, después de varios halagos de parte de él y varios No! de ella, la convencimos a que se quedara en ropa interior, no duró mucho, al rato ya no tenía sostén.

El halagó sus bonitas tetas y pronto ella se desnudó, no se terminaba de desinhibir y mostrarse abiertamente, ella preguntó que si siempre andaba depilado, él dijo que sí, que se sentía sumamente sexy, así que la invitó a hacerlo, para mi sorpresa aceptó, subió a la recámara y después de un rato bajó totalmente depilada, era impresionante ver esa panocha esponjada, brillante e indefensa, ella llegó y frente a la cámara se la mostró, él pidió que abriera totalmente las piernas así que acomodamos la cámara y ella se recostó en el sofá ofreciéndole una vista espectacular…

Yo aproveché para acariciarle la panocha y abrirle sus labios enseñando hasta lo más íntimo, noté que ella estaba muy húmeda de lo caliente que estaba, él le dijo que si le gustaría mamarle la verga a lo que ella contestó que si él estuviera ahí se la comería toda, él le dijo que me la mamara a mí pensando en él y ella para pronto me quitó el cinto, le ayudé a bajar el pantalón y el calzón y allí frente a la cámara me dio una de sus mejores mamadas, realmente estaba pensando en él y procuraba que su pelo no le tapara la visión a Víctor, a su vez él se jalaba la verga, llegué yo primero a eyacular y el semen cayó en su cara y en mi estómago, ambos volteamos y Víctor también estaba llegando y aventando leche incluso a su cámara, por lo que procedió a limpiarla diciéndole a ella que si se tragaría su leche, ella contestó que hubiera limpiado la cámara con su lengua, él le dijo ”eres deliciosa y estás ¡buenisima!, necesito ensartarte!, ella dijo “tú también y me muero por acariciar esa rica verga”.

Nos despedimos de nuestro amigo, y por supuesto en la noche tuvimos sexo supercachondo imaginándonos a Víctor con nosotros, después del sexo le pregunté que si con Víctor se animaría y su contestación fue una promesa que aun no olvido, dijo “ mira él tiene un punto a su favor, es de otra ciudad (una cercana a la nuestra y que visitábamos con regularidad para ir de compras) así que no hay riesgo que me reconozca o salga con algún nexo de gente conocida, es el tipo de hombres que me gusta y es el único aparte de ti que me conoce completita de todo a todo, así que si ha de ser con alguien debe ser con él”. Sus palabras me pusieron cachondisimo así que rápidamente la invité a ir de compras la semana siguiente y con una sonrisa me contesto que estaría bien.

Al día siguiente le envié un email a Víctor diciéndole los planes y pidiéndole su celular, para una vez estando allá, hablarle, me lo dio gustoso y me dijo “¡Me la voy a comer todita!” Yo le dije, “¡Nooo, la vamos!”. Así fue que el viernes íbamos con rumbo a esta ciudad fronteriza la cual queda a dos horas, en el camino le dije a mi mujer que había hablado con Víctor y que traía su celular y que una vez estando allá le llamaría, también le comenté que había reservado un hotel para quedarnos (siempre nos quedábamos en casa de una tía) ella me cuestionó, que como le íbamos a hacer con los niños y yo le dije que le había pedido de favor a mi tía que me los cuidara el sábado por la noche. No dijo nada y en todo el camino se fue muy seria, llegamos a descansar al hotel y muy temprano fuimos de compras, con las compras se olvidó un poco del asunto y se relajó, no comentamos nada a nadie al respecto, de regreso, ya tarde, llegué directo a casa de mi tía a saludar y dejarle a los niños, no estuvimos mucho tiempo y con cualquier pretexto nos fuimos al hotel, en el camino le dije que ahora si preparara ese hermoso culito por que iba a tener verga hasta para llevar, ella contestaba diciendo, Ayy no, mejor no, ¿que tal si me pega una enfermedad o algo?

Yo le insistía pero ella volvía a decir lo mismo, se estaba echando para atrás, lo que ella no sabía es que ya le había hablado a Víctor diciéndole en que hotel estaba y que nos veríamos en el bar del hotel como a las ocho de la noche, ¿y ahora que iba a pasar?, llegamos al hotel ya medio enfadados por nuestras diferentes posturas y discutiendo de lo lindo, pero cuando pedimos la llave del cuarto el dependiente nos entregó una caja diciendo que nos la habían ido a dejar, pudimos leer rápidamente la nota “Espero les guste, hasta en la noche, Víctor”.

Ninguno de los dos dijo nada y entrando al cuarto ella en silencio abrió la caja, era un conjunto con liguero y medias de encaje muy bonito y un vestido de tela sedosa a media pierna de color negro, ella los desenvolvió los vio y me dijo, Tú le dijiste donde estábamos? Yo le dije, Hablé con él por la mañana y quedamos de vernos aquí en el bar a las 8 de la noche (ya eran las 7), dejó las prendas en la cama y se dirigió al lavabo del baño, yo le dije que fuéramos aunque sea a tomar una copa y que no pasaría nada que ella no quisiera, no contestó y acto seguido se metió al baño, duró algunos minutos en silencio encerrada, yo estaba seguro que no pasaría nada, que ella no iba a acceder absolutamente a nada, después de unos minutos que me parecieron eternos escuché el ruido de la regadera, se estaba bañando, y un poco de esperanza volvió a mi cabeza.

Al rato salió del baño envuelta en una toalla y en completo silencio, no le dije nada, y me metí a bañar, estuve a punto de masturbarme por la excitación que sentía de ver lo cerca que estaba de hacer esto, ¡iba a ofrecerle mi mujer a otro!, ella iba a entregar hasta lo más íntimo guuuauuu, no es fácil, pero me derretía y las piernas me temblaban.

Cuando salí de bañar ella ya estaba cambiada y ¡booiingg!, llevaba puesto el vestido y las medias, seguramente llevaba puesto todo el conjunto completo, ¡el tiro ya estaba dado!, se pulió en su arreglo, se maquilló, perfumó y peinó como nunca. Dio la hora de bajar al bar, en el elevador ninguno de los dos hablábamos, me acerqué, la abracé y la besé de una manera tierna y la acompañé con una ligera nalgada un sus ricas nalgas, ya abajo y camino al bar juro que todo me temblaba (me imagino que a ella también), para alivio no había mucha gente y no parecía estar él ahí, nos dirigimos a una mesa pegada a una pared, de esas que son sillones semiredondos con mesa en medio, pronto llegó el mesero, yo ordené una cerveza y ella un tequila, ella no toma mucho y con algunos tequilas encima es alegre y un poco cachonda.

No habían pasado unos minutos cuando él apareció por la puerta, sin duda ambos lo reconocimos, le hice una seña y se dirigió a nosotros, le saludó de beso en la mejilla y le preguntó, “Como estás preciosa”, a mí me pareció un saludo bastante cálido y creo que a ella también, él se sentó de modo que ella quedó en medio de los dos, noté como ella bajó sus manos instintivamente hacia su panocha, en un signo de nerviosismo y defensa ante aquel extraño que venía a penetrarla. Resultó que su plática fue bastante agradable y trivial, prácticamente hablábamos él y yo y ella solo opinaba cortamente, al cabo de un rato y cuatro tequilas ella reía más relajada con las ocurrencias de ambos, así que él comenzó su ofensiva diciéndole de repente “Eres una mujer hermosísima, y la más rica que he visto jamás”, ella se avergonzó y bajó la vista, solo dijo gracias, seguimos con el buen humor y cada vez más halagos y cada vez más calientes ella en una ocasión respondió a un halago con un “¡gracias guapo!” y una caricia en la barbilla de él sin bajar la mirada y con una sonrisa, el ambiente se había dado, ahora estaba seguro que iba a pasar, al minuto él pidió disculpas para ir al baño y yo me levanté diciendo “te acompaño”, en el baño él me preguntó, “¿Cómo te sientes?, ¿Cómo la ves? “Yo le dije, “¡de maravilla!,

Esta cabrona ya cayó y nos la va a tener que dar, ahora que lleguemos a la mesa cuando yo la bese intenta meterle la mano en la panochita y no la sueltes aunque ella te quiera quitar la mano,” el acepto y salimos del baño nos sentamos de nuevo y yo tomé a mi esposa de la cara y le planté un beso apasionado en la boca, para continuar con el cuello al tiempo que le susurré al oído, Ya no hay vuelta atrás, vas a dejar que te hagamos lo que queramos, ella me volteó a ver muy seria y cerró los ojos dándome un beso, en eso estábamos cuando noté un pequeño sobresalto de ella, intuitivamente llevó su mano debajo de la mesa y quiso separarse ligeramente de mi boca, fue cuando yo reaccioné, la jalé hacia mí y la besé apasionadamente…

Después de unos segundos que parecieron minutos ella comenzó a corresponder con igual intensidad mi beso, síndrome inequívoco que había cedido en su lucha de manos por debajo de la mesa, la seguí besando y bajé mi mano para acariciarle un muslo, note que tenía las piernas totalmente cerradas, seguramente no le estaba resultando fácil a Víctor, cuando comencé subir mi mano para acariciarle la panocha, ella la detuvo y me volteó a ver y con una cara deliciosa me dijo “ Aaahhh!, Ya está ocupado” volteé a verla y le susurré “¿Te están manoseando?” y ella contestó con un “Síi…iii…iii…iii!” entrecortado, yo le dije aun tomándole un muslo, “Abre tus piernas entonces”

Sin dejar de mirarme y mordiéndose los labios, sentí como separaba sus piernas lo más que pudo, acto seguido cerró los ojos y se recargó en mi hombro escondiendo su cabeza, ella daba la impresión de estar de espaldas a Víctor, pero la dirección de sus piernas seguían como si ella estuviera sentada normalmente, en eso volvía a sentir un movimiento de ella y como que se levantó un poco para acomodarse, quedando prácticamente de espaldas a él, yo volteé a ver a Víctor y me percaté que le metía ambas manos desde atrás y ella parecía estar sentada en las manos de él.

Seguramente acariciaba panocha y culo a la vez, entonces intuitivamente volteé a mí alrededor y vi que estábamos muy evidentes, cualquiera de los presentes se podía percatar con seguridad de lo que estaba ocurriendo, si no es que ya lo había hecho, así que con voz ronca por la excitación les dije, vámonos al cuarto, ambos asintieron, pedí la cuenta y aunque Víctor quiso pagar yo opté por firmar con cargo a la habitación, cuando el elevador se cerró ella se recargó en la pared y nosotros nos pusimos a su lado, Víctor le besaba el cuello y amasaba sus tetas y yo le masajeaba su panocha y levantaba su falda, el viaje en elevador fue muy corto, así que los tres queríamos entrar rápidamente a la habitación, batallé para abrir, parte las prisas, parte el nervio de la excitación, entramos y ella se quedó parada con los ojos cerrados en medio de la habitación.

Víctor se sentó en la cama y yo fui hacia ella y deslice su vestido hasta que cayó al piso, y guauuuu que espectáculo, con esa tanga, liguero tacones altos se veía monumental, Víctor exclamó ¡que buena viejota tienes wuey, ¡que rica estás mamacita! Al tiempo que se levantó y se puso enfrente a ella, yo estaba detrás, comenzamos a besarla, la besábamos y acariciábamos por todos lados, ella nos sobaba la verga por encima del pantalón, Víctor y yo le decíamos muchas cosas calientes, ”¡Ay chiquita te vamos a culear todita, te vamos a llenar de leche hasta que escurras!” Y ella lanzaba ligeras exclamaciones hasta que dijo, “cójanme, toda soy suya chiquititos”, acto seguido se arrodilló y comenzó a quitarle el pantalón a Víctor y yo hice lo propio con el mío, ella comenzó a mamarle la verga a él y se volteaba para mamar un poco la mía yo le decía a Víctor, “¿a poco no mama bien rico esta putita?” y él decía “mmm ¡delicioso! Se la come toda!”

Ella hacía el esfuerzo de metérsela toda, yo le dije, “¡Espera a que veas que rico chupa los huevos!” y antes de decir otra cosa ella se lanzó hacia los huevos de Víctor lamiéndolos y chupándolos como nunca lo había visto, estaba decidida a demostrar que era la mejor hembra, la llevamos a la cama y ella se fue a mamarme los huevos mientras que Víctor quitándole su tanga se comía toda esa panocha solo para retirarse tantito y exclamar “¡Tenías razón, mira que panochota tan grandota y esponjada tiene esta putita”, y ella solo gemía, después Víctor le lamía el culito y decía “ que culito tan apretadito y rico tienes, lo siento pero te lo voy a dejar muy agrandado con mi verga “ ella solo asentaba con gemidos, creo que ella empezó a sentir la necesidad de verga porque sola se movió y se empinó, dándole la vista de su culo a Víctor, todo lo hacía sin soltar mi verga, estando así él se acomodó detrás de ella y yo le dije “ahora si mamacita ofrézcale todo a Víctor” a como pudo sin sacarse mi verga de su boca, con sus manos abrió sus nalgas todo lo que pudo, ¡guauu! que espectáculo para Víctor, según él ahí estaba la vieja más buena que había visto en su vida empinada delante de él y ofreciéndole todo.

El apuntó su verga hacia ella (la cual era como del mismo tamaño que la mía solo que un poco más gruesa, sobre todo de la cabeza,) Víctor se voltio a mí y preguntó “por donde” yo volteé hacia ella que estaba con mi verga en su boca Y le pregunté, “¿Por dónde quiere que la ensarten mamacita?” ella soltó brevemente mi verga solo para decir “¡Por donde sea pero yaaaaaaaa!”, ¡casi me vengo con su respuesta! Víctor la encaminó hacia su panocha y se la ensartó de golpe, ella lanzó un quejido y siguió mamando, él la embestía con tantas ganas que yo nunca había visto a mi mujer hacer tantos ruidos ni tan fuerte, el chapaleo de las nalgas de mi mujer era tan fuerte que parecían aplausos que se escuchaban, seguramente, no solo en los cuartos de al lado sino en todo el piso del hotel, creo que para todos era evidente que se estaban cogiendo a alguien y ese alguien era mi mujer, debido a los quejidos tan altos no supe si mi mujer se vino ni cuantas veces lo hizo, nunca la había visto así, pero seguro que le estaba gustando.

Al cabo de un rato de estarla bombeando él paró, yo volteé a ver que pasaba y me di cuenta, él se estaba preparando para el banquete principal, ¡culeársela! Mi esposa ya solo me chupaba la verga esporádicamente concentrada más en la verga que estaba atrás de ella, mientras él se preparaba ella entendió que el momento había llegado, otro hombre la iba a ensartar por su más íntimo agujero, otra verga la tomaría por su culito, pero no hizo nada y solo cerró los labios para aguantar el dolor, (ella siempre ha sido muy sensible por ahí), Víctor empujaba y ella pujaba, pero no entraba, cuando menos pensé todos estábamos enfocados en una sola tarea, que Víctor metiera su verga en el culo de mi mujer, yo ayudaba abriéndole las nalgas y metiéndole los dedos para relajarla, él ensalivaba la cabeza de su verga y ella se empinaba más…

Después del tercer intento, el esfínter cedió y la cabeza de la verga de Víctor desapareció en medio de quejidos de ella y algo que pareció ser unos pequeños saltos para quitarse, intentos que no fructificaron por tenerla yo agarrada firmemente de las caderas, Víctor retrocedió y sacó su verga, la volvió a ensalivar y comenzó a meter su verga en ese culito ya dado, poco a poco la verga fue entrando más y mi mujer pujaba tan excitantemente que casi me vengo en ese momento, los quejidos no parecían de placer si no de dolor, un dolor que me causaba mucha excitación y a ella también, entonces recordé que traía la cámara.

Me levanté, fui por ella y regresé a tomar una foto en el momento exacto que Víctor la tenía ensartada hasta los huevos, le tomé varias fotos, inclusive algunas a la cara de mi mujer con los ojos cerrados, el ceño fruncido y mordiéndose los labios, entonces le dije, “Ya está mi amor, ya estás bien ensartada”. Pareció que le hubiera dicho una palabra clave porque enseguida comenzó a mover lentamente sus caderas hacia atrás y adelante. Víctor entendió el mensaje y comenzó un bombeo que fue agarrando ritmo hasta convertirse en algo envidiable “¿Te gusta que te cuelen?” Gritaba él, y ella respondía con un pronunciado siiiiii, “Dilo!” Decía él, “Grita culéame Víctor!”, me dio un poco de vergüenza cuando mi mujer gritó en modo tal que casi todo el piso escuchó” ¡Culéame Víctor! ¡Hazme tuya papacito! ¡Tómalo todo!”

Eso me puso a mil y busqué meterme por debajo de ella, ellos entendieron mis pretensiones y pararon un poco, me facilitaron acomodarme debajo de ella y metérsela por la panocha la cual estaba empapada, enseguida ella paró el culo lo más que pudo y él la volvió a ensartar, sentí claramente la verga de él en el interior del culo de mi mujer y sentía como su cabeza rozaba con la mía tan solo separados por muy poca piel, ella se movía a como podía y nosotros tratábamos de seguirla, en el momento de mayor excitación se me ocurrió una locura, le dije a Víctor, “Vamos a sacar al pasillo a esta putita y cogérnosla los dos”, ella no estuvo muy de acuerdo, pero entre ambos la sacamos y nos recargamos en una pared a pleno pasillo del hotel y ahí la ensartamos, ella ahogaba sus quejidos y Víctor le dijo ”Puja fuerte putita, no tiene nada de malo que sepan que te gusta la verga!”

Al poco tiempo ella cooperaba y pujaba no tan fuerte pero bastante claro, en eso escuchamos el ruido de una puerta y nos volvimos a meter al cuarto, nos volvimos a acomodar, ella se sentó en mi verga y se agachó hacia enfrente de mí ofreciendo su culo de nuevo a Víctor, este exclamó antes de ensartarla, “te dije que te lo iba a agrandar todo, ¡ya lo tienes bien abierto! “

Debió ser cierto por que sentí que de un solo empujón se la metió toda, volvimos a movernos y a decirle cosas obscenas hasta que no pudimos más, siendo yo el primero en venirme seguido de Víctor, nos quedamos un ratito así con los dos adentro de ella hasta que ella se levantó y fue al baño, cuando salió venia ya sin las medias y totalmente desnuda llego y se acostó en medio de ambos con la cara de frente a mí, no me dijo nada, sus mejillas estaban totalmente coloradas y tenía la cara desmadejada, me lanzo algo que quiso ser una sonrisa y se quedo dormida, ambos la abrazamos y nos dormimos también.

Por la mañana me despertó unas caricias en mi verga, volteé y por debajo de las sábanas estaba ella mamándole la verga a Víctor y acariciando la mía, pronto nos excitamos y comenzamos de nuevo, nos la cogimos y la culeamos al menos 2 veces cada uno y volvimos a repetir el sándwich. Ella se metió a bañar y después lo hizo Víctor, al último me metí yo, cuando salí ella le mamaba por última vez la verga a Víctor, él la quería ensartar pero ella estaba muy adolorida y rozada así que le estaba dando una buena mamada mientras yo me la jalaba y les tomaba fotos, él se vino en boca de ella y ella tragó lo que pudo en agradecimiento a tan linda noche.

No lo hemos vuelto a hacer pero el recuerdo de esa noche y las fotos nos excitan mucho, ¡ahora ella dice con orgullo que es una excelente putita!

Autor: Edgar

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Con mi novio al teléfono

Levanté mis piernas dejándolas caer sobre sus hombros y dejando a su disposición esa conchita que él ya deseaba como loco, besó mis senos de forma tal que me hizo pensar que era esa persona, que estaba escuchando todo a través del teléfono, me relajé para dejar que me fuera penetrando lentamente hasta metérmela toda.

Hola, me llamo Sandra, tengo 31 años, estatura mediana, ojos verdes, cabello castaño, delgada, unos senos grandes y una cola que atrae las miradas, lo que les voy a contar comenzó hace 6 años cuando trabajaba para una oficina de cobranzas.

Todo transcurría normal en mi vida hasta que un día mi mejor amiga, que trabajaba conmigo, me contó que había conocido por teléfono a un tipo al cual le debía cobrar un dinero de una deuda hipotecaria, y que vivía en otro país. Él llamó varias veces tratando de negociar el pago hasta que ella le dio el número de su celular debido a la familiaridad con que la trataba.

Estábamos compartiendo en un café, en horas de la noche, cuando el tipo llamó a mi amiga, la cual no pudo contestar el teléfono porque se encontraba en el baño, yo contesté quedando impactada por esa voz a través del teléfono, charlamos un rato mientras ella llegaba, al paso de 2 o 3 días la que recibió la llamada fui yo y quedé sorprendida porque él había conseguido mi número de teléfono.

Así comenzó una amistad que se fue volviendo más fuerte tras sus llamadas diarias, llegando al punto de que nos enamoramos y compartíamos mucho hasta tener sexo telefónico, en el que dábamos rienda suelta a nuestra imaginación masturbándonos día a día y a cualquier hora, pero allí no termina todo, mejor dicho allí es donde inicia una gran historia de sexo, locuras, placer y por supuesto amor.

En nuestros momentos de íntimos encuentros, las fantasías llenaban nuestras mentes, imaginándonos haciendo el amor en lugares prohibidos y muchas cosas más y como todos los hombres soñaba hacerlo con 2 mujeres, ante lo cual yo me oponía rotundamente, pero debido a todo ese amor que sentía por él accedí, al punto de hacerlo realidad e ir a un lugar donde van los hombres a tener placer.

Una vez allí elegí a una chica muy bonita para que me hiciera un masaje relajante y le dije  que mi novio estaría escuchando a través del teléfono, una vez en la habitación, quedando en pantys, me acosté en la cama para recibir el masaje y excitándome más por los gemidos de mi novio que se masturbaba con los detalles que le narraba de lo que ella hacía por sus caricias pues definitivamente no me gustan las mujeres, al cabo de unos días decidimos que iría a otro sitio, pero donde hay hombres dispuestos a dar placer, tanto a mujeres como a los hombres…

Era una casa muy bonita, con una sala grande y un olor agradable, combinado con sexo, la música suave ambientaba el lugar, se presentó el dueño, le dije que quería cumplir una fantasía a mi novio, quería un masaje erótico pero sin penetración, él llamó a 3 apuestos  chicos, todos con edades entre los 20 y 25 años.

Me decidí por Edgar, así se llamaba un moreno alto, musculoso, de cabello bien cortito y personalidad agradable, además de mostrarse bien varonil, una vez  que entramos a la habitación le expliqué lo que quería, que mi novio iba a estar escuchando a través del teléfono, nos quitamos la ropa quedando solo en pantys y él en un bóxer que dejaba ver que tenía un enorme pene medio erecto.

Me acosté boca abajo y comencé a detallar a mi novio cada uno de los puntos que él me acariciaba con un aceite con olor a coco, comenzó sobándome las piernas subiendo poco a poco hasta llegar a las nalgas, haciéndome sentir un cosquilleo en mi vagina que se hacía más fuerte cada vez que él dejaba deslizar su mano entre mis piernas, rozando tímidamente mi clítoris por encima de los pantys, continuó por la espalda hasta el cuello.

Me di vuelta boca arriba, ofreciendo mis enormes senos con los pezones parados debido a la excitación que en ese momento me quemaba por dentro, pude ver por encima del bóxer que él también tenía su verga con una erección que me puso a mil, dejé escapar unos gemidos mientras él acariciaba mis senos, tanto con sus manos como con su boca, del otro lado mi novio por su parte también gemía, y me detallaba como se masturbaba haciendo desearle esa rica verga, pero como estaba tan lejos solo quedaba centrar mi atención en la de Edgar…

Mi novio se dio cuenta de lo excitada que estaba y me preguntó que si quería que me penetrara, lo cual no dudé en decirle que si, aceptando que él lo hiciera,  pero que pensara que esa verga que me iba a comer era la de él.

Así que comencé a gemir más duro y  moverme más para hacerle saber a Edgar que deseaba su verga, él entendió y sus masajes fueron más sensuales, me quitó los pantys y comenzó a acariciar mi vagina introduciendo sus dedos lentamente, para luego posar su boca en mis labios vaginales y chupar mi clítoris hasta hacerme estallar en un orgasmo que creí morir.

Luego se quitó el bóxer dejándome ver su rica verga y encendiéndome nuevamente, abrí mis piernas para que él se acomodara  sobre mi y  sobando  su grueso pene en mi rajita, que emanaba jugos debido al orgasmo que acababa de tener,  comenzó a penetrarme, pero el dolor que sentía hacía que yo apretara mis músculos impidiendo que lo hiciera pues hacía más de una año que no tenía relaciones, las últimas fueron con un novio que tuve.

Levanté mis piernas dejándolas caer sobre sus hombros y dejando a su disposición esa conchita que él ya deseaba como loco, besó mis senos de forma tal que me hizo pensar que era esa persona, que estaba escuchando todo a través del teléfono, me relajé para dejar que me fuera penetrando lentamente hasta metérmela toda…

Comenzó a bombear rápidamente hasta que nos fundimos los tres en un clímax que nos dejó sin aliento, Edgar llenó mi vagina con su semen, después de unos minutos de descanso me vestí y me marché, y de camino a casa sentí como el líquido, que Edgar había depositado en mi vagina, bajaba entre mis piernas mientras seguía hablando con mi novio recordando los detalles de  aquel encuentro.

Autora: Sandra

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